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0.1 DIAGNÓSTICO Y PROCESO DE MODIFICACIÓN DE LA LEY 17.288 DE MONUMENTOS NACIONALES DE CHILE

0.1 DIAGNÓSTICO Y PROCESO DE MODIFICACIÓN DE LA LEY 17.288 DE MONUMENTOS NACIONALES DE CHILE

Diagnosis and modification process of law 17 288 national monuments of chile

CHILE

Emilio De la Cerda Errázuriz

Revista América Patrimonio - N°3

Patrimonio y Participación Ciudadana

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RESUMEN

La Ley Nº 17.288 de Monumentos Nacionales data del año 1970 y sus antecedentes directos se remontan al año 1925. El objetivo de esta normativa es la protección del Patrimonio Cultural de la Nación, pero la falta de actualización de los

conceptos y categorías de protección, la carencia de compensaciones e incentivos tributarios dirigidos

a los propietarios de los bienes declarados y la

falta de una estructura institucional adecuada, han

dificultado el cumplimiento de sus fines.

Con este diagnóstico, se inició el año 2011 un proceso de propuesta de modificación de la referida ley, el cual tiene como eje central subsanar los aspectos señalados. Para ello se consideró fundamental estudiar los intentos de modificación anterior, la legislación comparada -en especial de países latinoamericanos más avanzados en el ámbito patrimonial-, e incluir las distintas aristas sectoriales que se relacionan con la Ley de Monumentos Nacionales, mediante la realización de mesas de trabajo, para considerar e incorporar

la visión de otros actores e instituciones públicas

y privadas.

Palabras claves:

Patrimonio

-

Monumentos

-

Ley

-

Consejo-

Beneficios

ABSTRACT

The National MonumentsAct, Nº 17.288, dates from 1970, and its direct antecedents date back to 1925. The objective of this regulation is the protection of Cultural Heritage of the Nation. However the lack of updated concepts and categories of protection, the absence of benefits and tax incentives aimed at owners of these assets to promote conservation, and the lack of an appropriate institutional structure; have hindered the fulfillment of it purposes. With this diagnosis, in the year 2011 started a modification process, which central axis are the points previously raised. For this, it was considered essential to examine previous modifications attempts and comparative legislations, particularly the most advanced Latin American examples in this field; and to allow the different sector edges relative to the National Monuments Act, by carrying out workshops, to consider and incorporate the vision of other private and public entities and actors.

Key words:

Rural heritage, Academic innovation, university social responsibility, learning plus Service.

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social responsibility, learning plus Service. Revista América Patrimonio - N°3 Patrimonio y Participación Ciudadana 15
0. INTRODUCCIÓN Los orígenes de la legislación de Monumentos Na- cionales de Chile se remontan

0. INTRODUCCIÓN

Los orígenes de la legislación de Monumentos Na- cionales de Chile se remontan a 1910, año en que se presenta el proyecto de ley “Sobre Conserva- ción de Monumentos Históricos”. La propuesta, presentada el año en que se celebraba el Centena- rio del establecimiento de la Primera Junta Nacio- nal de Gobierno (realizada en 1810), tomaba como ejemplo la legislación comparada de países como Francia, Inglaterra, Dinamarca, Italia, España, en- tre otros, los que en su mayoría, desde la prime- ra década del siglo XIX, contaban con legislación para proteger los monumentos históricos de sus respectivos territorios . La propuesta daba cuenta de la “necesidad de dictar una lei que proteja los edificios i monumentos históricos i que conserve a las jeneraciones futuras el patrimonio dejado por las que nos han precedido” . El proyecto, junto con dar protección a los Monumentos Históricos, crea- ba una Comisión denominada Comisión de Mo- numentos Históricos, dependiente del Ministerio de Instrucción Pública, la cual tenía facultades de registro, de fiscalización y de velar por la conser- vación y el financiamiento de los Monumentos

Históricos, cuyos fondos debían ser aportados por el Estado.

Sin duda, el ejemplo de las naciones europeas fue fundamental para que en Chile se planteara la ne- cesidad de dar protección a los Monumentos His- tóricos, propuesta que si bien no llegó a promul- garse, marca el inicio del proceso para legislar a favor de la protección del patrimonio cultural de nuestro país.

El hecho determinante para que Chile pusiera en vigencia su primera legislación del ámbito del pa- trimonio fue la celebración de la Quinta Conferen- cia de la Unión Panamericana (antecesora de la Or- ganización de Estados Americanos) realizada en Santiago en 1923. En ella se adoptaron resolucio- nes concretas sobre la preservación y conservación de los restos históricos y arqueológicos existentes en los países americanos, recomendándose la dic- tación de leyes en la materia. Esta conferencia motivó a que en 1925 el Estado chileno dictara el Decreto Supremo Nº 3.500 (19 de junio 1925), el cual encarga a una Comisión la redacción de un Proyecto de Ley sobre Monumen-

Comisión la redacción de un Proyecto de Ley sobre Monumen- Zona Típica Caleta Tortel (Decreto Exento

Zona Típica Caleta Tortel (Decreto Exento Nº282 del 23.05.2001) Fotografía de María Fernanda Rojas Vallejos

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tos Nacionales. Esta comisión cumplió a cabalidad su misión, dictándose el 17 de octubre del mismo año el Decreto Ley Nº 651, publicado en el Diario Oficial el 30 del mismo mes.

La ley actualmente vigente, N° 17.288, se promul-

gó el año 1970. Ésta mantuvo la mayor parte de los contenidos de su antecedente legislativo directo, el Decreto Ley Nº 651, pero incorporó la Zona Típica

o Pintoresca y el Santuario de la Naturaleza como

nuevas categorías de protección territorial, la pro- piedad por parte del Estado y la protección por el solo ministerio de la ley de los Monumentos Ar- queológicos y Paleontológicos, y nuevos Conseje- ros , principalmente. En virtud de estos cambios, la ley contempló cinco categorías de protección: Mo- numentos Históricos, Zonas Típicas o Pintorescas, Monumentos Arqueológicos, Monumentos Públi- cos y Santuarios de la Naturaleza. De esta manera,

la nueva ley se constituyó en una herramienta efec-

tiva para la protección del patrimonio cultural del país y un avance significativo para Chile en esta materia.

No obstante los esfuerzos, la ley surge en un con- texto de reflexión mundial en torno a la temática de la conservación del patrimonio, lo que conlleva la fijación de nuevos criterios, el uso de nuevos con- ceptos, la necesidad de nuevas instituciones. Un hito fundamental en este proceso es la aprobación por parte de la Conferencia General de la Organi- zación de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial, Cultural y Na- tural el año 1972. Diversos aspectos tratados en la Convención no estuvieron contemplados en la ley del 70; faltaba en la legislación chilena, parti- cularmente, un Fondo para la Protección del Pa- trimonio que asumiera costos asociados a la con- servación de los bienes declarados y de medidas financieras adecuadas para estos mismos fines; una institucionalidad adecuada para hacerse cargo de la protección del Patrimonio Cultural y mecanismos de reconocimiento amplio del Patrimonio Nacio- nal a través de inventarios.

El año 1974 se iniciaron los trámites para la dic- tación de un Reglamento de la Ley 17.288. La propuesta contenía ciertas disposiciones de fun-

17.288. La propuesta contenía ciertas disposiciones de fun- Zona Típica Calle Viña del Mar (Decreto Exento
17.288. La propuesta contenía ciertas disposiciones de fun- Zona Típica Calle Viña del Mar (Decreto Exento

Zona Típica Calle Viña del Mar (Decreto Exento N°1043 del 15.10.1997) Fotografía de Christian Matzner Thomsen

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cionamiento que fueron objeto de observaciones de parte de la Contraloría General de la República

cionamiento que fueron objeto de observaciones de parte de la Contraloría General de la República –entidad a cargo del control de legalidad de la ad- ministración del Estado de Chile-, las que tendrían que subsanarse si se pretendía seguir adelante con la dictación de dicho instrumento . En definitiva, el proceso no prosperó y la Ley de 1970 se ha que- dado sin un reglamento general para su aplicación hasta el día de hoy. Sólo en 1990 se promulgó el Reglamento sobre Excavaciones y/o Prospeccio- nes Arqueológicas, Antropológicas y Paleontoló- gicas, el cual, como su nombre lo indica, sólo re- gula una categoría de monumento nacional de las diversas que protege nuestra ley (Decreto Supremo N° 484).

Paralelamente, el Gobierno de la época había ini- ciado un proceso de modificación de la propia Ley de Monumentos Nacionales, lo que nos hace pensar que tal fue la razón por la cual la comisión a cargo de elaborar el Reglamento de la Ley N° 17.288 suspendió el proceso conducente a su dic- tación. El primer intento de modificación de la ley del cual tenemos registro tuvo lugar en el año 1977, y fue seguido de los anteproyectos de los

años 1982, 1985, 1993, 1994, 1996 y 1997. El año 2007 el Consejo de Monumentos Nacionales ela- boró una nueva propuesta de reforma, la cual sólo muy parcialmente fue recogida en el proyecto de ley que creaba el Instituto del Patrimonio Cultural, que ingresó a trámite parlamentario en 2009 siendo retirado por el actual gobierno.

El año 2010 se retomó sobre nuevas bases el de- safío de reformar la Ley de Monumentos Nacio- nales, esta vez poniendo un especial énfasis en el establecimiento de compensaciones y beneficios a los propietarios de Monumentos Nacionales. Lo anterior, de acuerdo a lo definido en el programa de gobierno del Presidente Sebastián Piñera: “En cuanto a nuestro patrimonio cultural, perfecciona- remos la Ley de Monumentos Nacionales con el fin de transformarla en un instrumento efectivo de preservación, estableciendo mecanismos de com- pensaciones para los propietarios de inmuebles patrimoniales, así como para las donaciones espe- cíficas para monumentos nacionales de propiedad privada, esto por medio de incentivos tributarios y aportes directos del Estado, entre otros instrumen- tos.”

aportes directos del Estado, entre otros instrumen- tos.” 18 Monumento Público Pedro de Valdivia Fotografía de

18

Monumento Público Pedro de Valdivia Fotografía de Karina Sánchez Vega

1. ESTUDIO, DIAGNÓSTICO Y RESULTADOS

Con este encargo en el horizonte, desde la Direc- ción de Bibliotecas, Archivos y Museos y el Con- sejo de Monumentos Nacionales , se dio curso du- rante el 2011 a un proceso de diagnóstico que tomó tres aristas metodológicas:

1.- Análisis de proyectos de reforma realizados anteriormente, a saber, las propuestas de los años 1977, 1982, 1985, 1993, 1994, 1996, 1997, 2005, 2007, 2009 -con una propuesta institucional dife- rente mediante la creación del Instituto del Patri- monio Cultural (Mensaje Nº 426-357, del 18 de mayo de 2009; Boletín Nº 6680-24)-, y finalmente 2010 que retoma la línea de las iniciativas anterio- res.

2.- Estudios de legislación comparada, especial- mente de la normativa colombiana, peruana, espa- ñola y mexicana. Paralelamente se analizaron los textos de las Cartas Internacionales y Convencio- nes de Patrimonio de la Unesco. También se estu- dió la experiencia de otros países latinoamericanos en el desarrollo de programas de inventarios, reha- bilitación y puesta en valor del patrimonio.

3.- Mesas de trabajo sectoriales, con la finalidad de generar una discusión abierta en torno a distin- tas materias relacionadas a la ley de monumentos. El Consejo de Monumentos Nacionales realizó ocho sesiones a las que fueron invitados diversos representantes de entidades académicas y organis- mos asesores, de organizaciones ciudadanas, del ámbito de la arqueología y paleontología, de las

diversas instituciones públicas con injerencia en la materia, del Colegio de Arquitectos y de la Cáma- ra Chilena de la Construcción. También se realizó una mesa con especial énfasis en los beneficios a establecer para los propietarios de los Monumen- tos Nacionales, a la que se convocó a expertos en

la materia tanto del ámbito público como privado.

Esto permitió no sólo analizar la ley desde distin- tos enfoques, sino que además extender y fortale- cer lazos que a futuro generaran una colaboración más activa y coordinada.

A partir de este proceso, se pudo detectar que las

falencias más evidentes de nuestra actual legisla-

ción son las siguientes:

de nuestra actual legisla- ción son las siguientes: Monumento Arqueológico Quitor Fotografía de Karina
de nuestra actual legisla- ción son las siguientes: Monumento Arqueológico Quitor Fotografía de Karina

Monumento Arqueológico Quitor Fotografía de Karina Sánchez Vega

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1.- Rigidez y anacronismo en las categorías y conceptos.

- Falta de una visión general del patrimonio que comprenda al conjunto de bienes declarados. Mientras nuestra legislación señala como monu-

mentos todo aquello declarado como tal o que por el sólo ministerio de la ley lo sea, como los monu- mentos arqueológicos, paleontológicos y públicos,

la mayoría de las otras legislaciones inserta el con-

junto de los bienes declarados dentro de un uni- verso mayor conformado por todo el patrimonio

cultural y al que se identifica mediante inventarios. La propia Convención de 1972 señala la necesidad de que los Estados Partes cuenten con inventarios en sus países, aspecto que aún no ha podido ser in- corporado a nuestra ley, y que esperamos poder in- troducir en esta oportunidad para lograr un mayor

y mejor conocimiento de los bienes patrimoniales de nuestro territorio.

de los bienes patrimoniales de nuestro territorio. - Visión Monumental por sobre una que incorpore una

- Visión Monumental por sobre una que incorpore

una mirada integral del patrimonio cultural. La ley se articula sobre la figura de “Monumentos Nacionales” y no de “Patrimonio Nacional”, lo que implica centrar la protección en el bien mismo, en lugar de proteger la relación del bien con la comu- nidad.

- Esquematismo pintoresquista en la protección te- rritorial del patrimonio.

A las unidades territoriales protegidas se les llama

“Zonas Típicas y Pintorescas”, conceptualización que probablemente tenga su origen en los criterios de protección urbana para entornos de monumen- tos en ciudades europeas, propuestos en la reso- lución Nº 7 de la Carta de Atenas del año 1931. Esta aproximación ya ha sido superada en sus con- textos originales y es necesario que Chile haga lo propio, especialmente cuando los escenarios para los cuales fue pensada esta recomendación distan mucho de los problemas que se presentan en con- textos geográficos, históricos y materiales como el nuestro.

- Carencia de un reconocimiento legal y de un pro-

grama de salvaguarda para las manifestaciones in- materiales.

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La ley sólo se articula sobre la base del patrimo- nio tangible, lo que supone un corte artificial entre los bienes materiales y las manifestaciones que los mantienen vivos, las que aseguran su continuidad y su re-significación en el tiempo.

- Ausencia de una categoría de protección específi- ca para el patrimonio paleontológico. La ley comprende las piezas paleontológicas y los lugares donde se hallaren en la categoría de Monu- mentos Arqueológicos.

- Persistencia de la antigüedad como un valor.

Dentro de las tres condiciones explícitas señaladas en el artículo 9º de la ley 17.288, como factores

a considerar al momento de llevar adelante una

declaratoria bajo la categoría de Monumento His- tórico , es la condición de antigüedad la que pre- senta mayores problemas teóricos y prácticos. Lo anterior, ya que en su vaguedad sugiere un marco discrecional de acción por parte del órgano cole- giado y, en su sesgo genérico, liga la comprensión del patrimonio a un objeto anclado a un momento pretérito, desacoplado del valor presente del patri- monio y de su necesaria continuidad histórica.

Esta rigidez constituye en la práctica un pesado las- tre que nos impide entender la naturaleza de nues- tros propios desafíos en materia patrimonial, los que no pueden ser impermeables a temáticas tan diversas y relevantes como la naturaleza material y constructiva de nuestro patrimonio, los constantes terremotos del territorio chileno, la creciente urba- nización de nuestras ciudades, la fragilidad de los bienes arqueológicos, la problemática del paisaje o la riqueza cultural reflejada en diversas manifesta- ciones y fiestas populares, entre otros.

2.- Compensaciones, Incentivos y Fondos.

En segundo lugar, se ha detectado que las compen- saciones e incentivos económicos para la conser- vación efectiva de los bienes patrimoniales resul- tan insuficientes y en la práctica no han logrado

frenar el deterioro de muchos bienes patrimoniales

y zonas protegidas. Más allá de un problema neto

de recursos, esta realidad da cuenta de una visión del Estado sobre los bienes patrimoniales, la cual ha confiado hasta la fecha en que su protección se ejerce desde el ámbito jurídico, derivando la res- ponsabilidad de conservación efectiva en el pro- pietario. Esta lógica no ha funcionado y se hace urgente superarla por medio de la implementación de medidas de compensación, incentivos y fondos que constituyan una acción compartida en la pro- tección de los bienes patrimoniales.

3.- Orgánica Institucional.

- Estructura Regional con consejos deliberativos.

La ley adolece de un centralismo extremo ya que el Consejo de Monumentos Nacionales es un órgano

concentrado que sesiona desde la capital y que no contempla organismos regionales con capacidad resolutiva. Si bien esta lógica refleja en parte la estructura histórica de nuestra Estado , en mate- ria patrimonial pretender que un organismo central solucione todos y cada uno de los temas a nivel nacional, no se ajusta a la realidad geográfica del país y a su diversidad cultural. El hecho se vuelve especialmente insostenible en un contexto político

y social en que las mismas comunidades locales

están reclamando vías renovadas de participación, muchas de las cuales esgrimen el patrimonio cultu- ral como un factor de identidad.

- Composición órgano colegiado.

Entre los puntos destacables que se pretende man-

tener y reforzar, se reconoce una gran fortaleza de

la ley actualmente vigente en el carácter técnico y

en la composición del órgano colegiado encargado de la tuición del patrimonio: el Consejo de Mo- numentos Nacionales. Su fortaleza, que ha sido sostenida en el tiempo, es la conciliación de las vi- siones públicas y privadas, contando con la visión política, la participación ciudadana y el énfasis téc- nico desde un comienzo. Estas virtudes deben ser mantenidas y reforzadas a través de una estructura orgánica que asegure el correcto funcionamiento de la entidad.

- Creación de la Secretaría Técnica.

La ley de 1970 contempla un Consejo deliberativo

y resolutivo compuesto por Consejeros de diversos

ámbitos, públicos y privados, relacionados al pa- trimonio, pero no existe en este cuerpo legal una entidad que permita el funcionamiento diario de la institución en la que se respalden técnicamente las decisiones del CMN. Sólo se contempla la figura de un Secretario, el cual hoy encabeza la Secretaría Ejecutiva del CMN, la que, junto a los consejeros, hacen posible llevar a cabo las labores propias de la institución.

OBJETIVOS A DESARROLLAR EN LA PRO- PUESTA DE MODIFICACIÓN

En base al diagnóstico expuesto, nos fijamos tres objetivos generales para la modificación de la ley 17.288 de Monumentos Nacionales:

1. Actualizar el marco conceptual y las categorías de protección de la ley 17.288, incorporando una visión integral y coordinada del patrimonio.

- Cambiar la nominación de “Monumento” por la

de “Patrimonio Cultural de la Nación” Nuestra ley establece diversas categorías de Mo- numentos Nacionales, distinguiendo entre Monu- mentos Históricos, Zonas Típicas y Pintorescas, Monumentos Públicos, Monumentos Arqueológi- cos y Paleontológicos y Santuarios de la Naturale- za. El problema de la denominación “monumento” es que hace referencia exclusiva a la protección del bien en sí mismo, en lugar de aludir a la protección de la relación que existe entre los bienes culturales y la comunidad que se identifica con ellos, como lo hace de mejor forma el concepto de “patrimonio”. Junto con esto, el concepto “monumento” deja in- visibles a los sitios y piezas arqueológicas y pa- leontológicas, por la dificultad de asimilarlos con lo que normalmente identificamos como bienes de carácter monumental.

- Incluir el reconocimiento del Patrimonio Inma-

terial. Es urgente incluir en nuestra ley el reconocimiento al Patrimonio Inmaterial, considerando la ratifica- ción por parte de nuestro país en el año 2009 de la Convención de la UNESCO para la Salvaguardia

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Convención de la UNESCO para la Salvaguardia Revista América Patrimonio - N°3 Patrimonio y Participación Ciudadana

del Patrimonio Cultural Inmaterial. El reconoci- miento se quiere hacer por dos vías: a través del inventario de las manifestaciones de Patrimonio Inmaterial propias de nuestra identidad cultural, procurando un plan de salvaguardia, y por medio de la incorporación de los valores asociados a lo inmaterial en las declaratorias de bienes materia- les, para dar unidad al patrimonio nacional.

bienes materia- les, para dar unidad al patrimonio nacional. - Coordinar la Ley de Monumentos Nacionales

- Coordinar la Ley de Monumentos Nacionales con la normativa territorial de los Planes Reguladores Territoriales. Este ha sido un punto de especial preocupación, que apunta a la inserción de los inmuebles y zonas patrimoniales protegidos en los instrumentos de planificación y regulación territorial del país, a tra- vés de la coordinación con las demás instituciones que tienen competencias en el ámbito territorial. Lo anterior se justifica ya que actualmente se su- perponen al menos dos cuerpos normativos: por un lado está la Ley de Monumentos Nacionales, que permite proteger ciertos bienes y zonas patrimo- niales, y por otro la Ley y la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones, que rige lo concer- niente a la planificación territorial. Actualmente,

no se ha logrado la incorporación armónica de los Monumentos Nacionales en los Planes Regulado- res Comunales. Si bien se respeta su normativa, no se logra armonizar los monumentos y las zonas protegidas con el resto del territorio en el que se emplazan. Junto a lo señalado, se ha llegado a mal utilizar la Ley de Monumentos Nacionales, ya que grupos organizados solicitan declaratorias bajo la categoría de Zonas Típicas no necesariamente porque el sector en cuestión tenga valor desde un punto de vista patrimonial, sino para resguardar un área determinada del desarrollo inmobiliario que está permitido en la normativa comunal, y que bajo la perspectiva de la comunidad amenaza y resiente sus formas tradicionales de vida.

- Establecer la definición de Planes de Manejo. Para lograr la sinergia entre regulación urbana y protección patrimonial se quiere seguir el ejemplo de Colombia, que contempla la elaboración de pla- nes especiales de manejo para los bienes patrimo- niales, los cuales deben ser hechos en coordinación con las demás instituciones que puedan influir en la zona donde se encuentran dichos bienes, par- tiendo por la propia municipalidad. Dichos planes

par- tiendo por la propia municipalidad. Dichos planes Monumento Histórico Aduana de los Queñes afectado por

Monumento Histórico Aduana de los Queñes afectado por el terremoto de febrero de 2010

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Fotografía de Macarena Silva Bustón

especiales de manejo deben ser incorporados en los Instrumentos de Planificación Territorial.

- Precisar la figura de protección territorial, modifi- cando la actual “Zona Típica o Pintoresca” por las “Zonas de Valor Patrimonial”. Particularmente respecto de las zonas de inmue- bles patrimoniales, llamadas Zonas Típicas o Pin- torescas en nuestra legislación, se quiere superar la primacía y predominio de ciertos criterios de inter- vención que no se ajustan a nuestras necesidades y que no reconocen la naturaleza de nuestro patrimo- nio. Nuestras ciudades son relativamente nuevas, están sometidas a constantes embates sísmicos, se encuentran en procesos de fuerte crecimiento y presentan relaciones con paisajes muy diversos, lo que hace necesario un marco legal que permita diferentes enfoques en su manejo y conservación. Además, estimamos fundamental que nuestra le- gislación incluya conceptos como “coherencia de conjunto”, “tipologías”, “morfologías”, “calidad material y constructiva”, entre otros, los que junto con hacer más operativas las figuras de protección permitan la generación de patrimonio nuevo en es- tas áreas protegidas.

de patrimonio nuevo en es- tas áreas protegidas. Polémica intervención en Monumento Histórico Casa Rivas

Polémica intervención en Monumento Histórico Casa Rivas

Fotografía Emilio De la Cerda

Esta voluntad se refleja en el nombre propuesto, “Zonas de Valor Patrimonial”, ya que, junto a la conservación de sus atributos, las áreas protegidas deben poder mantener su dinamismo y vitalidad mediante procesos de constante suma de valor, donde nuevas intervenciones de calidad incremen- ten su riqueza patrimonial.

En atención a lo señalado, las Zonas de Valor Pa- trimonial reconocerán la existencia de dos posibles formas de protección territorial, las que deberán tratarse de forma distinta. Primero, unidades que presentan una coherencia de conjunto, tales como los centros urbanos acotados, en que las nuevas intervenciones deberán someterse a la aprobación del Consejo de Monumentos Nacionales (el que las otorgará siempre y cuando esta intervención respete e incremente los valores por los cuales fue declarada dicha zona). Luego, unidades territoria- les de mayor magnitud, o paisajes culturales, cuya preservación y salvaguardia es de interés público, pero que requieren de lineamientos para su manejo señalados de antemano, en coordinación con otros organismos competentes. Para estos últimos, no

con otros organismos competentes. Para estos últimos, no Vivienda de adobe afectada por el terremoto de

Vivienda de adobe afectada por el terremoto de febrero 2010, centro de Talca

Fotografía de Emilio De la Cerda

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de Talca Fotografía de Emilio De la Cerda Revista América Patrimonio - N°3 Patrimonio y Participación

se contempla necesariamente una revisión caso a caso de cada nueva intervención.

2. Establecer sistemas de compensaciones, incenti- vos y fondos para la conservación efectiva del pa- trimonio cultural declarado.

conservación efectiva del pa- trimonio cultural declarado. - Reconocimiento de las externalidades positivas que genera

- Reconocimiento de las externalidades positivas

que genera el patrimonio para toda la comunidad, a través de compensaciones y beneficios para los propietarios de los bienes. Lo primero que debe hacerse es reconocer que los monumentos nacionales –o los bienes patrimonia- les protegidos- generan externalidades positivas para toda la sociedad y no sólo para su propietario, por lo que corresponde que el Estado apoye su con- servación. Para ello deben establecerse compensa- ciones y beneficios tributarios a los propietarios de los inmuebles de manera de aminorar las cargas que conlleva ser dueño de un monumento, como lo es el no poder disponer de su propiedad a su ente- ra discrecionalidad. De todas formas, como el fin es la salvaguarda de los bienes patrimoniales, tales compensaciones deben estar vinculadas, condicio- nadas y supeditadas a su conservación.

- Incentivos para la conservación del patrimonio, a través del fomento de las donaciones. Además de compensaciones, se requiere estimular

a sus propietarios y a terceros para aportar a la con- servación. En esa línea, se encuentra actualmente en trámite en el Congreso, una modificación a la Ley de Donaciones con Fines Culturales, la que in- corpora como beneficiarios de donaciones en este régimen a los propietarios de los inmuebles que hayan sido declarados Monumento Nacional en cualquiera de sus categorías, sean éstos públicos

o privados.

- Crear un fondo de ejecución para la conservación

del patrimonio. Se contempla la creación de un Fondo del Patrimo- nio que conste de una parte de asignación directa para la reparación de los Monumentos Nacionales en casos de emergencia, y para la adquisición de Monumentos Nacionales que convenga que sean propiedad del Estado, y otra parte concursable,

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para contribuir al financiamiento de proyectos es- pecíficos de conservación de Monumentos Nacio- nales.

3. Fortalecer la estructura del CMN, revisar su composición y dotar a la institución de represen- tación regional.

- Fortalecer estructura técnica y colegiada del CMN. El fortalecimiento requiere reconocer las virtu- des de este organismo, las que se manifiestan so- bre todo en su carácter colegiado, que combina el mundo público y el privado. Sin perjuicio de man- tener ese carácter, se está proponiendo una modifi- cación a la nómina actual de consejeros, para abrir paso a la entrada de otros técnicos muy necesarios, representantes de los ingenieros, paleontólogos, del patrimonio inmaterial y de la ciudadanía, entre otros, los cuales difícilmente podrían haberse con- templado en el año 1970.

- Dotar a la institución de representación regional.

Así como la estructura del Consejo tiene sus virtu- des, también tiene sus defectos, siendo el principal el no contar con una estructura regional resolutiva que le permita funcionar correctamente en todo el país. Actualmente se han ido estableciendo meca- nismos para desconcentrar las tareas que tiene el Consejo en la Región Metropolitana, para que jun- to con aliviar las cargas de la institución se agilicen los procesos a lo largo del territorio. No obstante, como la ley no contempla organismos regionales, sólo se puede contar con coordinadores y comi- siones asesoras en regiones, y no con Consejos deliberativos y resolutivos, como se requiere con urgencia.

Así, junto con establecer Consejos Regionales en

los términos señalados - en cuanto a la autoriza- ción de intervenciones en los Monumentos Nacio- nales -, se requiere contar con unidades técnicas que respalden y ejecuten las decisiones de dichos Consejos, cuya composición variará dependiendo de las necesidades de cada región.

- Creación legal de la Secretaría Ejecutiva como

cuerpo ejecutor de las decisiones del Consejo de

Monumentos Nacionales.

La ley sólo reconoce la existencia del Secretario como ejecutor de las decisiones del Consejo. El año 1970 los legisladores no imaginaron que fuera necesaria una institución de soporte del Consejo y sólo se explicitó la figura de un Secretario. Con el paso de los años, y la importancia que iba to- mando el patrimonio, se requirió de más personal para apoyar las tareas que desarrollaba el Secre- tario, personal que aumenta todos los años por las necesidades y demandas del país en esta materia. Desgraciadamente, el aumento de personal no ha ido de la mano con una figura institucional que acoja esta realidad, lo cual constituye un punto fundamental a ser revisado. Analizando la legisla- ción comparada de países como Colombia, Brasil y Ecuador nos hemos dado cuenta de las enormes diferencias que existen en cuanto a los recursos e institucionalidad misma, situación que esperamos poder cambiar, aunque éste sea el inicio de un lar- go camino que nos queda por delante en lo que se refiere a la protección del patrimonio del país.

La voluntad política expresa, la experiencia com- parada, y la trayectoria de 40 años en la búsqueda de una mejor legislación patrimonial, sostienen el actual proceso de modificación de la Ley N° 17.288 de Monumentos Nacionales de Chile. En sus tres ejes, ella responde a aspiraciones de larga data, y hoy coincide con una demanda ciudadana expresa

y clara, a favor de una puesta al día de la institucio- nalidad patrimonial, acorde con los desafíos que imponen los cambios culturales y los desafíos de nuestra sociedad, que sitúan al patrimonio cultural como un factor esencial en el desarrollo integral de las comunidades.

AUTOR:

Emilio De la Cerda Errázuriz

Secretario Ejecutivo Consejo de Monumentos Nacionales de Chile

Emilio De la Cerda Errázuriz es arquitecto y ma- gister de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Desde 2007 a la fecha se desempeña como profesor de la escuela de arquitectura de la mis- ma casa de estudios. En el ejercicio privado de la profesión, desde la oficina OWAR Arquitectos, ha desarrollado una serie de proyectos públicos y privados, varios de los cuales han obtenido impor

tantes reconocimientos a nivel nacional e in- ternacional. En abril de 2011 asumió como Secretario Ejecutivo del Consejo de Monu- mentos Nacionales, organismo técnico del Es- tado de Chile a cargo de la protección y tui- ción del patrimonio cultural en el marco de la Ley N° 17.288 de Monumentos Nacionales.

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