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EL GRIAL, LA MUJER Y EL CÓDIGO DA VINCI.

EL GRIAL, LA MUJER Y EL CÓDIGO DA VINCI. NELSON OSPINA FRANCO

NELSON OSPINA FRANCO

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IBAGUÉ SEPTIEMBRE 22/2006 LOGIA ESTRELLA DEL COMBEIMA N° 7

Dedicada a mi madre, Aura Franco de Ospina en su transito al Oriente Eterno.

CONTENIDO

I —

Introducción.

II—

El simbolismo, clave del Código Da Vinci.

III—

El Retorno de la Diosa.

IV—

El Grial, la Piedra y la Copa.

V—

La Edad Media y los Mitos Guerreros.

VI---

El Mundo moderno en busca de su Mito.

VII--- Conclusión.

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I – INTRODUCCIÓN

Frente al éxito alcanzado por el libro de Dan Brown “El Código Da Vinci”, el mayor best seller de los tiempos modernos, los escritores y aún los cineastas han sentido toda la envidia del mundo, pues, frente a éste fenómeno de masas, no han logrado ver más allá de su critica parcializada y racionalista, pues al ser conciente o inconscientemente iconoclastas, agnósticos y ateos, no ven en el libro en mención, más que mala literatura, o en el caso de la película, mal cine, a pesar de lo cual el libro se sigue traduciendo y leyendo por millones y la película produciendo recaudos igualmente millonarios. ¿Que pasa allí, por qué esta obsesión por los Templarios, las Cruzadas, la Magdalena y las sociedades secretas? ¿Acaso el éxito del libro es por su contenido literario o es otra cosa la que atrae a los lectores?

Las respuestas han sido elusivas, pues desgraciadamente el pensamiento dominante en el mundo moderno: el racionalista, no tiene en sí mismo respuesta alguna para éstos temas, lo único que logra frente a él, es hacerlo económicamente más rentable, publicando libros y haciendo videos, como se ha visto con el “Código Da Vinci”. Libros de códigos sobre el código y biografías de Da Vinci; más un multitudinario turismo por la geografía del código, y en los canales de TV: Histori-Chanel, Nacional-Geografic y Discovery, nos atosigan con “n” programas sobre los temas del libro.

Hasta la misma Iglesia Católica se vino lanza en ristre contra el libro, tontamente a ciegas, que tristeza, ya no manejan un tema de su más pura entraña histórica y espiritual. Claro que no es de extrañar, pues de ella fueron expulsadas, hace setecientos años, las formas míticas de carácter esotérico que le dieron luz a las Catedrales Góticas y al ciclo espiritual del Grial, ambos hijas del pensamiento mítico-poético, hijas del lenguaje simbólico, sin el cual

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es imposible descifrar lo que hay detrás del éxito editorial de Dan Brown.

Cuando hablamos del pensamiento dominante, queremos decir:

primero, que esta forma de pensamiento no es única, solo es una entre otras formas de pensar, segundo, que las estructuras sociales dominantes: políticas y académicas, han erigido en Diosa a la Razón positiva y lo han hecho cristianamente, de una manera monoteísta, solo aceptan como diosa exclusiva del pensamiento a la Diosa Razón. No aceptan ellos que allí, en el campo del pensamiento, hallan otras formas de pensar la realidad distintas a las verbales abstractas, a regañadientes aceptan que la humanidad arcaica pensaba en símbolos y que la mitología es una forma de pensamiento: “El pensamiento mito-poético”. A regañadientes, pues consideran que estas formas culturales arcaicas han sido superadas y hay que desecharlas pues no tienen función alguna en la cultura de la sociedad moderna, más allá de la curiosidad antropológica e histórica.

Lo triste es que en este mundo dominado aparentemente por la razón, que deviene: no en la construcción de un mundo para el hombre-espíritu, sino en un mundo para el hombre-máquina. En esta concepción del mundo, la Iglesia Cristiana, supuesta heredera espiritual del mundo arcaico, se ha convertido en la instauradora de una “Teología racional y materialista”, reduciendo el “mundo mítico y espiritual”, de los ancestros humanos, a una simple entelequia intelectual sin realidad alguna. “El cielo y el infierno han dejado de existir por decreto papal”. El mundo de la idea ha sido desterrado de la religión Católica. El único anhelo del hombre moderno debe ser el de producir y consumir, solo se vive en este mundo y para este mundo, el más allá no existe, no se debe perder tiempo en ello, ¿Cuál trascendencia, y para qué?

En esta forma de pensar, los actos humanos solo deben producir beneficios económicos, el único dios es el dinero y el éxtasis hedonista de la rumba. El sexo, para ellos, se hizo solo para el goce, pues su vínculo con la reproducción es tan solo un vano accidente. Todo esto a costa de la Ecología del planeta, de las

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familias, los hijos y el alma del hombre, y sin misericordia alguna por los desposeídos de la Tierra.

Parece que la humanidad actual no tuviera alma sino intereses. La sociedad moderna que tenemos por modelo, la nación Arquetipo, la Gringa, solo sabe trabajar y consumir. Si su maquinaria consumista se frena, se frena la economía del planeta, ¡Que paradoja!. Es opulenta, hedonista y derrochadora y lo criminal, son corruptores de la juventud, no hablamos de la pedofilia que es un mal mundial, hablamos de la forma en que crían sus hijos, la permisividad con la juventud, mal que ya nos ha impregnado. La opulencia cría mediocres, la necesidad hace genios. Hoy en día son los hijos los que regañan a los padres, hay que rendirles culto por ser hijos, se les tolera en la satisfacción de todos sus deseos, sin importar adónde van con sus destinos. En este modelo de la sociedad capitalista, solo tienen valor universal la juventud y la belleza física, los viejos y los feos, solo estorban. Hoy vivimos una inversión de valores, en el mundo clásico el culto se debe es a los mayores y el modelo a seguir es su sabiduría.

La sociedad moderna ha conquistado el conocimiento y el bienestar físico, aún cuando no para gran parte del planeta, pero ha perdido el alma y el espíritu, y es éste vacío el que hace que esas multitudes a las que la Biblia llama legiones, se apeguen a todo aquello que tiene visos de sobrenatural, de metafísico, de esotérico y fantástico. Hoy en día los éxitos literarios y cineastas están en manos de: el mago adolescente Harry Potter, la Guerra de las Galaxias y su metafísica guerrera de los Jedy, el Señor de los anillos y su gesta heroica y la realidad virtual del mundo digital de Matrix. Solo en libros el mago Harry Potter, vendidos por millones. Todas películas, más asequibles para la mentalidad moderna que los libros, pues la gente ya no quiere leer, sin embargo los atrapa la imagen cinematográfica, nos hemos vuelo autistas de la televisión. Pero las élites intelectuales no ven en ello más que un gusto masivo por la fantasía como tal, el mismo gusto que se puede tener al leer una buena novela de ficción.

Alguien decía: que frente a la secularización de toda la cultura, las masas han encontrado en las novelas y el cine, un sucedáneo a las

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leyendas y mitos del mundo antiguo, ante todo en su función estructuradora del imaginario colectivo, en su función de formadora del alma colectiva.

Es desde esta perspectiva de dónde pretendemos acometer esta simbólica gesta a través del Grial, la mujer y el enigma del éxito del Código Da Vinci, para intentar demostrar, que la virtud que lo valora ante las masas, no es la literatura que pueda haber en él, la cual puede ser ciertamente poca, sino demostrar que el Código Da Vinci es un libro moderno de Caballería que con unas cuantas lecciones de simbolismo e historia, desplegadas alrededor de un novelón, revela algo oculto en las civilización occidental, la verdad traicionada del cristianismo primitivo y la necesidad de verdades espirituales para la sociedad post-industrial.

La Humanidad anda en busca del Mito de la Era de Acuario, pues la Era de Piscis ha muerto y con ella su mito, de cuyas cenizas nacerá, como ave Fénix, el mito que buscamos y que necesitamos urgentemente.

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III—EL SIMBOLISMO, CLAVE DEL CODIGO DA VINCI.

Dedicado a la Mona Viña, mi Penélope.

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8 La novela de dan Brown tiene un antecedente en “El Péndulo de Foucault” publicado hacia

La novela de dan Brown tiene un antecedente en “El Péndulo de Foucault” publicado hacia 1989, era la segunda novela del semiólogo Humberto Eco, luego de su también prestigioso éxito:

“El nombre de la Rosa”, de cual existe una aclamada película.

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Antecedente, pues el tema de la novela es el mismo, el mundo del esoterismo y sus mitos. Claro que hay una gran diferencia en el manejo que dan los dos autores al tema, mientras Eco lo mira desde afuera, desde su visión filosófica de estudioso de la lengua, su acercamiento es eminentemente racional, mientras Brown desde el principio va formulando la perspectiva filosófica desde la cual despliega su aventura, lo hace desde el simbolismo religioso.

El protagonista de la novela Robert Langdon es presentado como un profesor de “Simbología religiosa”, sus libros son sobre temas simbólicos y sociedades secretas: “La simbología en las sectas secretas”, “Los Iluminati”, “El lenguaje perdido de los ideogramas”. Y no duda en afirmar que el eje de su perspectiva es “el poder de los símbolos”.

Humberto Eco hace girar el Péndulo alredor de la Cábala, divide el libro en diez capítulos que nombra con los diez Sephiroth comenzando en Keter y terminando en Malkut, es una aventura de libreros que recorre toda la parafernalia bibliográfica de la Nueva Era. Como semiólogo Eco debía estar maravillado con la mística verbal de la Cábala, pues gira no alredor de símbolos visuales sino de símbolos fonéticos, las veintidós letras del alfabeto hebreo y los diez números, ellos son los instrumentos creativos que la divinidad usa para crear el mundo, dios construye el mundo a partir de la palabra y el número. Para la cábala Dios crea el mundo desde un universo verbal, tal como manifiesta el Evangelio de San Juan:

“Al principio era el verbo, y el verbo estaba en dios, y el verbo era Dios.”

Sin embargo la cábala es una mística bastante desconocida por los cristianos, aun cuando esta en la base mística del cristianismo. Mucha agua espiritual ha corrido desde los mitos del mundo antiguo hasta estos comienzos del siglo XXI tan “racionalista”. Claro que “racionalista” entre comillas. Este siglo XXI, tan técnico y científico, pero no para el hombre de la calle, al cual le queda por resolver el enigma filosófico de su destino, que no ha podido enfrentar, pues se ha perdido en el laberinto de las palabras y las

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abstracciones. El hombre moderno ha roto vínculos con sus raíces

espirituales, al desconocer, mejor, al reprimir en el zarzo del olvido

al pensamiento simbólico, al pensamiento mito-poético, al

pensamiento indirecto, que es el único que nos permite penetrar en los laberintos del esoterismo y el mito.

La crisis filosófica moderna es crítica, no por que no se produzcan sesudos y abstractos estudios, sino por que han perdido el vínculo

con su fuente primigenia, la ciencia y el hombre de la calle. Frente a

estos filósofos modernos, Stephen Hawking, el mayor físico de los últimos tiempos, al final de su libro “Historia del Tiempo”, en la

edición revisada de 1996, dice lo siguiente.

“Hasta ahora, --dice Hawking-- la mayoría de los científicos han estado demasiado ocupados con el desarrollo de nuevas teorías

que describen cómo es el universo para hacerse la pregunta de por

qué. Por otro lado, la gente cuya ocupación es preguntarse el por qué, los filósofos, no han podido avanzar al paso de las teorías científicas”.

“En el siglo XVIII, los filósofos consideraban todo el conocimiento

humano, incluida la ciencia, como su campo, y discutían cuestiones como, ¿tuvo el universo un principio? Sin embargo, en los siglos

XIX y XX, la ciencia se hizo demasiado técnica y matemática para

ellos, y para cualquiera, excepto para unos pocos especialistas. Los filósofos redujeron tanto el ámbito de sus indagaciones que Wittgenstein, el filósofo más famoso de este siglo, dijo: <<la única tarea que le queda a la filosofía es el análisis del lenguaje». ¡Qué distancia desde la gran tradición filosófica de Aristóteles a Kant!”

Tras esta explicita crítica a la filosofía moderna, Hawking pone punto final, a su libro de cosmología, de una manera en la que no parece ser ni agnóstico y mucho menos ateo en la conclusión de su, por necesidad, racionalista libro.

“No obstante, --dice-- si descubrimos una teoría completa, con el

tiempo habrá de ser, en sus líneas maestras, comprensible para todos y no únicamente para unos pocos científicos. Entonces todos, filósofos, científicos y la gente corriente, seremos capaces de tomar

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parte en la discusión de por qué existe el universo y por qué existimos nosotros. Si encontrásemos una respuesta a esto, sería el triunfo definitivo de la razón humana, porque entonces conoceríamos el pensamiento de Dios.”

Este es un paradójico y simbólico final para un libro de divulgación científica, en esencia racionalista puro, termina con el mayor símbolo de todos, Dios.

Ese vació filosófico que siente el físico Hawking, es más evidente en el hombre de la calle, las ideologías que dominaron el siglo XX ya no tienen el impulso que las gestaron, han caído en desuso, al punto de que hablamos del “Fin de la historia”. Hoy no domina ninguna ideología política diferente a la del interés económico, pues las teorías políticas socialistas han caído en desgracia, las quemo el utopismo suicida del materialismo. Hoy quedan en pie, no las ideologías políticas laicas, sino las ideologías más políticas de todas, las añejas superestructuras religiosas.

Nos recuerda esto un epígrafe de Levi Straus que usa Gilbert Durand en el libro que examinaremos más adelante, dice: “El pensamiento mítico construyo sus palacios ideológicos con los escombros de un discurso social antiguo”

Es en este ambiente espiritual y filosófico donde emergen libros como el “Código Da Vinci”, un poco como el Quijote de Miguel de Cervantes, obvio que sin su magia verbal, pero si ocultando tras su sencilla historia, otras dimensiones de un discurso contestatario, que a primera vista no se nota, pero el cual constituye el objetivo trascendente de la novela.

Tal vez el merito literario de la novela no sea el de un Hemingway o Shakespeare, en términos literarios, ya clásicos, pero hay que verla dentro del contexto moderno, donde los libros de éxito buscan ajustarse a un guión cinematográfico. Es una concesión de lo verbal a lo visual que hace Brown, en el hilo filosófico del tema. Esta escrita en escenas, pero eso no importa para lo esencial de su tema, igual que tampoco importa el triller central, el asesinato, igual técnica uso en sus anteriores novelas: “La conspiración” sobre

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temas geológicos y los “Ángeles y Demonios”, excelente novela sobre la fantasmal secta de los Iluminati, ambas se desarrollan alredor de unos crímenes. El crimen es un truco que atrapa la atención en primera instancia, pero apenas es el leitmotiv, la disculpa, pues alrededor, el novelista va construyendo: primero, una cosmovisión explícitamente simbólica, luego, hace un desarrollo histórico alredor del tema central: “Lo divino Femenino” y su tragedia a través de la historia cristiana, encarnada, en este caso por el mito de Maria Magdalena.

Ciertamente produce envidia Dan Brown, pues ha puesto a más de cincuenta millones de personas, en cuarenta y cuatro idiomas, a leer sobre temas de simbolismo, historia de las religiones, esoterismo, arquitectura y arte, y ante todo a cuestionarse sobre la historia del origen del cristianismo y su evolución.

Gran parte de la historia cristiana esta cubierta por inconfesables mantos de vergüenza histórica, frente a los cuales, Juan Pablo II, el último gran santo católico, logro pedir disculpas por más de un pecado mortal de la Iglesia, entre ellos el de Galileo. Pues ciertamente, allí, en la historia de la Iglesia, fue traicionado el cristianismo gnóstico de Jesús de Nazareth, que tal parece es el cristianismo del Jesús histórico.

A propósito, ¡Qué les parece la simbólica coincidencia del reciente descubrimiento del evangelio de Judas, sincrónico con la exposición de los orígenes gnósticos del cristianismo que hace Brown en su Código Da Vinci, el evangelio de Judas es gnóstico también, claro.

Hace bien Brown comenzando por definir a su protagonista como simbolista, pues esta es la clave para comenzar a entender: el pensamiento primitivo, el mito, el arte, el esoterimo y la actual crisis filosófica de Occidente, crisis de identidad, de la cual el libro de Brown no es sino un ejemplo.

Según lo anterior, el mejor inicio de la gesta aquí planteada, es el de tratar de enmarcar filosóficamente el problema del pensamiento simbólico. Y es precisamente este uno de los propósitos del “Circulo de Eranos”, grupo fundado por Jung y dedicado a los estudios

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simbólicos. Han formado parte de él hombres como: Mircea Eliade, Gerson Sholem, Gilbert Durand y muchos otros.

Gilbert Durand dirige un grupo interdisciplinario que estudia el mundo simbólico y sus manifestaciones, son ya clásicos sus libros:

“Estructuras Antropológicas de lo imaginario”, “De la mito-critica al mito-análisis” y “La imaginación simbólica”, obra en la cual nos apoyaremos para dar un sucinto análisis del pensamiento simbólico

y el destino filosófico que ha sufrido en el mundo moderno.

Del libro “La imaginación simbólica” hemos tomado en versión libre

y comentada, los siguientes apartes de las páginas 24 a 45,

edición es español de Amorrurto Editores Buenos aires 1971. Aquí

vamos a explicarnos el por qué el mundo moderno es tan ignorante en cuanto al símbolo y al pensamiento mito-poético.

de la

Recordando que iconoclasta es el destructor de imágenes, interpretamos el título del primer capitulo: “La victoria de los iconoclastas o el reverso de los positivisrnos”, como: Los destructores del pensamiento simbólico, el otro lado del espejo de los racionalistas modernos.

El siguiente epígrafe, que lo sigue, es muy diciente: «El positivismo es la filosofía que en un mismo movimiento, elimina a Dios y clericaliza todo pensamiento». Jean Lacroix.

“Acaso parezca—continua Durand-- doblemente paradójico referirse al «Occidente iconoclasta». ¿Acaso la Historia cultural no reserva

este epíteto para la crisis que conmovió al Oriente bizantino en el siglo VII? ¿Y cómo podría ser tachada de iconoclasta una civilización que rebosa de imágenes, que inventó la fotografía, el cine, la televisión, e innumerables medios de reproducción

icnográfica?”

“Pero es que hay muchas formas de iconoclastia. Una por omisión, rigurosa: la de Bizancio, que se manifiesta desde el siglo V con San Epifanio y se irá reforzando bajo la influencia del legalismo judío o musulmán, será más bien una exigencia reformadora de «pureza» del símbolo contra el realismo demasiado antropomórfico del

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humanismo cristológico de San Germán de Constantinopla, y después de Teodoro Studita. La otra iconoclastia, más insidiosa, tiene de alguna manera, por exceso, intenciones opuestas a los piadosos concilios bizantinos. Ahora bien; aunque la primera forma de iconoclastia haya sido un simple accidente en la ortodoxia, trataremos de demostrar que la segunda forma de iconoclastia, por exceso, por evaporación del sentido, fue el rasgo constitutivo y sin cesar agravado de la cultura occidental.”

“En primera instancia, el ”conocimiento simbólico”, triplemente definido como “pensamiento para siempre indirecto”, como presencia representada de la trascendencia y como comprensibilidad epifánica, aparece en las antípodas de la pedagogía del saber, tal como está instituida desde hace diez siglos en Occidente.”

Si, adoptando el plausible criterio de Spengler: Que fija el comienzo de nuestra civilización en la herencia de Carlomagno, se advierte que Occidente siempre opuso, a los tres criterios precedentes, elementos pedagógicos violentamente antagónicos: a la presencia epifánica de la trascendencia, las iglesias opusieron dogmas y clericalismos; al «pensamiento indirecto» es decir al pensamiento simbólico, los pragmatismos opusieron el pensamiento directo, el «concepto» --cuando no el «precepto--.”

“Por último, frente a la imaginación inteligible, que induce al error y la falsedad, según ellos, la ciencia esgrimió las largas cadenas de razones de la explicación semiológica, asimilándolas en principio a las largas cadenas de los hecho de la explicación positivista, En cierto modo, los famosos «tres estadios» sucesivos del triunfo de la explicación positivista, son los tres estadios de la extinción simbólica.”

“Debemos examinar brevemente estos tres estadios de la iconoclastia occidental, estadios de extinción del pensamiento simbólico.” “Sin embargo, dichos tres estadio no son iconoclastas con igual evidencia, y para pasar de lo más a lo menos evidente, invertiremos en nuestro estudio el curso de la historia, tratando de remontarnos más allá de la iconoclastia demasiado notoria del

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cientificismo, hasta llegar a las fuentes más profundas, de este gran cisma del Occidente, respecto de la vocación tradicional del conocimiento humano.”

“La desvalorización mas evidente de los símbolos que nos presenta la historia de nuestra civilización es, sin duda, la que se manifiesta en la corriente científica surgida del cartesianismo. En verdad, y según la excelente definición de un cartesiano contemporáneo, esto no se debe a que Descartes se niegue a utilizar la noción de símbolo. Sin embargo, el Descartes de la III Meditación no acepta otro símbolo que la propia conciencia «a imagen y semejanza» de Dios. Así, pues, sigue siendo exacto sostener que, con Descartes, el simbolismo pierde vigencia en la filosofía. Incluso un epistemólogo tan decididamente no cartesiano como Bachelard afirma, todavía hoy, que los ejes de la ciencia y lo imaginario son opuestos en principio, y que el científico debe empezar por purificar el objeto de su saber, mediante un «psicoanálisis objetivo», de todas las pérfidas secuelas de la imaginación deformadora.”

“Lo que instaura Descartes es, en verdad, el reino del algoritmo matemático; por eso Pascal, matemático, católico y místico, no se equivoca cuando denuncia a Descartes. El cartesianismo asegura el triunfo de la iconoclastia, el triunfo del «signo» sobre el símbolo. Todos los cartesianos rechazan la imaginación, así como también la sensación, como inductora de errores. Es verdad, que para Descartes, el universo material se reduce a un algoritmo matemático, gracias a la famosa analogía funcional: el mundo físico no es sino figura y movimiento, vale decir, “res extensa”; toda figura geométrica no es sino una ecuación algebraica.”

“Pero semejante método de reducción a las «evidencias» analíticas, se presenta como el método universal. Incluso en Descartes se aplica precisamente al “yo pienso”, último “símbolo” del ser, sin duda, pero símbolo temible, ya que el pensamiento y por lo tanto el método -es decir, el método matemático-- se transforman en el único símbolo del ser. El símbolo --cuyo significante ya no tiene más que la diafanidad del signo-- se esfuma poco a poco en la pura semiología, se evapora, podríamos decir, metódicamente en signo. De esta manera, con Malebranche, y sobre todo con Espinosa, el

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método deductivo de la geometría analítica se aplicara al Ser absoluto, a Dios mismo.”

“En el siglo XVIII, por cierto, se insinúa una reacción contra el cartesianismo. Pero esta reacción solo está inspirada en el empirismo escolástico, tanto de Leibniz como de Newton; veremos más adelante que este empirismo es tan iconoclasta como el método cartesiano. Todo el saber de los últimos dos siglos se resumirá en un método de análisis y de medición matemática, producido por un deseo de enumeración y de observación en el cual desembocará la ciencia histórica. Así se inaugura la era de la explicación cientificista que en el siglo XIX, bajo las presiones de la historia y la filosofía, se transformara en positivismo.”

“Esta concepción semiológica del mundo, será la oficial en las universidades occidentales y en especial en la universidad francesa, hija predilecta de Augusto Comte y nieta de Descartes. No solo el mundo es pasible de exploración científica, sino que la investigación científica, es la única con derecho al título despasionado de conocimiento.”

“Durante dos siglos la imaginación es violentamente anatemizada. Brunschvieg la considera además como «pecado contra el espíritu», mientras que Alain se niega a ver en ella otra cosa que la infancia confusa de la conciencia; Sartre sólo descubre en lo imaginario “la nada”, “objeto fantasmal”, “pobreza esencial”.”

“Bajo influjo cartesiano se produce en la filosofía contemporánea una doble hemorragia de simbolismo: ya sea que se reduzca el cogito a las cogitaciones -–y entonces se obtiene el mundo de la ciencia, donde el signo sólo es pensado como término adecuado de una relación---, o que «se quiere devolver el ser interior a la conciencia: --y entonces se obtienen fenomenologías carentes de trascendencia, según las cuales, el conjunto de los fenómenos ya no se orienta hacia un polo metafísico, ya no evoca ni invoca lo ontológico, no logra sino una ”verdad a la distancia”, una “verdad reducida”.”

“En resumen, se puede decir que la impugnación cartesiana de las

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causas finales, y la resultante reducción del ser a un tejido de relaciones objetivas, han eliminado en el significante todo lo que era sentido figurado, toda reconducción hacia la profundidad vital del llamado ontológico”.

Aca nos vamos a encontrar, cómo estos procesos filosóficos inciden

sobre el arte, especialmente la pintura, pues es allí donde se puede desplegar más fácilmente el simbolismo. No se equivoca pues, Brown al escoger a un pintor como Da Vinci, para proyectar en él y

su obra toda la tragedia espiritual que esta viviendo el hombre

renacentista que intenta dar riendas a su espíritu simbólico bajo el

reinado de terror iconoclasta que ejercía la Iglesia.

“Tan radical iconoclastia no se ha desarrollado sin graves repercusiones en la imagen artística, pintada o esculpida. El papel cultural de la imagen pintada es minimizado al extremo en un universo donde se impone todos los días la potencia pragmática del signo. Incluso un Pascal proclama su desprecio por la pintura, iniciando de esta manera el menosprecio social, en que el consenso occidental mantendrá al artista aun durante la rebelión artística del romanticismo. El artista, como el icono, ya no tiene lugar en una sociedad que poco a poco ha eliminado la función esencial de la imagen simbólica. Así también, después de las vastas y ambiciosas alegorías del Renacimiento, se ve que en su conjunto el arte de los siglos XVII y XVIII se empequeñece hasta convertirse en una simple diversión, en un mero ornamento. La misma imagen esculpida o pintada, tanto en la fría alegoría de los Le Sueur como en la alegoría política de los Lebrun y David y en las comedias de costumbres del siglo XVIII, ya no procura evocar.”

“De este rechazo de la evocación nace el ornamentalismo académico que, desde los epígonos de Rafael hasta Fernand

Léger, pasando por David y los epígonos de Ingres, reduce el icono a la función de decorado. Y ni siquiera en sus rebeliones románticas

e impresionistas, contra esta situación desvalorizada, han

recuperado la imagen y el artista, en los tiempos modernos, la potencia de significación plena que tuvieron en las sociedades amantes de los iconos, como el Bizancio macedónico y la China de la dinastía Song. Y en la anarquía turbulenta y vengativa de las

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imágenes, que de pronto desbordan y sumergen al siglo XX, el artista busca desesperadamente enclavar su vocación más allá del desierto cientificista de nuestra pedagogía cultural.”

“Al remontarnos algunos siglos antes del cartesianismo, percibimos una corriente aún más profunda de iconoclastia, repudiada por la mentalidad cartesiana, aunque mucho menos que lo que se afirma. Esta corriente es transmitida desde el siglo XII al XIX por el conceptualismo aristotélico, o con más exactitud por su desviación ockhamista y averroísta.”

“La Edad Media occidental reanuda por su cuenta la vieja disputa filosófica de la antigüedad clásica”.

“El platonismo, tanto grecolatino como alejandrino, es más o menos una filosofía de la clave de la trascendencia, es decir que el platonismo implica una simbólica. Es verdad que diez siglos de racionalismo han corregido ante nuestros ojos los diálogos del discípulo de Sócrates, donde ya no vemos otra cosa que las premisas de la dialéctica y la lógica de Aristóteles, incluso el matematismo de Descartes. Pero la utilización sistemática del sim- bolismo mítico, y hasta del retruécano etimológico, en el autor del Banquete y del Timeo, Platón, bastan para convencemos, de que el gran problema platónico era el de conducir los objetos sensibles al mundo de las ideas; el de la reminiscencia, que lejos de ser una memoria vulgar, es por el contrarío una imaginación epifánica.”

“En los albores de la Edad Media, Juan Escoto Eríúgena sostendrá una doctrina parecida: Cristo se transforma en el principio de esta reintegración, opuesta a la creación, por medio de la cual se efec- tuará la divinización, deidificación, de todas las cosas. Pero la solución adecuada del problema platónico es, en definitiva, la gnosis valentiniana propuesta en la lejana época preoccidental de los primeros siglos de la era cristiana. Al interrogante que obsesiona al platonismo: ¿Cómo ha llegado a las cosas el ser sin raíz y sin vínculo? Planteado por el alejandrino gnóstico Basílides, Valentín responde que mediante una angelología, una doctrina sobre los «ángeles» intermediarios, los eones, que son modelos eternos y perfectos de este mundo imperfecto (puesto que e separado),

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mientras que la reunión de los eones constituye la Plenitud (el Pleroma). Estos ángeles, que aparecen también en otras tra- diciones orientales, son, como lo demostró Henri Corbin, el criterio propio de una ontología simbólica, Son símbolos de la función simbólica misma que es -¡como ellos!- mediadora entre la trascendencia del significado y el mundo manifiesto de los signos concretos, encarnados, que por medio de ella se transforman en símbolos.”

“Ahora bien; esta angelología, que constituye una doctrina del sentido trascendente, comunicado mediante el humilde símbolo, consecuencia extrema de un desarrollo histórico del platonismo, será rechazada, en nombre del pensamiento directo, con la crisis de los universales que el conceptualismo aristotélico inaugura en Occidente.”

“Conceptualismo cada vez más cargado de empirismo, al que en su conjunto permanecerá fiel Occidente durante cinco o seis siglos por lo menos. El aristotelismo medieval, el que proviene de Averroes y al cual adhieren Siger de Brabante y Ockham, es la apología del «pensamiento directo» contra todos los prestigios del pensamiento indirecto, o pensamiento simbólico.”

“El mundo de la percepción, de lo sensible, ya no es más un mundo de la intercesión ontológica en el que se epifaniza un misterio, como era el caso de Escoto Eríúgena o incluso de san Buenaventura. ”Es un mundo material, el del lugar propio, separado de un motor inmóvil tan abstracto que no merece el nombre de Dios. La física de Aristóteles que la cristiandad adoptara hasta Galileo, corresponde a un mundo secularizado, combinación de cualidades sensibles que solo conducen a lo sensible, o a la ilusión ontológica, que denomina “ser” a la cópula que une un sujeto a un atributo. Lo que Descartes rechaza en esta física de primera instancia no es su positividad, sino su precipitación.”

“Es cierto que para el conceptualismo, la idea posee una realidad en la cosa sensible, donde va a tomarla el intelecto, pero solo conduce a un concepto, a una definición literal que quiere ser sentido propio, y no conduce ---como la idea platónica--- de un

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impulso meditativo a otro, hasta al sentido trascendente supremo, situado «más allá del ser en dignidad y en potencia». Ya se sabe con qué facilidad este conceptualismo se disolverá en el nominalismo de Ockham.”

“No se equivocan los comentaristas de los tratados de física peripatética, que contraponen las “historiai” o investigaciones aristotélicas a los “mirabilia” o acontecimientos raros y maravillosos, o bien a los “idiotes” o acontecimientos singulares, de todas las tradiciones herméticas. Estas últimas actuaban mediante relaciones «simpáticas», mediante homologías simbólicas.”

Aquí podemos ver, afirmamos nosotros, como los fenómenos paranormales, los mirabilia y los idiotes, son al ser conceptualizados, despojados de su sentido hermético.

“Este deslizamiento hacia el mundo del realismo perceptivo, donde el expresionismo ---incluso el sensualismo--- reemplaza a la evocación simbólica, es de los más visibles en la transición del arte románico al gótico. En la plenitud románica floreció una iconografía simbólica heredada de Oriente, pero esta plenitud fue muy breve con respecto a los tres siglos de arte «occidental», del arte llamado gótico. El arte románico es “indirecto”, por lo tanto de evocación simbólica, frente al arte gótico, tan «directo», cuyo prolongamiento natural será la apariencia flamígera y renacentista. Lo que se transparenta a través de la encarnación escultural del símbolo ro- mánico es la gloria de Dios y su sobrehumana victoria sobre la muerte. La estatuaria gótica, por el contrario, muestra cada vez más los sufrimientos del hombre-Dios.”

“Mientras que el estilo románico, sin duda con menos continuidad que Bizancio, conserva un arte del icono basado en el principio teofánico de una angelología, el arte gótico aparece en su proceso como el prototipo de la iconoclastia por exceso: acentúa el significante a tal punto que se desliza del icono a una imagen muy naturalista, que pierde su sentido sagrado y se convierte en simple ornamento realista, en simple «objeto artístico»”.

“Paradójicamente, el purismo austero de San Bernardo, autor de la

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Regla del Temple, es menos iconoclasta que el realismo estético de los góticos, nutrido por la escolástica peripatética de Santo Tomás. Por cierto que esta desvalorización del pensamiento simbólico y de la evocación angélica que lo acompaña, por parte del sentido común terrenal de la filosofía aristotélica y el averroísmo latino, no se cumplió en un día.”

“Habrá resistencias apenas ocultas: el florecimiento de la cortesanía, del culto del amor platónico en los Fedeli d'Amore, orden secreta a la que perteneció el Dante, así como el renacimiento franciscano del simbolismo con San Buenaventura. De igual modo, es necesario señalar que en el realismo de ciertos artistas, por ejemplo de Memling y más adelante de Bosch, se trasluce un misticismo oculto que transfigura la minucia trivial de la visión. Pero no es menos cierto que el modo de pensamiento adoptado por el Occidente «fáustico» del siglo XIII, al hacer del aristotelismo la filosofía oficial de la cristiandad, da prevalecía al «pensamiento directo» en perjuicio de la imaginación simbólica y de los modos de pensamiento indirectos.”

“A partir del siglo XIII, las artes y la conciencia ya no ambicionan conducir a un sentido, sino «copiar la naturaleza». El conceptualismo gótico quiere ser un calco realista de las cosas tal como son. La imagen pintada, esculpida o pensada, se desfigura, y reemplaza el sentido de la Belleza y la invocación al Ser, por el manierismo de lo bonito o el expresionismo de lo espantosamente feo. Podemos decir, que si el cartesianismo y el cientificismo que de él derivan, eran iconoclastas por omisión y por un desprecio generalizado hacia la imagen, la iconoclastia peripatética es prototipo de iconoclastia por exceso: descuida el significado del símbolo para adherirse solamente a la epidermis del sentido, al significante. Todo el arte, toda la imaginación, se ponen al único servicio de la curiosidad fáustica y conquistadora de la cristiandad. Es verdad que la conciencia occidental, había sido preparada con mayor profundidad, aún para este papel ornamentalista, por una corriente de iconoclastia más primitiva y fundamental, que debemos examinar ahora”.

“El

racionalismo,

aristotélico

o

cartesiano,

posee

la

inmensa

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ventaja de pretenderse universal por la distribución individual del «buen sentido» o «sentido común». No ocurre lo mismo con las imágenes simbólicas que están sometidas a un acontecimiento, a una situación histórica existencial que las caracteriza. Es por eso que una imagen simbólica necesita ser revivida sin cesar, casi como un trozo musical, o un héroe teatral requiere un “intérprete””.

“Y el símbolo, amenazado, como toda imagen, por la perspectiva de la significación, corre peligro de transformarse a cada momento en un “sistema”, es decir, en una imagen que tiene ante todo una función de reconocimiento social, una interpretación convencional que reduce al símbolo a su potencia sociológica”.

Aquí cabe otro epígrafe del libro: “Analizar intelectualmente un símbolo es como pelar una cebolla para encontrarla” Pierre Emmanuel.

“Toda «convención», aunque esté animada por las mejores intenciones de «defensa simbólica», es fatalmente dogmática y en el plano ontológico y de la vocación personal produce una degeneración, “La teología Latina tradujo la palabra griega “misterio” por “sacramento”, pero la palabra Latina no tiene toda la riqueza de la griega. Hay en el misterio griego una apertura al cielo, un respeto por lo inefable, un realismo espiritual, una fuerza en el júbilo, que la moderación lógica y la concisión jurídica del sacramentarismo romano no expresan”.”

“La imagen simbólica estaba destinada a perder, estas virtudes de apertura a la trascendencia en el seno de la libre inmanencia. Al convertirse en sistema se funcionaliza; casi podríamos decir que, con respecto a los clericalismos que la van a definir, se burocratiza. Al encarnarse en una cultura y en un lenguaje la imagen simbólica corre el peligro de esclerosarse en dogma y sintaxis. Y es aquí donde la forma amenaza al espíritu, cuando la poética profética es cuestionada y amordazada. Sin duda, una de las grandes paradojas del símbolo es la de no expresarse sino por medio de una «letra» más o menos sistemática. Pero la imaginación simbólica se presenta como vigilia del espíritu más allá de la letra, so pena de morir.”

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“Ahora bien: toda la iglesia es funcionalmente dogmática y en lo institucional está del lado de la letra. Como cuerpo sociológico, una iglesia «divide el mundo en dos: los fieles y los sacrílegos»; sobre todo la iglesia romana que, en el momento culminante de su historia, sosteniendo con mano firme la «espada de dos filos», no podía admitir la libertad de inspiración de la imaginación simbólica.”

“La virtud esencial del símbolo, es asegurar la presencia misma de la trascendencia en el seno del misterio personal. Para un pensamiento eclesiástico, semejante pretensión se presenta como el camino que conduce al sacrilegio. Ya sea fariseo, sunita o «romano», el legalismo religioso se enfrenta siempre, fundamen- talmente, con la afirmación de que existe para cada individualidad espiritual una «inteligencia agente separada, su Espíritu Santo, su Señor personal, que la une al Pleroma sin otra mediación. Dicho de otra forma, en el proceso simbólico puro, el Mediador, Ángel o Espíritu Santo, es personal, emana en cierto modo del libre examen, o más bien de la libre y viva demostración de alegría, y por eso escapa a toda formulación dogmática impuesta desde afuera. La vinculación de la persona, por intermedio de su ángel, con el Absoluto Ontológico, escamotea incluso la segregación sacramental de la iglesia. Como en el platonismo, y sobre todo en el platonismo valentiniano, bajo la cubierta de la angelología hay una relación personal con el Ángel del Conocimiento y de la Revelación”.

“Por lo tanto, todo simbolismo es una especie de gnosis, o sea un procedimiento de mediación a través de un conocimiento concreto y experimental. Como gnosis, el símbolo es un “conocimiento beatificante” un conocimiento salvador, que, ante todo, no necesita un intermediario" social, es decir, sacramental y eclesiástico. Pero esta gnosis; por ser concreta y experimental, siempre tenderá a in- cluir al ángel entre los mediadores personales en segundo grado:

profetas, mesías, y sobre todo la mujer”.

“Para la gnosis propiamente dicha los «ángeles supremos» son Sofía, Nuestra Señora del Santo Espíritu, Helena, etc., cuya caída y salvación representan las mismas esperanzas de la vía simbólica:

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la conducción de lo concreto a su sentido iluminante. Es que la mujer, como los Ángeles de la teofanía plotiniana, posee, al contrario del hombre, una doble naturaleza que es propia del símbolo mismo: es creadora de un sentido y al mismo tiempo su receptáculo concreto. La femineidad es la única mediadora, por ser a la vez «pasiva» y activa». Es lo que ya había expresado Platón y es lo que expresa la figura judía de la Schekinah así como la figura musulmana de Fátima. Así pues, la Mujer es, como el ángel, el símbolo de los símbolos, tal como aparece en la mariología ortodoxa en la figura de la Theotokos, termino griego para “Madre de dios”, en la liturgia de las iglesias cristianas que asimilan de buen grado, como medidora suprema, a la «La Esposa».”

Aca no deja de observarse la importancia vital que tiene la mujer en el simbolismo, hasta aca coincide el eje temático de Brown en su novela, el simbolismo y la mujer, como modelo simbólico.

“Ahora bien; es significativo que todo el misticismo occidental recurra a estas fuentes platónicas. San Agustín nunca renegó completamente del neoplatonismo, y fue Escoto Eríúgena quien introdujo en Occidente, en el siglo IX, los escritos de Dionisio Areopagita, todos emparentados con la anamnesis o presencia divina, de origen platónico. Pero ante esta transfusión de misticismo, la institución eclesiástica vigila con recelo.”

“Llegamos aquí al factor más importante de la iconolastia occidental, pues la actitud dogmática implica un rechazo categórico del icono como apertura espiritual por medio de una sensibilidad y una epifanía de comunión individual. Es verdad que, para las iglesias orientales, el icono debe ser pintado según medios canónicamente establecidos y, así parece, de manera más rígida que en la iconografía occidental. De todos modos, lo cierto es que el culto de los iconos utiliza plenamente el doble poder de conducción y de epifanía sobrenatural del símbolo. Solo la iglesia ortodoxa, al aplicar de lleno las decisiones del Séptimo Concilio Ecuménico ---que prescriben la veneración de los iconos---, otorga plenamente a la imagen el papel sacramental de «doble sometimiento», gracias al cual, mediante la imagen y el significan te, las relaciones entre el significado y la conciencia adorante no

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son puramente convencionales, sino radicalmente íntimas. Así se revela el papel profundo del símbolo: es «confirmación» de un sentido a una libertad personal. Por eso el símbolo no puede explicitarse: en última instancia, la alquimia de la transmutación, de la transfiguración simbólica, solo puede efectuarse en el crisol de una libertad. Y la potencia poética del símbolo define la libertad humana mejor que ninguna especulación filosófica: esta última se obstina en considerar la libertad como una elección objetiva, mientras que en la experiencia del símbolo comprobamos que la libertad es creadora de un sentido: es poética de una trascendencia en el interior del sujeto más objetivo, más comprometido con el acontecimiento concreto. La libertad es el motor de la simbólica; es el Ala del Ángel.”

“Henri Gouhier dijo alguna vez que la Edad Media se extinguió cuando desaparecieron los Ángeles. Se puede agregar que, una espiritualidad concreta se esfuma, cuando los iconos son secularizados y reemplazados por la alegoría. Ahora bien; en las épocas de reacción dogmática y de rigidez doctrinaria, en el apogeo del poder papal con Inocencio III o después del Concilio de Trento, el arte occidental es esencialmente alegórico. El arte católico romano es dictado por la formulación conceptual de un dogma. No conduce a una iluminación; se limita a ilustrar las verdades de la Fe, dogmáticamente definidas. Decir que la catedral gótica es una «Biblia de piedra» no implica en absoluto que en ella se tolere una- interpretación libre negada por la iglesia a la Biblia escrita. Esta expresión quiere decir, simplemente, que la escultura, el vitral, el fresco, son ilustraciones de la interpretación dogmática del Libro. Si el gran arte cristiano se identifica con el bizantino y el románico (que son artes del icono y del símbolo), el gran arte católico (que sostiene toda la sensibilidad estética de Occidente) se identifica tanto con el «realismo» y la ornamentística gótica, como con la ornamentística y expresionismos barrocos. El pintor del «triunfo de la iglesia» es Rubens y no Rembrandt.”

“De esta manera, en el alba del pensamiento contemporáneo, en el momento en que la Revolución Francesa está por terminar de desarticular los soportes culturales de la civilización occidental, se advierte que la iconoclastia occidental resurge, considerablemente

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reforzada, de seis siglos de «progreso de la conciencia». Pues si

bien el dogmatismo literal, el empirismo del pensamiento directo y el cientificismo semiológico son iconoclastias divergentes, su efecto común se va reforzando en el curso de la historia. Tanto es así, que Comte podrá constatar esta acumulación de los «tres estadios de nuestras concepciones principales», y esto es lo que va a fundamentar el positivismo del siglo XIX. Porque el positivismo que Comte extrae del balance de la historia occidental del pensamiento es, a la vez, dogmatismo «dictatorial y clerical», pensamiento di- recto en el nivel de los «hechos reales» en oposición a las quimeras

y al legalismo cientificista.”

Se podría decir, que la gradual reducción del campo simbólico, condujo, a principios del siglo XIX a una concepción y a un papel excesivamente estrecho del simbolismo, con justa razón se puede preguntar, si estos tres estadios de progreso de la conciencia, no son tres etapas de la obnubilación del espíritu y sobre todo de su alienación. El dogmatismo «teológico», el conceptualismo «metafísico», con sus prolongaciones ockhamistas, de aplicar la lógica de forma rigurosa para mostrar que muchas creencias de los

filósofos cristianos, no se podían probar mediante la razón filosófica

o natural, sino tan sólo a través de la revelación divina, y finalmente la semiología «positivista», no son sino una extinción gradual del poder humano de relacionarse con la trascendencia, del poder de mediación natural del símbolo.”

Hasta aca la versión sobre las palabras de Durand, quizás lo anterior nos deje ver el por que el mundo occidental moderno es tan ignorante en el campo simbólico, culturalmente ha sido castrado de la mente colectiva, más no del alma, y aca esta el problema, pues las realidades simbólicas están, primero detrás de la conciencia, en el inconsciente o como llaman ahora, el imaginario colectivo y en los sueños, a los cuales no se puede acceder sin un pensamiento simbólico. Tampoco es posible que encontremos sentido, sin el simbolismo, en el fenómeno de la Nueva Era y menos en el éxito de Dan Brown y su Código Da Vinci.

No nos queda frente a este tema, que apenas rozamos, el advertir al auditorio que el simbolismo es absolutamente ineludible si

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queremos entrar en el mundo espiritual y esotérico que la novela de Dan Brown barrunta. Por lo cual recomendamos la lectura del libro de Durand. Así como del “El hombre y sus símbolos” de Jung, también del libro “Símbolos fundamentales de la ciencia sacra” de René Genón, y la consulta permanente del “Diccionario de símbolos” de Cirlot, además de estudiar la magnífica Introducción sobre los símbolos que precede dicho diccionario.

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II-- EL RETORNO DE LA DIOSA

Dedicado a: Cirse, las Sirenas y Calipso.

<<Los supersticiosos atribuyen la desgracia del pueblo judío a la venganza de la Diosa Madre».

bert Graves

Ro

<<Los supersticiosos atribuyen la desgracia del pueblo judío a la venganza de la Diosa Madre». bert

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Casi al comienzo la novela del Código, esta el detective Fache interrogando a Langdom, sobre su relación con el muerto, preguntándole:

“-¿Y dice que tenían intereses comunes?”

“-Sí, --responde de Langdom—de hecho he pasado gran parte de este último año preparando un libro que trata sobre la primera especialidad de Sauniere. Y tenía muchas ganas de saber qué pensaba.”

“-Ya. ¿Y qué tema es ese?”

“Langdon vaciló, sin saber muy bien cómo explicárselo.”

“-En esencia, se trata de un texto sobre la iconografía del culto a las diosas, del concepto de santidad femenina en el arte y en los símbolos asociados a ella.”

Espero encuentren ahora, después del anterior capitulo, el papel fundamental del icono y de la especialidad de Sauniere. Ahora busquemos bases para explicar por qué, nos quitamos el sombrero frente a Brown, por la forma en que devela el encubrimiento histórico de la Magdalena en la Iglesia, e ilustra el culto a la Diosa, a la cual le fue terrible durante el Cristianismo. Robert Graves, estaría encantado con el tema, él era cultor de la Diosa Blanca, nombre de su trascendental libro, sobre historia comparada del mito poético: “La Diosa Blanca”

“Fache se pasó una mano carnosa por el pelo.”

“–J. Sauniere era experto en la materia? “

“-Más que nadie.”

“-Ya entiendo.”

“Pero Langdon tenía la sensación de que no entendía nada. Jacques Sauniere estaba considerado como el mejor

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iconógrafo mundial especializado en diosas. No era sólo que sintiera una pasión personal por conservar piezas relacionadas con la fertilidad y los cultos a las diosas y la divinidad femenina, sino que durante los veinte años que se mantuvo en su cargo de conservador, contribuyó a que el Louvre lograra tener la mayor colección del mundo sobre divinidad femenina: “labris”, las hachas dobles pertenecientes a las sacerdotisas del san- tuario griego más antiguo de Delfos, caduceos de oro, cientos de cruces hansatas, de Ankh parecidas a ángeles, carracas o sistrum usadas en el antiguo Egipto para espantar a los malos espíritus, así como una increíble variedad de esculturas en las que se representaba a Horus amamantado por la diosa Isis.”

Agregamos nosotros: La posición de la mujer en Egipto, de preeminencia, como sacerdotisas de Amón y faraonas, es única en el mundo antiguo. El último Faraón de Egipto fue Cleopatra, en ella murió Egipto, y no fue cualquier mujer, ese estatus social, político, cultural, religioso, de independencia e igualdad frente al hombre, que tenía la mujer egipcia, no se ha vuelto a ver, desde entonces, sino en la mujer moderna, afirman los estudiosos.

La novela sigue por ese camino, va de escena en escena, construyendo una historia religiosa que es poco conocida por las masas cristianas, o lo que es lo mismo, ignorada por Occidente, y claro que la ignorancia no es accidental, es producto deliberado de un encubrimiento que viene desde los tiempos de cristo, por acción de los primeros emperadores romanos cuando se hicieron cristianos, comenzando en Constantino, que impusieron las razones del imperio romano por encima de la historia original del cristianismo. Más tarde el encubrimiento alcanza, en consonancia con la edad oscura del medioevo, las dimensiones trágicas, dolorosas, crueles, inhumanas y anticristianas, de la Santa Inquisición instaurada por la Iglesia Católica en nombre de Cristo.

las

concepciones religiosas del mundo antiguo sobre la mujer. Se

Vamos a echar, a vuelo de pájaro,

una

visita

a

puede decir, hoy en

día, que el símbolo de lo femenino,

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encarna la gran transformación espiritual a la que se ve abocada la humanidad del siglo XXI, en esto creemos nosotros, tampoco se equivoca Brown, lo deja en claro, su novela es como un gran icono simbólico sobre la Diosa.

Este vació de lo femenino en el cristianismo, es una de las raíces de la crisis espiritual del hombre moderno, nacido del seno cristiano. Tal parece que el dominio de la testosterona ha saturado la historia humana en lo material, filosófico y espiritual.

La página en Internet, Lilith, de Liliana Vélez, sobre el eterno femenino y su crisis en el mundo moderno. Con algunos comentarios, es como sigue:

Si el cambio de milenio tiene alguna connotación que trascienda el «esoterismo Light», ésta es la percepción de que la era patriarcal está agotándose. La memoria colectiva ha dado cuenta del dramático testimonio del dominio del macho.

Se ha generalizado la sensación de que los hombres no han estado a la altura de las circunstancias; como «clase dominante», no pueden estar orgullosos de su desempeño. Un balance de nuestra situación histórica no arroja un resultado positivo: hay inequidad, arbitrariedad, intolerancia, destrucción del medio ambiente; nuestros destinos están sumidos en un total caos. La visión más optimista, no podrá privilegiar los avances tecnológicos, por encima de la carrera desenfrenada por la dominación egoísta, de reducidos feudos de poder económico. Los hombres han fracasado en su hegemonía. Establecieron una civilización demasiado materialista que no da cuenta de la espiritualidad de los humanos y menos de la naturaleza.

Los más empecinados machistas, sin embargo, no pueden desconocer que nunca antes, las mujeres habían conquistado tantos espacios en todos los ámbitos representativos de la sociedad moderna, incluso, los más osados hablan, de la

mujer,

civilización.

como

la

única

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fuerza

regeneradora

de

nuestra

Sí siempre se ha subvalorado lo femenino, desde la intuición y la imaginación, consideradas prerracionales, y la masculinidad

ha sido tan errática y está tan agotada, hay necesidad entonces, de valorizar e instaurar las teorías femeninas (no feministas) sobre la conducción de la historia, y más aún, poner en practica el pensamiento femenino por antonomasia, el simbolismo y su derivados mágicos, míticos y espirituales, en contraposición del pensamiento racional cientificista suturado de testosterona.

Sin embargo, la filosofía y espiritualismo occidentales están huérfanos de mitologías que simbolicen su identidad posmodernista y post-industrial.

Penetremos entonces en la mitología judía para desentrañar el mito femenino desde las raíces del cristianismo.

A los judíos les debemos parcialmente la «racionalidad occidental», derivada de su monoteísmo religioso, exclusivo de un simbolismo verbal monoteísta. El monoteísmo constituye una suerte de «abstracción de la razón» que posibilitó que la humanidad evolucionara, de estadio de conciencia frente al mundo, superando la explicación mítico-simbólica de la realidad, apoyada en la imagen como eje psicológico la de conciencia, para llegar una concepción apoyada exclusivamente en el eje psicológico del lenguaje, la

abstracción verbal, ajena a representaciones sensibles y de cualquier imagen. Con todo, no deja de ser curioso el hecho de que esta única deidad, la monoteísta, se haya considerado de carácter masculino, rompiendo con el concepto de Diosa Madre que sustentaba todas las religiones primitivas. Es fácil comprender por qué se equiparó al dios principal con la madre,

y la tierra con su vientre y demás metáforas alusivas al «origen» del mundo.

Esta exclusión de la mujer de la teología y el sacerdocio, en la historia primitiva del cristianismo, trató de paliarse con la figura

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de la Virgen María, madre del hijo de Dios pero no diosa, haciéndose madre de todos los hombres a través de él.

En la mística hebrea existe, empero, una misteriosa figura femenina que nosotros, los «gentiles», no hemos estudiado suficientemente; se trata de Lilith, quien según la cábala fue la primera mujer de Adán. Al igual que éste, Lilith fue hecha a imagen y semejanza de la divinidad y por tanto tenía, su mismo estatus ontológico. Desde el principio se caracterizó por su insumisión al primer macho, y por sus constantes desacuerdos abandonó el paraíso; dice el mito, que despechada, se convirtió en un demonio. Para asegurarse de suministrarle una compañera adecuada, Yahvé sacó a Eva (la segunda esposa) de una costilla de Adán, y así cambió la primigenia igualdad. Eva, la media costilla, encarnó desde siempre la sumisión de la mujer instaurada desde el orden celestial. Lilith era la rebelde, la que se consideraba igual, no sumisa.

Ad portas del siglo XXI, el interés que puede tener el mito hebreo de Lilith, es la posibilidad de representar a la nueva mujer, la cual no se siente identificada con las figuras evocadas por la tradición cultural cristiana.

Para algunos Lilith corresponde a la Lamia de los griegos —una reina abandonada por Zeus—, a la Brunilda de los nibelungos en contraposición a Crimilda. Para otros tiene origen en un demonio asirio babilónico llamado Lilit o Lilu.

Etimológicamente viene del hebreo layil, que significa noche, y aparece representada como un demonio nocturno y peludo, o es sublimada como una mujer de cabellos muy largos.

Por su parte, la Biblia ha sido completamente ajena a la figura de Lilith, exceptuando un pasaje de Isaías, en el cual la nombra viviendo entre las ruinas del desierto, acompañada de sátiros y animales.

Veamos que dice Blavatsky:

el

“Diccionario Teosófico” de madame

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Lilith, del hebreo -Según la tradición judía, era un demonio que fué la primera esposa de Adán, antes de que fuera creada Eva. Créese que ejerce una influencia fatal sobre las madres y los niños recién nacidos. Lil es noche, y Lílith es también la lechuza, y en las obras medievales es un sinónimo de Lamía o demonio hembra. El Talmud describe a Lilith como una hechicera, mujer de opulenta y ondeada cabellera, o más bien un animal femenino peludo, de un carácter actualmente desconocido, que en las alegorías cabalísticas y talmúdicas es llamado la reflexión femenina de Samael, el espíritu de la rebeldía, Samael-Lilith, o sea una mezcla de hombre y animal, un ser denominado en el Zohar: Hayo Bischat, la Bestia o Mala Bestia, de cuya unión contranatural descienden los actuales monos. Tras algunas desavenencias, rehusó Lilith someterse a su esposo y le abandonó. Fué madre de gigantes y demonios. Aun hoy se la considera como un espectro nocturno, fatal a las madres y a los recién nacidos.

La tradición atribuye a esta diabla meretriz, la seducción de varias jóvenes, cuyo corazón, después de la muerte, se encontró preso en uno de sus cabellos. Lilith es el prototipo de los seres llamados Khados en el Tibet y Dakinis en sánscrito, pertenecientes a razas pre-adánicas, desprovistas de inteligencia y dotadas sólo de instinto animal. Adán tuvo hijos de ella. La palabra Lilith (nocturna) figura en Isaías. En el hebreo traduce: ave de noche, monstruo, fantasma nocturno, sirena.

Goethe hace aparecer tan siniestro personaje en la «Noche de Walpurgist del Fausto.

Hasta aca madame Blavatsky, que pena, tan pocas palabras de ella, y tanto que tiene que decir sobre el tema de Dan Brown y su libro, bueno, sus textos.

Uno de los libros más esclarecedores sobre la historia primitiva del cristianismo y el proceso de exclusión de la mujer del sacerdocio y de la teología de la iglesia Católica, es el libro de Elaine Pagels “Los evangelios Gnósticos”.

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Elaine es un personaje real de la academia norteamericana que aparece en el Código Da Vinci, hace ella su análisis, a partir de los textos del nuevo testamento encontrados en 1945 en Nag Hammadi, alto Egipto, que al igual que, el Evangelio Gnóstico de Judas, recién descubierto en Egipto, fue excluido del canon católico y por lo tanto destruido, costaba la vida el tenerlos. Tomamos algunos apartes para ilustrarnos:

Del capítulo III de “Los Evangelios Gnósticos” de Elaine Pagels: DIOS PADRE / DIOS MADRE

“A diferencia de muchos de sus contemporáneos, entre las dei-

dades del antiguo Cercano Oriente, el Dios de Israel no com- partía su poder con ninguna divinidad femenina ni era divino Esposo o Amante de ninguna otra. Difícilmente se le puede caracterizar con epítetos que no sean masculinos: rey, señor, amo, juez y padre. A decir verdad, la ausencia de simbolismo femenino referente a Dios caracteriza al judaísmo, al cristianismo y al islamismo, en notable contraste con las demás tradiciones religiosas del mundo, ya sean de Egipto, Babilonia, Grecia y Roma, o de África, la India y América del Norte, donde abunda el simbolismo femenino.”

“Hoy día los teólogos judíos, cristianos e islámicos se apresu- ran a señalar que a Dios no se le debe considerar atendiendo

a ninguna clase de términos sexuales. A pesar de ello, el

lenguaje real que utilizan cotidianamente para el culto y la oración, transmite un mensaje distinto: ¿qué persona educada en la tradición judía o cristiana, se ha librado de la clara impresión de que Dios es masculino? Y aunque los católicos veneran a María como madre de Jesús, nunca la consideran como divina por derecho propio: si María es «madre de Dios», ¡no es «Dios Madre» en plano de igualdad con Dios Padre!”

“El cristianismo, por supuesto, añadió los términos trinitarios a la descripción judía de Dios. Sin embargo, de las tres «Personas» divinas, dos -el Padre y el Hijo- se describen con términos masculinos, y la tercera -el Espíritu- sugiere la asexualidad del término neutro que los griegos utilizaban para

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referirse al espíritu, pneuma. Quienquiera que investigue la historia primitiva del cristianismo ---la denominada «patrística-- estará preparado para el pasaje con el que concluye el Evangelio de Tomás, uno de los evangelios encontrados en Nag Hammadi:”

“Simón Pedro les dijo a los discípulos: «Que María nos deje, pues las mujeres no son dignas de la Vida». Jesús dijo: «Yo mismo la conduciré, con el fin de hacerla masculina, para que también ella pueda convertirse en un espíritu viviente, parecido a vosotros los varones. Porque toda mujer que se haga a sí misma masculina entrará en el Reino de los Cielos»”.

“Por extraño que parezca, esto afirma sencillamente lo que la retórica religiosa da por sentado: que los hombres forman el cuerpo legítimo de la comunidad, mientras que a las mujeres se les permite participar solamente cuando se asimilan a los hombres. Otros textos descubiertos en Nag Hammadi demuestran una diferencia notable entre estas fuentes «heréticas» y las ortodoxas: las fuentes gnósticas utilizan continuamente el simbolismo sexual para describir a Dios.”

“Cabría esperar que estos textos, reflejaran la influencia de las arcaicas tradiciones paganas de la Diosa Madre, mas en su mayor parte, utilizan un lenguaje específicamente cristiano, que tiene una relación inconfundible con una herencia judía. No obstante, en vez de describir un Dios monístico y masculino, muchos de estos textos hablan de Dios, como de un cuerpo bivalente que abarca elementos tanto masculinos como femeninos.”

“Un grupo de fuentes gnósticas pretende haber recibido una tradición secreta de Jesús a través de Jaime y a través de María Magdalena. Los miembros de este grupo elevaban sus oraciones tanto al Padre como a la Madre divinos: «De Ti,

Padre, y a través de ti, Madre, los dos nombres inmortales, Padres del ser divino, y tú, morador en el cielo, humanidad, del

». Otros textos indican que sus autores se

nombre poderoso

habían preguntado a quién un Dios único y masculino proponía: «Hagamos el hombre a imagen nuestra, según

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nuestra semejanza». Dado que la crónica del Génesis dice luego que la humanidad fue creada «macho y hembra», algunos sacaron la conclusión, de que el Dios a cuya imagen estamos hechos, también tiene que ser tanto masculino como femenino, tanto Padre como Madre.”

“¿Cómo caracterizan estos textos a la Madre divina? No encontramos ninguna respuesta sencilla, ya que los textos mismos son extremadamente diversos. A pesar de ello, podemos bosquejar tres caracterizaciones primarias. En primer lugar, varios grupos gnósticos describen a la Madre divina como parte de una pareja original. Valentín, el maestro y poeta, parte de la premisa de que Dios es esencialmente indescriptible. Pero sugiere que la divinidad puede imaginarse como un cuerpo bivalente; consistente, por una parte, en el Inefable, el Profundo, el Padre Primero; y, por la otra, en la Gracia, el Silencio, el Vientre y la «Madre del Todo».”

“Valentín hace el razonamiento de que el Silencio es el complemento apropiado del Padre, designando a aquél como femenino y a éste como masculino, debido al género gramatical de las palabras griegas. Luego describe cómo el Silencio recibe, como en un vientre, la semilla de la Fuente Inefable; de ésta saca todas las emanaciones del ser divino, alineadas en parejas armoniosas, de energías masculinas y femeninas.”

“Los seguidores de Valentín, al rezar pidiéndole protección, se dirigían a ella la Madre, como: «el Silencio místico, eterno». Por ejemplo, Marco el mago la invoca como la Gracia: «Que Ella la que está delante de todas las cosas, la Gracia incomprensible e indescriptible, te llene por dentro e incremente en ti su conocimiento propio». Al celebrar la misa en secreto, Marco enseña que el vino simboliza la sangre de la Madre. Al ofrecer la copa de vino, reza para que «fluya la Gracia» en todos los que beban de él. Marco, profeta y visio- nario, se llama a sí mismo el «vientre y receptor de silencio», como ella lo es del Padre. Las visiones que recibió del ser divino se le aparecieron, según cuenta, bajo forma femenina.”

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“Otro escrito gnóstico, el titulado la Gran Anunciación y citado por Hipólito en su Refutación de todas las herejías, explica el origen del universo del modo siguiente: Del poder del Silencio apareció un gran poder, la Mente del Universo, que dirige todas las cosas y es un varón, y una gran Inteligencia que es una hembra que produce todas las cosas.”

“Siguiendo el género de las palabras griegas: nous: significa «mente» y es masculina, epinoia significa «inteligencia» y es femenina. Este autor explica que estos poderes unidos, «se descubren como dualidad. Esto es: Mente en Inteligencia y son separables el uno del otro y, sin embargo, son uno solo, encontrándose en estado de dualidad».”

“Hasta aca Elaine pagels, que en su libro concluye demostrando como: cuando la Iglesia primitiva, se hizo la religión oficial del Imperio Romano, sacrifico el papel teológico y sacerdotal de la mujer; que en el cristianismo gnóstico era esencial, papel que fue destruido simultáneamente con el gnósticismo.”

Acudimos a otro miembro del Círculo de Eranos, el historiador de las religiones y simbolista, Mircea Eliade. De su libro “Tratado de historia de las Religiones” tomamos del capitulo VII, “La Tierra, La mujer y la fecundidad,” los siguientes apartes que comentamos, claro que como casi todo en la cultura occidental, comienza y termina con los maravillosos griegos, hasta los evangelios cristianos, que fueron escritos por primera vez en griego y no en arameo que es la lengua de cristo y profundamente influenciados por la cultura griega.

Nota: Gaia es tierra en lengua griega y al cielo se lo llama Uranos. Dice Mircea Eliade:

“Gaia por su parte, primero dio nacimiento a un ser igual a ella misma, capaz de cubrirla por entero, parió a Uranos estrellado, que debía ofrecer a los dioses bienaventurados una morada segura para siempre."

“Esta pareja primordial dio nacimiento a la familia innumerable

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de los dioses, de los cíclopes y de los otros seres míticos. Las bodas del Uranos y Gaia son la primera hierogamia; los dioses se apresurarán a repetirla, y los hombres a su vez la imitarán con la misma gravedad sagrada, con que imitan todo gesto cumplido en la aurora de los tiempos.”

“Gaia o Gea, gozó de un culto bastante extendido en Grecia, pero con el tiempo otras divinidades de la tierra la sustituyeron. La etimología parece mostrar en ella el elemento telúrico bajo su forma más inmediata. Homero apenas la menciona; una divinidad tectónica --perteneciente por excelencia al sustrato prehelénico-- encontraría difícilmente lugar en el Olimpo homérico.”

“Pero uno de los himnos homéricos le está dedicado:

homero:”

dice

"Es a Gaia a quien cantaré, madre universal de sólido asiento, antepasada venerable que alimenta en su suelo a todo lo que ”

existe

“Es a ti a quien corresponde dar vida a los mortales así como quitársela.”

“i Dichoso aquél a quien tú honras con la benevolencia!”

“Para ella, la vida está cargada de cosechas en los campos, sus rebaños prosperan y su casa se llena de riquezas."

“Esquilo también la glorifica, pues Gaia es: La que "da a luz a todos los seres, los alimenta, luego recibe de nuevo su germen fecundo".

“Veremos dentro de un momento hasta qué punto es verdadera y arcaica esta fórmula de Esquilo. Recordemos también un antiquísimo himno que, según Pausanias cantaban los pélidas de Dodona:”

"Zeus fue, es y será, el gran Zeus; es con tu ayuda como Gaia nos da sus frutos. La llamamos con justicia nuestra madre."

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“Hasta nosotros ha llegado un número considerable de creencias, de mitos y de rituales que se relacionan con la tierra

y con sus divinidades, como la "Gran madre". Puesto que

constituye en cierto sentido, los cimientos mismos del cosmos,

la Tierra está dotada de polivalencias religiosas. Fue adorada

porque "era" y es, porque se mostraba y muestra, porque rinde, daba y da frutos, recibe y da.”

“Gaia, "Tierra, tierra madre, divinidades de la tierra, espíritus telúricos." “

“LA PAREJA PRIMORDIAL CIELO-TIERRA”

“La pareja divina cielo-tierra que Hesíodo había evocado es uno de los leitmotiv de la mitología universal. En muchas mitologías en las que el cielo, desempeña o desempeñó, el papel de divinidad suprema, la tierra está representada como su compañera; en la vida religiosa primitiva se encuentra al cielo prácticamente por todas partes.”

“Recordemos algunos ejemplos: los maoríes llaman al cielo Rangi y a la tierra, Papa, Paralelos a los griegos con Uranos y a Gaia.”

“En principio, Rangi y Papa, estaban unidos en un estrecho abrazo.”

“Los hijos que nacieron de ese acoplamiento sin fin, sedientos de luz, se movían a tientas en las tinieblas, asfixiados por la apasionada cópula.”

“Entonces, se decidieron a separar a sus padres.”

“Así es como un buen día, cortaron los tendones que unían al

cielo y a la tierra violentando a su padre, para que mirara hacia

lo alto.”

“Rangi fue proyectado al aire, y la luz hizo su aparición con las estrellas, los planetas y los mundos.”

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“Se recordará que, en el mito hesiódico, también Cronos castra a su padre, aquí se cortan los tendones y se los separa, como la castración que corta los testículos, aquí se corta una relación sexual, pero por motivos completamente diferentes: porque Uranos daba nacimiento sin saberlo a criaturas monstruosas, que mantenía escondidas después en el cuerpo de Gaia, se creyó en principio poder explicar el mito griego por el mito maorí.”

En lo siguiente, del mismo libro, nos vamos a encontrar con las raíces del culto a la naturaleza, al bosque, a lo verde, que nos explica los “hombres verdes” que aparecen en la capilla de Roslyn, que como tantos símbolos en ella nos advierten del conocimiento tradicional y ancestral no cristiano, es decir pagano, que el creador de la capilla deja traslucir bajo el mito cristiano. Además estos textos nos ilustran del papel de la mujer y lo femenino en el mundo arcaico, tan distinto del papel que pretendimos hacerles cumplir en la civilización cristiana y del que ellas se han librado para bien del futuro humano.

“LA AGRICULTURA Y LOS CULTOS DE LA FERTILIDAD”

“RITOS AGRARIOS”

“La agricultura revela de manera más dramática el misterio de la regeneración vegetal. En el ceremonial y en la técnica agrícola, el hombre interviene directamente; la vida vegetal y lo sagrado de la vegetación ya no son para él como exteriores, participa de ellos, manipulándolos, conjurándolos. Para el hombre "primiti vo", la agricultura, como cualquier otra actividad esencial, no es una simple técnica profana. Puesto que se relaciona con la vida, puesto que persigue el acrecentamiento prodigioso de esta vida presente en las semillas, en el surco, en la lluvia y en los genios de la vegetación, la agricultura es ante todo un ritual. Así fue en los comienzos y la situación sigue siendo la misma hoy en las sociedades agrarias, hasta en las regiones más civilizadas de Europa.”

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“El labrador penetra y se integra en una zona rica en sacralidad. Sus gestos, su trabajo son responsables de graves consecuencias, porque se realizan en el interior de

un ciclo cós mico y porque el año, las estaciones, el verano

y el invierno, la época de la siembra y la de la cosecha,

fortifican sus propias estructuras y toman cada una un valor autónomo.”

“Debemos llamar la atención desde el principio sobre la impor tancia que toma el tiempo, el ritmo de las estaciones, para la experiencia religiosa de las sociedades agrarias. El labrador no se encuentra ya sólo implicado en las zonas sagradas "espaciales", sino que su trabajo está integrado y gober nado por un conjunto temporal, por la ronda de las estaciones. Los ritmos cósmicos precisan ahora su coherencia y aumentan su eficiencia. Cierta concepción optimista de la existen cia empieza a salir a la luz a consecuencia de este largo comercio con el campo y las estaciones; la muerte muestra no ser ya sino un cambio provisional en la manera de ser. El invierno no es nunca definitivo, pues va seguido de una regeneración total de la naturaleza, de una manifestación de formas nuevas e infinitas de la vida; nada muere realmente, todo se reintegra en la materia primordial y reposa en espera de una nueva primavera. Sin embargo, esta concepción serena, consoladora, no excluye el drama. Cualquier valorización del mundo fundada sobre el ritmo, sobre el eterno retorno, no puede evitar los momentos dramáticos; vivir ritualmente los ritmos cósmicos significa en primer lugar vivir en tensiones múltiples contradictorias.”

“El trabajo agrícola es un rito; no sólo porque se realiza sobre

el cuerpo de la tierra-madre y porque desencadena las fuerzas

sagradas de la vegetación, sino también porque implica la inte- gración del labrador en ciertos periodos de tiempo benignos o nocivos; porque es una actividad acompañada de peligros (por ejemplo, la cólera del espíritu que era dueño del terreno antes de que éste fuese desmontado); porque presupone una serie de ceremonias, de estructuras y de origen diversos, destinadas

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a promover el crecimiento de los cereales y a justificar el gesto del granjero; porque introduce finalmente a éste en un dominio que está también, en cierto modo, bajo la jurisdicción de los muertos, etc. “

“MUJER, SEXUALIDAD, AGRICULTURA”

“Hemos mencionado ya la solidaridad que ha existido desde siempre entre la mujer y la agricultura. En la Prusia oriental hace poco seguía respetándose la costumbre de que una mujer desnuda vaya a los campos a sembrar judías. Entre los fineses, las mujeres traen las semillas a los campos en la camisa menstrual, en el zapato de una prostituta o en la media de un bastardo, aumentando así la fecundidad de las semillas por el contacto de objetos llevados por personas marcadas por una poderosa nota erótica.”

“Las remolachas sembradas por una mujer son dulces, las que son sembradas por un hombre, amargas. Entre los estonianos, unas muchachas llevan la semilla del lino hasta los campos. Los suecos no permiten sembrar el lino sino por mujeres. Entre los alemanes son una vez más las mujeres, particularmente las mujeres casadas y las mujeres encinta, las que siembran los granos.”

“La solidaridad mística entre la fecundidad de la tierra y la fuerza creadora de la mujer es una de las intuiciones fundamentales de lo que podríamos llamar la "conciencia agrícola".”

“Evidentemente si la mujer ejerce semejante influencia sobre la vegetación, la hierogamia e incluso la orgía colectiva tendrán, con más razón, las más felices consecuencias para la fecundidad vegetal. Tendremos ocasión de examinar nu- merosos ritos que atestiguan la influencia decisiva de la magia erótica sobre la agricultura.”

“En Finlandia y en Estonia, se siembra a veces en desnudez

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completa, por la noche, murmurando: "¡Señor, estoy desnudo!

i Bendice mi capullo!". Se persigue evidentemente el

crecimiento de la cosecha, pero también su protección contra el mal de ojo o contra las liebres. (El hechicero está desnudo también cuando expulsa los sortilegios o los otros azotes de los campos). En Estonia, los granjeros se aseguran una buena cosecha labrando y rastrillando desnudos. Durante la sequía, las mujeres hindúes arrastran, desnudas, un arado por el campo,”

“Y, en relación también con la magia erótico-agraria, se debe señalar el uso bastante extendido de regar el arado con agua para la primera labor del año. En este caso, el agua no tiene

únicamente el valor simbólico fluvial, sino también una significación seminal. La aspersión de los labradores. Un texto indio precisa que la lluvia desempeña el mismo papel que el flujo seminal en las relaciones entre el hombre y la mujer. Por

lo demás, el desarrollo de la agricultura tiende a conceder

también al hombre un papel cada vez más importante. Si la mujer es identificada con el campo, el hombre es sentido como solidario de los granos que la fecundan. En el ritual indio, los granos de arroz personifican el esperma que fecunda a la mujer.”

“FUNCIÓN RITUAL DE LA ORGÍA”

Atención con esto de la orgía, en cuanto a los rituales sexuales

en la novela de Brown, cuando Sophie descubre a Sauniere en

uno.

“Generalmente la orgía corresponde a la hierogamia. A la unión de la pareja divina, debe corresponder en la tierra, el frenesí genésico ilimitado.”

“Junto a las jóvenes parejas que repetían la hierogamia sobre los surcos, debía producirse el acrecentamiento máximo de todas las fuerzas de la colectividad. Cuando la población oraón, celebra en el mes de mayo el matrimonio del dios sol con la diosa tierra, el sacerdote se une públicamente con su esposa, después de lo cual viene una orgía indescriptible.”

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“En algunas islas situadas al oeste de Nueva Guinea y al norte de Australia (Leti, Sarmanta, etc.), las mismas orgías tienen lugar al principio de la estación de las lluvias. Los hombres no pueden hacer nada mejor que imitar el ejemplo divino, sobre todo si de esa imitación depende la prosperidad del mundo entero y en particular del destino de la vida vegetal y animal.”

“Los excesos desempeñan un papel preciso y saludable en la economía de lo sagrado. Rompen las barreras entre el hombre, la sociedad, la naturaleza y los dioses; ayudan a hacer circular la fuerza, la vida, los gérmenes de un nivel a otro, de una zona de la realidad a todas las demás. Lo que estaba vacío de sustancia se sacia; lo que estaba fragmentado se reintegra a la unidad; lo que estaba aislado se funde en la gran matriz universal. La orgía hace circular la energía vital y sagrada. Los momentos de crisis cósmica o de opulencia sirven en particular de pretexto para el desencadenamiento de una orgía. En muchos lugares, las mujeres corren desnudas por los campos durante la sequía, a fin de despertar la virilidad del cielo y provocar la lluvia. En otras regiones, se festejan las bodas y el nacimiento de gemelos por medio de orgías. Las orgías practicadas en relación con el drama de la vegetación, y especialmente con las ceremonias agrarias, se explican tanto mejor. Hay que reanimar a la tierra, excitar al cielo para que la hierogamia cósmica -la lluvia- se cumpla en las mejores condiciones, para que los cereales crezcan y den frutos, para que las mujeres engendren hijos, para que los animales se multipliquen y para que los muertos puedan saciar su vacuidad con la fuerza vital.”

“Los kana de Brasil estimulan las fuerzas de reproducción de la tierra, de los animales y de los hombres por medio de una danza fálica, que imita el acto generador; la danza va seguida de una orgía colectiva. Rastros de simbolismo fálico pueden descubrirse igualmente en las ceremonias agrarias europeas; así, se representa a veces al "viejo" de manera falomorfa, y se llama a la última gavilla "la ramera"; o también se le hace una cabeza negra con labios rojos, originalmente los colores mágico-simbólicos del órgano femenino. Habría que recordar

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también los excesos que tenían lugar durante ciertas fiestas arcaicas de la vegetación, por ejemplo durante las Floralia de los romanos (27 de abril) cuando cortejos de jóvenes desnudos desfilaban por las calles, o durante las Lupercalia, en que los muchachos tocaban a las muchachas para hacerlas fecundas, o durante la Bolí, la principal fiesta india de la vegetación, en la que todo estaba permitido.”

“La Bolí ha conservado hasta época reciente todos los atri- butos de una orgía colectiva, desencadenada para exacerbar y llevar a su máximo las fuerzas de reproducción y de creación de la naturaleza entera. Toda decencia queda olvidada porque se trata de una cosa mucho más seria que el respeto de las normas y de las costumbres; se trata de asegurar a la vida su continuidad. Grupos compactos de hombres y de niños circulan por las calles cantando, gritando y salpicándose con polvo de holi y con agua teñida de rojo, ya que el rojo era el color vital y genésico por excelencia. Cuando encuentran mujeres o las vislumbran detrás de las cortinas, la tradición exige que se les dirijan las más violentas obscenidades o injurias. El valor mágico de las injurias obscenas es bien conocido y era apreciado incluso en los cultos evolucionados. Los hindúes se permiten también una enorme libertad sexual durante las fiestas de Bali, en que toda unión está permitida fuera del incesto. Los hose del noroeste de la India practican formidables orgías durante la siega, justificando esos excesos por las tendencias viciosas exacerbadas de los hombres y de las mujeres y que deben ser saciadas para establecer el equilibrio de la comunidad. El libertinaje habitual en las fiestas de la cosecha, en Europa central y septentrional, ha sido estigmatizado por muchos concilios, por ejemplo por el de Auxerre en 590, y por numerosos autores de la Edad Media, pero continuó de todas formas en cierta, regiones hasta nuestros días.”

“ORGÍA Y REINTEGRACIÓN”

“Las orgías no se enmarcan exclusivamente en las ceremonias agrarias, aunque conservan siempre coincidencias precisas

con

fecundidad.”

los

ritos

de

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regeneración

(el

"año

nuevo")

y

de

Como las simientes que pierden su contorno en la gran función subterránea, desintegrándose y convirtiéndose en otra cosa (germinación), los hombres pierden su individualidad en la orgía, fundiéndose en una única unidad viviente.

En cierto sentido, la orgía transmuta al hombre a una condición agrícola. La abolición de las normas, de los límites y de las individualidades, la experiencia de todas las posibi- lidades telúricas y nocturnas equivalen a la adquisición de la condición de las simientes que se descomponen en la tierra, abandonando su forma para dar nacimiento a una nueva planta.”

“La orgía, entre otras funciones, que desempeña, en la econo- mía espiritual y psicológica de una colectividad, tiene también la de hacer posible y preparar la "renovación", la regeneración de la vida.”

“El despertar de una orgía puede asimilarse a la aparición del brote verde sobre el surco: es una vida nueva que comienza y, para esa vida, la orgía ha saciado al hombre de sustancia y de impulso. Más aún: la orgía, al reactualizar el caos mítico de antes de la creación, hace posible la repetición de esa creación.”

“El hombre regresa provisionalmente al estado amorfo, nocturno, del caos, para poder renacer con más vigor en su forma diurna. La orgía, lo mismo que la inmersión en el agua, anula la creación pero la regenera al mismo tiempo; identificándose con la totalidad no diferenciada, precósmica, el hombre espera volver en sí restaurado y regenerado, en una palabra hecho "un hombre nuevo".”

“En la estructura y en la función de la orgía identificamos el mismo deseo de repetir un gesto primordial. La creación que organiza el caos, en la alternancia, vida cotidiana, orgía, saturnales, carnaval, etc. allí identificamos la misma visión

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rítmica de la vida, formada por la acción y por el sueño, el nacimiento y la muerte, y la misma intuición cíclica del cosmos, que nace del caos y regresa a él por una catástrofe. Toda "fiesta" supone la vocación orgiástica en su estructura.”

“Aquí recordemos nuestras fiestas publicas, remembranzas de las fiestas arcaicas, por ejemplo el San Juan en los tolimenses, son nuestra orgía, moderna claro.”

Terminemos, todavía con Eliade, y veamos la necesidad, absoluta e irremplazable, de la mujer en la mística agraria.

“MÍSTICA AGRARIA Y SOTERIOLOGÍA”

Debemos subrayar la estructura soteriológica de la mística agraria, incluso en las formas suyas que no son orgiásticas. La vida vegetal que se regenera por medio de su desaparición aparente (el entierro de las simientes) es a la vez un ejemplo y una esperanza; lo mismo puede suceder con los muertos y con las almas.

“Es cierto que el espectáculo de esta regeneración rítmica es un "dato", que no se ofrece directamente a la contemplación del hombre; no por ello deja de ser, en las creencias arcaicas, un hecho que se produce gracias a los ritos y a las acciones humanas.”

“La regeneración se obtiene por medio de los gestos mágicos, por medio de la gran Diosa, por medio de la presencia de la mujer, por medio de la fuerza del Eros y por la colaboración; del cosmos entero (la lluvia, el calor, etc. etc.), mas aún, todo esto no es posible sino en cuanto que es una repetición del gesto primordial, obtenida ya sea por la hierogamia, ya sea por la regeneración del tiempo (el "año nuevo"), ya sea por la orgía que reactualiza el caos arquetípico.”

“Nada se obtiene sin esfuerzo, sólo puede uno ganarse la vida trabajando, es decir actuando de conformidad con las normas:

repitiendo los gestos primordiales. Así pues, las esperanzas que el hombre de la civilización agrícola enlaza con el ejemplo

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de la vegetación, están orientadas desde el principio hacia el gesto, hacia el acto. Procediendo de cierta manera, actuando según ciertos modelos, el hombre puede esperar en la regeneración. El acto, el rito, es indispensable.”

“Deberemos recordar este detalle cuando estudiemos los misterios antiguos, que no sólo han conservado rastros de ceremonias agraria, sino que además no hubieran podido ser organizados en religiones iniciáticas, si no hubiesen tenido tras de sí un largo periodo prehistórico de mística agraria: es decir, si el espectáculo de la regeneración periódica de la vegetación, no hubiese revelado muchos milenios antes, la solidaridad entre el hombre y la simiente, y la esperanza de una regeneración obtenida después de la muerte y por la muerte.”

Decimos nosotros que esto es esencial esto para aquellos estudios de los ritos iniciáticos, más aún, para los que practican algún rito que tiene que ver con la muerte y el cuarto de reflexiones.

“Se acostumbra decir que el descubrimiento de la agricultura cambió radicalmente el destino de la humanidad, asegurándole un alimento abundante y permitiendo así un crecimiento prodi- gioso de la población. Pero el descubrimiento de la agricultura tuvo consecuencias decisivas por una razón muy diferente.”

“No

es

ni

el

crecimiento

de

la

población

ni

su

sobrealimentación, las que

decidieron

el

destino

de

la

humanidad, sino la teoría que elaboró el hombre al descubrir la agricultura.”

“Lo que vio en los cereales, lo que aprendió de este contacto, lo que comprendió por el ejemplo, de las semillas que pierden su forma bajo tierra, todo eso constituyó la lección decisiva. La agricultura reveló al hombre la unidad fundamental de la vida orgánica, la analogía mujer-campo, acto generador-siembra, etc., así como las más importantes síntesis mentales, nacieron de esa revelación: la vida rítmica, la muerte comprendida como regresión, etc. Estas síntesis mentales fueron esenciales para

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la evolución de la humanidad y sólo fueron posibles después del descubrimiento de la agricultura.”

“En la mística agraria prehistórica es donde se encuentra una de las principales raíces del optimismo soteriológico:

exactamente del mismo modo que la semilla escondida bajo la tierra, el muerto puede esperar un retorno a la vida bajo una nueva forma. Pero la visión melancólica, a veces escéptica, de la vida, tiene igualmente su origen en la contemplación del mundo vegetal: el hombre es semejante a la flor de los “

campos

Hasta aca Mircea Eliade. Acaso no son esclarecedoras sus palabras, sobre el papel de la mujer en la mística agrícola, y la ineludibilidad de lo femenino en el simbolismo. Acaso no es luminosa la idea de cómo encarna la mujer todo el sentido del símbolo, como no los mostró Durand. La magia, el mito, el rito, la religión, no serian posibles sin la mujer y la energía del Eterno Femenino. Las teologías racionalistas la han maltratado, en su iconoclastia contra la naturaleza simbólica de la mujer. No nos extendemos más en el papel de la mujer en el tantrismo, ni en el taoismo, ni en la magia ceremonial, habrá otras ocasiones, haríamos muy extenso el tema de la mujer en su vínculo simbólico con el Grial, puede ser el tema para un libro.

El tema que queda para la próxima charla, e intentar cumplir el desarrollo propuesto, tiene un sabor mucho más misterioso e indescifrable que cualquiera, “El Grial, La Piedra, la mujer y la Copa”.

Las órdenes de caballería de la edad media, buscan el Grial, es el símbolo de su búsqueda, de su anhelo, y tal parece que el mundo moderno también tiene necesidad de él, entre otras cosas, por las heridas espirituales del hombre moderno que claman ser curadas, como El Rey Anfortas, y no le hemos hecho la pregunta, aquí esta una de las raíces del interés por el Código Da Vinci.

La búsqueda del Grial en definitiva, es la búsqueda del libro de

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Brown, a la que da una forma novelesca y en ella se toma las licencias propias de la fantasía, para darle coherencia expositiva y lograr la envidiable didáctica de tan espinoso tema. Esto la hace un libro de caballería moderno, nos queda por acabar de demostrarlo.

IV—

52

El Grial, la Piedra y la Copa.

IV— 52 El Grial, la Piedra y la Copa.

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En realidad, el símbolo del Grial es esencialmente esotérico e iniciático.

René Guénon

Si resumimos lo expuesto hasta ahora en la exploración de la novela de Dan Brown, el Código Da Vinci, queda claro, obvio que desde nuestro punto de vista, que la novela filosóficamente esta bien planteada, pues lo hace desde la perspectiva del simbolismo, como atalaya filosófica.

En el primer capitulo de esta conferencia exponíamos como Brown escoge a un profesor de Simbolismo Religioso como protagonista de su aventura. Y del libro de Gilbert Durand ¨ La Imaginación Simbólica ¨, pudimos deducir cómo la academia occidental excluye al conocimiento simbólico como carente de cualquier forma de sabiduría. Para la universidad moderna, la imaginación simbólica es la loca de la casa. La academia solo acepta la razón positiva como fuente de conocimiento.

Y aquí radica el problema filosófico de occidente, pues es precisamente el pensamiento simbólico el que nos permite penetrar en el sentido de lo mágico, lo mítico, lo místico, lo esotérico y lo espiritual, que invade nuestra sociedad desde todas sus variadas fuentes, pero lo cual no sabemos comprender y menos darle respuestas.

Por no decir más, sin el símbolo, el mito y el rito, ninguna religión tendría sentido. Y claro que tampoco tendría sentido sin el simbolismo, ninguna sociedad iniciàtica, como la Masonería. Pero los occidentales tenemos poco conocimiento del símbolo, metódicamente la cultura occidental ha sido expurgada de todas las formas de simbolismo posibles, esta iconoclastia se ha llevado a cabo a través de varios siglos, desde la universidad Occidental y ayudada fuertemente por el terrorismo Inquisitorial de la Iglesia Católica, que, aun cuando, la Inquisición ya no se ejerce por parte de la Iglesia, si conserva una gran y fatal influencia, por parte de la inmensa inercia de su sombra sobre el imaginario colectivo.

Otro de los aciertos de Brown es la de centrar el tema de la

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novela alrededor de la Diosa. Los documentos y los estudios académicos que demuestran el encubrimiento que sufrió el cristianismo gnóstico y la figura de la Magdalena, se conocen hace ya muchos años, pero el merito de Brown es el de haber vuelto masiva esta información por primera vez. Dedicamos el segundo capitulo de esta conferencia a este tema, el cual merecería un ciclo de conferencias por aparte, pues quedan sobre la mesa, las ordenes iniciàticas femeninas, exterminadas durante la era cristiana, sobreviven algunas de pueblos indígenas americanos que valdría la penas estudiar.

Recordemos lo que dice Durandt atrás, en un concepto que muestra la cara femenina del símbolo y del pensamiento simbólico, en contraposición del pensamiento racional que termina siendo aridamente masculino, creemos nosotros.

¨ Es que la mujer, como los Ángeles, posee, al contrario del hombre, una doble naturaleza que es propia del símbolo mismo: es creadora de un sentido y al mismo tiempo su receptáculo concreto. La feminidad es la única mediadora, por ser a la vez «pasiva» y activa».¨

¨ Es lo que ya había expresado Platón y es lo que expresa la

figura judía de la Schekinah así como la figura musulmana de Fátima.¨

Así pues, la Mujer es, como el ángel, el símbolo de los símbolos ¨. Entramos aquí a uno de los temas mas apasionantes y más fangosos del esoterismo, del simbolismo, de la historia del cristianismo, de las sociedades secretas y de la historia.

Seria bueno una charla sobre la visión simbólica de la historia, como lo enseña Mircea Eliade en su libro ¨ El Mito del Eterno Retorno ¨,

Entonces intentemos responder a la pregunta ¡cómo veían la historia, las sociedades arcaicas,

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Naturalmente no veían la historia como nosotros, consecuencias de hechos individuales integrados en grandes movimientos colectivos. Ellos veían los hechos individuales como símbolos de hechos míticos, que nacen, mueren y se reencarnan alrededor de modelos cíclicos primigenios. Todo individuo es una nueva versión de arquetipos ancestrales. Lo esencial de lo simbólico se manifiesta en su toque con el alma colectiva, es lo trascendente del mito, simbólico por definición, su evolución esta paralelamente entrelazada con la historia, por ejemplo en la griega, como lo desarrolla Robert Graves en sus ¨ Mitos Griegos ¨, allí se ve como los mitos fueron evolucionando para ajustarse a determinados desarrollos históricos. Los héroes llegan a creerse dioses encarnados, y a fe que eso era lo que creía Alejandro El Grande, por ejemplo.

Acudimos René Guènon para desentrañar la primera parte de este capitulo, el Grial, la Piedra y la Copa, en lo que tiene que ver con las formulaciones de la novela de Brown, pues de las dos posibles consecuencias de un mito de poder como este. La primer ramificación de mito aparece bajo una visión social aristocrática y monárquica, cuya consecuencia lógica es: la de que el Grial es Maria Magdalena, para a través de sus herederos asegurar un Rey descendiente de Cristo, tradición que en la novela queda a cargo del Priorato de Sión, Orden ficticia que encarna el culto a la herencia sanguínea de cristo que es el planteamiento que queda tácito en la novela del Código Da Vinci. Una segunda ramificación del mito se da cuando la visión de la sociedad es de tipo teocrático, el Grial es entonces un Libro de Sabiduría, una piedra filosofal, una copa con el brebaje de la inmortalidad, hecha con la esmeralda caída del ojo de Luz-Bell.

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EL ESOTERISMO DEL GRIAL.

Por Renè Guènon

“Hemos expuesto en nuestro estudio sobre "Le Roi du Monde" las consideraciones que se refieren a esta cuestión y no podemos hacer aquí otra cosa que resumirlas; pero conviene que indiquemos al menos lo que es el simbolismo del Grial en sí mismo, dejando de lado los detalles secundarios de la leyenda, por significativos que puedan ser.”

“A este respecto, debemos decir en primer lugar que, aunque hayamos hablado hasta aquí de la tradición céltica y de la tradición cristiana, porque ellas son las que nos conciernen di- rectamente cuando se trata del Grial, el símbolo de la copa o del vaso es, en realidad, de los que bajo una forma u otra, se encuentran en todas las tradiciones y de los que se puede decir que pertenecen verdaderamente al simbolismo universal.”

“También nos hace falta precisar que, a pesar de lo que puedan pensar aquellos que se atienen a un punto de vista exterior y exclusivamente histórico, esta comunidad de símbolos, entre las formas tradicionales más diversas y más alejadas unas de otras, en el espacio y en el tiempo, de ningún modo es debida a «préstamos», que, en muchos casos, serían completamente imposibles; la verdad es que estos símbolos son universales porque pertenecen ante todo a la tradición primordial de la que todas estas formas diversas han derivado, directa o indirectamente.”

“Las asimilaciones que algunos «historiadores de las religiones» han contemplado respecto al «vaso sagrado», son, pues, completamente justificadas en si mismas; pero lo que hay que rechazar es, por una parte, sus explicaciones de la migración de los símbolos», que pretenden que no hacen referencia más que a simples contingencias históricas, y también, por la otra, las interpretaciones «naturalistas» que no son debidas más que a la incomprensión moderna del

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simbolismo y que no podrían ser válidas para ninguna tradición. Es particularmente importante llamar aquí la atención sobre este último punto, porque algunos, aceptando sin discusión tal interpretación para el «vaso de abundancias de las tradiciones antiguas, céltica y otras, han creído que en ellas no habla ninguna vinculación real con el significado «eucarístico» de la copa en el Cristianismo, de manera que la similitud establecida entre uno y otra en la leyenda del Grial no sería más que uno de esos elementos supuestamente «folklóricos» que ellos consideran como sobreañadidos y cuyo carácter y alcance desconocen enteramente; por el contrario, para quien comprende bien el simbolismo, no solamente no hay aquí ninguna diferencia radical, sino que, incluso puede decirse que en el fondo es exactamente la misma cosa. En todos los casos, aquello de que se trata es siempre el recipiente que contienes el alimento o la bebida de la inmortalidad, con todos los significados que están implicados en ello, comprendido aquel que lo asimila al conocimiento tradicional mismo, en cuanto éste es el «pan bajado del cielo», conforme a la afirmación evangélica según la cual «no sólo de pan -terreno- vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», es decir, de una manera general, que emana de un origen suprahumano, y que, bajo cualquier forma exterior con que se revista, es siempre y en definitiva una expresión o una manifestación del Verbo divino.”

“Por esto es por lo que, por otra parte, el Grial no es sólo una copa, sino que aparece también algunas veces como un libro, que es propiamente el «Libro de Vida», o el prototipo celeste de todas las Escrituras sagradas; ambos aspectos pueden incluso encontrarse reunidos, pues, en algunas versiones, el libro es reemplazado por una inscripción trazada sobre la copa por un ángel o por Cristo mismo. Recordaremos también a este respecto el lapsit exilis de Wolfram von Eschenbach, la piedra caída del Cielo sobre la que aparecían en determinadas circunstancias inscripciones de origen asimismo «no humano»; pero no podemos insistir más sobre estos aspectos, menos conocidos generalmente que aquel en el que el Grial es representado bajo la forma de una copa. Señalaremos

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únicamente, para mostrar que, a pesar de las apariencias, estos diferentes aspectos no son de ningún modo contradictorios entre sí, que incluso cuando es una copa, el Grial es también, al mismo tiempo, una piedra, e incluso una piedra caída del Cielo, porque, según la leyenda, habría sido tallada por los ángeles de una esmeralda desprendida de la frente de Lucifer cuando su caída. Este origen es particularmente destacable, porque esta esmeralda frontal se identifica con el «tercer ojo» de la tradición hindú, que representa el «sentido de la eternidad», lo que nos devuelve, por lo demás, a la idea del «alimento de inmortalidad», pues es evidente que la verdadera inmortalidad está esencialmente vinculada a la posesión de ese "sentido de la eternidad"; y, como éste viene dado por el conocimiento efectivo de la verdad tradicional, vemos que todo esto es en realidad perfectamente coherente.”

“Se ha dicho también que el Grial fue confiado a Adán en el Paraíso terrenal, pero que, después de la caída, Adán lo perdió a su vez, pues no pudo llevárselo consigo cuando fue expulsado del Edén; con el significado que acabamos de indicar, esto se comprende inmediatamente. En efecto, el hombre, separado de su centro original, desde entonces se encontraba encerrado en la esfera temporal; ya no podía, por consiguiente, alcanzar el punto único desde el que todas las cosas son contempladas bajo el aspecto de la eternidad. En otras palabras, esta posesión del «sentido de la eternidad», del que acabamos de hablar, pertenece, propiamente dicho, a lo que todas las tradiciones denominan el «estado primordial», cuya restauración constituyese el primer estadio de la verdadera iniciación, siendo la condición previa para la conquista efectiva de los estados suprahumanos pues la comunicación con éstos no es posible más que a partir del punto central del estado humano; bien entendido que lo que representa el Paraíso terrenal no es otra cosa que el «Centro del Mundo». Así, el Grial corresponde, al mismo dos cosas, una doctrina tradicional y un estado espiritual, que son estrechamente solidarios una de otro: aquel que posee íntegramente la tradición primordial y que ha llegado al grado

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de conocimiento efectivo que implica esencialmente esta posesión queda, en efecto, por ello mismo, reintegrado en la plenitud del «estado primordial», lo que equivale a decir que, en lo sucesivo, estará restituido en el «Centro del Mundo».”

“Por otro lado, la copa es, por ella misma, uno de los símbolos cuyo significado es esencialmente «central», al igual que la lanza que acompaña al Grial, que es, de algún modo, complementaria de éste, siendo una de las representaciones tradicionales del «Eje del Mundo», el cual, pasando por el punto central de cada estado, une entre sí todos los estados del ser. Este significado de la copa resulta inmediatamente de su asimilación simbólica con el corazón; no deja de tener interés señalar, a este respecto, que en los antiguos jeroglíficos egipcios el corazón mismo era representado por un vaso; por otra parte, el corazón y la copa tienen, tanto el uno como la otra, por esquema geométrico el triángulo, cuya punta está dirigida hacia abajo, tal como se encuentra, en particular, en algunos yantras de la India. Por lo que se refiere más particularmente al Grial, bajo la forma específica cristiana de la leyenda, su conexión con el corazón de Cristo, cuya sangre contiene, es demasiado evidente para que sea necesario insistir más en ello. En todas las tradiciones, «Corazón del Mundo» y "Centro del Mundo» son expresiones equivalentes; no habiendo aquí, por otra parte, nada contradictorio con lo que hemos dicho antes respecto del «tercer ojo», pues, en la medida en que el corazón es considerado como centro del ser, es también en él donde reside realmente «el sentido de la eternidad». Pero naturalmente no podemos pensar en extendernos aquí sobre la concordancia de estos diversos símbolos, ni sobre su relación con ciertas «localizaciones» que se corresponden con diferentes grados o estados espirituales del ser humano. Hemos de hablar todavía un poco de la «demanda del Grial», que se vincula también a un simbolismo muy general, pues, en casi todas las tradiciones, se alude a un, algo que, a partir de una determinada época, habría sido perdido o cuando menos ocultado, y que la iniciación debe permitir encontrar de nuevo; este «algo» puede ser representado de muy diferentes formas según los casos, pero,

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en el fondo, el sentido es siempre el mismo. Cuando se dice que Set logró volver a entrar en el Paraíso terrenal y pudo así recuperar el precioso vaso que otros poseyeron después de él, debe comprenderse que se trata del establecimiento de un centro espiritual destinado a reemplazar al Paraíso perdido, y que era como una imagen de éste; y entonces esta posesión del Grial representa la conservación integra de la tradición primordial en un centro espiritual así.”

“La pérdida del Grial o de alguno de sus equivalentes simbólicos es, en suma, la pérdida de la tradición con todo lo que ésta comporta. Queremos hacer alusión aquí, más particularmente, al simbolismo de la desaparición final del Grial: que éste fuera arrebatado al Cielo, según algunas versiones, o transportado al «Reino del Preste Juan», según otras, esto significa exactamente lo mismo, aun cuando los «críticos», que ven contradicciones por todas partes, seguramente ni lo sospechan. Se trata siempre de esta misma retirada del exterior hacia el se habría retirado enteramente de la misma Y que ella ya no es verdaderamente más que un cuerpo muerto. Se ha dicho que el Grial ya no fue visto más como antes, pero no se dice que nadie lo viera más; cierto es, al menos en principio, que siempre está presente para aquellos que están «calificados»; pero, de hecho, éstos son cada vez más escasos, hasta el punto de no constituir más que una ínfima excepción; y, desde la época en la que se dice que los verdaderos rosacruces se retiraron a Asia, es decir, sin duda, también simbólicamente, al «Reino del Preste Juan», ¿qué posibilidades de llegar a la iniciación afectiva pueden todavía encontrar abiertas antes ellos en el mundo occidental?.”

Del libro de Pierre Ponsoye “El Islam y el Grial” tomamos lo siguiente sobre los templarios que es de donde parece emanar parte de este mito del Grial. Asevera este libro que el grial reune la trdición, celta, cristiana y musulmana y precisamente ésta última es transmitida a occidente por los templarios que asimilaron doctrinas paralelas a la gnóstica, la ismaelita del viejo de la montaña y la maniquea.

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LOS TEMPLARIOS

“Priedrich van Schlegel declaraba hace ya mucho: «Puede ad- mitirse como cierto que estos poemas de la Tabla Redonda, no sólo expresaban el ideal de un caballero religioso, sino que

contenían también gran número de ideas simbólicas y tradiciones peculiares de algunas de esas órdenes, sobre todo

De todos los poetas alemanes de esa

época, el más hábil fue Wólfram van Eschenbach, el cual escogió especialmente, entre las historias de la Tabla Redonda, aquellas a propósito de las cuales he hecho notar antes las alegorías de caballería religiosa que contienen no deben ser consideradas como un capricho del autor o un juego de su imaginación, sino que, por lo contrario, parecen estar relacionadas con las tradiciones simbólicas de los templarios».”

la de los templarios

“La identificación de la Orden del Grial con la del Temple en el Parzival no ofrece duda alguna. Trevrizent le dice a Parzival:

«Valerosos caballeros tienen como morada MunsaIvresche, donde se custodia al Grial. Son los templarios (die selben Templeise); a menudo se marchan lejos en busca de

Viven de una Piedra (sie leben von einem Steine);

Se la llama lapsit exillis». En

numerosos pasajes, Wólfram designa a los caballeros del Grial con el nombre de templarios. Así es también como los llamará más tarde en su fragmento del Titurel: «Podemos ver, entre los caballeros del Temple, a más de un corazón afligido; ellos, a quienes Titurel había sacado más de una vez de duras pruebas, cuando su brazo defendía caballerescamente el Grial con la ayuda de los suyos».”

su esencia es todo pureza

aventura

“Ahora bien, además de su función principal de asegurar la salvaguarda y custodia del Grial en la tierra, los Caballeros de Munsalvresche tienen la de permitir el reinado efectivo de Dios sobre las naciones al darles reyes elegidos por Él: «Sucede a veces que un reino se encuentra sin señor; si el pueblo de ese reino es sumiso a Dios, y desea un rey elegido entre la legión

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del Grial, ese deseo es satisfecho. Es preciso que ese pueblo respete al rey así escogido, pues éste está protegido por la bendición de Dios. En secreto es como Dios hace partir a sus elegidos».”

“Este esbozo de una organización teocrática de la Cristiandad por medio de una minoría selecta iniciática que reúne en sí el poder sacerdotal y el real no es otro que el del Santo Imperio, que los herederos de la Orden del Temple encontraron en su sucesión. Nos encontramos aquí con el doble aspecto, ascendente y descendente, de una misión misteriosa cuyo sentido preguntaremos a quien hizo darle a la Orden su constitución, fijó su regla y no dejó de ser su protector y su

inspirador al propio tiempo que la más alta autoridad espiritual

y árbitro de la Cristiandad de su tiempo: San Bernardo designa

a la Orden con el nombre de militia Dei, y a sus miembros con

el de ministros de Cristo (minister Christi). En boca de quien las pronunció, esas no eran fórmulas vanas. Para él, como más tarde para Dante, se trataba realmente de una milicia santa, de la «mesnada particular de Dios», que realizaba, por una especie de paradoja espiritual que la colocaba a parte y por encima de los demás hombres, la síntesis de las grandes antinomias de la acción y la contemplación en una vocación única, pero en una doble renuncia, que es la de los elegidos

del Apocalipsis: «Al que

Dios, su Padre

“Para San Bernardo, la residencia real de la militia Dei no era de este mundo, era el Templo de la Jerusalén espiritual: «Es realmente el Templo de Jerusalén el que ellos habitan, también, y, aunque no sea el mismo, desde el punto de vista

de la construcción, que el Templo antiguo y muy venerado de Salomón (el suyo), no le es inferior desde el punto de vista de

la gloria

La belleza del primero estaba hecha de cosas

corruptibles, la del segundo es la belleza de la Gracia, del culto

piadoso de los que lo habitan, y de la más regular de las moradas (ordinatissima conversatio ) Reconocemos aquí tanto el Templo del Grial como el Templo del Espíritu Santo de los rosacruces.”

nos ha hecho reyes y sacerdotes de

»”

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“Jules Michelet dice a este respecto: «Este nombre de Templo no era sólo sagrado para los cristianos. Si para éstos sig- nificaba el Santo Sepulcro, a los judíos y los musulmanes les recordaba el Templo de Salomón. La idea de Templo, más elevada y más general que la propia Iglesia, dominaba desde lo alto, de algún modo, toda religión. La Iglesia pasaba; el templo, no. Contemporáneo de todas las épocas, él era como un símbolo de la perpetuidad religiosa».”

“Existen tantos menos motivos para extrañarse de una partici- pación común consciente del Cristianismo y el Islam en el Mis- terio profético permanente designado por la Escritura con la figura de Melki-Tsedeq, cuanto que éste es, precisamente, quien invistió y bendijo a Abraham en nombre del Dios Altísimo, y en él a las tres religiones monoteístas, de las que es raíz. La Escritura dice que permanece para siempre y su Orden con él. Y porque son miembros de esta Orden, y copartícipes de lo que Isaías llama la «sustancia de los misterios», es por lo que. ha podido verse al Islam y al Cristianismo, uno dar y el otro recibir esa asistencia secreta que ha permitido que el Grial, es decir, esa sustancia misma encerrada en el corazón de toda tradición auténtica e intacta, pudiera volver a florecer un momento al descubierto en Occidente. Que la Orden del Grial no fue sino una expresión de la propia Orden de Melki-Tsedeq o Rey del Mundo, basta para atestiguarlo la simple mención del Preste Juan en el Parzival; y sabemos que, según el Titurel, junto al Preste Juan es donde encontrará el Grial un refugio que no es, de hecho, más que una repatriación.”

Hasta acá lo que la tradición occidental nos enseña sobre el Grial, pero si vamos más allá del origen de este mito y sus símbolos y admitimos la tesis de Guénon de que son símbolos comunes a la especie humana sin que medie transmisión cultural alguna entre sus diferentes manifestaciones históricas, nos vamos a encontrar con el símbolo del corazón y la copa en las tradiciones amerindias en particular en el parque arqueológico de San Agustín Huila. Transcribimos a continuación un ensayo que escribimos hace ya algunos años sobre el tema:

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EL SAGRADO CORAZÓN ¿CRISTIANO O PRECOLOMBINO?

64 EL SAGRADO CORAZÓN ¿CRISTIANO O PRECOLOMBINO? Bosque de las estatuas parque arqueológico San Agustín Huila.
64 EL SAGRADO CORAZÓN ¿CRISTIANO O PRECOLOMBINO? Bosque de las estatuas parque arqueológico San Agustín Huila.

Bosque de las estatuas parque arqueológico San Agustín Huila.

Es la fiesta de guarda Católica, del “Día del Sagrado Corazón de Jesús”, hay niebla y llovizna, y meditamos sobre esta consagración de Colombia al Grial Cristiano.

La electrónica nos permite escuchar en concierto personal: a Tanhauser de Wagner, La Patética de Shaikovsky y el Concierto de Arajuez; hacia el medio día, se entristece más el entorno; se han terminado los discos, sintonizamos entonces en la Radio Nacional, el programa “de lo que usted solicite”, alguien pide el concierto de Arajuez; interesante la coincidencia, la escuchamos de nuevo, mientras continuamos la lectura de textos de Rene Genón, sobre el Símbolismo del Corazón, de su libro “Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada”.

Se acaba en el radio el concierto de Arajuez, y alguien pide La Patética, de nuevo Shaikovsky; es cerca de las tres de la tarde, llueve y hace frío, allá dentro del anima, sentimos un corrientazo, esto no es

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una coincidencia, es un “azar significante”. Velos de melancolía, se tejen en las ventanas del ser, la convicción de la presencia de algo

, soportaríamos que alguien pidiera a Wagner, seria demasiado.

superior, nos toca por un instante

apagamos el radio, no

Seguimos la lectura del libro de Rene Genón, sobre el Sagrado Corazón y la leyenda del Graal:

En efecto al Santo Graal, es la copa que contiene la preciosa sangre de Cristo, y que la contiene inclusive dos veces, ya que sirvió, primero para la cena, y después José de Arimatea, recogió en el la sangre y el agua, que manaba de la herida abierta por la lanza del centurión en el costado del Redentor. Esta copa constituye, en cierto modo el Corazón de Cristo.

y

seguimos buscando

en cierto modo el Corazón de Cristo. y seguimos buscando “Estatuaria del Macizo Colombiano” estatua catalogada

“Estatuaria del Macizo Colombiano” estatua catalogada allí con el número 108,

Escudriñamos en un periódico la referencia, de la renovación de la Consagración de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús, la cual durante más de ochenta años se ha celebrado en el País. No aparece, no importa; pero lo cierto es que hay algo significativo en ella; al mismo símbolo del Corazón, le rendían culto los Precolombinos, en

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la región del departamento del Huila, llamada San Agustín. Y por alguna razón simbólica del Espíritu, ellos también consagraron al Sagrado Corazón, el País que los Cristianos, mucho después de que ellos se marcharan, consagrarían al mismo símbolo.

Tomamos como punto de partida, un monolito del “Bosque de las estatuas” de parque arqueológico de San Agustín, la descripción de la cual tomamos del libro “Estatuaria del Macizo Colombiano” de Maria Lucia Sotomayor y Maria Victoria Uribe, del Instituto Colombiano de Antropología, estatua catalogada allí con el número 108, y que reproducimos adjunta al presente artículo. Las personas más simples, ven en la parte posterior de ella un símbolo, al cual han estado acostumbradas gracias a la religión cristiana, ven allí el Sagrado Corazón, dicen a la primer mirada.

ven allí el Sagrado Corazón, dicen a la primer mirada. Interpretación Barney Cabrera Interpretación conferencista

Interpretación Barney Cabrera

ven allí el Sagrado Corazón, dicen a la primer mirada. Interpretación Barney Cabrera Interpretación conferencista

Interpretación conferencista

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Sin embargo los eruditos la interpretan distinto, de pronto deseosos de no caer en interpretaciones cristianas. Por ejemplo en “La Historia del Arte colombiano”, de editorial Salvat, I tomo, artículo de Eugenio Barney Cabrera, página 132 y siguiente, refiriéndose a la misma estatua dice:

“La estela del Dios solar, con insignias tratadas con diseños geométricos, que se exhibe en el Bosque de las Estatuas, en San Agustín, tiene tallada al reverso, en las espaldas, un amplio esquema en forma de corazón, que remata, al centro, con algo así como un pendiente estilizado, semejante a cierto adornos de oro hallados en la misma zona de San Agustín, y en el área Calima, e identificados como águilas en sugestiva concepción geométrica ”

Muestran una fotografía de la espalda de la estatua, y una interpretación sombreada de los símbolos que el arqueólogo cree encontrar allí:

emplumada.”

a)

El

dualismo

águila

serpiente,

y

b)

La

doble

serpiente

Ilustraciones que adjuntamos al texto. Los agustinianos coloreaban sus estatuas como esta demostrado, por las estatuas encontradas en los últimos años. Los colores, igual que las formas, debían tener un significado ritual, ignoramos cuál, pero podemos acercarnos por analogía del símbolismo, el cual es un lenguaje universal, al menos en las religiones. Todas las estatuas debían estar coloreadas, con renovados pigmentos, durante las celebraciones rituales.

El símbolo evidente para nosotros, en la imagen en mención, es el de un Cáliz, del cual emerge hacia arriba, por ambos lados, un caudal de sangre, que al caer en borbotones, y unirse en el centro, por debajo, forma un corazón; al medio suspendida un poco sobre el corazón, hay una copa pequeña. Sombreamos también el esquema, en nuestra interpretación, la cual adjuntamos. Esta interpretación, a pesar de sus implicaciones de símbolismo cristiano, es más evidente que las otras. En lo trascrito anteriormente del profesor Barney Cabrera, usa el corazón para mencionar el parecido, “en forma de corazón” dice, pero en su interpretación lo descarta. El hecho de la coincidencia del

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símbolo, solo indica lo universal del mismo, no la herencia cultural, que sugeriría el que lo usaran los agustinianos, al igual que los cristianos; estos llegaron allí, mucho tiempo después, de que aquellos partieron.

Además, la copa era un objeto con significado ritual, que los agustinianos usaban; hechas de cerámica, con su taza, vástago y pie redondo de soporte, tal como las que nosotros usamos. Se encuentran copas en las tumbas excavadas, tal como se ve en el esquema de una tumba, cuya reproducción hacemos; colocadas volteadas de lado, en la parte superior de la tumba, apenas bajo la superficie; quizás indicando que allí yace una vida, que se ha vaciado.¿Por qué no ha de ser la copa, para ellos, como para nosotros, el símbolo del corazón? , ¿Luego el corazón, que tanto ellos como nosotros poseemos idénticos, pues somos de la misma especia, no sugiere la forma de una copa?.

Habría que formular la justificación, de la analogía en el uso de ciertos instrumentos rituales, que sin haber una trasmisión cultural directa, se encuentran en los centros ceremoniales precolombinos, pero a los cuales no le conocemos el significado, y tenemos necesidad de interpretar. Así nos generen dudas, pero el mejor método es usar la analogía con las religiones aún existentes. Los lenguajes simbólicos de todas las religiones, se basan en los mismos principios.

de todas las religiones, se basan en los mismos principios. Tumba en San Agustín De pronto

Tumba en San Agustín

De

pronto

ha

sido

la

necesidad

de

los

Racionalistas,

 

de

superar el Idealismo, lo

que

los

ha

llevado

al

otro

extremo,

en

su

lucha

contra

las

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Religiones. Esta actitud filosófica, mato en nosotros el pensar simbólico, y por ende perdimos el sentido de lo ritual. En el cristianismo, solo la Iglesia Católica conserva, mucho del esplendor del ritual arcaico, herencia de la Magia Ceremonial del mundo Clásico. En la cual lo simbólico toma cuerpo, como lenguaje espacio temporal sagrado; el Templo simboliza el espacio mágico, y el Rito el tiempo mágico, y esto válido para todas las religiones.

Dice el “Diccionario de Símbolos” de Cirlot, respecto del símbolismo del Corazón:

En el esquema vertical del cuerpo humano, tres son los puntos principales: el cerebro, el corazón y el sexo. Pero el central es el segundo, y por esa misma situación adquiere el privilegio, de concentrar en cierto modo, la idea de los otros dos. Al cerebro correspondía la Luna y al corazón el Sol. El corazón era la única víscera que los egipcios dejaban en el interior de la momia, como

centro necesario del cuerpo para la eternidad

Todas las imágenes de

centro se han relacionado con el corazón, como correspondencia o como sustitución, tal como la Copa, el Cofre y la Caverna.

La importancia del amor, en la mística doctrina de la unidad, explica que el amor se funda también, el sentido simbólico del corazón; ya que amar, sólo es sentir una fuerza, que impulsa en un sentido determinado, hacia un centro dado. En los emblemas, pues, el corazón significa, el amor como centro de iluminación y felicidad, por lo cual aparece rematado por llamas, una cruz, la flor de lis o una corona.

Los Precolombinos, en sus practicas religiosas y místicas, acudieron a los símbolos que la naturaleza les brindo, el que coincidan con los mismos símbolos, usados por los cristianos, no indica cosa distinta, a la universalidad de la búsqueda espiritual del hombre, en cualquier época y latitud.

Por lo visto hasta acá el corazón y la copa son patrimonio simbólico de las tradición euroasiática y americana.

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Aca nos abrimos de la interpretación que da Brown del Grial, él lo desarrolla por la vía de Maria Magdalena y la herencia que su descendiente encarna, en este caso Sofía la protagonista de la novela. Desarrollar el Grial desde la perspectiva del Rey de Mundo y de Agartha o Sion, nos lleva por el desarrollo político del mito, más cercano a lo que intentaron los Nazis, que también lo buscaron.

Queda pendiente desarrollar los mitos guerreros de la Edad media. Los caballeros de la espada y la llana, los Templarios al lado de sus funciones esenciales de sacerdotes y guerreros fueron los creadores de la banca moderna y constructores consumados.

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V—LA EDAD MEDIA Y LOS MITOS GUERREROS

71 V—LA EDAD MEDIA Y LOS MITOS GUERREROS

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.

En esta parte final de la conferencia sobre el CODIGO DA VINCI, el cual en estos últimos meses ha tenido una inusitada repercusión en programas de televisión de cadenas especializadas como National Geografic e Histori Chanel, las cuales han explorado los diferentes aspectos planteados por Braun, el tema se ha ilustrado allí con diferentes fuentes académicas e históricas, aún cuando la ilustración filosófica, por su naturaleza verbal no propia para la televisión, no ha quedado nada clara, a pesar de que ha sido puntualizada marcadamente por el autor del libro, pero nosotros ya en la primera parte de esta conferencia nos ocupamos de este tema de la mano del filósofo simbolista Gilbert Durant.

El otro tema básico del libro en mención, “el eterno femenino”, del cual el libro del código Da Vinci es un icono, lo tratamos en la segunda conferencia, la cual finalizamos con el tema del Grial, el cual no tiene solución de continuidad con el tema de la Edad Medida y las Mitos Guerreros, de las cuales encarna el lev motive y se tratará más adelante.

Hay que reconocer que el libro de Braun es una novela no un tratado académico, cuyo mérito radica en retratar a través de uno crímenes, la historia religiosa de la mujer durante el cristianismo, encarnando el hilo conductora a través de Maria Magdalena, y develando de paso toda la conspiración de la Iglesia que llevo al exterminio de una forma primitiva de cristianismo como es la gnóstica, develándola ante las masas, pues, la academia ya estaba al tanto de su historia hace varias décadas.

Al llegar al mundo moderno Braun acoge una historia ya no de raíces históricas sino fantasiosas como es la del Priorato de Sion, invención del siglo XX, obvio que de la misma manera acoge en el resto de la obra aspectos históricos imprecisos, claro que en uso de la libertad poética para construir una novela, que es su objeto, no hacer historia. Desde esta perspectiva, en base de lo percibido por nosotros y por los programas televisivos, del código más de un ochenta por ciento son datos verídicos, que es bastante para una novela, cumpliendo una

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doble misión, la de divertir y la de despertar la curiosidad de la gente por los temas allí tratados, curiosidad a la que también nos acogemos nosotros al dictar estas conferencias.

El tema que intentamos hoy puntualizar más que desarrollar in extenso, es el de la Edad Media y los Mitos Guerreros. Pero permítanme antes especificar una distinción esencial para el objetivo de este tema, cual es la de la diferencias de concepción de ciencia del hombre moderno y la concepción de ciencia de la antigüedad.

Nuestra mente colectiva moderna, en su doble faz, la racional y la humanista, encarna grandes contradicciones, pues de una parte desconoce la realidad trascendente del espíritu y de otra pretende una ética política que no practica, pues en su miope cosmovisión de la naturaleza y del hombre, su concepción es materialista y por ende inmediatista, pues la transitorialidad de la individualidad del hombre, según el materialismo, choca con el muro infranqueable de la muerte, donde según ellos, termina toda forma de existencia para el individuo, al que solo le queda existir en función de valores contingentes, inmediatos, sensuales, egoístas, transitorios, las éticas racionales son bien estructuradas pero espiritualmente deleznables.

Ésta distinción es radical entre materialismo e idealismo, más que ninguna otra, como por ejemplo las diferencias entre el pensamiento racional y pensamiento simbólico, cuyos intríngulis filosóficos comprenden muy pocos, mientras cualquier individuo cree o no cree en la inmortalidad del alma.

Son tan complejas las implicancias de la muerte en la vida filosófica, que Platón define la filosofía como un aprendizaje de la muerte, buscamos, según él, conocer lo trascendente en cualquier fenómeno natural o humano, buscamos saber las cosas que permanecen iguales a través de cualquier mutación del río de la vida en cuyas aguas no podemos beber nunca los mismos hechos, pues todo esta sometido a un perpetuo cambio, como decía Heraclito.

La ciencia es precisamente el conocimiento de lo permanente, de las leyes que rigen el universo y permanecen inmutables a través del tiempo. Tengamos bien presente que la ciencia es para el mundo antiguo, el conocimiento de lo trascendente que hay en la naturaleza y

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también de lo trascendente que hay en el alma humana. Solo que los métodos de la ciencia de la naturaleza y del alma son por necesidad distintos, tienen vías de acceso a veces bastante contrarias.

El hombre antiguo conocía mejor su alma que el mundo natural, e intento llevar sus métodos, los míticos, al conocimiento de lo natural produciendo a veces absurdos que ensombrecen su sabiduría cuando examinamos sus intentos a la luz del conocimiento científico moderno, pero que dejaron tipos de conocimiento como la Alquimia, obviamente inaccesibles a la razón pues se basan en un pensamiento simbólico.

Pero al nacer el aspecto de la ciencia que hoy tenemos por exclusivo, la ciencia racional, la matemática, la experimental, la de la teoría y la prueba, ella, no necesariamente nació en contradicción con el conocimiento del alma y del espíritu que vivían esos pueblos, tal como parece es hoy en día, pues el hombre antiguo tenia una concepción unitaria del mundo natural y espiritual, encontrando alma tanto en las cosas naturales como en sí mismos. El alma de la naturaleza es lo que busca conocer la ciencia moderna, dirían ellos, pero la hemos desnaturalizado pues en el esfuerzo de la búsqueda de objetividad la hemos deshumanizando, convirtiéndola en un arma de doble filo, que hoy nos tiene al borde del caos ecológico, dándole razón a los alquimistas que cubrían su obra del secreto, pues decían cuidarse de que el conocimiento cayera en manos de quienes no tuvieran temor de Dios.

Hoy sucede lo contrario, la ciencia materialista intenta llevar su métodos a la investigación del alma humana, haciendo grandes avances por cierto, pero encontrándose con unos muros infranqueables para el pensamiento racional, por ejemplo, en el estudio del inconsciente formulado por Freud, se detuvo en el umbral entre el inconsciente personal y el colectivo, umbral que su discípulo Yung transpasó usando métodos no racionales como el simbólico.

Un racionalista no considera, por ejemplo, la epifanía de lo sagrado, con que ejecuta su rito cualquier religión, mientras el simbolista se sumerge en la misma al sintonizándose con su esencia espiritual, estado al que no conduce la razón sino la intuición simbólica, la mística.

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Todo esto para afirmar que el hombre de la Edad Media Europea, en su ignorancia, producto de la muerte de sus religiones ancestrales y la imposición del cristianismo, fue transformado a través de esfuerzos premeditados de organizaciones religiosas que practicaban un conocimiento científico, místico e iniciático, traído de Oriente en el cual no había escisión entre ciencia y religión, ellos vivían la ciencia como los antiguos.

Aquí es donde aparecen Órdenes como la de los Templarios, los Caballeros Teutónicos, los Hospitalarios etc. Tomemos a los Templarios, tal como hace Braun, como hilo conductor de los fenómenos culturales de lo que pasa en Europa desde el inicio de la cruzadas en 1.099 hasta la caída de los Templarios en 1.307, el 13 de octubre de este año se cumplen setecientos años, de su extinción profana.

Acudimos al libro “La Espada y el Grial” de Andrew Sinclair en su tercer capítulo intitulado:

LOS CABALLEROS DE LA ESPADA, LA LLANA Y EL GRIAL

Para repasar el tema templario y sus fuentes ideológicas, las raíces de lo que más tarde les costaría la existencia.

Para los cristianos de Europa, Jerusalén era, literalmente, el centro del círculo del mundo. Según la leyenda, Adán, el primer hombre, fue enterrado en el Gólgota, donde Jesús, el Hijo de Dios, moriría en la cruz. También para los judíos Jerusalén era el centro de Israel y del mundo, y el centro de la ciudad sagrada era la piedra angular del Templo de Salomón, ante la cual estaba el Arca de la Alianza. Los cristianos tenían otra piedra alternativa que consideraban el ombligo u omphalos del universo; estaba bajo la cúpula de la iglesia del Santo Sepulcro, donde se había conservado en ciertas épocas la Vera Cruz. Era un pilar de mármol de sesenta centímetros de altura, sobre el que se había colocado un recipiente que contenía una piedra, otra fuente de inspiración para los romances sobre el Grial y para los gnósticos y los alquimistas, uno de lo cuales escribió: «Haz un círculo redondo y

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tendrás la Piedra Filosofal.»

El castillo del Grial mismo se basaba en la idea de la Jerusalén celestial y perfecta, un orbe que era el corazón de la fe y de la existencia. Para los cruzados, Jerusalén era a la vez una ciudad real y soñada, un lugar amurallado en Palestina y un paraíso en la Tierra Santa. La peregrinación a Jerusalén era también la búsqueda del castillo del Grial.

Una de las influencias sobre las descripciones alemanas del castillo del Grial era histórica y oriental. En el romance medieval titulado El joven Titurel, el templo del Grial estaba sobre un Monte de la Sal- vación de ónice. Era de planta redonda, bajo una cúpula dorada en la que relucían constelaciones de joyas sobre un sol de oro y una luna de plata, ambos mecánicos. A principios del siglo VII, el rey persa Cosroes II había construido un palacio semejante en la montaña sagrada de Shiz, donde existía un santuario circular anterior del Fuego Sagrado, en memoria del vidente Zoroastro, cuyas creencias maniqueas influyeron sobre los gnósticos y sobre los alquimistas. Aquel palacio circular, construido con gemas y metales preciosos, representaba a los cielos, que se hacían girar arrastrados por tiros de caballos que arrastraban sogas desde pozos inferiores. Los depósitos minerales de un lago de origen volcánico hacían que la montaña bri- llara como el ónice. Este primitivo planetario se llamaba el Trono de los Arcos; la rotonda central estaba rodeada de veintidós arcos ornamentados, el mismo número de templos menores que rodeaban el salón principal del castillo del Grial en El joven Titurel. Por desgracia, el emperador bizantino Heraclio derrotó a Cosroes, destruyó el Trono de los Arcos y recuperó la Vera Cruz, que Cosroes había llevado allí cuando conquistó Jerusalén. Esta primitiva cruzada para reconquistar la Vera Cruz era bien conocida en la Europa medieval e inspiró las canciones de los trovadores.

Cuando un ejército cristiano conquistó Jerusalén en 1099, el fana- tismo de sus soldados hizo de la culminación de las aspiraciones de la Primera Cruzada un crimen imperdonable cuyo recuerdo todavía hace temblar al mundo musulmán. Jerusalén era la tercera ciudad santa del Islam, después de La Meca y Medina. En el Corán, Alá llevó allí cierta noche al profeta Mahoma en un viaje misterioso, primero a los lugares

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donde se levantarían después la mezquita de al Aqsa y la Cúpula de la Roca, y después al cielo, donde vio a Jesús y a Moisés. Este encuentro simbolizaba la continuidad de las tres religiones, el judaísmo, el cristianismo y el islamismo, bajo la gran Cúpula reluciente de Jerusalén. Pero cuando los cruzados irrumpieron en la ciudad, la saquearon y mataron a la mayoría de sus habitantes. Así, la Jerusalén terrenal fue limpiada por los cruzados en una orgía de violencia, que tenía poco que ver con las obras de unos caballeros que hubieran alcanzado por fin la ciudad celestial del castillo del Grial.

Los miembros de la primera de las órdenes militares cristianas fundada por Godofredo de Bouillon, el de la barba rubia, se convirtie- ron en guardianes de la iglesia del Santo Sepulcro, situada en el lugar donde se suponía que Cristo había resucitado de entre los muertos. Pero fueron sustituidos al poco tiempo por los caballeros templarios, que se convirtieron en guardianes del Templo de Salomón, centro ori- ginal de Jerusalén, de Israel y del mundo. El lugar donde se creía que se había levantado estaba ocupado por la mezquita de al-Aqsa, de la que los templarios hicieron su Templo e iglesia, inspirada en la del Santo Sepulcro.

Los peregrinos creían que la contigua Cúpula de la Roca, octogonal, era el primitivo Templo de Salomón, y su figura aparecía en el sello del Gran Maestre templario. Ruga de Payens y sus compañeros pronunciaron sobre la misma roca sagrada el juramento con que fundaron la orden templaria.

Esta observación que viene a continución es clave para entender la transmisión e conocimiento de los árabes a los cristianos.

Los caballeros absorbieron una buena cantidad de filosofía, ciencia y técnicas de construcción de los árabes de la época, que descendía del pensamiento griego clásico. En su orden había muchos canteros y constructores, y utilizaron las imágenes del Templo y de los instrumentos de construcción en su simbolismo y en sus ceremonias. Ellos, como muchos masones posteriores, eran neoplatónicos. Creían en un solo Dios, Arquitecto del mundo, en Quien podían creer los seguidores de todas las religiones: los cristianos, los musulmanes y los judíos. Éste era un concepto fundamental en sus creencias e

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inspiró las acusaciones posteriores de herejía.

Los templarios fueron, asimismo, el medio de transmisión de conocimientos herméticos y cabalísticos procedentes del Oriente Pró- ximo hasta los primeros masones escoceses, a través de los cuales llegaron finalmente a todos los francmasones.

Los templarios adoptaron del misticismo oriental el conocimiento secreto, la gnosis. Su geometría sagrada era el octógono inscrito en el círculo. La Cúpula de la Roca, que contenía una piedra sagrada, fue construida por arquitectos islámicos; consistía en ocho muros iguales que sustentaban una cúpula dorada. El edificio fue protegido por los templarios durante los noventa años que duró el reino cristiano de Jerusalén en el siglo XII; su forma influyó sobre toda la arquitectura templaría, y llegó a convencer a los templarios y a los peregrinos que lo visitaban de que se parecía al primer Templo de Salomón.

Los templarios no sólo fueron los banqueros del reino de Jerusalén durante su siglo de vida: también fueron sus diplomáticos ante el mundo musulmán. La caída del reino sólo se produjo cuando los grandes maestres sin preparación optaron por los enfrentamientos

Aunque los templarios dependían de Europa como fuente de ingresos a través de sus presbiterios y como lugar de reclutamiento de nuevos afiliados, constituían un ejército permanente en Tierra Santa; varios centenares de caballeros defendían la Ciudad Santa y una línea interrumpida de castillos a través de Palestina. Su existencia dependía de que supieran enfrentar entre sí a los jefes· o señores árabes de la guerra. Una alianza de todos los estados musulmanes contra ellos habría significado su fin.

Aca viene otro aspecto clave en la naturaleza de los templarios:

Influyó sobre ellos especialmente la secta guerrera rival musulmana, chiíta e ismaelita, de los Asesinos, que tenían castillos y tierras en las montañas próximas al mar Caspio y en Siria, y apoyaban a los califas fatimíes de Egipto. Su fundador y primer gran maestre, Hassán Ibn al- Sabbah, fue poeta y científico e inventó el terrorismo moderno. Adoctrinaba a jóvenes fanáticos para que asesinasen a sus enemigos,

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muchas veces a costa de sus propias vidas. Del nombre de estas brigadas suicidas procede el adjetivo fedayín, que todavía se aplica a los guerrilleros palestinos. Los asesinos * encontraron en los templarios a unos aliados fieles en la lucha contra los jefes sunnitas de Siria y de otras naciones árabes; los templarios también se convirtieron a algunos de los secretos de su organización y de sus doctrinas.

El relato medieval sobre un castillo y un paraíso terrenal semejante al castillo del Grial del Rey Pescador era verídico en ese sentido. Apenas se puede dudar de que los asesinos tomaran drogas, pues su nombre procedía de la palabra árabe hashshishin, que quiere decir «tomadores de hachís». El relato sobre el jardín paradisiaco surgió probablemente a partir de las alucinaciones producidas por la droga. Pero las leyendas orientales ya habían convertido en un Edén al valle fértil próximo a la fortaleza principal de los asesinos en Alamut, al sur del mar Caspio.

Los misioneros formados en la Gran Logia de los Ismaelitas en El Cairo predicaban una doctrina que negaba la mayor parte de las creencias islámicas ortodoxas. Afirmaban que la ley y las escrituras musulmanas contenían un significado interno que sólo era conocido por los imanes. Enseñaban que sólo habían existido siete profetas:

Adán, Noé, Abraham, Moisés, Jesús, Mahoma y el imán Ismael. En el orden de la creación, los profetas se encontraban al nivel de la Razón Universal; sólo Dios era superior a éste. El hombre se encontraba en el nivel más bajo de los siete que tenía la escala de la creación. Aunque el mismo Dios era impenetrable, el hombre podía subir por estos niveles hasta alcanzar la Razón Universal, y en cada nivel se le revelaría un aspecto nuevo de la enseñanza. Estas ideas eran heréticas, y por ello se exigía a todos los iniciados ismaelitas que ocultasen sus creencias, de acuerdo con el requisito chiíta del secreto, y seguir externamente la religión estatal. En los textos ismaelitas solía aparecer un vagabundo obsesionado como un Percival en busca de un Grial. Buscaba la verdad sufriendo pruebas y padecimientos, hasta que finalmente un imán lo admitía en la fe y le revelaba el verdadero significado de la ley y de las escrituras musulmanas.

Hassán Ibn al-Sabbah describe una búsqueda así en sus propias

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memorias. Buscaba el poder espiritual a través del poder político, y convirtió el papel del iniciado ismaelita en el papel del Asesino. Al mismo tiempo, modificó los grados de la iniciación. Las únicas des- cripciones de estos grados y de los misterios que se revelaban a los iniciados fueron expuestas por estudiosos europeos, que consideraban que la propia jerarquía ismaelita era un simple sistema de lavado de cerebro. Según sus crónicas, las enseñanzas que se impartían en cada nivel negaban todo lo que se había enseñado

antes. El secreto último de los asesinos era que el cielo y el infierno eran una mima cosa, que todos los actos eran indiferentes, y que no existía el bien ni el mal, salvo la virtud de obedecer al imán. No se sabe nada de los secretos de los asesinos, pues sus libros doctrinales

y de rituales fueron quemados por los mongoles en 1256 con su

biblioteca de Alamut. Hassán subrayó la importancia especial de la doctrina chiíta de la obediencia al imán y modificó la jerarquía ismaelita. Según la tradición persa, por debajo de Hassán, que era el el jefe o Gran Maestre, estaban los· da'is mayores, los da'is ordinarios, los rafiqs o compañeros, los lasiqs o legos y los fidais (devotos), que cometían los asesinatos. La jerarquía de los templarios bajo su Gran Maestre en grandes priores, priores, caballeros, escuderos y hermanos legos seguiría estrechamente la jerarquía de los asesinos.

Con la autoridad de su rango y utilizando drogas, Hassán inculcaba en los fidais una obediencia tan ciega, que éstos, como los pilotos suicidas japoneses de la Segunda Guerra Mundial, recibían con alegría la muerte en los atentados. Preferían la daga como arma y el patio de la mezquita como lugar de ejecución. Despreciaban el empleo del veneno y de la intriga palaciega, pues su código era más propio de soldados que de asesinos de serrallo.

El fundador de la orden del Temple, Ruga de Payens, conocía a los asesinos cuando formó su organización. Las órdenes militares cristianas y musulmanas se conocían mutuamente en Siria antes de 1128, cuando se redactó la regla del Temple. Incluso los colores que

llevaban los caballeros, cruces rojas sobre campo blanco, eran las mismas de los rafiqs asesinos, que llevaban gorras y cinturones rojos

y túnicas blancas. Algunos autores aseguran que los templarios

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adoptaron los «colores de inocencia y sangre, de devoción pura y asesinato» de los asesinos, sólo porque sus rivales, los caballeros hospitalarios, iban de negro. Sea como fuere, la función de los templarios era prácticamente la misma de los asesinos: servir de poder independiente a favor de su fe religiosa.

Otras decisiones precipitadas que tomó el Gran Maestre templario en 1187 significaron el final del reino de Jerusalén. Tres años antes; el viajero andalusí Ibn Jubayr había observado la comprensión y el respeto mutuo de sus respectivos derechos que manifestaban los cristianos y los musulmanes en sus relaciones comerciales en Palestina. Pero esta situación estaba condenada al fracaso, pues el gran general kurdo Saladino había conseguido unir a los estados musulmanes divididos en una jihad o guerra santa contra los infieles después de que los francos atacaran las rutas comerciales del mar Rojo y las caravanas de peregrinos a La Meca. Envió un destaca- mento de exploración de siete mil de a caballo con salvoconducto, pero fueron atacados por los caballeros templarios y hospitalarios, que quedaron diezmados. Los supervivientes culparon al rey de Jerusalén de haber tenido tratos con los musulmanes, lo mismo que ellos llevaban haciendo noventa años. Le convencieron de que saliera a combatir con el ejército unificado de Saladino .

Y el ejército cristiano quedó atrapado sin agua en Hattin y fue

destrozado. Saladino renunció excepcionalmente a su política habitual

de piedad y castigó la perfidia de los infieles. Todos sus prisioneros de

las órdenes militares de caballería fueron decapitados por sus equivalentes musulmanes, los sufíes. Pero, por contraste con la masacre que habían cometido los cristianos entre los habitantes de Jerusalén durante la Primera Cruzada, Saladino perdonó el Santo Lugar. El jefe de la defensa, Balian de Ibelin, amenazó con destruir la ciudad santa, incluida la Cúpula de la Roca, si no se perdonaba a los

defensores a cambio de un rescate, y Saladino aceptó las condiciones. Puso incluso guardias en los lugares de culto cristiano, y

se negó a arrasar la iglesia del Santo Sepulcro como venganza por la

brutalidad de los cristianos cuando éstos conquistaron Jerusalén. La

mezquita de al Aqsa se volvió a convertir en un santuario islámico después de que se bañaran sus muros con agua de rosas.

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La caída de Jerusalén puso fin a la razón de ser de la orden del Temple, pues sus caballeros eran los guardianes del Templo de Salo- món y los protectores de los peregrinos que viajaban a los lugares santos cristianos, que ahora estaban en manos musulmanas. Aunque perdurarían otros ciento veinte años como orden militar, los templarios tuvieron que encontrar una nueva misión. Se replegaron hasta la costa, y allí construyeron fortalezas, preparando una nueva cruzada para recuperar Jerusalén: Sólo la Tercera Cruzada, con el rey Ricardo 1 de Inglaterra, estuvo próxima a conseguir esta segunda misión; pero Saladino resultó ser un adversario a la altura del mismo Corazón de León. Los templarios se convirtieron cada vez más en banqueros y en administradores de sus posesiones.

Una premonición de su destino final fue otra cruzada, dirigida ahora por cristianos contra cristianos, en Francia. Sus víctimas fueron los cátaros o puros, que fueron llamados herejes, como lo serían más tarde, a su vez, los templarios. Desde la fundación de la orden templaria por Ruga de Payens, ésta había mantenido relaciones estrechas con la corte de Champaña y Provenza y con el Languedoc. Los autores de los romances medievales hicieron de ellos los caballeros del Grial. Los protectores de la cultura en el sur de Francia, que eran sin duda los más ricos y civilizados de Europa en el siglo XII, apoyaron las cruzadas y murieron en ellas. Pero los reyes de Francia deseaban adueñarse de los principados independientes del sur, y los papas desconfiaban del poder creciente de los sacerdotes cátaros, que se llamaban peifecti y querían reformar la fe.

Tanto los cátaros como los templarios estuvieron influidos por las doctrinas maniqueas, sufíes e islámicas, además de por el cristianis- mo primitivo y por la cábala. Creían que la carne era corrupta y que la vida era una ascensión al espíritu semejante a la búsqueda del Grial. Lucifer, o el demonio, había provocado la creación del hombre. Platón tenía razón cuando citaba a Eurípides en su Gorgias: «¿ Quién sabe si la vida es la muerte y la muerte es la vida?» También tenía razón el rey del Grial en Día Krfme. «Sólo tenemos la apariencia de vida; en realidad, estamos muertos.» Los peifecti guiaban a sus iniciados por el camino del espíritu con el banqute místico llamado manisola y el casto beso de bienvenida a la fe llamado consolamentum. Esta religión era, sin duda, más pura y personal que el catolicismo de la

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época, pues hacía responsable al individuo de su propia alma por medio de un modo de vida ascético. Son evidentes las influencias cátaras en la búsqueda del Grial y en la misión de conquistar la ciudad de Jerusalén de los primeros cruzados. Fue una tragedia que la cruzada albigense se dirigiera contra una de las fuentes de las cruzadas orientales anteriores.

Las tierras y las ciudades del Languedoc fueron devastadas por caballeros mercenarios pobres y desocupados de una manera tan completa como lo había sido antes la Tierra Santa. Y, como era de esperar, se consideró que el último castillo de los cátaros que resistió, el de Montsegur, era el castillo del Grial, donde los peifecti tenían alimentos y vida espirituales. Se creía,que un cáliz que se había utili- zado en la manisola había sido sacado a escondidas de Montsegur antes de la caída de la fortaleza y que todavía estaba oculto en las cuevas que existen bajo ésta. Aunque algunos templarios participaron en la cruzada albigense, la mayoría de los caballeros cátaros que escaparon de la matanza fueron admitidos en la orden militar del Templo de Salomón, cargada a su vez de influencias orientales.

Pero otro rey Felipe de Francia atacaría a los propios templarios, a causa de su riqueza, de su poder y de sus herejías. Los nuevos reinos de Europa podían aprobar las cruzadas para liberar la ciudad santa de Jerusalén, pero no podían tolerar un estado secreto dentro de su estado, por muy sagrada que fuera aparentemente su misión.

La caída inminente de los templarios y la huida de algunos caballeros con sus tesoros y su flota cambiaría la fortuna de la antigua familia escandinava, normanda y escocesa de los Saint Clair. El desastre de la orden fue una oportunidad para los señores de Rosslyn. Absorbieron los recursos y los conocimientos templarios, dirigieron a los caballeros supervivientes en una batalla para conquistar la independencia de su país, se adueñaron de las islas Orcadas y Shetland, e incluso establecieron una colonia en un Nuevo Mundo, al otro lado del océano occidental.

Hasta acá Sinclair en su libro, que termina en uno de los mitos que usa Braun en su novela, los constructores de la capilla de Rosslyn, el

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lugar de peregrinación moderno inducido por la novela, uno entre tantos.

Debe quedar claro que los templarios eran: sacerdotes, guerreros, constructores y banqueros. Como el símbolo de los dos caballeros sobre un mismo caballo lo indica, en su estructura trinitaria, de unión de contrarios, tenían funciones en este mundo y en el otro, en el material y en el espiritual, no la torpe interpretación de que era para indicar la pobreza y humildad que no les permitía tener sino un caballo.

El mundo moderno lo ha desacralizado todo, y obvio que también la

guerra, a pesar de la paradoja que puede representar para esta llamada civilización cristiana, que la guerra pueda ser sagrada, o que puedan haber actitudes sagradas frente al fenómeno guerrero.

De acá nace el título de este capitulo de la conferencia, la Edad Media

y los Mitos Guerreros. Tenemos que considerar que para otras

civilizaciones la guerra no ha sido religiosamente lo que es hipócritamente para nosotros, y digo hipócrita, porque es la posición de Occidente frente a la guerra la que lleva una doble moral, que entre otras cosas es la fuente del conflicto que vivimos hoy con el enfrentamiento entre Oriente y Occidente encarnado por la guerra en Irak.

Cuando el cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio romano, la nueva iglesia adoptó la misma actitud intolerante y cruel que había padecido hasta entonces. En el año 430 dC el derecho civil establecía la pena de muerte para los herejes, si bien estas leyes no se empezaron a cumplir rigurosamente hasta muchos siglos más tarde. En 1144, el papa Lucio II albergaba dudas sobre cuál debía ser

el castigo aplicable a la herejía y no parecía importarle demasiado,

pero sólo cuarenta años después, en 1184, el papa Lucio III creó la

primera inquisición episcopal. En 1926 desaparece para convertirse en congregación para la defensa de la Fe, de la cual el actual Papa fue director.

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De no haber sido por la Inquisición, el tribunal católico encargado de descubrir y castigar la heterodoxia religiosa, no hubiera muerto por brujería ni una sola persona.

Cuando viene el proceso contra los Templarios en 1307, se desborda la inquisición contra toda forma esotérica, que tenga visos de doctrina secreta. De los Templarios y su doctrinas secretas poco o nada se sabe en particular, pero ninguna de sus grandes obras esta oculta, todo lo contrario perduran, son muchas de las catedrales góticas, que financiaron y construyeron y en las cuales dejaron plasmados muchos conocimientos esotéricos, de carácter alquímico y astronómico, como todos los grandes templos de la antigüedad, producto de una ciencia material y espiritual que se basaba no en una matemática racional como la nuestra, sino en una Geometría Sagrada, de carácter matemático, obvio, pero eminentemente simbólica. Entre el conocimiento exterminado para occidente por la Inquisición estuvieron las doctrinas esotéricas base de la mística guerrera de los Templarios, exteriormente fundamentada en la defensa de los peregrinos a Jerusalén, tanto que cuando cayo La tierra Santa de nuevo en manos Musulmanas, el Temple perdió su razón de ser, pues desaparecida la cubierta exotérica de su esoterismo guerrero quedo expuesta la Orden, tal como efectivamente ocurrió, cuando Felipe el Hermoso con la complicidad del Papa les dio el golpe de gracia.

En occidente no vamos a encontrar la respuesta de la naturaleza de los mitos templarios, solo las culturas orientales tienen aún vivas muchas tradiciones guerreras de carácter espiritual.

El texto de cabecera de Gandhi, El Bhagavad Ghita, nos sirve de ejemplo de la visión espiritual y filosófica de los Hindúes, este libro es un texto de Yoga, pero comienza precisamente en el escenario de una guerra entre los Kurues y los Pandavas, donde el príncipe Arjuna tiene que batallar con sus primos, pero ante la crueldad e insensatez del hecho desfallece, ante lo cual Krisna le dirige su famosa reprimenda metafísica y comienza a darle lecciones de yoga, que es lo que se desarrolla en todo el texto, mostrandonos la visión metafísica que media, si se pudiera decir, la ética de esta guerra.

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EL DESFALLECIMIENTO DE ARJUNA

Dartarashtra rey de los Kurues pregunta:

¿Qué han hecho reunidos y llenos de ardor guerrero, mi pueblo y los pandavas en el lugar de la realización del dharma? (ley moral)

El rey, después de haber visto el ejército pandava dispuesto para el combate, se aproximó a su maestro y le dijo:

Conoce, joh tú, el mejor de los que han nacido dos veces!,

Tú mismo, siempre victorioso guerrero, y también otros muchos héroes, me han hecho el don de sus vidas. Todos tienen armas y dardos y están muy versados en la guerra.

El poderoso antepasado, el antecesor de los kurus, con gran alegría,

sopló en su cuerno y atronó el campo de batalla con un rugido de

león.

Al instante los cuernos, los tambores y las trompetas lanzaron al aire

su alegre sonido y se produjo un clamor gigantesco.

Los hijos, al oír este horrísono clamor, que repercutía en el cielo y la tierra, sentían desgarrarse su corazón.

Entonces, Arjona el hijo de Pandu, cuyo emblema es un mono, al ver a los hijos de Dartarashtra dispuestos para el combate y al ver arrojar los primeros dardos, empuñó su arco y habló así al señor de la tierra encarnado en el auriga de su carro;

Detén mi carro en medio de los dos ejércitos. Así contemplaré a esta ingente cantidad de hombres deseosos de lucha y a los que tengo que enfrentarme. Así podré contemplar a los que están reunidos para combatir por los malvados hijos de Dartarashtra.

Y Krisna el dios que le hacia de auriga, después que le habló así,

colocó el mejor de los carros en medio de los dos ejércitos, ante

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todos los reyes de la tierra y le dijo:

Arjuna, contempla esta reunión de kurus.

Entonces Arjuna vio tíos y abuelos, maestros, sobrinos, hijos y nietos, amigos, suegros y hombres bondadosos en los dos ejércitos enemigos.

Y lleno de profunda compasión al ver a todos estos familiares

preparados para combatir, dijo estas palabras nacidas de su dolor y

su tristeza.

Krishna, cuando veo a los míos preparados para la lucha, mis miembros desfallecen, mi boca se seca, tiembla mi cuerpo y se erizan mis cabellos; mi arco escapa de mis manos y parece que el fuego se extiende por toda mi piel.

No puedo sostenerme en pie y mis pensamientos son semejantes a

un remolino; tengo funestos presagios.

¿Con qué objeto mataría a los míos? No deseo la victoria, los reinos ni los placeres.

Govinda (Krisna) ¿qué sentido puede tener para nosotros un reino, las alegrías e incluso la propia vida? Prestos para la lucha y dejando su vida y sus riquezas, están aquí aquellos para quienes ambicionamos reinos, alegrías y placeres; amos, padres, hijos, abuelos, tíos, suegros, nietos, cuñados y toda clase de parientes. De ningún modo podría matarles, y entonces ¿tendré que ser yo el que muera para de este modo reinar sobre los tres mundos, y menos aún sobre Ia tierra? ¿Qué alegrías podremos tener después de matar a

los hijos de Dhrtarashtra?

Al matarles pecaremos, a pesar de ser ellos los agresores; y además, ¿es que acaso no nos está prohibido el matar a los hijos de los parientes nuestros? ¿Cómo podría llegarnos la felicidad al matar a nuestra propia familia?

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Aunque, ciegos por el deseo, no vean ellos que cometen un pecado al destruir su familia, no encuentran ningún crimen en enfrentarse a sus amigos, ¿no nos sería posible, guiados por la sabiduría, el retroceder ante un pecado de tal naturaleza, ya que para nosotros, la destrucción de nuestra familia es un mal?

Cuando la familia es destruida, se destruyen sus perennes tradiciones; cuando éstas desaparecen, toda la familia se sitúa fuera de la ley.

Los destructores de la familia, incluso ésta misma, son condenados al infierno por esta confusión, pues los antepasados mueren al ser privados del "pan" y de las libaciones.

Y los hombres que tienen pervertidas sus costumbres familiares son condenados al infierno .para toda la eternidad. Pues así se nos ha dicho.

Nosotros, que deseamos exterminar a nuestros parientes por conseguir los placeres de la realeza, estamos abocados a un gran pecado.

Más me valdría que las armas de los hijos de Dhrtarashtra, estando ya desarmado y sin ofrecer resistencia, me mataran.

Arjuna después, de haber pronunciado estas palabras en el mismo campo de combate, Se desplomó sobre el asiento de su carro y dejo deslizar de sus manos el divino arco y el inagotable carcaj, desfallecido su espíritu por la pena.

LA REPRIMENDA DE KRISNA, O LA ENSEÑANZA DEL YOGA

Govinda, a quien estaba lleno de compasión, con los ojos tristes y llenos de lágrimas, con el ánimo acongojado y falto de vigor, le habló así:

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¿Qué origen tienen este abandono, esta riqueza, esta noche del alma

en el momento de la dificultad y del peligro? No es éste el camino que

agrada al ario; esto no puede provenir del cielo ni puede conducir a él y en este mundo impide el conseguir la gloria.

No abandones el valor del guerrero y del héroe, pues es indigno de ti.

Aleja esta cobardía. ¡Arriba!

Arjuna respondiendo le dice: ¿Cómo me sería posible herir en la batalla a Bhishma y Drona, a los cuales por el contrario respeto, oh destructor de enemigos?

Preferiría vivir de limosnas antes que matar a estos magnánimos maestros. Si les matara, disfrutaría en este mundo de alegrías manchadas de sangre.

Y realmente ignoro qué sería mejor para nosotros, si vencerlos o ser vencidos por ellos; ante nosotros están los partidarios de Dartarashtra, cuya muerte nos haría odiosa la vida.

Mi espíritu heroico es en este momento absorbido por mi indecisión;

todo mi ser se da cuenta de que no puedo discernir claramente el bien y el mal. Te pido que me digas con claridad Io que convendría hacer. Me refugio en ti como discípulo tuyo; ilumíname. No veo nada que pueda apartar de mi ánimo la tristeza que nubla mis sentidos; que me hace dudar en obtener un próspero reino, o incluso el poder sobre los mismos dioses.

Arjona, el temido por sus enemigos, después de haber dirigido estas palabras a Krisna y habiéndole dicho "No quiero combatir", guardó silencio.

Krisna sonriendo, habló así a Arjuna, que estaba deprimido y sin coraje.

Tú lloras, aunque no deberías llorar, y a pesar de ello tus palabras

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son sabias. El hombre iluminado, no se entristece por los vivos ni por los muertos.

No es cierto que existiera un tiempo en el que ni tú ni yo ni los reyes no existieran; tampoco es cierto que tengamos que aniquilamos en el futuro.

Así como el alma pasa a través de la infancia, la juventud y la vejez, así pasa también por los cambios de cuerpo, y esta doctrina no podría turbar al hombre que encuentra en sí la paz.

Soporta los estados corpóreos que producen el frío y el calor, el placer y el dolor, cosas todas perecederas.

Quien soporta estas cosas sin miedo ni tristeza, ¡Oh hombre de corazón animoso!, quien es lo suficientemente firme y sabio para permanecer tranquilo en el placer y en el dolor, éste alcanzará la inmortalidad.

Lo que existe realmente no puede dejar de existir; lo que no existe no puede comenzar a existir. El final de esta oposición entre el ser y el no ser lo han visto los que ven las verdades fundamentales.

Contempla al que es imperecedero, a quien ha hecho todo el mundo material. ¿Quién podría matar a este espíritu inmortal?

Los cuerpos limitados tienen fin, pero quien es dueño y señor del cuerpo es infinito, sin límites, eterno, indestructible. Por lo tanto lucha.

Quien cree que es el alma lo que mata o el que piensa que el alma puede ser muerta, yerra. El alma ni mata ni es muerta.

El alma ni nace ni muere, ni comienza a existir un día para desaparecer sin volver jamás a existir. Es eterna, antigua e increada; el alma no muere cuando muere el cuerpo.

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Quien sabe que ella es una existencia espiritual eterna, inmortal e imperecedera, ¿cómo podría matar?

El alma encarnada se desprende de los cuerpos viejos y toma otros nuevos, así como el hombre cambia sus vestidos.

Las armas no pueden herirla, ni el fuego consumirla, ni el viento secarla, ni las aguas empaparla.

No se podrá herirla ni quemarla, mojarla ni secarla. Firme para toda la eternidad, inmóvil, penetrándolo todo, ella existirá durante toda la eternidad.

Ella está oculta, ella es inmaterial, ella es inmutable; así nos ha sido descrita por los antiguos sabios; sabiendo esto, no deberías afligirte.

No te aflijas, poderoso guerrero, aunque creas que el Yo está sujeto al nacimiento y a la muerte, pues en verdad la muerte sólo acaece al que ha nacido, y el nacimiento al que ha muerto; por ello, que es inevitable, no deberías afligirte.

Los seres son no-manifestados en su origen, manifestados en la mitad de su camino; no-manifestados cuando perecen. ¿Por qué te afligiría esto?

Contemplamos y hablamos de lo divino como algo maravilloso, superior a nuestra inteligencia, pues nadie ha podido jamás conocer lo absoluto.

OH, Arjuna!, puesto que lo divino reside en cada cuerpo y es eterno e indestructible, tú no debes afligirte por ningún ser creado.

Además, si reflexionas sobre tu propio dharma, no debes turbarte; pues no hay mayor bien para un guerrero que una noble batalla.

Si una batalla de esta naturaleza se les presenta, entonces son felices los guerreros.

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Pero si tu no luchas en defensa del derecho, traicionarás tu deber, tu virtud y tu gloria, y habrás pecado.

Los hombres afirmarán tu eterna deshonra y para un hombre noble la deshonra es peor que la muerte.

Los hombres valerosos creerán que no has combatido por temor. ¿Acaso mancharás tu honor ante los que te tenían en tan gran consideración?

Tus enemigos te dirigirán grandes injurias, despreciando tu valor, ¿acaso hay peor desgracia?

Si mueres, irás a los cielos; si vences, serás el señor de la tierra. Por tanto, levántate y lucha.

No pecarás si te arrojas a la batalla habiendo logrado que la desgracia y la felicidad, la victoria y la derrota, el fracaso y el éxito te sean iguales.

Esta es la sabiduría que nos enseña el Samkya; ahora te enseñaré lo que enseña el yoga, pues si llegas a ser yogui te librarás de la esclavitud de las obras.

En esta doctrina, ningún esfuerzo es inútil, ningún obstáculo carece de objeto; un poco de esta doctrina libra del máximo terror.

La inteligencia firme y estable es una y homogénea, pero cuando está dividida en muchas tendencias y sigue múltiples caminos, es la inteli- gencia del irresoluto.

La inteligencia de los pobres descarriados que se afanan por el placer y el poder, no está fijada en el Yo con gran seguridad.

La doctrina del Veda es la acción de los tres gunas; pero tú, Arjuna, librate de ellos, de las dualidades y permanece siempre en el ser verdadero sin poseer ni adquirir, pero dominando el Yo.

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Tú debes perseguir la acción, pero sólo a ella, no a sus frutos; que éstos no. sean tu acicate; mas, por el contrario, no te entregues a la inacción.

Cuando hayas alcanzada el yoga, realizarás tus acciones sin interés impertérrito ante el fracaso o el éxito, pues esta tranquilidad de ánimo es la que produce el yoga.

Los sabios que unieron su razón y su voluntad con lo divino desprecian los frutos de la acción y liberados de la esclavitud del nacimiento, alcanzaran un estado superior' al yoga.

Si tu inteligencia vence al error, te serán indiferentes las escrituras sagradas que conoces y las que ignoras.

El hombre que se libera de todo deseo y que se satisface en el Yo por el Yo, ese es el que tiene una sabiduría.

Quien no se turba en medio de las tristezas, quien en medio del placer no siente deseo, quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera, éste tiene el entendimiento estable.

Quien no se inmuta por nada, aunque le acaezca un mal o un bien, quien ni odia ni se entristece, ése está, sólidamente en posesión de la sabiduría.

Quien desvía los sentidos de todo estímulo, como la tortuga resguarda sus miembros en su caparazón, ése está sólidamente en posesión de la sabiduría.

El vehemente acicate del sentido acosa incluso el espíritu del hombre sabio que pugna por alcanzar la perfección.

Pero quien tiene su mente continuamente dirigida hacia los objetos de los sentidos es encadenado por ellos; de este lazo nace el deseo, y del deseo la cólera.

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La cólera origina el error, el error la pérdida de la memoria, ésta la destrucción de la inteligencia y en consecuencia, la muerte del hombre.

Pero el que no ha alcanzado el yoga no puede tener inteligencia ni concentración del pensamiento; quien no alcanza la concentración del pensamiento no puede tener paz; y cómo podrá ser feliz quien no tiene paz?

Como los vientos empujan un barco sobre el océano, así la inteligencia es zarandeada por los sentidos descarriados en la contemplación de las cosas.

Aún más, poderoso guerrero: quien ha alejado por completo sus sentidos de los objetos tiene su inteligencia firmemente establecida en un tranquilo conocimiento de sí mismo.

El Ser Supremo, que para las demás criaturas es una noche, para el sabio que ha dominado sus sentidos es un claro día; la vida de

dualidades que representa para las criaturas el día es una noche para

el

sabio iluminado.

Y

alcanzará la suprema paz aquel que recibe todos los deseos como

el océano las aguas, que cada vez se llena más y sin embargo permanece inmóvil, no aquel a quien cualquier deseo perturba. La alcanzará también quien abandona todo deseo y vive y obra libre, sin apetitos, quien no tiene ni yo ni mio.

Estas doctrinas del Bhagavad Ghita, no son extrañas al pensamiento mítico del hombre antiguo, lo que encontramos son variaciones del mismo tema en las diferentes escuelas de mística guerrera, como la de los Shaolin tan de moda hoy en día, o la de los Samurais.

Braun en su novela, centra el mito de los templarios en la posesión de secreto de Maria Magdalena, y si bien es cierto que los Templarios tenían conocimientos gnósticos, como vimos antes, adquiridos de los musulmanes, no necesariamente en la tradición de la línea de sangre Merovingia como plantea Braun y el novelón moderno del Priorato de

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Sión, aún cuando sea verdad que la historia del cristianismo primitivo se desvirtuó, y debiera haber sido muchísimo más feminista de lo que ha podido ser la Iglesia romana. El mito templario se ve más claro en las novelas del ciclo del Grial, cuyo fondo es el del Imperio, simbolizado en la copa en la cual Jesús hizo su brindis de la última cena y en la cual se recogió su sangre y llevó José de Arimatea a Europa, en el caso cristiano, pues entre los paganos Celtas la copa era un símbolo análogo, era el caldero donde se cuece la creación, y tenía que ver con el alma colectiva, el mundo de los espiritus de los antepasados y el acceso a ella. La cristiana, simboliza la creación del nuevo hombre, la del Hijo de Dios.

No queremos finalizar sin antes recorrer un poco los textos orientales que tocan el tema de la mística guerrera, y algo de los Aztecas, pueblo con una clara civilización basada en mitos y practicas guerreras.

El ARTE DE LA GUERRA de Sun Tzu, libro taoista, compañero del I’Ching y el Tao Te King.

El cual aun cuando no trata explícitamente la doctrina esotérica, ya codificada en el Tao Te King, estblece los parametos prácticos de las realidades de la guerra. Tomamos a manera de ejemplo unos parrafos del libro:

Cuida a tus soldados corno si fueran niños y ellos voluntariamente irán contigo a los valles más hondos; cuida a tus soldados corno niños amados y voluntariamente morirán contigo. Pero si eres tan gentil que no puedes emplearlos, tan amable que no puedes mandarlos y tan casual con ellos que no puedes establecer el orden, entonces serán como niños consentidos, serán inútiles.

Si sabes que tus soldados son capaces de atacar, pero no sabes si el enemigo es invulnerable, tienes apenas media posibilidad de ganar. Si sabes que el enemigo es vulnerable, pero no sabes que tus soldados son incapaces de tal ataque, tienes también media posibilidad de triunfo. Si sabes que tu enemigo es vulnerable y que tus soldados tienen capacidad de atacar, pero no conoces si el estado del terreno

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es apropiado para el combate, tienes también media posibilidad de triunfo.

Por consiguiente, los que conocen las artes marciales no van como errantes cuando se mueven ni se agotan al armarse. Por esto se ha dicho que cuando te conoces a tí mismo y a los otros la victoria no está en peligro. Cuando conoces el Cielo y la Tierra la victoria es inagotable.

Otro libro EL LIBRO DEL SAMURAI introductoria dice:

de Hagakure, en su capítulo

HOJAS OCULTAS

Hagakure, que significa "oculto bajo las hojas", es un antiguo breviario de caballería inspirado en el célebre código Bushido. Nos expone la vía del guerrero, cuyos preceptos filosóficos y ética trascendental presentan al Bushi.

Bushido es la aceptación total de la vida, vivir incluso cuando ya no tenemos deseos de vivir. Esto se logra sabiendo morir en cada instante de nuestra vida, viviendo el instante, el aquí y ahora, sumido en el eterno presente, en vez de abandonar el campo de batalla cotidiano. Para el Samurai, la vida es un desafío, y la muerte es preferible a una vida indigna o impura. Esta es la noble y espectacular lección del HAGAKURE.

Mantenido en secreto durante siglos, el Hagakure fue el libro de cabecera de Yukio Mishima.

He descubierto que la vía del Samurai reside en la muerte. Durante una crisis, cuando existen tantas posibilidades de vida como de muerte, debemos escoger la muerte. No hay en ello nada difícil; sólo hay que armarse de valentía y actuar. Algunos dicen que morir sin haber acabado su misión es morir en vano. Este razonamiento es el que sostienen los mercaderes hinchados de orgullo que merodean por Osaka; no es más que un razonamiento sofisticado a la vez que una imitación caricaturesca de la ética de los Samurais.

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Hacer una elección juiciosa en una situación donde las posibilidades de vivir o de morir se equilibran, es casi imposible. Todos preferimos vivir y es muy natural que el ser humano encuentre siempre buenas razones para continuar viviendo.

El que escoge vivir habiendo fracasado en su empeño, será despreciado y será a la vez un cobarde y un fracasado. El que muere después de haber fracasado, muere de una muerte fanática, que puede parecer inútil. Pero en cambio, no será deshonrado. Tal es la vía del Samurai.

Para ser un Samurai perfecto es necesario prepararse a la muerte mañana y tarde e incluso durante todo el día.

Cuando un Samurai está constantemente dispuesto a morir, ha alcanzado la maestría de la Vía y puede dedicar, sin cesar, la vida entera al servicio de su señor.

Comienza así la introducción a cincuenta y cuatro capítulos de doctrina. Obvio que vemos recurrente el tema de la muerte sin el cual ninguna mística tiene sentido.

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