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La Duración Razonable del Proceso

El proceso debe realizarse dentro de un plazo razonable a fin de que se resuelva


la situación procesal del accionante en justicia, quien tiene derecho a obtener un
pronunciamiento que ponga término del modo más rápido posible a la situación
de incertidumbre y de innegable restricción a sus derechos y sus bienes que
comporta el proceso civil.

Para la Resolución 1920/2003: El derecho a ser juzgado dentro de un plazo


razonable está contenido en el artículo 8.1 de la Convención Americana de
Derechos Humanos, que dispone: “Toda persona tiene derecho a ser
oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable...”.
Del mismo modo está consagrado en el Artículo 14.3.c del Pacto Internacional
de los Derechos Civiles y Políticos, que establece el derecho “a ser juzgado
sin dilaciones indebidas”. Esta garantía implica que nadie puede ser
sometido a proceso alguno de modo indefinido y que se impone al Estado la
obligación de establecer normas claras y precisas que garanticen que nadie
estará indefinidamente sometido a proceso. Para determinar si ha habido
violación al plazo razonable deben tomarse en cuenta los siguientes criterios: a)
complejidad del caso, b) gravedad de la pena imponible, c) gravedad del bien
jurídicamente tutelado, d) la conducta del imputado frente al proceso, e) la
negligencia o efectividad de las autoridades en llevar adelante el proceso, f) el
análisis global del procedimiento.

Importancia de la motivación: La motivación es la exteriorización por parte


del juez o tribunal de la justificación racional de determinada conclusión
jurídica. Se identifica, pues, con la exposición del razonamiento. No existiría
motivación si no ha sido expresado en la sentencia el porqué de determinado
temperamento judicial, aunque el razonamiento no exteriorizado del juzgador
-suponiendo que hubiera forma de elucidarlo- hubiera sido impecable.

La motivación nos permite comprobar, la determinación de los hechos tras una


actividad cognoscitiva reglada, con el objeto de proceder a la aplicación del
derecho a esos hechos, es en oportunidad de la sentencia donde ese cometido se

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manifiesta en todo su esplendor; sería imposible constatar el acierto o
desacierto de la decisión si careciera de motivación o ésta fuera sólo aparente. El
control de la motivación es, como acertadamente se ha señalado, un "juicio
sobre el juicio", a diferencia del juicio de mérito, que es un "juicio sobre el
hecho”.

La motivación de la sentencia, al obligar al juez a hacer explícito el curso


argumental seguido para adoptar determinado temperamento, es una condición
necesaria para la prohibición de la arbitrariedad, posibilitando, por lo ya dicho,
la realización plena del principio de inocencia del imputado. Sin embargo, no es
condición suficiente. Para ello es indispensable el control que viene a funcionar
como un reaseguro de aquel propósito. Motivación y control viene a convertirse,
por ende, en un binomio inseparable.

Dichos jueces, en el marco del recurso concebido como garantía del imputado,
deben tratar de extender ese control hasta donde se lo impida la naturaleza
misma del juicio oral. Pero siempre conscientes de una limitación insuperable,
puesta de manifiesto por CALAMANDREI, cuando expresa: "Se representa
escolásticamente la sentencia como el producto de un puro juego teórico,
fríamente realizado, sobre conceptos abstractos, ligados por una inexorable
concatenación de premisas y consecuencias, pero en realidad, sobre el tablero
del juez, los peones son hombres vivos que irradian una invisible fuerza
magnética que encuentre resonancias o repulsiones ilógicas, pero humanas, en
los sentimientos del juzgador. ¿Cómo se puede considerar fiel a una
motivación que no reproduzca los subterráneos meandros de esas corrientes
sentimentales, a cuyo influjo mágico ningún juez, ni el más severo, puede
sustraerse?". Citado por Fernando Díaz Cantón “El control judicial de
la motivación de la sentencia penal”.

Jurisprudencia Nacional: Considerando, que es obligación de los tribunales


del orden judicial motivar sus sentencias, esto, como principio general que se
aplica a todas las jurisdicciones, y que aparece consagrado en el apartado 5to.
del artículo 23 de la Ley sobre Procedimiento de Casación, obligación que tiene
por objeto que la Suprema Corte de Justicia, como Corte de Casación, esté en

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condiciones de apreciar la regularidad de la calificación de los hechos, y que las
partes encuentren la prueba de que su condena no es arbitraria e ilegal; que
además, los jueces deben siempre responder y motivar sus decisiones sobre
cada punto o extremo de las conclusiones, bien sea de parte de la representación
del ministerio público, de la parte civil o del procesado; más aún, esta obligación
se impone en el caso que nos ocupa, en razón de que el recurso ha sido incoado
por el prevenido, contra la decisión en la que el Juzgado a-quo modificó la
sentencia de primer grado, por lo tanto, precisan ser examinados y ponderados
debidamente, todos y cada uno de los elementos de la inculpación que se imputa
del procesado, aunque ese medio, como se ha expresado, no hubiera sido
propuesto por el recurrente;

Considerando, que la motivación de una sentencia deber ser la percepción que


el juzgador tiene de la historia real de los hechos, y la explicación de la
fundamentación jurídica de la solución que se da al caso concreto que se juzga,
por lo que no basta una mera exposición de lo sucedido, sino que debe hacerse
un razonamiento lógico;

Considerando, que la sentencia debe mostrar, tanto el propio convencimiento


de los jueces, como la explicación de las razones dirigidas a las partes, lo cual ha
de diafanizar el proceso en cuanto a su decisión y a las razones que motivaron la
misma; que una sentencia carente de motivos, de hecho y de derecho, conduce a
la arbitrariedad de la resolución; asimismo la falta de fundamentación jurídica
podría ofrecer una solución al caso cimentada fuera del ordenamiento jurídico;
que además, una sentencia carente de motivos podría ser manifiestamente
injusta;

Considerando, que la motivación de las decisiones judiciales es un derecho


fundamental de las personas, que forma parte integrante del debido proceso,
necesario e imprescindible para la efectividad del mismo, a fin de no dejar en la
penumbra tan importante aspecto del proceso, ya que no pueden existir zonas
de la actividad jurisdiccional, salvo aquellas que la misma ley ordena, que no se
sometan a la opinión pública y al conocimiento de las partes, quienes no pueden

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apreciar si la selección de los elementos probatorios es razonable de no ponerse
de manifiesto las motivaciones en que la misma se basa;

Considerando, que, por ende, la falta de motivación de las sentencias, la


insuficiencia de motivos, contradicción de los mismos y la carencia de
fundamentación legal, traen como consecuencia que la sentencia sea anulada,
que, como en la especie el Juzgado a-quo, en la solución que le dio al expediente
judicial que le fue sometido, no ofreció ni la más mínima motivación que
justifique la decisión expresada en su dispositivo, ésta debe ser casada
(Cámara Penal, 19 de enero del 2000; B. J. 1070. Págs.193-195).-

Fallos. El hecho de no fallar un asunto civil dentro de los 90 días no


es una causa de nulidad de la sentencia. CONSIDERANDO, que si bien es
cierto que los jueces deben fallar los asuntos civiles, lato sensu, dentro de los 90
días de haber quedado en estado, como ese plazo es puramente conminatorio,
su inobservancia no puede dar lugar a la nulidad de la sentencia. B. J. 772,
página 313, febrero de 1975. Recopilación Jurisprudencial Integrada. Vol. 7.
(1972-1983). Pablo A. Machado

Fallos. El hecho de que una litis no se falle en el plazo de 90 días no


es una causa de nulidad ni de casación de la sentencia, aun cuando la
tardanza no se halle justificada. CONSIDERANDO, a) que en la sentencia
impugnada consta la certificación del Secretario de la Corte a-qua de que la
sentencia fue dada en audiencia pública; b) que en la sentencia consta la...; y c)
que, si bien los jueces deben fallar los casos sometidos a su conocimiento y
decisión en los plazos que les fija la ley, esa disposición legal es sólo
conminatoria y su inobservancia, en consecuencia, no puede conducir a la
casación o a la nulidad de la sentencia dada en esas condiciones, aunque la
tardanza no se haya justificado de un modo expreso y quede justificado como en
el caso ocurrente, por el largo historial procesal del litigio; que, por lo expuesto,
los alegatos examinados carecen de fundamento y deben desestimarse. B. J.
738, página 1215, mayo de 1972. Recopilación Jurisprudencial Integrada. Vol. 7.
(1972-1983). Pablo A. Machado