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ÉTICA Y PODER PÚBLICO

Palllette Die/criN!

El concepto de poder es uno de los conceptos fundamentales de la fil o- sofía política y de la crica; todos los pensadores que se han ocupado de las relaciones entre las personas y entre és tas y el Estado se han dedica- do a an aliwr eSle concepto. En e l lenSllaje común, el verbo pod~r esd ímimamcmc vinculado con I:i idea de consec uencias . Si afirmo <.Jue puedo mover una silla, estoy indicando que tengo la capacidad de producir un suceso, en e5le caso, el movimiento de la s illa. Si afirmo que un rey tiene poder sobre sus súb di-

eslOy indicando que una persona tiene los medios para modificar, en

tos,

un grado mayor o menor, la conducta de una ° más personas. Podemos partir de una definición de poder que ha sido objeto de mulriples discusiones: para Weber «poder significa la probabilidad de im-

poner la propia \'oluntad, dentro d e una relación soóal, aun contra toda

res istencia y cualquiera que sea el fundamento de

distingue entre dos clases de poder: la dominación que descansa en la ha- bilidad de alguien para infl uir sobre los intereses de otros; y la domina· ción que dcso;:ansa en la autoridad, es decir, en el poder de mandar y la obligación de obedecer. Si bien W eber menciona que el rérminn poder es amorfo porque to- das b s cual idades imaginables de un hombre r toda surrte de cnnstela- ciones posibles pueden colocu a alguien en una posició n de imponer su voluntad, la idea de que «hay dos \"oluntades encontradas. y de que una de ellas tiene que cambiar, ha per meado prácti ca mente todas bs discu- siones acerca del po der . En la actualidad el término \'oluntad ha sido sustituido por el de preferencias r el estudio de cómo éstas cambian está íntimamente conectado co n el del poder.

esa probabilidad.'. Él

131

"

De heeho, la definición antes vista nos permite distinguir entre el fe- nómeno dd poder y el d e autoridad. Varios autores sostienen que lo que .;a ra.;teriza a este último es la ausencia de .;onflicto; entre los indivi- duos no hay razones que sean valoradas y contrapuestas. La autOridad no refiere a una situación en lo. que las persono.s obcdcz.can p<>r un sen- tido del deber, por miedo o por el deseo de obtener un benefido, sino que está relacionada con la incuesrionabilidad; implica la aprobación de aquellos que esran involucrados, aptobación que se distingue y contra- pone a la aceptación l Por su parte, el concepto público alude a las acciones, lai transac·

dones y

los acuerdos q ue co mpeten a l Estad o, independientemente de

cuil sea la co ncepci6n que tengamos de él. Usando téminos de Cice· rón, lo público se refiere a la lex (decreto del senado) y al íoedlls (el tratado internacional)l. Es posib le definir el Estado a partir de la idea de Weber: _Aquella co:nunidad humana que, dentro de un determinado territorio (el terri· tOlio es el eleme nto distintivo), reclama para sí (con éxito) el monopo-

lio de la violencia física legítima ~" Como veremos más adelante, además de la violencia física, hay que añadir que e l Estado tiene potestad para cambiar la voluntad de las per- so nas recurr iendo también a OtrOS medios que son aceptados previa- mente. l::i idea de poder público nos remite a una relación de s ubordina- cién entre gobernantes y gobernados, entre los detentadores del poder

de ma nda r y los destinatarios del

La idea de la ética vinculada al poder público, alude a los valores

deber de ohedenr .

m M"It·s r elev:tnres <: ""n<1 o S" """l; 7. "n l "s r

l"c;Íone s <1

los c;Í11<1",J"nns

positivos y negativos, c iertas

libertades y la idea de la igualdad. Dentro del estudio de las relaciones de la ética y el poder público po- demos distinguir dos posiciones. La primern consiste en :malizar las rela- ciones de poder como relaciones dc mercado, indepeodientemente de In creencia en lo que se interca mbia ; la segunda consiste e n analizarlas como relaciones de consenso. Los valores morales, en el caso del merca- do, ser ían los límites de lo que es pos ible intercambiar, y en el C:lSO del consenso, el punto de partida de los acuerdos. Otros temas insoslayab les cuando hablamos de las relaciones de la ética y el poder público son el de la adecuación o contradicdón entre las razones morales r las razones políticas, en arras palabras, el proble- m ~ de las manos sucias; y el de la re lación entre el poder y ti conoci- mi ~nto, es d ecir, el problema de la t ecnOCtaci<1 .

con el Estado como son ciertos derechos,

2.

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J.

CI. N. s. >bbio. F~ o. C"b;",."" )' So<oaLJ . Fond o ti< Cul,,,,. r.:

:\«»00. 1992, 17.

4 .

.\1.

Il'<hcr. o. l .• 8j.

132

"

t"c~ fO O[~ f¡)IUC O

El

PODER CO:\10

REl ACIONES DE MERCADO

El primer autor que trata el problema del poder como una forma de in-

tercambio mercami l en la que

T homas H obbes. Los hombres se dan cuenta de que en el estado natu- ral, q ue es un est ado de igualdad, no tienen seg u ridad ni posibilidad de obtener venrajas colectivas, tales como la industria, el cu ltivo de tie-

rras, la navcgac ion, etc. ¡"'Iotivados por e l miedo de vivi r en ese esta d o, los individ uos intercambian sus derechos, como el de propieda d y el de

el soberano ob t iene

la obed iencia de los súbditos s iemp re y c uand o les proporcione segu ri-

d a d. El

perm ite sopesar las ventaja s y las desventajas de la obediencia, po r un

lado, y, po r otro, del ejercicio del poder. Un estudio que compara explícitame nte las relaciones de poder con la s relaciones de mercado se encuemra en la obra de Taleon I'arsons$.

Sepi. n é l, el poder en un sistema socia l se

q ue el biene sta r en las organizaciones produc ti vas de la economía. El

parall'lismo entre el d inero y d poder se basa l' n el papel que desempe- ñan en sus respectivos subsistemas sociales. El poder tiene una función

a la del función

en la eco nom ía moderna es la de se r un medio circulante; es

decir, un me dio eStandariw d o de intercambio en tcrminos del c ual el

valor de los productos puede ser valorado y comparado .

P~rsons, el pode r es un «nH.' dio circub nt eD ge nerado dentro de

u n s u bsis t ema polí ti co y l o define t:omo ~ Ia capat:idad gene ra liz~da

de cumplir

un sistema de org.'lIli7.aciún col cctÍ\'a, cuando las obligaciones se legiti-

man por q ue encuentran un sustrato e l1 c iert a s metas co1cctivas~·. Por obligaciones vinculant es él entiende las cond it:iones por las que, tanto los q ue están en el poder como los que lo reciben, se someten en virtud de su legitimidad; todo poder implica un lI1andato y una relación

de de r

y hacer cumplir las ob ligJciones vincu lantes por unidades en

en la política (subsistema po r el que se log ran metas ) para leb

gener;l de la misma manera

libertad de ex presion, por la seg uridad. Co n dIo,

las dos partes resultan be neficiadas, es

conrraTO social, si bien es político, es u n meca n ismo q ue nos

dinero e n b del dinero

P:lfJ

economía (s ubsistema adaptativo) . La principal

,chus

y obl igaciones.

Así como el d inero tie ne valor en virrud de u n acuerdo previo para su uso como un medio de intercambio estandarizado, el podc r es una

capacid,¡d para la cOl\Sccución de metas colect ivas en virtud de un

"

,

,, crJo entre lo. miembro " Je la ,,,cie,bd pMa legi.¡", i7.ar la , , i'ua óo-

nes de lider:lZgo y establrcer la pos ibilidad de que se desarro ll en po lít i-

cas encam inadas al log ro de las El procedimiento es simi lar

Los ind ivid uos invierten su confian1~1 en aque ll os q ue los gobiernan,

metas d el sis t em;l. a la creación del c rédito en economía.

5 .

el. T. Pa""", ,- _o" t I>< c.m"< p' 01 I'ohtbt r"~·,,,, _: p",€,,,¡¡ng$ o( rh<" '\"'en<~n 1'1,;10.

,op¡'¡",,¡ Soát:t~. "01. 107 lt~63).

(j .

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2H .

133

"

por eje mplo vorando por algún pa rtido en las elecciones; una vez que los que dete nt an el pod er inician ciertas po líticas para alcanzar las me- tas colectivas, se es t ablece un fl ujo ci rcu la r. Todas las personas involu- eradas ganan en ese proceso.

que re-

cu rre un partido para ma ndar a otro y dos modos intencionales de

rjen:er el COntrol. Exis t e un canal po r el q ue se dan sancio nes positivas:

P~nons distingue dos C:1.n~les situ~eionales princip~lcs ~ lus

d

ofrecimiento de ve nta jas si se cam bia de opinión; y otro por el que se

da

n sanciones negativas : la amcna7.a de desventajas s i no se obedece.

También es posible rec urrir a un canal intencional de sanciones positi-

vas: se ofrecen bue nas razones por las que se debe obedecer; o a un ca-

lIa l intenciuna l de sanciones negativas: se ac ude a la idea de q ue se co-

mete un error mora l al no obedece r. Srian Barr)' ha dedicado pa rte de su ob ra a es tu diar el pro blema del poder desde el punto de vista eeonÓmic0 7 . Sigu iendo a Parsons, propo-

ne cuatro fo rmas de eiercer el pode r, es dec ir, d e hacer q ue una pe rso na haga lo que de otra mane ra no haría. La primera se refiere a lo que nar ry llama actil'ar un compromiso

previo.

Po r ejemp lo, en la polít ica

las personas creen en bs le)'l's lle su

país, si

se incorporara una nm:va ley por el proceso

llamado

reg la de

reconocimiento, las pe rsonas la obedecerían en virtud de la creenc ia

pasada. L~ segun d a form~ d e e¡eree,. el pod

que u na ~rsona cambie su estado men tal de tal manera que desee ha- (Cr algo que antes no deseaba. En este caso, se disti ngue entre una si- mación en donde se amplía la información para que un indi viduo per- dha que un a acción distinta a la que pensa ba ll eva r a ca bo es un medio me jor para a lcanza r un fin prop uest o; y ona situ ación en donde se le

co nvenza pa ra que (ambie sus metas. La terce m manera de ejercer e l poder se refiere a la habilidad que tiene una ~rsona, recurriendo a la amena7.a, al castigo o a la fuerl.a físi- ca, para que otra hag:l lo q ue e n pri nci pio no quería hacer. En este caso no se alTera la preferencia de l individ uo por cierta clase de :lcciones.

La cua rt a forma se refiere a la hab ilidad que tiene una persona para

cambiar los incentivos

si lleva a caho la acción en cuestión obtendrá ganancias; aunque tam-

bién se

renda del individuo es modifica d a de bi do a las ventajas o desve ntajas que acompaiian a la acción que le ordena n. Dado que el poder C5 la ca paci d ad de ha(er que las personas reali - cen determ ina das acciones, es posib le caracteriz:ulo según cada uno de los métodos con los que el Estado logra que las personas hagan lo que de otra ma n era no h a r ía n. En rel ación a la primera forma. el poder se

,.

s

,.efiere ~ l~ po.;bi lid~d de

d e otra . Para el lo se pued e pro meter al otro q ue

puede rec urrir a amenazas y a sa ncio nes. En esre caso la prefe-

7. O. B. 81rry . o.-"""'''''Y. POW<'T u",I)~,Ii<e. O

134

,ond"n. O,f"rd. t989. "" p. VIII.

" -.

ulElIE ,,,EIUUN

Uno de ellos se refiere a la desigua ld ad que puede habe r al inicio de las

son la s quc

llevan a la creaciím de monopolios (anto ecunómiws cumo políticos.

humana a la s pérdidas y ga-

nancias que resultan de la acción. Quizá un defensor de la interpreta- ción económica del mercado afirm a ría que el termino costo de oportu- nidad no só lo incluye razones de interés propio sino también razones morales, legales y po líti(;as. Sin emba rgo , el modelo des¡;:onoce final- meme el aspt'(;to comple jo de la motivación psicológ ica humana. Para emender el fenómeno del poder, esto es insuficieme. El pulitólogo norteamericano Roben Oahl ha eSllldiado el proble- ma del poder ,amo ,onfl i,ro de intereses, peru también incluJe otros

morales!. El distin-

trans.1ccionesj otro, a que las ún icas acciones no permitidas

El

mrn:lelo reduce trn:la la motivación

elementos que permiten imrod ucir ciertas nociones

gue cinco elementos constitutivos del fenómeno del podcr:

a) la base del puder: lus re,ursos que puede n ser usadus para ¡n-

flu ir en la conducta de los ciudadanos, como sun los recursos econó mi-

fuerzas mi li tares, el presrigiu

b) los medios del poder: las a,dones espedfieas ,on las que el Es-

tado puede usar los recursos para que [os individuos cambien de pare-

,ero com o son las promesas, las amenazas, los llamados pú bli,os;

popular, etc;

cos, las

prerrogativas const ituciunales, las

ej

el a lcance del poder: el grupo de acciones cspcdficas que el Es-

tado lugra. al ha,er uso del poder, que reali,en los ciudadanos:

d) la cantidad de poder : el incremento de la probabilidad de que

a que el Es-

e) la extensiún del poder: el grupo de individuos sobre los que el

lus ciudadanos ""\'en a ,abo una tado usa los medios del pode r;

ac,i6 n específi,a d

bido

Estado e jer,e el poder.

Para incl uir los valores morales como límites de! ejercicio del poder es ne,esario recur rir a una éti,a deonwlógica, es d~,ir, a una tco r ra en dunde los ciudadanus tengan ciertos derechos que deben ser respetados independientemente de las consecuencias que una determinada ac,ión pueda tener para el grupo so,ial. Si examinamos la base del poder tenemos que recurrir a juicios mo- ra[es para deslindar, en la medida de [o posible, los recursos pa ra ejercer el poder del uso de los recursos eco nóm icos. Los primeros deben ser le- gítimos, es decir. provenir de un a,uerdo emre los dudadanos y ser pre- viamen te discutidos, aceptados y establcddos. La legitim idad da el ca- rkter de Pllb!ico a[ poder. Los medios de! poder también deben ser va lorados eticameme. Cier- lOS valores morales, como los derechos humanos. deben servir de guía a

ct. R . O.hl • • 11>< eo.,.; op' 0 1 Powor _ , B<I,~,';oul Sd mu •• 1 ( l~ 57) 10 J .

~.

136

de

,he

00

'AUlnH oOlnulN

hasta la escla vitud; los funcionarios estatales no pueden apoderarse de la pe rsona de los ciudadanos, forzar s us servicios, encarcelarlos o matarlos

- a

por los propios ciudadanos o por sus representantes y por rawnes que provenga n de nociones compartidas acerca de la jusrici:l penal, o el

vida militar-

de los ciudadanos ni deben interferir en sus relaciones personales o f:¡mi~ liarcs; no pueden violar las nociones co mpartida s de c ulpa o inocencia, corro mper el sis tem a de la justicia penal, conve rt ir el castigo en un me- dio de represiú n política. Los funcionarios públicos no deben vender el

poder político, ni deben acruar de manera indiscriminada contra grupos

étnicos, r:lcb les o religio sos . Tampoco pueden anular la liberta d de ex-

presión, d e asoci:lción,

o Tampoco deben ejercer el control sobre el matrimo ni o

menos q ue haya un acuerdo previo con procedimientos ac ord:ldos

se r·

ni de manifestación lO

Esras restriccione s nos mue5Tran hasta dónde es moralmente posi- ble ca mbi a r la volunud de orro para lograr fines que uno mismo se ha

propuesto.

El PO DER

CO .\IO RELACIONES DE CON SENSO

Así co mo identificamos en la obra de Hobbes el estudio del poder como inte rca mbio, en el concepto de ,·olunta d general acuñado por Roussea u podemos enco ntrar la idea del pode r co mo consenso. Pa ra el autor ginebrino, de !:I misma ma nera que la naturaleza ha dado al ho mbre un podcr abso luto sobre tod os sus miem bro s, el pacto social da al cuerpo político un poder a bsoluto sobre todos los suyos.

lO ma el n om b re de sobe-

ra ni a. En el pacto soc ia l se esmblece ent re los ciuda dano s una igu a ldad

Es t~ po de r, d irigido por l a volunrad g~nernl,

tal q u~ tod os se obligan b a jo las mismas co nd ic ion es r IOdos gozan de idénticos derechos 11 l)::tra Roussc:lu, las condiciones de posibilidad del contrato social son I~ igualdad r la libertad. E l poder no implica cambiar la voluntad

del a Iro si no la posibi lidad de qu e tod as las vol untades se unan e n una

que si-

so la . lo s miembros d e la vo lunt ad genera l nI> obed~'Cen sino g u ~n las Jeyes q u e ellos mismos han pr om u lgado.

La id ea del poder como con sens o se ~ncuentra también en la obra

como b habilidad humana no

só lo de acruar s ino de ac tu a r en concertación. El poder no es nunca una

y

dcci mos que alguien tiene

poder nos referimos a q ue está in vestido por u n cierto mímero de pcrs.o-

sólo si el grupo pe rmanece unido . Cu ando

propiedad de los ind ivid uo s; pertenece a un grupo y se ma ntiene

de Ha nna h Arendt ll . Ella define el poder

si

191·193.

11.

CI. ) . J. R

"'''''

El c.m'M~S; J< i.J/. Por ,Li • • •\I".i<,~ 1 975. 17.

12. CI . H . Ar<nd •• On \'iolc'fu. H., «,"" R, ,,,,, J,tn"""'~. New Y"r'. 19 70.44.

l3S

o,Ia

,,"

rOIi!og

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'AUlnH oOlnulN

hasta la escla vitud; los funcionarios estatales no pueden apoderarse de la pe rsona de los ciudadanos, forzar s us servicios, encarcelarlos o matarlos

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por los propios ciudadanos o por sus representantes y por rawnes que provenga n de nociones compartidas acerca de la jusrici:l penal, o el

vida militar-

de los ciudadanos ni deben interferir en sus relaciones personales o f:¡mi~ liarcs; no pueden violar las nociones co mpartida s de c ulpa o inocencia, corro mper el sis tem a de la justicia penal, conve rt ir el castigo en un me- dio de represiú n política. Los funcionarios públicos no deben vender el

poder político, ni deben acruar de manera indiscriminada contra grupos

étnicos, r:lcb les o religio sos . Tampoco pueden anular la liberta d de ex-

presión, d e asoci:lción,

o Tampoco deben ejercer el control sobre el matrimo ni o

menos q ue haya un acuerdo previo con procedimientos ac ord:ldos

se r·

ni de manifestación lO

Esras restriccione s nos mue5Tran hasta dónde es moralmente posi- ble ca mbi a r la volunud de orro para lograr fines que uno mismo se ha

propuesto.

El PO DER

CO .\IO RELACIONES DE CON SENSO

Así co mo identificamos en la obra de Hobbes el estudio del poder como inte rca mbio, en el concepto de ,·olunta d general acuñado por Roussea u podemos enco ntrar la idea del pode r co mo consenso. Pa ra el autor ginebrino, de !:I misma ma nera que la naturaleza ha dado al ho mbre un podcr abso luto sobre tod os sus miem bro s, el pacto social da al cuerpo político un poder a bsoluto sobre todos los suyos.

lO ma el n om b re de sobe-

ra ni a. En el pacto soc ia l se esmblece ent re los ciuda dano s una igu a ldad

Es t~ po de r, d irigido por l a volunrad g~nernl,

tal q u~ tod os se obligan b a jo las mismas co nd ic ion es r IOdos gozan de idénticos derechos 11 l)::tra Roussc:lu, las condiciones de posibilidad del contrato social son I~ igualdad r la libertad. E l poder no implica cambiar la voluntad

del a Iro si no la posibi lidad de qu e tod as las vol untades se unan e n una

que si-

so la . lo s miembros d e la vo lunt ad genera l nI> obed~'Cen sino g u ~n las Jeyes q u e ellos mismos han pr om u lgado.

La id ea del poder como con sens o se ~ncuentra también en la obra

como b habilidad humana no

só lo de acruar s ino de ac tu a r en concertación. El poder no es nunca una

y

dcci mos que alguien tiene

poder nos referimos a q ue está in vestido por u n cierto mímero de pcrs.o-

sólo si el grupo pe rmanece unido . Cu ando

propiedad de los ind ivid uo s; pertenece a un grupo y se ma ntiene

de Ha nna h Arendt ll . Ella define el poder

si

191·193.

11.

CI. ) . J. R

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El c.m'M~S; J< i.J/. Por ,Li • • •\I".i<,~ 1 975. 17.

12. CI . H . Ar<nd •• On \'iolc'fu. H., «,"" R, ,,,,, J,tn"""'~. New Y"r'. 19 70.44.

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n:l~ par:! actuar en HI nombre. Ellel momento en que de5:J.paTI'CI! el gru-

po, origen del poder, éste (ambien desaparee!.'.

Arcndr nos dice que el poder es la esenda de todos los gobiernos y

precede a todos los fines sociales; lejos de ser un medio p:lTa alcanl.:J.T

un fi n, es la condición que permite:l un grupo peOS:!T y actuar en termi- nos de medios y de fines . El poder no necesita justificación porq ue es in - hcrenlr a la .:xiSlenc ia de bs comunidades políticas; surge siempre que las personas actúan concertadamcnte . Lo opuesto al poder es la violcn-

cia y ésta aparece cuando el pudu se "e ame nazado . St."gún Ar("mh , el

desarrollo del poder es un fin en sí mismo, se consolida y se incorpora a

las insti tuc iones políticas que le aseguran a los individuos la posih ilidad

de llevar a cabo sus form~s de vid

libertad; !J) como res istencia contra las fuerzas que amenazan la liber- tad políti ca. y e) en las acciones revolucionarias que dan lugar a instiTU- ciones liberales nuevas. Para Arendt, el sostén de las pe rsonas es el que lleva el poder a las inst iTUciones de una país, sostén entendido como la continuación del

consenso del que surgieron las leyes. Toda s las instiru¡;ioncs pulíri¡;as son

manifestaciones)' materiali7.aciones del poder: estás se estancan y decaen cuando el poder de las personas ya no las sos ti enen n. l'or su parte, Hahermas se ha preocupado por las condiciones el1 las que se da el consenso_ El amor distingue entre b cOlllunicación restrin- gida por los mecanismos de poder }' la comunicación ideal mediante la cual se lugra una cumprensión o entendimiento recíproco entre los par- ticipantes del diálogo. Habermas critica la idea del poder co rno consenso porque le paren' que el poder nun ca ha s id o la expresión de un consenso irrestricto . La comunicación restringida y las ideologías ilusorias han servido, má s bie n, para legimitar el poder a tra\·és de eorl\"iceiones que, aunq ul' sean subjetivamente libres de alguna restricción, se sustentan en creencias falsas". ['ara Habermas. el puder tiene una connotación negativa, es un bic n por e l q ue los grupos políticos luchan y por el que aquellos que tien en el liderazgo manejan lus asuntos públicus. Sin emb:Hgo, valora la tesis de Arendt Je (jU\! el puder legílimu se genera a través de las convicciones com unes en una cornunie~ción irrestricta, fin que persi- gue I~ ética ¡;olllu n i¡;ativa y no un prin¡;ipio que pueda tomarse cumo punto de partida. Aquí, los intereses partic ulares de lus agentes. lejus de ser sOll1ed- dos a un proceso de interca mbio, son sometidos a un proceso de uni- versa lización; por esta razón se ha pensado que el imperativo de la éti- ca habermasiana puede ser expresado en los siguientes términos: «En

El poder surge: a) para proteger l~

!J .

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el. Ihid.• 41 .

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~~rch. 114-1 11977>.

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139

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' ''U\H'[ D' HUHN

lugar de conside rar como válida para todos los de más cua lqu ie r máx i-

somete tu máx ima a la

considerac ión de todos los demás con el fin de hacer valer discursiva- mente su pretensión de universalidad_ u _ Rawls es otro a uto r que parte de la necesidad del conse nso para es- tablecer insti tuci ones legítim as. Si bien no se refiere cxp licitamente al

tna que qu ieras ver convenida en ley univ ersal,

problema del podú, en s us id eas acerca de los principios de la justic ia y del consenso traslapado, podemos ver cua l es su posició n al respecto.

sociedad

Para Rawls, los hombres buscan la man("ra de vi vir en una

bien orde nada; entend iendo por ella un a sociedad en marcha, una aso - ciación a utO sufici("nte de seres hu manos que, como un Estadt>- nación, con trola un territorio conexo. Para que esta socieda d sea posible es ne- cesario que los individuos, que elegirán los principios regu lado re s de di- cha socied ad, tengan las siguie ntes caracte rísticas : en primer lugar, de- ben verse a sí mismos como seres dotad os de un poder mora l q ue los capaci ta para ten (" r una concepció n del bien; tambitn dl."hcn S("T capaces de re\·isar y cambiar sus concepciones con base en fundamentos rac io-

nales y razona bles. En segundo lugar, los ciudadanos deben ser perso- nas lib res en tan to son la fuen Te de la q ue surgen las peticiones valida s.

la ca pacid ad de res po nsab il i-

así como de la valor ización que den a sus

En te rcer lugar, los individuos 1.ars e de los fi n es que persiga n

peticiones. Después dl' caracterizar de esta manera a las personas, Raw ls las si- tú a bajo el velo de Ignora ncia, es dec ir, en una situación de ince rtidum- bre que lI("va a la e le<:ción de los s iguientes principios de la justicia:

1) Cada pe rsona tiene derecho al ma s amp lio espectro de liberta - des básicas compatible con un esquema sim ilar de libertades para to- dos las dem~s personas. 2) Las desigualdades económicas y sociales tienen que satisfacer dos cond icio nes: a} se r para el mayor henef icio de los m iembros menos favo reci dos de la sociedad; y b) estar adscritas a cargos y posiciones acce- sibles a todos en condiciones de equitativa igualdad de oportunidadesl~.

Los princi pi os de justicia se relac ion a n co n el poder ya que d e dlus surgiran las insti tuciones c uyos respo nsab les tienen co mo límite dd ejercicio del poder no só lo el prime r principio de la justicia si no tam-

deben ten er

bién, por su co mpromi so con

el segun d o, la o bligación

d e

reedistribuir -

10

y dI.' presenta rlo como una

oportunidad.

Por consenso tras lapado, Rawls entiende una serie

de

valores co m-

panidos, como los arriba men cionados, que permiten la convivencia de _!Odas las rel igiones razonables opuestas, las doctrinas filosóficas y mo -

rales que tienen una probabilidad de pe rsisitir a través de las generacio-

1 5.

16.

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140

nes y de Irn er un num ero cun siderable dr seguid ures e n un régimen más

o menos constiruciona l. 17 Su idea nos propone la existencia de unos acuerdos míni mos q ue deben compartir los ciudadanos de un régimen democráti co para po·

der vivir en un sistema de rolerancia. Dic hos acue rdos so n la s co ndicio · nes ne<;esarias pa ra que se de 10 rolcranóa y, a l mi s mo ti empo, so n el punto de partida pa ra qu e progrese el equilibrio refle xivo. Este último es lo técnica mora l a la cual {l"(:urre Ra wls para hace r s u propuesla y

generalmente

son aceptadas. Despue s vemos si es a s co nd icio nes son 10 s uficie nte -

mente fuenes para formar un gru po de prinópios significa ntes

viéndonos de arras

nes iniciak's, y orras retira ndo nuestros juicios par:l con fo r ma rl os con

los pr incipios, enc ont raremos las condiciones razonables

"on a los principios de la jusrici a » ' s. Es ta téi.:nica moral requiere que nuestros principios y nuestros ju i·

cios coinódon, por eso hay equi librio; necesita de una reflex ión para

consisle en : _U na descripción de condicio nes déb iles que

Mo·

para dela nt e, algunas veces mo\'iendo las condióo·

q

ue nos

lI e·

saber cuales principios se derivan de ellos .

se acomodan a nuestro s juic ios}' qué premisas

La idea subyacente

en las teorías consens uales e s la posibilidad

d e

q

ue 1m hombr e!'> lleguen a l a cue rd o de segtlir ciertas reglas o cienas

le·

yes porque serian regulaciones que se hubieran ace ptado en circunstan·

cias idea les, es dedr, disponiendo de t odo el co no ci mi ento r elevan te )' en una situación en la que todos tuvieran oport unidad es igua les de dia· logar. Si bien bs circunstancias d el diá logo so n ideal e s , éSTas nos per mi. ten conocer, de manera contraf:íctica , c uál es tend rian que se r las con·

icio nes para que reco nocidas como

d

la s person3S obedecieran principios, justas, correctas y valiosas.

norm as y leyes

Asimismo. la idea del consenso nos permi te saber

q ue un Estado

q

ue reprodujera y creara sislemáticamente desigual dades de

poder, de

bienestar, de ingreso y de oport un idades, no se ría legítimo. Ahora bien, la hase ~tica ,le las Icarias consens uali slas se

encue ntra

en las ca racte rísticas que se adj udi can a las perso nas participantes e n la

acción comunic:ltiva o en el contrato social. Estas teorías parten de la ra·

cio nal idad de los agentes,

que e ll os rienen partO

di scfia r planes de vida, de actuar d e acuerdo a e1\os y d e l inte rés por vÍ\'i r

en sociedades cooperativas. Si en las d octr ina s que se refiere n a l poder como me rcad o, los valo-

p arci~l ídad y de In j u s rí c í" , a s í co mo de In liherraJ

de su capacidad moral. de un sentido de la im-

res mo rale s apa recen como li mi tes mas alla hace r la s tra nsacciones, " n las doctrinas del

cipio de los acuerdos. Los va lores morales so n las condiciones d e posi-

prin-

de los cuales no se pueden

conse nso a parece n al

17.

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justificn una acc ión moralmente reprochable para ak:ul7

de cosas per.:ibido como \'alioso. Con la seg unda respuesta, en cambio. se sostiene que la política y la mora l no pueden se p:uarse . Para lu s defenso res de este punru de vista, la justificación moral de los medios po r los fines es negati\'a. Esta posi-

ción ~uelc ser llamada dcontológica y defiende que ha)' accio nes, a pe-

sar de la bond ad de sus fi nes, que no pueden se r justificadas bajo ningu- na circunstancia. Ello se debe a que lo~ individuos tiene ciertos derechos que obl igan a aquellos que tienen el poder a tratarlus co mo fines y no

exclusivamente como medios. Por otro bdo, los que sustentan el poder

también lienen cie rtas ob ligaciones d e acuerdo a l puesto que oc upan, el

cual les impide, prima (aúe. t' indepwdienrerne me de bs consl'(;ut'ncias,

lle var a cabo cierras acc iones . Los derechos y las oblig'lciones son d ori-

gen de las maximas que d eber ían ser respetada s

los fines propUeSTOS. Algu!l:"ls de estas máxi mas se refieren a la imegri-

dad física, mora l r socia l de las personas. Finalmeme, el límite

der se encuentra en los d erechos de [os ind i\' id uos, pero los que susten-

tan el poder pi~nsan mas en tér min os de lo q ue est3 n haciendo que en sus cons.ccucnCJ:ls.

el que podemos caer si adopta-

mos una ética dI.' la convicción: podemos transformarnos en proft'tas q uiliásticos, es (Iecir, en un tipo de perso na s que, por ejemplo, :l l defen-

der de una Illanera abso luta cie rto s derechos no ca en en la cue11Ta de q ue están violando Olros.

Sin embargo, es posible soste ne r un a posició n d eo11Tológica débi l q ue nos permita, en los casos de conflicto, sopesa r unos derechos freme a

otros rec urriendo

sibilidad consiste en respeta r los derech os sin dejar de tomar en cuenta las consecuencias que obtendremos de dicho respeto . Sos tener una clase de consecuencialismo no implica com prometerse con l:l idea de que los que sus t entan el poder pueden justificar cual- q uier acción e n fu nción de sus resulradus . Cuand o h ah lamos de la ética)' del poder pub lico es ll C(:esar io refe -

a la llamada sens ibilidad consccuencialista. Dicha sen-

in dependientemente de

un estado

ar

del po-

Weber vis lum br ó el problema e n

rirnos a la mora l de la s consecuenc ias_ L1. s decisiones políticas a fec t an

a un grall n úme ro de personas y, en la medida en que un poder sea le-

gítimo. se puede log ra r Ulla valoración de las diferentes clases de con - secue ncbs y de los medios que se emplean p ar:! llegar:l ellas . Uno de los v:l lores ét icos que rodo político deherla cunsi derar es el de la impa rcia lidad: pone rse en el lugar de aquel que sufre las !;OIlSC- cuencias. Ésta es l:l vieja idea expresada pur Kant cua ndo afirmó q ue d ebe ría mos actuar corno bd itos y soberanos en el r eino de los fines.

u . PODER y EL CONOC IMIENTO

Por ultimo, me gustaría expon er una posición inTeresante respecto del poder en virtud de su vigencia)' que ha sido de nomina da tdeológica.

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