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Organizaciones terroristas chilenas se hicieron cargo del crimen del policía neuquino José Aigo

marzo 25, 2012

Organizaciones terroristas chilenas se hicieron cargo del crimen del policía neuquino José Aigo marzo 25, 2012Hugo Morales Neuquén, (Especial).- El reconocimiento que este sábado, 24 de marzo, hicieron las organizaciones clandestinas chilenas MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez) sobre la participación de dos sus activistas en el crimen del sargento ayudante de la Policía del Neuquén José Aigo, no sólo confirma lo anticipado por El Informador Público -uno de los pocos medios nacionales que se ocupó del tema-sino que afianza las denuncias sobre la posibilidad de actividad terrorista en el sur de Argentina. Este caso viene siendo denunciado por empresarios o ganaderos de la región pero hasta el momento no se conocen investigaciones serias por parte del Gobierno argentino pese a los reclamos que viene efectuando su par chileno. En el año 2009, Carlos “Nuno” Sapag -hermano del gobernador- denunció la presencia de elementos de las FARC colombianas en la toma de campos por parte de organizaciones Mapuches, especialmente de la Coordinadora Arauca, acusada por el gobierno del vecino país de activar con el MIR y el FPMR.- La muerte de Aigo ocurrió el pasado miércoles 7 de marzo cuando el policía junto al oficial Pedro Guerrero, ambos de la Brigada Rural, realizaban un control rutinario de caza furtiva en la zona de Pilo Lil, a unos 50 kilómetros de Junín de los Andes, en la ruta provincial 23 que conecta a parte del corredor turístico de la Pehuenia en inmediaciones del parque nacional Lanín que posee innumerables pasos fronterizos con Chile, muchos de ellos clandestinos pero de intensa actividad peatonal. El destino del viaje era el Paso Quillén a orillas del lago del mismo nombre, en el departamento Aluminé. Alrededor de las 4 de la mañana, los dos agentes policiales advirtieron la presencia de una camioneta blanca, marca Mitsubishi L 200, con 3 personas a bordo. Cuando se disponían a requisarla, uno de los ocupantes la emprendió a balazos contra los policías e hiriendo de muerte a Aigo. Su compañero repelió el ataque y obligó a dos de los ocupantes a emprender la huida, cubriéndose a balazos mientras que el conductor quedó paralizado al volante del automotor. Guerrero, pese a la tensión del momento, logró asistir a su compañero y trasladarlo hasta el hospital mientras se dio tiempo para esposar al conductor al volante de la camioneta. Aigo murió en el hospital de Junín de los Andes y la sorpresa se tuvo cuando se identificó al conductor: Juan Marcos Fernández, de 29 años, hijo del intendente de San Martín de los Andes. Mientras en la camioneta se secuestró una mochila con u$s 1.600, $ 1.000 pesos y pasajes de avión usados entre Venezuela, Bolivia y Buenos Aires y un ticket de colectivos entre Buenos Aires y Bariloche. Quien usó esos pasajes fue Alexis Alfredo Cortez Torres, " id="pdf-obj-0-9" src="pdf-obj-0-9.jpg">

Neuquén, (Especial).- El reconocimiento que este sábado, 24 de marzo, hicieron las organizaciones clandestinas chilenas MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) y FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez) sobre la participación de dos sus activistas en el crimen del sargento ayudante de la Policía del Neuquén José Aigo, no sólo confirma lo anticipado por El Informador Público -uno de los pocos medios nacionales que se ocupó del tema-sino que afianza las denuncias sobre la posibilidad de actividad terrorista en el sur de Argentina. Este caso viene siendo denunciado por empresarios o ganaderos de la región pero hasta el momento no se conocen investigaciones serias por parte del Gobierno argentino pese a los reclamos que viene efectuando su par chileno. En el año 2009, Carlos “Nuno” Sapag -hermano del gobernador- denunció la presencia de elementos de las FARC colombianas en la toma de campos por parte de organizaciones Mapuches, especialmente de la Coordinadora Arauca, acusada por el gobierno del vecino país de activar con el MIR y el FPMR.-

La muerte de Aigo ocurrió el pasado miércoles 7 de marzo cuando el policía junto al oficial Pedro Guerrero, ambos de la Brigada Rural, realizaban un control rutinario de caza furtiva en la zona de Pilo Lil, a unos 50 kilómetros de Junín de los Andes, en la ruta provincial 23 que conecta a parte del corredor turístico de la Pehuenia en inmediaciones del parque nacional Lanín que posee innumerables pasos fronterizos con Chile, muchos de ellos clandestinos pero de intensa actividad peatonal. El destino del viaje era el Paso Quillén a orillas del lago del mismo nombre, en el departamento Aluminé. Alrededor de las 4 de la mañana, los dos agentes policiales advirtieron la presencia de una camioneta blanca, marca Mitsubishi L 200, con 3 personas a bordo. Cuando se disponían a requisarla, uno de los ocupantes la emprendió a balazos contra los policías e hiriendo de muerte a Aigo. Su compañero repelió el ataque y obligó a dos de los ocupantes a emprender la huida, cubriéndose a balazos mientras que el conductor quedó paralizado al volante del automotor.

Guerrero, pese a la tensión del momento, logró asistir a su compañero y trasladarlo hasta el hospital mientras se dio tiempo para esposar al conductor al volante de la camioneta. Aigo murió en el hospital de Junín de los Andes y la sorpresa se tuvo cuando se identificó al conductor: Juan Marcos Fernández, de 29 años, hijo del intendente de San Martín de los Andes. Mientras en la camioneta se secuestró una mochila con u$s 1.600, $ 1.000 pesos y pasajes de avión usados entre Venezuela, Bolivia y Buenos Aires y un ticket de colectivos entre Buenos Aires y Bariloche. Quien usó esos pasajes fue Alexis Alfredo Cortez Torres,

chileno y su viaje al sur se explicó en la residencia en Mallin Ahogado, cerca de El Bolsón y a unos 200 km de Bariloche, de Fernández hijo y de otro chileno, conocido (nom de guerre) como Juan Carlos “El Chino”. Esa persona fue identificada, posteriormente, como Jorge Antonio Zalazar Oporto. Son los mismos que el MIR y el FPMR reconocieron como de su pertenencia y justificaron el crimen de Aigo, en el marco de su “lucha revolucionaria”. Zalazar Oporto, quien tiene causas abiertas en Chile, es también buscado por la Justicia de ese país.

Hasta el momento y pese a las evidencias que van surgiendo la causa -digna de un culebrón televisivo- se mantiene en el juzgado provincial de Junín de los Andes a cargo del juez civil (¿?), Joaquín Cosentino que actúa como subrogante. Un pedido de los familiares del sargento Aigo no fue tenido en cuenta por el Superior Tribunal de Justicia del Neuquén porque entendió que debe actuar el “juez natural” (sic). Tanto los familiares como los fiscales Manuel González (primera instancia) y Fernando Rubio (Cámara de Todos los Fueros de San Martín de los Andes) criticaron duramente a Cosentino, quien primero y con solo la declaración testimonial de Fernández lo liberó, pero luego lo indagó y allanó su casa en Mallin Ahogado y la de su padre, en San Martín de los Andes. De todos modos, Fernández hijo sigue en libertad y los familiares y dirigentes políticos locales acusan a una fuerte presión del gobierno nacional. Juan Carlos Fernández se reporta políticamente a Oscar Parrilli, presidente del PJ provincial y secretario general de la Presidencia de la Nación. Con estos elementos, no son pocas las voces que reclaman la intervención de la Justicia Federal y una profunda investigación sobre el tema y otros atentados ocurridos en la zona en los últimos años aunque este es el más grave.

Mientras esto se produce en el ámbito judicial, el gobernador Jorge Sapag y el ministro de Seguridad de la Provincia, Gabriel Gastaminza sobrevolaron la zona de búsqueda de los prófugos del crimen de Aigo y ordenó la intervención no solo de la policía local sino de grupos especiales como la DESPO y el empleo de dos helicópteros con visores nocturnos y aparatos especiales de detección por calor de los cuerpos. Tambien la vicegobernadora, Ana Pechen llevó consuelo a la familia de Aigo. Para los sabuesos locales, los chilenos aún están dentro de territorio nacional y los últimos rastros -una riñonera y un revólver calibre 38- se encontraron cerca del paraje Chiquilihuin, en los contrafuertes cordilleranos y en donde se asienta una comunidad Mapuche. En el pasado, el gobernador neuquino fue criticado por la Confederación Mapuche por su posición en torno a la toma de campos aunque logró el respaldo de los viejos caciques (lonkos) de las comunidades del Interior, como Ruca Choroi, Pehuenia, Quillén y otras.

Llama la atención que pese a su origen, al entierro de Aigo no se haya hecho presente ningún representante de esta Confederación Mapuche, cuyos integrantes ocupan cargos en el ministerio de Alicia Kirchner. La ausencia del Estado Nacional (SIDE, ministerio de Seguridad, Relaciones Exteriores) es preocupante porque se trata de un crimen de un agente del Estado argentino en territorio nacional por parte de extremistas extranjeros que tienen causas abiertas en Chile. El propio ministro del Interior de ese país, Rodrigo Hizpenter acaba de reclamar por la inacción argentina ante este y otros casos de terrorismo, de los cuales el gobierno chileno pidió colaboración informativa y no ha recibido respuestas. Recién después que se conoció el reconocimiento de la participación de estos dos terroristas por parte del MIR-FPMR, Nilda Garré ordenó a la Gendarmería a sumarse a la investigación. Claro lo hizo 17 días después del crimen y cuando los prófugos pueden haber cruzado la frontera aunque Chile está peinando la cordillera de su lado.

A modo informativo y ante la gravedad del caso, transcribimos textualmente el comunicado conjunto del MIR-FPMR.

SOBRE LOS HECHOS DE JUNÍN DE LOS ANDES, ARGENTINA.

1. Como es sabido por la opinión pública, la madrugada del día 9 de marzo tuvo lugar en medio de un control policial un confuso enfrentamiento en zona rural de Junín de los Andes, cerca de la frontera entre Argentina y Chile, cuyo resultado fue la muerte del sargento de la policía José Aigo y la detención de un ciudadano argentino, así como la activación de un cerco y búsqueda por parte de todos los aparatos de seguridad del Estado argentino para

nuestros hermanos y combatientes de la resistencia popular, “Juan Carlos” y Alexis Torres, quienes optaron por replegarse hacia la profundidad de la cordillera de los Andes y enfrentar esta verdadera cacería humana en medio del hambre, frío y durísimas condiciones de la naturaleza del terreno.

  • 2. Asumimos la responsabilidad política en la muerte del policía de origen mapuche, en un

contexto específico que lamentamos. Entendemos que nuestros militantes defendieron su vida y libertad. Si el señor Aigo optó por ser policía y ubicarse al lado del mismo Estado e institución que ha reprimido históricamente a su propio pueblo mapuche, su familia debe asumir en medio de su dolor que ese destino era posible. Nos parece inadmisible que estos

familiares se sumen armados a esta operación de cerco con la complicidad de las autoridades.

  • 3. Denunciamos la persecución y cacería humana, cobarde por su desproporcionada fuerza

y medios militares, alentada por la venganza de los sectores más fascistas de la sociedad argentina, latifundistas y sus históricos yanaconas represores, cuyo principal objetivo ahora es aniquilar físicamente a estos dos revolucionarios, así como lo han hecho por más de 500 años de brutal represión, masacres y usurpaciones territoriales en contra de nuestros pueblos originarios y del pueblo pobre argentino y chileno. Represión y conflicto social de clases que seguimos viviendo a diario en el territorio militarizado mapuche y en las calles de Chile y Argentina.

  • 4. Hacemos directamente responsable de las consecuencias de esta operación de cerco y

aniquilamiento al gobierno de la señora Cristina Fernández de Kirchner, el que ha dado la orden de este alevoso despliegue de fuerzas militares del Ejército y sus fuerzas especiales, Gendarmería Nacional y de la Policía con sus perros, más el apoyo aéreo de dos helicópteros con tecnología de última generación, al estilo del gobierno paramilitar colombiano. También hacemos responsable al oligarca y fascista gobierno de Sebastián Piñera, que silenciosamente ha movido a la zona de cerco un pie de fuerza de cien hombres con el mismo objetivo criminal. Los ejecutores de estas órdenes no serán olvidados.

  • 5. Nuestros hermanos “Juan Carlos” y Alexis no son asesinos ni terroristas. Son

revolucionarios, guevaristas, internacionalistas, libertarios, combatientes de la resistencia popular, comprometidos profundamente con las luchas sociales y de los pueblos originarios del continente. “Juan Carlos” y su compañera de vida -hoy también perseguida y obligada a la clandestinidad- son trabajadores comunitarios y verdaderos luchadores en el corazón del Wallmapu. Alexis, un trabajador siempre ligado a las luchas del norte minero que lleva en la memoria las matanzas salitreras.

El enfrentamiento en el cual se vieron involucrados y en el que actuaron en legítima defensa personal y en igualdad de condiciones, no fue una acción deliberada ni predeterminada, ni tampoco parte de nuestros objetivos político militares como organizaciones revolucionarias en resistencia.

Asesinos y terroristas son aquellos que a mansalva y salvajemente han masacrado, torturado y desaparecido a miles de hombres y mujeres desarmados y en condiciones totalmente desiguales. Ellos viven hoy en la completa impunidad de los Estados policiales y sus clases dominantes: cómplices, autores intelectuales y financistas de la histórica y brutal represión en contra de nuestros pueblos.

Asesinos y terroristas son aquellos que lanzan sus bombas con toneladas de explosivos en las selvas de nuestro continente y ciudades del medio oriente.

Asesinos y terroristas son las fuerzas policiales que a punta de golpes, balines y gases lacrimógenos reprimen a diario a todo aquel que lucha por sus derechos, sean hombres, mujeres, niños o ancianos.

  • 6. Llamamos a quienes luchan por la liberación social y la revolución libertaria,

organizaciones y comunidades mapuche, insurgentes, subversivas, ácratas, organizaciones sociales, estudiantiles y poblacionales, organizaciones de derechos humanos, a movilizarnos

y a exigir respeto a sus vidas, de diversas formas y de manera urgente con estos hijos del pueblo y su ejemplar resistencia.

A luchar en contra de la política terrorista de los Estados que criminalizan y reprimen a diario la legítima y ascendente protesta social de nuestros pueblos por sus derechos y territorio.

En nuestra memoria histórica están Ranquil, Neltume, Los Queñes, Tucumán,

Trelew y Las Higueras, entre muchas otras.

¡¡Construyendo fuerza y unidad continental, hasta vencer o morir!!

¡¡Con el ejemplo heroico del Che, sólo la lucha nos hace libres!!

Frente Patriótico Manuel Rodríguez

Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Chile, 21 de marzo 2012