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Tema 13 La Revolución Rusa

I. Las contradicciones de la Rusia zarista

(

) Si la evolución económita general de Rusia saltó sobre los períodos del

artesanado gremial y de la manufactura, algunas ramas de su industria pasaron por alto toda una serie de etapas técnico-in' dustriales que en Occidente llenaron varias décadas. Gracias a esto, la industria rusa pudo desarrollarse en algunos momentos con una rapidez

extraordinaria. Entre la revolución de 1905 y la guerra, Rusia dobló, aproximadamente,

su producción industrial. (

Como ya hemos dicho, es precisamente en el campo de la economía donde se manifiesta con su máximo relieve la ley del desarrollo cornbinado. Y así, mientras que hasta el momento mismo de estallar la revolución, la agricultura se mantenía, con pequeñas excepciones, casi en el mismo nivel del siglo XVIII, la industria, en lo que a su técnica y a su estructura capitalista se refería, estaba al nivel de los países más avanzados y, en

algunos aspectos, los sobrepasaba. (

Las condiciones originarias de la industria rusa y de su estructura informan el carácter social de la burguesía de Rusia y su fisonomía política. La intensa concentra- ción industrial suponía, ya de suyo, que entre las alias esferas capitalistas y las masas del pueblo no hubiese sido para una jerarquía de capas intermedias. Añádase a esto que los propietarios de las más importantes empresas industriales, bancarias y de trans-

pones eran extranjeros que cotizaban los beneficios obtenidos en Rusia y su influencia política en los parlamentos extranjeros, razón por la cual no sólo no les interesaba fo- mentar la lucha por el parlamenrans. mo ruso, sino que muchas veces le hacían frente:

baste recordar el vergonzoso papel que desempeñaba en Rusia la Francia' oficial. Tales eran las causas elementales e insuperables del aislamiento político y del odio al pueblo de la burguesía rusa. Y si esta, en los albores de su historia, no había alcanzado el grado necesario de madurez para acometer la reforma del Estado, cuando las circunstancias le depararon la ocasión de ponerse al frente de la revolución demostró que llegaba ya

)

)

tarde. (

)

235

La incapacidad de acción política de la burguesía se hallaba directamente informada por el carácter de sus relaciones con el proletariado y la clase campesina. La burguesía no podía arrastrar consigo a los obreros a quienes la vida de todos los días enfrentaba con ella

y que, adenais, aprendieron en seguida a generalizar sus problemas. Y la misma incapaci-

dad demostraba para atraerse a los campesinos, atada como estaba a los terratenientes por una red de intereses comunes y temerosa de que el régimen de propiedad, en cualquiera

de sus formas, se viniese a tierra. E./ retraso de la revolución rusa no era tan sólo, como se

ve, un problema de cronología, sino que afectaba también a la estructura social del país.

-racrrska,LEON, Historia de ¡a rryobición rusa, Estambul, 1932. Citamos siguiendo la versión de Andrés Nfin en Ruedo lb&ico, París, 1972, pp. 12-15.

2. Memorándum Struve sobre la situación en Rusia

Dos rasgos caracterizan los asuntos internos de Rusia en el momento actual:

1. Las dificultades económicas causadas por la guerra.

2. Un conflicto cada vez mis profundo entre la corona y la población.

La importancia del primero de ellos no necesita explicación; sin embargo, es imposible considerarlo separado del segundo: el descontento político.

El descontento político ha llegado a ser grave y concreto. Es evidente que para llevar la guerra a su final victorioso con todo el vigor posible es necesario que rein. e la unión nacional, basada en un compromiso entre intereses diferentes y subordinados al interés nacional. No hay duda de que el cuerpo de la nación ha sentido la necesidad de esta unión

y lo ha expresado concretamente, como tal y a través de sus representantes. Pero la

corona no sólo no ha sacado las necesarias conclusiones de este estado de cosas y no ha organizado la política del país en función de esta situación definida poda guerra, sino que,

por el contrario, continúa desafiando a la opinión pública, perdiendo un tiempo precioso para la unión de todos, desalentando a los verdaderos patriotas y alimentando la esperanza de quienes sueñan en un debilitamiento de Rusia como gran potencia. ( )

De ahí procede el sentimiento, compartido 'por toda Rusia y experimentado con igual profundidad por los círculos de oficiales, de que el conflicto entre la corona y el pueblo sólo ha conducido a Rusia' a una situación verdaderamente revolucionaria. Los elementos patriotas de Li sociedad y del ejército son perfectamente conscientes de la enorme responsabilidad histórica que pesa sobre un conflicto de índole interna en tiempo de guerra con el exterior, y ésta es la única razón de que reine La calma en el país donde 'toda persona con capacidad de pensar no ha cesado de meditar y discutir sobre la actual situación y sus trágicas dificultades. La dificultad es tanto mayor cuanto que el sentir común piensa que las personas próximas a la corona tienen simpatías proalemanas. No se

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puede borrar esta opinión de la gente con simples frases. Sólo un gobierno reorganizado de forma que goce de la confianza popular podría esclarecer esta atmósfera malsana de

sospecha y de miedo. (

)

Por nial que siente, es conveniente dar testimonio de tal estado de cosas ante los

extranjeros, aun si son aliados; debemos mantener la solidaridad entre aliados, (

Todas las personas políticamente maduras y bienintencionadas desean tan sólo que la corona no corneta un error irreversible, y además sin fundamento, disolviendo la Duma imperial con el pretexto de que su mandato ha expirado y de que es necesario proceder a nuevas elecciones. Semejante iniciativa comprometería el futuro de la corona y debilitaría los elementos de estabilidad que se han unido por objetivos nacionales para llevar la guerra a su final victorioso. En estos acontecimientos desempeña un papel fatal el actual ministro del Interior, que ha perdido la estima de sus colegas, cualesquiera que sean sus opiniones, y que puede ser considerado como anormal desde el punto de vista

psicológico. (

)

)

Fechado el 7 de febrero de 1917.

horrrie enviado a Lord Miler, con ocasión de la Conferencia ¿e

La rrvoimcieui de 1917, Ed. Laja,

Liareclon.a, 1977, pp. 450-451.

Pi-crogrado,

3. Abdicación del zar Nicolás H

Por la gracia de Dios, nos, Nicolás II, Emperador de todas las Rusias, zar de Polonia. Gran Duque de Finlandia, etcétera, a todos nuestros fieles súbditos hacemos saber:

En estos días de gran lucha contra el enemigo exterior, que desde hace tres años se esfuerza en sojuzgar a nuestra patria, Dios ha tenido a bien enviar a Rusia una nueva y terrible prueba. Disturbios internos amenazan tener una fatal repercusión sobre la marcha futura de esta guerra pertinaz. Los destinos de Rusia, el honor de nuestro heroico ejército, la felicidad del pueblo, todo el porvenir de nuestra querida patria quieren que la guerra sea llevada a todo precio hasta un resultado victorioso.

Nuestro cruel enemigo realiza sus últimosos esfuerzos y está cercano el momento en que nuestro valiente ejército, juntamente con el de nuestros gloriosos aliados, lo abatirá definitivamente.

En estos días decisivos para la existencia. de Rusia, nos creemos deber facilitar, obedeciendo a nuestra conciencia, la unión y La organización de todas sus fuerzas para la rápida consecución de la victoria.

Por ello, de acuerdo con la Duma imperial, esennamos actuar bien al abdicar la corona.del Estado y al deponer el poder supremo. No queriendo separarnos de nuestro

237

bienamado hijo, legamos nuestra herencia a nuestro hermano, el Gran Duque Miguel

Alexandrovich, y le damos nuestra bendición en el momento de su subida al trono. Nos

le pedimos que gobierne en completa unión con los representantes de la nación que

ocupan asientos en las instituciones legislativas, y que les preste un juramento inviolable en nombre de la patria bienamada.

Nos invitarnos a todos los hijos leales a la patria a que cumplan con su deber

patriótico y sagrado, obedeciendo al zar en este penoso momento de prueba de la nación

y ayudándolo, con los representantes de la nación, a conducir el Estado ruso por el camino de la prosperidad y de la alegría.

iDios ayude a Rusia!

2 de marzo de 1917.

4. Las tareas del proletariado revolucionario

Habiendo llegado a Petrogrado únicamente el 3 de abril por la noche, es natural que sólo en nombre propio y con las consiguientes reservas, debidas a rrii insuficiente preparación, pude pronunciar en la Asamblea del 4 de abril un informe acerca de las tareas del proletariado revolucionario.

Lo único que podía hacer para facilitarme la labor —y facilitársela también a los opositores de buena fe era preparar unas tesis por escrito. Las leí y entregué el texto al camarada Tsereteli. Las leí muy despacio y par dos veces primero en la reunión de bolcheviques y después en la de bolcheviques y mencheviques.

) (

1. En nuestra actitud ante la guerra, que por parte de Rusia sigue siendo indiscuti-

blemente una guerra imperialista, de rapiña, también bajo el nuevo gobierno de Lvov y Cía., en virtual del carácter capitalista de este gobierno, es in' tolerable la más pequeña concesión al defensismo rrvo/ucionario.

(.-.)

2.

La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera

etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del

grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner en

manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado. (

3. Ningún apoyo a] Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas

)

sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria exigencia

de que deje de ser imperialista.

4. Reconocer que, en la mayor parte de los Soviets de diputados obreros, nuestro

partido está en minoría y, por el momento, en una minoría reducida, frente al bloque de

238

todos los elementos pequeñoburgueses y oportunistas (sometidos a la influencia de la

burguesía y que llevan dicha influencia al seno del proletariado), desde los socialistas

o populares y los socialistas revolucionarios hasta el Comité de Organización (Chjeídze,

Tsereteli, etc.), Stéklov, etc. (

)

5. No una república parlamentaria —volver a ata desde los soviets de diputados

obreros sería dar un paso atr-ás—, sino una República de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.

Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia.

La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y amovibles en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero cualificado.

6. En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los soviets de diputados

braceros.

Confiscación de todas las tierras de los latifundistas.

Nacionalización de todas las tierras del país, de las que dispondrán los soviets

locales de diputados braceros y campesinos. (

)

7. Fusión inmediata de todos los bancos del país en un Banco Nacional único,

sometido al control de los soviets de diputados obreros.

8. No implantación del socialismo como nuestra tarea irimediara, sino pasar

únicarnene a la instauración inmediata del control de la producción social y de la

distribución de los productos por los soviets de diputados obreros.

9. Tareas del partido:

a)

celebración inmediata de un Congreso del partido;

b)

modificación del programa del partido, principalmente:

1) sobre el imperialismo y la guerra imperialista, 2) sobre la posición ante el Estado y nuestra reivindicación de un Estado-Comuna. 3) reforma del programa mínimo, ya anticuado;

e)

Cambio de denominación del partido (en lugar de socialdemocracia' , cuyos líderes oficiales han traicionado al socialismo en el mundo entero, pasándose a la burguesía), debemos denominarnos, Partido Comunista.

10. Renovación de la Internacional.

Iniciativa de constituir una Internacional revolucionaria, una Internacional contra

los "socialchauvinistas" y contra el centro.

LENLN, VI, Las tareas del proletariado en 14 presente m'o1io-74r

rresis de abrir), publicado en Pravda, el 7 de AA de 1917.

239

o

o

5. El problema agrario

o

La existencia de La propiedad agrana. terrateniente en Rusa constituye la base material del poder de los grandes terratenientes feudales y una premisa. de la posible

restauración de la monarquía. Este sistema de propiedad agraria condena inexorablemen-

te a la inmensa mayoría de la población de Rusia, al campesinado, a vivir en la misena. , el

vasallaje y la ignorancia, y al país en su conjunto, al atraso en todas las esferas de la vida.

o

o

1/1)

o

La necesidad de romper todas estas trabas anticuadas y nocivas, de "levantar las

cercas", de reestructurar sobre una base nueva todas las relaciones de la propiedad agraria

y de la agricultura, en consonancia con las nuevas condiciones de la economía nacional y

mundial, constituye la base material de la aspiración del campesinado a la nacionalización

de todas las tierras de país. (

(

)

)

Además, la nacionalización de la tierra, como abolición de la propiedad privada sobre ésta, representaría en la práctica un golpe tan demoledor a la propiedad privada

sobre todo los medios de producción en general, que el partido del proletariado debe prestar todo su concurso a esa transformación.

Por otro lado, los campesinos ricos de Rusia han creado hace ya tiempo los

840 elementos de una burguesía campesina, que han sido, sin duda, reforzados, multiplicados

En el polo opuesto del campo se han

o reforzado y multiplicado en la misma proporción los obreros agrícolas asalariados, los

proletarios y la masa de campesinos serniproletarios afines a ellos.

Cuanto mayores sean la decisión y el carácter consecuente con que se quebrante y elimine la propiedad agraria latifundista, cuanto mis resuelta y consecuente sea, en general, la transformación agraria democrática burguesa en Rusia, mayores serán la fuerza y la rapidez con que se desarrollará la lucha de clase del proletariado agrícola contra los campesinos ricos (contra la burguesía campesina).

Debido a que la revolución proletaria que comienza a alzarse en Europa no ejercerá una influencia directa y poderosa sobre nuestro país, la suerte y el desenlace de la revolución rusa dependerán de si el proletariado urbano logra atraerse al proletariado agrícola e incorporar a éste la masa de serniproletarios del campo o si esta masa sigue a la burguesía campesina, propensa a aliarse con Gúchkov y Miliúkov, con los capitalistas y latifundistas y con la contrarrevolución en general.

1336ndose en esta situación y correlación de las fuerzas de clase, la Conferencia acuerda:

1. El partido del proletariado lucha con todas sus fuerzas por la confiscación

inmediata y completa de todas las tierras de los latifundistas de Rusia (así como las

pertenecientes a la Corona, a la Iglesia, al zar, etc

2. El partido aboga resueltamente por el paso inmediatoto de todas las tierras a manos

de los campesinos, organizados en los soviets de diputados campesinos o en otros

o

y consolidados por la reforma agraria de

[1.0

14/

11/

).

240

organismos de administración local, elegidos de un modo plena y realmente democrático

e independientes en absoluto de los latifundistas y de los funcionarios.

3. El partido del proletariado exige la nacionalización de todas las tierras exis.

tentes en el país, que, poniendo el derecho de propiedad de todas Las tierras en ma- nos del Estado, entregue el derecho a disponer de ellas a las instituciones democráti- cas locales.

4. El partido debe luchar enérgicamente tanto contra el Gobierno Provisional -que

por boca de Shingáriov y con sus actos colectivos impone a los campesinos un "acuerdo voluntario con los latifundistas", lo que equivale en la práctica a imprimir a la reforma un carácter latifundista, y que amenaza con castigar a los campesinos por sus "arbitrarieda- des", es decir, con pasar a la violencia de la minoría de la población (los latifundistas y capitalistas) contra la mayoría- como contra las vacilaciones pequeñoburguesas de la mayoría de los populistas y socialdemócratas mencheviques, quienes aconsejan a los campesinos no tomar toda la tierra hasta que se reúna la Asamblea Constituyente.

5. El partido aconseja a los campesinos que tomen la tierra de modo organizado, sin

permitir en modo alguno el menor deterioro de los bienes y preocupándose de aumentar

la producción.

6. Todas las transformaciones agrarias, cualesquiera que sean sólo podrán ser

eficaces y firmes si se democratiza por completo todo el Estado; es decir, por un lado, si se

suprime la policía, el ejército regular y la burocracia privilegiada de hecho y, por otro lado, si se irn• planta el más amplio régimen de administración local, libre en absoluto de toda fiscalización y tutela desde arriba.

7. Es necesario emprender inmediatamente y por doquier la organización especial e

independiente del proletariado agrícola, tanto en soviets de: diputados obreros agrícolas (y en soviets especiales de diputados campesinos serruProletarios) como en grupos o

fracciones proletarios en el seno de los soviets generales de diputados campesinos, en todos los organismos de administración local y municipal, etc.

8. El partido debe apoyar la iniciativa de los comités campesinos que en diversas

comarcas de Rusia entregan el ganado de labor, los aperos de labranza, etc. de los latifundistas a los campesinos organizados en esos comités, a fin de que sean utilizados colectivamente y de un modo reglamentado en el cultivo de toda la tierra.

9. El partido del proletariado debe aconsejar a los proletarios y semiproletarios del

campo que traten de conseguir la transformación de cada latifundio en una hacienda modelo bastante grande, administrada por los soviets de diputados obreros agrícolas con recursos pertenecientes a la sociedad, bajo la dirección de agrónomos y empleando los mejores medios técnicos.

Resobacitiet wiirr el problerru Jgrario, acordada en la VII Conferencii de ud., Rus:u del POSDR, el da 30 dc abril de 1917 y presentada por Lenin_

241

6. A los pueblos y gobiernos de los países en guerra

El Gobierno obrero y campesino instituido por la revolución del 24-25 de octubre (6-7 de noviembre) y apoyándose en los soviets de diputados obreros, soldados y campesinos, propone a todos los pueblos en guerra y a sus gobiernos entablar inmediata- mente conversaciones con vistas a una paz democrática equitativa.

El Gobierno considera como una paz equitativa o democrática, tal como la desea la inmensa mayoría de los obreros y las clases trabajadoras, agotadas, abrumadas y martiri- zadas por !a guerra en todos los países beligerantes -paz que los obreros y los campesi- nos rusos, han reclamado de la manera más categórica y tenaz desde el derrocamiento de la monarquía zarista-, una paz inmediata sin anexiones (es decir, sin conquistas de territorios extranjeros, sin la incorporación violenta de pueblos extranjeros por la fuerza) ni indemnizaciones.

He aquí la paz. que el Gobierno de Rusia propone a todos los pueblos en guerra concertar inmediatamente. El Gobierno de Rusia se declara dispuesto a dar sin demora

todos los pasos conducentes a la ratificación definitiva de todas las condiciones de esta paz, por las asambleas autorizadas de los representantes populares de todos los países y

todas las naciones. (

El Gobierno estima que continuar esta guerra para dilucidar la cuestión de saber cómo dividir entre las naciones fuertes y ricas los pueblos débiles conquistados por ellas, seria cometer el más grande de los crímenes contra la humanidad, y proclama so- lemnemente su voluntad de firmar inmediatamente un tratado de paz que haga cesar esta guerra en las condiciones indicadas, igualmente equitativa para todos los pueblos sin ex- cepción.

El Gobierno declara, al mismo tiempo, que en modo alguno considera las condicio- nes de paz más arriba señaladas como un ultimátum; consiente en examinar cualesquiera otras condiciones dc paz, c insiste solamente en que sean propuestas lo más rápidamente posible por cualquier país beligerante y redactadas con toda claridad, sin el menor equívoco ni el menor secreto.

El Gobierno ha abolido la diplomacia secreta; expresa, por su parte, la firme intención que tiene de llevar todas las conversaciones en forma totalmente abierta, ante el pueblo entero, y de proceder inmediatamente a la publicación integra de los tratados secretos confirmados o concertados por el gobierno de los grandes terratenientes y capitalistas, desde el mes dc febrero hasta el 25 de octubre de 1917.

El Gobierno proclama totalmente anulada, desde ahora, todas las cláusulas de estos

)

tratados secretos (

El Gobierno invita a todos los gobiernos y los pueblos de todos los países en guerra a concertar inmediatamente un armisticio; considera deseable que este armisticio sea de tres meses por lo menos, plazo en el cual es perfectamente posible llevar a término las conversaciones de paz con la participación de los representantes de todos los pueblos o

242

).

naciones sin excepción, empeñados en la guerra u obligados 'a tomar parte en ella, y convocar asambleas autorizadas de representantes populares en todos los países, para ratificar definitivamente las condiciones de paz.

Al dirigir esta proposición de paz a los gobiernos y los pueblos de todos los países

beligerantes, el Gobierno provisional obrero y campesino de Rusa se dirige también, mis especialmente, a los obreros conscientes de las tres naciones mis avanzadas de la humanidad, de los tres Estados más grandes que participan en la guerra actual, a los

obreros de Inglaterra, Francia y Alemania. (

rán el deber que les incumbe hoy: eximira la humanidad de los horrores de la guerra y de sus consecuencias; porque estos obreros, mediante su actividad múltiple, resuelta, plena de energía y abnegación, nos ayudarán a llevar a buen término, hasta el final, la obra de paz y, al mismo tiempo, la obra de liberación de las masas trabajadoras y explotadas de

los obreros de estos países comprende-

)

toda esclavitud y toda explotación.

Dravocien del Congrrso de los .ovicts de tod4 Rusio Ins pueblos y los gobiernos de todos los países beligrrantes, Pctrogrado, 25 de octubre (7 dc noviembre) de 1971.

7. Decreto sobre la tierra

1. La gran propiedad sobre el suelo se declara inmediatamente abolida, sin ninguna

indemnización.

2. Las fincas de los terratenientes, al igual que todas las tierras de la Corona, los

conventos, la Iglesia, con todos sus ganados y aperos, sus edificios y todas sus dependen- cias, pasan a depender de los comités agrarios comarcales y de los soviets de diputados campesinos de distrito, hasta que la cuestión sea reglamentada por la Asamblea

Constituyente.

3. Todo detrimento causado a los bienes confiscados, que de ahora en adelan-

te pertenecen a todo el pueblo, se proclama como delito grave, que castigarán los tribu- nales revolucionarios. Los soviets de los diputados campesinosos adoptarán todas las medidas necesarias para hacer observar un orden riguroso durante la confiscación de las fincas de los grandes terratenientes, determinar la extensión de los terrenos sujetos a confiscación y designarlos exactamente, levantar un inventario estricto de todos los bie- nes confiscados y asegurar la rigurosa salvaguardia revolucionaria de todas las explota- ciones agrícolas, construcciones, aperos, ganado, provisiones, etc., que pasan a manos del pueblo.

4. El mandato imperativo campesino adjunto a este decreto, con arreglo al texto

fijado por la redacción de frvestia del Soviet de Diputados Campesinos de Russia, basado

en 242 mandatos campesinos locales, y publicado en su número 88 (Petrogrado, núm.

243

88, 19 de agosto de 1917), deberá servir de guía en todas partes a la realización de las grandes transformaciones agrarias, hasta que la Asamblea Constituyente decida en última instancia.

5. No serán confiscadas las tierras de los simples campesinos y de los simples

COS3COS.

a

REED JOHN. Diez das que estremecieron al nuodo, Ed. Othis,

Barcefona, 1985, pp. 130-131.

8. El "mandato campes-ino" sobre la tierra

La cuestión de la tierra no puede ser resulta en toda su amplitud mis que por la Asamblea Constituyente de todo el pueblo.

La solución más justa de la cuestión agraria deberá ser la siguiente:

1. "Queda abolido para siempre el derecho de propiedad privada sobre la tierra".

La tierra no podrá ser vendida ni comprada, arrendada ni hipotecada, ni enajenada bajo

ninguna otra forma.

Todas las tierras —"las del Estado, patrimoniales, de la corona, los conventos, la Iglesia, posesiones, mayorazgos, propiedades privadas, las de comunidades y campesi- nos, etc. son expoliadas sin indemniza. ción": pasan a ser propiedad de todo el pueblo y son concedidas en usufructo a quienes las trabajen.

No se reconoce a las Personas afectadas por esta transformación del régimen de la propiedad mis derecho que el de percibir un socorro de la sociedad durante el tiempo necesario para adaptarse a las nuevas condiciones de existencia.

2. Todos los yacimientos del subsuelo, minerales, petróleo, hulla, sal, etc., así como

los bosques y las aguas de importancia' general, pasan a poder del Estado, a quien pertenecerá su disfrute exclusivo. El disfrute de los pequeños cursos de agua, lagos,

bosques, etcétera, pasa a las comunidades rurales, a condición de que su manejo sea asegurado por los organismos de la administración autónoma local.

3. Los terrenos que comprendan explotaciones altamente desarrolladas, jardines,

plantaciones, almácigos, viveros, invernaderos, etcétera, "no serán repartidos, sino

convertidos en explotaciones-modelo"; según su extensión e importancia, serán dados en disfrute exclusivo al "Estado o a las comunidades".

Las tierras adyacentes a las casas, en 13s poblaciones y campos, con sus jardines y huertos, se dejan en usufructo a sus actuales poseedores. La extensión de estas tierras y el impuesto que haya de pagarse por su disfrute se fijarán por la vía legislativa_

4. Las remontas, los establecimientos de cría de ganado de raza y para la agricultura,

etcétera, pertenecientes al Tesoro y a los particulares, serán confiscados, convertidos en

244

patrimonio nacional y entregados, según sus proporcione;: e importancia, en disfrute exclusivo, bien al Estado o a las comunidades.

La Asamblea Constituyente se encargará de fijar, en su caso, la correspondiente indemniza' ción.

5. Todo el ganado y los aperos de las tierras confiscadas pasarán sin indemnización

alguna al disfrute exclusivo del Estado o las comunidades, según la importando y extensión de estas tierras.

Quedará exento de confiscación el ganado perteneciente a los pequeños cultivadores.

6. Todos los ciudadanos del Estado ruso (sin distinción de sexo) que deseen

trabajar personalmente la tierra, con sus familias o en asociaciones, tendrán derecho a ella, pero solamente durante el tiempo en que ellos mismos la cultiven. Se prohibe el trabajo asalariado.

Caso de que un miembro de La comunidad quede incapacitado durante dos años, la comunidad rural se compromete a prestarle asistencia, durante este período, mediante el cultivo colectivo del suelo, hasta que recupere su capacidad de trabajo.

Los trabajadores privados definitivamente de 13 capacidad de trabajar personalmen- te la tierra, por ancianidad o invalidez, perderán su derecho al dls. frute de la tierra, pero recibirán en compensación una pensión del Estado.

7. El disfrute de la tierra deberá ser igual; es decir, la tierra se repartirá entre los

trabajadores teniendo en cuenta las condiciones locales y con arreglo a la norma de trabajo o de consumo de los trabajadores.

Las formas de disfrute de la tierra serán enteramente libres: podrán crearse econo- mías individuales, granjas, a voluntad de comunidades y aldeas.

g. Todas las tierras, una vez expropiadas, pasan a formar parte del fondo de tierras del pueblo. Las administraciones autónomas locales y centrales, desde las comunidades rurales y urbanas democráticamente organizadas, sin división en categorías sociales, hasta las ins- tituciones regionales centrales, asegurarán el reparto de la tierra entre los trabajadores.

El fondo de tierras estará sometido a repartos periódicos, de acuerdo con el aumento de la población y los progresos que se realicen, en cuanto al rendimiento y al cultivo, en la economía agrícola.

En caso de modificación de los límites de las parcelas, el núcleo inicial de la parcela permanecerá intacto.

La tierra de los miembros que salgan de la comunidad se reintegrará al fondo de tierras; los parientes cercanos de los miembros salientes y las personas designadas por éstos tendrán un derecho de prioridad sobre sus parcelas.

El valor de los abonos y de los trabajos de bonificación (mejoras esenciales) invertido en la tierra deberá ser reembolsado, caso que no hubieran sido utiliaados antes de la devolución del terreno al fondo de tierras.

245

Si en ciertos lugares, por no existir fondo suficiente de tierras, no se pudiera atender las necesidades de toda la población local, el excedente de la población será asentado en otras tierras.

ción de estos traslados y de los gastos que

El Estado se hará cargo de la organiza' acarreen, del suministro del ganado, etc

(

)

Teniendo en cuenta que el contenido de este mandato expresa la voluntad absoluta de la inmensa mayoría de los campesinos conscientes de toda Rusia, se le proclama, hasta la reunión de la Asamblea Constituyente, ley' provisional aplicable sin demora en cuanto sea posible y, en algunas de 5115 partes, con la necesaria gradación, que debe ser establecida por los soviets de diputados campesinos de distrito.

REED. JOHN. Diez da, croe errrrnecurort aI mundo, EJ. Orbis,

Barccioru, 1985, pp. 298-300.

9. Opiniones de Gorki sobre los bolcheviques

Los ministros socialistas liberados por Lenin y Trotski de la fortaleza Pedro y Pablo han vuelto a su casa dejando a sus colegas M.V. Bernatski, A.I. Konovilov, M.I. Terechtchenko y otros, en las manos de hombres que no tienen la menor idea de lo que son los derechos del hombre y la libertad individual. Lenin, Trotski y sus compañeros están ya contaminados por el veneno del poder, como lo demuestra su escandalosa actitud respecto a la libertad de palabra, la libertad individual y de todos los demás derechos por los que siempre luchó la democracia.

Fanáticos ciegos y aventureros sin conciencia, se han lanzado a toda velocidad por la vía de una supuesta "revolución social", que es en realidad la vía de la anarquía, de la ruina del proletariado y de la revolución.

Habiendo tornado este camino, Lerun" y sus compañeros de armas se permiten todos los crímenes posibles: una matanza cerca de Petersburgo, la destrucción de ?Acaso:1,

la supresión de la libertad de expresión, detenciones insensatas; en una palabra, todos los

horrores que perpetraron Piehve y Stolypin.

Naturalmente que Stolypin y Plehve luchaban contra la democracia, contra todo lo que había en Rusia de vivo y honrado, mientras que, hasta ahora por lo menos, hay una considerable fracción de la clase cbrera que sigue a Lenin, aunque estoy convencido de que el buen sentido de aquella, y la conciencia que tiene de su papel histórico, no tardarán en abrirla los ojos sobre el carác-tur esencialmente quimérico de las promesas de Lenin, sobre la gravedad dc su locura, sobre su anarquismo directamente heredado de Netcháev

y Bakurun.

246

La clase obrera terminará por comprender que Lenin está sencillamente experimen-

tando con su vida y su sangre, y que trata de llevar el espíritu revolucionario del proletariado a su paroxismo, para ver lo que resulta.

Naturalmente, él no cree en la posibilidad de una victoria del proletariado en Rusia

en las al' cunstancias actuales, pero quizás espera un milagro.

Sin embargo, ta clase obrera debe saber que los milagros no existen, y que lo que la espera es el hambre, una industria totalmente desorganizada, la ruina de los medios de transporte y un largo y sangriento período de anarquía al que seguirá un sombrío período de reacción no menos sangriento.

Ahí es adonde irá a parar el proletariado conducido por su guía del momento, pues Lenin no es un mago de poderes innumerables, sino un prestidigitador de cabeza fría que no está dispuesto a escatimar ni el honor ni la vida del proletariado.

Los obreros no deben permitir que aventureros y locos les hagan cargar con la

responsabilidad de crímenes vergonzosos, insensatos y crueles, por los que pagarán ellos

y no Lenin.

Me gustaría ahora hacer unas pocas preguntas:

¿Recuerda la democracia rusa por qué ideas luchó contra el despotismo de la

monarquía?

¿Se sigue creyendo capaz de continuar este combate?

¿Se acuerda de que cuando los gendarmes de los Rominov enviaban a los presidios

y a las cárceles a sus guías ideológicos, encontró que este proceder era indigno?

¿En qué se diferencia la actitud de Lenin hacia la libertad de expresión de la de

Stolypin, Plehve y otros semihombres?

¿El poder leninista obra de modo distinto al de los Románov cuando llena los calabozos de todos los discrepantes?

¿Por qué Bernatski, Konoválov y los demás miembros del gobierno de coalición es- tán en la cárcel? ¿En qué son más culpables que sus colegas socialistas liberados por Lenin?

La única respuesta honrada a estas preguntas debe ser la de exigir la liberación inmediata de los ministros y demás personas injustamente detenidas y el restablecimiento íntegro de la libertad de expresión.

A contivación, los elementos razonables de la democracia deben sacar las conclusio-

nes que se imponen y decidir si están dispuestos, o no, a seguir a todos los conspiradores

y anarquistas a lo Netcháev.

MAKSIM, Vida Nueva, n. 174, de 7 (20) de noviembre de 1917. Recogido en 6 obra dcl mismo autor, Ansamientas iyloport;atos (1917-1918), Ed. Blume, Barcelona., 1977, pp. 96 n.

247

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10. Opiniones

de Gorki sobre Lenin

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44)

Lenin es un hombre de una fuerza excepcional, que durante veinticinco años ha estado en primera fila de la lucha por el triunfo del socialismo; es una de las figuras más influyentes y de mis categoría de la socialdemocracia internacional; es un hombre que tiene todas las cualidades de un "jefe", incluso el cinismo indispensable para desempeñar ese papel, y una verdadera dureza de hidalgo con las masas populares.

Lenin es a la vez un "jefe" y un aristócrata ruso dotado de ciertas particularida- des morales propias a esta clase en vía de extinción; por eso se cree que tiene el dere- cho de hacer, con el pueblo ruso, una cruel expenenaa. destianda al fracaso desde su comienzo.

El pueblo, al que la guera ha arruinado y dejado exangüe, ha pagado ya 'esta experiencia con miles de vidas que pronto serán decenas de millares; el pueblo ruso quedará durante mucho tiempo sin "élite".

Esta tragedia inevitable no impresiona en absoluto a Lenin, esclavo del dogma, ni a sus acólitos, esclavos de Lenin. La vida en toda su complejidad es completamente ajena a este hombre; no conoce a las clases populares; jamás ha vivido con el pueblo, pero ha aprendido en los libros,cómo hacer levantarse a las masas y sobre todo cómo excitar furiosamente los instintos de la multitud. La clase obrera es para Lenin. lo que es el mineral para el obrero metalúrgico. ¿Es posible, dadas las circunstancias, fabricar con el mineral un Estado socialista? Todo parece indicar que no; pero, jaor qué no ensayar? K2ué arriesga Lenin si la operación fracasa?

Lenin trabaja como un químico en su laboratorio, pero mientras el químico utiliza una matenia prima muerta y obtiene con su trabajo resultados preciosos para la vida, Lenin trabaja sobre una materia viva y lleva la revolución a la muerte. Los obreros conscientes que siguen a Lenin deben darse cuenta de que está llevando a cabo una experiencia' implacable en la que la clase obrera es un simple objeto, y que esta experiencia aniquilará las mejores fuerzas obreras y detendrá por muchos arios el desarrollo normal de la revolución rusa.

talk

Lenin, Trotski y todos los que como ellos corren a hundirse en las aguas estan-

están deshonrando a la revolución, están deshonrando a la

cadas de la realidad rusa, (

)

oclase obrera, obligándola a organizar matanzas sanguinarias, fomentando los pogroms, las detenciones de inocentes como A.V. Kartachev, M.V. Bematski, Konoválov, etc.

Al forzar al proletariado a aceptar la supresión de la libertad de prensa. Lenin y sus acólitos han hecho perfectamente lícito que los enemigos de la democracia puedan amordazarla el día de mañana. Al amenazar con el hambre y el pogrom a todos los que no

figt

están de acuetio con su despotismo, la pareja Lenin-Trotski legitiman el despotismo del poder contra el que las mejores fuerzas de nuestro país entablaron una larga y dolorosa

lucha. (

)

24 8

Convencidos de ser los Napoleones del socialismo, los leninistas no pierden el tiempo y están llevando a su término la total destrucción de Rusia; el pueblo ruso pagará sus locuras con lagos de sangre.

GORK1. NAK91t, iÇda Nuçv4, n. 177, de 10(2)) dc noviembre cale 1917. Re,7o l do cn La obra del mismo autor, Potsarneintos inoportunos, 1917-1918, Editoral Blume, flan:dona, 1977,

pp. 105-107.

11. El Estado: de la sociedad capitalista a la sociedad comunista

En las consideraciones habituales acerca del Estado se comete a cada paso el error

contra el que pone en guardia Engels (

Estado es también la destrucción de la democracia, que la extinción del Estado implica la extinción de la democracia.

A primera vista, esta afirmación parece extraña e incomprensible en extremo. Tal vez alguien llegue incluso a temer que estamos esperando el advenimiento de una organización social en la que no se observe el principio de la subordinación de la mi- noría a la mayoría, pues la democracia es, precisamente, el reconocimento de este pnncipio.

No. La democracia no es idéntica a la subordinación de la minoría a la mayoría. Democracia es él Estado que reconoce La subordinación de la nun. ()ría a la mayoría, es decir, una organización llamada a ejercer la violencia sistemática de una clase contra otra, de una parte de La población contra otra.

Nosotros nos señalamos como objetivo fina/ la destrucción del Estado, es decir, de toda violencia organizada y sistemática, de toda violencia contra el individuo en general. No esperamos el advenimiento de un orden social en el que no se acate el principio del sometimiento de la minoría a la mayoría. Pero, aspirando al socialismo, estamos conven- cidos de que éste se transformará en comunismo y, en relación con ello, desaparecerá toda necesidad de violencia' sobre el individuo en general, toda necesidad de subordinación de unos hombres a otros, de una parte de la población a otra, pues los hombres se acostumbrarán a observar las reglas elementales de la convivencia social sin violencia y sin

):

se olvida constantemente que la destrucción del

subordinación. (

)

sin esa máquina especial de coerción que se llama Estado.

Sólo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente la resistencia' de los capitalistas, cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no haya clases (es decir, cuando no existan diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación con los medios de producción sociales), sólo entonces "desaparecerá el Estado y podrá hablarse de libertad". Sólo entonces será posible y se hará realidad una democracia verdaderamente completa, verdaderamente sin ninguna restricción.

249

durante la transición del capitalismo al comunismo, la represión es todavía necesaria, pero es ya la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de los explotados. Es necesario todavía un aparato especial, una máquina especial para la represión: el "Estado". Pero es ya un Estado de transición, no es ya un Estado en el

sentido estricto de la palabra, (

democracia a una mayoría tan aplastante de la población que empieza a desaparecer la necesidad de una máquina especial para la represión. (

Por último, sólo el comunismo suprime en absoluto la necesidad del Estado, pues no hay nadie a quien reprimir, "nadie" en el sentido de clase, en el sentido de una lucha

sistemática contra cierta parte de la población. No somos utopistas y no neg-amos lo más mínimo que sea posible e inevitable que algraws individuos cometan excesos, como

sabemos que la causa social

tampoco negamos la necesidad dc reprimir tales excesos. (

más profunda de los excesos, consistentes en infringir las reglas de convivencia, es la explotación de las masas, su penuria y su miseria. Al suprimirse esta causa principal, los excesos comenzarán inevitablemente a "extinguirse". No sabemos con qué rapidez y gradación, pero si sabemos que se extinguirán. Y con ello se extinguirá también el Estado.

(

)

).

Y este Estado es compatible con la extensión de la

)

)

LE/N.7N. V.I., EJ Estado y la revo/uoón, Ed. Progreso, Moscú, 1979, pp. 88 SS.

12. Democracia y dictadura

Hablar de democracia pura, de democracia en general, de igualdad, de libertad, de universalidad, cuando los obreros y todos los trabajadores están hambrientos, desnudos, arruinados y torturados no sólo por la esclavitud asalariada capitalista, sino también por una guerra de rapiña que dura cuatro años, mientras los capitalistas y los especuladores continúan poseyendo la "propiedad" robada y la máquina "existente" del Estado, es burlarse de los trabajadores y los explotados. Eso está en pugna con los axiomas fundamentales del marxismo, que enseña a los obreros: debéis utilizar la democracia burguesa, inmenso progreso histórico en comparación con el feudalismo, pero no olvidéis ni un sólo instante el carácter burgués de esa "democracia", su carácter conven- cional y limitado en el plano histórico, no compartáis la "fe supersticiosa" en el "Estado", no olvidéis que incluso en la república mis democrática, y no sólo en las monarquías, el Estado no es sin. o una máquina para la opresión de una clase por otra.

La burguesía se ve obligada a mentir hipócritamente y a llamar "poder de todo el pueblo", democracia en general o democracia pura ala república democrática (burguesa),

que es, de hecho, la dictadura de Ir burguesía, la dictadura de los explotadores sobre las

Sólo la dictadura del proletariado puede liberar a la humanidad

del yugo del capital, de la mentira, de la falsedad, de la hipocresía de la democracia burguesa, de esa democracia para los ricos, y establecer la democracia para los pobres, es

masas trabajadoras. (

)

250

decir, hacer los beneficios de la democracia patrimonio efec-tivá de los obreros y campesi- nos pobres, pues ahora (incluso en la república -burguesa- más democrática) esos beneficios son, de hecho, inasequibles para la inmensa mayoría de los trabajadores. ( )

Será la sustitución de la dictadura efectiva de la burguesía (dictadura que encubren hipócritamente con formas de repúblicas democráticas burgúesas) por la dictadura del proletariado. Será la sustitución de la democracia para los ricos por la democracia para los pobres. Será la sustitución de la libertad de reunión y de imprenta para la minoría, para los explotadores, por la libertad de reunión y de imprenta para la mayoría de la población, para los trabajadores. Ser-á 14714 ampliación gigantesca, de importancia histórica mundial, de la democracia, su conversión de mentira en verdad, la liberación de la humanidad de las cadenas del capital, que deforma y merma toda democracia burguesa, incluso la más "democrática" y republicana. Será la sustitución del Estado burgués por el Estado proletario, sustitución que cs el único camino hacia la extinción absoluta del Estado.

de una sociedad en que una clase oprime a otra no se puede salir si no es mediante la dictadura de la clase oprimida. Porque vencer a la burguesía, derrocarla, sólo puede el proletariado, por ser la única clase unida y "adiestrada" por el capitalismo y ser

a la masa vacilante de los

(

)

capaz de arrastrar tras de sí -o, por lo menos, de "neutralizar"

trabajadores que viven a lo pequeño burgués. (

La dictadura del proletariado librará a la humanidad del yugo del capital y de las guerras.

)

Moscú, 23 de diciembre de 1918.

LENIN, VI, Demrx7acia y diaatiso-a, en Obras eswgiaas, T. IX,

Ed. Progrrso, Mosa.-6, 1977, pp. 138 ss.

13 , La Nueva Política Económica (NEP)

El comunismo de guerra había constado de dos elementos principales: por una parte, la concentración de la autoridad y el poder económicos, incluyendo un control y administración centralizados, la sustitución de las pequeñas unidades de producción por otras grandes y cierto grado de planificación unificada; por otra pane, el abandono de las formas comerciales y monetarias de distribución, y la in' troducción del suministro de productos y servicios básicos gratuitamente o a precios fijos, el racionamiento, los pagos en especie y la producción para el uso directo antes que para un hipotético mercado. Entre estos dos elementos, sin embargo, se podía trazar una distinción bastante neta. Los procesos de concentración y centralización, aunque florecieran especialmente bajo la incubadora del comunismo de guerra, eran la continuación de procesos que ya estaban en marcha durante el primer período de la revolución y, de hecho, durante la guerra europea. En este punto, el comunismo de guerra había edificado sobre cimientos

251

preexistentes, y muchas de sus realizaciones soportaron la prueba; solamente en los detalles de su aplicación se vieron estas políticas sujetas posteriormente a rechazo y revocación. EJ segundo demento del comunismo de guerra, la sustitución de la economía "de mercado" por una economía "natural", no contaba con tales cimientos. Lejos de ser un desarrollo lógico de las políticas seguidas en el período inicial de la revolución, constituía un abandono abierto de tales políticas, un salto improvisado en lo desconoci- do. Fueron estos aspectos del comunismo rl,! guerra los que mis le desacreditaron a los

ojos de sus críticos, y los que la NEP descartó decisivamente. (

)

Hada el otoño de 1920, cuando la lucha había terminado, la economía en su conjunto se encontraba estrepitosamente atascada. Ni en /a teoría ni en la práctica del comunismo de guerra existía ningún indicio sobre la forma de volver a poner en marcha los procesos de producción e intercambio que habían llegado a paralizarse ( )

Un cambio de frente era ahora urgentemente necesario. La esencia* de la nueva política, elaborada durante el invierno de 1920-1921, era permitir al campesino, tras la

entrega a los órganos del Estado de una proporción fija de su producción (un "impuesto en especie"), vender el resto en el mercado. Para hacer esto posible era necesario incitar a rla industria, especialmente a la pequeña industria artesanal, a producir' bienes que el campesino quisiera comprar, lo que suponía invertir el énfasis puesto bajo el comunismo de guerra en la industria pesada a gran escala. Se debía permitir el renacimiento del comercio privado; en este punto se confiaba mucho en las cooperativas, una de las pocas instituciones anteriores a la revolución que conservaban cierto grado de popularidad y de vitalidad. Por último, todo esto implicaba -aunque no se advirtiera hasta algo más tarde- poner fin a la prolongada caída del rublo y establecer una moneda estable. El conjunto de medidas conocido como Nueva Política Económica (NEP), que insistía especialmente en las concesiones al campesinado, fue aprobado por el comité central para su presentación

por Lenin al histórico X Congreso del Partido, celebrado en marzo de 1921. (

Cuando Lenin presentó ante el congreso la resolución que incluía las propuestas de la NEP, el debate fue somero. El desencanto ante el comunismo de guerra era general, y la cris' is era demasiado aguda para permitir dilaciones. Quienes vacilaban se vieron consola- dos por la promesa de Lenin. de que "las palancas de mando" de la industria permanece- rían firmes en manos del Estado, y de que el monopolio del comercio exterior se mantendría intacto. La resolución fue aceptada, si no con entusiasmo, al menos de buen talante y por unanimidad formal.

)

(

) la NEP, al reintroducir los procesos de mercado ene! campo, había invertido las

medidas igualitarias del comunismo de guerra, potenciando la reaparición del campesino

rico, o kulak, como figura clave de la economía rural. El campesino pobre producía para su propia' subsistencia y la de su familia. Consumía /o que producía; si se dirigía al

mercado era más a menudo como comprador que como vendedor. (

medida en que los campesinos tenían bastante para comer y proporcionaban excedentes suficientes para alimentar a las ciudades, pocos, incluso entre los más devotos miembros del partido, se sintieron urgidos a desafiar aquella derogación de los ideales y principios

) Pero en la

252

revolucionarios que arrojaban tan afortunados resultados. Si la NEP había hecho poco o nada para ayudas a la industria y a los obreros industriales, y menos que riada para promover la causa de una economía planificada, estos problemas podían ser pospuestos sin ninguna dificultad.

CARA, EDWARD Fi, Ls rrvols‘citin nu: de ÍZTIi Y? a Stdin, 1917-1929,

Manis Editorial, Madrid, 1983, pp. 46 ss.

14. Las etapas de la revolución y de la estrategia

La estrategia tiene por objeto fijar la dirección del golpe principal del proletariado, basándose en una etapa dada de la revolución; elaborar un plan apropiado de la disposición de las fuerzas revolucionarias (reservas principales y secundarias), luchar por la realización de ese plan según una etapa prevista de la revolución.

Nuestra revolución ha franqueado ya dos etapas, y después de la revolución de octubre, se ha comprometido en una tercera. L.a estrategia ha variado, por tanto.

"Primera etapa": 1903, febrero de 1917. Fin: acabar con el zans. rno, liquidar por completo, acabar con lo que quede del medievalismo. Fuerza fundamental de la revolu- ción: el proletariado. Reserva inmediata: los campesinos. Dirección del golpe principal:

aislar la burguesía monárquica liberal, que se esfuerza por conquistar a los campesinos y liquidar la revolución por medio de "acuerdos" con el zan'smo. Plan de la dls. posición de las fuerzas: alianza de la clase obrera con los campesinos.

El proletariado ha de llevar hasta el fin la revolución democrática, uniéndose a la masa de los campesinos, para aplastar por medio de la fuerza la resistencia de la autocracia y paralizar la inestabilidad de la burguesía.

"Segunda etapa": marzo de 1917, octubre de 1917. Fin: abatir al imperialismo en Rusia y vilir de la guerra imperialista. Fuerza fundamental de la revolución: el proletariado.

Reserva inmediata: los campesinos pobres. El proletariado de los paises vecinos, reserva

probable. La guerra lenta y larga y la cris' is del imperialismo como momento propicio. Dirección del golpe principal: aislar a la pequeña burguesía democrática (mencheviques, social-revolucionarios) que se esfuerza por conquistar a la masa de campesinos trabaja- dores y acabar la revolución por medio de un acuerdo con el imperialismo. Plan de la disposición de !as fuerzas: alianza del proletariado con los campesinos pobres.

El proletariado debe hacer La revolución socialista uniéndose a la masa de elementos semi-proletarios de la población, para romper por fa fuerza la resistencia de la burguesía y paralizar la inestabilidad de los campesinos y de la pequeña burguesía.

"Tercera etapa": empezada después de la revolución de octubre. Fin: consolidar ia dictadura del proletariado en un solo país, y servirse de ella corno de un punto de

253

apoyo para derrotar al imperialismo en todos los paises. La revolución sale del cuadro de un solo país, la epoca de la revolución mundial ha comenzado. Fuerzas fundamentales de La revolución: la dictadura del proletariado en un país, el movimiento revolucionario del proletariado en todos tos paises. Principales reservas: las masas de semi-proletarios y de los pequeños campesinos en los países desarrollados, el movimiento de liberación en las colonias y países dependientes. Dirección del golpe principal: aislar a la pequeña burgue- sía democrática, aislar a los partidos de la Segunda Internacional, que constituyen el apoyo principal de la política de "etente" con el imperialismo. Plan de la disposición de las fuerzas: alianza de la revolución proletaria con el movimiento de liberación de las colonias y de los países dependientes.

La estrategia se ocupa de las fuerzas fundamentales dc la revolución y de sus reservas. Cambia cada vez que la revolución pasa de una etapa a otra, permaneciendo ella sin cambio alguno en lo esencial, durante toda una etapa dada.

5TA1 IN.J, Roaarrirnios iici lannumo. Tomado dc: LBENSTEIN, W.,

Los gnuides pcnsadairl politicos.

Ptittin basta hoy, ELI. dc 12

Re-vista de Occidente, Madrid, 1965, pp. 891-892.

Cuestiones

1. ¿Cuál he sido la atención prestada por la historiografía a la revolución soviéti-

ca? Cita algunos autores e indica desde qué óptica han llevado a cabo sus investigacio

nes. ¿Qué juicio te merecen sus obras?

2. En la transformación de la estructura agraria, /qué significó la emancipación di

los siervos? ¿Se lograron los resultados perseguidos? Explícalo detalladamente.

3. ¿Qué sectores económicos recabaron especial interés en el proceso e indus

trialización rusa? ¿Cómo se llevó a cabo?

4. Desde mediados del siglo XIX se van creando corrientes de oposición politic

más o menos institucionalizadas. ¿Cuáles fueron? ¿Cómo evolucionan hasta 190E

¿Puedes nombrar algunas figuras relevantes en cada una de ellas?

5. Estas transformaciones no fueron suficientes para modernizar al país. /Clu

taras politicas planteaba el sistema zarista a comienzos de siglo? Los acontecimientc

de 1905 lograron algunas concesiones del sistema. Enuméralas y valóralas criticament

6. La entrada de Rusia en la Primera Guerra Mundial ha sido calificada de "suit

da". /Es excesiva semejante apreciación? /Por qué, pues, Rusia participa en el conflict'

¿Cuál fue el balance para el país?

7. Precisamente la guerra es tema de discordia entre los socialistas rusos. ¿En qi

consisten tales discrepancias? (Cuál es el planteamiento que Lenin hace de la cuestió

¿Te parece correcto? Razona tus afirmaciones.

254

a

f7'

Terna 14 Evolución de la URSS (1918-1939)

A) EVOLUCIÓN DE LA URSS

1. Oposición política en la URSS

Al Politburó del Comité Central del Partido Comunista Ruso:

La extrema gravedad de la situación nos obliga (en interés de nuestro partido, en interés de la clase trabajadora) a manifestar con entera claridad que continuar con la política que sigue la mayoría del Politburó amenaza con acarrear a todo el partido lamentables reveses. La crisis económica y financiera iniciada a fines de julio del presente año, con todas las consecuencias políticas e internas del partido que se derivan de ella, ha revelado inexorablemente la incapacidad de 6 jefatura del partido, tanto en el dominio económico como en el de las relaciones internas del partido.

El carácter ocasional, superficial y carente de sistematización de las decisiones del Comité Central, que no ha conseguido poner orden en el dominio económico, nos ha llevado a una situación en la que, a pesar de los indudables éxitos logrados en el campo de la industria, la agricultura, Lis finanzas y el transporte -éxitos conseguidos espontánea- mente por la economía del país, y a pesar de la ineptitud de la jefatura, o más bien, a pesar de la ausencia de toda jefatura- estamos abocados no sólo a la desaparición de todos estos

éxitos, sino también a una grave crisis económica. (

Estos son algunos de los elementos de la crisis económica, crediticia y financiera que ya ha comenzado. Si no se toman desde ahora medidas enérgicas meditadas y planifi- cadas, si continúa la falta de dirección, nos enfrentaremos con la posibilicild de un colapso económico muy grave que, inevitablemente, acarreará complicaciones políticas internas y una parálisis total de nuestra efectividad externa y de nuestra capacidad de acción. Y esto último, como todos pueden comprender, nos es ahora mis necesario que nunca, de ello depende el destino de la revolución mundial y de la clase trabajadora de todos los países.

)

257

Igualmente, en el dominio de las relaciones dentro del partido vemos cómo la misma inepta dirección lo paraliza y desarticula; esto se deja ver con especial claridad en la crisis por la que ahora atravesamos.

No achacamos todo esto a la incapacidad política de los actuales dirigentes del partido; por el contrario, por mucho que disentamos de ellos en cuanto a lo que opinemos de la actual situación y de los medios de modificarla, comprendemos que en cualquier circunstancia el partido no dejaría de designar a los actuales dirigentes para que ocuparan los cargos más importantes de la dictadura del proletariado. Lo achacamos al hecho de que, bajo la forma externa de unidad oficial, tenemos en la práctica una parcialización en el nombramiento de cargos, y un manejo de los asuntos parcializado y adaptado a los puntos de vista y a las simpatías de un estrecho círculo. ( )

La situación creada se explica por el hecho de que el régimen de dictadura de un grupo dentro dcl partido establecido tras cl décimo Congreso, se prolonga más de la

cuenta. (

partido, este regimen ya no tenía razón dc ser. Había comenzado a mostrarnos su otra Gira. Los nexos dentro del partido comenzaron a debilitarse. El partido comenzó a entrar en coma. Movimientos de oposición de carácter virulento empezaron a asumir posicio-

nes antipartido, ya que no existían entre camaradas discusiones de las cuestiones canden- tes. Estas discusiones hubieran revelado sin dificultad el carácter virulento de estos movimientos, tanto a las masas dcl partido, como a la mayoría de los participantes en las mismas. Como consecuencia, se han producido movimientos ilegales que se nutren de

miembros del partido y divorcian a este de las maws trabajadoras (

Para tratar de lo expuesto y para tomar las medidas indispensables a fin de resolver la crisis política, la económica y la que consume al partido, proponemos al Comité Central, como primera medida de urgencia, que convoque una Conferencia de miembros del Comité Central con los más distinguidos y activos trabajadores del partido, cuidando de que en la lista de los invitados se incluya un número de camaradas que opinen de la situación de manera distinta a la de la mayoría del Comité Cent ral.

)

Sea como fuere, para la epoca en que se celebró el duodecimo Congreso del

)

Moscú, 15 de octubre de 1923.

PREOBRAD{F_NSKI. E. BRESLAV, B. y SEREBRIAK0v,i_ Programa de los 46. Tonudo de CARR. EH. Hurona de la Rusia Soviética. E1 vstesrsoo (/923-1924), Alianza Editorial, Madrid, 1974, pp. 364 si.

2. La colectivización del campesinado

La colectivización completó la revolución agraria, que había comenzado en 1917, con la toma por los campesinos de las fincas de los terratenientes, pero que había dejado cambiados los antiguos métodos de cultivo y modos de vivir campesinos. La etapa final, a diferencia de la primera, no debió nada a la revuelta espontánea de los campesinos:

258

Stalin la calificó correctamente de "revolución desde am.ba ", pero añadió de forma errónea que había estado "apoyado desde abajo". Durante los doce años anteriores, la agricultura había permanecido como un enclave casi independiente dentro de la econo- mía, había funcionado según sus propias pautas y resistido todos los intentos desde fuera por cambiarlas. Esta fue la esencia de la NEP, un compromiso difícil que no duró. Una vez que una poderosa autoridad central en Moscú tomó en Sils manos la planificación y reorganiza' ción de la economía, emprendiendo el camino dc la industrialización, y una vez que se hizo evidente el fracaso de la agricultura bajo el régimen existente para satisfacer las necesiades de una población urbana y fabril en rápida expansión, se produjo lógicamente la ruptura. La batalla comenzó y fue librada por ambas partes con gran tenacidad y dureza.

La ambición de los planificadores era aplicar a la agricultura los dos grandes principios de la industrialización y la modernización. Los "sovjozi" se concebían como fábricas mecanizadas de grano. La masa de los campesinos sería organizada en "koljoz?' constituidos según el mismo modelo. Pero las extravagante esperanzas de asegurar un suministro de tractores y otra maquinaria suficiente para hacer viable en tern-un• os prácticos tal proyecto se vieron defraudadas. El partido nunca había tenido una firme implantación en el ampo. Ni los dirigentes que tomaban las decisiones en Moscú ni el ejército de miembros y simpatizantes del partido que marchaban al campo a ponerlas en

práctica tenían ninguna comprensión de la mentalidad campesina, o ninguna simpatía por las antiguas tradiciones y supersticiones que constituían el núcleo de la resistencia

campesina. La incomprensión mutua era total. (

autoridades y se aplicaba brutal y despiadadamente. El campesino -y no sólo el kulak- era víctima de lo que consideraba una abierta agresión. Lo que había sido planteado como una gran realización terminó en una de las grandes tragedias que dejaron una mancha en la historia soviética. El cultivador de la tierra había sido colectivizado. Pero a la agricultura soviética le costaría muchos años recuperarse del desastre que conllevó el proceso.

)

La fuerza estaba del lado de las

CARLEDWARDH., La re-voLsoón rusa. De Le71,1 a Stakl, 1917-1919,

3. Lucha de clases en la URSS

Alianza alitoriil, Madrid, 19S3, p. 208 ss.

El campesino tomó la iniciativa con la huelga de los cereales. Después de algunas vacilaciones, la burocracia respondió con un contraataque brutal. De 1928 a 1933, campesinos y burócratas libraron una de las guerras de clase más grandiosas de cuantas conoce la historia humana. Fue complicada por la lucha entre la burocracia y el proletariado, entre los burócratas comunistas y los especialistas sin partido y, 6atmente, por la lucha interna entre las diversas fracciones de la burocracia comunista. Sc puede decir que el plan quinquenal, tal como fue realizado, representa en cierta medida la expresión de un conflicto terrorífico de todas las clases, de todos los grupos sociales de la

259

Rusia contemporánea. La victoria de Stalin es una especie de solución media, una resultante de todas las fuerzas sociales en acción. Stalin es el producto de los aconteci- mientos mucho más que la causa de los mismos.

La época del plan quinquenal es ciertamente la epopeya de la burocracia soviética. Si ésta resultó cubierta de lodo y de sangre, ello es prueba de que tal epopeya no tiene nada que ver con la lucha heroica esperada por las masas libres de trabajadores, con el siglo del socia- lismo. Pero prueba, también, que la época del plan quinquenal es pareja a las "épocas he-

roicas" de la acumulación inicial del capital, a la conquista de América y de las Indias. (

La inmensa revolución económica del plan se realizaba en provecho de quienes dirigían la operación. La bucrocracia se convertía en una de las minorías que dominaban el mundo. La presión de las misas, sus protestas ahogadas, no eran bastante fuertes para determinar la marcha de los acontecimientos. La burocracia debía tener en cuenta-el estado de espíritu de las masas al definir su "línea general". Las masas mostraban suficiente fuerza y actividad para imponer modificaciones de detalle, vana' ciones de la línea general, pero nada más. La línea general era, en definitiva, la expresión de los intereses burocráticos.

)

Descripción de I4 sitioacien 11,1,1 hedia por AwroN CILIC A, comunista yugoslavo residente durante algunos arios en la URSS. Tomado de ALBA, V., Historia del estalinismo, 1923-1953, Editorial Plaza y jafléS, Barcelona, 1981, pp. 84-85.

4. Derechos del ciudadano soviético

Art. 118. Los ciudadanos de la URSS tienen derecho al trabajo, es decir, derecho a obtener un empleo garantizado y remunerado conforme a la cantidad y la calidad del trabajo realizado.

El derecho al trabajo está asegurado por la organización socialista de la economía nacional, por el crecimiento constante de las fuerzas productivas de la sociedad soviética, por la eliminación de la posibilidad de crisis económicas y por la supresión del paro.

Art. 119. Los ciudadanos de la URSS tienen derecho al descanso. (

)

Art. 120. Los ciudadanos de la URSS tienen derecho a los seguros de vejez, enfermedad e incapacidad laboral.

Este derecho se garantiza por un amplio desarrollo del seguro social de obreros y empleados a expensas del Estado, por la asistencia médica gratuita a los trabajadores, y por una amplia read de clínicas puestas a su disposición.

Art. 121. Los ciudadanos de la URSS tienen derecho a la instrucción. (

Art. 122. En la URSS, la mujer tiene los mismos derechos que el hombre, en todos

)

los órdenes de la vida económica, pública, cultural, social y política_ (

)

260

Art. 123. La igualdad de derechos de los ciudadanos de la URSS, sin distinción de

nacionalidad, ni de raza, en todos los campos de La vida económica, pública, cultural,

social y política, es una ley imprescindible. (

)

An. 124. A fin de asegurar a los ciudadanos La libertad de conciencia, la Iglesia, en la URSS, está separada del Estado, y La escuela, de la Iglesia. Se reconoce a todos los ciudadanos la libertad de cultos y la libenad de propaganada antirreligiosa.

Art. 125. Conforme a los intereses de los trabajadores y a fin de reforzar el régimen socialista, la ley garantiza a los ciudadanos de la URSS:

a) La libertad de palabra.

b) La libertad de prensa.

c) La libertad de reunión y de meeting.

d) La libertad de manifestación y demostraciones en la calle. (

)

Art. 127. La inviolabilidad de la persona está, garantizada a los ciudadanos de la URSS. Nadie puede ser detenido sino por decisión del Tribunal o con la autorización del fiscal.

Arr. 128. La inviolabilidad del domicilio y el secreto de la correspondencia son

protegidos por la ley.

Texto &institucional de 1.1LIRSS, de 5 de diciembre de 1936.

5. Los grandes procesos

Principal acusado de los procesos, Trotski logró la formación de una Comisión norteamericana, presidida por Mr. John Dewey, Tribunal ante el que compareció en una revisión de los procesos de Moscú. Para entender estos procesos es preciso leer el texto taquigráfico de ellos y el de las sesiones del juicio norteamericano. "Rey de los polemis- tas", en frase de Bernard Shaw, terrorista soviético, conocedor de los hombres y de la vida de la URSS, Trotski se hallaba en condiciones de iluminar el secreto de los procesos. Así lo hizo respondiento ampliamente a Las preguntas de sus jueces americanos e informando luego de manera cumplida. Planteó los dos aspectos esenciales de los procesos estalinia- nos: la Vieja Guardia Bolchevique, acusada de anticomunismo; las declaraciones unáni- mes en ausencia de cualquier clase de pruebas. Estudió las figuras de los procesados, psicológica e históricamente; de tal estudio resultaba absurdo el que hubieran deseado o tenido interés en actuar conforme la acusación pretendía. Positiva y documentalmente demostró la falsedad, estúpida o ridícula, de los hechos alegados; los procesados por "trotskismo" eran enemigos suyos de siempre o le habían hostilizado desde hacía mucho; los hechos, "los crímenes" de los procesos, quedaban contradichos por una realidad registrada o se evaporaban corno fantasmagorías delirantes. Pero un hombre puede ser obligado a confesar una- falsedad que le perjudica Cómo? El terrorista Trotski expone,

261

con conocimiento de causa, los métodos de la Cheka; el hombre aspirará al suicidio -logrado por Tomski-, que llega a ser "un lujo imposible en las prisiones soviéticas".

Sin reparar en la grave confesión que para un comunista supone, Trostski avanza hacia la explicación esencial, que alcanza de lleno al sistema bolchevique. Oigamos su preciosa declaración: "En este caso, como en cualquier otro, los procesos son resúmenes del régimen político de la URSS. En todas las Asambleas los oradores dicen la misma cosa, repitiendo al orador principal, sin tener en cuenta lo que han dicho la víspera. Todos los artículos de los periódicos comentan la misma directriz en idénticos términos. Los historiadores, los economistas y hasta los estadistas, atentos al movimiento de la batuta del director de orquesta, transforman el pasado y el presente, sin tener en la menor cuenta los hechos, los documentos o la última edición de sus propias obras. En los jardines infantiles y en las escuelas todos los niños entonan, en idénticos términosos la misma

alabanza

cuestión de técriica y no de justicia. El dictamen puramente jurídico se reduce, en fui de

cuentas, a saber si la falsedad ha sido bien forjada o no".

La unanimidad del sistema se quebraría en un verdadero proceso; es preciso que el Tribunal, el fiscal, los defensores y los acusados estén absolutamente de acuerdo. Difícil de conseguir? No, ciertamente, en una semana de audiencia pública para un poder que lo logra durante años y años en todos los discursos, en todos los artículos periodísticos, en todos los libros científicos y literarios, en cuanto expresa el pensamiento o la voluntad de millones de hombres. Puede Ser curioso el descubrimiento del resorte especial que produjo el fenómeno en los procesos. Pero la existencia de un poder capaz de lograrlo y la necesidad soviética de que se produzca son esenciales en el sistema comunista. ( )

Confesión pública, no apoyada en prueba alguna, pero sostenida por el arrebato exacerbado, por la reiteración delirante, por la afirmación elocuente de un crimen que nadie demuestra y que, generalmente, contradice cuanto el acusado dijo e hizo durante toda su vida. Por primera vez en la Historia se impone sistemáticamente al procesado, no sólo la pérdida de la libertad o de la vida, sino la pérdida infamante de lo que para él constituye su honra: la fidelidad a sus ideas, a su partido, a su patria.

El espectáculo puede estar mis o menos bien representado; esto es una

rABoN. JESÚS, lirismo y bolrhevisrno, Ed. Moneda y Crédito, Madrid, 1948, pp. 192-198.

B) L4 TERCERA WTERNACIONA L

6. El I Congreso de la Internacional Comunista

Camaradas: Nuestra asamblea tiene una gran trascendencia histórica universal. Es una prueba del fracaso de todas las lusiones puestas en la democracia burguesa. Pues la guerra civil es un hecho no sólo en Rusia, sino en los países capitalistas más desarrollados de Europa, como Alemania, por ejemplo.

282

La burguesía tiene un miedo vesánico al creciente movimiento revolucionario del proletariado. Esto se comprenderá si tenemos presente que el curso de los acontecin. tos que siguieron a la guerra imperialista coadyuva de manera indefectible al movimiento revolucionario del proletariado, que la revolución mundial ccimienza y se intensifica en todos los países.

El pueblo ve la grandeza y el alcance de la lucha empehida en nuestros días. Hace falta sólo encontrar la forma práctica que permita al proletariado ejercer su dominio. Esta forma es el sistema soviético con la dictadura del proletariado. ¡La dictadura del proleta- riado!, palabras que eran hasta la fecha latín para las masas. Merced a la propagación del sistema de los soviets por todo el mundo, este latín se ha traducido a todas las lenguas modernas; las masas obreras han dado con la forma práctica de la dictadura. Las grandes masas obreras la comprenden gracias al Poder soviético instaurado en Rusia, gracias a los espartaquistas de Alemania y a organizaciones análogas de otros países, corno los Shop Stewards Committees en Inglaterra, por ejemplo. Todo esto es demostración de que se ha encontrado la forma revolucionaria de la dictadura del proletariado, de que el proletaria- do está ahora en condiciones de ejercer en la práctica su dominio.

Camaradas, creo que, después de los sucesos de Rusia y después de la lucha de enero en Alemania, es de singular importancia señalar que también en otros países se abre camino ala vida y adquiere dominio la novísima forma del rnovimento del proletariado.

El sistema soviético ha vencido no sólo en la atrasada Rusia, sino en Alemania, el país más desarrollado de Europa, y en Inglaterra, el país capitalista más viejo.

Siga la burguesía cometiendo ferocidades, asesine aún a millares de obreros, que la victoria será nuestra; la victoria de la revolución cornunista mundial es segura.

(

)

LENIN, vi, Disoaso de .xpertura de/ ex:vire-so, pronunciado el 2 de

marzo dc 1919. En o.c_, pp. 207 ss.

7: La Tercera Internacional

• (

)

Lenin se dispuso a realizar una ambición que venta alimentando ya desde el

otoño de 1914: sustituir la difunta Segunda Internacional, o Internacional Socialdemó-

crata, que se había dividido y autodestruido con el estallido de la guerra, al abandonar los principios del marxismo y del internacionalismo, por una Tercera Internacional, o internacional Comunista, verdaderamente revolucionaria. Esta era la consecuencia lógi- ca de la decisión tomada en marzo de 1918 por el Congreso del partido de cambiar su

por el de Partido Comunista

viejo nombre de Partido Obrero Socialdemócrata Ruso ( Ruso (bolchevique).

El hecho mismo de la fundación de una Internacional Comunista tenia más importancia que todo lo sucedido en su primer congreso. Era el dramático anuncio de la

),

263

escisión entre dos mundos, y en particular de la escisión que se había producido den- tro del movimiento obrero internacional. Los fundadores de la Comintern creían firmemente que los trabajadores de los países occidentales, que habían vivido la ma- tanza fratricida de la guerra -y en particular los trabajadores alemanes, bien adoctrina- dos en el marxismo-, abandonarían rápidamente los partidos nacionales, socialdemó- cratas y laboristas, que les habían llevado al holocausto, y se unirían a la causa de la

unidad internacional de los trabajadores del mundo proclamada por la Comintern.

Cuando esto no sucedió, y cuando incluso la Segunda Internacional dio muestras de revivir, el retroceso se atribuyó a dirigentes corrompidos y traidores que habrían u-aicio- nado a sus engañados seguidores. Pero en los países occidentales, la escisión entre una minoría de comunistas comprometidos y una mayoría de trabajadores que permanecían fieles a los dirigentes "reformistas" se perpetuaría y se haría más profunda con el paso del tiempo.

La brecha se vería agravada por acontecimientos imprevistos dentro de la propia Comintern. La perspectiva de sus fundadores era auténticamente internacional; es- peraban la llegada del día en que sus cuarteles generales pasarían a Berlín o a París. Pero lo que sucedió en Moscú en marzo de 1919 no fue que unos partidos comunistas na- cionales se fusionaran en una sola organización internacional, sino que varios grupos extranjeros, débiles y embrionarios, se engancharon a una organización esencialmente rusa, cuyos recursos y pm' cipal fuerza motriz procedían, necesaria e inevitablemente, del partido ruso y el gobierno soviético. Esto tampoco carecía de lógica. La poten- ciación de la revolución internacional tenía dos aspectos, que se reforzaban mutuamen- te. Era tina obligación de todo marxista, pero era también una importante arma defensiva en el arsenal del duramente presionado régimen soviético. Mientras se viera el derro- camiento del capitalismo en otros lugares como una condición para la supervivencia del régimen revolucionario en Rusia, no habría incompatibilidad entre ambos elemen- tos; ambos eran facetas diferentes de un solo propósito coherente e integrado. Pero esto significaba que el compromiso de los partidos comunistas extranjeros con la Co- mintern tenía fundamentos menos fuertes que el compromiso que parecía obligatorio en

Nlosc-6.

La revolución mundial estaba muy presente en el cuadro. "La Internacional Comunista -declaraba un manifiesto del Congreso- proclama la causa de la Rusia soviética como su propia causa. El proletariado internacional no enfundará la espada hasta que la Rusia soviética sea un eslabón en' una federación mundial de repúb licas soviéticas".

[era] no una asociación flexible de partidos ampliamente

diversos -como la Segunda Internacional-, sino un solo partido, homogéneo y discipli- nado, del proletariado internacional. La perspectiva de la revolución mundial nunca

había parecido tan clara y tan próxima.

(

)

(

)

la Comintern (

)

C.ARR, EDWARD it, La yrsdución rusa. De Lenin a Stalin, 1917-1929, Alianza Editorial, Madrid, 1983, pp. 28 y si.

264

8. Significado histórico de la Tercera Internacional

El rasgo más característico de esta Internacional, su misión, es cumplir, poner en práctica los preceptos del marxismo y hacer realidad los ideales seculares del socialismo y

del movimiento obrero. (

La importancia histórica universal de la Tercera Interncional, de la Internacional Comunista, reside en que ha comenzado a poner en práctica la consigna más mi' portante de Marx, la consigna que resume el desarrollo del socialismo y del movimiento obrero a lo largo de un siglo, la consigna expresada en este concepto: dictadura del proletariado. (---)

(

)

)

Ha comenzado una llueva época de la historia universal.

La humanidad se sacude la última forma de esclavitud: la esclavitud c-apitabsta. , la esclavitud asalariada.

Al liberarse de la esclavitud, la humanidad adquiere por vez primera la verdadera libertad.

W_iimo ha podido suceder que haya sido precisamente uno de los países mis atrasados de Europa el primero en implantar la dictadura del proletariado, en organizar la República Soviética? No es probable que nos equivoquemos si afirmamos que precisa- mente esta contradicción entre el atraso de Rusia y su "salto" a la forma mis elevada de democracia, a la democracia soviética o proletaria, por encima de la democracia burgue- sa, ha sido una de las causas (además del peso de las costumbres oportunistas y de los

prejuicios filisteos sobre la mayoría de los jefes socialistas) que ha dificultado o retardado

en Occidente la comprensión del papel de los soviets. (

La historia mundial conduce indefectiblemente a la dicudura del proletariado. Pero no lo hace, ni mucho menos, por caminos lisos, llanos y rectos.

a los rusos les ha sido mis fácil comenzarla gran revolución proletaria, pero les será más difícil continuarla y llevarla hasta el triunfo definitivo, en el sentido de la organización completa de la sociedad socialista.

Nos ha sido mis fácil comenzar, primero, porque el atraso político de la monarquía zarista -atraso excepcional para la Europa del siglo XX- originaba un empuje revolucio- nario de las masas de una fuerza excepcional. Segundo, porque el atraso de Rusia hizo coincidir de un modo peculiar la revolución proletaria contra la burguesía con la revolución campesina contra los terratenientes. De ahí partimos en octubre de 1917 y no hubiéramos vencido entonces con tanta facilidad de no haber arrancado de ahí. En 1856, refiriéndose a Prusia, Marx indicaba ya la posibilidad de una original combinación de la revolución proletaria con una guerra campesina. Los bolcheviques, desde el comienzo de 1905, abogan por la idea de la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y de los campesinos. Tercero, la revolución de 1905 contribuyó muchísimo a la educación política de las masas obreras y campesinas, tanto en el sentido de familiarizar a su

o sea,

)

(

)

265

vanguardia con la "última palabra" dcl socialismo en Occidente como en el sentido de la acción revolucionaria de las masas. Sin este "ensayo general" de 1905, las revoluciones de 1917, tanto la burguesa de Febrero como la proletaria de Octubre, habrían sido imposi- bles. Cuarto, las condiciones geográficas permitieron a Rusia sostenerse más tiempo que otras naciones frente a la superioridad militar de los países capitalistas adelantados. Quinto, la actitud peculiar del proletariado ante los campesinos facilitaba la transición de la revolución burguesa a la revolución socialista, facilitaba la influencia de los proletarios de la ciudad sobre los sectores scmiproletarios, los sectores pobres de los trabajadores del campo. Sexto, la larga escuela de lucha huelguística y la experiencia dcl movimiento obrero de masas de Europa facilitaron el surgimiento, en una situación revolucionaria que se exacerbaba profunda y rapidamente, de una forma tan peculiar de organización revolucionaria del proletariado como son los Soviets.

Esta enurnerición, claro esta, no es completa. Pero, por ahora, podemos limitamos a ella.

La democracia sovietica o proletaria tiene su cuna en Rusia. En comparación con la Comuna de París, se ha dado cl segundo paso dc importancia histórica universal. La

república proletaria y campesina de los Soviets ha resultado ser la primera república

socialista sólida en el mundo. Esta república no puede ya desaparecer como nuevo tipo de Estado. Esta república ya no esta sola en el mundo.

Las repúblicas sovieticas de los países mis cultos, en los que el proletariado tiene mayor peso e influencia, cuentan con todas las probabilidades de sobrepasar a Rusia cuando emprendan el camino de la dictadura del proletariado.

(

)

Mosc-6, 15 dc abril dc 1919.

V.I., La TeTrera Internacional y su lugar en la iiistoria, recogido en Obras escogicLu, T. LX, Ed. Progreso, Moscú, 1977,

pp. 403-411.

Cuestiones

1. Con la desaparición de Lenin se abre en la Unión Soviética un periodo de lucha

por el poder. Dos contendientes: Stalin y Trotski. /Con que elementos contó el primero

para hacerse dueño de la situación?

2. En el binomio "socialismo en un solo país" —"revolución permanente", cristalizan

dos expresiones ideológicas del marximo-leninismo. Haz un planteamiento de la cuestión.

3. La colectivización es el gran problema abordado en el Primer Plan Quinquenal.

Su realización tropezó con serias y múltiples dificultades. /Qué proceso se siguió en

este tema desde el triunfo de la Revolución de Octubre hasta 1928? /A qué obstáculos hubo de hacer frente? /Qué balance ofrece el sector al concluir el quinquenio?

266

ove

Tema 15 Las democracias occidentales

(1918-1939)

A) CRISIS DEL ESTADO LIBERAL

1. Empobrecimiento de la Europa postbélica

Todos los países de Europa estaban sufriendo a causa de la falca de capital circulante

y de la pérdida por desgaste o por destrucción material del capital fijo (

(de alimentos, materias primas y artículos manufacturados) se habían agotado durante la

guerra (

destruidos o necesitaban ser reparados. La construcción y reparación de viviendas en

especial había estado prácticamente paralizada durante la contienda, y en las zonas de

guerra ciudades y pueblos enteros habían sido devastados

De modo pareado, los bienes de consumo duraderos estaban desgastados,

),

las existencias

).

(

),

gran parte de la maquina-

na.

no había sido reemplaLida y en ciertas zonas había sido destruida deliberadamente

por los ejércitos en retirada

afectado. El material rodante de los ferrocarriles se encontraba en estado deplorable en

El estado del firme de las carreteras con frecuencia

toda la Europa central y oriental (

no era apto para el trafico rápido, y el estado de muchos puentes ofrecía peligro.

(

).

El mecanismo de transporte resultó especialmente

).

SOOFDAD DE NACIt1NES. &Tope oveneus tterds 1919-1920 .vki

how they tverr inri, 1943. Recogido en Aukakovr, DERE1 It,

De Versaiks a Wall Strect (1919-1939), Ed. Critica, Barcelona, 1985, p. 74.

2. Viena, una ciudad al borde de la inanición

¡Qué tristes espectáculos se ofrecían a los ojos del observador en las calles y cafés de la otrora alegre ciudad de Viena! El cartero que entregaba las cartas en el hotel iba vestido de harapos. Los mozos de las estaciones del ferrocarril vestían gastados uniformes de algodón y se alegraban de recibir propinas en forma de huevos duros y cigarrillos.

269

111.11111111411144441144411-1114114:1441 441441

Oficiales uniformados vendían rosas. Delicadas mujeres ataviadas con vestidos en otro tiempo elegantes pedían limosna en las esquinas en compañía de sus hijos. La hierba crecía en las calles principales. Las tiendas estaban vacías de clientes. No se escuchaba el rugir del tráfico. Los antes hermosos caballos de la Ringstrasse aparecían delgados y sin

fuerzas. Frecuentemente se desplomaban muertos en la calle, de hambre

de colocación muchos millares de hombres y mujeres formaban largas colas en espera de

recibir el subsidio de paro

visité había bebés lastimosos, pequeños, deformados o idiotizados por falta de alimentos apropiados. Madres tísicas se arrastraban por las habitaciones florando por falta de leche,

que no podían comprar con su abundante papel moneda porque no había ninguna para vender. En clínicas y hospitales valerosos doctores luchaban con niños encanijados y cubiertos de llagas supurantes, prácticamente sin medicamentos, sin jabón, sin desinfec-

tantes

por el hambre y las enfermedades que el hambre trae consigo; mientras que durante un largo período el número de suicidios ocasionados por el hambre y la desesperación fue de

En las oficinas

En ala/ una dei centenar de viviendas de un solo cuarto que

De hecho, decenas de millares y de vidas infantiles y ancianos han sido segadas

varias docenas cada semana.

SNOVTDEN. MRS P. A poblical pilgnin in Emmix, 1921, pp. 113-114.

Ciudo en: POLLARD. S_ y HOLMES,C. D000nenu of Emropean fronomic bistory,V01 111, The end of the old &rape, 19)4-1939, Arnold, Londres, 1973, p. 64.

3. Crisis del sistema liberal

En la gran mayoría de los Estadós donde fue destronada la autoridad monárquica, su lugar fue ocupado por alguna forma de lo que podría ser denominado democracia

liberal. (

)

De modo mis general, la forma adoptada por las democracias liberales fue el

modelo parlamentario, (

).

Pero fueran parlamentarios o presidenciales, antiguos o

nuevos, todos los Estados democráticos cambiaron mucho su forma interna durante el siglo XX. Para satisfacer las necesidades creadas por la sociedad industrial urbana, el Estado arnplió el campo de su actividad para dar un marco más conveniente a la vida económica, controlar el poder económico y proporcionar servicios comunes.

En primer lugar, se 'convirtió en Estado legislador en una medida nunca antes conocida. El gran aumento en la actividad estatal y la extensión de los servicios estatales suponían un nuevo concepto de la legislación y de su función en la sociedad. Ya no debía únicamente proteger al Estado, asegurar sus ingresos y definir y salvaguardar los , derechos del ciudadano. El tradicional concepto del derecho como mera codificación e interpretación de los usos y costumbres que se habían convertido en parte de la práctica social fue complementado por un concepto más activo. La ley fue vista y utilizada como un instrumento para promover el bienestar del pueblo y cumplir los fines del Estado. ( )

270

En segundo lugar, la doctrina de La soberanía popular in que los Estados democráti-

cos se basaban llegó a ser amplísima, pues el derecho de voto fue extendido a clases

anteriormente excluidas y, con pocas excepciones, a las mujeres. (

)

Con esta expansión final de la democracia llegó su asunción de la totalidad de los poderes. En principio, se reconoció que no había esfera de actividad humana qüe estuviera fuera de la jurisdicción de un Estado democrático. La distinción entre lo que debía ser dirigido por el juicio público y lo que debía ser dejado a la discreción del individuo o a la autoridad espiritual punto menos que desapareció. Sin mas excepción que los límites fijados explícitamente por las declaraciones de los derechos del hombre en las constituciones democráticas y reconocidos en la práctica, el Estado sostenía su derecho a intervenir en todos los aspectos de la vida humana, de acuerdo con los dictados de la voluntad popular.

Este cambio gradual pero fundamental en la naturaleza de las instituciones democrá- ticas fue uno de los rasgos mis notables de la vida política del siglo XX.

En algunos Estados, las instituciones democráticas se mostraron inestables o incapa- ces de afrontar las cris' is de la época y fueron reemplazadas por alguna forma de gobierno

autoriarrio que descartó las instituciones basadas en el principio de la soberanía popular,

pero retuvieron e intensificaron el principio de la totalidad de los poderes estatales. ( Así pues, aunque hubo una continua tendencia' hacia la democracia* liberal, (

inclinación hacia un resurgimiento de la autocracia fue un rasgo tan real de la evolución de

las instituciones políticas del siglo XX como el predominio de las instituciones democrá- ticas liberales y la aparición de las formas comunistas del Estado.

)

) la

n'ARE, CE . PANIKKAR. K.SL y RONtilN, I ti, £1 tiglo XX,

dc 1.1

del., UNESCO, al. Ittneta, Ran

rk.)ru,

deLi Hw,uwd1, preparida tojo d patrocino

1977, pp. 310 si.

11, Torno 11

4. La enfermedad de los Estados democráticos

No fue por falta de poder, sino por carencia de dotes de gobierno, por lo que las democracias liberales fracasaron. No consiguieron restablecer el orden en La enorme extensión del mundo que, fuera de la Rusia revolucionaria, se hallaba aún bajo su

influencia, dócil a sus directrices, sujeta a sus decisiones, trabajando en pro de idéntica

economía, dentro de la misma'

Al poner su veto a la reconciliación con Alemania, la opinión pública hizo imposible un arreglo completo. Y así, cuando una nueva generación de alemanes hubo surgido, éstos se rebelaron. Pero las democracias occidentales, que antes se habían mostrado belicistas al extremo de no querer concertar la paz con la desarmada República, se habían vuelto ahora demasiado pacificas para correr los riesgos que hubieran impedido la guerra que Hider anunciaba. Y tras haber desdeñado dichos riesgos, tampoco quisieron prepa-

comunidad internacional y pensando de modo similar. (

)

271

raise para la guerra. Las democracias europeas escogieron la doble negativa del apacigua- miento desarmado, mientras la democracia americana se inclinaba hacia el aislacionismo,

también desarmado. (

En los gabinetes gubernamentales, donde se percibe con claridad la vehemencia y la pasión de los sentimientos públicos, los estadistas no se sienten seguros. Sus vidas polí- ticas se hallan sometidas a dura prueba, y su situación reclama de ellos una continua adu- lación de la inquieta masa dc votantes que los eligió, lo cual les priva de independencia. Los politicos demócratas rara vez pueden permitirse el lujo de explicar la verdad a los pueblos.

los políticos demócratas triunfadores son, en realidad, hombres intimidados e

inseguros. Progresan por el camino de la política aplacando, apaciguando, sobornando, seduciendo, embaucando, arreglándoselas para manipular a su antojo a los elementos más pedigüeños y as-neriazadores del electorado. Para ellos la consideración decisiva no estriba en si la propuesta hecha pública es buena, sino en si resulta popular; no en si logrará efectos perdurables, sino en si la masa de votantes la hallará inmediatamente de su

agrado. Los políticos racionalizan dicha servidumbre afirmando que en una democracia, los hombres públicos son servidores de la masa.

La debilitación del poder gubernativo es la enfermedad dc los estados democráticos. Conforme dicha dolencia se agrava, los poderes ejecutivos se hacen altamente suscepti- bles de intrusión y usurpación por parte de las asambleas elegidas; se sienten presionados y obstaculizados por la constante pugna de los partidos, por los agentes de intereses

)

) (

organiza' dos y por los portavoces de sectarios e ideológos. (

)

Con frecuencia se acepta, aunque sin garantía alguna, que las opiniones del Pueblo, es decir, de la masa electoral, deben ser consideradas como expresión de los intereses del pueblo como comunidad histórica. El problema crucial de la democracia moderna tiene su raíz en el hecho de que dicha suposición es falsa.

UPI'MANN, l'ALTIR, La crisis de la democracia occidental. Hacia

sola nuera democracia, Insauto dc Estudios Europeos, Barcelona, 1956, pp. 32-43.

B) ALENfANIA

5. La "Constitución de Weimar"

Gzpitido III: El Presidente del Reich y el Gobierno del Reich

Art. 41. El Presidente del Reich es elegido por todo el pueblo alemán. Es elegible todo alemán que haya cumplido la edad de 35 años.

Los pormenores se regirán por una ley especial del Reich.

Art 42. Al tomar posesión de su cargo deberá el Presidente del Reich prestar el siguiente juramento ante el Reichstag:

272

Juro consagrar mis fuerzas al bienestar del pueblo alemán, aumentar sus beneficios y apartar de el los daños, defender la Constitución y las leyes del Reich, cumplir escrupulo- samente mis obligaciones y ser justiciero con todos.

Está permitido añadir al juramento una fórmula religiosa.

Art. 43. El cargo dc Presidente del Reich dura siete años. Esta permitida la reelección.

Antes de que transcurra este plazo, puede el Presidente del Reich ser destituido por plebiscito, a propuesta del Reichstag. Para tomar este acuerdo se requieren dos tercios de mayoría del Reichstag. Tomado este acuerdo, el Presidente del Reich debe abstenerse provisionalmente de ejercer su cargo.

Si el plebiscito es contrario a la destitución, se considera como nueva elección y trae como consecuencia la disolución del Reichstag.

El Presidente del Reich no puede ser perseguido criminalmente sin el consentimien-

to del Reichstag.

Art 44. El Presidente del Reich no puede ser a la vez miembro del Reichstag-

Art 45. El Presidente del Reich representa a éste internacionalmente. En nombre del Reich concluye alianzas y otros tratados con las potencias extranjeras, acredita y recibe a los embajadores.

La declaración de guerra y la conclusión de la paz tienen lugar por medio de una ley del Reich.

Las alianzas y tratados con Estados extranjeros necesitan del consentimiento del Reichstag cuando se refieren a objetos propios de la legislación del Reich.

Art. 46. El Presidente del Reich nombra y separa los funcionarios del Reich y oficiales, mientras la ley no disponga otra cosa. Está facultado para hacer ejercer por otras autoridades el derecho de nombramiento y separación.

Art. 47. El Presidente del Reich tiene el mando supremo de todas las fuerzas militares del Reich.

Art. 48. Cuando un territorio no cumple los deberes que le imponen la Constitu- ción o las leyes del Reich, puede el Presidente del Reich obligarle a ello apelando a la fuerza armada .

Cuando en el Reich alemán el orden y la seguridad públicos estén considera- blemente alterados o amenazados, puede el Presidente del Reich tomar aquellas me-

didas que sean necesarias para su restablecimiento, apelando a la fuerza armada si el caso lo requiere. A este objeto puede suspender provisionalmente, en todo o en par- te, los derechos fundamentales consignados en los artículos 114, 115, 117, 123, 124

y 153.

273

Cuantas medidas haya tornado el Presidente del Reich en virtud de los apartados 1 y 2 de este artículo, deberá ponerlas sin demora en conocimiento del Reichstag. Si el Reichstag lo exige, las medidas tomadas deberán dejarse sin efecto.

Si la demora llegara a constituir un peligro, puede un Gobierno territorial tomar para su Territorio las medidas del carácter consignado en el apartado 2. Estas medidas se

dejarán sin efecto a instancia del Presidente del Reich.

Los pormenores serán regulados por una ley del Reich.

Art. 49. El Presidente del Reich ejerce el derecho de amnistía, en nombre del Reich.

Las amnistías del Reich deben darse por medio de leyes.

Art. 50. Todas las órdenes y disposiciones del Presidente del Reich, incluso las que se refieren a cuestiones militares, necesitan para su efectividad que las refrende con su firma el Canciller del Reich o el ministro del Reich competente. Quien ha refrendado el documento se hace por ello responsable.

Art. 51. En caso de impedimento, el Presidente del Reich será sustituido, en primer lugar, por el Canciller del Reich. Si el impedimento debiera durar mucho tiempo, la sustitución debe ser regulada por una ley del Reich.

Lo mismo se hará en el caso de que quedara vacante la Presidencia antes de llevarse a cabo la nueva elección.

Art. 52. El Gobierno del Reich se compone del Canciller del Reich y de los Ministros del Reich.

Art. 53. E/ Canciller del Reich, y a propuesta suya los Ministros del Reich, son nombrados y revocados por el Presidente del Reich.

Art. 54. El Canciller y los Ministros del Reich necesitan de la confianza del Reichstag para ejercer su cargo. Cualquiera de ellos debe dimitir cuando el Reichstag le haya retirado la confianza por un acuerdo expreso.

Art. 55. El Canciller del Reich es el Presidente del Gobierno del Reich y dirige sus asuntos en virtud de un Reglamento acordado por el Gobierno del Reich y aprobado por el Presidente del Reich.

An. 56. El Canciller del Reich fija las líneas generales de la política y asume la responsabilidad de la misma ante el Reichstag. Dentro de estas líneas generales atiende

cada Ministro del Reich al sector de la administración que se le ha confiado, actuando con

autonomía y siendo directamente responsable ante el Reichstag. (

Art. 59. El Reichstag es competente para acusar ante el Tribunal de Justicia Constitucional del Reich alemán al Presidente del Reich, al Canciller del Reich y a los Ministros del Reich, por violación culpable de la Constitución del Reich o de una ley del Reich. La proposición para interponer la acusación debe ir firmada por lo menos por cien

274

)

miembros del Reichstag, y necesita ser aprobada por la mayoría que se exige para modificar la Constitución. Los pormenores están regulados por la ley del Reich sobre el Tribunal de Justicia Constitucional.

C) FRANCIA

Connirución dc Wcinur, agosto dc 1919.

6. Crisis financiera y monetaria en Francia

En Francia, las finanzas nacionales fueron especialmente afectadas por la guerra. La deuda pública se elevó entre 1914 y 1918 de 35.000 a 148.000 millones, y se ha calculado que a principios del año 20 correspondía a una tercera parte de la riqueza nacional. La posición de Francia en el mercado internacional del capital se modificó profundamente:

en 1913 había invertidos en el extranjero 45.000 millones de francos, mientras que tan sólo 7.000 millones de capitales extranjeros estaban colocados en Francia. La revolución bolchevique provocó la pérdida de 12.000 millones, es decir, la totalidad de capital colocado en fondos del Estado ruso y los negocios industriales de Rusia. Lo mismo que Inglaterra, Francia vendió sus valores americanos, pero, al revés que aquélla, ésta, haaa el fin de la guerra, tan sólo se encontraba en posesión de una cartera relativamente pequeña de inversiones en el extranjero. Por otra parte, Francia. había contratado tales empréstitos en los Estados Unidos y en Inglaterra —en total 4.000 millones de dólares—, que, en 1919, se encontró deudora frente al extranjero por un impone neto de 2.000 millones de dólares (9.000 millones de francos-oro). Como en el caso de Alemania, Francia no cubría por medio de los impuestos más que una pequeña parte de sus gastos de guerra (a pesar de todo, un poco mis que Alemania). Entonces fue llamada a desempeñar un papel muy importante, una cuestión de técnica presupuestaria. Sc trataba de E división del presu- puesto francés en un presupuesto normal (en 1921:22.800 millones de francos), en un presupuesto de empréstito (cuyo total de intereses ingresados se elevó en el mis. mo año a 3.000 millones, sin tener en cuenta las deudas para con los aliados, citadas anteriormente) y en un presupuesto de gastos recuperables (que ascendía a 16.500 millones en 1921). Este último presupuesto estaba dstinado a asegurar la reconstrucción de las regiones devastadas, así como las pensiones de guerra, gastos que, en principio, debían ser cubiertos por la indemnización alemana. Ahora bien: Francia no recibió de 1921 a 1931 más que un total de 8.000 millones de francos-oro a título de reparaciones, si bien el presupuesto de gastos recuperables se reveló, en gran parte, puramente ficticio.

La situación monetaria siguió en Francia hasta 1918 el mismo proceso de desenvol- vimiento que el de los demás países beligerantes. La circulación de billetes se sextuplicó durante el transcurso de las hostilidades, mientras que el nivel de los precios al por mayor solamente se triplicaba. La cotización del cambio (cotización del franco con relación al dólar y 1 la libra esterlina) se había fijado durante la guerra; cuando, en la primavera de

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1918, se aflojó este control, el franco cayó rápidamente, y después se mantuvo a este nivel

hasta la crisis de las reparaciones

tratado relativas al pago de la indemnización dc guerra (cuyo 52 %, como ya hemos dicho, debía volver a Francia) no serían cumplidas, las finanzas y la moneda francesas

de 1923. Cuando se vio claro que las cláusulas del

entraron en un período de crisis.

(

) El desarrollo de la coyuntura francesa siguió al de la coyuntura internacional a

todo lo largo de este período. Sc abandonó cl patrón-oro desde la declaración de guerra, y después dc la ocupación por Alemania de la región industrial, el Estado tomó desde el principio una parte importante en la dirección de la producción y del comercio. Después de un período de abastecimiento relativamente libre, la guerra submarina a ultranza hizo necesario cl racionamiento, pero entonces solamente para el pan, el azúcar y el combusti- ble. Con el armisticio se instauró un período de desorganización provocado por la desmovilización, la ocupación dc Renania y la reconversión de la industria de guerra. La conyuntura de reconstrucción y de consumo comenzó durante el verano de 1919. En la primavera de 1920 se restringió dc nuevo la actividad, y la baja internacional de precios incidió en todas las ramas de la industria. En la primavera de 1921, cuando la depresión era general, se aumentaron los derechos de aduana sin excepción, y se lanzaron nuevos empréstitos del Estado, reduciendo así el crédito necesario a la industria privada. A partir del segundo semestre se elvaron de nuevo los precios y el empleo: la situación de los parados en Francia era de esta forma mejor que en Inglaterra.

AKERMAN, JOHANN. Estructuras y ciclos económicos, Ediciones Aguilar, Madrid, 1962, 435, si.

7. La experiencia francesa del Frente Popular

El Frente Popular es la agrupación de todas las fuerzas trabajadoras explotadas por el capital, amenazadas por el fascismo y que, con cl impulso vigoroso del Partido C,omunis- la, se ha puesto en marcha para cerrarle el camino al fascismo, arrastrando constantemen- te en esa lucha a nuevas masas y a nuevas capas sociales, al lado y bajo la dirección del proletariado, porque el es cl catalizador de todas las energías antifascistas y el organizador de la victoria del pueblo sobre sus enemigos.

Hemos tenido razón en no dudar de los sentimientos profundos de las masas radicales. Nuestra colaboración en el Frente Popul ar ha sido fructuosa y ha dado Jugar a

grandes esperanzas. (

No es iusto comparar el Frente Popular con las formaciones de colaboración de clases de las que la historia de la ID República de antes de la guerra y la historia de Alemania y Austria de después de la guerra ofrecen sobrados ejemplos.

A veces leemos u oímos que el Frente Popular no es más que el antiguo Cartel de Izquierdas, ampliado con los comunistas. Eso no es exacto.

)

El Cartel de Izquierdas era una parte de la clase obrera arrastrada por la práctica de la colaboración de las clases a la zaga de un dan de la burguesía, y en beneficio del capital.

El Frente Popular, en cambio, es la clase obrera influyendo mediante su actividad en tos trabajadores de las clases medias y conduciéndolos a la lucha contra la burguesía, contra cl capital y el fascismo.

De esa manera, y sólo de esa manera, puede plantearse la cuestión del gobierno del

Frente Popular. (

Estamos dispuestos a apoyar a la Cámara y en el país todas las medidas encaminadas a salvaguardar el franco, a reprimir enérgicamente la especulación, a garantizar la protección de los intereses de la población trabajadora, a defender las libertades democrá- ticas, a conseguir la disolución de las ligas fascistas y a mantener la paz.

Es decir, que, hasta tanto las condiciones no permitan la constitución de un gobierno de Frente Popular tal como lo concebimos, estamos decididos a apoyar con nuestros actos al gobierno de izquierdas que realice un programa conforme con los intereses y la voluntad del pueblo francés.

)

THORII„ MALTRIU, L'iarion de ta nation franrsEse. Ponenda en 8 Congreso de Villcurbanne del P.C. Francs (enero de 1936). Citado en alkTF.LET, F. Loe marxistas y Li poiitica, T. 11, Ls Revolmocin en el poder (1917-1948), Ed. Taurus, Madrid, 1977, pp. 101-103.

D) GRAN BRETAÑA

8. El malestar obrero en Inglaterra

Toda persona familiarizada con la vida industrial inglesa teñía por descontado que el término de la guerra abriría un período de agitación obrera que abarcaría a todo el país. Así ha sido, en efecto, Se recordará que Inglaterra atravesó varias graves crisis industriales en los años que precedieron a la guerra: tales, la huelga minera de 1911y' la ferroviaria de 1912. Estas crisis eran meras manifestaciones externas de un estado de descontento permanente: el famoso "labour tarrest" (malestar obrero), que era original preferente para los periódicos de aquellos tiempos ya tan lejanos en que Europa era todavía una. Muchas y varias eran las causas .ft las que los publicistas ingleses atribuían el "labour tarrest", y casi todas ciertas. Pero bajo todas ellas vivía cl mismo fenómeno histórico: el crecimiento y el advenimiento a la mayoría de edad del proletariado inglés.

Este hecho de evolución, que cada vez se acusaba más fuertemente en la vida nacional inglesa, ha seguido, claro está, su proceso natural durante la guerra. Pero, salvo contadas excepciones, las crisis que solía producir han podido ser evitadas, me-

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diante el juego combinado de la prudencia en los Gobiernos y el sentido del peligro na- cional en los obreros. Dicho sea en honor de la clase obrera inglesa, el complicado cuerpo de leyes y costumbres que había llegado a formarse gracias al paciente trabajo y tesón de los sindicatos, y que constituía un a modo de Código industrial para regular las re- laciones profesionales y contractuales entre patronos y obreros, fue sacrificado sin regatear por aquellos cuyos intereses defendía, a saber, los obreros. Restricciones sobre horas de trabajo, sobre el empleo de mano de obra no asociada, no especializada, ex- tranjera o femenina, sobre el uso de máquinas, y toda una in' trincada red de preceptos especiales y técnicos.; dejó de trabar la industria nacional ante un sencillo ruego del Gobierno y a cambio de una promesa de que las cosas volverían a su estado primitivo en cuanto terminase la guerra.

Esta promesa fue dada de buena fe; pero poco tiempo había de pasar par-a que todos -obreros, patronos y Gobierno- comprendiesen que sería absolutamente imposible

darle cumplimiento. (

desarrollaba la vida del taller, que la idea de restablecer las reglas renunciadas en 1914 resultaba un absurda como lo hubiera sido el querer aplicar al Londres contemporáneo las ordenanzas municipales del tiempo de la invasión normanda.

Resulta, pues, que el mundo industrial inglés se encuentra en plena anarquía. No hay reglas. No hay normas. Naturalmente, leyes parlamentarias no faltan. Pero para una industria viva las leyes parlamentarias no son sino amplios moldes vacíos en que se forman a s-us anchas las costumbres y las normas industriales. Inglaterra ha venido trabajando al día durante la guerra; la paz la sorprende sin haberle dado tiempo a crearse su código para los tiempos nuevos. Las huelgas que de aquí y de allá estaban en su territorio son los primeros encuentros de las fuerzas contrarias, hasta ayer coyuntadas a la máquina industrial por virtud de una presión externa y circunstancial, y que libres ahora, buscan su equilibrio permanente.

Las noticias telegráficas permiten observar dos modalidades extremas: primero, la utilitaria pura, representada por los mineros de Glasgow -por ejemplo-, que piden la semana de cuarenta horas para su profesión, y en esto se quedan. Y, al otro extremo, la teórica pura, representada por esa reunión de bolcheviques de que -según Nauen- se ocupa The Tulles, y que tuvo lugar en Londres el día 18 del corriente mes. El primer tipo es general, y responde a la tradición británica. El edificio que piedra a piedra hicieron las Trade Unions durante el siglo XIX se ha venido abajo al empuje del terromoto europeo; las Trade Unions ponen ruanos a La obra inmediatamente para construir otro nuevo, piedra sobre piedra, y sin más método que el anterior. Y así empiezan por lo primero que se le ocurriría a cualquiera: las horas de trabajo. Es un tipo de acción obrera impulsiva, algo anárquica, y siempre dispuesta a la rebelión, aun contra sus propios jefes; este tipo abunda, sobre todo, en las regiones como Belfast, el condado de Lanark (cuyo centro es

Glasgow), el distrito minero del sur de Gales y la zona de Manchester (

Es probable -es seguro- que este período de agitación obrera durará algún tiempo y que aquí y allá producirá desórdenes mis o menos graves. Existe, claro está, la posibilidad