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Voces: RECURSO DIRECTO - GARANTÍA DE LA DOBLE INSTANCIA - JUICIO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y TRIBUTARIO

Voces: RECURSO DIRECTO - GARANTÍA DE LA DOBLE INSTANCIA - JUICIO CONTENCIOSO ADMINISTRATIVO Y TRIBUTARIO - DEMANDA CONTENCIOSO ADMINISTRATIVA - IMPUGNACIÓN DEL ACTO ADMINISTRATIVO - PLAZOS PROCESALES - CÓMPUTO DEL PLAZO - DEBIDO PROCESO - REVISIÓN JUDICIAL DEL ACTO ADMINISTRATIVO - COMPETENCIA

Título: El Recurso Directo en la reciente modificación del Código Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Autor: Centanaro, Ivana - Elisseche, Andrés A.

Fecha: 9-nov-2007

Cita: MJ-DOC-3298-AR | MJD3298

Producto: MJ

Por Ivana Centanaro y Andrés Elisseche

El recurso directo se ha previsto para ciertos supuestos específicos como, por caso, cuando el acto impugnado tiene por objeto la cesantía o exoneración de agentes dependientes de una autoridad administrativa (arts. 464 y 465, CCAyT); las resoluciones del Directorio de la Caja de Seguridad Social para Abogados, dictadas como consecuencia del recurso de reconsideración (Art. 96, ley 1181); las sanciones impuestas por el Ente Único Regulador de los Servicios Públicos (Art. 21, ley 210); las resoluciones condenatorias dictadas en el marco del procedimiento administrativo para la defensa de los derechos de consumidores y usuarios (Art. 11, ley 757), entre otros supuestos previstos por el ordenamiento jurídico local, debiendo tratarse el recurso ante la Cámara Contencioso Administrativa y Tributaria de la Ciudad de Buenos. Aires.

Se torna imprescindible dotar a este recurso judicial de una regulación normativa específica, y así, lograr una mejor metodología legislativa; para lo cual se modifican diversas leyes que, con disímil denominación y formas distintas, regulan estos recursos; a fin de dar armonía al sistema jurídico propuesto, dejándose a salvo la posibilidad de que en el futuro el legislador considere conveniente establecer otro plazo con respecto a algún supuesto en particular y, en tal caso, la legislación especial debe prevalecer sobre la norma general.

En este sentido, se ha incorporado un nuevo Capítulo al Título XIII –De las Acciones Especiales– al Código Contencioso Administrativo y Tributario de la C.A.B.A. -Ley Nº 189- a efectos de proporcionar una regulación única y uniforme que resulte aplicable a la totalidad de los recursos directos ya que antes cada acción se regulaba por sí misma.Ahora, el artículo 465 del Código Contencioso establece que los recursos contra esas acciones “se interponen y tramitan directamente

ante la Cámara dentro del plazo de treinta días de la notificación del acto impugnado; o, en su caso, dentro del plazo que establezcan las normas especiales aplicables a cada recurso directo”.

En razón de esta modificación, también fue necesaria la reforma de las leyes particulares. Así, se adaptó el artículo 11 de la Ley 757 sobre Defensa de los Derechos del Consumidor y del Usuario (“Toda resolución condenatoria es impugnable mediante recurso directo ante la Cámara”), y el artículo 21 de la Ley 210 del Ente Regulador de los Servicios Públicos que establece que ("las decisiones de naturaleza jurisdiccional y sus actos sancionatorios son impugnables mediante recurso directo ante la Cámara").

También se estableció que para el caso de las medidas preventivas del artículo 10 de la Ley 757, estas son impugnables (“dentro del quinto día de notificada”) y asimismo se modificó el artículo 34 y 68 de la Ley 466 del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad (“Las resoluciones que impongan sanciones disciplinarias firmes son impugnables mediante recurso directo ante la Cámara”).

Finalmente debió agregarse el recurso por la denegatoria de la inscripción de un nombre en el Registro Civil, que antes era recurrible ante la Justicia Nacional y ahora se hace directamente ante la Cámara en lo Contencioso de la Ciudad.

El "recurso directo" debe constituir una verdadera acción que posibilite una instancia de revisión con plenas posibilidades de debate y prueba, cumpliendo de este modo con el control judicial de legalidad de los actos impugnados.De esta forma se garantiza, el debido proceso adjetivo que, en el marco de un litigio judicial, consiste en el derecho a ser oído, a ofrecer y producir pruebas, y también a controlar su producción, todo ello en forma previa a que se dicte una resolución sobre los derechos e intereses de los justiciables, para que su eficacia no se vea disminuida (Conf. Gordillo, Agustín, Tratado de Derecho Administrativo, Tomo I, 5º Edición, VI-45).

Se trata de un medio procesal de impugnación judicial de determinados actos administrativos, diferenciándose del proceso ordinario, en que no tramita por ante los jueces de primera instancia, ya que se interpone y sustancia directamente ante la Cámara de Apelaciones, por cuanto se considera que en tales casos existen ponderables razones de urgencia y celeridad que aconsejan asegurar una revisión judicial especialmente rápida, es decir, de acuerdo con un procedimiento especialmente breve y sencillo, ya que dichos actos administrativos son, en general, actos de contenido sancionatorio, constituyen manifestaciones del ejercicio de la potestad punitiva estatal.

Los principios constitucionales esenciales tales como la garantía de defensa, el derecho de acceso a la justicia y la división de poderes, conducen al criterio de concebir a los recursos directos como verdaderas acciones y equipararlos en cuanto a su régimen procesal a los procesos ordinarios que se desarrollan por ante la primera instancia.

En concordancia con lo dicho anteriormente se ha expresado que por aplicación conjunta del derecho de defensa en juicio y de las garantías a un debido proceso objetivo y a la tutela judicial efectiva, todas las personas tienen derecho a que se les otorgue al menos una ocasión adecuada para ser oídos, ofrecer y producir pruebas y controlar su producción, siempre en forma previa a que se dicte una resolución sobre los derechos e intereses invocados. "Molinos Río de la Plata c/ Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires s/ otras causas con trámite directo ante la Cámara de Apelaciones", C.C. A y T, Sala 1º, Expte.

RDC.563/0."

Asimismo, cabe señalar la doctrina sentada por la Corte Suprema en el caso "Fernández Arias v. Poggio" donde se estableció que existe privación de justicia en contradicción con la garantía de defensa prevista en el art. 18 CN. cuando las normas procesales impiden a las partes tener acceso, al menos, a una instancia judicial. El máximo tribunal definió qué debe entenderse por control judicial suficiente,

señalando al respecto que éste supone: "a) reconocimiento a los litigantes del derecho a interponer ante los tribunales ordinarios; b) negación a los tribunales administrativos de la potestad de dictar resoluciones finales en cuanto a los hechos y al derecho controvertidos, con excepción de los supuestos en que, existiendo opción legal, los interesados hubieren elegido la vía administrativa, privándose voluntariamente de la judicial".

De lo expuesto, cabe deducir que la Cámara actúa como primera instancia judicial y es la única instancia ordinaria, por lo cual, este proceso debe, necesariamente, brindar a las partes plenas posibilidades de debate y prueba.

En sentido concordante, en la causa "Fotóptica S.A. c. Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires", RDC 102/0 se expresó, con relación a los recursos directos, que "se trata de una verdadera acción que debe posibilitar una instancia ordinaria de revisión con plenas posibilidades de debate y prueba (“El Pingüino S.R.L. c/ Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires - Dirección General de Rentas s/recurso apelación judicial', RDC, n.8).

De acuerdo con la doctrina que surge del precedente `Fernández Arias' ya citado, debe garantizarse en todos los casos la existencia de la posibilidad de acceder a una revisión judicial suficiente y adecuada", a criterio del tribunal "la calificación de `recurso'. no será interpretada por este tribunal literalmente como un recurso de apelación sino como un medio de habilitar una instancia judicial amplia ante la Cámara".

El recurso directo comporta una vía procesal especial, para cuyo trámite y resolución es competente la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso, Administrativo y Tributario que en este y otros supuestos análogos en que existe una expresa atribución de competencia, de fuente legal, actúa en ejercicio de su competencia excepcional en primer grado.

Resulta oportuno recordar que, como lo ha señalado la Corte Suprema de Justicia de la Nación, si bien la doble instancia no es, en principio, un requisito constitucional de la defensa en juicio, resulta inconstitucional la supresión arbitraria de las instancias revisoras previstas legalmente. (Fallos:

207:293; 232:664).

Abogada, Diputada y Presidenta de la Comisión de Justicia de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Abogado y Director de la Comisión de Justicia de la Legislatura de la C.A.B.A.