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DRAMATURGIA II Análisis de La cuidadora de Laura Forti Estefanía Villalobos Vergara 4º Año Profesor Cristián

DRAMATURGIA II

Análisis de La cuidadora de Laura Forti

Estefanía Villalobos Vergara 4º Año Profesor Cristián Figueroa A. 29 de Mayo de 2013

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

P.2

AUTORA Y CONTEXTO

Pp.3-4

SÍNTESIS ARGUMENTAL

P.4

ANÁLISIS DE PERSONAJES

Pp. 5-6

ANÁLISIS TEMÁTICO, LENGUAJE Y ELEMENTOS INTERNOS

Pp.7-8-9-10

CONCLUSIONES Y ANÁLISIS PERSONAL

P. 11

WEBGRAFÍA

P.12

INTRODUCCIÓN

Svetlana: Veía sólo su rostro severo, que me decía lo mismo que cuando estaba viva. Su fantasma vagaba por toda la casa, reprochándome. Tal vez es verdad lo que se dice de los fantasmas, que se quedan con nosotros hasta que los dejemos en paz. Y solo cuando los dejamos en paz, desaparecen, y podemos empezar de nuevo a vivir. 1

La cuidadora (Una historia de fantasmas) de Laura Forti, es producto de un planteamiento oscuro, desesperanzador y contingente acerca de la muerte, las relaciones familiares y humanas. Es un espejo de la sociedad europea, que poco a poco se enfrenta a sus fantasmas, a su pasado y a sus temores.

Nos encontramos en el siglo XXI, y las problemáticas varían. La tecnología, el

individualismo y la “aldea global” enmarcan el contexto de una década nueva, en la

cual, las relaciones de servidumbre se relegan al mundo del capital industrial y sus

trabajadores, funcionando como “empleados de masa”. Sin embargo, es preciso no olvidar que la concepción tradicional del “ser empleado” sigue repitiéndose, ahora en

un orbe en el que las distancias se hacen cada vez menores y la inmigración es un patrón determinante en el desarrollo o caída de diversas naciones.

Es dentro de dicha temática que se adentrará el presente análisis, en la visión particular que aporta una italiana a la servidumbre en el mundo femenino dentro del contexto de la inmigración masiva que se produce desde Europa del Este hacia la península Itálica. Para ello, será pertinente recurrir a entrevistas, comentarios sobre el montaje de la obra y datos exclusivos de la plataforma web de la autora para internarse en dicho marco.

Finalmente, es preciso señalar que se aplicará el análisis de la obra en función de los elementos internos, como la temática, los personajes y el lenguaje utilizado dentro de ella.

1 Forti, Laura: La cuidadora, texto extraído en formato digital, año 2007, P.76.

RESEÑA DE LA AUTORA Y CONTEXTO

Laura Forti. Actriz y dramaturga italiana. Estudió Letras Modernas e Historia del Espectáculo y actuación en la Academia Nacional de Arte Dramático "Silvio d'Amico" en Roma. Premio Enrico Maria Salerno (XIII edición) a La Cuidadora/Historia de fantasmas, entre otras distinciones. Ha realizado publicaciones en la revista Theater der Zeit y colabora con importantes teatros alemanes como Theater Lubeck, Junges Theater de Gottingen, Theatre National de Luxembourg y el prestigioso Schauspielhaus de Zurich, entre otros.

Rumanos en Italia: una especie de “peste” económica y social que arriba a la nación. Esta parece ser el calificativo que el entonces, futuro primer ministro italiano encuentra para tratar el tema de las personas que van en busca de mejores oportunidades en su país mientras corre el año 2008. Y es que en este año se contabiliza alrededor de 556.000 rumanos en Italia, según información aportada por Caritas; y es dicha cifra la que alarma a las autoridades italianas y rumanas, las que a su vez abogan por que no se discrimine a sus habitantes honestos(a diferencia de los rumanos de ascendencia gitana, que, aparentemente, constituyen parte de la “escoria social” que no debería ser bienvenida).

Nos encontramos frente a una problemática compleja, pues el tema de la inmigración causa estragos hasta nuestros días en Europa, especialmente en Italia, lo que ha llevado al gobierno local a bloquear los accesos marítimos, colocar brazaletes electrónicos a quienes protagonicen delitos menores, expulsar inmediatamente y desalojar campamentos nómadas; endurecer las penas y las condiciones de reagrupación familiar y aplicar mano dura a numerosas prácticas ilegales, como la prostitución y contrabando.

Si bien La cuidadora data del año 2007, no resulta incidir demasiado el desfase temporal en esta declaración, la problemática de inmigración, y especialmente de rumanos viene desde décadas anteriores en Italia, así lo afirma Laura Forti en su entrevista a Mónica Capuani de la revista D. di reppublica:

"Ya he hablado sobre mujeres e inmigración en 90 los años en mi primer texto, Las nubes van a casa, escrito en la época del “Boom Albanés” […]En el caso de La cuidadora, nos enfrentamos a un silencio aún más grave, una verdadera "vida robada": Les pedimos amar, cuidar de nuestros mayores, nuestros hijos, establecemos una relación ambigua de familiaridad, pero de

2 Berlusconi, Silvio: extraído del sitio www.publico.es, Diario en formato electrónico, 23 de Abril del

2008.

ellos no sabemos nada y fingiendo no ver que cuando se acercan a nuestros padres o hijos, se acercan a los suyos”. 3

Así, la autora realiza una profunda investigación, una mirada a su país y a sus visitantes, especialmente a las mujeres, protagonistas de la obra en análisis. Ellas son las víctimas de un vínculo servil y coactivo, sus vidas y sus países quedan atrás, para ser reemplazados por un mundo que, en medio de un halo de discriminación, prejuicios y abusos, no es el suyo.

SÍNTESIS ARGUMENTAL

La cuidadora, es el drama de tres mujeres que se encuentran prisioneras en la casa de una anciana lunática postrada en una silla de ruedas, la cual sufrió la pérdida de su hija por adicción a la heroína. Así, ella, Svetlana, su frustrada criada de origen rumano y su hija Roxana, quien ha quedado embarazada de su anterior patrón (también italiano); luchan por convivir y apartarse de los fantasmas que les rodean. La señora y Svetlana luchan con ellos de manera enfermiza: los ven, los oyen e intentan apartarlos. La mujer recibe los constantes reproches de su hija muerta dada su negligencia como madre, y Svetlana intenta sacar de sí la culpa que arrastra por haber dejado a su madre moribunda en Rumania, para cumplir con sus labores en Italia. Y Roxana, por su lado, es quien desea escapar de un mundo de siervos y amos en el que la salvación no existe, pues son los mismos fantasmas la memoria y el sentido de pertenencia, cosa que, ante este “robo de vida” por parte de la señora, no existe ni se sustenta.

3 Forti, Laura: El triángulo de La cuidadora (Il triangolo della badante), entrevista realizada por Mónica Capuani, revista D di Repubblica , 15 de noviembre de 2008.

ANÁLISIS DE PERSONAJES

Svetlana: Es la cuidadora, la extranjera que llega a cuidar a una mujer italiana hace algunos años, y que después de esos años se ve sola, decepcionada y con deseos de volver a su país, de poder tener una casa, de proyectarse en un nieto que le ayude a recordar (o más bien conocer) la ilusión de la maternidad, pero que a cambio sólo encuentra el odio de una hija a la que, dada la exigencia de su trabajo, no fue capaz de conocer realmente. Deja que se le llame por otro nombre, menos rumano, y así lleva una existencia vacía, y culposa, al servicio de una familia que no es la suya, que la humilla retiene:

Señora:

¿Y

por

qué

mi

marido habría necesitado de una empleada

doméstica, y fea como tú? Habría podido pagar una prostituta. En aquel

tiempo, el dinero no le faltaba ...

Svetlana: No lo sé. También me lo pregunté muchas veces. Después no me pregunté más nada. No me pregunté más el por qué de tantas cosas. Me dejé trasportar por los años, como un insecto sin patas sobre una hoja, tratando de no ahogarse en un río. Sobreviví, hasta que un día desaparecí de mi propia vida. Me miro y veo una máscara. Debajo está mi vieja cara, se entiende que fui yo una vez, pero no soy yo. Los cabellos, la piel. Todo se descompone debajo de la máscara, día a día. Veo solo ojos de perro. Agradecidos, estúpidos, hundidos, asustados. No sé porqué lo hacía Señora. Tal vez, porque todo tiene un precio, como Ud. dice. 4

La Señora: Constituye una metáfora de la actualidad: es la imagen de un occidente frío, seco, indiferente de quien se encuentra a su lado, y que por ello, priva de una existencia propia a su criada:

Señora: Digamos, que yo robé tu vacío y tú el mío. Fui la madre que no tuviste, y tú la hija devota que acompaña mi vejez. Siempre te ofreceré chocolate, y sé que puedo confiar en ti, Catalina. Tú me vestirás cuando muera, mientras mi hijo se inventará otro viaje de negocios. Tú me pondrás los zapatos que prefiero. ¿Sabes cuales son, verdad? 5

Es una mujer envejecida y anestesiada por la televisión y los mass media. Los medios la evaden de su culpabilidad inminente, ella es quien deja morir a una hija que constantemente le reprocha su falta de atención, pero ella no quiere recordarlo, mejor aún, finge olvidar y culpar a otros por dicho suceso. Odia a su otro hijo, a las mujeres y

  • 4 Ídem, P.78.

  • 5 Ídem. P.70.

se refugia en un papagayo que tiene de mascota y en una absurda como codiciosa colección de zapatos. Reemplaza hechos por realidades ficticias.

Roxana: Es el punto de quiebre, la joven que rompe el precario equilibrio existente en el mundo de la señora y su madre, despertando en ellas recuerdos y conflictos no resueltos. Su rol es crear tensión y ansiedad en este mundo, para lo que mezcla los diversos planos que atraviesan la obra: psicológico, afectivo y social.

Roxana llega a reclamar su derecho a hacerse “visible”, pues es ella quien creará

nuevas reglas. No le interesa identificarse con su madre ni con la Señora:

Svetlana: No eres más la Roxana que conozco.

Roxana: Para ti, todo estaba decidido. La casa con las cortinas amarillas, el negocio de peluquera, y fuera de la ventana, el paisaje de tu tarjeta descolorida, campos y colinas. Pero este es un mundo de fantasmas que ya

no existe. Me has reducido a una imagen que no habla. Soy como esas

fotografías de la muchacha muerta. Estoy viva. ¿Entiendes?, Viva

...

Mamá (la

remece) ¿tienes el coraje de hablar de tus sufrimientos? No puedes imaginar, lo que yo he sufrido vuelve a remecerla). Mamá por cierto que no te contaba nada por teléfono. Tenía miedo de contarte, pues tu desesperación me habría caído encima como fango enterrándome para

siempre

Enterrada viva, por la piedad tuya, mamá. Pero ahora, debes

... darme el derecho de hablar. El derecho a ser visible. 6

Actúa como agente de cambio, es capaz de reconocer la realidad que le invade y desea escapar de ella. Tiene el deseo de superar a su madre, vivir una vida que sí esté hecha para ella, por lo que se gana el recelo de su progenitora. Es el espíritu del ser actual, donde lo “aspiracional” se vuelve enfermizo e individualista, y sólo queda el remedio de la resistencia.

Roxana: Cuando iba a la Escuela, me preparaba la misma colación: pan con tortilla y la envolvía en un diario. Todos los otros niños tenían servilletitas de

papel de colores junto a la colación. Yo: “La crónica de Bucarest”. Me faltaba

el coraje de sacar la colación de debajo del banco. Comía escondido o me saltaba el almuerzo. Siempre me pregunté, por qué no compraba servilletas de papel.

Svetlana: Primero, no se encontraba

Roxana: No, los otros las encontraban. Cuando te sientes pobre, lo eres para siempre. Se te mete dentro.

Svetlana: Cuando te acostumbras, es difícil cambiar ...

Roxana: Este es nuestro cáncer. Yo quiero irme. 7

  • 6 Ídem, P.73.

  • 7 Ídem, P.54.

ANÁLISIS TEMÁTICO, LENGUAJE Y ELEMENTOS INTERNOS

La cuidadora ofrece diversas temáticas, entre ellas, las más importantes:

La inmigración: Es uno de los ejes más relevantes de la obra, dado que dos de las tres mujeres son inmigrantes rumanas, que por diversos motivos llegan a Italia a buscar un mejor pasar. Se abre la pregunta: ¿Qué rol tienen los inmigrantes en nuestra sociedad?, y nos topamos con una realidad latente tanto en los centros europeos como en otros lugares del mundo y que, entre otras problemáticas, comparten el abuso y discriminación de la que son víctimas los extranjeros, asunto que Forti no duda en denunciar:

Roxana: ¿Sabes lo que dicen de las rumanas? Que son prostitutas. Que son mentirosas. La gente nos confunde con las gitanas. Dicen que robamos. Si me hablas en rumano en la calle, yo alargo el paso y hago como que no te conozco, porque me avergüenzo. Solo quiero confundirme y desaparecer. Ser una muchacha cualquiera. Ser invisible, cómo tú dices. Cuantas veces, el año pasado, quise despertar y ser otra. Tal vez una alemana, una americana. Ellas son respetadas. En cambio si eres una muchacha bonita y eres rumana, por fuerza eres una prostituta. Apenas somos visibles, nos odian. Apenas abrimos la boca y hablamos nuestro italiano con dificultad. Lo tenemos

escrito en la cara “imbécil” si es hombre, “prostituta” si eres mujer.

Nosotros bajamos la vista, primero. En los negocios no encontramos inmediatamente el dinero para pagar, y la gente comienza a ponerse nerviosa y a pensar que esperamos justo el momento para escapar. ¿Qué vida tendré aquí? 8

Esto genera la pérdida de identidad en Svetlana y su hija, pues ellas abandonan sus raíces culturales y territoriales en busca de bienestar, pero aun así son condenadas a sentirse extranjeras en cualquier sitio, desenvolverse en un país ajeno que sólo les ofrece injusticias y prejuicios, y donde, finalmente su sentido de pertenencia y memoria quedan relegados a un halo espectral que les invade.

El amor: Visto desde la perspectiva de las relaciones materno-filiales, la obra refleja su matiz más enfermizo, celoso y frustrado, donde una madre no es capaz de ver sus errores como tal, lo que le lleva a perder a una hija por las drogas y a odiar a su hijo por considerarlo poco hombre. Como única salida, manifiesta un afecto absurdo hacia un papagayo que poco entiende de sus aspiraciones.

Por otro lado, Svetlana sufre los dos lados del desencanto: se culpa por haber abandonado a su madre moribunda en Rumania a cambio de cumplir con sus deberes

de “cuidadora”, y a la vez deja a su única hija, quien le reprocha constantemente su

falta de atención y llega a enfrentarla por medio de la reaparición del fantasma de su

8 Ídem, P.38.

abuela fallecida. Así, este amor genera ira, recelo y violencia, se rebela y se muestra como nadie desea verlo:

Svetlana: Te escuché reír. ¿Qué hay de divertido?

Roxana: La vieja me contaba de su juventud. De la guerra. De hecho, es cómica cuando cuenta. Después la hice escuchar el Menéle. Le gustó tanto que me pidió bailar. Y lo bailó también ella como podía en su silla de ruedas. Deberías haberla visto.

Svetlana: Acuérdate quién eres y quién es ella.

Roxana: ¿Que quieres decir?

Svetlana: Ella es la patrona.

Roxana: Hablas como un mercader de esclavos. ¿Por qué no te relajas? ¿Acaso estás celosa?

Svetlana: ¿Y de qué?

Roxana: Del hecho que ella me prefiera. Te considera solo una empleada doméstica, mientras que conmigo se relaja. Quisieras que hiciera lo mismo ¿Verdad? En cambio tú no eres suficientemente interesante. Solo tienes que llevarle el té, limpiar el piso sucio, limpiar su culo mugriento.

Svetlana: ¿Cómo hablas?

Roxana: Ella se da cuenta que tú no tienes dignidad.

Svetlana: Yo le tengo respeto por su edad, algo que evidentemente no te enseñé bien. 9

La soledad: Es el vicio que acompaña a estas mujeres. La señora se encuentra sola en una casa que sólo le trae fantasmas, ruidos, armarios que hablan, fotos que revelan secretos y ropa que le habla del pasado. Svetlana se enfrenta a un país que no es suyo, a una soledad ajena y a la mala compañía que le hace su hija, y ésta, a su vez, anhela el estar sola, liberada de la mujer envejecida y de un hijo no deseado. Sin embargo, las tres se encierran en esta especie de jaula densa y llena de espectros que desean salir.

Lo femenino: Esta es una obra de mujeres, escrita por una mujer dentro de ese contexto, y es precisamente aquello lo que aparece en La cuidadora, cualidad que de por sí se le atribuye a la mujer-madre, rasgo en el que la autora enfatiza.

Es la historia de tres madres, dos envejecidas y cansadas y una que goza de vitalidad. Son vanidosas, quieren volver a ser bellas, quieren renegar la imagen del hombre que

9 Ídem, P. 49.

les acompaña y las maltrata, excepto Roxana, que se aferra a sus sueños y reniega de

la maternidad, a modo de evitar esta realidad de las “viejas”:

Señora: Mira, me has hecho llorar. ¡Espejo! ¡Dije espejo!(Svetlana le trae el necessaire). El destino de nosotras, las mujeres es estar siempre desesperadamente solas. Bellas, feas, ricas, pobres, antes o después tenemos que hacer cuentas con el vacío. Lo llenamos de gestos, lo controlamos, pero cada día crece y es más opresivo. Y al final todas nos encontramos escupidas en la vereda, como capullos marchitos por insectos, pisoteados por zapatos sucios de extraños. ¡Polvo!. ¿Cómo estoy?

Svetlana: Muy bien, como siempre. 10

Finalmente, la presencia de “lo fantasmal” ayuda a revelar la verdadera intención de las protagonistas, pone su verdad de manifiesto, desestabiliza el mundo planteado y participa como principal actante, pues conduce muchos momentos de la acción. A pesar de ello, genera una burbuja en la que las mujeres están atrapadas por voluntad propia:

Señora: Esta ciudad se ha convertido en un asco. No puedes salir de casa. Hediondez y mugre por todas partes. Un paisaje humano devastado. (Debajo de la mesa, el Fantasma de la Hija, con una máscara, aferra los pies de la vieja)

Fantasma de la Hija: Mamá. Mírame mamá. Mírame. No me dejes aquí abajo. Quítame esta máscara de salud y mira al fondo de mis negras ojeras, si me miras, aunque sea solo una vez desapareceré para siempre y no te pellizcaré más los pies, y no te morderé los tobillos. Solo una vez. Una vez,

Una ...

(Suelta la presa, desaparece)

Señora: Solo en la propia casa se está al seguro.

11

En cuanto al lenguaje, podemos decir que la traducción de la obra original refleja una simplicidad que vuelve entendibles los relatos, y que se vale de neologismos propios del siglo XXI como Reality show, Convention o Porno show, y que dan cuenta del contexto en el que nos encontramos. Por otra parte, es pertinente destacar dos rasgos que llaman la atención:

La presencia del idioma rumano para dar cuenta de aquellos diálogos que en escena no se entienden, y que reflejan la nacionalidad y complicidad de Svetlana y su hija:

Roxana: Una vez, dilo ahora.

Svetlana: ¿Qué quieres que te diga?

Roxana: Ca me investí. (Que me quieres).

  • 10 Ídem, P.69,70.

  • 11 Ídem, P.65.

Svetlana: Te inbesc. (Te quiero).

Roxana: Vezi? esti falsa. (¿Ves? Eres falsa

...

)

(Entra a su pieza)

Svetlana: (Bajo. Como rezando) Te inbesc. Te inbesc. te imbesc. Lo sé. Déjame tratar. Déjame tratar de decirlo más de una vez. Déjame tratar de decirlo todos los días. 12

Este rasgo nos obliga, como

público, a interpretar

lo

que

las actrices dicen, no

entendemos, y no sabemos si la traducción aparecerá en escena. Se muestra su condición de extranjeras en plenitud, hablan un idioma que no es el nuestro y nos dejan al margen, marginándose también ellas de los códigos convencionales de la

escena.

El segundo elemento, entremezcla forma y contenido: Laura Forti titula las escenas a modo de “Programa” diario, donde aparecen labores que, aparentemente, se realizan con regularidad. Aparecen títulos como “Se inicia el programa. Limpiar bien el suelo, desinfectar, purificar”; “Desinfectar el baño”; “Pelar las papas” o “Lustrar los zapatos”. Ellos, al leerlos según el orden que ofrece el guión, forman también un micro relato que acompaña a las acciones y sintetiza cada capítulo de la trama.

Dichos elementos aportan en gran medida a la estructura interna de la obra, la que se conforma gracias a las situaciones que se desencadenan junto con cada labor a realizar. Dentro de esto, los personajes sufren cambios internos sustanciales, deciden tomar un rumbo diferente en sus vidas, o continuar con ellas, generando leves matices.

Dentro del análisis, situamos a Roxana (el principal sujeto), la hija, quien llega a esta casa envejecida y viciada para transformar estas soledades, para liberar a los fantasmas. Es la presencia viva de Silvia, la hija muerta, y es gracias a ello que logra despertar en la Señora el recuerdo y su rol de madre ausente. Roxana desea abortar a su hijo, y es la Señora quien quiere quedárselo para expiar sus culpas y gozar del nieto que nunca nació. Al mismo tiempo, La chica genera otra catarsis, esta vez en su madre, Svetlana, quien reconoce haber estado ausente de su país, de su hija y de su propia madre, por lo que es su fantasma el que la atormenta.

Es también Roxana, la mujer que anhela su propia libertad, ideal que las dos mujeres mayores desean para sí, pero que finalmente, gracias a la acción desafiante de la joven

y de los espectros, queda relegada al olvido y a un nuevo equilibrio de este mundo,

mundo del que sólo Roxana “escapa”.

12 Ídem, P.65.

CONCLUSIONES Y ANÁLISIS PERSONAL

A propósito del análisis realizado, doy cuenta de una realidad a la que es preciso volver: la constante pérdida de identidad, no sólo en las sociedades europeas, sino que en la humanidad en general. En este sentido, creo que la inmigración es un proceso

ambiguo y tramposo, pues permite creer en la capacidad de dejar, aparentemente por un momento la raíz cultural que nos vio nacer, para ir al encuentro de otro mundo del cual nutrirnos. Pero, ¿qué ocurre si esa realidad nos atrapa y pretende alojarnos en su más absoluta hostilidad, recordándonos constantemente nuestro no- pertenecer a ese mundo?.Ese es un tema a tratar, y Laura Forti lo hace de manera interesante. Inserta a

la mujer en un contexto que histórica y socialmente “le pertenece”, pero sin embargo

recurre a sus propios fantasmas para justificarlo, y busca salidas en su propio vicio.

Se aprecia

a una mujer plenamente consciente de su rol, pero a la vez se le siente el

miedo, le pesan los años, la tierra y sólo se ve impulsada a aferrarse a su idioma como recurso desesperado.

Es esta una obra oscura, una reminiscencia de Las criadas de Genet, pero con tintes actuales: es un drama de amas y señoras viciadas, donde el poder no es exclusivo de uno o dos seres, donde no muere nadie, y más aún, donde el mundo se hunde en un universo de fantasmas de antaño, rasgo aparentemente perdido en estos tiempos de velocidad y falta de memoria.