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La palabra "ciudadanía" es el sustantivo griego politeuma.

Esta palabra refiere a


un conjunto de gente que constituye una nación, un estado, o un conjunto de ideas
políticas. También significaba un grupo de gente que eran residentes en una
ciudad extranjera mientras su ciudadanía y su lealtad estaban en otro lugar, o un
grupo de individuos unidos por un interés común. Como vamos a ver, el
significado de polituema en el día de Pablo es muy importante para nuestro
entendimiento de lo que él le está diciendo a los creyentes de Filipos. Mientras
vivían en el norte de Grecia, los Filipenses eran principalmente ciudadanos
Romanos, y la ciudadanía Romana era un privilegio de alto valor durante ese
tiempo.

Después de la gran guerra civil, en lo cual Octavian había vencido a Antonio, los
soldados jubilados empezaron a establecer en Filipos, y llegó a ser una colonia
Romana. Aunque la ciudad estaba bien lejos de Roma (800 millas), estaba cerca en
modo de pensar y en estilo de vida; los Filipenses eran considerados tanto
ciudadanos de Roma como los de la tierra natal, Hecho 16:21. Ellos hablaban el
leguaje latino, usaban el estilo de vestir Romano, y llamaban a los jueces por sus
nombres Romanos y Latinos. Ellos mantenían gran respeto y conocimiento de la
ciudadanía Romana y todo lo que esto significaba. También tenían gran unidad y
lealtad para sus conciudadanos, siempre estaban trabajando para el bien de todos
los Romanos. El termino politeuma significaba una mutualidad y interdependencia
con sus conciudadanos, además de tomar orgullo en su ciudadanía. Otra vez, uno
de los significados básicos es un conjunto de gente unidos por un interés común.
Pablo usa esta palabra en el sentido que el ciudadano individual desarrolla
capacidades, talentos, y habilidades, no para su bien, sino para el beneficio de la
comunidad y para el bien de todos. Nosotros, la iglesia, somos una comunidad de
creyentes que tiene su ciudadanía en el cielo, y debemos de vivir para el bien del
reino de Dios, y no solamente para nosotros mismos.

Por lo tanto, Pablo usa la palabra politeuma, no solamente porque era una analogía
perfecta de la Familia Real de Dios en el mundo del diablo, sino también porque
los Filipenses podían relacionar fácilmente con este termino. Por medio de
ilustración, Pablo está enseñando el principio que los miembros de la Familia Real
de Dios que todavía viven en el mundo del diablo son tanto parte de la Familia
Real como cualquiera en el cielo. Politeuma significaba una palabra – privilegio.
No importaba adonde vivían, los ciudadanos Romanos tenían muchos privilegios,
tal como exención de impuestos para toda la vida. Siendo libres de impuestos, esta
colonia Romana llegó a ser una ciudad próspera, aún en la tierra extranjera. No
era un acidente que Pablo usó el verbo politeuomai en el primer capitulo, además
de politeuma en el pasaje que estamos estudiando ahora, cuando les estaba
escribiendo a los Filipenses. Él bien sabia que en Filipos esta palabra iba tener un
tremendo significado que él la podía usar para revelar el concepto básico de todo el
plan de Dios diseñado de antemano para la edad de la Iglesia, además de establecer
una de las analogías más inusual en la Biblia.

Pablo usó esta palabra para desafiarnos a vivir nuestra vida en vista de nuestro
futuro eterno, por lo tanto manteniendo a la doctrina bíblica en el lugar principal
de nuestra vida. A pesar de cuanto tiempo vivimos en esta tierra, nuestro tiempo
aquí es como una gota de agua en el océano comparado con la eternidad. Cuando
vivimos en vista de la eternidad, no importa que problemas o adversidades
experimentamos porque realizamos que estas cosas no se pueden comparar con el
"eterno peso de gloria" que está "más allá de toda comparación," 2 Cor 4:17, y que
"las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que
será manifestada," ROM 8:18.

No somos de este mundo; tenemos una ciudadanía celestial. Por consiguiente


Mateo 6:19-20 nos dice, "No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín
corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde
ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan." En Juan
18:36, el Señor dice, "Mi reino no es de este mundo," y en Juan 15:19, "Si fuerais
del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os
elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece." Él les advirtió a los fariseos en
Juan 8:23, "Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo
no soy de este mundo." A resultado de nuestra unión con Cristo, Dios "juntamente
con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo
Jesús," Efesios 2:6. La metáfora significa manteniendo sus privilegios en mente y
viviendo su vida en consecuencia. Siempre tendríamos que tener en cuenta
nuestros privilegios (las gran ventajas, la inmunidad especial, el permiso para
hacer lo que otros no pueden hacer, etc.). Ciertos derechos y beneficios han sido
concedidos a nosotros y debíamos disfrutar de ellos, ambos como individuos y
como un grupo, ahora así como en la eternidad.

MAR 10:28-31, "Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos


dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no
hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o
mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces
más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con
persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán
postreros, y los postreros, primeros."

Politeuma no es solamente un termino indicando adonde uno tiene su ciudadanía.


Aun lo que es más importante es que connota honores y privilegios que viene con
esto. Viviendo la manera Cristiana para vivir la vida, como un residente del cielo,
es una vida de privilegio. Los privilegios más grandes que Dios dio, Él se los dio a
los creyentes nacidos de nuevo en la edad de la Iglesia. Por lo tanto, aunque sus
circunstancias lo deprima al momento, o usted está insatisfecho o frustrado,
recuerde que desde el día que usted creó en Cristo, usted a recibido los privilegios
más grandes en toda la historia. Debemos ser conscientes de estos privilegios antes
de poder ejecutar el plan y la voluntad de Dios para nuestras vidas, y vivir como
un ciudadano privilegiado del cielo en tierra extranjera de este planeta. Si lo
realizamos o no, por resultado de nuestra unión con Cristo, nosotros ahora no
somos de este mundo, "¡Porque nuestra ciudadanía es en el cielo!"

De nuevo, no debemos solamente aprender de estos gran privilegios, sino lo


debemos de vivir. Hasta que hagamos esto, la vida realmente no tiene significado.

- Viviendo para la gente y lo que ellos piensan de usted es vano, Ecl 1.

- Buscando felicidad en el placer ("a beber y a tragar") es una mentira, ECL 2:1-
11.
- Viviendo para la familia es una decepción, Ecl 2.

- Buscando felicidad en el dinero, la riqueza, y la prosperidad es la forma más


obvia de artimañas, Ecl 5.

- Edificando una reputación es nada mas que hipocresía, Ecl 7.

- La vida sexual y las relaciones intimas simplemente son una petición a las
emociones, Ecl 7.

- Buscando felicidad en el imagen de un héroe es vano, Ecl 9.

Salomón aprendió estas lecciones en una manera difícil y concluyó su búsqueda


con estas palabras en Eclesiastés 12:8, "Vanidad de vanidades, dijo el Predicador,
todo es vanidad." Él llegó a esta conclusión final en Eclesiastés 12:13, "El fin de
todo el discurso oído [recepción de la doctrina] es este: Teme a Dios, y guarda sus
mandamientos [percepción, metabolización y aplicación de la doctrina bíblica];
porque esto es el todo del hombre [o esto es la obligación total de cada persona]."
Entonces, todo lo que realmente importa es el plan de Dios para su vida. Todo lo
demás resulta ser un callejón sin salida.

Del otro lado del privilegio está el prejuicio, y claro, el prejuicio más grande de
toda la historia a sido dirigida en contra de los judíos. Satanás patrocina este
prejuicio, él desea eliminar a los judíos, para prevenir que Dios cumpla con Sus
alianzas incondicionales. Nuestro Señor nos advirtió en Apocalipsis 2:9 con
respecto a los que reclaman ser judíos o los así llamados "el Israel nuevo" (como
en la Teología de Alianzas), "Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza
(pero tú eres rico), y la blasfemia de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino
sinagoga de Satanás." Millones de creyentes en hoy día creen que Dios rechazó a
los judíos y que la iglesia ahora es el Israel nuevo. Lo que no entienden es que
nosotros somos un politeuma, un ciudadano del cielo; no somos los recipientes de
las cuatro alianzas a los judíos.

- La Alianza de Abraham define la raza para la nación cliente de Israel, GEN 12:1-
3; GEN 13:15-16; GEN 15:18; GEN 22:15-18; GEN 26:3-4; Exo 6:2-8. Usted no es
un miembro verdadero de la raza judía, a menos que, por su puesto, usted es un
judío nacido de nuevo.

- La Alianza Palestina define el terreno para la nación cliente de Israel, GEN


15:18, NUM 34:1-12, DTN 30:1-9, Jos 1:3-4. Dios le prometio el Medio Oriente a
Israel, no a nosotros.

- La Alianza Davídica define la dinastía para la nación cliente de Israel, 2 Sam 7:8-
16, SAL 89:20-37. David fue prometido que iba a tener un Hijo que iba a gobernar
a Israel eternamente.

- La Nueva Alianza define la restauración de la nación cliente de Israel durante el


Segundo Adviento y su modus operandi del milenio, JER 31:31-34. Esta parte del
contrato será funcional al Segundo Adviento de Jesucristo.
Satanás está haciendo todo en su poder para destruir a la ciudadanía de Israel.
Por lo tanto, el antisemitismo es el más grande prejuicio racial, cultural, y
religioso. Es el mal más grande de todas las formas de prejuicio.

La Iglesia es la asamblea de ciudadanos del Nuevo Jerusalén, que se baja del cielo,
según Apocalipsis 3:12, 21:2, 14.

APO 3:12, "Al que venciere [el ganador], yo lo haré columna en el templo de mi
Dios, y nunca más saldrá de allí [desaparecer de historia]; y escribiré [estampar]
sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva
Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo [Rey de reyes,
Señor de señores, la estrella resplandeciente de la mañana]."

Los ganadores espirituales recibirán un pase para poder entrar y salir de la ciudad
eterna, la Nueva Jerusalén, una cuidad satélite suspendida sobre la tierra en la
atmósfera o en el espacio. Esto viene a resultado de haber usado su libertad en el
tiempo actual para glorificar a Dios, y entonces cosechando los privilegios y los
beneficios eternos. La responsabilidad de nuestra politeuma empieza en la tierra,
no en el cielo, MAT 16:19; MAT 18:18-20. El templo de Dios es el centro de
documentos eternos en el futuro y será el libro de texto histórico de los héroes
verdaderos de la historia. Pablo usa la metáfora de politeuma para enseñar sobre
los privilegios de la Familia Real en el plan de Dios diseñado de antemano, y la
importancia de llegar a ser un héroe invisible.

En su estatus de politeuma, el Cristiano tiene privilegios más grandes que cualquier


otra persona en esta vida, más grande que cualquiera antes de la edad de la Iglesia,
o de cualquier tiempo después, incluyendo el Milenio. Dios nunca delegó tal
honores y privilegios como durante la edad de la Iglesia. Nada como esto existió
antes y no existirá jamas. Lamentablemente, sin embargo, muchos creyentes
nacidos de nuevo nunca van a realizar este privilegio. Ellos rechazan a la doctrina,
lo ignoran, o no lo aplican regularmente, y la doctrina misteriosa de la edad de la
Iglesia los escapa, por resultado de su actitud indolente. Una de las lecciones que
la historia revela es que la prosperidad tiene una tendencia de resultar en gran
arrogancia, y la arrogancia pone la doctrina bíblica muy atrás en un clóset oscuro,
DTN 6:10-12; DTN 8:7-18. Gran desastre siempre ocurre durante prosperidad,
cuando la gente está ciega y no ve lo que viene. La iglesia de hoy está abrazando
cada substituto barato, cada actitud superficial, y cada concepto emocional y
superficial, y esto resulta en un desastre terrible para la mayoría con respecto a
viviendo la vida espiritual. Esto es la tragedia del tiempo en donde vivimos.

Una vez que usted comience a entender su politeuma, usted realizará que la última
cosa que usted tendría que hacer es envidiar a otra gente, a pesar de sus logros
materiales. El Rey David luchó con esto en un tiempo de su vida, cuando él vio que
el mal estaba prosperando. En Salmo 73 él nos advierte sobre la envidia y el celo,
especialmente hacia los que tienen éxito y a los que no les importa de Dios.

SAL 73:12-15, "He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron
riquezas. Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en
inocencia; Pues he sido azotado todo el día; Y castigado todas la mañanas. Si dijera
yo: Hablaré como ellos, He aquí, a la generación de tus hijos engañaría."
Era difícil para David aceptar el hecho que la gente del diablo van a prosperar
mientras la gente de Dios tienen que pasar por adversidades y sufrimientos, y
decirles esto a los otros creyentes.

SAL 73:16-26, "Cuando pensé para saber esto, Fue duro trabajo para mí, Hasta que
entrando en el santuario de Dios, Comprendí el fin de ellos. Ciertamente los has
puesto en deslizaderos; En asolamientos los harás caer. ¡Cómo han sido asolados de
repente! Perecieron, se consumieron de terrores . . . Me has guiado según tu consejo,
Y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera
de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi
corazón y mi porción es Dios para siempre."

Como un creyente en le Señor Jesucristo, usted tiene algo que la riqueza no puede
comprar, algo que es absolutamente único. Usted tiene todos los privilegios del
cielo, que aun los creyentes grandes del Antiguo Testamento nunca tuvieron.
Como los ciudadanos de Roma, nosotros disfrutamos de los privilegios, los
honores, y los beneficios fantásticos que aun la gente más rica alrededor de
nosotros no tienen. Como extranjeros en este mundo, nosotros tenemos mucho
más que la gente del mundo.

SAL 103:2, "Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios . .
."