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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado

Trabajo práctico de
Introducción al conocimiento de la Sociedad
y el Estado.

Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini

Año: 2008

Profesora: Julieta Bartoletti

Tema: Terrorismo de Estado

Integrantes: Mandalunis Sebastián


Mignaqui Gonzalo
Valy Mariano

Curso: 6to 2da T.M.

Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 1


Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado

Problema:

¿En qué consistió la metodología represiva utilizada por el régimen de facto para neutralizar a
los sectores afectados por el nuevo modelo económico? ¿Qué particularidades tuvo y cuáles fueron
sus consecuencias? ¿Se lograron los objetivos propuestos?

Hipótesis:

Para garantizar la dominación social y la gobernabilidad, el régimen de facto implementa el


Terrorismo de Estado. Este instrumento convertirá al Estado en un sistemático violador de la ley
infundiendo temor y desconfianza entre los ciudadanos de la nación.
Son evidentes las secuelas en el mapa social que presenta la Argentina desde el término del
Proceso de Reorganización Nacional en adelante, lo que corrobora la consecución de los objetivos a
largo plazo de la dictadura militar.

Objetivo guía del T.P.:

En el trabajo intentaremos situar al Terrorismo de Estado en el lugar de “herramienta primordial”


para la consecución de los propósitos de las FF.AA., centrándonos en los sectores y figuras que fueron
objetivos principales de ataque (agentes activos de las ascendentes fuerzas sociales conflictivas y
contestatarias al régimen de dominación y explotación existente).

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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Índice:

1. Epígrafe.……………………………………………………….………..p.03

2. Introducción...………………………………………………………..…p.04

3. Contexto internacional ………………………………………………...p.05

4. estado argentino terrorista ……….……………………….……………p.07

5. Metodologia del terrorista de Estado…………………..…….….……...p.08


6. Faz represiva clandestina del Estado …………………………………..p.10
7. Campos de concentración………………………………………………p.13
8. La Deshumanización……………………………………………...…….p.14

9. La vida en los campos ………………………………..………………...p.15

10.Un escenario contradictorio…………………………………………….p.17

11.Exterioridad…………………………………………………………….p.18

12.La batalla ideológica, definición de la subversión y del subversivo…...p.18

13.La Propaganda militar………………………………………………….p.20

14.La Guerrilla…………………………………………………………….p.22

15.Terrorismo y memoria…………………………………………………p.22

16.Lecciones del pasado…………………………………………………..p.23

17.La sociedad, víctima y culpable…………………………………….….p.24

18.Conclusiones…………………………………………………………...p.25

19.Anexo…………………………………………………………………..p.27

20.Bibliografía …………………………………………………………….p.28

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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Epígrafe

Incluimos aquí una definición de golpe de estado y una de dictadura dado que concuerda
plenamente con las características que presentó la última en la Argentina y nos ayuda a situarnos en la
situación de violación a los derechos humanos más básicos.
Dictadura: I. Método autocrático de gobierno, según el cual una persona, o un grupo de personas,
asume provisionalmente el poder político de modo absoluto e irrestricto, con el objeto de responder a
una necesidad excepcional de fortalecimiento del Estado. II. Forma de gobierno por la cual una o un
grupo de personas asumen, sin limitación y de modo absoluto las funciones integras de la soberanía,
concentrando en sí el ejercicio del poder público. Esta forma política, constituye en la actualidad un
sistema despótico por el cual la arbitrariedad se erige en norma jurídica, sin intervención de la
voluntad de los ciudadanos, ni el contrapeso de la responsabilidad. Existieron en el siglo pasado en
países de Asia, África y América Latina, dictaduras militares que utilizaron al anticomunismo como
pretexto para implantar regímenes oligárquicos, reprimir al movimiento social y destruir por medio
del terror institucional a las organizaciones democráticas. Es la antítesis del sistema constitucional y
de garantías, propio del moderno Estado de derecho.1
Golpe de Estado: violación y vulneración de la legalidad institucional vigente en un Estado por
parte de un grupo de personas que pretenden, mediante la fuerza, sustituir o derrocar el régimen
existente, sustituyéndole por otro propicio y generalmente configurado por las propias fuerzas
golpistas. Este ataque contra la soberanía implica que la mayoría de los golpes de Estado supongan la
retención o intervención de los organismos depositarios de aquélla (cámaras parlamentarias,
gobierno). Los participantes suelen tener control sobre elementos estratégicos de las fuerzas armadas y
de la policía, además, para asegurar el triunfo de su acción, se hacen de los medios de comunicación.
Durante muchos años el golpe de Estado ha sido un instrumento habitual para el derrocamiento
de gobiernos en el Tercer Mundo. La pobreza, la insuficiente madurez política, económica y social, y
una larga tradición de liderazgo militar, han hecho que muchos países sean especialmente propensos a
derrocar a los gobiernos de este modo. 2
La historia argentina no escapa al común destino que les tocó a los países del Tercer Mundo. La
costumbre y tradición inherente a la sociedad argentina es muy parecida a las características que se
utilizan para definir a las sociedades “propensas a vivir dictaduras militares” en el apartado anterior.
La concentración de la suma de los poderes públicos combinado con la arbitrariedad va crear un

1
Foro de discusión relacionado con el último gobierno de facto argentino,
http://www.taringa.net/posts/info/1125885/Estar-informados-para-que-no-vuelva-a-pasar_.html (Visita realizada el
20/10/08).
2
"Golpe de Estado" Enciclopedia Microsoft® Encarta® en línea 2002 http://encarta.msn.es © 1997-2002 Microsoft
Corporation.
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marco de impunidad y libertad de acción para el desarrollo de las políticas represivas. Luego
observaremos la forma que tomó y la función que cumplió el gobierno de facto.

Introducción

Con el objetivo de redactar una monografía donde se aborde la problemática del Terrorismo de
Estado, se nos presentan un conjunto de preguntas interrelacionadas, que vienen a complementar las
presentes en la hipótesis y ayudan a recrear un contexto donde ningún aspecto de lo sucedido en
nuestro país entre el ’76 y el ’83 queda librado al azar o carente de explicación.

Por ello planteamos estas preguntas disparadoras:

• ¿Por qué el sector dominante necesitó del Terrorismo de Estado para implementar el
modelo económico liberal en el país y cambiar el paradigma vigente?
• ¿Qué cambios sociales produce la implementación del Terrorismo de Estado?
• ¿Qué objetivos se concretaron, que grado de éxito tuvo el Terrorismo de Estado?
• ¿Cuál el marco ideológico que acompañó al Terrorismo de Estado?

Durante el siglo XX, debido a la cercanía con el poder, las fuerzas armadas fueron obteniendo un
peso político significativo y una gran autonomía. Si en 1930 el Ejército intervino para asegurar los
intereses de los sectores dominantes, en 1976 los militares se aventuraron a desarrollar una propuesta
propia.
En el período previo al golpe de estado de 1976 observamos un ferviente estado de
combatividad, movilización y participación activa en la política por parte de los estratos medios e
inferiores (sobre todo la clase obrera o asalariada).
La Junta Militar (primera coalición de las FF.AA.), conformada por Videla, Massera y Agosti,
toma el poder en el '76, derrocando al impotente gobierno de María Estela Martínez de Perón e
imponiendo una dictadura militar (gobierno de facto) presidida por la Junta. Al día siguiente del
Golpe de Estado, el Estatuto del Proceso de Reorganización Nacional se colocó por encima de la
Constitución Nacional y se dictó un paquete de normas legales represivas, aunque después se actuó
desconociendo dichas norma, es decir en forma ilegal con respecto a su propia pseudolegalidad.
Cesaron los derechos constitucionales y se borró al Estado de derecho, se suspendió la actividad
parlamentaria, fueron intervenidas todas las instituciones estatales y se colocó a personal militar a la
cabeza de la administración del estado. Otras acciones tempranas del PRN: suspensión de la actividad
política, de los derechos del trabajador, intervención de los sindicatos, de la CGT, de la CGE,

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prohibición de huelgas, disolución de los partidos políticos, destitución de la Corte Suprema de
Justicia, censura de los medios de comunicación.

Contexto internacional

Según Khavisse y Aspiazu, el peligro subversivo, la creciente influencia de la ideología marxista


revolucionaria, las conquistas de la clase obrera y los sindicatos, el estado de derecho imperante en el
Estado Benefactor, eran una traba para la consecución de ciertos objetivos de la clase dominante, tales
como la implantación de un modelo económico liberal en cuanto al desarrollo de una economía sin
restricciones, la influencia en el poder de los sectores de izquierda y los sindicatos debilitaba cada vez
mas la capacidad de respuesta de un gobierno débil que no era capaz de satisfacer las demandas de los
estratos mas altos.
Para el año 1976 el fenómeno mundial del neoliberalismo empezaba a gestarse, el primer
experimento neoliberal en Chile con Pinochet ya llevaba 3 años y en otras partes del mundo surgían
presiones muy fuertes para que los gobiernos tomen medidas de corte neoliberal. En 1979, la
conservadora Margaret Thatcher asumía como primera ministra de Gran Bretaña y años más tarde,
aún durante la dictadura militar argentina, Ronald Reagan se convertía en presidente de EE. UU.
Ambos iban a convertirse en los abanderados de este innovador modelo económico.
En 1973 se desencadena una fuerte crisis económica producida por el acuerdo entre los países
nucleados en la O.P.E.P. acerca de la suba del precio internacional del barril de petróleo crudo, esto
lleva a una redefinición del sistema capitalista con la consecuente depreciación de la divisa dólar, el
abandono del patrón oro-dólar y la inundación de petrodólares en el mercado y una gran liquidez en
todo el mundo financiero, seguido de una fuerte tendencia prestamista de los Fondos de Inversión
internacionales.
La existencia de préstamos a muy bajo costo para los países subdesarrollados era muy atractiva
para ciertos sectores ligados de distintas formas al Estado Argentino, significaba que el país se podía
endeudar “soberanamente” para encarar políticas públicas buscando el desarrollo, llamando a
licitación para la realización de obras. Allí era donde ingresaban los actores económicos capaces de
llevarlas a cabo, nacía el estado contratista con un grupo de inversores y dueños del capital rodeándolo
recogiendo las grandes ganancias que permitían los sobreprecios y las megaobras públicas. Los
organismos internacionales del crédito tales como el BM o el FMI fueron más propensos en esa
década a prestar dinero a gobiernos de facto que a gobiernos democráticos, existía una serie de
requisitos para recibir el préstamo, y era más fácil cumplir con ellos si no estaba en vigencia la
Constitución ni las reglas de juego democráticas.
El sector conformado por el gran capital argentino más dinámico, es decir: la oligarquía
empresaria-exportadora, el capital extranjero (empresas transnacionales diversificadas), grupos
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vinculados a la especulación financiera, grupos económicamente diversificados producto de grandes
conglomeraciones de empresas, en suma, todas la firmas que aparecían repetidamente en la mayoría
de los sectores productivos de la economía, vieron incrementar su capital exorbitantemente en
detrimento del resto de los actores económicos. Acompañando el furor de la época de la plata dulce, el
dólar barato le permitió a gruesas franjas de las clases medias creer que accedían al primer mundo,
aunque más no sea, en su condición de turistas.
El mundo era bipolar y estaba dividido en dos esferas de influencia. El 1er Mundo: capitalista,
liderado por EE.UU., abarcaba toda europa occidental, Japón, el continente americano menos Cuba y
varios países del tercer mundo de África y Asia. El 2do Mundo: comunista, liderado por la URSS y
China, abarcaba países de Asia, de Medio Oriente, de Europa Oriental y otros países del tercer mundo.
La estrategia que adopta e impulsa EE.UU. a principios de la década del ‘50 para resguardar su
zona de influencia geopolítica y marcar posición en la guerra fría es la Doctrina de Seguridad
Nacional, la Argentina se acoge a tal doctrina durante la etapa desarrollista (Plan Conintes, presidencia
de Frondizi). Se coloca la seguridad nacional por encima de la seguridad personal, las necesidades del
estado antes que los derechos individuales, y el juicio de un élite gobernante sobre el imperio de la ley.
El discurso estadounidense hace a la justificación racional de la intervención militar en la seguridad y
el desarrollo de los conflictos internos y subraya la necesidad de una defensa colectiva del hemisferio
occidental contra el expansionismo comunista.
Con Onganía en el poder, esta ideología tiene plena vigencia, el Cordobazo logra afianzarla.
Años después, el nuevo profesionalismo que adquieren las fuerzas armadas de Latinoamérica hace
hincapié en la intervención militar directa en la política y la inteligencia interior, el uso de métodos no
convencionales para incrementar la eficacia de la guerra antisubversiva la adopción de un nuevo
paradigma del conflicto basado en el concepto de fronteras ideológicas, borrando las fronteras
geopolíticas justificando así la actuación de fuerzas militares de algún país extranjero adherido al
DNS en el piso de algún otro país soberano.
Las experiencias de los militares franceses en la guerra de liberación argelina durante toda una
década previa también es relevante a la hora de analizar los métodos de contrainsurgencia utilizados
por el estado terrorista argentino, teniendo en cuenta que la escuela francesa venía desde la década
pasada instruyendo militares argentinos.
La realidad argentina no escapa a todo este contexto geopolítico de la “guerra fría”, el país toma
posición y se sitúa del lado estadounidense. La ideología vigente junto con los sucesos mundiales más
relevantes tienen repercusiones en la Argentina, donde los actores políticos (podríamos considerar a
las FF.AA. uno de los tantos) toman posiciones. Con Videla en el poder, la Argentina iba a pasar
fervientemente a la delantera en la defensa de los valores cristianos y occidentales, contra la acción
perturbadora de los agentes foráneos, tales agitadores como los marxistas, comunistas, etc. Mas

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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
adelante aclararemos la interpretación y la aplicación de la Doctrina de Seguridad Nacional que
tuvieron los altos mandos de las FF.AA.

Estado Argentino terrorista

Objetivos del PRN

“Era necesario emprender una operación de “cirugía mayor”, así la llamaron. Los campos de
concentración fueron el quirófano, donde se llevó a cabo dicha cirugía; también fueron, sin duda, el
campo de prueba de una nueva sociedad ordenada, controlada y, sobre todo aterrada”.3
Las fuerzas armadas consideraron que su rol político iba mas allá de la tarea de destruir a la
guerrilla. La Junta Militar anunció que su objetivo primordial era fortalecer e integrar la nación, a fin
de que la Argentina pudiera realizar su potencial político y económico. Esta meta de largo plazo, que
implicaba un esfuerzo para reestructurar el estado, la economía y la sociedad ( de acuerdo con el
modelo de libre mercado, como ya dijimos altamente excluyente), exigía primeramente que “las
fuerzas del orden” permanecieran indefinidamente en el poder.
“La subversión no es un problema que sólo exija la intervención militar, es un fenómeno global
que requiere de una estrategia global que abarque todas las áreas: la política, la economía, la cultura y
las fuerza armadas.”4
Alegaban actuar en nombre de “los mas altos intereses de la nación para impedir la desaparición
de la patria como un estado”.
Para el régimen militar, toda disidencia con respecto al nuevo proyecto nacional era una traición
a las creencias nativas y amenazaba la supervivencia física y espiritual de la nación.
La lógica era imponer un nuevo orden socio-económico arrasando con las posibilidades de
resistencia, para lo cual había que terminar con los delegados gremiales combativos, luchadores
sociales, estudiantes radicalizados, jóvenes con inquietudes sociales, guerrilleros, simpatizantes,
sospechosos de serlo, aplicando la metodología de la represión salvaje y clandestina, sirviéndose de la
tenebrosa figura del “desaparecido”.
“El testimoniante ha podido comprobar personalmente que las Fuerzas Armadas Argentinas
dieron el golpe militar el 24 de marzo de 1976 -según el dicho de los altos oficiales a quienes escucho
en reiteradas oportunidades- para asumir el control de la totalidad del aparato del Estado y ponerlo al
servicio de una política de exterminio de los activistas de las organizaciones populares, tanto política
como sindicales, estudiantiles y de las distintos estratos de la sociedad, que expresaran su adhesión a

3
Pilar Calveiro en “ Política y/o violencia. Una aproximación a la guerrilla de los 70”.
4
Entrevista a Videla en abril de 1976.
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proyecto de transformación social, calificados por las FF.AA. como “contrarios al ser nacional y al
orden social natural””.5
El Estado se definió terrorista, aplicando la detención forzada, la tortura y desaparición
sistemática de los elementos “subversivos“, la represión de cualquier intento de oposición, son las
armas predilectas en su “guerra sucia” contra la subversión. La meta fundamental del terror es el
esfuerzo sostenido para abolir la memoria de la solidaridad y los lazos sociales dentro de la clase,
atomizarla e inculcar sentimientos de subordinación, inferioridad y servilismo.
“Las Fuerzas Armadas, concientes que la continuación normal del proceso, no ofrecía un futuro
aceptable para el país, produjeron la única respuesta posible a esta crítica situación. Tal decisión,
fundamentada en la misión y en la esencia misma de las instituciones armadas, fue llevada al plano de
la ejecución con una mesura, responsabilidad, firmeza y equilibrio que han merecido el
reconocimiento del pueblo argentino”. 6
En resumen, el propósito de los golpistas de 1976 era fundar una nueva legalidad, una nueva
escala de valores y de normas sociales que redujera el exterminio del disidente político a la categoría
de procedimiento político rutinario, como método fundamental de ejercicio del poder en un nuevo
orden que sustituyera la discusión y la crítica abierta de lo político y lo social por la obediencia ciega,
en una nueva pirámide de rígidas jerarquías coronadas por una elite integrada por los oficiales de las
tres fuerzas y sus socios civiles. El terrorismo de estado desdibujó los límites entre la acción y la
sanción. Los ciudadanos (si así podían llamarse) no tenían la posibilidad de encontrar reglas claras
que garantizaran sus seguridad personal.

Metodología del Terrorismo de Estado

Rol estatal en la aplicación del terrorismo a escala nacional

Según Botella, los rasgos distintivos del terrorismo observados son:

· Ejercicio de la violencia.
· Acoso a una persona o colectivo social.
· Atemorización de la población.
· Actuación al margen de la ley.

Suponer el terrorismo como compatible con los fines del estado supondría negar la naturaleza del
mismo, puesto que el terrorismo se opone al bien común que es el fin primario y fundamental del

5
Testimonio de Martín Gras, CADHU, 1981.
6
Primer mensaje de Videla luego del Golpe Militar el 24 de Marzo de 1976, emitido por cadena nacional.
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estado como forma organizada que es de la sociedad. A esta incompatibilidad es donde muchos se
acogen para negar la posibilidad teórica del estado terrorista, pero obvian que un estado puede
interpretar como bien común propio el cercenamiento del bien común de otro estado o incluso una
facción de la propia sociedad. Si además añadimos que el estado está gobernado por un grupo
reducido de personas quienes realmente ejercen el poder, en la medida que su estructura sea más
opaca o autoritaria se darán más posibilidades que desde el mismo se ejerza el terror.
El ejercicio de la violencia, como sustanciación del terrorismo, para el estado no ofrece dificultad
pues dispone de toda la estructura de defensa, policial, información, espionaje, recursos, etc. que le
posibilitan la máxima libertad de ejercicio al margen de la ley.
El acoso a un colectivo social desde el estado tiene dos vertientes:
· El enemigo ideológico.
· El enemigo existencial.
El primero es aquel que se constituye como tal porque la facción dominante del estado -que suele
coincidir con quien gobierna- considera que esa otra atenta a la concepción de estado concebido por el
grupo mayoritario. El salto cualitativo de contrincante político a enemigo ideológico es una de las
consecuencias que se derivan de la personalización del estado en la ideología dominante. La
referencia y el grado de acoso al enemigo será proporcionado al peligro de su implantación social.
Este tipo de terrorismo es el que ha conducido a muchos gobiernos al acoso y represión del virtual
enemigo político.
El enemigo existencial es al que se le niega el derecho a ser. En este caso el terror alcanza su
máxima expresión. Aunque podría parecer absurda esta referencia, en la historia se han sucedido casos
con mucha mayor frecuencia de lo que a primera vista podría parecer; por ejemplo: La represión a la
burguesía por los marxistas, la persecución nazi al sionismo, la esclavización de refugiados, la
imposición por la fuerza violentando el derecho internacional, etc.
El estado, que debería ser el garante del bien común entre el cual se cuenta la tranquilidad que
presta la protección, a veces atemoriza a la población para mantener sumisas y controladas las
opciones políticas divergentes a las que asume el poder que gobierna. Temor que se desprende de la
represión silenciosa y de las proclamas coercitivas, aunque unas y otras se justifiquen por la necesidad
de controlar a los grupos enemigos marginales.
La voz del estado se impone tiránica en proporción inversa a la libertad de información
permitida. En la medida que los medios de comunicación son controlados directa o indirectamente por
el poder, se consigue mediante el engaño la adhesión a los postulados del gobierno o el generalizado
temor a la libre expresión.
Pero de todos los rasgos del terrorismo de estado el más grave es la actuación al margen de la ley.
Podría parecer paradójico que el estado que configura sus leyes no las definiera de modo que le
permitieran su represión violenta, pero el problema se plantea en que ningún estado quiere
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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
abiertamente situarse en contra de los principios jurídicos universales de salvaguarda de la libertad, y
por ello en tantas ocasiones decide actuar burlando la ley mediante la impunidad procesal deriva de la
manipulación de los tribunales de justicia.7
La dictadura intentó enraizar su poder a través de la represión directa, de la intimidación
colectiva permanente y también por medio de una intensa actividad propagandística destinada a
producir profundas modificaciones en los sistemas de idea y valores dominantes en la sociedad
argentina.
El acoso al colectivo social fue mediante la persecución del enemigo ideológico, del subversivo,
más adelante aparece detallado como se caracterizó al mismo y el método por el cual su
caracterización se extendió a gran parte de la sociedad. La ambigüedad del estado terrorista
(contradictorio en si mismo, contrario al bien común) va de la mano con el rol de la dictadura militar
que con el objetivo de fortalecer al Estado y salvar a la patria, viene prohibir el disenso y a imponer un
“silencio de cementerio” con respecto a todas aquellos puntos conflictivos de la sociedad civil.

Según Ariel Armony, “Los militares procuraron resolver el problema político del orden con la
implementación de un programa de terror que fusionaba el temor a lo conocido con el temor a lo
desconocido”.
El temor a lo conocido se inculcó mediante la represión física concreta, las amenazas, la
vigilancia, la propaganda y el poder omnipresente del estado. El temor a lo desconocido se infundió
primordialmente a través de la omisión: la desinformación. La ausencia de reglas definidas y de
espacio donde la gente pudiera encontrarse y en los que cada uno reconociera la presencia del otro. El
terror propiciado por el estado anuló la capacidad del individuo para predecir la relación entre la
acción la sanción. Por otra parte el ciclo era completo: la vigilancia mutua reforzaba la obediencia a la
autoridad.

Faz represiva clandestina del Estado

El estado en pos de activar una represión salvaje necesitó de la articulación de una faz
clandestina. Los cuatros requerimientos para la implementación de ésta según Eduardo Luís Duhalde
fueron:

a) Una doctrina, asumida por todos los mandos, que institucionalizara este modelo.
b) Una estructuración jerárquica y controlada de la actividad represiva ilegal pero al
mismo tiempo, descentralizada, para asegurar su eficacia.
7
Adaptación de un artículo acerca del terrorismo estatal publicado en la revista de la UBA “Papeles para el progreso”,
(número 11 noviembre-diciembre 2003, Director: Jorge Botella). El artículo se encontraba “colgado” en la siguiente
dirección: (http://www.papelesparaelprogreso.com/numero11/1105.html)
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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
c) Una infraestructura capaz de conservar la confidencialidad.
d) La impunidad necesaria en el accionar.

El despliegue secreto de la violencia estatal protegería a la fuerzas de seguridad de las


restricciones legales y la presiones internas e internacionales. Además su naturaleza clandestina le
reservaba toda la liberta de acción necesaria para actuar eficazmente.
El aparato de inteligencia que surgió como núcleo autónomo dentro del estado autoritario,
desempeñó un papel central en el despliegue del terrorismo estatal durante la “guerra sucia.”
Los comandantes en jefe pronto coincidieron en que era necesario establecer un orden legal de
facto para combatir la “subversión”. Pero también decidieron que la adopción de una estrategia
clandestina era el único rumbo que garantizaba la aniquilación de la oposición política. “Como la
guerra era ideológica, el poder se transfirió al sector de inteligencia de las fuerzas armadas”, el
personal de este alcanzó un alto nivel de autonomía organizativa.
La Argentina se dividió en zonas a fin de facilitar la implementación de las acciones de
contrainsurgencia. Para mayor efectividad se dividió el territorio nacional en 5 zonas, 19 subzonas y
117 áreas, en cada zona había un centro de toma de decisiones y un grupo de tareas especializado,
asesorados por un aparato de inteligencia, esto aumentó la eficacia del accionar y le proveyó una gran
autonomía y seguridad a los que estaban a cargo. La dictadura de 1976 completó y profundizó el
esquema de persecución y exterminio que comenzara sistemáticamente con la Triple A, liderada por
Lopez Rega.

Distribución de desaparecidos según profesión u ocupación:


Obreros........................................................................................30,0%
Estudiantes...................................................................................21,0%
Empleados....................................................................................17,8%
Profesionales.................................................................................10,7%
Docentes....................................................................................... 5,7%
Conscriptos y personal de las Fuerzas de Seguridad.................... 2,5%
Amas de casa................................................................................ 3,8%
Autónomos y varios..................................................................... 5,0%
Periodistas.................................................................................... 1,6%
Actores y artistas.......................................................................... 1,3%
Religiosos..................................................................................... 0,3%
(Informe de la Conadep, Nunca Mas, Eudeba, 1984)

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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
El ocultamiento de su accionar es la primera característica del estado terrorista, por ello, los
grupos operativos no se identifican, las autoridades niegan la acción o procedimiento y los detenidos
no son reconocidos como tales. Consecuentemente con ese secreto y confidencialidad del actuar
delictivo de los aparatos del Estado, las más altas autoridades del régimen ensayaron a lo largo del
Proceso las explicaciones mas inverosímiles de esto suceso, atribuidos a “las bandas descontroladas”
o a “ajustes de cuentas entre grupos subversivos” o a “enfrentamientos armados con las fuerzas del
orden”, sosteniendo que los desaparecidos son personas “huidas al exterior del país”, etc. A los sumo
sólo reconocieron la existencia de “excesos”.
La homogeneidad de las fuerzas armadas, sellada tanto por el pacto de sangre como por el de
corrupción, necesitaba además tener como sostén del espíritu represivo de cuerpo, una mística
colectiva. La marginalidad en relación al ordenamiento jurídico-institucional de ninguna manera
implicó una obrar ajeno a las estructuras militares. Son esas mismas estructuras operando en forma
paralela y de dentro de la cadena de mandos, las que configuran la faz clandestina.

La misma presenta las siguientes características:

a) Carácter institucional a través de cada arma de las FF.AA. y de Seguridad.


b) Accionar jerárquico y control a través de los mandos naturales.
c) Sujeción a una precisa normativa en el actuar.
d) Complementación de la faz represiva pública (policía, poder judicial) con la faz
clandestina.
e) Flexibilidad operativa, mediante la constitución de unidades esenciales (Grupos de
Tareas”) y participación del conjunto del personal militar media la rotación y
asignación temporaria a estas funciones.

“Ante las dudas de algunos marinos, se aclaró que “se tiraría a los subversivos en pleno vuelo.
Después de los vuelos, los capellanes nos trataban de consolar recordando un precepto bíblico que
habla de separar la hierba mala del trigal””.
Arrepentido Adolfo Scilingo.

Volviendo al concepto de Armony del “terror a lo conocido, pero también a los desconocido” y
articulándolo con la faz represiva clandestina del estado podemos observar claramente lo metódico y
racional del accionar, combinando desinformación con impunidad, ocultamiento por momentos,
justificación por otros. La eficacia de la represión en Argentina se debió en gran a parte a la
integración entre la faz clandestina y la “fachada” oficial, es decir, el poder judicial y las demás
instituciones estatales, junto con la manipulación y control de los medios masivos de comunicación.
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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Este cóctel derrotó cualquier intención de ganar el favor del pueblo por parte de las organizaciones
guerrilleras, a la vez que diezmó sus cuadros más preparados. Aquello que era “moralmente
aceptable” era difundido y justificado, como por ejemplo: “dos extremistas fueron abatidos ayer
durante el mediodía, mientras el personal de una fabrica se disponía a regresar a sus puestos de trabajo
dichos activistas realizaban un bloqueo en la puerta de la planta llamando la huelga, impidiendo el
normal desenvolvimiento del día laboral”. Por otra parte, lo que podía llegar a generar
susceptibilidades se impedía su difusión y nunca veía la luz. Esto generaba una doble afirmación del
orden vigente, legitimando por un lado y ocultando por el otro.

Campos de concentración

En Argentina el asesinato político no fue infrecuente; el secuestro y posterior asesinato con


aparición del cuerpo de la victima se realizó a partir de los 70. Sin embargo, ninguna de estas prácticas
se puede comparar con la desaparición de personas, la cual representa una alusión literal, no hay
cuerpo de la victima ni del delito.8
Esta forma de represión política se generalizó a partir de 1974, con los grupos paramilitares:
Triple A y el Comando Libertadores de América. Ya entonces en 1975, cuando por decreto del poder
ejecutivo se dio la orden de aniquilar el accionar de la guerrilla, se inició una política institucional de
desaparición de personas, con el silencio y el consentimiento del gobierno peronista, de la oposición
radical y de amplios sectores de la sociedad. Dejó de ser un hecho aislado para convertirse en una
tecnología represiva adoptada racional y centralizadamente, en la que la participación de las tres
fuerzas armadas y de las policías (federales y provinciales) permitió que el accionar anti-subversivo se
llevase a cabo con total efectividad. Así, fueron surgiendo los campos de concentración-exterminio.
Estos representaron una modalidad represiva específica en la que el intento totalizador del Estado
encuentra su expresión molecular, y así se sumerge profundamente en la sociedad.
Entre 1976 y 1982 funcionaron en Argentina 340 campos de concentración, por los que pasaron
entre 15 y 20 mil personas, de las cuales el 90 por ciento fueron asesinadas9. Si bien la CONADEP
(Comisión Nacional de Desaparición de Personas) recibió 8960 denuncias, se sabe que muchos de los
casos no fueron denunciados por las familias, y esto lo reflejan las entidades de defensa de los DDHH
gracias a los testimonios de los sobrevivientes, por los que se estima una cifra total de 30 mil
desaparecidos.

8
Fuente: Calveiro Pilar en su libro “Poder y Desaparición”.
9
Conadep. Nunca Más, p. 148.
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 14
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
La Deshumanización

Los campos de concentración eran lugares donde se llevaba clandestinamente a los prisioneros
para ser torturados y extraer de ellos la información necesaria para ubicar a más militantes. A la vez,
fueron parte de un mecanismo con una dinámica de burocratización, rutinización y naturalización de
la muerte. Esta maquinaria fue constituida por varios grupos con diferentes funciones.
• Las Patotas: Era el grupo operativo encargado de secuestrar los “subversivos”. Si en su
realización ocupaban una casa, la saqueaban tomándolo como un botín de guerra.
Desconocían la razón del operativo10
• Los grupos de inteligencia: Manejaban la información existente para orientar el
interrogatorio (junto con la tortura) para que fuera eficaz. Era necesario extirpar la
información que permitiese “salvar otras vidas”. Como resultado producían un informe
que podía conducir a la patota a nuevos blancos.11
• Los guardias internas: Desconocían a los prisioneros y sus razones, sólo cumplían
ordenes. La rigidez de la disciplina y su crueldad se justificaba por la amenaza de los
cautivos. Necesitaban creer que los mismos eran “subversivos”, una amenaza pública que
era preciso exterminar. Este término era utilizado para denotar inferioridad con respecto
al hombre (según las palabras de General Camps “no desaparecieron hombres, sino
subversivos”). 12
• Los desaparecedores de cadáveres: Utilizaron varios métodos para realizar su tarea, entre
ellos se pueden distinguir dos, el transporte de los prisioneros lejos del campo, donde se
los fusilaba y se los enterraba o se los cremaba; y el de más masivo uso, por el cual se le
aplicaban somníferos al cautivo y se lo arrojaba al mar.13

De esta manera, se fragmentaba el trabajo y la responsabilidad moral disminuía. Esto sirvió


después, como defensa, cuando los comandantes respondieron a la acusación en los juicios a las
juntas; por ejemplo, Ramón Camps dijo: “personalmente no eliminé a ningún niño”.14
Esta no fue la única manera por la cual los torturadores reducían la magnitud de sus acciones.
Fue significativo el lenguaje que utilizaron, se sustituyeron palabras para deshumanizar los procesos:
en vez de torturar, “interrogar”; en lugar de matar, “mandar para arriba” o “hacer la boleta”; no se
secuestra, “se chupa”; no se trataba de personas, sino de “paquetes”

10
Vilariño, Raúl David. La Semana, “yo secuestré, mate y vi torturar en la Escuela Mecánica de la Armada”, Nº370, 5-1-
84.
11
General Suárez Mason, Comandante del I Cuerpo de Ejército. Siete Días, “Toda la verdad sobre Suéarez Mason”, Nº876
4-4-84
12
Camps, Ramón. La Semana, “Punta del Este…”, Nº368, 22-12-83
13
Kelman, Herbert; Lee Hamilton. Crímenes de obedicnecia, Buenos Aires, Planeta, 1990, p. 183
14
Camps, Ramón. La Semana, “Punta del Este…”, Nº368, 22-12-83
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 15
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Cuando los prisioneros llegaban al campo, perdían su nombre y se les asignaba un número, así
comenzaba el proceso de desaparición de la identidad. Luego la oscuridad, el silencio, la inmovilidad,
la prohibición de comunicarse y moverse durante meses, generaba un sentimiento de muerte antes de
la muerte, que anulaba todos los vestigios de humanidad.
Los nazis le adjudicaron al pueblo judío cualidades viles y se escudaron en mil falsedades para
justificar su exterminio. Los militares argentinos no escaparon a este recurso: el subversivo fue
considerado alguien que servía a un interés extranjero, generalmente comunista, sin pautas morales,
con entrenamientos para soportar la tortura, no religioso, o en todo caso judío. Las mujeres ostentaban
una enorme liberalidad sexual, eran malas madres y crueles.

La vida en los campos

Los campos funcionaban dentro de dependencias militares o policiales. Los movimientos


ocurrían delante de los empleados y de las personas que atendían en el establecimiento, generando así
un terror generalizado que provocó el silencio de todos15
Los prisioneros eran militantes de organizaciones armadas, activistas políticos de izquierda
(como sindicatos y grupos de derechos humanos) y un grupo de personas casuales que resultaban
implicados por ser parientes de alguien, vecinos, conocidos o por error. Este último grupo desempeñó
un papel elemental en la diseminación del terror, ya que evidenciaba la arbitrariedad del sistema y su
omnipotencia.
Estaban permanentemente encapuchados o vendados, esposados y desnudos, la comida era sólo
la imprescindible para vivir, era escasa y muy mala. El hambre era uno de los tormentos más
utilizados en los campos.16
Los prisioneros, además del impedimento para moverse, comunicarse, comer, perdieron el
derecho de muerte. Según testimonios, varios intentaron suicidarse, y los oficiales, enfurecidos, los
azotaban y les decían que ellos decidirían cuándo su hora habría de llegar. En los campos, los militares
eran quienes determinaban cuando debía morirse el subversivo. Y no solo eso, además del “poder de
muerte”, decidían sobre qué hijo debía nacer y cual no: en las instalaciones había salas para
embarazadas, y las que no morían por la tortura de los interrogatorios, lo hacían después de dar a luz,
dejando a los oficiales la libertad para decidir qué hacer con el hijo, lo que les confería un “poder de
vida”. Así los militares jugaron a ser dioses durante un largo tiempo.17
La tortura, si bien se había aplicado en el país desde muchos años antes, con la existencia de los
campos tuvo una nueva posibilidad: su uso de manera irrestricta e ilimitada. No importaba dejar

15
Conadep. Nunca Más, p. 148.
16
Careaga, Ana María. Testimonio. p. 20
17
Todorov, Tzvetan, op, cit, p. 70.
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 16
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
lesiones, tampoco matar al prisionero, excepto para no desperdiciar la información que éste les podía
proporcionar.
Los métodos más usados fueron la picana eléctrica, la asfixia (ya sea por agua o estrangulación),
golpes con palos y látigos, quemaduras, colgaduras desde las extremidades desde helicópteros,
ataques de perros entrenados, despellejamiento y abuso sexual. De esta, manera los campos cobraron
un número importante de víctimas y cumplieron con el objetivo de destruir toda oposición política y
diseminar el terror, que acallaría a los sobrevivientes por un tiempo.18
Hubo quienes pudieron resistir la tortura o dieron información falsa o no la dieron completa y
pudieron engañar a los oficiales; otros no aguantaron y una vez que comenzaron a dar información no
se detuvieron y se desplazaron progresivamente de victimas a victimarios, o quienes negociaron su
captura y se pasaron de facción.
La desaparición de personas fue cumpliendo indudablemente su objetivo; la delación se
incrementó, y con ella la persecución. Cuando el secuestrado se encontraba en el campo con los demás
presos, la sensación de derrota crecía y colocaba al prisionero en una situación de mayor
desprotección para encarar la tortura.
Pero el campo no puede constituirse como una realidad sin fisuras, de vigilancia total y
permanente. Las personas aprendieron a mirar por debajo de la capucha, entre las vendas, reconocer
voces y caras; desarrollaron técnicas para comunicarse mediante señas y burlar la seguridad. De esta
manera se fue construyendo una sociabilidad en medio del silencio y la inmovilidad.
Jorge Semprún, un sobreviviente, dijo que “en los campos el hombre se convierte en ese
animal capaz de robar el pan de un camarada, de empujarlo hacia la muerte. Pero en los campos el
hombre se hace también ese ser invencible capaz de compartir hasta su última colilla, hasta su último
pedazo de pan, hasta su último aliento, para sostener a los camaradas”.19
Elaboraron apodos, nombres de guerra. Geuna, una sobreviviente, afirmó: “La cuestión es
tener un rostro, un nombre y no ser apenas un número más”. Al identificarse, el individuo comienza a
cuidarse y resiste la animalización. Así fueron surgiendo formas de resistencia al poder, como el
ocultamiento de información, defensa de la propia memoria (no caer en la locura), o el engaño, que
revertía la situación de poder.
Muchos testimonios comentan que tenían un objetivo que les daba fuerza, que alguien debía salir
con vida y contar como se vivía. Esa obsesión era su única resistencia. Por el otro extremo, el suicidio,
que también mostraba un debilitamiento de la omnipotencia del sistema.
Otros realizaron un doble juego: empezaron dando información útil a los oficiales, recibiendo así
un trato especial. Luego se fue constituyendo un grupo para ello, y con la realización de tareas de
servicio (como la limpieza y la preparación de la comida) fue obteniendo privilegios más grandes y

18
Cf. Conadep. Nunca Más.
19
Semprún, Jorge. En Todorov, Tzvetan, op, cit, p. 46.
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 17
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
pudieron repercutir en las actividades represivas, ya sea previniendo a los nuevos prisioneros de las
conductas que les convenía adoptar, o dando avisos a contactos que tenían con el exterior acerca de las
futuras capturas.
Así fue apareciendo el punto ciego del poder: su autosobredimensionamiento. El poder
totalizador tiene una gran debilidad: se cree auténticamente total. Y nunca lo puede ser, ya que cuando
se considera omnipotente es cuando comienza a ser ingenuo.

Un escenario contradictorio

El hecho que las fuerzas regulares operaran con una estructura, un funcionamiento y una
tecnología “por izquierda” (o sea, ilegales), sumado a la negación por parte del gobierno en cuanto a
la existencia de los campos, y a la consideración de que toda acción legal, como la presentación de
hábeas corpus, denuncias, búsqueda de personas, juicios, fuese considerada “subversiva”, generaban
una extraña coexistencia de lo legal y lo ilegal, una inversión de los términos, una confusión desde la
sociedad para distinguir uno del otro.
Así se fue generalizando el secreto, como secuela de la centralidad del poder. El General Tomas
Sánchez de Bustamante declaró: “En esta lucha, el secreto que debe envolver las operaciones
especiales hace que no deba divulgarse a quién se ha capturado y a quién se debe capturar. Debe
existir una nube de silencio que rodee todo…”.20 Dicha nube ocultaba nombres y razones, pero todos
sabían que había desaparecidos, campos de concentración y que la libertad se encontraba limitada. Lo
cual generaba más miedo, ya que cualquiera podía ser víctima de un secuestro, el sólo hecho de
encontrarse en el lugar equivocado podía hacerlo desaparecer.
La misma discordancia se vivía en los campos. La posibilidad de sobrevivir no aumentaba por
brindar información útil, por haber sido víctima de la casualidad, o por no tener relación con
organizaciones guerrilleras, sino todo lo contrario, quienes tenían trayectoria en la militancia, podían
ser útiles a largo plazo y muchos tuvieron la posibilidad de “reaparecer”. Estas lógicas
incomprensibles trastornaban a los prisioneros sumiéndolos en la locura. A esto también contribuyó la
asistencia de médicos, que al mismo tiempo en que los “curaban”, le informaban a los torturadores
donde les convenía golpear; curas que tranquilizaban las conciencias de los desaparecedores mientras
atormentaban a los prisioneros.

20
Sanchez de Bustamante, Tomás. En Lozada, Salvador et al. La ideología de la seguridad nacional, Buenos Aires, El Cid
Editor, 1983, p.42
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 18
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Exterioridad

Los campos fueron el dispositivo represor del Estado, la máquina succionadora, desaparecedora
y asesina que una vez creada cobró vida propia y ya nadie podía controlar; funcionaba
inexorablemente. Una tecnología, como ya se señaló, directamente ligada con un poder de tipo
burocrático, en donde la fragmentación de las tareas desvanecía las responsabilidades.
Sólo pudieron existir en medio de una sociedad que eligió no ver, por su propia impotencia, que
aceptó la incongruencia entre el discurso y la práctica política de los militares. A su vez, la existencia
de los campos contribuyó a la parálisis de la sociedad.
La normalización de la tortura en relación con los presos comunes primero y los políticos
después permitió que nadie se escandalizara por algo que ya era moneda corriente. La necesidad de
exterminar a la subversión fue aceptada por amplios sectores de la sociedad, lo que naturalizó el
derecho de muerte asumido por el Estado.
La sociedad fue la principal destinataria del mensaje; sobre ella se deslizó el terror generalizado.
Sólo de esta manera los militares podrían eliminar lo disfuncional. Videla decía, acerca del accionar
represivo, que era “una guerra que fue reclamada y aceptada como respuesta válida por la mayoría
del pueblo argentino, sin cuyo concurso no hubiera sido posible la obtención del triunfo”. 21
Así como los prisioneros en los campos convivían en oscuridad, silencio e inmóviles, se
pretendió que la sociedad estuviese fraccionada, inmóvil, silenciosa, obediente y que ignore lo que
ocurría. Pero de la misma manera en que los cautivos aprendieron a ver por debajo de las capuchas, la
sociedad recuperó sus movimientos a través de los organismos de derechos humanos, principalmente,
y en menor medida, de los partidos políticos y organizaciones sociales.

La batalla ideológica, definición de la subversión y del subversivo

Una vez más, esta vez ayudados por Armony, interpretando los artilugios de los principales
exponentes de la ideología anticomunista castrista y mesiánica predominante en nuestras FF.AA. de la
época. Aquí analizamos los conceptos aclarados en el título, sabiendo su importancia y huella
imborrable que dejaron en la sociedad Argentina.
“La subversión se definía como “cualquier acción oculta o abierta, insidiosa o violenta que
intente cambiar o destruir el criterio moral y el modo de vida de un pueblo, con el objetivo de tomar el
poder e imponer desde una posición de fuerza un nuevo modo de vida basado en un ordenamiento
diferente de los valores humanos”,[General Roberto Viola dixit]”.22

21
Videla, Rafael. La Semana, 9-8-84, p.9.
22
Fuente: Ariel Armony en su libro: “La Argentina, los Estados Unidos y la cruzada anticomunista en América Central,
1977-1984”.
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 19
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Resulta extraña la ultima definición de subversión ya que con todos los aspectos del desempeño
de las Fuerzas Armadas (en teoría subsidiarias del Estado y del gobierno que lo preside, instituido a
fines de salvaguardar el bien común de la nación, que en un sistema de gobierno democrático es el
voto popular en las elecciones el que le da contenido) durante la última dictadura que han sido citados
y con lo que resta citar, observamos que de acuerdo con la teoría sobre la acción subversiva el
accionar de las Fuerzas Armadas cuadran perfectamente en la misma.
“Un terrorista no es solo el portador de una bomba o una pistola, sino también quién difunde
ideas contrarias a la civilización cristiana y occidental.”23. El contenido de ese ideal occidental y
cristiano era lo difuso del concepto, definido por el propio represor, dejaba la puerta abierta a la
dotación arbitraria de contenido a ese valor máximo, rector de la vida moral y espiritual de los
hombres de bien.
El significado de “subversivo” se caracterizó por una vaguedad llamativa, sufriendo una
permanente redefinición y adaptación a la coyuntura, era el recurso de denuncia a ese otro que no
seguía los cursos normales y morales de acción, desarrollase la actividad que fuese. La vara que medía
lo “subversivo” de un accionar siempre era arbitraria, siempre emitida por la voz de la autoridad, lo
raro de este “mote” es que se le atribuía no sólo al terrorista o guerrillero, sino que las más de las
veces iba dirigido al desobediente, al que pecaba de falta de simpatía por el régimen o al escéptico.
“Primero mataremos a todos los subversivos, luego a sus colaboradores, después a los
simpatizantes, luego a los indiferentes; y por último a los tímidos”.24
Esta última cita es de singular importancia dado que, como lo habíamos anticipado, se coloca
dentro del agregado social objetivo a muchas más gente que la que podrían concebirse como terrorista,
extremista o guerrillero, destacamos la soberbia singular de un personaje totalmente público y
reconocido como lo era entonces el gobernador, la autosuficiencia y seguridad en su propia fuerza con
la que se expresa una amenaza directa dirigida a todo aquel que piense distinto o “se dé el lujo de
disentir”, y más allá, contra aquel que aún simpatizando con la causa militar no haga una defensa
fervorosa de la misma.
Ante la vigencia de la Doctrina de Seguridad Nacional distribuida por EE.UU. y sus aliados en
toda América Latina, la dictadura hace de la misma una bandera propia, le agrega contenido y la
combina con otras fuentes ideológicas para perfeccionar su lucha antisubversiva.
Los militares argentinos sostenían que los límites geográficos no podían ser obstáculo a la
defensa del sistema occidental. Ante la agresión de la Internacional marxista comunista, el concepto
de fronteras nacionales se subordinaba a una dimensión ideológica. En el teatro de operaciones de la
guerra fría, la estrategia del comunismo consistía en promover movimientos insurgentes en el Tercer
Mundo con el objetivo de conquistar la mente de la población. El problema de la seguridad interna se

23
Declaración hecha por Videla a The Times el 4/01/1978
24
General Ibérico Saint Jean, Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Mayo de 1977.
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 20
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
convertía en una preocupación central para el estado, que se veía obligado a combatir la insurgencia
en todos los ámbitos, particularmente en el campo ideológico. A su vez el principio de fronteras
ideológicas definía una nueva clase de cooperación para la seguridad en todo el hemisferio.
Los dos últimos párrafos aportados por Armony definen perfectamente el modo de pensar vigente
y la legitimidad que se desprendía de la aplicación de la DNS a nivel continental, muchas
características aquí citadas fueron propias al país. Es decir, los militares argentinos tomaron la posta
redefiniendo conceptos, metodologías, en suma: aportando su parte a la ideología castrense,
sobretodo en cuanto a la guerrilla urbana y a las técnicas de interrogación. La originalidad del
desarrollo de la represión y de la ideología represiva en el país se debió también al pasado reciente del
país, refiriéndonos al viejo conflicto entre peronistas y antiperonistas, o al enfrentamiento entre la
“patria peronista” y la “patria socialista”.

La Propaganda militar

Con el fin de crear consenso a su favor, la dictadura realizó una campaña de acción psicológica
especifica basada en ciertas conclusiones de la psicología social, que se apoyaba en los sentimientos
de pertenencia social de los individuaos y en la necesidad de que estos desarrollaran actitudes
apropiadas con relación a ciertas demandas sociales.
Cuando se daba información, se omitía lo esencial y se combinaba con la desinformación
(vulgarmente la mentira). Se intentó producir en el cuerpo social un efecto combinado de terror,
parálisis, impotencia y consenso que garantizara el dominio, apoyándose en la vigencia de los valores
sociales hegemónicos. Se proponía desde el discurso, como condición de normalidad el sometimiento
pasivo a la autoridad arbitraria y omnipotente. La dictadura promovió la puesta en marcha de
determinadas conductas en el grupo familiar del desaparecido y en la población toda:

a) Inducción a guardar silencio: Fue si duda la más importante, por la potencia del
mandato, la extensión de su vigencia a lo largo del tiempo, configuró un intento de
renegación social de aquel aspecto de la realidad que “incomodaba”.
b) Inducción de sentimientos de culpa: “¿Cómo educó usted a su hijo?, ¿Sabe usted
exactamente qué esta haciendo su hijo en este momento?”
c) Inducción a dar por muerto al desaparecido.
d) Inducción a considerar la disidencia política como falta de adaptación social y como
campo de la enfermedad mental.
e) Inducción en la población del mecanismo por el cual la sola desaparición de una
persona sería prueba de su culpabilidad. (“en algo andaría”).
f) Inducción al olvido.
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 21
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
g) Inducción a la dilución de responsabilidades.

El elemento principal de la desaparición era su ambigüedad, producida a través de la situación de


presencia-ausencia, existencia-no existencia simultáneas. La dictadura propuso su modelos de
resolución, se debía darlos por muertos, a esto es lo que llamamos renegación social, hay algo que esta
queriendo ocultarse, hay una pugna por la determinación de lo real entre las “locas” de la Plaza de
Mayo junto con la gente que esta al tanto de lo que ocurre y el poder dictatorial. La paradoja es que
negando la existencia de los desaparecidos por cadena nacional a la vez se les esta dando una entidad,
entidad que en la conversación dentro de muchas casas de familias no tenia. Entonces hay un discurso
ambiguo: “no esta, huyó al exterior, nadie hizo nada con el, nadie es responsable”, pero por otro lado:
“algo habrá hecho, por algo habrá desaparecido, hay que hacer lo que nos dicen que debe hacerse para
no ser victima de algo tan siniestro”.
Durante la Dictadura Militar Argentina existió una progresiva censura en los medios de
comunicación. Por ejemplo en los diarios, no se podían usar despachos de agencias extranjeras,
tampoco podía aportar las agencias privadas argentinas, ni los diarios hacer cobertura propia de
noticias. Lo único que se podía comunicar, era lo que venía de la Agencia Oficial TELAM.

Comunicado N° 19, 24/03/76:


Se comunica a la población que la Junta de Comandantes Generales ha resuelto que sea
reprimido con la pena de reclusión por tiempo indeterminado el que por cualquier medio difundiere,
divulgare o propagare comunicados o imágenes provenientes o atribuidas a asociaciones ilícitas o
personas o grupos notoriamente dedicados a actividades subversivas o al terrorismo. Será reprimido
con reclusión de hasta diez años, el que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare
noticias, comunicados o imágenes, con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar las
actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad o Policiales.25
La propaganda militar fue esencial en el ámbito de dominación por control ideológico, llegando a
la mayoría de la población argentina, desinformando, omitiendo, justificando, haciendo uso de la
psicología social o de masas. Se logró una asimilación del normal orden, relegando ciertos valores
culturales tales como la solidaridad, la simpatía por el que es dañado, la posibilidad del disenso, de la
crítica o diálogo constructivo, del valor de la participación política, de la organización en comités
barriales. Obviamente este fenómeno se debió a la actuación en otros ámbitos de la dictadura, pero el
valor de la propaganda era la llegada masiva que tenía y la posibilidad de dar respuestas con poca
explicación frente a las cámaras de televisión.

25
Diario "La Prensa", 24 de marzo de 1976
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 22
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
La Guerrilla

Las organizaciones guerrilleras estaban constituidas por jóvenes de 18 a 25 años, que realizaban
asaltos a bancos, secuestros, asesinatos, colocación de bombas y una gama de acciones que afianzaron
la confianza en la lucha armada para abordar los conflictos políticos; buscaban mayor justicia social,
mejor distribución de la riqueza y más participación política; pretendían ser la vanguardia del pueblo
en su conjunto.
Entre 1970 y 1974 intensificaron su práctica militar y la violencia se vio multiplicada; buscaban
construir un ejército con una potencia análoga al regular, igualmente homogéneo y estructurado.
Las fuerzas Armadas y el gobierno peronista respondieron con todo su potencial de violencia. En
octubre de 1973 comenzó el accionar público de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A)
dirigida por el ministro de Bienestar Social, José López Rega. Para septiembre de 1974 habían muerto
200 personas y se inició la desaparición de personas. La tortura fue moneda corriente, desatándose,
así, la guerra entre la derecha y la izquierda peronista.
A partir del 24 de marzo, la política de desapariciones de la AAA tomó el carácter de modalidad
represiva oficial, y en pocos meses, las agrupaciones ERP y Montoneros fueron destruidas. Muchos de
los militantes abandonaron las organizaciones para salir del país, mientras los otros permanecieron
hasta el final.
La pérdida de amigos, la desconfianza latente en las conducciones, la soledad personal en que los
sumía la clandestinidad, el resentimiento de quienes habían roto sus lazos con las organizaciones pero
por falta de apoyo de éstas no habían podido salir del país, eran hechos que facilitaban la modalidad
del “chupadero”. De ese modo, los campos de concentración funcionaban como quirófanos. El
gobierno militar asumió el disciplinamiento de la sociedad, para moldearla a su imagen, de manera
brutal, generando así obediencia y sumisión a la nueva autoridad.
El miedo jugó un rol central para generar obediencia y disciplinamiento en todo el territorio,
quedando como hechos aislados algunos intentos de insubordinación.

Terrorismo y memoria

La problemática de la memoria social emerge con fuerza en la Argentina en directa relación con
la enormidad de crímenes que golpean la conciencia colectiva y llaman a algún tipo de acción por
parte de la sociedad. Al comienzo, surgió como una forma de resistencia frente a la clandestinidad de
la acción represiva, que se basó en el conocimiento y el desmantelamiento de al magnitud de dichas
injurias. Se puede dividir el proceso de reconstrucción en 3 etapas26:
- Reclamo por la verdad, destino de las víctimas y la información sobre los crímenes;
26
Fuente: Vezzetti Hugo en su libro “Pasado y Presente”.
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 23
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
- Demanda de la justicia, los delitos cometidos desde Estado no quedarían impunes como
en otras dictaduras;
- La memoria, la lucha contra el olvido.
Si bien es verdad que muchos de los cuerpos fueron enterrados y con muchos no se ha dado
todavía, la memoria pudo manifestarse y ser colectiva gracias a los medios de comunicación. Pero la
masividad y el exceso de información saturaron a la gente, trivializaron lo sucedido, y lo que fue
conocido entonces como “el show de horror” concretó uno de los objetivos del poder
concentracionario: normalizar el asesinato y la desaparición. Ya no se trataba de la asociación entre
terrorismo y criminalización del Estado, fue la sociedad en su conjunto, con sus organizaciones y
tradiciones la que pasa a ser objeto de la memoria.
Los sobrevivientes fueron claves para contar lo ocurrido, pero no tenían pruebas, los militares
habían hecho un gran esfuerzo por ocultar los restos de las víctimas. Sin embargo hubo un núcleo
formador de la experiencia social de ese pasado: el Nunca más y las repercusiones del juicio a las
juntas.
El primero se implantó como una revelación, devolvía cierto protagonismo a las víctimas, que ya
no narraban crímenes, sino que testimoniaban pruebas, lo que le otorgó un peso institucional al relato.
El segundo, más allá de la limitación de las condenas; más allá de que sólo se juzgó a las juntas;
más allá de las posteriores leyes de punto final y de amnistía; más allá de que todos los protagonistas
son hombres en actividad dentro de las FF.AA., que continúan su carrera como si nada hubiera
pasado, el juicio fue el golpe más serio que sufrió el poder desaparecedor. Los comandantes todo-
poderosos, que se creían dioses, debieron responder a un juicio, donde aparecieron como un hato de
burócratas, mediocres, vivillos y rateros. Los juicios mostraron que aun contra un poder totalizante, la
sociedad tiene formas de defenderse, resistir.

Lecciones del pasado

Si hay algo que nacía con las apelaciones a la memoria social residía en que la acción y la
intervención sobre la sociedad no dependían de una afirmación positiva, en el sentido de una identidad
o de tradiciones adquiridas. Ese había sido el sentido más tradicional de la memoria, como memoria
ideológica. Lo que nacía con la experiencia histórica del terrorismo era una formación de la memoria
secundaria frente al abismo de lo que la sociedad vivió y frente a las amenazas recientes. En esta
memoria, lo principal no eran los héroes, sino las victimas y la enormidad de los crímenes.
Tzevan Todorov propone, en su trabajo sobre “los abusos de memoria”, una distinción entre la
memoria literal, que se refiere a una recuperación de acontecimientos como hechos singulares,
sometiendo el presente al pasado, y la memoria ejemplar, que se sitúa más allá del acontecimiento,
que lo usa para abordar y pensar otros acontecimientos. Esta segunda caracterización es la que
Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 24
Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
permitiría convertir al pasado en lección, dándole, así, una dimensión pública, problematizandola
constantemente.
En este cruce de la historia y la memoria, surgen dos componentes: uno intelectual de la
memoria, que se propone entender y denunciar; y uno ético que convierte ese saber en un interrogante
que vuelve sobre la sociedad involucrada.

La sociedad, víctima y culpable

El proceso puso a prueba a la sociedad argentina, a sus instituciones, dirigentes, tradiciones;


significó una ruptura traumática respecto de las reglas que habían gobernado la vida política en la
Argentina. La sometió a una violencia sin límites y hasta entonces desconocida para poder vencer toda
resistencia e imponer su dominación a través del miedo.
La dictadura se proponía disciplinar la fuerza de trabajo, suprimir los partidos, reforzar los
lazos familiares tradicionales y moralizar las costumbres. Tanto la iglesia, la clase política, los
sindicalistas y el periodismo apoyaron la implementación del régimen. Casi todos recibieron al golpe
con alivio. Fue por ello que se logró implementar la práctica sistemática de la tortura y el asesinato. La
responsabilidad fue colectiva, y no sólo por lo que se promovió y se apoyó, sino por aquello que fue
incapaz de evitar. En la gente se puede encontrar diferentes tipos de responsabilidad: unos forzados
por la pertenencia a instituciones involucradas en la represión, otros más libremente a brindar apoyo
mediante la delación. La gente se patrulló a sí misma.
De modo que una recuperación de ese período debe combinar tanto trabajo de la memoria
como la admisión de las responsabilidades que la sociedad enfrenta. Guillero O´Donnel, a través
de entrevistas, demostró una decidida transformación del significado de la dictadura en un lapso de
tiempo comparativamente corto: en 1979 interrogó a un grupo de personas sobre cuál era su opinión
sobre el presente, y la mayoría respondió que se vivía una época de caos, violencia e incertidumbre,
donde la demagogia irresponsable había abierto las puertas a la subversión. Luego, en 1982, después
de la guerra de Malvinas, consultó a las mismas personas sobre lo que habían dicho, con la excusa de
que había perdido el material anterior, y las mismas respondieron totalmente lo contrario. La derrota
militar y las violaciones a los derechos humanos revirtieron la opinión generalizada del grupo de
investigación, quien se encontraba convencido de que siempre rechazó al régimen de facto.
La cultura del miedo aparece como una condición y efecto de la dictadura. No sólo como
parálisis, restricción y encierro, sino también como disciplina. Norberto Lechner señala “la
intervención autoritaria se impone por la promesa del orden, de terminar con el miedo, aunque se
generen otros miedos”. La intromisión sirvió para darle una forma visible al desorden y a la
inestabilidad, “el subversivo”.

Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 25


Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Conclusiones

El Terrorismo de Estado fue el instrumento mas eficiente de la Junta Militar para la gestión de la
“cuestión social” argentina, se aplicaron un conjunto de prácticas tendientes a minar los lazos de
solidaridad entre individuos de la misma clase social y a fomentar los sentimientos de odio y rencor
entre clases sociales con intereses económicos adversos. Se buscó la neutralización de la oposición y
resistencia del sector vulnerable de la sociedad a la implementación del nuevo modelo económico
liberal que perjudicaba al mismo. Se combatió la ascendente fuerza social y política de tendencias
izquierdistas que amenazaban los intereses del sector dominante.
Rescatamos la funcionalidad del proyecto militar al modelo neoliberal que llegaba con los
nuevos vientos, vientos de cambio, que soplaban en la economía mundial. La Junta Militar recurrió a
las consecuencias paralizantes del Terrorismo de estado aplicado sobre el conjunto de la Sociedad
civil para alisarle el terreno a la entrada en acción del nuevo paradigma neoliberal y así desarrollar la
economía de mercado sin el estorbo de las fuerzas sociales conflictivas. Se actuó silenciando las voces
contestatarias al régimen de dominación y explotación existente, dejando una puerta abierta a la
“eventual” pronunciación del mismo.
Los objetivos de este accionar fueron entre otras cosas la fragmentación social, la
desmovilización y despolitización del pueblo, objetivos que en cierta medida se alcanzaron, siendo
aún posible su constatación pasados 30 años de los sucesos.
Esta meditada estrategia, acompañada por una política económica de vanguardia (llevada
adelante por el ministro de economía liberal tradicional José Alfredo Martínez de Hoz) produciría
finalmente el hundimiento, la letanía y la debacle profunda y duradera del país.
Cuando los grupos económicamente más poderosos perdieron la capacidad de controlar el
sistema político y ganar elecciones, la vía militar fue el medio para acceder al gobierno; así las fuerzas
armadas se fueron convirtiendo en el núcleo duro y homogéneo del sistema, representando y
negociando con los sectores decisivos.
Cabe aclarar que la Junta Militar no designó a José Alfredo Martínez de Hoz por simpatías con su
proyecto económico. Fue el bloque de intereses económicos que representaba el flamante ministro de
economía el apalancó, asistió y justificó la Dictadura militar. Fueron los artífices de la política
económica y los principales beneficiarios de la puesta en marcha del proyecto global que los militares
le tenían preparado al país, usufructuando con sus negociados y prebendas, sacando partido de su
cercanía a la esfera de la toma arbitraria y autoritaria de decisiones.
Se logró la tan ansiada gobernabilidad sin barrearas, la identificación de la mayoría de los
argentinos con el proyecto militar posibilitado por el control ideológico sentó las bases de la
hegemonía. Con la Dictadura dejó de haber actividad política en defensa de las clases vulnerables de
la sociedad y se pasó a una posición muy defensiva dando pie a una subordinación al capital
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insoslayable. La violencia estatal, en la forma amenaza armada, impidió la posibilidad de suplir la
ausencia de una oposición abierta y desafiante al nuevo orden estatal, esto condenó a los trabajadores
en todo los ámbitos (político-económico-social-cultural) sin importar el sector económico en el cual
eran empleados.

El fin último de toda operatoria terrorista fue el control ideológico. Decimos que la incapacidad
de lograr hegemonía durante los períodos democráticos de la elite económica que apalancó al Proceso
se debió principalmente a la oposición política, con la llegada de la dictadura, la elite se encontró con
innumerables flancos disponibles para vapulear a la resistencia. El férreo y casi total control de los
medios de comunicación masiva fue una de tales opciones, mediante el control de los recursos de
información (uno de los varios recursos de dominación) el gobierno y todo su séquito pudo mantener
bien desinformada, atemorizada y atomizada a la sociedad civil.
Reconocemos también en todos los personajes públicos que encarnaron este oscuro período
como grandes artífices en la aplicación del recurso de lo ambiguo en todos los ámbitos donde se
destacaron. El terror fue articulado con la persuasión para genera productivamente normas no escritas
de lo normal y lo anormal. En la sociedad objetivo, lo antisocial, lo anormal, son el pensamiento
disidente, los vínculos solidarios, la acción social y el protagonismo colectivo.

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Anexo

Sectores perjudicados a
la defensiva
Exterminio de los individuos Represión de la oposición
“incómodos” de la población. y/o resistencia al régimen.

Difusión del terror:


“Terrorismo de Estado”
Silenciamiento y continuación
Extensión de la misma
de la contradicción subyacente
hacia toda la sociedad.
en las relaciones sociales.

Dominación directa: Control ideológico: control de los


sumisión / obediencia. medios de comunicación masiva.

Cooperación de
sectores interesados Hegemonía sólida: alineación Élite económica dominante
bajo un único proyecto. sustentadora del proyecto.

Reorganización total (mesianismo).


Aplicación nuevo mod. económico.

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Bibliografía
Libros consultados en la Biblioteca de la facultad de Ciencias Sociales:

Autor: Aspiazu, Daniel; Basualdo, Eduardo; Khavisse, Miguel.


Título: El nuevo poder económico en la Argentina en los años 80.
Editorial: Siglo Veintiuno
Peso estimado: 250 gramos
Paginas: 230
Temas: Economía y Empresa.
Reseña: En esta edición se confirma que hay un antes y un después en la historia argentina cuya
bisagra fue la política económica implementada por la dictadura dejando una realidad donde más de
un tercio de los trabajadores está desocupado o subocupado y la mitad de la población ha quedado
sumergido en la pobreza. En el otro extremo, un acotado y poderoso núcleo de los sectores
dominantes continúa apropiándose de masas crecientes del excedente económico nacional.
Capítulos que servirán a nuestro propósito:
4to capítulo: Política económica y liderazgo industrial.
5to capítulo: ¿Capitanes de la industria o generales de la economía?
6to capítulo: Conclusiones.

Autor: Daniel Feierstein.


Título: El genocidio como práctica social, entre el nazismo y la experiencia argentina.
Editorial: Fondo de cultura Económica.
Fecha de edición: Julio 2007
Formato: Rústica
Tema: Sociología, Holocausto, Represión Política
Reseña: En esta edición se articulan dos genocidios de modo original: el ejecutado por el nazismo
entre 1933 y 1945, con sus diferentes modalidades, objetivos y momentos, y el ocurrido en Argentina
entre 1974 y 1983, antes y durante la última dictadura militar.
Capítulos que servirán a nuestro propósito:
1ra parte: Algunas cuestiones teóricas.
3ra parte: Hacia un sustento histórico, las prácticas sociales genocidas en la Argentina.
A modo de conclusión: reconstrucción, moral y humanidad.

Autor: Eduardo Luís Duhalde.


Título: El Estado terrorista argentino, Quince años después, una mirada crítica.
Colección: Derechos Humanos
Nro. Edición: 1ª Edición, 1999
Editorial: Eudeba
Fecha de edición: diciembre de 1983
Catálogo: Derecho, Derechos Humanos, Historia Argentina.
Categoría: Ciencias Sociales / Derecho
Reseña: En diciembre de 1983, este libro fue editado por primera vez. Desde entonces hasta hoy, la
obra constituyó una referencia obligada en todo análisis del modelo represivo instalado en Argentina
desde el 24 de marzo de 1976 hasta fines de 1983. Durante quince años la obra permaneció agotada e
inhallable; hoy, Eudeba la acerca a su público nuevamente, acompañada de un trabajo complementario
“Quince años después, una mirada crítica”, en el que Duhalde intenta desentrañar la lógica subyacente
en el comportamiento político de los actores sociales y en las concepciones inherentes al bloque civil
que sustentó el modelo represivo
Capítulos que servirán a nuestro propósito:
-1ra parte: capítulo IV, 253 - 307 págs.: Estructuración de la faz clandestina del Estado.
-2da parte: 307 – 378 págs. Metodología criminal del Estado terrorista.

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Autor: Pilar Calveiro


Título: Poder y desaparición, Los campos de concentración en Argentina
Lugar de edición: Buenos Aires
Editorial: Colihue
Fecha de edición: 1998
Presentación: Rústica Binder
Reseña del libro: Las formas ominosas del poder en los años de la última dictadura militar en
Argentina. Los campos de concentración, la tortura, la muerte, y los mecanismos "desaparecedores"
que han llegado a configurar una categoría que va más allá del mero asesinato. De ese modo, no sólo
propone la autora -que los vivió desde adentro- un recorrido fotográfico por ellos, sino que analiza los
resortes profundos de los mecanismos de desaparición instaurados por la dictadura. Pilar Calveiro
(antropóloga) entrelaza su experiencia personal con su vocación teórico-crítica para pensar los límites
de lo político, y escribe uno de los textos fundamentales de una época terrible. Vive actualmente en
México.

Autor: Rouquié Alain


Título: Argentina hoy
Nro. Edición: 2
Editorial: Siglo veintiuno
Fecha de edición: 1984
Capítulos que servirán a nuestro propósito:
1er capítulo: Hegemonía militar, Estado y dominación social.
3er capítulo: Economia Argentina bajo una estrategia preindustrial.
4to capítulo: Después del diluvio, la clase obrera.

Autor: Novaro, Marcos; Palermo Vicente.


Título: Historia Argentina: La dictadura militar 1976/1983, del golpe de Estado a la restauración
democrática.
Colección: Derechos Humanos
Nro. Edición: 1ª Edición, 1999
Editorial: Paidós.
Fecha de edición: 2003
Tema: Historia Argentina SXX.
Reseña: se recorre el período más complejo y sombrío de la historia del país: el que corresponde al
denominado Proceso de Reorganización Nacional. Período que dejó como secuela, heridas que no han
cicatrizado aún y que, sin duda, hacen del trabajo historiográfico una empresa aún más ardua. En esta
obra, Novaro y Palermo han logrado integrar la narrativa del horror en la compleja trama económica,
social y cultural de esos siete años cuyas consecuencias aún se advierten en la Argentina de hoy.
Continuidad que no se revela únicamente en el rumbo de la política económica, sino también en el
modo en que la solución política democrática ha estado marcada por las lecciones aprendidas y los
legados recibidos del imperio del terror. A partir de los testimonios directos de los protagonistas, de la
profusa documentación de la época, de la consulta del material periodístico y bibliográfico, el libro
reconstruye paso a paso el período que se inicia en 1976, en medio de un agobiante clima de violencia
política, crisis institucional y descalabro económico, y recorre la vida política y cotidiana del país, el
devenir de los planes económicos, las luchas por la vigencia de los derechos humanos, el conflicto del
Beagle, la ominosa guerra de Malvinas, hasta llegar a la transición al orden democrático, concluyendo
en el momento en que se producen las elecciones de 1983 y se inicia un nuevo período en la vida de la
nación.
Capítulos que servirán a nuestro propósito:
2do capítulo: El imperio de la muerte.

Autor: Kordon, Diana R.


Título: Efectos psicológicos de la represión política
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Introducción al Conocimiento de la Sociedad y el Estado
Edición: 2a. ed.
Año: 1987
Pie de imprenta: Buenos Aires: Sudamericana
Tema: Psicología social.
Reseña Este libro es producto de una experiencia compartida con las Madres de Plaza de Mayo. A lo
largo de la misma se elaboran ideas acerca de la incidencia psicológica de la represión estatal y
paraestatal especialmente en Argentina.

Autor: Hugo Vezzetti


Título: Pasado y presente.
Descripción: Podemos prescindir del mismo debido a que el tema que trata lo vemos mejor
desarrollado en el material de Calveiro, este libro serviría de aporte para esclarecer nuestro papel
como redactores de la monografía ya que aquí se estudia el espacio de la memoria en la sociedad post-
dictatorial.

Autor: Armony, Ariel C.


Título: . La Argentina, los Estados Unidos y la cruzada anticomunista en América Central, 1977-1984
Descripción: Este libro no servirá a nuestro trabajo por que aborda el tema de la Doctrina de
Seguridad Nacional desde un punto de vista internacional y nos ofrece una perspectiva relacionada
con nuestra hipótesis directamente.

Mignaqui Gonzalo, Valy Mariano, Mandalunis Sebastián 31