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AGENTES MODELADORES Y FORMADORES DEL PAISAJE

A. INTRODUCCIÓN

B. AGENTES FORMADORES DEL PAISAJE

1. las fuerzas internas

a) fuerzas endógenas
Son
 Manifestaciones externas

• Los plegamientos
• Las fallas
• Las elevaciones o hundimiento de bloques
• El metamorfismo de las rocas
• La expulsión de magma a la superficie

2. las rocas

 Propiedades físicas y químicas


 Edad composición
 Su proceso de formación
 Su disposición posición relativa

C. AGENTES MODELADORES DEL PAISAJE

¿Cuáles son las herramientas de que se vale la naturaleza para esculpir el paisaje?
Son varias. Todos estos agentes se encargan de quitar material de un sitio,
transportarlo y acumularlo en otras partes, es decir, de modificar constantemente el
aspecto del paisaje La acción, no siempre violenta pero constante, de:

1. Agentes abióticos

a) El agua
b) El hielo
c) El oleaje
d) El viento
e) El sustrato
f) El clima

2. Agentes bióticos

a) Formaciones vegetales
b) El hombre
c) La fauna
.
El agua (del latín aqua) es
una sustancia formada por
EL AGUA dos átomos de hidrógeno y
uno de oxígeno (H2O).

Es esencial para la supervivencia de todas las formas conocidas de vida. En su uso


más común, con agua nos referimos a la sustancia en su estado líquido, pero la
misma puede hallarse en forma sólida (hielo), y en forma gaseosa que llamamos
vapor. El agua cubre el 71% de la superficie terrestre.[2] En nuestro planeta, se
localiza principalmente en los océanos donde se concentra el 96,5% del agua total,
los glaciares y casquetes polares tiene el 1,74%, los depósitos subterráneos en
(acuíferos), los permafrost y los glaciares continentales suponen el 1,72% y el
restante 0,016% se reparte en orden decreciente entre lagos, la humedad del suelo,
otros humedales, atmósfera, embalses, ríos y seres vivos.
Desde el punto de vista físico, el agua circula constantemente en un ciclo de
evaporación o transpiración (evapotranspiración), precipitación, y desplazamiento
hacia el mar. Los vientos transportan tanto vapor de agua como el que se vierte en los
mares mediante su curso sobre la tierra, en una cantidad aproximada de 45.000km³ al
año. En tierra firme, la evaporación y transpiración contribuyen con 74.000 km³
anuales a causar precipitaciones de 119.000 km³ al año.
Agua en la industria absorbe una media del 20% del consumo mundial,
empleándose como medio en la refrigeración, el transporte y como disolvente de una
gran variedad de sustancias químicas. El consumo doméstico absorbe del orden del
10% restante.
El agua potable es esencial para todas las formas de vida, incluida la humana. El
acceso al agua potable se ha incrementado sustancialmente durante las últimas
décadas en la práctica totalidad de la superficie terrestre.[7] [8] Sin embargo estudios
de la FAO, estiman que uno de cada cinco países en vías de desarrollo tendrá
problemas de escasez de agua antes del 2030; en esos países es urgente un menor
gasto de agua en la agricultura modernizando los sistemas de riego.

DISTRIBUCIÓN DE AGUA EN LA NATURALEZA

La mayoría del agua que existe en el universo puede haber surgido como derivado
de la formación de una estrella. El nacimiento de las estrellas suele causar un fuerte
flujo de gases y polvo cósmico. Cuando este material colisiona con el gas de las
zonas exteriores, las ondas de choque producidas comprimen y calientan el gas. Se
piensa que el agua es producida en este gas cálido y denso.20 Se ha detectado agua
en nubes interestelares dentro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. Estas nubes
interestelares pueden condensarse eventualmente en forma de una nebulosa solar.
Además, se piensa que el agua puede ser abundante en otras galaxias, dado que sus
componentes (hidrógeno y oxígeno) están entre los más comunes del universo.
EL AGUA Y LA ZONA HABITABLE

Zona habitable en el Sistema


Solar donde el sol genera unas
condiciones de presión y
temperatura que permite la
existencia de agua en sus tres
estados (marcada en azul).
Interpolación de la zona habitable
en otros sistemas planetarios con
soles de diferentes tamaños.
La existencia de agua en estado
líquido -en menor medida en sus formas de hielo o vapor- sobre la Tierra es vital
para la existencia de la vida tal como la conocemos. La Tierra está situada en un área
del sistema solar que reúne condiciones muy específicas, pero si estuviésemos un
poco más cerca del Sol -un 5%, o sea 8 millones de kilómetros- ya bastaría para
dificultar enormemente la existencia de los tres estados de agua conocidos.[27] La
masa de la Tierra genera una fuerza de gravedad que impide que los gases de la
atmósfera se dispersen. El vapor de agua y el dióxido de carbono se combinan,
causando lo que ha dado en llamarse el efecto invernadero. Aunque se suele atribuir a
este término connotaciones negativas, el efecto invernadero es el que mantiene la
estabilidad de las temperaturas, actuando como una capa protectora de la vida en el
planeta. Si la Tierra fuese más pequeña, la menor gravedad ejercida sobre la
atmósfera haría que ésta fuese más delgada, lo que redundaría en temperaturas
extremas, evitando la acumulación de agua excepto en los casquetes polares (tal
como ocurre en Marte). Algunos teóricos han sugerido que la misma vida, actuando
como un macroorganismo, mantiene las condiciones que permiten su existencia. La
temperatura superficial de la tierra ha estado en relativamente constante variación a
través de las eras geológicas, a pesar de los cambiantes niveles de radiación solar.
Este hecho ha motivado que algunos investigadores crean que el planeta está
termorregulado mediante la combinación de gases del efecto invernadero y el albedo
atmosférico y superficial. Esta hipótesis, conocida como la teoría de Gaia, no es sin
embargo la posición más adoptada entre la comunidad científica. El estado del agua
también depende de la gravedad de un planeta. Si un planeta es lo bastante grande, el
agua que exista sobre él permanecería en estado sólido incluso a altas temperaturas,
dada la elevada presión causada por la gravedad.

Volumen en km³ Porcentaje


Situación del agua de agua de agua
Agua dulce Agua salada
dulce total
Océanos y mares - 1.338.000.000 - 96,5
Casquetes y glaciares polares 24.064.000 - 68,7 1,74
Agua subterránea salada - 12.870.000 - 0,94
Agua subterránea dulce 10.530.000 - 30,1 0,76
Glaciares continentales y
300.000 - 0,86 0,022
Permafrost
Lagos de agua dulce 91.000 - 0,26 0,007
Lagos de agua salada - 85.400 - 0,006
Humedad del suelo 16.500 - 0,05 0,001
Atmósfera 12.900 - 0,04 0,001
Embalses 11.470 - 0,03 0,0008
Ríos 2.120 - 0,006 0,0002
Agua biológica 1.120 - 0,003 0,0001
Total agua dulce 35.029.110 100 -
Total agua en la tierra 1.386.000.000 - 100

El ciclo del agua

Con ciclo del agua -conocido científicamente como el ciclo hidrológico- se denomina al
continuo intercambio de agua dentro de la hidrosfera, entre la atmósfera, el agua
superficial y subterránea y los organismos vivos. El agua cambia constantemente su
posición de una a otra parte del ciclo de agua, implicando básicamente los siguientes
procesos físicos:

• evaporación de los océanos y otras masas de agua y transpiración de los seres


vivos (animales y plantas) hacia la atmósfera,
• precipitación, originada por la condensación de vapor de agua, y que puede
adaptar múltiples formas,
• escorrentía, o movimiento de las aguas superficiales hacia los océanos.

La energía del sol calienta la tierra, generando corrientes de aire que hacen que el agua
se evapore, ascienda por el aire y se condense en altas altitudes, para luego caer en
forma de lluvia. La mayor parte del vapor de agua que se desprende de los océanos
vuelve a los mismos, pero el viento desplaza masas de vapor hacia la tierra firme, en la
misma proporción en que el agua se precipita de nuevo desde la tierra hacia los mares
(unos 45.000 km³ anuales). Ya en tierra firme, la evaporación de cuerpos acuáticos y la
transpiración de seres vivos contribuye a incrementar el total de vapor de agua en otros
74.000 km³ anuales. Las precipitaciones sobre tierra firme -con un valor medio de
119.000 km³ anuales- pueden volver a la superficie en forma de líquido -como lluvia-,
sólido -nieve o granizo-, o de gas, formando nieblas o brumas. El agua condensada
presente en el aire es también la causa de la formación del arco iris: La refracción de la
luz solar en las minúsculas partículas de vapor, que actúan como múltiples y pequeños
prismas. El agua de escorrentía suele formar cuencas, y los cursos de agua más
pequeños suelen unirse formando ríos. El desplazamiento constante de masas de agua
sobre diferentes terrenos geológicos es un factor muy importante en la conformación del
relieve. Además, al arrastrar minerales durante su desplazamiento, los ríos cumplen un
papel muy importante en el enriquecimiento del suelo. Parte de las aguas de esos ríos se
desvían para su aprovechamiento agrícola. Los ríos desembocan en el mar, depositando
los sedimentos arrastrados durante su curso, formando deltas. El terreno de estos deltas
es muy fértil, gracias a la riqueza de los minerales concentrados por la acción del curso
de agua. El agua puede ocupar la tierra firme con consecuencias desastrosas: Las
inundaciones se producen cuando una masa de agua rebasa sus márgenes habituales o
cuando comunican con una masa mayor -como el mar- de forma irregular. Por otra
parte, y aunque la falta de precipitaciones es un obstáculo importante para la vida, es
natural que periódicamente algunas regiones sufran sequías. Cuando la sequedad no es
transitoria, la vegetación desaparece, al tiempo que se acelera la erosión del terreno.
Este proceso se denomina desertización29 y muchos países adoptan políticas30 para
frenar su avance. En 2007, la ONU declaró el 17 de junio como el Día mundial de
lucha contra la desertización y la sequía".

El hielo es agua sólida cristalizada, congelada. Es uno de los tres estados naturales del
agua.

El agua pura se congela a la altitud del nivel del mar a 0°C . El agua, junto con el galio,
bismuto, ácido acético, antimonio y el silicio, es una de las pocas sustancias que al
congelarse aumentan de volumen (es decir, que disminuye su densidad); la mayoría de

Hielo

Las otras sustancias se contraen al congelarse. Esta propiedad evita que los océanos de
las regiones polares de la Tierra se congelen en todo su volumen, puesto que el hielo
flota en el agua y es lo que queda expuesto a los cambios de temperatura de la
atmósfera.

Tipos de hielo

En el hielo, como en la mayoría de los sólidos, las moléculas se acomodan en una


formación ordenada. Sin embargo, dependiendo de las condiciones de presión y
temperatura, es posible que adopten diferentes formas de ordenarse. A partir de 1900,
Gustavo Tamman y posteriormente en 1912 Percy Bridgman hicieron experimentos
sobre el hielo aplicándole diferentes presiones y temperaturas, y obtuvieron hielos
diferentes con mayores densidades a la normal (posteriormente se encontraron muchos
más tipos de hielo). Todas estas formas de hielo tienen estructuras más compactas
(diferentes formas de un elemento existentes en el mismo estado físico), o sea que se
forman varias modificaciones alotrópicas o alótropos.

En forma natural, en la Tierra (dadas sus condiciones de presión y temperatura),


solamente puede existir un tipo de hielo (hielo I). Sin embargo, en otros planetas o en
satélites, en los que las condiciones de presión y de temperatura son diferentes, el hielo
puede presentarse en otras clases.

Los tipos de hielo conocidos son los siguientes:

• Hielo lc (baja temperatura, cúbica centrada en las caras, densidad


aproximadamente 900 kg/m3).
• Hielo II (baja temperatura, ortorrómbica centrado, densidad aproximadamente
1.200 kg/m3).
• Hielo III ó Iii (baja temperatura, tetragonal, densidad aproximadamente
1.100 kg/m3).
• Hielo V (alta presión, baja temperatura, monoclínica de base centrada, densidad
aproximadamente 1.200 kg/m3).
• Hielo VI (alta presión, baja temperatura, tetragonal, densidad aproximadamente
1.300 kg/m3).
• Hielo VII (alta temperatura, alta presión, cúbico sencilla, densidad
aproximadamente 1.700 kg/m3).
• Hielo VIII (alta presión, tetragonal centrada, densidad aproximadamente
1.600 kg/m3).
• Hielo IX (alta presión, tetragonal, densidad aproximadamente 1.200 kg/m3).
• Hielo XII (alta presión, baja temperatura, tetragonal, densidad aproximadamente
1.300 kg/m3).

Viento

El viento es el movimiento del aire que está presente en la atmósfera, especialmente, en


la litosfera, producido por causas naturales. Se trata de un fenómeno meteorológico.

La causa de los vientos está en los movimientos de rotación y de traslación terrestres

que dan origen, a su vez, a diferencias considerables en


la radiación solar o (insolación), principalmente de onda larga (infrarroja o térmica), que
es absorbida de manera indirecta por la atmósfera, de acuerdo con la propiedad
diatérmica del aire, según la cual la radiación solar sólo calienta indirectamente a la
atmósfera ya que los rayos solares pueden atravesar la atmósfera sin calentarla. Son los
rayos de calor (infrarrojos) reflejados por la superficie terrestre y acuática de la Tierra
los que sí logran calentar el aire. La insolación es casi la única fuente de calor que puede
dar origen al movimiento del aire, es decir, a los vientos. A su vez, el desigual
calentamiento del aire da origen a las diferencias de presión y esas diferencias de
presión dan origen a los vientos.

Tipos de vientos

De acuerdo con la escala o dimensión del recorrido de los vientos tenemos tres tipos de
vientos: los vientos planetarios, los vientos regionales y los locales, aunque hay
algunos tipos, como los monzones, que son más difíciles de determinar y que ocupan
variantes dentro de esta simple clasificación.

Vientos planetarios
Los vientos globales, constantes o planetarios, se generan principalmente como
consecuencia del movimiento de rotación terrestre, que origina un desigual
calentamiento de la atmósfera por la insolación y proceden de centros de acción
dispuestos en franjas latitudinales de altas y bajas presiones, es decir, de anticiclones y
depresiones. Estos cinturones se disponen aproximadamente en las latitudes
ecuatoriales, subtropicales y polares (círculos polares) y se encargan de transportar una
cantidad de energía realmente enorme, ante la cual, la posibilidad de un calentamiento
global de carácter antropogénico parecería no tener ningún valor.

Zona de convergencia intertropical

La zona de convergencia intertropical es un cinturón de bajas presiones (Strahler señala


que este cinturón tiene una presión ligeramente por debajo de lo normal, por lo común
entre 1009 y 1013 mb, es decir, milibares)2 y está determinada por el movimiento de
rotación terrestre el cual genera lo que se conoce como abultamiento ecuatorial terrestre,
mucho más notorio, por la diferente densidad, en los océanos que en los continentes y
aún más notorio en la atmósfera que en los océanos.

Zonas de divergencia subtropical

Son los vientos que se dan en las zonas tropicales

Zonas de convergencia polar

son zonas a las que los vientos provenientes de los polos afectan en su clima y vegetacio

Vientos regionales

Son determinados por la distribución de tierras y mares, así como por los grandes
relieves continentales.

Vientos locales

Como los demás tipos de vientos, los vientos locales presentan un desplazamiento del
aire desde zonas de alta presión a zonas de baja presión, determinando los vientos
dominantes y los vientos reinantes3 de un área más o menos amplia. Aun así hay que
tener en cuenta numerosos factores locales que influyen o determinan los caracteres de
intensidad y periodicidad de los movimientos del aire. Estos factores, difíciles de
simplificar por su multiplicidad, son los que permiten hablar de vientos locales, los
cuales son en muchos lugares más importantes que los de carácter general. Estos tipos
de vientos son los siguientes:

• Brisas marina y terrestre


• Brisa de valle
• Brisa de montaña
• Viento catabático. Vientos que descienden desde las alturas hasta el fondo de los
valles producido por el deslizamiento al ras de suelo del aire frío y denso desde
los elementos del relieve más altos. Aparecen de forma continuada en los
grandes glaciares, adquiriendo enormes proporciones en la capa de hielo de
Groenlandia y de la Antártida, donde soplan a velocidades continuas que
superan los 200 km/h motivado por la ausencia de obstáculos que frenan su
aceleración.
• Viento anabático. Vientos que ascienden desde las zonas más bajas hacia las
más altas a medida que el sol calienta el relieve.

El viento actúa como agente de transporte, en efecto, interviene en la polinización


anemófila, en el desplazamiento de las semillas. Es también un agente erosivo.

Características físicas de los vientos

Anemómetro, sensor de velocidad y dirección del viento.

El estudio sistemático de las características del viento es muy importante para:

• Dimensionar estructuras de edificios como silos, grandes galpones, edificaciones


elevadas, etc.;
• Diseñar campos de generación eólica de energía eléctrica;
• Diseñar protección de márgenes en embalses y los taludes de montante en las
presas.

La medición de la velocidad y dirección del viento se efectúa con instrumentos


registradores llamados anemómetros, que dispone de dos sensores, uno para medir la
velocidad y otro para medir la dirección del viento. Las mediciones se registra en
anemógrafos.

Para que las mediciones sean comparables con las mediciones efectuadas en otros
lugares del planeta, las torres con los sensores de velocidad y dirección deben obedecer
a normativas estrictas dictadas por la OMM - Organización Meteorológica Mundial.
El SUSTRATO

Un sustrato es todo material sólido distinto del suelo, natural, de


síntesis o residual, mineral u orgánico, que, colocado en un
contenedor, en forma pura o en mezcla, permite el anclaje del
sistema radicular de la planta, desempeñando, por tanto, un
papel de soporte para la planta. El sustrato puede intervenir o
no en el complejo proceso de la nutrición mineral de la planta.

PROPIEDADES DE LOS SUSTRATOS DE CULTIVO.

2.1. Propiedades físicas.

A)POROSIDAD.

Es el volumen total del medio no ocupado por las partículas


sólidas, y por tanto, lo estará por aire o agua en una cierta
proporción. Su valor óptimo no debería ser inferior al 80-85 %,
aunque sustratos de menor porosidad pueden ser usados
ventajosamente en determinadas condiciones.
La porosidad debe ser abierta, pues la porosidad ocluida, al no
estar en contacto con el espacio abierto, no sufre intercambio de
fluidos con él y por tanto no sirve como almacén para la raíz. El
menor peso del sustrato será el único efecto positivo. El espacio
o volumen útil de un sustrato corresponderá a la porosidad
abierta.
El grosor de los poros condiciona la aireación y retención de
agua del sustrato. Poros gruesos suponen una menor relación
superficie/volumen, por lo que el equilibrio tensión
superficial/fuerzas gravitacionales se restablece cuando el poro
queda solo parcialmente lleno de agua, formando una película
de espesor determinado.
El equilibrio aire/agua se representa gráficamente mediante las
curvas de humectación. Se parte de un volumen unitario
saturado de agua y en el eje de ordenadas se representa en
porcentaje el volumen del material sólido más el volumen de
porosidad útil. Se le somete a presiones de succión crecientes,
expresadas en centímetros de columnas de agua, que se van
anotando en el eje de abcisas. A cada succión corresponderá
una extracción de agua cuyo volumen es reemplazado por el
equivalente de aire. De modo que a un valor de abcisas
corresponde una ordenada de valor igual al volumen del
material sólido más el volumen de aire. El volumen restante
hasta el 100 % corresponde al agua que aún retiene el sustrato.
B) DENSIDAD.

La densidad de un sustrato se puede referir bien a la del


material sólido que lo compone y entonces se habla de densidad
real, o bien a la densidad calculada considerando el espacio
total ocupado por los componentes sólidos más el espacio
poroso, y se denomina porosidad aparente.
La densidad real tiene un interés relativo. Su valor varía según la
materia de que se trate y suele oscilar entre 2,5-3 para la
mayoría de los de origen mineral. La densidad aparente indica
indirectamente la porosidad del sustrato y su facilidad de
transporte y manejo. Los valores de densidad aparente se
prefieren bajos (0,7-01) y que garanticen una cierta consistencia
de la estructura.

C) ESTRUCTURA.

Puede ser granular como la de la mayoría de los sustratos


minerales o bien fibrilar. La primera no tiene forma estable,
acoplándose fácilmente a la forma del contenedor, mientras que
la segunda dependerá de las características de las fibras. Si son
fijadas por algún tipo de material de cementación, conservan
formas rígidas y no se adaptan al recipiente pero tienen cierta
facilidad de cambio de volumen y consistencia cuando pasan de
secas a mojadas.

D) GRANULOMETRÍA.

El tamaño de los gránulos o fibras condiciona el comportamiento


del sustrato, ya que además de su densidad aparente varía su
comportamiento hídrico a causa de su porosidad externa, que
aumenta de tamaño de poros conforme sea mayor la
granulometría.

2.2. Propiedades químicas.

La reactividad química de un sustrato se define como la


transferencia de materia entre el sustrato y la solución nutritiva
que alimenta las plantas a través de las raíces. Esta
transferencia es recíproca entre sustrato y solución de
nutrientes y puede ser debida a reacciones de distinta
naturaleza:
a) Químicas. Se deben a la disolución e hidrólisis de los propios
sustratos y pueden provocar:

• Efectos fitotóxicos por liberación de iones H+ y OH- y


ciertos iones metálicos como el Co+2.
• Efectos carenciales debido a la hidrólisis alcalina de
algunos sustratos que provoca un aumento del pH y la
precipitación del fósforo y algunos microelementos.
• Efectos osmóticos provocados por un exceso de sales
solubles y el consiguiente descenso en la absorción de
agua por la planta.

b) Físico-químicas. Son reacciones de intercambio de iones. Se


dan en sustratos con contenidos en materia orgánica o los de
origen arcilloso (arcilla expandida) es decir, aquellos en los que
hay cierta capacidad de intercambio catiónico (C.I.C.). Estas
reacciones provocan modificaciones en el pH y en la
composición química de la solución nutritiva por lo que el control
de la nutrición de la planta se dificulta.

c) Bioquímicas. Son reacciones que producen la biodegradación


de los materiales que componen el sustrato. Se producen sobre
todo en materiales de origen orgánico, destruyendo la
estructura y variando sus propiedades físicas. Esta
biodegradación libera CO2 y otros elementos minerales por
destrucción de la materia orgánica.
Normalmente se prefieren son sustratos inertes frente a los
químicamente activos. La actividad química aporta a la solución
nutritiva elementos adicionales por procesos de hidrólisis o
solubilidad. Si éstos son tóxicos, el sustrato no sirve y hay que
descartarlo, pero aunque sean elementos nutritivos útiles
entorpecen el equilibrio de la solución al superponer su
incorporación un aporte extra con el que habrá que contar, y
dicho aporte no tiene garantía de continuidad cuantitativa
(temperatura, agotamiento, etc). Los procesos químicos también
perjudican la estructura del sustrato, cambiando sus
propiedades físicas de partida.

2.3. Propiedades biológicas.

Cualquier actividad biológica en los sustratos es claramente


perjudicial. Los microorganismos compiten con la raíz por
oxígeno y nutrientes. También pueden degradar el sustrato y
empeorar sus características físicas de partida. Generalmente
disminuye su capacidad de aireación, pudiéndose producir
asfixia radicular. La actividad biológica está restringida a los
sustratos orgánicos y se eliminarán aquellos cuyo proceso
degradativo sea demasiado rápido.

Así las propiedades biológicas de un sustrato se pueden


concretar en:

a) Velocidad de descomposición.
La velocidad de descomposición es función de la población
microbiana y de las condiciones ambientales en las que se
encuentre el sustrato. Esta puede provocar deficiencias de
oxígeno y de nitrógeno, liberación de sustancias fitotóxicas y
contracción del sustrato. La disponibilidad de compuestos
biodegradables (carbohidratos, ácidos grasos y proteínas)
determina la velocidad de descomposición.

b) Efectos de los productos de descomposición.


Muchos de los efectos biológicos de los sustratos orgánicos se
atribuyen a los ácidos húmicos y fúlvicos, que son los productos
finales de la degradación biológica de la lignina y la
hemicelulosa. Una gran variedad de funciones vegetales se ven
afectadas por su acción.

c) Actividad reguladora del crecimiento.


Es conocida la existencia de actividad auxínica en los extractos
de muchos materiales orgánicos utilizados en los medios de
cultivo.

3. CARACTERÍSTICAS DEL SUSTRATO IDEAL.

El mejor medio de cultivo depende de numerosos factores como


son el tipo de material vegetal con el que se trabaja (semillas,
plantas, estacas, etc.), especie vegetal, condiciones climáticas,
sistemas y programas de riego y fertilización, aspectos
económicos, etc.

Para obtener buenos resultados durante la germinación, el


enraizamiento y el crecimiento de las plantas, se requieren las
siguientes características del medio de cultivo:

a) Propiedades físicas:

• Elevada capacidad de retención de agua fácilmente


disponible.
• Suficiente suministro de aire.
• Distribución del tamaño de las partículas que
mantenga las condiciones anteriores.
• Baja densidad aparente.
• Elevada porosidad.
• Estructura estable, que impida la contracción (o
hinchazón del medio).

b) Propiedades químicas:

• Baja o apreciable capacidad de intercambio catiónico,


dependiendo de que la fertirrigación se aplique
permanentemente o de modo intermitente,
respectivamente.
• Suficiente nivel de nutrientes asimilables.
• Baja salinidad.
• Elevada capacidad tampón y capacidad para mantener
constante el pH.
• Mínima velocidad de descomposición.

c) Otras propiedades.

• Libre de semillas de malas hierbas, nematodos y otros


patógenos y sustancias fitotóxicas.
• Reproductividad y disponibilidad.
• Bajo coste.
• Fácil de mezclar.
• Fácil de desinfectar y estabilidad frente a la
desinfección.
• Resistencia a cambios externos físicos, químicos y
ambientales.

4. TIPOS DE SUSTRATOS.

Existen diferentes criterios de clasificación de los sustratos,


basados en el origen de los materiales, su naturaleza, sus
propiedades, su capacidad de degradación, etc.

4.1. Según sus propiedades.

• Sustratos químicamente inertes. Arena granítica o


silícea, grava, roca volcánica, perlita, arcilla expandida,
lana de roca, etc.
• Sustratos químicamente activos. Turbas rubias y
negras, corteza de pino, vermiculita, materiales ligno-
celulósicos, etc.

Las diferencias entre ambos vienen determinadas por la


capacidad de intercambio catiónico o la capacidad de
almacenamiento de nutrientes por parte del sustrato. Los
sustratos químicamente inertes actúan como soporte de la
planta, no interviniendo en el proceso de adsorción y fijación de
los nutrientes, por lo que han de ser suministrados mediante la
solución fertilizante. Los sustratos químicamente activos sirven
de soporte a la planta pero a su vez actúan como depósito de
reserva de los nutrientes aportados mediante la fertilización.
almacenándolos o cediéndolos según las exigencias del vegetal.

.2. Según el origen de los materiales.

4.2.1. Materiales orgánicos.

• De origen natural. Se caracterizan por estar sujetos a


descomposición biológica (turbas).
• De síntesis. Son polímeros orgánicos no
biodegradables, que se obtienen mediante síntesis
química (espuma de poliuretano, poliestireno
expandido, etc.).
• Subproductos y residuos de diferentes actividades
agrícolas, industriales y urbanas. La mayoría de los
materiales de este grupo deben experimentar un
proceso de compostaje, para su adecuación como
sustratos (cascarillas de arroz, pajas de cereales, fibra
de coco, orujo de uva, cortezas de árboles, serrín y
virutas de la madera, residuos sólidos urbanos, lodos
de depuración de aguas residuales, etc.).

4.2.2. Materiales inorgánicos o minerales.

• De origen natural. Se obtienen a partir de rocas o


minerales de origen diverso, modificándose muchas
veces de modo ligero, mediante tratamientos físicos
sencillos. No son biodegradables (arena, grava, tierra
volcánica, etc.).
• Transformados o tratados. A partir de rocas o
minerales, mediante tratamientos físicos, más o
menos complejos, que modifican notablemente las
características de los materiales de partida (perlita,
lana de roca, vermiculita, arcilla expandida, etc.).
• Residuos y subproductos industriales. Comprende los
materiales procedentes de muy distintas actividades
industriales (escorias de horno alto, estériles del
carbón, etc.).

5. DESCRIPCIÓN GENERAL DE ALGUNOS SUSTRATOS.


5.1. Sustratos naturales

A) AGUA.

Es común su empleo como portador de nutrientes, aunque


también se puede emplear como sustrato.

B) GRAVAS.

Suelen utilizarse las que poseen un diámetro entre 5 y 15 mm.


Destacan las gravas de cuarzo, la piedra pómez y las que
contienen menos de un 10% en carbonato cálcico. Su densidad
aparente es de 1.500-1.800 kg/m3. Poseen una buena
estabilidad estructural, su capacidad de retención del agua es
baja si bien su porosidad es elevada (más del 40% del volumen).
Su uso como sustrato puede durar varios años. Algunos tipos de
gravas, como las de piedra pómez o de arena de río, deben
lavarse antes de utilizarse. Existen algunas gravas sintéticas,
como la herculita, obtenida por tratamiento térmico de pizarras.

C) ARENAS.

Las que proporcionan los mejores resultados son las arenas de


río. Su granulometría más adecuada oscila entre 0,5 y 2 mm de
diámetro. Su densidad aparente es similar a la grava. Su
capacidad de retención del agua es media (20 % del peso y más
del 35 % del volumen); su capacidad de aireación disminuye con
el tiempo a causa de la compactación; su capacidad de
intercambio catiónico es nula. Es relativamente frecuente que su
contenido en caliza alcance el 8-10 %. Algunos tipos de arena
deben lavarse previamente. Su pH varía entre 4 y 8. Su
durabilidad es elevada. Es bastante frecuente su mezcla con
turba, como sustrato de enraizamiento y de cultivo en
contenedores.

D) TIERRA VOLCÁNICA.

Son materiales de origen volcánico que se utilizan sin


someterlos a ningún tipo de tratamiento, proceso o
manipulación. Están compuestos de sílice, alúmina y óxidos de
hierro. También contiene calcio, magnesio, fósforo y algunos
oligoelementos. Las granulometrías son muy variables al igual
que sus propiedades físicas. El pH de las tierras volcánicas es
ligeramente ácido con tendencias a la neutralidad. La C.I.C. es
tan baja que debe considerarse como nulo. Destaca su buena
aireación, la inercia química y la estabilidad de su estructura.
Tiene una baja capacidad de retención de agua, el material es
poco homogéneo y de difícil manejo.

E) TURBAS.

Las turbas son materiales de origen vegetal, de propiedades


físicas y químicas variables en función de su origen. Se pueden
clasificar en dos grupos: turbas rubias y negras. Las turbas
rubias tienen un mayor contenido en materia orgánica y están
menos descompuestas, las turbas negras están más
mineralizadas teniendo un menor contenido en materia
orgánica.
Es más frecuente el uso de turbas rubias en cultivo sin suelo,
debido a que las negras tienen una aireación deficiente y unos
contenidos elevados en sales solubles. Las turbias rubias tiene
un buen nivel de retención de agua y de aireación, pero muy
variable en cuanto a su composición ya que depende de su
origen. La inestabilidad de su estructura y su alta capacidad de
intercambio catiónico interfiere en la nutrición vegetal,
presentan un pH que oscila entre 3,5 y 8,5. Se emplea en la
producción ornamental y de plántulas hortícolas en semilleros.

Propiedades de las turbas (Fernández et al. 1998)


Turbas Turbas
Propiedades
rubias negras
Densidad aparente (gr/cm3) 0,06 - 0,1 0,3 - 0,5
Densidad real (gr/cm3) 1,35 1,65 - 1,85
Espacio poroso (%) 94 o más 80 - 84
Capacidad de absorción de agua
1.049 287
(gr/100 gr m.s.)
Aire (% volumen) 29 7,6
Agua fácilmente disponible (%
33,5 24
volumen)
Agua de reserva (% volumen) 6,5 4,7
Agua difícilmente disponible (%
25,3 47,7
volumen)
C.I.C. (meq/100 gr) 110 - 130 250 o más

F) CORTEZA DE PINO.
Se pueden emplear cortezas de diversas especies vegetales,
aunque la más empleada es la de pino, que procede
básicamente de la industria maderera. Al ser un material de
origen natural posee una gran variabilidad. las cortezas se
emplean en estado fresco (material crudo) o compostadas. Las
cortezas crudas pueden provocar problemas de deficiencia de
nitrógeno y de fitotoxicidad. Las propiedades físicas dependen
del tamaño de sus partículas, y se recomienda que el 20-40% de
dichas partículas sean con un tamaño inferior a los 0,8 mm. es
un sustrato ligero, con una densidad aparente de 0,1 a 0,45
g/cm3. La porosidad total es superior al 80-85%, la capacidad de
retención de agua es de baja a media, siendo su capacidad de
aireación muy elevada. El pH varía de medianamente ácido a
neutro. La CIC es de 55 meq/100 g.

G) FIBRA DE COCO.

Este producto se obtiene de fibras de coco. Tiene una capacidad


de retención de agua de hasta 3 o 4 veces su peso, un pH
ligeramente ácido (6,3-6,5) y una densidad aparente de 200
kg/m3. Su porosidad es bastante buena y debe ser lavada antes
de su uso debido al alto contenido de sales que posee.

5.2. Sustratos artificiales.

A) LANA DE ROCA.

Es un material obtenido a partir de la fundición industrial a más


de 1600 ºC de una mezcla de rocas basálticas, calcáreas y
carbón de coke. Finalmente al producto obtenido se le da una
estructura fibrosa, se prensa, endurece y se corta en la forma
deseada. En su composición química entran componentes como
el sílice y óxidos de aluminio, calcio, magnesio, hierro, etc.
Es considerado como un sustrato inerte, con una C.I.C. casi nula
y un pH ligeramente alcalino, fácil de controlar. Tiene una
estructura homogénea, un buen equilibrio entre agua y aire,
pero presenta una degradación de su estructura, lo que
condiciona que su empleo no sobrepase los 3 años.
Es un material con una gran porosidad y que retiene mucha
agua, pero muy débilmente, lo que condiciona una disposición
muy horizontal de las tablas para que el agua se distribuya
uniformemente por todo el sustrato.

Propiedades de la lana de roca (Fernández et al. 1998)


Densidad aparente (gr/cm3) 0,09
Espacio poroso (%) 96,7
Material sólido (% volumen) 3,3
Aire (% volumen) 14,9
Agua fácilmente disponible + agua de reserva (%
77,8
volumen)
Agua difícilmente disponible (% volumen) 4

B) PERLITA.

Material obtenido como consecuencia de un tratamiento térmico


a unos 1.000-1.200 ºC de una roca silícea volcánica del grupo de
las riolitas. Se presenta en partículas blancas cuyas dimensiones
varían entre 1,5 y 6 mm, con una densidad baja, en general
inferior a los 100 kg/m3. Posee una capacidad de retención de
agua de hasta cinco veces su peso y una elevada porosidad; su
C.I.C. es prácticamente nula (1,5-2,5 meq/100 g); su durabilidad
está limitada al tipo de cultivo, pudiendo llegar a los 5-6 años.
Su pH está cercano a la neutralidad (7-7,5) y se utiliza a veces,
mezclada con otros sustratos como turba, arena, etc.

Propiedades de la perlita (Fernández et al. 1998)


Tamaño de las partículas (mm
de diámetro)
Propiedades físicas 0-15 0-5 3-5
(Tipo B- (Tipo B- (Tipo A-
6) 12) 13)
Densidad aparente (Kg/m3) 50-60 105-125 100-120
Espacio poroso (%) 97,8 94 94,7
Material sólido (% volumen) 2,2 6 5,3
Aire (% volumen) 24,4 37,2 65,7
Agua fácilmente disponible
37,6 24,6 6,9
(% volumen)
Agua de reserva (% volumen) 8,5 6,7 2,7
Agua difícilmente disponible
27,3 25,5 19,4
(% volumen)
C) VERMICULITA.

Se obtiene por la exfoliación de un tipo de micas sometido a


temperaturas superiores a los 800 ºC. Su densidad aparente es
de 90 a 140 kg/m3, presentándose en escamas de 5-10 mm.
Puede retener 350 litros de agua por metro cúbico y posee
buena capacidad de aireación, aunque con el tiempo tiende a
compactarse. Posee una elevada C.I.C. (80-120 meq/l). Puede
contener hasta un 8% de potasio asimilable y hasta un 12% de
magnesio asimilable. Su pH es próximo a la neutralidad (7-7,2).

D) ARCILLA EXPANDIDA.

Se obtiene tras el tratamiento de de nódulos arcillosos a más de


100 ºC, formándose como unas bolas de corteza dura y un
diámetro, comprendido entre 2 y 10 mm. La densidad aparente
es de 400 kg/m3 y posee una baja capacidad de retención de
agua y una buena capacidad de aireación. Su C.I.C. es
prácticamente nula (2-5 meq/l). Su pH está comprendido entre 5
y 7. Con relativa frecuencia se mezcla con turba, para la
elaboración de sustratos.

E) POLIESTIRENO EXPANDIDO.

Es un plástico troceado en flóculos de 4-12 mm, de color blanco.


Su densidad es muy baja, inferior a 50 Kg/m3. Posee poca
capacidad de retención de agua y una buena posibilidad de
aireación. Su pH es ligeramente superior a 6. Suele utilizarse
mezclado con otros sustratos como la turba, para mejorar la
capacidad de aireación.

Clima
El clima es el conjunto de los valores promedios de las condiciones atmosféricas que
caracterizan una región. Estos valores promedio se obtienen con la recopilación de la
información meteorológica durante un periodo de tiempo suficientemente largo. Según
se refiera al mundo, a una zona o región, o a una localidad concreta se habla de clima
global, zonal, regional o local (microclima), respectivamente.

El clima es un sistema complejo por lo que su comportamiento es muy difícil de


predecir. Por una parte hay tendencias a largo plazo debidas, normalmente, a
variaciones sistemáticas como el aumento de la radiación solar o las variaciones
orbitales pero, por otra, existen fluctuaciones caóticas debidas a la interacción entre
forzamientos, retroalimentaciones y moderadores. Ni siquiera los mejores modelos
climáticos tienen en cuenta todas las variables existentes por lo que, hoy día, solamente
se puede aventurar una previsión de lo que será el tiempo atmosférico del futuro más
próximo. Asimismo, el conocimiento del clima del pasado es, también, más incierto a
medida que se retrocede en el tiempo. Esta faceta de la climatología se llama
paleoclimatología y se basa en los registros fósiles, los sedimentos, las marcas de los
glaciares y las burbujas ocluidas en los hielos polares. De todo ello los científicos están
sacando una visión cada vez más ajustada de los mecanismos reguladores del sistema
climático.

FACTORES DEL CLIMA

La atmósfera como capa continua de gases que envuelve a la tierra tiene una
movilidad constante que se conoce como circulación atmosférica. Pero cada una
serie de factores influyen y modificada uno de los elementos del clima.

Unos son de naturaleza cósmica, es decir, dependen de la forma y posición de la


tierra en el sistema solar. Otros son de carácter geográficos y dependen de los
mares , montañas o zonas de la tierra.

La atmósfera impide que los rayos solares lleguen directamente a la superficie


terrestre , así protege del calor de los rayos y del enfriamiento que hay en la
noche.

La latitud también influyen en la climatología. Las temperaturas van en


descenso del ecuador a los polos y el hemisferio sur es más húmedo y menos
cálido que el norte.

La misma cantidad de calor actuando durante el mismo tiempo elevará la


temperatura del suelo aproximadamente el doble que la del agua. El suelo se
calienta dos veces más pronto que el agua.

LAS PRECIPITACIONES

En climatología es de sumo interés el estudio de la humedad ya que debida a


ella se realizan las precipitaciones que tienen consecuencias biológicas.

De todos los fenómenos meteorológicos la lluvias es la de mayor importancia


para la superficie terrestre y la vida del hombre. De la cantidad y el régimen de
precipitaciones dependen la descomposición de las rocas, la formación de
suelos, la erosión , etc.
El agua contenida en el aire se renueva de forma permanente ya que siempre
tiene que conservar un grado de humedad.

El aire puede absorber mayor cantidad de vapor de agua cuando mayor sea su
temperatura, la evaporación del agua contenida en el mar, en los lagos o ríos
formando las lluvias.

Las precipitaciones sólidas , nieve o granizo s producen cuando la masa del aire
es inferior a cero grados.

Las precipitaciones se pueden producir por convección, cuando una masa de


aire cálido se enfría al elevarse formando una masa nubosa que al saturarse de
humedad origina lluvia.

TEMPERATURAS Y REGÍMENES TÉRMICOS

La mayor parte de los fenómenos del clima se deducen de la distribución de las


temperaturas del aire para cualquier estudio climatológico. Las variaciones
geográficas de la distribución de las temperaturas medias se reflejan en los
mapas de isotermas.

Sobre el globo terráqueo se han establecidos las isotermas anuales, lo que


permite conocer los rasgos generales de la distribución de las temperaturas.

Por ejemplo la comparación de las temperaturas de enero y julio, los meses más
extremados, da una idea bastante exacta de la amplitud térmica y sirve para
establecer los regímenes térmicos.

ZONAS CLIMÁTICAS

Los climas se describen con arreglo a códigos previamente acordados o con


términos descriptivos un tanto imprecisos en su definición que, no obstante,
resultan útiles. A escala global se puede hablar del clima en términos de zonas, o
cinturones, que pueden trazarse entre el ecuador y el polo en cada hemisferio.
Para comprender éstas hay que tomar en consideración la circulación en la capa
superior de la atmósfera, o estratosfera, así como en la atmósfera inferior, o
troposfera, zona donde se manifiesta el clima. Los fenómenos de la atmósfera
superior no fueron conocidos hasta el desarrollo de tecnologías avanzadas,
como los cohetes, los vuelos a gran altitud y los satélites artificiales.
En condiciones ideales, es posible suponer que el aire caliente asciende por
convección a lo largo del ecuador y desciende cerca de los polos. Así pues, el
cinturón ecuatorial tiende a ser una región de baja presión y periodos de calma
interrumpidos por tormentas eléctricas, asociadas a enormes nubes llamadas
cúmulos. Debido a los periodos de calma, este cinturón recibe el nombre de
doldrums (estancamiento). Se desplaza ligeramente hacia el norte del ecuador
durante el verano boreal y hacia el sur durante el meridional. Por contraste, el
aire desciende en las regiones polares. Esto produce una elevada presión
atmosférica y vientos secos y helados que tienden a radiar hacia el exterior
desde los polos.

Para complicar este cuadro simplista, hay que tener en cuenta la rotación de la
Tierra, que desvía los componentes norte y sur de la circulación atmosférica.
Así, los vientos tropicales y polares tienden a ser del Este (vientos procedentes
del Este), y se desarrollan dos cinturones intermedios en cada hemisferio. A
unos 30° de latitud N y S hay una zona de alta presión en la que el aire de las
capas superiores desciende y se divide enviando corrientes hacia el ecuador. En
el hemisferio norte soplan vientos regulares del Noreste, y del Sureste en el
hemisferio sur. Estas zonas de alta presión producen áreas áridas en los
continentes, pero hacen que el aire se cargue de humedad sobre los océanos
debido a la evaporación. Si estos vientos regulares chocan con una isla dispuesta
a modo de barrera topográfica o con la costa de un continente, el aire húmedo se
eleva hasta zonas más frescas dando lugar normalmente a fuertes lluvias.

Entre los 50° y los 60° de latitud N y S se encuentra un cinturón de baja presión
caracterizado por los vientos dominantes del Oeste, que son desviados hacia el
Suroeste en el hemisferio norte y hacia el Noroeste en el hemisferio sur. En este
caso las precipitaciones se relacionan con los frentes polares; el aire frío de los
vientos polares del Este penetra por debajo del aire cálido y húmedo de los
vientos del Oeste que, al enfriarse, liberan la humedad que contienen. En
invierno ésta es la causa de la mayoría de las nevadas en los continentes.

TIPOS DE CLIMAS

Los autores clásicos dividieron la Tierra en tres grandes zonas climáticas que se
correspondían con los climas frío, templado y tórrido. En general, se considera
la isoterma de los 10 ºC para el mes más cálido, que coincide aproximadamente
con el límite de la tundra y el bosque de coníferas, como valor para distinguir los
climas templados de los fríos; por otro lado, la separación entre los climas
tórridos o tropicales de los templados se establece en la isoterma de los 18 ºC
para el mes más frío. Sin embargo, dentro de cada una de estas zonas cabe
distinguir diferentes tipos y subtipos en función de factores tales como la
temperatura y la precipitación. Otros elementos que contribuyen a explicar el
clima de una región pueden ser la presión atmosférica, los vientos, la humedad,
la latitud, la altitud, el relieve, la proximidad de los mares, las corrientes
oceánicas y la influencia de la naturaleza del suelo y la vegetación.

Muchos climatólogos han establecido sus propias clasificaciones climáticas,


entre las que cabe destacar la de Köppen, una clasificación empírica dada a
conocer por primera vez en 1918 y sometida posteriormente a varias revisiones.
Köppen y su colaborador Geiger definieron seis grandes grupos de climas,
asociados a la vegetación, a los que designaron mediante letras mayúsculas: A
(tropical), B (subtropical), C (templado), D (frío), E (polar) y H (montaña).
Estos grupos se subdividían a su vez en función del régimen pluviométrico y de
las temperaturas, también señalados mediante letras, en este caso minúsculas,
que unidas a las anteriores especificaban la variedad climática de un espacio
determinado dentro de cada categoría principal. Así, por ejemplo, un clima tipo
Csa indica que se trata de un clima templado con veranos secos y calurosos e
inviernos húmedos y suaves, es decir, lo que se conoce como un clima
mediterráneo.

A continuación, se exponen los principales tipos de clima del planeta


considerando los valores, siempre aproximados, de la temperatura y las
precipitaciones.

Clima ecuatorial

Es característico de las regiones de latitudes bajas, localizadas


fundamentalmente entre los 10º N y 10º S. La temperatura y la humedad son
altas y constantes a lo largo del año. La temperatura media del mes más frío
supera los 18 ºC, y la temperatura media anual se sitúa por encima de los 25 ºC.
Las precipitaciones anuales sobrepasan los 1.500 mm e incluso, en algunas
áreas, los 3.000 milímetros. La duración del día y de la noche es muy similar.

Clima tropical
Es propio de las regiones tropicales. Las temperaturas medias mensuales son
elevadas y bastante uniformes a lo largo del año, siendo la media anual superior
a los 20 ºC. El régimen térmico varía entre 3º y 10º, mayor en el interior y
menor en las áreas costeras. Las precipitaciones oscilan entre los 400 y los
1.000 mm anuales, aunque la variedad de clima monzónico alcanza valores muy
superiores. Alternan las estaciones secas y lluviosas. En función de la
distribución estacional de las precipitaciones y de la cantidad se distinguen las
variedades siguientes: sudanés (precipitaciones entre 750 y 1.100 mm y tres
estaciones, una seca y fresca, otra seca y calurosa, y otra lluviosa), subecuatorial
(dos estaciones lluviosas y dos secas), saheliense (precipitaciones entre 400 y
750 mm, con una larga estación seca) y monzónico (estación lluviosa de gran
intensidad que alterna con otra seca).

Clima desértico

Propio de las áreas desérticas, se caracteriza por altas temperaturas y escasez de


precipitaciones. Se distinguen dos importantes variantes: el clima desértico
cálido, con una temperatura media anual en torno a los 20 ºC, una fuerte
oscilación térmica (puede alcanzar los 20º) y precipitaciones inferiores a los
200 mm, y el clima desértico costero, que presenta una temperatura media
anual inferior a los 20 ºC, menor oscilación térmica (en general por debajo de
los 10º) y precipitaciones insignificantes, por debajo de los 100 mm anuales.
Además de estos desiertos propios de la zona cálida o tropical, existen otros
tipos en la zona templada resultado de la degradación de los climas propios de
sus latitudes. Aquí cabría hablar de los desiertos continentales, donde el
elemento condicionante del régimen termo pluviométrico, además de las altas
presiones, es la continentalidad, que acentúa la sequía y la oscilación térmica
diaria.

Clima templado

Bajo este epígrafe se aúnan una gran variedad de climas que tienen en común el
hecho de contar con unas temperaturas estivales más elevadas que en invierno.
Los climas templados se clasifican en:

Clima mediterráneo

Este tipo de clima se da particularmente en los países ribereños del mar


Mediterráneo, de ahí su denominación, aunque se han establecido varios
subtipos en relación con la distancia a las masas oceánicas. También se da en la
costa meridional de Australia, en el suroeste de la República de Sudáfrica, en
California y en las estrechas áreas costeras de Chile central, donde los Andes
actúan como barrera climática. En sentido amplio, define el clima de las
regiones costeras occidentales de los continentes comprendidas dentro de la
zona de las latitudes medias de la Tierra (entre los 30º y los 45º,
aproximadamente). Se caracteriza por veranos cálidos, secos y soleados, e
inviernos suaves y húmedos. Las temperaturas medias anuales varían entre los
12 ºC y los 18 ºC, y la oscilación térmica anual está comprendida entre los 10º y
los 15º por lo general. El promedio de precipitaciones se sitúa entre los 400 y los
700 mm, concentradas en el invierno, ya que durante el verano el clima está
sujeto a la presencia de anticiclones subtropicales, y en el invierno, a las
depresiones de la atmósfera.

Clima chino

Este clima presenta una temperatura media ligeramente superior a la del


mediterráneo, lo mismo que la oscilación térmica anual, que supera los 15º. El
promedio de precipitaciones sobrepasa los 1.000 mm, concentradas en el
periodo estival, que contrasta con la sequedad del invierno.

Clima oceánico

Es el clima característico de las regiones comprendidas dentro de la zona de


latitudes medias de la Tierra sujetas a la influencia oceánica. La proximidad del
mar determina una amplitud térmica anual en general pequeña y unas
precipitaciones importantes (1.000-2.000 mm) y bien distribuidas a lo largo del
año, aunque el máximo se sitúa en la estación invernal. La temperatura media
depende de la latitud, aunque se puede establecer en torno a los 10 ºC; los
inviernos presentan unas temperaturas moderadas y en verano son frescas.

Clima continental

Este clima es propio de las regiones del interior de los continentes. Se


caracteriza por una relativa escasez de precipitaciones, sobre todo en invierno,
debido a la distancia que las separa de las áreas de influencia marítima, y por
una notable amplitud térmica estacional (que puede alcanzar hasta los 60º), con
unas temperaturas estivales bastante altas que contrastan fuertemente con los
inviernos fríos. La temperatura media anual es inferior a los 10 ºC. Las
precipitaciones oscilan entre los 300 y los 700 mm de promedio, que se
producen principalmente en verano. Se pueden distinguir varios tipos: el
siberiano (el más extremado, con una temperatura media inferior a los 0 ºC,
una oscilación térmica que puede alcanzar los 60º y precipitaciones inferiores a
los 200 mm anuales concentradas en el periodo estival); el manchuriano (con
un temperatura media inferior a los 10 ºC, oscilación térmica en torno a los 40º
y precipitaciones, concentradas en el periodo estival, que superan los 500 mm);
y el ucraniano (con unas características térmicas similares al anterior, aunque la
temperatura media es ligeramente más baja y la amplitud un poco superior, y
unas precipitaciones comprendidas entre los 300 y los 400 mm anuales).

Clima polar

Clima propio de aquellas regiones que presentan una temperatura media


mensual y anual por debajo de los 0 ºC, amplitudes térmicas superiores a los
30º y precipitaciones insignificantes que se producen en forma de nieve. En
estas regiones, cubiertas por la nieve durante la mayor parte del año, el tipo de
suelo característico es el permafrost.

Clima de alta montaña

En las montañas la temperatura disminuye con la altitud, mientras que


aumentan las precipitaciones, al menos hasta un cierto nivel altimétrico. La
montaña, en este sentido, altera las características de la zona climática en la que
se sitúa. Por este motivo, no se pueden establecer unos rasgos con validez
universal que lo definan, aunque sus variedades climáticas son fácilmente
reconocibles, como el clima alpino. Presenta unas temperaturas invernales
negativas y unas estivales positivas, aunque la temperatura media anual se
establece en torno a los 0 ºC; la oscilación térmica es inferior a los 20º y las
precipitaciones, más abundantes en verano que en invierno, superan los
1.000 mm anuales. Este clima de alta montaña es el que predomina en la
cordillera andina.

Por último, como se mencionó con anterioridad, tienen lugar cambios


microclimáticos causados por la acción antrópica. Así, por ejemplo, en las
ciudades se forman las denominadas ‘islas de calor’; cuando este espacio se
encuentra bajo una situación anticiclónica cálida, durante la noche la
temperatura es más alta en relación con el medio ambiente circundante.
También la contaminación atmosférica de los núcleos urbanos provoca un
aumento de la nubosidad media, modifica el régimen de lluvias, altera la
circulación de los vientos y disminuye la radiación solar y la transparencia del
aire.

CLASIFICACIÓN CLIMÁTICA LIGADA A LA VEGETACIÓN

Los dos parámetros meteorológicos en los que se basa la clasificación anterior


no son suficientes para satisfacer la necesidad de una descripción climática
exacta y universal. La vegetación, por su parte, ofrece una referencia
importante, sobre todo en casos como el de la selva, o cinturón ecuatorial de
bosque tropical húmedo, con temperaturas cálidas y lluvias durante la mayor
parte del año; la sabana, cálida y con una marcada estacionalidad; y la tundra,
fría, con escasas precipitaciones y veranos cortos. Es particularmente útil
considerar ambos factores, clima y vegetación, para conocer la naturaleza de
una zona y lo que representa vivir en ella. La influencia del clima en la
vegetación natural viene determinada fundamentalmente por las
precipitaciones, la temperatura y la luz; de ahí la estrecha relación existente
entre la distribución de los regímenes climáticos y de la vegetación. A grandes
rasgos, se pueden distinguir cinco grandes asociaciones vegetales en función
sobre todo de la cantidad y distribución de las precipitaciones a lo largo del año:
clima cálido y húmedo, con o sin estación seca, idóneo para el desarrollo de las
selvas, del bosque tropical y la sabana; clima templado húmedo, con o sin
estación seca, que permite la existencia de bosques mixtos y praderas; clima frío
y húmedo, donde crecen los bosques mixtos y de coníferas; clima seco, ámbito
de la estepa y las especies xerófilas adaptadas a las condiciones áridas de las
zonas desérticas; y clima polar y alpino o de alta montaña, asociados a una
vegetación propia de la tundra y a la presencia de casquetes glaciares.

Mapas Climáticos
Los climas regionales pueden describirse en términos de cinco tipos de biomas.
Éstos se caracterizan por una combinación de temperatura, humedad,
vegetación y fauna asociada a un área determinada. El mapa muestra la
distribución de los grandes biomas: pluvisilva y sabana, bosque mixto y pradera,
bosque mixto y de hoja acicular, estepa y desierto, y tundra y casquetes polares.
El clima de Sudamérica es cálido en general; la cordillera de los Andes es la
única zona del subcontinente donde hay temperaturas frías constantes a causa
de su altitud. Por lo general, el clima varía dependiendo de las regiones:
abundantes precipitaciones alimentan las selvas ecuatoriales amazónicas,
mientras que hay severas sequías en regiones áridas como el desierto de
Atacama, en Chile.

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