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PERSONA HUMANA Y PATRIMONIO PERSONAL

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1.- La riqueza inabarcable de la persona humana en el centro de la actividad microeconómica.

Para seguir investigando sobre la variedad complementaria en com- petencia dinámica que es el objeto e hilo conductor de este ensayo económico, conviene recordar de nuevo que –tal y como se estudió en el primer apartado de este trabajo de investigación- la problemática del valor 2 se encuentra en el centro de toda explicación y comprensión de la actividad económica. Si la economía es la ciencia del valor 3 , a éste habrá que referirse siempre en todo análisis fundamental. Por ello, y

1 Este ensayo breve corresponde a una parte del capítulo III del libro “Redes de expansión microeconómica”, pendiente de publicar en esta misma editorial.

2 Es una doctrina de la mayor importancia en economía política y de ninguna otra fuente proceden tantos errores y tantas diferencias de opinión como de las ideas vagas que se conectan con la palabra valor». Ricardo, Principios de Economía Política y Tributación, Ayuso, Madrid 1973. La problemática del valor tiene repercusiones prácticas importantes en todo el ámbito del actuar económico. No es una cuestión meramente nominalista; no es algo puramente especu- lativo. El problema del valor afecta necesariamente a la conducta humana e implica incluso el problema de la felicidad del hombre y, por consiguiente, el de la sociedad. La teoría del valor ocupaba entre los clásicos un lugar prominente y tanto sus aciertos como en el campo económico -a veces con notable ingenuidad- que economistas que estudien los

3 Los problemas del valor son el eje central de los problemas económicos porque indican para qués» de la investigación económica y nos muestran cuáles son los objetivos que pretendemos alcanzar.

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dado que el valor 4 económico 5 como una relación real de conveniencia última, complementaria, concreta y futura de los bienes valorados a los objetivos –también complementarios, presentes y futuros- de los usuarios de la riqueza 6 - todo gira en torno a la persona humana. La economía,

4 Una consecuencia negativa derivada del hecho de enmarcar la economía en el contexto exclusivo de las ciencias de la naturaleza es considerar la problemática del valor económico

5 los autores no se preocupasen de investigar las maravillosamente sutiles complicaciones de la formación del valor; que debiera ser misión y orgullo de nuestra ciencia desembrollar, lejos de lo cual se adoptaba ante ellas una necia presunción o una actitud negativa todavía más necia, en aquello en que las cosas no se ajustaban a la presunción establecida

e Interés, FCE, México 1986, p. 517.

del valor arrinconadas, como si ese tipo de conocimiento no fuese otra cosa que un simple embellecimiento poco importante. Este tipo de indagaciones se consideran algo poco esencial para el economista, algo obsoleto y supuestamente superado. el ámbito de las abstracciones, donde los modelos, las ecuaciones y la compleja terminología especializada conforman un medio de comunicación con patente exclusiva para expertos y, a la vez, representan un muro infranqueable contra los embates del mundo exterior. Este tipo - posibilidad de un tratamiento meramente neutral y descriptivo.

6 Durante siglos el criterio de la riqueza y sus variaciones cuantitativas y desplazamientos ha estado en la base del pensamiento económico. No por casualidad Adam Smith titula su magna obra como Investigación acerca de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones. De hecho, “Ciencia de la riqueza” la Economía Política enseña cómo se forman, distribuyen y consumen las riquezas que satisfacen las necesidades de las sociedades”. En trabajos sobre Economía política el

término económico es generalmente empleado simplemente como un adjetivo correspondiente al sustantivo rique- za. Por un hecho económico se entiende, en consecuencia, cualquier hecho relativo a los fenómenos de la riqueza Por actividades económicas se hace referencia a aquellas actividades humanas que se dirigen a la creación, apropiación y acumulación de riqueza; y por costumbres e instituciones económicas, a las costumbres e institu- ciones de la sociedad humana con respecto a la riqueza”. En España parece ser que este concepto de

la Economía fue introducido por el economista asturiano A. Flórez Estrada (1765-1853) con-

en la falta de precisión explicativa del vocablo fundamental de “riqueza”. Si la Economía es la

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o es humana o no es economía. Y si es humana quiere decir que la

economía es libre. Podemos decir que la economía es la Ciencia del

valor porque siempre valoramos en libertad 7 desde el interior de nues- tra propia subjetividad no aleatoria. Por lo tanto, si bien la economía necesita tratar con las realidades materiales en las que se asientan las valoraciones y, en consecuencia, necesita conocimientos de las ciencias

sí mismas consideradas, sino en cuanto que pueden servir al hombre

y por lo tanto son capaces de ser estimadas. Se estudia todo en cuanto que vale, en cuanto que puede llegar a valer. El punto de vista desde

el que la economía estudia esas realidades es el punto de vista de su

valor 8 .

Pero precisamente porque el valor económico hace referencia siem- pre a la persona humana 9 concreta y sin parangón -y con todo su uni- verso de preferencias subjetivas y de objetivos de vida entrelazados- la

ciencia de la riqueza tenemos que explicar qué entendemos por riqueza.

7 En toda valoración real siempre interviene la libertad con todo lo que ello conlleva. José la libertad.

8 - se de nuevo al puesto que le corresponde. La economía tiene que hacerse más humana, incluir al hombre como objeto de estudio.

9 Esto comenzó a producirse precisamente mientras la economía se constituía como una ciencia libre de orientaciones de valor, como ciencia que, para hacer suyo el estatuto epistemológico de las ciencias naturales, sobre todo de la física, había debido declarar como externo a su alcance cognoscitivo el mundo de la vida. En particular, se trata de evitar que se cometa hoy un nuevo delito: que la investigación económica acabe por des- truir, sobre todo entre los jóvenes, la esperanza en una transformación del régimen intelectual, una transforma- ción que ponga al centro del discurso la persona humana. Zamagni, Stefano, Heterogeneidad motivacional y comportamiento económico.

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y el orden 11 de su importancia circunstancial así como las leyes que rigen su actua- ción. Las disciplinas económicas necesitan imperiosamente conocer la naturaleza humana con toda la variedad de su riqueza. Y no pueden por lo tanto recetar soluciones y estrategias estereotipadas en masa 12 porque cada uno actúa y demanda según su diferenciada situación y tiene que estar siempre abierto a lo inesperado 13 .

- ductivo si queremos que tal proceso sea positivo en términos económicos. Si nos olvidamos - ción, en cuanto elaboración del hombre, ha de revertir sobre el individuo y, en cierto sentido, Valor y Capital, FCE, México 1974, p. 275. En este sentido es preciso medir el desarrollo de un país por el nivel de realización de sus gentes como hombres y por el grado de humanización de sus condiciones materiales. La el hombre puede realizar una actividad propiamente económica) es el hombre, es decir la persona humana con toda su limitación y su grandeza, con toda su pobreza y toda su riqueza. - mano máximamente humanizado, no una referencia puramente cuantitativa en términos de tenencia de mercancías propias.

11 especie se relacionan entre sí de tal modo que el conocimiento de una parte especial o temporal del conjunto permite formular, acerca del resto, expectativas adecuadas o que, por lo menos, gocen de una elevada probabili- dad de resultar ciertas. Martínez Meseguer, César, La teoría evolutiva de las instituciones. La perspectiva austriaca

12 Cada enfermo exige un tratamiento particular: no se trata a un anémico como a un sanguíneo, a un niño como a un viejo, a un cuerpo agotado igual que a un organismo todavía vigoroso. Un médico que recetara la misma cosa a todos sus clientes afectados por la misma enfermedad ejercería bastante mal su arte. Thibon, Gustave, El equilibrio y la armonía

13 Ese rasgo de la prudencia es la “solertia”. “Solertia” es el estar dispuesto para enfrentarse con lo impre- visible. Puede ocurrir que la experiencia —la prudencia se alimenta de la experiencia— no muestre un proce- dimiento válido en algún caso. Aunque esto no sea tan frecuente como dice Dewey, el hombre puede encontrarse con lo inesperado, con aquello para lo cual no hay una respuesta preparada, porque no se parece a nada de lo

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Si cuanto existe en el universo (hidrógeno, oxígeno, piedras o gatos) - nada, entonces también lo puede ser el hombre. Los seres humanos - vestigables y de las que obtener conocimiento. Los seres humanos son seres únicos en el universo en el sentido de que pueden estudiarse a sí mismos 14 , además del mundo que les rodea, y de hecho lo hacen, en el intento de hacerse una idea de qué objetivos deben buscar y qué medios pueden emplear para alcanzarlos 15 .

Ello nos conduce a la necesidad de información sobre las ciencias englobadas en las humanidades. Al ejercer una función de mediación entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias humanas el arte 16 de la economía no pretende conocer directamente las cosas tal como son en sí, sino su capacidad de relación humana, es decir, su capacidad de que tiene esa realidad material.

Por eso decíamos que en la economía real la norma es la lógica que nos marcan los apremios de la naturaleza humana y que, en conse-

que antes ha acontecido. Polo, Leonardo, Quién es el hombre Aunque el hombre lo pretende esquivar, no se puede negar la aparición de lo imprevisible. De hecho, gran parte de lo imprevisible se cifra en que la experiencia de cada uno no es transmisible a los demás. Polo, Leonardo, Quién es el hombre

14 Recordar es saber, cuando brota del tiempo interior, cuando emerge de la autarquía y de la mismidad. . Emilio Lledó, La memoria del Logos

15 El pensamiento económi- co hasta Adam Smith

16 - cobra pleno sentido el hombre y su circunstancia personal. El arte revela sobre todo la vertiente relacional de la realidad.” Alfonso López Quintás, Estética de la creatividad, Ediciones Rialp, 1998. Pág. 477-478

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cuencia esa norma marca las dosis, combinaciones, formas, calidades

y medidas de los distintos bienes y servicios. Desde el punto de vista económico toda la riqueza de la variedad del mundo mineral, vegetal

y animal que hemos analizado con anterioridad remite a la persona 17

en toda su dimensión polifacética cambiante y en donde en su unidad orgánica integral 18 el todo no es igual a la suma de sus partes 19 . Toda aquella realidad externa a su propia persona sólo es valorada en tanto en cuanto sirve a los sujetos que las valoran y estiman en cada circuns- tancia. A esa variedad intrínseca de la realidad hay que añadir ahora

17 El objetivo que me propongo con esta aportación es básicamente el de proporcionar la apertura de un debate franco sobre los fundamentos antropológicos de la ciencia económica. No me interesa, por tanto, un discurso sobre el método ni, aún menos, una valoración crítica de lo modelos y de las técnicas de análisis, no ser conocido, remite inevitablemente a una nueva pregunta, que versa sobre el hombre. No se puede pensar en mantener los dos planes del discurso separados entre sí en aras de la tesis «de la gran división» entre conocer y y cuyo origen habitualmente se retrotrae a David Hume-. Zamagni, Stefano, Heterogeneidad motivacional y comportamiento económico

18 Lo que distingue a un ser vivo de una máquina es que todas las manifestaciones de su existencia compor- tan dos vertientes completamente irreductibles entre sí: la vertiente externa que concierne a nuestras reacciones . Thibon, Gustave, El equilibrio y la armonía 1981, p. 21.

19 La hipótesis atómica, tan fecunda en física, fracasó en la psicología. Nos enfrentamos continuamente a problemas de unidad orgánica, heterogeneidad, discontinuidad; el todo no es igual a la suma de las partes; comparaciones de cantidad fallan, pequeños cambios producen grandes efectos; las hipótesis de un continuum fundamentales, sino derivados, no nos ofrecen medidas, sino, como máximo, primeras aproximaciones, índices falibles, así como aproximaciones hipotéticas, con muchas dudas acerca de lo que son índices o aproximaciones. Nadie era más consciente de ello que el propio Edgeworth. Keynes, John Maynard, Políticos y economistas

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la capacidad de metaforización que tienen los sentidos 21 , la imagi- nación y la inteligencia humana. Porque continuamente cada perso- na está ideando e imaginando y usando palabras con sentido distinto del que tienen propiamente, pero que guarda con éste una relación descubierta por la imaginación. En economía, por lo tanto, se estudia todo el universo exterior en su relación y capacidad de aproximación 22 y preferencias humanas subjetivas que actúan desde el santuario de la conciencia 23 variedad en cada circunstancia concreta. Luego, en conclusión, la eco-

tal y como se ha analizado en el capítulo anterior- el medio principal del que necesita servirse para realizar la tarea transformadora de descubrir, producir e incrementar el valor económico es el trabajo humano con toda la riqueza de su variedad complementada y la de las herramientas que utiliza. Son los trabajadores los que adecuan con inteligencia 24 los

En el diccionario de uso del español de María Moliner se citan como ejemplos las si-

21 El sentido, como es una facultad ligada a órganos materiales, tiene un contacto directo con las cualidades concretas de los objetos de experiencia y es comprensible que su conocimiento pueda desenvolverse ulteriormente hasta alcanzar una cierta comprensión global del individuo según las condiciones reales de contingencia en las que éste se encuentra en un instante dado. Fabro Cornelio, Percepción y pensamiento

22 Tratado sobre la familia, 1987, p. 253

23 Puesto que nuestra vida no se desenvuelve dentro de una experiencia única, sino a través de una gran - pontánea, se encuentre no raramente frente a complejidades inaprensibles, a nuevos casos que no se dejan analizar de modo ordinario y mucho menos se dejan describir. Fabro Cornelio, Percepción y pensamiento,

24 Los estratos o planos perceptivos, heterogéneos en sus respectivos contenidos, se muestran en el acto y en el objeto de la percepción no sólo como «relativos», sino más íntimamente todavía, como interdependientes los unos

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distintos medios de producción en cada etapa productiva al objeto de producir los bienes y servicios de primer orden con aquellas dosis, combinaciones, formas, calidades y proporciones que la naturaleza hu- mana demanda. La producción de bienes y servicios a lo largo de toda la historia ha sido un continuo tratar de cumplimentar los requerimien- tos 25 y apremios de esa naturaleza humana que, aun cambiante, sigue siendo idéntica en lo sustancial. Y hay que reconocer que –al menos en los países desarrollados- se ha conseguido satisfacer cada vez más

Por ello nuestra ciencia no se puede englobar entre la ciencias de la naturaleza –ello sería depauperarla- sino que hay que situarla sin complejos entre las ciencias humanas 26 . Las ciencias sociales y las hu- manidades son su lugar. Sólo allí es donde se encuentra cómoda y sobre todo lo demás. Luego la economía no es una ciencia mecánica 27

- mente constituye el «desarrollo» de la percepción es el realizarse de esta interdependencia de objetos y funciones, desde las formas primitivas y globales a las formas cada vez más diferenciadas y pregnantes. Fabro Cornelio, Percepción y pensamiento

25 - gicas, 2) necesidades de seguridad, orden, legalidad y disciplina, 3) necesidad de pertenencia y amor, 4) necesidad de estimación, logro, respeto y aprobación, 5) necesidades de autorrea- lización.

26 La acción humana. La economía se dirige a la práctica, es una ciencia de la actuación consciente. Como tal, es más ciencia del espíritu que ciencia de la naturaleza. La consideración del sujeto humano en la economía se acentúa más debido a la evolución desde la sociedad in- dustrializada hacia una sociedad de servicios. Se intuye la necesidad de un proceso de rehuma- Toward the next Economics», en The Crisis in Economic

27 Leibniz empezó a formular una idea que, por otra parte, Newton también señala en los Principia: se puede incrementar la dominación técnica del mundo, porque cabe una interpretación dinámico-mecánica del universo. La mecánica, que según los antiguos era un arte exclusivamente humano, que nada tenía que ver con

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y determinista 28 , sino una ciencia social en la que interviene decisi- vamente toda la compleja riqueza orgánica 29 , unitaria y original de la inteligencia , imaginación, del sueño y de los sueños, de los instintos,

la constitución del universo, puede, según Newton, generalizarse y extenderse al universo entero. Tendremos así una mecánica racional, una comprensión mecánica del mundo. Si hacemos del universo una gran máquina, po- demos controlarlo, y mejorar con ello nuestra situación en él. La primera formulación de Leibniz se interpreta hasta el presente. El futuro es mejor que el pasado. Es el futurismo, la gran esperanza del porvenir. Tenemos una ciencia cuyo desarrollo nos permitirá inéditas conquistas. Polo, Leonardo, Quién es el hombre, Ediciones Rialp, 1991, p. 27.

28 colocarse fuera del alcance del “vulgo” creando un ámbito sólo reservado para expertos que se refugian entre una compleja terminología especializada, donde los modelos econométricos, se convierten en seres vivientes. Este tipo de pensamiento y racionamiento económico intenta meramente neutral y descriptivo.

29 Está claro que en el hombre todo es relevante y que la verdad del hombre no es un resultado, un mosaico - mismo no es el más apropiado. Si nos empeñamos en aplicarlo, la cantidad de efectos secundarios que surgen usar el método analítico es lo adecuado, pero si no se admite, es decir, si se advierte que aunque la ciencia no es - siderar los temas antropológicos de otra manera. Polo, Leonardo, Quién es el hombre Rialp, 1991, p. 46.

Seguramente el test de inteligencia más claro es el que juega con la capacidad de salir de lo dado. La inteligencia tiene cierto carácter creador. Esto es lo que la interpretación englobante de la memoria no tiene en cuenta. El hombre más inteligente descubre oportunidades y alternativas. Polo, Leonardo, Quién es el hombre,

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del amor 31 , de la memoria 32 , creatividad 33 y libertad 34 humanas. Y la na- turaleza humana es la que es. El cuerpo humano es el que es con toda su complejidad y misterio en el aparato circulatorio, en el respiratorio, en los tejidos musculares, en el sistema óseo, en las neuronas cerebra-

Misterio y complejidad interdependiente

les, en el oído, en el tacto

31 El mundo ideal que fragua la historia no desaparece nunca. Desaparece la individualidad, desaparece la gravitación de un cuerpo sobre la tierra; pero; igual que permanece la ley que lo sostiene, también permanece la fórmula que lo expresa. La teoría, la contemplación proyectada por unos ojos, se convierte así en algo más allá de esos ojos. Se convierte en leguaje, en comunicación; pero incluso transciende el lenguaje mismo para, desde el otro lado de las palabras, señalar a la mente los ritmos de la investigación, del progreso y de la búsqueda continúa. Aquí debe aparecer otra vez el amor, el estallido de la materia, clausurada sólo en la precisa red de sus instintos. Esta explosión, que domina al hombre y lo moviliza, encierra así, en las líneas que marcan su frontera de la piel y de la armadura de los huesos. El alimento que nutre el amor son las ideas; pero la dialéctica en los vericuetos del deseo, dan a éste validez, contenido y esperanza. Emilio Lledó, La memoria del Logos

32 Es claro que el tiempo vivido no puede conservarse en su totalidad. Borges ilustra esta cuestión imagi- nando un ser humano dotado de una memoria portentosa, capaz de acordarse de todo. Pero ese hombre está atrapado por su propia memoria, porque, paradójicamente, necesita emplear todo un día para acordarse de los acontecimientos del día anterior. Si la memoria no fuera selectiva, si lo recogiera todo, en vez de ser una gran ayuda para la organización del tiempo humano, sería un estorbo. Una memoria exhaustiva no permite avan- zar; habría que emplear el mismo tiempo para recoger el tiempo pasado. Con esto, en la hipótesis de Borges, todos los días serían repetición del primero. Y como la unidad día es convencional, en el límite tendríamos una absurda anulación del tiempo en la vida. La memoria no repite exactamente el pasado, sin que conserva lo im- portante, selecciona. Polo, Leonardo, Quién es el hombre

33 La mayor capacidad resolutiva de problemas depende en el hombre de la capacidad de idear, es decir, de considerar los recursos de los que puede echar mano de una manera no particular. El hombre descubre en las cosas propiedades constantes, que van más allá del aquí y del ahora. El hombre, ante todo, resuelve problemas un modo abstracto, no particular: la inteligencia puede acudir a un mismo remedio aunque cambien las circuns- tancias. En el animal esto es prácticamente inexistente. La capacidad abstractiva es, asimismo, susceptible de crecimiento. Polo, Leonardo, Quién es el hombre

34 La libertad es lo más alto del ser humano. La cuestión de la libertad ha de comparecer al tratar de nuestro carácter mortal. La cuestión es ésta: ¿hasta qué punto somos libres? La libertad está en el origen de nuestro inteligir. Ejercer el noús comporta que somos libres; ejercer la libertad comporta el noús. Preguntar hasta qué punto somos libres es preguntar hasta qué punto somos. Si la libertad es radicalmente inseparable del ser humano, el alcance de la libertad es el alcance de nuestra propia realidad. Polo, Leonardo, Quién es el hombre

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en toda su unidad orgánica 35 . Y qué decir del alma humana, el espíritu humano es también el que es, con su psicología, con sus pasiones, con sus hábitos buenos y malos, con sus sincronías, con sus respuestas está como concentrado todo el pasado, todo el presente y todo el futu- ro 36 . Con todo ese bagaje y desde la soledad relacional de su interior 37 y desde su conciencia se enfrenta a lo inesperado 38 .

35 Un organismo no es una máquina; en el organismo todo está conectado. La medicina es un modo de tratar analíticamente un organismo, pero en el organismo todos los factores son pertinentes. Por eso todo medi- camento produce efectos secundarios. Es imposible que no haya efectos secundarios si los remedios son parciales. Seguramente muchos problemas pretendidamente insolubles se deba al abuso del método analítico. ¿No será la nuestra una situación en la que nos topamos con un gran número de efectos secundarios a los que, a su vez, tratamos de dar solución analíticamente? ¿No explica esta inhabilidad el desencanto postmoderno? Polo, Leonardo, Quién es el hombre

36 La nostalgia es un sentimiento cercano a la tristeza, y por eso un poco negativo, con el cual el hombre se hombre presiente, y ese presentimiento no tiene nada que ver con una vida anterior mejor, que el futuro es mejor que el presente. Quizá haya gente que carezca de este sentido de la nostalgia, o que no lo llame así. Quizá sea abusar del sentido de la palabra, pero se trata de marcar la diferencia: no cualquier tiempo pasado fue mejor, si es que se espera lo inesperado.La esperanza de lo inesperado no tiene la seguridad del pasado que pasó: es justamente esperanza de que el futuro es mejor. Polo, Leonardo, Quién es el hombre, Rialp, 1991, p. 61.

37 En la conciencia experimentamos continuamente la presencia del alma, en cada acto y e los actos y obje- tivos entrevemos su espiritualidad; pero el muro del cuerpo nos impide contemplarla cara a cara y caminamos con ella escondida tras este muro, dentro del cual el alma se digna hacernos sentir sus impulsos y nos invita a un continuo misterio para nosotros mismos. Es por la transparencia que la falta por lo que frecuentemente las épocas de nuestra vida se separan, dejando sobrevivir en la conciencia actual y en la memoria apenas unos pocos residuo; aún más, cada intervalo de sueño traza un vallado, y hasta las mismas situaciones de vigilia se puedan Fabro Cornelio, Percepción y pensamiento,

38 Creo que Heráclito tiene razón: el hombre encuentra lo inesperado, y al encontrar por primera vez algo puede conocerlo e integrarlo en su vida. No es necesaria la presciencia. Polo, Leonardo, Quién es el hombre, re-conocemos, pero ese «re» no es una reposición memorística, como pretende Platón, sino la consecuencia de nuestra capacidad de aprehender la verdad. Estamos orientados hacia la verdad. Polo, Leonardo, Quién es el hombre,

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cuerpo, el mundo de la necesidad biológica, el mundo que transforma la naturaleza, y el que vive la mente, el mundo que levanta, sobre la simple presencia de las cosas y los hombres, una luminosa y compli- cada constelación de deseos y sueños, de interpretaciones y sistemas conceptuales 39 .

Si en el capítulo primero concluíamos que la realidad material na- tural tiene como característica fundante la unidad en la multiplicidad de su variedad complementaria -siempre cambiante, interactiva, inter- dependiente e inabarcable- corresponde ahora sacar las consecuen- cias que tiene el hecho de la riqueza interdependiente, interactiva e inabarcable –y además en libertad- del protagonista fundamental de la actividad económica que no es otro que la persona humana en toda su dimensión multifacética integral . Como ya dijimos, ello da lugar consecuentemente a que sobre el complejo sistema dinámico de la a través de las valoraciones 41 heterogéneas 42 que cotidianamente hacen

39 Emilio Lledó, La memoria del Logos

En buena teoría, no existe entidad alguna que iguale a una necesidad del individuo. Es John Smith quien desea comida, no el estómago de John Smith. Además, la satisfacción llega a todo el individuo y no solamente a una parte del mismo. El alimento satisface el hambre de John Smith y no la necesidad de su estómago. A.H., Flamma, Sagitario, 1975, p. 67.

41 - vía, más que hablar de síntesis que suena demasiado a extrinsicidad, digamos que la misma percepción es un pensamiento, no puro y abstracto, sino en cuanto está objetivado inmediatamente en los contenidos sensibles; un pensamiento que «incorpora» a sí la experiencia. Por esto se ha dicho justamente que el momento esencial en la - samiento puro; más bien se trata de «pensamiento vivido», al que no puede ser extraño el mismo pensamiento puro, y sin el cual no es posible formar alguna de pensamiento puro. En esta inmanencia de lo abstracto en lo concreto, y la correspondiente incorporación de lo uno en lo otro, las que posibilitan tanto nuestro pensamiento como nuestra percepción. Fabro Cornelio, Percepción y pensamiento de Navarra, S.A., 1978 p. 33

42 Se considera en muchas ocasiones, que los problemas que atañen a las ciencias económicas y jurídicas son

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miles de millones de personas distribuidas por toda la geografía y que siempre están –cada una de ellas- en circunstancias singulares cam- biantes. Los efectos que producen cada una de las decisiones que los agentes económicos van tomando se difunden por todo el sistema mi- croeconómico en ondas y oleadas expansivas que tienen sus epicentros en cada uno de los innumerables puntos neurálgicos y circunstanciales de la riqueza insustituible de cada persona concreta y singular.

problemas simplemente de contenido técnico, al suponer que la información está dada y que se conocen tanto lo la mayoría de los casos, el estudio económico quedaría reducido a un simple problema de maximización de una función objetiva y conocida. Olvidando que la acción humana no es algo estático, al desarrollarse en el tiempo información que se genera puede llegar a ser conocida, pues está dispersa, es subjetiva, y se está creando y modi- Martínez Meseguer, César, La teoría evolutiva de las instituciones. La perspectiva austriaca

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