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CODIGO DE PRACTICA

Manual de procedimientos de instalaciones


Dispositivos utilizados para alarmas con o sin monitoreo
Grupo Seguridad Electrónica Falsas Alarmas

CAPITULO 17 A
(C. F. REISZ, miembros del grupo y extractado de varias fuentes)

DETECCION DE INCENDIOS

Se entiende por detección de incendios el hecho de descubrir y avisar que hay


un incendio en un determinado lugar. Las características últimas que deben
valorar cualquier sistema de detección en su conjunto son la rapidez y la
fiabilidad en la detección. De la rapidez dependerá la demora en la puesta en
marcha del plan de emergencia y por tanto sus posibilidades de éxito; la
fiabilidad es imprescindible para evitar que las falsas alarmas quiten credibilidad
y confianza al sistema, lo que desembocaría en una pérdida de rapidez en la
puesta en marcha del plan de emergencia.

Sistemas de detección de incendios. Elección

La detección de un incendio se puede realizar por:


• Detección humana.
• Una instalación de detección automática.
• Sistemas mixtos.

La elección del sistema de detección viene condicionada por:


• Las pérdidas humanas o materiales en juego.
• La posibilidad de vigilancia constante y total por personas.
• La rapidez requerida.
• La fiabilidad requerida.
• Su coherencia con el resto del plan de emergencia.
• Su coste económico, etc.

Hay ocasiones en que los factores de decisión se limitan: por ejemplo, en un


lugar donde raramente entran personas, o un lugar inaccesible (por ejemplo un
almacén paletizado), la detección humana queda descartada y por tanto la
decisión queda limitada a instalar detección automática o no disponer de
detección.

Detección humana

La detección queda confiada a las personas. Durante el día, si hay presencia


continuada de personas en densidad suficiente y en las distintas áreas, la
detección rápida del incendio queda asegurada en todas las zonas o áreas
visibles (no así en zonas "escondidas"). Durante la noche la tarea de detección
se confía al servicio de vigilante(s) mediante rondas estratégicas cada cierto
tiempo. Salvado que el vigilante es persona de confianza, debe supervisarse
necesariamente su labor de vigilancia (detección). Este control se efectúa, por
ejemplo, obligando a fichar cada cierto tiempo en su reloj, cuya llave de
accionamiento está situada en puntos clave del recorrido de vigilancia. La ficha
impresa por el reloj permite determinar si se han realizado las rondas previstas.
Es obvio que la rapidez de detección en este caso es baja, pudiendo alcanzar
una demora igual al tiempo entre rondas. Es imprescindible una correcta
formación del vigilante en materia de incendio pues es el primer y principal
eslabón del plan de emergencia.

Detección automática de incendios

Las instalaciones fijas de detección de incendios permiten la detección y


localización automática del incendio, así como la puesta en marcha automática
de aquellas secuencias del plan de alarma incorporadas a la central de
detección.
En general la rapidez de detección es superior a la detección por vigilante, si
bien caben las detecciones erróneas. Pueden vigilar permanentemente zonas
inaccesibles a la detección humana. Normalmente la central está supervisada
por un vigilante en un puesto de control, si bien puede programarse para actuar
automáticamente si no existe esta vigilancia o si el vigilante no actúa
correctamente según el plan preestablecido (plan de alarma programable).
El sistema debe poseer seguridad de funcionamiento por lo que necesariamente
debe autovigilarse. Además una correcta instalación debe tener cierta capacidad
de adaptación a los cambios.

Desde la actividad del especialista en evaluar los riesgos, de acuerdo a la


composición de los elementos que pueden alimentar la formación de un
incendio, los proyectistas que utilizando conocimientos físicos tienen la
posibilidad de hacer un buen plan de protección y alarma temprana o un diseño
contemporáneo de respuesta automática de extinción programada del fuego o la
extracción de los humos y aun la inertización de un lugar incendiado por la
ruptura de la cadena del fuego, eliminando técnicamente uno o mas de los tres
componentes del fuego, el control y confinamiento de los sectores incendiados
mediante sistemas de extinción o mediante cierre de áreas siniestradas en forma
automática, la acción de las brigadas propias de incendio que actúan por un
detallado rol de ataque y contención que permite conferir tiempo suficiente para
una evacuación y además, evitar que se propague hasta la llegada de los
bomberos, se ha establecido una notable diferencia de este tipo de evento con
otros tipos de catástrofe.

La ciencia que estudia este fenómeno y la tecnología disponible ha dividido el


tema de la “protección contra incendios” en dos áreas sumamente amplias y
complejas: la detección y la extinción.

Solo el buen criterio, el uso de un eficiente “código de practica”, el conocimiento


completo de cada tema y el sentido común, pueden dar junto con la experiencia
y el estudio constante, idoneidad para realizar diseños, investigación y desarrollo
en este tema.

Se debe conocer no solo que existen Detectores adecuados, Centrales de


Alarma de tecnologías diversas, productos acuosos, gaseosos, espumígenos, u
otros y cual es el precio de cada uno, sino ¿cómo se deben utilizar, donde,
cuando y porque?, y a esto se llega, sometiendo un proyecto o una instalación a
las normas correctas y no a razones economicistas.

No solo se cometen errores en los diseños de implementación técnica sino que


luego se descuida el control de los elementos instalados, actitud que es
sumamente investigada por las Compañías de Seguro después de un incidente
y por las ART (Aseguradoras de Riesgos de Trabajo) antes de cualquier
incidente. Estas compañías, por lo general verifican si las instalaciones están
hechas cumpliendo la Norma 72 de la NFPA o con un Código de Practica
equivalente, como el que ha motivado al grupo Seguridad Electrónica Falsas
Alarmas, a redactar el presente, y que se basa en el cumplimiento de las normas
de una buena ingeniería.

Detectores de humos.

Se activan con las partículas visibles e invisibles de la combustión. Por eso


también se les denomina detectores de productos de combustión.

Componentes de un sistema de detección.


Los componentes de un sistema convencional de detección están
esquematizados en la este documento y en esencia son:

• Unos detectores agrupados en zonas (planta de un edificio, sección,


sector, etc.) y conectados a la central de control y señalización por unos
bucles (línea o circuito eléctrico que une los detectores a la central).
• Una central de control y señalización que proporciona alimentación
eléctrica a los detectores, recibe información de los mismos y genera una
señalización adecuada a la información recibida. Una central de este tipo
suele tener capacidad para varias zonas (que también puede decirse para
varias líneas, grupos o bucles de detección).
• Una serie de elementos de actuación tales como:

o avisadores ópticos y acústicos


o elementos de control
o extinción automática, etc.

Los detectores son unos dispositivos que captan un determinado fenómeno (en
nuestro caso humo) y cuando el valor de ese fenómeno sobrepasa un umbral
prefijado se genera una señal de alarma que es transmitida a la central de
control y señalización de una forma muy simple, generalmente como cambio de
consumo o tensión en la línea de detección.

En un sistema convencional, la señal proporcionada por la central es común a


todos los detectores de una zona, no pudiéndose diferenciar la activación de uno
u otro detector del bucle, línea o circuito de detección. El usuario dispone de
información de la zona donde se ha producido el fuego, pero no del punto
concreto. Para identificar individualmente cada detector, se tendría que conectar
un único detector por cada zona y por lo tanto multiplicar el número necesario de
zonas por lo que se incrementaría el tamaño de la central y la complejidad del
cableado.

Con la aparición del microprocesador se ha podido desarrollar la técnica de


identificación individual de cada detector con lo que se ha pasado al sistema de
detección direccionable que nos da la dirección de un detector activado. En los
sistemas direccionables, los detectores funcionan de forma análoga a los
sistemas convencionales, es decir, analizando un determinado parámetro y
generando una señal de alarma cuando el valor de la magnitud analizada
sobrepasa un determinado umbral.

Un paso adelante en los sistemas de detección se ha dado con el desarrollo de


elementos sensibles que analizan la concentración de humo (el valor de la
temperatura u otro parámetro) y proporcionan una señal proporcional a esa
concentración. Esta señal que se transmite a la central es de naturaleza continua
y en términos electrónicos se llama analógica. A esos elementos sensibles se les
llama sensores y sistemas analógicos al conjunto de estos sistemas de
detección. También reciben el nombre de "inteligentes" ya que se usan sensores
cn comunicación con un procesador de datos, el cual puede tomar decisiones de
acuerdo con la información proporcionada por aquellos. El nivel de inteligencia
viene definido por la complejidad del algoritmo de tratamiento de la información y
en consecuencia del programa involucrado. Tal sistema distingue fuego, no
fuego, suciedad, polvo, autoverificación, etc. La decisión se transfiere del
detector a la central, a diferencia de los sistemas convencionales en que la
decisión de alarma la tomaba el detector.

Los sistemas analógicos tienen las ventajas de detectar el incendio de forma


más rápida y la capacidad de detectar una degradación del comportamiento de
los sensores lo cual permite un mantenimiento preventivo y la consiguiente
disminución de las falsas alarmas. Sus inconvenientes son el coste elevado y
una dependencia del correcto funcionamiento del microprocesador por lo que se
deberán instalar los mecanismos necesarios que avisen de los fallos y
establezcan caminos alternativos para que una alarma de incendio sea avisada
en caso de fallo del microprocesador.

Clasificación
Los detectores de humos suelen clasificarse en seis grupos:

Fotoeléctricos
• De haz de rayos proyectados.
• De haz de rayos reflejados.
lónicos
• De partículas alfa.
• De partículas beta.
De puente de resistencia
De análisis de muestra
Combinados
Taguchi con semiconductor

FACTORES QUE AFECTAN LA ELECCION DE LOS DETECTORES

Como los fenómenos detectados aparecen sucesivamente después de iniciado un


incendio, la detección de un detector de gases o humos es más rápida que la de un
detector de temperatura (que precisa que el fuego haya tomado un cierto incremento
antes de detectarlo). En la figura 9 se esquematiza la fase del incendio en que actúa
cada tipo de detector. La curva corresponde al incendio iniciado por sólidos con fuego
de incubación.

Figura 9: Fase de actuación de detectores. Fuegos sólidos

Los sistemas de Detección Automática de incendios utilizan sensores que


responden a los tres más conocidos fenómenos básicos de un incendio: el
humo, las llamas y el calor. Cada tipo de detector ocupa su lugar específico de
acuerdo al riesgo involucrado. Sin importar el tipo de detector que se utilice, el
problema siempre será el mismo: como obtener el mejor nivel de discriminación
entre un incendio real y otros eventos molestos que pueden aparentar ser un
incendio ante el detector. Los detectores de Humo, son por lo general, los mas
utilizados para el propósito del sensado de los componentes de la combustión,
habiendo dos tipos básicos: los ópticos y los de ionización. Esta afirmación
anterior la hacemos basándonos en lo amplio de su difusión pero sin descartar
otros tipos de detectores, como los de detección de llama (Ultravioletas o
Infrarrojos) los de temperatura fija o de gradiente también llamados
termovelocimétricos; los utilizados ampliamente en la industria aérea: cable
detector de temperatura lineal.

Muchos incendios como los que involucran mobiliario fino, comienzan con
humareda en lugar de llama. Los detectores ópticos de humo “puntuales”,
utilizan el efecto Tyndall de “dispersión de la luz” de las partículas de humo.
Estos detectores generalmente tienen un diodo emisor de luz situado dentro de
una cámara laberíntica, diseñada de tal forma que el diodo detector o foto
detector no pueda ver en forma directa la luz emitida.
Detectores fotoeléctricos de humos
También se les denomina detectores ópticos de humos. Su funcionamiento se
basa en el efecto óptico según el cual, el humo visible que penetra en el aparato,
afecta al haz de rayos luminosos generado por una fuente de luz, de forma que
varía la luz recibida en una célula fotoeléctrica, y se activa una alarma al llegar a
un cierto nivel.

Con este tipo de detección se han de evitar cambios en las condiciones de luz
ambiental que puedan afectar a la sensibilidad del detector. Esto se puede
conseguir manteniendo el detector en un receptáculo estanco a la luz o modula
do la fuente de luz.

DETECTOR HUMO FOTOELECTRONICO

El humo formado por partículas volátiles, que tienen la particularidad que por su
condición aerosolada, su tamaño y los compuestos químicos que la forma, junto
con la temperatura que les da condición ascendente y una mínima cantidad de
humedad existente en cada una de las partículas, ingresa a esta cámara
laberíntica a través de unos filtros de porosidad controlada contra insectos y
polvo, distribuyéndose homogéneamente dentro de dicha cámara, hasta que la
luz emitida por el diodo se disemine (como el efecto de los faros de un automóvil
en la neblina) y haga operar un elemento foto sensitivo, originando una alarma,
solo si la cantidad de luz que se ha diseminado supera un cierto grado de
densidad óptica (generalmente 0,067% de incremento de la densidad óptica por
cada pie lineal [30,4 cm.]).

Estos detectores son sensible a las partículas sobre calentadas, pero no aun
encendidas de la cubierta o vaina exterior aislante de los cables de PVC y
pueden, debido a ello, proveer una detección temprana de los fuegos humeantes
de origen eléctrico.

Del mismo modo que en los incendios con humo visible, los fuegos suelen
producir grandes cantidades de humo invisible en la forma de partículas
aerosoladas de muy pequeño tamaño, aun en la etapa incipiente de un principio
de incendio.

Detectores iónicos de humos


Los detectores de cámara de ionización pueden sensar la presencia de estas
partículas. Debido al hecho de que estas partículas aerosoladas están
normalmente asociadas casi con exclusividad con la combustión, este tipo de
detector nos da una excelente discriminación entre el fuego y otros fenómenos
parecidos.

Se basan en la disminución que experimenta el flujo de corriente eléctrica


formada por moléculas de O2 y N2 ionizadas por una fuente radiactiva entre dos
electrodos, al penetrar los productos de combustión de un incendio. Estos
detectores detectan partículas visibles e invisibles generadas por la combustión
y su mayor eficacia se encuentra para tamaños de partículas entre 1 y 0,01
micras. Las partículas visibles tienen un tamaño de 4 a 5 micras y tienden a caer
por gravedad excepto en el caso de que haya una fuerte corriente turbulenta en
la columna que forma la llama. Existen materiales que desprenden partículas
pequeñísimas a temperaturas inferiores a la de combustión en el aire y a esta
temperatura se la denomina temperatura de formación de partículas (thermal
particulate point). Estas partículas son detectadas por este tipo de detectores.
Según la fuente radiactiva se dividen en detectores iónicos de partículas alfa y
de partículas beta. No existe riesgo de radiactividad en la proximidad de estos
detectores según las investigaciones realizadas por Organismos competentes.
Declaran que la radiación recibida por una persona situada a 25 cm. del detector
durante ocho horas al día, cada día del año equivale a una dosis de radiación
anual menor de 0,5 milirem. A efectos comparativos la radiación normal de fondo
de fuente natural es más de 100 veces mayor.

Detectores iónicos de humos por partículas alfa

Se basan en la ionización de las moléculas de O2 y N2 del aire por partículas alfa


(núcleos de átomos de helio) procedentes de una fuente radiactiva (Americio
241).
El principio de actuación de estos detectores se muestra en la Fig. 3:

Fig. 3: principio de funcionamiento de detectores iónicos de humos

La zona entre los dos electrodos representa la cámara de muestreo o detección.


Las moléculas de oxígeno y nitrógeno del aire se ionizan por las partículas alfa
procedentes de la fuente radiactiva. Estas moléculas ionizadas se mueven hacia
los electrodos de signo opuesto al aplicar un voltaje eléctrico y se establece un
pequeño flujo de corriente eléctrica a través de la cámara de muestreo. El
esquema de la derecha muestra el comportamiento de las partículas de
combustión al entrar en la cámara unirse a los iones. Las partículas de la
combustión tienen una masa mayor y por tanto disminuye la movilidad de los
iones, lo cual se traduce en una reducción del flujo de corriente a través de la
cámara de muestreo y se activa una señal de alarma.
Ventajas
• Es un detector apto para toda la gama de humos detectables.
• Estabilidad ante variaciones de presión, temperatura y corrientes de aire.
• Permite una detección precoz y es el más universal de todos.
Inconvenientes: Da falsas alarmas en ambientes con aerosoles, polvo, aire en
movimiento, humedad elevada, concentración de humo de cigarrillos y variación
del voltaje de la corriente.
Aplicaciones: Desde fuegos latentes (pirolisis, fuegos de combustión lenta)
hasta fuegos abiertos de llama viva. Para combustiones de sólidos y líquidos con
humos visibles e invisibles (caso de llamas vivas). Ejemplos de aplicación:
plásticos, cables eléctricos, madera, lana, cuero, gasolina, aceites.

Detectores iónicos de humos por partículas beta

Estos detectores se presentaron con posterioridad a los de partículas alfa y la


fuente radiactiva de partículas beta (electrones) en este caso, es el Níquel 63. El
principio de actuación es el mismo que los de partículas alfa. La intensidad de la
fuente de radiación es baja y el flujo de corriente en la cámara de ionización
también lo es. Estos detectores han tenido éxito en la detección de las partículas
procedentes de la combustión de alcohol, las cuales no son detectadas por el
detector con partículas alfa.

DETECTOR DE HUMO IONICO SEGÚN NORMA EN 54

La norma europea dedicada a los detectores de humo es la EN 54 Parte 7 que


cubre la performance de ambos tipos de detectores: ionización y ópticos. Los
detectores de humo de ionización contienen pequeñas cantidades de isótopos
radioactivos (americio 241). Si bien no presentan riesgos cuando están
instalados dentro de los lugares a proteger, debe tenerse mucho cuidado para
asegurar métodos responsables de deposición al final de su vida útil. El alto
costo de deposición de desperdicios de esta naturaleza vinculados a material
radioactivo, combinados con la demanda de productos ecológicamente no
peligrosos (“verdes”), a liderado el desarrollo de tecnologías alternativas, para
competir con las sobresalientes características de los detectores de ionización.

Además de los detectores de humo ópticos convencionales, a partir del año


1989, se comenzó la fabricación de los detectores ópticos de alta performance,
como una alternativa de los detectores de ionización. En tanto que los detectores
ópticos convencionales proveen una buena performance general, no detectan
fácilmente fuegos de inflamabilidad rápida, que producen bajos niveles de humo
visible. No obstante, estos incendios producen altas temperaturas, con un
incremento rápido de temperatura del aire circundante. Los detectores de Tipo
Óptico de Alta Performance, están basados den el principio de que la
sensibilidad del detector es incrementada proporcionalmente al aumento
velocimetrico de la temperatura en exceso que llega al detector. Este tipo de
detector asegura que no hay riesgo que se dispare por un aumento de su
sensibilidad ya que su activación no depende de la temperatura sino de la
cantidad de humo que llegue a el.

DETECTOR FOTOELECRICO DE HUMO DE ASPIRACION

En ciertas aplicaciones se emplean sistemas de muestreo de aire con detector


fotoeléctrico. Disponen de una bomba de aspiración y tubería a lo largo de la
zona a proteger. El aire aspirado se canaliza en una cámara analizadora y si la
concentración de humo alcanza de 1,5 a 3% refleja la luz hacia la célula
fotoeléctrica y hace actuar a la alarma. El de haz reflejado no discrimina humo
de partículas de polvo. Si el humo es completamente negro no lo detecta. Una
variante del mismo es el que se muestra en la figura y que se comercializa en
todos lados con la denominación de detector fotoeléctrico por difusión de la luz.
(Ver Fig. 2)

Fig. 2: Detector de humos fotoeléctrico de haz reflejado, por difusión de la luz

Es un detector óptico de humos en el que la fuente luminosa, la pantalla y el


sensor de luz están en el mismo eje y de tal forma que en condiciones normales
(cuando no hay humo) debido a la forma de la pantalla, la luz no puede alcanzar
directamente el elemento sensor y por tanto no se genera señal de alarma.
Cuando entra humo en la cámara de medición, la luz emitida por la fuente
luminosa se dispersa en todas direcciones en parte llega al sensor.

Ventajas: Autorregulables por suciedad y pueden avisar cuando están muy


sucios. Más resistente que el iónico a las corrientes del aire. Más rápido de
respuesta pues necesita menos cantidad de humo para dar la alarma.
Inconvenientes; Si el humo es negro tal como se ha dicho no lo detecta ya que
no hay dispersión de la luz (efecto Tyndall).
Aplicaciones; Particularmente indicado para la detección de fuegos latentes y
fuegos de combustión lenta. Protección de combustibles que den humos
especialmente claros como los producidos en la combustión latente de madera,
algodón, papel y el recalentamiento de cables eléctricos aislados con PVC.
Salas de ordenadores y aparataje electrónico en condiciones ambientales sin
polvo. Se suelen combinar con detectores térmicos. Para locales donde existan
equipos eléctricos. También para detectar fuegos en los conductos de aire
acondicionado.
La sensibilidad incluso es buena con humos oscuros, por lo que también es
utilizable para combustión viva de madera, gasolina, plásticos y caucho. Se
aconseja combinarlos con detectores iónicos.

Durante los últimos años, se ha desarrollado una nueva tecnología en los


sistemas de detección de humo, llamada “sistemas de detección de humo por
aspiración”.. Estos sistemas están basados en el uso de un detector único
centralizado de muy alta sensibilidad que utiliza para la fuente luminosa (ópticos)
láseres o tubos de descarga de xenón. El aire procedente de distintos lugares es
conducido mediante tubos delgados tipo “pitot” de gran longitud, instalados
desde los ambientes donde se desee detectar partículas, hasta el lugar donde
esta el dispositivo central de alarma. Las muestras de aire son aspiradas por un
mecanismo especial, dentro del detector, donde se analiza la composición de las
partículas y se determina si son de densidad y cantidad suficiente para disparar
una alarma. Esta tecnología se esta utilizando parcialmente en instalaciones de
centros de cómputos, centros de telecomunicación, edificios históricos, museos
u otro lugar donde la presencia de los detectores convencionales es de
presencia no deseable o se requiere la eliminación de elementos que
incrementen la polución visual o que no armonicen con la decoración existente.

Figura de Sistema de detección


de Humo por aspiración.

Detectores de humos por análisis de muestra (o aspiración)

Consisten en una tubería que parte de la unidad de detección y se extiende por


la zona a proteger. Una bomba extractora aspira una muestra de aire y la
conduce a la unidad de detección en la cual se analiza si el aire contiene
partículas de humo. Los detectores de humo con cámara de niebla son de este
tipo y en ellos se mide la densidad por el principio fotoeléctrico y si excede de un
valor predeterminado se activa una alarma. Es un sistema de detección poco
recomendable. Se empleaba en las bodegas de los barcos. Son caros por la
instalación y por los analizadores poco usuales que llevan. Actualmente es
inusual y se considera un modelo histórico.

Detectores de humos por puente de resistencia

Se basan en el principio del puente de resistencia. Se activan ante una


presencia de partículas de humo y humedad sobre una rejilla con puente
eléctrico. Esas partículas al caer sobre la rejilla aumentan su conductividad y se
activa una alarma. Estos detectores reaccionan con cualquier gas o humo. Son
poco usuales y no están considerados en Normas UNE.

Inconvenientes: Se disparan por escapes de vapor de agua o por partículas en


suspensión en el aire. Por ejemplo en hilaturas dan falsas alarmas.
Excesivamente sensibles. No discriminan entre humos y partículas en
suspensión.
Aplicaciones: Se emplea más como detector de monóxido de carbono.

Detectores combinados de puente de resistencia e iónico para


productos de combustión

En estos detectores la cámara de ionización se activa por las partículas de la


combustión y la resistencia de rejilla se activa por el vapor de agua producido en
la combustión. La rejilla consta de dos óxidos metálicos conductores repartidos
en un substrato de vidrio. Esta rejilla disminuye la resistencia al entrar en
presencia de vapor de agua. El aparato lleva un circuito compensador
electrónico que se ajusta a los cambios de humedad ambiente. Estos detectores
actúan si se activa la cámara iónica y la rejilla del puente de resistencia, por lo
que son menos sensibles a falsas alarmas por polvo, aerosoles, aire en
movimiento y humedad. Igual que otros detectores de humos llevan circuitos y
componentes para detectar averías y una lamparita piloto para indicar que está
activado.

Detectores de gases de combustión tipo Taguchi con


semiconductor

Funcionan del siguiente modo: el cristal semiconductor del tipo n (negativo) lleva
embebidas dos resistencias calefactoras que mantienen el semiconductor a unos
250º C para que aumente el número de electrones libres. Esa temperatura sirve
también para evitar la condensación de vapor de agua en la superficie del
semiconductor. La caja externa del semiconductor es generalmente dióxido de
estaño con una superficie muy porosa en la que están atrapadas moléculas de
oxígeno. Cuando el sensor está expuesto a una atmósfera que contenga un gas
oxidable (reductor), sus moléculas reaccionan con el oxígeno atrapado,
originando una liberación de electrones en la superficie conductora. Entonces
diminuye la resistencia de esa superficie y se dispara una alarma. Según unos
ensayos realizados por Bright, encontró que este tipo de detector se activó y dio
la alarma sólo 1 vez en 26 incendios de prueba. No discrimina bien entre gases
o vapores de ciertas sustancias y humos

Fig. 4: Detector Taguchi

Principios básicos de instalación de detectores de humos


A efectos de la instalación de Detección Automática de Incendios y para facilitar
la rápida localización del mismo, los edificios o las partes de los mismos que
deban contar con dicha instalación, conforme a lo establecido en los Anexos a la
presente NBE se dividirán en zonas según los siguientes criterios:

• Constituirá una zona al menos cada uno de los sectores de


incendio en que se haya compartimentado el edificio y en los que sea
exigibles dicha instalación.
• La superficie de una zona no superará los 1.600 m2.

Se instalarán detectores de la clase y sensibilidad adecuada, de manera que


estén específicamente capacitados para detectar el tipo de incendio que
previsiblemente se pueda producir en cada local, evitando que los mismos
puedan activarse en situaciones que no se correspondan con una emergencia
real. El tipo, número situación y distribución de los detectores, garantizarán la
detección del fuego en la totalidad de la zona a proteger, con los siguientes
límites, en cuanto a superficie cubierta y altura máxima de su emplazamiento
para los tipos de detectores que se indican:

Detectores térmicos: En zonas con superficie igual o inferior a 40 m2 se


instalará como mínimo 1 detector. En zonas con superficie superior a 40 m2 se
instalará, como mínimo, un detector cada 30 m2. Se colocarán a una altura
máxima de 6, 7, 5 y 9 m., según su grado de sensibilidad A, B o C,
respectivamente.

Detectores de humos: En zonas con superficie igual o inferior a 80 m2 se


instalará como mínimo 1 detector y a una altura no superior a 12 m. En zonas
con superficie superior a 80 m2 se instalará como mínimo 1 detector cada 60 m2
si la altura del local es igual o inferior a 6 m. y cada 80 m2 si su altura está
comprendida entre 6 y 12 m. En pasillos de hasta 3 m. de anchura se dispondrán
detectores conforme a los siguientes criterios:

• Detectores térmicos, al menos 1 detector cada 9 m.


• Detectores de humos, al menos un detector cada 11, 5 m.
• La instalación de detectores en pasillos con anchura superior a 3
m. se ajustará a los criterios establecidos en los puntos anteriores.

En cada proyecto y en función de la aplicación, deberá justificarse lo adecuado


del tipo de detector empleado en la instalación propuesta.

Si la temperatura en el techo supera los 37,8º C (100º F) asegurarse que el


detector está homologado para temperaturas superiores. Hoy día hay modelos
con un campo de temperaturas muy amplio. No deberían instalarse en zonas
que puedan causar falsas alarmas. Estabilidad: Controlarlos al menos tres
meses antes de su conexión definitiva al sistema de alarma para desechar
ciertas localizaciones que dan falsas alarmas.

Espaciado: Variable según modelos. Pueden hacerse ensayos. Los detectores


instalados en los conductos de retorno de la ventilación o aire acondicionado no
reciben suficiente densidad de partículas de humo, debido al efecto de dilución
que se origina al aspirar aire de distintas dependencias. Es por lo que solo sirven
y con limitaciones como detectores de incendio en los propios conductos de
aireación, pero no en otras zonas abiertas. Evitar instalarlos en zonas con
barreras de calor, bajándolos por debajo de esa barrera. Hay tablas y gráficos en
la bibliografía que nos dan la distancia para contrarrestar este efecto. Si existe
sistema de ventilación o aire acondicionado colocarlos junto al registro de
retorno o salida. Se recomienda el montaje de los detectores una vez el local o
edificio funciona con todas sus instalaciones. Existen Tablas que dan la distancia
de espaciado de los detectores para alturas de techos y fuegos determinados.
Información que se suele suministrar por los fabricantes. Los detectores de
humos pueden emplearse hasta una velocidad del aire de 5 m/s salvo que el
certificado de aprobación indique un valor mayor. Evitar su instalación en lugares
sometidos a vibraciones. El efecto de la humedad limitará su instalación en caso
de formarse condensaciones. El humo, el polvo o los aerosoles similares
producidos por ciertas actividades pueden provocar alarmas intempestivas si se
instalan detectores de humos. En estos casos deberán instalarse detectores
térmicos. El empleo de detectores de humo en locales con una altura superior a
12 metros deberá justificarse adecuadamente. Pueden emplearse en locales de
gran altura combinados con detectores de llamas.

Calefacción, ventilación y aire acondicionado

En habitaciones, edificios, etc. en que exista una ventilación forzada, los


detectores no se deberán colocar en las zonas en que el aire de los difusores
pueda diluir el humo antes de que llegue al detector. Los detectores se colocarán
de forma que les llegue la corriente de aire que va hacia las aberturas de
retorno. Esto puede requerir detectores adicionales, ya que colocando
detectores solo cerca de las aberturas de retorno de aire, puede dejar el resto de
la zona con protección inadecuada cuando se cierra el sistema de aire. Se debe
consultar a los fabricantes de los detectores. En las zonas por encima de los
techos que están diseñadas como retornos comunes para los sistemas de
calefacción, ventilación y aire acondicionado, el aire que circula por ellas va a
mayor velocidad que el de la habitación inferior. Por esta razón se reducirá la
separación entre detectores.

Los detectores situados en las zonas empleadas para conducir el aire ambiental
no se emplearán como sustitutos para proteger unas zonas abiertas porque:

• El humo de un incendio puede que no penetre en la zona cuando el


sistema de ventilación se pare.
• El detector será menos sensible ante una situación de incendio en
la habitación origen del incendio, debido a la dilución con aire limpio.

DETECTORES DE TEMPERATURA
Para aquellos fuegos cuyo elemento iniciador pueda ser la radiación térmica (calor), se
podrá utilizar una serie de detectores de “temperatura” de los que se conocen al menos
10 de diferente tecnología, pero que se pueden clasificar en dos grandes subgrupos
como:

1. Detectores de temperatura fija;


2. Detectores de gradiente o termovelocimétricos.

Si el aumento de temperatura de un local protegido, es de menos de 8,33° C/minuto, se


deberá elegir un detector de temperatura fija. Los más comunes tienen un umbral de
disparo por calor, de 57 Celsius (135 Fahrenheit). Estos detectores por lo general están
fabricados mediante una carcasa pequeña de metal, en cuyo interior hay dos láminas
metálicas próximas una a la otra. Una de estas laminas esta formada por un “bimetal”.
Este bimetal, esta formado por dos laminas delgadas “solapadas” y soldadas
superficialmente entre sí, y que tienen cada una un distinto coeficiente de dilatación. Al
ir subiendo la temperatura, la lámina bimetálica se curvara, tocando en algún momento
a la otra lámina “no bimetálica”. Esto sucederá cuando se alcance la temperatura de
“calibración” elegida para el detector. Este cortocircuito entre las dos laminas, producirá
el “aviso eléctrico” necesario para denunciar el riesgo alarmado. Otro tipo de detector de
temperatura fija, son los de “termocupla”, que generan una pequeña corriente eléctrica
que al llegar a un valor (en aumento) predeterminado dispara una alarma Los
detectores bimetálicos y los de termocupla, son del tipo “puntual”, asignándoseles la
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protección de áreas superficiales desde los 100 mts. y hasta 225 mts. cada uno
(dependiendo de la altura del techo o cielorraso)

También hay detectores lineales de temperatura, integrados por dos conductores


aislados individualmente, pero retorcidos en pares “binados”, cuya longitud puede ser
de hasta varios cientos de metros. Estos cables detectores de temperatura, son
comúnmente utilizados en aeronáutica, para colocación en los mazos de cables de la
instalación ubicada dentro del fuselaje de los aviones, por donde pasan las corrientes
que accionan servomecanismos y cuya temperatura debe estar estrictamente
controlada y además en túneles de cables de alimentación industrial, a fin de detectar
recalentamiento de estos cables.

El otro subgrupo de detectores térmicos es el de Gradiente o Termovelocimétrico. En


este caso, se requerirá que la temperatura se incremente con una velocidad de mas de
8,33° C, partiendo desde cualquier temperatura inicial (dentro de ciertas limitaciones).
Los mas conocidos son los del tipo neumático o termobarimétrico. Disponen de una
cámara con forma de “domo” invertido (parecido a la forma de una media naranja), que
en su base cuenta con un diafragma metálico con forma de sinusoide concéntrica
(similar a la imagen obtenida de las ondas que se forman en el agua al caer una piedra
sobre ella). Este diafragma, tiene un contacto metálico conductor en su parte central,
próximo a otro que esta sujeto a la base del detector. A medida que la carcasa con
forma de “domo” es calentada por el calor incremental, el diafragma se desplaza
empujado por las moléculas de aire contenidas dentro de la cámara y que se van
dilatando con el calor, hasta que el contacto central toca al otro (gemelo) de la base
generando una alarma. Para calibrar este detector, se coloca un pequeña válvula de
escape de aire en el diafragma, que regulará la velocidad de detección. Es frecuente
encontrar casos especiales de diseño de instalaciones, como ser salas de calderas
donde el vapor y el humo están presentes habitualmente. Para este tipo de
riesgo, se recomienda los detectores de temperatura. En la etapa temprana de
un fuego, el nivel de la temperatura puede ser bajo y de poco crecimiento, pero a
medida que la cantidad de material inflamable que se combustiona es mayor, la
tasa de crecimiento adquiere proporciones incrementales de alto valor. Los
detectores contemporáneos pueden detectar, según el modelo, ambos niveles
de temperatura: el de temperatura fija o de umbral preestablecido y los
termovelocimétricos, que detectan cuando el crecimiento incremental térmico es
de mas de 8,33° C/minuto. Por supuesto que hay detectores de temperatura
combinados, es decir, que reúnen dentro de una sola carcasa ambos detectores.
Para riesgos del tipo estándar (desde 57° C a 78° C) la norma EN54 Parte 5
cubre la performance de estos detectores térmicos, mientras que para
temperaturas elevadas la norma EN54 Parte 8 se aplica en este tipo de
performance.

DETECTOR TEMPERATURA GRADIENTE DETECTOR TEMPERATURA FIJA

Cierto tipo de incendios, sobre todo los que involucran petróleo, naftas,
gases inflamables, solventes, producen llamas desde el principio del incendio.
Aquí, el método de detección requiere de la “visión” de la radiación producida por
las llamas. Los detectores de llama son utilizados especialmente en
instalaciones petroleras, extracción de hidrocarburos dentro del continente o en
plataformas de extracción fuera de puerto, marítimas, hangares de aviación,
destilerías, refinerías, áreas abiertas de producción.

Todas las llamas emiten radiación electromagnética, a través de un amplio


espectro que pasa desde el ultravioleta, la luz visible y el infrarrojo.
Tradicionalmente, los detectores de llama están hechos para sensar
relativamente bajos niveles de radiación UV emitida por las llamas, pero su alta
sensibilidad hace que a veces confundan las llamas de un incendio con las
operaciones de emisión de chispas o arcos, de un operario realizando
soldaduras. Los detectores de llama por infrarrojo, sensan emisiones cercanas
al infrarrojo, pero son muy susceptibles a la producción de falsas alarmas debido
a la luz solar o fuentes luminosas de muy alta energía infrarroja. A partir de los
años 80, varias compañías fabricantes de detectores de llama, desarrollaron
sensores que eliminaron este problema operando con filtros de banda muy
angosta, de hendidura en un segmento determinado de la banda del espectro de
radiación infrarroja, característica exclusiva de las llamas de un incendio.
Además, se doto a estos detectores de un dispositivo que discriminaba entre la
presencia de este espectro de radiación infrarroja, (midiendo las oscilaciones
flameantes de rápida variación) y el de la emisión solar (de lenta variación),
creando así un detector virtualmente inmune a las falsas alarmas.

DETECTOR DE LLAMA POR


DETECCIÓN DE ULTRAVIOLETA

LA RECOMENDACIÓN DE LOS FABRICANTES DE DETECTORES.

De acuerdo a lo establecido por los fabricantes de los dispositivos utilizados para


la detección y aviso de Incendio, los componentes de un sistema destinados a
dar un aviso temprano de una situación de "riesgo alarmado", involucrados en la
instalación contra Incendio, deben estar instalados y mantenidos bajo estrictas
condiciones de operatividad, a partir de su puesta en marcha y durante su vida
útil.

Los elementos en general, no han sido diseñados para "durar" por siempre ni
están equipados para evitar que las condiciones ambientales los deterioren o
modifiquen su capacidad de "detectar", debido a que la polución existente en
cada lugar de instalación, a la corta o a la larga inferirán un daño paulatino e
incremental, que en algún momento se reflejara en la "falla" del equipamiento.

Para evitar esto se deberá tener en cuenta lo siguiente:

a) Distribución correcta de los sensores, detectores, avisadores manuales y


elementos de sonorización, de acuerdo a la Norma que las Compañías de
Seguro recomienden o acepten, que generalmente es la Norma NFPA-72;
b) selección del detector adecuado al riesgo a controlar, consistentes en
Detectores de
humo de ionización o foto electrónicos, detectores de temperatura fija, de
gradiente, o combinados o detectores de humo lineales o de cable lineal de
termofusión, detectores de llama; selección del tipo de conexión o red
existente entre los detectores y la Central de alarma respectiva, ya sea
"Clase" A, B, de cuatro hilos y "analógicos" direccionables, por multiplexado;
c) Elaboración de un plan de mantenimiento periódico, ajustándose a los
requerimientos del fabricante de los detectores, las instrucciones de la
Compañía de Seguros o ente de verificación y el criterio individual de la
empresa contratada para realizar dicho mantenimiento [lo que resulte mas
seguro];
d) Confección de un plan de supervisión y control de las tareas realizadas por el
personal contratado, mediante planillas.

La responsabilidad de controlar los trabajos de mantenimiento estará asignada


por ejemplo a: Gerencia de Ingeniería de Planta; Gerencia de Higiene y
Seguridad; Gerencia de Seguridad Física o Gerencia de Mantenimiento. Deber
evitarse que la supervisión este en manos de áreas que no sean
específicamente técnicas.

Una vez puesto en marcha el "Sistema contra Incendio", elaborado el "plan de


mantenimiento" y "asignada la responsabilidad de supervisión", Deberá
redactarse un "Rol de Incendio" y un "Plan de Evacuación".

NORMAS DE INSTALACIÓN

La norma mas utilizada contemporáneamente es la NFPA-72 de la Asociación


Nacional de Protección contra Incendio de EE.UU., que se ha editado y
traducido a mas de 30 idiomas e inclusive ha sido transformada en normas
nacionales en algunos otros países, cambiando el Numero 72 por otro de tipo
local, de acuerdo al ente de normalización: IRAM, BSA, VDE, etc. Esta norma
72, establece las pautas de "espaciado" entre detectores, la clasificación de los
mismos, las tablas de ajuste de espaciado para distintas alturas de cielorraso,
las condiciones especiales de instalación para cielorrasos "no planos" o con
vigas y columnas; las recomendaciones para los casos de supuesta
estratificación de los gases de la combustión, etc.

En cuanto a la selección del tipo de detector, Deberá estar de acuerdo a la


clasificación del riesgo a proteger, en relación con el tipo de material combustible
almacenado, así como la velocidad de detección requerida. La selección del
cableado de conexión entre los detectores y la Central de alarma estará
condicionada al numero de zonas e importancia de la instalación, así que un
pequeño comercio cuya instalación de incendio requiere la subdivisión de
sectores en un numero limitado de zonas (entre 1 y 8 zonas) podrá
implementarse con un cableado directo Clase A o Clase B del tipo discreto. En
cambio, si la instalación requiriese la identificación de un alto numero de zonas o
sectores (o detectores), Deberá utilizarse una red multiplexada, Analógica y
direccionable.

CONSIDERACIONES GENERALES DE INSTALACION

Código de practica
Detector para Áreas (tipo Spot)

Ubicación.

La persona que esta diseñando una instalación deberá tener en cuenta que el
humo deberá viajar desde él punto que origina el fuego hasta el detector, antes
que la condición de alarma pueda ser sensada. Al evaluar cualquier lugar o
edificio en particular, deberá primeramente determinarse todo posible foco de
incendio. A partir de estos puntos de origen deben trazarse los diagramas de
recorrido posible del humo. La ubicación más económica de los detectores de
humo es aquella que incluye los puntos de intersección común de los diagramas
de recorrido de humo a través del edificio. Una vez qué los puntos de
intersección mencionados estén protegidos, se considerara por separado las
demás áreas aisladas que formen parte de la trayectoria del humo.

Por ejemplo, en una habitación simple, que normalmente requiere un detector,


deberá considerarse que el fuego puede irrumpir en cualquier punto del
perímetro de la misma, o hasta en el mismo centro.

Si un sistema de acondicionamiento de aire provoca que el aire de la habitación


se mueva de Este a Oeste, será apropiado ubicar un detector en el techo, en el
lado Oeste del cuarto. Este es un sencillo ejemplo de ubicación de un detector
que puede detectar el fuego que se origine en cualquier lado de la habitación. Si
no es posible proveer de detectores a todas las habitaciones, tal como está
permitido en las aplicaciones residenciales, deberá considerarse que el fuego
puede originarse en cualquier habitación de la propiedad. El sentido de
circulación del humo deberá, por lo tanto, ser determinado. En la mayoría de los
casos, algunos lugares "comunes", tales como el área de los pasillos, serán
fundamentales en el proyecto.

Cuando se determine que el fuego pueda producirse cerca de un ocupante de la


casa y que el humo no pueda encontrar el camino a un área común, será señal
de que se deberá instalar un detector en esa área en especial.

A esta situación se la denominará como de "Atmósferas separadas". Por


ejemplo, un garaje anexo a la casa, con capacidad para dos coches, será
naturalmente el lugar donde se colocará otro detector de humo. Si el garaje está
ubicado al final de una galería que separa la casa de éste, generalmente no
habrá suficientes razones de "Salvaguarda Vital" que indiquen la necesidad de
instalar un detector de humo. Los sótanos de una casa, son considerados como
"Atmósfera separada” que debe tener un detector de humo.

Pautas adicionales a Utilizar en las instalaciones, son provistas en las Normas


enlistadas en el Apéndice B de la NFPA (National Fire Protection Association).

NOTA: Las razones de "Variabilidad" arquitectónica expuestas anteriormente


han determinado que los laboratorios de "certificación de calidad" (U.L., F.M.,
etc.) no asignaran un espaciado especifico para cualquier detector de humo, sin
tener en cuenta el principio de funcionamiento de los mismos, aunque por regla
general, el espaciado que se utiliza es de 9 metros o un detector por lugar
cerrado de menos de 83 mts2.

2- Respuesta del detector

Los detectores de humo responderán a partículas de un tamaño de 0,4


micrones. Es de conocimiento general que partículas de 30 micrones de largo o
ancho se requieren para que el ojo humano las pueda ver. Por lo tanto, los
detectores fotoeléctricos pueden responder a partículas que son visibles o in-
visibles para la visión humana normal.

Dado que el humo ha sido definido como "La totalidad de las partículas en
suspensión, visibles o invisibles, producidas por la combustión", los laboratorios
de prueba requieren que todos los detectores de humo "respondan" cuando la
densidad óptica alcance cierto nivel.

A causa de ello, los Detectores Fotoeléctricos de Humo están diseñados de


manera que no sean afectados por elementos no perceptibles, tales como:
“corrientes de aire", "humedad" y la mayoría de productos químicos y
contaminantes del aire. Está característica provee una directa correlación entre
aquello que el ojo humano visualiza y es necesario detectar y aquello a lo qué el
detector deberá “responder”.

3.- Espaciados

El procedimiento para ubicar y espaciar detectores de “área abierta" puede ser


sumariado de la siguiente manera:

a- Haga una lista de los volúmenes "separados" dentro del volumen


en general que deben protegerse separados por paredes, techos y
aberturas.
b- Determine la circulación “normal” del aire, a través de cada espacio
y "visualice" el flujo de humo que pueda resultar de distintos focos
de incendio ubicados en varios lugares dentro de cada espacio.
c- Ubique, en un panel, uno o más detectores, de modo tal que
puedan responder a una mínima cantidad práctica de humo, que
pueda ser generado dentro de cada espacio, bajo condiciones de
incendio. Tenga en cuenta el hecho que las altas temperaturas
generadas a partir de la llama abierta, provocaran la dispersión
rápida del humo, favoreciendo la detección “anticipada".
d- Considere todas las variables que puedan afectar y producir un
cambio en el fluir del aire provocado por el sistema de
acondicionamiento de aire,
tales como aberturas de cerramiento variable y ubique los
sensores, en concordancia. Agregue detectores solo en aquellos
espacios donde las variables indican una inadecuada protección,
mediante un sistema convencional.
e- Para instalación normal, en techos con superficie relativamente
plana, los detectores pueden ser espaciados aproximadamente a
9 mts. (30') entre cada dos adyacentes.
4.- Capacidad de corriente de los contactos auxiliares de los detectores de 4
hilos.
La capacidad de corriente de los contactos del relay de alarma de
los detectores de humo de 4 hilos es del orden de 1 Amp. a 120
VCA. o 28 VDC, no inductivos. Debe tenerse sumo cuidado de no
exceder estos parámetros cuando se realicen conexiones a los
contactos.

5.- Verificación del cableado, "Pre-instalación”

Antes de completar la instalación y conexión de los detectores y dar


alimentación al sistema, se deberá comprobar el circuito completo del
conexionado, a fin de prevenir errores del cableado que pudieran dañar a los
detectores. Una verificación puede ser realizada utilizando fuentes enchufables
en los conectores (hembra), donde se conectarán luego los detectores para
simular la existencia de los circuitos (contactos) de supervisión de cada detector,
en la zona.

La porción "supervisora" del panel de control puede de esta manera ser


controlada, descartándose el mal funcionamiento probable.

Verificación y localización de problemas

A. Indicación de "problemas"

Si una indicación de problemas se hace presente en el panel de control del


sistema, verifique todos los detectores en la zona, para ver que las lámparas de
"en servicio" estén encendidas intermitentes. Si una lámpara de "en servicio"
está apagada (no destellando), compruebe:

1.- La llave de contacto interlock (también llamada de "trampas" o


“reseteo”) a fin de establecer que está cerrando el circuito
apropiado, asegurándose que la tapa o cubierta de cada detector
esté firmemente enclavada en su lugar habitual.
2.- Verifique que la tensión de alimentación esté presente en el
conector enchufable del detector, y que tenga el valor correcto.
3.- Controlé que el conector enchufable del detector este firmemente
introducido en su receptáculo, y qué no se haya deslizado hacia
fuera lo suficiente como para interrumpir las conexiones del
circuito.
4.- Verifique que los LED remotos (si los hubiere) estén ubicados en
sus respectivos soportes a bayoneta (reten de lámpara).

Si todas las lámparas de "en servicio" están encendidas, el problema podrá


deberse a la falla del relay de problemas o el deterioro de sus contactos debido
a “arcos" o envejecimiento. Si se sospecha que el problema puede deberse a lo
antedicho, deberá realizarse la prueba de continuidad, en los contactos del relay,
con la alimentación aplicada al detector. La resistencia de los contactos no
deberá exceder de 0.1 ohm, para que funcione satisfactoriamente.
Si se descubre que el detector esta fallando, no podrá ser reparado en el lugar
de la instalación. El uso de un relay de "supervisión" (o problemas) con sus
contactos dispuestos en forma de "puente serie", provee a los detectores de
humo y temperatura de un alto grado de confiabilidad de contacto, haciendo que
sean improbables las fallas debidas a "falso contacto".

B. Indicaciones de Alarma

Los detectores de humo son construidos con un dispositivo incorporado de


enclavamiento continuo en la condición de alarma. Cuando una condición de
alarma se hace presente, el circuito de enclavamiento permanece activado hasta
que sé cumplan dos etapas. (1) El humo debe ser desalojado de la cámara
sensora y (2) la alimentación de la cabeza detectora debe ser desconectada
momentáneamente, en ese estricto orden. Durante el periodo de alarma, y
mientras dicha condición de enclavamiento subsista, una lámpara (LED)
indicadora de alarma permanecerá encendida permanentemente. Esto simplifica
la manera de identificar el detector "especifico" que está generando la condición
de alarma.

C. Alarmas innecesarias

1.- En la etapa de instalación del sistema de detección, mencionaremos la


necesidad de aislar los cables de los detectores de otros conductores que
transporten energía, ya que ellos pueden inducir impulsos transitorios en
el circuito. En adición, la proximidad con descargas disruptivas de alta
tensión, tal como relámpagos, etc. provocará la inducción de transitorios
en los cables de alimentación, que harán entrar al detector en alarma.
Los transitorios pueden ingresar a través del cableado normal del sistema
o a través de los circuitos auxiliares, conectados a los contactos
suplementarios del detector.
2.- Los transitorios de “conmutación de línea de 220 VCA" tanto exteriores,
como interiores del edificio, deben ser investigados, como posible causa
de "falsas alarmas".
3.- Otro caso de "falsas alarmas" puede provenir de un detector, instalado en
forma incorrectamente bajo, en un corredor donde se congregue gente
que al fumar y exhale humo directamente al detector. Análogamente, el
humo industrial o de ambientes humanos pueden provocar la "respuesta"
del detector, si la actividad destinada al sector, es con generación natural
de humos o temperaturas altas.
4.- En circunstancias extremadamente inusuales (fenómenos eléctricos) será
necesario que la compañía de electricidad instalé supresores de pulsos
en la línea de suministro de energía, a fin de eliminar los transitorios que
pudieran provenir del exterior. Complementariamente, algún medio de
supresión de línea de C.A. debe ser implementado, en los cables que van
del panel de control a los detectores, si el cableado del edificio esta sujetó
a la inducción dé pulsos en forma excesivamente inconveniente.
5.- El invertir las terminales de alimentación en los detectores, provocará la
transmisión de una alarma, inmediatamente después de la conexión de la
alimentación de C.C. Esta condición será revelada por el hecho que: ni el
LED de “en servicio" ni el de "alarma" del detector mal conectado, estarán
encendidos.
6.- Puede presentarse una alarma, en los detectores de "ducto" de aire
acondicionado, cuando se pone en marcha el sistema de ventilación,
debido al exceso de polvo acumulado u otros contaminantes. Es
recomendable que los ventiladores sean operados, para purgar los ductos
de aire, previo a la instalación de los detectores. Si ello no es posible,
será necesario remover y limpiar la cámara sensora del detector de humo
afectado por el polvo.
MANTENIMIENTO

La tarea de verificación y limpieza de los detectores y sensores o elementos


asociados, Deberá realizarse periódicamente del siguiente modo: La Central de
Alarma será "rutinada" (operación de mantenimiento de rutina), a fin de
establecer la integridad de las líneas que la unen con los detectores; las baterías
serán verificadas tanto en vacío, como en "stand by" y bajo "carga" con la fuente
de alimentación conectada a los 220 Vca. o desconectada; los detectores de
humo, temperatura, lineales, de llama, se revisaran y limpiaran del siguiente
modo:

1. Los detectores de humo serán retirados de su lugar de ubicación para su


limpieza de a uno; se procederá a desmontar cuidadosamente la carcasa
exterior y nariz detectora (parte plástica) y filtros metálicos o de
poliuretano de porosidad controlada y se limpiara dicha carcasa plástica
con productos detergentes diluidos en agua tibia al 4%, con paño no
abrasivo y/o con cepillo de cerda suave, sopleteandose con aire
comprimido libre de polvo o aerosoles para su secado; los filtros serán
sopleteados con aire comprimido filtrado; luego se procederá a armar el
detector y se probara su velocidad de detección (sensibilidad
cronométrica) con una cámara de humo calibrada, con fuente de
alimentación estabilizada del tipo UL; la prueba de sensibilidad
establecerá que el detector dispara la alarma de incendio ante una
concentración del 5% (+/- 1%) dentro de un periodo de exposición al
humo de menos de 60 segundos; cumplida la prueba precedente, se
reinstalara el detector y se procederá a registrar en la planilla de
estadística histografica correspondiente, dicha novedad, con fecha, hora y
técnico que efectuó la tarea. En todos los casos en que el detector no
pasare la prueba de sensibilidad o este averiado, por roturas evidentes, se
informara al comitente, para su inmediato recambio.
2. En general, se utilizara un procedimiento similar con los detectores de
temperatura, utilizándose para la prueba una fuente de calor no
destructiva.
3. En el caso de los detectores de humo lineales o los detectores de llama,
se seguirán las recomendaciones del fabricante.-
___________________________________
CRITERIOS DE DISEÑO Y DISTRIBUCIÓN

Es razonable suponer que si para distribuir la ubicación de los detectores de


humo, temperatura, llama, gases explosivos, se utiliza algún tipo de Norma, tal
como la NFPA-72E, es porque se requiere un "método" bien definido y
aceptado. Si bien estas normas sufren continuas modificaciones, merced a la
presentación de "solicitudes de revisión" realizadas por personas físicas o
jurídicas y que son aceptadas o denegadas en resoluciones denominadas
"interpretación formal", el espíritu de la Norma, permanece inalterable, ya que
defienden 3 hitos fundamentales:

1. Detección Temprana;
2. Cobertura razonablemente aceptable;
3. Vigilancia selectiva acorde con el riesgo alarmable.

La detección temprana, requiere que la "nariz" o elemento sensor del detector


seleccionado este de acuerdo con el componente principal del siniestro que se
espera encontrar.

Por ejemplo, para la protección contra una deflagración súbita generalizada,


protagonizada por la inflamación de combustibles líquidos, que desprenden
vapores o gases, que en proximidad de fuentes de calor, chispa o llamarada
pudieren "encenderse", se buscara detectar la llama que inicie el incendio, al no
poder evitarse que se desprendan vapores combustibles del material
almacenado. Para ello se utilizaran Detectores de llama Ultravioleta o de
Infrarrojo.

Los detectores de llama que actúan por sensado de espectro de la gama de


ultravioleta, no visible a los ojos humanos, son por lo general sumamente más
veloces en la detección de chispas que los infrarrojos. Estos sensores son los
preferidos en las instalaciones de protección de las plataformas petrolíferas,
plantas de destilado de hidrocarburos, silos de granos, salas o corredores
contiguos a los recintos donde haya medidores de gas domiciliario o industrial,
plantas de envasado de garrafas o talleres de trefilado o fresado de metales
inflamables, entre otros. Los sensores Ultravioleta, generalmente disponen de
una tarjeta controladora que permite fijar los parámetros de umbral de detección,
o regulan la distancia de detección de acuerdo a la sensibilidad elegida, hasta 15
metros o menos, por detector; son generalmente "de visión direccionable" o sea
que pueden ser apuntados hacia una zona conflictiva y a menudo están
construidos en carcasas antiexplosivas y con un mecanismo detector de
transparencia de la "mira óptica" del sensor. Así, cuando la polución depositada
sobre el lente produce una disminución inaceptable de la sensibilidad del
detector, el mismo envía una señal de avería al panel de control.

Los detectores de llama que actúan por sensado del espectro infrarrojo de la
llama, tampoco visible a los ojos o en algún caso acompañados por la visión
parcial de algún componente del "iniciador" de un incendio, son más lentos en la
detección, aunque son en general omnidireccionales o cardioides en su lóbulo
de detección y con un alcance también de hasta los 15 metros. Se los utiliza
generalmente en plantas fabriles del tipo textil, donde se "devanan" hilos que
producen desprendimiento de "pelusas" o en instalaciones de producción de
chiperas forestales o aserrines en la industria primaria de producción de materia
prima para la fabricación de productos celulósicos o pastas de papel, durante el
proceso inicial de fragmentación de la madera o en lugares similares. Su
finalidad generalmente es prevenir de fuentes de llama o brasas tales como la de
los cigarrillos, o cualquier otro implemento utilizado por el ser humano en su
labor cotidiana y que pueda generar fuego. Por lo general requieren de una tarea
de limpieza periódica ya que no disponen de ningún elemento que mida la
suciedad depositada sobre su "nariz" detectora.

Para aquellos fuegos cuyo elemento iniciador pueda ser la radiación térmica
(calor), se podrá utilizar una serie de detectores de "temperatura" de los que se
conocen al menos 10 de diferente tecnología, pero que se pueden clasificar en
dos grandes subgrupos como:

1. Detectores de temperatura fija;


2. Detectores de gradiente o termovelocimétricos.

Si el aumento de temperatura de un local protegido, es de menos de 8,33°


C/minuto, se deberá elegir un detector de temperatura fija. Los más comunes
tienen un umbral de disparo por calor, de 57º Celsius (135° Fahrenheit). Estos
detectores por lo general están fabricados mediante una carcasa pequeña de
metal, en cuyo interior hay dos laminas metálicas próximas una a la otra. Una de
estas laminas esta formada por un "bimetal". Este bimetal, esta formado por dos
laminas delgadas "solapadas" y soldadas superficialmente entre sí, y que tienen
cada una un distinto coeficiente de dilatación. Al ir subiendo la temperatura, la
lamina bimetálica se curvara, tocando en algún momento a la otra lamina "no
bimetálica". Esto sucederá cuando se alcance la temperatura de "calibración"
elegida para el detector. Este cortocircuito entre las dos laminas, producirá el
"aviso eléctrico" necesario para denunciar el riesgo alarmado.

DETECTOR TERMICO A TERMOCUPLA

Otro tipo de detector de temperatura fija, son los de "termocupla", que generan
una pequeña corriente eléctrica que al llegar a un valor (en aumento)
predeterminado dispara una alarma Los detectores bimetálicos y los de
termocupla, son del tipo "puntual", asignándoseles la protección de áreas
superficiales desde los 100 mts.2 y hasta 225 mts.2 cada uno (dependiendo de
la altura del techo o cielorraso) También hay detectores lineales de temperatura,
integrados por dos conductores aislados individualmente, pero retorcidos en
pares "binados", cuya longitud puede ser de hasta varios cientos de metros.
Estos cables detectores de temperatura, son comúnmente utilizados en
aeronáutica, para colocación en los mazos de cables de la instalación ubicada
dentro del fuselaje de los aviones, por donde pasan las corrientes que accionan
servomecanismos y cuya temperatura debe estar estrictamente controlada y
además en túneles de cables de alimentación industrial, a fin de detectar
recalentamiento de estos cables.
CABLE DETECTOR
TERMICO LINEAL

El otro subgrupo de detectores térmicos es el de Gradiente o


Termovelocimétrico. En este caso, se requerirá que la temperatura se
incremente con una velocidad de más de 8,33° C, partiendo desde cualquier
temperatura inicial (dentro de ciertas limitaciones). Los más conocidos son los
del tipo neumático o termobarimétrico. Disponen de una cámara con forma de
"domo" invertido (parecido a la forma de una media naranja), que en su base
cuenta con un diafragma metálico con forma de sinusoide concéntrica (similar a
la imagen obtenida de las ondas que se forman en el agua al caer una piedra
sobre ella). Este diafragma, tiene un contacto metálico conductor en su parte
central, próximo a otro que esta sujeto a la base del detector.

A medida que la carcasa con forma de "domo" es calentada por el calor


incremental, el diafragma se desplaza empujado por las moléculas de aire
contenidas dentro de la cámara y que se van dilatando con el calor, hasta que el
contacto central toca al otro (gemelo) de la base generando una alarma. Para
calibrar este detector, se coloca un pequeña válvula de escape de aire en el
diafragma, que regulará la velocidad de detección.

Detectores de humos fotoeléctricos de haz de rayos reflejados

También reciben el nombre de ópticos de humos puntual. La fuente de luz y la


unidad receptora se incluyen en un sólo receptáculo. Constan de fuente de luz,
célula fotoeléctrica que ha de estar en ángulo recto con la anterior y un captador
de luz frente a la fuente de luz. Estos componentes están dentro de una cámara
obscura. (Ver Fig. 1)

Fig. 1: Detector de humos fotoeléctrico de haz reflejado en ángulo recto


Cuando entra humo, el haz de luz procedente de la fuente de luz, una parte se
refracta y otra parte se refleja con las partículas de humo. La parte reflejada se
dirige hacia la célula fotoeléctrica. El aumento de intensidad de luz en la célula
activa una señal que se transmite al panel de control y hace sonar una alarma.

_________________________________________________
CRITERIOS DE DISEÑO Y DISTRIBUCIÓN ESTRATEGICA

DETECTORES DE HUMO

Como generalmente los incendios en su principio suelen contener gran cantidad


de humo, que es fácilmente detectable por el ser humano, mediante su sentido
del olfato o mediante la vista, es aconsejable establecer:

1) Si el lugar a proteger tiene un gran numero de horas sin "ocupación humana";


2) Si los productos almacenados o constituyentes de la "carga de fuego" son de
clase "A" [maderas, textiles, papeles, etc.];
3) Que no se trata de un lugar con procesos continuos ininterrumpibles [de ser
así se instalarán detectores en pares, por zonas cruzadas y de tecnología
diferente] y
4) Si debe tenerse una supervisión continua y una detección temprana de los
productos aerosolados de la combustión, es razonable instalar detectores
apropiados para los humos que se desprenden de los incendios en su
comienzo.

Para ello, se deberá seleccionar el detector de humo, que este de acuerdo con:

a) Velocidad y tamaño de las partículas en suspensión, de la combustión;


b) Cantidad de humo que se generara durante un incendio incipiente;
c) Camino de los humos y
d) Altura de ubicación del detector.

Existen varios tipos de detectores de humo, pero los más comunes son del tipo
de "Ionización" y los "Fotoeléctricos".
También por su forma, tamaño, operatividad y ubicación, se los clasifica como
"puntuales", para "Ductos" de aire acondicionado o ventilación y "lineales" para
áreas extensas de gran altura.

___________________________________
DETECTORES DE HUMO DE IONIZACIÓN.

Este tipo de detector de humo, sensa con mas facilidad las partículas
aerosoladas de la combustión de pequeño tamaño, como el producido por
fuegos lentos y humeantes en su principio. Por lo general, disponen de dos
cámaras, una exterior a la cual acceden los gases de la combustión o el humo y
una cámara interior completamente hermética.

El interior de ambas cámaras esta irradiado por un elemento Radioactivo


(Americio 241, 0.5 uCurie) que genera un débil flujo de iones en ellas. En caso
de que los gases de la combustión o humo ingresen a la cámara exterior, estos
interfieren la corriente ionizada, produciendo la alteración de la relación de
voltaje entre las dos cámaras.

Esta alteración es amplificada y si supera el umbral de alarma propio del


detector, la señal es transmitida a la Central Receptora de alarmas. En su
cubierta superficial interior, contiene una fina malla de 30 hilos por pulgada, que
actúa como pantalla anti-insectos.

También tiene incorporado un indicador luminoso que destella en estado de


funcionamiento normal (cuando este comunicado con la central) y que se fija
con encendido permanente al activarse el detector por humo. Algunos modelos
disponen de un dispositivo de test, activable mediante una pieza magnética, sin
necesidad de generar humo.

Los homologados cuentan con sello UL. Se los fabrica para circuitos de conexión
de dos o cuatro hilos, y para montaje en base fija,. La base es generalmente de
material aislante, para colocación sobre caja octogonal o sobre cielorraso. El
detector esta encapsulado y se fija a los contactos de la base mediante un
encastre a pistón con efecto bayoneta por rotación.
______________________________________
DETECTORES DE HUMO FOTOELÉCTRICOS

Cuando el humo procede de un "foco" de incendio, con altas temperaturas


iniciales, que imprimen al humo una velocidad de ascenso térmico grande y con
partículas de la combustión de voluminoso tamaño, o se trata de lugares donde
la humedad relativa ambiente, unida a fenómenos de condensación o presencia
de pequeñas cantidades de vapor de agua en suspensión en el ambiente
demandan un detector apropiado para detectar partículas grandes y de
desplazamiento rápido, se sugiere utilizar los detectores fotoeléctricos.

Estos detectores emplean como técnica de detección el efecto de reflexión de


luz (Efecto Tyndall). Una fuente luminosa (diodo emisor de luz) y un elemento
fotosensible (diodo receptor de luz), se encuentran alojados en una cámara
obscura. El cerramiento de esta es tal, que facilita el acceso del humo a su
interior e impide totalmente el ingreso de la luz exterior. La fuente luminosa,
opera 100 microsegundos cada 5 segundos, emitiendo un haz de luz infrarroja
que es absorbido por la superficie obscura de la cámara. Cuando se introduce el
humo, los rayos de luz se dispersan por reflexión, iluminando el elemento
fotosensible, que altera la corriente del circuito.

Interior de un detector de humo

Esta variación es amplificada y cuando se producen dos veces, sucesivamente,


la señal es transmitida a la central receptora. Dispone en su interior, a modo de
protección contra insectos de una fina malla de 30 hilos por pulgada que cumple
la función de pantalla. También, tiene incorporado un indicador luminoso que
destella en estado de funcionamiento normal (vigilia) cuando se comunica con la
central y que se fija, permaneciendo encendida, al activarse el detector.

Los Detectores de humo foto electrónico, se fabrican para circuitos de dos y de


cuatro hilos. Los homologados disponen de sello UL, y están diseñados para
montaje sobre base fija. La base es de material aislante, para colocación sobre
caja octogonal o sobre cielorraso y se fijan a los contactos de la base mediante
un encastre a pistón con efecto bayoneta por rotación.

Detectores de humos fotoeléctricos de haz de rayos proyectados

En este tipo, el humo visible oscurece el haz de rayos luminosos proyectado por
el emisor disminuyendo la luz recibida en la célula fotoeléctrica del receptor
situado a distancia. Consta de un emisor de luz y su receptor correspondiente de
célula fotoeléctrica, situados ambos en los extremos de la zona a proteger. Su
distancia puede llegar hasta 100 metros con una anchura de 15 metros, lo que
da protección para un máximo de 1.400 m2. También reciben el nombre de
detector óptico de humos lineal.

Aplicaciones: Salas muy grandes de techo elevado, compartimentos de gran


valor, zonas de almacenamiento, zonas de sobrepresión y conductos de
ventilación, fábricas, hangares y en lugares en que la estética es importante,
como en iglesias, galerías de arte y edificios históricos.
Ventajas
• Respuesta rápida ante fuegos con humos.
• Ahorro de montaje.

En la figura siguiente podemos comparar, sin mayores calculos, cual seria el


ahorro en materiales de instalacion, equipamiento (detectores), mano de obra
(tiempo), maquinas herramientas y medios de elevacion, tiempo insumido por el
conjunto de elemento a alquilar, tales como hidroelevadores, andamios,
escaleras, montacargas, etc., si en lugar de cubrir el area de 1500 Mts2
mediante detectores opticos puntuales, lo hacemos con un equipo de deteccion
lineal de humo.

Inconvenientes: Dificultad de emplazamiento en locales con ventilación o aire


acondicionado, ya que impiden que el humo llegue en condiciones de activar el
detector. Problema de pérdida de alineación si se sitúa en estructura metálica,
por lo que requiere mantenimiento. Resulta más caro si no se aprovecha toda su
longitud.

Algunos lugares, por su topografía, están constituidos por grandes atrios o


salones o superficies de grandes dimensiones con techos o cielorrasos altos,
donde se dificulta enormemente la colocación de detectores puntuales, dado que
el numero de estos que se requerirían para cubrir el riesgo seria impractico, no-
solo desde el punto de vista económico sino de mantenimiento (revisión y
limpieza de todos al menos una vez al año), sumado a la vez a que la visión de
los mismos no seria estéticamente discreta (por ejemplo: en una sala de teatro,
en una sala de sesiones del Cuerpo Legislativo o Judicial o en una catedral o en

una hemeroteca o en una biblioteca ya que la polución visual en estos lugares,


suele conservarse dentro de parámetros mínimos o de inexistencia, debiendo
pasar desapercibidos los mismos ya sea por razones artísticas o de estilo o de
practicidad).

También prevalece una razón lógica para no utilizar los detectores puntuales y
sí los "lineales", cuando se trata de depósitos, almacenes, pabellones de
procesos industriales, donde el denominador común, son las grandes
superficies, con techos sumamente altos.

Estos detectores de humo "lineales", denominados así porque el elemento de


detección es una línea recta luminosa o de haz óptico fotoeléctrico o de Láser
que es atravesada por las partículas del humo, que perturban la "densidad
óptica" del "medio" donde se desplaza el "chorro" luminoso.
Al ingresar el Humo en el camino del haz luminoso, produce una disminución
de la "intensidad" de los rayos lumínicos, haciendo que el sistema lineal active
una alarma, si la cantidad de humo incrementa la "obscuración" en un porcentaje
definido (P. ej.: 10% o 20% o 30%, etc..., según la calibración efectuada
originalmente al sistema).

Para generar el rayo luminoso lineal y detectar sus perturbaciones, el sistema


esta integrado por dos elementos clave:

a) Transmisor de haz de luz, que generalmente cuenta con un lente frontal del
tipo "Fresnel", o condensador (concentrador del haz) y
b) Receptor de haz luminoso, integrado por una célula fotodetectora
(fotovoltaica o fotoconductora) que esta conectada a su vez a un procesador
de señal que discrimina entre la disminución incidental leve del haz luminoso
y la interrupción total del mismo debido a algún obstáculo o por la falla total
del emisor de luz.

Estos dos elementos, se montan enfrentados, en paredes opuestas con


distancias entre ellos de hasta 100 mts. lineales. Generalmente disponen de un
modulo de verificación

de funcionamiento y test o de "reseteo" zonal consistente en una caja montada


al alcance de la mano, próximo a la unidad receptora y que dispone de los
mandos de control necesarios para realizar las pruebas mencionadas.

DETECTORES DE HUMO PARA DUCTOS DE AIRE ACONDICIONADO


Como su nombre lo indica, se instalan generalmente en la parte exterior de los
ductos de chapa metálica, penetrando la pared del ducto a sensar, mediante dos
tubos o pipetas de distinta longitud provistos de pequeños orificios laterales.
Estos tubos, en presencia del flujo de aire circulante dentro de los ductos actúan
como un "venturi", haciendo que una parte de dicho flujo de aire (muestra) pase
adentro del detector de humo, para analizar su contenido de partículas de la
combustión. Filtros adecuados, impiden el ingreso de polvo pero no de las
partículas de humo.

DETERMINACION DE LA DISTRIBUCIÓN Y EMPLAZAMIENTO ESTRATE-


GICO

DETECTORES DE HUMO Y TEMPERATURA

La medición de temperatura y humo, tanto desde el punto de vista de la


seguridad como desde la adecuación ergonómica al medio ambiente, para
obtener valores requeridos para la sobrevivencia humana, sometida a
condiciones extremas, determinan valores de temperatura y polución aerosolada
ambiental en la que las personas pueden tomar decisiones (en el sentido de una
evacuación ordenada por alarmas de incendio), sin que el limite de temperatura
o humo alcanzada, afecte las funciones naturales de ellas y sin que las altas
temperaturas, hayan superado el nivel en que la piel de las personas dejan de
ser adiabáticas o que el incremento de la densidad óptica generada por el humo
afecte su vista o respiración fuera de niveles aceptables.

Las pruebas realizadas por los laboratorios mas prestigiosos, han fijado
requerimientos mínimos en cuanto a la ubicación y cantidad de detectores por
superficie. Los valores básicos consensuados, parten desde un área abierta con
cielorraso plano, de tres metros de altura, donde si el ambiente esta vacío y al
mismo tiempo encerrado entre cuatro paredes, (de cualquier superficie no
superior a 2500 mts2.), la norma establecida fija lo siguiente:

Ningún detector podrá instalarse a menos de 0,30 Mts (1 pie) de distancia desde
la intersección de cualquier pared lateral y el cielorraso y de instalarse sobre la
pared lateral, será por debajo de los 0,30 mts. por debajo del cielorraso;

a) La distancia máxima medida desde cualquier pared hasta la primer


línea de detectores no podrá exceder los 4,50 mts.

b) .La distancia máxima entre dos detectores de humo será siempre de


9,14 mts (30 pies), siempre que el cielorraso no tenga vigas
descendentes que sobresalgan del cielorraso hacia abajo, de un
tamaño mayor a 0,46 mts (1½ pie); para áreas de corte irregular, el
espaciado entre detectores será mayor que el espaciado de lista,
teniendo en cuenta que el espaciado máximo desde el detector hasta
el punto mas lejano de la pared lateral o esquina o dentro de su zona
de protección no sea mayor que 0,7 veces el espaciado de lista (NFPA
72E titulo 3-5.1.1 "Áreas irregulares"). Cuando la altura del cielorraso
comienza a incrementarse desde los 3 mts y hasta los 9 mts, el
"espaciado" entre detectores comenzara a reducirse de acuerdo a la
siguiente tabla, dado que la distancia a recorrer del humo o fuego será
mayor:

TABLA 3-5.1.2 (NFPA 72E)

Altura cielorraso (Mts.) | Porciento (%) del | Superficie


desde hasta | espaciado “e” de lista | cubierta mts2
| |
0,00 3,00 | 100 | 83,00
3,01 3,66 | 91 | 75,53
3,67 4,27 | 84 | 69,72
4,28 4,88 | 77 | 63,91
4,89 5,94 | 71 | 59,64
5,95 6,10 | 64 | 53,12
6,11 6,71 | 58 | 48,14
6,72 7,32 | 52 % ó detección lineal. | 43,16
7,33 7,92 | 46 % ó detección lineal. | 38,18
7,93 8,53 | 40 % ó detección lineal. | 33,20
9,15 en adelante... | detección lineal.

La tabla 3-5.1.2 de NFPA se ha diseñado para ajustar la distancia entre cada


dos detectores (e = espaciado) cuando el cielorraso o techo del área a proteger
sea de una altura superior; por ejemplo:

Ejemplo “A”: salón de 36 x 36 mts con una altura de techo de 3 mts


36 x 36 = 1296 mts2 1296 / 83 = 15,62; redondeando = 16 detectores
.
Ejemplo “B”: salón de 36 x 36 mts con una altura de techo de 6,71 mts
36 x 36 = 1296 mts2 1296 / 58 = 22,34; redondeando = 23 detectores.
Otro fenómeno a tener en cuenta y que depende de gran manera del material
con el que esta hecho el cielorraso: es el de la "estratificación".

Actualmente, la proliferación de techos parabólicos, realizados con chapa de


aluminio acanalada o de chapa de H° G° y antiguamente los techos a dos aguas
o parabólicos realizados con chapas acanaladas de fibrocemento o de fibra de
cartón embreado y pintado, hacen que se deba tener en cuenta las grandes
diferencias de temperatura radiadas por estos materiales, ya que son calentadas
por los rayos del sol, conservando una gran inercia térmica durante la noche, es
decir que se enfrían lentamente.

Este exceso de temperatura almacenada en el cielorraso origina una zona de un


espesor variable por debajo del cielorraso, donde el humo no podría llegar
debido a la perdida de ascenso térmico, es decir, que al ser mas caliente la
superficie contigua al cielorraso, habría una barrera natural contra el humo y si
los detectores de humo se colocaran pegados al cielorraso, se puede predecir
que no detectaran la presencia del humo. Una vez asumido este fenómeno como
probable, lo razonable será colocar los detectores alejados del cielorraso, al
menos 0,30 mts ya sean todos o cada dos líneas de detectores por medio.

La dilución del humo por corrientes de aire (ventilación, Aire Acondicionado o


aberturas naturales), también tiene una incidencia notable en cuanto a la
cantidad de detectores que se requerirán para una instalación, teniendo en
cuenta que cuanto mayor sea el caudal de movimiento de aire en el ambiente,
menor será la superficie que cada detector este en condiciones de "sensar";
deberá realizarse un estudio del "camino de los humos", utilizando una antorcha
fumígena no destructiva, en un momento de desocupación humana del área a fin
de no generar situaciones de pánico; también es muy útil conocer el caudal de
movimiento de aire del lugar utilizando un anemómetro digital; la siguiente tabla
servirá como ayuda para determinar la superficie "segura" por detector, en
relación con los cambios de aire del lugar protegido:

Tabla A-8-3.5.1 B (NFPA 72E)

Minutos por | Cambios de aire | Eficiencia en Mts2


cambio de aire | x hora | x detector
1 | 60 | 11,60
2 | 30 | 23,10
3 | 20 | 34,66
4 | 15 | 46,21
5 | 12 | 57,76
6 | 10 | 69,32
7 | 8,6 | 80,86
8 | 7,5 | 83,17
9 | 6,7 | 83,17
10 | 6 | 83,17

Como se podrá apreciar, la selección y ubicación de los detectores para un


sistema de protección contra incendio, deberá estar orientado a lograr la
"detección mas temprana posible" a fin de alertar a los bomberos con suficiente
tiempo como para conjurar el riesgo alarmado.

FIN PRIMERA PARTE


Bibliografía: Manual de protección contra incendios© Carlos F. Reisz 2005 –AASPRI-
Norma 72E de NFPA/1975, parte de la actual norma 72 de NFPA
Fire Protection Detectors, American District Telegraph, 1980 ADT

ANEXO 1
Evaluación del riesgo de incendio. Método de Gustav Purt

Introducción
Este método de evaluación fue presentado por el Dr. Gustav Purt en el sexto Seminario
Internacional de Detección Automática de incendios del IENT.
Este método puede considerarse una derivación simplificada del método de Max
Gretener (2), y para el cálculo de sus coeficientes es recomendable disponer de las
tablas del citado método que se encuentran traducidas al castellano en la Ordenanza
de Prevención de Incendios del Ayuntamiento de Zaragoza; así mismo es
recomendable disponer del Catálogo CEA, traducido por Cepreven (3).

Definición y objetivo

Toda medida de protección contra incendio tiene por objeto reducir el peligro de
incendio en un objeto determinado. Prescripciones legales de diversa índole, relativas a
la construcción y proyecto de edificios, materiales de construcción, instalaciones
eléctricas y de calefacción, talleres, etc., tienden a dicho fin. Se trata esencialmente de
medidas preventivas que tienen como finalidad los puntos siguientes:

• Primero, conseguir que la probabilidad de que se declare un incendio sea muy


pequeña.
• Segundo, en el caso de que el incendio se produzca, el fuego no se debe poder
extender rápida y libremente, es decir solamente deberá causar el menor daño
posible.

Cuando se origina un incendio, el tiempo necesario para dominarlo eficazmente


comprende dos fases:

• El tiempo necesario para descubrir el incendio y transmitir la alarma.


• El tiempo necesario para que entren en acción los medios de extinción.
Estas dos fases, así como la eficacia de los servicios públicos de extinción (efectivos,
material, formación) constituyen lo que se llama tiempo necesario para iniciar la
extinción y evidentemente es necesario tenerlo en cuenta para la evaluación del riesgo.
Se disminuirá cualquier determinado riesgo de incendio, no solamente mejorando las
medidas de prevención sino también y muy especialmente, por medidas
complementarias tales como la reducción del tiempo necesario para iniciar la extinción.
Esta es la finalidad de las instalaciones automáticas de protección contra incendio
(instalaciones de detección y de extinción de incendios).
La decisión relativa a las medidas adecuadas de protección contra incendios es
frecuentemente muy difícil de tomar. Por una parte, se trata de determinar si es
necesario y económicamente soportable, reducir el riesgo de incendio con medidas que
afecten a la construcción o a la explotación (por ejemplo, construcción de muros corta
fuego, adopción de determinado sistema de almacenaje). Por otra parte se debe juzgar
si es necesario establecer una instalación automática de protección contra incendio
(detección-extinción). En determinados casos puede imponerse una mejora de
efectivos de intervención (por ejemplo la organización de un cuerpo de bomberos de
empresa).

La finalidad de una evaluación sistemática del riesgo de incendio consiste en obtener


magnitudes numéricas que permitan decidir razonablemente, en función de todos estos
factores.

Fundamento del cálculo del riesgo de incendio


La acción destructora del fuego se desarrolla en dos ámbitos distintos:
Los edificios y su contenido

El riesgo del edificio estriba en la posibilidad de que se produzca un daño importante:


la destrucción del inmueble. Depende esencialmente, de la acción opuesta de dos
factores:

• La intensidad y duración del incendio.


• La resistencia de la construcción.

El riesgo del contenido está constituido por el daño a las personas y a los bienes
materiales que se encuentran en el interior del edificio.

Los dos riesgos están hasta tal punto unidos el uno al otro que, por una parte, la
destrucción del edificio lleva consigo también, generalmente, la destrucción de su
contenido mientras que, inversamente, la carga térmica liberada por su contenido
representa, muy frecuentemente, el principal peligro para el edificio. De todos modos,
estos dos riesgos pueden existir también independientemente uno del otro. Así un gran
riesgo para el edificio puede no representar más que un riesgo insignificante para el
contenido, pudiendo ocurrir también que el contenido sufra un perjuicio muy importante
antes de que se produzca un daño apreciable en el edificio.

De ello resulta que el riesgo total no puede representarse por un sólo valor numérico.
Un estudio utilizable prácticamente requiere por lo menos dos sumandos distintos, a
saber, la componente del riesgo del edificio y la del riesgo del contenido. El
razonamiento siguiente nos muestra claramente que tal distinción es indispensable:
efectivamente, la finalidad del sistema consiste en deducir, de la evaluación del riesgo,
las medidas de protección contra incendios, necesarias en cada caso. Si, por ejemplo,
el riesgo del edificio predomina, las medidas adecuadas son diferentes de las que hay
que tomar cuando el riesgo del contenido es mayor.

En el primer caso, se puede tolerar cierto margen al incendio; pues lo importante, sobre
todo, es que no se supere un límite determinado. Si la posibilidad de intervención
humana no está en condiciones de garantizarlo, el inmueble está en peligro por lo que
se impone la adopción de una instalación de "sprinklers". Si se trata por el contrario de
conseguir la evacuación de las personas en un tiempo determinado o de la
conservación de instalaciones de valor muy elevado, de bienes preciosos o
irreemplazables, el objetivo no puede ser alcanzado, por regla general, más que con
una instalación de predetección. Pero semejante diferenciación solamente es posible si
representamos el riesgo total por la suma de dos componentes. Esto se obtiene de una
manera práctica, con la ayuda de un gráfico sobre el cual se llevan los dos valores
como abscisas y ordenadas respectivamente. A cada combinación de riesgo para el
edificio, GR y para el contenido IR, corresponde así un punto preciso en el gráfico. Este
diagrama comprende zonas correspondientes a las diferentes medidas de protección.
Estas zonas determinan si el riesgo es tolerable o si son necesarias instalaciones
automáticas de extinción o de predetección, o incluso las dos conjuntamente.

Si el edificio comprende varias zonas o sectores corta fuegos que se diferencian


claramente unos de otros, es necesario que el cálculo de GR y de IR se realice
separadamente para cada zona. Se puede llegar así a medidas de protección
diferentes para cada una de las zonas corta fuegos. Si no es posible llegar a una
normalización, por ejemplo a consecuencia de un cambio en la concepción, se deberá
considerar la combinación de varios tipos de instalaciones de protección contra
incendio para un mismo edificio. Este será muy frecuentemente el caso para edificios
de grandes dimensiones.

Cálculo del riesgo del edificio GR


Aumentan el peligro en relación con el riesgo del edificio los siguientes factores
principales:
La carga térmica (Q) y la combustibilidad (C). La carga térmica se compone de la carga
térmica del contenido (Qm) y la carga calorífica del inmueble (Qi).

La situación desfavorable y gran extensión del sector corta fuegos (B) considerado.
Largo período de tiempo para iniciar la actuación de los bomberos y eficacia de
intervención insuficiente comprendidos en el coeficiente de tiempo necesario para
iniciar la extinción (L).

Por el contrario favorecen la disminución del riesgo:

Una gran resistencia al fuego de la estructura portante de la construcción (W).


Numerosos factores de influencia secundaria (por ejemplo focos de ignición,
almacenaje favorable que hay que tener en cuenta como factores de reducción del
riesgo (Ri).
De acuerdo con los factores mencionados anteriormente, se puede calcular el riesgo
del edificio de la manera siguiente:

Qm = Coeficiente de carga calorífica.


C = Coeficiente de combustibilidad.
Q¡ = Valor adicional correspondiente a la carga calorífica del inmueble.
B = Coeficiente correspondiente a la situación e importancia del sector corta fuegos.
L = Coeficiente correspondiente al tiempo necesario para iniciar la extinción.
W = Factor correspondiente a la resistencia al fuego de la estructura portante de la
construcción.
Ri = Coeficiente de reducción del riesgo.

Explicación y apreciación de los diferentes coeficientes


Qm = Coeficiente de carga calorífica del contenido. La carga calorífica o carga térmica
se mide en Mcal/m2. De la tabla 1 puede obtenerse el coeficiente correspondiente.

Valor numérico del coeficiente Qm de la carga calorífica del contenido

C = Coeficiente de combustibilidad. Desde el punto de vista técnico de la protección


contra incendio, se toma como base, para la determinación del coeficiente de
combustibilidad, la clasificación de materiales y mercancías, establecida de acuerdo
con la lista publicada por el Servicio de Prevención de Incendio (SPI) y el CEA (4). De
la tabla 2 puede obtenerse el coeficiente correspondiente.

Valores establecidos para el coeficiente de combustibilidad C


Q¡ = Valor suplementario para la carga calorífica del inmueble. No se tendrán en
cuenta los revestimientos interiores. Su valor puede obtenerse en la práctica de las
tablas de M. Gretener (2). El coeficiente correspondiente se toma don arreglo a la tabla
3.

Valores del coeficiente Qi para la carga calorífica del inmueble

B = Coeficiente correspondiente a la situación y superficie del sector corta fuego. Tiene


en cuenta el incremento del riesgo resultante, por una parte, de la dificultad de acceso
del equipo de intervención (sótano, planta superior) y por otra la posibilidad de
propagación del incendio a todo el sector, Su valor puede obtenerse en la tabla 4.

Valores del coeficiente B correspondiente a la influencia del sector corta fuego

L = Coeficiente correspondiente al tiempo necesario para iniciar la extinción.


Comprende el tiempo necesario para la entrada en acción de los bomberos y la medida
en que su intervención será más o menos eficaz. Puede obtenerse de la tabla 5.
Valores del coeficiente L correspondiente al tiempo necesario para iniciar la
extinción

W = Coeficiente de resistencia al fuego de la construcción. Tiene en cuenta la


disminución del riesgo del edificio, cuando éste presenta una estabilidad adecuada en
caso de incendio. La tabla 6 indica los valores de W correspondientes a los diferentes
grados de resistencia al fuego.

Valores de W correspondientes al grado de resistencia al fuego

La tabla térmica será cuando menos el valor correspondiente al de la columna de la


derecha.

Ri = Coeficiente de reducción del riesgo. Coincide conceptualmente con el riesgo de


activación incluido en el método del riesgo intrínseco. Su valor se tomará en base a la
tabla 7.
Valores del coeficiente de reducción Ri

Cálculo del riesgo del contenido IR


Como hemos indicado, el riesgo del contenido puede considerarse como una cuestión
prácticamente independiente del riesgo del edificio, en cuanto a la elección de medidas
de protección complementarias. Su cálculo es mucho más sencillo que el del riesgo del
edificio y está condicionado esencialmente por las consideraciones siguientes:
En caso de incendio, ¿hasta qué punto existe un peligro inmediato para las personas
que se encuentran eventualmente en el edificio?

O en el mismo caso, ¿hasta que punto existe un peligro inmediato para los bienes, bien
porque presenten un gran valor, o porque sean irreemplazables o particularmente
sensibles a los productos de extinción?

Y también, ¿en qué medida el humo incrementa, todavía más, el peligro para las
personas y los bienes?
El estudio de estos tres factores de influencia nos da la siguiente fórmula:

I R = H. D. F. (formula 2)

H = Coeficiente de daño a las personas.


D = Coeficiente de peligro para los bienes.
F = Coeficiente de influencia del humo.

Cálculo de los diferentes factores


Teniendo en cuenta que no hemos establecido ninguna relación directa con el riesgo
del edificio, no es necesario establecer una relación directa entre los factores
precitados y GR. Por el contrario, los tres valores H, D, F, deben presentar entre ellos
una relación lógica. Para el peligro para las personas se ha escogido un margen
comprendido entre 1 y 3 y para el humo entre 1 y 2.

H = Coeficiente de peligro para las personas. Para determinación son importantes los
siguientes puntos:

¿Hay normalmente personas en el edificio?


¿Cuántas y por cuánto tiempo?
¿Están familiarizadas con las salidas de socorro?
¿Pueden salvarse por sí solar en caso de incendio?
¿Cómo son las salidas de socorro?

Es evidente que los hospitales, las residencias de ancianos y las casas de maternidad
representan un peligro particularmente elevado para las personas. También los hoteles,
especialmente los de construcción muy antigua, pueden presentar un peligro
acrecentado. Este peligro es frecuentemente, todavía mayor debido a que la
señalización es insuficiente, La tabla 8 muestra los valores numéricos atribuidos.

Valores del coeficiente H del peligro para las personas

D = Factor de peligro para los bienes. Hay que tener en cuenta; por una parte, la
concentración de bienes y la posibilidad de reemplazarlos (bienes culturales, pérdidas
que constituyen una amenaza para la existencia de la empresa, etc.) y por otra, su
destructibilidad. La tabla 9 indica la clasificación.
Valores del coeficiente D correspondiente a la destructibilidad

F = Factor correspondiente a la acción del humo. Comprende el efecto agravante del


humo para las personas y los bienes. Por una parte el humo es tóxico y por
consiguiente, directamente nocivo para las personas. Por otra parte los bienes pueden
resultar inutilizados sin estar en contacto con el fuego, sino simplemente por efecto del
humo o de los productos corrosivos resultantes de la combustión. El humo puede
también provocar el pánico y por consiguiente, un peligro indirecto para las personas.
Además dificulta el trabajo de las fuerzas de extinción, lo que en principio acrecienta
también el peligro para el edificio. Pero es incuestionable que el peligro directo a las
personas y a los bienes es el más importante. La evaluación de la posibilidad de que
los diferentes materiales puedan producir humo (fu), productos tóxicos (Tx) o fuerte
corrosión (Co) durante su combustión puede obtenerse del SPI (CEA) (Ver bibliografía)
desde el punto de vista de la protección contra incendio. La tabla 10 muestra la
clasificación.

Valores numéricos del factor F para el humo

Diagrama de medidas
Después de haber calculado los valores de GR y de IR, se llevan como ordenadas y
abscisas, respectivamente, al diagrama de medidas. A cada combinación de GR y IR
corresponde un punto en una zona determinada del diagrama de medidas que
reproducimos.
La orientación suministrada por el diagrama de medidas, no es más que una primera
etapa. Será necesario examinar después, si los datos prácticos obtenidos permiten
considerar de manera válida la instalación de un sistema de protección contra incendio
o si por el contrario, se impone una mejora de las medidas de prevención. Además el
diagrama de medidas indica simplemente, por ejemplo: "instalación automática de
extinción" o "Predetección". Pero sin precisar el sistema más adecuado en cada caso.
Si se trata de un sistema automático de extinción hay que determinar cuál es el que
debe emplearse: Instalación de "sprinklers" (húmeda o seca), instalación de inundación
total o bien instalación de extinción por CO2. En determinados casos será necesario
considerar también los más recientes procedimientos de extinción tales como espuma,
polvo seco o compuestos halogenados.
En cuanto a las instalaciones de predetección la elección del sistema es también muy
importante. Existe en efecto una gran variedad de detectores, entre otros por ejemplo,
los de ionización, los de llama, detectores ópticos de humos (absorción y luz difusa).
Junto a su comportamiento ante los fenómenos que acompañan al fuego, es necesario
examinar las posibilidades eventuales de falsas alarmas

1) Una instalación automática de protección contra incendio no es estrictamente


necesaria, pero si recomendable. En el sector 1a, el riesgo es todavía menor, en
general, son superfluas las medidas especiales.
2) Instalación automática de extinción necesaria; instalación de predetección no
apropiada al riesgo.
3) Instalación de predetección necesaria; instalación automática de extinción
("sprinklers") no apropiada al riesgo.
4) Doble protección (por instalación de predetección y extinción automática)
recomendable si, se renuncia a la doble protección, tener en cuenta la posición límite:
4a) Instalación de extinción.
4b) Instalación de predetección.
5) Doble protección por instalaciones de predetección y de extinción automática
necesarias.

Bibliografía

(1) GUSTAV PURT


Sistema de evaluación del riesgo de incendio que puede servir de base para el
proyecto de instalaciones automáticas de protección contra incendios.
Texto revisado de la conferencia pronunciada durante el sexto Seminario Internacional
de Detección Automática de Incendios del IENT, celebrado en Aquisgran en Octubre de
1.971.
(2) GRETENER, M.
Determination des mesures de protection decoulant de l'evaluation du danger
potenciel d'incendie.
Berne, Ass. des etablissements cantonaux d'assurances contre l'ncendie. 1973.
(3) COMITE EUROPEEN DES ASSURANCES
Clasificación de materiales y mercancías según su riesgo de incendio.
Madrid, Cepreven, 1983.
(4) JOSÉ LUÍS VILLANUEVA MUÑOZ, Ingeniero Industrial
Evaluación del riesgo de incendio. Método de Gustav Purt
Centro de investigación y asistencia técnica - Barcelona
(5) CARLOS F. REISZ.
Manual de Protección contra Incendios. 2ª. Edición 2005
(6) NFPA, Editorial MAPFRE (España- 1980)
FIRE PROTECTION HANDBOOK