Вы находитесь на странице: 1из 14
ImmanuelImmanuelImmanuelImmanuel KantKantKantKant Alumnas: Escales, Mariana Morales, Laura Navarta, María Reta,
ImmanuelImmanuelImmanuelImmanuel
KantKantKantKant
Alumnas:
Escales, Mariana
Morales, Laura
Navarta, María
Reta, Mariana
Ruiz, Luciana
Catedra: Filosofía
Profesora: María de los Ángeles González

BIOGRAFÍA

Immanuel Kant nació en 1724 y murió en 1804, filósofo alemán, considerado por muchos como el pensador más influyente de la era moderna. Nacido en Königsberg (ahora, Kaliningrado, Rusia) el 22 de abril de 1724, Kant se educó en el CollegiumFredericianum y en la Universidad de Königsberg. En la escuela estudió sobre todo a los clásicos y en la universidad, física y matemáticas. Tras la muerte de su padre, tuvo que abandonar sus estudios universitarios y ganarse la vida como tutor privado. En 1755, ayudado por un amigo, reanudó sus estudios y obtuvo el doctorado. Después, enseñó en la universidad durante 15 años, y dio conferencias primero de ciencia y matemáticas, para llegar de forma paulatina a disertar sobre casi todas las ramas de la filosofía. Aunque las conferencias y escritos de Kant durante este periodo le dieron reputación como filósofo original, no se le concedió una cátedra en la universidad hasta 1770, cuando se le designó profesor de lógica y metafísica. Durante los 27 años siguientes continuó dedicado a su labor profesoral y atrayendo a un gran número de estudiantes a Königsberg. Las enseñanzas religiosas nada ortodoxas de Kant, que se basaban más en el racionalismo que en la revelación divina, le crearon problemas con el Gobierno de Prusia y en 1792 Federico Guillermo II, rey de esa nación, le prohibió impartir clases o escribir sobre asuntos religiosos. Kant obedeció esta orden durante cinco años, hasta la muerte del rey, y entonces se sintió liberado de su obligación. En 1798, ya retirado de la docencia universitaria, publicó un epítome donde se contenía una expresión de sus ideas de materia religiosa. Murió el 12 de febrero de 1804.

CONTEXTO HISTÓRICO

Immanuel Kant vivió en el siglo XVIII, coincidiendo con la independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa y los inicios de la Revolución Industrial. Estos cambios estuvieron vinculados a la consolidación del capitalismo y al ascenso social y

político de la burguesía, que impuso un nuevo modelo cultural: la Ilustración (Siglo de las Luces o Iluminismo). Kant compartió con el resto de los ilustrados los ideales de tolerancia, igualdad, libertad y progreso de la humanidad, de los que se hizo eco en sus obras, donde describe la Ilustración como aquella actitud mental por la que el hombre

se decide a "salir de su minoría de edad [

]

utilizando su razón sin ayuda de otro".

La mayor parte de la estructura social seguía siendo feudal.

En el terreno político, predomina el despotismo ilustrado, sistema en el que los monarcas aplicaban las reformas sociales propugnadas por los ilustrados, pero sin contar con la participación popular. En Prusia, el prototipo de monarca ilustrado fue Federico II el Grande -muy admirado por Kant- protector de la libertad de pensamiento.

La Enciclopedia, que defendía los principios de tolerancia, cosmopolitismo y respeto a la dignidad del ser humano, es la mejor expresión de los ideales ilustrados. Con la Ilustración culmina el movimiento de secularización característico de la Edad Moderna: la razón se libera de cualquier tutela política o religiosa.

Todos los ilustrados mantuvieron el ideal del progreso: pensaban que los avances educativos, científicos y tecnológicos harían posible una humanidad más justa e igualitaria. Así, Kant proponía fundar una Sociedad de Naciones que acabara con la rivalidad entre los Estados.

En el terreno científico, la física de Newton (adoptada por Kant como modelo de conocimiento científico riguroso) culminaba la obra de Copérnico, Kepler y Galileo, con una concepción de la ciencia basada en la combinación de la experimentación y el cálculo matemático. En este siglo, la ciencia avanzó de forma considerable.

El contexto filosófico en el que se va a desarrollar la filosofía de Kant está dominado por el enfrentamiento entre racionalistas y empiristas, que mantenían concepciones diferentes del conocimiento humano: mientras que los racionalistas sustentaban todo el conocimiento en principios procedentes de la razón, los empiristas apoyaban su explicación del conocimiento en los datos de la experiencia. Desde el racionalismo dogmático alemán, Wolff mantenía la posibilidad de la metafísica, es decir, un saber a

priori, independiente de la experiencia, acerca del alma, del mundo y de Dios. Desde el empirismo, Hume, al fundar el conocimiento humano a priori, en la experiencia, consideraba la metafísica una ciencia imposible.

Kant, educado en el racionalismo pero sensible a los argumentos del empirismo, sintetizará ambas corrientes en su filosofía trascendental.

Se considera que la razón humana es autónoma, no depende de la cultura, la religión o la política. Precisamente estas últimas tienen que fundarse en la razón ya que a diferencia del conocimiento engañoso que nos proporcionan los sentidos, el

conocimiento que nos proporciona la razón puede ser cierto y seguro. Esto provoca que la intención ilustrada sea ordenar la vida moral según la propia razón, y no según gustos o costumbres. De este pensamiento se extrae que la conciencia del deber o la

virtud no nacen desde fuera de la razón humana, sino desde dentro del propio sujeto. De igual forma, estas afirmaciones se extrapolan al terreno político, y se comienza a buscar un régimen político adecuado para la razón humana (como razón pública) y se

desarrolla un derecho estrictamente “racional” o “natural”.

En el ámbito religioso destacan tres corrientes: el deísmo de Voltaire, que mantenía una religión natural, válida para todos los seres humanos y sin dogmas; el pietismo,

secta protestante que basaba la religión en la reflexión personal y en la práctica de la virtud; y el ocultismo místico de algunos teósofos, que significó el contrapunto a la filosofía de las luces.

En este tiempo se produce también la independencia de los EEUU. Todo esto lleva a la supresión del régimen feudal y a la creciente toma de conciencia de la dignidad de la

persona.

Todas estas circunstancias explican las características de la Ilustración alemana: la cultura se desplaza a Prusia y Sajonia y es fomentada hasta el reinado de Federico Guillermo III. No existe una crítica social y política como en Francia ya que los filósofos admiran al rey. La cultura se centra en la Universidad donde los filósofos son profesores; es una filosofía mucho más especulativa y técnica, centrada en problemas lógicos y metafísicos, conservadora y no revolucionaria; no existe oposición entre la filosofía y la religión y la ciencia se había desarrollado bastante poco y el interés se centraba en las matemáticas.

El personaje principal de la filosofía del s. XVIII es el ilustrado, el librepensador. Su

pensamiento consiste en una crítica universal, en un ataque frontal a cualquier forma de dogma religioso, superstición, fanatismo u opresión intelectual, social o política. Creen en el progreso de la humanidad gracias al desarrollo de la razón. Ejercen una

labor de “publicistas” divulgando a través de Enciclopedias y Diccionarios los avances

científicos y filosóficos. Es una cultura no universitaria. El “filósofo” ya no es el pensador solitario, ni el “maestro”: es un hombre de mundo que participa activamente en la sociedad en la que vive.

La libertad de pensamiento va al unísono con el triunfo del protestantismo de Lutero en materia religiosa. Kant profesaba el pietismo: un movimiento luterano que defendía la relación personal de cada individuo con Dios, la interpretación libre de las Sagradas Escrituras y una moral muy rígida que se traducirá en la moral del deber kantiana.

La física y Newton se convierten en los modelos a seguir en el ámbito de las ciencias.

El éxito de la Física de Newton obligó a Kant a preguntarse por qué la Metafísica no había alcanzado todavía el rango de ciencia. Según Kant la Metafísica no podía ser ciencia porque sus objetos (Mundo, Alma y Dios) estaban más allá de la experiencia sensible y esta es imprescindible para que haya conocimiento.

La razón kantiana está marcada por la influencia de Newton, es empírica, se apoya en la experiencia, y crítica, sabe cuáles son sus límites.

SU FILOSOFÍA

En el pensamiento de Kant suele distinguirse un período inicial, denominado precrítico, caracterizado por su interés por la física de Newton. En el período 1760-1770 se destaca su filosofía crítica, en la cual se interesa por la metafísica. Sus obras más destacadas en este periodo fueron:

CRITICA DE LA RAZÓN PURA

Es el esfuerzo de Kant para responder a la pregunta de que si la metafísica es o no una ciencia. Es una crítica en cuanto que se esfuerza por conocer la propia razón para ver dónde están sus límites y hasta dónde puede llegar. Según Kant la metafísica de Wolff es dogmática pues habla de las cosas sin llevar a cabo una crítica de la razón.

Kant parte de un faletum (hecho) de la física y de la matemática pues para él éstas son ya ciencias y entonces se cuestiona qué tipo de conocimiento hace que la física y las matemáticas sean ciencias; trata de averiguar las condiciones de posibilidad de una ciencia y como son los juicios de esta, para ver si se cumple o no en la filosofía. Se trata de saber los límites de nuestra razón de forma que ésta sea capaz de conocerse a sí misma para ver si puede o no puede hacer una metafísica.

Hay juicios sintéticos y analíticos, estos últimos para Kant no aumentan nuestros conocimientos. La ciencia, por tanto, tiene que estar hecho de juicios sintéticos que son aparte conocimiento. Los juicios pueden ser también a priori (sin experiencia) o a posteriori (tras la experiencia).

Kant explica cómo los juicios de las ciencias (física y matemáticas) son a priori y sintéticos. Piensa que tanto en la física como en la matemática hay partes con juicios a posteriori pero sus partes centrales sí son juicios sintéticos a priori y esas partes centrales él las llama matemática pura y física pura.

La crítica de la razón pura tiene como objetivo detectar estos elementos a priori y conseguir saber si podemos hablar de aspectos metafísicos como Dios. Kant sigue el llamado idealismo trascendental que consiste en afirmar que todos los objetos de nuestro conocimiento son una composición entre lo que recibimos de nuestra experiencia y lo que ponemos nosotros con nuestras facultades de conocimiento. Los objetos están formados por materia y forma, para Kant la forma la pone la facultad de conocimiento correspondiente y la materia la recibimos mediante nuestros sentidos. Las facultades de conocimiento para Kant son la sensibilidad, el

entendimiento y la razón. La sensibilidad tiene que ver con los sentidos, el entendimiento con los juicios y la razón con la metafísica.

El fruto de la unión de la materia y forma es el objeto, fenómeno llamado por Kant (fenómeno = lo que aparece; fenómeno es contrario de noúmeno, lo que las cosas son en sí mismas). El planteamiento de Kant es lo que las cosas son en sí mismas, nosotros no lo conocemos, lo único que vemos es la materia que recibimos ya formalizada. Nuestra experiencia usa sólo el ámbito de los fenómenos. Podemos decir que las cosas están en espacio y tiempo, pero espacio y tiempo no son propiedades de las cosas.

Kant concluye diciendo que la metafísica no es posible, que no es una ciencia, pues no es capaz de responder a las últimas cuestiones.

CRÍTICA DE LA RAZÓN PRÁCTICA

Kant impone límites al poder de la razón Plantea que la razón no solo es una facultad del conocimiento, sino que también regula nuestras acciones dado la existencia de un elemento a priori, que es la voluntad para cumplir el deber. La razón pura contiene un motivo práctico, que es determinante de la voluntad, hay que entender qué es lo que hace que esto sea posible. Kant expone que existen principios prácticos; subjetivos, cuando responden a la voluntad racional de solo una persona y objetivos o leyes prácticas, cuando obedecen a la voluntad racional de todas las personas; esta última nos dice Kant, está ligada al campo de la moral. Los principios prácticos subjetivos son solo principios y los principios prácticos objetivos, son imperativos, y en este sentido, los divide en dos:

hipotéticos, cuando son medios para un fin que puede ser posible o real y no sirven por sí solos para la determinación de la voluntad; y categóricos, cuando el fin es real y determinan la facultad desiderativa de manera inmediata. Un ejemplo de imperativo categórico es: “obra según una máxima que sea susceptible de convertirse en una ley universal”; éste es el imperativo sobre el cuál descansa la conducta moral.

Es importante destacar que para Kant la acción en sí misma no debe de ser tan

importante como la causa de la acción, es por esto que analiza a fondo los principios

por

provocada.

los

cuáles

la

acción

es

Las máximas figuran bajo el principio universal de la propia felicidad, para Kant un hombre que actúe moralmente bajo las leyes prácticas objetivas, puede ser un hombre “bueno” pero no necesariamente feliz o infeliz. El conocimiento de la felicidad descansa en meros datos materiales de la experiencia y sentirse feliz o no, es algo que responde a cosas muy subjetivas; por consiguiente, la ley moral tiene que ser algo

distinto

al

principio

de

la

propia

felicidad

En la “Crítica de la razón práctica” Kant postula que el bien supremo pertenece al mundo de la moral como meta de sus anhelos y para alcanzarlo la razón tiene que formular tres principios: libertad, inmortalidad del alma y Dios. Mediante estos postulados las ideas de la razón pura, a partir de la ley moral, se transforman en realidades objetivas aunque no sea demostrable que su concepto sea correspondiente con un objeto. Hay que resaltar que la felicidad está presente como el fin del proceso que conduce al bien supremo; la moral pues, nos prepara para llegar a la felicidad; sin embargo, hay que tener en cuenta que el ser humano debe de actuar para hacerse digno de la felicidad, pero no aspirar a ella; es decir, debe de comportarse moralmente no por anhelo de la felicidad que está como fin del proceso que conduce al bien supremo, sino por el deber mismo hacia las leyes morales.

CRÍTICA DEL JUICIO

Kant trató de unificar ambas "Críticas" con una tercera, la Crítica del juicio, que estudia el llamado goce estético y la finalidad en el campo de la naturaleza. Cuando en la posición de fin interviene el hombre, el juicio es estético; cuando el fin está en función de la naturaleza y su orden peculiar, el juicio es teológico.

A. Juicio estético

Kant afirma que las sensaciones agradables o desagradables se suscitan más gracias a la sensibilidad particular de cada hombre que a las condiciones externas, porque cada hombre solo es feliz al satisfacer lo que sus propias sensaciones le piden. LO DIVIDE EN DOS CATEGORIAS ESTETICAS LO BELLO Y LO SUBLIME. LO BELLO: para entenderlo, Kant se refiere a la representación, no tratando de entender al objeto para conocerlo, sino utilizando la imaginación respecto al sentimiento de placer o dolor. SU JUICIO PUES NO ES LOGICO SINO QUE ES ESTETICO Y SU BASE DETERMINANTE ES SOLO SUBJETIVA. Kant diferencia lo Bello, de lo Agradable y de lo Bueno:

Lo agradable es lo que place a los sentidos en la sensación, cuando un objeto es declarado agradable expresa un interés mediante la sensación. Es decir, lo agradable agrada por interés, y como lo bello no es bello por interés, para Kant lo agradable no es bello.

Respecto a lo bueno, Kant lo define como, lo que por medio de la razón y por el simple concepto, place. Se puede decir que es útil o bueno para algo cuando place como medio, y bueno en sí cuando place a sí mismo; pero en ambos casos hay un fin o interés. Por lo tanto tampoco lo bueno es lo bello. Para definir si algo es bueno se debe tener un conocimiento del objeto, y como se mencionó antes, lo bello no requiere tal conocimiento. Entonces tanto lo bueno como lo bello se relacionan con el interés y el deseo. Es decir no solo la representación del objeto genera placer, sino también la existencia de este, mientras que en el juicio de lo bello sólo importa la contemplación, no su existencia, porque aun así sigue satisfaciendo. Llámese así agradable a lo que deleita inmediatamente y no requiere reflexión sino solamente sensación; bello a lo que place y que depende de la reflexión sobre la contemplación de la representación del objeto; y bueno a lo que es aprobado utilizando una reflexión dirigida a la utilidad. LO SUBLIME: al igual que lo bello genera satisfacción desinteresada, y también es un placer originado por el juicio del gusto. Suele representar cosas grandiosas, impresionantes o conmovedoras de la naturaleza, en casos unidas al terror, a lo noble o a la magnificencia. Es decir, lo sublime place, pero tal placer lo transmite infestado de asombro y respeto. A diferencia de lo sublime, lo bello puede ser pequeño y aun así complacer. CUANDO TAL SATISFACCION EN LA CONTEMPLACION SE CONSIGUE DE UNA MANERA SUBJETIVA Y DESINTERESADA Y TIENE UNIVERSALIDAD SE PUEDE DECIR QUE ES UN JUICIO ESTETICO DEL GUSTO.

B. Juicio Telológico

Las implicaciones del juicio teleológico son el intento kantiano de armonización de los ideales del hombre con la naturaleza. Intento, por otra parte, que trata de justificarse en tanto que el juicio teleológico pretende mediar entre el conocimiento limitado que podemos tener del mundo y las ideas que la razón práctica nos impone, dando sentido al devenir histórico como un plan oculto de la naturaleza para la realización, en sentido normativo, de los postulados derivados de la moralidad kantiana. Así, el juicio teleológico, a diferencia del estético, es objetivo en la medida en que considera que nada en la naturaleza es vano, sino que persigue un fin (telos) que le es propio, si bien se trata siempre de una finalidad que la razón ha de suponer como idea regulativa. Se trata, al igual que en el juicio estético, de una finalidad fruto de la facultad reflexiva de juzgar y no de un juicio determinante del entendimiento. Y la importancia de esta facultad reflexiva (normativa) de juzgar teleológicamente (en función a un fin) recae, esencialmente, en dos aspectos diferentes que se complementan como intento de unidad entre la razón teórica y la razón práctica, a saber:

a) En la necesidad por parte del ser humano de cierta sistematicidad de la naturaleza, imprescindible a la hora de intentar fundar teoréticamente la posibilidad de conocimiento sobre la misma.

b) En el impulso que imprime la razón práctica a la hora de explicar y dar sentido a la diversidad de fenómenos de la naturaleza desde la perspectiva de que el hombre, en cuanto género, constituye el único ser que es fin en sí mismo.

Del primero de estos aspectos surge la concepción de la naturaleza como un sistema; concepción indispensable al entender Kant que «la unidad sistemática es aquello que convierte el conocimiento ordinario en ciencia» . En este sentido, el juicio teleológico es el que nos permite presuponer cierta unidad y orden en el conjunto de fenómenos de la naturaleza, como si estuvieran orientados a un fin. De todos los fines que puede tener la naturaleza, la razón práctica nos impone el considerar normativamente aquél fin que sea apriorístico e incondicionado, fin final en tanto que «no necesita otro como condición de su posibilidad» . Se trata, pues, de un concepto de la razón práctica que no puede deducirse de la experiencia, pero que necesitamos presuponer en la medida en que «estamos determinados a priori por la razón a perseguir con todas fuerzas el supremo bien del mundo». El fin final de la naturaleza, más allá de las relaciones lógicas internas que le presuponemos como fin condicionado, se haya –lo situamos subjetiva y prácticamente- en la realización de la libertad según leyes morales. Finalmente, conviene hacer mención a la reflexión que introduce Kant sobre el concepto de causa en relación con el juicio reflexivo. Por un lado, los seres de la naturaleza, en la relación sistémica y orgánica que establecemos entre ellos, se organizan a través del nexo causal de las causas eficientes. Se trata, aquí, del fin natural; es decir, aquél en el que los propios seres de la naturaleza se establecen como causa y efecto de sí mismos. Pero por otro lado, la noción del nexo causal puede no referirse a la lógica interna de los fenómenos naturales, sino a un concepto racional –práctico- de fines en sentido de telos. Y en tanto que el juicio teleológico funciona normativamente como si la naturaleza estuviera orientada según la idea de conformidad con una finalidad concreta, podemos entender que tanto esta causa final (telos) como la causa natural son, o bien espontáneas o bien intencionales. A este respecto Kant reconoce que, al comprenderse la naturaleza bajo el principio de conformidad a un fin, es posible considerar a ésta –la naturaleza- como derivada intencionalmente de una voluntad, representándonos al reflexionar sobre ella la idea de una causa suprema, Dios, como causa intencional del orden y la unidad de la naturaleza. Efectivamente, tal proposición se trata sólo de un principio regulativo y nunca de un hecho cognoscible, tal y como quedó ya argumentado en la Crítica de la razón pura. Pues no podemos dar respuesta sobre la cuestión de si la naturaleza y el mundo en su complejidad se hayan regidos por cualquier tipo de leyes divinas. Únicamente nos está permitido afirmar que lo que llamamos naturaleza sólo puede ser conocido en tanto que unidad sistémica ordenada causalmente como si hubiese una intencionalidad sobre la que, sin embargo, no podemos afirmar nada desde la experiencia, pero sí presuponer y esperar que posibilite el nexo entre las exigencias de la razón práctica (la libertad) y la necesidad del mundo fenoménico.

REPERCUSÍON

Kant corrige el idealismo dogmático y lo transforma en idealismo crítico. Así, desempeña el papel de heredero legítimo de los problemas filosóficos planteados por el racionalismo y el empirismo, es la respuesta a la confrontación entre el pensamiento de Descartes y el de Hume.Por otro lado, hereda el viejo problema aristotélico de la Metafísica, tratando de darle en la Crítica de la razón purauna solución definitiva. Platón y su idealismo, Aristóteles y el problema de la Metafísica, san Agustín y santo Tomás con la problemática de la existencia de Dios, Descartes y Hume y la preocupación de ambos por el problema del conocimiento, son los antecedentes más claros de la filosofía kantiana.

En otro sentido, la repercusión de su pensamiento es incalculable. Kant será uno de los filósofos más influyentes en todo el pensamiento de Occidente. Toda sufilosofía es tomada como punto de referencia en Alemania (Idealismo Alemán).

El marxismo del siglo XX critica a Kant como pensador burgués, pero un sector toma de él aspectos de su filosofía práctica.El kantismo penetra en Francia, Italia y Gran Bretaña de la mano de los principales pensadores nacionales.

En las últimasdécadas del siglo XX es notable la actualidad que a adquirido Kant sobre todo en el campo de la ética.

Su teoría del estado y de la paz perpetua sirvió para crear la Sociedad de Naciones, antesala de la ONU, y es un anticipo de los problemas que hoy están planteados con respecto a las sociedades pobres: deuda externa, emigración, globalización…

CONCLUSIÓN

Kant abordó temas de enorme profundidad y actualidad: definió el programa de ilustrado, escribió para la tolerancia y la paz, criticó la metafísica tradicional, mantuvo la religión dentro de los límites de la razón, la idea de que Dios no es objeto de conocimiento racional, estableció los límites del conocimiento humano, denunció la explotación del hombre por el hombre… Pero sobre todo Kant puso fin a un modo de hacer filosofía basada en los planteamientos establecidos por los griegos y abrió el camino a la filosofía moderna.

Finalmente, el movimiento neopositivista, la línea del empirismo de Hume y el escepticismo metafísico de Kant, creyó imposible el conocimiento metafísico y declaró que únicamente cabe el conocimiento, la ciencia, de lo que se ofrece a la percepción; sin embargo, no debemos olvidar que, en realidad, Kant no niega lo metafísico (la libertad, el alma y Dios), sólo su acceso intelectual, y que reivindica la vía moral, la razón práctica, como la experiencia que le permite al hombre vincularse con lo metafísico.

BIBLIOGRAFIA

http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant#Obras

http://elprofedefilosofia.blogspot.com.ar/2011/04/marco-historico-sociocultural-

y.html

http://boj.pntic.mec.es/jgomez46/documentos/hfia/Repercusiones-Kant.pdf

http://immanuelkantlostoy.blogspot.com.ar/2010/09/contexto-historico.html

http://auladefilosofia.net/2011/11/01/breve-resumen-del-contexto-historico-y-

sociopolitico-de-kant-pau-extremadura-2013/

http://filosusainas.over-blog.es/article-kant-marco-historico-sociocultural-y-

filosofico-88604992.html

PREGUNTAS

1) Mencione al menos 3 acontecimientos que influyeron en el contexto histórico del autor.

2) ¿Cómo concluye el pensamiento de Kant sobre la metafísica y cuál es el motivo?

3) ¿En qué se enfoca la crítica de la razón práctica? ¿De qué manera relaciona Kant el bien supremo y la felicidad?

4) ¿Cuándo se puede establecer un juicio estético del gusto?

5) Concepto de razón práctica y razón teórica.