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José Alberto de la Fuente Reseña de "Asedios a la poesía, de Plantón a Neruda" de Hugo Montes B. Literatura y Lingüística, núm. 11, 1998, p. 0, Universidad Católica Silva Henríquez Chile

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ASEDIOS A LA POESÍA, DE PLANTÓN A NERUDA DE HUGO MONTES B.

Ediciones Universidad Católica de Chile, cuarta edición corregida y aumentada.1997, 181 pp.

De la estructura del Libro: vigencia de la poesía

Es una antología estructurada con el baremo de la erudición y del buen gusto. Los autores y los textos elegidos cumplen con entusiasmar al lector sobre la vigencia de la poesía. Además de constituirse en referencia de cualquier curso de poesía, permite, sin pedantería, acercarse reflexivamente a la literatura. Esta reedición, revisada y en parte ampliada, volverá ser un aporte para aquellos jóvenes y profesores que necesitan de paradigmas para fundamentar su quehacer o simplemente para orientar la búsqueda axiológica.

Seis perspectivas que no hacen otra cosa que caracterizar las distintas proyecciones de la poesía: recuerdo, imitación, creación, conocimiento, elaboración o pureza, sentimiento y servicio. En suma, la poesía como recurso epistemológico y cognitivo de las regiones más insondables del hombre.

Toda relectura es una experiencia complementaria y clarificadora. En este libro vuelve a llamar la atención el criterio del antologador para dejar que los textos hablen por debajo de la natural corrosión que impone el tiempo de su producción. El interés y la pasión, la lucidez y la relevancia, es común en todos los autores citados. Como decía Góngora, ante un "sujeto enigmático" como la poesía, ningún camino está cerrado siempre que se construya con las expresiones de la cultura popular enriquecidas por el rigor de quienes se dedican seriamente a este oficio de la creación literaria. En medio de las mayores borrascas y querellas en crisis discursivas, pienso que un Victor Hugo o un Maiacovski no desconocen ni abandonan el cepillo formalista. En el contexto de los poetas contemporáneos, el más revolucionario, sin duda, es Vicente Huidobro, pero se constata que en sus Manifiestos, en definitiva no hace otra cosa que reemplazar unos cánones por otros situarse y situarnos con su voz creacionista en el porvenir de un milenio que sorprendió, que nos precipitó, que nos arrastró hacia virtualidades jamás imaginadas.

Los autores elegidos para este curso de poética: Platón, san Agustín, Dante, Victor Hugo, Hegel, Huidobro, Hördelin, John Perse, Henri Bremond, Rosseau, Maiacovski, Neruda sólo por nombrar los que me parecen más significativostienen la virtud de permitirle al profesor vertebrar una explicación coherente con la evolución de la poesía, desde su remota oralidad, a sus actuales registros, a veces inconvenientes para

su salud rítmica y musical debido a la fuerte presión o sometimiento que sufre la escritura con el desmedido uso de la imagen visual.

La pedagogía actual, tan carente del valor del arte, confundida en sus propósitos en medio de las candilejas de los discursos tecnocráticos, alineación social que condena al hombre a sobrevivir en los límites de la cordura y de la verdad. El pragmatismo del mundo actual nos aleja de la existencia auténtica; en su epicentro, la poesía es casi una acción extraña por medio de la cual la palabra, en los conceptos de Heidegger, ya no se considera "la morada del ser". La nueva mirada poética, no distante de la tradición, deberá restituir el equilibrio entre los seres vivos y el medio; probablemente la nueva defensa del hombre y de la naturaleza, pase por una poesía ecológica que de libere de los recientes equívocos de la naturaleza como poder, fuente de riqueza o espacio geográfico para ensayo de armas nucleares y vuelos de naves sofisticadamente destructoras.

Relectura, textos y contexto: evocación

Al releer estos "asedios a la poesía", evocaba algunas de mis lecturas y establecía nexos con poetas y poemas que cumplen con las características atribuidas a la naturaleza de la poesía.

En la poesía recuerdo, para citar textos que la mayoría de nosotros conoce por su precisión y calidad estética, recordaba el poema Arte poética, de Mario Benedetti, quien nos dice que esta experiencia es un modo de crecer, de entender, de sentir y de "arrojar por la borda lo prohibido, y por muy extraviados que estemos, es un modo de quedarse/frente a mitos con el niño/que fuimos alguna vez/sin saberlo/sin señales, muros y mitos/y no morir de nostalgia/ ni asomarnos al abismo".

Termino apuntando esta presentación con otros textos ilustrativos, por ejemplo, el poema ¿Qué se ama cuando se ama? del libro Las hermosas,de Gonzalo Rojas. San Agustín en Las confesiones pregunta algo que el vate chileno rescata en la forma. San Agustín interroga: "que cosa es la que se ama cuando se ama a Dios; y cómo por las criaturas se llega a conocer al Creador". Gonzalo Rojas, en su irreverencia henchida de voluptuosidad, dice en su poema "¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios; la luz terrible de la vida o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué / es eso: amor? ¿Quién es?/¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes/o este sol colorado que es mi sangre furiosa/cuando entro en ella hasta en sus últimas raíces?". Pareciera que para el hombre fatalmente enfrentado a dilemas, fatalmente condenado a elegir, la poesía como conocimiento, a mi juicio, es lo único que ayuda a descubrir

lo oculto; sin experiencia estética el hombre carece de sentido de la realidad. Todo imaginario es un acto de memoria que ayuda a leer lo que fuimos y lo que seremos. Si la poesía tiene algún sentido, ese fin y ese sentido está en la bondad, en la belleza y en la verdad de cada uno de nosotros. Para confirmar lo que digo, basta reencontrarnos nuevamente con el Río vespertino, de Luis Cernuda para rendirse a la evidencia de esta afirmación.

Si

lo esencial no es visible a los ojos, como bien nos confirmó el autor de

El

Principito, la poesía como servicio es tan digna como cualquier otra. En

el

hombre como ser social se cruzan y se desatan las más inverosímiles

contradiciones. Hoy nos preguntamos cómo Lenin, a quien Huidobro de dedicó el mejor poema que un político de su talla hubiese querido tener de un mago de la poesía, haya difundido tantos absurdos y necedades intelectuales en sus reflexiones en torno a La literatura y el partido

¡Revolucionarios que pretendían imponer leyes represivas y de obediencia ciega a los mismos pueblos que deseaban liberar! No hay que olvidarse que es la época de las últimas utopías que unen los espíritus de: Vallejo, De Rokha, Neruda, Girondo, etc., sin más divisas que un amor desmedido

y emblemático por los desposeídos y contra las guerras (mundiales)

impuesta por el expansionismo y el fascismo ¿Su empeño fue inútil? ¿La estética de la poesía como servicio no alcanzó a superar el panfleto? ¿Cómo recepcionamos en la actualidad el poema de Neruda "Así es mi vida?": "Mis deberes caminan con mi canto:/soy y no soy: es ése mi destino./No soy si no acompaño los dolores/de los que sufren: son dolores míos,/Porque no puedo ser sin ser de todos,/de todos los callados y oprimidos,/vengo del pueblo y canto para el pueblo:/ mi poesía es cántico y castigo./Me dicen: perteneces a la sombra./Tal vez, tal vez, pero a la luz camino./Soy el hombre del pan y del pescado/y no me encontrarán entre los libros,/ sino con las mujeres y los hombres:/ellos me han enseñado e infinito".

Decididamente, con Vicente Huidobro, la poesía se saca sus muletas y se pone alas, lo cual no significa olvidar sus sesgos programáticos. Aquí está la veta para retomar el curso de la historia y no trabajar en el vacío. La poesía debe decir aquellas cosas que nunca se dirán de ella

Desde mañana al amanecer, los pájaros en el arcoiris y nuestra humanidad se cambia de la casa del miedo a la casa de la responsabilidad y de la libertad en todos los planos de la vida. Pero este cambio no será posible si no atendemos la voz de la tradición en la revolución de la palabra.

JOSÉ ALBERTO DE LA FUENTE A.