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El plagio en el Profesorado en Inglés:

¿una cuestión de actitud o de educación?


Amez, Mariel Roxana
IES Nº 28 “Olga Cossettini”
Rosario
Provincia de Santa Fe

Con frecuencia, al encontrarse dos docentes de la carrera en situaciones formales o


informales, la conversación en algún momento gira sobre el tema del plagio cometido por algún
estudiante, y la habilidad del profesor para detectarlo. Pero cabe preguntarse si todos
entendemos lo mismo por “plagio”, por qué se produce y qué estrategias de intervención
pedagógica implementamos para evitarlo.

¿Qué es el plagio?
El sentido que habitualmente atribuimos a “plagio” se refiere al “copy and paste” de páginas de
Internet. Sin embargo, una mirada a los sitios web de algunas universidades de países de
habla inglesa nos permite ampliar esa definición para el mundo académico angloparlante.
Para la Universidad de Purdue (Estados Unidos), citando del Council of Writing Program
Administrators, el plagio consiste en “utilizar deliberadamente el lenguaje, las ideas u otro
material original de otra persona sin reconocer su fuente”.
Para la Universidad de Leeds (Reino Unido), el plagio se refiere a la “presentación del trabajo
de otro como propio, incluyendo texto, datos, imágenes, sonido, etc”. No se menciona la
intención de engañar como requisito: si se comente accidentalmente, también es punible.
Para la Universidad de Melbourne (Australia), el plagio es el acto de “hacer pasar el trabajo
creativo de otra persona como propio, sin reconocer el autor o la fuente”.
De estas definiciones se desprenden dos cuestiones fundamentales. Primero, la paráfrasis, sin
reconocimiento de fuente, es un acto de plagio al igual que el “copy and paste”. Pero el
elemento más importante, a mi juicio, es que en todos los casos existe una explicitación de la
política académica sobre el plagio, que incluye las sanciones que acarrea. Esta política es
conocida tanto por el cuerpo docente como por el estudiantado al iniciar su carrera.

¿Por qué se produce?


Es demasiado fácil atribuir el plagio a la mala fe o la pereza de los estudiantes.
Coulthard (2005) señala, en cambio, cuestiones culturales y de habilidad lingüística como
causantes del plagio entre los estudiantes extranjeros asistiendo a cursos en la Universidad de
Birmingham. Por un lado, mientras que en la cultura académica angloparlante se asume que el
verdadero aprendizaje se concreta cuando el alumno logra construir su propio discurso basado,
es cierto, en fuentes de autoridad, pero reorganizado hasta hacerlo propio y con el agregado de
la opinión personal, en muchas culturas se valora en cambio el aprendizaje memorístico y la
cita de autoridad. Asimismo, manifiesta que existe un desfasaje entre la competencia lingüística
en inglés que se postula como requisito de admisión y la que se demanda para la realización
efectiva de las actividades de evaluación. El alumno extranjero, entonces, recurre al
“patchwriting” o incluso a la contratación de un “escritor fantasma” para asegurar su
rendimiento académico.
En su artículo “Estética, identidad y enseñanza de la escritura académica” Brailovsky atribuye
las dificultades en la escritura académica (que incluyen el plagio, aunque no se circunscriben al
mismo) a “un enfoque equivocado e insuficiente por parte de quienes exigimos (pero no
enseñamos) su ejercicio”.

¿Qué podemos hacer como docentes?


Identificado el problema, es necesario diseñar un plan de acción que permita intervenir sobre el
mismo.
En primer lugar, dado que la inserción profesional de nuestros graduados es internacional, es
necesario delinear una definición de plagio consistente con los parámetros del mundo
angloparlante. La misma debe ser conocida tanto por estudiantes como por docentes, y las
sanciones previstas, aplicadas coherentemente por todo el cuerpo de profesores. Los alumnos
podrían anexar a cada uno de sus trabajos una declaración de conocer esta política y no
haberla violado.
Paralelamente, los docentes deben estar advertidos de maneras de verificarlo. Cuando se trata
de plagio de fuentes publicadas, habitualmente el profesor está familiarizado con la bibliografía
y puede detectarlo sin dificultad. Cuando se trata de uso no atribuido de páginas de Internet, es
importante el uso de buscadores no sólo para frases completas de dudosa autoría, sino
fundamentalmente de dos o tres pares de palabras de coexistencia infrecuente (Coulthard,
2005).
Sin embargo, lo más importante es trabajar en estrategias pedagógicas de largo plazo. Por un
lado, las tareas que se asignan a los alumnos del Profesorado en Inglés deben estar dentro de
sus posibilidades lingüísticas de abordaje. Es preferible diseñar actividades que requieran
menor complejidad de redacción – aunque no por eso menores dificultades de aprendizaje –
que tareas “grandilocuentes”, para las cuales el alumno no está preparado. Igualmente, las
consignas deben prever la producción personal. A modo de ejemplo, solicitar un relevamiento
de la biografía de un autor no permite la construcción del discurso propio, mientras que proveer
una cita de una de sus obras para que se indique hasta qué punto puede considerarse típica de
su producción claramente demanda la reformulación y adecuación de la bibliografía leída.
Aún más importante es lo que Brailovsky denomina “enseñar a escribir dialógicamente”. El
autor sugiere construir una situación imaginaria en la que los diversos autores “debaten” con el
alumno en torno a una mesa redonda antes de plasmar en papel sus opiniones, que deberán
seguir un proceso de corrección y reescritura cooperativa y colaborativa. Debemos instruir a los
estudiantes, señala, sobre la utilización de un borrador de citas y un plan de escritura, así como
otras destrezas técnicas, pero también desarrollar en ellos el entusiasmo de sentirse “autores”
y construir su identidad como tales a través del discurso académico.

Referencias bibliográficas
Brailovsky, Daniel. “Estética, identidad y enseñanza de la escritura académica.” Coordenadas
en Investigación Educativa – Educared Argentina. [En línea]
http://www.educared.org.ar/biblioteca/coordenadas/files/estetica%20coordenadas.pdf.
(Última visita: 26/9/09)
Brailovsky, Daniel. “Cuando las monografías de nuestros estudiantes son un compilado de
Copy & Paste de Internet...” Coordenadas en Investigación Educativa – Educared
Argentina. [En línea]
http://www.educared.org.ar/biblioteca/coordenadas/index.php?q=node/342 (Última
visita: 22/9/09)
Coulthard, Malcolm. (2005) “On Plagiarism, Patchwriting and the Problems of Overseas
Students in British Universities”. 30th FAAPI Conference Proceedings. Córdoba:
Comunic-arte Editorial.
Council of Writing Program Administrators. “Defining and Avoiding Plagiarism: The WPA
Statement on Best Practices” [En línea] http://www.wpacouncil.org/node/9 (Última visita:
12/9/09)
University of Leeds. “Plagiarism - University of Leeds Guide” [En línea]
http://www.lts.leeds.ac.uk/plagiarism/what_is_it.php?PHPSESSID=3105f486289e7e91c
6b1d68083d06899 (Última visita: 12/9/09)
University of Melbourne. “Academic Honesty and Plagiarism” [En línea]
http://academichonesty.unimelb.edu.au/plagiarism.html (Última visita: 12/9/09)