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Fines de la Enseñanza de la Filosofía

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Fines de la Enseñanza de la Filosofía
FINES DE LA ENSEÑANZA DE LA
Fines de la EnseñanzaFILOSFÍA de la Filosofía

Fines de la Enseñanza de la Filosofía


DIDÁCTICA DE LA FILOSOFÍA
20/06/2006

Fines de la Enseñanza de la Filosofía


GARAY ARIZA, JHON SEBASTIÁN

Fines de la Enseñanza de la Filosofía


Fines de la Enseñanza de la Filosofía
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Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

Dedico este trabajo:


A todos mis amigos,
A mis padres, y en especial
A Rosario Galindo,
El amor de mi vida.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 2


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

Índice
Introducción 4
Cáp. I la filosofía y la educación 5
1.1 La Filosofía como concepción del mundo 5
1.2 Relación de la filosofía con la educación 6
1.3 La filosofía de la educación como rama de la filosofía 8
1.4 La enseñanza de la filosofía, importancia 10
1.5 El papel del profesor de filosofía en la educación 11
Cáp. II Fundamentos de la enseñanza de la filosofía 14
2.1 La teleología de la enseñanza de la filosofía 14
2.2 ¿Qué enseñar? 18
2.3 ¿Cómo enseñar? 19
2.4 ¿A quiénes enseñar? 22
2.5 ¿Para qué enseñar? 23
2.6 El acto educativo 24

Garay Ariza, Jhon Sebastián 3


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

Introducción

Para iniciar el trabajo, debo mencionar los problemas que tuve sobre todo
para ubicar algunos libros, que por su naturaleza no son fáciles de ubicar,
debo dar gracias al profesor, por darme referencias sobre que libros
consultar y bueno también por la ocasión que se me presentó para abordar
este difícil pero apasionante tema.

El tema es “fines de la enseñanza de la filosofía”, como estudiante de dicha


especialidad, tuve que recurrir a todos los conocimientos adquiridos hasta la
actualidad para poder realizar adecuadamente la construcción del cuerpo
del trabajo, y sin la ayuda del profesor, creo que hubiera sido algo difícil
lograrlo. El tema está dividido en dos capítulos, cada uno de ellos en seis
subcapítulos.

En el primer capítulo, trato sobre la relación existente entre la filosofía y la


educación, fundamentando cada uno de los postulados que realizo, sobre
todo como es que influye la formación filosófica en la vida de cada individuo
y sobre todo en la del educador. La importancia de tener una concepción
filosófica del mundo, el perfil del profesor de filosofía y su papel en la
sociedad actual y sobre todo qué es lo que debe hacer para tratar de cambiar
esta sociedad mercantilista en la que estamos viviendo.

El segundo capítulo es, a mi parecer, lo que más nos conviene analizar y


someter a una reflexión conciente; para abordar la adecuada enseñanza del
curso. Trato de identifica el qué se debe enseñar, postulando una estructura
de temas. Cómo enseñar, luego de revisar una cantidad adecuada de texto
doy a conocer cómo y que no se debe realizar al enseñar filosofía. Quizá lo
más problemático de todos los puntos aquí abordados sea el de identificar a
quiénes va dirigido la enseñanza de la filosofía. Tener conocimiento sobre el
para qué enseñar filosofía es un trabajo más que especial, pues todos, sin
excepción, necesitamos de la formación filosófica. Sobre todo para afrontar
adecuadamente la realidad social y cultural que nos rodea. Y por último es
el acto educativo, en esta sección presento gráficos sobre como se desarrollan
el acto educativo quiénes y cual es el proceso de adquisición del conocimiento
filosófico y en general.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 4


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

Cáp. I La Filosofía y la Educación

1.1. La Filosofía como concepción del mundo

Para hablar de filosofía, tenemos que primero definir ¿qué es la filosofía? Con ese
fin, pues, usaremos a Aristóteles y a Wilhem Wundt. El primero lo define como: “la
ciencia de los primeros principios”, es decir que la filosofía, es el estudio del
principio de las cosas. El segundo lo define como: “la unión de los conocimientos
dados por las ciencias empíricas en un sistema libre de contradicciones”, es decir
que la filosofía está, necesariamente, ligada a la ciencia experimental. Sin embargo
la filosofía no es más que la búsqueda constante de la verdad, en un fundamento
racional.

La filosofía concebida del modo aristotélico nos conduce a cientifisarlo. El origen


de la filosofía, dirá Aristóteles, se halla en “la admiración, pues impulsa al hombre a
filosofar, empezando por admirase de lo que le sorprende por extraño. De este modo
avanzaron poco a poco y se preguntaron sobre las vicisitudes de la luna y del sol y
por el origen del universo” (Aristóteles, 384-322). Esto nos va conduciendo,
entonces a hablar de la actitud filosófica, pues esta nos ayuda a una mejor
comprensión del mundo. “la actitud filosófica se puede describir como un gran
esfuerzo de concentración mental, hecho con el propósito de pensar profundamente”
(Talavera, 1978: 10).

Esta actitud filosófica, contrario a pensar como improductivo para el hombre, ayuda
a mejorar las condiciones vivenciales, así como dijo el Dr. Adolfo Sánchez: “En esta
sociedad lucrativa, competitiva y mercantilizada, la filosofía -como las ciencias
sociales y las humanidades- no es rentable… Pero en contraste con los infundios de
la ideología dominante, la filosofía nos ofrece con su crítica y argumentación
racional y sus deseos in meditados una vida más humana, la vía más confiable para
navegar hacia buen puerto, aunque no seguro”.

También debo contrarrestar la opinión positivista y neo positivista, quienes dicen


que la historia ya está escrita y que hemos llegado a su fin, ya que hemos pasado ya
las “tres etapas fundamentales: a) teológico; b) metafísico y c) Positivo” (Comte,
1798-1857). Pero para la mente con visión crítica aún nada está dicho y nada es
infalible. La filosofía deberá ser un fundamento necesario para la creación de la
mentalidad crítica. La filosofía científica, que aporta una concepción del Universo
como unidad, una concepción total y armónica del mundo, permite al hombre de
ciencia, al investigador social, al naturalista, al economista, al ingeniero, al químico,
al político, al historiador, al literato, al cibernético, al pedagogo, etcétera, en
cualquier rama de la ciencia, enfocar con un horizonte visual e intelectual, más
amplio todos los problemas por él estudiados o llevados a la práctica. Y ello, le
ayuda a sobreponerse, en su modo de abordar el objeto estudiado a la unilateralidad
a la que inevitablemente propenden las ciencias especiales.

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1.2. Relación de la filosofía con la educación

Ya he mencionado que la filosofía es de suma importancia en los quehaceres diarios,


aún cuando no sea una utilidad económica. También la hemos definido. Sin
embargo, debemos también mencionar su relación con la educación y qué es
consiste la educación. Teniendo en cuenta, como fondo el tema: “Los fines de la
enseñanza de la filosofía”.

Ahora bien a través del tiempo, la educación ha recibido diversas definiciones,


dependiendo desde el punto de vista. Entre los más preponderantes tenemos teorías
como: El Naturalismo: “el niño requiere cuidado y el educador debe ser como el
jardinero, sólo limitarse a ayudarlo a crecer, los fines de la educación no deben ser
impuestos, sino que deben brotar de la naturaleza misma del educando”. En este
planteamiento existen sendos errores, que se traducen en su concepción del proceso
educativo.

El Psicologismo: “es necesario, en el proceso educativo, conocer cuál es la


constitución psíquica de los diferentes educandos para poderlos educar en forma
apropiada de acuerdo con su individualidad”. Esta posición tiene la ventaja de haber
visto claramente la importancia de comprender al niño, de haber descubierto el
mundo infantil, pero también el psicologismo comete errores al no considerar la
importancia del proceso educativo.

Teniendo estas concepciones como base, definamos la educación: “es la influencia


deliberada y sistemática ejercida por la persona madura sobre la inmadura, por
medio de la introducción de conceptos, la disciplina y el desarrollo armónico de
todas las facultades, de acuerdo con la jerarquía esencial de las mismas para la
utilidad individual y social, dirigida hacia la unión del educando con su fin último
trascendente” (Redden y Ryan, 1998).

Teniendo conocimiento de estos dos conceptos (de filosofía y de educación),


planteo lo siguiente:

1) EL FUNDAMENTO FILOSÓFICO DEL EDUCADOR

Las distintas posturas filosóficas y la constante discusión con planteamientos


particulares, hacen peligrar la concepción adecuada de la educación para el
desarrollo del educando. En esto conviene que la filosofía haga su introducción,
ayudando al educador a realizar e indagar la naturaleza del conocimiento y de la
realidad, utilizando la razón para luego educar a sus educandos; en otras palabras,
hará del sujeto un cognoscente de un determinado tema, pasando de un pensamiento
reflexivo a uno científico. Esto permite la formación del profesional en un ambiente
que va más allá de la simple expectativa, entrelazar las ideas, comprenderlas,
internalizarlas, adaptarlas y de ese modo aprovechar las ideas para educar
pertinentemente.

“Es importante la elección filosófica del educador, ya que no existe educación sin
alternativa filosófica” (Tueros, 1998: Pág. 2).

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2) LA EDUCACIÓN ¿SIMPLE TRANSMICIÓN DEL SABER?

Sabemos que la educación es la que permite la ascensión del individuo dentro de la


sociedad, realizando con ello el desarrollo social, económico y cultural de una
nación. Con el tiempo la educación ha permitido la formación de la personalidad e
identidad de los seres humanos; esto llevó a la institucionalización de ella, para así
formar individuas de acuerdo a las necesidades políticas, económicas y sociales,
desvirtuando así su finalidad. Pera éste, la educación actual, a pesar de todos los
avances, no está formando individuos que sepan correlacionarse con su medio, por
tanto tiene poca utilidad para su sociedad. Pero ¿dónde comienza el problema?

Entonces la educación tiene que salir del simple marco teórico, para optimizar su
valía como ente formador; por tanto no quiere decir que se deba ser “rebelde”, sino
poner en práctica, de acuerdo con su contexto, lo aprendido teóricamente. La
transmisión del saber con eficacia, parte de la exigencia de formación del profesor,
que debe incluir experiencias reales de la pedagogía, sustentada teóricamente, para
que realice con éxito su acción docente, facilitador del aprendizaje y orientador
educacional, entre otros. Esto permitirá la cohesión educador – educando –sociedad.
Ya que la praxis, ayudará al desarrollo de los individuos en la educación.

3) ¿INFLUYE LA FORMACIÓN DOSCENTE EN LA CALIDAD EDUCATIVA?

De acuerdo a la calidad educativa, los filósofos y especialistas en la materia llegan a


la conclusión que es menester hacer más praxis. Montes de Oca señalará: “nuestra
enseñanza es fundamentalmente narrativa, pasiva y autócrata, opuesta al desarrollo
de una verdadera mentalidad científica. En vez de contribuir al desarrollo de mentes
abiertas, observadoras, inquisidoras, críticas, creativas y libres…”

“Hoy en día no hay quien dude que el doscente debe ser un hombre instruido, que
conozca la forma especial de dirigirse al niño para educarlos e informarlos” (Gilbert,
1983: Pág.15).

Sin embargo cuando llegamos a la acción docente encontramos que los


“especialistas” en educación, no cumplen con dicho requisito, para la formación
educativa; quizá debido a la falta de una preparación idónea para la acción en el
aula.

Vemos entonces que la filosofía dentro del marco de la formación del educador y la
acción docente, cumple un rol fundamental, ya que de acuerdo con Tueros no existe
educación sin antes una elección filosófica. Si no existe fundamentos filosóficos no
existe educación y esto se debe a que el hombre es anterior a la educación, sin embargo,
la existencia de la educación no puede ser anterior a esta; esto quiere decir que antes de
la educación sólo esta la disposición del hombre para ser educado.

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1.3. La filosofía de la educación como rama de la filosofía


Si la filosofía se preocupa por conocer el Eidos antes que el Factum de las cosas,
entonces en la filosofía de la educación no es la excepción. La filosofía pura de la
educación estudia pues el Eidos de la educación, es decir la esencia, el aspecto
invariable, general y necesario del ente. Cito un ejemplo: una silla aparenta ser
inmóvil, pero dentro de ella existen procesos y está en constante devenir; los
electrones y protones de su materia se encuentran en constante movimiento y
múltiples influencias externas lo modifican, por eso es mudable, esto es el factum de
la silla; lo que es mudable, individual y contingente. Cuando decimos que la silla es
un objeto útil al hombre, ya no nos referimos a esta o aquella silla individual, sino a
la silla, a cualquier silla. Indicamos las características generales, como que toda silla
tiene respaldar, cuatro patas, etc. Esto es el Eidos, es decir lo invariable, lo general y
lo necesario para que sea una silla.

Tendremos entonces que diferenciar entre la filosofía y la ciencia de la educación.


Este último se encuentra frente a la realidad educacional, estudiando sus rasgos
fundamentales. Los conocimientos así adquiridos poseen un fin cognoscitivo en sí.
Esto no significa que carezcan de significación práctica, porque pueden dar jugosos
puntos de vista para la acción educativa; pero esta finalidad no le es intrínseca a la
investigación. Entonces mientras la finalidad práctica de la estética de la educación,
esta misma finalidad es ya meditada en la ciencia de la educación.

Las diferencias más resaltantes entre la filosofía y la ciencia de la educación, son las
siguientes:

a) Las ciencias de la educación estudian el factum de la educación, su propósito


fundamental es proporcionar pautas y normas que sirvan para mejorar la realidad
educacional. La filosofía de la educación no se refiere, al estudio del factum,
sino al estudio del Eidos.
b) Las ciencias de la educación estudian los factores que determinan el proceso
educativo. Su principal interrogación es ¿cómo se realiza? ¿bajo qué
circunstancias? ¿qué modificaciones se realiza en su decurso? Etc. En cambio la
filosofía de la educación no le interesa propiamente los hechos sino su esencia.
Por tanto no se refiere a lo que es un hecho educativo, sino que estudia el qué es
la educación en general, más allá y por encima de las múltiples diferencias
individuales que existen entre los hechos educativos.
c) Las ciencias de la educación se encuentran frente a los fines educativos
establecidos; ellos no las discuten, el debate en torno a los fines rebasa el fuero
de sus campos. Poseen un valor esencialmente práctico. La ciencia sólo puede
señalar si en tal o cual edad el educando se encuentra maduro para asimilar
determinados fines. La filosofía de la educación, está no establecerá los fines,
pero puede seguirlos o rechazarlos.
d) Las ciencias de la educación, se refieren exclusivamente a los hechos de la
educación, a la realidad educacional. Pero aquí se detiene. La filosofía de la
educación puede proyectarse hacia lo que la realidad educacional no es, pero
puede llegar a ser. Por tanto, su visión incluye lo que no es real, pero debe serlo.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 8


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La filosofía de la educación como disciplina teórica, estudia la legalidad y estructura


del ser educacional, rebasando el campo de lo fáctico, de lo individual, de lo
práctico. Pero la actitud filosófica no es meramente contemplativa. Al indicar lo que
debe ser. La filosofía describe por ejemplo, el ser ideal del educador.

Las normas descubiertas por la meditación filosófica, no poseen carácter de


categorías educacionales, estas últimas se encuentran en todo el proceso educativo,
rigiéndolo y determinándolo, no así el íntegro de las normas educativas. Ellas
pueden encontrarse en el íntegro de las normas educativas, ellas pueden encontrase
realizadas, pero no necesariamente; pues el proceso puede cumplirse sin contener la
totalidad de las normas, de los valores. Sin embargo la meditación filosófica puede
devenir la teoría aplicada, al proyectarse a un ámbito histórico, a una situación
concretaron el objeto de iluminarla y orientarla. Hay una teoría de la educación y
una realidad educacional que se encuentran frente a frente:

REALIDAD
TEORIA DE LA EDUCACIONAL
EDUCACIÓN

La teoría de la educación y la realidad educacional no se encuentran totalmente


separadas.

Concluyo respecto a este tema, haciendo una taxonomía de las disciplinas


filosóficas, para ubicar donde se halla nuestro ámbito:

I) Propedéuticas: lógica; historia de la filosofía;


introducción a la filosofía.
II) Generales: a) ontología; b) gnociología.
III) Especiales: a) axiología; b) ética; c) estética; d)
epistemología; e) Filosofía de la historia; f)
Filosofía de la educación; g) filosofía de la
matemática; h) filosofía del derecho; i) filosofía de la
Religión; j) filosofía del idioma.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 9


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1.4. La enseñanza de la filosofía. Importancia

Ya he tratado en el punto anterior lo importante que es el estudio de la filosofía, y


sabiendo que la adecuada asimilación, utilaje y enseñanza de la filosofía nos ha
permitir lograr una mente crítica, capaz de analizar y tomar una posición ante la
realidad, mi intención no es la de hacer una apología de la filosofía, pero si es
necesario así lo haré.

En el umbral del tercer mileno, la humanidad ha recorrido una larga y compleja


trayectoria que va desde el régimen de la comunidad primitiva, pasando por la
esclavitud, el feudalismo, hasta la sociedad capitalista-imperialista de nuestros días,
cuya crisis general, producto de sus contradicciones y las luchas sociales y sus
consecuencias, abrirán el camino a la sociedad socialista del futuro, un camino
impresionante que va desde las cavernas donde habitó, desde la época en que la
horda o el clan se procuran los medios de existencia recogiendo plantas comestibles
y dedicándose a la caza.

De la edad de las cavernas, la humanidad avanzó hacia una nueva era, la era
cósmica; de los instrumentos de piedra, a los robots que hoy utiliza la industria; de
las señales de humo a la informática con las computadoras más modernas; de las
hogueras en las que cosía su carne, cuando empezó a dominar el fuego, a los hornos
de microondas, etc.

En ese prolongado, complicado y contradictorio proceso de desarrollo, se puede


decir que el trabajo y la razón se han inmortalizado en las magníficas obras de la
civilización y la cultura, conociendo, dominando y explotando a la naturaleza que en
el pasado le asombraba y aplastaba. El hombre avanzó del no saber al saber limitado
y elemental y del saber elemental al saber más amplio y diferenciado. De la
impotencia al poder ilimitado por la vía del saber científico y filosófico.

Pero, al hablar ahora de los tiempos adversos para la filosofía no nos referimos al
hecho, reiterado a lo largo de su historia, del rechazo por parte del Estado, de
determinada filosofía sino al rechazo actual, por parte de la sociedad, o un sector de
ella, de la filosofía en general. Sin embargo, habrá que reconocer que ese mismo
hombre o mujer común y corriente que abraza a la filosofía tiene cierta idea sobre el
sentido de la vida y la muerte, sobre la finitud o la inmortalidad de la existencia,
sobre lo justo y lo injusto, lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, lo digno y lo
indigno, etc. Y tiene estas ideas aunque no haya llegado a ellas por la vía de la
reflexión sino aspirándolas en el medio social e ideológico en que vive como el aire
que respira. Así pues, ese mismo y sencillo ser humano que rechaza por inservible a
la filosofía tiene también porque la necesita, una filosofía para andar por casa.
Gramsci, decía por ello que “todo hombre es filósofo”.

Entonces diremos que la enseñanza de la filosofía es fundamental para aspirar un


nuevo estado o sociedad que es la del socialismo; aunque hoy es una utopía hablar
de ello, pero no lo hace imposible ni mucho menos difícil. Pues la filosofía es la
única que logra abrir de par en par las puertas del saber, gracias al discernimiento a
la reflexión y así lograr el ciudadano ideal.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 10


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Al tratarse de la perspectiva histórica, la filosofía científica forma la imagen del


hombre dotado de diversas aptitudes, hombre creador, activo, de acusada
individualidad. Además, al referirse al futuro de la humanidad, la filosofía arranca
de la idea del aumento del papel que corresponde al hombre en todas las esferas de
la actividad social y de esta manera llama la atención a la necesidad de activar el
factor humano en la aceleración del progreso tecnocientífico.

Con la ayuda de la ciencia filosófica -como ciencia de los fenómenos generales- y


de las ciencias particulares, la humanidad ejerce su dominio sobre las fuerzas de la
naturaleza, aprende a desplegar la previsión; desarrolla la producción de bienes
materiales y espirituales y transforma las relaciones sociales. La ciencia filosófica
coadyuva a la elaboración de la concepción el mundo, de la sociedad y del
pensamiento, libera al hombre de prejuicios, temores y supersticiones y perfecciona
sus facultades mentales, lo libera de la enajenación y de la alienación.

Finalmente, reconocemos que estudiando, conociendo, comprendiendo y utilizando


la filosofía científica, se reduce y se baja nuestro coeficiente de ignorancia.

1.5. El papel del profesor de filosofía en la educación


Para hablar del papel del profesor de filosofía, debemos saber quien es el educador;
sus características y la importancia de su personalidad.

A) ¿Quién es el educador?

Es el agente que configura espiritualmente la personalidad de otros seres humanos.


No obstante la identidad de la esencia del educador, las más distintas personas lo
son. Tenemos:

- Los hombres cotidianos.- todos los hombres son educadores por excelencia.
Ante todo aquellos quienes influyen favorablemente, sin importar las
condiciones sociales, económicas y/o culturas.
- Las personas anónimas.- son las personas que influyen con sus obras, entre
ellas tenemos a los periodistas, escritores y artistas; con quienes el público no
tiene un contacto directo, pero modifican las conductas.
- Los profesores.- son aquellos que se dedican a dar servicios profesionales en
educación. Estos hombres son los responsables directos de la adecuada
formación de los educandos, conjuntamente con la sociedad en su conjunto y
ellos son los responsables directos de la formación integral del individuo.
- Los teóricos de la educación.- estos hombres no influyen con sus obras, sino
con sus reflexiones acerca del proceso educador e instructor.
- Las personalidades de la época.- son los protagonistas de la historia; en ellos se
expresa con máxima intensidad el espíritu de la época. El brillo con que
aparecen, hacen de ellos los modelos a seguir.
- Las personalidades históricas.- “el hombre no solo vive sumido en el presente,
sino vive el presente desde el pasado” (Alarco, 1981: 66). En el pasado descansa
la humanidad muerta, los hombres del ayer en el olvido, pero también aquellos
que adquieren una segunda vida por el recuerdo. Su tiempo no es ya el nuestro,
hablan otro lenguaje, y a otras épocas. Y no obstante es tal el resplandor de su
espíritu que después de siglos poseen vigencia sus palabras y sus vidas.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 11


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- Los grandes maestros.- son aquellos que dedicaron su vida en la educación del
hombre, amándolos y ayudándoles a salir de su miseria; entre ellos tenemos a
Sócrates, Buda y Jesús.

B) Caracteres del educador

Existe un conjunto de rasgos primordiales que constituyen la esencia del educador.


Esta esencia no es de carácter fáctico –esencia óptica-, no se constituye por los
caracteres comunes que de hecho existe en todos los educadores concretos, sino que
posee carácter ideal, normativo –la esencia normativa-. No se trata de cómo sean
realiter los educadores, sino de cómo son en idealiter, o sea, cómo deben ser
realmente. El educador es un ente que tiene una finalidad que cumplir. Pero de
hecho el educador real no la cumple con mayor o menor perfección, el grado de
adecuación con los valores e imperativos que integran la esencia normativa del
educador determina que una persona sea un buen o un mal educador.

1) El amor a los educandos.- el afecto a los niños o jóvenes es la fuerza impulsiva


que conduce al educador hacia otros seres en formación para sacarlos y
elevarlos. A quienes les falta amor por sus discípulos, preocupación por sus
intereses e inquietudes, no es ni puede ser un buen educador. El proceso
educativo deviene, entonces, en mera transmisión de conocimientos fría y
descarnada, carente de un conjunto de valores vivos y fundamentales si es que
no existe este amor y respeto.
2) Intuición psicológica.- el buen educador conoce el espíritu del educando. No se
trata de un saber teórico de la psicología como ciencia, sino de un saber intuitivo
de la individualidad concreta. Esta aptitud le hace conocer los intereses e
inquietudes de los educandos adaptar su instrucción a la circunstancia.
3) Experiencia pedagógica.- el educador aprende constantemente en su obra,
aprende a actuar. Por eso no es suficiente la teoría. Se requiere el conocimiento
de las situaciones, de la manera adecuada de actuar. Y ésta le sirve en cuanto le
proporciona criterios generales, sólo cuando actúa con tino, con tacto, puede
influir en forma sistemática y armónica en el educando.
4) Inquietud por los valores espirituales.- el educador eleva a los educandos, esta
elevación se realiza por medio de los valores. El educador, es cierto, no es el tipo
de sabio ni necesita serlo. Su propósito fundamental no es sino conducir y
formar. Todo educador debe poseer un alma cultivada, sensible a las
manifestaciones superiores del espíritu.
5) Energía.- el educador es un conductor. Por tanto debe saber conducir. La
disciplina es indispensable, pero debe ser sentida por los educandos mismos. El
buen educador no es nunca un déspota. No puede serlo por el amor que profesa a
los educandos.

C) importancia de la personalidad

La relación entre educador y educando no sólo se da a través de un contenido, sino


que es primeramente un enlace humano, personal. En el proceso educacional, el
educando se pone en contacto no sólo en el contenido sino también con la persona
misma del educador.

Existen además las vibraciones y emociones que emergen de su cuerpo,


insustituibles, que ejercen acción cierta, todos los gesto y movimientos dice, lo que

Garay Ariza, Jhon Sebastián 12


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

el profesor piensa y siente. Por eso, junto con el hacer del educador, se encuentra la
presencia misma de su personalidad. Suponiendo que dos profesores expliquen
exactamente con las mismas palabras un mismo asunto, obtendrán, no obstante,
diferentes resultados. Debido no sólo a la desigualdad en la exposición, sino
también porque el contenido tendrá para ambos distinto significado.

No es exagerado afirmar que, en última instancia, la altura de personalidad


condiciona el valor del educador. Pero los valores que se dan en el educador son
captados según la sensibilidad de los educandos. El niño capta la personalidad
vigorosa.

Habiendo aclarado el qué es el educador, ahora diremos que el profesor de filosofía


tiene, necesariamente, en sus manos la transformación de la educación, logrando
formar un alma crítica en todos los profesores. Los profesores en general, deben
tener una elección filosófica, sin que ella influya en la educación de sus discípulos,
puesto que el educador debe ayudar a lograr la elección filosófica del educando. Los
llamados a lograr esta función en los demás educadores, es el profesor de filosofía,
dando apoyo y/o asesoramiento filosófico a toda persona que desee ponerse en sus
manos.

Perfil básico Perfil ideal


Conocimiento La vocación
Identidad Ética profesional
Conciencia La moralidad
Método científico Pedagogía
Humanista Tolerante
Solidaridad Compromiso
Perfil académico

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Cáp. II Fundamentos de la Enseñanza de la


Filosofía

2.7 La teleología de la enseñanza de la filosofía

Tenemos que realizar un análisis crítico de la realidad educacional, para entender


esta realidad no solo es necesario conocer el significado y/o concepto de educación,
ya que ni esto soluciona el problema de la realidad educacional; pues la idea de
“algo” debe tener una correlación científica o experimental y ello sucede con la
realidad educacional y la educación, pues cada uno depende del otro para existir,
proporcionándose un movimiento circular.

Pero este punto pertenece a la filosofía de la educación lo que aquí nos concierne
estudiar es acerca de la enseñanza de la filosofía. Pero ¿qué sabemos de la
enseñanza de la filosofía en años anteriores?, ¿qué se enseña? En este punto
trataremos de dar una visión general, ya que en futuros trabajos tocaremos este
punto.

“Dos son los niveles en los que se enseña filosofía; el nivel secundario, en escila
quinto y las universidades. En el colegio el curso se lleva por obligatoriedad y tan
sólo es una introducción bastante banal, y en la universidad se ofrece sólo algunos
cursos o programas de filosofía” (Gonzáles Ochoa, 1985)

Pero actualmente en el currículo sólo vemos dos temas de filosofía, casi nada en
comparación con los temas que anteriormente había en el currículo, sobre todo en
los años 80 y parte de los 90. Ahora yo, en calidad de profesor de filosofía,
considero que es de suma importancia que la filosofía deba tener el rango de curso,
más aún, al igual que razonamiento matemático y razonamiento verbal, tiene que
existir un curso denominado Razonamiento filosófico.

En cada época los fines de la enseñanza deben ser examinados de nuevo, para
obtener un horizonte límpido que oriente la labor de los educadores, y este horizonte
debe concordar con el conjunto de las circunstancias concretas de la realidad
histórica. Esta consideración del pensador, no obstante su importancia, encierra el
peligro desde el punto de vista filosófico de considerar lo válido de una situación
concreta como universalmente válido. En este error se ha caído con frecuencia, el
interés por el presente ha nublado la perspectiva universal.

La distinción entre proceso y fin abre nuevos senderos para delimitar más
exactamente el Eidos de la enseñanza de la filosofía. Una cosa es el proceso y otra el
fin. Los fines varían históricamente. Cada época se propone realizar diferente fines,
pero el proceso mismo en cuanto tal no varía. El proceso posee una estructura
ontológica independientemente de los fines a los que se refiere. Este procedimiento,
de otro lado no es original. La teoría del conocimiento concreto es diferente de otro,
porque se encuentra condicionado por el objeto al que se refiere. Pero la teoría del
conocimiento hace abstracción de la índole peculiar del objeto para estudiar lo que
es el conocimiento en general.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 14


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

La educación es un proceso, pero ascendente de lo menos a lo más perfecto.


Entonces, para que un proceso sea educacional debe encontrarse referido a
determinados valores. Por tanto su naturaleza no sólo es ontológico, sino también
axiológico. El profesor de filosofía se encuentra entonces con un panorama nuevo,
¿cómo debe ser la enseñanza de la filosofía? No interesa ya la manera capital de la
enseñanza, sino más bien la cuestión ¿cómo debe ser? Y no es posible basarse en la
experiencia porque esta conduce hacia el presente o el pasado, y el hombre se
encuentra aquí proyectado hacia el futuro.

Las cosas son distintas en el proceso teleológico. Primero se da el fin, y este fin le
da dirección al proceso. El proceso entonces es movido desde adelante, el fin es el
que atrae al proceso hacia sí. El proceso es la realización del fin. El fin se encuentra
antes del proceso, en el transcurso y el término del proceso. La forma teleológica
constituye una demarcación primera y general del proceso de la educación. Pero no
la caracteriza suficientemente como tal, porque teleológicos también son otros
procesos no educacionales pero lo enmarca dentro de los procesos de esta forma y lo
diferencia de los otros meramente causales, naturales. De la teleología misma del
proceso no se puede desprender el tipo de fin. Sólo implica que existe un fin sin
indicar su naturaleza. Lo teleológico no es más que una forma categorial, que
permanece igual, aunque varíen los fines.

El proceso educativo no es un proceso cualquiera, sino un proceso de realización de


valores, un proceso ascensional y son los valores los que le dan sentido al proceso.
Sin la determinación de los valores el proceso educacional deja de ser tal, porque
éste implica un ascenso del espíritu, de lo menos a lo más perfecto, conformación de
la personalidad de acuerdo con lo valioso.

Los valores en cuanto a los fines de la enseñanza de la filosofía se relacionan de


distintas maneras:

- Los valores constituyen los fines antes del proceso mismo, son todavía
trascendentes, representan una meta, una aspiración, un propósito.
- Los valores actúan como principio regulador del proceso mismo, dándole
dirección, sentido, teleología.
- Los valores se han realizado en el proceso, han configurado el espíritu del
educando.

Los fines de la enseñanza de la filosofía. Metas y principios

Al presentar la filosofía dentro del conjunto del conjunto del saber y la cultura y
comparar su enseñanza con la de otras disciplinas se hizo claro que ella es una
realidad cultural muy peculiar y poco común; hay quienes no creen posible ni
conveniente su inclusión en el ciclo de estudios secundarios. Para ninguno de
nosotros es desconocido que en los últimos veinte años tanto el ministerio de
educación como el gobierno, han visto conveniente sacar por completo la filosofía
como materia de estudio, dando sólo dos temas durante toda la formación
secundaria, haciendo de este modo que los estudiante que egresan de los colegios
estatales se encuentren en una baja capacidad para razonar y de ese modo seguir en
las manos de los poderes opresores.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 15


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

Habiendo visto este problema he recogido opiniones de diferentes maestros que


enseñan ciencias sociales y persona y familia (I E “Juan Velasco Alvarado” y I E
José Carlos Mariátegui”), gracias a los cuales he visto que los profesores no están
preparados para la enseñanza de este curso, haciéndose evidente que se necesitan
profesores especializados en esta materia. Aparte de los datos y determinaciones
socio-culturales, concierne, para la enseñanza de la filosofía, hacer una reflexión y
análisis especial de las finalidades. En las siguientes líneas haremos mención de,
considero yo, los principales.

A) La adquisición de una nueva visión del mundo.- “la filosofía no puede


consistir en la simple transmisión de un sistema establecido de
conocimientos o en la adquisición de un determinado conjunto de
productos cognitivos que serían representativos del saber filosófico a la
altura de nuestro tiempo” (Salazar, 1978: Pág. 37). Esto quiere decir que
no es suficiente con ensañar la historia de la filosofía, para decir que los
estudiantes ya saben filosofar, sino que es importante que ellos realicen
sus propios conceptos de la realidad que se les presenta; ningún manual o
tratado, ninguna colección de obras, encierra a la filosofía, ni puede
encerrarla, puesto que ello llegara a ser, la filosofía perdería ese carácter
de reflexión en acto que es una de sus notas esenciales, lo cual significa
que filosofar es participar en la construcción de un conocimiento abierto
y que educar a alguien en el conocimiento filosófico es llevarlo a una
conciencia del mundo y de la vida, distinta de la cotidiana. Existe una
finalidad teórica o cognitiva que debe perseguir la enseñanza de la
filosofía: permitirle al estudiante adquirir, con nuevas categorías, una
noción crítica del mundo, animado por su propio pensamiento.
B) La formación racional.- “el problematismo, la actitud crítica, la
capacidad de iluminación de la totalidad de lo que existe y del sentido
del mundo, la tamización racional de la vida a que aspira toda enseñanza
filosófica no pueden estar ausente de la secundaria”. Enseñar filosofía
debe ser enseñar a realizar un pensamiento correcto, desmitificador y
sobre todo crítico y antidogmático, proponerse tales metas es buscar que
el educando gane y consolide una capacidad de enjuiciar la realidad y la
existencia según modelos racionales estrictos y con la conciencia de que
hay siempre una posibilidad abierta de enriquecimiento de las ideas y
valores. Es acercar al educando a la conciencia de la objetividad del
conocimiento y la fundamentación de la acción, así como al control de
aquellos elementos afectivos e impulsivos que pueden alterar su cabal
comprensión. El curso de filosofía trata de hacer del estudiante una
inteligencia formada, apta para abordar, sobre el fondo de un horizonte
universal, las tareas cotidianas de conocimiento y acción que plantea la
existencia adulta.
C) La orientación práctica.- cuando hablamos de una orientación práctica
no tratamos de justificar un practicismo banal de la existencia de la
filosofía, satisfaciendo así la demanda de una prueba de eficacia, que
parte siempre de los estudiantes menos despiertos; a veces esta demanda
es la forma que toma una frustración o una completa desorientación
debida a la ineptitud del profesor, por tanto, la falsificación de la
enseñanza filosófica. Pero cuando es éste el caso la utilidad de la
enseñanza no debe medirse con el rasero aplicable a las técnicas
comunes, la educación filosófica no necesita de tal justificación. Es

Garay Ariza, Jhon Sebastián 16


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

posible señalar una utilidad propia de la enseñanza de la filosofía y


puede hablarse de su fin práctico. En efecto mediante el diálogo las
lecciones de exposición y crítica y los otros procedimientos didácticos, el
maestro va a enseñando al estudiante cómo pensar, cómo argumentar, y
establecer la verdad o la falsedad de una aseveración.

La educación es un proceso, pero ascendente de lo menos a lo más perfecto.


Entonces, para que un proceso sea educacional debe encontrarse referido a
determinados valores. Por tanto su naturaleza no es sólo ontológica, sino
también axiológica. Teniendo ya establecido los fines de la enseñanza de la
filosofía, trataremos de establecer algunos objetivos específicos de la
enseñanza de la filosofía, es posible distinguir objetivos específicos de la
enseñanza de las diversas asignaturas.

Así tenemos que los cursos de gnoseología y epistemología tenderán a


desarrollar en el estudiante la conciencia de la estructura, límites y
posibilidades del conocimiento y enriquecerá su cultura. Los cursos de
axiología, ética y estética agudizarán la inteligencia del estudiante aplicada
a la práctica, tanto en lo que tiene de primario y fundamental, cuanto en sus
diferencias significativas. Los cursos de metafísica, ontología, cosmología
y otras disciplinas eminentemente totalizadoras, llevarán la mirada del
estudiante a los linderos de la experiencia, cultivando su sentido de la
problemática de trascendencia, su capacidad de comprensión integrada o de
iluminación universal; esta integración concentrada en el ser del hombre es
lo que trata de conseguir en las asignaturas de antropología filosófica que
completan y articulan mejor este saber sobre el fondo del horizonte
universal. Por último los cursos de historia de la filosofía buscarán
familiarizar al estudiante con los modelos del pensamiento riguroso que la
historia ha decantado, con la dialéctica histórica de ese pensamiento, con el
enraizamiento socio-cultural de la meditación y su contribución al proceso
humano. Los objetivos específicos de las asignaturas de filosofía, no deben
entenderse en el sentido de una diferencia de esencia, como ocurre con las
disciplinas filosóficas, que no pueden concebirse como partes separables del
tronco común del filosofar, tampoco cabe pensar en una enseñanza
epistemológica o ética separada del resto de la educación filosófica. En la
enseñanza prevalece la unidad del filosofar sobre el particularismo de
cualquier especialidad.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 17


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

2.8 ¿Qué enseñar?


Si deseamos lograr una mentalidad crítica es indudable que debemos poseer los
temas adecuados para lograr este fin. Así tenemos que existen distintas formas de
concebir la filosofía. Primero es la actitud teórica, especulativa y desinteresada; en
esta concepción se le reconoce en la actualidad como filosofía burguesa o idealista.
La segunda concepción es “una actividad netamente práctica, una guía para la
acción que regula nuestra conducta”; a esta concepción se le reconoce como la
filosofía revolucionaria o filosofía materialista; por su puesto esperamos no
confundirla con la ideología o la religión, y salvando esta circunstancia, creo que
debieran enseñarse ambas formas inicialmente, para que sean los educandos quienes
con conocimiento de causa elijan o escojan la postura que este más acorde a su
forma de ser y actuar. Realizo un cuadro de contenidos que, según mi parecer se
debe enseñar:

1.- Introducción - La actitud filosófica


- La filosofía como teoría y práctica
- ¿Para qué filosofamos?
2.- Gnoseología - El acto de conocer
- Teorías del conocimiento
- Verdad, verificación y certeza
- Validez a priori y a posteriori
3.- Epistemología - La estructura de la ciencia
- Taxonomia de las ciencias
4.- Axiología - El acto valorativo
- Caracteres y fundamentos del
valor
- Clases de valores
5.- Ética y Moral - La persona moral
- La moralidad y los valores éticos
- La libertad, la responsabilidad y la
culpa
- El deber y la justificación de la
conducta
- La ética social y la sociedad justa
- Moral y vida económica
6.- Estética - La vivencia estética
- El valor estético y el arte
7.- Antropología filosófica - ¿Qué es el hombre?
- El hombre como ser social y moral
- La existencia humana, la historia y
el existencialismo
- El hombre y el cosmos
8.- Temas adaptativos - Economía política y sus problemas
epistemológicos
- El problema de la realidad
- Realidad social ¿qué asemos?
- Talleres de superación personal

Garay Ariza, Jhon Sebastián 18


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

Los temas aquí indicados son una abstracción de la comparación realizada a los
currículos del año 1978 y 2002, donde observamos con claridad, como se reduce
año tras año los temas del curso de filosofía, hasta casi desaparecer por completo.
Demás está decir que la filosofía como asignatura ha desaparecido por completo ya
de la currícula, del año 2002 a la actualidad no existen cambios significativos en
cuanto a esta materia, sino por el contrario ha ido reduciéndose, yo diría, quizá
erradamente, que el deseo del estado es desaparecer la filosofía por completo y con
él, el pensamiento crítico.

La nueva tecnología con sus grandes posibilidades origina la demanda de los


talentos y capacidades humanas muy variadas. En condiciones de la producción
automatizada el hombre como sujeto del trabajo debe poseer determinadas
cualidades, tener conocimientos profundos y universales, hábitos estables, habilidad
para hacer distintas cosas, un alto nivel cultural y una actitud consciente hacia el
trabajo. Junto al dominio de las matemáticas, de la física nuclear, de la genómica de
la informática, de la técnica del cómputo, etcétera, quien se dedique a la ciencia, con
mayor razón debe dominar el pensamiento filosófico.

Al tratarse de la perspectiva histórica, la filosofía científica forma la imagen del


hombre dotado de diversas aptitudes, hombre creador, activo, de acusada
individualidad. Además, al referirse al futuro de la humanidad, la filosofía arranca
de la idea del aumento del papel que corresponde al hombre en todas las esferas de
la actividad social y de esta manera llama la atención a la necesidad de activar el
factor humano en la aceleración del progreso tecnocientífico.

Al contemplar desde las altura de la ciencia contemporánea el mundo que nos rodea
advertimos cada vez nítidamente la esencia de sus fenómenos y entendemos mucho
mejor que antes, la compleja dialéctica de su desarrollo y la profundidad de su
contenido. Sin embargo, al igual que antes, inagotables, se plantean ante nosotros
las cuestiones a las cuales hay que buscar respuesta. En ello reside el imperecedero
encanto del conocimiento científico y filosófico.

A estas percepciones de la filosofía hay que contraponer la reivindicación de su


importancia, necesidad y función social. Y no sólo en el sentido teório-práctico, de
contribuir con sus reflexiones, a elevar y dignificar al hombre, sino también en el
práctico de influir en sus actos, contribuyendo así a dignificarlo y a humanizarlo en
la realidad.

2.9 ¿Cómo enseñar?

Llegamos a la parte didáctica y metodológica que muchos filósofos desdeñan, pero


que abre las puertas de la filosofía a todo hombre que se interesa por su ser y sus
variados problemas. El principal problema que hemos tenido y lo seguiremos
teniendo es el dogmatismo enseriado en el MAGISTER DIXIT, con lo cual le
cerramos las puertas al libre pensamiento del hombre y/o estudiante. Si eliminamos
este problema estaremos dando un paso significativo en la enseñanza de la filosofía
y abriendo las opciones para una discusión alturada, logrando la participación
directa del estudiante con sus propias concepciones.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 19


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

La índole del método didáctico se encuentra oscurecida por el resplandor intenso de


los métodos científicos. Estos mismos desbordando su dominio, aparecen como vías
didácticas. Es indispensable destacar la distinción y el límite. El fin del método
científico es el saber; en cambio el fin del método didáctico es la formación integral
del individuo.

El método didáctico implica la relación personal del educador con el educando. La


conducta del educador es básica en el proceso, no sólo adquiere relieve su enlace
con el contenido, sino también su actitud humana frente al educando. El educador se
relaciona con el educando mediante un contenido, el educando mismo ha de entrar
en relación con el contenido. ¿Qué senderos ha de recorrer? Este problema
constituye uno de los recintos principales de la metodología. Aquí se hace
comprensible por qué los métodos científicos y su clasificación ha repercutido en la
didáctica.

La actitud de educador se proyecta hacia dos parajes desiguales: el sujeto –el


educando- el objeto –el contenido y el fin-. La labor se desenvuelve entre la
dirección puramente personal y objetiva. Cada una de las fases está condicionada
por otra. El educando debe ser formado por el contenido y el contenido es un medio
pedagógico para obtener el perfeccionamiento del educando. El educador se
propone, entonces, a transmitir un contenido, el mismo se ha valido de diversos
métodos de estudio; pero no son precisamente éstos los que van a utilizar ahora. No
es suficiente que conozca el contenido, se le presenta el problema del método
didáctico, ¿Cómo va a enseñar? ¿Va a exponer brevemente el contenido o lo va a
plantear en forma de problema? ¿Qué preguntas debe formular para que los
educandos lleguen a la meta? ¿Qué discusión puede suscitar el tema? ¿Qué actividad
deben desenvolver en este caso los educandos? ¿Qué materiales auxiliares son los
más apropiados?

La relación del educador con el contenido no se agota en sí misma ni constituye una


finalidad independiente, desde un cierto punto de vista, ella es necesaria como
medio para que se produzca el enlace contenido-educando; el educador debe estar ya
en posesión del contenido al iniciarse el proceso. De qué manera ha llegado a él, no
es asunto que concierne a esta estructura concreta, sino a una anterior en la que el
educador, a su vez ha sido educando; cómo ha de transmitirlo constituye uno de los
lados del problema metodológico. En esta transferencia se destacan dos aspectos:
a) El educador se dirige a una persona, al
educando. La forma como actúa y se
comporta con él constituye una de las
dimensiones capitales de esta
comunicación.
b) El educador se vincula con el educando,
guiándolo hacia el contenido.

En las inter-dependencias entre contenido y método pueden distinguirse tres casos:

1) El contenido se modifica y el método permanece igual.- el método posee una


cierta generalidad e independencia frente a los contenidos concretos, constituyen
una forma que se adecua a diversos contenidos. Cada contenido requiere un
método apropiado, pero existen métodos que en su generalidad son comunes a
diferentes contenidos.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 20


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

2) El contenido permanece igual y el método se modifica.- existen diversas vías


que conducen a un mismo contenido. No siempre son todas igualmente
correctas, pero en ciertos casos son complementarias; pero la propiedad del
método depende también del educando. Procedimientos que rinden óptimos
frutos con educandos normales pueden ser de valor nulo tratándose de
educandos invidentes. Frente a un mismo contenido el método tiene que ser otro.
3) El contenido y el método se modifican.- un mismo método puede ser radiante
aplicado a un contenido, y opaco aplicado a otro; el método permanece idéntico,
pero los rendimientos son desiguales. Ejemplo: “procedimientos excelentes en el
aprendizaje de la lectura en un idioma, pueden ser inapropiadas en otro de
estructura diferente. Para que la instrucción se produzca con eficacia, es
necesaria la modificación del método. Aquí se manifiesta la subordinación del
método a la naturaleza del contenido. Hay casos en es preciso modificar el
método para alcanzar un logro. No se obtiene un rendimiento menor, sino que el
contenido permanece inalcanzable.

Lo que no se debe hacer al enseñar filosofía

A) La enseñanza no debe consistir en un


adoctrinamiento.- la crítica de las ideologías y las
concepciones del mundo ha de permitir tomar
conciencia de su consistencia y estructura crítica
de las filosofías, permitiendo acceder a la práctica
del filosofar y en última instancia, la crítica de
todo saber ha de permitir superar las barreras del
conocimiento, no puede convertirse en difusión y
encomio de una doctrina; ni siquiera el autorizar la
más franca crítica de los estudiantes compensa la
una enseñanza proselitista.
B) Segundos propósitos.- convertir la clase de
filosofía en una clase de retórica, en
adiestramiento deliberado y sistemático del
estudiante en las técnicas de la persuasión,
olvidando la sustancia del pensar filosófico que es
la búsqueda de la verdad racionalmente
fundamentado. La existencia de un fin teórico,
obliga combatir a todo intento de reemplazar el
interés cognoscitivo del filosofar por el mero arte
de la discusión. No debe emplearse sino las
técnicas del debate racional, que no se enderezan a
persuadir sino a establecer la verdad sobre bases
objetivas.
C) Someter.- la abstención a realizar una enseñanza
proselitista no obliga a entender la enseñanza de la
filosofía como un quehacer que se mueve en un
terreno descarnado y abstracto, sin contacto con la
experiencia viva del estudiante y con el conjunto
de la realidad social, cultural y geográfica. El
hablar de un fin humanista de la enseñanza de la
filosofía apunta a la necesidad de tener siempre
presente al hombre que es el educando y a la

Garay Ariza, Jhon Sebastián 21


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

realidad humana, personal y colectiva en que está


inserto como base y fermento de la meditación. La
enseñanza de la filosofía no es una escuela de
diferencia y apartamiento de la vida y de sus
problemas más serios y hondos, sino una manera
de ver claro en ellos, desde una perspectiva crítica
y universal. Hay un compromiso filosófico con el
mundo; cuál sea en cada caso el sentido de este
compromiso. La enseñanza filosófica no debe
ignorarla ni inhibirla, solo debe prepararla y
estimularla por la meditación racional.
D) Convertir la enseñanza filosófica en relatos
personales.- en todo caso, el filosofar es una
mutación del pensar capaz de hacer importante
cualquier hecho, no es la significación biográfica
de los asuntos lo que cuenta en la enseñanza de la
filosofía sino el análisis y la interpretación que de
ellos se den y el ejercicio del pensar; la
experiencia del estudiante es elemento
motivacional que el profesor debe saber emplear,
pero el cursos de filosofía no puede consistir en un
relato de experiencias, ni siquiera con fines
didácticos.

2.10 ¿A quiénes enseñar?

Cada hombre o mujer por muy indiferente o distante que esté de la actividad
científica, de práctica y actividad política y del movimiento revolucionario, se
pregunta sin embargo a sí mismo: ¿de dónde y cómo han surgido los conocimientos
científicos? ¿Qué es el bien y la justicia? ¿Qué es la conciencia y cómo se forma?
¿Cómo se forman las galaxias? ¿Qué es el magnetismo? ¿Cómo está constituida y
cómo funciona la memoria? ¿Cómo será el mundo en un futuro previsible? ¿Qué
espera del futuro el hombre? ¿Un incendio de guerra o una vida de paz? ¿Cómo será
la Tierra? ¿Un planeta lleno de vegetación y animales o el progreso científico y
técnico llevará a la muerte a la naturaleza viva? Y finalmente, ¿desaparecerá la
opresión, la explotación y la injusticia social o existirá eternamente?

Pocos serán los que nunca se hayan hecho tales preguntas. No se trata de mera
curiosidad. La realidad misma plantea estas interrogantes constantemente. Y el
hombre necesita darles contestación para determinar correctamente y de manera
racional el rumbo de su actividad y su propio lugar en la vida. Por ello, estos
problemas preocupan a toda la humanidad y a cada individuo. Para responder a estas
cuestiones y encontrar una solución acertada, es necesario tener conocimientos
filosóficos. Por eso estas cuestiones deben y pueden ser resueltas únicamente por la
filosofía.

Indudablemente el mejor receptor es el adolescente que termina su secundaria, el


mejor receptor y el mejor partícipe en las discusiones de carácter filosófico, lo
ayudan en esta empresa, su edad y sus afanes gnoseológicos; lo que se siembre aquí,
podrá ser más adelante una buena cosecha con mejores frutos, que se muestren

Garay Ariza, Jhon Sebastián 22


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

hombres de recias y serias personalidades. De otro lado, en las universidades debe


propenderse a la enseñanza de la filosofía, en todos los programas sin distinción
alguna, con el propósito de lograr una formación netamente humanista, además de
procurar que los estudiantes lleguen a adoptar una actitud filosófica frente a su
especialidad, iniciando de este modo la indagación filosófica, que no deberá
empezar como en la mayoría de los casos, al promediar o concluir su vida
profesional, sino al inicio de sus estudios profesionales, logrando así una mayor
capacidad para afrontar los propios problemas que tiene la educación.

Al ver las limitaciones que tiene la educación institucionalizada, se hace necesario


brindar cursos elementales de filosofía al grueso contingente de personas integradas
por obreros, campesinos, artesanos, empleados, amas de casa, que por razones
obvias no contactaron formalmente con esta materia.

2.11 ¿Para qué enseñar?

En el anterior punto señalamos preguntas frecuentes que toda persona se realiza,


pues tomamos lo mismo en este punto, el qué y el para qué. Es urgente ampliar y
fortalecer la orientación científica de los seres humanos ante la complejidad de los
fenómenos naturales y sociales. Elevar su cultura general incluyendo la cultura
política, con sólidos conocimientos y por esa vía desarrollar las capacidades
cognoscitivas, enriquecer el mundo espiritual y ampliar su horizonte intelectual.
Desarrollar en distintos grados la capacidad para hacer análisis, síntesis,
observaciones, comparaciones, abstracciones y generalizaciones, así como extraer
conclusiones de fenómenos particulares (deducción), o generales (inducción)
Desarrollar y fortalecer firmes ideales (no ilusiones) y convicciones ideológicas y
una elevada moral con sus correspondientes reglas y normas de conducta. Es decir,
darle una nueva calidad al pensamiento del hombre.

Por mucho que avancen en su desarrollo las ciencias particulares, por mucho que se
ramifique el árbol de la ciencia, la filosofía jamás perderá su razón de ser.
Con la ayuda de la ciencia filosófica -como ciencia de los fenómenos generales- y
de las ciencias particulares, la humanidad ejerce su dominio sobre las fuerzas de la
naturaleza, aprende a desplegar la previsión; desarrolla la producción de bienes
materiales y espirituales y transforma las relaciones sociales. La ciencia filosófica
coadyuva a la elaboración de la concepción el mundo, de la sociedad y del
pensamiento, libera al hombre de prejuicios, temores y supersticiones y perfecciona
sus facultades mentales, lo libera de la enajenación y de la alienación.

Pero cuidado, la ciencia es en su historia una lucha constante de los científicos y


filósofos avanzados contra la ignorancia y la superstición, contra la reacción en
política y en el campo de las ideas. Se puede decir que desde que surge la filosofía
tratando de ser una concepción del mundo más o menos completa, hubo como las
hay ahora, fuerzas a quienes perjudica la plena comprensión del mundo y por lo
tanto la difusión de las concepciones científicas avanzadas. Unas veces los
retardatarios se opusieron abiertamente contra la ciencia (la consideraban cosa del
"diablo". Detrás de los dioses estaba la fe irracional y esta fe no da lugar para la
duda), y persiguieron con odio a los sabios y filósofos progresistas, sin que se
detuvieran ni ante la prisión o el crimen; otras veces, se esforzaron por deformar los

Garay Ariza, Jhon Sebastián 23


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

descubrimientos científicos despojándolos de su contenido científico materialista


progresivo.

Hay personas que creen que la filosofía no sirve para nada y otras que se preguntan
para qué sirve la filosofía. No podemos ignorar que esta percepción negativa de la
filosofía se da, sobre todo, en los amplios sectores sociales que se alimentan
ideológicamente de los medios audiovisuales de comunicación. Pero, hemos de
reconocer que esta actitud que se extiende también a las ciencias sociales y a las
humanidades en general, no es nueva, pues, en verdad, la idea de la inutilidad de la
filosofía es tan vieja como la filosofía misma. En efecto, ya en el siglo VII antes de
nuestra era, aparece la idea asociada a uno de los primeros filósofos griegos, Thales
de Mileto. Se cuenta que su empleada dominica no pudo contener la risa cuando su
patrón absorto en sus reflexiones cayó a un pozo. Esta anécdota legendaria
ejemplifica la percepción corriente que, desde un punto de vista práctico-utilitario,
egoísta, se tiene de la filosofía. Desde ahí ciertamente, no se ven las ventajas que
pueda tener la reflexiones filosóficas. Como no poder verla tampoco la madre de
Carlos Marx al decirle a su hijo que mejor le valdría hacerse de un capitalito, en
lugar de escribir El Capital. En la actitud, que se revela en estos dos casos, lo
práctico, lo ventajoso, se entiende como aquello que conviene al interior personal en
su sentido más estrecho. Y, claro está en este sentido, la filosofía es hace del
filósofo hombre impráctico del mundo.

Pero, al hablar ahora de los tiempos adversos para la filosofía no nos referimos al
hecho, reiterado a lo largo de su historia, del rechazo por parte del Estado, de
determinada filosofía sino al rechazo actual, por parte de la sociedad, o un sector de
ella, de la filosofía en general, y, por tanto, no de la o aquella filosofía aunque esto
siga dándose desde el poder vigente. Y este hecho, o la tendencia que en él se
manifiesta, lo encontramos recientemente en México, como se muestra en las
declaraciones de un alto funcionario del gobierno que deplora el excesivo número de
filósofos cuando tanto se necesitan los profesionales vinculados con la producción el
mercado y el comercio. Pero, en la prensa hemos leído también encuestas con
preguntas orientadas a obtener la respuesta deseada: que la filosofía no sirve para
nada. Las preguntas y ejemplos anteriormente expuestos hacen que sea necesaria la
enseñanza de la filosofía.

2.12 El acto educativo

Es una condición indispensable en los objetivos y metas de la educación


concentrada en el proceso de enseñanza aprendizaje.

ESTUDIANTE TEMÁTICA

APRENDIZAJE

DOSCENTE MÉTODOS
Garay Ariza, Jhon Sebastián 24
Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

En el cuadro anterior tenemos el desarrollo del acto educativo, entonces tenemos


que:

Educador
Educar Educando

- El educar es actividad de una persona, que denominada educador que recae fuera
de sí; en el educando.
- El ser educando es actividad condicionada por el educar, que se desenvuelve y
recae en una persona denominada educando.

Pero dentro del acto educativo existen variantes que son la auto-educación y la
hetero-educación:

a) En la auto-educación existen en la persona dos fases diferentes: 1) educador, el


que educa y; 2) educando, que es educado. El acto educativo recae sobre la
misma persona, pero ya no en cuanto educador sino en cuando a educando.

Educador
Educar
Educando

El educando, a su vez no recibe pasivamente la acción del educador, sino que colabora
con su propia actividad. Actividad que puede encontrarse encauzada libremente, con su
aquiescencia, participando voluntariamente en su propia educación, y en este sentido
está educando a sí mismo.

b) En la hetero-educación el educar y el educador no sólo recae sobre el educando,


sino también sobre sí mismo. En este sentido es simultáneamente educador y
educando.

Educar
Educador
Educar
Educando Educando

Garay Ariza, Jhon Sebastián 25


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

El ser educando del educador no sólo se encuentra condicionado por el educador, sino
que en él mismo hay un educarse así mismo. Por ello su ser educando se encuentra
determinado por el educar del educador y por el educar que arranca de sí mismo. Pero
este último educar procede de él, no en cuanto a educando, sino en cuanto educador.

Educar

Educador Educando
Educar
Educador

Por último, empero la relación entre educador y educando no se produce sólo a través
del contenido transmitido, sino existe una relación viviente entre ambos en la que el
educando aprehende también la personalidad del educador. Este educa, entonces, no
sólo por medio de aquello que conscientemente transmite, sino también con su actitud,
con su ejemplo.

Educador Educando

El educador irradia una doble influencia: la del contenido transmitido, y la de su


personalidad, que también se le presenta como Contenido al Educando. Pero sólo es
divisado un sector de su personalidad, según la madurez y capacidad del educando.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 26


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

Conclusión

Concluyo que:

1) La adecuada concepción del mundo, nos


abre las puertas del intelecto hacia una
mirada científica de todo aquello que nos
rodea.
2) La actitud filosófica no es una pose
caprichosa y adoptada por puro gusto, ni
un afán de complicación intelectual.
3) Es importa ubicar dónde radica la
importancia del estudio filosófico de la
educación y conocer el qué y el para qué
de la educación.
4) Tener conocimiento de lo importante que
es nuestro papel, como docentes, dentro
de la sociedad que por ende es nuestra
labor mantenerla en un equilibrio
constante.
5) Es importante conocer qué, a quiénes,
cómo, para qué y quién debe enseñar
filosofía dentro de nuestra sociedad.
6) Es importante valorar nuestra labor
educativa y sobre todo nuestra
especialidad, puesto que somos los
directos intermediarios entre la
enseñanza subjetiva y burguesa y la
enseñanza objetiva y clasista, de todo
cuanto nos rodea.

Garay Ariza, Jhon Sebastián 27


Los Fines de la Enseñanza de la Filosofía

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Garay Ariza, Jhon Sebastián 28

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