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D ONES DEL E SPIRITU S ANTO “ El don de inteligencia o entendimiento ”

DONES DEL ESPIRITU SANTO

El don de inteligencia o entendimiento

S ANTO “ El don de inteligencia o entendimiento ” HORA SANTA CON EL PAPA FRATERNIDAD

HORA SANTA CON EL PAPA

FRATERNIDAD DE CRISTO SACERDOTE Y SANTA MARÍA REINA

EL PAPA FRATERNIDAD DE CRISTO SACERDOTE Y SANTA MARÍA REINA E XPOSICIÓN DE RODILLAS El sacerdote

EXPOSICIÓN

DE RODILLAS

El sacerdote revestido expone el Santísimo Sacramento como de costumbre.

MONICIÓN INICIAL

Jesús promete a los discípulos el Espíritu de la Verdad que los conducirá a la verdad plena. ¿Es que la fe no es ya la verdad plena? Sí, pero esta verdad ha de interiorizarse, no puede quedarse solamente en la aceptación racional de unas verdades y conceptos… Esta acción la realiza en nosotros el Espíritu Santo -que Jesús nos da- mediante el don de inteligencia. Así la relata Santa Teresita del Niño Jesús: «Hallo en en el Evangelio lo que necesita mi pobrecita alma. Siempre descubro en él por el don de entendimiento nuevas luces de sentidos ocultos y misteriosos. Comprendo, y sé por experiencia, que "el reino de Dios está dentro de nosotros". Jesús no tiene necesidad de libros ni de doctores para instruir a las almas. Él es el Doctor de los doctores. Enseña sin ruido de palabras. Nunca le oigo hablar, pero sé que está dentro de mí». **** Pidamos a Jesús en esta noche que nos instruya con el don del entendimiento para que podamos conocer profundamente la grandeza de su presencia en el Sacramento de la Eucaristía. Cantemos la oración del Ángel de Fátima haciendo un acto de fe y adoración, de esperanza y caridad:

MI DIOS, YO CREO, ADORO, ESPERO Y OS AMO. OS PIDO PERDÓN POR LOS QUE NO CREEN, NO ADORAN, NO ESPERAN Y NO OS AMAN.

BREVE SILENCIO

ORACIÓN PARA SUPLICAR EL DON DEL ESPÍRITU SANTO

Señor Nuestro Jesucristo, que prometiste el Espíritu de la Verdad a tus discípulos te pedimos que envíes sobre nosotros al Paráclito, fuente de luz y sabiduría, que difunda su claridad sobre las tinieblas de nuestra mente con las cuales hemos nacido removiendo en nosotros las tinieblas del pecado y de la ignorancia. R/. Danos, Señor, tu Espíritu. Señor Nuestro Jesucristo, que mediante la acción del Espíritu Santo, inspiras nuestras oraciones y alabanzas, te pedimos que renueves sobre nosotros el Don que viene de lo alto, para que nuestras palabras estén siempre concordes con nuestro corazón,

y te sean agradables.

R/. Danos, Señor, tu Espíritu. Señor Nuestro Jesucristo, concédenos tu Santo Espíritu

para que en el estudio y en la meditación de las verdades eternas tenga agudeza para entender, capacidad para retener, facilidad y método para aprender, sagacidad para interpretar

y tu abundante ayuda para hablar.

R/. Danos, Señor, tu Espíritu. Señor nuestro Jesucristo, principio y fin de todas las cosas, por la gracia del Espíritu Santo, muéstrame el comienzo, dirige mi camino, concédeme el éxito. Tú, verdadero Dios y verdadero hombre, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Tú, verdadero Dios y verdadero hombre, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

BREVE SILENCIO Y SENTADO

ec tura del Evangelio según san Lucas 24, 13-35 Aquel mismo día iban dos de

ectura del Evangelio según san Lucas

24, 13-35 Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron». Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan Palabra de Dios. R/. Te alabamos, Señor.

PUNTOS PARA LA MEDITACIÓN. S.S. Francisco, 21 de mayo de 2014

PARA LA MEDITACIÓN. S.S. Francisco, 21 de mayo de 2014 Después de haber examinado la sabiduría,

Después de haber examinado la sabiduría, como el primero de los siete dones del Espíritu Santo, hoy quisiera centrar la atención sobre el segundo don, es decir, el entendimiento. No se trata aquí de la inteligencia humana, de la capacidad intelectual de la cual podemos ser más o menos dotados. Es, en cambio, una gracia que sólo el Espíritu Santo puede infundir y que suscita en el cristiano la capacidad de ir más allá del aspecto externo de la realidad y escrutar las profundidades del pensamiento de Dios y de su designio de salvación.

El apóstol Pablo, dirigiéndose a la comunidad de Corinto, describe bien los efectos de este don, es decir, qué cosa hace este don del entendimiento en nosotros. Y Pablo dice esto: “lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo nosotros. Y Pablo dice esto: “lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman. Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu…” (1Cor, 2,9-10). Esto obviamente no significa que un cristiano pueda comprender cada cosa y tener un conocimiento pleno de los designios de Dios: todo esto queda en espera de manifestarse en toda su limpidez cuando nos encontraremos ante la presencia de Dios y seremos de verdad una cosa sola con Él. Pero como sugiere la palabra misma, el entendimiento permite “intus legere”, es decir, “leer dentro” y este don nos hace entender las cosas como las entendió Dios, como las entiende Dios, con la inteligencia de Dios. Porque uno puede entender una situación con la inteligencia humana, con prudencia, y está bien. Pero, entender una situación en profundidad como la entiende Dios es el efecto de este don. Y Jesús ha querido enviarnos el Espíritu Santo para que nosotros tengamos este don, para que todos nosotros podamos entender las cosas como Dios las entiende, con la inteligencia de Dios. Es un hermoso regalo que el Señor nos ha hecho a todos nosotros. Es el don con el cual el Espíritu Santo nos introduce en la intimidad con Dios y nos hace partícipes del designio de amor que Él tiene con nosotros.

Es claro, entonces, que el don del entendimiento está estrechamente relacionado con la fe. Cuando el Espíritu Santo habita en nuestro corazón e ilumina nuestra mente, nos hace crecer día a día en la comprensión de lo que el Señor ha dicho y hecho. El mismo Jesús ha dicho a sus discípulos: yo les enviaré el Espíritu Santo y él les hará entender todo lo que yo les he enseñado. Entender las enseñanzas de Jesús, entender su Palabra, entender el Evangelio, entender la Palabra de Dios. Uno puede leer el Evangelio y entender algo, pero si nosotros leemos el Evangelio con este don del Espíritu Santo, podemos entender la profundidad de las palabras de Dios. Y este es un gran don, un gran don que todos nosotros debemos pedir y pedirlo juntos: ¡Danos Señor el don del entendimiento!partícipes del designio de amor que Él tiene con nosotros. Hay un episodio del Evangelio de

Hay un episodio del Evangelio de Lucas, que expresa muy bien la profundidad y la fuerza de este don. Después de ser testigos de la muerte en la cruz y la sepultura de Jesús, dos de sus discípulos, decepcionados y tristes, se van de Jerusalén y vuelven a su aldea llamada Emaús. Mientras están en camino, Jesús resucitado se une a ellos y empieza a hablarles, pero sus ojos, velados por la tristeza y la desesperación, no son capaces de reconocerlo. Jesús camina con ellos, pero ellos estaban tan tristes, tan desesperados que no lo reconocen. Pero cuando el Señor les explica las Escrituras, para que entiendan que Él debía sufrir y morir para luego resucitar, sus mentes se abren y en sus corazones se reaviva la esperanza (cf. Lc 24,13-27 ). Y esto es lo que hace el Espíritu Santo con nosotros: nos abre la mente, nos abre para entender mejor, para entender mejor las cosas de Dios, las cosas humanas, las situaciones, todas las cosas. ¡Es importante el don del entendimiento para nuestra vida cristiana! Pidámoslo al Señor, que nos dé, que nos dé a todos nosotros este don para entender cómo entiende Él las cosas que suceden, y para entender, sobre todo, la palabra de Dios en el Evangelio. Gracias.gran don que todos nosotros debemos pedir y pedirlo juntos: ¡Danos Señor el don del entendimiento!

BENDCIÓN Y RESERVA