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en español todos los lunes, miércoles y viernes ~ Reseña: Cuentos Maravillosos de la Irlanda C

Reseña: Cuentos Maravillosos de la Irlanda

Céltica, de Ella Young (ant.), por Alejandra Láquesis

i c a , de Ella Young (ant.), por Alejandra Láquesis Escape y Cinosargo Ediciones. En
i c a , de Ella Young (ant.), por Alejandra Láquesis Escape y Cinosargo Ediciones. En

Escape y Cinosargo Ediciones.

En Fantasía Austral, fieles

a la importancia de la edición autogestionada y de la necesidad de difusión de voces o entidades poco conocidas en nuestro país sobre el género fantástico, hemos venido reseñando desde algún tiempo diversas obras publicadas por editoriales independientes. Hasta ahora, le hemos dado cabida principalmente a dos sellos que acaso sean los más prestigiosos en nuestro país: Puerto de

PUBLICADO POR:

ALEJANDRA LÁQUESIS

FECHA DE PUBLICACIÓN:

LUNES, 30 DE ABRIL DE 2012

DISCUSIÓN:

5 COMENTARIOS

ETIQUETAS:

ALEJANDRA LÁQUESIS , ALTA FANTASÍA , RESEÑAS En esta oportunidad, queremos ampliar un poco más nuestro

En esta oportunidad, queremos ampliar un poco más nuestro alcance de miras crítico y dedicarnos a reseñar la traducción de la obra Cuentos Maravillosos de la Irlanda Céltica de Ella Young, publicada por Ediciones Columba (2011, 2° edición). Ésta, si bien no se trata de una obra concebida por un autor nacional o emergente, pretende llevar a cabo lo mismo que nosotros desde un frente estético propio: difundir la Fantasía en una de sus múltiples dimensiones, acercando en este caso al público lector chileno a trabajos que versan sobre las tradiciones de raigambre fantástica en la cultura celta, la que —ya sabemos— contribuyó a influenciar a muchos de nuestros autores canónicos del género.

Antes de comenzar a comentar la obra misma, de cualquier forma, conviene

detenerse en la cuidada edición de Cuentos Maravillosos de la Irlanda Céltica.

Con un formato sobrio y a la vez de elegantes adornos (destacando especialmente las ilustraciones de Maud Gonne) sorprende mucho la calidad del objeto libro, más aún si la comparamos con los estándares de las editoriales independientes. A esto, se le añade una impresión de excelente densidad y un papel de mayor gramaje y consistencia al habitual. Puede ser que se trate de meros detalles extraliterarios, pero resulta sumamente agradable encontrarse con una edición trabajada con semejante esmero, sobre todo porque nos recuerda nuestra fascinación infantil por los libros vistosos, que en su presentación ya insinuaban los viajes a los que nos llevarían en su lectura.

Cuentos Maravillosos de la Irlanda Céltica comprende una ecléctica selección de

cuentos célticos tradicionales, refundidos por Ella Young y ordenados de manera más o menos cronológica según los hechos, lo que favorece su lectura como si se tratara de capítulos o apartados de una saga mayor. La variedad temática de estos quince relatos es sorprendente, yendo desde los cuentos de hadas hasta

los mitos cosmogónicos, pasando por historias de rasgos infantiles e ingeniosos. Con todo, si pudiéramos determinar un contexto común a todos ellos, éste sería su ambientación en una Irlanda mítica, desde su concepción misma. Se presentan ante el lector espacios tan maravillosos como Tir-na-Moe o Tir-na- Nog, personajes legendarios como Lugh o Cian y entidades deíticas como Angus

o el Dagna, todo de manera directa, sin explicaciones o notas al pie que ayuden

a contextualizar los hechos: tal y como se accede a una historia, sin palabras previas o esclarecedoras. Esto, si bien puede dificultar la comprensión de un

lector lego en el área, sobre todo por la profusión de nombres complejos, ayuda

a mejorar la experiencia de inmersión en la lectura. Con todo, la obra presenta un pequeño glosario con términos de difícil traducción al final del volumen.

En sí, todas estas historias podrán resultar familiares si se ha leído previamente algunas sagas o poemas épicos tradicionales como el Kalevala finés, ya que existen muchos elementos atávicos que se comparten. El mito cosmogónico “Los forjadores de la tierra”, por ejemplo, sigue los patrones habituales en este tipo de relatos al explicar cómo Irlanda nació a través de las evocaciones y añoranzas que proyectó sobre los De Danaan el canto de Brigit, referido a la Tierra.

Otros elementos recurrentes son los objetos de poder (las cuatro joyas: la Espada de la Luz, el Caldero de la Abundancia, la Lanza de la Victoria y la Piedra del Destino) junto a las aventuras y peripecias que abarcan su protección, extravío y hallazgo; las capacidades sobrenaturales tanto de los dioses como de los héroes; la predestinación heroica del personaje de Lugh y la presencia reiterada de distintos reinos. Buena parte de los relatos, asimismo, está enmarcada en el conflicto entre los De Danaan y los Fomores, criaturas malignas que acechan desde los inicios de los tiempos a la humanidad. El bélico relato “La Gran Batalla” es una depurada síntesis de la parte cúlmine de este enfrentamiento, que concluye cuando Lugh vence al líder de los Fomores, Balor. Ahora bien, el hecho de que que las historias siguientes ahonden en otro tipo de problemas, da cuenta de que el eje protagónico de las mismas es el fondo la configuración de un universo mítico como lo es esta Irlanda antes de la inscripción del Tiempo. De ahí que los personajes, sin importar cuál sea su recurrencia de aparición o su importancia en los hechos, se sientan como una sola voz colectiva: la de un reino maravilloso.

Pero, sin duda, uno de los aspectos más destacados de la obra resulta ser la importancia que cobra la Palabra, sin importar cuál sea su manifestación en las historias. A la esperable aparición del Nombre como marca de Destino, o de los múltiples cantos y poemas (llamados rann), se le suma su poder como profecía, como dadora de bendiciones o maldiciones y como factor de prohibición, entre otros. En este último caso, al recibir el nombre de geas, el tabú se inscribe en los relatos como un elemento constantemente presente en las historias, casi como una tentación cuyo propósito no es otro más que cumplirse a pesar de los intentos del personaje por impedirlo. Esto se aprecia claramente en el relato “Conary Mor”, en donde al personaje homónimo se le entregan una serie de geas que va rompiendo poco a poco en la desesperación en la que lo van sumiendo los hechos que le suceden.

La Palabra como creadora o evocadora de universos se aprecia, por su parte, claramente en “Los Forjadores de la Tierra” y en el bellísimo “La Mosca Dorada”, en donde la caprichosa Ethaun aprende a conocer y amar el mundo de los mortales gracias al amor de la gente que la convierte en reina, debiendo regresar luego a su propia tierra.

Como maldición o bendición, destacan especialmente “La pena compensatoria de Lugh”, en la que éste le impone una difícil retribución a los asesinos de su padre, la que consiste en acometer una serie de hazañas legendarias casi imposibles. Por otra parte, también está el melancólico y hermoso “Los hijos de Lir”, que recuerda mucho a “Los siete cisnes” de Andersen, al presentar la transformación de unos príncipes hermanos en estas aves a causa de la maldición de su madrastra. El relato ahonda en la nueva existencia de estos personajes, llena de nostalgia por la vida y la tierra que perdieron.

El cuento “Inisfail”, en tanto, entronca además con la importancia de los

Nombres al relatar cómo Amergin, integrante del extranjero grupo de los milesios, decide emplear tres de ellos para bautizar la tierra irlandesa y así

adueñarse de ella. Por último, en una acepción más lúdica, se podrían considerar

la dupla de relatos de Gobhaun Sabor, llena de pequeños detalles ingeniosos en donde la Palabra se encarga de conducir la historia.

En realidad, resulta insuficiente e innecesario glosar los cuentos uno a uno, o aun desmenuzar más aspectos literarios, dado que todos poseen ese sabor a relato tradicional que resulta atemporal en su lectura y que hace superfluo un análisis más exhaustivo. Se ha mencionado que estos textos pueden clasificarse como literatura infantil, lo que podríamos sostener que es cierto si nos atenemos a las brillantes palabras que figuran en la contraportada del ejemplar: «Ella Young ha escrito para los niños (y también para los mayores) que sientan —al igual que ella— el anhelo de una herencia perdida». Tan simple y complejo como eso. Con este libro, por un momento podemos olvidarnos de los libros de historia y del sonsonete de la academia y sumergirnos en historias que acaso digan más de la naturaleza del pueblo celta (y, por extensión, del género humano) que los registros verídicos.

En suma, una lectura que aparta cualquier otro placer que no sea el de un niño

ante un libro que le cuente un cuento maravillosa, con toda esa carga ancestral

y añorante que sólo las mejores historias pueden comunicar. Sumamente

recomendable para cualquier lector de Fantasía, sin importar su edad o sus conocimientos previos en el área. Sea desde la arista que sea que enganche, por cierto que lo pasará estupendo y recordará ese motivo tan olvidado en la lectura: la diversión a través del relato de una historia plena de maravillas.

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