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El Cielo, 1ª parte

OBJETIVO: Ayudarlos a captar


que el Cielo es muy real y darles
una mejor idea de cómo es.
Mostrarles y enseñarles a apreciar
toda la belleza del Cielo, de la cual
lo más sublime de todo es la
presencia del Señor.
SECCION I
NOCIONES BÁSICAS
SOBRE EL CIELO
¿Que se imaginan cuando
piensan en el cielo?
¿Se han preguntado qué
sucede cuando nos morimos?
¡El Cielo nos aguarda!
El Cielo es real; la muerte no es más
que la puerta por la que pasamos de la
vida que ahora vivimos a la eternidad.

Corintios 13:12 — Ahora vemos por espejo,


oscuramente; mas entonces veremos cara a
cara. Ahora conozco en parte; pero entonces
conoceré como fui conocido.
El punto más importante que podemos
captar de esta clase es que Jesús nos ha
preparado un sitio maravilloso en la vida del
más allá.
Juan 14:2–3 – En la casa de Mi Padre muchas moradas
hay; si así no fuera, Yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a
preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare
lugar, vendré otra vez, y os tomaré a Mí mismo, para que
donde Yo estoy, vosotros también estéis.
Pero no se pongan impacientes
Salmo 31:15a — En Tu mano están
mis tiempos.

Salmo 48:14 — Porque este Dios es


Dios nuestro eternamente y para
siempre; Él nos guiará aun más allá
de la muerte.
SECCION II
¡VISLUMBRES DEL CIELO!
Video Clip
The final stand
SECCION III
¿POR QUÉ ESTUDIAMOS
EL CIELO?
La apoteosis
Cuadro final de gran
espectáculo en la
representación teatral.
Diccionario
¿POR QUÉ ESTUDIAMOS EL
CIELO?
La apoteosis

1 Corintios 2:9-10 — Antes bien, como está escrito:


«Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en
corazón de hombre, son las que Dios ha preparado
para los que le aman». Pero Dios nos las reveló a
nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo
escudriña, aun lo profundo de Dios.
La apoteosis
Hebreos 11:13-16 – Conforme a la fe murieron todos éstos sin
haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y
creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros
y peregrinos sobre la tierra. Porque los que esto dicen,
claramente dan a entender que buscan una patria; pues si
hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron,
ciertamente tenían tiempo de volver. Pero anhelaban una
mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de
llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.
¿Qué propósito tiene estudiar
sobre el Cielo?

Dicen que la mitad del placer de algo


proviene de aguardarlo con ilusión y
expectativa. Entonces, ¿por qué no
disfrutar de la mitad del Cielo ahora
mismo?
Hebreos 11:10 — Porque esperaba la ciudad
que tiene fundamentos, cuyo Arquitecto y
Constructor es Dios.

Romanos 8:18 — Pues tengo por cierto que


las aflicciones del tiempo presente no son
comparables con la gloria venidera que en
nosotros ha de manifestarse.
No hay nada que temer
El miedo a la muerte es uno de los temores
más grandes que aquejan a la gente. Sin
embargo, la Biblia nos dice que Jesús puede
librarnos de él. ¡El venció a la muerte! No
hay nada que temer. Solo que nos queda
aguardar con gozo y paciencia el momento
de encontrarnos con nuestro Salvador cara
a cara.
No hay nada que temer
Hebreos 2:15 — y librar a todos los que por
el temor de la muerte estaban durante toda
la vida sujetos a servidumbre.
1 Corintios 15:55-57 - ¿Dónde está, oh
muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro,
tu victoria?, ya que el aguijón de la muerte
es el pecado, y el poder del pecado, la ley.
Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da
la victoria por medio de nuestro Señor
Jesucristo.
Las experiencias de muerte
clínica casi siempre disipan el
temor a la muerte
Pensemos en el Cielo
Todos aquellos héroes de la Biblia que
figuran en el cuadro de honor de Dios, el
capítulo 11 de Hebreos, se consideraban
extranjeros y peregrinos aquí porque
anhelaban una Ciudad Celestial que tiene
Fundamentos la única patria que realmente
les pertenecía y a la que ellos pertenecían.
Hebreos 13:14 – Porque no tenemos aquí
ciudad permanente, sino que buscamos la por
venir.
De modo que vale la pena pensar en el Cielo y
hablar de él, tratar de visualizarlo y darnos
cuenta de lo que nos aguarda, sabiendo que las
aflicciones del tiempo presente no son
comparables con la gloria que vamos a compartir
en un futuro no muy lejano.
2 Corintios 4:17-18 - Porque esta leve tribulación
momentánea produce en nosotros un cada vez
más excelente y eterno peso de gloria; no
mirando nosotros las cosas que se ven, sino las
que no se ven; pues las cosas que se ven son
temporales, pero las que no se ven son eternas.
SECCION IV
¡NUESTRO HOGAR CELESTIAL!
¡NUESTRO HOGAR CELESTIAL!

La descripción del Cielo que hacen las


Escrituras

Los capítulos 21 y 22 del Apocalipsis nos ofrecen


la descripción más detallada y específica que
hay en la Biblia acerca del Cielo.
La eternidad con el Señor
Apocalipsis 21:2-3 – Y yo Juan vi la Santa
Ciudad, la Nueva Jerusalén, descender del
Cielo, de Dios, dispuesta como una esposa
ataviada para Su marido. Y oí una gran voz del
Cielo que decía: «He aquí el tabernáculo de
Dios con los hombres, y Él morará con ellos; y
ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará con
ellos como su Dios».
El regreso del Rey
Jesús con nosotros
Ya no habrá más lágrimas
¡Este es uno de los versículos más hermosos
de toda la Biblia!

Apocalipsis 21:4 - Enjugará Dios toda


lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá
muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni
dolor; porque las primeras cosas pasaron.
Un picnic celestial
Nuestra herencia
Apocalipsis 21:5-7 - Y el que estaba sentado en el
trono dijo: «He aquí, Yo hago nuevas todas las
cosas». Y me dijo: «Escribe; porque estas palabras
son fieles y verdaderas». Y me dijo: «Hecho está. Yo
soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que
tuviere sed, Yo le daré gratuitamente de la fuente del
agua de la vida. El que venciere heredará todas las
cosas, y Yo seré su Dios, y él será Mi hijo».
Nuestra herencia

Lucas 12:32 — No temáis, manada


pequeña, porque a vuestro Padre le ha
placido daros el reino.
El mágico rio de la vida
Nos reuniremos con nuestros seres queridos
Será la reunión familiar más grandiosa que
hayamos conocido, en la que estarán
presentes nuestras personas más queridas,
nuestros familiares, hijos, padres, ancestros,
descendientes, camaradas y amores.
No habrá odios ni envidias ni egoísmo ni
crueldad ni ninguna de esas cosas malas.
¡Todos se comportarán de maravilla! ¡Serán
dulces y amorosos! ¡Será hermoso,
simplemente perfecto! ¡Como ángeles!
¡Será estupendo! ¡Les encantará!
El diseño divino de nuestro hogar
celestial

El apóstol Juan nos da una


descripción detallada y específica
de nuestro futuro hogar celestial, la
gran ciudad del espacio: la Nueva
Jerusalén.
Apocalipsis 21:9-11 - Vino entonces a
mí uno de los siete ángeles que tenían
las siete copas llenas de las siete plagas
postreras, y habló conmigo, diciendo:
«Ven acá, yo te mostraré la desposada,
la esposa del Cordero». Y me llevó en el
Espíritu a un monte grande y alto, y me
mostró la gran ciudad santa de
Jerusalén, que descendía del cielo, de
Dios.
Medidas de la Nueva Jerusalem

Apocalipsis 21:15-16 - El que hablaba


conmigo tenía una caña de medir, de oro,
para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
La ciudad se halla establecida en cuadro, y su
longitud es igual a su anchura; y él midió la
ciudad con la caña, doce mil estadios; la
longitud, la altura y la anchura de ella son
iguales.
¿Tienen alguna idea de cuánto es doce mil
estadios bíblicos en medidas modernas? No
hay un consenso muy claro en torno a la
medida exacta de un estadio en tiempos
bíblicos, pero aproximadamente equivale a
185 metros. De modo que 12.000 estadios
equivaldría a unos 2.200 kilómetros. ¡Eso
significa que es una ciudad gigantesca! 2.200
kilómetros en cada dirección: ancho, largo y
alto. Casi escapa a nuestra comprensión.
¿Cabríamos todos?
Si la base tiene 2.200 kilómetros de lado,
significa que tiene una superficie de unos
5.000.000 de kilómetros cuadrados. Eso
equivale a tres cuartas partes de la superficie
del continente australiano. Y con una altura
de unos 2.200 kilómetros desde la base hasta
la cúspide, el volumen total de la pirámide
asciende a más de 3.500 millones de
kilómetros cúbicos.
Los estudiosos afirman que hasta el
presente han vivido unas 70.000 millones de
personas en la tierra. De modo que si hasta
una tercera parte de ellos se hubieran
salvado, habría 23.000 millones de personas
en la ciudad celestial, es decir, 7 personas
por kilómetro cúbico.
¡Más espacioso, imposible!
Muchas mansiones
Tomando en cuenta las medidas de
Apocalipsis 21, la Ciudad Celestial es
inmensa. La tremenda capacidad de esa
portentosa ciudad que Jesús ha ido a
preparar para nosotros es simplemente
pasmosa.
Recuerden lo que dijo Jesús en Juan 14:2:
Juan 14:2a — En la casa de Mi
Padre muchas moradas hay.
Jesús, la gloriosa Luz del Cielo
No dice que no vaya a haber luna ni sol,
sino que dice que en la ciudad no
necesitarán luna ni sol, pues tendrá luz
propia, la Luz de Dios y de Su Hijo, Jesús.
Apocalipsis 21:23 — La ciudad no tiene
necesidad de sol ni de luna que brillen en
ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y
el Cordero es su lumbrera.
Si morimos antes del Arrebatamiento,
nos vamos derechito al Cielo
¿Pero qué hay de los creyentes que mueren
ahora? ¿Dónde están en este momento?
¿Tienen que esperar hasta más adelante para
disfrutar de los placeres del paraíso? ¡No!
Los que mueren ahora no tiene que esperar
hasta la Segunda Venida de Jesús para ser
resucitados. Pablo dijo:
2 Corintios 5:8 — Pero confiamos, y más
quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y
presentes al Señor.
“AHORA Y PARA
SIEMPRE”
OBJETIVO:
El reto de hacer preparativos para el
Cielo esforzándose más en su trabajo
por el Señor y los demás, lo prodigioso
que será nuestro cuerpo resucitado.
Quienes habitan la dimensión del más
allá, sirven también al Señor, se
comunican con nosotros en la tierra y
nos prestan asistencia.
SECCION I
¿CÓMO SERÁ NUESTRA
NATURALEZA EN EL CIELO?
El misterio de la
resurrección
1 Corintios 15:51–52 — He aquí, os digo un misterio:
No todos dormiremos; pero todos seremos
transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de
ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta,
y los muertos serán resucitados incorruptibles, y
nosotros seremos transformados.
Al crear el ciclo de vida de las mariposas y las
polillas, el Señor se proponía ilustrar la
resurrección. Nacen de huevos y se convierten
en orugas. Luego se envuelven en capullos
llamados crisálidas, que se asemejan a un
ataúd, y dan la impresión de haber muerto.
Pero al llegar la primavera el ataúd se abre y
sale una hermosa mariposa. Una de las
criaturas más hermosas que hay.
Así de mejorado será nuestro cuerpo celestial.
El misterio de la
resurrección
1 Corintios 15:35-38 - Pero dirá alguno:
«¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué
cuerpo vendrán»? Necio, lo que tú siembras
no se vivifica, si no muere antes. Y lo que
siembras no es el cuerpo que ha de salir, sino
el grano desnudo, ya sea de trigo o de otro
grano; pero Dios le da el cuerpo como Él
quiso, y a cada semilla su propio cuerpo
Una semilla enterrada en la tierra germina y
se convierte en una nueva planta con flores y
todo lo demás. Así de diferente y estupendo
será nuestro cuerpo nuevo.
Si sembramos un grano de trigo en la tierra,
no nos va a dar manzanas. Lo que brote de
él, el producto final, tendrá el mismo aspecto
que el grano de trigo que sembramos.
Tendremos la misma fisonomía que ahora,
pero con un cuerpo nuevo e increíble.
Hasta recibir nuestros cuerpos
nuevos en la resurrección,
tendremos cuerpos espirituales, o
teofanías.
Cuando hablamos de cuál será nuestro
aspecto en el Cielo, es importante entender
que hay dos fases. Si morimos ahora, antes de
que regrese Jesús, recibimos una especie de
cuerpo espiritual. Al retornar Jesús,
resucitarán los cuerpos de los creyentes salvos
(que ya están en el Cielo). Quienes todavía se
encuentre con vida a la venida de Jesús serán
transformados instantáneamente y recibirán
sus cuerpos resucitados:
1 Tesalonicenses 4:15–17 – Por lo cual os
decimos esto en palabra del Señor: que
nosotros que vivimos, que habremos
quedado hasta la venida del Señor, no
precederemos a los que durmieron. Porque
el Señor mismo con voz de mando, con voz
de arcángel, y con trompeta de Dios,
descenderá del Cielo;
y los muertos en Cristo resucitarán
primero. Luego nosotros los que
vivimos, los que hayamos quedado,
seremos arrebatados juntamente con
ellos en las nubes para recibir al
Señor en el aire, y así estaremos
siempre con el Señor.
Echemos un vistazo, pues, a la
fisonomía y atributos que tendrá
nuestro cuerpo resucitado….
Cuando resucitemos tendremos
los mismos atributos que Jesús
después de resucitar
Filipenses 3:20-21 - Mas nuestra
ciudadanía está en los Cielos, de donde
también esperamos al Salvador, al
Señor Jesucristo; el cual transformará
el cuerpo de la humillación nuestra,
para que sea semejante al cuerpo de la
gloria Suya, por el poder con el cual
puede también sujetar a sí mismo todas
las cosas.
¡Nos pareceremos mucho a Jesús!
Tendremos características muy similares
a Jesús después que hubo resucitado de
los muertos. Tendremos un aspecto muy
parecido a como somos ahora, solo que
contaremos con cuerpos sobrenaturales.
Tendremos la misma fisonomía, igual
que Jesús después de haber resucitado.
Podía comer y beber y hasta podían tocarlo
y verlo. Jesús adoptó una forma física, es
decir que tenía algún tipo de cuerpo físico.
Los teólogos lo llaman «teofanía», palabra
que significa «cuerpo divino», es decir, la
manifestación física de un ser espiritual.
Seremos como Él.
1 Juan 3:2 - Amados, ahora somos hijos de
Dios, y aún no se ha manifestado lo que
hemos de ser; pero sabemos que cuando Él
se manifieste, seremos semejantes a Él,
porque le veremos tal como Él es.
Los atributos de nuestro cuerpo
celestial

Echemos un vistazo a los


atributos de Jesús una vez que
hubo resucitado…
Un nuevo tipo de cuerpo
Lucas 24:36–40 — Mientras ellos aún hablaban de
estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo:
«Paz a vosotros». Entonces, espantados y
atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero Él les
dijo: «¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro
corazón estos pensamientos? Mirad Mis manos y Mis
pies, que Yo mismo soy; palpad, y ved; porque un
espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que Yo
tengo». Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies.
Jesús todavía era humano y todavía tenía
un cuerpo de carne y hueso: Él mismo lo
dice. ¡Carne y hueso!
Advertirán que no dice «sangre», porque
«la vida de la carne en la sangre está»
(Levítico 17:11). Porque todo ser vive por la
sangre que esta en el……, pues es la sangre
la que paga el rescate por la vida
Seremos reconocibles
1 Corintios 15:49 - Y así como hemos
traído la imagen del terrenal, traeremos
también la imagen del celestial.
El aspecto que tendremos en el
Cielo será muy parecido al que hemos
tenido aquí en la tierra. Tendremos los
mismos rasgos y fisonomía general -que
aquí llama «imagen»- que tuvimos aquí
en la tierra, pero mucho más gloriosos.
Capacidad de desplazamiento
Juan 20:19 — Cuando llegó la noche de
aquel mismo día, el primero de la
semana, estando las puertas cerradas en
el lugar donde los discípulos estaban
reunidos por miedo de los judíos, vino
Jesús, y puesto en medio, les dijo: «Paz a
vosotros».
Capacidad de desplazamiento
Después de resucitar, además de hacer todas
las cosas normales y naturales que hace
cualquier ser humano, Jesús traspasó
repentinamente la puerta de un recinto en el
que los discípulos se hallaban encerrados sin
necesidad de abrirla. Podía aparecer y
desaparecer, atravesar muros o puertas
cerradas.
Capacidad de desplazamiento

Juan 20:26 — Ocho días después,


estaban otra vez Sus discípulos
dentro, y con ellos Tomás. Llegó
Jesús, estando las puertas cerradas, y
se puso en medio y les dijo: «Paz a
vosotros».
Todavía gozaremos de los placeres
de la vida
Sin embargo podrá materializarse, comer,
beber, pasarlo bien, divertirse, amar y gozar
de todos los placeres de nuestra vida actual.
Todo eso continuará en la vida venidera,
solo que con un cuerpo inmortal,
incorruptible y omnipotente que estará en
condiciones de disfrutarlas aun más de lo
que lo hacemos ahora. Y además, para
siempre, sin sufrir dolor ni enfermedades ni
cansancio ni muerte.
Aunque no será necesario, todavía
podremos comer

Lucas 24:42–43 — Entonces le dieron


parte de un pez asado, y un panal de miel.
Y Él lo tomó, y comió delante de ellos.
SECCION II
NUESTROS COLEGAS
CELESTIALES
En el Cielo hay mucha actividad
Morar en el Cielo no implica una eternidad
de ocio, sino toda una vida nueva de
movimiento, acción, aprendizaje y
acometimientos. Al leer el libro del
Apocalipsis, vemos que hay mucha actividad.
Gente que viene y gente que va, trompetas
que suenan, cantos, alabanzas, personas a
las que citan para una audiencia o envían
con cierta misión, y mucho más.
Asistencia a los habitantes de la tierra
Las Escrituras nos dan a entender que una de
las actividades de los moradores del Cielo es
la de asistir a quienes todavía vivimos aquí en
la tierra. Quienes están en el Cielo no solo
observan nuestras actividades, sino que el
Señor dispone que nos asistan activamente y
a veces se comuniquen con nosotros, los que
estamos en la tierra.
Encontramos varios ejemplos en los
que Dios se valió de los espíritus de
creyentes difuntos para
comunicarse con los vivientes.
El capítulo 11 del Libro de los Hebreos, que
aparece en el Nuevo Testamento, es un
recuento fascinante sobre la fe y los portentos
obrados por muchos de los hombres y
mujeres de fe más sobresalientes del Antiguo
Testamento. En el primer versículo del
capítulo siguiente, dice:
Hebreos 12:1 - Por tanto, nosotros también,
teniendo en derredor nuestro tan grande
nube de testigos, despojémonos de todo peso y
del pecado que nos asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante.
Portadores de mensajes proféticos

En casi todos los recuentos de profetas de la


Biblia hay un agente espiritual o ángel o
alguien que lo asiste la mayor parte del
tiempo. En repetidas ocasiones, cuando un
profeta revelaba algo, decía que el ángel del
Señor o algún otro personaje estaba presente
para mostrárselo.
Daniel 8:13a - Entonces oí a un santo que hablaba; y
otro de los santos preguntó a aquel que hablaba.
Daniel 9:21-23 - Aún estaba hablando en oración,
cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la
visión al principio, volando con presteza, vino a mí
como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo
entender, y habló conmigo, diciendo: «Daniel, ahora
he salido para darte sabiduría y entendimiento. Al
principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he
venido para enseñártela, porque tú eres muy amado.
Entiende, pues, la orden, y entiende la visión».
Comunicación celestial
Es posible que la comunicación en la
dimensión espiritual difiera de la de nuestro
mundo material. Tal vez entrañe alguna forma
de transferencia de pensamientos. Eso explica
de algún modo cómo recibimos mensajes del
más allá, pues normalmente nos los
comunican directamente a nuestro
pensamiento.
Isaías 30:21 - Entonces tus oídos oirán a tus
espaldas palabra que diga: Este es el camino,
andad por él…
SECCION III
PREPARATIVOS PARA EL CIELO
No tenemos por qué tenerle miedo a la
muerte
Para los creyentes, la muerte no tendrá
aguijón porque nuestros pecados nos han
sido perdonados, y el sepulcro no tendrá
victoria porque lo hemos vencido por medio
de Cristo, de nuestra salvación y a la larga,
de nuestra resurrección.
Por eso es que no nos gusta llamarlo
«muerte» o «morir». Es mejor denominarlo
graduación, pasar a mejor vida o ascensión.
Juan 11:25-26 - Le dijo Jesús: «Yo soy la
resurrección y la vida; el que cree en Mí,
aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que
vive y cree en Mí, no morirá eternamente.
¿Crees esto?»

Juan 8:51 - De cierto, de cierto os digo, que el


que guarda Mi palabra, nunca verá muerte.
Jesús mismo dijo que en realidad no morimos.
Ni siquiera quiere llamarlo «muerte» ni
«morir». Él decía que dormía. Ni siquiera
quería decir que había muerto. Al menos
aparentemente, su cuerpo dormía y es
probable que su espíritu tuviera una
experiencia de muerte clínica o de vida
después de la vida.
Mateo 9:24 - Les dijo: «Apartaos, porque la
niña no está muerta, sino duerme». Y se
burlaban de Él.
Gracia para morir
Cuando nos llegue la hora el Señor nos dará la
gracia para morir y probablemente será la
experiencia más llevadera que hayamos tenido.
¡Lo difícil es vivir! ¿Cierto?
Es como lo que dijo Dwight L. Moody a
unas señoras cuando le preguntaron si tenía la
gracia para morir. Eran dos feligresas de los
de la Santidad, que daban por descontado que
ellas sí tenía la gracia para morir. Él las dejó
perplejas al contestarles:
-No hermanas. No tengo la gracia
para morir.
-¡No nos dirá usted, Dr. Moody, el
gran evangelista, que aún no tiene la
gracia para morir!
-¡No hermanas -respondió él-, es que
aún no me estoy muriendo.
Eso es la muerte.
Estoy de pie junto al mar. Un navío despliega
sus velas blancas en la brisa matutina y se
hace a la mar. Me quedo observando hasta
que desaparece en el horizonte, y alguien que
está a mi lado me dice: «Se fue». ¿Se fue?
¿Adónde? Quien ya no ve soy yo, no el barco.
En el momento en que me dicen: «El barco
se fue», otros lo ven llegar. Otras voces
exclaman jubilosas: «Aquí llega». Y eso es la
muerte.
Nuestra vida está en manos del Señor. Él
nos llevará a casa cuando sea nuestra
hora.
Por mucha ilusión con que aguardemos el
Cielo, nunca debemos considerar la
posibilidad de tomar el asunto en nuestras
propias manos. Dios sabe cuándo y cómo
hemos de morir. Para quienes aman al
Señor, Dios ha dispuesto un momento y un
lugar en los que han de morir cuando su
labor haya concluido.
La vida que vivimos al presente en la tierra
tiene un propósito. Prepararnos para el Cielo
entraña aprender ciertas cosas. Lo mejor y
más sabio que podemos hacer es vivir nuestra
vida hasta el final en la tierra a fin de estar
debidamente preparados y aprender lo que
tengamos que aprender antes de nuestro
arribo en el Cielo.
Podemos prepararnos para ir al Cielo
complaciendo al Señor
Nuestra vida en el mundo venidero depende
de las decisiones que tomemos en la tierra.
Quienes optan por amar a Dios, aceptarlo y
tratar de hacer el bien y amar a su prójimo
serán bendecidos con amor en la otra vida.
En cambio, quienes odian, destruyen y
matan serán juzgados en el más allá y
tendrán que sufrir por haber escogido mal y
por su falta de amor.
No obstante, para que el Señor se alegre a
nuestra llegada y para recibir nuestras
recompensas, tenemos que hacer lo que le
place. Ya nos hemos preparado para el Cielo
al aceptar al Señor. Ahora tenemos que
manifestar nuestra fe y dar testimonio de ella
por medio de la forma en que vivimos.
Recuerden lo que dijo Jesús:
Apocalipsis 14:13 - Bienaventurados de aquí
en adelante los muertos que mueren en el
Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus
trabajos, porque sus obras con ellos siguen.
Los creyentes serán recompensados
en el Juicio de Jesucristo, el Trono
de Cristo. Para muchos, la
recompensa más grande será
encontrarse con personas a las que
ayudaron, sobre todo aquellos en
cuya salvación desempeñaron un
papel preponderante
Al final de cada día, una buena
pregunta para hacernos es:
¿Qué hice hoy con mi vida?
¿Qué hice hoy por Jesús?
¿Qué hice hoy por los demás?
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