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Cake de chocolate con trozos de chocolate a la flor de sal

La sal de la vida

Hay sales y sales, dentro de las sales la “flor de sal” y dentro de ella, la “sal
Guérande”. Cómo ha llegado a mí ha sido un verdadero azar y fortuna, esta
vez no ha sido una petición expresa, sólo pura casualidad. Cuál ha sido mi
sorpresa cuando me entero que a M le han traído, y regalado, de Francia un
frasquito de esta joya de la Bretaña. La última vez que hemos ido, sólo nos
hemos traído una botellita de Grand Marnier.

Esta sal es muy difícil


de calificar, hay que probarla, de grosor medio y de superior pureza a la sal
común. Se elabora de un modo artesanal, de forma similar al de la sal Maldón
(ésta de procedencia británica, de Essex), y son consideradas las “reinas de
las sales”. Aquí son relativamente más caras porque sólo se consiguen de
importación, en sus países de origen se consiguen con mayor facilidad y son
muy usadas en la alta cocina (platos crudos o recién cocinados) o repostería.
Es ideal para los postres de chocolate, galletas,… realza los sabores,
produciendo un contraste que los hace deliciosos. En el Algarve portugués
también existen salinas que producen “flor de sal”, muy similares a las
francesas.

Qué emplear. Hasta ahora, cuando realizaba un


postre que requería “flor de sal”, normalmente postres de chocolate, usaba
sal fina con buenos resultados. No me he atrevido (todavía) a usar sal Maldón
pero no me sorprendería que también fuese una buena o mejor solución. No
he podido comparar las texturas ni sabores de ambas sales. En la actualidad la
sal Maldón sólo presenta un ligero problema de carácter económico… todavía
resulta demasiado cara. ¿Vale la pena?

El Cake de media
tarde

Hasta hoy (¡hasta hoy!) no me gustaban en exceso los cakes, me resultaban


demasiado secos y compactos, aunque siempre han sido buenas soluciones
para acompañar un café (que no me gusta) o un té (que sí me gusta). No
tengo hora del té, a las 18:00 muchas veces todavía estoy fregando los platos,
por lo que un cake no deja de ser unos postre como cualquier otro… pero este
cake ¡es esponjoso! Unos trucos muy buenos: mojar el cake en un jarabe nada
más retirarlo del horno, no cocinarlo demasiado (opinión personal), envolverlo
en film para evitar que se deshidrate y guardarlo en el frigorífico.
Riquísimo, el contraste de los trozos de chocolate con la sal y el jarabe lo
convierten en “el cake menos cake” que he probado.
Las fotos

Llevo unos días de problemas con las fotografías. Alguien lo ha achacado al


estado de ánimo, en parte es cierto, pero son muchos los factores. El tiempo
atmosférico es malo, ni al mediodía el sol es suficientemente potente (una
velocidad de obturación máxima de ¼ a 1/8 si quiero tener unas fotografías
suficientemente claras y luz natural); M no tiene mucha paciencia y no me
deja demasiado tiempo para hacer las fotos, lógicamente, tiene hambre.
Durante la semana las hago cuando todavía no ha llegado. Estos días os
pediría que os olvidaseis de las fotografías e hicieseis uso de una buena dosis
de imaginación leyendo las recetas y los ingredientes.

¡Qué hay después del dolor!

Después del dolor no hay calma, hay confusión y desorientación, una


necesidad de volver a situarse en la realidad. Volver a tomar la vía de la
rutina y ocupación para olvidar sin olvidar. Olvidar que nada volverá a ser
igual, que la ausencia será duradera, sin olvidar que todo queda y los rastros
que deja una vida son muy grandes, lo suficiente para enorgullecerse del
recuerdo.
¡Un puente!

Al final el puente no fue tal y nos quedamos en Santiago. Fue peor, la


obsesión de M por hacer compras me llenó de agotamiento, por suerte hoy
han cerrado los centros comerciales. Ayer ni me sugirió ir al cine, como suele
hacer a modo de compensación después de horas y horas de compras, sólo ir a
tomar algo por la noche (algo que también podríamos poner en su casillero).
En ese sentido para ella fue un día redondo.

Hoy quería verme cerca, alejándome de los libros, sabe que sin salir de casa
la única forma de conseguirlo es proponiéndome ver alguna película.
¡Cualquiera puede cocinar!, siempre que lo desees de corazón y lo hagas con
cariño: Ratatouille, y van 3, para M ha sido su primera vez, sus prejuicios la
llevan a evitar las películas pensadas ¿para niños?

Cualquier comentario o pensamiento ha quedado eclipsado por los hechos del


principio. Ni tiempo para reflexionar, ni enfadarse, ni reírse, ni sonreír, ni
gesticular. Minuto a minuto, eternos, esperando que el tiempo pasase lo más
rápidamente posible. No sé si alguna vez habéis tenido esa sensación, antes
de un evento importante, en los instantes antes de un examen… después de
una desgracia.

Chocolate
Nada, que mejor forma de empezar la semana que con un postre de
chocolate. La “felicidad” que necesitamos para que no se nos haga cuesta
arriba. Pensaréis que soy un poco raro, sólo un poco ;-), pero prefiero los
lunes al fin de semana. ¡Me gusta la actividad!, principalmente cuando
descubres cosas nuevas, aunque muchas veces no llegue a nada o resulte
frustrante no cubrir todas las necesidades…

¡A tomar chocolate!, que M me reclama… “¡voyyyyyy!”

Ingredientes

Para los trocitos de chocolate amargo a la flor de sal


• 160 gr. de chocolate negro 70%
• 2 gr. de flor de sal
(1) Preparamos los trocitos de chocolate a la flor de sal. He usado un
tupperware, una fiambrera de plástico, o un recipiente de unos 11x11 cm2, lo
cubrimos con film transparente para poder desmoldarlo más fácilmente una
vez se haya endurecido el chocolate.

(2) Fundimos el chocolate en el microondas como normalmente, teniendo


cuidado de que no se queme. Removemos con una espátula para que acabe de
fundirse en el cuenco. Lo dejamos templar para que no se fundan los cristales
de sal cuando sean añadidos. Añadimos la flor de sal cuando el chocolate no
esté caliente, mezclando con cuidado para que no se derrita. Echamos sobre
el recipiente forrado y llevamos al frigorífico durante una media hora. Una
vez solidificado los trocearemos en cubitos de 1 cm.

Para el cake de chocolate


• 160 gr. de harina de repostería.
• 40 gr. de cacao en polvo.
• 6 gr. de levadura química (Royal).
• 190 gr. de mantequilla reblandecida.
• 190 gr. de azúcar en polvo.
• 4 huevos enteros.
(3) Preparamos el cake. Engrasamos y enharinamos el molde para cake.
Tamizamos la harina con el cacao y la levadura química, mezclando con ayuda
de un batidor. Reservamos.

(4) Echamos la mantequilla reblandecida en una tartera con el azúcar y los


huevos. Necesitaremos un batidor para este proceso pues hay que levantarlo
enérgicamente. Batimos a alta velocidad durante 10 minutos hasta que se
hayan levantado y espumado (podría cortarse ligeramente, “no problema”).

(5) Retiramos el chocolate del frigorífico y lo cortamos en cubitos de


1cmx1cm, aproximadamente. Precalentamos el horno a 200º C (hornearemos
a 180º C). Añadimos la mezcla de la harina sobre la mezcla de huevos,
suavemente y con ayuda de una espátula, de abajo hacia arriba y desde el
centro.

(6) Echamos los trocitos de chocolate, mezclándolos con la misma espátula.


Echamos en el molde para cake y llevamos al horno, bajando de inmediato la
temperatura hasta los 180º C. Horneamos durante unos 45-50 min., sin que
llegue a pasarse. Mejor poco hecho que demasiado. Comprobamos el punto de
cocción pinchando con un cuchillo o brocheta.

(7) Recién retirado del horno lo extraemos del molde y ponemos sobre una
rejilla para evitar que siga cocinándose (otro truco podría ser ponerlo en un
baño de agua helada). De inmediato pasamos a realizar el jarabe.

Jarabe para empapar el bizcocho


• 120 ml. de agua.
• 40 gr. de azúcar en polvo.
(8) Ponemos en un cuenco el agua con el azúcar y hervimos hasta que se haya
fundido y formado un jarabe. Así conseguiremos que el postre quede mucho
más jugoso. En este cake todos los puntos son importantes, éste también.
Empapamos el cake por los laterales y la parte superior, varias veces, hasta
acabar el jarabe. Resultará mucho más jugoso.
Dejamos enfriar, envolvemos en film transparente y llevamos al frigorífico
hasta el momento de consumir.

Lo mejor que puedo decir es no aplicar ningún adjetivo… sólo P.H. ¡Disfruten!,
ya he conseguido la compañera perfecta para ¡Pedro!, se llama ¡Julie A.!,
como la novia de “D’artacan” ;-). No más sonrisas y lágrimas.