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Evolución de la auditoría interna

La auditoría interna ha evolucionado para satisfacer las necesidades de organizaciones de negocios, gubernamentales y no lucrativas. Originalmente una demanda de auditoría interna se suscitaba cuando la administración de las corporaciones antiguas grandes reconocía que las auditorías anuales de los estados financieros que efectuaban los contadores públicos certificados no eran suficientes. Existía le necesidad de una participación oportuna de los empleados más allá de la de los contadores públicos certificados con objeto de asegurar la formulación de estados financieros exactos y oportunos así como de prevenir los fraudes. Estos auditores internos originales centraban sus esfuerzos en asuntos financieros y contables.

Posteriormente el papel de los auditores internos se expandió como resultado de las demandas de las bolsas de valores y de la Securities and exchange commission concernientes a una mayor responsabilidad administrativa respecto a la confiabilidad de los estados financieros que se publicaban. Estas demandas redundaron en la expansión de las responsabilidades del auditor interno, incluso un análisis más detallado del control interno, así como la realización de pruebas sobre la información provisional de contabilidad y de otro tipo que no se consideraba en las auditorías anuales que efectuaban los contadores públicos certificados.

Poco a poco la función de los auditores internos fue creciendo hasta abarcar políticas y procedimientos operacionales generales. Las compañías de la industria militar fueron de las primeras que demandaron servicios de este tipo. Estas compañías reconocieron la necesidad de contar con informes confiables relativos a las operaciones que eran utilizadas de manera extensiva por la administración para tomar decisiones. Con frecuencia los informes no se expresaban en dólares, sino en términos de factores operativos, como por ejemplo las cantidades de partes que escaseaban, la adhesión a los programas y la calidad del producto. El trabajo que realizaban los auditores centrado en asegurar la confiabilidad de estos informes, se aprovechaba más que los esfuerzos adicionales de auditoría qué se dedicaban a los asuntos contables y financieros.

A medida que las organizaciones se fueron haciendo más grandes y complejas, se encontraron con problemas operacionales adicionales que las condujeron a hallar soluciones por medio de la auditoría interna. La función de los auditores internos consistente en determinar si las unidades operativas en las organizaciones seguían las políticas financieras y contables autorizadas, muy pronto se extendió a incluir la determinación de si seguían todas las políticas operativas de la organización, y si las políticas establecidas ofrecían un control sólido y eficaz sobre todas las operaciones. La extensión de la auditoría interna hacia esas actividades operacionales requirió de auditores internos con conocimientos especializados en otras disciplinas como la economía, el derecho, las finanzas, la estadística, el procesamiento por computadora, la ingeniería y la fiscalización.

Numerosos sucesos recientes en alguna medida han sido importantes para la evolución de la profesión de la auditoría interna. El primero fue la promulgación de la Foreing Corrupt Practices Act de 1977.

Las provisiones contables de esa ley exigen que las compañías públicas establezcan y mantengan un control eficaz sobre la contabilidad interna. Para asegurar el cumplimiento de estas provisiones, muchas compañías establecieron o aumentaron el tamaño de sus departamentos de auditoría interna.

Otro suceso que afectó a la profesión de la auditoría interna fue la promulgación en 1987 del Report Of National Commission On Fraudulent Financial Reporting. Este informe contiene los hallazgos y las recomendaciones de la comisión acerca de la prevención de la elaboración de informes financieros fraudulentos por parte de las compañías públicas.

Entre sus recomendaciones se incluía la sugerencia de que las compañías públicas establecieran una función de auditoría interna dotada de personal calificado y totalmente respaldada por la administración superior.

La comisión recomendó asimismo, que las compañías ayudarán a asegurar la objetividad de la función de auditoría interna posicionándola de manera conveniente dentro de la organización, manteniendo un director de la función de auditoría interna con la jerarquía pertinente, y establecer relaciones de formulación de informes eficaces entre el director de auditoría interna y el comité de auditoría del consejo de administración. De manera consistente en 1998 el Blue Ribbon Committee Report On Audit Committee Effectivenes, llegó a la conclusión de que la responsabilidad adecuada en cuanto a la supervisión de la integridad financiera y la obligación de rendir cuentas de las compañías públicas, podría considerarse como un taburete de tres patas consistente de 1) administración y auditoría interna, 2) el consejo de administración y su comité de auditoría, 3) y los auditores externos.