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Piel sensible, reactiva y alérgica

Piel sensible, reactiva y alérgica

Las personas con una piel sensible alternan un estado normal de la piel con un estado alterado en el que se presentan una serie de manifestaciones cutáneas molestas, pero no graves, como enrojecimiento, picor, escozor y tirantez. Histológicamente, se ha puesto de manifiesto que las personas con la piel sensible suelen tener una película hidrolipídica deficitaria y un estrato córneo más delgado, que dan como resultado una mayor permeabilidad y una menor protección contra los factores irritantes y contaminantes.

Bajo el punto de vista fisiológico la piel sensible se encuentra asociada a un problema de permeabilidad cutánea y a una hiperreactividad nerviosa. Se conjugan:

a) Una alteración de la función barrera de la piel.

b) Un bajo umbral de activación de las terminaciones nerviosas sensoriales. Éstas reaccionarán con mayor facilidad a los estímulos, favoreciéndose el desencadenamiento de toda una serie de procesos propios de la inflamación y de las reacciones alérgicas.

La piel sensible no puede considerarse como una piel patológica: nos encontramos ante personas que sufren reacciones frecuentes, casi siempre leves y pasajeras, pero que resultan molestas y suponen un motivo de estrés y frustración para las personas que así definen su piel.

Externamente, no es fácil distinguir una piel “alérgica”, debido a que, en ausencia de reacción, suele presentarse con una apariencia normal:

La sensibilidad puede estar presente en cualquier tipo de piel, sea ésta grasa, seca, mixta o envejecida.

Tampoco se puede acotar una edad, ya que puede presentarse desde la niñez hasta la edad madura, aparecer de repente o agravarse paulatinamente.

En la fase reactiva, es decir en aquella en la que la sensibilización está desencadenada, el signo externo más habitual es el enrojecimiento cutáneo al mismo tiempo que el individuo manifiesta padecer picor, tirantez y escozor o quemazón localizados. Estas manifestaciones desaparecerán y la piel regresará a un estado normal o no alterado cuando la exposición a los irritantes cese.

De forma genérica, los cosméticos adaptados para pieles sensibles deberán efectuar cuatro acciones:

1. Proteger.

2. Hidratar.

3. Reparar.

4. Calmar.

Para que puedas profundizar en todo ello, te animamos a empezar este módulo con la lectura del siguiente documento, “Características y tratamiento de la piel sensible”, en el que encontrarás datos relevantes sobre los canales de distribución, además de toda la información relacionada por categoría de productos.

Sabías que

Las personas con una alta reactividad han de someterse a test alergológicos para poner en evidencia los grupos químicos frente a los que reaccionan con fenómenos de sensibilización desencadenados por las células de Langerhans y los linfocitos.

Piel sensible, reactiva y alérgica

Protocolos de actuación en la Oficina de Farmacia

Un cosmético adaptado deberá tener unos especiales requerimientos de calidad y una adecuada selección tanto de los ingredientes como de las formas de aplicación, dado que es fácil que algunos de los componentes de las mismas puedan desencadenar en determinados usuarios la temida respuesta de tipo reactivo.

La simplicidad de las formulaciones es, sin duda, uno de los principales factores que se deben considerar. Interesa reducir al máximo el número de ingredientes a fin de reducir el riesgo de que alguno de ellos pueda desencadenar una respuesta reactiva, y ello, sin perjuicio de la calidad final percibida por parte del usuario.

La preformulación de estos cosméticos es una fase crítica, dado que el formulador deberá prescindir de toda una serie de recursos en aras de una mejor dermocompatibilidad del preparado.

Las formas de aplicación deberán adaptarse a fin de ser compatibles con las pieles reactivas. Los objetivos principales de los productos de tratamiento para pieles sensibles serán:

Atenuar la reacción.

Proteger contra el agente causal si no es posible su eliminación.

Reconstruir la emulsión epicutánea.

Reestructurar la capa córnea.

Reducir el umbral de reactividad de la piel a largo plazo.

Puedes aprender más sobre todos estos aspectos en los siguientes apartados, “Características generales de vehículos y formas cosméticas”, “Higiene cutánea para pieles sensibles” y “Productos para el tratamiento de pieles sensibles”, en que aprenderás estas etapas, y también todo lo referente al consumidor y sus hábitos de compra.

Sabías que

Actualmente se observa una cierta tendencia a emplear derivados de aceites de origen vegetal con efecto acondicionador: suprimen sensación de piel rugosa, regulan la textura final, la suavidad y la correcta extensibilidad del preparado final. También es frecuente la inclusión (particularmente en sistemas emulsión y cremas-gel) de