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METODOLOGf A DEL ANTIGUO TESTAMENIO

METODOLOGIA DE,I_,

ANTIGT]O TE,STAME,NTO

HORACIO SIMIAN-YOFRE (ed.)

COLABORAN:

INNOCENZO GARGANO, STEPHEN PISANO, HORACIO STMIAN-YOFRE Y JEAN LOUIS SKA

EDICIONES SIGUEME

SALAMANCA

2001

CONTENIDO

,jL::,- -- -. r: E\égesis, fe y teología

-'j

_{.,';;cr-l?-l'ofre)

I r:te>ls académica y pastoral

- \ '- ¡3.-¡ón

de la exégesis moderna

:.:.- -- s¡¡fÍa para profundizar en el tema

tl r lt-, leer el Antiguo Testamento?

-t"--;

L<tuis Ska)

. L¡: dificultades objetivas

I .{.-titudes contradictorias
j -1 \lsunos principios interpretativos Intento de respuesta a los interrogantes planteados por la lectura

Jei .\nti euo Testamento

Brblioerafía para profundizar en el tema

Ei terto del Antiguo Testamento

Srephen Pisano)

i.

Problemas introductorios

l.

El texto masorético

-1. EI Pentateuco samaritano

-1. Qumran

6. La práctica de la crítica textual

7. Conclusión general

Bibliografíapara profundizar en el tema

-1. Diacronía. Los métodos histórico-críticos

t Horacio Simian-Yofre )

1. Problemas introductorios

2. La crítica de la constitución del texto

9

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PRÓLOGO

Este libro es el resultado de varios cursos y seminarios de intro-

ducción a los métodos exegéticos, de crítica textual y de exégesis

del Antiguo Testamento dirigidos por los autores, profesores del Pontificio Instituto Bíblico, en estos últimos años.

Su objetivo es ofrecer una discusión introductoria a algunos pro-

blemas importantes de la exégesis actual, en particular del Antiguo

Testamento. Se trata de una introducción crítica y práctica a algu-

nos de los métodos exegéticos más utilizados en el estudio del An- tiguo Testamentor.

Como introducción crítica, intenta explicar algunos de los fun- damentos teóricos que están en la base de determinadas metodo-

logías y definir sus límites. Como introducción práctica, intenta

mostrar, al menos de manera general, cómo procede actualmente cada una de estas metodologías e ilustrarla con algún que otro ejemplo.

El libro va dirigido en primer lugar a los estudiantes del Ponti-

ficio Instituto Bíblico y de la Pontificia Universidad Gregoriana, pe- ro también a los estudiantes de teología en general, y a todos los

que intentan leer con mayor atención y comprender con más preci- sión el texto del Antiguo Testamento. Por esta razón, este libro presupone un mínimo posible de cono-

cimientos bíblicos e intenta bastarse a mismo, sin ulteriores ex- plicaciones. Puede utilizarse, sin embargo, como punto de partida

para un estudio sistemático del Antiguo Testamento, en cursos aca- démicos o en grupos bíblicos.

l. No era posible, por ejemplo, tener en cuenta las aproximaciones metodoló-

gicas que figuran bajo el título de «cítica retórica». Sobre este tema, cf. D. F. Watson-

A. J. Hauser, Rhetorical Críticism of the Bible. A Comprehensive Bibliography. With Notes on History- and Method (Biblical Interpretation Series), Leiden 1994.

l0

prólogo

Los temas tratados se articulan en una introducción y siete ca- pítulos. La introducción, «Exégesis, fe y teología», reflexiona sobre es-

tos tres temas fundamentales. una discusión profunda de esta pro-

blemática exigiría un tratado aparte. Pero hemos creído oportuno ofrecer al menos una introducción a la mism a, ya que se encuentra

en la base de ciertas opciones metodológicas. El primer capítulo nos introduce en los problemas de la lectura del Antiguo Testamento con una reflexión sobre los puntos que ha- bitualmente producen cierto malestar cuando se leen. Un malestar que impide al lector creyente continuar su lectura o, al menos, leer el texto sagrado como una verdadera fuente de su fe. El segundo capítulo se ocupa del texto del Antiguo Testamento

como texto escrito: ¿cuál es el texto que ha llegado hasta nosotros?

¿Es un texto fiable, que refleja el texto original?

tiene? ¿Cómo se nos ha transmitido? ¿Cuáles son los problemas que se derivan de una transmisión milenaria del texto? ¿cómo se

¿Qué

antigüedad

resuelven estos problemas? Este capítulo puede resultar un tanto técnico para un lector que

se enfrenta por primera vez con estos problemas, pero una lectura

atenta le ayudará a introducirse en este mundo apasionante de la

materialidad del texto.

El tercer capítulo comienza con la explicación de los problemas de método para la interpretación del Antiguo Testamento. Empieza

con los métodos más antiguos y que todavía se siguen utilizando, los métodos histórico-críticos. Como estos métodos examinan el ¡exto también en su er,'olución o crecimiento en el tiempo, se les

suele llamar métodos

"diacrónicos»

(«a través del tiempo»).

El cuarto capítulo ofrece una explicación sumaria de los méto- dos estructuralistas, que han contribuido también a una lectura aten-

ta de la Biblia, pero que no han alcanzado la categoría de métodos ampliamente seguidos. Estos métodos no tienen en cuenta para na- da los problemas ligados al origen y alaevolución temporal del tex- to. Por eso se les llama métodos <<acrónicos» («fuera del tiempo»).

El quinto capítulo presenta el análisis narrativo, uno de los mé-

todos más recientemente elaborados y con mayor frecuencia segui-

dos en la lectura de los textos narrativos, que abundan especial-

mente en el Antiguo Testamento. Como este método trata los textos sobre todo en su etapa final, sin tener en cuenta su evolución, pero

Prólogo

t1

sin negarla o ignorarla, puede catalogarse como un método «sin- crónico» («en unidad de tiempo»).

El sexto capítulo introduce una reflexión sobre el futuro de la

exégesis. Se trata de la relación entre la exégesis realizada por al- gunos exegetas y destinada a determinados lectores en determina- das situaciones. Estamos en el terreno de la exégesis contextualiza-

da. Esta problemática guarda una estrecha relación con el problema de la comunicación o transmisión viva del texto e intenta aprove- charse de la rama más joven de la lingüística, la lingüística prag-

mática. Esta metodología trata del texto en la totalidad de sus rela-

ciones con el tiempo, desde su etapa inicial hasta la etapa final del

texto escrito. No piensa que haya una etapa final absoluta; al con- trario, se abre a las posibles etapas sucesivas del texto, determina-

das por su proposición y transmisión actual. Esta metodología pue- de llamarse <<ana-Crónica>>, en cuanto intenta comprender el texto

en cada uno de los momentos de la sucesión del tiempo.

En esta introducción no podía faltar una referencia a la riqueza

de la exégesis de los Padres de la Iglesia que, a pesar de tener un

horizonte cultural diferente del nuestro, constituye siempre una

fuente de inspiración para la lectura del texto sagrado. Ciertas for- mas de lectura de nuestros días se Complacen en apelar a esta exé- gesis patrística. Dedicamos el capítulo séptimo a esta problemática. La necesidad de mantenernos dentro de los límites de una intro-

ducción nos ha obligado a veces a simplihcar la presentación de cier-

tos problemas y a reducir las referencias técnicas y bibliográficas.

Los autores esperamos ofrecer a nuestros lectores una iniciación

didáctica a los métodos exegéticos del Antiguo Testamento que no los desanime, señalando solamente las dificultades del texto y de su

interpretación, sino que además pueda alentarlos a descubrir con

gozo las riquezas que todavía están por explorar.

Roma, Pascua 1994

Nota del editor: este sentido de ana - crónico se distingue del usual en castella- no, donde anacrónico es aquello que pertenece a un tiempo distinto de aquel en que sucede la acción principal.

INTRODUCCION

Exégesis, fe y teología

Horacio Simian-Yofre

Periódicamente surge en la Iglesia una llamada de atención sobre la reflexión teológica o sobre el trabajo exegético, sobre sus fallos,

sobre sus effores, sobre los peligros que los amenazan. Se trata de un

proceso normal que pertenece a la naturaleza de los organismos vi- vos y conscientes, que reflexionan sobre su vida, sobre sus posibles desarrollos, sobre sus riesgos eventuales.

Estas llamadas de atención proceden a veces de la autoridad

eclesiástica, pero también con frecuencia de los mismos especialis-

tas, teólogos y biblistas, que reaccionan con insatisfacción contra

ciertas tendencias metodológicas que se presentan. Quizás sea en los últimos veinte años cuando estas voces de ma- lestar y de alerta se han hecho más frecuentes, más precavidas, más timoratas. Esto vale especialmente para la exégesis.

l. Exégesis académica y pastoral

En 1975 un artículo

de F. Dreyfus, «Exégése en Sorbonne, exé-

-eése en Église" t, alcanzó no poco éxito, como puede verse por el

hecho de que se le cita todavía en el libro L'esegesi cristiana oggi, de 1991. Se convirtió en una especie de maniñesto hecho dentro de la Iglesia católica y desde dentro de la exégesis -ya que su autor es un exegeta reconocido- sobre las insatisfacciones que había produ-

l. Revue Biblique 82 (1975y, continuó en otros cuatro artículos aparecidos en

la misma revista los años 1976 y 1979, publicados luego en italiano en F. Refoulé- F. Dreyfus, Quale esegesi oggi nella Chiesa?, Reggio Emilia 1993.

14

Introducción

cido la exégesis científica en los últimos decenios, sobre las defi- ciencias que había manifestado y sobre los problemas que habría te- nido que afrontar, si no hubiera logrado encontrar su camino justo.

La falta de unidad del artículo de Dreyfus sugiere que nació de

una verdadera urgencia, que casi le impidió mostrar un pensamien-

to claro, y le movió a presentar, no importa en qué orden, todo lo

que parecía necesario en aquel momento concreto de la historia de

la exégesis.

Cuatro años antes de este artículo se había publicado el libro de

acogido por la exé-

gesis histórico- crítica como una piedra miliar, pero atacado con ve- hemencia por otras corrientes exegéticas. En efecto, en aquel mo- mento se abrían también a la exégesis el camino estructuralista y el rhetorical criticism, y se oían las primeras voces de la hermenéuti-

ca de la liberación.

W. Richter, Exegese als Literaturuvissenschaft,

a) Exégesis académica y exégesis pastoral

El artículo de Dreyfus intentaba establecer la diferencia entre una

exégesis con una finalidad propia y exclusivamente científica («en

Sorbonne>>, que podríamos traducir por «académica») y una exégesis

también científica, pero estrechamente ligada y ordenada ala vida de la Iglesia ("en Éghse)>, que podríamos traducir por «pastoral»). Dreyfus describe la exégesis propiamente científica como aque- lla que estudia el texto bajo todos los aspectos que pueden ser ob-

jeto de conocimiento. Su finalidad es el saber mismo y por mismo en torno a un tex- to, que en este caso particular es el texto bíblico. Para alcanzar talfi-

nalidad se utilizan todos los medios disponibles del saber humano y

se excluye todo saber no racional. Semejante exégesis no va dirigida

al gran público, al «pueblo de Dios», sino sólo a los especialistas.

En oposición a ella, la exégesis con una finalidad pastoral se li- mita a los aspectos del texto cuyo conocimiento es necesario para

comprender el contenido y para permitir una actualización del men- saje, y establece de este modo un orden de precedencia según el

grado de importancia que puede tener una determinada información

sobre el texto para llegar a su contenido.

La exégesis pastoral incluye, en ciertos momentos del proceso exegético, un saber no racional, el de la fe, y su finalidad es la sal-

Introducción

t5

vación del pueblo de Dios. Por consiguiente, su destinatario es el

pueblo creyente o, dicho de otro modo, el ser humano religioso. La distinción entre exégesis académica y pastoral equivaldría a

la que existe entre investigación pura y aplicada.La investigación

pura se pregunta el porqué de cada cosa dentro de un determinado

sistema científico. De esta investigación pueden surgir o no ciertos

resultados concretos utilizables por una técnica. Por el contrario, la

investigación aplicada se orienta a resolver un problema concreto.

La exégesis pastoral estaría más cerca de la investigación aplicada

que de la investigación pura, y el problema concreto por resolver sería el del crecimiento y maduración de la vida cristiana en el in-

dividuo y en la sociedad.

Hoy resulta quizá menos obvio que hace veinte años mantener la distinción, considerada entonces como evidente, entre la investi- gación pura y la aplicada, entre la exégesis científica y la pastoral. Por una parte, el mundo de la técnica se ha hecho tan invasor y

los condicionamientos económicos y técnicos de la investigación

son tan fuertes que no dejan el más mínimo espacio a una investi- gación propiamente pura. La investigación actual en todos los cam- pos parte de una hipótesis de trabajo ligada a un desarrollo técnico precedente y a un proyecto ulterior. La pregunta que precede a la in- restigación puede parecer extraña o inútil a la persona ignorante, pero el que hace esa pregunta prevé o imagina la importancia que

codría tener y los resultados a los que podría llegar la correspon-

diente respuesta. Se podrá hablar todo 1o más de una investigación

más inmediatamente finalizada, puesto que ya se sabe cuál es el Duesto que se le asignará al resultado dentro de un proyecto, o de rna investigación menos finalizad4 puesto que podrá incluirse en

un provecto o en otro según los resultados que se obtengan. Así pues, hay que preguntarse si es legítima la distinción entre

:régesis científica (investigación pura) y pastoral (investigación

rnlicada) o si la relación entre las dos debería orientarse más bien .egún la analogía de las ciencias humanas.

i

'

Erégesis pastoral y crítica literaria

El manifiesto de F. Dreyfus no deja vislumbrar de un modo pre-

.-r>o cómo imagina o considera élla exégesis científica pura, o aca-

:emica. ni -por oposición- qué es lo que podría ser una exégesis

t6

Introducción

pastoral. A veces Dreyfus parece considerar la sagrada Escritura co- mo un escrito claro sobre el cual, en el fondo, no se necesita ningu- na investigación y cuya comprensión es accesible, siempre que se lea con atención y buena voluntad. Otras veces, por el contrario, afirma que <<es evidente la necesi-

dad de la crítica literaria para iluminar el mensaje» (p. 3a7). Su fun-

ción sería la de determinar el modo que tiene el autor bíblico de se- leccionar y obtener sus fuentes, así como los materiales que utiliza.

Todo esto permite acercarnos a su intención, a la finalidad que se

propone, en una palabra, a su mensaje (ibid.). Pero inmediatamente después advierte sobre el peligro innega-

ble en nuestros días de una proliferación de la crítica literaria, que

se multiplica sin un programa y sin una finalidad, lo mismo que las

células en un organismo no controlado ya por su centro vital. La

crítica literaria se habría convertido en un cáncer de la exégesis. Y

para confirmar su propia posición se remite a un artículo de Her-

mann Gunkel de 1904, donde se afirmaba:

Otra cosa es saber si el desarrollo de esta crítica literaria, tal co- mo se practica actualmente, corresponde a la finalidad debida-

mente comprendida de la exégesis (

dos seguros solamente para las grandes cuestiones, pero no hay

que hacerse ilusiones. Cuanto más desciende la investigación a

los detalles de las pequeñas unidades, tanto más inciertos son sus resultados.

).

Se han obtenido resulta-

La afirmación de Gunkel parece indiscutible. Los exegetas están

todavía generalmente de acuerdo en que hay ciertos documentos, o al

menos tradiciones, que han precedido a la existencia del actual Pen-

tateuco. Pero cuando se intenta determinar más concretamente en qué

consiste, por ejemplo, el relato yahvista o el elohista de la historia de

Moisés en el Sinaí, se encuentran tantos pareceres como autores.

c) Exégesis pastoral y texto canónico

Como consecuencia de esta infructuosa proliferación de las in- vestigaciones histórico-críticas, Dreyfus piensa que ha llegado el momento de renunciar a un cierto tipo de investigación y de em-

prender, según el ejemplo de los exegetas del Nuevo Testamento, un

camino distinto, que podría ser el de la crítica de la redacción.

Introducción

t7

Esta metodología estudia el posible proceso que ha llevado a la

constitución del texto actual, es decir, del texto canónico. El concepto de texto canónico, el texto actual,«como está hoy>>,

recibido por la Iglesia como normativo, es central para los autores

que ponen de relieve la exégesis «pastoral» 2. El texto canónico habría alcanzado una unidad bastante rigurosa por medio de un proceso de redacción. Los «redactores>> Sucesivos

que lograron elaborarlo no Serían ordinariamente unos meros reco- piladores, sino verdaderos autores que componían y reinterpretaban los textos anteriores según su propia perspectiva3. Este texto, el re- sultado final, es el que tiene que ser objeto de la exégesis pastoral.

Solamente la exégesis académica puede permitirse la considera- ción de una etapa anterior al texto definitivo como más interesante des-

de el punto de vista literario e incluso religioso. Para la exégesis pas- toral, por el contrario, sólo cuenta el «texto actual, el que [el exégeta

pastoral] tiene la misión de explicar para comunicar su mensaje»4.

Pero el acento que se pone en el texto canónico podría llevar a la

tentación de considerarlo sistemáticamente como un texto que ha alcanzado una unidad nueva y más rica en comparación con los eventuales constitutivos originales del texto5'

2. Pero no sólo para ellos. Incluso sin referencia alguna a las implicaciones

teológicas de este concepto, el valor del texto canónico como fundamento de una

no sólo legítima, sino necesaria, se ha puesto de relieve fuertemente a par-

erégesis

rir dll

libro de B. S. Childs,Introduction to the Old Testament as Scripture,Phila'

Jelphia-London

1979. Cf. su recensión en Biblica 62 (1981) 422-428.

3. Dreyf'us escribe: «En la medida en que el redactor no es un recopilador, si-

no un autor, reinterpreta todos los elementos desde su propia perspectiva

»

p. 353). En el conjunto de su escrito Dreyfus parece considerar el caso del redactor que no es simplemente un recopilador, como ocurre habitualmente en los textos que li.n.n una ciérta unidad y han «crecido». Cuando en la p. 355, a propósito del es- -:ructuralismo, exige que éste trabaje sobre un texto que tenga una cierta unidad, ercribe: «En la *"¿l¿á en que un texto compuesto está formado por trozos de dife-

:entes autores que no fueron reescritos por el redactor final

parece referirse al

:¡emplo antes p.opresto, es decir, a la pretensión insostenible de considerar dos li-

:ros óomo el Cantar y Qohelet como un conjunto, por el hecho de que van seguidos

»,

:n todas las ediciones de la Biblia.

+.

cf. F. Dreyfu s, Exégése en sorbonne, exégése en Eglise,352, y en el mis-

biblica in conflitto. Problemi del fonda-

t'tt€ttto ed orientameito dell'esegesi

,e,¿esi cristiana oggi, Casale Monferrato 1991, 93-125, aqtí 123.

,5. El mismo Dreyfus pone en guardia contra esta tentación, afirmando que la erégesis pastoral debeiía mántener la pref-erencia por el texto canónico, incluso en

:i cáso en que «el mensaje del texto actual sea más pobre y menos profundo que el

no senrido J. Ratzinger, L'interpretazione

contemporanea, en I. De la Potterie (ed.), L'e-

:e su fuente» (p.352, nota72).

t8

Introducción

El texto canónico, por otra parte, es un concepto sociológico y religioso, no literario, teológico o espiritual; es el texto que una co- munidad acepta en un momento determinado de su historia como normativo para su propia vida. A partir de ese momento, la comu- nidad rechaza toda modificación del texto. Esto no implica todavía

una valoración sobre su probable unidad religiosa o sobre la <<cali- dad» teológica y religiosa de las secciones o de las capas del texto. En efecto, pensar que el texto final alcanza necesariamente una unidad más rigurosa que en las etapas precedentes o que encierra una calidad superior a ellas, supone una homogeneidad de desarro-

llo literario, teológico y religioso del mismo texto que no es evi-

dente. No siempre un salmo más reciente contiene una teología más elevada que un salmo antiguo (y viceversa); es discutible que la teo- logía de Nehemías sea superior a la del Deuteroisaías, o que un es-

crito teológico más antiguo tenga que ser interpretado siempre a la

luz de los escritos más recientes.

Todo lo que es válido para las diversas obras dentro de la sagrada

Escritura debe serlo también para una glosa o para una reelaboración teológica, que no contienen necesariamente un valor o una verdad mayor que el texto al que se refieren, pero que ayudan a comprender- lo mejor como una primera actualización de su contenido original.

Podemos imaginar que un texto de un profeta ha recibido una in-

terpretación por parte de la comunidad en un momento determinado, que cambia el sentido que entendía el mismo profeta. Como palabra

de Dios, este hecho significa: primero, que hay un mensaje del pro-

feta que hemos de tomar (<como él 1o dijo», en la medida en que pue-

da vislumbrarse; segundo, que hay aplicaciones posibles de aquel

mensaje para una circunstancia determinada, que podemos utilizar

también nosotros; y tercero, que siguiendo el ejemplo de aquella

comunidad también nosotros tenemos el derecho y la obligación de interpretar aquella palabra profética para nuestras circunstancias.

La posible compatibilidad del estudio del texto actual y del es-

tudio de sus diferentes momentos previos fue resumida por P. Drey-

fus en la siguiente formulación:

El texto canónico es siempre el centro, pero hay que remontarse a la fuente para poder bajar la corriente 6.

6. F. Dreyfus, Exégése en Sorbonne, exégése en Église,352, nota l2'. <<Letex-

te canonique est toujours le centre, mais il faudra remonter en amont pour pouvoir

redescendre en aval».

Introducción

t9

2. Valoración de la exégesis moderna

a) Las críticas

Gunkel en 1904, y Dreyfus en 1915, eran conscientes de los pe-

ligros que acechan al método histórico-crítico. En 1989 el cardenal

J. RatzingerT volvía sobre estos límites y peligros cuando afirmaba:

«Hoy resulta casi una vulgaridad hablar de la crisis del método his-

tórico-crítico» (p. 93), y describía a continuación la evolución ne-

gativa del método poniendo de relieve sus deficiencias más eviden-

y formaban una barrera que

- Los mismos ini-

ciados tampoco leían la Biblia, sino que hacían más bien una disec- ción de ella para llegar a los elementos a partir de los cuales estaría

compuesta" (p. 94)'. El cardenal Ratzinger afirma luego que la fe no es un elemento constitutivo del método histórico-crítico y que el método intenta averiguar lo .<'propiamente histórico', es decir, 1o puramente humano del acontecimiento, y también explicar cómo

impedía a los no iniciados el acceso a la Biblia

tes: «Se multiplicaban las teorías

ocurrió que sucesivamente la idea de Dios se fuera reintroduciendo por todas partes en la trama>> (ibid.) Hay que reconocer ciertamente que el método histórico-crítico

no puede ir más allá de lo

con una ciencia precisamente

histórico», como ocurre

"propiamente

histórica, así como tampoco una cien-

cia positiva puede ir más allá de la verificación de los datos empí-

ricos y naturales.

Pero quizá sería más ambiguo, a partir de este principio, atribuir

al método exegético o científico en cuanto tal una búsqueda de lo

l. Las observaciones siguientes se reñeren a su artículo L'interpretazione bi- i''lica in conflitto. Es una traducción del francés de su texto original Schriftausle- zrtrtg im Widerstreit. Zur Frage nach Grwtdlagen und Weg der Exeg,ese heute, en l. Ratzinger, SchriJiauslegung int Widersteit (Quaestiones disputatae 117), Frei- rurg/Br.-Basel-Wien 1989, 15-44, pronunciado en inglés como conferencia en el

del Center on Religion and Society, New York.

,-írculo de las <.Erasmus-Lectures>>

La edición italiana omitió el prólogo del mismo cardenal Ratzinger. que honesta-

:nente reconoce: «Lo que

presenta al lector en este volumen es realmente una

'Quaestio disputata', no una tesis cerrada en sí misma, que invita a un diálogo crí- :i.-o ulterior» (p. l3). El artículo enL'esegesi cristiana oggi se presentaasícon un -'¡rácter más autoritativo que el que habría querido atribuirle el propio Ratzinger.

Pero en el cuerpo del artículo hay expresiones que manifiestan claramente el carác-

:er de propuesta de investigación que el autor atribuye a su aportación.

8. Sobre los justos límites y posibilidades del método histórico-crítico, véa-

.: el c. 3 de este libro.

se

IntntdLtcción

«propiamente histórico» (o «natural») que se identificase con lo «puramente humanor. excluyendo la posibilidad de 1a intervención divina.

Esta intervención divina no puede constatarse sin embargo a ni-

vel de metodología, sino que es accesible a nivel de la fe. A pesar de

la imperfección de toda comparación, tampoco a partir de la gra- mática bíblica. o del análisis poético, se puede afirmar la inspira- ción divina de la Escritura (o bien, como es lógico, negarla).

No cabe duda de que el método histórico-crítico en cuanto tal no pretende explicar <<cómo ocurrió que sucesivamente la idea de Dios se fuera reintroduciendo por todas partes en la trarna» (p. 94) de la historia humana. Semejante explicación puede pertenecer o no a una determinada concepción religiosa (o atea) que sea subyacente a una aplicación concreta del método histórico-cítico, pero no perte- nece al mismo método. En todo caso, hay que dar por cierta una ruptura, por una parte, entre la exégesis académica y la teología, que no encuentra ya una ayuda en aquella para su ref'lexión: y, por otra parte. entre la exége- sis académica y la piedad que cultivan diversos grupos eclesiales que. abandonados a sus propias iniciativas, caen en interpretaciones fundamentalistas o caprichosas.

Admitiendo como punto de partida la legitimidad del proceso

hermenéutico, el cardenal Ratzinger se pregunta sobre sus condicio-

nes de posibilidad, a fin de evitar la fundamentación de la herme-

néutica «en el arbitrio de mis presupuestos» (p. 96). y se manifiesta escéptico sobre las posibilidades de la hermenéutica de resucitar la

historia, matada por el método histórico-crítico, de manera que

.<pueda hablarme todavía de verdad, como una realidad viva» (ibid.), así como sobre los esfuerzos realizados por las hermenéuticas regio- nales (feminista, materialista o psicologista).

El cardenal Ratzinger concluye el planteamiento del problema

con una referencia a las consecuencias del hiato entre la exégesis y

el dogma: «La fe se limita entonces a ser una especie de filosofía de

la vida que cada uno intenta destilar de la Biblia, en la medida en que le es posible» (p. 100).

En la base de muchas críticas a la exégesis académica está qui- zás una distinción demasiado marcada entre la Biblia como palabra humana, por un lado, y como «instrumento de la palabra de Dios»,

por otro: entre 1o que Dios mismo ha querido comunicarnos y ma-

Intru¡ducción

2t

nifestar con las palabras de los hagiógrafos, y lo que los escritores

sagrados quisieron verdaderamente decire. Pero si la profundidad

de la palabra de Dios no está presente en la palabra humana, ¿de qué sirve la Escritura?

Con la preocupación por llegar a una exégesis profunda de los tex-

tos bíblicos, que no se contente con una superficialidad erudita, I. de la

Potterie exhortaba en el artículo que acabamos de citar a «un doble es-

fuerzo de comprensión: el que se impone para cualquier texto de lite- ratura o de historia y, además, el que intenta comprender la Escritura en cuanto transmisora de la Palabra de Dios, la Revelación» (p. 132).

Respetando la legítima intención de esta exigencia, la formula-

ción parece sin embargo establecer como dos procesos paralelos de

interpretación, sin delimitar su afiiculación. ¿Qué sentido preciso

tendría la comprensión del texto en cuanto humano y cuál sería el método para comprender el texto en cuanto divino?

En la base de estas formulaciones y posiciones parece haber una

t-ilosofía de la yuxtaposición sin llegar a la integración («non con- tusum - non divisum»). El autor humano y el autor divino, el texto

del uno y el «no texto» del otro, siguen estando uno al lado del otro. casi sin tocarse, y entonces resulta inútil el esfuerzo por leer el pri-

mero (porque esto no nos permite llegar a la Palabra divina) e inal- canzable el modo (¿espiritual, místico?) de interpretar el segundo,

que no parece que pueda expresarse en ninguna metodología.

b) Las propuestas

La exposición del cardenal Ratzinger sobre las tareas que toda- ría incumben a la exégesis (pp. 100-103), y ante todo sobre los

fundamentales para una síntesis nueva>> (pp. ll4-125),

otrece algunos elementos clarificadores que recogemos y reelabo-

ramos aquí como una contribución para una síntesis crítica provi-

Esta síntesis es la que de-

'¡erá aclararse y completarse en los capítulos siguientes.

elementos

.ional sobre el problema de la exégesis.

9. Cf., por ejemplo, I. de la Potterie , L'esegesi biblica' scienza della fede, pn-

:-i¡adoenelvolumenL'esegesicristianaoggi,l2T-165.Véase.porejemplo'p.143'

-:;¡ndoeinterpretandolaDeiVerbum,n. l2,yenparticularp.

138:"

',

¿endónde

:.;oría que buscar esta 'profundidad' de la palabra de

-.:jo y expresado en las palabras de ios hombres, que pueden ser estudiadas median-

si todo está ya conte-

:: el análisis filológico, literario e histórico? Porque delante de nosotros sólo tene-

-,li a estos autores humanos».

22

Introdncción

1) Fe - exégesis - teología

Una exégesis honesta no puede ciertamente relegar «a Dios en 1o totalmente inalcanzable, en lo extramundano», considerarlo co- mo inexpresable y «tratar el mismo texto bíblico como una realidad enteramente intramundana» (p. 1 l5).

Pero las dificultades comienzan cuando llega la hora de deter-

minar los líurites de un método como tal y los caminos para llegar a ese «más» que la fe pide y exige, pero que los m<