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Ella

Ella Relato para la antología “Diciembre” de Kiss a Book

Relato para la antología “Diciembre” de Kiss a Book

Primera Parte

Inana

“Donde una puerta se cierra, otra se abre.” Miguel de Cervantes.

Soy la que todos temen, a su vez los cobardes me prefieren. Prefieres que no toque tu puerta, ni la de nadie.

No tengo edad, ni siquiera vivienda fija. El mundo entero es mi casa

a donde quiera que vaya, un hogar me espera.

Mi misión no es generar temor, todo lo contrario es generar paz y

libertad. Sin embargo las personas que me temen piensan diferente.

Estamos en el año dos mil doce en el mes de Diciembre. Esta vez me ha tocado viajar a España, por lo tanto el crudo invierno me da la bienvenida. Las casas están comenzando a ser decoradas, como así también

las calles principales de la ciudad. Todo listo para recibir al espíritu de

la navidad, pero no para recibirme a mí. De eso estoy segura. No me gusta trabajar para estas fechas, la gente tiende a odiarme más. Si tan solo me dejaran explicarles que soy parte de la vida, la guía hacia el todo. Que se transforman en pura esencia y bondad, donde el dolor y toda carga negativa queda atrás. En simples palabras te encuentras con la verdad. Sin embargo, los seres humanos tienden a ver

para después creer, y también tienden a temer todo aquello que desconocido es.

Mi nombre es Inana, algunos me dicen Ana, aunque todos me conocen

como la Muerte.

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Cuando crecen, sus familiares, religiones, maestros, medios de comunicación, etc., les dicen que todas las cosas nacen para morir. Se considera que así es como “funciona” la naturaleza y que tienes que aceptarlo como la ley de la vida.

La palabra morir se ha percibido incorrectamente. Son pocos los que entienden perfectamente

como soy, pero que quede claro que no me refiero a los cobardes que mencione

anteriormente. Ellos me consideran, a veces, como la solución de todos sus males y eligen partir por sí mismos. Sin embrago, en otra etapa de esta maravillosa y tan misteriosa vida van a volver a ir por los mismos hechos que desencadenaron esa decisión hasta que resuelvan lo que no hayan resuelto. Hay otra clase de personas que están sufriendo una larga lucha con una enfermedad, mucho dolor, mucho cansancio y deciden terminar ellos mismos toda esa tortura. Para mi, ellos son valientes. Sin embargo nos encontramos también con accidentes trágicos, muertes repentinas que causan sorpresa por su partida. No se encuentra explicación alguna para decir por qué se van.

En la vida hay etapas, una vez que cumplen con todas ellas se transforman en algo

nuevo que no puedo revelarles. El error más grande que tiene el ser humano es querer saber más de lo que tiene que saber, porque luego modifican el rumbo de las cosas generando

desastres. Todos saben cuando partirán pero lo olvidan, y la ventaja que tienen es que pueden modificar el cómo. A veces pienso que le temen más al dolor que a la muerte.

Decidí después de pensarlo mucho conocer personalmente a Morena. Ella es la causa de

mi visita a España, una joven de unos veintitantos que está comenzando a sentir fuertes

mareos en la vida. Tenía dos opciones, tan diferentes como iguales a la vez. Elegí conocerla

casualmente. Mientras caminaba por un inmenso parque vestido completamente de blanco por la fría nieve, vi a lo lejos a Morena sentada en un humilde banco situado al frente de unos

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grandes árboles. Todo el lugar estaba lleno de vida, solo que la nieve ahora todo lo cubría. Cuando me iba acercando cada vez más a ella podía observar las heridas de su alma, heridas muy fáciles de ver, pero complicadas a la hora de sanar. Esto no quiere decir que imposible ha de ser el proceso de curación, sino que mayor compromiso y ganas de mejorar por parte de la persona tienen que haber. Al sentarme al lado de Morena podía sentir la tristeza que guardaba celosamente para ella. Su mirada era exclusiva para un nido de pájaros vacio de aquel árbol del frente. Tan compenetrada en sus pensamientos, que ni se percató de que yo estaba al lado. Sus emociones se podían sentir atreves de su respiración, la cual estaba agitada. Volvió otra vez con los ataques de pánico. Una de las dos tendría que comenzar a hablar. Hermoso día de invierno, ideal para tomar una muy buena taza de chocolate caliente se voltea hacia mí, con su rostro triste y logra regalarme un tímida sonrisa. Logré lo que quería. Tiene usted razón. Mataría por una rica taza de chocolate acompañada con churros me contesta y vuelve a ver el nido vacío. ¡Es verdad! Los churros, como pude olvidarme de ellos. ¿Se encuentra bien? Es que la veo muy triste. Me siento mal por no poder hacer lo que debo. Es horrible saber que hay una salida, pero no poder tener la valentía de tomarla mantenía su mirada lejos de mí, siempre mirando al frente. Sabía perfectamente a lo que se refería Morena. Mientras hacía seguimiento de su historia, descubrí muchos consejos de amigos y familiares. Consejos que la atormentaban de noche y de día. Consejos bien intencionados, pero con efecto contrario. La ansiedad se apoderó de su alma y sentía la necesidad de correr. La necesidad de ser libre. ¿Puedo darte un abrazo? me mira rápidamente, muy confundida. —Si, no hay…—y antes que terminara de contestar la abracé fuerte. Todo tiene solución le dije y comienza a llorar de forma desconsolada, liberando

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esas lagrimas contenidas de hace mucho tiempo. Sí, todo tiene solución, menos la muerte me contesta, mientras hace una pequeña risita irónica. Ya llegó la hora de las presentaciones, sin embargo Morena seguía abrazada a mí. Esperé a que ella tomara la iniciativa. Mientras se acomoda su media coleta, secándose las mejillas por las lágrimas derramas, me da las gracias y luego pregunta. ¿Cuál es su nombre? Yo me llamo Morena. Encantada de conocerte Morena. Mi nombre es Inana, pero lo que a continuación te diré te sonará extraño. Solo quiero que me des la oportunidad de explicarte quien soy y a que he venido sé que después de decir eso siempre llamo la atención como que algo malo o raro vaya a suceder. Pero el que avisa no traiciona, y no es malo lo que a continuación sucederá. Está bien me mira atentamente con sus bellos y grandes ojos. Tiene un rostro armonioso, aunque ahora lucia cansado. Me llamo Inana, sin embargo tengo otro nombre digo manteniendo el tono de mi voz estable ¿Y cuál es? me pregunta. Morena, soy la Muerte se queda en shock. Era lógica esa primera reacción. Ahora viene la parte de los llantos y los gritos preguntando los porqués. Me he acostumbrado ya, son gajes del oficio. ¿Por qué? ¿Por qué ahora? su voz nuevamente se quiebra, las lagrimas comienzan a salir una vez más y su respiración se aceleraba como si fuera la última toma de oxigeno que fuera a tener. Morena Mírate. Tienes miedo a la vida y, por lo visto, también me temes a mí sin esperarlo comenzó a hablar en tono neutro, sin emoción aparente. Me realicé unos exámenes médicos la semana pasada y justo en esos días conocí a

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un chico encantador que le gusta hablar conmigo. Antes quería que vinieras, para poder

apagar el dolor fuerte que tengo en mi corazón. No me importaba la forma de morir, sino

que quería irme. Nunca pensé en el suicidio, solo que apareciera algo que terminara con

mi

vida. En cambio ahora no sé qué hacer.

De

repente un frio proveniente del sur invadió nuestra conversación. Morena estaba

desconcentrada, pensando en lo peor. Sin embargo, en esta tarde fría de diciembre, le daría el mejor regalo que podría tener. Le daría vida. Quédate tranquila guapa, que no he venido por lo que tú crees. Todo lo contrario, estoy aquí para ayudarte a valorar la vida. Solo te pido una cosa con sus ojos bien abiertos Morena me escucha atentamente. Primero no le tengas miedo a la vida, ni a mí continué hablando. Somos parte

de la misma moneda. Cuando uno cumple un ciclo se transforma en su esencia. Es difícil

ahora, en una tarde, explicarte que los seres humanos son almas que habitan momentáneamente

un cuerpo. Pero sé que entiendes lo que te quiero decir.

Sí, eso creo respira profundo y me hace seña con su mano para que prosiguiera con la conversación. Morena, descubre cada centímetro de tu existencia, valora lo bueno que tienes y siente cómo el amor te abre esa puerta que nunca intentas abrir. Lo contrario al temor es

el amor, así que comienza a amarte para que los velos de tus temores se vayan apartando

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de

tu camino. Te sentirás liviana. Vive el ahora, pero vive bien el ahora. Paso a paso.

ya no estás sola. Tal vez el conocer a esa persona sea una señal.

Lentamente una sonrisa junto con lágrimas de esperanzas llenó el rostro de Morena. Como dije antes soy un mensajero que anuncia cambios, transformaciones. Puedo aparecer

en sus vidas en diferentes formas, no necesariamente el cuerpo tiene que morir. A

veces nuestras viejas creencias tienen que morir para que nuestra esencia, nuestro yo, vuelva a renacer. Solo te pido paciencia, Inana. ¿Puedo llamarte así? recupera su tono de voz normal

Siempre la he tenido, bueno la hemos tenido. Ya quedas avisada, no más miradas hacia atrás. Con lo que respecta al nombre, puedes llamarme como tú quieras. Tú sabes quién soy, espero que en adelante puedas encontrar el rumbo de tu vida. Sé que lo harás, porque me has escuchado. Muchas gracias por tus palabras, necesitaba escuchar esto. Pero déjame decirte que eres muy bonita, nunca pensé que la muerte se vería guapa. A ti el titulo “La muerte le sienta bien” te va —y comienza reírse sin parar Bravo digo aplaudiendo enérgicamente. ¿Por qué? ¿Qué he hecho? Empezaste a cambiar. Un chiste, seguido de carcajadas. Eso es bueno. Igual lo que estás viendo es solo la forma, que elegí tomar para conversar contigo. ¿Cuánto hace que no sonreías? de repente unos minutos de silencio nos invadieron. Pues nunca me di cuenta. Fue hace mucho tiempo me contesta luego de haberlo reflexionado unos pequeños minutos. Nuestra charla termina con un abrazo y un adiós. Morena comprende cada palabra que le he dicho. Mientras ella se aleja de mí, para volver a su hogar, yo me pongo de pie para partir también. Sin saberlo, Morena se da media vuelta para verme una vez más. Luego retoma su andar, mientras que en forma de susurro le digo al oído: “Yo te puedo enseñar la puerta, pero eres tú quien decide abrirla.” Se detiene, se vuelve para verme, pero yo ya no estoy allí. Me he ido.

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Segunda Parte

Morena

“Grabad esto en vuestro corazón: cada día es el mejor del año.” Emerson.

Después de aquella extraña tarde en el parque mi vida dio nuevos respiros. La claridad comenzaba a salir para ganarle a la oscuridad de la desolación. Pensar siempre en negativo,

sin esperanzas, me condujo al desastre. No todo tiene que ser difícil, difícil lo

hacemos nosotros. Mientras tanto, estoy en la continua búsqueda de mi vocación, lo que me apasiona con locura. Tengo veintiséis años con un historial sin emoción, desprovisto de color y

buen humor. Toda la responsabilidad cae en mí, porque permití que esto me pasara. Buena persona, buena hija, buena nieta, buena amiga, buena alumna. Sin embargo tenía

espacios vacios por llenar, pero con el paso del tiempo me rendí y tiré la toalla. Dejé que la vida me pase por encima. Solo cumplía con lo que la sociedad decía que hay que cumplir. Pasaron dos semanas después del encuentro con Inana, y me sirvieron mucho sus palabras. Comencé a caminar todos los días por la mañana contemplando solo lo positivo, focalizándome en sonrisas, abrazos, carcajadas, solidaridad, hermandad, etc. Es dificultosa la tarea al principio, pero luego lo haces parte de tu rutina diaria.

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Mi

madre siempre me dice que si agarras un vaso con agua sucia y lo colocas debajo

de

una canilla abierta, el agua sucia saldrá toda, quedando tan sola la limpia. Tardará en

eliminar lo feo, sin embargo lo limpio prevalecerá luego. Así que me comparo con aquel

vaso de agua sucia, y la canilla seria las cosas positivas que iré sumando a mi vida. Porque

de algo estoy segura, y es que la queja y todo ese malhumor que llevaba día a día en

mi

vida no sirve para nada. Salvo que te gusten las pesadillas y seas masoquista.

Mi

familia es muy pequeña, solo somos mi madre y yo. Nada más ni nada menos,

tengo parientes lejanos por ahí, pero los vemos de vez en cuando. Estas fiestas las pasaremos solas. A ella le fascina la navidad, se pasa todo un mes pensando y organizando la decoración, la comida y los regalos. En cambio yo poco a poco le iba encontrado menos

gracia celebrarla, pero mi madre con cada acción trataba de motivarme. Como estaba tan ciega no lo notaba. Ahora decidí ayudarla, después de retirar mis análisis clínicos pasaría por la tienda de antigüedades de mi nuevo amigo David. Además, aprovecharía esta ocasión para volverlo a ver, porque me agrada bastante estar con él. Al llegar al hospital, todo el lugar estaba decorado para recibir la navidad. Cuando me dirigía a la sala de espera, observé todos los rostros de mí alrededor. La mayoría se los notaba cansados, preocupados, tristes, pero aun así sonreían. En esos rostros se veía reflejada la esperanza, la fe de que todo saldría bien. Entonces me tomé un instante para pensar sobre aquello. Comprendí que tengo que estar agradecida por lo que tengo, aparentemente tengo una salud estable, personas que me aman y se preocupan por mí, como así también tener la libertad de hacer todo lo que quiera ser.

Me señalaron la puerta y yo decidí abrirla, ahora solo es cuestión de saber ¿Quién soy y cuál es mi propósito? Porque todos tenemos uno. Solo faltaba la motivación y trabajando

en eso estoy.

Tocó mi turno de pasar al consultorio, la doctora Rosana me saluda y me da permiso para tomar asiento. Al observar el lugar note algo nuevo, un pequeño y delicado arbolito navideño en vitrofusión ubicado en su escritorio al lado de su computadora. Era bellísimo.

Disculpe mi intromisión, pero quiero decirle que tiene un hermoso arbolito. Es como mágico Rosana me sonríe y posa su vista en el. Me lo acaba de obsequiar mi pareja. El sabe que adoro los adornos en vitrofusión y

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como justo estamos en vísperas de mi celebración favorita, decidió obsequiármelo. Qué lindo detalle. Ojala algún día pueda estar enamorada. Puedes tutearme Morena. Hace ya tres años que nos conocemos no podía creer que seguía tratándola de usted. Demasiado correcta me hizo mi madre para este mundo. Está bien, Rosana. Es que me es difícil, pero lo intentaré. ¿Vale? Vale ella me entendía. En todos estos años forjamos una muy buena relación médicopaciente. Se nota lo enamorada que estás, Rosana. Lo puedo ver en tu mirada me observa

a mí después de ver el adorno

Pues si lo estoy. Pero oye que a ti te veo más animada, la otra vez te encontré como medio apagada. ¿Apareció ese hombre? no es la primera persona que me lo menciona. ¿Será posible que la conversación que tuve con Inana esté dando sus frutos? No estoy saliendo con nadie. Solo estoy empezando a ver mi vida desde otra perspectiva. ¿Cómo es eso? la curiosidad de mi medica clínica era algo muy divertida. Se nota que se preocupa por mí. Es raro, pero agradable saber que lo hace. Empecé a ver la vida como una gran obra de teatro. Estaba siguiendo el guion que mi familia me dio al pie de la letra, así que rompí ese guion y comencé a escribir el mío. Soy la protagonista de una increíble comedia, en la cual los personajes secundarios le

dan una pizca de drama. Solo me falta mi galán terminé de decir galán con un pequeño tono de actuada frustración Morena ya conocerás a tu galán, seguro que está y no te has dado cuenta. Te cuento

algo, mi padre siempre me dijo pide un deseo y se cumplirá. Solo es cuestión de soltar

y esperar. Cuando menos lo pienses allí estará. Ten fe.

Lo tendré siempre presente. Muchas gracias su padre tenía mucha razón, tendría

que manejar mi ansiedad. Qué terrible es cuando uno no la puede domar.

Gracias a ti por escuchar. Además para qué estamos los médicos, sino para ayudar

a sanar las heridas físicas y emocionales.

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Pues tú eres una doctora especial. Gracias, lo sé. Pero ahora señorita veremos que nos dicen tus análisis. Luego de terminar nuestra charla, Rosana me informó que mis estudios decían que me encontraban muy saludable. Tengo que confesar que estaba nerviosa, pero no tanto porque Inana me dijo que no me llegaba mi tiempo, sin embargo no confiaba cien por ciento en mi intuición. Salí del hospital con una sonrisa de oreja a oreja decidida a buscar a David. Él es dueño de la tienda de antigüedades que descubrí recientemente. Estuvo mucho tiempo allí, sin embargo nunca presté atención porque no estaba presente, no estaba consciente. Hasta mis amigas me hablaban del chico de aquella tienda, pero a mí no me importaba. Un día me paré frente a esa hermosa vidriera mirando unas románticas y coloridas tazas que seguro tendrían muchos años. Al levantar la vista me tope con unos cálidos ojos azules con toques de verde mirándome fijo y logrando que quedara hipnotizada a ellos. Luego me hizo señas para que entrara, y después comprendí que era porque hacía mucho frio. Pero me entenderán cuando les digo que el frio en ese instante no lo sentí. Así fue como empezaron nuestras largas y agradables conversaciones sobre las cosas que tenía en la tienda y sobre nuestros gustos. Con el paso de los días lo veía en la plaza, en el café que estaba cerca de mi casa, en la tienda y creo que comencé desde ese entonces a enamorarme de él. No niego que el físico me atrajo primero; es alto, de contextura grande, que hace ejercicios siempre a la noche pero no es maniático del gimnasio. Sin embargo, valoro más el tipo de persona que es. Al llegar a la tienda lo vi guapo como siempre discutiendo con una mujer joven, linda, de mediana estatura, que se encontraba molesta por lo que David le decía. Traté de no hacer suposiciones, porque luego todo termina mal. Esperé a un lado hasta que la joven se fue hecha un demonio, Cuando entré a la tienda David estaba con las manos en forma de puño apoyados en el mostrador con la cabeza agachada Parece que alguien tuvo una mañana complicada. ¿Estás bien? le digo mientras él

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levanta su cabeza y me regala una gran sonrisa Ahora que te veo me encuentro mucho mejor y al instante me pongo colorada. David, no quiero caer pesada o metida pero te vi que discutías con una mujer, hace un momento antes de hablar suelta un soplido Era mi prima, quería que vaya a festejar las fiestas con la familia. Mira Morena en toda familia hay trabas, en mi caso fueron todos menos mi abuelo. Él era el único que me unía a ellos, pero al morir ese lazo se rompió. Desde ese entonces paso las fiestas solo. ¿Sólo? lo miro de manera sorprendida Sí, sólo. Mi familia es complicada, así celebro las fiestas tranquilo David me miraba de forma seria, se notaba que no le gustaba tocar ese tema. Sin embargo me daba pena que estuviera sólo. ¿Ya decidiste empezar a estudiar historia del arte? continúa diciéndome. Hace días que hablamos de aquello. Luego de ver que me apasionaban las pinturas y las esculturas, decidí que era hora de comenzar a estudiar dicha carrera. Pues si David, ya lo decidí. Después de que terminen las fiestas empiezo con todo el trámite para estudiar. Me alegro mucho por ti. Mientras tanto seguía pensando en su decisión de pasar las fiestas sólo. De repente un idea se cruzó por mi mente. Espéreme un segundo. Tengo que hacer una llamada, ahora vuelvo mientras iba afuera, tomé mi celular y marqué el número de mi casa. Hacia frio, pero con las capas de ropa que traía puesta, no lo sentía. Mamá ¿estás ocupada? escuchaba de fondo ruido de cacerolas Para nada hija. Estoy probando una nueva receta para el postre de Nochebuena. ¿Cómo estás? ¿Los estudios médicos bien? no pude evitar sonreír. Así era ella estaba en todo.

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Los estudios salieron todos bien, pero te llamaba para hacerte una pregunta. ¿Puede venir David, el chico del que te hablé, a casa para festejar navidad? Es que va estar sólo y como nosotras somos dos, no sería mala idea que él viniera estaba tan entusiasmada que mi madre se dio cuenta. Pues claro, hija. David puede venir, creo que ese chico te gusta. Además sabes que no tengo problema con eso. Gracias, mamá. Ahora que sé que no hay problema, se lo diré a David. Nos vemos luego. Adiós hija al cortar la comunicación me apresuré para decírselo a David. Cuando volví a la tienda, él estaba sentado con dos tazas de chocolate caliente, que inmediatamente hizo que mi mente recordara aquella conversación con Inana. Pensé que no vendrías. ¿Todo bien? sonaba preocupado Si todo está perfecto. David, te invito a pasar Nochebuena con nosotras. Estamos solas y puedes venir, si quieres. Me encantaría, pero no quiero mezclar. Seré honesto contigo Morena supuse que ahora me diría que me quiere como una amiga y no quiere que me confunda. Típico. Morena me gustas mucho y no quiero confundirme. Eres una chica grandiosa y yo paso los días mirando esa puerta pensando si vendrías hoy a verme. Cuando no lo haces voy a lugares donde sé que seguro estarás. Y… —no podía dejar que siguiera. David yo también siento lo mismo por ti nos miramos de forma cómplice e intercambiamos una sonrisa contagiosa, dulce. Entonces comienza diciendo Davidacepto la invitación.

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Este año destruyo mis murallas que no me permitieron ser. Abriendo caminos de golpe me encontré con bastante ayuda por doquier. Abrí los ojos y contemple lo bueno que había en mi interior por primera vez. Como por arte de magia personas de la misma sintonía, forman parte de mi familia. Un año está por terminar, pero uno nuevo ha de comenzar. Recuerden ser fieles a sí mismo. Y que todo tiene una solución, sabiendo escuchar la voz de su corazón. A veces es necesario una fuerte sacudida, para darte cuenta qué tan equivocada estabas con respecto al rumbo que tu vida tomaba.

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