Вы находитесь на странице: 1из 242

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Evaluación Ciudadana de los Compromisos de

RIO`92

“A“A“A“A“A AÑOS DE LALALALALA CUMBRE DE LALALALALA TIERRA” AÑOS AÑOS AÑOS DE AÑOS DE DE DE
“A“A“A“A“A AÑOS DE LALALALALA CUMBRE DE LALALALALA TIERRA”
AÑOS
AÑOS
AÑOS DE
AÑOS DE
DE
DE
CUMBRE
CUMBRE
CUMBRE DE
CUMBRE DE
DE
DE
TIERRA”
TIERRA”
TIERRA”
TIERRA”

Convocan

••••• Fundación Fundación Fundación Fundación Fundación para para para para para lalalalala Superación Superación Superación Superación
••••• Fundación
Fundación
Fundación
Fundación
Fundación para
para para para
para lalalalala Superación
Superación
Superación
Superación de
Superación de
de de
de lalalalala Pobreza
Pobreza Pobreza Pobreza
Pobreza ••••• Colegio Médico
Colegio
Colegio
Colegio Médico ••••• Colegio de
Colegio Médico
Médico
Médico
Colegio
Colegio
Colegio de Profesores
Colegio de
de
de
Profesores Profesores Profesores
Profesores ••••• Cut
Cut
Cut
Cut
Cut •••••
••••• Programa Chile
Programa
Programa
Programa Chile Sustentable
Programa Chile Sustentable ••••• Asociación Chilena
Chile
Chile Sustentable
Sustentable Sustentable
Asociación
Asociación
Asociación Chilena de Municipalidades ••••• Acción
Asociación Chilena de Municipalidades
Chilena
Chilena de
de
de Municipalidades
Municipalidades
Municipalidades
Acción Acción Acción
Acción ••••• Consumers International
Consumers
Consumers
Consumers International ••••• Jundep
Consumers International
International
International
Jundep
Jundep
Jundep
Jundep •••••
••••• Codeff
Codeff
Codeff
Codeff
Codeff ••••• Alianza por por por los los los Bosques ••••• Cet
Alianza
Alianza
Alianza por los Bosques
Alianza por los Bosques
Bosques Bosques
Cet Cet Cet
Cet ••••• Mach
Mach Mach Mach
Mach ••••• Maela
Maela Maela Maela
Maela ••••• Conapach
Conapach Conapach Conapach
Conapach ••••• Iep
Iep Iep Iep
Iep ••••• Renace
Renace Renace Renace
Renace ••••• Greenpeace
Greenpeace Greenpeace Greenpeace
Greenpeace •••••
••••• Fundación
Fundación
Fundación
Fundación Instituto
Fundación Instituto Indígena
Instituto
Instituto Indígena ••••• Fundación
Instituto Indígena
Indígena
Indígena
Fundación
Fundación
Fundación Lonko Kilapan
Fundación Lonko
Lonko
Lonko Kilapan ••••• Corporación
Lonko Kilapan
Kilapan
Kilapan
Corporación
Corporación
Corporación Newen
Corporación Newen
Newen Newen
Newen ••••• Instituto de Estudios Indígenas
Instituto
Instituto
Instituto de Estudios
Instituto de
de
de Estudios Indígenas
Estudios
Estudios Indígenas •••••
Indígenas Indígenas
••••• Universidad
Universidad
Universidad
Universidad Bolivariana
Universidad Bolivariana
Bolivariana
Bolivariana ••••• Anamuri
Bolivariana
Anamuri Anamuri Anamuri
Anamuri ••••• Cedem
Cedem Cedem Cedem
Cedem •••••
“A 10 AÑOS DE LA CUMBRE DE LA TIERRA” Evaluación Ciudadana de los Compromisos de RIO`92

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

 

Indice

TIERRA”

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

 

Presentación Palabras de Thierry Lemaresquier, Representante para Chile del Programa de

Pág.

Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD

Pág.

1.-

DE RÍO A JOHANNESBURGO:

 

AVANCES Y RETROCESOS DE LOS COMPROMISOS DE RÍO’92

• De la Agenda Ambiental a la Agenda por la Sustentabilidad

  • - Sara Larraín, Directora Ejecutiva de Chile

Pág.

  • - Gianni López, Director Nacional de la Comisión Nacional del Medio Ambiente, Conama

................................................................................................................................

Pág.

  • - Diputado Leopoldo Sánchez, Vicepresidente de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados

..................................................................

Pág.

  • - Senador Antonio Horvath, Presidente de la Comisión de Medio Ambiente y

Recursos Naturales del

Pág.

 

2.- DIMENSIONES SOCIALES Y ECONÓMICAS

 

• “Lucha contra la Pobreza” (capítulo 3).

  • - Mauricio Rosenbluth y Javiera González, Fundación Nacional para la

Superación de la Pobreza,

Pág.

• “Evaluación y Modalidades de Consumo” (capítulo 4).

  • - Stefan Larenas, encargado del Programa del Medio Ambiente de

Consumers International y Presidente del Directorio de la Organización de

Consumidores y Usuarios,

Pág.

• “Protección y Fomento de la Salud” (capítulo 6).

  • - Andrei Tchernitchin, Prosecretario Nacional del Colegio Médico de

Pág.

• “Fomento del Desarrollo Sostenible de los Asentamientos Humanos” (capítulo 7).

  • - Miguel Santibañez, Director de la Corporación Juventudes para el

Desarrollo y la Producción, Jundep

.....................................................................................

Pág.

• “Fomento de la Educación, la Capacitación y la Toma de Conciencia” (capítulo 36).

  • - Jorge Pavez, Presidente del Colegio de

Pág.

 

3.- CONSERVACIÓN Y GESTIÓN DE LOS RECURSOS PARA EL DESARROLLO

 

• “Lucha contra la Deforestación” (capítulo 11).

  • - Nicolo Gligo, coordinador Alianza por los

Pág.

• “Ordenación de los Ecosistemas Frágiles:

Lucha contra la Desertificación y la Sequía” (capítulo 12).

  • - Miguel Torrico, encargado de desertificación del Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y la Flora,

Pág.

• “Fomento de la Agricultura y del Desarrollo Rural Sostenible” (capítulo 14).

  • - Alejandro Montero, Camila Montecinos, Eduardo Letelier y Angélica Celis,

Centro de Educación y Tecnología para el Desarrollo del Sur, CET • “Conservación de la Biodiversidad Biológica” (capítulo 15).

Pág.

  • - María Isabel Manzur, Área de Biodiversidad Fundación Sociedades Sustentables

............

Pág.

• “Gestión Ecológicamente Racional de la Biotecnología” (capítulo 16).

  • - María Isabel Manzur, Área de Biodiversidad Fundación Sociedades Sustentables

............

Pág.

• “Protección de los Océanos y de los Mares de Todo Tipo” (capítulo 17).

  • - Humberto Mella, Secretario General Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile, Conapach; Cadudzzi Salas, Coordinador Institucional Corporación Caletas Sustentables;

Paula Martínez, Asesora Medio Ambiente Corporación Caletas Sustentables;

Reinaldo Ortiz, Asesor pesquero de Funasupo

....................................................................

Pág.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

• “Protección de la Calidad y el Suministro de los Recursos de Aguas Dulces” (capítulo 18).

-

Manuel Baquedano, Presidente del Instituto de Ecología Política,

Pág.

• “Gestión Ecológicamente Racional de los Productos Químicos Tóxicos(capítulo 19).

-

Rodrigo Romero, especialista en químicos tóxicos de

Pág.

• “Gestión Ecológicamente Racional de los Desechos Sólidos y Cloacales” (capítulo 21).

-

Alvaro Gómez, Director Ejecutivo de la Red Nacional de Acción Ecológica,

Pág.

4.- FORTALECIMIENTO DEL PAPEL DE GRUPOS PRINCIPALES

• “Reconocimiento y Fortalecimiento del Papel de las Poblaciones Indígenas y sus Comunidades” (capítulo 26).

-

Alberto Parra y Juan Jorge Faundes, Fundación Instituto

Pág.

• “La Infancia y la Juventud en el Desarrollo Sostenible” (capítulo 25).

-

Gabriel Pozo, Comisión Pro Derechos Juveniles, Codeju, y Pablo Manríquez,

Asesor Red Nacional de

Pág.

• “Medidas Mundiales en favor de la Mujer para el logro de un

 

Desarrollo Sostenible y Equitativo” (capítulo 24).

-

Ximena Valdés, Directora Centro de Estudios de la Mujer, Cedem

.Pág.

• “Fortalecimiento de las ONG’s asociadas a la búsqueda de un

 

Desarrollo Sostenible” (capítulo 27).

-

Ana María Medioli, Presidenta Asociación Chilena de

Organismos No Gubernamentales,

Pág.

• “Iniciativas de las Autoridades Locales en Apoyo del Programa 21” (capítulo 28).

-

Jessica Fajuri, Asociación Chilena de Municipalidades y Alcaldesa de Mª

Pág.

• “Fortalecimiento del Papel de los Trabajadores y Sindicatos” (capítulo 29).

-

Jorge Millán, Consejero Nacional de la Central Unitaria de Trabajadores,

Pág.

• “Fortalecimiento del Papel del Comercio y la Industria” (capítulo 30).

-

Jaime Dinamarca, Gerente del Área de Medio Ambiente de la Sociedad de

Fomento Fabril,

Pág.

• “La Comunidad Científica y Tecnológica” (capítulo 31).

-

Antonio Elizalde, Rector Universidad

Pág.

• ”Fortalecimiento del Papel de los Agricultores” (capítulo 32).

-

Francisca Rodríguez, Asociación Nacional de Mujeres Rurales e Indígenas,

Pág.

• “Fortalecimiento del Papel de los Agricultores” (capítulo 32).

-

Guillermo Donoso, Comité de Medio Ambiente de la

Sociedad Nacional de Agricultura,

Pág.

-

Evaluaciones Regionales de los Compromisos de Río

Pág.

5.- ANEXOS

-

Anexo 1.

Actividad Legislativa Ambiental vinculada a la Agenda 21, desde 1992 a la

Pág.

-

Anexo 2.

Río + 5, Informe de la Evaluación Ciudadana sobre los acuerdos de

Pág.

Presentación

LA

TIERRA”

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

  • L a agenda ambiental internacional es el fruto de largas décadas de demandas y propuestas ciudadanas, que se oficializaron en la política internacional a partir de la creación del Progra- ma de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), en la Reunión sobre Medio

Ambiente Humano, en Estocolmo en 1972. Esta Agenda Ambiental, fruto de la persistencia de los problemas socioambientales y de la evidencia de problemas globales como el cambio climático, evo- lucionó hacia una Agenda por la Sustentabilidad en la década de los ochenta, permitiendo instalar las demandas ambientales al interior de la agenda del desarrollo.

El proceso hacia la «Cumbre de la Tierra» realizada en Río de Janeiro en 1992, con la asistencia de 118 mandatarios de todo el mundo, marcó un hito histórico sin precedentes en el análisis, reflexión y concertación de acuerdos, bases programáticas y cooperación internacional para el desarrollo susten- table.

La firma de la Agenda 21 y de las Convenciones sobre el Cambio Climático, Desertificación y Biodiversidad, significó un compromiso integral para la restauración del ambiente y su preservación; para concretar un desarrollo económico-social en base a objetivos de justicia y equidad; y para forta- lecer y legitimar la participación de los ciudadanos en las tareas del desarrollo sustentable. Todos estos acuerdos fueron firmados por el Gobierno de Chile.

Cinco años después de Río’92, se realizó la primera evaluación sobre el cumplimiento de los compro- misos gubernamentales. A pesar de las grandes expectativas generadas en la Cumbre de la Tierra para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos del planeta, los avances en las mejoras prometidas en Río fueron relativamente pequeños entre 1992 y 1997.

En Chile, la Evaluación Nacional Río+5 fue convocada y organizada por la Red Nacional de Acción Ecológica (Renace) en enero de 1997 1 , y contó con la participación de diversas organizaciones ciuda- danas de mujeres, jóvenes, indígenas, derechos humanos, consumidores, sindicatos, académicos, médicos, profesionales, ONG’s, ambientalistas y empresarios. Todos ellos evaluaron, desde su pers- pectiva, el nivel de implementación de cada uno de los acuerdos firmados por el gobierno chileno en

Río’92.

Durante dicha jornada, se concluyó que los principales obstáculos para la implementación de la Agenda de la Sustentabilidad en Chile eran: la persistencia de un modelo de desarrollo económico centrado exclusivamente en el crecimiento económico, en la explotación excesiva de los recursos naturales y las exportaciones primarias; la falta de indicadores que pongan en evidencia la insustentabilidad am- biental y social de la política económica; la persistencia de altos niveles de pobreza por políticas que generan mala distribución del ingreso, la desigualdad en el acceso a la educación, a la salud y al empleo; la migración de campesinos e indígenas a centros urbanos; los graves límites a la democra- cia, la cual concede poquísimos espacios para la participación ciudadana y rechaza el control ciuda- dano de los poderes y de las políticas públicas; y finalmente, falta de apoyo gubernamental a políticas de descentralización y desarrollo local.

A diez años de la Cumbre de la Tierra, en agosto del 2002, Sudáfrica acogerá a la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable en Johannesburgo. La Cumbre ofrece a la comunidad internacional una importante plataforma para conseguir un nuevo apoyo en favor del desarrollo sustentable; a ella se espera que asistan unos 50.000 delegados oficiales y miembros de organizaciones no gubernamentales.

  • 1 Río+5, Informe de la Evaluación Ciudadana sobre los Acuerdos de Río, cuya síntesis figura en el anexo 2 de este libro.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

Alcanzar un desarrollo sustentable requiere la gestión integrada de las dimensiones del desarrollo relacionadas con la sociedad, el medio ambiente, la economía y la gobernabilidad. Durante el proce- so hacia la Cumbre de Johannesburgo, los ciudadanos hemos insistido en la necesidad de que los compromisos de equidad social, sustentabilidad ambiental y participación democrática establecidos en Río’92 sean efectivamente concretados. Pero los avances desde Río han sido prácticamente nu- los. Creemos necesario llamar la atención sobre la falta de visión de la comunidad internacional, en relación al marco económico aceptado en Río’92 como vehículo para implementar la sustentabilidad, el cual más bien ha sido su principal obstáculo; y también sobre la ingenuidad de no asegurar, a través de reglas vinculantes, los compromisos para financiar el desarrollo sustentable.

En base a este contexto, pensamos que el futuro de la Agenda de la Sustentabilidad depende del liderazgo de la Sociedad Civil planetaria y de que este sector pueda realmente influir cada vez más en las políticas públicas, a través de sistemas democráticos participativos. Es la tarea que enfrenta- mos hacia Johannesburgo y que seguiremos enfrentando más allá de la Cumbre de Desarrollo Sus- tentable.

Es por ello que un conjunto de organizaciones de la Sociedad Civil chilena 2 , ha convocado a una Evaluación Ciudadana de los Compromisos de Río’92, para evaluar el grado de cumplimiento gubernamental de los acuerdos firmados e identificar los principales desafíos que enfrenta Chile para avanzar hacia un desarrollo sustentable.

En la primera parte de esta publicación, que es el fruto de dicha jornada, representantes de organiza- ciones ciudadanas y del Parlamento presentan una visión sobre el proceso De Río a Johannesburgo:

avances y retrocesos de los compromisos de Río’92.

En la segunda sección, diversas organizaciones de la Sociedad Civil realizan una evaluación especí- fica de los capítulos de la Agenda 21 referidos a las Dimensiones Sociales y Económicas: pobreza, salud, educación, consumo y asentamientos humanos.

En la tercera, organizaciones ecologistas analizan los capítulos sobre Conservación y Gestión de Recursos para el Desarrollo: agricultura, deforestación, desertificación, biodiversidad, biotecnología, aguas dulces, océanos y mares, productos químicos tóxicos, y desechos sólidos y cloacles.

El libro finaliza con el análisis de los compromisos gubernamentales para el Fortalecimiento del Papel de los Grupos Principales para el Desarrollo Sustentable, en el que organizaciones de jóve- nes, mujeres, indígenas, sindicatos, campesinos, ONG‘s, empresarios, agricultores, académicos y autoridades locales evaluaron los capítulos referidos a su sector. En esta parte incluimos también una síntesis de la Evaluación Regional de la Agenda 21 desarrollada por organizaciones ciudadanas en cinco regiones del país. En dos secciones de anexo del libro incorporamos un completo cuadro con la actividad legislativa medioambiental desde Río’92 y una síntesis del Informe de la Evaluación Ciudadana de Río+5.

  • 2 Acción, Alianza por los Bosques, Anamuri, Asociación Chilena de Municipalidades, Cedem, Cet Sur, Codeff, Codeju, Cole- gio Médico, Colegio de Profesores, Conapach, Consumers International, Corporación para el Desarrollo Sustentable de las Caletas de Chile, Corporación Newen, Cut, Fundación Instituto Indígena, Fundación Lonko Kilapan, Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza, Fundación Sociedades Sustentables, Greenpeace, Iep, Instituto de Estudios Indíge- nas de la Ufro, Jundep, Odecu, Programa Chile Sustentable, Renace, Red Nacional de Ecoclubes y Universidad Bolivariana.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

El presente texto representa una contribución de las organizaciones de la Sociedad Civil chilena al seguimiento y vigilancia de la puesta en marcha de los compromisos establecidos en la Agenda 21. El Programa Chile Sustentable espera que su contenido constituya un insumo para la mayor articu- lación entre las agendas, estrategias y acciones de la Sociedad Civil y, al mismo tiempo, contribuya a generar mayor compromiso y responsabilidad de las autoridades para acelerar la implementación del desarrollo sustentable en Chile.

Una mirada crítica y reflexiva de los compromisos de Río

Thierry Lemaresquier Representante Residente Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD

  • L a necesidad de la comunidad internacional por examinar si el crecimiento económico, la equidad social y la protección del medio ambiente eran de hecho compatibles llevó, a la convocatoria, en junio de 1992 en Río de Janeiro, de la Conferencia de Naciones Unidas sobre

Medio Ambiente y Desarrollo, conocida también como la Cumbre de la Tierra. La Cumbre adoptó la denominada Agenda 21, un programa de acción que definió prioridades tanto globales, como nacio- nales y locales, para lograr sustentabilidad ambiental.

Pensar en medio ambiente y en sustentabilidad necesariamente nos lleva a reflexionar sobre «Nuestro Futuro Común» y en cómo satisfacer las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades, procurando darle a cada hombre y mujer la oportunidad de aspirar a una vida mejor. En este contexto todas y todos tenemos un rol que cumplir para “construir ese futuro”. Como Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) asumimos este desafío a través de cada una de sus oficinas, con el compromiso de todos y cada uno de sus funcionarios y funcionarias.

El desarrollo de una cultura de sustentabilidad incluye, pero va mucho más allá de la protección del medio ambiente. Implica ver todas las facetas de la estrategia de desarrollo de un país e implica incluir perspectivas de sustentabilidad en el comportamiento de todos los actores, tanto económicos como sociales, públicos y privados, nacionales y multinacionales

La Cumbre de Río dio un impulso importante en este sentido, podríamos decir que en 1992 la comu- nidad internacional sembró con la esperanza de ver frutos concretos y visibles. A esta altura, debemos analizar cómo nos ha ido en nuestra tarea; ya ha transcurrido una década y los países del mundo han estado preparando sus evaluaciones acerca de los progresos alcanzados en torno a los compromisos asumidos. Proceso que nos convocará este año en Sudáfrica, donde pondremos nuestra mirada crítica y reflexiva en los que hemos hecho, en lo mucho que nos queda por hacer y en cuál será nuestro compromiso para el futuro.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

AÑOS

“A

10

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

1

“De Río a Johanesburgo”:

avances y retrocesos de los compromisos de

RIO’92

AÑOS “A 10 DE LA CUMBRE DE LA TIERRA” 1 “De Río a Johanesburgo”: avances y

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

De la Agenda Ambiental a la Agenda por la Sustentabilidad

Sara Larraín Directora Ejecutiva del Programa Chile Sustentable

  • L a preocupación ambiental en la política internacional se inició hace 30 años. El hito inicial fue la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano, en Estocolmo en 1972, y su agenda estuvo centrada especialmente en la protección de la biodiversidad y la protec-

ción del medio ambiente humano, es decir en los espacios naturales que rodeaban los centros urbanos.

Especial atención dieron a esta reunión los países europeos, que ya enfrentaban fenómenos como la contaminación de ríos y la lluvia ácida, producto de la actividad industrial. En definitiva, la concep- ción de la agenda estaba totalmente restringida a los temas vinculados al medio ambiente que rodeaba las comunidades humanas.

Es también en la década del setenta donde se crea el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la primera institucionalidad ambiental a nivel internacional, generándose en los países desarrollados instituciones nacionales y marcos jurídicos vinculados al tema medio am- biental. Desde Estocolmo en 1972 a la Cumbre de Desarrollo Sustentable en Johannesburgo 2002 se ha desarrollado un proceso enormemente significativo, por las razones que a continuación vamos a revisar.

De Estocolmo a Río pasamos claramente desde la agenda ambiental a la agenda de la sustentabilidad, tránsito que estableció una agenda integrada de los desafíos ambientales y sociales del desarrollo. Este fue un paso estratégico y paradigmático: dejó de tratarse al medio ambiente como un sector del desarrollo y pasó a ser parte constitutiva de la problemática del desarrollo. Los fundamentos que contribuyeron a este paso, fueron el proceso vinculado al informe “Nuestro Futuro Común” - publicado en 1987- y la agenda de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo en Río de Janeiro en 1992.

El primer elemento que impulsó la transición entre la Agenda Ambiental y la Agenda de la Sustentabilidad fue la aparición de los problemas globales. En 1972 no se contaba con información sobre los cambios climáticos, recién se estaban haciendo estudios sobre la disminución de la capa de ozono, aunque sí había análisis importantes sobre la contaminación atmosférica local, la lluvia ácida, la extinción de especies y los problemas de biodiversidad. Sin embargo, no se habían comprobado los niveles globales de impacto de la actividad humana sobre el sistema general de la vida, es decir sobre los sistemas biofísicos del planeta.

Después de Estocolmo, ya en la década de los ochenta, se acumula evidencia científica sobre los problemas ambientales globales, especialmente sobre el cambio climático y la destrucción de la capa de ozono. Esto permite hacer la relación entre las problemáticas ambientales y la actividad humana en niveles sistémicos y, por lo tanto, se empiezan a identificar los problemas ambientales locales y globales como problemas o consecuencias del desarrollo.

Un segundo elemento que permitió la integración de medio ambiente y desarrollo en la agenda polí- tica internacional, dice relación con las demandas de la Sociedad Civil. Ya en la década del setenta se crean importantes organizaciones ambientalistas a nivel internacional, y en los ochenta alcanzan gran

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

notoriedad e influencia internacional. A mediados de los ochenta, las Naciones Unidas solicitan a la ministra de Noruega, Gro Bruntland, la realización de un informe sobre medio ambiente y desarrollo que identifique las relaciones entre ambos, los problemas y las áreas de acción para enfrentarlos. El Informe Bruntland llamado “Nuestro Futuro Común”, fue publicado en 1987 y estableció los lineamientos y desafíos del desarrollo que debiera enfrentar la comunidad internacional, constituyéndose en el marco temático y la agenda a ser cubierta por la Cumbre de Río’92. Con esto se cristalizó claramente el paso de la agenda ambiental a la agenda de la sustentabilidad.

Los compromisos con el Desarrollo Sustentable

A partir de Río’92, con la Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, popular- mente conocida como la “Cumbre de la Tierra”, se establecen compromisos concretos para avanzar hacia el desarrollo sustentable en la Agenda 21 -que será analizada capítulo por capítulo, durante la Evaluación Ciudadana de los Compromisos de Río’92 que iniciamos hoy- y las convenciones sobre diversidad biológica, cambio climático y desertificación.

La Convención sobre la Diversidad Biológica fue firmada por Chile en Río en 1992 y ratificada en 1995 (Ministerio de Relaciones Exteriores: DS 1963 de 1995). Pero no ha sido implementada a través de un Plan Nacional de Biodiversidad, por lo tanto, el cumplimiento del convenio de biodiversidad es un tema pendiente en nuestro país.

Asimismo, la Convención sobre Cambios Climáticos, también firmada en Río’92, fue ratificada por el Congreso Nacional en Chile en 1995 (Ministerio de Relaciones Exteriores: DS 123 de 1995). Al menos en este caso, nuestro país está al día en los informes sobre emisión de contaminantes atmosfé- ricos que los países en desarrollo deben presentar a la Secretaría de la Convención. Sin embargo, Chile no ha hecho esfuerzos para reducir el uso de combustibles fósiles o avanzar hacia políticas de eficiencia energética. Tampoco ha realizado cambios en la matriz energética hacia las fuentes renova- bles, transición energética requerida por dicho acuerdo. Nuestro país más bien ha retrocedido, aumen- tando los combustibles fósiles en su matriz energética e incorporando combustibles excesivamente contaminantes como el petcoke.

Una tercera convención firmada en Río’92 fue el Convenio de Lucha contra la Desertificación, tam- bién ratificada por el Congreso Nacional (Ministerio de Relaciones Exteriores: DS 2065 de 1997), pero no se ha logrado ningún avance aunque la situación en Chile es gravísima, debido a que la erosión es uno de los más graves problemas ambientales que afectan al país, perjudicando práctica- mente al 70% del territorio nacional.

Tampoco en el ámbito internacional ha habido avances en relación a esta convención, porque los problemas de desertificación afectan a los países más pobres y no a los países desarrollados (que en general se ubican en zonas lluviosas y templadas), por lo que hay menos financiamiento y voluntad política para dar importancia y prioridad a este tema en las negociaciones internacionales. No enfren- tar el problema de la desertificación en nuestro país constituye una situación crítica. Implementar esta convención es absolutamente necesario para proteger el suelo, la base de los recursos y ecosistemas.

El cuarto compromiso de Río son los Principios para el Desarrollo Sustentable de los Bosques, que también fue firmado por el gobierno de Chile, pero tampoco se registran avances al respecto. Este protocolo hubiera requerido que Chile diseñara el marco para una Ley de Protección del Bosque Nativo que incluyera el manejo forestal sustentable y la conservación de los ecosistemas forestales.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Finalmente, el gran compromiso de Río’92 es la Agenda 21, la que constituye una agenda integral para el desarrollo sustentable y que, al mismo tiempo, contiene los compromisos necesarios para implementarlo.

La Agenda 21 y sus capítulos

Cuarenta capítulos referidos a distintas áreas del desarrollo social, ambiental y político conforman la Agenda 21 agrupados en cuatro partes específicas, las que serán abordadas en las próximas secciones de este libro. La primera se refiere a las Dimensiones Económicas y Sociales del Desarrollo, inclu- yendo temas como pobreza, población, salud y consumo, entre otros.

La segunda sección trata de la Conservación y Gestión de los Recursos para el Desarrollo, que se concentra en la sustentabilidad ambiental propiamente tal, abordando compromisos específicos fren- te a la deforestación, agricultura, diversidad biológica, biotecnología, océanos y mares, agua dulce, productos químicos tóxicos, desechos sólidos y cloacales, etc.

La tercera sección de la Agenda 21 trata sobre el Fortalecimiento del Papel de los Grupos Principales y es la gran novedad desde la perspectiva política en la agenda internacional de Río’92. Allí se destaca que el desarrollo sustentable no es posible de implementar sólo a través de los aparatos estatales y que se requiere del fortalecimiento de los actores principales -entre los que están las mujeres, jóvenes, indígenas, ONG’s, autoridades locales, trabajadores, agricultores, industria y co- mercio, ciencia y la tecnología- para que éste sea efectivo.

La última sección de la Agenda 21 tiene que ver con los Medios de Ejecución para el Desarrollo Sustentable, donde se incluye la educación, la ciencia, los medios de trasferencia tecnológica y el financiamiento.

Frente a los compromisos establecidos en cada uno de los capítulos de la Agenda 21, el gobierno de Chile debe hacer una evaluación sobre su cumplimiento y llevar este informe a la Cumbre de Desa- rrollo Sustentable de Johannesburgo a fines de agosto del año en curso.

Paralelamente, en la Conferencia de Evaluación Ciudadana de los Compromisos de Río’92 los dis- tintos sectores sociales que están trabajando en nuestro país en las áreas que cubre la Agenda 21, presentarán la evaluación de los compromisos gubernamentales establecidos en cada capítulo, desde la perspectiva de la ciudadanía.

La definición de la Sustentabilidad

Es a partir de la estructura de la Agenda 21 que se establecen las definiciones sobre desarrollo susten- table y ellas se refieren a tres prioridades que deben implementarse simultánea y sistémicamente: la equidad social, que es abordada en los capítulos referidos a las Dimensiones Sociales del Desarrollo en la Agenda 21; sustentabilidad ambiental, desarrollada en la sección de Conservación y Gestión de Recursos para el Desarrollo; y la gobernabilidad democrática, en la referida al Fortalecimiento de los Actores Principales. La cuarta sección de la agenda se refiere a los Medios de Ejecución (educación, ciencia, tecnología) para avanzar en las tres prioridades antes señaladas.

Éstos son los componentes de la definición de desarrollo sustentable a la que adhieren las organiza- ciones ciudadanas. Por el contrario, los gobiernos han asumido una definición del desarrollo susten-

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

table que coincide con la Sociedad Civil sólo en los dos primeros requisitos: equidad social y sustentabilidad ambiental; pero integra un tercer elemento –el económico- que establece el creci- miento económico como tercera condición de sustentabilidad, por lo que en definitiva se conserva la noción tradicional del desarrollo asociado al crecimiento económico, perdiéndose la prioridad por avanzar hacia una sustentabilidad definida por decisiones democráticas.

Desde la perspectiva de la Sociedad Civil, el crecimiento económico es incompatible con la sustentabilidad del desarrollo. Esto, porque se debe enfrentar el desafío de los límites físicos del planeta y, por lo tanto, desarrollar una economía acorde con la sustentabilidad ambiental y con los objetivos de equidad social. Por ello, la economía no es un requisito de sustentabilidad, sino un medio de ejecución para avanzar hacia sociedades sustentables. Las políticas económicas como medios para lograr el sustento, el bienestar social y permitir la sustentabilidad ambiental deben definirse democrá- ticamente.

Equidad social Sustentabilidad Participación Ambiental Democrática
Equidad social
Sustentabilidad
Participación
Ambiental
Democrática
Evaluación Ciudadana de los Compromisos de RIO`92 table que coincide con la Sociedad Civil sólo en

La primera evaluación de los compromisos de Río

Cinco años después de la firma de los compromisos de la «Cumbre de la Tierra», en 1997, se realizó a nivel internacional una evaluación de los compromisos suscritos por los gobiernos en Río’92. Esta evaluación llamada Río+5, fue organizada en Chile por la Red Nacional de Acción Ecológica (Rena- ce) en representación de la Sociedad Civil.

En dicha reunión, se evaluaron tanto las convenciones como la Agenda 21, se identificaron los obstá- culos y se elaboraron recomendaciones para avanzar hacia la sustentabilidad. En esa ocasión, se plantearon como impedimentos para implementar el desarrollo sustentable: la persistencia de una política económica basada en la explotación intensiva de los recursos naturales; la falta de voluntad política de los gobiernos para asumir los desafíos de equidad y protección ambiental de la sustentabilidad; la ausencia de indicadores que pongan en evidencia la in-sustentabilidad ambiental y social del modelo de desarrollo chileno.

Asimismo, en la evaluación Río + 5 se afirmó que la democracia se veía limitada por la ausencia de espacio a la participación ciudadana; la falta de información pública sobre las decisiones guberna- mentales y sobre los efectos de las actividades contaminantes; además del rechazo al control ciudada- no en las políticas públicas.

Otro tema destacado en la evaluación Río + 5 en Chile fue la persistencia de altos niveles de pobreza, como consecuencia de las políticas de mala distribución del ingreso del modelo económico; además de grandes desigualdades en el acceso a la salud, a la educación y al empleo, lo que es agravado por bajos salarios, migración de agricultores hacia centro urbanos y la falta de apoyo gubernamental a las políticas de descentralización y de desarrollo local. Esos fueron algunos de los principales obstáculos que se evidenciaron en la evaluación de Río+5, en el año 1997.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Esperamos que actualmente en el año 2002, en esta evaluación ciudadana podamos identificar los obstáculos más persistentes desde 1997 para avanzar hacia el desarrollo sustentable y realizar las recomendaciones para removerlos.

El lento camino de las negociaciones

Hoy estamos frente a la próxima Cumbre de Desarrollo Sustentable, a realizarse la última semana de agosto en Johannesburgo, Sudáfrica. La diferencia con la Cumbre de la Tierra de Río’92 es un cambio en el nombre de la cumbre, lo que al menos revela una nueva voluntad política, ya no de presentar el medio ambiente por un lado y el desarrollo por otro, sino que -al menos conceptualmente- integrar ambos elementos. Existe una transición entre la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo de 1992 y la Cumbre de Desarrollo Sustentable del 2002.

En el discurso y en la formulación de los planteamientos se ve una voluntad de avanzar para unir ambos conceptos, sin embargo el escenario que nosotros vemos no es auspicioso. Lamentablemente, quienes vienen llegando de la reunión del Comité Preparatorio de la Cumbre de Johannesburgo, realizada en Bali (Indonesia), pueden confirmar que hoy las negociaciones no están avanzando. Existe mucha ten- sión entre los países del Norte y los países del Sur, específicamente entre los países industrializados y el Grupo de los 77 (G-77), por la agenda social y la agenda ambiental del desarrollo.

Ambos desafíos son cruciales y deben enfrentarse simultáneamente para avanzar hacia sociedades sustentables, pero hasta ahora se ha sacrificado lo social en la agenda del Norte y lo ambiental en la agenda del Sur.

El tema de la pobreza es la primera prioridad de Johannesburgo, y es bueno que así sea, pero las argumentaciones que se están dando y las vías que se proponen para solucionar la pobreza por parte del G-77 es más de lo mismo: más apertura de mercado, más crecimiento económico, más comercio y nuevas inversiones, lo que no ha garantizado en estos diez años avanzar en la solución del proble- ma, ni tampoco ha ayudado a mejorar los niveles de equidad. Por lo tanto, ahí tenemos un discurso absolutamente absoleto del G-77 y que no promete demasiado para solucionar la pobreza y avanzar hacia la equidad.

Esta agenda pro apertura de mercado que prioriza los desafios de la pobreza y rechaza los ambienta- les, es también una agenda reactiva a la política internacional -especialmente de los países del Norte- que ha concentrado los desafios ambientales en enfoques sectorialistas y fragmentados de la agenda ambiental; ello, sin integrar los desafíos sociales de la política ambiental y sin considerar los compro- misos financieros que permitan a los países del Sur avanzar en la agenda ambiental y social. Así, los del Sur corremos el peligro de no avanzar, sino retroceder en lo ambiental, lo que no es bueno para el desarrollo, sin embargo, es justificable pues se ha buscado poder negociar con los países del Norte compromisos concretos hasta ahora no cumplidos.

Hasta ahora, no hay ningún compromiso de los países del Norte para ayudarnos a superar la pobreza o para aliviar la deuda externa; no hay regulaciones para evitar la continua baja de precios de las materias primas en el mercado internacional y tampoco hay voluntad política para aportar el 0,7% del PIB de sus economías, para concretar la cooperación al desarrollo que prometieron en Río’92.

Asimismo, tenemos el caso de liderazgos negativos como es el de Estados Unidos, que además de no ratificar la Convención de Cambio Climático, la Convención de Biodiversidad, el Protocolo de Kioto

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

y tampoco el Protocolo de Bioseguridad, está bloqueando cualquier compromiso ambiental multilateral. Todo ello, incluso sabiendo que los mayores impactos del fenómeno del cambio climático -temporales, aumento de temperatura, inundaciones, etc.- afectarán más a los países en desarrollo, pues éstos no tienen recursos para construir la infraestructura que se requiere, hoy y en el futuro, para enfrentar dichos fenómenos; algunos de éstos son muy parecidos a los ocurridos hace dos semanas en Chile y se están manifestando desde mediados de la década pasada en India, Bangladesh, China y otros países.

Un diagnóstico poco auspicioso

El escenario no se vislumbra nada fácil. Lo que vemos como característica de la actual modalidad de desarrollo basada en mecanismos de mercado, son tendencias opuestas a los objetivos del desarrollo sustentable. Lo primero que se constata es un empeoramiento de la inequidad social a nivel mundial, incluso de acuerdo a las cifras de las instituciones oficiales.

El último reporte sobre el desarrollo 2000- 2001 del Banco Mundial muestra un empeoramiento de la inequidad, señalando que de los 6.000 millones de habitantes del planeta, la mitad vive con menos de dos dólares al día y 1.200 millones de seres humanos -la cuarta parte de la humanidad- vive con menos de un dólar al día. Es decir, hay una situación de pobreza e indigencia que es absolutamente medible en los indicadores del Banco Mundial, el cual recoge las cifras nacionales oficiales.

El mismo banco reconoce que las cifras de desigualdad también han empeorado, ya que los ingresos promedio de los veinte países más ricos actualmente es 37 veces mayor que el de las veinte econo- mías más pobres; es decir, la inequidad no sólo es posible de confirmar al interior de los países, sino también entre las economías de las naciones desarrolladas y en desarrollo.

La segunda evidencia de insustentabilidad, es la persistencia de la degradación ambiental después de Río’92. Ésta no sólo es una constatación de los científicos y de las ONG’s, sino que todos los infor- mes oficiales reconocen esta situación, lo que es especialmente grave para países en desarrollo como el nuestro. Nuevamente, las cifras del Banco Mundial para países en desarrollo y en transición como Chile, señalan que los costos por degradación ambiental que enfrentan estas naciones equivalen al 4% y 8% del Producto Interno Bruto anual, aproximadamente. Esto es mucho más que el crecimiento de la economía que nosotros estamos logrando, por lo cual el desarrollo económico que estamos tenien- do es regresivo. Continuar la misma tendencia implica que a cualquier nivel de crecimiento que alcancemos hay que restarle los costos de degradación ambiental anual. Estos antecedentes dan cuen- ta de que el diagnóstico global que se hace diez años después de Río’92 está lejos de ser auspicioso.

Finalmente, dado el proceso de globalización económica y la forma como se están tomando las decisiones sobre comercio, inversiones, propiedad intelectual, agricultura y servicios, entre otros; y debido a cómo se están creando las nuevas reglas e instituciones a partir de los acuerdos del GATT y la Reunión de Marraquech en 1994, se ha generado una degradación de la gobernabilidad democrá- tica. Es decir, hoy existe mucho menos control de los ciudadanos sobre sus propios gobiernos, como consecuencia de estas reglas internacionales vinculadas a la globalización económica. Esta situación también se puede constatar en documentos internacionales, como los de Naciones Unidas, donde se diagnostica una degradación de la gobernabilidad democrática.

En forma no oficial también se reconoce una creciente tensión entre los dos sistemas de gobierno que hoy día rigen en el ámbito mundial: el sistema de Naciones Unidas y las regulaciones de las institu- ciones de Bretton Woods, especialmente del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mun- dial (BM) y de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Ambos regímenes no son sinérgicos,

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

sino contradictorios. Un ejemplo de esto son las tensiones entre los intentos de Naciones Unidas de hacer avanzar la seguridad alimentaria o asegurar los derechos laborales consagrados en la Organiza- ción Internacional del Trabajo (OIT) y los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio (OMC) tratando de desregularlos.

Producto de todos estos antecedentes, resulta preocupante el aumento de la vulnerabilidad, tanto de las poblaciones humanas como de las economías y de los sistemas políticos, aumentando así los niveles de inseguridad a nivel global. De hecho, acontecimientos como los ocurridos el 11 de sep- tiembre pasado en Estados Unidos y las reacciones políticas y armadas que les sucedieron, ya no son excepcionales y podemos esperar mayores problemas de vulnerabilidad, inseguridad e ingobernabilidad en el futuro.

A pesar de este diagnóstico, hay poca voluntad para una cooperación política y financiera internacio- nal que permita resolver los problemas de equidad social y vulnerabilidad ambiental.

El desafío de avanzar hacia sociedades sustentables

GLOBALIZACIÓN

SUSTENTABILIDAD

“A 10 AÑOS DE LA CUMBRE DE LA TIERRA” sino contradictorios. Un ejemplo de esto son

OBJETIVO Desarrollo = Crecimiento Económico (aumento de PIB)

OBJETIVO Desarrollo = Sociedades Sustentables en un Planeta Limitado

“A 10 AÑOS DE LA CUMBRE DE LA TIERRA” sino contradictorios. Un ejemplo de esto son
 

RESULTADOS OBTENIDOS

   

RESULTADOS ESPERADOS

Aumento de la Pobreza

Uso Sustentable del Patrimonio Natural

Reducción del Patrimonio Natural

Equidad y Justicia Social

Degradación de la Gobernabilidad

Profundización de la Democracia

Para terminar, quisiera aportar al debate con estos cuadros que hicimos en el Programa Chile Susten- table. Ellos nos muestran, por un lado, que estamos en el marco de una globalización orientada por una concepción de desarrollo cuyo objetivo es el crecimiento económico. Esta opción de desarrollo, al menos desde Río 92, ha tenido como resultados inequidad, insustentabilidad y degradación políti- ca; realidades claramente contrarias a la sustentabilidad y a los requisitos establecidos en la Agenda 21, en la Cumbre de la Tierra.

Por otro lado, tenemos un escenario de sustentabilidad cuyo objetivo es avanzar hacia sociedades sustentables. Ésta es una posibilidad aún no concretada, pero es el escenario del mundo que quere- mos: una sociedad con equidad social, sustentabilidad ambiental y participación democrática. Los desafíos que enfrentamos implican un trabajo muy duro, pues sin la concurrencia de la Sociedad Civil

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

será muy difícil, por no decir imposible, que esta realidad pueda concretarse. Esto, porque -como vimos- con la globalización actual la tendencia es hacia un empeoramiento de la situación de inequidad, del ambiente y de la democracia.

Quiero agradecer la presencia de todos ustedes en esta jornada de evaluación ciudadana. Con esta breve presentación doy por concluida mi tarea de dar un marco general para esta conferencia. Ahora es el momento en que ustedes, representantes de ONG’s, de sindicatos, organizaciones sociales, em- presariales, profesionales y académicas presenten la evaluación sobre el cumplimiento gubernamen- tal de los compromisos de Río’92 en relación a los sectores en que cada uno de ustedes desarrolla su accionar. Los invito a asumir el desafío de seguir impulsando los valores de la sustentabilidad para construir un mundo más equitativo, justo y solidario.-

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Preparativos para Johannesburgo

Gianni López R. Director Nacional de la Comisión Nacional del Medio Ambiental CONAMA

P oder avanzar en cuestiones tan desafiantes como la sustentabilidad, pasa por resolver los pro- blemas del día a día (que muchas veces capturan la atención o la demanda de todos) y, a la vez, tener una visión de mediano y largo plazo para ir resolviendo las dificultades desde una

perspectiva de país. Desde un punto de vista estrictamente ambiental, Chile ha tenido una discusión muy concentrada en lo cotidiano y tal vez hemos perdido la virtud de discutir las cosas con una mirada más amplia, lo que nos permitiría avanzar en los desafíos que enfrentamos como nación.

Justamente para no perder la perspectiva, quisiera compartir con ustedes algunos importantes ele- mentos que resaltan de la última reunión preparatoria de la Cumbre de Johannesburgo: en ese encuen- tro internacional, realizado en junio en Indonesia, se reafirmó el compromiso de lograr el desarrollo sustentable, para que los países puedan alcanzar el bienestar de sus habitantes.

Sin embargo, nuestro diagnóstico es que hemos logrado en los últimos diez años resultados muy relevantes en esa área. En ese sentido, resulta interesante revisar el Informe del Programa de Nacio- nes Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), Geo3, en el que se hace un balance del sistema medioambiental para el planeta y también se evalúa el resto de los desafíos de la Agenda 21, sobre todo, los que se refieren a la superación de la pobreza y al desarrollo económico.

Hoy es más urgente que nunca establecer las condiciones para un desarrollo sustentable. Sin embar- go, las diferencias sobre las formas de implementación son también más acentuadas que antes. Este aspecto fue uno de los más complejos en la discusión en Indonesia. Ponerse de acuerdo en qué es necesario para la sustentabilidad del planeta, en los próximos diez años, ya es difícil; pero, ciertamen- te, es más difícil todavía llegar a acuerdos en cómo lo vamos a hacer.

Lamentablemente, en relación a la implementación de las políticas de sustentabilidad se han ido generando diferencias cada vez más fuertes entre los países en vías de desarrollo y los desarrollados:

mientras los primeros solicitan más recursos, los segundos son cada vez más exigentes en las condi- ciones para la entrega de dichos recursos.

Quienes formamos parte de la delegación chilena participante en Indonesia, quedamos muy compla- cidos por la incorporación de temas importantes para nuestro país en el Plan de Acción que firmarán los Presidentes en Johannesburgo. Entre ellos, destacan la exigencia de regulaciones mucho más fuertes en el transporte de sustancias nucleares (tema que incluimos nosotros, con apoyo de Nueva Zelandia), y la protección de las especies migratorias marinas más allá de las 200 millas. Hay una serie de condiciones para la sustentabilidad que Chile y otros países han logrado incorporar en el plan en la defensa de actividades propias, como por ejemplo la minería, planteada como un motor de desarrollo que puede ser compatible con el medio ambiente.

La particularidad del caso chileno

En Indonesia, quedamos con sabor dulce respecto a los temas que nos interesan como país, pero amargo en relación a lo global. Sin ánimo de pecar de optimistas, tenemos la convicción de que las oportunidades para Chile son muy distintas a las de otros países, y la percepción externa es mucho más positiva que la interna. Esto lo pudimos confirmar en Sao Paulo, en la reunión preparatoria del Plan de Acción de América Latina y el Caribe, en miras a Johannesburgo.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

En esa reunión, al hacerse la evaluación sobre la temática de pobreza en Latinoamérica, Chile resultó ser el único país que la ha disminuido desde Río’92 (aunque reconocemos que aún queda mucho por hacer). Tanto los Ministros de Medio Ambiente de Latinoamérica, como los funcionarios del PNUMA destacaron la situación de Chile en este tema, reconociendo nuestro liderazgo en la región.

El informe Geo3 del PNUMA sobre el estado del medio ambiente, muestra un desfavorable panorama en Latinoamérica; sin embargo, en muchos aspectos destaca que en el caso de Chile, la situación es mejor.

Poner énfasis en esta particularidad resulta indispensable al momento de generar acuerdos y saber dónde están los verdaderos desafíos. Por ejemplo, si hacemos una discusión sobre los desechos, en el resto de Latinoamérica la cuestión no es la disposición final de ellos ni se analiza si el 50% de los residuos se van al relleno sanitario o a sitios como Lepanto, como en nuestro país; sino que se aborda el tema de la recolección de la basura, que en la región sólo es recogida en un 70%. En dicho informe del PNUMA, cuando se hace referencia a algún país sudamericano, la única capital de la región que aparece con todos sus residuos recogidos es Santiago de Chile. Aquí hay un esfuerzo importante que no podemos desconocer como país, el desafío es reconocer que ha habido avances sin ignorar los estancamientos, ejercicio necesario para poner el énfasis en aquello en lo que nos hemos ido quedan- do atrás.

Escenarios posibles para el planeta

El informe Geo 3 plantea cuatro escenarios posibles para el planeta: el primero es aquel donde lo que más importa es el mercado; en el segundo, lo es la seguridad; en el tercero, se priorizan las acciones para enfrentar los problemas medioambientales; y en el cuarto escenario la prioridad es la sustentabilidad.

El análisis de Naciones Unidas, en este sentido, es que el único escenario que puede entregar soluciones viables desde el punto de vista ambiental al planeta es el que pone en primer lugar de prioridad a la sustentabilidad.

Considerando el crecimiento de la población mundial y de sus necesidades, ciertamente vamos a tener una situación ambiental mundial compleja en los próximos veinte años, por lo cual el desafío es generar políticas públicas que permitan asegurar la sustentabilidad, haciendo uso de distintos elementos que ofrece el mercado hoy en día, pero dentro de un concepto más amplio de planifica- ción y puesta al servicio del país.

Por ejemplo, difícilmente un país puede ser sustentable si no es capaz de definir cuáles son los usos que pretende darle a su territorio, razón por la cual firmamos un acuerdo con el Ministerio de Vivienda para que la planificación de un territorio se traduzca en una cuestión real.

Otro ejemplo dice relación con el tema del agua. Mientras éste es crítico para continentes enteros, especialmente en lo que respecta al tratamiento y disposición de las aguas, en Chile actualmente estamos tratando el 35% de las aguas servidas y llegaremos al 80% el 2005.

En fin, si revisamos la información disponible, somos un país con grandes oportunidades, que por cierto tiene problemas, pero también cuenta con las condiciones y la voluntad para implementar nuevas políticas. Por ello, ésta es una buena ocasión para invitarlos a construir respuestas utilizan- do las potencialidades de la región y, en particular, del país.-

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Nuevos Instrumentos para la Sustentabilidad

Diputado Leopoldo Sánchez Vicepresidente Comisión de Medio Ambiente Cámara de Diputados

Q uisiera comenzar felicitando al Programa Chile Sustentable y a todos quienes han hecho posible esta importante iniciativa, puesto que sin lugar a dudas el transcurso de una década desde que se realizó la Cumbre de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, constituye una oportunidad muy significativa para intentar hacer una evaluación sobre el

cumplimiento de los compromisos adquiridos en Río de Janeiro, el año 1992.

Como miembro y Vicepresidente de la Comisión de Recursos Naturales, Bienes Nacionales y Medio Ambiente de la Cámara de Diputados, cuyo presidente me ha encargado que lo represente, resulta verdaderamente enriquecedor poder recibir las inquietudes y planteamientos de la Sociedad Civil, de manera de encauzar y profundizar la discusión sobre la temática ambiental, para finalmente traducirla en proyectos de ley que representen verdaderamente el sentir de la ciudadanía.

No resulta fácil efectuar una evaluación de lo que han sido estos diez años desde que se realizó la Cumbre de la Tierra, porque el tema también se relaciona con las expectativas que se cifraron en los gobiernos de la Concertación, de la cual formo parte, por la recuperación de la democracia. Durante estos gobiernos tal vez el desafío más importante ha sido y sigue siendo cómo derrotar la pobreza que azota a gran parte de la población, creando nuevas fuentes de trabajo, mejorando la educación, la salud, incorporando valores como el respeto por las distintas culturas que integran la nación y la valoración de la diversidad cultural.

Todos estos aspectos se vieron plasmados en gran medida en el Mensaje con que S.E. el Presidente de la República se dirigió al país el 21 de mayo, donde los aspectos fundamentales fueron los temas relativos al crecimiento económico, equidad y justicia social.

Especial mención hizo el Presidente Lagos al tema ambiental, en donde junto con recalcar la necesi- dad de vivir en un país más humano, hizo hincapié en la calidad de vida de los chilenos, en cuanto a vivir bajo un techo digno, respirar un aire puro y gozar de tiempo libre que pueda encausarse a través de actividades culturales al alcance de todo compatriota.

Ayudar a los más pobres resulta una tarea ineludible. En 1990, el 40% de las familias vivía en la pobreza, mientras que el año 2002 esta cifra logró rebajarse a un 20,6%. Es decir, la reducción ha alcanzado a la mitad durante esta última década, cifra nada despreciable al tenor de los escenarios regionales, pero no suficiente para las familias de menores recursos, las cuales se han visto una vez más afectadas duramente por las últimas inclemencias climáticas.

Además, el 6% de la población pobre continúa en condiciones de miseria, es decir, 850.000 personas siguen viviendo en situación de indigencia: población que se sitúa bajo la línea del hambre. Estas 200.000 familias se encuentran fuera de la red social, muchas veces por desconocimiento de los beneficios que pueden solicitar, como son los subsidios, pensiones asistenciales, etc.

En suma, para poder comenzar a abordar el tema del desarrollo sustentable, es imperioso considerar, en primer término, todo lo concerniente a la dignidad de la persona humana. A partir de allí, se podrá comprender el drama que vive a diario una gran parte de la población mundial.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

Instrumentos legales más relevantes

El tratamiento de la contaminación, que afecta en gran medida a las grandes urbes y muy especial- mente a la Región Metropolitana, presenta deficiencias graves como en el caso de los combustibles, aspecto que resulta ineludible de abordar si se quiere avanzar en el tema de la descontaminación del aire de Santiago, lo mismo que la optimización del parque automotriz y del transporte público. Un logro importante ha sido la eliminación de la gasolina con plomo y el expendio de diesel con un 70% menos de azufre, así como la futura expansión del metro, con la construcción de la línea 4 entre Vespucio y Puente Alto.

Dentro de los logros, quisiera destacar en primer lugar la dictación de la Nº 19.253 sobre Protección, Fomento y Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la Ley Nº 19.300 sobre Bases del Medio Ambiente, como los instrumentos legales más importantes.

Este último cuerpo fijó el marco legal sobre la temática, pero a ocho años de haber sido dictado evidencia claros signos de debilidad, especialmente en lo que dice relación con la institucionalidad, asunto que ha sido recogido por Conama al preparar un texto modificatorio más acorde con la reali- dad y la experiencia vivida en estos años.

Chile, como país primordialmente minero, también ha experimentado avances en el tema incluyendo tecnologías más amigables para la preservación del medio ambiente. Del mismo modo, la incorpora- ción del gas natural también es un hecho relevante. Tal vez un tema que ha experimentado un menor avance y que afecta a un alto número de chilenos especialmente en los sectores rurales, es el trata- miento de las aguas servidas, situación que está en vías de revertirse.

Tareas pendientes

En cuanto a las carencias más importantes, es necesario destacar la falta de una legislación sobre bosque nativo y de un Código de Aguas moderno, más acorde con la realidad, que regule y preserve de un modo más eficiente los recursos hídricos.

Preocupante, por decir lo menos, resultan las malas condiciones en que se ha habilitado el relleno de Santa Marta, deficiencias que la Comisión de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Cámara pudo constatar durante su visita inspectiva y que quedaron nuevamente en evidencia con los últimos temporales.

En lo que dice relación con la evaluación de los compromisos adquiridos en Río de Janeiro, si bien es cierto en nuestro país se han experimentado avances importantes, éstos no resultan del todo suficientes.

Dentro de los acuerdos que adquirió Chile en materia de convenios internacionales, cabe destacar la ratificación por parte del Congreso Nacional de tres importantes instrumentos, como son el Convenio sobre la Diversidad Biológica, el Convenio sobre la Desertificación y la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Distinta suerte ha corrido el Protocolo de Kioto, el cual se encuentra en segundo trámite constitucional en el Senado y se espera que sea aprobado pronto en la Comisión de Relaciones Exteriores.

Conjugar desarrollo y medio ambiente es todavía una cuestión difícil de resolver, más aún si se parte de la base que nuestro país presenta una economía sana en comparación con otros países del Cono Sur, pero muy vulnerable frente a la situación internacional y a los cambios e inestabilidades políticas que han afectado a los países vecinos.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Expectativas de generaciones futuras

Nuestra Ley Marco de Medio Ambiente define desarrollo sustentable como el proceso de mejora- miento sostenido y equitativo de la calidad de vida de las personas, fundado en medidas apropiadas de conservación y protección del medio ambiente, de manera de no comprometer las expectativas de las generaciones futuras. Tarea de por sí compleja, si se considera que los intereses en juego son muchas veces contrapuestos y escasamente compartidos, dado que la mayoría de ellos incide en el uso de los recursos naturales críticos, como agua, suelo y energía.

Normalmente, la población focaliza la solución de los problemas en el Estado, con un concepto paternalista y bastante obsoleto, y en pocas ocasiones está dispuesta a sacrificar algunas comodidades en pos del beneficio común. ¿Quiénes están dispuestos a utilizar la movilización pública en aras de disminuir la contaminación en la Región Metropolitana? Me atrevo a decir que muy pocos.

El tema ambiental es una dimensión que concierne a toda la población, sin distinción de edad, sexo o condición. Así también debiera entenderse en cuanto a la responsabilidad que le cabe a cada uno de nosotros en el cuidado y respeto por el medio ambiente. El Estado debiera abocarse, principalmente, a cimentar las bases que permitan consagrar un proceso de mejoramiento sostenido y equitativo de la calidad de vida de las personas, fundado en medidas apropiadas de conservación y protección del medio ambiente. Se requiere no comprometer las expectativas de las generaciones futuras, a través de mecanismos que tiendan a perfeccionar la institucionalidad vigente y que, en definitiva, consideren las reales necesidades de la población, a través de un amplio proceso de participación en donde la dignidad humana esté siempre presente.

En suma, se trata de sentar las bases para obtener un equilibrio dinámico entre el desarrollo económi- co-social y la protección ambiental, a través de un marco institucional adecuado. Se deben crear incentivos para proteger los recursos naturales a través de una regulación que incremente la fiscaliza- ción, la participación ciudadana y que se base en una visión futurista y preventiva, donde la educación y la capacitación jueguen un rol preponderante, de manera de que las personas efectivamente puedan tener acceso a una mejor calidad de vida.

Con respecto a las dimensiones sociales y culturales, la incorporación de la mujer en actividades remuneradas también ha experimentado un incremento considerable. Las temporeras constituyen un importante sector, cuya actividad ha sido reconocida y tutelada al amparo de una legislación incipien- te que ha sido recogida por el Código del Trabajo dentro del marco de las últimas reformas laborales aprobadas.

No ahondaré en la evaluación de los distintos compromisos, puesto que será una materia que cada uno de los especialistas convocados desarrollará in extenso. Pero los resultados de dicha evaluación y las propuestas que emerjan constituirán, sin lugar a dudas, elementos fundamentales para un compromi- so aún mayor en el quehacer parlamentario, especialmente en aquellas materias de tanta importancia como las que se analizarán en esta jornada.-

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Análisis de los Compromisos desde el Poder Legislativo

Senador Antonio Horvath Presidente Comisión de Medio Ambiente del Senado

A nombre de la Comisión de Medio Ambiente del Senado, agradezco la posibilidad de partici- par y co-patrocinar esta Conferencia de Evaluación Ciudadana de los Compromisos de Río’92, por cuanto creemos en la relevancia de la participación y la apreciación ciudadana, que ejerce

un control y sana presión sobre las instituciones y autoridades del Estado. Compartir una evaluación de estos compromisos desde nuestra Comisión, puede resultar enriquecedor para el debate y las con- clusiones de este seminario.

Chile se ha caracterizado por una apertura creciente de su economía, proceso que no siempre ha respetado la condición ambiental ni ha valorado la identidad y diversidad de nuestros conciudadanos. A pesar de la importante disminución de la pobreza en nuestro país, el proceso se ha visto frenado e incluso han aumentado los casos de indigencia. Los programas para mejorar el acceso a la educación, capacitación, oportunidades de empleo y focalización de los recursos requieren ser perfeccionados. En cuanto a la salud, ha habido un importante aporte de fondos para infraestructura y servicios, sin embargo ello no se ha traducido en un aumento proporcional de las atenciones prestadas.

Las cifras preliminares del Censo recientemente realizado señalan una disminución en la ruralidad a 13,3%, un aumento de la concentración urbana principalmente en la Región Metropolitana y una disminución inesperada del crecimiento económico.

Asimismo, se ha avanzado en cuanto a los derechos y patrones de consumo debiendo aumentarse el grado de información para decisiones más apropiadas.

En los asentamientos humanos y en las actividades productivas, Chile aún carece de una políti- ca y de una Ley Marco de Ordenamiento Territorial: el porcentaje de viviendas según el último Censo subió más que la población, en un 31,6 %.

La aplicación de la Ley General de Bases del Medio Ambiente ha dejado en evidencia sus fortalezas y también sus debilidades, por lo cual se requiere una urgente readecuación de ella. Esta legislación no considera, ni menos incentiva, alternativas como localización y tecnología, las decisiones desvinculan lo técnico de lo político y se presentan usualmente como compromisos a futuro; y final- mente, los consultores que realizan los estudios de Evaluación de Impacto Ambiental, por buenos que sean, son contratados por los encargados del proyecto.

Además, según dicha ley, la participación ciudadana no es vinculante con las decisiones. Asimismo, hay poco apoyo a las comunidades afectadas por el desarrollo de proyectos, lo que se traduce en presiones, conflictos, negociaciones y juicios, situaciones no deseables para ninguna de las partes.

La institucionalidad de un Director Ejecutivo de Conama frente a 13 ministerios y 28 servicios públi- cos lo convierte en un malabarista que no debe perder el camino y sustentarse “él también”. Para tener una autoridad ambiental se requiere jerarquizar más la Conama y reagrupar a los ministerios.

Estado de avance en materia legislativa

Chile es uno de los países que enfrenta un mayor deterioro de la capa de ozono y sufre los efectos del

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

cambio climático ocasionado por el efecto invernadero. La erosión y la desertificación comprometen más de 48 millones de hectáreas, más del 50% de la superficie de Chile continental. Los niveles de forestación son bajos a pesar de la vigencia del DL 701, de hecho en los últimos años se ha quemado más de lo que se ha plantado, y la Ley de Bosque Nativo espera las indicaciones y urgencias del Ejecutivo desde hace más de ocho años.

Siendo Chile un país esencialmente de montaña, no tiene una política ni ley para un manejo integrado de cuencas constituidas por un porcentaje mayor de torrentes que bajan de la cordillera al mar.

En cuanto a la agricultura, los incentivos para activarla no resultan suficientes, dada la competencia de los productos agrícolas de países desarrollados. El mundo rural y agrícola del país encuentra un desafío positivo en la producción limpia, natural y orgánica; asimismo, el mejoramiento de la infor- mación, la accesibilidad física y la energía podrán generar un mayor desarrollo de la ruralidad.

La diversidad biológica se ha intentado cautelar a través del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas por el Estado (cuya ley falta), de los Parques y Reservas Marinas (la ley existe, pero no se aplica) y a través de mociones parlamentarias que evitan y regulan los Organismos Genéticamente Modificados y Transgénicos, la Protección y Bienestar Animal, la Protección del Árbol y, finalmente, la Protección a la Vida Silvestre (Ley de Caza).

Chile, como país oceánico que ocupa un cuadrante del Pacífico, ha introducido en su legislación el mar presencial, el posicionador satelital para administrar mejor sus pesquerías; sin embargo, se re- quiere de la Zonificación del Borde Costero (Ordenamiento Territorial) y de la protección de nuestro territorio de tránsito de naves con cargas peligrosas y radiactivas. En el área de los recursos pesqueros, actualmente existen cinco regímenes de pesca, pero aún no se recuperan los recursos marinos pelágicos, demersales y bentónicos sobreexplotados. La acuicultura ha mostrado un fuerte dinamismo y también requiere de un ordenamiento territorial y manejo ambiental, cuyo reglamento se dictó recientemente.

Siguiendo con el estado de avance de la legislación de relevancia ambiental, encontramos que el Código de Aguas se encuentra en un largo trámite legislativo y contempla conceptos como el caudal ecológico y manejo integrado de cuencas (lo que está pendiente) y el pago de patentes por derechos de aguas a nivel local y regional (que no tiene urgencia del Ejecutivo).

La prohibición y regulación de desechos peligrosos está en tercer trámite legislativo en la Cámara de Diputados; los desechos radiactivos tienen un veto presidencial que deseamos rechazar a fin de tener una ley que nos defienda de esta amenaza. Los residuos sólidos requieren de un ordenamiento territorial en su localización. Logramos un incentivo en la Ley Municipal para su reciclaje y manejo ambiental, y hay un compromiso de llegar a un 80% de las aguas tratadas en el año 2006.

Análisis y propuestas económico-sociales

La mujer y la perspectiva de género han logrado ganar los espacios que en justicia le corresponden, al grado que es posible pensar para el futuro en un Servicio Nacional del Hombre; hay estímulos cada vez mayores para la protección de la infancia desde su gestación. Con respecto al aspecto cultural, se avanzó con la Ley Indígena, Ley de Cultos y Legislación Laboral.

En cuanto a la ciencia y tecnología, en nuestro país no se invierte en esas áreas ni hay un reconoci- miento de su importancia proporcional al nivel económico chileno. Paralelamente, sigue pendiente un mayor incentivo a la producción limpia.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

La regionalización crece a pasos pequeños y el centralismo a pasos agigantados, generando un abis- mo cada vez mayor entre Santiago y las regiones. Asimismo, a nivel local los intereses de las comu- nidades se ven transgredidos por parte de los megaproyectos.

En el Parlamento hemos procurado crear fondos para la investigación y transferencia tecnológica en leyes específicas como el Fondo de Investigación Pesquera, Fondo para el Fomento de la Pesca Artesanal (en la Ley General de Pesca y Acuicultura) y el Fondo de Investigación Ambiental (Ley General de Bases de Medio Ambiente). Esperamos que una iniciativa similar prospere en la Ley de Bosque Nativo.

La educación ha aumentado en cobertura e infraestructura, pero no necesariamente en resultados de conocimiento, formación, responsabilidad y cultura. Esto se refleja en el Índice de Desarrollo Huma- no y Calidad de Vida en Chile que elabora el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); dicho antecedentes además resultan muy relevantes para la elaboración de variados proyectos.

Para mejorar sus indicadores económicos y sociales, Chile ha accedido a mecanismos e instituciones de cooperación internacional como la Agencia de Cooperación Japonesa (JICA), Agencia de Coope- ración Técnica Alemana (GTZ), Agencia de Cooperación Social Alemana (DED), Banco de Recons- trucción Alemán (KFW), que deben ser aplicados cada vez en mayor medida y cobertura para avanzar en la senda de la sustentabilidad ambiental y social. Es así que se han trabajado proyectos tales como Manejo Integrado de Cuencas, Manejo Silvicultural de Bosque Nativo, Ordenamiento Territorial, Producción Limpia, Natural y Orgánica, Prevención de la Erosión, etc.

A ello hay que agregar que la Universidad Técnica de Berlín (UTB), en conjunto con la GTZ, está preparando una proposición que se encuentra bastante avanzada de Ley Marco de Ordenamiento Territorial para Chile, producto de un convenio entre Conama, la Comisión de Medio Ambiente del Senado y dicha casa de estudios superiores alemana.

Finalmente, queremos compartir con ustedes un cuadro resumen con la actividad legislativa ambien- tal vinculada a la Agenda 21 desde 1992 a la fecha 1 , porque creemos que es necesario que las perso- nas conozcan la actividad legislativa para que tengan una apreciación ciudadana y así participen de las distintas áreas del quehacer nacional. En dicho cuadro encontrarán información sobre las leyes que han sido aprobadas en la última década y sobre las que se encuentran en tramitación, lo que puede resultar de gran utilidad para que la Sociedad Civil analice el estado de avance de la legislación ambiental en Chile.-

1 Ver anexo N1 al final del libro.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

AÑOS

“A

10

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

2

Declaraciones Sociales y Económicas

AÑOS “A 10 DE LA CUMBRE DE LA TIERRA” 2 Declaraciones Sociales y Económicas 29

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

“Lucha contra la Pobreza”, capítulo 3

Javiera González Mauricio Ronsenblüth Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza, Funasupo

“Estamos profundamente convencidos de que el desarrollo económico, el desarrollo social y la protección al medio ambiente son componentes de desarrollo sostenible interdependiente y que se fortalecen mutuamente, lo cual constituye el marco de nues- tros esfuerzos encaminados a lograr una mejor calidad de vida para todas las personas. Un desarrollo social equitativo que reconozca que los pobres deben tener el poder nece- sario para utilizar de modo sostenible los recursos ambientales es el fundamento del desarrollo sostenible. También reconocemos que, para sostener el desarrollo social y la justicia social, es necesario un crecimiento económico de amplia base y sostenido, en el contexto del desarrollo sostenible.”

Declaración de Copenhague sobre Desarrollo Social, 1995

  • D esde hace un tiempo nuestras sociedades han impuesto una presión sobre los ecosistemas naturales sin precedentes en la historia de la humanidad. Científicos de todas partes del mun do advierten sobre los peligros que subyacen en la intensificación de los procesos extractivos

y de dislocación con fines económicos de inmensos volúmenes de materia y energía provenientes desde los ecosistemas naturales 1 .

A lo largo de todo el ciclo vital de los bienes y servicios generados por la economía, desde su elabo- ración hasta el consumo y la eliminación de los desechos, se generan incontables episodios que suma- dos y combinados sinérgicamente constituyen la llamada “carga ambiental o ecológica del modelo de desarrollo” 2 . Todo indica que en el último tiempo dicha carga se ha hecho más pesada, multiplicándo- se los daños y perjuicios infringidos al ecosistema – mundo, siendo muchos de ellos de difícil reversibilidad afectando a regiones completas y localidades específicas. El creciente agotamiento o deterioro de los recursos naturales, el daño provocado por la contaminación y la eliminación de dese- chos, son todos aspectos que han impactado negativamente en la salud, los medios de subsistencia, los estilos de vida y la seguridad de millones de personas en todo el mundo.

Cabe destacar que el impacto de esas externalidades ambientales se reparten de manera desigual entre ricos y pobres. Es un hecho que el daño ambiental producido por nuestras sociedades, en general, toca

1 En ese sentido, se suma a la preocupación por el agotamiento de los recursos no renovables diagnosticada en los años

setenta, la degradación y pérdida de los recursos renovables: como por ejemplo, la sobreutilización de las aguas y suelos,

el aumento en la tasa de extinción de especies vegetales y animales (debido a la destrucción y mal manejo de los ecosistemas

naturales). Fenómenos que en décadas pasadas afectaban casi exclusivamente a los países industrializados se han dise-

minado en aquellas regiones en “vías de desarrollo”, desatando efectos planetarios.

2 Para profundizar más al respecto, consultar texto “MIPS y Factor 10: Para una Economía Sustentable y Productiva”. Instituto

Factor 10. F Schmidt-Beek – 1998 -.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

en mayor medida a quienes viven por debajo del umbral mínimo de satisfacción de sus necesidades básicas. Quienes resienten con mayor rigor los efectos de la polución ambiental en Santiago son los pobres 3 , como también son pobres los más afectados por los procesos de desertificación en las regio- nes del Norte Chico y centro de Chile 4 , la localización de basurales, empresas contaminantes y zonas de riesgo ambiental 5 .

La pobreza y la inequidad no sólo hacen referencia a personas que obligadamente adoptan un patrón de consumo deprimido de bienes y servicios, sino que también está fuertemente relacionado con la repartición social de los “males”: la distribución social de los impactos ambientales es un verdadero mecanismo reproductor de las desigualdades.

Al final de esta década es evidente que a los problemas tradicionales de pobreza y desigualdad, se añaden los aspectos ambientales y ecológicos de los asentamientos. Surge la necesidad de revertir los procesos de deterioro ambiental y de esa forma lograr un desarrollo equitativo y sustentable para el futuro. No cabe duda que pobreza y deterioro ambiental forman parte de un círculo vicioso que debe romperse a través de estrategias de desarrollo sustentables a nivel local y nacional.

Superación sustentable de la pobreza

La noción de desarrollo sustentable concebida como aquel estilo de desarrollo capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin menoscabar la capacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones futuras, incorpora de manera iluminadora la perspectiva de equidad intrageneracional e intergeneracional que debe orientar los planteamientos sobre superación de la pobreza.

En primer lugar, en lo que se refiere a la equidad intergeneracional, las decisiones económicas de las generaciones actuales pueden afectar positiva o negativamente la capacidad de las generaciones futu- ras de alcanzar niveles de bienestar adecuados. En consecuencia, se debe ponderar la satisfacción de las necesidades actuales de manera tal que la base física o ambiental que lo permite no sea depredada.

Dado que a menudo son los grupos de menores ingresos los que sufren en mayor medida los impactos y consecuencias negativas de la contaminación y degradación del medio ambiente, la responsabilidad de superar la pobreza no pueden ser dejada al sólo crecimiento económico, sino que se deben promo- ver la equidad y solidaridad como principios rectores que permitan la sustentabilidad de estas socie- dades. Eso implica promover importantes estrategias redistributivas de los bienes generados y abor- dar de manera conjunta la solución de las externalidades negativas.

En efecto, resulta impostergable pensar la superación de la pobreza desde la perspectiva de la sustentabilidad, lo que requiere que el criterio de sostenibilidad sea incorporado al diseño e implementación de la política social, especialmente la que se centra en los sectores más vulnerables de la población.

3 Según la Organización Mundial de la Salud, el 25% de todas las enfermedades están relacionadas con problemas presentes

en el medio ambiente. Según algunos estudios, existe una asociación importante entre muertes por enfermedades respira-

torias en zonas pobres y episodios de contaminación atmosférica en Santiago. Para ahondar en el tema se puede consultar:

Luis Barreto “Enfermedades Respiratorias por Contaminación Atmosférica en Santiago”. Fac. de Ciencias Médicas-. USACH.

4 Para más información consultar el documento “Programa de Acción contra la Desertificación”. PNCD 1997. Ministerio de

Agricultura y CONAF. También se encontrarán fundamentos en el Programa PRODECOP Secano IV Región de INDAP.

5 Para más información consultar el documento: “Un Nuevo Umbral de Pobreza en Chile. Una Aproximación desde la

Sustentabilidad”. Marcel Claude. Fundación Terram. Junio 2002.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Las estrategias de superación de la pobreza no pueden estar resumidas en planes y programas compensatorios que resuelvan déficit críticos a nivel de consumo, sino que se debe incorporar una perspectiva inclusiva que reconozca la existencia de mecanismos societales que producen procesos de exclusión social. Los derechos civiles, socioeconómicos, culturales y ambientales son un referente obligado para establecer las políticas y programas adecuados que aseguren la superación sustentable de las situaciones de pobrezas que afligen a un porcentaje importante de la población.

Desde ese punto de vista, la pobreza implica un debilitamiento de los lazos que unen al individuo con la sociedad, vínculos que generan pertenencia a un sistema social y permiten mantener una identidad con éste. Por ello los pobres, en general, no pueden aprovechar las oportunidades que supuestamente la sociedad ofrece a todos los individuos, por lo que las estrategias de integración y superación de la pobreza exigen una reconstitución de aquellos vínculos entre la persona y la sociedad. A ello es necesario agregar la reconstrucción de lazos con el medio ambiente, aspecto generalmente olvidado por la política social, a pesar de ser clave en el mejoramiento sustentable de la calidad de vida de las personas.

Se debe construir un modelo multidimensional y procesual para la comprensión de los distintos facto- res que contribuyen a la generación de pobreza y desigualdad social. En referencia a ese desafío, a continuación se expone un análisis general respecto a las políticas sociales para la superación de la pobreza impulsadas en Chile durante la década de los noventa y la evolución de ciertos indicadores, teniendo en cuenta los compromisos asumidos en la Conferencia Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo, más conocida como Cumbre de Río 1992. Los puntos que se abordan a continuación son: (a) Desigualdad de Ingresos; (b) Aumento del Gasto Social; (c) Dimensión Social, Económica y Ambiental; (d) Inversión Social para la Integración; (e) Institucionalidad; (f) Programas Específicos para la Superación de la Pobreza; (g) Acciones Programáticas y Desarrollo Sostenible; (h) Balance de la Política Social; (i) Conclusiones: Política Inclusiva, Mínimos Sociales y Sustentabilidad.

La persistente desigualdad del ingreso

El acelerado crecimiento económico registrado en gran parte del período, sumado a la disminución del desempleo y el aumento de las remuneraciones permitió una progresiva e importante disminución de la pobreza, principalmente en los primeros años de la década del noventa. A pesar de ello, en este último lustro se manifiesta una notoria tendencia al estancamiento y decaimiento en su ritmo de reducción.

Los resultados de las encuestas CASEN 6 indican que en 1987 los pobres correspondían al 45,1% de la población, mientras que en el 2000 llegan a ser sólo un 20%. A pesar de esta notable disminución, se constata que a medida que han pasado los años ha sido cada vez más difícil reducir el porcentaje de hogares que no logran satisfacer adecuadamente sus necesidades básicas 7 . La pobreza disminuyó a una tasa decreciente, con una variación porcentual que va desde un –14.4% en 1990 con respecto a 1987 a un -1.1% entre 1998 y 2000. Por su parte la indigencia evidencia un estancamiento desde 1996.

El principal factor de superación estadística de la pobreza es el empleo, el trabajo remunerado o el generado como trabajador independiente. Por eso, factores como la disminución de la cesantía, la baja

  • 6 La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) es un instrumento de medición aplicado cada dos años por el Ministerio de Planificación (MIDEPLAN-Chile).

7 “Transformaciones en los patrones de consumo de una Década”. Margarita Fernández y Mauricio Rosenblüth. PET -2002-

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

inflación, el acceso de las mujeres al trabajo, la disminución de la tasa de dependencia 8 dentro del hogar, han permitido mejorar la situación económica de muchas familias. Sin embargo, se reconoce que estos mecanismos económicos para erradicar la pobreza del país se han ido agotando cada vez más.

Lo que ocurrió durante los primeros años de la década de los noventa se puede catalogar como la “etapa de superación fácil de la pobreza”, fácil porque los aumentos en los ingresos de las familias fueron realizados por efectos derivados del desarrollo económico del país y la disminución de la cesantía. Los resultados de la encuesta CASEN advierten que el crecimiento económico y la reduc- ción de la pobreza verificada en los noventa se ha realizado en el marco de una profunda desigualdad económica y social que ha provocado grandes diferencias en el acceso al bienestar. Considerada entre las peores de América Latina, la distribución de los ingresos en Chile no ha variado significativamente durante los últimos veinte años, lo que se refleja en la evolución durante 1987– 2000 9 .

En efecto, en 1990 el ingreso autónomo promedio de un hogar del quinto quintil superaba en 14 veces el ingreso de un hogar perteneciente al primero, situación que empeoró en el 2000 donde la diferencia aumentó a 15,5. Al incorporar las transferencias monetarias 10 del Estado, los hogares po- bres ven aumentar su participación en los ingresos de 3,7% a 4,3% mientras el quinto quintil la disminuye de un 57,5 al 56,7%. En consecuencia, la brecha se reduce a 13,2 veces en el 2000, lo que confirma un impacto redistributivo por esa vía 11 .

Asimismo, en el 2000 el ingreso promedio en un hogar del décimo decil fue de 2.091.133 pesos mensuales, mientras que el ingreso promedio del 10% más pobre alcanzó los $56.312, lo que indica una diferencia entre los más ricos y los más pobres de 37,13 veces. Se verifica además que el 70% de la población percibe ingresos por debajo del ingreso total promedio del país, debido a la distorsión que produce la concentración de éstos 12 .

Según un estudio efectuado por Cepal 13 , el déficit aproximado de ingreso de los pobres equivale sólo al 2,04% de los ingresos de los no pobres y al 4,9% de los ingresos del decil más rico, en tanto que el correspondiente a la indigencia o extrema pobreza llega apenas a niveles de 0,29% y del 0,73%, respectivamente. Si bien es muy probable que estas cifras subestimen la magnitud de los flujos mone- tarios involucrados en la erradicación de la pobreza, de todas forman constituyen un referente útil para determinar la magnitud de los esfuerzos que implicaría resolver el imperativo ético, político, social y económico de elevar a toda la población sobre el umbral de miseria y pobreza 14 .

  • 8 Ocupados en relación a los no ocupados al interior del hogar.

    • 9 Ver Panorama Social de América Latina de CEPAL y Documentos de Análisis Resultados de la Encuesta CASEN 1987 / 1990-2000. WEB www.mideplan.cl.

      • 10 “Las transferencias monetarias son todos los pagos en dinero provistos por el Estado. Incluyen las pensiones asistenciales

(PASIS), los subsidios de cesantía, los subsidios únicos familiares (SUF), las asignaciones familiares, el subsidio de agua

potable y otros subsidios del Estado”. Mideplan 1998

  • 11 Resultados CASEN 2000.

  • 12 Idem.

  • 13 “La Pobreza en el Chile del año 2000”, Juan Carlos Feres, Serie Estudios Estadísticos y Prospectivos. Santiago de Chile,

Julio de 2001.

  • 14 En el 2000, el promedio de ingresos per cápita mensual de los pobres era de 25.155 pesos. De modo que para alcanzar el umbral de la línea de pobreza nacional, estas personas requerirían mensualmente, en promedio 13.242 pesos adicionales. A nivel agregado, dicha brecha equivale a 40.800 millones de pesos. Por su parte el ingreso medio de los indigentes ascendía a 12.209 pesos por persona, siendo el déficit equivalente a 6.033 millones de pesos mensuales aprox. (Juan Carlos Feres “La Pobreza en el Chile

...

”).

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Aumento del gasto social

Durante la década del ochenta, las reformas económicas estructurales y las políticas de ajuste ocupa- ron el primer plano como instrumentos para lograr el desarrollo del país, forjando un nuevo modelo de crecimiento económico. En ese contexto, la política social se reorientó y tuvo un marcado sesgo asistencial y focalizado 15 , como parte de una perspectiva de contención social ante los fuertes costos que el proceso de reestructuración económica estaba teniendo en la población 16 . El gasto público social se redujo considerablemente mermando la calidad y cobertura de diversos servicios públicos.

Ante la magnitud del déficit social heredado y asumiendo que sin la acción del Estado diversos secto- res sociales quedarían marginados, en 1990 el primer gobierno de la Concertación reforzó la debilita- da acción pública en el área social e incrementó los recursos asignados a la acción pública social, a través de una reforma tributaria de carácter progresivo que permitió financiar la nueva política social.

La evolución del gasto sectorial registró un crecimiento en todos los ámbitos: educación, salud, vi- vienda y previsión, exceptuando el gasto social asistencial, cuyo crecimiento es más bien moderado. Se fortaleció parte importante de los programas y servicios sociales básicos mejorando la cobertura y calidad de los mismos en relación a la década anterior. Además, se tendió a priorizar los programas de inversión social antes que aquellos de carácter exclusivamente asistencial.

En el 2000, la participación del gasto público social y del gasto fiscal social 17 en el PIB fue de 16,6% y 14,0%, respectivamente, superior a la observada en 1989 (12,9% y 9,1%, respectivamente). Ade- más, el aporte del gasto fiscal al gasto público social creció desde el 70,1% en 1989 a 84,5% en 2000. Entre 1989 y 2000, el gasto público y fiscal aumentó en todos los sectores: tanto el gasto en educa- ción, como en salud y otros programas crecieron sobre el promedio total, mientras que previsión y subsidios lo hicieron bajo éste 18 .

El impacto del gasto sobre los ingresos de los hogares es redistributivo. Por ejemplo, para el grupo de ingresos más bajos los servicios sociales entregados por parte del gobierno representan un 72% del ingreso autónomo del hogar (año 1996). Este porcentaje decrece a medida que aumentan los ingresos autónomos de las familias, llegando a representar sólo el 0,41% en el decil más rico 19 .

Dimensiones social, económica y ambiental

La pobreza es diversa, cambiante en sus manifestaciones y en sus causas, lo que impone un desafío permanente a las políticas para su superación, a través de un proceso complejo y de mayor significa- ción que el simple hecho estadístico de “sobrepasar la línea de pobreza”.

  • 15 Es decir concentrado en los sectores más pobres de la población.

    • 16 Anteriormente, y durante todo el período industrialista, la política social universal jugó un papel clave en el proceso dedesarrollo del país, en el bienestar y la calidad de vida alcanzada por amplios sectores socioeconómicos bajos, medios y altos. Se elevaron considerablemente los niveles de escolarización, se amplió el ingreso a las universidades, aumentó la esperanza de vida, se combatieron diversas enfermedades infecto-contagiosas y muchos más hogares accedieron a la vivienda, agua potable, alcantarillado, entre otros muchos logros (en especial en los asentamientos urbanos).

    • 17 El Gasto Público Social corresponde al gasto del gobierno central en funciones sociales. El Gasto Fiscal Social correspon- de al gasto del Tesoro Público en funciones sociales (Ministerio de Hacienda)

    • 18 En cuanto a la participación de cada sector en gasto fiscal con fines sociales, ésta ha variado en los últimos diez años, de manera congruente con las prioridades descritas. Mientras educación, salud y otros han aumentado su participación en 2,2; 2,1; 2,8% respectivamente, los subsidios monetarios, la vivienda y la previsión han visto reducida su presencia en un 1,7, 0,1 y 5,2%. En efecto, la Previsión es el sector más afectado por los cambios en las prioridades, pero aun sigue siendo el área de mayor presencia en la estructura del gasto.

    • 19 “Propuestas para la futura política social”. FNSP – 1999-.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

A juicio de la Fundación, salir de la pobreza es una estrategia que involucra culturalmente a toda la sociedad, que no consiste solamente en lograr un ingreso mayor por un período determinado, sino iniciar un camino de mejoramiento y desarrollo tanto de las condiciones sociales y económicas pre- sentes, como de sus posibilidades futuras de mantenerlas.

Tanto la política social como la política económica tienen un rol crítico en la creación de esas condi- ciones inclusivas que permitan el acceso a un mínimo bienestar, en especial, de la población más vulnerable. Debe generarse una relación virtuosa entre ambas, puesto que dejar toda la responsabili- dad del bienestar y la superación de la pobreza a la política social es exigirle resolver y conjugar dimensiones que superan con creces el diseño de adecuados planes y programas en materias de salud, educación, vivienda, o grupos prioritarios. En efecto, los niveles de bienestar alcanzados por una sociedad, si bien se relacionan con una acertada y pertinente acción en lo social, también son respues- ta a las políticas económicas, al modelo de crecimiento y su consistencia con los objetivos antes mencionados.

Complementariamente, si estas dos dimensiones -social y económica- no incorporan el criterio de sustentabilidad ambiental, se estará construyendo una sociedad con pies de barro, sin perdurabilidad. El grado de integración social y de bienestar sustentable alcanzado, nos debiera remitir al imaginario de desarrollo que aspiramos como país y contrastarlo con aquel que estamos construyendo en la práctica.

Es un proceso que involucra dimensiones materiales, sociales y culturales, en el cual las personas son convocadas a desarrollar sus potencialidades en función de un futuro diferente y mejor. En ello tienen un papel preponderante el Estado, el estilo de crecimiento económico vigente y la Sociedad Civil en su conjunto, que a través de acciones concretas y dirigidas pueden hacer que los pobres inicien este camino de desarrollo con herramientas para que surjan por sus propios medios. Lo anterior pasa también por la construcción de una sociedad abierta que otorgue amplias posibilidades de movilidad social a las personas.

El país debe enfrentar la integración social, que implica fundamentalmente que todos sus habitantes tengan la posibilidad de ejercer con plena satisfacción sus derechos. En Chile vivir en pobreza impli- ca, en la práctica, una denegación de los derechos básicos de las personas, un cuestionamiento de su ciudadanía, una suerte de segregación social. Una sociedad más integrada y equitativa requiere una nueva relación entre el sector público y la Sociedad Civil, en que el Estado actúe como garante y actor fundamental en la creación de condiciones óptimas para el ejercicio de los derechos económicos, sociales y culturales de acuerdo a lo señalado en los convenios y pactos internacionales.

Inversión social para la integración

Las primeras medidas tomadas por los gobiernos de la Concertación en el ámbito social se orientaron a recuperar el valor de los subsidios monetarios dirigidos hacia los sectores más pobres y a asignar más recursos al anillo central de la política social (salud, vivienda, educación, previsión) que se en- contraba en una situación de fuerte deterioro en infraestructura, insumos, salario funcionario y profe- sionales y técnicos 20 .

No obstante, debido a que las políticas sociales vinculadas al “anillo central” tenían un carácter bási- camente universal, homogéneo y estandarizado, no lograban hacerse cargo de la diversidad de la

20 Dagmar Raczynski, Claudia Serrano. “Descentralización, Nudos Críticos”. CIEPLAN –2000-.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

población en situación de pobreza, disminuyendo la efectividad de las mismas, distanciándolas de los benefi- ciarios y, por ende, impidiendo su adecuada apropiación por parte de los pobres y grupos vulnerables.

Por eso y complementariamente, surgen las llamadas políticas de “inversión social” 21 cuyo objetivo fue corregir los defectos mencionados, proporcionando a las personas, familias, grupos, organizacio- nes y localidades las oportunidades y capacidades para responsabilizarse del mejoramiento de sus condiciones de vida. Esta perspectiva tiene efectos importantes sobre los procesos de integración / exclusión social y el logro de mayor igualdad de oportunidades y de mayor ciudadanía.

Se desarrollaron programas específicos dirigidos a situaciones de pobreza, precariedad, riesgo social y vulnerabilidad, con conceptos orientadores de la política social que se han resumido en los términos de integración social, equidad, inversión social, más oportunidades, participación social y fortaleci- miento de la ciudadanía 22 . Si bien este cambio de enfoque se expresó en nuevas instituciones y pro- gramas, modalidades de gestión de las políticas más descentralizados y participativas y con mayor injerencia de la Sociedad Civil, el resultado exitoso de estas medidas aun se limita a unas pocas experiencias 23 .

En cuanto a la creación de institucionalidad social, en 1990 nace Mideplan a partir de Odeplan para coordinar las labores relacionadas con el desarrollo social, la evaluación de las metas ministeriales en los distintos sectores sociales, coordinar los programas dirigidos a la pobreza y los grupos priorita- rios, analizar los instrumentos (Casen, CAS 24 , por ejemplo) para la evaluación y planificación social. Paralelamente, se desarrollan servicios públicos especiales y comisiones ad-hoc por grupo priorita- rio: el Fondo de Solidaridad e Inversión Social (Fosis), encargado de desarrollar y coordinar progra- mas hacia sectores más desvalidos de la población urbana y rural, el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), el Instituto Nacional de la Juventud (INJ), el Consejo Nacional Indígena (Conadi), el Fon- do Nacional de Discapacidad (Fonadis), entre otros.

La incorporación progresiva de la dimensión territorial en el análisis de la pobreza y sus causas ha permitido relevar el enfoque territorial en el diseño y ejecución de las estrategias, especialmente, de inversión social. Empero, aún su aplicación se concentra en pocas experiencias y sus resultados no han sido del todo evaluados ni sistematizados.

Inmediatamente después de constituida la institucionalidad básica, la preocupación se orientó hacia los resultados. Se reconocía el aporte del nuevo enfoque y la existencia de una gran oferta de progra- mas asistenciales y de inversión, pero que se encontraban resumidos a campos demasiado específicos de la situación de la pobreza, mostraban rigidez para acoger otros problemas y generar la sinergia suficiente para superar pobreza. Las mayores críticas fueron la dispersión y atomización de los pro- gramas, la permanente duplicación de esfuerzos, escasa pertinencia de los planes de acción en rela- ción a las prioridades y esquemas organizacionales de las personas, dificultades de coordinación intersectorial, ausencia de autoridad social, discontinuidad y dificultades de maduración de la inver-

21 Desde el punto de vista de su objetivo final, un programa, proyecto, servicio puede ser “asistencial” donde su objetivo

central es suplir paliativamente carencias sociales básicas, que la sociedad considera inaceptables. Y de “inversión social”,

su objetivo es proporcionar a los sujetos las oportunidades y capacidades. Según un estudio realizado por CIEPLAN, un

12% de los programas son netamente asistenciales, un 23% son asistenciales con inversión social, un 27% de inversión

social con asistencia y un 39% de inversión social.

  • 22 Dagmar Raczynski, Claudia Serrano Op. cit.

  • 23 Idem.

  • 24 La ficha CAS es un instrumento tipo encuesta que permite a municipios y otras instancias que entregan subsidios, priorizar

y efectuar una correcta asignación de los mismos entre los hogares y personas que los soliciten.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

sión social, entre otras 25 . En resumen, a pesar de los cambios en el enfoque, simplemente se seguían reproduciendo las deficiencias tradicionales del sistema de políticas sociales.

Institucionalidad gubernamental y no gubernamental

Teniendo en cuenta dichas carencias, en 1994 se formula y decide implementar el Plan Nacional de Superación de la Pobreza (PNSP), el cual buscó orientar, priorizar y estructurar orgánicamente a nivel nacional, la multiplicidad de esfuerzos hasta ese momento dispersos en materia de pobreza. Su elabo- ración estuvo reforzada por las actividades preparativas de la Cumbre Mundial de Desarrollo Social (1995), que en materia de pobreza reafirmó las iniciativas definidas previamente en la Cumbre de Río’92, eso sí, profundizando aun más en las medidas y orientaciones para el diseño de las políticas de superación de la pobreza a niveles locales.

El programa consideró una activa intervención pública a través de políticas y programas ordenados en torno a cinco impulsos principales: (a) Avanzar hacia el acceso de todos los chilenos a los servicios básicos, (b) Orientar la inversión hacia infraestructura de impacto social, (c) Ampliar el acceso equi- tativo a políticas sociales de calidad, (d) Propiciar el aumento de los ingresos mediante el desarrollo productivo y laboral, (e) Elevar la capacidad de gestión innovadora: integral, descentralizada y participativa, direccionando la acción hacia territorios y/o segmentos pobres de la población 26 .

Para cumplir con esas metas, el gobierno constituyó una institucionalidad gubernamental y no guber- namental. El Comité Interministerial Social, que tuvo por propósito motivar y estimular a los minis- terios para que visualizaran y evaluaran sus prioridades y programas considerando criterios de supe- ración de la pobreza, y diseñar e implementar un Programa Especial de Comunas (PEC). A nivel no gubernamental, se creo el Consejo Nacional para la Superación de la Pobreza (CNSP) 27 que se cons- tituye en una instancia de reflexión y propuestas de iniciativas no gubernamentales encaminadas a superar la extrema pobreza, colaborar en el mejoramiento de la eficiencia e integralidad de las políti- cas sociales incentivando la participación de la Sociedad Civil.

Algunos resultados fueron la construcción de un catastro de programas sociales de infraestructura y productivos dirigidos a sectores pobres, el cual dio cuenta de una variada suma de iniciativas tendien- tes a abordar el tema de la superación de la pobreza. El PEC, con el apoyo de los gobiernos regionales, definió las 71 comunas más pobres del país y se desplegaron esfuerzos para que los ministerios y servicios orientaran sus recursos preferentemente a estas comunas, instando a los municipios a for- mular, de manera amplia y participativa, planes locales de superación de la pobreza. Complementariamente, desde la Sociedad Civil y por iniciativa del CNSP se pone en marcha el pro- grama Servicio País, que ha permitido contar con apoyo técnico de profesionales jóvenes en las comunas del PEC.

No obstante todo aquello, algunos informes señalan serios obstáculos de implementación que dejaron en evidencia diversas dificultades. La perspectiva intersectorial y participativa comprendida en el Plan se puso a prueba, dejando en evidencia que gran parte de las decisiones seguían siendo tomadas en los niveles centrales. En 1996 el Plan perdió vigor, se desdibujó y finalmente desapareció, aun cuando muchas de las iniciativas que nacieron bajo su alero permanecen hasta el día de hoy. En cierto modo, algunos aspectos del PNSP siguen operando en la práctica, pero sin articulación orgánica.

  • 25 Dagmar Raczynski, Claudia Serrano Op. cit.

  • 26 “Superando la Pobreza Construyendo la Equidad”. Luis Maira. MIDEPLAN. – 1995 -.

  • 27 Posteriormente, se transforma en Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Coincidiendo con Raczynski 28 , luego de esta experiencia los esfuerzos gubernamentales en materia de superación de la pobreza adquirieron un perfil menos ambicioso, focalizado en realidades especí- ficas y cuya gestión se dispersó en diversas instituciones. A pesar de ello, surgen algunos programas muy interesantes formulados recientemente, que han reposicionado la importancia de la mirada intersectorial y participativa en las estrategias de superación de la pobreza, y en algunos casos inclu- yendo la dimensión ambiental en su diseño.

Son los programas Chile Barrio, Pro-Rural y Orígenes. El primero esta dirigido a los asentamientos precarios existentes a lo largo del país; el segundo a territorios o comunas con fuerte concentración de población rural en situación de pobreza; y el tercero es un programa que se ha propuesto impulsar y dejar instalada una nueva forma de relación con los pueblos indígenas, mejorando sus condiciones de vida, con un enfoque integral y una dimensión étnico cultural 29 .

Programas específicos contra la pobreza

La eliminación de la pobreza –como condición básica para el desarrollo sostenible - requiere indispensablemente de la acción del Estado en lo relativo a la generación e implementación de políti- cas de desarrollo social de carácter universal (políticas sectoriales de educación, salud, vivienda, otros) y, complementariamente, de políticas y estrategias específicas dirigidas a los grupos sociales y territorios más afectados.

En los últimos doce años, la acción gubernamental en cuanto políticas específicas dirigidas hacia personas en situación de pobreza se ha expresado, fundamentalmente, en el desarrollo e implementación de un conjunto muy diverso de programas y proyectos sociales llegando a conformarse una amplia y diversificada oferta pública de instrumentos, mediante los cuales se ha buscado enfrentar distintas situaciones y manifestaciones de la pobreza. En esta oferta encontramos, principalmente, iniciativas que abordan la realidad de los llamados “grupos prioritarios” y también, pero en mucho menor medi- da, iniciativas orientadas específicamente hacia situaciones de pobreza en ámbitos territoriales con- cretos (territorios/zonas de pobreza).

Estos programas recogen, al menos a nivel de propósitos, una de las prioridades centrales considera- das en los compromisos de lucha contra la pobreza de la Agenda 21 relativas al empoderamiento de las comunidades. En efecto, al pretender que aquellos sectores afectados por situación de precariedad y vulnerabilidad social accedan a mayores oportunidades y desarrollen sus potencialidades y capaci- dades, se están promoviendo procesos generativos de poder local que constituyen las bases de un mejoramiento sostenido de sus condiciones de vida.

A estos dos tipos de programas es posible agregar, además, una tercera línea de acciones programáticas, que guarda relación con un conjunto de acciones de carácter selectivo que se originan en ámbitos sectoriales específicos (Ministerios de Educación, Salud, Vivienda, otros).

La definición e identificación de “grupos prioritarios” dentro de la política social de los años noventa, surge como una manera de reconocer la diversidad de causas y soluciones relacionadas con el fenó- meno de la pobreza en nuestro país. En esta línea de programas, que representa el núcleo de la acción denominada de “inversión social”, se encuentra que al año 1999 existían, según estudios de Mideplan,

  • 28 Op. cit.

29 MIDEPLAN. Página WEB: www.mideplan.cl “Programa Orígenes” –2002-.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

191 programas sociales dirigidos a seis grupos prioritarios: infancia y adolescencia, juventud, adulto mayor, mujer, personas con discapacidad, pueblos indígenas, de los cuales cerca de la mitad surge después de 1994 30 . Dado que existen iniciativas que están dirigidas a más de un grupo prioritario, el total de acciones se incrementa a 242 entre programas, planes y proyectos.

Según Mideplan, más del 65% de esta oferta corresponde a programas que son en su totalidad de inver- sión social o que contienen componentes mayoritarios de inversión social, mientras que el segmento de programas asistenciales o con componentes preferentes de asistencialidad, constituye un 34,8% 31 .

Considerando los problemas sociales o ámbitos del desarrollo social sobre los cuales los programas intervienen, predominan los programas que abordan el área de educación (28 %), asociado funda- mentalmente a acciones orientadas al grupo niños y jóvenes; el área de promoción social con un 13,1%; y el área de seguridad social con un 12,6%. Los aspectos de capacitación e inserción laboral y de desarrollo productivo representan el 9,7 y 2,9 %, respectivamente, incorporando programas de capacitación y formación para el trabajo, nivelación de estudios, atenciones en salud, programas deportivos y recreativos, cuidado de niños de mujeres jefas de hogar, programas de prevención del consumo de drogas, de fortalecimiento organizaciones, etc.

Éstos mayoritariamente tienen un carácter sectorial, en cuanto se enfocan a un ámbito específico del desarrollo social y además son aplicados por una sola institución del nivel central, lo que favorece su carácter fragmentado 32 . Aun así, estos programas constituyen un avance a la luz de los compromisos asumidos en Río 92 sobre “implementación de acciones especiales” hacia aquellos grupos especial- mente desfavorecidos en cada país.

Programas orientados a territorios pobres

Dentro de las acciones emprendidas con una perspectiva territorial, predominan aquellas denomina- das “horizontales”, es decir, iniciativas que no discriminan entre el área urbana y el área rural, a pesar de existir en nuestro país claras diferencias entre ambas. Esta “horizontalidad” se observa especial- mente respecto de las acciones orientadas hacia los grupos prioritarios, en que cerca del 60% de los programas disponibles tienen cobertura nacional y donde el 80% de éstos se dirige tanto a zonas rurales como urbanas, sin hacer distinciones entre ambas zonas. Los programas orientados específicamente a grupos prioritarios de zonas rurales, representan un escaso 6% del total, lo que incide directamente en el grado de pertinencia que los distintos programas tienen, en especial si se considera que las realidades rurales suelen ser muy diversas.

Por otra parte, las acciones que distinguen entre zonas urbanas y rurales para enfrentar situaciones de pobreza territorial son más bien escasas considerando la diversidad geográfico-territorial de Chile. En el ámbito rural es posible detectar cinco programas relevantes, la mayoría de los cuales se focaliza en la “pobreza campesina-agrícola”, que constituye sólo una de varias expresiones de la pobreza rural que actualmente es posible encontrar en el país. A nivel urbano se registran dos acciones programáticas vinculadas: el Programa Integral de Pobreza Urbana, que se presenta muy focalizado territorialmente (baja cobertura); y el Programa Chile Barrio, que se concentra especialmente en asentamientos preca- rios urbanos.

30 MIDEPLAN, Comité de Ministros Social, Secretaría Ejecutiva, Septiembre 1999, “ Caracterización de la Oferta Pública

dirigida a Grupos Prioritarios de la Política Social”.

  • 31 Idem.

  • 32 El 55% de los programas son de tipo sectorial y un 44,2% de carácter multisectorial, teniendo una presencia mínima (1,1%) el tipo de programas intersectoriales.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

La mayoría de las acciones dirigidas a territorios afectados por la pobreza se pueden inscribir en alguno de los siguientes cuatro grandes ámbitos: (a) Fomento Productivo, (b) Infraestructura Social, (c) Promoción/Inversión en las Personas y (d) Asistencialidad, que corresponden, en general, a pro- gramas que tienen una lógica sectorial, de coberturas limitadas y suelen operar desarticuladamente entre sí y respecto de otras acciones públicas que se realizan en la misma área.

Entre las acciones dirigidas a zonas-territorios rurales pobres y que se han propuesto resolver los problemas de atomización y dispersión que caracterizan a los programas e instrumentos públicos, destaca el Programa Interministerial Red de Cooperación Institucional para Zonas de Pobreza Rural, Pro-Rural, que se orienta a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de las zonas rurales pobres, dinamizando las economías locales, con una visión territorial, multisectorial y participativa. Operacionalmente se traduce en el diseño y ejecución participativa de Planes de Inversión Territorial en Zonas de Pobreza Rural 33 .

El énfasis del programa es la generación de oportunidades económico-productivas de carácter susten- table en las zonas de pobreza rural, orientadas especialmente al mejoramiento de ingresos de su po- blación en condiciones de pobreza, que se traduzcan en un desarrollo económico más equilibrado y equitativo; y en la generación de empleos de calidad para su población, sea a través del trabajo asala- riado, como de diversas formas de pequeña producción tanto agrícola como extra-agrícola 34 .

Al año 2001 se había avanzado en la definición de Planes de Inversión Zonal para cada uno de los territorios donde interviene el programa, comprometiendo recursos, capacidades, acciones, y espe- cialmente inversiones por parte de las instituciones públicas y privadas participantes. Para el período 2000/2001 se contemplaba un total de $ 4.150.681.000 en inversiones institucionales, considerando las cuatro regiones en que se implementa. Dado que los Planes de Inversión Territorial se encuentran en su etapa inicial de ejecución, no se cuenta con evaluaciones respecto de sus resultados.

Todas estas iniciativas en su gran mayoría tienen un carácter sectorial-institucional 35 , están orientadas a sectores pobres de la población y comprenden una gama de programas que, sin haber sido definidas para abordar situaciones de pobreza, permiten resolver necesidades de estos grupos en el ámbito de la infra- estructura social, el acceso a bienes y servicios básicos como agua potable, electrificación, etc.

Acciones programáticas y desarrollo sostenible

La aplicación de este conjunto de programas significa un importante esfuerzo gubernamental por abordar la situación de pobreza en nuestro país, sin embargo es necesario revisar cómo se recogen en estos programas las prioridades y orientaciones más específicas comprometidas en esta línea en la Agenda 21, especialmente aquellas que dicen relación con el mayor empoderamiento de las comuni- dades y grupos en situación de pobreza y con la incorporación de la dimensión de sustentabilidad ambiental en las acciones orientadas hacia la pobreza.

Los compromisos asumidos en el capítulo 3 de la Agenda 21 hacen directa referencia a cuatro aspec- tos básicos constituyentes de todo proceso de desarrollo sostenible, que están directamente asociados

33 Romo, Ricardo, “La Red Pro-Rural: Reflexiones y Aprendizajes”, Seminario-Taller Estrategias para la superación de la

pobreza rural: visión desde distintas experiencias”, CEPAL, Julio de 2001.

  • 34 Romo, Ricardo, Op cit.

  • 35 Cuando nos referimos a iniciativas sectorial-institucionales, estamos hablando de la acción de los ministerios sociales en sus campos de acción específicos. Por ejemplo, MINEDUC y sus programas educacionales para zonas pobres.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

a condiciones de vida de los grupos en situación de pobreza y que debieran estar presentes en las acciones desarrolladas para eliminarla. Estos cuatro aspectos, que pueden ser considerados como criterios de análisis de los programas específicos para la superación de la pobreza, dicen relación con:

  • - El acceso a recursos y servicios básicos, como condiciones para el fomento del trabajo y el desarrollo productivo

Dentro de las acciones desarrolladas en los últimos años destaca un número significativo y diverso de programas de infraestructura social que han permitido mejorar la disponibilidad y acceso a servicios básicos por parte de los sectores más afectados por la pobreza, tanto en el área urbana como rural. A contar de 1990 es posible constatar importantes mejoramientos en materia de acceso de la población rural a los servicios básicos, electrificación rural, agua potable, telefonía rural.

  • - Mayores oportunidades y capacidades personales y grupales para el desarrollo social y mejoramiento de la calidad de vida de estos grupos 36 .

Los avances en este aspecto están dados por los esfuerzos que han implicado los distintos programas de inversión social, en especial aquellos que más se han orientado a generar capacidades en las perso- nas y grupos.

  • - El empoderamiento y participación de los grupos en situación de pobreza.

Información oficial indica que el 72% de los programas declara la presencia de componentes participativos en su diseño 37 , pero los análisis efectuados por Raczynski 38 señalan que ésta corres- ponde a una participación instrumental y gestionaria, y la participación como fin en sí mismo y forta- lecimiento ciudadano está presente en muy pocos de ellos. En ese sentido, todavía se carece de estra- tegias que incorporen la participación en el diseño, como también el “control social” en el desarrollo y seguimiento de las intervenciones.

Si se entiende el empoderamiento como un proceso donde las personas y comunidades desarrollan “poder-hacer” producto de un círculo virtuoso entre sus propias capacidades y los efectos de los programas de inversión social, se constata en la práctica que los éxitos en este campos son aún limitados. Pueden destacarse experiencias ciudadanas como aquellas premiadas por el Programa de Ciudadanía y Gestión Local 39 , que muestran cómo comunidades generalmente afectadas por situa- ciones de pobreza o precariedad han sido capaces de iniciar un proceso ascendente de empoderamiento aprovechando las condiciones que ofrece, en algunos casos, la oferta programática pública para me- jorar sus condiciones de vida.

  • - La gestión y manejo sostenible de los recursos (criterio de sustentabilidad ambiental)

36 A estos aspectos relacionados con el fomento de un enfoque comunitario de la sostenibilidad y a la generación de condicio-

nes para el mejoramiento de la calidad de vida de las personas, se agregan acciones comprometidas en el ámbito de la

generación y manejo de información para la elaboración de planes y programas y, actividades relacionadas con la coope-

ración y coordinación internacional y regional en relación a la eliminación de la pobreza.

37 Comité Ministerial Social. Op Cit.

38 Op Cit.

39 Este programa es realizado por la Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza en conjunto con e Instituto de

Asuntos Públicos de la Universidad de Chile. Para más información remitirse al libro “Espacios Locales y Desarrollo de la

Ciudadanía. 30 Innovaciones para Construir Democracia”. Noviembre-2001.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Pese a que es posible encontrar algunos programas que incorporan en su diseño criterios de sustentabilidad ambiental, esta dimensión hoy está lejos de ser un componente plenamente integrado a la política social y a los instrumentos aplicados para reducir la pobreza. Esta incipiente integración de criterios ambienta- les se observa sólo respecto de algunas iniciativas desarrolladas en el ámbito rural.

La incorporación de la dimensión ambiental, considerada en todos estos casos a nivel de diseño, presenta importantes limitaciones y dificultades a nivel de la implementación, lo que queda de ma- nifiesto -entre otros aspectos- al analizar el monto de recursos y esfuerzos no financieros que se destinan a este componente dentro de cada programa.

A pesar que la dotación de recursos naturales con que cuenta un determinado territorio constituye parte importante del capital de las comunidades y, en consecuencia, la conservación de la base de recursos además de una preocupación ambiental es un aspecto central en materia de desarrollo, la implementación de los programas aun tiende a relativizar su importancia.

Así, en el caso de la experiencia del Prodecop 40 Secano, si bien se reconoce que en el sector agrícola existen conexiones entre la situación de pobreza y el ritmo de deterioro de los recursos naturales, se señala que “no es conveniente incorporar este último tema como objetivo central en los programas de superación de la pobreza” 41 . Esto debido a que para los usuarios esta temática es en principio de mucho menor urgencia y de muy lento impacto, lo que los hace considerarlo como un competidor por los recursos.

Programas específicos para zonas pobres rurales

La situación de pobreza en Chile presenta una especial intensidad en las zonas rurales. Al año 2000 la incidencia de la pobreza en el área rural era de un 32,1%, concentrándose un alto porcentaje en las regiones VIII, IX y X; 34,1% del total nacional de pobres, índice superior al que presenta la Región Metropolitana que concentra el 31,5% del total de pobres del país. En esta macrozona la pobreza coincide, además de altos índices de ruralidad, con presencia de pueblos indígenas.

La pobreza rural en Chile está asociada especialmente a comunidades que subsisten del uso de recur- sos naturales, como es el caso de pequeños campesinos (minifundio) del secano costero, comunida- des de pescadores artesanales, pequeños productores silvícolas, pequeña minería (pirquineros), así como a las poblaciones que viven en pequeños poblados rurales, asentamientos que sufren el fenóme- no denominado de “pobreza por atraso” 42 .

Lo anterior, hace especialmente necesario abordar con políticas e instrumentos pertinentes la diversidad de situaciones de pobreza rural. Sin embargo, la oferta de programas y acciones orientadas específicamente a zonas rurales pobres ha correspondido a iniciativas centradas fundamentalmente en el desarrollo pro- ductivo y no plantean soluciones más integrales y asociadas a procesos más globales de desarrollo local.

En el área rural la actual oferta de programas e instrumentos públicos en las áreas social y de fomento productivo, muestran con claridad una ostensible desigualdad de recursos entre los distintos ámbitos

40 Proyecto de Desarrollo para Comunas Pobres del Secano Costero. Realizado por el Instituto de Desarrollo Agropecuario

INDAP.

  • 41 “Líneas de Acción y Opciones Estratégicas del PRODECOP Secano-INDAP”. Juan Francisco Fernández. Seminario/Taller.-

“Estrategias para la Superación de la Pobreza Rural: Visión desde distintas Experiencias”. 2001

  • 42 Bengoa, José, ´´Pobreza Campesina y Desarrollo Rural´´, SUR, Temas Sociales Nº 13, Noviembre 1996.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

de acción que han sido definidos como necesarios para la implementación de proyectos zonales. En tanto que la gama de programas relativos a la inversión en infraestructura social en zonas rurales es amplia y relativamente bien dotada de recursos, los ámbitos del desarrollo productivo y de asistencialidad, orientados específicamente a las zonas rurales –con sus particularidades– se reduce a unos pocos programas con presupuestos insuficientes 43 .

Este panorama precisamente refleja la dinámica socioeconómica de la pobreza rural estos últimos años, es decir: mejoramientos sostenidos en materia de acceso a servicios básicos y estancamiento en materia de ingresos. Parte importante de los programas, además, no focalizan hacia las zonas y secto- res más pobres y aquellos que se orientan a los grupos prioritarios, también en la práctica tienen un bajo nivel de disponibilidad para dichas zonas o territorios específicos.

Considerando la dispersión y escasez de programas que directa o indirectamente fomenten el desarro- llo de formas de pequeña producción rural y el carácter multisectorial de las actividades productivas por cuenta propia que desarrollan sectores rurales en situación de pobreza, se requeriría evolucionar hacia programas integrados que propicien adecuadamente el desarrollo de nuevas actividades y fuen- tes de empleo.

Existe la necesidad de flexibilización de instrumentos disponibles en función de su pertinencia, focalización, oportunidad de aplicación y complementariedad en territorios rurales. Es el caso, por ejemplo, de programas centralizados, tales como: Programa de Agua Potable Rural (MOP), Progra- ma de Vialidad Secundaria (MOP), Programa de Electrificación Rural (Subdere) y Subsidio Habitacional Rural, entre otros. Especialmente relevante es este sentido es poder detectar y eliminar las barreras y obstáculos de los mecanismos institucionales que discriminan a las mujeres, jóvenes e indígenas (crédito, capacitación, asistencia técnica, información oportuna y pertinente, entre otras).

El caso del Prodecop Secano

Una de las iniciativas específicas desarrolladas para enfrentar la situación de pobreza en las zonas rurales, corresponde al Proyecto de Desarrollo para Comunas Pobres del secano de la VI, VII y VIII regiones, Prodecop Secano, del Ministerio de Agricultura y ejecutado por el Indap. Dicha zona tiene un predominio de población que vive por años en condiciones de pobreza y relativo aislamiento, con ecosistemas prácticamente destruidos y con una dotación de recursos naturales muy degradados.

El objetivo fundamental que se plantea Prodecop es mejorar los ingresos de los pequeños agricultores del secano y combatir la degradación de los recursos naturales, a través de la promoción de la agricul- tura sustentable y el manejo racional de recursos naturales. Desarrolla estrategias que promueven la agregación de valor en la producción, capacitación, fortalecimiento institucional, mejoramiento de caminos, mercados, como también la realización de investigaciones y estudios pertinentes.

En esta última línea, Prodecop Secano desarrolla, con el apoyo del Fondo de Innovación Agraria (FIA), investigaciones cuyo propósito es generar información, tecnologías y alternativas productivas adaptadas a las condiciones de los pequeños productores de la zona. En el marco de este proyecto se llevan a cabo veinte proyectos de investigación en áreas temáticas referidas al manejo de recursos naturales y ecosistemas, producción pecuaria y desarrollo de la fruti, vini y horticultura, para las condiciones de secano.

43 Documentos Anexos “Plan de Desarrollo de Zonas de Pobreza Rural”, Subcomisiones Temáticas, 1998.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

No obstante, aun se carece de evaluaciones suficientes que muestren efectivamente el desarrollo de procesos de carácter endógenos y sustentables. Las propias evaluaciones realizadas a solicitud del Indap indican la existencia de nudos en su implementación, en sus sistemas de control y evaluación, la calidad de las iniciativas, transferencia tecnológica, entre otros 44 .

Balance política social durante los 90

Si se compara la política social orientada a superar la pobreza con la de los años ochenta se detecta un cambio significativo de enfoque, una ampliación en la oferta de programas y un involucramiento mayor de los espacios y actores regionales y locales en el diseño e implementación de los mismos. Asimismo, la inyección de recursos económicos y humanos es claramente superior y, en conjunto con el crecimiento económico del país, han permitido la disminución ostensible de la incidencia de la pobreza en la población. Paralelamente, la política y los programas orientados a los sectores pobres y grupos prioritarios han privilegiado la perspectiva de la inversión social e incorporan elementos de participación, siendo su énfasis la expansión de capacidades y apertura de oportunidades.

No obstante, al cotejar la oferta de los noventa con las orientaciones valorativas y objetivos que declaran las políticas oficiales se detecta una distancia entre estas orientaciones y los instrumentos en que se han expresado los programas 45 . En primer lugar, los conceptos usados para diseñar la política social suelen ser muy amplios, o se encuentran desarrolladas a un nivel muy general. Falta profundi- dad respecto a qué se entiende por conceptos tales como: inversión social, capacidades y potenciali- dades, participación, descentralización, empoderamiento, inclusión social, etc.

En segundo lugar, existen dificultades en el diseño de los programas, que suelen ser relativamente rígidos, centrados en actividades y productos y no logran clarificar el impacto esperado. Los indicadores están marcados por una lógica sectorial debido a que el enfoque efectivamente utilizado para el dise- ño no supera la tradicional concepción fragmentada y sectorialista, por lo cual falta profundizar en el tratamiento territorializado de la pobreza.

En tercer lugar, en cuanto a la implementación, las opiniones tienden a reiterar una proliferación de programas con tendencia a la atomización, dispersión y duplicación de esfuerzos; una preponderancia de las decisiones y orientaciones centrales sobre las generadas a nivel local. Asimismo, se observan dificultades para desarrollar espacios de coordinación intersectorial.

En cuarto lugar, en la mayoría de los casos no se ha generado una relación virtuosa entre programas y autoridades políticas locales (alcaldes, concejales). La falta de liderazgo por parte de estos últimos, hace de los programas experiencias aisladas sin conexión alguna con Estrategias de Desarrollo Local.

Finalmente, y con relación a la dimensión ambiental, definitivamente son muy pocos los programas que incorporan este criterio en la formulación de sus principios y diseño, como también en las fases de implementación y evaluación. A pesar de su relevancia se le ha considerado un elemento secunda- rio, aun tomando en cuenta las intervenciones dirigidas a comunidades territoriales que subsisten de la explotación de recursos naturales.

44 “Líneas de Acción y Opciones Estratégicas del PRODECOP Secano-INDAP”. Juan Francisco Fernández. Seminario/Taller.-

“Estrategias para la Superación de la Pobreza Rural: Visión desde distintas Experiencias”. 2001

45 Razcynski, Op cit.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

El país enfrenta desafíos en el área social que se asocian a la gestión de las políticas sociales y a la búsqueda de modelos de intervención pertinentes a la realidad chilena que compatibilicen los fines de superación de la pobreza, sustentabilidad, equidad, integración social y eficiencia así como el respeto de los derechos individuales con el logro de espacios de igualdad en la esfera sociocultural y económica.

A pesar de haber transcurrido casi una década desde la aplicación del enfoque de inversión social, diversos especialistas y operadores señalan los resultados se evalúan como escasos e insuficientes en relación con lo esperado. Los planteamientos de política social y de superación de la pobreza que suscriben un enfoque que se denomina descentralizado, participativo, intersectorial y enfatiza la ex- pansión de las capacidades y el fortalecimiento del capital humano y social de los sectores que viven en la pobreza, no ha logrado ponerse completamente en práctica, persistiendo inconsistencias entre la intencionalidad presente en objetivos y metas, por una parte, y las características de gestión y los resultados finalmente obtenidos, por otra. Se agrega el hecho de que muchas políticas sociales no dan cuenta de un problema más amplio: de los derechos que tienen todos los individuos a ciertos umbrales de bienestar 46 .

Se necesitan políticas sociales integrales no sólo para atender puntualmente las necesidades y deman- das sociales de los pobres y marginados, sino también para anticipar y desactivar los factores y proce- sos que generan exclusión social. Eso podría explicar en parte por qué el crecimiento económico y la acción del Estado no ha sido apropiada para superar la exclusión de segmentos importantes de nues- tras sociedades. Las estrategias de alivio de pobreza aún tienen el desafío de reconocer con más profundidad la complejidad de factores que intervienen en la generación de exclusión social.

Políticas inclusiva, mínimos sociales y sustentabilidad

La superación de “pobrezas”, en plural, es una tarea compleja, difícil y lenta. La diversidad de pobre- zas y la complejidad de su superación conlleva la necesidad de diseñar soluciones no estandarizadas, situación que plantea la relevancia de mirar las políticas y programas desde una perspectiva de la descentralización, rescatando en ello la “mirada local”. Al mismo tiempo, desde un ángulo ético- valórico y de justicia social, se hace imperativo un papel activo del Estado y del gobierno central en su superación.

A nivel del anillo central de la política social, la Fundación Nacional para la Superación de la Pobreza (FNSP) ha propuesto establecer nuevos “Mínimos Sociales” 47 : umbrales que es necesario garantizar para poder avanzar en esta meta que debe ser compartida ampliamente. Se trata de establecer un piso social para que sobre él se desarrollen iniciativas nuevas, propuestas creativas y soluciones a los enormes problemas en materia de educación, salud, vivienda, pensiones.

El país se encuentra en un umbral de desarrollo económico y social maduro, por lo que es indispensa- ble provocar este debate y alcanzar una respuesta nacional de consenso en la cual la provisión de servicios sociales de salud, educación y vivienda satisfaga umbrales exigentes en materia de cobertu- ra y calidad; donde existan avances sustantivos en otras dimensiones de la calidad de vida de las personas como son el acceso a la justicia, a un medio ambiente limpio y saludable, a la seguridad ciudadana, a una educación de calidad y que las mujeres puedan integrarse en igualdad de condicio- nes que los hombres en los sistemas formativo y laboral.

46 “Exclusión Social y Reducción de Pobreza en América Latina y Caribe”. Estanislao Gacitúa, Carlos Sojo y Shelton H. Davis.

Editores –2001-.

47 Ver “Propuestas para la Futura Política Social”. FNSP. Julio 1999.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Para contar con recursos financieros destinados a superar la pobreza se ha propuesto la creación de un Fondo de Desarrollo Social de responsabilidad compartida entre Estado y sector privado. Simultánea- mente, se hace impostergable la creación de una entidad pública relevante y con rango ministerial que reemplace la institucionalidad existente, que tenga a su cargo las políticas sociales, permitiendo su manejo integrado. Esto responde a la necesidad de que el Estado contemple una triangulación equilibra- da entre autoridad económica, política y social en función del desarrollo global del país.

En cuanto a las políticas de inversión social, es absolutamente necesario continuar fortaleciendo esta perspectiva de intervención, pero para ello es necesaria la generación de una cultura de equidad, solida- ridad, austeridad y trabajo. Para que una estrategia sea sustentable debieran implementarse políticas sociales incluyentes, promoviendo la participación social a nivel local, especialmente en los procesos que involucra la gestión y control de un programa determinado.

Superar situaciones de pobreza y sostener un bienestar mínimo 48 para la población se desenvuelve implica garantizar la disponibilidad, en cantidad y calidad, de recursos ambientales suficientes, constitu- yentes de la base física para el desarrollo sustentable. Implementar acciones planificadas que aborden la dimensión ambiental e implementen estrategias inclusivas que pueden romper con el círculo vicioso de la pobreza y la degradación ambiental, requiere superar ciertos mitos sobre la relación entre pobreza y medio ambiente, que plantea Thierry Lemaresquier 49 : que la pobreza necesariamente lleva a la degrada- ción ambiental; que los pobres son demasiado pobres para invertir en el medio ambiente; que los países deben abordar la erradicación de la pobreza antes de tratar de mejorar en medio ambiente; y que los gobiernos puede controlar mejor los recursos en desmedro de las comunidades

Sin embargo, está suficientemente demostrado que para superar pobreza es necesario restablecer los ciclos ecológicos y desarrollar ritmos tolerables de explotación de los recursos ambientales, lo que supone una gestión sustentable de los mismos por parte de las comunidades. Además existen diferentes y exitosas experiencias en las cuales los pobres lejos de depredar sus ecosistemas circundantes, han generado estrategias de inversión en su entorno natural de manera tal que “superación de la pobreza” y manejo sostenible de los recursos han entronizado completamente.

En consecuencia, superar pobreza desde la perspectiva de la sustentabilidad exige la promoción de medios de vida sostenibles, estilos de producción y consumo amigables con el medio ambiente. En ese sentido, parece prudente que se sumen a los criterios tradicionales de la política social consideraciones propias de la mirada de sustentabilidad, evaluando de manera participativa los riesgos ambientales, económicos, políticos, culturales y reconociendo ventajas y saberes locales básicos de las comunidades e individuos sobre el medio ambiente. También resulta apropiado incorporar un análisis de las políticas macro, micro y sectoriales que están afectando las estrategias de subsistencia de la gente y la conforma- ción de una relación sustentable entre éstas y los ecosistemas.

En ese contexto, la distinción entre pobreza urbana y rural permite la comprehensión espacial y estruc- tural de aquellos factores incidentes en las situaciones de privación y exclusión social. De esta manera se podrá precisar mejor el instrumental requerido para enfrentar el problema específico de la pobreza campesina, indígena o urbano-marginal, como también, perfilar voluntades y propuestas integrales para la superación de la pobreza. Efectivamente, el criterio de integralidad permite romper la sectorialización típica de los programas sociales, obligando a su implementación coordinada e incorporando definitiva- mente la dimensión ambiental inherente al fenómeno de la pobreza.-

48 Es importante señalar que el Bienestar Mínimo es un piso básico desde el cual las personas pueden y deben acceder a

niveles de bienestar y calidad de vida mejor.

49 En “Pobreza y Desarrollo Sustentable en América Latina y el Caribe” – 2000 -.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

«Evaluación y Modalidades de Consumo», capítulo 4

Stefan Larenas Programa del Medio Ambiente, Consumers International Presidente del Directorio de la Organización de Consumidores y Usuarios, Odecu

L as organizaciones de consumidores fueron convocadas a nivel mundial, tanto en la Cumbre de

Estocolmo en 1972 como en la de Río en 1992, para debatir sobre el impacto de los patrones de

consumo en el medio ambiente y en la calidad de vida de las personas, y sobre la capacidad de

la Sociedad Civil para velar por los derechos de los consumidores.

Para presentar cómo se sitúa el tema del consumo en Chile, haremos el ejercicio de leer pequeños párrafos del capítulo 4 de la Agenda 21 «Evaluación y Modalidades de Consumo» y evaluaremos si en nuestro país realmente se cumplen algunas de las disposiciones propuestas en dicho documento. Aunque hay muchos avances, los que posteriormente abordaremos en mayor detalle, no existe una política de Estado que promueva un cambio real en los patrones de consumo de los chilenos.

La Agenda 21 incentiva la promoción de formas de consumo y producción que reduzcan las tensiones a que se somete al medio ambiente; y que satisfaga las necesidades básicas de la humanidad. Plantea la necesidad de mejorar los niveles de conciencia sobre el consumo y de generar modalidades de consumo más sostenibles.

Establece que los países en desarrollo deben tratar de implementar formas de consumo sostenibles que garanticen la satisfacción de las necesidades básicas de los pobres y evitar los modos de consumo insostenibles, sobre todo de los países industrializados que se consideran particularmente nocivos para el medio ambiente, ineficaces y dispendiosos.

El documento propone desarrollar nuevos conceptos de riqueza y prosperidad que permitan mejorar los niveles de vida mediante el cambio en los estilos de vida, dependiendo menos de los recursos finitos de la tierra y estando más en armonía con la capacidad de ésta, lo que debería reflejarse en la creación de nuevos sistemas de cuentas nacionales y otros indicadores de sustentabilidad.

Sustentabilidad del consumo

El cambio de los patrones de consumo puede ser un instrumento de especial relevancia para «aterri- zar» a nivel cotidiano las grandes problemáticas que enfrenta el mundo moderno. Sobre todo si con- sideramos que la acción de consumir es necesaria para la satisfacción de las necesidades humanas y que también podemos influir positiva o negativamente en el impacto del consumo en la naturaleza y en las diversas áreas del quehacer humano. De acuerdo a los principios que las inspiran, las personas consumirán sólo pensando en el presente o lo harán considerando a las generaciones venideras. El consumo a nivel individual tiene efectos sobre la realidad global del presente y del futuro.

Si revisamos el contexto mundial en que se estimula un consumo irracional, superfluo, que atenta esencialmente contra las bases mismas del desarrollo y la gobernabilidad de los países, nos damos cuenta de que el consumo tiene una dimensión filosófica y cultural, y no sólo económica. Por ello, la Agenda 21 incorpora dicha dimensión valórica al proponer asistencia técnica a las personas y las familias para que adopten decisiones de compra ecológicamente racionales.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

La Agenda 21 incorpora propuestas concretas en pro de modalidades de producción y consumo sostenibles, tales como la reducción al mínimo de la generación de desechos, el fomento del reciclaje a nivel de procesamiento industrial y del consumidor individual, la reducción de material innecesario de envases y embalajes, el fomento en la introducción de productos más racionales desde el punto de vista ecológico, etc.

Además propone desarrollar criterios y métodos para evaluar los efectos del consumo sobre el medio ambiente y los insumos de recursos durante la totalidad del ciclo de vida de los productos. Los resul- tados de esta evaluación deben expresarse en forma de indicadores para poder informar a los consu- midores y a los encargados de adoptar decisiones sobre el impacto objetivo de cada producto sobre el ambiente.

La situación en Chile

Antes de revisar cuáles son los actores relevantes en Chile en materia de consumo, es necesario preguntarse si efectivamente los consumidores tienen información sustantiva sobre lo que consumen cotidianamente y el impacto que ello genera.

En el contexto latinoamericano, nuestro país está lejos de generar información ambiental sobre los productos como lo hacen los mexicanos y brasileños, que sin ser países estrellas en las modalidades sostenibles de producción y consumo, sí son las naciones más avanzadas en la región sobre el tema.

Es preciso reconocer que en las reuniones oficiales de los gobiernos el tema del consumo es absoluta- mente marginal; tanto es así que en el informe previo de Chile para la próxima Cumbre de Desarrollo Sustentable de Johannesburgo esta materia no aparece en su especificidad, sino en un enfoque frag- mentado que lo liga a otras temáticas como producción limpia u otro tipo de políticas.

Al revisar la influencia del contexto económico en los patrones de consumo vigente, encontramos que a nivel político existe una visión de la eficiencia económica que fomenta la maximización priva- da de las ganancias, olvidando que -en esa misma lógica- la preservación de dichos beneficios econó- micos privados requiere también una propuesta de largo plazo.

Por ello, no es de extrañar que los consumidores individualmente actúen en la misma lógica, es decir, maximizando el consumo privado en lo inmediato, sin considerar los efectos en el medio ambiente ni en las generaciones futuras. Existe un marco cultural que estimula esta tendencia, a lo que se suma un Estado que actúa como intermediario de la relación entre privados, tratando de intervenir lo menos posible para no interferir en la lógica de mercado. El modelo regulador del Estado chileno es regular lo menos posible; ésa ha sido la tónica hasta el momento.

Por último, el discurso gubernamental oficial está orientado a promover el consumo como parte de una estrategia de estímulo al crecimiento económico. Sin embargo, todo se da dentro de los actuales patrones de consumo, es decir, sin información alguna que permita conocer el impacto del consumo en el medio ambiente.

Se ha invocado la reducción del consumo de agua o energía sólo en situaciones coyunturales, como sequías, crisis energética, etc., pero luego de las crisis se acaban las campañas de ahorro. El caso del agua es ilustrativo, en lo que atañe a la promoción de un consumo sustentable de este valioso elemen- to. Este año, ante la subida desmedida de las tarifas de agua potable y alcantarillado, se realizaron movilizaciones en todo el país. Uno de los problemas principales planteados en el Foro Nacional del

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Agua, fue la falta de transparencia existente en los procesos de fijación tarifaria, debido a la nula participación de los usuarios en los entes reguladores.

Se dice que la subida de las tarifas se debe a la necesidad de implementar el tratamiento de las aguas servidas, cuestión que desde el punto de vista ambiental consideramos de gran necesidad; y que seguramente amerita que los consumidores paguemos un poco más para lograr este objetivo. Pero, como las organizaciones influyen en sus asociados, es necesario hacer un esfuerzo de transparencia y de credibilidad si el proceso de fijación tarifaria continúa y crece. Éste es un buen ejemplo que de- muestra cómo la protección del consumidor y la protección del medio ambiente están íntimamente ligadas; de hecho en situaciones críticas, las organizaciones de consumidores y los ecologistas nos movilizamos juntos en pro de la defensa de los derechos de los consumidores y de la naturaleza.

Distintos actores nacionales

A continuación, abordaremos lo que se realiza a nivel nacional en el área del consumo sustentable desde la visión de las organizaciones de consumidores, las cuales -la mayoría de las veces- no son consideradas como actores activos debido a la carencia de una política coherente de impulso a la participación ciudadana en estos temas.

1.- Servicio Nacional del Consumidor, Sernac

• Programa de Educación con Profesores, que ha venido integrando los temas del consumo susten- table a través de cursos de educación a distancia. • El Sernac es parte de un grupo de trabajo sobre ecoetiquetado convocado por Conama. A través de su Departamento de Educación, Sernac participa en la Red de Consumo Sustentable de Amé- rica Latina y el Caribe promovida por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y por Consumers International. • El Sernac manifiesta su intención de aplicar las Directrices de Protección al Consumidor para el Consumo Sustentable aprobadas por la ONU.

2.- Corfo

• Decreto que establece la Política Nacional de Fomento a la Producción Limpia 2001-2005, que tiene como objetivo general consolidar una masa crítica de actores públicos y privados que pro- duzcan en forma limpia y promuevan el uso de esta estrategia, con el fin de minimizar la conta- minación y aumentar la competitividad de las empresas. • Está basada en la convergencia de visiones entre agentes públicos (especialmente reguladores fiscalizadores) y privados, incluyendo al sector sindical. Desde el punto de vista de la gestión pública, ésta se concibe como «el eslabón que articula la política ambiental con la política de desarrollo productivo».

3.- Conama

• Política Nacional de Certificación; Programa de Ecoetiquetado. • Seminario internacional sobre diferentes tipos de etiquetado.

4.- Municipios

• En el ámbito municipal se han desarrollado programas de reciclaje y de educación ambiental sobre el impacto del consumo; y es posible que se integren los temas de reciclaje en todos los proyectos de empleo en el ámbito local, lo que es una de las grandes áreas de la sustentabilidad referidas al consumo.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

5.- Política Exterior • A nivel de Política Exterior, se ha apoyado la construcción de las Directrices de Apoyo al Consu- midor en Consumo Sustentable durante 1999, así como el apoyo a la implementación de estas directrices en la Reunión de Ministros de Sao Paulo, realizada en junio de este año. • A través del Servicio Nacional del Consumidor, Chile participó en la encuesta PNUMA-CI so- bre la implementación en Chile de las directrices de Protección al Consumidor en Consumo Sustentables de la ONU.

Sin embargo, a pesar de estos avances, es necesario tener presente que el tema del cambio de los patrones de producción y consumo es fragmentario, disperso y ambiguo. En Chile no existe una política de Estado comprometida con este tipo de acciones, tal como aparece en la Agenda 21 o en las Directrices de la ONU. No existe una institucionalidad que reafirme el tema ni un ente que coordine las diversas iniciativas dispersas.

Las organizaciones de consumidores hemos tratado de jugar un rol en esta tarea, sin contar con los recursos ni el apoyo político necesarios para constituirnos en un actor en el tema del consumo. En tales condiciones hemos desarrollado múltiples iniciativas en favor de la sustentabilidad del consu- mo, tales como estudios sobre patrones de consumo, desarrollo del Manual de Educación Ambiental en Consumo Sustentable, participación en el grupo de trabajo sobre certificación convocado por Conama, realizando propuestas sobre el funcionamiento de los sellos, etc.

La ausencia de participación ciudadana en las políticas públicas referidas al consumo, confirman que el Estado sigue siendo reticente a convocar a organizaciones de consumidores, porque éstas no son consideradas organismos de utilidad pública, lo que nos impide el acceso a fondos públicos que permitan profesionalizar nuestras instituciones.

Tenemos la convicción de que sin una organización fuerte de consumidores es imposible llevar ade- lante la sustentabilidad del consumo. Las acciones por parte del Estado son extraordinariamente dis- persas, no hay una instancia que coordine las acciones de Corfo, con las de Conama y el Ministerio de Salud ni tampoco que convoque a los consumidores, que somos los únicos que podemos actuar como garantes y entregar un mensaje a la ciudadanía que impulse un cambio de actitud frente al consumo.

La Agenda 21 es una de las herramienta con que contamos para ir incorporando nuevos mecanismos para el consumo sostenible; los acuerdos y convenios internacionales también lo son. Sin embargo, éstos son letra muerta si no existe una Sociedad Civil organizada que demande el cumplimiento y la implementación de los compromisos.

Esperamos que en el transcurso de los próximos años, se vaya consolidando la incipiente alianza entre consumidores y ambientalistas, para que juntos logremos demandar tanto al Estado como al sector productivo el compromiso con la sustentabilidad que nos compete a todos.-

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

«Protección y Fomento de la Salud», capítulo 6

Andrei N. Tchernitchin Prosecretario Nacional del Colegio Médico de Chile

E n Chile tenemos una historia sanitaria basada en la atención primaria, por lo cual se tiende a

cumplir el objetivo de satisfacer las necesidades de la población a ese nivel, no obstante ha

habido un retroceso importante, con consecuencias desastrosas, producto de la municipaliza-

ción del sistema de salud: se incrementó la burocracia, se intensificaron los costos en salud por el débil aporte estatal y se produjo un aumento de la inequidad, producto de que las municipalidades, especialmente las pobres, se ven en la obligación de aportar el 30% de su presupuesto a la salud con cargo a otras funciones que deberían desempeñar.

Los indicadores sanitarios confirman la brecha existente entre las municipalidades ricas y las munici- palidades pobres. Por ejemplo, la mortalidad infantil en Vitacura es de 4,3 por cada mil nacidos vivos y en Puerto Saavedra es de 40 por cada mil nacidos vivos. Frente a esta tremenda inequidad, el Colegio Médico propone las siguientes medidas:

• Integrar los consultorios primarios municipalizados a la red del sistema público de salud. • Fortalecer la institución de los médicos generales de zona que dan atención integral a las comunidades rurales. Estos médicos son jóvenes que una vez que se reciben deben ir a zonas alejadas a cumplir tres años de atención, después de los cuales se les autoriza la especialización en el programa estatal. Mu- chos de estos médicos luego regresan a las regiones apartadas para ejercer en ellas como especialistas. • Generar un sistema de apoyo para formar especialistas básicos en los consultorios de las ciudades, como es el caso de Santiago. • Fortalecer el sistema de médicos generales de zona a través de estímulos, por cuanto un médico que hoy quiera trabajar en un consultorio de atención primaria no tiene ninguna posibilidad de seguir progresando en lo profesional, por lo tanto, nadie desea trabajar ahí.

En cuanto a proporcionar sistemas especializados de higienización en medio ambiente, la investiga- ción acerca de la higiene ambiental es muy insuficiente. El Servicio de Higiene Ambiental se ha desarticulado desde el gobierno militar, y sólo se ha re-articulado el tema de la contaminación am- biental y, parcialmente, el control sanitario de los alimentos.

Asimismo, la investigación de conocimientos tradicionales de salud es extremadamente limitada, porque las Facultades de Medicina tienden a menospreciar estos conocimientos, debido al descrédito en que han caído, producto de la mala propaganda que le han hecho algunas empresas farmacéuticas trasnacionales, que generan millonarios ingresos por la venta de fármacos alopáticos. A pesar de ello, algunos médicos han tenido la iniciativa de recoger la experiencia de la medicina tradicional, para investigar y aprovechar estos conocimientos para descubrir nuevos principios farmacéuticos fitoterapéuticos; esto, con el fin de disminuir los costos en medicina y descubrir nuevos medicamen- tos, en nuestros propios países, que generen fuentes de trabajo para la población.

El objetivo de aumentar la cobertura de los servicios de salud a los grupos de población más necesi- tados, especialmente en las zonas rurales, se ve enfrentado a la insuficiencia de los presupuestos para la mantención de hospitales, consultorios e insumos en esos territorios, lo que hace que los médicos generales de zona muchas veces deban actuar en condiciones heroicas, para tratar de ejercer la medi- cina donde casi no hay condiciones para ello.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

La distribución de los médicos en el país es profundamente inequitativa. Mientras en la Región Me- tropolitana la población cuenta con un médico por cada 300 habitantes, en la séptima región la pro- porción es de un médico por cada 2.500 habitantes. Por eso es necesario establecer un sistema de médicos generales urbanos con incentivos tales como formación continua, carrera funcionaria, esta- bilidad funcionaria, etc.

La misma inequidad la enfrentamos en el caso de los médicos titulados en el extranjero, que no han sido acreditados, porque por convenio no necesitan acreditación y, en ocasiones, su formación es bastante deficiente o está basada en patologías que no existen en nuestro país. Las consecuencias de no haber sido formados para las patologías chilenas es una deficiente calidad de atención profesional, produciéndose una brecha entre su servicio y el de los médicos locales.

Un nuevo mapa epidemiológico

En Chile, la larga tradición de funcionamiento del sistema de salud que surgió en los años cincuenta, más tempranamente en relación al resto de América Latina, ha logrado la erradicación de enfermeda- des como el sarampión, la poliomielitis, la muerte por diarrea infantil, el cólera y la desaparición de un gran porcentaje de las enfermedades infecciosas transmisibles.

De la lista de enfermedades que están incorporadas en los compromisos de la Agenda 21, nuestro país sólo cuenta con pocas de ellas. Por ejemplo, paludismo es una enfermedad inexistente desde hace muchos años en Chile, por razones climáticas y también por la importante labor desarrollada en la primera región por el pionero doctor Noe, que en la ciudad de Arica logró erradicar esta dolencia. Asimismo, enfermedades parasitarias quedan muy pocas (aunque el Chagas disminuyó mucho pero aún existe) y los sistemas de vacunación son óptimos en todo el país, con calendarios que se cumplen en la mayoría de los casos.

La tuberculosis es particularmente baja, pero se espera un rebrote vinculado al aumento del SIDA. Si bien tenemos una tasa de infección del SIDA todavía baja en relación al resto de los países de la región, los programas de prevención y tratamiento son claramente insuficientes; asimismo, aunque en la actualidad ataca preferentemente al sexo masculino, se vislumbra un aumento de contagio en el sexo femenino. Nuestro país enfrenta un potencial de incremento de casos de SIDA, debido a proble- mas culturales y religiosos que bloquean o dificultan el uso de preservativos que, junto con la educa- ción, son relevantes instrumentos de prevención.

Mercantilización de la Salud

Por definición, en Chile el Sistema Nacional de Salud proporciona salud a toda la población y no sólo a los grupos vulnerables, pero el financiamiento es insuficiente y, por lo tanto, la atención se focaliza en dicho segmento.

En los últimos diez años el Banco Mundial ha intervenido en la región latinoamericana y en Chile para imponer una canasta de prestaciones, que significa garantizar el tratamiento de un grupo de enfermedades y la exclusión de otro. Por ejemplo, si un ciudadano tiene cáncer de mamas o de prós- tata se garantiza que va a ser tratado a cero costo, pero si tiene cáncer al colon o al estómago no tendrá su tratamiento asegurado. La canasta de prestaciones que viene de la mano del Plan AUGE se inscribe en esa línea; ello es insuficiente y además innecesario en un país que cuenta con un sistema integral de atenciones, lo que significa que todas las enfermedades deben ser atendidas.

El Banco Mundial promovió la mercantilización de las áreas sociales en Chile para que las empresas trasnacionales, con su enorme capital, invirtieran en ellas. Al agotarse el mercado comprador, la in-

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

versión ya no está ligada a la producción, por lo que las trasnacionales ahora invierten en temas sociales y en servicios. Se han creado las AFP’s para incentivar la previsión social; gran parte del sistema educacional se ha mercantilizado; y en la actualidad se hacen grandes esfuerzos por mercan- tilizar nuestro sistema de salud. Es así que el Plan Básico de Salud que se propone, es una forma de instalar sistemas de seguros privados de salud, que se apropian de los fondos públicos destinados a la atención de salud.

En el sistema privado es conocido que existe discriminación de género y que una mujer en edad fértil debe pagar mayores primas, casi el doble que los hombres de su misma edad, para obtener el seguro de salud. Asimismo, existen los llamados «planes sin útero» con primas más baratas para las mujeres que no incorporen en su seguro prestaciones maternales.

La misma discriminación sufre la tercera edad, porque justamente en la etapa de la vida en que los ingresos disminuyen, las cotizaciones deben ser mayores; lo cual es un incentivo para que las perso- nas salgan del sistema privado e ingresen al público, que termina sobrepasado en sus capacidades al tener que hacerse cargo de quienes abandonan el sistema privado.

La realidad tras los indicadores

En relación a los indicadores de salud, nuestro país cuenta con altos promedios en sus macroindicadores (similares a los países desarrollados), debido a nuestro sistema de atención integral de salud que es bastante antiguo. Tenemos cifras promedio de mortalidad que son muy bajas, especialmente en mor- talidad perinatal y contamos con atención profesional del parto. Sin embargo, los promedios escon- den las cifras de flagrante inequidad. Es así como la mortalidad por accidentes analizada por criterio de pobreza es baja para quienes no son pobres y muy alta en aquellos que sí lo son. Asimismo, la mortalidad por cáncer de mama, por ejemplo, es baja en los sectores medios de menor pobreza y muy alta en los sectores más populares.

Para lograr el mejoramiento de los indicadores ambientales, de vivienda y de salud se necesita una reforma que fortalezca el sistema público de manera integral -y no a través de una canasta básica de salud-, que garantice el tratamiento de todas las enfermedades y por supuesto incluya un plan de prevención.

En consecuencia, alcanzar mejores resultados de indicadores ambientales requiere la implementación de políticas de descontaminación que privilegien la salud por encima del crecimiento económico. La decisión política de proteger la salud de la población requiere reducir al mínimo el riesgo para ella y mantener el medio ambiente a un nivel que no ponga en peligro la seguridad humana.

El objetivo de reducir los riesgos de salud derivados de la contaminación y de los peligros ambienta- les, se cumplió sólo parcialmente, por cuanto hay avances, nuevas normas y medidas referentes a la polución del aire y la contaminación del agua, suelo y alimentos. Sin embargo, también se observan importantes retrocesos en las normas ocupacionales y se ha privilegiado el desarrollo económico por encima de la salud y la calidad de vida.

Revisión de la Agenda 21

Al analizar los objetivos específicos referidos a la protección y fomento de la salud humana incorpo- rados en la Agenda 21, encontramos avances y retrocesos en la aplicación de medidas que tiendan a la satisfacción de estos propósitos.

Ha habido avances en la incorporación de programas de higienización y promoción de la salud pero, sin lugar a dudas, estos son insuficientes, porque las normas son demasiado permisivas u obsoletas y

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

no se adecuan a las normas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) o adopta- das por la Unión Europea.

Se han establecido programas para paliar daños al medio ambiente, pero ellos están sometidos a la lógica económica y no a la preocupación por la protección ambiental, por la calidad de vida o la salud de las actuales y futuras generaciones. Tampoco existen políticas que protejan la biodiversidad; no hay protección del patrimonio genético y no hay inquietud por el calentamiento global. Sólo hay preocupación por aquello que tiene que ver con el modelo de desarrollo económico.

En cuanto al objetivo de formular programas para eliminar la contaminación en las fuentes y en los lugares de trabajo, hubo un avance importante en el sector empresarial, pero no en todas las empresas:

el transporte público no ha avanzado en ese objetivo, por el contrario, ha ejercido presiones para disminuir la dictación de nuevas normas.

La eliminación del plomo en la gasolina, una mejora en la calidad del petróleo diesel, cambios viales para la ciudad de Santiago, restricción vehicular para los automóviles sin convertidor catalítico y también para vehículos con convertidor catalítico durante los períodos de crisis ambientales, exten- sión del Metro, la mantención de la nueva norma de prohibición del asbesto pese a las presiones de Canadá, son medidas adecuadas implementadas por la autoridad para disminuir la contaminación ambiental.

Sin embargo, existe un número importante de medidas que el Colegio Médico viene recomendado y promoviendo desde hace años, que debieron implementarse, pero no se pusieron en marcha. • Prohibir el uso de petcoke en zonas industriales no urbanas: tenemos información de que en la Cuenca de Santiago se está usando el petcoke en forma clandestina, por ejemplo en Cementos Polpaico. Nuevamente, se privilegia la economía por sobre la salud. En el caso de la localidad de Huasco, donde el uso de petcoke -a corto plazo- ha favorecido la creación de una treintena de empleos en la empresa Guacolda, pero -a mediano y largo plazo- va a dejar un saldo de cientos de agricultores desempleados que finalmente no van a poder exportar productos contaminados. • La implementación de las transacciones de material particulado puede ser muy peligrosa: es posible transar por ejemplo una tonelada de material particulado inerte por media tonelada de material altamente tóxico y carcinógeno. • Privilegiar el transporte público: la movilización colectiva debe ser segura, cómoda, eficiente y no contaminante. Tal como en los sistemas de transportes de los países desarrollados, se requiere implementar pasajes únicos con trasbordos gratuitos, para evitar la transposición absurda de iguales recorridos de bus y metro y el pago de dos o más pasajes al hacer combinaciones. • Acelerar el transporte eléctrico en Santiago. • Implementar la recuperación del hidrocarburo gasificado en las estaciones gasolineras y otras esta- ciones de transferencia de gasolina: para evitar la toxicidad y la generación de ozono de la gasolina. • Informar a la población de los promedios de contaminación del aire hora a hora: no basta con informes diarios, sino que se requieren referencias más detalladas, para que cada sector o comuna haga planes que eviten acciones o actividades que se contradigan con las condiciones ambientales. • Implementar el Índice Icap Biológico: éste considera, además de las partículas y los gases, el volu- men respiratorio minuto durante el ejercicio. Así por ejemplo, si durante una hora de ejercicio violento, el volumen respiratorio minuto aumenta en ocho veces, se incorporan al organismo ocho veces la cantidad de partículas, y si se realiza el ejercicio físico o la actividad física durante una hora, el daño a la salud puede ser el equivalente a un índice muchísimo más elevado.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

• Suspender obligatoria y no voluntariamente las actividades físicas en los días de alerta o emergen- cia ambiental: se requiere, además, planificar dichas actividades en horas de menor contaminación, de acuerdo a cada comuna. • Descentralizar el país y reducir el crecimiento de la Región Metropolitana: esto se puede lograr con incentivos tributarios o precios menores de gasolina en los lugares donde se quieran incrementar nuevos polos de desarrollo. • Impedir medidas de desafectación de áreas verdes: a esto se agrega la necesidad de generar nuevas normas para un cambio en el uso del suelo, ya que las actuales han permitido crecer a Santiago ocupando terrenos verdes o zonas agrícolas. • Incrementar la arborización de la ciudad y reforestar la periferia urbana: los árboles son filtros químicos que absorben contaminantes químicos. • Revisar periódicamente las normas primarias, secundarias y de emisión: se requiere igualar las normas de la Unión Europea, las que son a su vez las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud. • Implementar la norma material PM2,5 (particulado fino). • Privilegiar la investigación científica y tecnológica cuyos objetivos sean dar solución a problemas que afectan nuestro país, además de trasparentar la información y hacerla accesible a cualquier ciudadano. • Escuchar y avanzar en la información generada por nuestros científicos: ello también comprende a académicos, especialistas y colegios profesionales, incluido, por cierto, el Colegio Médico de Chile. • Hacer llegar la información estadística al público en general: muchos estudios estadísticos y de costo-beneficio se han hecho sobre la contaminación, pero es necesario traducir dicha información e informar a la ciudadanía. • Privilegiar la formación científica y tecnológica de interés para el país: con el fin de desarrollar la tecnología adecuada y establecer sistemas de control, hay que dar énfasis a la generación de espe- cialistas sobre temáticas nacionales y no del interés de las trasnacionales que la financian. • Incrementar las investigaciones sobre emisiones: se han iniciado planes de descontaminación bacteriológica en las aguas pero falta avanzar en la parte química; por ejemplo, el arsénico en el agua potable en la ciudad de Antofagasta que explicaría, en cierta medida, la cantidad de cáncer en la región. • Aumentar los estudios sobre los plaguicidas: si bien es cierto se aprecia una disminución en el uso y el tipo de plaguicidas, se requiere mayor investigación sobre sus efectos. • Investigar la existencia de fuentes clandestinas de altas emisiones de sustancias tóxicas: ha habido un retroceso en la normativa legal que vela por el cumplimiento de estas normas. • Prohibir la importación o exportación de productos o sustancias químicas que estén prohibidos en los países de origen: ése es el caso de las pinturas habitacionales de licencia norteamericana con alto contenido de plomo, que recientemente han sido comercializadas en Chile estando prohibidas en los Estados Unidos. El Colegio Médico afirma que si un país considera que un producto es tóxico en su territorio, no debe exportarlo a otro, aunque éste no tenga legislación sobre el tema. Por eso propone la generación de acuerdos bilaterales o multilaterales que prohiban la comercialización de productos considerados tóxicos en los países de origen, por motivos éticos.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

«Fomento del Desarrollo Sostenible de los Asentamientos Humanos», capítulo 7

Miguel Santibáñez Corporación Juventudes para el Desarrollo y la Producción, Jundep

L a Corporación Jundep se inscribe en la tradición que valora las lógicas de producción social del

hábitat, en la cual se entiende el desarrollo territorial como un proceso complejo en el que las

personas se involucran directamente y participan en las decisiones vinculadas con el mejora-

miento de la calidad de vida en su territorio.

Compartimos dicha posición con una serie de redes y articulaciones en la cuales participamos, tales como la Asociación Chilena de Organismos no Gubernamentales (ACCION), Asociación Latinoame- ricana de Organismos de Promoción (ALOP), Red Nacional de Acción Ecológica (RENACE) y Habitat International Coalition (HIC).

En el ámbito urbano hemos formado parte de Forohábitat, red de instituciones urbanas de la Sociedad Civil que hizo un seguimiento de la Cumbre de la Ciudad de Estambul (Hábitat 2), entre 1995 a 1997, y que formó parte del proceso de seguimiento que HIC hiciera a Río + 5. Asimismo, para el análisis del capítulo referido a asentamientos humanos hemos consultado a diversas organizaciones e institu- ciones cercanas de la Sociedad Civil como Sur, Cordillera, Agrupación Defendamos la Ciudad, San- tiago Amable, Aquí la Gente y Cobijo. La responsabilidad de lo afirmado, sin embargo, sólo represen- ta el pensamiento de Jundep.

Parece conveniente recordar los acápites establecidos en el capítulo 7 la Agenda 21 que pueden ser sintetizados en ocho compromisos: a) Suministro de vivienda adecuada para todos; b) Mejoramiento en la administración de los territorios; c) Promoción de la Planificación y el Ordenamiento Territorial Sustentable; d) Promoción de sistemas sustentables de energía y transporte en los asentamientos hu- manos; e) Promoción de la integración de la infraestructura ambiental: agua, saneamiento, drenaje y gestión de desechos sólidos; f) Promoción de actividades sustentables en la industria de la construc- ción; g) Planificación de los asentamientos humanos en las regiones propensas a los desastres; y h) Promoción del desarrollo de los recursos humanos y el aumento de la capacidad para el adelanto de los asentamientos humanos.

En Chile no existen organizaciones de la Sociedad Civil que hayan efectuado un seguimiento siste- mático y continuo a los compromisos establecidos en la Agenda 21, ni tampoco ésta ha sido utilizada como instrumento de control desde las organizaciones sociales, lo que no significa que no se hayan puesto en ejecución otros mecanismos como movilizaciones y formulaciones en diversos campos, temas y conflictos específicos.

Dada la amplitud del problema y la necesidad de un análisis complejo y extenso de cada uno de estos compromisos, hemos optado por examinar el reporte público gubernamental y lo que consideramos corresponde al debate político estratégico de fondo que está presente en esta problemática general, analizando con mayor pulcritud algunas de sus dimensiones específicas, como el ordenamiento terri- torial y las políticas urbanas.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

El reporte del Gobierno

El reporte público del gobierno valora logros y avances alcanzados durante estos años, de los cuales los aspectos cuantitativos son los más apreciados. Si bien es cierto no podemos desconocer que en estos diez años se han ideado y ejecutado una gran cantidad de programas y fórmulas para enfrentar los problemas ligados a los asentamientos humanos, éstos tienen dispares evaluaciones.

Es así que se dispone de una política habitacional que ha logrado reducir cuantitativamente el déficit habitacional y que oferta un abanico diversificado de programas, aplicándose en el último tiempo nue- vas fórmulas como Chile Barrio, Vivienda Dinámica sin Deuda, Nueva Vivienda Básica, Programas de Asistencia Técnica y también otras más antiguas, como el Subsidio Rural y la Vivienda Progresiva.

La cobertura de agua potable es de casi un 100 % y la recolección de aguas servidas supera el 90%, ambos en el nivel urbano. Se ha avanzado bastante en el tratamiento de aguas servidas, pero muy poco en los colectores de aguas lluvias. Asimismo, los programas de telefonía y agua potable rural también han mostrado progresos. Se han creado una serie de programas complementarios que inclu- yen financiamientos compartidos, como Pavimentos Participativos, Vialidad Intermedia, Parques Urbanos, Mejoramiento de Equipamiento Comunitario y Mejoramiento de Condominios Sociales.

El impulso de una iniciativa denominada Reforma Urbana ha tenido por objetivo revisar la normativa vigente, desburocratizar los trámites municipales, generar fórmulas de financiamiento urbano com- partido, promover concurso de buenas practicas urbanas, etc. Se han impulsado modalidades de pla- nificación urbana y territorial, como el Plan Regulador Metropolitano de Santiago en 1994, la actua- lización de planes reguladores en otras comunas del país y programas vía cooperación internacional como el Plan de Ordenamiento Territorial de Asentamientos Humanos (OTAS), con apoyo de la Agencia de Cooperación Técnica Alemana (GTZ). Además, se han planteado metas como los Planes Regionales de Desarrollo para el 2003 y los Planes Intercomunales a marzo del 2006.

En 1996 la Región Metropolitana fue declarada Zona Saturada por cuatro contaminantes atmosféri- cos y Zona Latente, por los elevados niveles de dióxido de nitrógeno presentes en el aire. En ese momento comenzó la elaboración del Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) y en el 2001 fue publicado en el Diario Oficial su ante proyecto.

En materia legislativa, se han promulgado leyes que han generado un amplio debate ciudadano, en especial desde la perspectiva ambiental, como el artículo 62 de la Ley General de Urbanismo y Cons- trucción (LGUC), que permite flexibilizar el uso de áreas verdes no construidas o áreas cafés. Por otro lado, se ha decretado el artículo 55 que permite la extensión de la ciudad vía las Zonas de Urbaniza- ción Condicionada (ZODUC). Y se han promovido incentivos para la densificación urbana, como el subsidio de repoblamiento.

Todas estas iniciativas en su momento han generado debates y, casi sin excepción, han soportado el peso del escrutinio ciudadano en aspectos que necesitan de un análisis más profundo, sobre todo si nos ubicamos en la perspectiva de la Sociedad Civil.

Juicio crítico desde la ciudadanía

La hipótesis que postula Jundep, es que en el Chile actual la gestión que se hace de los territorios es todavía muy insuficiente para adecuarse a estándares de manejo de cuencas, mejoramiento de calidad de vida y ordenamiento territorial sustentable. Todo ello debido a que en los últimos 25 años no se

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

logró constituir una masa crítica en el campo del ordenamiento del territorio, una conciencia ciudada- na, política, académica, intelectual y de opinión pública que sostuviera un verdadero proyecto de ciudad y de gobierno urbano- democrático. En parte importante, esto tiene que ver con el antecedente histórico de la experiencia dictatorial y con el dominio que a partir de esa época asumió el mercado en las decisiones urbanas sin cuestionamiento alguno.

En la actualidad, tenemos a lo menos dos maneras de entender el ordenamiento territorial que se han expresado en estos diez años, que -a nuestro juicio- se evidencian en el conflicto que opera al interior de las propias políticas de gobierno.

Por una parte, está la visión dominante, cuya orientación teórico-filosófica puede calificarse como tributaria de la corriente neoliberal dogmática, que entiende al territorio casi exclusivamente como un factor que se encuentra al servicio del crecimiento económico, bajo la tesis de que el crecimiento económico y el mercado van a generar el desarrollo de los territorios. Por tanto, el propio territorio se adapta a la lógica de la acumulación de capital, del ahorro, la inversión y, finalmente, a la generación de empleo. Esta hipótesis, en la disciplina urbanística, ha sido históricamente muy cuestionada.

Una segunda orientación que puede definirse como neokeynnesiana o neoestructuralismo, correspon- de a una corriente que ha intentado planificar y reinstalar regulaciones urbanas con los instrumentos clásicos del urbanismo: sus acciones han sido más bien puntuales, el Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS) de 1994 es un ejemplo de aquello, al proponer la reposición del límite urbano y la densificación del casco urbano. Además se puede considerar parte de esta lógica, el aspecto del proyecto de ley urbana que incluye la recuperación social de las plusvalías.

Existen otros ejemplos de este tipo de políticas, como las reacciones del SEREMI Metropolitano de Transportes, del Ministro de Agricultura, de la Comisión Nacional Forestal (Conaf), del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y de un grupo importante de alcaldes ante la pretensión del Ministerio de Vivienda y Urbanismo de cambiar el uso de suelos de las zonas silboagropecuarias de la Región Metropolitana para extender la ciudad. Las reacciones ciudadanas y de algunas autoridades públicas, ante la errática gestión pública en el llamado «negocio de la basura» en la cuenca de Santiago consti- tuyen otro ejemplo de esto en la actualidad. De esta manera se construyen discursos volátiles, perma- nentemente cambiantes, difíciles de comprender por la ciudadanía.

Una tercera orientación, sería la del sostenimiento de un proyecto urbano democrático formulado por la Sociedad Civil. Sin embargo, actualmente las manifestaciones sociales en este sentido se conocen poco y no han sido estudiadas en profundidad, por ello parecen poco frecuentes y se expresan más bien como modalidades defensivas y reactivas frente al tema de los vertederos, la calidad de la vivien- da, conflictos como la extensión urbana, la desafectación de áreas verdes, la contaminación del aire, etc. En pocas ocasiones estos conflictos han devenido en propuestas de políticas con una compren- sión más amplia del problema urbano, como en el caso de Ciudad Viva y la Costanera Norte.

Las disparidades territoriales

La globalización dispone de una iconografía particular que se ha instalado en territorios y ciudades. Se trata de una simbólica de la globalización, que se observa principalmente en la capital, pero tam- bién en otras ciudades del país. Santiago ha experimentado la aparición de una nueva monumentalidad que representa a las grandes compañías y grupos económicos. De esa manera, se despliega la utopía de la ciudad colonizada por los nuevos «iconos», con gran influencia sobre la nueva estructuración metropolitana de la ciudad. Se levantan bancos que son una copia de proyectos neoyorquinos de

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

Phillip Johnson, torres modernistas de empresas telefónicas, nuevos núcleos de actividades empresa- riales en la periferia, hoteles cinco estrellas, recintos para el esparcimiento como multicines, condo- minios residenciales cerrados con sus propios circuitos de seguridad, con su arsenal de cámaras de video de vigilancia y control, etc.

Se han facilitado las formas de consumo masivo articuladas a la comercialización de productos en gran escala, vía los grandes supermercados, las tarjetas de crédito de las multitiendas, las malls, que se han extendido desde la zona oriente de Santiago (sobre todo a través de la circunvalación Américo Vespucio) y ahora en un periplo hacia el resto de las ciudades del país. Junto con ello, nuevas autopis- tas se proyectan en la ciudad y el flujo vehicular gana en volumen y en velocidad en ciertas vías, pero en congestión en otras. La movilidad, entonces, deviene en un factor de segregación donde las elites inmaterializan y aceleran sus desplazamientos, y los sectores populares quedan retenidos en una mo- vilidad dificultosa.

La característica central de la nueva estructura del territorio es lo que se ha llamado disparidades territoriales: los beneficios del crecimiento se encuentran desigualmente distribuidos, tanto en térmi- nos de la estructura de distribución de los ingresos, como en la geografía. El concepto acuñado por Alain Lipietz a fines de los años ochenta de «regiones ganadoras» y «regiones perdedoras», se puede aplicar a la realidad nacional: los barrios integrados a la globalización y, por otro lado, amplias áreas homogéneas que acogen a pobres y excluidos.

El territorio, casi como un reflejo del modelo económico en el espacio, ha generado -según el ILPES- un efecto de «archipiélago» en el territorio nacional; es la idea de la globalización fragmentada, la metáfora del rompecabezas en que sus piezas, a su vez, se transforman en otros rompecabezas.

Se observan importantes desigualdades entre regiones y entre comunas, y -al mismo tiempo- una alta heterogeneidad al interior de las propias regiones. La desigualdad se presenta entre la Región Metro- politana y el resto de regiones, pero ésta es tremendamente desigual también en su interior (PNUD - Mideplan 2000). La imagen más representativa de la fractura territorial la obtenemos de la alcaldesa de la comuna de Lo Barnechea (comuna residencial de alto ingreso), quién decidió levantar un muro para separar a vecinos ricos y pobres.

Las externalidades negativas también se encuentran desigualmente repartidas: afectan a los pobres y a los territorios sin valor para el mercado. En este esquema de primacía del mercado, a nadie se le ocurriría colocar una cárcel o un vertedero de basuras en el barrio alto de Santiago, aunque estos sean los mayores productores de desechos urbanos. Como los diversos sectores sociales disponen de una capacidad de influencia política y social diferenciadas, ya sabemos dónde se localizarán los cemente- rios, vertederos, cárceles. Los propios nuevos pobres, que se transforman a su vez en una externalidad negativa, irán a parar ahí donde hay otros pobres.

Una ciudad difusa y segregadora

En términos de crecimiento y extensión de las ciudades, se observa un proceso de peri-urbanización. Se trata de la extensión de las ciudades ya no sólo como «mancha de aceite», sino que ahora también se amplían lejos del límite urbano, en zonas agrícolas o de reserva ecológica, de protección o de preservación. Condominios cerrados fuera del límite urbano, parcelas de agrado, clubes privados, campos de golf, canchas de polo, colegios privados, todos destinados a familias de ingresos altos. Para ello se aplica la Ley de División de Predios Rústicos (DL 3.516) del Ministerio de Agricultura (una especie de nulidad matrimonial, sólo que aquí se miente para extender la ciudad), generando una

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

segregación violenta y una actividad sistemática de los parceleros ricos para que los pobres no se localicen en las proximidades.

En el caso de Santiago, los precios del suelo urbano continúan subiendo, lo que ha tenido consecuen- cias sobre la oferta de suelo para los sectores de más bajo ingreso, implicando escasez de territorio para los pobres (ahora deben localizarse cada vez más lejos de la ciudad). A ello agreguemos una serie de problemas que algunos llaman difusos, como la contaminación ambiental en las ciudades, la con- gestión vehicular, los problemas de salud pública asociados a la modernización urbana, etc.

Las políticas públicas desplegadas hasta ahora han sido insuficientes para planificar y regular el pro- ceso en curso, lo que ha quedado demostrado en una serie de campos: el de los colectores de aguas lluvias, la contaminación del aire, los desplazamientos de los grupos populares localizados cada vez más lejos, etc. El motor de la acción pública en materia de planificación, corresponde a lo que se llama la alianza público-privado, que en el caso de la ciudad corresponde a iniciativas impulsadas para y/o por grandes empresas inmobiliarias articuladas al negocio territorial. El principio rector de esta dinámica es la llamada «ciudad difusa», esto es, una lógica que busca utilizar el conjunto de las cuencas y valles, sin consideración a límites urbanos.

Hoy en Chile no hay gobierno de la ciudad, la ciudad de Santiago por ejemplo es gestionada por un conjunto de más de 30 municipios que no necesariamente coordinan sus acciones; ésta es una cues- tión que viene discutiéndose desde el año 1965 sin solución a la vista. Tampoco tenemos gobiernos regionales elegidos democráticamente, lo que podría contribuir poderosamente hacia formas de ges- tión territorial descentralizada. Si existieran estas formas de gobierno urbano y regional se podría negociar a nivel territorial y no continuar con la regulación del Ministerio de Vivienda, que parece poco eficiente.

Por otro lado, la tesis que entiende la ciudad como generadora de acumulación y riqueza es discutible:

no hay monitoreo, ni preocupación por develar e investigar cómo se produce y se regula la acumula- ción de capital en la ciudad. Existen autores que plantean que la Renta Urbana más sustantiva se va hacia los bancos, hacia personas con nombre y apellido (grandes propietarios de extensiones de terre- nos periféricos a las ciudades) o hacia otros países. En definitiva según esta tesis, las plusvalías urbanas más sustantivas serían captadas por grupos económicos y / o sectores transnacionales.

La falta de una política habitacional urbana

El compromiso habitacional que plantea la Agenda 21 establece la entrega de viviendas adecuadas para todos. Desde 1978 se han aplicado masivos programas estatales con soluciones habitacionales diversificadas mediante subsidios a la demanda, los que han sido celebrados por ciertos urbanistas a mediados los años noventa, por detener una temida proliferación de «tomas» y por generar una cierta confianza en la población en la posibilidad de acceso al beneficio.

Sin embargo, el tiempo ha comenzado a develar graves problemas asociados a estos programas. De hecho, en Chile ha surgido un verdadero «icono negativo» asociado a la vivienda social, como son las conocidas «Casas Copeva». Se trataba de más de 20 mil viviendas básicas que fueron construidas antes de 1997 y luego de lluvias torrenciales presentaron graves fallas constructivas. Si la crítica inicial fue el tema de la calidad y los estándares, la segunda ha sido la carencia de una comprensión urbana de la política habitacional. La comunidad urbanística nacional cada vez cuestiona más el exclusivo carácter financiero que asume el Estado, sin un compromiso fuerte por el tipo de ciudad que se está configurando con esta política habitacional. Se van generando, entonces, verdaderas ciudades

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

estatales formadas por casetas o viviendas básicas, como en el caso del explosivo crecimiento de Puente Alto, que con este expediente ha pasado a duplicar su población en diez años.

Diversos autores como Trivelli, Sabatini o políticos como Carlos Montes, están de acuerdo en que a través de estos programas el Estado se transforma en promotor de la formación de ghettos, es decir zonas de viviendas de subsidios del rango inferior, con pobres equipamientos urbanos. Estas solucio- nes habitacionales se adaptan a los niveles de ingreso de la familia, en muchas ocasiones tienen problemas de calidad constructiva y otras tantas se encuentran localizados en lugares de riesgo.

En el caso de la vivienda progresiva y el subsidio rural, éstas han logrado mejorar su calidad desde 1998 luego de las mejoras introducidas por los Programas de Asistencia Técnica. Asimismo, en el último tiempo se impulsa la «Vivienda Dinámica Sin Deuda», la que difícilmente tendrá viabilidad en las ciudades grandes y que ha sido acusada de fomento del «callamperío» por el diputado Juan Pablo Letelier por su menguado tamaño (25 m2 ampliable a 25 m2 adicionales). El Programa Chile Barrio, que comenzó como una propuesta interesante por su integralidad para enfrentar la pobreza, finalmen- te terminó reducido a la cuestión habitacional y con un rendimiento cuantitativo más bien modesto. Lo mismo ha ocurrido con programas que en su momento tuvieron gran publicidad como el leasing y la movilidad habitacional.

Lamentablemente, aunque las soluciones fueran bien construidas y aun cuando crecieran un poco más, continuarían siendo muy pequeñas. Por otro lado, es un dato reconocido el que la política habitacional se ha desfocalizado, es así que en Santiago no hay ninguna posibilidad de construir viviendas para sectores populares dado el precio de los terrenos (no se pueden construir viviendas de menos de 300 UF). Si se incrementa el financiamiento del subsidio, los especuladores inmobiliarios - que compraron en los años ochenta todas las tierras circundantes al Gran Santiago- suben el precio de la tierra, por lo que éste es capturado no como mejora en la vivienda sino como precio de la tierra. En definitiva, como afirma el urbanista Alfredo Rodríguez, las políticas de viviendas en Chile son un mecanismo o sistema de financiación de viviendas sociales, no constituyendo una política habitacional entendida como una directriz urbana.

Finalmente, consideramos que una salida al conjunto de dilemas que plantea esta situación debe comenzar por romper un doble impasse. Por un lado, debilitar la visión neoliberal dogmática que entiende a la ciudad exclusivamente como negocios potenciales, para lo cual debiéramos integrar fórmulas sociales y públicas de planificación urbana. Ello, en un proyecto de ciudad que considere las variables ambientales, integrando la lógica de manejo de cuencas y los principios de Bien Común. Por otro lado, fomentar la iniciativa autónoma de la ciudadanía para hacer posible lo anterior.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

«Fomento de la Educación, la Capacitación y la Toma de Conciencia», capítulo 36

Jorge Pavez Urrutia Presidente Colegio de Profesores de Chile A.G.

E n primer lugar, quisiera saludar el esfuerzo de quienes han organizado esta Conferencia de

Evaluación Ciudadana de los compromisos de Río’92, no sólo porque éste es un tema impor

tante, sino -sobre todo- en la perspectiva de aunar nuevos y mayores compromisos y esfuerzos

para impulsar políticas medioambientales y de desarrollo para un Chile sustentable.

Nos planteamos desde una posición y conciencia crítica, pero también autocrítica, porque al asumir la tarea de participar en esta Conferencia para evaluar el capítulo de educación de la Agenda 21, consta- tamos que este esfuerzo ya se realizó en enero de 1997 1 , hace ya más de cinco años. Es por eso que me atrevería a afirmar que desde esa fecha, práctica y objetivamente casi no ha existido avance alguno, por lo que la evaluación que hoy podemos hacer es muy similar a la realizada en aquella ocasión.

Por ello, con mayor convicción reiteramos -tal como lo hiciéramos en la primera evaluación- la necesi- dad de que la Sociedad Civil evalúe la implementación de los acuerdos de la Cumbre de la Tierra, esta vez a diez años de su realización; además, éste debiera ser un espacio para renovar los compromisos de todos los actores sociales, de todos nosotros, por un desarrollo sustentable. En el caso de los educadores, este compromiso debe renovarse fundamentalmente en la perspectiva de impulsar e implementar desde la acción educativa -más allá de lo que indican los objetivos de la educación, los planes y programas- valores, metodologías y contenidos que permitan el desarrollo de un ser humano mejor.

No se trata sólo de revisar el cumplimiento de los acuerdos gubernamentales de la Agenda 21, sino también de abrir la necesaria discusión sobre el rol que en ellos nos cabe a cada uno de nosotros y -en nuestro caso- también a la organización gremial del magisterio, por nuestra responsabilidad social y política frente a estos temas.

No es primera vez que los acuerdos de los eventos auspiciados por la ONU quedan esencialmente como declaraciones, sin mayores efectos prácticos. Por eso mismo, esta idea de hacer a la Sociedad Civil contralora y, sobre todo, impulsora de la aplicación de esos acuerdos, se hace cada vez más indispensable.

No cabe duda de que, de una u otra forma, la conciencia ecológica y medioambiental ha empezado a crecer en nuestro país y en el mundo. ¿Cuánta es la responsabilidad de la educación formal, de los proyectos y políticas educativas del Estado, en este incremento? ¿Cuánto más es la responsabilidad de la educación no formal, de las acciones de las organizaciones sociales abocadas al problema? Como país estamos lejos de responder a las actividades planteadas por la Agenda 21, no sólo porque dichas actividades, objetivamente, han sido escasamente desarrolladas, sino también porque muchas de ellas son más bien formales y poco integrales. Esto, claramente no ayuda a avanzar en una toma de conciencia y de acción nacional en relación a este tema.

1 Consulta Ciudadana Río+5, convocada por la Red Nacional de Acción Ecológica (Renace), en enero de 1997. Las conclu-

siones de ese encuentro están en el anexo1de este libro.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

Ausencia de política de educación ambiental integral

Si evaluamos lo sucedido con los acuerdos de Río’92 en el campo propiamente educativo, constata- mos que lo realizado es muy poco, por no decir prácticamente nada. De hecho, en el período que va desde la Cumbre de la Tierra hasta la actualidad, se han establecido varias orientaciones centrales en relación a políticas educativas y propuestas curriculares. Indiscutiblemente, ha sido una buena opor- tunidad para asumir los planteos de la Agenda 21.

Sin embargo, en las propuestas curriculares y programas de estudio, tanto de enseñanza básica como media, no se abordan las materias relacionadas con el medio ambiente y el desarrollo desde una perspec- tiva multidisciplinaria e integral. La temática medioambiental es enfocada a través de contenidos temá- ticos parcelados y sólo en algunos sectores de aprendizaje. No está incluida en los objetivos transversa- les, más allá de menciones generales del tipo «la necesidad de que el alumno afiance la capacidad de proteger el entorno natural y de promover sus recursos como contexto de desarrollo humano».

El Ministerio de Educación ha impulsado una línea de trabajo en educación ambiental. Pero dichos programas y acciones carecen de un enfoque problematizador y de una visión multidisciplinaria. Se trata generalmente del desarrollo de microproyectos cuyos énfasis centrales dicen relación con el entorno inmediato -el reciclaje de papel, la conservación de las especies, algunas innovaciones tecno- lógicas-, pero que no están articulados al currículum global de la escuela. Por otra parte, se ha promo- vido la conformación de brigadas ecológicas fundamentalmente en Educación Media, pero éstas - generalmente- han surgido de la motivación de los propios jóvenes.

Si bien, se han empezado a impulsar desde el gobierno ciertas políticas para la educación de adultos (a diferencia de hace cinco años atrás), la priorización de materias relacionadas con el desarrollo y el medio ambiente no parece ser una especial preocupación de ellas. Éstos son algunos ejemplos que muestran claramente que no hay una política que potencie y aborde la temática en su complejidad. Y muchas iniciativas que se han realizado han dependido, más bien, del interés y motivación de muchos jóvenes y de algunos profesores y profesoras.

No se han potenciado programas de capacitación para los docentes; tampoco existe asesoría perma- nente en los establecimientos para ir abordando el tema de manera interdisciplinaria. En las universi- dades que forman profesores no se han incorporado los requerimientos que plantea el tema ambiental ni tampoco se ha impulsado el desarrollo de programas de postítulo o postgrado en la materia.

Esta realidad, que muestra cómo en nuestro país las recomendaciones de la Agenda 21 han sido implementadas sólo en forma absolutamente parcial, nos plantea la interrogante de si esto ¿es fruto de una política ineficaz, falta de recursos o de incapacidad técnica?

El sujeto educativo como ente básicamente económico

Definitivamente, los principales obstáculos y dificultades para concretar los acuerdos de la Cumbre de la Tierra dicen relación con un tema político, con el modelo económico, ideológico y de sociedad que predomina en nuestro país y su consecuente concepción de política educativa y el sentido de ésta.

Ninguna de las recomendaciones de la Agenda 21 forma parte de los objetivos centrales del proyecto educativo nacional, por lo cual difícilmente las metas planteadas en dicha Agenda son posibles de alcanzar. Por lo tanto, no se abordan problemas tan cruciales como la relación medio ambiente y

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

desarrollo, la eliminación de las diversas discriminaciones, el respeto a los derechos de los pueblos indígenas, el desarrollo de formas de participación y de nuevas metodologías que consideren las culturas locales y nacionales, los saberes propios del educando, las coordinaciones, el fomento de la discusión, la promoción de la equidad, etc. Cuando lo que inspira es la ganancia -la mayor posible- y en el menor tiempo posible, ¿qué interés puede existir en educar en medio ambiente? Cuando lo que inspira es la autosatisfacción egoísta, ¿qué me puede preocupar el bosque nativo, la expulsión de pueblos indígenas de su territorio, el poner en riesgo comunidades por un gaseoducto? Cuando lo que inspira es la ganancia pronta, ¿por qué voy a educar en las escuelas sobre estos temas?

El actual proyecto educativo responde fundamentalmente a los requerimientos de un modelo de desa- rrollo neoliberal a ultranza. El sujeto educativo se entiende como un ente básicamente económico; el rol de la educación es fundamentalmente la formación de recursos humanos para el logro del creci- miento y desarrollo económico del país. Entonces, las habilidades, competencias y necesidades de desarrollo del sujeto, como la autonomía, la creatividad, la capacidad de indagación y de pensar, se plantean sólo en la perspectiva del desempeño productivo. Lo que se fomenta es el individualismo, la competencia, el consumo.

En cambio, una conciencia efectiva sobre el medio ambiente y el desarrollo requiere un ser humano que se conceptúe como un ser social responsable, capaz de valorar su vida cotidiana y su entorno; de entender y vivenciar el valor de la diversidad, de respetar a los otros y a la naturaleza porque se respeta a sí mismo. Un sujeto con una visión de mundo y de ser humano que se mire en la búsqueda de la fraternidad y solidaridad, y no en la desconfianza y el egoísmo de la competencia; que se mire en la búsqueda de la equidad y de la igualdad y no en la del individualismo; capaz de vivir plenamente en el mundo y de entenderlo en su complejidad. Y no un ser humano que se deshumaniza cada día más y destruye su mundo, para conseguir bienestar material.

Promover una educación para un desarrollo sustentable y sostenible significa plantearse la formación de un ser humano íntegro, capaz de reconocerse como parte del mundo natural y de relacionarse armónicamente en él. Significa formar sujetos con conciencia cívica, críticos y reflexivos, capaces de relacionarse de manera distinta con la naturaleza, con los demás, con el conocimiento; con capacidad de comprender, explicar y criticar su realidad. Chile necesita personas capaces de relacionarse con los otros, respetando la pluralidad y también con la potencialidad de buscar y crear caminos. En definiti- va, sujetos con la posibilidad de ir más allá de los límites impuestos, y no que sólo adquieran las competencias básicas para incorporarse al mercado laboral y al crecimiento económico.

La educación que queremos

Obviamente, no podemos esperar que este tipo de educación sea promovida desde el poder instituido, a través de las actuales políticas. Es necesario, entonces, un rol activo de toda la sociedad, en la búsqueda de la implementación de los acuerdos de la Cumbre de la Tierra. Es necesario desarrollar un debate nacional, amplio y abierto sobre el tema, incorporando a todos los sectores de la sociedad.

Por ello es importante seguir impulsando acciones que impacten a la opinión pública, en términos de ir creando una conciencia ecológica. Es necesario, también, desarrollar más esfuerzos para potenciar la educación no formal en relación a esta temática. En cuanto a la educación formal, es urgente un debate sobre el tipo de educación que queremos para nuestros niños y jóvenes; en definitiva, sobre el tipo de sociedad que queremos construir.

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

En esta perspectiva, como Colegio de Profesores de Chile, a partir del Congreso Nacional de Educa- ción realizado el año 1997, hemos estado desarrollando un Movimiento Pedagógico Nacional que sea capaz de asumir estas temáticas, crear conciencia, construir propuestas alternativas, tanto de políticas como de nuestro accionar concreto como educadores. Un movimiento capaz de asumir seriamente la reflexión sobre las actuales políticas educativas; sobre la calidad y equidad de la educación para la gran mayoría de nuestros alumnos; sobre las implicancias del currículum y de nuestras prácticas pedagógicas en el tipo de ser humano y sociedad que estamos contribuyendo a construir; sobre nues- tro rol como educadores. Pero aún nos falta mucho por avanzar en la conciencia y en la acción, haciéndonos conscientes de nuestro rol, tomándonos el poder que nos corresponde, asumiendo nues- tro papel como parte de la Sociedad Civil.

Es necesario que sea el conjunto de la sociedad la que asuma esta tarea y que trabajemos todos juntos por abrir espacios de participación y debate ciudadano, en todos los ámbitos esenciales de nuestro desarrollo como sociedad. En definitiva, para que discutamos el modelo de desarrollo que queremos, la educación que queremos, los derechos sociales y políticos que anhelamos y el bienestar que espe- ramos que nuestra sociedad entregue a cada uno de sus miembros.

Es necesario que juntos construyamos una propuesta educativa distinta para nuestro país. Para pensar, en último término, en una sociedad distinta, más democrática, capaz de impulsar un desarrollo susten- table y sostenible. Éste es el desafío para todos los chilenos: transformarnos en protagonistas activos de la construcción de una sociedad distinta. Crear una gran fuerza social para alcanzarla. Sólo así podrán hacerse efectivos los acuerdos de la Cumbre de Río’92, los que indudablemente permitirían avanzar hacia el desarrollo de una sociedad y de un mundo más humano y sustentable.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

AÑOS

“A

10

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

3

Conservación y Gestión de los Recursos para el Desarrollo

AÑOS “A 10 DE LA CUMBRE DE LA TIERRA” 3 Conservación y Gestión de los Recursos

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

“Lucha contra de deforestación”, capítulo 11

Nicolo Giglio Alianza por los Bosques de Chile

A l analizar el capítulo 11 de la Agenda 21 sobre “Lucha contra la Deforestación” y los compro- misos gubernamentales sobre este tema adquiridos en Río’92, quisiera referirme a la forma en que los países -en general- y Chile -en particular- asumen los acuerdos internacionales,

especialmente los ambientales.

No cabe duda de que la gran mayoría de estos acuerdos no son conocidos masivamente, porque no se les ha dado la debida difusión nacional, ni tampoco dentro del propio gobierno; salvo los organismos especializados, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Conama, las otras instituciones guberna- mentales tienen poco conocimiento de los compromisos firmados y ratificados por Chile a nivel internacional.

Por ello, cuando se requiere rendir cuenta periódicamente frente a los demás países en las reuniones internacionales –como va a ocurrir en la Cumbre de Desarrollo Sustentable de Johannesburgo en agosto-, los gobiernos toman lo que se está haciendo frente a un tema, lo confrontan con los compro- misos adquiridos anteriormente y concluyen que las acciones desarrolladas corresponden al cumpli- miento de dichos acuerdos.

Al analizar este capítulo sobre la deforestación, encontramos acuerdos agrupados en áreas de progra- mas, las cuales se canalizan en función de objetivos, actividades de gestión, datos, información y medios. Aunque nuestro país cuenta con información, desarrollo de recursos humanos, medios cien- tíficos y tecnológicos, no existe la voluntad política y, por ende, no hay financiamiento para cumplir con los compromisos adquiridos.

En general, contamos con la mayoría de los medios, en cuanto a dotación de información y datos, para llevar a cabo los acuerdos, pero los estudios y antecedentes no sirven o no se ocupan para la toma de decisiones. En definitiva, Chile cuenta con medios científicos y tecnológicos para hacer las cosas mucho mejor de lo que se están haciendo actualmente.

Para hacer la evaluación, me referiré en detalle a las áreas específicas de programa del capítulo y a las actividades de gestión en función de dichas áreas; porque ellas indican qué se está haciendo y qué no. Si se revisan las versiones del gobierno sobre lo que se ha realizado en Chile, siempre aparecen acciones de gestión específicas para un tema u otro. Está bien exhibir acciones de lo que se ha hecho en el país, pero se ignora o se esconde lo que no se ha hecho. Si tenemos un compromiso debemos llegar a una conclusión o un balance entre lo que efectivamente se ha hecho y lo que no, para evaluar si estamos cumpliendo con los acuerdos.

Déficit en el mantenimiento de las funciones de los bosques

Cuatro son las áreas de programa de este capítulo y la primera de ellas se refiere al mantenimiento de las múltiples funciones de todos los tipos de bosques, tierras forestales y tierras ya forestadas. En el siguiente cuadro se resumen las actividades de gestión a las cuales suscribió nuestro gobierno en la Agenda 21 planteadas en mandatos desde la letra a) hasta la g). Al lado de ellas hay una apreciación que, siendo subjetiva, recoge muchas de las percepciones de los integrantes de la Alianza por los

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

Bosques de Chile, coordinación que agrupa a todos los organismos que están preocupados por la conservación de nuestros bosques.

La explicación de la nomenclatura usada en el cuadro es la siguiente: la letra D representa un déficit y la letra C el cumplimiento (pero en este caso no hay ninguno); ambos pueden ser altos (a), medios (m) o bajos (b); la letra I se refiere a que el tema es innecesario o no se ajusta muy bien a los niveles nacionales.

Área de programa:

A)

Mantenimiento de las múltiples funciones de los bosques, tierras forestales y regiones reforestadas

 

Actividades de gestión:

Apreciación

a

Incrementar la capacidad institucional en actividades relacionadas con el bosque

D

a

b

Promover participación del sector privado, sindicatos, cooperativas, comunidades indígenas, jóvenes, mujeres

D m

c

Promover legislación

D

a

d

Elaborar planes y programas

D

a

e

Establecer sistema eficaz de divulgación y educación

D

a

f

Crear instituciones para la educación

D

b

g

Establecer centros de investigación

 

I

D=déficit, a=alto, m=medio, b=bajo, I=innecesario

En la primera actividad de gestión referida a “Incrementar la capacidad institucional en actividades relacionadas con el bosque”, tenemos un déficit notorio, por cuanto la capacidad de las instituciones no ha aumentado en los últimos diez años: contamos con las mismas instituciones con los mismos problemas. Son conocidas las dificultades derivadas de los movimientos para crear una nueva institucionalidad respecto del bosque.

En cuanto a “Promover la participación del sector privado, sindicatos, cooperativas, comunidades indígenas, jóvenes, mujeres”, hay un déficit medio, porque -al parecer- la participación se ha dado principalmente en el sector privado, en el sector empresarial, pero hay una gran carencia en sindica- tos; algo se ha hecho en comunidades y en cooperativas, pero casi nada en relación a los jóvenes y a las mujeres.

En relación a ”Promover la legislación”, todos saben que la Ley de Bosque Nativo duerme hace años en el Parlamento, por lo que queda claro porqué le pusimos un déficit muy alto a este ítem. También hay un déficit alto en “Establecer sistemas eficaces de educación y divulgación”, porque basta salir a la calle y preguntar qué se sabe de los bosques y de los grandes problemas asociados, para darse cuenta de que no ha habido mecanismos eficaces de difusión. En una situación similar se encuentra el mandato de “Crear instituciones para la educación”, porque salvo el Programa Bosque Educa, que es absolutamente privado, no hay un desarrollo importante de esa línea, por lo tanto, consideramos que en esa área existe un déficit muy alto.

Como planteábamos anteriormente en relación a la dotación de información y datos, el “Estableci- miento de centros de investigación” es innecesario en estos momentos en Chile, por cuanto existen suficientes estudios y antecedentes, pero lo que falta es considerarlos en la toma de decisiones.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

Ausencia de instrumentos de ordenamiento ambiental

La segunda área de programa para luchar contra la deforestación, persigue el aumento de la protec- ción, ordenamiento sostenible y conservación de todos los bosques. A través de la implementación de diez actividades de gestión, las que –nuevamente- se evalúan con la nomenclatura propuesta anterior- mente.

Área de programa:

b) Aumento de la protección, ordenamiento sostenible y conservación de todos los bosques y aumen- to de la cubierta vegetal en las tierras degradadas, mediante la rehabilitación, la forestación, la reforestación y otras técnicas de restauración

 

Actividades de gestión:

Apreciación

a

Velar por la ordenación sostenible de todos los ecosistemas forestales

D

a

b

Establecer , ampliar y ordenar sistemas de zonas protegidas etc.

D

b

c

Promover zonas amortiguadores y de transición

 

I

d

Llevar a cabo actividades de repoblación vegetal en montaña, zonas altas, tierras degradadas

C

b

e

Desarrollar bosques artificiales

C

a

f

Desarrollar plan maestro de bosques artificiales

D

a

g

Aumentar la protección de los bosques contra los contaminantes, los incendios, las plagas

D

m

h

Promover el desarrollo de la silvicultura urbana

D

m

i

Promover la participación de la comunidad

D

a

j

Limitar la rotación destructiva de cultivos

 

I

D=Déficit, C=Cumplimiento, a=alto, m=medio, b=bajo, I=Innecesario

Desagregando las actividades de gestión, nos encontramos con un gran déficit en “Velar por el orde- namiento sostenible de todos los temas forestales”; ello, porque en nuestro país prácticamente no se aplica el instrumental de ordenamiento ambiental y no ha habido ningún avance en el caso de áreas protegidas. El déficit, entonces, es muy alto.

El déficit es más bajo en cuanto a “Establecer, ampliar y ordenar sistemas de zonas protegidas”, dado el tiempo que lleva operando el sistema de áreas protegidas y su lento perfeccionamiento, aun- que de todos modos presenta cierta carencia en cuanto a representatividad de ecosistemas y en la difusión sobre ecosistemas específicos de bosque.

Como en nuestro país no hay zonas de amortiguación, consideramos innecesario “Promover zonas de amortiguación y transición” y dadas estas características pareciera no ser un tema relevante.

Existe cumplimiento débil en la actividad referida a “Llevar a cabo actividades de repoblación vege- tal en montañas, zonas altas, y en tierras degradadas”. La reforestación que hay en el país se hace por sustitución, por lo tanto, no se realiza en zonas ni en tierras degradadas. El cumplimiento sí es alto en el compromiso de “Desarrollar bosques artificiales”.

Como la reforestación en Chile no se hace con planes maestros sino casi exclusivamente por la expan- sión comercial privada, tenemos un déficit alto en “Desarrollar un plan maestro de bosques artificia-

Evaluación

Ciudadana

de

los

Compromisos

de

RIO`92

les”. El déficit es medio en “Aumentar la protección de los bosques contra los contaminantes, los incendios, las plagas”, el que –a pesar de los esfuerzos desplegados- se pudo apreciar el verano pasado cuando los incendios arrasaron con un importante número de hectáreas de bosque.

Nos enfrentamos a un déficit medio en “Promover el desarrollo de la silvicultura, urbana”, a un déficit bastante alto en cuanto a “Promover la participación de la comunidad en el tema de los bosques” y a una situación que nos parece innecesaria, como es “Limitar la rotación destructiva de cultivos”.

Gestión sostenible de los recursos forestales

Varias actividades de gestión propuestas en la tercera área de programa son consideradas innecesarias porque no se ajustan a nuestra realidad local, que se centra en la promoción de métodos de aprovecha- miento y evaluación para la recuperación del valor de bienes y servicios derivados de los bosques.

Área de programa:

c) Promoción de métodos eficaces de aprovechamiento y evaluación para recuperar el valor íntegro de los bienes y servicios derivados de los bosques, las tierras forestales y las tierras arboladas.

 

Actividades de gestión:

Apreciación

a

Hacer estudios detallados de inversión con el apoyo de todos los sectores ciudadanos

D

m

b

Formular criterios racionales del punto de vista científico para la conservación, ordenación

D

m

c

Mejorar los métodos para hacerlo ecológicamente racionales

C

m

d

Promover la mejor utilización

 

I

e

Fomentar y apoyar la transformación secundaria para aumentar el valor agregado

 

I

f

Promover los productos forestales no madereros

 

I

g

Mejorar la eficacia de la industria forestal

C

a

h

Promover y apoyar el ordenamiento de la flora y fauna, aumentar el ingreso campesino por uso de los bienes naturales

D

m

i

   

I

j

Fomentar la empresa idóneas a pequeña escala Promover métodos de evaluaciones que reflejen el valor íntegro de los bosques

D

a

k

Armonizar el desarrollo sostenible de los bosques con políticas nacionales de desarrollo y comercio que sean compatibles con el aprovechamiento ecológicamente racional

D

a

l

Elaborar programas nacionales para contabilizar el valor no económico de los bosques

D

a

D=Déficit, C=Cumplimiento, a=alto, m=medio, b=bajo, I=Innecesario

Siguiendo el orden de las actividades de gestión propuestas, consideramos que existe un déficit medio en “Hacer un estudio detallado en gestión con el apoyo de todos los sectores ciudadanos”, al igual que en el compromiso de “Formular criterios racionales desde el punto de vista científico para la conservación”.

Reconocemos que ha habido un esfuerzo por “Mejorar los métodos de explotación ecológicamente racionales y económicamente viables”, especialmente con la introducción de métodos más raciona- les en silvicultura, por lo que consideramos que hay un cumplimiento medio.

“A

10

AÑOS

DE

LA

CUMBRE

DE

LA

TIERRA”

El cumplimiento es alto cuando se trata de “Mejorar la eficacia de la industria forestal”; el déficit también es alto en “Promover métodos de evaluación que reflejen el valor íntegro del bosque”, por- que lo que existen son estudios comerciales sobre la explotación de la madera y muy pocas evaluacio- nes a nivel público. Nuevamente, el déficit es alto en cuanto a “Armonizar el desarrollo sostenible de los bosques con políticas nacionales de desarrollo y comercio que sean compatibles con el posiciona- miento ecológico racional”. Finalmente, se repite el déficit alto respecto de “Elaborar programas nacionales para contabilizar el valor no económico de los bosques”, porque sencillamente esto no se hace (hubo un esfuerzo en el Banco Central, pero quedó en nada).

La última área de programa propuesta por este capítulo, se refiere al establecimiento o fortalecimien- to de la capacidad de planificación, evaluación y observación sistemática de los bosques y las opera- ciones comerciales, cuya evaluación es la que sigue.

Área de programa:

d) Establecimiento o fortalecimiento de la capacidad para la planificar, evaluar y observar sistemáticamente los bosques, los programas, las perspectivas y las actividades conexas, incluidos el comercio y las operaciones comerciales.