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RELACIÓN LINGÜÍSTICA Y SIMBÓLICA DEL SUJETO CON EL MUNDO

1. El ser humano como animal simbólico

1.1. El animal que tiene palabra.

El ser humano es el único animal que tiene palabra, esto es, que utiliza símbolos o signos lingüísticos para comunicarse.

Es cierto que algunas especies de primates utilizan sonidos diferenciados, por ejemplo, para advertirse de ciertos peligros y, desde luego, eso es comunicación oral, pero no lenguaje; e igualmente es cierto que algunos grandes primates han aprendido en laboratorio un buen número de palabras en el lenguaje de signos de los sordos, pero tampoco eso es lenguaje, pues no pueden utilizar sino los signos y significados que han aprendido; no son capaces de elaborar nuevas combinaciones y necesitan que el objeto esté presente. Si tienen pensamiento, desde luego no es lingüístico.

El lenguaje humano está irremediablemente unido al pensamiento y tiene, al menos, cuatro notas distintivas frente a lo que acabamos de ver:

a) La universalidad semántica: la capacidad de referirse a cualquier realidad.

b) La productividad, que permite la construcción sin límite de frases mediante la combinación de unos pocos signos elementales.

c) Es desplazado, en el sentido de que no es necesario que esté presente el objeto del que se habla para que se establezca la comunicación.

d) Está vinculado con el pensamiento y con sus tres operaciones básicas: la conceptuación, el juicio y el razonamiento.

1.2. Pensamiento y lenguaje

El problema surge cuando se intenta establecer nítidamente cuál y cómo es la relación que hay entre ellos. Tanto que no hay una respuesta unánime ni mucho menos demostrada. Hay tres posturas diferenciadas: quienes entienden que a) el pensamiento es anterior que el lenguaje; b) quienes defienden que el lenguaje es anterior al pensamiento y c) quienes mantienen que el lenguaje y pensamiento son procesos distintos y simultáneos que se influyen mutuamente.

a) Lo más frecuente ha sido afirmar que el pensamiento es anterior al lenguaje; el lenguaje no es sino una expresión de ideas, un conjunto de signos o señales sensibles que el ser humano utiliza para expresar las ideas que previamente tiene de los objetos que nombra con el lenguaje.

El suizo Jean Piaget defiende que el lenguaje es la parte externa de un proceso más extenso y profundo que es el pensamiento.

El lenguaje es el elemento fundamental para el propio desarrollo y perfeccionamiento del pensamiento.

b) La posición de quienes afirman que el lenguaje es anterior al pensamiento. Este planteamiento (relativismo lingüístico) mantiene que el pensamiento está determinado por el lenguaje, esto es, que en cada comunidad hablante es el lenguaje el que organiza su forma de pensar porque organiza su experiencia y su forma de entender el mundo. Según Edward Sapir no hay un lenguaje universal o unas estructuras lingüísticas básicas comunes a todos los lenguajes que procedan de unas estructuras lógicas igualmente universales, sino que, al contrario, es el lenguaje el que determina las estructuras mentales.

c) Lev Semiónovich Vigotsky defiende que pensamiento y lenguaje tienen origen distinto, si bien en algún momento del desarrollo del niño ambos se unen para dar lugar a una nueva forma de enfrentarse a la realidad: el pensamiento verbal. Hay una fase previa de pensamiento prelingüístico que desaparece con el posterior desarrollo, haciéndose ambos simultáneos. Distingue entre lenguaje interior y el lenguaje externo. Pensamiento y lenguaje siempre aparecen fuertemente vinculados. Alguna vez se ha dicho que el ser humano no es un animal simbólico.

1.3. Los símbolos no lingüísticos

El lenguaje natural es simbólico pero no todo lenguaje es verbal. Además de los símbolos lingüísticos el ser humano utiliza para sus relaciones otros signos que expresan algo más y distinto de ellos mismos. Forman parte de la vida cotidiana de los seres humanos.

Puede haber tanta identificación entre un símbolo y la realidad simbolizada que incluso hay leyes sancionadoras para los agravios a determinados símbolos.

Friedrich Nietzsche entendía que lo que capta cada uno de los seres humanos del mundo, esto es, la huella que produce en los seres humanos lo que ven, oyen, huelen, del mundo, es incomunicable o inexpresable. Si se quiere expresar lo que se conoce, no se puede sino metaforizarlo y crear los lenguajes. La vida de los humanos está continuamente rodeada de símbolos.

2. La lógica

2.1. La lógica como ciencia

El término griego logos de donde proviene la palabra lógica tiene tres significados: a) ciencia; b) palabra o lenguaje y c) razón. El material con el que trabaja la razón es siempre lenguaje. La lógica es la ciencia que tiene por objeto las reglas de la validez formal de los razonamientos.

2.2. De Aristóteles a la lógica formal

Aristóteles es el fundador de la lógica. De él se conserva un conjunto de tratados agrupados bajo el nombre genérico de órganon que fueron la base de los estudios y las investigaciones de lógica hasta el siglo XVIII (lógica aristotélica).

La lógica aristotélica utiliza el lenguaje natural para la construcción de los razonamientos. El lenguaje natural, útil y rico para la comunicación, no es muy útil para las operaciones lógicas. El lenguaje natural, por su riqueza expresiva, permite expresiones equívocas, de doble sentido… que solo aclaran el contexto, el tono de voz, etc.

Gottfried Wilhelm Leibniz comprendió bien que una lógica basada en el lenguaje natural jamás alcanzaría el rigor y la precisión suficientes. Para obtener rigor y precisión sería necesario construir un lenguaje formal, de conceptos y operaciones.

Los trabajos de George Boole, Giuseppe Peano, Gottbol Frege y la obra Principia Mathematica que en 1910 publicaron Bertrand Russell y Whitehead, sí consiguieron tal formalización. La lógica ha seguido progresando, hasta el punto de que a la lógica formal se la considera clásica en contraste con las nuevas lógicas. La lógica formal, cuando se ocupa de los enunciados y los toma como un todo, recibe el nombre de lógica de enunciados o lógica proposicional. Cuando descompone los enunciados y analiza la atribución de una propiedad a un sujeto o la relación entre dos clases, se denomina lógica de predicados o lógica de clases, respectivamente.

2.3. Símbolos interpretados y no interpretados

Hay autores que denominan lógica simbólica a la lógica formal. Esta expresión no es posiblemente la más adecuada, puesto que la diferencia entre el lenguaje natural y el lenguaje forman no es que uno utilice símbolos y el otro no, sino que utilizan diferentes tipos de símbolos.

Las palabras son símbolos, aunque símbolos interpretados, mientras que los símbolos que utiliza el lenguaje formal son símbolos no interpretados.

Un símbolo es interpretado cuando se conoce su significado y cuando ha nacido para designar una realidad existente antes que el símbolo. El campo de aplicabilidad de los símbolos interpretados es reducido, solo sirven para designar a los objetos que los han hecho nacer.

Un símbolo es no interpretado cuando, sin un contexto, no se conoce su significado, pues por sí solo no hace referencia a ninguna realidad y es una creación de la mente humana, sin que haya ninguna realidad que intervenga en su origen. Los símbolos no interpretados tienen una aplicabilidad múltiple y X significa cosas totalmente diferentes dependiendo del contexto en el que se utilice.

2.4. Verdad y validez del pensamiento

Razonamiento: la conclusión se deriva necesariamente de las premisas. Los juicios tienen que estar correctamente relacionados, esto es, la validez. Puede haber razonamientos válidos que sean falsos. Los razonamientos lo son por su validez formal, por la corrección de su estructura y no por ser verdaderos o falsos.

La lógica establece las reglas que permiten el análisis de su validez formal, esto es, las reglas que permiten averiguar si el razonamiento es válido (reglas de inferencia).

La lógica es la ciencia que estudia las reglas que permiten averiguar si de un conjunto de premisas se deriva necesariamente la conclusión.

La lógica es una ciencia formal, deductiva e instrumental.

3. La argumentación

3.1. Diversos tipos de lógicas

Aristóteles afirmó que la lógica se sustentaba en unas afirmaciones previas que la hacían posible (principios).

1. Principio de identidad: toda proposición es igual a sí misma.

2. Principio de no contradicción: una misma proposición no puede ser en el mismo sentido y de la misma manera ella misma y su contraria.

3. Principio de tercio excluso: una misma proposición o es verdadera o es falsa. Solo son posibles dos valores de verdad: verdadero (1) o falso (0). Cuando se intenta aplicar este principio en la práctica, en las ciencias no exclusivamente matemáticas, existen muchas complicaciones. Intento de salirse de estas lógicas, creación de las llamadas lógicas polivalentes, que admiten más de dos valores de verdad, como: la trivalente, que concede a las proposiciones tres valores posibles de verdad: pueden ser verdaderas, falsas o probables; la pentavalente, que les concede cinco, pueden ser verdaderas, muy probables, probables, poco probables

y falsas; y la probabilística, que dando a las proposiciones verdaderas el valor de 1

y a las falsas el de 0 establece una escala del 1 al 0 con la que pretende precisar, de la forma más exacta posible, el valor de verdad de cualquier proposición.

3.2. La lógica de la argumentación

Lofti Zadeh: se empiezan a manejar conceptos como conjuntos borrosos, lógica borrosa, etc., que intentan construir una lógica más cercana a la filosofía y al lenguaje natural que a las Matemáticas, una lógica más adecuada para representar la incertidumbre que existe en el significado de cualquier palabra. Nacen una serie de lógicas no formales o informales, capaces de elaborar árboles de posibilidades para

diagnosticar una situación concreta, de adquirir conocimientos, evaluar su grado de certeza y tomar decisiones.

La lógica de la argumentación entiende que el rigor de la lógica formal no es aplicable al discurso cotidiano y trata de hacer una serie de aportaciones que sí lo sean.

Un argumento es un razonamiento que intenta probar o refutar una tesis convenciendo a un interlocutor de la verdad o falsedad de tal tesis. Se trata de convencer a alguien de la veracidad o falsedad de las ideas que se exponen. Los análisis de la argumentación se entienden como parte de la retórica y no de la lógica.

3.2.1. Diversos tipos de argumentos.

Fue Aristóteles el primero en estudiar la argumentación. Hay cuatro géneros de argumentos en la discusión: didácticos, dialécticos, críticos y erísticos. Son didácticos los que prueban a partir de los principios peculiares de cada disciplina y no a partir de las opiniones del que responde; dialécticos los que prueban la contradicción a partir de cosas plausibles; críticos, los construidos a partir de cosas que resultan plausibles para el que responde y que es necesario que sepa el que presume tener conocimiento; erísticos, los que, a partir de cosas que parecen plausibles, pero no lo son, prueban o parece que prueban.

Solo el didáctico parte de principios; los otros tres se fundamentan en cosas que resultan plausibles (verosímil).

Los argumentos dialécticos y críticos parten de hechos o ideas plausibles, que pueden ser admitidos tanto por el hablante como por el oyente de la discusión y como premisas en la argumentación. En el dialéctico, tal premisa podrá servir para contradecir al oponente; en el crítico, para convencerle de la tesis que se esté defendiendo.

La plausibilidad no garantiza la veracidad del argumento.

3.3. Falacias o sofismas

Falacia o sofisma es cualquier razonamiento no válido con apariencia de validez. Si el hablante simplemente comete un error en la argumentación, se trata de una falacia; si tiene intención de persuadir al oyente, se trata de un sofisma.

La falta de validez de un razonamiento puede provenir de su forma, de su estructura formal o de la utilización de su contenido lingüístico. En el primer caso estaremos ante una falacia formal, en el segundo ante una falacia no formal.

Las falacias formales lo son porque contienen un error en su estructura, de manera que la conclusión no se deriva necesariamente de sus premisas. Detectarlas pertenece a la lógica formal.

En la lógica proposicional o de enunciados suelen ser frecuentes dos falacias:

a) La que negando el antecedente en una fórmula condicional niega el consecuente.

b) La que afirmando el consecuente afirma el antecedente.

Las falacias no formales pueden tener su origen en una enorme variedad de causas y no es fácil sistematizarlas todas. Aristóteles, Locke o Stuart Mill propusieron clasificaciones:

3.3.1. Las falacias lingüísticas

a) Los equívocos se producen por falta de precisión en las expresiones, de manera que pueden inducir al oyente a una comprensión errónea.

b) La anfibolía consiste en el doble sentido de una proposición que se presta a confusión.

c) La homonimia es la doble significación de un término.

3.3.2. Las falacias de pertinencia.

Utilizan ideas o situaciones no pertinentes para la veracidad del argumento.

a) Ad hominen. Es toda refutación que se basa en la censura de quien defiende la idea que se quiere refutar.

b) Ad baculum. El tal bastón alude a la autoridad o poder de quien argumenta sobre el oyente y en el que se apoya para forzar su asentimiento.

c) Ad populum. Persigue convencer a los oyentes apelando a sus sentimientos, no a los argumentos expuestos.

d) Ad verecundiam. Se refiere a la autoridad intelectual, a la autoridad que sobre los temas tratados tiene el especialista, el que sabe de ellos.

3.3.3. Las falacias de datos insuficientes.

a) Generalización inadecuada. Se produce en argumentos, normalmente inductivos, que en su conclusión incluyen una generalización de forma irregular porque rebasa los límites de las premisas.

b) Falsa de causa. Ocurre cuando se establece como causa de algo lo que ocurre inmediatamente antes de ese algo.

c) Falta de pruebas. Ocurre cuando se omiten deliberadamente las pruebas.

3.4. Las paradojas o aporías

Paradoja significa contrario a la opinión. Suele referirse a los razonamientos o argumentos que parecen verdaderos y, sin embargo, implican alguna contradicción. A veces también se utiliza el término aporía. La diferencia con respecto a las falacias es la contradicción que se sigue de ellas. Pueden darse paradojas en cualquiera de las ciencias e incluso en las situaciones cotidianas. Se puede hablar de paradojas lógicomatemáticas, físicas o fisiológicas. Las paradojas semánticas son propias de la argumentación en lenguaje natural.

3.4.1. La paradoja de Zenón a Elea

Zenón de Elea, discípulo de Parménides, dedicó parte de sus esfuerzos a demostrar la validez de las tesis de su maestro. Para Parménides, lo único que existía era el ser, una entidad que lo abarcaba todo, finita en infinita a la vez, indivisible, invariable y esférica, y que se captaba mediante la razón: la información de los sentidos era falsa, puesto que proporcionaban sensaciones de multiplicidad, cambio, divisibilidad, etc.

Zenón propuso varias aporías, de la que la más conocida es la de Aquiles y la tortuga.

Esta aporía viene a decir que si el espacio es divisible, como muestran los sentidos, es divisible infinitamente. La hipótesis que había servido de punto de partida al argumento es falsa y la afirmación contraria es la verdadera.

3.4.2. Las paradojas del mentiroso y de los enunciados

a) La paradoja de Epiménides o del mentiroso dice: Epiménides, que es cretense, dice que todos los cretenses mienten.

b) Paradoja de Jourdain o de enunciados autofalsables supone que alguien encuentra un papel escrito por ambas caras. En una de ellas se lee: en la otra cara de esta hoja hay un enunciado falso (1); y, en la otra: En la otra cara de esta hoja hay un enunciado verdadero (2).

3.4.3. Bertrand Russell propuso lo que se conoce como la teoría de la jerarquía de los lenguajes que pretende disolver las paradojas. Distingue entre lenguaje objeto y metalenguaje. El primero es el lenguaje dado, mientras que el segundo es el lenguaje del lenguaje. Laócrates dice que todos los humanos tienen setenta brazos, aunque no lo sepas, hay que distinguir dos niveles distintos: lo que dice Laócrates y que lo dice. Es verdadero que lo dice, lo que dice no es verdadero.

Se entremezclan los dos niveles del lenguaje y eso es lo que da apariencia de paradoja.