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A poco mas de 24 horas de saber quién será el próximo Presidente no puedo

dejar de hacer un último intento -muy parecido a un último suspiro- para


reflexionar de lo que depara el futuro de nuestro país.

Seguramente a esta altura muchos tenemos definido nuestro voto –aunque


muchos no podamos ejercer ese derecho por estar lejos de nuestra tierra- pero
siguen existiendo compatriotas que no han terminado de definir su voto, ya
sea porque desencantados de la política actual han preferido optar por anular
el sufragio o porque las practicas de la clase política han terminado por
alejarlos de la actividad cívica.

Como dice –casi reiterativamente- Sebastián... Cuando mañana estés en la


urna, solo o sola con tu conciencia... Y antes de tomar el lápiz N°2, toma un
segundo y vuelve a pensarlo una vez más... Este ejercicio tan cotidiano para
muchos puede hacerte reflexionar y puede cambiar el futuro de Chile.

Intentaré no caer en los lugares comunes a los que inevitablemente nos


guiamos aquellos que defendemos de manera absoluta una práctica de hacer y
vivir la política en el servicio público. Asimismo intentare no cargar estas letras
con programas y promesas que a esta altura poco podrían cambiar la opinión
de los votantes, pero sí creo que es posible cambiar con lo que está detrás de
aquellas promesas de campaña y eso mismo no es otra cosa sino que la visión
de país que está en juego.

Por eso mismo me permitiré preguntar ¿Qué Chile queremos? ¿Con que Chile
soñamos? Y a lo mismo solo puedo responder con lo siguiente:

Somos –me permito agregar a millones de compatriotas que sueñan con lo


mismo- aquellos que soñamos con un Chile integrado en el mundo, pero
respetando nuestra cultura, nuestra historia y nuestra tierra. Somos aquellos
que soñamos ver un Chile reconciliado, pero que no podemos olvidar aquellas
heridas que aun siguen abiertas... Somos aquellos que buscamos el perdón,
pero no el olvido… Somos aquellos que creemos que un país que no recuerda
su historia puede caer en el error de repetirla… Somos los que creemos en el
Estado, en un Estado fuerte y protector… Un Estado que te empuje a mejorar
pero que no te abandone frente a los abusos de un mercado que ha
demostrado que no puede solo frente al vertiginoso ritmo de la humanidad…
Somos aquellos que no creemos en el orden natural de las cosas, aquellos que
no creemos en las divisiones pautadas por el establishment durante años…
Somos aquellos que no creemos que el Dios-Mercado vendrá a solucionar los
problemas de desarrollo, de educación y desigualdad, porque somos aquellos
que vimos que cuando el mundo estaba en crisis el Dios-Mercado falló porque
él mismo no supo qué hacer y fue el Estado quien tuvo que tomar las riendas
de la economía. Y por último, somos aquellos que creemos en nosotros mismos
para mejorar nuestras condiciones de vida…

Somos aquellos que creemos en el servicio público, en la política como medio


de construcción social, somos los que exigiremos una nueva Constitución que
garantice el reconocimiento y los derechos de todos. Aquellos que lucharemos
por recuperar los recursos naturales y los servicios estratégicos para que estén
al servicio de Chile y no de grupos de interés.

Somos aquellos que creemos en la libertad como un valor fundamental de


nuestras vidas. Aquellos que no solo respetamos, sino que alentamos la
libertad de culto, exigimos los derechos para las minorías sexuales,
fomentamos la participación de todos en la construcción de nuestro futuro y
luchamos por la integración, el respeto y los derechos de los pueblos
indígenas.

Somos aquellos que no creemos en el negocio cuando se trata de la educación


y la salud. Aquellos que no creemos en el mercado cuando el tema central es
la cultura o el deporte. Aquellos que no esperamos subsidios o bonos, aquellos
que avanzamos para establecer como garantías aquellas políticas básicas y
necesarias para lograr un país justo e igualitario.

Somos aquellos que sabemos del problema de la inseguridad, pero somos


aquellos que lo analizamos de manera responsable, aquellos que queremos
combatirlo respetando la importancia del problema que lo genera y que no es
otro que la desigualdad social.

Somos aquellos que creemos en la familia, pero en una familia libre, no


condicionada ni amarrada a creencias de antaño. Somos aquellos que
respetamos las decisiones individuales, y no buscamos imponer creencias de
otros en el cuerpo o en la mente de nadie.

Somos aquellos que creemos en el desarrollo, pero no en cifras, en el


desarrollo social como sustento del desarrollo económico.

Somos aquellos que queremos un país que respete a las minorías, pero somos
aquellos que no queremos ver a una minoría que ostente el poder económico,
los medios de comunicación y el poder político de nuestra Nación.

Soy consciente de que es difícil ver el cambio cuando vives con él a diario, que
muchas veces la rutina y los problemas impiden ver los avances que se han
logrado durante años, pero también soy consciente de que todos sabemos que
existen y que los mismos han transformado a nuestro país en un lugar mejor.

Soy consciente de que el desgaste existe y que la renovación se hace


inevitable, pero la misma se hace desde adentro cuando las cosas se han
hecho bien. Asimismo soy consciente de los errores, de las falencias y
negligencias que han denostado los avances positivos generados, pero al
mismo tiempo se han corregido y se ha luchado contra los mismos para
garantizar la existencia de un Estado transparente y eficaz.

Falta mucho, lo sabemos… Algunos querrán avances más radicales y otros


querrán renovaciones reales… Esto se puede lograr, y por eso tenemos que ser
críticos, salir a la calle y exigir aquellos cambios que se requieren, debemos ser
los principales fiscalizadores del Gobierno, debemos ser protagonistas… Falta
tanto por avanzar y por lo mismo no podemos retroceder ni quedarnos
inmóviles durante cuatro años, debemos seguir avanzando con líderes que nos
han demostrado que pese a todas sus falencias son capaces de conducir a un
país a la búsqueda de un mejor futuro mejor para todos.

Mañana, cuando estés en la urna, cuando estés a portas de anular tu voto,


cuando estés por introducirlo al sobre sin marcar preferencia alguna o cuando
vayas a marcar por Sebastián Piñera, solo hazte esta pregunta… ¿Qué Chile
quiero?

Si tu respuesta es un Chile libre, más justo y democrático… Ninguna de las


opciones anteriores refleja tu visión de país…

Si tu respuesta en cambio es un país donde no da lo mismo quienes lo


gobiernen, un país que no sea gobernado por cómplices de genocidio, un país
libre, justo y democrático… Ya sabes cuál es el nombre a marcar…

Porque durante 20 años hemos avanzado, pero más importante que eso, la
Concertación y el Progresismo han demostrado que están capacitados para
hacer que Chile siga avanzando… Que son la continuidad y el cambio… Y que
como dijo un tal Marambio, no es lo mismo cualquier cambio…

Por lo mismo, no anules, no te equivoques… FREI PRESIDENTE!

F. Godoy