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Una aproximación a las demandas de los

movimientos socio-sexuales en la Argentina


(1984-1991)*

Lic. Santiago Joaquín Insausti


Grupo de Estudios sobre Sexualidades
Instituto de investigaciones Gino Germani
Universidad de Buenos Aires – Consejo Nacional de investigaciones Científicas y Técnicas.
Argentina

Abog. Emiliano Litardo

Instituto de investigaciones Ambrosio L. Gioja


Universidad de Buenos Aires
Argentina

1.INTRODUCCION:

Si bien la existencia de prácticas homosexuales, y de nucleamientos


sociales en torno a éstas, es rastreable en Argentina desde el siglo pasado,
la historia de la militancia, entendida como la toma de conciencia política y
la lucha por la obtención de un cambio social concreto, comienza recién en
1969. Este es el año del nacimiento de la agrupación “Nuestro Mundo”, la
cual mantendrá un perfil bajo, hasta que en 1971, junto con otros grupos
de nuevos militantes dará origen al Frente de Liberación Homosexual (FLH)
organización mítica, símbolo de la lucha homosexual en la década de los 70.

Es imposible intentar entender el discurso y las prácticas de los


grupos militantes, sin relacionarlos con el contexto social, económico y
político que los genera y en los cuales actúan. Así, el surgimiento del FLH se
da en una Argentina sacudida por la radicalización de las luchas sociales en
un clima político de efervescencia y crítica social generalizadas. En esta
coyuntura, el FLH se alinea con la izquierda, intentando ser parte de este

* Presentado en las Primeras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política


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proceso revolucionario que parecía gestarse, desde el lugar de sus propias
reivindicaciones.

Según su discurso, la opresión hacia los homosexuales deviene de la


lógica patriarcal machista necesaria para la reproducción del sistema, y es
por lo tanto inherente al capitalismo12. De esta forma, su reclamo iba más
allá del territorio de la sexualidad, luchando por una reforma estructural del
sistema. En su -lucha, intentaron articular con otras instancias de la
resistencia popular, pero se toparon con que, según ellos, los partidos de
izquierda reproducían las mismas lógicas machistas del sistema. Por
ejemplo para el Partido Comunista, que expulsaba a sus militantes
homosexuales o los enviaba al psiquiatra, la homosexualidad era una
aberración anti-revolucionaria, producto de la degradación moral propia del
capitalismo, siguiendo el discurso de los países socialistas, en que la gente
que escapaba a la heterosexualidad era perseguida y encarcelada.

Sin embargo, a pesar del rechazo de gran parte de la izquierda, el


FLH participó con gran resonancia de muchas de las movilizaciones
populares de los setenta junto con el resto de los sectores en lucha, y
apareció en varias revistas de difusión masiva reivindicando sus consignas.
Finalmente, con la irrupción de la dictadura militar, el FLH es totalmente
desarticulado, junto con el resto de las organizaciones de izquierda.

Durante 6 años, el movimiento homosexual entró en reflujo, sus


militantes debieron exiliarse o fueron detenidos. Recién en 1982, en la crisis
terminal del gobierno de facto, sin ningún tipo de conexión histórica o
1 “El FLH considera que el cambio de actitud social, frente a la
homosexualidad, dependerá del grado de organización de los homosexuales
y su inserción en las luchas populares; concientes de que no puede haber
liberación sexual sin liberación social y viceversa.” En “Declaración” del 14
de mayo, en Homosexuales, Julio 1973.

2 Manifiesto Sexo y revolucion, 1973, mimeo.

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ideológica con el viejo FLH, aparecerán los primeros grupos, que se
nuclearán en 1984 en la CHA.

Con el fin de la sangrienta dictadura militar, se inicia una etapa de la


historia Argentina signada por la absoluta legitimidad de la democracia, en
la cual se supone ya consensuadas las cuestiones macro-estructurales,
dejándose a la política el ajuste fino de las cuestiones coyunturales dentro
del sistema. Así la militancia gay deja de lado las reformas radicales
propuestas por el FLH en los setenta, y se dedica a luchar por la ampliación
de la ciudadanía, para garantizar la igualdad de derechos de las personas
gays, ya no pretendiendo cambiar el sistema, sino por el contrario,
exigiendo su incorporación a éste como ciudadanos plenos. En este
contexto, la CHA se piensa como una organización de derechos humanos,
con el fin de luchar contra la represión y de garantizar una mejor calidad de
vida a los hombres gays. Su arma política más importante fue la visibilidad.
Rápidamente, los militantes de la CHA se convierten en importantes figuras
mediáticas, apareciendo repetidamente en los medios masivos de
comunicación.

En el trabajo que presento hoy, indagare en un corpus heterogéneo de


fuentes producidas por la Comunidad Homosexual Argentina entre los años
1984 y 1991, los discursos mediante los cuales se reclama la creación,
modificación y/o derogación de leyes nacionales y normas
contravencionales referidas a la regulación estatal de las prácticas sexuales
diversas y de las expresiones de género subalternas, analizando en tales
discursos, las formaciones identitarias que, traducidas en constructos
políticos, permiten rastrear las diferentes estrategias políticas tendientes a
la intervención dentro de las instancias legislativas del Estado.

2.METODOLOGIA:

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“De esa prisión, con todos los asedios políticos del cuerpo que en su
arquitectura cerrada reúne es de la que quisiera hacer la historia. ¿Por
puro anacronismo? No, si se entiende por ello hacer la historia del pasado
en términos del presente. Sí, si se entiende por ello hacer la historia del
presente”

Michel Foucault

Construir un archivo sobre y reconstruir la historia del movimiento por la


disidencia sexual fue una de mis mayores obsesiones desde que activo en el
movimiento. Así, que cuando llego la hora de armar el plan de tesis para
postularme a una beca para iniciar mis estudios de doctorado, creí tener
todo en mayor medida resuelto. Proveniente de una formación sociológica, y
muy poco embebido de las discusiones de la historiografía, pensé que miles
de problemas iban a suscitárseme desde el momento en que pensé el
proyecto, apurado por las deadlines y los tramites burocráticos. Tenia la
seguridad, si, de que todas mis categorías y mis herramientas epistémico-
metodologicas, por no decir que todas mis certezas eran plausibles de caer
deconstruidas en el momento de sumergirme entre los ácaros de los
archivos. Pero jamás imagine, que las primeras categorías que iban a caer,
eran las que sustentaban mi unidad de análisis, y que la primer certeza a
derrumbarse era la disciplina toda desde la que esperaba trabajar: la
historia.

En las fuentes, la tesis principal de mi trabajo se desnudo sin escandir


demasiado. Las identidades subjetivas, los relatos que guiaban las vidas y
las corporalidades mismas de los sujetos que pretendía historiar, mutaban
de manera radical varias veces en el periodo estudiado. Las personas que
realizaban prácticas que transplantadas súbitamente a la actualidad,
podrían ser leídas como gays, lesbianas o trans no solo construían estas
practicas según relatos radicalmente diferentes, sino que también, las
significaciones sociales de estas practicas, y hasta las construcciones que
estas personas realizaban de su corporalidad, hacia que estuviese

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radicalmente en duda que, efectivamente, estuvieran realizando prácticas
equiparables.

Lo primero que evidencio este problema fue la discontinuidad radical


existente entre los patrones de subjetividad existentes entre las personas
que realizaban prácticas sexuales divergentes o habitaban géneros o
corporalidades marginales en Argentina entre los ochentas y los setentas.
Las locas, figuras prototípicas de la década de los setenta, reaccionan
contra las masculinidades hegemónicas, de las que proviene
cotidianamente la violencia y la opresión, en este sentido no se reconocen
dentro de las líneas de la masculinidad socialmente instituida. Al mismo
tiempo, actúan una cierta performance de la femenidad, pero una
performance altamente paródica, que hace que no se reconozcan
plenamente dentro del género femenino. La contrapartida de la loca, el
chongo, es al contrario un hombre masculino heterosexual que puede tener
sexo penetrativo con las locas. Al no estar estigmatizadas las practicas
chongas y al ser estas frecuentes en casi todos los hombres heterosexuales,
los hombres heterosexuales todos son identificados como chongos.

De estas dos, la figura más asemejable a los gays de los ochenta, es la


loca. Pero esta, de ninguna forma puede ser totalmente asemejada a lo gay,
porque los gays, son, ante todo, hombres que tienen sexo con hombres, y si
hay algo que las locas no son, es hombres. Un gay, tiene absolutamente
resuelto su lugar dentro del binomio del género. Uno de los primeros
reclamos de los gays de la calle en los ochenta, era que sus practicas
sexuales no impugnen su masculinidad plena.

Creo que en los ochenta se construye un nuevo modo de leer las


identidades, que parte de la separación entre la identidad sexual y la
identidad de género. En la actualidad, tanto gays y lesbianas entienden su
sexualidad de forma absolutamente independiente de su vivencia del
género, travestis, transgéneros y transexuales reclaman que su vivencia del
género sea independiente de su sexualidad. Hoy en día, la vivencia de una
identidad de género subalterna nada pregona de las preferencias sexuales
del sujeto en cuestión. Un hombre trans, puede reclamar tanto una

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identidad gay, como heterosexual, como cualquier otra identidad masculina
derivada de la elección de objeto sexual. Las identidades sexuales y
genéricas son pensadas como dos estratos diferentes de identidades no-
interrelacionadas e independientes. Una tiene que ver con la vivencia de la
propia corporalidad y de la expresión de género en base al binomio cultural
masculinidad-femenidad. Otro, absolutamente independiente, tiene que ver
con la elección de objeto de deseo.

En los setenta, estas dos dimensiones, actualmente independientes, de


la identidad, no estaban escindidas. Algunos autores afirman que el
componente de heterosexualidad obligatoria de la masculinidad en el
período en cuestión era tan importante, que cualquier persona que viviese
prácticas sexuales3 no normativa tenia necesariamente que ajustar su
género de modo de restablecer la coherencia sexo-genero-deseo4, el caso es

3 Hablo de prácticas sexuales no normativas porque como mencionare,


las prácticas sexuales insertivas entre hombres no ponía para nada en jaque
la masculinidad del sujeto penetrante, lo que imposibilitaba la asunción de
una identidad sexual diferencial basada en estas prácticas.

4 Esta hipótesis, según la cual las identidades de genero disidentes


serian producidas por contextos culturales caracterizados por una
heterosexualidad obligatoria inconfrontable, que obligaría a los hombres
biológicos deseosos de ser penetrados por un varón a transicionar hacia
alguna identidad femenina para evitar la violencia que depararía la
homosexualidad, es sostenida por varios investigadores gays y resistido por
la comunidad travesti, para la cual esta opción implicaría una reducción de
la particularidad de la experiencia travesti explicándola a través de una
supuesta esencia originaria gay. Otros, consideramos cuestionables ambas
posiciones basadas en la postulación de la existencia de vetas ontológicas
originarias capaz de explicar la condensación de las identidades,
descreyendo tanto de la posibilidad histórica de retrotraerse a un origen
fundante que explique la naturaleza del presente, como de la utilidad
política de estos usos del pasado.

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que en las identidades “locas” se da una particular fusión de elementos que
hoy podríamos asociar a los actuales paradigmas de la identidad sexual y de
la identidad de género. Desde este lugar, la loca podría ser reclamada tanto
para una genealogía de lo gay como para una genealogía de lo trans.

Para finalizar, parafraseare un trabajo anterior, redactado junto a mi


equipo de trabajo:

“Creemos que ni el objeto de estudio ni el problema y las tesis de


trabajo, son previos a la intervención del analista. En este sentido creemos
que se bien la construcción del objeto no debiera ser anacrónica, las
preguntas que a él le haremos sí pueden serlo. Es decir, las tesis con las que
nos acercamos a nuestro objeto, con las que construimos el corpus de
análisis parten del presente.

El género, las relaciones sociales de género, el problema de las


identidades sexuales y también cuestiones tales como la responsabilidad
personal (entre otras) provienen de teorías contemporáneas. ¿En qué
medida es válido interrogar el pasado con preguntas derivadas de estas
teorías? ¿O abordar con estas nociones materiales que surgieron de
contextos de producción radicalmente otros? Creemos que es posible
porque las actuales relaciones sociales de género tienen una genealogía que
nos interesa desentrañar. Consideramos que es necesario porque las
preguntas acerca de relaciones cruciales como la que se da entre lo
personal y lo político permanecerán sin respuesta en un análisis
convencional (Oberti et Al, 2008).”

3.LAS LOCAS Y LA REVOLUCION:


IDENTIDADES SEXUALES EN LOS SETENTA

Para entender la dinámica por la cual, a través de la historia, los


sentidos que guionan los cuerpos y las formaciones identitarias circulan y se

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transmutan en su roce con las coyunturas sociopolíticas, es menester
remitirnos brevemente a la década del setenta. No porque creamos que
exista una linealidad teleológica entre los sujetos ejercientes de
sexualidades y géneros diversos que luchaban y vivían en esta época, y los
modernos gays, objeto de este análisis, sino porque en los discursos
sociales escandidos en este paper, los setenta, son construidos
frecuentemente como origen mítico, por eso, y solo por eso, creemos que es
mucho lo que el análisis de los lugares identitarios y de las practicas
políticas de los setenta tienen que aportar al estudio de la CHA.

En la prensa del FLH, la figura con la que se identifican reiteradamente


los sujetos estudiados es la de “homosexuales”. Estos homosexuales se
construían teniendo como antagonista la masculinidad hegemónica que
tenía su representante en el macho heterosexual. Así, en el contexto de la
definición binomial de los géneros propiciada por la matriz heteronormativa,
tenían una identificación particular con la feminidad, no solo desde el lugar
de sus expresiones de género, sino desde un lugar político en el cual la
“política del loqueo” podía ser un arma estratégica para desnaturalizar los
“roles” establecidos.

Así, la loca será la figura política por excelencia gracias a su capacidad


de deconstruir los “roles sexuales” del capitalismo patriarcal, y el rechazo
que esta genera será leído como síntoma de la reacción de los géneros
hegemónicos ante la desestabilización propiciada por esta masculinidad
femenina.

El chongo, construido como el otro de la homosexualidad, es la figura de


la que puede provenir la represión y la violencia. La sociedad hostil toda
esta representada como chonga, en contraposición a la comunidad de locas.

Locas y chongos parecerían ser así categorías antinómicas, pero


inseparables, que solo son posibles en el contacto mutuo, en las fronteras.
El chongo solo existe como negación de la loca, que a modo de otro
constitutivo le permite delinear su especificidad propia.

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Cuando se dan relaciones estables entre un chongo y una loca, estas se
construyen bajo los lineamientos de la matriz heterocentrada, según una
aparente mímesis de las relaciones heterosexuales, con fuertes estereotipos
de género y posiciones desiguales de poder.

El chongo y la loca, reproducen determinadas performances de la


masculinidad y de la feminidad que podrían sugerirnos, como dijimos, una
construcción identitaria mimética de las relaciones heterosexuales
tradicionales.

Este lugar ambiguo, de sujetos que se construyen teniendo como otro


al macho hegemónico y adoptando ciertos rasgos prototípicos de feminidad,
pero sin reconocerse plenamente como mujeres, no encaja del todo con la
masculinidad, ni con la feminidad. Estas personas no pueden identificarse
tampoco con los actuales gays ni con las actuales personas trans, ambos
seguros de su lugar dentro del género. El homosexual y la loca en la década
del 70, tiene una especificidad propia distinta a las identidades sexuales y
genéricas.

Pero así como la identidad loca es difícil de comprender desde los


paradigmas que guionan nuestro modo contemporáneo de entender las
identidades sexuales y genéricas, es muy fácil de entenderla circulando en
íntima articulación con el entramado de prácticas políticas de la militancia
de izquierda radical del activismo socio-sexual de los setenta.

Es a veces complicado indagar en la perspectiva identitaria del


FLH, dado que, como este estaba constituido por una federación de grupos,
distaba mucho de tener un discurso homogéneo. Sin embargo, la línea
teórica más fuerte y más consensuada del frente era la que emanaba del
grupo Eros, formado por cuadros teóricos formados en la facultad de
filosofía y letras. Así por ejemplo, mientras que en algunas fuentes parecen
fortalecer la perspectiva de la identidad minoritaria5 en el manifiesto Sexo y
5 En la pagina nueve del primer número de la revista “Somos”, se
menciona por ejemplo: "Debemos terminar con nuestro aislamiento
individual, porque solo unidos (...) vamos a fortalecernos""Unirnos significa
ante todo reconocernos como iguales sean cual fueren nuestras diferencias

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Revolución se evidencia una postura, que a mi entender es la que
prevalece, que condice más con lo que fue la orientación histórica de los
frentes de liberación en el resto del mundo. Así, consignas como las
famosas “No liberar al homosexual, sino liberar al homosexual dentro de
cada uno” o “Amar y vivir en un país liberado” dan cuenta no de un intento
de reclamo de derechos exclusivos para los homosexuales, sino de un
intento de construcción de una nueva sociedad, libre de toda forma de
opresión, y por lo pronto desprovista de categorías taxonómicas y roles
sociales.

La loca, escandalosa, irreverente, impredecible, parece tener


bastante que ver con esta liberación de la sexualidad por sobre los géneros
y las categorías sexuales de las que habla el FLH y definitivamente, hubiese
sido propensa de tener un lugar en el eventual proceso revolucionario
imaginado por este. Sin embargo, luego del largo sueño dictatorial, en los
albores de la primavera democrática, las locas viejas descubren que ya no
tienen lugar dentro de las estrategias políticas de la incipiente comunidad
homosexual.

4.LA CHA EN LOS OCHENTA: LOS DERECHOS


HUMANOS Y EL IMPERIO DEL DISCURSO
JURIDICO

de posición social, religión, color, etc (...) Los homosexuales, en tanto que
tales somos todos iguales. Tenemos un enemigo común; la sociedad de
opresión".

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La década del ochenta descubre a una argentina en la cual las
alternativas violentas se encontraban radicalmente desacreditadas luego de
la dictadura militar y el sistema democrático no solo contaba con una
legitimidad absoluta, sino que también encarnaba las esperanzas todas de
un pueblo agobiado por las crisis económica y el terrorismo de estado.

Luego de la asunción del Dr. Raúl Alfonsín como presidente de la


república el 10 de diciembre de 1983, empiezan a develarse la verdadera
magnitud de los crímenes de la dictadura, y paralelamente un nuevo tipo de
organización de la sociedad civil empieza a tomar cada vez mas fuerza: se
trata de las organizaciones de derechos humanos, organismos apartidarios
que luchan por la obtención del juicio y castigo a los culpables de los
crímenes de la dictadura. De entre estas, se destacan la Asamblea
Permanente por los Derechos Humanos, la Liga por los Derechos del
Hombre, el Servicio de Paz y Justicia, y sobre todo, Madres y Abuelas de
plaza de mayo, que empiezan a cobrar una relevancia cada vez mayor y a
tener un respaldo pocas veces antes visto en Argentina por parte de una
organización no partidaria.

El 20 de septiembre del año 1984, la CONADEP, la comisión nacional


sobre la desaparición de personas encabezada por el escritor argentino
Ernesto Sabato, organiza una marcha a plaza de mayo para presentar al
poder ejecutivo el informe que este le había encargado sobre los delitos de
lesa humanidad cometidos durante el proceso. Se trata de una de las
marchas más importantes de la época, no solo por el importante nivel de
participación ciudadana, sino por la pluralidad de los participantes. Personas
de las más diversas filiaciones se dieron cita en la plaza de mayo. Quedaba
demostrado que los derechos humanos eran un significante cohesionador
capaz de conglomerar multitudes.

En este marco, la militancia homosexual vuelve a reorganizarse, pero


bajo lineamientos radicalmente diferentes. Ya en 1982, cuando la dictadura
estaba herida de muerte y la represión empezaba a menguar, comenzaron a
reunirse los primeros grupos de homosexuales, que luego, ya en
democracia, se federaran en 1984 en la comunidad homosexual argentina.

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Así, disipadas las nieblas del terror, los homosexuales abandonan las
islas del tigre en las que se habían refugiado y salen a la luz, depositando,
como el resto de la población argentina, todas sus confianzas en el nuevo
sistema democrático que se estaba gestando y que parecía poder redimir en
si mismo todas las injusticias pasadas. Pero poco pasara hasta que los
homosexuales porteños descubran que a pesar de haberse abolido el
régimen dictatorial, aun permanecían vigentes y operativas diversas leyes y
reglamentaciones jurídicas de carácter homofóbico que posibilitaba el
accionar represivo por parte de las fuerzas policiales para con los
homosexuales. Entre estas normas, se encontraban por ejemplo la ley de
averiguación de antecedentes, que autorizaba a las fuerzas policiales a
detener a su libre arbitrio a cualquier persona por plazos de hasta 24hs, los
códigos contravencionales que, a través del articulo “2 H” que penaba la
oferta callejera de sexo en la vía publica, permitiendo a las fuerzas policiales
detener a cualquier homosexual por el simple hecho de transitar por la
calle, o los edictos policiales de provincia, que prohibían terminantemente
votar a cualquier personas “ de dudosa moralidad”.

En este marco, y dada la creciente importancia que cada vez más y más
sectores de la población daban al tema de los derechos humanos, la CHA
decidió definirse como una organización de derechos humanos e intentar
aunar lazos con el resto de las organizaciones afines para luchar contra la
represión.

Desde esta perspectiva, sostendrán que “el libre ejercicio de la


sexualidad es un derecho humano”, y activaran masivamente en los más
diversos medios de comunicación en medio de la primavera democrática,
para informar qué, al contrario de lo que todos los argentinos creían, la
democracia no había llegado para todos, ya que, como el lema de la CHA de
la época evidenciaba

“Con discriminación no habrá verdadera democracia. La dignidad


homosexual es un capitulo en la vigencia de los derechos humanos en la
Argentina”6.

6 Boletin Nro 3, Febrero de 1985, Pag 2.

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Al igual que el resto de los sectores de la sociedad Argentina, los
homosexuales también depositaron todas sus esperanzas en el proceso
democrático, el cual juzgaban el mejor sistema posible para desarrollar sus
reivindicaciones. El análisis planteado en este artículo sobre las estrategias
político-identitarias de la CHA en los ochenta, solo puede entenderse
plenamente a la luz de la absoluta adscripción de la CHA a los valores
democráticos.

“entendemos que es en democracia y sólo en ella donde se pueden


desarrollar al máximo las potencialidades de todos los individuos y por otra
parte, es el marco apropiado para una lucha como la nuestra.”

4.1 APARICION DEL DISCURSO JURIDICO

De este modo, el discurso radicalmente combativo se deja de lado en


pos de la lucha por la ampliación de la ciudadanía, y el discurso jurídico
copa las páginas de las prensas del movimiento. En 1982, una de las
primeras organizaciones, el grupo federativo gay, editaba una revista
llamada postdata, esta es la primera revista editada después de la revista
Somos del FLH, tras 6 años de silencio del movimiento, durante el
anteúltimo año de la dictadura. Este número, escapa al período estudiado
en este paper, pero es importante reseñarlo muy brevemente por
pertenecer a un periodo de transición, siendo editada aún durante la
dictadura, pero ya en la nueva década del ochenta. Esta revista, está
compuesta por una editorial que critica los estereotipos televisivos de la
homosexualidad, sigue un artículo teórico, traducido de una revista brasilera
que discute las implicancias de los términos “tolerancia” y “aceptación”, a
continuación leemos una nota informativa sobre una misteriosa ola de
asesinatos a homosexuales que ocurrió en la época, y recién en la página 13
de la revista sigue un artículo, no demasiado extenso en comparación a los
anteriores, en el que se reclama la nulidad de los edictos. Posteriormente en

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la nota que sigue, se critica con dureza a la guía de turismo gay
internacional Spartacus por su contenido clasista y etnocéntrico, y siguen
las noticias internacionales, las adhesiones, poemas y dibujos. Nada más. La
única nota que hace referencia a algún tipo de reclamo de intervención
dentro de la arena jurídico-estatal aparece recién en la pagina 13 y es de
dimensiones reducidas. Esto es lógico, el GFG, no tiene siquiera
posibilidades de representarse una coyuntura en la cual pudiera tener
legitimidad para reclamar reconocimiento al Estado, ya qué, por un lado
todavía se encontraba vigente la dictadura y por otro lado, todavía estaban
férreamente embebidos del discurso del FLH en el cual ningún tipo de
diálogo con el Estado es requerido porque no se le reconoce a este ningún
tipo de legitimidad.

Temáticas radicalmente diferentes observamos en la primera


publicación de la CHA, el boletín numero 1, de octubre de 1984, apenas 7
meses de haberse formado el grupo, y 2 años después de la publicación del
GFG. Observamos diferencias significativas ya en la tapa. Mientras que en
las revistas Somos, las tapas estaban cubiertas de dibujos a mano alzada de
flores, niños y arcoíris, y las revistas del GFG presentan un bastante más
combativo puño erguido en alto, dentro del triángulo que simboliza a la
militancia homosexual, en la revista boletín de la CHA, más de la tercera
parte de la tapa está ocupada por una foto del congreso nacional. Seguimos
leyendo una nota sobre un proyecto de ley del diputado Unamuno para
modificar el código de faltas. A la derecha, un recuadro a modo de supuesto
editorial, comenta muy brevemente los objetos de la CHA. Transcribimos un
párrafo elocuente:

“Los homosexuales advertimos que nuestros derechos humanos y civiles,


y nuestra dignidad de personas, habían quedado abolidos. Además del tabú
cultural que pesa sobre nosotros, nos anularon como seres humanos y como
ciudadanos.”7

7 Boletin Nro 1, Octubre de 1984, Pag 1.

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Este es el primer párrafo en la historia de las fuentes del movimiento
socio-sexual Argentina, en que una editorial reclama el reconocimiento de
garantías no solo en virtud del respeto de la dignidad humana, sino en
cuanto a la condición de ciudadanos.

Esta tendencia persiste en el artículo siguiente. En este el redactor, hace


un raconto por todos los derechos jurídicos que el nuevo gobierno socialista
francés reconoció a los homosexuales. En este articulo, todos los logros que
garantizan una mejor calidad de vida a los homosexuales franceses, se
originan en la creación, modificación o derogación de leyes. La nota lista la
creación de legislación que prohíbe la discriminación y que impide que la
policía fiche sospechosos, laudos del ministerio de salud no reconociendo a
la homosexualidad como enfermedad, el levantamiento de clausuras
jurídicas sobre bares gays, la derogación de una ley que extendía la edad
de consentimiento hasta los 18 años, armisticio a los condenados por dicha
ley, modificó la ley de alquileres que exigía moral y buenas costumbres a los
inquilinos, envió una circular a los fiscales exigiendo buenos tratos a los
homosexuales, nombro una funcionaria encargada de asuntos
homosexuales y no solo esto, sino que intenta extender estas disposiciones
legales a toda Europa a través del parlamento europeo. Pero estos logros no
son merito exclusivo del partido socialista. La nota señala que "Los cálculos
indican que el voto de los cuatro o cinco millones de homosexuales
franceses contribuyó a la victoria del nuevo presidente.". y que en conjunto
con la victoria socialista “los ciudadanos homosexuales de Francia, al mismo
tiempo, comenzaron a intervenir en todos los aspectos de la vida nacional.
8
”.

Solo la masiva participación ciudadana de los homosexuales en reclamo


de sus legítimos derechos puede promover un cambio en la jurisprudencia,
única vía representada como viable para cambiar la situación del
homosexual:

“Los socialistas galos cosecharon el 60% de los votos homosexuales del


país en las últimas elecciones legislativas. Sin embargo, ni ellos ni las

8 Boletin Nro 1, Octubre de 1984, Pag. 2.

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Contemporánea. 2010.
organizaciones gays plantean las relaciones mutuas en términos electorales.
Simplemente, cada cual hace lo que le corresponde. Los homosexuales se
mueven para labrarse un lugar de respeto dentro de la sociedad a la que
pertenecen. El gobierno se limita a asegurar los derechos humanos y civiles
de todos los franceses.”9

Siguen dos pequeños apartados, un cuento muy breve, y una reseña de


un par de películas, para finalizar en un artículo muy importante, pues
describe por primera vez una política que será central en la estrategia de la
CHA de la década y que describiremos en el próximo apartado: la política de
la visibilidad. El artículo en cuestión relata la primera aparición de la CHA
en una marcha popular masiva a la casa de gobierno organizada por todos
los organismos de derechos humanos para presentar un informe sobre las
desapariciones en Argentina.

Seguiremos próximamente con este tema, pero antes, queremos


detenernos para recalcar que con solo siete meses de diferencia, las
demandas socio-jurídicas pasaron de tener un lugar absolutamente menor
en las prensas del movimiento, a abarcar directamente la casi totalidad de
las notas publicadas.

Otro elemento destacable de esta, la primera publicación del


movimiento en democracia, es la sorprendente aparición de publicidades de
comercios privados. Por primera vez en la historia Argentina las empresas
privadas empiezan a darse cuenta de que los homosexuales pueden
constituir un mercado muy rentable de ser explotado. Las dos publicidades
que aparecen tímidamente en este boletín, la primera de una casa de
bijouterie y cosmética, y la segunda, correspondiente a una agencia de
viajes, constituyen la primera avanzada de una tendencia que se
popularizara en los noventa y que suscitará grandes controversias al interior
9 Boletin Nro 1, Octubre de 1984, Pag. 2.

* Presentado en las Primeras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política


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del movimiento, nos referimos a la quizá peyorativamente llamada
“mercantilización” de la identidad gay.

También otro elemento, presente en una de estas publicidades, será


indicio de la ruptura tajante que intentamos demostrar en los discursos y
practicas entre los 70s y los 80s. Nos referimos a la presencia de material
erótico, absolutamente ausente en la prensa hasta el momento, tendencia
que se popularizara hasta la aparición en los noventa de los suplementos ya
decididamente pornográficos de la revista gay porteña “NX”. De esta forma,
la publicidad de la agencia de viajes, promociona sus viajes a Brasil con la
foto del torso desnudo de un modelo. Llama poderosamente la atención la
diferencia entre los patrones sociales de belleza imperantes en la época y
en nuestros días. Este importante punto será desarrollado en un trabajo
posterior.

4.2 LA SEXUALIDAD COMO UN DERECHO HUMANO

En casi todas las publicaciones que la CHA realizó, y que constituyen el


corpus del presente análisis, aparecen tres cuestiones fundamentales que
alimentan la práctica discursiva socio jurídica de la organización.

Estos tres pilares que se vinculaban entre sí, fueron la adscripción a los
derechos humanos; la interpelación a la noción de sujeto de derecho
mediante la noción reinventada de la ciudadanía, y el ejercicio de reclamar
ante las instituciones el respeto y la garantía de ciertos derechos.

La perspectiva de los derechos humanos resulta de la relación entre el


individuo y el Estado moderno, relación que se caracteriza por su
complejidad histórica, jurídica y política en cuanto a la vinculación y
reciprocidad que debe de observarse entre uno y otro en el marco de la
constitucionalidad moderna.

En este esquema se le reconoce al individuo una titularidad de derechos,


los que deben de ser garantizados por el estado, quien por otra parte
encuentra limitado su poder, con el actuar de las instituciones que lo

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Contemporánea. 2010.
conforman y trazan para tal fin competencias que le son propias para su
actuar.

La consagración de derechos subjetivos reconocidos a los sujetos es la


piedra angular para que todos los individuos puedan convivir en sociedad,
en esta perspectiva es el Estado el que debe de respetar y garantizar tales
ejercicios, pero además es el que adquiere responsabilidad internacional
para el caso de que se demuestre una violación a ellos.

Los derechos humanos, definidos tradicionalmente por la ciencia jurídica


como aquellos derechos que se predican para todo ser humano por el solo
hecho de ser tal y en cualquier sociedad, resultan de la “sumatoria de los
aportes del iusnaturalismo, del constitucionalismo liberal y del derecho
internacional” (Pinto, 1997) . De manera que las propiedades de los mismos
devienen de una pluralidad de corrientes iusfilosóficas que consagran de
este modo la subjetividad del ser humano en su plenitud como en sus
derechos, y al mismo tiempo su vinculación con el Estado y sus
instituciones, sin hacer distinciones de carácter individual o derivada de
rasgos inherentes a la persona como su etnia, sexo, género, etc. De manera
que la universalidad se constituye como dispositivo al interior de los
derechos humanos para conducir a la igualdad entre las personas por
compartir su cualidad humana, sin perjuicio de que las leyes estatales
pueden hacer una diferenciación entre la igualdad ante la ley y la igualdad
material.

Esta noción de los derechos humanos, que hace hincapié en que todas
las personas tienen atributos inherentes a su dignidad humana, que le
hacen titular de derechos fundamentales que no pueden ser desconocidos
ni vulnerados por los Estados10, es lo que constituye para la CHA su
herramienta jurídica primordial para legitimar sus reclamos frente a las
principales instituciones y a la sociedad civil. Así es que la CHA sale a

10 Corte IDH. Condición Jurídica y Derechos de los Migrantes


Indocumentados. Opinión Consultiva OC-18/03 del 17 de septiembre de
2003. Serie A No. 18

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reivindicar para las personas homosexuales los derechos inherentes a su
condición de seres humanos y ciudadanos, garantizados por la Constitución
Nacional11, en esta línea política, la CHA asume su rol de organismo de
derechos humanos para en cada edición de sus publicaciones “Boletín”,
informar, concienciar y promover la defensa de los derechos fundamentales
de las personas homosexuales en tanto seres humanos, sin importar la
identidad sexual específica. Por otro lado, esta política jurídica impulsa a la
organización a trazar líneas de articulación con otros actores del mapa
político de los derechos humanos como con la Comisión de Derechos
Humanos de la Asociación Argentina de Actores12, expresamente sostiene la
CHA que “En el camino de continuar profundizando los contactos con las
organizaciones de Derechos Humanos que han sido más receptivas, en
cuanto a un mejor entendimiento por parte de sus dirigentes, de la
problemática homosexual, las autoridades de la CHA se entrevistaron con el
Sr. Simón Lázaro, de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos”13.

En consonancia con ello, resulta trascendental el Boletín Nro. 2 publicado


en Diciembre de 1984, cuyo título registra: “LA CHA Y LOS DERECHOS
HUMANOS”, en cuyo texto se puede leer “Cuando la CHA inició sus
acciones, hace ya siete meses, el Consejo de Representantes,(…) fijó como
una las políticas fundamentales de la Asociación, el acercamiento y la
mancomunión de esfuerzos con el resto de Organizaciones de Derechos
Humanos, entendiendo que la problemática de la homosexual es,
esencialmente, un aspecto de la vigencia o no de dichos derechos en
nuestro país.” En esta perspectiva la CHA se reunió con dirigentes del CLES;

11 Conforme surge del estatuto de la Asociación Civil Comunidad


Homosexual Argentina (21/05/84).

12 Boletín Nro. 8, Septiembre de 1985, Pág. 10.

13 Boletín Nro. 8, Septiembre de 1985, Pág. 12.

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APDH, MEDH, LADH y SERPAJ. El texto nos ilustra que fue con la APDH con
quien la CHA mantuvo mayores contactos. El objetivo perseguido fue
siempre el mismo, llevar a la agenda de todos los organismos –tanto
nacionales como internacionales- la tesis que la problemática de la
homosexualidad era un tópico que concernía a la defensa de los derechos
humanos, en tanto sujetos victimas de constante discriminación y represión
policial. Pero también el ejercicio consistió en concientizar a las principales
organizaciones de derechos humanos de que la exigencia de tales derechos
incluía a las personas homosexuales, ya que algunas de ellas no reconocían
las violaciones a los derechos de estas personas14.

Como puede observarse la política medular de la CHA fue utilizar la


política de derechos humanos como principal discurso jurídico para poder
acceder a los reclamos sociales del colectivo por ella representado, y
articular con otras agrupaciones defensoras de los mismos, para luego
empezar una ramificación jurídica propia que contemplara sus propias
necesidades, que se traducirán en aquellos años particularmente sobre los
otros dos pilares: la subsunción a sujetos ciudadanos y los reclamos a las
principales instituciones democráticas especialmente al Congreso
interviniendo para modificar leyes.

4.3 LA SEXUALIDAD COMO UN DERECHO CIUDADANO

Si comprendemos al derecho como “…una actividad humana estilizada,


como el producto de una interacción repetitiva que adquiría la forma de una
“práctica social”, en el sentido en que esta expresión fue usada por
Althusser y más recientemente por Pierre Bourdieu...” (Cárcova, 1998: 114),
es posible entender que esta práctica social del derecho deviene en práctica
discursiva, en la medida en que el derecho interpela a los diferentes sujetos
sociales en sus contextos particulares promoviendo prácticas sociales con
determinados sentidos pero también induciendo a determinados
comportamientos sociales en relación a otros sujetos. En esta perspectiva,

14 Boletín Nro. 6, Julio de 1985, Pág. 8.

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el derecho opera y se constituye como dispositivo (Foucault) o tecnología
(Lauretis) cuya matriz “no sólo actúa sobre un sujeto preexistente, sino que
también labra y forma al sujeto; además cada forma jurídica de poder tiene
su efecto productivo; estar sujeto a un reglamento es también estar
subjetivado por él” (Butler, 2006: 68).

En este marco encuadra la noción de ciudadanía, Cualquier persona que


tiene derechos reconocidos constitucionalmente ejerce un rol de ciudadano,
al que el propio derecho le otorga esa categoría. Luego de la dictadura, a la
luz de los derechos humanos, la ciudadanía constituyo un elemento
fundamental en el reconocimiento de los derechos, sobretodo cuando fue
restituida la noción de sujeto de derecho con la llegada de la democracia.

Esto no fue ajeno a la CHA, todo lo contrario, la organización promovió la


defensa de la homosexualidad desde la perspectiva de inclusión ciudadana,
la interpelación que el derecho lograba sobre las personas, más allá de su
condición humana, como ciudadanos, implicaba el reconocimiento y el
acceso de diversos derechos, sobretodo de aquellos derechos civiles y
políticos que durante los años de dictadura resultaron marginados por las
instituciones.

De esta manera la CHA se inserta en el esquema socio jurídico que


reconoce a todas las personas como ciudadanos, licuando la identidad
propiamente homosexual con la investidura del nuevo sujeto ciudadano15
que se inserta ya en la sociedad democrática como centro de imputación de
normas y deberes civiles sin diferenciación.

En la Editorial del Boletín Nro.7 de Agosto de 1985 expresamente se


expone: “¿Cómo combatir el miedo y hacer que nuestra libertad deje de

15 “Los homosexuales no somos seres humanos “diferentes”, nuestra


sexualidad es distinta a la de la mayoría, nada más. Entonces, con nuestras
bondades y maldades, virtudes y miserias, esperanzas y frustraciones, nos
unimos al coro de la sociedad toda exigiendo una vida más justa, más libre,
más humana” (Boletín Nro. 5, Junio de 1985).

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estar condicionada? Es mucho el tiempo en que no ejercimos nuestros
derechos y grande el temor como para saber ponernos de pie y exigir
RESPETO. Pero si hasta hoy hemos sido sujetos pacientes, anestesiados o
indiferentes, ha llegado el momento de reivindicar nuestra condición de
CIUDADANOS HOMOSEXUALES: la lucha contra los temores internos y el
repudio militante contra toda violencia que sobre nosotros quiera ejercerse
deberán ser la única consigna”

Los reclamos manifestados por la CHA en esta dialéctica, se traducen en


estos puntos que fueron pronunciados por la organización con motivo al
acto del día 28 de Junio “DIA DE LA DIGNIDAD HOMOSEXUAL”:

Por la dignidad del ser humano.

A favor de la no discriminación en lo social, político religioso, laboral,


familiar y ético.

A favor del trato igualitario ante la ley.

A favor del libre ejercicio de la sexualidad.

A favor del desmantelamiento efectivo del aparato represivo vigente,


que coarta las libertades individuales de los ciudadanos.

TODO ELLO SIN DISCRIMINACIÓN DE SEXO U ORIENTACIÓN SEXUAL,


RAZA, RELIGIÓN O IDEOLOGÍA16.

Estos reclamos son los que guiarán luego la intervención de la CHA en


relación a las principales instituciones del Estado, como el Poder Legislativo
y el Poder Judicial. Prácticamente puede observarse que la mayoría de los
reclamos giraban en torno a la seguridad civil de las personas
homosexuales, por eso en cada uno de los boletines siempre figuraba una
columna legal que advertía sobre el manejo abusivo del actuar policial y qué
conductas realizar en el marco de salvaguardar la integridad personal. Una

16 Boletín Nro. 6, Julio de 1985, Pág. 6.

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manifestación de ello, eran los edictos policiales que aún se mantenían
vigentes.

Los edictos policiales resultan ser dispositivos del poder del estado
encarnado en el poder ejecutivo mediante su fuerza policial, con la finalidad
de ejercer lo que en ciencia jurídica se denomina, paradójicamente, “poder
de policía”. Los edictos constituyen cuerpos normativos que dicen lo que la
autoridad, policial en este caso, quiere decir al momento de imputar una
contravención dentro del ámbito de su jurisdicción. Los edictos servían de
contralor social para la policía, quien la aplicaba según su propia
discrecionalidad, sin reparar en criterios de razonabilidad, mérito y
proporcionalidad. Cabría advertir que muchos edictos en la actualidad
subsisten como resabio de épocas represivas, aún en vigencia dentro del
sistema democrático.

Lo cierto es que los edictos son inconstitucionales puesto que no


constituyen ley en sentido formal ni siquiera material, por lo que el dictado
de ellos se encuentra en constante confronte con las garantías de un
sistema de derecho constitucional, al mismo tiempo que muchas de las
contravenciones que los mismos penaban/penan son vejatorias de derechos
y garantías constitucionales.

Ya en el Boletín Nro. 12 de Mayo de 1986 la Editorial informaba que “Dos


jueces integrantes de la Cámara Correccional declararon inconstitucionales
los Edictos policiales. Por primera vez, desde la existencia de la CHA, se
produce un pronunciamiento de estas características.”

La puesta en marcha del discurso jurídico sobre la base de los derechos


humanos y la interpelación constante a la noción de ciudadanía, servían
como sustento a los reclamos ante las instituciones para promover una
lucha que se orientaba a la derogación de los edictos policiales, conscientes
a su vez que los receptores de estas maniobras eran el Congreso Nacional y
el Poder Judicial de la Nación.

Las exigencias se trasladaban también a los centros de detención, que


solían ser los lugares donde terminaban muchos homosexuales luego de

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alguna redada policial en algún bar de la comunidad, con claras consignas
como “LA HOMOSEXUALIDAD NO ES DELITO” (Boletín Nro. 12, Mayo 1986,
Pág. 18).

En particular, funcionaba una División Moralidad cuya finalidad era


prevenir cualquier acto de pudiere afectar la moral ciudadana, por supuesto
que si bien la homosexualidad no se encontraba penada ni mucho menos
edictada, las fuerzas policiales solían ser muy creativas para aplicar edictos
cualesquiera con la sola finalidad de promover una política higienista en la
sociedad democrática. De este modo, la CHA repudiaba la moral que
provenía del estado y así lo hacía saber en sus publicaciones.

En el Boletín Nro. 7 resulta interesante rescatar su columna legal titulada


“NO PROCEDER COMO J.R.C.” en la que se describía una situación ocurrida
con J.R.C., un joven de 19 años, quien fue detenido por la policía por tercera
vez y quien recibió 21 días de arrestos por la aplicación del edicto 2 H. J.R.C.
no apeló al ser notificado de su detención, y tampoco le dio aviso a la CHA
para que esta lo socorra. Por lo que la organización no podía hacer
demasiado para contribuir a su excarcelación.

Este hecho mereció una extensión poco usual en la columna legal del
Boletín de la organización, en la que se observan declaraciones que
permiten pensar lo trascendental que es el tema de los edictos policiales
para la CHA al interior de su propia organización (“Nos hemos visto
invadidos por un gran sentimiento de impotencia. J.R.C. esta allí encerrado
mientras nosotros no podemos hacer nada. La reflexión serena puede más
que el espíritu militante…”). A ello concluye que “No proceder como J.R.C.
es comenzar a ser dignos defendiendo nuestros derechos…Proceder como
J.R.C. es ser cómplice de la impunidad con que se manejan los servidores
del orden público, y ayudar así a que este estado de cosas no cambie para
él ni para nadie”

Hasta aquí se advirtió la importancia que tenía para la CHA la lucha


contra los edictos policiales en el esquema de su conformación discursiva.

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Otra cuestión que la CHA asumió como propia fue la discriminación,
circunstancia que hasta ese entonces no era pensada. Es que resulta
coherente el abordaje de la discriminación en el contexto de los derechos
humanos, si la universalidad de los mismos promueve el principio de
igualdad y no discriminación. Así fue que el discurso jurídico se encaminó al
órgano legislativo en miras a propugnar la ley de actos no discriminatorios.
De ello, también darán cuentan los boletines, aunque con posterioridad al
periodo analizado en esta comunicación.

5. NUEVAS ESTRATEGIAS Y NUEVAS


CONFIGURACIONES IDENTITARIAS

5.1 LA VISIBILIDAD

Otro reclamo de la CHA a los homosexuales, tiene que ver con su


apuesta por la visibilidad. Según esta concepción de la militancia, la
visibilidad era entendida como la vivencia casual y habitual de las
relaciones, el afecto y del erotismo homosexual en los espacios públicos
coaptados por los modos heterosexuales.- De esta forma, cuantos más y
más homosexuales superen la barrera de lo privado, y hagan emerger su
homosexualidad en el espacio público, más se naturalizara la existencia de
lo homosexual, y más cerca se estará de su incorporación y asimilación
dentro de la sociedad, y sobre todo, dentro de lo normal. La estrategia, es
la antítesis de la estrategia del FLH, mientras que la loca era la figura
política por excelencia por su habilidad para desafiar la norma, mostrándola
como contingente, el gay para la CHA, es la figura política por excelencia
por su habilidad para incorporarse a lo naturalidad de lo normal. El sujeto
construido en consecuencia, deberá ser plausible de ser socialmente
aceptado e incorporado.

Los militantes de la CHA, encarnarán esta nueva figura identitaria


rápidamente. Los activistas de la CHA, correctamente vestidos de traje y

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corbata, rápidamente empezarán a recorrer las redacciones de los diarios y
revistas de difusión masiva y los estudios de las principales radios y canales
de televisión, para explicar didácticamente porque los homosexuales
deberían tener los mismos derechos y obligaciones que cualquier otro
ciudadano Argentino. Hay que destacar el coraje de militantes como Ilse
Fuskova, Carlos Jauregui, Rafael Freda y Marcelo Ferreyra entre otros, que
saliendo en medios masivos pusieron sus trabajos y su integridad física
misma en juego.

También se participo en movilizaciones populares masivas, y se


organizaron picnis, jornadas en parques y plazas, volanteadas en paseos, y
demás. El objetivo era que las personas tengan contacto con verdaderos
homosexuales, que comprueben por ellas mismas que alejados estaban de
los estereotipos de la prensa y las películas, y que se identifiquen con ellos y
sus problemáticas, descubriéndolos comunes, normales y humanos.

“La propuesta era un encuentro al aire libre donde cada uno de los
grupos que integran la CHA y los que adhirieran al acto pudieran expresarse
creativamente. Esto se dio a través de volantes, carteles, graffittis, y
fundamentalmente a través de la presencia al aire libre para lograr
Integración. Como respuesta se obtuvo el acercamiento de la gente que
circulaba por la plaza, con toda la heterogeneidad que ello implica. Familia
con niños, parejas de distintas edades, señoras que paseaban sus perros,
etc. Todos fueron informados. A todos se les repartieron volantes y de todos
se obtuvo la misma respetuosa respuesta. Teniendo en cuenta que es la
primera vez que esto ocurre, es decir que se realiza un acto de esta índole
en un lugar público, nos maravilló la reacción de los transeúntes por lo
inesperada, lo que nos indica con cuánta mayor frecuencia se deben realizar
estos eventos promotores de verdadera integración y que difunden una
imagen alejada del prejuicio17”.

En este párrafo, leemos que el objetivo es lograr la integración, y


observamos una enumeración que tiene como objetivo evidenciar que esta

17 Informativo 1, Sin fecha. Hoja 1.

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es posible, ya que si los sectores que parecen mas incompatibles con las
representaciones homófobas de la homosexualidad (como la familia, la
niñez y la gente mayor) muestran una reacción positiva, poco tienen que
temer aquellos homosexuales a los que atemoriza la idea de dar a conocer
su sexualidad, de participar en marchas, o de simplemente caminar de la
mano por la calle con sus parejas.

5.2 LA SALIDA DEL CLOSET: UN RITUAL INICIATICO EN LA


ASUNCION DE LA IDENTIDAD

Marica el, marica yo, marica tu.


Valor, a la luz, si eres un gay tu,
Piénsalo, es tu vida y si dicen lo que
digan,
Valor, mucho valor, que oscuro es un
armario,
sal de ahí, y vente aquí, tu destino es
ser feliz,
Fiesta, fiesta, y pluma, pluma gay!
que importa si el niño sale gay, tú has
nacido gay,
aunque cueste hay que gritarlo,
Soy gay!!! 18

Pero para que la política de la visibilidad rindiese su frutos, eran


necesaria una gran cantidad de gays, que invadiesen el espacio público
demostrando que la homosexualidad era no solo natural y normal, sino
común, es decir extremadamente frecuente.

El problema con que se topaban los militantes de la comunidad


homosexual argentina, es que la mayor parte de los gays, no era
públicamente visible por miedo a las represarías familiares o laborales.
Estas personas, ocultaban al resto del mundo su verdadera naturaleza gay,
18 “Pluma Gay”, interesante parodia musical de la política del comming
out, a cargo del grupo humorístico Ibérico “Los Morancos”, que nos muestra
que tan interiorizadas están en el sentido común, las bases filosóficas de las
políticas de la identidad.

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viviendo por lo tanto embebidos por el sufrimiento de no poder ser ellos
mismos. Estos modos de concebir a la identidad sexual como algo que uno
es ontológicamente en si mismo, como un germen que uno alberga y que
determina de modo inconfrontable todas las dimensiones de la vida del
sujeto, nos introducen en las concepciones esencialistas de la identidad
vigentes en el período, que parecerán de mode hoy, pero qué no solo eran
indispensables para lo política estratégica de la CHA, sino que también era
muy útiles para la supervivencia cotidiana de los sujetos marginados por el
ejercicio de prácticas sexuales marginales.

Este germen intimo de la homosexualidad que determinaba


ontológicamente el destino y la vida de los sujetos que lo portaban, existía
también en personas que no se reconocían como gays, que no vivían como
gays, y hasta en muchos casos, que no mantenían prácticas sexuales
subalternas19.

Por eso, mucho peor aún que la gente que sabía que era gay pero que no
se animaba a darlo a conocer por temor, era que la mayor parte de los
sujetos que ejercían prácticas homosexuales, no se identificaban siquiera
como gays, sino que levitaba en su mayoría, como los antiguos chongos de
los setentas, en un espacio social en el cual sus prácticas sexuales,
generalmente insertivas, no ponía en jaque su heterosexualidad ni generaba
ningún tipo de identificación diferencial. La CHA entonces, se da a la difícil
tarea de fabricar homosexuales. Utilizamos el verbo fabricar, en el sentido
foucaultiano de producción de subjetividad, fue necesario que estos sujetos
que orbitaban por fuera de las identidades sexuales disidentes, empiecen a
ser producidos dentro de los relatos de lo gay, para engrosar las filas de los
militantes plausibles de ser visibilizados.

En ambos casos descriptos, la solución, era la concientización, para que


el gay descubriera su verdadera naturaleza subyacente, y se asumiera

1 Un muchacho visiblemente afeminado, por ejemplo, era portador del


19
germen citado, y era inevitablemente considerado un gay no asumido, mas
allá de que tuviese practicas ni deseos homosexuales.

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como tal, abrazando la gaycidad como identidad y como modo de vida,
informando a familiares, compañeros y amigos de su elección de objeto
sexual y militando conjuntamente con el resto de los gays por sus
verdaderos intereses. Este proceso, la salida del closet, implicaba (e implica
en bastantes situaciones contemporáneas) una enorme apuesta, en que se
ponía en juego un montón de pertenencias materiales y simbólicas (sueldos,
manutención paterna, prestigio social, afecto familiar, etc.) para poder
ganar la libertad de ser quien uno verdaderamente era.

5.3 LA PRODUCCION DE LO GAY. NUEVAS IDENTIDADES (Y


TAMBIEN NUEVAS ALTERIDADES).
“Archipiélagos de lentejuelas, tocados de plumas iridiscentes (en
cada vertebración de la cadera trepidante, las galas de cien flamencos que
flotan en el aire tornado un polvo rosa), constelaciones de purpurinas
haciendo del rostro una máscara más, toda una mampostería kitsch, de
una impostada delicadeza, de una estridencia artificiosa, se derrumba bajo
el impacto (digámoslo) de la muerte. La homosexualidad (al menos la
homosexualidad masculina, que de ella se trata) desaparece del escenario
que tan rebuscadamente había montado, hace mutis por el foro, se borra
como la esfumación de un pincelito en torno de la pestaña acalambrada,
acaramelada. Toda esa melosidad relajante de pañuelitos y papel picado
irrumpiendo en la paz conyugal del dormitorio, por ellas (o por ellos: ah,
las elláceas), a gacelas subidas y por toros asidas y rasgadas, convertido
en un campo de batallas de almohadones rellenos de copos de algodón
hecho de azúcares pero en el fondo, siempre, como un dejo de hiel, toda
esa parafernalia de simulaciones escénicas jugadas normalmente en torno
de los chistes de la identidad sexual, derrumbase –diríamos, por inercia del
sentido, con estrépito, pero en verdad casi suavemente–, en un
desfallecimiento general.” (Nestor Perlongher; La desaparición de la
homosexualidad)

Este modo de intervención en lo jurídico-estatal que planteaba la CHA


de los ochenta, no era del todo compatible con los viejos modos de
presentarse ante la sociedad del FLH. Fue necesario recrear nuevas
identidades estratégicas capaces de visibilizarse masivamente para lograr
la integración y conseguir destruir definitivamente los prejuicios.
Curiosamente, las imágenes de la homosexualidad tildadas por la CHA como

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prejuiciosas, o sea representaciones falsas o infundadas promovidas por la
reacción antihomosexual, coinciden plenamente con las características que
las locas reivindicaban como propias, y en las cuales veían su mayor
potencialidad para destruir el sistema heterocentrado. O sea el sujeto
identitario de la política de los 80s, tuvo necesariamente que construirse
sobre la negación radical de las figuras identitarias típicas de los setenta, lo
que ocasiona que en muy poco tiempo una reconfiguración total de los
relatos que guionaban las identidades, de las prácticas sexuales y de las
corporalidades mismas que estos discursos construían.

Como anticipamos en la introducción, un gay es ante todo un hombre


que tiene sexo con hombres, si hay una dimensión clara y que funciona
como garante de la estabilidad, constitutiva por definición, de la gaycidad,
es la masculinidad. A principio de los ochenta, en los nuevos bares y
discotecas gays que empezaron a emerger durante la primavera
democrática, las antiguas locas de los setenta, se toparon con una turba de
nuevos sujetos, con identidades, sexualidades y corporalidades totalmente
nuevas, que les eran no solo absolutamente ajenos y desconocidos, sino
que les resultaban incomprensibles20. La loca, no sabe muy bien de que se
tratan esos sujetos musculosos, con bigote y ultra masculinos, típicos de los
bares de san francisco que se encuentra en la cambiante buenos aires de
1984.

Así, el primer elemento constitutivo de la identidad loca forcluido, fue la


femeneidad. Al desenterrar el componente de femeneidad de la identidad
gay, se coloca la piedra fundamental de la escisión que creemos fundante
del modo contemporáneo de entender las identidades sexo-genéricamente
diversas: nos referimos a la separación de las identidades sexuales y las
identidades de género. Mientras la abyección de la femeneidad permite al
gay masculino, profesional y de clase media ser socialmente asimilado en
un sistema en que la masculinidad y la clase son garantes de prestigio
social, en los márgenes, en las clases populares, por fuera de toda

2 Robarle la cita a rapizardi


20

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representación política y profundamente distantes del discurso de la CHA,
se empezaran a construir sujetos dentro de una nueva femeneidad
encarnada en cuerpos de hombre, que lentamente mutarán con la
popularización de las hormonas y las cirugías precarias en las nuevas
formas de subjetividad-corporalidad travestis, que, representadas como la
monstruosidad mas impensable por los medios de comunicación, y
construidas como otro constitutivo de la gaycidad por los modernos gays
masculinos, recién empezara muy tímidamente a tener discurso político diez
años después.

5.4 LA COMUNIDAD: EL FORTIN DE LA POLÍTICA IDENTITARIA.

Desarrollar el espíritu comunitario incentivando la unidad y la


solidaridad entre las personas Homosexuales.
(Cuarto objetivo de la CHA. Boletín 2. Diciembre de 1984. Hoja 3)

Como bien lo indica su nombre, la CHA está pensada como una


comunidad, como un espacio destinado a fomentar los lazos de hermandad
entre los homosexuales, anteriormente imposibilitados por la represión y el
silencio que fomentaba el aislamiento y la distancia. Muchas citas en los
textos señalan la importancia de juntarse, reconocerse y entenderse como
portadores de un destino común. La comunidad es el modo de encuentro
perfecto para la política estratégica de la CHA. Un nuevo movimiento social,
necesita indispensablemente consolidar el lugar de enunciación del
nosotros. Así, la comunidad funcionara perfectamente en conjunción con
una política estratégica fuertemente dependiente de un sujeto político
cohesionado y coherente.

Así, la idea de la comunidad, junto con la política de la visibilidad y con


los demás elementos descriptos en este escrito, funcionarán imbricados
íntimamente produciendo un sujeto de la política movimentaria gay
extremadamente estable, cohesionado y coherente, en base a la
postulación de la homosexualidad como una identidad minoritaria,

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considerando a los homosexuales como una comunidad fija dentro de la
sociedad, con unas características y una cultura propias y homogéneas. Así,
muy posteriormente, a muchos activistas se les reprocha que, a pesar de
haber surgido para criticar las definiciones hegemónicas de homosexualidad
impuestas, en vez de rechazar cualquier intento de definición normativa,
terminan definiendo ellos mismos un rol homosexual natural e inevitable.
Pasará casi una década hasta que a otros activistas sostengan , en cambio,
que la dicotomía homo/hetero no existió siempre, sino que es una
construcción moderna que permite clasificarnos y jerarquizarnos, al tiempo
que actúa borrando la diferencia e invisibilizando las diferentes opresiones
que se ejercen al interior de la "comunidad" gltb. Así, entrados ya los
noventa, estos pondrán el acento en el carácter construido de la
homosexualidad, al tiempo que desmienten el carácter homogéneo y
comunitario de la identidad g, l, t o b.

Lo cierto es que durante los 80’s la gente que mantenía relaciones


homosexuales se mantuvo dentro de los límites de la definición impuesta,
conformando una comunidad homogénea, cuya representación fue ejercida
legítimamente por la CHA. Pero las diferencias de edades, de intereses, y de
clase social, eran instancias que ponían de manifiesto el carácter construido
y por lo tanto enclenque de dicha comunidad homosexual.

En los 90’s, el paradigma liberal termina de desarticular las tendencias a


igualar la diferencia del viejo estado de bienestar, impulsando la explosión
de la diversidad. Súbitamente, a partir de 1991, la CHA estalla
fragmentándose en una multitud de nuevos grupos que se separan de ella,
vaciándola. Se rompe la ilusión de la comunidad uniforme, y la CHA pierde
toda hegemonía como único representante legítimo de las personas que
realizan practicas homosexuales o que ejercen géneros diversos. En esta
época, aparecen grupos exclusivamente de lesbianas, de lesbianas
feministas, de travestis, de universitarios, de abogados, de contención
psicológica, de investigación académica, de prevención de HIV, todos con
problemáticas, posturas y objetivos diferentes, y en muchos casos
incompatibles. De este fenómeno, nos encargaremos en un próximo estudio.

* Presentado en las Primeras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política


Contemporánea. 2010.
* Presentado en las Primeras Jornadas Debates Actuales de la Teoría Política
Contemporánea. 2010.
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