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Así fue creado el mundo

Claudio Omar Rodríguez

Claudio Omar Rodríguez

Título original: Así fue creado el mundo

1987

La Plata, Argentina

Paraísos

Todas las galaxias brillaban con Luz de Amor. Cada sistema planetario era un paraíso de felicidad, una escuela donde los seres llegaban para dar sus primeros pasos en el camino de la evolución. Esa escuela no estaba vacía en el momento en que ingresaban los alumnos: cada planeta a ser habitado, era previamente preparado para ofrecer buenas condiciones de vida. Esa función era ejercida por seres ya evolucionados, que habían cumplido su ciclo como alumnos y se encargarían de enseñar lo que aprendieron.

Tales Maestros no eran seres con cuerpos físicos, ni precisaban vivir en planetas: habitaban en un plano inmaterial, más allá de la tridimensión, donde todo es energía pura y la materia no existe; es decir, un plano espiritual. Desde allí controlaban los planetas y cuanto en ellos ocurriera, mediante fuerzas energéticas que la ciencia no podría explicar, a semejanza de lo que sucede con los poderes extrasensoriales o paranormales que muchas personas poseen.

Aunque no eran seres físicos, podían bajar a los planetas, entrando en el campo de las tres dimensiones, utilizando cuerpos y vehículos que, con sus poderes, constituían mentalmente. Podían convertir la energía en materia para entrar al plano físico, y luego desmaterializaban los cuerpos y naves para volver a su plano energético. Con tales poderes, eran capaces de controlar los climas de los planetas, la actividad volcánica, evitar movimientos sísmicos, impedir inundaciones y realizar todos los controles necesarios para que los planetas fueran tranquilos y aptos para una vida agradable y sin sobresaltos.

Al iniciar el ciclo evolutivo en un sistema planetario, una vez listas las condiciones de vida en el primero de los mundos a ser habitados, muchos de los Maestros bajaban a la superficie del planeta. Allí preparaban los cuerpos a ser utilizados por los alumnos que llegarían. Dada la capacidad de los Maestros para cumplir esa tarea, era posible a los alumnos vivir en planetas; posibilidad que, por sus propios medios, no tenían, porque eran incapaces de generar mentalmente cuerpos físicos. Es que los seres recién llegados a los sistemas planetarios, estaban mentalmente en cero, como en un sueño que terminaría una vez en el primer planeta por donde pasarían. Eran como bebés, emanados de un Ser Superior, y que, como dormidos, recorrieron espacios cósmicos inmensos, inconscientes de sus orígenes y de sus potencialidades, todo lo cual aprenderían luego.

La preparación de cuerpos físicos no requería la unión de células masculinas y femeninas para constituir un organismo gestado dentro de una madre. La reproducción por vía sexual, la maternidad, paternidad y todo eso, era inexistente. Los cuerpos no eran de origen celular, sino energético. Para conformarlos, era suficiente con que una triangulación de seres, unidos por el Amor, proyectaran fuera de sí parte de su esencia energética, concentrándola en una masa que se iba densificando, hasta alcanzar una composición física.

Los cuerpos preparados no eran de carne y hueso, no tenían una estructura multicelular: eran etéreos, invulnerables por enfermedades y accidentes, ágiles, con aptitudes motrices y mentales análogas a las de una persona en plenitud. Si bien los alumnos llegaban con la ignorancia de un bebé, no tenían que verse obligados a pasar por una infancia, un arrastrarse hasta dar los primeros pasos, por una pequeñez y debilidad física que exigiera la protección de otros hasta crecer lo suficiente. Por el contrario, se les daba cuerpos y mentes con excelentes capacidades, aptos para ponerse a trabajar desde poco después de su llegada al mundo físico. Allí nadie pasaba por la infancia, adolescencia o vejez; los cuerpos permanecían sanos e inmutables desde el primer día en el planeta hasta el último.

Una vez que los seres aprendían todo cuanto se les podía enseñar en un planeta, finalizaba allí el ciclo de experiencias evolutivas, y todos los alumnos dejaban sus cuerpos como quien se quita un vestido. Luego retornaban a los planos inmateriales del sistema planetario, pasando allí un período de espera hasta el momento de ser destinados a otro planeta. El primer grado estaba aprobado y era tiempo de vacaciones, disfrutando de las riquezas obtenidas y esperando deseosamente la siguiente etapa a cumplir.

Cada nueva etapa evolutiva no podía cumplirse en un mismo planeta, porque allí todo estaba aprendido; eso sería un freno para la evolución, como sería no pasar de grado. Tampoco los seres usarían los mismos cuerpos que en la etapa anterior, porque para las condiciones ambientales del segundo planeta, serían necesarios cuerpos menos densos que los del anterior. El primer planeta habitado en un sistema solar siempre era sólido y, allí, los seres precisaban cuerpos capaces de caminar sobre el suelo duro. Más tarde, pasaban a planetas gaseosos, precisando allí cuerpos capaces de flotar en el aire; cuerpos de composición etérea, entre lo material y lo energético.

El propósito de esa forma de evolución era hacer pasar a los seres desde los campos físicos más densos a los más etéreos, para luego elevarlos a planos en que la materia no es más necesaria como ambiente de vida y, en ese proceso, comprobar hasta que punto el Amor puede ser ejercido bajando hasta los campos materiales, sin perderse o debilitarse. Y con toda esa experiencia, retornar con las riquezas espirituales o energéticas obtenidas, al punto de partida, transfiriendo para otros lo que cada uno aprendió.

El Amor, como pilar de las Leyes Universales, hacía posible una vida hermosa, sin sufrimientos, sin temores.

Cambios

Hace millones y millones de años, los Directores y Maestros de un sistema planetario se encontraban haciendo sus planes, conforme a las Leyes Universales. Estaban casi listos para recibir a sus primeros alumnos, a los cuales irían a enseñar cuanto habían aprendido.

Imprevistamente, una gigantesca luz penetró en el sistema, acompañada de muchas luces de menor tamaño, aunque enormes. Eran seres poderosísimos, de origen desconocido. El fulgurante viajero que lideraba el grupo se presentó a los asombrados Directores. Decidió instalarse en ese sistema planetario, e intervenir en el proceso evolutivo a desarrollarse en lo sucesivo. Esto no tenía precedentes conocidos, pues una vez que un sistema planetario estaba regido por determinado número de seres, nadie podía irse y nadie podía sumarse hasta el final de todo el ciclo de planeta en planeta. Por esta razón, hubo quienes ante la incorporación de semejante ser, decidieron irse, pues era evidente que, por su potencial energético, iría a producir acciones que alterarían los procesos establecidos. Otros, en cambio, consideraron que participar de una experiencia evolutiva con un ser de tal riqueza evolutiva, podría enriquecerlos a ellos. Y se quedaron a continuar con el proceso previsto.

Los que habían decidido irse, como, por Ley Universal, estaban inhibidos de hacerlo, fueron retenidos en el sistema, contra su voluntad. Se negaban terminantemente a tomar parte de una experiencia evolutiva así, con la enorme sobrecarga de potencial energético que estaba experimentando la colectividad de seres controladores del sistema planetario; una sobrecarga que se apartaba de los normales parámetros de equilibrio. Estos disidentes fueron conducidos a un espacio nunca antes existente: una cárcel. En toda la historia, nunca había sido necesario apresar a los seres. Los conflictos habían comenzado.

Planes

Millones de años habían pasado desde los incidentes que abrieron la nueva etapa. En algún lugar del sistema había una prisión de rebeldes. Y, en otro lugar, sus hermanos que prefirieron no ir a la cárcel, ya estaban preparando uno de los planetas para ser habitado. A diferencia de los mundos gaseosos ya utilizados durante los millones de años transcurridos desde el inicio de la experiencia, éste era un planeta de superficie sólida y

líquida. Era un proceso inverso al normal, en que los seres van pasando de planetas sólidos a gaseosos; por el contrario, los seres eran puestos en planetas cada vez más dificultosos para la vida que el anterior por donde pasaron.

Con motivo de la preparación de condiciones ambientales para la vida en el planeta sólido, se realizó una reunión informativa, en la cual el líder explicó:

-En primer lugar, debemos crear condiciones de inestabilidad física en la superficie y en la atmósfera. Deberán producirse frecuentes movimientos sísmicos, erupciones volcánicas, lluvias, inundaciones, huracanes, sequías

-¿Para qué todo eso?- preguntó uno de los asistentes a la reunión.

-Para llevar al máximo los obstáculos a ser puestos en el camino de la evolución. Así, todos podrán descubrir sus falencias, que serán desnudadas por los desafíos que encontrarán. Y luchando contra los obstáculos, aprenderán a superar esas falencias.

-¿Y si no lograran esa superación?

-Entonces quedará demostrado que hay debilidades que hasta hoy no se tenían en cuenta. Con seres así, se demostraría que el Universo está realmente frente a una amenaza muy seria. Seres débiles frente a los problemas, serían un verdadero peligro.

-¿Y qué hacer con esos seres?

-Sacudirlos más y más hasta que pierdan su debilidad. El miedo al peligro es el factor clave del fracaso, y sólo la repetición de la experiencia del sufrimiento puede tornar a los seres cada vez más acostumbrados a la adversidad, y a no temerle.

-¿Y si en lugar de eso se volvieran agresivos y destructivos?

-En ese caso, pondremos esas fuerzas al servicio del Universo. Así, los agresivos pasarán a ser guerreros, defensores de los más débiles.

-¿Defenderse de quién? no hay enemigos

-No hay enemigos que ustedes conozcan; hay muchas cosas que desconocen y que no puedo contar.

La contestación, diciendo sin decir, era concluyente. En definitiva, la experiencia del dolor en el planeta o fortalecía el potencial para que los seres amaran, o lo debilitaba; y si lo debilitaba, fortalecía las agresividades de esos seres, que serían utilizados en pro de los seres no agresivos. Las alternativas parecían convincentes en teoría. La reunión continuaba, y el máximo gobernante ampliaba sus explicaciones:

-No todo será adverso en este planeta; además de los extremos de dolor, será necesario conceder a los seres momentos placenteros. Habrá veneno, pero también dulce; horror y belleza, lágrimas y alegría. Será una vida bien equilibrada.

-Eso no es equilibrio- dijo uno de los presentes.

-¿Por qué dices que no?- le preguntó molesto el jefe.

-Porque equilibrio es paridad de semejanzas y no de diferencias; equilibrio es un estado armónico de fuerzas en la misma dirección y no en oposición.

-Eso nada tiene que ver con los nuevos principios- dijo el líder con tono de suficiencia. -El verdadero equilibrio debe pasar por la comparación de las cosas opuestas, porque en ambas se pueden encontrar experiencias diferentes. Si después de conocer ambos extremos se puede retornar al punto medio, sin quedar preso en el campo de lo doloroso ni de lo placentero, así el equilibrio es más valioso del que pueda tener quien sólo vivió con felicidad constante. Así es demasiado fácil estar en equilibrio. El equilibrio más meritorio es el que se logra en la confrontación de lo positivo y lo negativo.

Después de escuchar eso, alguien no tardó en decir:

-Si ese equilibrio es más valioso, el Universo carece de valor, porque no lo tiene; habría que volver negativa una parte y dejar la otra como está

-No sería mala idea- dijo el líder. -Si así fuera, el Universo estaría en el equilibrio que le falta. Por ahora, está como un niño que no sabe lo que es sufrir, lo que es luchar por subsistir. De lo que salga de la experiencia que estamos cumpliendo, dependerá que el Universo salga de su niñez y se torne adulto, con golpes y heridas.

El tema parecía guardar una lógica, según los nuevos conceptos. Pero los principios dados por el Amor Universal, no admitían tal posibilidad; era una lógica ilógica. Las explicaciones sobre la vida en el planeta sólido y líquido continuaban:

-Inicialmente, crearemos seres microscópicos. Luego, los someteremos a variaciones ambientales que los obligarán a sufrir mutaciones para adaptarse. Así, surgirán nuevas especies, con mayor complejidad y tamaño, que van a estar compuestas de unidades vitales interdependientes. Esas unidades estarán compuestas, sobre todo, por agua, contenida por una membrana que filtrará sustancias nutritivas y eliminará lo residual. Tendrán un núcleo donde estarán almacenados los caracteres genéticos. Esas unidades se reproducirán conforme a esa genética codificada, preservando la especie. Y lo más importante: cada organismo generará unidades vitales específicamente destinadas a la reproducción de nuevos cuerpos.

-No entiendo eso- manifestó uno de los colaboradores.

-Será así: habrá unidades microscópicas de dos polaridades, unas para fecundar a otras, y esas otras que, al ser fecundadas, se irán transformando en cuerpos físicos. Las fecundadoras estarán en órganos emisores del cuerpo de la mitad de la especie; la otra mitad de los seres de una misma especie tendrá órganos con unidades vitales a ser fecundadas. La unión física deberá tener una motivación, y para eso el cuerpo emisor y el receptor deberán atraerse y sentir placer. Así se logrará fomentar la reproducción de cuerpos y, en esos cuerpos, encarnaremos a nuestros alumnos.

-¿Por qué tanta complejidad de conformaciones?- preguntó uno de los tantos que entendían poco y nada.

-Porque las funciones vitales de ese tipo de organismos harán necesario un permanente intercambio de sustancias con el medio, absorbiendo lo alimenticio y desechando lo innecesario. La obtención de sustancias alimenticias determinará una lucha por sobrevivir. En esa lucha, se dará la supervivencia del más apto. Los más débiles, tendrán que generar, con el tiempo, armas de defensa y ataque para mantenerse, o se extinguirá la especie. Así estará dado el mecanismo de mutación genética, por necesidad de sobrevivir.

Así fue creado, a partir de esa planificación, el régimen de vida a regir los destinos de los seres encarnados. Un régimen de dolor, necesario para fortalecer la conciencia ante los peligros.

Inspección

Millones de años pasaron desde aquellas palabras. Y, conforme a lo explicado, muchos tipos de organismos poblaban las aguas del planeta, luchando por subsistir. En esa lucha, el ser acuático más grande se comía al más chico. Basándose en el concepto de "equilibrio" dado por el gobernante del sistema planetario, esa situación destructiva era inevitable; era sencillamente "equilibrio ecológico", es decir, un desequilibrio planificado racionalizadamente. Con el paso de millones de años, fueron dándose condiciones ambientales que exigían a los seres adaptarse al cambiante medio. Así, aparecieron estructuras orgánicas aptas para la vida en la superficie sólida del planeta. Muchas de las nuevas especies tenían enormes dimensiones y poseían garras y colmillos, además de duras escamas de protección. En esos cuerpos monstruosos, los alumnos de la escuela del dolor eran obligados a encarnar. No tenían raciocinio, ni posibilidad de tomar conciencia cósmica; sólo tratar de sobrevivir era lo que podían hacer.

Los resultados no gustaban a los ojos de muchos integrantes del directorio del sistema. No querían reaccionar contra el líder, por temor a correr la misma suerte que sus hermanos que, tras haber sido apresados en el inicio, estaban siendo obligados a encarnar en esos monstruosos cuerpos por no haber querido colaborar, y en un intento de que pasaran a hacerlo después de eso.

Algo estaba bien a la vista: aquella propuesta de crear un mundo de dolor para fortalecer el Amor, no se estaba cumpliendo; el salvajismo, la irracionalidad, la destrucción, eran las pautas existenciales.

Mientras tanto, flotas compuestas por millares de naves procedentes de otros sistemas, atravesando los espacios interestelares, fueron a parar al secreto laboratorio de experiencias atípicas. Ya que las flotas alienígenas no representaban un peligro, ante la magnitud del poderío del líder y los suyos, se los dejó entrar en los espacios del sistema.

Finalmente, los alienígenas bajaron al planeta sólido y líquido para ver cómo estaban las cosas. Encontraron hermanos suyos encarnados en cuerpos horribles, incapaces de comunicación verbal, de cultura, de integrarse por Amor. El impacto recibido fue violentísimo.

Poco después, tuvo lugar una reunión con la máxima autoridad del sistema, en la que los comandantes recién llegados indagaron sobre lo que estaba ocurriendo en el sistema planetario. Uno de ellos preguntó:

-¿Qué es lo que están enseñándoles a los seres en este lugar? ¿Qué es eso de utilizar el sufrimiento como mecanismo de evolución? Hemos visto que sólo están fabricando monstruos. ¿Cuál es la intención?

-No se guíen por lo que hayamos logrado hasta ahora- respondió el máximo responsable de la experiencia.

-¿Guiarse por qué entonces?- preguntó otro de los comandantes.

-Lo importante no es lo presente, sino lo que resultará más adelante de esta experiencia. Ahora los seres viven en condiciones difíciles extremas; más adelante vamos a crear condiciones de mayor bienestar y, así, los seres podrán reequilibrarse. Del dolor acumulado, resultará un estado de conciencia que será útil en el futuro.

-¿Útil en qué?- preguntó uno de los alienígenas interrumpiendo.

-Útil, porque el dolor generará defensas, fortalezas, y con esas fuerzas pasará cada uno a ser exponente de una nueva propuesta evolutiva: formar guardianes para el Universo, guerreros capaces de defender a los seres carentes de agresividad, incapaces de defenderse. Vamos a demostrar que el Universo precisa guerreros, y aquí los estamos preparando.

De ahí en más pasaron muchas cosas. Mucho se habló, pero ambas posturas no hacían concesiones. Y los alienígenas se propusieron intervenir, para introducir cambios en la evolución de los seres vivientes sobre el planeta.

Ayuda

La triste comprobación de un sufrimiento sin sentido que se pudiera entender, fue motivo suficiente para que los alienígenas decidieran hacer algo por sus hermanos encarnados en cuerpos tan pesados y monstruosos. Ante la pasividad del líder del sistema, iniciaron una serie de experiencias genéticas en una de las especies, para darle condiciones de raciocinio.

La especie tomada tenía pies y manos con aptitud para una mutación que la tornara bípeda y sin necesidad de caminar con sus extremidades superiores, las cuales podría utilizar en el futuro para manipular herramientas y otros objetos. La masa encefálica, con una serie de cambios, se prestaba para brindar facultades intelectuales. Una vez dado el raciocinio en la nueva especie, comenzaría por parte de los alienígenas, un proceso de enseñanza que hiciera posible una cultura, un superior nivel de vida y, a la postre, le sería transmitido por sus hermanos cósmicos, todo el conocimiento de lo que es la vida y la realidad del Universo, lo que existe en otros mundos, el por qué del sufrimiento que les tocó vivir a los seres del sistema, y muchas otras verdades.

Después de miles y miles de años de trabajo en laboratorio por parte de los alienígenas, la nueva especie inteligente comenzaba a multiplicarse. En cada uno que era dado "a luz" -más bien "a tinieblas"- encarnaba un ser que, hasta entonces, sólo había pasado por incontables reencarnaciones en cuerpos sin posibilidad de conciencia cósmica. Sin embargo, los primeros miles de años de reencarnar en la nueva especie, tampoco eran propicios para la tarea concientizadora, porque era una especie casi totalmente salvaje. Había mucho que hacer antes de eso.

La especie racional fue instruida por sus creadores para que aprendiera a utilizar el fuego, armas, herramientas; le fue enseñado a emplear lenguajes, a desarrollar la agricultura y otras cosas básicas para una vida mejor.

Conflictos

Cuando el trabajo de los alienígenas estaba dando buenos frutos, todo quedó cortado imprevistamente. El creador de los sufrimientos en el planeta tomó la precaución de evitar que los seres ajenos al sistema pasaran a dar a los encarnados en la especie racional, enseñanzas peligrosas.

Era peligroso que supieran de la existencia de mundos mejores, porque así se darían cuenta de que el mundo al que estaban acostumbrados, era una creación anormal. Era peligroso que supieran de las bellezas cósmicas, del Amor y la Vida en el Universo, porque así empezarían a ver al mundo como algo indeseable. Era peligroso que supieran que la vida en el planeta podía haber sido paradisíaca y no infernal. Eran peligrosos todos los

valores que pudieran llevar a los seres a amar, porque desarrollando en Amor, vivirían mejor, y no desbordados por el dolor, la violencia y los antagonismos entre hermanos.

Ante tales peligros, el máximo gobernante puso fin a la ayuda alienígena. Obligó a esos seres a abandonar sus planes y dejar las cosas como estaban, presionándolos para que se integraran a su ejército. De ahí en más, hubo muchos incidentes: unos escaparon del sistema planetario, otros fueron acorralados y, de esos, unos se autodestruyeron antes que caer presos, mientras que otros fueron capturados. Otros se mantuvieron prófugos de la "justicia", ocultándose en diversos puntos del sistema. No fueron muchos los que se mantuvieron fieles a sus principios: la mayoría de los capturados cayó en la corrupción, sumándose a las huestes del poderoso gobernante.

Luego de pasar por ciclos de corrupción y de ser colocados en cuerpos físicos con órganos reproductores, muchos alienígenas mantuvieron relaciones sexuales con miembros de la especie racional del planeta. Fueron resultando razas diferentes en estatura, color de piel, de cabello, de ojos, y diferentes en comportamientos y costumbres. Como había alienígenas de distintas razas, cada una procuraba que los seres encarnados en el planeta tuviera sus caracteres. Así, fueron apareciendo pueblos diferentes, cada uno por obra de razas alienígenas diferentes también.

De los contactos producidos con los seres del cosmos, cada pueblo elaboró como resultante las más variadas leyendas, mitos, creencias y adoraciones, para perpetuar el paso de los "dioses" por sus tierras.

Tal era la ignorancia de los seres, que en uno de los pueblos aceptaron como máximo Creador del Universo a uno de esos "dioses", a pesar de que era violento y destructor. Un "dios" así, para ellos, era legítimo, porque no alcanzaban a imaginar que existe un Padre Verdadero, que es puro Amor, que no castiga, no manda diluvios, no expulsa de paraísos.

Víctima

Una vez estuvo en el pueblo del "dios" castigador, un Ser llegado del Cosmos, que habló del Padre Amor, habló de aquél que creó el mundo de dolor, explicando que el Padre no tiene nada que ver con la creación de un mundo así, y que amar al mundo y lo que hay en él, es alejarse del Amor del Padre. Habló de amar al prójimo, habló de vida eterna

Habló de un gran plan de rescate que se estaba preparando. En un tiempo de alrededor de dos milenios, los ejércitos de la Luz llegarían para llevarse a quienes aún guardaran amor dentro de su esencia; un amor con

minúsculas, debilitado por las contaminaciones sufridas, pero amor al fin. Y los rescatados serían conducidos a esos mundos de felicidad que nunca les fue permitido conocer. Al respecto, dijo el Cósmico Maestro: "En la

casa de mi Padre hay muchas moradas

voy a prepararos un lugar".

Al autor del mundo no le importaba demasiado lo pregonado por el Ser Cósmico, porque después de su paso por el planeta, habría de quedar una confusión ya planificada. Las palabras del Maestro irían a ser mal interpretadas, y en su nombre serían cometidos incontables asesinatos; los planes del amo del mundo estaban trazados irreversiblemente.

Hasta la fecha y hora en que el Maestro sería puesto fuera de escena estaban planificadas desde mucho antes;

todo estaba tendido como una trampa; todo estaba escrito. El ingenioso amo

del planeta supo como armar los argumentos necesarios para que se pensara que ese sacrificio era voluntad del Padre Universal, y no de un lobo sanguinario. Un padre mandando a su hijo al matadero para liberar

la forma en que sería sacrificado

pecadores

Amor, que a nadie mandó jamás a sufrir. Quien manda seres a sufrir, no es precisamente Él

Tal era la lógica empleada; completamente ilógica para los verdaderos conceptos de un Padre

Sin embargo, la ignorancia de los verdaderos conceptos llevó a la mayoría a la aceptación de falsas explicaciones muy persuasivas. La trampa estaba lista: las escrituras hablaban de un redentor que sería sacrificado. Si el Maestro, conocedor de lo escrito, rehusaba ser sacrificado, habrían dicho: "Ése no era el verdadero; hay que esperar a otro, porque éste no fue sacrificado".

Por Amor, el Ser Cósmico se dejó capturar y asesinar, en la esperanza de que su paso fuera recordado, y que sus enseñanzas no cayeran en el saco roto. Un sacrificio que no dio los frutos que merecía, sino los frutos amargos de la desvirtuación de gran parte de las enseñanzas. Fue instaurado un sistema institucionalizado de dogmas, rituales, penitencias, exterminación de no adherentes, destrucción de libros que dijeran cosas tan peligrosas como que "el planeta no es el centro de la Creación", y miles de aberraciones más. Supuestos "iluminados", disfrutando de una "autoridad sobrenatural", decidían sobre el perdón o castigo de los "pecadores". Tal autoridad y tal "iluminación", eran indudablemente procedentes "de arriba": precisamente de allí donde estaba el creador de la injusticia.

Apocalipsis

Pasaron casi dos mil años; justo el tiempo señalado por el Maestro para el rescate final. Llegaron Seres Cósmicos al planeta para cumplir la misión. Era necesario, previamente, llevar las Verdades a la humanidad, para sacarla de la ignorancia, darle una conciencia cósmica, y prepararla para el anhelado retorno al Padre Universal.

Y LAS VERDADES LLEGARON