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EDUCACIÓN DE ADULTOS Caso 1. Aprendizaje del adulto (Película: El estudiante) Instructor: Dinorah Ariadna Vasquez Mendizabal

EDUCACIÓN DE ADULTOS Caso 1. Aprendizaje del adulto (Película: El estudiante)

Instructor:

Dinorah Ariadna Vasquez Mendizabal

ALUMNO: JAVIER SÁNCHEZ DE LA CRUZ

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18/01/2015
18/01/2015

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN De acuerdo a lo indicado en la introducción de la asignatura “Educación de adultos”, en

De acuerdo a lo indicado en la introducción de la asignatura “Educación de adultos”, en este primer caso, se pretende enfocarnos a una reflexión sobre el diseño de estrategias de enseñanza-aprendizaje dirigida a personas adultas. Como parte de nuestra responsabilidad como docentes se impone la idea de que tenemos que completar nuestra formación en la adquisición de las herramientas didácticas para poder incorporar en la dinámica del trabajo educativo a los adultos. En este sentido, en el caso 1 (“Aprendizaje del adulto”) abordaremos una serie de punto guías que nos abrirán el debate que desarrollaremos a lo largo de los casos subsiguientes. Los puntos guías a los que nos referimos tendrán que ver con las condiciones biopsicosociales y cognitivas que tendrán que considerarse al momento de abocarse a una reflexión en torno a la manera en que los adultos construyen sus procesos de aprendizajes y la manera en que podemos influir para propiciar un aprovechamiento académico pertinente y contextualizada que es lo que éstos demandan. A continuación, desarrollaremos el caso 1 en una suerte de ensayo que pretende considerar las preguntas que en la Guía del caso se sugieren. Para tal efecto retomaremos como pauta para nuestros argumentos la película “El estudiante”. Nuestro ensayo tiene el propósito dar entrada a lo que se espera profundicemos en los casos posteriores para que el final de la asignatura tengamos los elementos e instrumentos para intervenir didácticamente de manera pertinente en el trabajo con adultos y, a la vez, podamos, ofrecer una fundamentación crítica sobre la importancia de dicha tarea en vísperas de construir una sociedad incluyente –desde niños hasta los adultos mayores- en donde nadie quede relegado de la educación de calidad.

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I

Uno de los argumentos con los que cierra Norberto Elias (2009) su librito La soledad de los moribundos se refiere a que la suerte de los adultos en las sociedades contemporáneas se reduce a que éstos tienden a asumir una experiencia de soledad inherente al proceso del envejecer. Como tarea a emprender en nuestra práctica docente y considerando el tema que el sociólogo precisa, la reflexión que se impone es considerar el significado que hemos dado al término adulto en sociedades en las cuales es cada vez más evidente que el criterio que marca su tono es la rentabilidad, la productividad y el éxito. Bajo esa lógica, es evidente que el significado de ser adulto en las sociedades contemporáneas dista mucho de aquellas concepciones de la antigüedad en donde el papel del adulto era importante: era respetado, sus consejos se valoraban y se seguían, y eran un elemento clave para el buen funcionamiento de la sociedad. Se aceptaba sin discusión la siguiente máxima, a saber: “el que más vive más sabe”. Evidentemente no se trata de lamentarse de dicha situación, lastimosa para nuestras sociedades que se jactan de prometernos la inclusión de todos sin menoscabo de preferencias sexuales, ideológicas. Pero a nuestros adultos a esos sí los excluimos y los relegamos a una suerte de rechazo y de soledad cuya realidad no deja de lastimarnos. Así, retomando el argumento de la película “El estudiante”, las siguientes líneas nos permite reforzar la idea que estamos esgrimiendo en el sentido de que las sociedades contemporáneas distan mucho de ser incluyentes, relegando a aquellos que nos están aptos por edad, preferencia e ideología. Veamos:

Cuidador: Perdonen, este lugar es solo para estudiantes! Chano: Ah, perdón, es que la puerta estaba abierta Cuidador: las puertas de la cultura, como las de iglesia, o las de la política, siempre están abiertas, o deberían estarlo. Chano. Entonces, cualquiera puede entrar Cuidador. No, solamente los estudiantes. Pero las puertas deben estar abiertas, ¡no las vaya usted a cerrar!, Sigan

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II

El argumento de la película “El Estudiante”, entendiendo que se trata de un producto cinematográfico, coincide, en términos generales, con la forma en que son tratados los adultos y adultos mayores en nuestras sociedades contemporáneas. A más de ser considerados como gente que tienen “experiencia” pues se supone que han vivido más y

de éstos se puede aprender algo así como pautas y/o modelos de conducta en una suerte de <buen vivir>, la realidad de nuestros adultos no goza, precisamente, de una situación nada gratificante. Estamos acostumbrados a concebir a nuestros adultos como gente prudente. En el caso de la película no es extraño que “Nacho” y el cuidador, por ejemplo, sean de los personajes sobre los que recae gran parte de la trama de la película. Éste último, por ejemplo, es de gran importancia pues éste es el detentor de las normas de la institución educativa. Podríamos preguntarnos, de paso, qué sucedería si en dicha tarea –de cuidador- colocáramos a un joven. La respuesta es obvia: ¡la moral de la institución educativa se relajaría¡ En este sentido, teniendo una concepción más amplia de lo que los adultos mayores podrían ofrecer a las sociedades contemporáneas, en el sentido de no limitarse a ser meros transmisores de reglas de conducta y convivencia en el seno de los grupos, podríamos ganar más con su “experiencia”. Estaría pensando, por ejemplo, en la capacidad de perseverancia y alta motivación que los adultos están acostumbrados a manifestar.

III

Es conocida las palabras de Plutarco, en la vida de Licurgo, quien al aludir al

problema de las generaciones da muestra de la dificultad existente en la convivencia entre éstos, situación que es antiquísima; dice:

Los viejos: Nosotros hemos sido guerreros muy fuertes. Los jóvenes: Nosotros lo somos: si tenéis gana —miradnos a la cara. Los muchachos: Pero nosotros seremos mucho más fuertes todavía.

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En términos generales y retomando el argumento de la película, entre las dificultades que podríamos identificar que encuentra el adulto para su integración al proceso educativo en la universidad podríamos retomar el problema conocido de <<Las Generaciones>> expuesto por Ortega y Gasset. Sabemos pues, que el método de las generaciones para su aplicación toma en cuenta que cada Generación posee su propia sensibilidad vital, que le permite asumir el compromiso con la circunstancia que le rodea, de no hacerlo estaría traicionando su rol histórico. De esta manera, la película da muestra de esa suerte de sensibilidad vital que existe entre las generaciones lo que se convierte en un obstáculo, muchas de las veces infranqueable, para que exista una convivencia entre uno y otra. Dicha situación la percibimos en la película cuando, en particular, hay un choque entre concepciones del mundo y que representa un obstáculo para “Nacho” para que éste se incorpore a la Universidad.

IV

Así, pues, considerando el choque de <Generaciones> que percibimos en la película, las necesidades educativas consustanciales al trabajo con adultos debe comenzar con la identificación de las condiciones biopsicosociales y cognitivas que habrá que atender. Es obvio que los adultos aprenden no se diga a un ritmo diferente al de los jóvenes, sino que éstos están motivados con la consecución de propósitos y fines opuestos a los de aquellos. En la película se especifica la necesidad de que a “Nacho” le hace falta una serie de actividades de reforzamiento y/o actualización –propedéutico- que permita que éste adquiera el nivel necesario para que se integre al seno de la dinámica y ritmo de trabajo al resto del grupo. Igualmente se le sugirió que se integrara a actividades afines a su contexto y situación –como la obra de teatro-, pues evidenció aptitudes para dicha actividad. Ahora bien; podríamos traer a colación la idea de que la educación que se brinde a jóvenes es la misma que se ofrece a adultos. Evidentemente, esto en función que se está trabajando con sujetos en el sentido de que ambos poseen el mismo valor como personas. Sin embargo, en el ámbito de la educación la fórmula no es posible aplicarla al dedillo. El papel y las funciones que el docente cumple en dicho proceso deben ser diferentes por la simple razón de que desarrollo de las facultades biopsicológicas y cognitivas, por

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mencionar solo algunas de ellas, es diferente en los jóvenes y adultos. De manera que el docente debe disponer de estrategias y técnicas de intervenciones específicas para el trabajo en el aula con los adultos. En la película es posible identificar ciertos errores en que – me parece- el docente no cambia su ritmo de exposición aún estando al tanto de que dispone de un estudiante adulto. Esto no implica que se deba modificar en un 100% el trabajo por el sólo hecho de contar con un estudiante adulto, por decir algo. Recuerdo, por ejemplo, que en una ocasión en uno de mis grupos de Filosofía en un grupo del Colegio de Bachilleres, entre mis alumno había uno ¡que era invidente¡. Aunque sé que las diferencias son notables con el caso que estamos revisando, pero, y tengo que reconocerlo, no supe cómo intervenir pedagógicamente. Mi mayor error fue considerar que el alumno tenía que aprender al mismo ritmo que el resto del grupo. Craso error¡. Finalmente, desde mi práctica educativa los principios andragógicos así como los retos que este campo me demandaría podrían mencionar los siguientes:

a.- promover la participación; b.- propiciar la horizontalidad; c.- desarrollar aprendizajes en relación con el mundo circundante. En este sentido, el campo de acción en el cual podría influir desde mi trinchera y mi práctica educativa dependerá, por una parte, del nivel de conocimiento y reflexión al que me enfoque así como del apoyo institucional y administrativa que dispense, por otro lado.

CONCLUSIÓN

En esta actividad nos enfocamos a la revisión de la película “El Estudiante” y lo

relacionamos con los retos y tareas que tendremos que considerar para completar nuestra formación como docentes en el entredicho de promover aprendizajes significantes y relevantes en estudiantes adultos. De manera que, como complemento de nuestra actualización, nos enfocaremos a una reflexión sobre los principios que la educación para adultos demanda.

FUENTES:

Elias, Norberto. La Soledad de los Moribundos. México: F.C.E.

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Escobar, F. (1978). Principios del aprendizaje del adulto en programas de educación

continua. Educación médica

y

salud.

Vol.

http://hist.library.aho.org/Spanish/EMS/4946.pdf

12(2).

Recuperado

de

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