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ANÁLISIS DE LA RELACIÓN TERAPEUTA-CONSULTANTE POR MEDIO DE LA OBSERVACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE CORTESÍA VERBAL EN TRES CASOS DE ASESORAMIENTO PSICOLÓGICO.

GABRIEL ANTONIO VERA ANGARITA.

ASESORAMIENTO PSICOLÓGICO. GABRIEL ANTONIO VERA ANGARITA . UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS. DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA. MEDELLÍN.

2014

ANÁLISIS DE LA RELACIÓN TERAPEUTA-CONSULTANTE POR MEDIO DE LA OBSERVACIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE CORTESÍA VERBAL EN TRES CASOS DE ASESORAMIENTO PSICOLÓGICO.

GABRIEL ANTONIO VERA ANGARITA.

Trabajo de grado para obtener el título de

Psicólogo.

Asesor.

JOHN MARIO SERNA GIRALDO.

Psicólogo. Universidad de Antioquia.

Magister en Lingüística. Universidad de Antioquia.

Especialista en Evaluación pedagógica. Universidad Católica de Manizales.

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA.

FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS.

DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA.

MEDELLÍN.

2014

Dedicatoria.

A mis amados padres María Consuelo y Antonio, por sus enseñanzas e incondicional

apoyo en todos mis proyectos.

Agradecimientos.

En este corto espacio les brindo mis sinceros agradecimientos a las personas que estuvieron de una u otra manera nutriendo mi formación personal y profesional como psicólogo.

En primer lugar y de forma especial, agradezco a mis queridos padres y hermanos quienes estuvieron a mi lado brindándome apoyo de múltiples formas.

También quiero agradecer a John Mario Serna, quien con graciosa habilidad manejó las estrategias de cortesía positiva y negativa durante las sesiones de asesoría de trabajo de grado y me acompañó en la construcción de estas ideas con sus recomendaciones y oportunos señalamientos.

mi supervisor de práctica clínica en

los casos de asesoramiento psicológico, quien siempre manifestó sus recomendaciones en el momento justo, basado en una escucha de alto nivel.

Del mismo modo agradezco a León Darío Botero,

De igual manera mis agradecimientos, a la profesora Carolina Castrillón, quien me ha acompañado en el estudio de la perspectiva psicodinámica de la psicología a través de sus palabras, experiencia y ejemplo constante.

Además, al Grupo de Investigación en Psicología Dinámica quienes siempre han creído en el poder de la palabra y me han alentado a continuar en el estudio del lenguaje.

Para finalizar agradezco a mis amigos cercanos y a los amores de mi vida con quienes he saboreado cada minuto de la existencia en medio de charlas, canciones, lecturas y gestos. Igualmente, a los maestros de psicología y otras áreas del conocimiento, con quienes tuve la fortuna de interactuar en diferentes contextos. Y por supuesto, a los consultantes que me permitieron aprender más acerca de la naturaleza relacional del ser humano.

Por último, gracias mil a la maravillosa Universidad de Antioquia “Alma Máter de la raza, invicta en su fecundidad”.

RESUMEN.

El presente estudio examina la relación entre terapeuta y consultante desarrollada en tres procesos de asesoramiento psicológico. El análisis se hizo posible a través de la observación de las estrategias de cortesía verbal: son el escenario para entender la interacción relacional. Dichas estrategias se definen como los procedimientos lingüísticos que protegen la imagen pública -propia y de los demás- dentro de las relaciones humanas (Escandell Vidal, 1996; Kerbrat-Orecchioni, 2004). Para alcanzar el objetivo se aplicó el enfoque análisis del habla en interacción. Se tuvo en cuenta tanto el nivel estructural como el relacional (Kerbrat-Orecchioni, 1997). Los resultados revelaron que la naturaleza de la relación en el asesoramiento psicológico es la cooperación con un mínimo de disimetría. Por otra parte, la relación es esencial para una auténtica y complementaria de comunicación que promueve el cambio psicológico. Finalmente, se sugiere que las estrategias de cortesía se ubican en el centro de las relaciones sociales. Es por ello que los temas de la cortesía y las relaciones interpersonales son importantes ya sea para la psicología clínica o para cualquier campo en que la interacción humana se lleve a cabo.

Palabras clave: relación, consultante, terapeuta, psicología clínica, counseling, asesoramiento psicológico, pragmática, cortesía, lingüística, comunicación, interacción.

ABSTRACT.

ANALYSIS OF THERAPIST-CONSULTANT RELATIONSHIP THROUGH THE OBSERVATION OF VERBAL POLITENESS STRATEGIES IN THREE CASES OF COUNSELING.

The present study examined the relationship between a therapist and a client developed in three counseling processes. This was possible by the observation of verbal politeness strategies: they are the scenario to understand the relational interaction. Such strategies are defined as the linguistic procedures that protect the own public image and the other´s one within human relationships (Escandell Vidal, 1996; Kerbrat-Orecchioni, 2004). To reach the goal the talk-in-interaction approach was applied. It included analysis of talking in both structural and relational level (Kerbrat-Orecchioni, 1997). The results revealed the nature of relationship in counseling is cooperation with a minimum of dissymmetry. Moreover, relationship is essential for authentic and complementary communication that promotes psychological change. Finally it is suggested the politeness strategies are placed in the core of social interaction. That is why the subjects of politeness and interpersonal relationships are important for either clinical psychology or any field in which human interaction takes place.

Key

words:

relationship,

consultant,

therapist,

clinical

psychology,

counseling,

politeness, pragmatics, linguistics, communication, interaction.

INTRODUCCIÓN.

La relación como unidad básica de investigación, nace de los descubrimientos en varios campos de la ciencia. Por un lado, la biología nos muestra que el desarrollo humano se lleva a cabo dentro de una matriz de relaciones sociales que sirven de contexto. Por otro lado, en las ciencias humanas las relaciones transmiten la cultura y permiten dinamizar los procesos sociales, creando así un clima de interacción y comunicación propicio para las diferentes actividades del hombre.

Estos descubrimientos nos alientan para indagar cuáles son las implicaciones de la interacción entre las personas. Y en el campo específico de la psicología clínica, cómo se establece la relación entre los participantes del encuentro clínico.

A partir de esta inquietud analizaremos la relación que se establece entre

consultante y terapeuta, en el asesoramiento psicológico. Dentro de las variables implicadas en el mismo, se escogieron las estrategias de cortesía verbal por ser elementos que configuran el centro de la interacción social.

Para tal fin, el procedimiento de análisis que utilizaremos será el estudio del habla en interacción. Este método, aplicado a un conjunto de entrevistas transcritas revelará las particularidades de la relación que se construye en el encuentro clínico. Puesto que el uso del lenguaje es la característica humana por excelencia, el habla será el escenario donde podremos analizar las dinámicas interactivas que nos interesan.

El trabajo de investigación se desarrolla a través de cuatro marcos generales: el

primero, denominado introductorio, delimita y presenta el campo de estudio general. El segundo de naturaleza referencial, describe los conceptos teóricos que guiarán el análisis. El tercero es el marco metodológico y desarrolla el orden del análisis y el instrumento aplicado. Y el cuarto, el analítico, donde se formaliza el procedimiento de estudio de los datos.

Por último, las conclusiones dan cuenta de los hallazgos de esta investigación y sugieren algunos tópicos para ser desarrollados en futuros estudios.

Contenido

Dedicatoria

 

3

 

4

5

6

7

1.

MARCO INTRODUCTORIO

11

1.1.

Delimitación del área

13

1.1.1.

La psicología como ciencia y

13

1.1.3.

Funciones, niveles y modalidades de la psicología

16

1.1.5.

Perspectivas de estudio en la

19

1.1.6.

La perspectiva psicodinámica de la

20

1.1.7.

Vertiente relacional de la perspectiva psicodinámica

22

1.1.8.

La unidad básica de investigación

24

1.2.

Problemática

27

1.2.1. Abordaje teórico y clínico de la relación entre consultante y

28

1.2.2. Investigación en psicoterapia y relación

31

1.2.3. La interacción humana, la relación y la

32

1.2.4. La relación vista desde las interacciones

34

1.3.

Antecedentes

35

1.3.1. Focos de

36

1.3.2. Metodología empleada

40

1.4.

Problema de

42

1.5.

43

1.5.1. ¿Por qué es importante y qué beneficios ofrece esta investigación?

43

1.5.2. ¿Cuál es el valor teórico de esta investigación?

44

1.5.3. ¿A quién le sirve este estudio?

45

1.6.

Objetivos

46

1.6.1.

Objetivo

46

1.6.2.

Objetivos

46

2. MARCO

47

2.1.

La

teoría relacional

49

2.1.1. El estudio de las relaciones en la perspectiva

49

2.1.2. Psicoterapia

51

2.2.

La

pragmalingüística

57

2.2.1.

Teoría y modelos de la

58

2.2.2.

Modelo de Brown y

62

2.2.3.

Adaptación del modelo de Brown y

64

2.2.4.

Categorías pragmáticas

70

3. MARCO

75

3.1.

Diseño general

75

3.2.

77

3.2.1. Criterios de inclusión y exclusión

77

3.2.2. Personal de investigación y participantes del estudio

78

3.2.3. Corpus de análisis

81

3.3.

Instrumento de

83

 

3.3.1. Nivel

83

3.3.2. relacional

Nivel

84

3.3.3. Manejo de los datos del

85

3.3.4. Etapas en el manejo de los datos

86

3.3.5. Categorías para la comprensión de la relación

87

4.

MARCO

88

 

4.1.

Primer caso: Consultante

 

88

4.1.1. Identificación

del

Participante:

88

4.1.2. Identificación

del

terapeuta

89

4.1.3. Análisis

89

4.1.4. Dinámica relacional en el primer

96

4.2.

Segundo caso: Consultante

97

4.2.1. Identificación

del

97

4.2.2. Identificación

del

terapeuta

98

4.2.3. Análisis

98

4.2.4. Dinámica relacional en el segundo

103

4.3.

Tercer caso: Consultante 3-Terapeuta

104

4.3.1. Identificación

del

104

4.3.2. Identificación del terapeuta

104

4.3.3. Análisis

105

4.3.4. Dinámica relacional en el tercer

109

5.

110

114

124

ANEXO 1. Ficha técnica de búsqueda y análisis de

124

ANEXO 2. Formato consentimiento

 

126

ANEXO 3. Resumen ejecutivo del proceso de

128

ANEXO 4. Convenciones de

 

129

1. MARCO INTRODUCTORIO.

El ser humano, su identidad, pasiones y deseos,

ya no se consideran fruto de

condiciones individuales que pujan por su satisfacción. Más bien,

dichos elementos

resultan de la interrelación entre componentes tanto biológicos como sociales. Tales

elementos influyen uno sobre el otro de manera recíproca. Es en este campo donde se

desarrollan la amplia gama de pensamientos, sentimientos y conductas que se pueden

evidenciar en el diario acontecer de la vida. Este campo de desarrollo se conoce como

matriz relacional (Mitchell, 1993a).

La matriz relacional, se configura desde los primeros años de vida, mediante la

influencia mutua que el bebé experimenta en relación con la persona que lo cuida. Esta

situación configura el primer modelo interactivo que posibilita el despliegue de las

características genéticas de la criatura. De esta forma la interacción humana constituye

el núcleo fundamental para el desarrollo de las capacidades del infante.

Al respecto de la interacción, Joan Coderch (2001) define:

Las interacciones son, pues, experiencias vividas que, especialmente en los primeros años de vida, organizan el cerebro en redes de circuitos neuronales y la mente en pautas de respuestas a los estímulos” (p. 140)

De acuerdo con la definición es importante señalar que no solamente hay

consecuencias de la interacción en las dimensiones psicológicas (procesos mentales)

sino que los procesos biológicos del cerebro (base para los psicológicos) se encuentran

organizados por la misma.

Dentro de las organizaciones del cerebro a las que se hizo referencia antes,

encontramos una función especial que particulariza la esencia del humano, sobre todo

si lo comparamos con otros animales. Esta es la función del lenguaje. Como dijimos

para todas las funciones, es necesario ser participante de la interacción con un medio

relacional humano para que se desarrolle.

Esto explica el por qué ninguno de los

patrones comunicativos que se pueden comprobar en los animales son de naturaleza

interpersonal (Kandel, J.Schwartz, & Th.Jessell, 1997).

Según los dos puntos anteriores, la interacción humana es el concepto clave que

nos permitiría delimitar y abordar amplias dimensiones de fenómenos conductuales: las

relaciones interpersonales y el lenguaje.

Estos fenómenos se perciben además bajo

una estrecha relación y

se abordan clásicamente por

las teorías de la biología, las

ciencias humanas y la complementación de estas (Kandel et al., 1997).

Además

de

estos

campos

teóricos,

existen

otros

que

pertenecen

a

las

aplicaciones de la teoría y dentro de los cuales surgen preguntas de investigación

respecto a los temas de la interacción humana y el lenguaje. Algunos de ellos dentro de

la ciencia psicológica están relacionados con campos organizacionales, jurídicos y

clínicos, entre otros.

En este estudio presentamos la

orientación psicológica que parte de la

intervención clínica. En la cual uso del lenguaje ocupa un papel primordial, así mismo la

relación entre terapeuta y paciente puesto que aún la interpretación (un comportamiento

verbal) constituye un acto relacional (Coderch, 2001).

Por consiguiente, el objeto general que nos ocupa en este estudio es el ámbito

de las relaciones y del lenguaje dentro de una dinámica interactiva en el campo de la

intervención clínica.

A continuación, se presenta la delimitación específica del área que se tomará en

cuenta como base para el análisis. Además de los aspectos relacionados con la

problemática, los antecedentes, la justificación y los objetivos de la investigación.

1.1. Delimitación del área temática.

Como vimos antes, las relaciones y el lenguaje son dos temas que se pueden explicar a

través de la interacción. Así mismo la psicología arroja luz acerca del proceso

interactivo. Veamos a continuación desde donde nos ubicamos en la psicología para

investigar el objeto que nos convoca.

1.1.1. La psicología como ciencia y profesión.

Según hemos sugerido en las líneas anteriores, nuestro campo de estudio general

corresponde a la psicología. Esta parcela del conocimiento hoy podría definirse como

“la ciencia de la conducta y de los procesos mentales” (Myers, 2006).

Se define de esta manera porque comprende,

no solo los clásicos estudios de los

procesos del constructo teórico que conocemos como “mentesino las teorías extraídas

de los experimentos y de las perspectivas constituidas a partir del estudio sistemático

de la conducta. Así, la psicología da cuenta de un escenario amplio y complejo del ser

humano. En este sentido cabe destacar que la investigación ha sido uno de los

enfoques que más ha enriquecido la ciencia de la psicología para llegar a su desarrollo

actual. Y podría decirse, además, que el proceso constante de investigación, es una de

las características diferenciadoras de la psicología como ciencia.

A raíz de la definición,

entendemos pues que la psicología comprende el estudio

tanto teórico como aplicado de un espectro amplio de fenómenos observables en

múltiples entornos. Esto se debe a que la conducta humana y los procesos mentales se

encuentran involucrados en todos los rincones de la realidad tal y como la conocemos.

Como consecuencia de esto último, el campo de estudio de la psicología se encuentra

delimitado

para abordar la conducta y los procesos de la mente de una manera

científica.

Dicha delimitación del objeto de estudio de la psicología, actúa desde la lógica

científica no solo para conocer a fondo el fenómeno sino para intervenir sobre él. Esto

trae

como

resultado

la

división

de

la

psicología

en

diferentes

especialidades

profesionales. Las más representativas son, en primer lugar la investigación básica, que

se encarga del aumento del conocimiento “de base” y puede ser nombrada

como

“ciencia pura”; en segundo lugar, la investigación aplicada, que se encarga de resolver

cuestiones y problemas prácticos, también llamada “tecnología”; y

en tercer lugar, las

aplicaciones clínicas (Gutiérrez, 2010; Myers, 2006).

Dentro de éstas últimas aplicaciones ahondaremos un poco más por ser el campo en

el que se encuentra nuestro objeto de estudio.

1.1.2. La psicología clínica como especialidad profesional.

De acuerdo con lo anterior,

la psicología es la ciencia que busca crear conocimiento

acerca del ser humano, su comportamiento y sus procesos mentales y

también una

profesión que de acuerdo a cada entorno donde sea necesaria su intervención aplica

una serie de técnicas e instrumentos propios de su quehacer.

Teniendo en mente lo esto y para efectos del presente trabajo de investigación,

tendremos

en

cuenta

la

especialidad

clínica

como

centro

referencial.

Dicha

especialidad

se

encarga

del

manejo

evaluación

y

atención

de

personas

con

problemáticas diversas (Fernández, 2012; Myers, 2006; Rico, 2009).

Cabe

destacar

que

desde

orientaciones

clásicas

de

la

psicología

clínica

solamente se percibía el sufrimiento de las personas como centro de la intervención.

Sin embargo, en la actualidad se le da importancia también al desarrollo personal y a

las problemáticas cotidianas que no implican necesariamente un trastorno o una

dificultad que produce sufrimiento extremo (Rico, 2009).

Por esta razón, la psicología clínica cuenta con diferentes métodos y niveles de

intervención, de acuerdo a los motivos de consulta, al entorno en que se aplica la

intervención, las particularidades de cada persona y los alcances del encuadre sea este

en atención particular o institucional.

A continuación ampliaremos un poco más acerca de los diferentes niveles y métodos

de intervención clínica.

1.1.3. Funciones, niveles y modalidades de la psicología clínica.

Profundizando un poco más en esta delimitación del área temática, tenemos que la

psicología clínica muestra tres tipos de funciones en su quehacer: la evaluación que se

ubica del lado de la recolección y análisis de información clínica relevante para

propósitos diversos (Ruiloba, 2006); el diagnóstico que se ocupa de concretar la

información recolectada para la configuración de un tratamiento de acuerdo a las

necesidades de quien consulta e información necesaria como el pronóstico y la

adherencia al tratamiento (Rico, 2009); y la intervención como tal que desde una

perspectiva no solo patológica también da lugar a la reflexión por la salud y el bienestar.

Por su parte, en la intervención clínica encontramos tres niveles: la

promoción

que

enfatiza el desarrollo de conductas, actitudes y estilos de vida saludables, la

prevención

que pretende impedir los problemas psicológicos antes de que ocurran

y

el tratamiento que se ocupa de la intervención sobre problemáticas y/o trastornos

presentes en la vida de las personas

2009).

(Compas, B. y Gotlib, I., 2003 citado por Rico,

A su vez en el tratamiento encontramos un funcionamiento dimensional en el cual

están ubicadas sus diferentes modalidades: la asesoría o consultoría y la psicoterapia.

Veamos un poco más acerca de estos dos puntos de la dimensión citada.

1.1.4. Asesoramiento y psicoterapia.

Según lo anterior en el nivel del tratamiento clínico tenemos por un lado la modalidad de

asesoría o consultoría y por el otro la psicoterapia.

Al respecto de la asesoría o consultoría en la psicología clínica, se tienden

consideran estos nombres sinónimos puesto que en ambos se llevan a cabo acciones

profesionales dirigidas hacia la presentación de información psicológica relevante ante

una situación de consulta

determinada sea esta individual o grupal, particular o

institucional (Compas, Bruce y Gotlib, Ian, 2003 citado por Rico, 2009).

No obstante, una diferencia entre estos términos estaría sustentada al considerar

la consultoría más enfocada hacia organizaciones, empresas, otras profesiones

y la

asesoría más hacia la atención a individuos frente a situaciones de la vida diaria, sea

individual o en instituciones como colegios y universidades.

Con todo,

tenemos que ambas modalidades de intervención se conectan entre

sí e incluso con la psicoterapia en que representan relaciones de ayuda profesional que

se ofrecen a un cliente que tiene inquietudes acerca de un tema determinado (Okun,

2001).

Por otra parte, la psicoterapia es definida por Strupp en 1978 como:

un proceso interpersonal destinado a promover el cambio de sentimientos, cogniciones, actitudes y conductas, que han resultado problemáticas para el individuo que busca ayuda de un profesional entrenado(citado en Feixas & Miró, 1993)

En

la

definición

de

psicoterapia

que

acabamos

de

leer

podemos

ver

representado lo que se dijo antes acerca de la centralidad de una relación de ayuda en

todas las modalidades de tratamiento clínico. Además de la relación de ayuda como

elemento común, existe otro elemento que hace parte de la generalidad de las

modalidades de tratamiento. Dicho elemento corresponde a la aplicación de técnicas

psicológicas con un fin determinado y la atención prestada al proceso de comunicación

verbal y no verbal entre paciente y terapeuta (Korchin, 1976; Asociación Psiquiátrica

Americana, 1969; citados por Feixas & Miró, 1993).

De acuerdo a lo anterior,

podemos ultimar que en la dimensión del tratamiento

aunque existan diferentes metodologías que permiten aplicar el método clínico a

diferentes

aspectos

de

la

vida

humana,

los

elementos

fundamentales

(relación,

técnicas, proceso de comunicación) son los mismos. Además, si bien existe un lenguaje

técnico particular para cada uno de los métodos referenciados (que le confiere una

identidad particular como aplicación profesional), ambos hacen parte del proceso clínico

y

en ambos se evidencia el proceso general de ayuda.

Finalmente, señalamos que bajo la delimitación de este trabajo, se tendrá en cuenta

el

modelo de la intervención desde la asesoría por ser el método aplicado en l os casos

que

serán

objeto

de

estudio.

Por

lo

tanto

utilizaremos

el

lenguaje

técnico

correspondiente a la asesoría psicológica: en ocasiones hablaremos de participante,

consultante, usuario o cliente para referirnos a la persona que busca la relación de

ayuda. Y en otras hablaremos de psicólogo, terapeuta, profesional, para referirnos al

participante que brinda la ayuda.

1.1.5. Perspectivas de estudio en la psicología.

Aparte de las especialidades profesionales de la psicología que son consecuencia de la

división de su objeto de estudio (la conducta y los procesos mentales), Myers en 2006,

plantea que en la psicología coexisten diferentes perspectivas a la manera de ángulos

de observación de un objeto físico. Dichas perspectivas son complementarias y nos

posibilitan la formación de una idea general acerca del fenómeno psicológico que

estemos estudiando.

Desde este punto de vista, las principales perspectivas de la psicología son:

Neurocientífica,

se

ocupa

de

investigar

acerca

de

los

procesos

cerebrales

que

sustentan la conducta y los procesos mentales. Evolucionista, preocupada por la

influencia de los procesos de selección natural y la genética sobre el comportamiento y

la mente. Psicodinámica, centrada en entender como los impulsos, esquemas y

conflictos, conscientes e inconscientes influyen en la manera como las personas

actúan. Conductista, enfocada en el estudio de las respuestas observables aprendidas

en el ambiente. Cognitiva, estudia como adquirimos procesamos almacenamos y

recuperamos la información.

Sociocultural, interesada en conocer cómo cambian y

varían las conductas y los pensamientos en diferentes entornos sociales (Myers, 2006)

y la perspectiva comprensiva 1 (humanista), que busca vislumbrar el fenómeno de lo

humano (conducta, procesos mentales) mediante las relaciones de significado y sentido

implicados en su manifestación (De Castro & Garcia, 2008).

1.1.6. La perspectiva psicodinámica de la psicología.

Tomando como referencia lo que acabamos de leer, en esta investigación se tendrá en

cuenta la perspectiva psicodinámica como foco de análisis. En ella se agrupan

diferentes construcciones teóricas para explicar el comportamiento y los procesos

mentales, así como métodos de aplicación basados en tales construcciones. Sin

embargo los lineamientos generales de esta perspectiva están relacionados con los

determinantes inconscientes de la conducta humana y los impulsos que motivan a la

acción, así mismo los patrones relacionales recurrentes y la experiencia del sí mismo

en un momento dado o durante el desarrollo evolutivo (Beitman & Yue, 2004; Mitchell,

1993a; Myers, 2006).

Al respecto, es necesario puntualizar que dentro de la perspectiva psicodinámica

en el ámbito norteamericano podemos apreciar la existencia de diferentes vertientes

epistemológicas que enfatizan algunos elementos más que otros. Por un lado tenemos

1 Al respecto de la psicología analítica se podría decir que algunos de sus elementos están dentro del espectro psicodinámico y otros desde el aspecto comprensivo. Sin embargo, desde su orientación hacia los procesos inconscientes podemos hablar de psicologías profundas en las cuales encontramos la vertiente psicodinámica y la psicología Junguiana (Benesh, 2009; Doron & Parot, 2008).

la vertiente clásica que enfatiza los impulsos internos como base motivacional de la

conducta; la vertiente de integración que busca entender las motivaciones e impulsos

internos como resultado de una relación previa; el modelo relacional que explica las

motivaciones de la conducta y los procesos mentales como resultado de la relación

(Mitchell, 1993a; Velasco, 2009). Será

la última vertiente la que nos interesa para el

desarrollo de esta investigación por su énfasis en las relaciones que posibilitan el

desarrollo del ser humano tanto en el proceso clínico como en la vida diaria.

Por otra parte en el ámbito latinoamericano, específicamente en Colombia

podemos apreciar las contribuciones a esta perspectiva de la psicología, a través de las

teorizaciones de la Psicología Dinámica (Vanegas, 2006, 2011b)El alcance de la misma

se direcciona hacia el nivel de teoría general (Vanegas, 2011b)y en su núcleo tiene en

cuenta algunos referentes psicoanalíticos unidos a

psicología del desarrollo (Bedoya, 2012).

una fuerte influencia de la

Esta construcción da como resultado tres dimensiones útiles tanto en el campo

teórico como en el aplicado: en primer lugar la dimensión evolutiva que se enfoca en el

desarrollo del ser humano desde etapas tempranas en relación con el primer cuidador y

luego con las demás personas con quienes se relaciona. En segundo lugar la

dimensión representacional que estudia las diferentes construcciones de sentido acerca

del sí mismo y de los demás que el ser humano va elaborando a través de la vida y en

tercer lugar la dimensión relacional, en la cual se privilegia el análisis del contacto con

el otro en la vida del ser humano. Estas dimensiones se hallan relacionadas por una

lógica de influencia mutua. Siendo el vínculo el campo central de estudio en la

psicología dinámica (Vanegas & García de la Hoz, 2007; Vanegas, 2006, 2011a).

Sin embargo cada dimensión de la psicología dinámica constituye en sí misma un

campo de sentido con sus teorías fundamentales, cuyas aplicaciones incumben tanto a

la investigación como a la práctica. Además de esto,

el sistema de tres dimensiones

representa

una

división

estratégica

para

el

estudio

general

de

la

perspectiva

psicodinámica de manera científica concediéndole una identidad particular.

Por último, es necesario advertir que la perspectiva psicodinámica tiene una

estrecha relación con algunas teorías psicoanalíticas y por ello algunos conceptos de la

terminología psicodinámica son semejantes a los utilizados en el psicoanálisis. Sin

embargo, en este trabajo nos referimos siempre a la psicología y procuramos usar los

términos más claros extraídos de la misma.

Teniendo en mente lo anterior finalizamos este apartado diciendo que, dentro del

foco psicodinámico que escogimos para guiar este trabajo,

será la vertiente relacional

la que nos interesa para acompañar el análisis de los datos recolectados.

1.1.7. Vertiente relacional de la perspectiva psicodinámica.

En este estudio se tendrá en cuenta la vertiente relacional en la cual se enfatiza la

interacción con otros humanos a través de todas las etapas evolutivas, como base para

la motivación y acción del ser humano en cada una de sus actuaciones. Aquí no

diferenciaremos entre la vertiente relacional y la dimensión relacional (brevemente

introducidas en el apartado anterior), puesto que pensamos que son un mismo

fenómeno abordado desde dos puntos de vista académicos. Por ello de aquí en

adelante solamente nos referiremos a la vertiente relacional.

La vertiente relacional, postula que las motivaciones humanas nacen de una

compleja red de relaciones interpersonales. De esta manera como vimos al principio del

marco introductorio, el concepto de matriz relacional (Mitchell, 1993a)

nos permite

pensar las interrelaciones causales de los aspectos biológicos, psicológicos y sociales

sobre las conductas de los seres humanos.

En esta vertiente entendemos que las relaciones humanas están basadas en

interacciones, por ello “la organización y los contenidos de la mente de todo individuo

son el resultado de su historia interpersonal y de las interpretaciones que él ha

construido acerca de las interacciones con los otros(Coderch, 2001).

De lo anterior extraemos que el amplio esquema de acciones y reacciones que los

humanos ponen en marcha todos los días, son reediciones de aquellos esquemas

relacionales configurados

en etapas tempranas

de la interacción inicial

con

el

cuidador. Por lo tanto si se desea intervenir dicho esquema, convendría analizar

especialmente los determinantes y principios de funcionamiento de las relaciones

interpersonales para aplicarlos en la práctica clínica.

1.1.8. La unidad básica de investigación.

Al presentar la vertiente relacional de la perspectiva psicodinámica como línea central

en este estudio, tenemos en cuenta que el proceso implicado en la intervención clínica

resulta ser complejo y multideterminado. Solamente, resta delimitar cuál es la unidad de

análisis que se puede aislar en el proceso de intervención. Por ello, en la misma línea

de Coderch (2003), postulamos que la relación terapeuta-paciente es la unidad básica

de Investigación en psicoterapia.

Debido

comparte

con

a

que la

psicoterapia hace parte del proceso clínico en general y

las

demás

modalidades

de

intervención

los

fundamentos

de

su

funcionamiento, entonces dicha unidad básica de investigación se encuentra en todas

las modalidades de tratamiento de la psicología clínica. Por consiguiente, se habrá de

estudiar la relación entre los participantes del encuentro (terapeuta y consultante) si

queremos conocer el sustrato sobre el cual las intervenciones surten efecto. Todo esto,

valga aclararlo, desde la perspectiva del proceso interactivo que es el que nos interesa.

Ahora, la relación

resulta de la interacción de dos o más participantes, en un

tiempo y lugar determinados(Stern, 1998). Dicha interacción, está conformada por

múltiples elementos que entran en juego a la hora de investigar. Aspectos contextuales,

del lenguaje, biológicos, sociales y culturales son algunos elementos que hacen parte

de la interacción (Coderch, 2001, 2010, 2012).

Por esto decidimos delimitar un poco más este estudio. Con este fin decidimos

extraer el uso del lenguaje en la interacción como el elemento destacado. El lenguaje

como vimos al inicio del marco referencial es una capacidad humana y comprende

elementos

tanto

verbales

(palabras

estrategias,

técnicas,

sentidos,

preguntas,

respuestas, saludos, insultos, etc.) (Haverkate, 1994),

como no verbales (gestos

movimientos, posturas, señales, etc.) (Poyatos, 2003; Soler-Espiauba, 2005).

Al respecto es necesario echar mano de las ciencias afines para comprender lo que

nos inquieta (Tamayo, 2011). Por ello,

la pragmática, que estudia

“los principios que

regulan el uso del lenguaje en la comunicación, es decir, las condiciones que

determinan tanto el empleo de un enunciado concreto en una situación comunicativa

concreta, como su interpretación por parte del destinatario” (Escandell Vidal, 1996), nos

permite entender las estrategias, los usos, las intenciones y los contextos, entre otros

que

se

mueven

dentro

del

panorama

de

la

interacción

verbal.

Una

visión

complementaria e interdisciplinar del fenómeno que nos interesa.

1.1.8.1. La interacción verbal y los estudios de la pragmática.

Como lo hemos señalado, nos interesará en esta investigación estudiar la interacción

verbal, que se desarrolla en las sesiones de asesoría psicológica, entre consultante y

terapeuta. Puesto que es ahí donde observamos claramente los períodos de interacción

entre consultante y profesional.

En este punto se conectan los presupuestos presentados acerca de la interacción

humana y la relación con aquellos de la filosofía del lenguaje que postulan las

verbalizaciones como actos (Gil, 2001) y serán pues estos actos de habla y su uso en

un entorno humano (aspecto estudiado por la pragmática) los que se tomen como

instrumento de análisis para acercarnos un poco más a lo que llamamos relación, pues

es la relación la línea transversal que cruza este trabajo de investigación.

1.1.8.2. El estudio de la interacción verbal.

Finalmente, en esta delimitación queda por aclarar cómo se realizará dicho análisis de

la relación a través de la interacción verbal.

Para abordar de manera rigurosa las interacciones verbales que aquí se

proponen como material de análisis, se hace uso del recurso de la interdisciplinariedad

en la investigación

(Cobo, 1986; Tamayo, 2011)

mediante el

cual un

área del

conocimiento específica presta ayuda a otra dentro del rango de fenómenos que

comparten. En este caso hacemos uso de la pragmalingüística, que funcionará como

campo auxiliar de análisis científico. La pragmática nos presta un método de análisis de

las interacciones verbales, dentro del cual se inserta el concepto específico de cortesía

verbal (Haverkate, 1994) 2 .

Este concepto y el método mencionado, han sido desarrollados en conjunto, por

la autora francesa Catherine Kerbrat-Orecchioni quien desde el modelo de Brown y

Levinson (Brown & Levinson, 1978, 1987) propone un modelo general de análisis de la

2 Cortesía verbal. Cabe destacar que lo que en pragmática llamamos cortesía no está directamente relacionado con las fórmulas de comportamiento social de una determinada cultura que podrían verse como deseables, aunque en el apartado correspondiente en el marco referencial se abordará la relación existente.

cortesía (Kerbrat-Orecchioni, 1992, 1997)

todas las interacciones humanas.

que constituye el núcleo fundamental de

La cortesía verbal, junto al método de análisis del habla en interacción (también

conocido

como

Análisis

Conversacional)

(Kerbrat-Orecchioni,

1997)posibilitara

la

identificación de algunos momentos interactivos que develen los movimientos de la

relación establecida entre consultante y terapeuta. Dentro de estos últimos se podrán

apreciar los temas de interés para el presente estudio.

1.2.

Problemática.

Teniendo clara la delimitación del campo de estudio, ahora es necesario plantear con

detalle los aspectos de la problemática de la relación vista desde la interacción verbal.

Ahondando un poco más en el concepto, la relación entre un consultante y un

profesional que le brinda ayuda en el entorno clínico ha sido objeto de estudio desde

diferentes puntos de vista. La psicología clínica con sus teorías y técnicas se ha

encargado del estudio de la relación terapéutica de forma global. Unido a este, el

enfoque investigativo en psicoterapia se ha encargado de especificar los diferentes

niveles y componentes del proceso clínico para conocer claramente como se da el

proceso

psicoterapéutico.

Más

recientemente

desde

una

perspectiva

amplia

e

integradora se proponen nuevas miradas al respecto de la interacción, la relación y la

comunicación. No solo en el proceso clínico sino en su comprensión dentro del campo

de la interacción humana 3 .

Veremos a continuación cada uno de estos elementos a fin de circunscribir cuál es la

problemática comprendida y los elementos a tener en cuenta en el análisis de

antecedentes.

1.2.1. Abordaje teórico y clínico de la relación entre consultante y terapeuta.

Como se indicó antes, las teorías y las técnicas que conforman la

psicología clínica,

tienen en cuenta que la relación entre paciente y terapeuta es importante para alcanzar

los objetivos propuestos en cada etapa del proceso de intervención (Rico, 2009). De

esta manera se enfatiza el elemento de interacción y participación conjunta entre los

participantes del encuentro clínico.

Esta forma de considerar la relación como aspecto fundamental en el tratamiento

psicológico se encuentra en todas las corrientes de pensamiento que han desarrollado

modelos de intervención psicológica (Corbella & Botella, 2003).

Por citar algunos ejemplos, desde el punto de vista comprensivo encontramos

los trabajos de Carl Rogers quien creía firmemente que en el éxito del proceso

terapéutico entraba a jugar un papel fundamental la relación creada entre el paciente y

el terapeuta (Rogers & Kinget, 2013; Rogers, 2000). Por ello recomendó que el

3 En adelante cuando se cita el término Comunicación nos referimos a la interacción humana en la que a través del lenguaje una persona tiene la intención de originar determinadas representaciones mentales en otra (Escandell Vidal, 2005; Ovejero,

2007).

terapeuta se preocupara por cultivar la aceptación, la empatía y la congruencia:

elementos fundamentales para una adecuada relación con el cliente. La comunicación

se entiende en este campo como un proceso importante en la relación humana pero el

énfasis del modelo no se coloca en esta.

En una línea parecida encontramos los postulados de Carl Jung quien desde el

modelo teórico de la psicología analítica (Alonso, 2004) recomienda tener en cuenta la

personalidad del terapeuta en mutua influencia con la del paciente. La comunicación se

enfatiza desde la aplicación de la terapia como elemento técnico.

También, desde la vertiente cognitiva se piensa el proceso relacional como la

base para el éxito de las técnicas empleadas (Safran & Segal, 1994; Semerari, 2002).

Así mismo nuevos enfoques de las terapias conductuales le dan un lugar importante a

la relación como vehículo de una técnica bien administrada (Kohlenberg & Tsai, 2007).

En estos enfoques la comunicación es un elemento de la administración tanto de la

técnica terapéutica como de la relación que ha hace posible. Es mediante el proceso de

comunicación como se entienden los procesos cognitivos y es en sí misma una

conducta.

De modo similar,

la perspectiva psicodinámica en su vertiente clásica tiene en

cuenta el aspecto relacional como elemento necesario para la realización del proceso

clínico (Freud, 1912, 1913). Este constituye una conexión entre el yo del profesional

que dirige la terapia, con

el

área del yo del paciente

que se encuentra libre de

conflictos. De esta conexión dependería gran parte del éxito del tratamiento (Hartmann,

Kris, & Lowenstein, 1964). En esta vertiente la comunicación se tiene en cuenta aunque

el interés central se coloca en lo que el paciente comunica y cómo lo comunica.

Dejando inexplorada la acción comunicativa del

(Ortiz, 2002).

terapeuta

en la interacción clínica

Desde la vertiente relacional de la perspectiva psicodinámica, la

relación entre

paciente y terapeuta es el componente fundamental de todas las intervenciones y

técnicas que pueda realizar un terapeuta (Coderch, 2010; Levenson, 1997; Safran &

Muran, 2005). Es en virtud de la calidad de la conexión que establece el paciente con el

terapeuta que se puede llegar a alcanzar resultados significativos (Coderch, 2010;

Mitchell, 1997).

Unido a esto la comunicación se concibe como parte de la interacción que en

cada momento están realizando los participantes del encuentro. Se contempla la

intervención tanto del paciente como del terapeuta en el proceso. Cada uno con sus

modelos de

cognitivos, emocionales y comportamentales

que ponen de relieve las

construcciones que el humano va haciendo en su ciclo vital y que se repiten en la

situación clínica. ( Miller y Dorpat, citados en Coderch, 2001) .

Dentro de la vertiente relacional encontramos algunos conceptos que nacen de la

experiencia y las observaciones de psicoterapeutas.

Estos sirven para explicar la

fenomenología de la interacción y la relación. Algunos

ejemplos son: la matriz

relacional, concebida como el espacio de interacción social donde produce el desarrollo

humano (Mitchell, 1993a); la matriz terapéutica, referida al escenario relacional donde

se facilitan los elementos para que el paciente desarrolle niveles de estructuración

mental elevados (Horner, 2004);

la relación paciente- terapeuta entendida como un

espacio co-creado e interactivo donde se gestiona el cambio psíquico (Coderch, 2001,

2010, 2012).

1.2.2. Investigación en psicoterapia y relación terapeuta-consultante.

La relación establecida entre el cliente y el terapeuta constituye uno de los elementos

del

proceso

clínico

de

intervención

más

estudiados

desde

la

investigación

en

psicoterapia.

En este campo de investigación se busca conocer el funcionamiento de

los

elementos

constituyentes

del

proceso

y

la

manera

en

que

interactúan.

La

comunicación es por lo tanto un elemento profundamente implicado en el proceso de la

psicoterapia (Elliott, 1991; Feixas & Miró, 1993).

En este contexto de investigación se han operacionalizado conceptos que

permiten la medición y el impacto de la interacción y por ende la creación de relaciones

cuyos resultados sean valorados como terapéuticos. Desde diferentes puntos de vista y

haciendo énfasis en partes diferentes del enfoque como la relación de ayuda, el logro

de objetivos, la relación interpersonal, entre otros elementos.

Algunos de estos conceptos son: la alianza terapéutica, donde se enfatiza la

construcción de relaciones y objetivos (N. Andrade, 2005; Corbella & Botella, 2003;

Krause, Altimir, & Horvath, 2011; Safran & Muran, 2006), la relación real que destaca el

aspecto interpersonal entre el consultante y el terapeuta (Gelso et al., 2012; Greenson,

2004), y el rapport, que designa la cualidad emocional de la relación interpersonal entre

paciente y terapeuta (Duchan & Kovarsky, 2011; McCoy, 2012).

1.2.3. La interacción humana, la relación y la comunicación.

Hasta el momento hemos visto que la relación entre el consultante y el terapeuta es

abordada generalmente desde la perspectiva teórica de la clínica y desde los modelos

de investigación en psicoterapia.

Sin

embargo como se anunció en el

marco

introductorio,

la

relación

nace

del

proceso

general

en

que

los

seres

humanos

interactúan así en edades tempranas como en la adultez (Stern, 1998).

 

Complementariamente,

estudios

actuales

corroboran

que

dicha

interacción

implica la mutua influencia de los componentes del sistema: el consultante y el

profesional que presta la ayuda. Además, dentro de la interacción como proceso,

encontramos no solamente los elementos del contenido (lo que se actúa) sino el modo

en que se intercambian dichos contenidos (como se actúa)

(Coderch, 2001; Ochoa,

2007).

Por

ello

desde

el

proceso

o

desde

los

elementos,

se

pueden

realizar

observaciones que permitan conocer las cualidades de la interacción.

Así mismo, actualmente cuando se habla de relación estamos refiriéndonos a un

proceso complejo en el que entran a hacer parte variados elementos. Esto nos permite

decir además que en la actualidad las relaciones son consideradas como sistemas

complejos cuyo funcionamiento puede ser observado rigurosamente tanto de manera

global como tomando una de las categorías que conforman su fenomenología. Esto

correlaciona con el proceder de la investigación en psicoterapia donde se pueden

estudiar los resultados del

proceso, el

proceso en si

o alguna/s variable/s del

mismo(Elliott, 1991; Orlinsky, Ronnestad, & Willutzki, 2004).

Por

ejemplo,

si

observamos

la

dimensión

del

comportamiento

de

los

participantes en el encuentro clínico, encontraremos información acerca de los círculos

relacionales y los modos repetitivos de interacción tanto del paciente como del

terapeuta. Este conocimiento ha servido para estandarizar instrumentos de evaluación

cuantitativa

(Benjamin,

Rothweiler,

&

Critchfield,

2006;

Del

Hoyo,

Ávila

Espada,

Pokorny, & Albani, 2004; Hill & Knox, 2009; Millon, Grossman, Millon, Meagner, &

Rammath,

2006;

OPD

Grupo

de

Trabajo,

2008)

que

dan

como

resultado

una

caracterización confiable de los modelos relacionales. Estos últimos a su vez se utilizan

como fuente de información para el diseño de la intervención (Benjamin, 2003a, 2003b;

Levenson, 1997; Safran & Muran, 2005).

También en la actualidad, la interacción se estudia como campo general del

comportamiento humano en todos los entornos donde desarrolle sus actividades, desde

todas las dimensiones que lo conforman y en relación con cada momento de su vida.

Por esta razón es un concepto abordado por la psicología social tanto conceptual como

aplicada (Angarita et al., 2007; Sánchez, 2002).

De igual manera otras ciencias han dedicado especial interés en el estudio de la

interacción. Por ejemplo la Biología, desde las Ciencias Naturales,

toma en cuenta el

papel de la interacción en las comunidades y el aprendizaje social (Curtis, Barnes,

Schnek, & Flores, 2006). También la Sociología, desde las ciencias Sociales, tiene en

cuenta los procesos de identidad personal y social que se gestan dentro del contacto

mutuo entre humanos y grupos, además de hacer énfasis no solo en el contenido , sino

en el proceso de la interacción (Ochoa, 2007). En estas dos ciencias se destaca

además el elemento comunicativo dentro de la interacción humana. Gracias al lenguaje

el humano puede expresar y hacerse entender con sus iguales a través de palabras,

gestos, tonos, silencios y movimientos (Kandel et al., 1997; Ovejero, 2007; Poyatos,

2003; Soler-Espiauba, 2005).

1.2.4. La relación vista desde las interacciones verbales.

Como hemos visto, la interacción humana es el proceso básico del cual se desprende la

relación

con

una

persona

significativa

(Stern,

1998).

Además,

dentro

de

las

interacciones humanas hay comunicación tanto verbal como no verbal (Ovejero, 2007).

Por

otra

parte,

la

relación

entre

consultante

y

terapeuta

es

abordada

tradicionalmente desde las teorías de la psicología clínica y los procedimientos de la

investigación en psicoterapia. Recientemente desde ciencias como la Biología, la

Sociología y la Psicología Social se enfatiza su cualidad de proceso interactivo y social

fundamental.

De lo anterior concluimos que la interacción social es un proceso complejo donde

intervienen diferentes variables. Si analizamos las variables podemos conocer el

proceso interactivo pues este funciona como un sistema. En la interacción existe mutua

influencia de los participantes, por ello se da dentro de ella el proceso de comunicación

mediante el lenguaje. Además, la interacción es el proceso fundamental que constituye

la base de la relación entre consultante y terapeuta. De ahí que la relación cumpla con

las características de la interacción.

Por

lo

tanto, si

analizamos el

uso del

habla en la interacción estaremos

comprendiendo el proceso básico que subyace a la relación que se establece entre

paciente y terapeuta. De esta manera, la conducta del habla en interacción viene a ser

el escenario en el cual se actualizan las estrategias personales que utiliza el paciente y

el terapeuta para relacionarse.

Surge

finalmente

la

pregunta

antecedentes de investigación:

inductora

que

nos

permite

abordar

los

¿Se ha analizado la interacción verbal para dar cuenta de la relación entre paciente y

terapeuta?

1.3.

Antecedentes.

En la revisión de antecedentes 4 de la interacción verbal como lente para observar

la

relación terapeuta-paciente, se encuentran diferentes matices desde los cuales se

puede abordar el tema.

Todos

se

relacionan

con

el

análisis

de

las

interacciones

verbales

en

la

intervención clínica. Sin embargo, el acento se coloca en un elemento específico o en la

combinación de varios. Por ejemplo en Gale y Newfield (1992) donde se tienen en

cuenta solamente las estrategias verbales de uno de los participantes

y

en Sexton,

Hembre y Kvarme (1996) donde se estudia la relación entre dos tópicos diferentes: las

4 Para conocer la ficha técnica de búsqueda de antecedentes ver ANEXO 1.

interacciones verbales de los participantes en las diferentes etapas de

terapéutico.

del proceso

A continuación se presentan tres grupos de estudios. Cada uno de los cuales está

organizado por un matiz de observación específico: los centrados en el proceso, los que

investigan con base en un concepto operativo y los

estudios que se enfocan en los

participantes de la interacción. Finalmente, se presenta la perspectiva del método y las

conclusiones de los antecedentes.

1.3.1. Focos de análisis.

En primer lugar encontramos las investigaciones que enfocan su interés en el proceso

de interacción verbal entre paciente y terapeuta. Al respecto se plantea que la

interacción humana en el proceso de intervención clínica no solamente tiene diferentes

dimensiones que le dan forma,

sino que se desarrolla de manera diferente según las

etapas sucesivas del proceso de intervención. Se habla por ejemplo

de diferentes

valencias emocionales en el inicio, la fase media y la fase final del proceso de

intervención clínica (Frank & Sweetland, 1962; Sexton, Hembre, & Kvarme, 1996) ; así

mismo, el contexto y la interacción comunicativa que confluyen en el

proceso clínico,

constituyen un entorno de habla natural. En este entorno, la interacción verbal refleja

cómo se desarrollan las dimensiones poder, influencia y filiación. Incluso la dimensión

verbal nos puede mostrar las diferencias en la interacción cuando los participantes son

de diferente género. Lo anterior es de interés no solo para los clínicos sino para los

estudiosos de las ciencias del lenguaje (Lepper, 2009; Winefield & Chandler, 1989).

Otro elemento que es estudiado como proceso, es la conversación cara a cara

entre los participantes. Este tipo particular de interacción arroja elementos para

construir una teoría y una técnica de la comunicación en psicoterapia. De esta manera

deja de ser un campo que tradicionalmente se ha designado como arte para llegar a ser

ciencia (Witt, 1990).

Así mismo la interacción tiene un enfoque particular cuando se lleva a cabo en

las intervenciones clínicas que implican más de un participante como en la terapia de

pareja y familia (Gale & Newfield, 1992). De igual manera en encuentros breves como

la entrevista clínica (Cepeda, 2007).

Como es un proceso lo que se estudia en este primer grupo,

se tienen en

consideración varias dimensiones que actúan en paralelo durante cada intercambio.

Una de ellas considera la manera de comunicar y otra los contenidos que se transmiten.

Esta comprensión permite que haya una influencia en el proceso que se refleje en los

resultados del mismo (Lewis, 1995). Una tercera dimensión se encarga de mostrar la

complementariedad de las intervenciones entre paciente y terapeuta (W. B. Stiles &

Sultan, 1979), así el proceso de interacción se ve en la manera en que se estructuran

reglas para el intercambio en la relación terapéutica (Lichtenberg & Tracey, 2003).

Unido a las dimensiones del proceso se ha hablado también de su naturaleza

aplicable a todos los intercambios humanos en diferentes campos (Salvatore, 2011; W.

B. Stiles & Sultan, 1979; W. Stiles, 1981; Witt, 1990).

Por ello se estima conveniente

tomar en consideración otras disciplinas científicas que hayan abordado el tema desde

otro punto de vista. Así,

campo de la pragmática ofrece elementos para conocer el

funcionamiento de los mecanismos de influencia que el humano realiza a través del

lenguaje para alcanzar un fin determinado(Lepper, 2009). En esta misma vía y desde

los estudios del discurso encontramos que se puede analizar la relación en la

psicoterapia a través de las emisiones verbales coordinadas, lo que da como resultado

avances no solo para la teoría sino para la práctica de la psicoterapia. (Bleau, 2010;

Cepeda, 2007; Lewis, 1995). Otra línea importante se encuentra en el estudio de la

relación en diferentes entornos tanto culturales como profesionales donde la interacción

conduce a un tipo de tratamiento. Por ejemplo

el ámbito médico donde la interacción

adecuada, es

importante para la promoción de políticas de salud en diferentes

contextos culturales y con poblaciones de diferentes edades(Yin, Hsu, Kuo, & Huang,

2012).

En segundo lugar tenemos los estudios que toman como base un concepto

operativo. Es decir una

variable concretada y desagregada en subcomponentes

identificables en la situación a investigar.

Uno de estos conceptos es

la alianza

terapéutica en relación con la interacción verbal. Desde este enfoque, la alianza no es

una dimensión estática sino que cambia y tiene sus propios componentes. Además de

un modo particular de desarrollo por etapas. Por ello el estudio de este concepto

requiere un método riguroso que permita tener una visión sistémica y evolutiva. (Sexton

et al., 1996). Otro concepto utilizado,

ya no

de la teoría

psicológica sino de la

pragmática, es la cortesía/descortesía, concepto que devela los fines con los que se

utiliza un tipo de verbalización dentro de unas coordenadas de poder y filiación. Como

es el campo de la psicoterapia, se concentra en la repercusión de dichos intercambios

para los fines psicoterapéuticos (Cepeda & Poblete, 2006; Cepeda, 2006, 2007). Así

mismo, se ha conceptualizado e investigado desde otros campos de la ciencia como la

medicina, dando como resultado indicadores de resultado exitoso relacionados con un

adecuado manejo de este concepto en los intercambios entre pacientes de diferentes

edades y profesionales (Yin et al., 2012).

En tercer lugar están los estudios que se centran en los participantes de la

interacción.

En algunos de estos estudios encontramos que se centran solamente en

uno de los participantes o en la diada. Lo cual es bastante útil a la hora de diseñar

investigaciones (Elliott, 1991). Desde la perspectiva del profesional podemos decir que

sus comunicaciones verbales producen un efecto terapéutico y se pueden estudiar

como técnicas específicas (Gale & Newfield, 1992; Witt, 1990).

Por otra parte, desde

la perspectiva del paciente se puede afirmar que las respuestas del paciente parecen

ser el núcleo común de todas las terapias y constituyen un buen predictor de éxito

terapéutico. Además, se pueden categorizar y ser objeto de indagación científica (W. B.

Stiles & Sultan, 1979; W. Stiles, 1981) . Desde la perspectiva de los participantes como

una diada encontramos que se puede categorizar cada emisión de habla y la respuesta

que provoca en el otro participante. Estos hallazgos son aplicables tanto para la

psicoterapia como para otros campos. Como ejemplo de este tipo de estudios tenemos

el Sistema de Comunicación de la Actividad Terapéutica SCAT- que contempla las

emisiones verbales como actos. Considera tanto la dimensión del contenido de la

comunicación, como la influencia que se ejerce uno sobre el otro participante

Tomicic, Perez, & Krause, 2010).

(Valdez,

1.3.2. Metodología empleada.

Con respecto a los métodos utilizados podemos decir que

se ha investigado el

complejo tema de la interacción, desde métodos cualitativos, cuantitativos y mixtos.

Los métodos cualitativos responden principalmente a lógicas de observación

fenomenológica en la experiencia de los participantes del estudio(Bautista, 2011;

Hernández Sampieri, Fernández, & Baptista, 2010; López Parra, 2001) . De esta

manera se privilegia lo que dicen los participantes tomando como referencia sus propios

significados y la manera en que los articulan. Los más utilizados son:

el análisis del

discurso, que mediante categorías de análisis flexibles investiga cómo se correlacionan

las diferentes emisiones del habla en un sentido específico dentro de un contexto

cultural

determinado

(Bleau,

2010;

Cepeda,

2007;

Lewis,

1995)

y

el

análisis

conversacional que desde la descripción de las interacciones particulares entre los

participantes busca delimitar categorías de análisis que conduzcan hacia la explicación

de las estrategias que las personas utilizan para obtener resultados de los demás. Es

un método centrado más en la interacción contextualizada que en los significados

subjetivos (Gale & Newfield, 1992; Lepper, 2009).

Por otra parte los métodos cuantitativos, responden a la necesidad de conocer la

validez de las hipótesis que se desean estudiar. Para ello utilizan una serie de pasos

lógicos y secuenciales, en los que se tienen en cuenta

los criterios de

validez y

confiabilidad aplicados al objeto de estudio para proveer datos sólidos que den cuenta

de la realidad universal del fenómeno (Hernández Sampieri et al., 2010; Tamayo, 2011).

Así, dentro de los antecedentes cuantitativos, encontramos que se privilegia por un lado

el análisis categorial de la interacción verbal unida al análisis estadístico teniendo en

cuenta el objetivo del estudio (W. B. Stiles & Sultan, 1979; W. Stiles, 1981) y por otro

lado, se utilizan instrumentos estandarizados previamente y adaptados a los objetivos

de la investigación, sobre los cuales se realizan los respectivos análisis estadísticos

(Frank & Sweetland, 1962; Lichtenberg & Tracey, 2003; Sexton et al., 1996). Cabe

destacar que en todos los antecedentes cuantitativos se presenta el método claramente

con miras a que el estudio sea replicado en otros entornos y poblaciones.

Finalmente, los métodos mixtos buscan aprovechar lo mejor de los modelos

cuantitativos y cualitativos. La meta en este tipo de metodologías es alcanzar un mayor

entendimiento de los objetos de estudio mediante las fortalezas de lo particular y lo

general (Hernández Sampieri et al., 2010). En los antecedentes encontramos dos

perspectivas: en una de ellas se parte desde la recolección de datos cualitativos de

interacción verbal, que luego se complementa con la creación de categorías. Por último,

se realiza el cálculo de la confiabilidad (Valdez et al., 2010); en la otra, encontramos

que se realiza primero la aplicación de un instrumento para

medir las categorías

verbales de respuesta seguido de un proceso cualitativo de análisis de contenido para

ampliar las características contextuales (Winefield & Chandler, 1989).

1.4.

Problema de investigación.

Como acabamos de ver,

diferentes puntos de vista

el análisis de la interacción verbal se ha conducido desde

para dar cuenta de la relación establecida entre paciente y

terapeuta. Los estudios consultados en su mayoría se dirigieron en entornos clínicos

siguiendo el modelo de la psicoterapia. Esto nos muestra que otro tipo de relaciones de

ayuda como el asesoramiento y los entornos médicos requieren investigaciones al

respecto del tema.

Teniendo en cuenta esto y

los hallazgos antecedentes, un estudio de este tipo

deberá tener en cuenta que la relación entre un consultante y el profesional es un

proceso complejo, intersubjetivo, interactivo, comunicativo, evolutivo e interdisciplinario.

Por ello, en este estudio nos proponemos acceder al conocimiento de la relación

terapeuta-consultante

desde una perspectiva cualitativa que tenga en cuenta los dos

participantes del encuentro en asesoramiento psicológico. Como se trata además de

interacción humana, es claro que el concepto de cortesía dentro de la teoría pragmática

ofrece un excelente instrumento complementario para entender los componentes

interactivos, comunicativos y contextuales requeridos en la gestión de las relaciones.

Por lo anterior el problema de investigación queda propuesto de la siguiente manera:

¿Cómo se puede analizar la relación terapeuta-consultante en la asesoría psicológica

individual por medio del estudio de las estrategias de cortesía verbal?

1.5.

Justificación.

1.5.1. ¿Por qué es importante y qué beneficios ofrece esta investigación?

La importancia del presente estudio en la forma como aborda el estudio de la relación

terapeuta

y

consultante.

Esta

última

se

considera

desde

una

perspectiva

contextualizada. Teniendo en cuenta la naturaleza compleja, intersubjetiva, interactiva,

comunicativa,

evolutiva

e

interdisciplinaria

de

las

interacciones

humanas:

base

fundamental para la creación de todo tipo de relaciones (Stern, 1998).

Además de ello, debido al modelo cualitativo de su metodología, posibilita que la

comprensión del proceso de intervención clínica en el nivel de consultoría que en la

actualidad se perfila como uno de los más útiles y efectivos en diferentes campos de

estudio, desarrollo y aplicación (Kottler & Shepard, 2011; Okun, 2001) .

También podemos apreciar su importancia en el aporte que supone en materia

de conocimiento sobre los modelos de asesoramiento psicológico en universidades.

Este último es el contexto en el cual se obtuvo la muestra a estudiar y sobre el cual

aplican los resultados obtenidos. Con base en estos resultados las

instituciones que

ofrecen dichos servicios de consultoría psicológica podrán contar con elementos clave

para intervenir y mejorar en los sistemas de atención que ofrecen a diferentes

poblaciones beneficiadas (Rico, 2009).

Desde el punto de vista de la aplicación de resultados de este estudio se puede

decir además que el modelo de análisis que se propone aquí, se puede aplicar en otros

campos de acción diferentes, puesto que basa su metodología en el análisis de

la

interacción y la comunicación en entornos humanos diversos (Kerbrat-Orecchioni, 1992,

1997). Entre ellos por supuesto que comprende la psicología general (Myers, 2006).

Otro de los beneficios que presenta este estudio es la presentación de las teorías y

resultados de manera clara y directa. Para tal fin se escribió con el estilo llano. En las

partes donde fue necesario usar elementos teóricos y técnicos se prefirió la explicación

simplificada de los mismos (Cassany, 2002; Pérez, 2013).

1.5.2. ¿Cuál es el valor teórico de esta investigación?

Desde el punto de vista teórico este trabajo se enfoca desde el estudio del proceso de

intervención

clínica.

En

él

se

privilegia

la

vertiente

actual

de

la

perspectiva

psicodinámica que coloca su punto de interés en las relaciones (Coderch, 2010, 2012;

Levenson, 1997; Safran & Muran, 2005; Velasco, 2009; Wachtel, 1997). Así mismo, se

realizan

los

análisis

basados

en

información

obtenida

del

nivel

más

utilizado

actualmente en la intervención clínica: la asesoría psicológica (Kottler & Shepard, 2011;

Okun, 2001; Rico, 2009).

Unido a esto,

el manejo teórico no solamente se queda en el dominio psicológico.

Considerando la naturaleza compleja del fenómeno relacional se le da un manejo

interdisciplinario a los datos y procedimientos de análisis. (Cobo, 1986; Tamayo, 2011).

1.5.3. ¿A quién le sirve este estudio?

Según lo anterior, el presente estudio se enfoca en analizar la interacción humana. Este

enfoque ofrece elementos teóricos y prácticos de utilidad para todos los profesionales

que establecen relaciones de ayuda en sus sitios de trabajo (Okun, 2001).

Inicialmente este estudio se dirige a los psicólogos con formación en intervención

clínica que deseen brindar consultoría psicológica. Sin embargo los resultados que se

presentan aquí resultan útiles para todo aquel que se desempeñe en entornos donde

se establezcan relaciones interpersonales (W. B. Stiles & Sultan, 1979; W. Stiles, 1981).

También es importante para los comunicadores y los lingüistas, quienes pueden

extraer lecciones acerca del uso del lenguaje (Cepeda, 2006; Escandell Vidal, 1996;

Gale & Newfield, 1992; Lepper, 2009). Así mismo, es importante para todos los

profesionales de la ayuda y la asistencia quienes pueden tomar las recomendaciones

de este trabajo para complementar y afirmar sus capacidades relacionales (Gale &

Newfield, 1992; Lichtenberg & Tracey, 2003; Okun, 2001; W. Stiles, 1981; Yin et al.,

2012).

1.6.

Objetivos.

1.6.1. Objetivo general.

Analizar la relación terapeuta-consultante a través de la observación de las estrategias

de cortesía verbal en tres casos de asesoramiento psicológico.

1.6.2. Objetivos específicos.

Describir la relación

existente entre terapeuta y consultante

interacciones verbales del consultante.

Describir la relación

existente entre terapeuta y consultante

interacciones verbales del terapeuta.

desde las

desde las

Entender la relación entre terapeuta-consultante desde las estrategias de

cortesía en la interacción verbal.

Entender la relación terapeuta-consultante desde el uso de los actos de habla

en la interacción verbal.

Detallar la relación terapeuta-consultante desde los marcadores verbales de

los ejes de relación interpersonal en la interacción verbal.

2. MARCO REFERENCIAL.

En este segundo marco, presentaremos los conceptos teóricos fundamentales que nos

permitirán

adelantar

el

análisis

de

la

relación

terapeuta-consultante

desde

la

observación de las estrategias de cortesía verbal.

Como vimos en el marco introductorio, la psicología clínica es una especialidad

profesional, que se encarga de la evaluación y tratamiento de personas que acuden a la

consulta por diferentes motivos (Fernández, 2012; Myers, 2006)

También advertimos que en la psicología existen varias perspectivas desde las

cuales podemos analizar los fenómenos conductuales y mentales (Myers, 2006). El

enfoque psicodinámico de la psicología es una de estas perspectivas. Comienza en el

campo del Psicoanálisis con los trabajos de de Freud y algunos de sus colegas. Ha

evolucionado hasta el momento actual en que constituye una perspectiva completa que

explica ampliamente las motivaciones y la conducta humana (Bedoya, 2012; Mitchell &

Black, 2004; Velasco, 2009).

nuestros datos de investigación.

Esta es la perspectiva referencial para el análisis de

Como acabamos de ver, la perspectiva psicodinámica de la psicología

ha

evolucionado en paralelo con los desarrollos psicoanalíticos. En algún momento de este

diálogo, aparece el interrogante de si esta perspectiva propone una teoría o es un

método terapéutico. El debate ha respondido afirmando que se puede pensar en ella

como ambas posibilidades. Puesto ofrece una visión de la naturaleza humana (R. A.

Andrade, 2010; Rodriguez, 2007), la psicología general (Vanegas, 2006, 2011b) y

también una forma de entender el proceso de intervención terapéutica(Bedoya, 2012).

Cabe destacar en este punto que todos los métodos actuales de psicoterapia se nutren

de los hallazgos de los primeros teóricos psicoanalíticos (Sarason & Sarason, 2006).

Por otra parte la perspectiva psicodinámica en la actualidad es consciente de la

importancia

de

los

avances

en

materia

de

neurociencias,

desarrollo

humano,

observación de bebés, psicología del desarrollo, teorías del lenguaje, antropología y

otras (Beitman & Yue, 2004; Coderch, 2010, 2012; Reyes de Polanco, 2000; Sarason &

Sarason, 2006; Wachtel, 1996, 1997). Lo cual le permite reevaluar las partes del

modelo que necesiten actualización y verificar aquellas otras que permanecen intactas.

Para ello participa activamente en el campo de la investigación empírica y en el diseño

de programas de intervención basados en la evidencia (Fonagy, Roth, & Higgit, 2005;

Shedler, 2010; Summers & Barber, 2013).

De lo anterior se desprende que en la actualidad el modelo psicodinámico

comprenda diferentes vertientes que han establecido su foco de análisis en elementos

particulares tanto históricos como teóricos a la hora de brindar una explicación de la

conducta humana. Es importante que exista esta diversidad en el modelo porque en el

diálogo de las diferentes perspectivas nace el avance científico. Stephen Mitchell (1993)

presenta las tres vertientes que se pueden apreciar en el pensamiento psicodinámico.

Plantea que hay en primer lugar posturas clásicas: basadas en el modelo de las

pulsiones; en segundo lugar integracionistas que recogen el modelo de la pulsión y el

de la relación como dos formas complementarias

y en tercer lugar, una postura que

presenta la relación como el principal aspecto motivacional en la vida del ser humano.

Esta se denomina relacional.

 

Será

esta

última

vertiente

relacional

sobre

la

cual

inscribimos

nuestro

pensamiento respecto a la relación entre consultante y terapeuta.

 

2.1.

La teoría relacional.

 

En

este

apartado

queremos

enfocarnos

en

la

vertiente

dentro

del

enfoque

psicodinámico que nos permite entender a profundidad la relación entre terapeuta y

paciente.

2.1.1. El estudio de las relaciones en la perspectiva psicodinámica.

En el campo de estudio de las relaciones encontramos a Stephen Mitchell (1993) quien

sistematiza la vertiente relacional del psicoanálisis. Esta vertiente concuerda con la

vertiente relacional de la perspectiva psicodinámica. Tiene como bases la interacción

humana y el establecimiento de vínculos a lo largo de la vida

como la constante que

debe tomarse en cuenta en cualquier perspectiva de intervención clínica.

En la literatura relacional (R. A. Andrade, 2010; Bedoya, 2012; Coderch, 2012;

Mitchell, 1993a, 1997; Rodriguez, 2007; Vanegas, 2006; Velasco, 2009) se percibe el

fundamento principalmente relacional de la actividad humana.

Nos relacionamos

porque esta es la naturaleza de nuestra especie (Mitchell, 1993, p. 33). Nuestra biología

es moldeada por el mundo social y es en dicho mundo donde interactuamos y

mostramos las potencialidades biológicas de nuestro ser.

Al interactuar con el medio

social humano entramos en el mundo del

lenguaje. Este último nos permite ser en la

interacción, puesto que el ser humano está preparado para comunicarse mediante el

lenguaje (áreas cerebrales específicas) pero solamente es en la interacción con el

mundo social en que se desarrolla dicha capacidad (Kandel et al., 1997).

El concepto que utiliza Mitchell para explicar el proceso

es la matriz relacional.

Este concepto hace referencia a la dimensión social que rodea al ser humano:

configuraciones sociales que circundan al individuo en su constitución inicial y durante

el desarrollo vital. El ser humano hace parte de la matriz relacional y es influido por ella.

Hacen parte de la matriz relacional los elementos organizados de la mente, las

potencialidades biológicas de socialización, el terreno interpersonal

y la participación

activa del humano al expresar su mundo interno en la relación con los otros (Bedoya,

2012; Mitchell, 1993, p. 20).

De lo anterior se desprende que la mente es resultado de la matriz relacional. Y

aun más, en la matriz relacional es donde se ponen en marcha las dinámicas tanto

mentales como

conductuales que afectan

el proceso de socialización. Por ello

percibimos que el funcionamiento de la misma es dinámico y sistémico (Johansen,

2004).

Antes de Mitchell, encontramos a Harry Stack Sullivan, psiquiatra norteamericano

quien se interesa en el campo interpersonal. Este campo hace parte de la matriz

relacional como acabamos de ver. Sullivan hace hincapié en que los participantes de la

interacción cambian de roles de acuerdo a la dinámica que hay en el contexto y a las

pautas interpersonales que existen en el mismo (Millon et al., 2006). Dichas pautas se

transmiten a través de la comunicación humana. La interacción verbal es parte de esa

comunicación. De ahí que al estudiar la interacción verbal podamos entender un poco

más acerca de las pautas interpersonales que hacen parte de la matriz relacional de un

paciente (Sullivan, 1964, 1979) .

De igual manera avances al respecto del aspecto relacional se han elaborado por

la vía de la observación de bebés (Reyes de Polanco, 2000) donde se puede evidenciar

que en el desarrollo de los niños es importante la interacción con un medio adecuado

que permita el desarrollo de las capacidades internas y externas interpersonales y

comunicativas.

En el mismo campo relacional encontramos otro autor cuyos aportes han

permitido el avance de la vertiente relacional. Se trata de Joan Coderch, quien basado

en su extensa práctica clínica ha escrito diferentes obras que han ido aportando a la

configuración

del

campo

conocido

actualmente

como

(Coderch, 2001, 2006, 2010, 2012).

2.1.2. Psicoterapia relacional.

Psicoterapia

Relacional

Se denomina de esta manera, al enfoque de la psicoterapia que toma como base la

concepción del hombre como un ser inmerso en una compleja red de relaciones con

otros seres humanos que tienen un significado importante para él (Bedoya, 2012;

Coderch,

2012)

.

características.

Por

ello

el

encuentro

terapéutico

cumple

con

las

mismas

Como vimos antes, en esa red es donde lo biológico interactúa con lo social. En

ella,

la

comunicación

humana

sirve

de

puente

para

el

encuentro

entre

las

características individuales que pueden llegar a encontrarse y complementarse.

Así la

relación viene a ser una construcción creada por los participantes que llegan a estar

implicados interpersonalmente.

Dicha

relación es

dinámica

y presenta

diferentes

movimientos de cercanía y lejanía (Safran & Muran, 2000).

Para la psicoterapia relacional además, el cambio se produce en el intercambio.

Las nuevas experiencias vividas en el encuentro terapéutico refuerzan o debilitan

esquemas neuronales de relación previos. Esto se verá reflejado en la manera que el

consultante percibe su mundo relacional fuera de la terapia. De esta manera la este tipo

de psicoterapia busca intervenir

sobre las dimensiones cognitivas, emocionales

e

interpersonales del consultante, dentro y fuera de los límites de las sesiones de

encuentro (Ávila Espada. Prólogo en Coderch 2010, pp.12-20.).

Respecto al alcance y aplicabilidad de este modelo psicoterapéutico, podemos

decir que tanto la teoría como la práctica de este tipo de tratamiento, se aplica a todos

los diferentes niveles de intervención clínica. En este punto es pertinente destacar que

la psicoterapia relacional considera el modo de trabajo psicoanalítico como una forma

de psicoterapia con características que lo diferencian de otros modelos dentro del

mismo continuo de intervención (ibíd.).

Teniendo en cuenta que

en la psicoterapia relacional se encuentran dos

personas que se influyen mutuamente y que se comunican a través del lenguaje, las

reglas que se consideran en las interacciones humanas en general aplican para este

entorno particular.

Algunas consecuencias sobre la práctica terapéutica que se desprenden del modelo

son las siguientes:

Cada uno de los participantes toman parte en el intercambio. Se lleva a cabo un

proceso intersubjetivo de experiencia interpersonal.

Cada uno de los participantes revela sus posiciones al respecto de un tema que

se está elaborando. El manejo ético de la información y de las posiciones al

respecto es la guía principal.

En ese intercambio cada uno muestra sus intenciones y responde a las del otro.

La actividad terapéutica resulta del intercambio entre dos seres humanos, si bien

hay diferencias en la simetría, la autenticidad mutua es la base para el trabajo

conjunto.

Por lo anterior, la relación construida entre consultante y terapeuta viene a ser la

unidad básica de investigación en el proceso clínico (Coderch, 2001). En ella se

encuentra la subjetividad de los pacientes y dentro de ella se genera el cambio y las

posibilidades del tratamiento (Coderch, 2012).

Es además la base para todas las

intervenciones y métodos que se deseen implementar en un proceso clínico. De su

establecimiento

y

gestión

dependen

los

resultados

del

(Coderch, 2010; Safran & Muran, 2005).

tratamiento

psicológico

2.1.2.1.

La unidad básica de investigación.

Desde el campo de la psicoterapia relacional, Coderch (2001, 2010, 2012) propone que

el primer elemento a tener en mente cuando se dirige un proceso clínico es la relación.

Constituye el común denominador de las teorías y prácticas que ofrecen algún tipo de

ayuda frente al malestar subjetivo. De esta forma la intervención

se ve

como un

proceso de investigación en sí mismo en el cuál hay que prestar atención a los

componentes de la relación y su desarrollo en las sesiones. Así mismo, hay que tener

en cuenta sus efectos fuera del entorno terapéutico.

Como vemos la línea directiva y la unidad básica del proceso de intervención

psicoterapéutica ha de ser la relación (Coderch, 2001, p. 164-165). Trasladando este

enfoque operativo a la investigación científica tenemos que la relación terapeuta-

paciente funciona como la unidad de investigación en los estudios que pretenden dar

cuenta de programas de atención clínica.

2.1.2.2. La relación, el lenguaje y la conversación.

Las relaciones particulares que los seres humanos establecen entre sí, nacen

de su

capacidad para interactuar. Estas relaciones presentan un funcionamiento dinámico y

se comportan como un sistema.

En dicho funcionamiento, la manera en que los participantes utilizan en lenguaje

para comunicarse ha de ser un campo de estudio fundamental. Al respecto, Coderch

(2001)

en

su

libro

la

relación

paciente

terapeuta,

siguiere

a

los

terapeutas

e

investigadores diseñar nuevos métodos de indagación del proceso clínico que tomen en

cuenta el componente comunicativo. Teniendo en cuenta

además, que la relación en

psicoterapia es antes que todo una relación humana.

Por

ello,

actualmente

se

considera

que

los

psicoterapeutas

y

todos

los

profesionales de la ayuda,

deben estar atentos a los avances de las ciencias del

lenguaje y la comunicación. En estos se encuentran conceptos que explican

las

dinámicas internas de la influencia y la comunicación humana. Esto aplica por extensión

a la situación de la clínica psicológica, que es ante todo una relación humana donde

interactúan ambos participantes.

Además de esto, estudios sobre la filosofía del lenguaje han ampliado el

elemento comunicativo al caracterizar la comunicación verbal no solo como una emisión

sino como un acto intencional (Austin, 1991; Gil, 2001; Searle, 1994).

A través del

análisis de los actos comunicativos se conoce aquello que se dice explícitamente, así

como la manera en que se dice y los resultados de la comunicación.

En este sentido, el estudio de la conversación como actividad comunicativa

típicamente humana (Tusón, 2002), ofrece pistas acerca de la formación en habilidades

interpersonales y de comunicación,

que debe tener un profesional de la ayuda para

conducir un proceso terapéutico (Ortiz, 2002; Wachtel, 1996).

El punto principal al respecto consiste en que la conversación en el proceso de

intervención clínica es un escenario dentro del cual se puede apreciar el desarrollo de la

relación entre el consultante y el terapeuta.

Por ello la comunicación entre paciente y terapeuta grabada en video o en audio

y

posteriormente

transcrita

en

medio

físico

con

fines

tanto

terapéuticos

como

académicos. Constituye el registro de una conversación natural que comprende la

dinámica del mundo social en el que se desarrolla (Lepper, 2009).

2.1.2.3. Pragmática e interacción verbal.

Siguiendo la línea de pensamiento propuesta por la filosofía del lenguaje,

la realidad

que un grupo social comparte, se crea en la interacción.

La interacción social supone

varios elementos que la conforman, dentro de los cuales se destaca

la comunicación

como proceso de intercambio e influencia regido por intenciones (Escandell Vidal, 2005;

Ovejero, 2007) .

Dicho proceso de influencia social se relaciona directamente

con el uso que se

hace del lenguaje en un entorno particular para logran un fin específico. De esta

manera aparece la pragmática como ciencia que estudia el uso del lenguaje en la

comunicación (Escandell Vidal, 1996, pp. 13-14)

De este modo, la pragmática nos permite apreciar como usan los hablantes el

lenguaje para lograr los objetivos que se proponen al comunicar. Esto es hacer cosas

con palabras (Austin, 1991). Como antes, será el aspecto verbal en la conversación, el

que nos ocupe en este trabajo. Al estudiar la conversación durante el

psicológico

podemos

acercarnos

a

esa

intencionalidad

y

a

esa

asesoramiento

forma

de

uso.

Recordemos que todas las interacciones tienen un contexto situacional en el cual

encuentran su forma y sentido porque son fruto del intercambio social (Calsamiglia &

Tusón, 2007; Tusón, 2002) .

Ahora bien, dentro de la pragmática existen teorías que explican diferentes

fenómenos de comunicación en diversos contextos sociales y sobre las cuales se han

trazado varias líneas de investigación (Escandell Vidal, 1996, 2003) . No obstante al

hablar de interacción verbal tocamos el complejo terreno de la teoría de la cortesía

verbal que recoge los elementos del habla en uso y que responde a la necesidad de

conocer cuáles son las dinámicas que rigen el

Fraser, 1990; Haverkate, 1994) .

intercambio social(Bravo & Briz, 2004;

2.2. La pragmalingüística.

Como se introdujo antes, la pragmática

es la ciencia que tiene como objetivo el

estudio de los principios que regulan el uso del lenguaje en la comunicación, es decir,

las condiciones que determinan tanto el empleo de un enunciado concreto en una

situación comunicativa concreta, como su interpretación por parte del destinatario”

(Escandell Vidal, 1996 p.13-14).

De la definición cabe destacar que la interacción se realiza en entornos sociales

concretos, donde se establecen niveles diferentes de intercambio. Dentro de los cuales

los participantes realizan una serie de interpretaciones de las intenciones de los otros.

Así como hacen uso de ciertas estrategias para lograr lo que ellos mismos desean.

Relacionado con este manejo del lenguaje basado en estrategias del lenguaje y niveles

de interacción

social,

encontramos

la

teoría

de

la

cortesía

que

presentamos

a

continuación.

2.2.1. Teoría y modelos de la cortesía 5 .

La teoría de la cortesía se encarga de estudiar la vertiente social del uso del lenguaje.

De esta manera explica cómo las personas interactúan verbalmente para

hacer parte

de un contexto social, así como para conseguir los propios objetivos dentro del entorno.

La cortesía como teoría pragmática no corresponde al material consignado en los libros

de urbanidad y buenas costumbres, aunque en el aspecto práctico algunas estrategias

de la cortesía verbal acompañe a las reglas de buenas costumbres de un entorno

particular (Haverkate, 1994).

Según esto, la cortesía se puede ver como conjunto de normas sociales

al

mismo tiempo que como estrategia conversacional (Escandell Vidal, 1996 p.136-139).

5 María Victoria Escandell Vidal (1996) en el capítulo 8 (p. 145-154) de su libro Introducción a la pragmática presenta un panorama claro y conciso de la cortesía. El presente apartado retoma las definiciones iniciales de dicho capitulo y los complementa con otras autoridades en la materia. Las citaciones específicas se realizan en el lugar correspondiente.

En el primer caso, la cortesía funciona como serie de normas establecidas por

cada sociedad dentro de su territorio de influencia,

que regulan el comportamiento de

sus miembros. Así se establecen categorías de conducta deseadas en contraste con

otras inadecuadas de acuerdo al contexto. Las primeras

obtienen aprobación social y

las segundas el peso de la prohibición. De esta forma los comportamientos y formas

verbales que concuerdan con las normas sociales se consideran corteses. Los que no

concuerdan se considera descorteses.

Por estar construidas en contextos particulares las normas sociales de cortesía

son relativas. Lo que se considera cortés en cierto contexto social puede no serlo en

otro e incluso ser descortés. Con la creación de dichas normas de cortesía las

sociedades logran disminuir la agresividad entre las personas. Especialmente entre los

miembros de un mismo grupo.

En el segundo caso, la cortesía se considera como un conjunto de estrategias

racionales que se utilizan dentro de la conversación (Haverkate, 1994; Zuluaga, 2004).

Por medio de ellas el emisor alcanza el objetivo deseado en relación

con

el

comportamiento de los demás. Sin embargo, la emisión verbal

debe estar construida

de tal forma que se adapte a ambos participantes de la conversación. Por ello se tienen

en cuentan las necesidades del que la emite, como a las características del que la

recibe.

Estas

características

del

receptor

residen

principalmente

en

sus

propios

objetivos y en su posición dentro del contexto social. En este segundo enfoque,

la

cortesía busca proteger la relación interpersonal ya que al ser diferentes los objetivos

de cada participante puede surgir el conflicto.

Unido a lo anterior, el fenómeno de la cortesía se ha estudiado en las últimas

décadas desde diferentes modelos teóricos. Cada una de estas conceptualizaciones

tiene como fin explicar el modelo de intercambio entre los participantes del encuentro

conversacional. A continuación un recuento de las principales líneas.

Herbert Paul Grice (1975) al describir la

lógica de la conversación, presenta el

principio de cooperación. Con este enfatiza la manera en que las personas interactúan

utilizando estrategias racionales de adaptación de las emisiones verbales al tipo de

conversación y al objetivo de la misma. En este concepto Grice se centra en el

adecuado proceso de información más que en la relación interpersonal entre los

participantes. Por ello sugiere que el emisor no debería desviarse de la racionalidad del

intercambio a menos que exista un motivo para ello. El motivo podría ser un factor

relacional donde la dimensión de la cortesía encuentra su razón de ser (Escandell Vidal,

1996; Zuluaga, 2004).

Por

otra

parte,

Robin

Tolmach

Lakoff

(1973,

1977)

propone

reglas

de

adecuación pragmática con el fin de facilitar el intercambio social. En este caso la

autora va más allá de la correcta construcción gramatical de los enunciados y da cuenta

de la relación establecida entre los participantes del intercambio comunicativo. Así, las

frases gramaticalmente correctas que pueden transmitir la información claramente, han

de ser adaptadas según las normas de cortesía que regulan el intercambio social. Esto

demuestra la existencia de la competencia pragmática.

Posteriormente, Geoffrey Neil Leech (1983) establece el

principio de cortesía

como tal. Este privilegia la relación que se crea entre los interlocutores.

De

esta

manera,

expone diferentes tipos de acciones comunicativas dependiendo de cuan

corteses sean. Así, algunos enunciados propiciarán la relación, otros serán neutros

respecto a la misma; algunos serán corteses y mantendrán la relación otros no lo serán

y posibilitarán la ruptura de la misma.

En esa misma época, Bruce Fraser y William Nolen (Fraser & Nolen, 1981) y

Fraser

(Fraser,

1990),

explican

el

fenómeno

mediante

el

concepto

de

contrato

conversacional. De acuerdo a este, un enunciado es cortés si

cumple con las

convenciones explicitas o implícitas del entorno donde se encuentran los participantes.

Cada entorno humano general o particular y cada lengua tiene su repertorio de

estrategias para cumplir dicho contrato (Haverkate, 1994 pp. 16-17).

Finalmente, llegamos al modelo que sistematizan Penélope Brown y Stephen

Levinson (1978, 1987).

Este modelo retoma el concepto de imagen

elaborado por

Erving Goffman en 1967. Para Brown y Levinson la imagen la imagen que las personas

revelan en las interacciones dentro de su grupo, debe ser objeto de reconocimiento y

respeto por ello el proceso de cuidar la propia imagen comienza con el respeto de la del

otro. De esta manera la cortesía viene a ser el conjunto de estrategias por medio de las

cuales los hablantes regulan el intercambio entre su imagen y la de los demás.

Este modelo constituye el intento más estructurado, amplio y difundido de

explicar el fenómeno de la cortesía. Es aplicable a todas las culturas y lenguas

existentes por ello tiene una pretensión de universalidad (Kerbrat-Orecchioni, 2004).

Supone además un modelo complementario al de Grice (1975). De esto se desprende

una explicación clara del proceso de intercambio social e informacional (Bravo & Briz,

2004; Carrasco, 1999; Escandell Vidal, 1996).Aspecto que coincide con los objetivos

del presente estudio.

A continuación se presenta el modelo de Brown y Levinson con más detalle.

2.2.2. Modelo de Brown y Levinson.

En este modelo teórico la cortesía es el trabajo que se realiza sobre las imágenes. Es

decir, todos los procedimientos que permiten proteger tanto la imagen propia como la

de los demás en la relación interpersonal (Brown & Levinson, 1978, 1987; Carrasco,

1999; Goffman, 1967; Kerbrat-Orecchioni, 2004).

Esto trae como consecuencia que dichas relaciones se puedan mantener en un

estado de relativa armonía y estabilidad dentro del cual los deseos propios y los ajenos

encuentren el equilibrio (Escandell Vidal, 1996; Kerbrat-Orecchioni, 2004).

Para llegar a esta concepción de la cortesía,

los autores tomaron como centro

de su explicación la realidad social de la interacción según la explica Goffman (1967).

Para este último, todas las personas tienen una imagen que se proyecta en el mundo

social. Es decir una imagen pública.

Dicha imagen contiene dos partes fundamentales según Brown y Levinson. Cada

imagen tiene asociado un tipo de deseo según su naturaleza 6 . Por un lado están los

elementos que son dignos de ser apreciados y nombrados por los otros. De esta parte

de la imagen nace el deseo de ser reconocido y compartir con los demás. Esta sería la

imagen positiva y los deseos asociados a ella.

Por otro lado, están todos los elementos que son privados y por ello deben ser

protegidos. De esta imagen nace el deseo de ser respetado y de tener libertad.

Es

llamada imagen negativa y aquellos son los deseos asociados a ella. Ambas imágenes

están presentes en los intercambios humanos. Y en cualquier momento pueden estar

en riesgo debido a la posibilidad de conflicto que existe en toda interacción.

Como hemos visto,

en la conversación confluyen los propósitos que plantea

cada persona que participa en el encuentro. Estos propósitos son puestos en común a

través de estrategias de habla. Se hace esto con la finalidad de lograr el cumplimiento

del objetivo deseado. Recordemos así mismo que cada estrategia verbal puede

considerarse un acto de habla (Austin, 1991).

Ahora, en la interacción verbal algunos actos de habla (Searle, 1994)

emitidos

por un interlocutor pueden amenazar la imagen pública del

otro participante. Estos

reciben el nombre de Actos Amenazadores de la Imagen 7 .De esta forma cuando se

encuentran dos propósitos diferentes expresados en un mismo contexto por medio de

una emisión verbal, se puede generar un conflicto entre los participantes.

6 En inglés face y face wants.

7 En inglés face threatening acts (FTAs).

Complementariamente, aparecen en el modelo de Brown y Levinson, toda una

gama de estrategias que permiten suavizar la amenaza de estos actos y disminuir por

lo tanto el potencial de conflicto. Estos suavizadores o mitigadores 8 corresponden a un

amplio número de elementos lingüísticos que en todas las culturas se crearon con este

fin. Dichos elementos pueden ser utilizados por separado o acumulados en una misma

frase (Kerbrat-Orecchioni, 2004). De lo anterior se desprende que las estrategias que

se eligen para gestionar la imagen son producto de lo que llamamos cortesía.

Como existen dos tipos de imagen,

entonces existe una cortesía positiva

encargada de proteger los elementos de aprobación e identidad. Mientras que la

cortesía negativa está dispuesta para preservar los elementos de posesión y libertad,

esto es el territorio según las palabras de Goffman (1967).

2.2.3. Adaptación del modelo de Brown y Levinson.

Ahora bien el modelo de Brown y Levinson ( 1978, 1987) ha sido objeto de críticas que

denuncian una actitud negativa respecto al manejo de las imágenes, puesto que hace

énfasis en el elemento de amenaza constante por parte del medio tanto a la identidad

como al territorio. Así mismo se observa que los términos son algo confusos por su

nivel de abstracción. También se critica el lineamiento occidental en los fundamentos de

una teoría que se propone como universal (Bravo & Briz, 2004; Bravo, 2008; Carrasco,

1999; Escandell Vidal, 1996; Kasper, 1990; Kerbrat-Orecchioni, 2004).

8 En inglés softeners.

Teniendo en mente estas críticas, la lingüista de origen francés, Catherine

Kerbrat-Orecchioni (1992, 1997, 2004) adapta el modelo de Brown y Levinson a fin de

configurar un sistema de cortesía más general que brinde elementos no solamente para

explicar el funcionamiento de la estructura teórica de la cortesía a nivel teórico. Sino

que facilite el proceso de la investigación dentro del campo de la pragmática.

De esta manera los conceptos originales de las imágenes, de los deseos y de los

tipos de cortesía se simplifican y aclaran su significado. Así, el modelo de la cortesía

opera de una manera clara y aplicable a cada contexto donde se desee analizar el

fenómeno. Teniendo en cuenta que el núcleo de la cortesía similar en todos los sitios,

mientras que las formas exteriores varían de un lugar a otro de acuerdo al contexto.

Por ello, Kerbrat-Orecchioni (1992) retoma la crítica acerca de la confusión en el

sentido y las características negativas de los conceptos básicos con el fin de ampliar los

términos y sistematizar el proceso. En primer lugar amplía el concepto de los actos de

habla que se dirigen hacia las imágenes. Así, es natural que existan además de los

aspectos amenazantes, elementos que aumenten, mejoren y agraden a las imágenes

que interactúan. Sobre todo cuando se habla de un modelo en el que para conservar el

equilibrio relacional también hay que cuidar las imágenes del otro.

Como consecuencia de lo anterior, propone los Actos Amenazadores de la

Imagen (FTAs) 9 , así como los

Actos Agradadores de la Imagen 10 (FFAs) 11 . El acento

no está puesto solamente en el riesgo de conflicto sino que se tiene en cuenta la

9 Se prefiere la sigla inglesa por su uso extendido en la literatura.

10 En inglés face flattering acts (FFAs). Kerbrat-Orecchioni (2004 p. 43) comenta otros términos que otros autores utilizan con un sentido similar: acto realzador de la imagen (face enhancing act) y acto dador de imagen (face giving act).

11 Se prefiere la sigla inglesa por su uso extendido en la literatura.

producción de elementos que mejoren la imagen de los demás miembros de la

sociedad.

En segundo lugar, delimita y aclara los términos positivo y negativo. En el uso que

les da Brown y Levinson

(1978, 1987) se aplican de manera indiferenciada a los

conceptos de imagen y cortesía. Lo que genera la citada confusión. Sin embargo la

autora delimita cada uno de los términos dejando claro a qué se refiere con cada uno.

Por ello, la adaptación del modelo funciona básicamente con conceptos sencillos que

tienen un significado específico (Kerbrat-Orecchioni, 1992, 1997, 2004). A continuación

se define cada uno de los elementos:

Para la imagen:

Imagen negativa: Territorios del sí mismo (Goffman, 1967). Corresponde a las reservas y posesiones del ser. Pueden ser objetos físicos o sus representaciones. Además de esto contempla el deseo de respeto y libertad.

o Ejemplo de la imagen negativa: tus libros, tu tiempo, tu agenda diaria, tu ropa, tu influencia, etc.

Imagen positiva: Valoración propia, identidad y elementos del sí mismo. Contempla el deseo de reconocimiento por las acciones y la valoración externa en la interacción. o Ejemplo de la imagen positiva: todo tipo de habilidades, artes, personalidad, gustos, pasatiempos, etc. Se comparten y se ponen en evidencia en la interacción.

Para la cortesía:

- Cortesía negativa: Es abstencionista y mitigadora. Abstencionista, porque evita

realizar un acto que pueda causar conflicto y mitigadora, porque ante la

necesidad de realizar el acto utiliza estrategias para disminuir su potencial

agresivo. Este tipo de cortesía se puede utilizar en relación con la imagen

positiva o negativa.

o Ejemplo de la cortesía negativa pueden ser

la pregunta: “¿Podrías

repetirme nuevamente la justificación?, creo que deberíamos hacer el

proyecto de otra forma” (cortesía negativa orientada a la imagen positiva

al mitigar un desacuerdo)

- Cortesía positiva: Es produccionista. Se encarga de producir actos de habla que

mejoren la imagen (positiva o negativa) del interlocutor.

o Ejemplo de cortesía positiva orientada a la imagen negativa, puede ser el

dar un regalo: “Te doy este bolígrafo porque pienso que se verá muy bien

en tu colección”.

En este punto de vista de la cortesía podemos agregar que en el modelo

reformulado por la autora tanto la cortesía positiva como la negativa tienen el mismo

valor. Así Kerbrat-Orecchioni (1997) establece:

“Being polite in interaction mean producing FEAs 12 as much as softening the expression of FTAs”. (p. 15)

[“Ser cortes en la interacción significa producir actos que realcen la imagen, así como mitigar la expresión de aquellos actos que la amenazan”]

Consecuencias:

Como fruto de la aclaración de los términos imagen y cortesía en sus divisiones

negativa y positiva. Tenemos las siguientes combinaciones posibles que constituyen el

sistema de la cortesía (Kerbrat-Orecchioni, 1992):

- Cortesía positiva orientada a la imagen positiva: Un halago, un cumplido son

ejemplos de este sistema.

- Cortesía positiva orientada a la imagen negativa: Como ejemplo puede decirse

que el dar un regalo produce un acto y aumenta el territorio.

- Cortesía negativa orientada a la imagen positiva: Cuando se suavizan o se evitan

los desacuerdos vemos ejemplos de esta combinación.

- Cortesía negativa orientada a la imagen negativa: Cuando se suavizan o se

evitan las críticas hacia los demás estamos aplicando una estrategia de cortesía

negativa orientada hacia la identidad de los otros.

Por último se destaca que el modelo adaptado que ofrece

Kerbrat-Orecchioni

supone un nuevo panorama tanto para la cortesía como para la descortesía. En donde

12 En este texto (Kerbrat-Orecchioni, 1997) la autora utiliza el término acto realzador de la imagen ( face enhancing act, FEA).