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Moni Miry GPE Mary Liillyana Julyerr florbarbero Valentine Rose Ivy Walker Jeyly Carstairs Annie
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Moni

Moni Miry GPE Mary Liillyana Julyerr florbarbero Valentine Rose Ivy Walker Jeyly Carstairs Annie

Miry GPE

Mary

Liillyana

Julyerr

florbarbero

Valentine Rose

Ivy Walker

Jeyly Carstairs

Annie D

Snow Q

Marie.Ang

Mary Haynes

Jasiel Odair

Mel Markham

*~ Vero ~*

Eli Hart

Adriana Tate

Alexa Colton

Kells

Val_17

evanescita

Sofía Belikov

Alysse Volkov

Vani

Vanessa Farrow

perpi27

Jessy

Alysse Volkov Vani Vanessa Farrow perpi27 Jessy 3 Vanessa Farrow Clara Markov Miry GPE Dey

3

Vanessa Farrow

Clara Markov

Miry GPE

Dey Kastély

Alexa Colton

Karool Shaw

Alysse Volkov

Sofía Belikov

Meliizza Melii Jasiel Odair Mel Markham Alessa Masllentyle Itxi Marie.Ang Juli

Meliizza Melii Jasiel Odair Mel Markham Alessa Masllentyle Itxi Marie.Ang Juli
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Sofía Belikov Meliizza Melii Jasiel Odair Mel Markham Alessa Masllentyle Itxi Marie.Ang Juli Vanessa Farrow Yessy

Vanessa Farrow

Sofía Belikov Meliizza Melii Jasiel Odair Mel Markham Alessa Masllentyle Itxi Marie.Ang Juli Vanessa Farrow Yessy

Yessy

Sinopsis Capítulo 21 Capítulo 1 Capítulo 22 Capítulo 2 Capítulo 23 Capítulo 3 Capítulo 24

Sinopsis

Capítulo 21

Capítulo 1

Capítulo 22

Capítulo 2

Capítulo 23

Capítulo 3

Capítulo 24

Capítulo 4

Capítulo 25

Capítulo 5

Capítulo 26

Capítulo 6

Capítulo 27

Capítulo 7

Capítulo 28

Capítulo 8

Capítulo 29

Capítulo 9

Capítulo 30

Capítulo 10

Capítulo 31

Capítulo 11

Capítulo 32

Capítulo 12

Capítulo 33

Capítulo 13

Capítulo 34

Capítulo 14

Agradecimientos

Capítulo 15

Sobre el autor

Capítulo 16

Capítulo 17

Capítulo 18

Capítulo 19

Capítulo 20

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En esta continuación de Clipped Wings, la emocional historia de amor continúa entre Hayden y

En esta continuación de Clipped Wings, la emocional historia de amor continúa entre Hayden y Tenley; dos personas jóvenes que desesperadamente quieren amar y ser amados pero tienen miedo de dejar ir completamente sus pasados.

Como consecuencia de perder a Tenley Page, el tumultuoso pasado del tatuador Hayden Stryker lo está atormentando. Acosado por pesadillas sobre el asesinato de sus padres, Hayden llega de nuevo hasta Tenley. Huyendo del hombre al que no cree merecer, Tenley finalmente deja que su culpa descanse. A pesar de su intensa atracción física, Hayden y Tenley luchan por reparar su frágil conexión emocional. Mientras Hayden se acerca a la verdad, debe encontrar una manera de conciliar la culpa sobre la muerte de sus padres con el fin de conservar a la mujer que finalmente quebró su armadura, y encontró un camino hacia su corazón.

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Traducido por Miry GPE Corregido por Itxi A las seis y veintitrés de la mañana,
Traducido por Miry GPE Corregido por Itxi A las seis y veintitrés de la mañana,

Traducido por Miry GPE Corregido por Itxi

A las seis y veintitrés de la mañana, la puerta principal se abrió en el piso de abajo y el sistema de seguridad dejó escapar un pitido, señalando la llegada de Trey. Contuve mi respiración mientras escuchaba el sonido del código siendo presionado, luego un pitido de aviso, seguido por la furiosa maldición de Trey.

Anoche cambié el código de seguridad por séptima vez en varios días. Empecé a hacerlo después de despertarme con él de pie junto a mi cama, acusándome terriblemente por el tatuaje en mi espalda. El abuso verbal de mi casi cuñado no era una buena manera de despertar. Ya que frustró mis intentos de cambiar la cerradura, hice que el sistema de alarma fuera la pesadilla de su existencia.

Dijo una serie de nuevas frases creativas describiendo exactamente lo que pensaba de mí; sabía que la alarma sonaría fuertemente en cualquier momento. Alcancé mi iPhone, me puse los auriculares y me desplacé por la lista de reproducción que creé para este espectáculo de fenómenos. Rock pesado llenó mis oídos mientras la alarma se encendió en modo de pánico total.

Al poco tiempo comenzó a golpear a mi puerta. Tomé el control remoto de mi mesa de noche, encendí el sonido envolvente conectado a la televisión de pantalla plana y puse un ritmo tecno, luego entré a mi cuarto de baño a ducharme. Trey odiaba el tecno.

El golpeteo había terminado para cuando terminé de ducharme y vestirme. Con practicado sigilo, giré en silencio el seguro de la puerta de mi habitación. La abrí apenas un poco, y eché un vistazo. Sin Trey, pero eso no quería decir que se hubiera ido. Había esperado durante horas antes; su persistencia no conocía límites.

Justo afuera de la puerta se hallaba una pila de papeles y una pluma para que cediera la propiedad. Se presentaba cada mañana sin falta, pero en la

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última semana su táctica se modificó ligeramente. Ocasionalmente dejaba los papeles y me tendía una emboscada más tarde en el día o en la noche. El último par de días, me esperó hasta que salí.

Mi respuesta nunca cambiaba. Siempre rompí los papeles y los vi caer

como pesados copos de nieve en el suelo. Su destrucción se convirtió en un ritual que disfrutaba.

Me encontraba a punto de destruir los que dejó para mí esta mañana, cuando noté que no eran los documentos habituales. La pila era más delgada. Hojeé las páginas, frunciendo el ceño mientras absorbía el contenido. La última página contenía mi firma descuidada. Basándome en lo que leí, le firmé un poder notarial a Trey.

No tenía ningún recuerdo de haber leído este documento, mucho menos

de firmarlo. De acuerdo a la fecha, se redactó y legalizó dos meses después del accidente. Fui dada de alta del hospital en ese momento, pero no estuve en condiciones de cuidar de mí misma, y Trey se encargó de mi medicación. Ahora

entendí el por qué.

¡Trey! Apreté los documentos en mi puño y corrí escaleras abajo.

Se encontraba sentado en la isla de la cocina, escribiendo en su portátil con un café a su lado. Como si se tratara de su casa y no la mía. Le cerré el portátil sobre sus manos.

¿Qué demonios te pasa? Se puso de pie, su silla cayó hacia atrás. El ruido metálico resonó en el espacio abierto.

¿Qué me pasa? Golpeé con los papeles su pecho. ¿Qué pasa contigo? ¿Crees que me puedes intimidar para que te ceda la casa?

Agarró mis muñecas para que dejara de atacarlo. Sus labios se curvaron. Tengo un poder notarial. Puedo tomarlo todo si quiero.

¿Te has vuelto loco? ¿De verdad crees que esto va a funcionar? Ni siquiera estaba lúcida cuando firmé esto. Luché contra él, los huesos de mis muñecas dolieron terriblemente cuando su agarre se hizo más fuerte.

Cede la casa y eso no será un problema.

No a ti, y ¡especialmente no ahora! escupí.

¡Cede la maldita casa, carajo! rugió.

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¿Por qué estás tan decidido a obligarme a hacer esto? respondí gritando.

¡Porque la finca es inútil para mí hasta que tenga posesión de esta casa!

Soltó mis muñecas y se giró tambaleándose por la cocina, su cuerpo delgado pero fuerte, se sacudía mientras trataba de controlarse. Trey nunca

antes perdió el control. Froté mis muñecas, las marcas rojas arruinaban la piel en donde me sostuvo con demasiada fuerza. Sus fosas nasales ensanchadas, sus ojos ardiendo con odio. Tomó una respiración profunda y se ajustó la corbata.

Hay cinco casas en la propiedad; ¿por qué necesitas ésta? pregunté, no entendía su motivación. Aunque con él, la lógica no se aplicaba.

¿Realmente eres tan estúpida? No puedo vender la finca a menos que sea dueño de todas las casas.

—Pero en el testamento de tus padres…

¡El testamento ya no importa! Mis padres están muertos, gracias a tus brillantes planes de boda, así que lo que ellos querían es irrelevante.

La culpa me golpeó como una bala en el corazón. Eso no es justo.

¿No te gusta la verdad? ¿Es demasiado para ti de manejar? ¿Debo conseguirte una pastilla?

Suficiente. Levanté mi mano.

Nunca podría vivir en esta casa no cuando simbolizaba todo lo que podría haber sido, pero nunca sería. No podía soportar la idea de que su familia se quedara sin ella. Especialmente cuando él tenía tantos parientes cercanos que no dejarían pasar la oportunidad de llamar a la finca su hogar si se lo pudieran permitir. La propiedad ha estado en su familia por generaciones.

Incluso si cediera esta casa, tus tíos todavía son dueños de la casa de verano, ¿no? pregunté.

Mis tíos venderán.

¿Cómo puedes estar tan seguro?

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Porque todos tienen un precio. Simplemente no estoy seguro de cuál es el tuyo. Quiero decir, permaneciste con Connor incluso después de que folló a la mitad de la población femenina de Cornell mientras estuvieron en su pequeño descanso, o como sea que lo llamaron se burló. Y luego saltaste totalmente sobre esa jodida proposición. Así que tal vez el dinero es más importante para ti de lo que dices. Has estado más que dispuesta a renunciar a tu amor propio estos días, por lo que atestigüé en Chicago. ¿Qué pasa si doblo la oferta? ¿La tomarías entonces?

Cualquier mínima empatía que podía tener por Trey se disolvió. Connor no fue perfecto, y tampoco lo fue nuestra relación, pero lo que Trey alegaba sonaba a otro de sus trucos para herirme. Cierto o no, no necesitaba esa mancha en los recuerdos de Connor.

¿Por qué tienes que ser tan cruel?

La sonrisa de Trey era maliciosa. Eres el único obstáculo que se interpone en mi camino, y haré cualquier cosa en mi poder para conseguir lo que necesito. Si no firmas la cesión, la tomaré. La petición era una cortesía, pero veo que te encuentras demasiado ensimismada para entender eso. Como siempre.

Levanté los papeles arrugados, fortaleciendo mi resolución. Esto no es válido.

Veremos eso.

Levantó la silla volcada y recogió la chaqueta de su traje. Guardó el portátil en su maletín, pero antes de cerrarlo sacó otra serie de papeles. Estos los reconocí.

Dejaré estos para ti, ¿de acuerdo? En caso de que cambies esa pequeña mente tuya. Con eso, dio la vuelta y salió por la puerta.

Tan pronto como el coche de Trey desapareció por la curva del camino de entrada, me dejé caer en una de las sillas. Sus palabras eran como astillas que se clavaban profundamente en mi piel.

Mi relación con Connor siempre fue difícil. Era mayor que yo por varios años, y tenía algunas expectativas poco realistas, en su mayoría anticuadas nociones de decoro. En retrospectiva, fue todo sobre guardar las apariencias. Si nos hubiéramos casado, habría tenido que equilibrar eso toda mi vida. Todos mis “pequeños caprichos”, como los llamó Connor, habrían sido dejados de lado o cambiado hacia cosas más aceptables. O esconderlos debajo de la ropa o cabello, como hice con mi pequeño tatuaje y los piercings en mis orejas.

Connor estuvo en la otra mitad del país durante años, y volvía a Minnesota durante los meses de verano y días festivos. Cuando empezamos a salir, volaba de regreso, más seguido. Pero la distancia tensó la relación, y en mi último semestre de la universidad, tenía que hacer demasiados malabares. Tenía que concentrarme en la escuela, sin suspirar por un novio lejano. Así que le di un respiro. El cual duró ocho semanas. Nunca le pregunté sobre ese lapso de tiempo. Me pareció que no era necesario saber, porque poco después me pidió matrimonio.

Desafortunadamente, esa pequeña observación de Trey sacó a relucir otras preocupaciones que no tenían nada que ver con Connor. Una imagen de Hayden con Sienna sobre él vino a mi cabeza. El pensamiento hizo que mi estómago se revolviera. No podía soportar la idea de él con nadie más que conmigo. Lo cual no era justo, porque yo lo dejé, y no al revés.

Si volvía con ella en mi ausencia, no tenía a nadie a quien culpar más que a mí misma. Dos semanas eran suficientes para que ella encontrara una manera de hundir sus garras de nuevo en él, sobre todo por la forma en que dejé las

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cosas. Hizo que la urgencia de atar los cabos sueltos fuera más apremiante. Lo extrañaba tanto que era una distracción constante y dolorosa.

Alisé los papeles del poder notarial sobre el mostrador. A diferencia de ordenar los efectos personales de Connor o la gestión de los aspectos financieros de la resolución, esto no era algo que pudiera manejar por mi cuenta. Tomé mi bolso y los documentos, y me dirigí a la cochera.

Conducir por el camino familiar a Minneapolis no tomó mucho tiempo, y pronto llegué a Abogados Williams y Williams. Debí llamar antes, pero Frank Williams era un viejo amigo de mi padre. Estaba segura de que me vería, incluso sin cita.

El viaje en ascensor hasta el piso doce duró una eternidad. El espacio confinado me inquietó; no había estado en la oficina de Frank desde que firmé los papeles sobre la liquidación de la compañía aérea y el testamento de mis padres.

La recepcionista lució sorprendida cuando entré. ¡Tenley!

Hola, Catherine. Me temo que no tengo una cita, pero esperaré felizmente si Frank está disponible.

¿Está todo bien? ¿Hay un problema con el acuerdo?

Se trata de la finca de verano de Connor. Tengo

algunas preguntas.

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Vuelvo enseguida. Fue por el pasillo hasta la oficina de Frank, y menos de un minuto después, él apareció con Catherine siguiéndolo.

¡Tenley! Es tan bueno verte. Aunque sonrió, vi su preocupación mientras me sostuvo en un abrazo paternal. Le devolví el abrazo. ¿Cómo te trata Chicago?

Estoy tomando un breve descanso. Hay algunas cosas que necesitan mi atención aquí.

¿Por qué no vienes a mi oficina? Así podemos hablar. Miró a Catherine. ¿Puedes reprogramar esa reunión para almorzar?

Por supuesto.

Te haré saber si tenemos que reorganizar algo más esta tarde dijo Frank, y me llevó a su oficina.

Una vez que las puertas fueron cerradas, lo puse al tanto entregándole los documentos. Frank levantó las gafas bifocales que colgaban de su cuello, su ceño profundamente fruncido mientras examinaba las páginas.

¿Por qué no he visto esto antes? preguntó.

Acabo de enterarme de eso esta mañana. Vine directamente a ti. ¿Trey tiene razón? ¿Puede tomarlo todo? La propiedad y el valor atribuido no me

preocupaba. Era el que me arrancaran el control, la probable pérdida de algo más era muy difícil de manejar.

¿Esta es tu firma? Pasó a la página final de nuevo y se giró hacia mí.

Sí, pero acababa de ser dada de alta del hospital y me encontraba bajo una gran cantidad de medicamentos. No recuerdo haber firmado eso.

—Ese hijo de… —Frank negó con la cabeza. Puede ser inhabilitado por

esto.

¿Hay algo que podamos hacer?

Necesitaré un par de días, pero estoy seguro de que puedo tener esto rescindido. Deberíamos llevarlo a los tribunales… pero tengo el presentimiento de que no estarás interesada en tomar esa ruta.

No tengo la energía para llevarlo a los tribunales. Sólo quiero asegurarme de que no tenga ningún poder sobre mí, y que no se quede con la casa. Quiero dejar esto atrás, así puedo seguir adelante.

Si eso es lo que prefieres. Ahora, Catherine dijo algo sobre la finca de Connor. ¿Hay más a lo que necesitamos hacer frente?

Sí. Saqué una copia de los papeles de Trey para la transferencia de la propiedad y la compensación monetaria propuesta.

Había cambiado mucho desde que firmé los papeles para la resolución. Me estuve ahogando en la culpa por aceptar una compensación económica por las abrumadoras pérdidas emocionales. Durante el año pasado creí que la pérdida fue el resultado directo de mi egoísmo. Trey había jugado en base a eso, pero finalmente entendí que lo que sucedió fue más allá del control de alguien. No le permitiría usarlo más contra mí.

Cuatro días más tarde, me encontraba de regreso en la oficina de Frank con Weston, el primo de Connor.

Frank fue capaz de anular el poder notarial. También descubrió información sobre una propuesta reciente por la finca Hoffman, la cual se extendía a más de cuarenta mil metros cuadrados con cinco casas. Trey solicitó al ayuntamiento una zonificación comercial y demolición.

Mi casa y su parcela de ocho mil metros cuadrados de tierra, era un regalo de los padres de Connor, que sería para nosotros una vez que estuviéramos casados. Se suponía que íbamos a mudarnos en cuando volviéramos de Hawái; excepto que eso no ocurrió.

Me encontraba muy sorprendida cuando me enteré que la propiedad fue dejada para mí. Trey quedó lívido, sobre todo porque Connor, quien se especializó en derecho inmobiliario, lo dejó sin lagunas legales para quitármela.

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Mientras sus planes para la propiedad eran desconocidos, algunas de las casas, si no es que todas ellas, corrían el riesgo de ser derribadas. Eso no era aceptable.

En la elaboración del nuevo acuerdo de transferencia de la propiedad, Frank incluyó una cláusula que estipulaba que la casa y ocho mil metros cuadrados permanecerían bajo el reglamento de zonificación residencial. Y ya que la casa se encontraba justo en el medio de la finca, eso frenaba los planes de Trey.

Pluma en mano, Weston me miró. ¿Estás segura de esto?

Absolutamente. Connor hubiera querido mantener la finca en la familia. La familia de Weston también obtuvo la mitad de la escritura de la casa de verano. Una vez que mi casa fuera cedida, Trey estaría efectivamente jodido.

Weston y Connor fueron cercanos mientras crecían. Weston casi fue a la boda, pero no pudo despejar su agenda. Estuvo gravemente decepcionado, pero ahora me alegraba por esa pequeña misericordia.

Con una respetuosa inclinación de cabeza, se inclinó sobre los papeles, firmando en cada una de las fichas amarillas. Cuando su firma fue garabateada en la última página, dejó la pluma.

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¿Eso es todo? pregunté a Frank. ¿La casa es de Weston?

Eso es todo. Las llaves serán entregadas mañana por la tarde a las

cinco.

Eso me daría tiempo suficiente para empacar el resto de los efectos personales de Connor en cajas, enviarlos a la caridad y hacer mis maletas. La tensión de las últimas semanas se drenó fuera de mí. El poder notarial fue invertido. La casa no era responsabilidad mía; pertenecía a alguien que se la merecía. No quise nada de dinero por ella, pero Weston insistió. Frank me aseguró que podríamos establecer un fondo fiduciario. La casa de mis padres era lo único que quedaba ahora. Todavía no estaba dispuesta a desprenderme de eso.

Weston me envolvió en un abrazo. Gracias por hacer esto por Connor. Sé que debió ser difícil para ti desprenderte de esto.

Era más bien un alivio, sobre todo sabiendo que la casa se hallaba a salvo ahora. Lo siento, tendrás que lidiar con Trey.

Se rio. No te preocupes por eso. He tratado con él toda mi vida. Es hora de que alguien lo ponga en su lugar.

Después de dejar la oficina de Frank, fui a casa de mis padres. A pesar de mis visitas diarias, no avancé mucho en la limpieza de la casa de mi infancia. La

tristeza ensombreció la calidez del entorno familiar. Estar en la casa sin mi familia, dolía; se convirtió en un mausoleo en lugar de un hogar.

Di vueltas por la casa, deteniéndome en los tesoros familiares,

empacando cosas que me sentí obligada a llevar conmigo. Casi podía ver a mis padres en la sala de estar, acurrucándose en el sofá viendo la televisión. Extrañaba el seco sentido del humor de mi padre y la calidez de mi madre. Extrañaba las cenas de verano en el patio trasero, las noches de películas los viernes, los viajes de campamento en la lluvia. Extrañaba la vida que tenía antes de que se derrumbara.

Sin embargo, comprendí que incluso si pudiera tener todo de regreso,

nunca sería lo mismo. Yo era una persona diferente ahora. Ya no podía vivir en el capullo protector de mi existencia previa; había visto demasiado. El trauma provocó mi metamorfosis.

Me detuve en la puerta de mi habitación. El edredón negro combinaba

perfectamente con los carteles de bandas y las impresiones enmarcadas de Escher y Dalí. Mis padres siempre me permitieron la libertad creativa. Tal vez creyeron que sería una salida suficiente para mis tendencias rebeldes, pero no fue así. Mi mamá discutió conmigo por los piercings mientras ellos se esparcían por la concha de mi oreja. Cuando mencioné la posibilidad de un tatuaje, me dieron una conferencia sobre el tipo de imagen que debería querer proyectar.

Cuando Connor hizo eco de sus sentimientos, salí y me hice uno de todos modos. Cuando se enojó, tomé represalias tiñéndome el cabello de rojo amapola justo antes de un gran evento familiar. No se me permitió salir en las fotos, pero me colé en la parte de atrás de todas formas.

Siempre monté a horcajadas sobre la línea; muchos de mis intereses eran inaceptables en mi esfera social. Así que los fomenté a través de los temas que elegí estudiar.

Hasta Hayden.

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Crucé la habitación y pasé los dedos sobre la colcha. ¿Qué pensaría Hayden sobre mi dormitorio adolescente? ¿Qué habrían pensado mis padres de él? ¿Habrían podido ser capaces de ver más allá del exterior no convencional? Quería creer que podrían.

Podrían haberlo visto como una fase pasajera, algo para probar y eventualmente dejarlo pasar. Tal vez antes del accidente podría haber considerado a Hayden como un experimento en la desviación, pero lo dudaba. Todavía me habría sentido atraída hacia él. Pero no habría tenido el valor de actuar sobre esa atracción. Su encanto hubiera sido eclipsado por mi deseo de encajar en un molde imposible. Mi pérdida lo hizo accesible de una manera que de otra forma no habría podido ser. Hayden entendió mi impulso por lo diferencia.

Su tranquilidad, su modesta inteligencia y su percepción única del mundo me mantenían intrigada. Más allá de eso, nuestra conexión física superaba la mera necesidad. Desde el primer momento, el sexo con Hayden fue trascendental. Nunca experimenté algo así antes de él.

Extrañaba nuestra conexión física. Extrañaba su sabor, el tacto de su piel, las interminables líneas de tatuaje cubriendo su cuerpo. Lo quería de regreso; pero tenía que ser digna de él primero.

Moviéndome por mi antigua habitación, quité los carteles de la pared y los enrollé, tiré algunas baratijas que no podía dejar atrás en una caja, y luego bajé las escaleras y cerré con llave. La próxima vez que viniera a Arden Hills, sería después de decidir qué hacer con la casa. Con cada pieza adicional de mi pasado que liberaba, me sentía más capaz de abrazar mi futuro.

Al alejarme, decidí hacer la única cosa que evité desde mi regreso. Me

detuve en un invernadero y compré plantas de nochebuena. No durarían mucho en este tiempo, pero quería dejar algo hermoso detrás. Mientras entraba en el Cementerio Hillside, sentí una punzada de culpa por no hacer esto antes. El funeral fue horrible, sin sanación, lo que contribuyó a que evitara el cementerio.

Intentar entender por qué el accidente me quitó tanto, no tenía sentido. Al internalizar ese dolor, le permitía hacerse cargo de mi vida, pero no podía más. No si quería ir de nuevo a Chicago, a Hayden. Tuve que volver a Arden Hills para finalmente darme cuenta de que la tragedia no fue un castigo por mis transgresiones.

En el cementerio, visité a todos: a los amigos que perdí, los padres de

Connor, las míos. Pasé mucho tiempo en la tumba de mi madre, contándole sobre Chicago. Le dije lo mucho que odiaba a mi consejero y de cómo no estaba segura de sí podría manejar sus expectativas poco realistas, sus demandas siempre cambiantes y su interés no deseado en mí. Le hablé de mi trabajo en Serendipity y de los amigos que hice; lo mucho que le hubieran gustado a pesar de que eran diferentes. Y le conté sobre el tatuaje y el artista que cambió mi mundo, y que quería estar con él, a pesar de tener miedo.

A Connor lo guardé para el final. Escamas suaves comenzaron a

arremolinarse alrededor de mí mientras colocaba la nochebuena blanca junto a su lápida. Me senté en el césped, haciendo caso omiso del frío húmedo.

Le robaron la vida tan temprano. Tracé su nombre en la piedra, seguido

de su fecha de nacimiento y la de su muerte. Él fue una constante en mi vida; crecí con él. El verano antes de que yo empezara la universidad, las cosas cambiaron entre nosotros. Me miraba de forma diferente. Me trataba diferente.

Salir fue una progresión natural. Al principio nos mantuvimos en secreto. El secreto fue parte de la atracción: andar a escondidas, las sesiones de

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besos frenéticas cuando nos encontrábamos solos. Me gustó la rebelión de todo eso, que era mayor, que su atracción por mí lo hizo imprudente, y que ejercí ese tipo de poder sobre él.

En el frío, en la tranquilidad del cementerio lamenté mi antigua vida, finalmente dejándome llorar por Connor, nuestras familias y nuestros amigos de una manera que no pude antes. Sin embargo, la culpa y el dolor brotó de mí en ríos de lágrimas, tenía una paz que nunca había sentido antes. Siempre amé a Connor, pero se fue. Era momento de dejarlo ir.

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Traducido por Ivy Walker & Julyerr Corregido por Vanessa Farrow Unos cuantos días, una semana,
Traducido por Ivy Walker & Julyerr Corregido por Vanessa Farrow Unos cuantos días, una semana,

Traducido por Ivy Walker & Julyerr Corregido por Vanessa Farrow

Unos cuantos días, una semana, un poco más. Todo el mundo me dijo que necesitaba tiempo. Su silencio me dijo que necesitaba tiempo.

A la mierda el tiempo.

El tiempo pasó y pasó. Un interminable ciclo de dormir, despertar, soportar la agonía, y repetir. Odiaba jodidamente el tiempo.

Tenley había estado ausente durante tres semanas. Todos los días sin ella eran de privación sensorial, prolongada y tortuosa de principio a fin. La primera semana, la llamé todos los días. Su teléfono siempre fue al buzón de voz. Nunca devolvió la llamada. Dejé de llamar porque apestaba saber que había sido descartado tan fácilmente.

Recuerdos de ella se encontraban por todas partes: en casa, el trabajo, Serendipity. No podía escapar. Así que al menos entendí por qué llegó a Chicago en primer lugar: para alejarse de los recuerdos incesantes. Sin embargo, no podía entender lo que la obligó a volver. Podía huir de mí todo lo que quisiera, pero volver al lugar del que huyó no tenía mucho sentido. A menos que estuviera buscando encadenarse a sí misma a la culpa de nuevo. Era fácil negarse la posibilidad de un futuro cuando había dejado que el pasado la arrastrara hacia abajo. Lo sabía. Hice eso durante años hasta que Tenley llegó. Hubo un suave golpe en la puerta de la sala de tatuajes. Lisa estaba comprobándome de nuevo.

Inked Armor se hallaba cerrado, pero las últimas tres semanas había pasado la mayor parte de mi tiempo libre en la tienda o el apartamento vacío de Tenley. Estar solo en mi apartamento era insoportable. Al menos en la tienda podía fingir que las cosas no estaban de mierda. Indicios de su presencia aún acechaban como sombras, pero no en la misma forma que en su apartamento o mi apartamento. Era deprimente como el infierno. De todos modos, fui a su apartamento todos los días, aunque sólo fuera para comprobar brevemente sus cosas. En los días peores, me quedaba durante horas y me empapaba en el dolor de estar allí sin ella.

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Lisa asomó la cabeza por la puerta. Hola, traté de llamarte.

Lo siento, mi teléfono debe estar apagado.

Tomé un bolígrafo rojo oscuro y llené algo de color en mi dibujo. No era el tono adecuado. El diseño arruinado, lo coloqué en la carpeta junto con los demás y tomé otra hoja de papel.

Cassie nos espera en una hora. ¿Por qué no dejas eso y tomas un aventón conmigo y Jamie?

Sí, sobre eso. No creo que vaya a ir.

Después de que los dejé en Acción de Gracias, Cassie le dio por invitar al equipo de Inked Armor durante los domingos. Al principio me negué, porque alguien tenía que estar en la tienda. Entonces Lisa cambió las horas, así que no abriríamos los domingos. Nadie me consultó. Ya que Chris y Jamie eran socios, y ambos estuvieron de acuerdo, mayoría gana, lo logró así. Lisa mencionó el ritmo más lento por el invierno como razón cuando le peleé la decisión. No era estúpido. Forzar la interacción social no funcionaría. Tenley era lo único que podría mejorar las cosas, y no me hablaba, así que estaba jodido. Lisa agarró la silla con ruedas y se sentó, rodando hacia el lado opuesto de la mesa. LG dio un atontado maullido ante el disturbio. Se quedaba sola en mi apartamento, así que cuando venía a la tienda durante horas extras para alejarme de la nada, la traía conmigo. También iba conmigo para checar el apartamento de Tenley.

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No te puedes perder la cena esta vez dijo Lisa.

Quiero terminar con esto.

Puse la nueva hoja de papel sobre el contorno y empecé a trazar el diseño de nuevo. Una vez perfeccionado el esquema de color, planeaba persuadir a Chris para ponerlo en mi piel. Hubiera preferido a Jamie para hacer la pieza porque era un retrato, no tribal, pero ya había dicho que no. Así que tenía a Chris, pero podía hacerlo cambiar de opinión. No tenía espacio libre en mis brazos para ello, a menos que cubriera un viejo tatuaje. Estaba considerando seriamente la posibilidad de hacerlo porque quería mostrar la pieza. La perspectiva de un nuevo tatuaje me hizo sentir mejor.

Lisa puso su mano sobre la mía. Me aparté, el contacto físico intolerable.

¿Por qué no te tomas un descanso? El arte estará aquí cuando regreses.

Prefiero que no. Podía sentir sus ojos en mí, evaluándome.

Probablemente

necesitaba

una

afeitarme, pero eso tomaba esfuerzo.

ducha

y

definitivamente

necesitaba

¿Cuánto tiempo llevas aquí? ¿Fuiste a casa anoche?

Sí. Era la verdad.

¿Dormiste?

Durante unas horas.

Desde que Tenley se fue, el sueño había sido elusivo. Tenía tres, tal vez cuatro horas antes de que comenzaran las pesadillas. A veces eran mis padres, pero sobre todo la mayoría eran sobre Tenley. En la más frecuente se encontraba vestida de satén color crema, una pequeña mancha roja estropeando la tela entre sus pechos. La mancha propagándose, convirtiendo lo crema en una sombra brillante de color rojo. En el sueño, nunca podía llegar a ella. Atascado en la puerta, miraba sin poder hacer nada mientras la vida era drenada de ella. Con el tiempo la piel se ponía del color que el satén había sido.

Nunca podía volver a dormir. Las pesadillas eran demasiado reales. Después de la primera llamé al celular de Tenley en el medio de la noche. No dejé un mensaje, sino como un perdedor llamé varias veces, sólo para escuchar su voz grabada.

Creo que deberías venir presionó Lisa.

No soy muy buena compañía en este momento, y no quiero dejar a LG sola. Mi pie rebotaba en el suelo mientras esperaba a que Lisa me dejara en paz.

Sé que la extrañas, pero cerrarte a todo el mundo no ayudará.

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Dejé el lápiz y cerré los ojos. Lisa no cedería. No me siento bien para ir, ¿puedes parar?

Sobresaltada, LG clavó las uñas en mi pierna.

Está bien. Si esa es la manera en que lo deseas. Lisa salió disparada de su silla y se acercó al escritorio. Recogió a LG de mi regazo y se dirigió hacia la puerta.

¿Qué demonios estás haciendo? Me levanté muy rápido y tuve un mareo instantáneo, obligándome a volver a sentarme.

Ir con Cassie. Nos vemos más tarde.

Lo intenté de nuevo. Esta vez me las arreglé para mantenerme en pie a pesar del mareo.

Dame a LG.

No.

¡Dame mi maldita gata! grité. Era completamente irracional estar tan molesto. Lisa no huiría con ella, pero lo racional y yo no nos habíamos visto mucho últimamente.

Lisa acunó a LG suavemente contra su pecho, acariciando su piel esponjada. No hasta que aceptes ir con Cassie.

¿Vas a chantajearme para ir a la cena?

Entiendo que es difícil, Hayden, pero lo que estás haciendo en este momento no la traerá a casa. Cassie está muy preocupada por ti. Estoy preocupada por ti. Todos estamos preocupados por ti. No le estás haciendo frente.

Estoy haciéndole frente muy bien.

¿En serio? Porque la última vez que lo comprobé, el aislamiento y la falta de higiene personal son dos muy buenos indicadores de que alguien no lo hace.

¿Podemos no hacer esto ahora? Es demasiado difícil. Es sólo que no

Cólera salió de mí, sustituida por el vacío consumidor que sentía desde

que Tenley se fue.

Lisa se apartó de la puerta. Vamos a ir a tu casa para que puedas ducharte; tal vez incluso deshacerte de la barba hipster que tienes. Luego nos dirigiremos con Cassie.

Suspiré, demasiado cansado para luchar. Está bien.

LG saltó de los brazos de Lisa y brincó hacia mí, zigzagueando entre mis piernas. Cuando la levanté, se estiró y puso sus patas sobre mi pecho. Luego me dio un golpecito en la barbilla con la cima de su cabeza, como si aprobara el plan.

Salimos de la tienda y cerré. Jamie se encontraba aparcado enfrente, esperando en el coche. Se bajó y los dos caminaron detrás de mí a medida que entramos en el vestíbulo de mi edificio. Es a la vez una ventaja y un problema el vivir por encima de donde trabajaba, sobre todo ahora cuando no quería estar en mi apartamento. Me siguieron por las escaleras hasta el segundo piso. Me tomó un tiempo el encontrar las llaves, y mi mano temblaba mientras la deslizaba en la cerradura. No podía recordar si había comido hoy. O el día anterior, lo cual explicaba el mareo en la tienda.

Entré y me quité los zapatos, colocándolos en el armario. Uh, dame un segundo. No esperaba que nadie viniera; tengo que arreglar un par de cosas.

Eso era una mentira. Mi lugar se hallaba impecable, como siempre. Que haya sido capaz de soportar el caos constante de Tenley era evidencia de su importancia en mi vida, porque esa mierda por lo general me volvía loco. Aunque las cosas como el afeitado se convirtieron en opcional desde que Tenley se fue, mis tendencias obsesivo-compulsivas habían llegado a un nivel superior en otras áreas. Mi compulsión por la organización y la perfección se hizo más extrema cuanto más tiempo pasaba desde que se fue.

Caminé por el pasillo, encendí la luz, y fui a la derecha. Revisé cada habitación, dejando mi dormitorio para el final. La cuerda floja de ansiedad se

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desató cuando encendí el interruptor y la luz bañó la habitación en un cálido resplandor. Examiné las suaves líneas de mi edredón gris pizarra y las almohadas apoyadas contra la cabecera. La roja con negro en el centro era la única cosa que interrumpía el flujo de las líneas. Que tomé del apartamento de Tenley porque era con la que dormía.

Volví con Lisa y Jamie, que esperaban pacientemente en la puerta. Eran muy conscientes de lo que tenían que hacer antes de que pudieran entrar. Ya se habían quitado los zapatos y los colocaron en el armario.

¿Estamos bien? preguntó Jamie.

Sí. Pónganse cómodos. Los llevé por el pasillo hacia la sala.

Guau, Hayden, es un verdadero desastre aquí bromeó Jamie, y casi tropezó con Lisa, que se detuvo en el centro de la habitación.

Oh, guau suspiró.

Reaccionaban al nuevo arte en la pared. Lisa y Jamie no habían venido por un tiempo. No desde que las cosas se volvieron interesantes con Tenley. Solían venir después del trabajo para tomar una copa antes de ir al bar debido a la comodidad. La última vez que estuve fuera, aparte de esa vez en The Dollhouse, fue la noche en que vi a Tenley golpear en la garganta a ese maldito manoseador el pasado septiembre.

No sabía que esa noche era el principio del fin para mí. Sin ella, me encontraba en un lugar peor del que estaba antes de su llegada a mi vida, y ahora no tenía vicios.

Has estado muy ocupado observó Jamie a su manera tranquila y sin prejuicios.

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Ayuda a pasar el tiempo cuando no puedo dormir.

Lisa se acercó más, mirando los dibujos enmarcados. Me hizo sentir expuesto tenerla inspeccionándolos. Mis ojos eran los únicos para los que estaban destinados.

¿Acaso Tenley vio estos?

Incluso escuchar su nombre dolía. Sólo el del centro.

Quería rebobinar mi vida tres semanas. La hubiera mantenido desnuda en mi cama en lugar de ir por LG a su apartamento; la gata hubiera sobrevivido una noche sin comida. Entonces tal vez su no del todo cuñado no se la habría llevado.

Pero no resultó así. Tenley me dejó. Cuando regresara, no tenía certeza de que todavía sería un factor en parte de su ecuación. Basado en su falta de comunicación, supuse que habíamos terminado.

Era un caso perdido. Se había ido por casi la mitad del tiempo que habíamos estado juntos, pero no parecía estarla superando muy bien. Voy a bañarme. Sírvanse una bebida si quieren. Ya saben dónde está todo.

Esa sensación drenada tomó control otra vez mientras cruzaba a través de mi habitación al baño. Abrí el agua y volví al dormitorio, donde me quité la ropa, y luego la separé en los cestos de la ropa sucia por código de color antes de regresar al cuarto de baño. Comprobé para asegurarme que se hallaba caliente y me metí bajo el chorro.

Veinte minutos más tarde, estaba limpio, afeitado y vestido. Normalmente me pondría corbata y camisa de vestir para eventos en casa de Cassie, pero pantalones vaqueros y camisa abotonada era todo lo que podía manejar.

Encontré a LG en su lugar de siempre: en la cama, acurrucada contra la almohada de Tenley. Volveré más tarde dije, rascándole bajo su barbilla.

Antes de irnos, cambié su agua y puse un poco de comida en su plato. Cuando llegamos a la calle, Chris y Sarah se encontraban junto a la puerta del coche. Habla acerca de sentirse como una quinta rueda. Casi di un giro de ciento ochenta grados de vuelta a mi edificio.

Toma el asiento delantero, Hayden, hay más espacio para las piernas dijo Lisa, subiéndose a la parte trasera después de Sarah. Me doblé a mí mismo en el asiento del pasajero, apreciando la forma en que Chris tuvo que contorsionarse detrás de mí, incluso cuando jalé mi asiento hacia adelante.

Mientras hacíamos el corto viaje a las afueras de la ciudad donde vivían Cassie y Nate, Lisa y Sarah hablaban de una mierda de spa que organizaron. Si Tenley estuviera aquí todavía, la habrían secuestrado para la expedición.

Cassie y Nate vivían en una casa Century en el extremo norte de Chicago, cerca del agua. Nos estacionamos en su camino de entrada y todos salimos, a excepción de Chris. Gruñó un improperio mientras sostenía la puerta y salía. Era como ver a alguien salir de un coche de payaso. Sonreí.

Me señaló, vas a sentarte en la parte trasera en el camino de vuelta a casa.

No es mi culpa que no tengas el sentido común para comprar un vehículo con puertas, ya que nieva cinco meses al año.

No necesito una caja de acero, mi chica tiene uno. Pasó un brazo alrededor de Sarah y la atrajo a su lado.

El golpe bajo y el susurro de reprimenda que siguió me molestaron y desvié la mirada. Odiaba estar demasiado jodidamente sensible para hacer frente a su felicidad. Cruzando el camino de piedra hasta los escalones de la entrada, toqué el timbre.

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Dejé de ir a Serendipity después de que Tenley se fue. Cassie tuvo que contratar a otro empleado a tiempo parcial en su lugar, por lo menos no era una chica esta vez. Dijo que era sólo por la temporada de vacaciones, pero no podía hacerle frente a ver a alguien sentado detrás del escritorio del cajero. Así que Lisa y Jamie hacían todos los viajes por café ahora. Cassie tampoco enviaba a su nuevo empleado a hacerme entregas, lo cual era un alivio. Eso podría haberme empujado sobre el borde.

En su lugar, Cassie traía los libros ella misma, uno a la vez, garantizando visitas quincenales. Los aceptaba, consciente de que me comprobaba. Sin embargo, no le permití arrinconarme en privado, porque sabía de lo que trataría la conversación, y no podía ir allí.

Cassie abrió la puerta como si hubiera estado esperando por la ventana a que nos apareciéramos. ¡Hayden! Estoy tan contenta de que hayas venido. Echó sus brazos a mi alrededor, abrazándome con fuerza.

Lisa no me dio muchas opciones. Le di unas palmaditas a Cassie de vuelta. El contacto se sentía extraño e incómodo.

Has perdido peso. ¿Estás comiendo bien? ¿Puedo ofrecerte algo?

negaba a venir. No quería compasión o

preocupación.

Esto

era

por

lo

que

me

Estoy bien por ahora, gracias.

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Me empujó dentro, permitiendo que los demás entraran en el vestíbulo. La atención se alejó de mí, mientras saludaba a todo el mundo, dando abrazos, parloteando. Nate salió de la sala de estar, con un vaso de whisky en la mano. Me quité mis zapatos y mi abrigo y me dirigí hacia él. Hicimos la cosa del apretón de manos y palmadita en la espalda.

¿Cómo estás? preguntó, mirándome de la misma forma que todos los demás en estos días.

Bien. Pero necesito un trago.

Bordeé a su alrededor y fui a la barra, sirviéndome una buena dosis de whisky. Nate siempre tenía del bueno. No me molesté con el hielo, porque no quería suavizarlo. Me senté y me bebí mi copa, trabajando en mantener mis manos firmes.

Las cervezas fueron abiertas, el vino vertido, los aperitivos fueron expuestos; todos cómodos, parejas abrazándose en diversas piezas del mobiliario. La conversación fluía a mi alrededor mientras veía mi whisky desaparecer, había pláticas sobre los planes de navidad, celebraciones de fin de año, organización de viajes de compras de última hora. Uno y otro. Alrededor y alrededor. Y nada de eso importaba. No era nada de lo que quería ser parte.

Me preguntaba qué estaría haciendo Tenley, si tenía planes para las vacaciones. Probablemente tenía amigos en Arden Hills quienes querían pasar tiempo con ella; personas a las que dejó atrás. O tal vez estaría de vuelta aquí para entonces. Me gustaría comprar su regalo, por si acaso, aunque ya no quisiera estar conmigo.

Puse mi vaso sobre la mesa y me dirigí a las escaleras, demasiado ansioso para quedarme quieto por más tiempo. La barandilla se hallaba suave bajo mi palma mientras subía la escalera en espiral. A veces las escaleras me ponían inquieto.

Más allá de los olores, subir a la segunda planta era lo que me recordaba más vívidamente la noche de los asesinatos de mis padres. El lento ascenso mientras trataba de llegar sigilosamente a mi habitación antes de despertarlos. Mischief maullando en advertencia cuando alcancé el rellano. El pasillo sin fin. El inusual halo de luz viniendo de debajo de la puerta de su dormitorio. Y el rancio olor de la muerte seguido de la horrible visión cuando la abrí, sabiendo que algo andaba mal.

Cuando llegué a la cima, exhalé el aliento que había estado conteniendo. Miré cada habitación y me detuve en la que había sido la mía durante mi breve estancia con Cassie y Nate. Me senté en el borde de la cama, el agotamiento barriendo sobre mí. Las últimas tres semanas habían sido una constante montaña rusa de ansiedad y el estrés me había desgastado. No estaba seguro de cuánto tiempo pasé allí pero eventualmente alguien tocó la puerta.

Nate la abrió. Pensé que podrías estar aquí.

Necesitaba un respiro.

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¿Te importa un poco de compañía? Me dio el vaso que dejé abajo, relleno.

Cuando me encogí de hombros, se sentó a mi lado. Se inclinó hacia delante, sus codos descansaban sobre sus muslos mientras sorbía su bebida, los cubitos de hielo tintineaban contra el cristal.

Esperaba que dijera algo. Nate era el tipo de hombre que ponía todo sobre el tapete. Había sido un problema para mí cuando me quedaba con ellos antes. Quería que hablara de lo que pasé. Cuando le dije de las pesadillas en ese entonces, insistió en que viera un psiquiatra, alguien que no fuera él, quien podría tener una visión imparcial. Me negué. Poco después de cumplir los dieciocho años, me mudé y las cosas habían ido cuesta abajo rápido desde allí. Sin nadie para imponer ningún límite, me salí de los carriles. Tomé un buen par de años antes de que mi cabeza saliera de mi culo.

Sin ánimo de ofender, Hayden, pero no te ves muy bien.

Tendrías que haberme visto antes de que me afeitara. Cuando no dijo nada, suspiré. No estoy durmiendo bien.

¿Estás teniendo pesadillas de nuevo?

No es gran cosa. Ocurren cuando estoy estresado.

Por los últimos años habían sido manejables. De vez en cuando pasaba por un periodo en el que volvían a surgir, pero después de un par de semanas se iban de nuevo. Hasta que Tenley se fue. Ahora venían todas las noches.

¿De qué tratan?

Lo de siempre. Eso no era del todo cierto.

¿Son

como

las que tenías después de que tus padres fueron

asesinados?

De ese tipo.

Mientras que los sueños sobre mis padres me ponían nervioso, los que eran sobre Tenley me asustaban demasiado. Por lo general, eran más como instantáneos recuerdos y destellos de eventos, como el interrogatorio con Cross. Algunas de las pesadillas eran sobre mujeres anteriores, quienes siempre se transformaban en Tenley. Que mi subconsciente permitiera tal cosa me asustaba. Pero por muy malas que fueran, no eran más que sueños fundiéndose con recuerdos. Nada que Nate necesitara saber.

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¿Quieres que te prescriba algo para ayudar con el sueño?

Nah, se va a pasar. Ya existían medicamentos en mi armario, y con excepción de una vez un par de meses atrás, me negaba a tomarlos. No podría estar manejando bien las cosas, pero sabía cómo era la dependencia a las drogas, prescritas o no, y no tenía ganas de caer en ese abismo de autodestrucción. Nos sentamos allí por un tiempo y esperaba que tirara algo más sobre mí, pero no lo hizo. Eventualmente las palabras simplemente vinieron, a pesar de que me prometí no hablar de ello con él.

Sigo volviendo a la noche en que ella se fue, preguntándome si podría haber hecho algo diferente. Y hay una cosa que su cuñado dijo que no puedo sacar de mi cabeza.

¿Qué cosa?

Dijo que yo era su castigo.

¿Castigo? Una arruga se formó entre los ojos de Nate. ¿Por qué?

No lo sé. ¿Sobrevivir? Me froté la nuca.

Eso parece un poco extremo, teniendo en cuenta lo que Tenley ha pasado.

Sin embargo, no lo negó. Así que tiene que ser verdad.

No estoy seguro de estar de acuerdo con eso. Depende del contexto, ¿no es así? Y ese cuñado suyo suena bastante como un bastardo por lo que me has dicho. Creo que la mejor pregunta es, ¿te sientes de esa forma acerca de ti mismo?

Dudé. ¿Tal vez? Tenley podría haber estado visitando los barrios bajos, como él dijo.

¿Barrios bajos? Tú no vives en los barrios bajos.

Sin embargo, no estoy exactamente aspirando a pertenecer a la clase alta, ¿no? Mi diploma de la preparatoria fue concedido por piedad, no por mérito. No tengo ninguna educación después de la preparatoria y definitivamente no me ajusto a las expectativas sociales.

Generalmente, las únicas personas que querían estar cerca de mí eran los que querían mi arte en ellos. Eso no decía mucho acerca de mí como persona.

En primer lugar, la clase alta está compuesta sobre todo de idiotas narcisistas, así que es mejor que no aspires a ese estatus. En segundo lugar, tu problema en la preparatoria no era la habilidad. Tu diploma fue concedido porque eres competente. Estabas leguas arribas de tus compañeros y aburrido hasta las lágrimas. Qué es en parte el por qué te comportaste de la manera en que lo hiciste.

Habría sido un dolor en el culo, incluso si el aburrimiento no hubiera sido un problema.

Quizás. Pero seamos honestos, Hayden, por mucho que amaba a tus padres, no se mantenían exactamente cerca de ti.

Tenía razón, a pesar de que se sentía como una traición pensar en ellos como algo menos que perfectos. No fue sino hasta que comencé a venir a casa borracho y drogado que intentaron ponerme una correa. Para ese entonces ya era demasiado tarde.

Cuando me quedé en silencio, continuó. Inconformidad ha sido tu mantra desde que desarrollaste el pensamiento independiente. Además eras su hijo único y no podían decirte que no. Cuando los perdiste, también te perdiste a ti mismo. Pero eso no te convierte en el castigo de alguien más.

Levanté una mano. Estaba arrojando demasiada basura. Basta con el análisis de cabeza.

Nate sonrió, divertido. Es un impulso natural, me temo. Y no hay nada malo con la terapia.

No estoy loco.

No dije que lo estuvieras.

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No necesito hablar de mi mierda.

Todo el mundo necesita hablar de su mierda.

Sabía que no debería haberte dicho nada dije, irritado de haber abierto la boca en primer lugar.

Te has pasado los últimos siete años perteneciendo a la muerte de tus padres. Ese eres tú, castigándote. Así que tendría sentido que internalices la partida de Tenley como si fuera un reflejo de algo que has hecho, en lugar de una fuerza externa.

Era difícil luchar contra la verdad. Esa era la razón por la que nunca me permitía acercarme a Nate. Hablaba demasiado cuando estaba a su alrededor.

Mantengo a todos a distancia a propósito. Negué con la cabeza ante la ironía. Y al segundo en que dejé entrar a Tenley, me dejó. Esa mierda duele. Es como si hubiera un enorme agujero en mi pecho y si ella simplemente regresara, el agujero se iría y yo estaría bien. Excepto que eso no es cierto, porque siempre habrá esto entre nosotros.

¿Te refieres a su prometido fallecido?

Nate esperó en silencio.

Era vergonzoso como la mierda que supiera de mis asuntos.

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Aquí está la cosa que no puedo entender, si esto duele tanto con alguien que todavía está vivo y que conozco hace un par de meses, entonces, ¿cómo se las arregló ella para seguir adelante después de perder a nueve personas? Es por eso que creo que soy su castigo. Como si me hubiera escogido porque nunca podría ser bueno para ella.

El amor no siempre tiene el momento oportuno.

Tenley no me ama. Me hubiera gustado que la gente dejara de decir eso. Al principio lo creí, pero después de semanas de silencio, ya no lo creía. Fui hasta Arden Hills para recuperarla, sólo para terminar frustrado por ese idiota maniático de Trey. Si alguna vez lo veía de nuevo, no se alejaría con dientes.

¿Ella te lo dijo?

Me dejó. Creo que eso lo dice todo.

¿Has pensado que tal vez se fue porque no sabe cómo manejar lo que siente por ti?

Se fue porque tenía que lidiar con su patrimonio.

Estoy seguro de que esa es parte de la razón.

Lo que sea. Las razones no cambian el hecho de que se fue. Bebí el resto de mi whisky y me empujé hasta el borde de la cama. Necesito un relleno.

La cena fue más de lo mismo. Yo me encontraba fuera de mi elemento, pensando en Tenley. La navidad era en aproximadamente dos semanas y me preocupaba cómo Tenley manejaría los días festivos. En el pasado, me ahogaba en el alcohol y las drogas. Ahora me limitaba al whisky; sofisticada embriaguez y todo eso.

Después de la cena, hice a todo el mundo salir de la cocina para poder limpiar; crear orden a partir del caos ayudaba a aliviar la ansiedad. Quería llegar a casa porque aún no había comprobado el apartamento de Tenley hoy y la desviación de mi exacerbada rutina de Trastorno Obsesivo Compulsivo me hacía un esclavo de la compulsión.

Cuando terminé de guardar el último de los platos, volví a la sala de estar. Las chicas se hallaban reunidas en torno al teléfono de Cassie. Me incliné para comprobar lo que las tenía tan enganchadas y escuché a Lisa susurrar algo respecto a Tenley. Rara vez la mencionaban delante de mí con la posibilidad de que podría enloquecer. O la imposibilidad.

Lisa movió la cabeza y la pantalla apareció a la vista; tenía un email de Tenley.

¿Qué demonios?

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Tomé el teléfono de la mano de Cassie e hice un análisis rápido antes de que lo tomara de nuevo. Era una transferencia de dinero para la renta de Tenley. La envió temprano. Solía pagar el quince de cada mes, y el mensaje junto a esto decía que se encontraba bien, pero no estaba segura de cuándo regresaría. Al final preguntó cómo estaba yo; si lo estaba manejando bien. Como si sintiera lástima por mí. Era una maldita patada en las pelotas.

¿Te ha estado enviando correos? ¿Por cuánto tiempo? le pregunté.

Incapaz de ocultar el maldito dolor, lo canalicé en ira. Retrocedieron, sorprendidas por el estallido. Sarah y Lisa intercambiaron una mirada.

¿También ha estado en contacto contigo? Miré de una a otra. Sus expresiones culpables eran suficiente respuesta. Fijé a Lisa con una mirada acusadora. ¿Me estás jodiendo? ¿Tú, más que nadie, me ocultaste esto? Supuestamente eres mi amiga. ¿Dónde está tu maldita lealtad?

No queríamos molestarte explicó Lisa.

Molesto no comenzaba a cubrirlo. No podía creer que Tenley había

Jódanse todos

estado en contacto con todo el mundo menos conmigo. ustedes.

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Traducido por Snow Q Corregido por Meliizza Me puse los zapatos y agarré la chaqueta
Traducido por Snow Q Corregido por Meliizza Me puse los zapatos y agarré la chaqueta

Traducido por Snow Q Corregido por Meliizza

Me puse los zapatos y agarré la chaqueta del armario.

¡Hayden, espera! gritó Lisa.

Me giré. No me hables en este momento.

Necesitas calmarte, hombre dijo Jamie, apareciendo detrás de Lisa.

Mis ojos se balancearon hacia los suyos cuando se acercó, probablemente preocupado por su seguridad. Vete a la mierda.

Abrí la puerta de un tirón y salí, azotándola detrás de mí, pero la liberación de la rabia no me trajo satisfacción. Me sentía como si alguien hubiera derramado ácido en mis emociones. Caminé más allá del Escarabajo de Lisa y me dirigí al camino de entrada. Estaba helado afuera y no me encontraba vestido para el clima, pero no me importó. Necesitaba llevar mi culo lo suficientemente lejos para tomar un bus o un taxi hasta casa. No podía estar con ninguno de ellos ahora; era muy desgarrador.

La puerta se abrió a mis espaldas y el golpe seco de las botas contra el asfalto se hizo más alto, así que aumenté la velocidad.

¡H! ¡Oye, hermano, détente! llamó Chris.

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Justo lo que necesitaba. Cuando su mano aterrizó en mi hombro, la quité con un sacudón y seguí caminando. No quiero escucharlo.

Vamos, hombre. Sé que estás molesto pero no puedes caminar hasta

casa.

Me giré. Por el infierno que puedo. No hay modo de que me meta en el auto con esas dos.

Tee apenas se puso en contacto con Sarah la semana pasada. Y no fue para hablar. Tenía una tarea que necesitaba entregar directamente a su consejero, así que le pidió el favor.

¿Qué hay de Cassie y Lisa?

No lo sé. Por qué no regresas y les preguntas.

Negué con la cabeza. Necesito espacio.

Chris no me siguió más lejos. Sabía cuándo dejarme solo. Me encontraba demasiado volátil, y era mejor para todos si tenía algo de tiempo para tranquilizarme. Un par de minutos después, el Mercedes negro de Nate se detuvo delante de mí. La ventana del asiento del pasajero descendió, se inclinó sobre el asiento y abrió la puerta. Por qué no me dejas llevarte a casa.

Conduciría a ocho kilómetros por una hora y media hasta Inked Armor si me rehusaba a entrar. Me dejé caer en el asiento del pasajero y abroché el cinturón de seguridad.

Está bien si estás enojado dijo mientras retrocedía en la carretera.

No vamos a hablar sobre esto espeté.

Eso también está bien.

Jugueteé con su radio, incapaz de tolerar el tenso silencio. Todas las estaciones se hallaban preestablecidas en rock de los 70’s.

¿Puedo decir una cosa?

Vas a hacerlo de todos modos, así que puedes hacerlo. Miré hacia afuera por la ventana. Podía ver mi reflejo en los vidrios tintados cada vez que pasábamos un farol de luz, y me veía tan destruido como me sentía.

Esta es la segunda vez que Tenley contacta a Cassie desde que se fue. La primera vez fue para hacerle saber que tenía que irse por un tiempo, y para darle una lista de empleados potenciales mientras no estaba. En ambas ocasiones, preguntó por ti.

No respondí. No tenía nada que decir. ¿Y que si preguntó por mí? Su preocupación parecía menos sobre cómo me iba y más acerca del remordimiento que cargaba con ella. Era como un bloque atado alrededor de su cuello.

Cuando llegamos a Inked Armor, agarré la manilla de la puerta, pero Nate pulsó el botón de los seguros y lo mantuvo abajo. Espera.

Suspiré. No estoy de humor para esta mierda.

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Muy mal, porque tengo algo que necesitas escuchar. Cosas malas le suceden a la gente, Hayden. Todo el tiempo. Lo has experimentado de primera mano con esto. No es algo que podamos controlar, pero si escogemos cómo manejarlo. Necesitas comenzar a lidiar con lo que le sucedió a tus padres. No va a alejarse solo porque quieras que se vaya.

»Cassie está aterrada de que vayas a auto-destruirte de nuevo. Cuando perdió a su hermana, fue trágico, y observar que te hundías al lado de Eleanor casi la destruyó. No hagas que atraviese eso de nuevo.

¿Realmente vas a hacerme sentir culpable con esto? le pregunté, furioso.

Necesitas conseguir ayuda. Si esa es la única forma en la que puedo llegar a ti, que así sea. No veré a mi esposa sufriendo de esa manera otra vez.

El clic en el seguro de la puerta fue mi señal para salir.

Se alejó de la acera, las llantas chillando. La culpa cumplió su objetivo. Por supuesto, Cassie sufrió después de que perdió a su hermana pero no tomé en cuenta el cómo mis acciones la afectaron. Ella y Nate me aceptaron a pesar de los problemas que tenía. No fui capaz de tolerar su cuidado y preocupación y me fui lejos tan pronto como pude.

Nate tenía razón. Caminaba en una línea fina hacia la destrucción otra vez. No había cambiado mucho en los últimos siete años.

Alimentar a LG fue la primera tarea cuando llegué a casa. Después de que devorara el contenido de su tazón, la coloqué debajo de mi brazo y fui hasta el apartamento de Tenley. Después de abrir la puerta, me quité los zapatos y coloqué en el tapete al lado de las zapatillas moradas y peludas de Tenley. Recorrí el lugar, comprobando las habitaciones antes de regresar a la cocina.

El refrigerador se hallaba casi vacío: un paquete de rebanadas de queso, condimentos, la cerveza que traje, una jarra de agua, y los limones que usaba para mantener su refrigerador con un aroma fresco era todo lo que quedaba.

Agarré una cerveza y la abrí, luego revisé el refrigerador y tiré todo lo que se pasó. Luego, fui a la despensa debajo del fregadero y saqué una nueva caja de bicarbonato. Haciendo presión en el borde perforado, la coloqué en el estante inferior y me deshice del viejo. Luego arrojé la mitad del limón de ayer y lo reemplacé también.

Su baño vino después. A pesar de que no se utilizaba, lo limpié por costumbre. La habitación siempre era mi última parada. Sin estar preparado para regresar allí todavía, volví a la sala de estar. Una copia de la tesis impresa de Tenley se encontraba en la mesita, la cual leía cada vez que me quedaba por un rato. Tenley era lista, y su trabajo hacia que me preguntara cual era el maldito problema de su consejero. La tenía enloqueciendo sin razón.

Todas las cortinas se encontraban cerradas. Las eché hacia un lado, bajando la mirada hacia el cartel de Inked Armor al otro lado de la calle. Tenley habría podido ver dentro de la tienda desde este punto, justo como yo fui capaz de verla dentro de su apartamento desde la ventana de mi habitación. Dios, se

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sentía como toda una vida desde cuando la asusté mientras se hallaba en su cocina, preparándose un trago. Incluso entonces me preguntaba si escondía algún tatuaje. Obtuve la respuesta a esa pregunta, pero el costo parecía bastante malditamente elevado ahora.

Dejé caer la cortina y me giré para enfrentar la sala de estar vacía. Escaneé sus libreros, deteniéndome en los álbumes de fotos en la cima. Los álbumes se hacían más nuevos a medida que avanzaban por el estante. Todo lo que buscaba y todas las piezas perdidas estarían ahí. Tiré uno por el lomo y lo saqué.

La encuadernación de cuero se veía desgastada; parecía que tenía la misma edad que Tenley. Dentro tenía fotografías desgastadas y fechas escritas en los extremos inferiores con una limpia letra cursiva. Los padres de Tenley sonreían desde la página, inconscientes de lo que pasaría en el futuro.

Tenley era casi la viva imagen de su madre, desde el arco en sus cejas hasta el puchero en sus labios. Pero sus ojos verde grisáceos eran de su padre, al igual que su destello travieso. Seguí la historia de sus padres desde la universidad y las salidas en vacaciones a la playa y finalmente su boda. Una pareja que aparecía en muchas de las fotos universitarias se hallaba de pie al lado de los padres de Tenley como el padrino y la dama de honor.

En el segundo álbum, aparecieron bebés de la dama de honor y el padrino, y los rostros juveniles sin preocupaciones mostraban los ángulos más duros de la adultez. La mamá de Tenley sostenía a esos pequeños cubiertos de mierda con el fascinante encanto reservado para los infantes. Primero había un chico de cabello oscuro, y un par de años después aparecía uno rubio. Los nombres Trey y Connor estaban escritos elegantemente al final. Tenley había conocido al chico con el que se supone se casaría y pasaría el resto de su vida. Devolví el álbum y saqué el próximo.

En la primera página, la madre de Tenley se encontraba de pie en el pórtico trasero en una casa de madera, una nube teñida de rosado se extendía en el horizonte. Mostraba una pequeña sonrisa en sus labios, y su mano descansaba en su vientre, una pequeña protuberancia oculta debajo de su vestido.

Luego llegó Tenley. Fotos suyas de bebé, un poco más grande, una niña pequeña, no tenían fin. De vez en cuando, la otra familia aparecería en los álbumes. A medida que los chicos crecían, se hacía obvio cual era el idiota de

Trey. Tenía la mirada dura en él, como si el mundo fuera un dolor en el trasero

y no pudiera soportar lidiar con la gente en él. Sus sonrisas eran forzadas, su

mirada desentendida. Connor, el rubio, era su antítesis. Su sonrisa era brillante

y amplia, su fascinación con el mundo y con Tenley era clara desde su temprana

edad.

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Saqué el resto de los álbumes del estante y le di sentido a un panorama completo de la vida de Tenley. Creció en una familia de clase media, atravesando sus años de adolescencia sin ninguna etapa torpe. Claramente pasaba mucho tiempo con su familia, o al menos capturaron esos momentos con tanta frecuencia como pudieron.

Las fotos la mostraban con su padre sentada en el asiento delantero de una camioneta, el orgullo y la emoción eran evidentes. En otras, Tenley y su madre se encontraban paradas al lado de la otra en la cocina horneando pastelillos, o plantando flores en el jardín. Una incluso mostraba a Tenley haciendo su tarea en la mesa de la cocina, su dedo presionado contra sus labios en una concentración fabricada mientras volteaba la cámara. Tuve que buscar la subversión para entenderla. Un destello de diversión siempre estaba presente en sus ojos. Daba la impresión de que esperaba que la cámara se fuera para que pudiera llegar a algo bueno.

Ojeé las fotos de su graduación de la secundaria y su transición a la adultez. En la promoción utilizó unas desaliñadas zapatillas de correr y un vestido horroroso mientras su cita llevaba un esmoquin. Esos álbumes de fotos eran de vinilo en lugar de cuero, cubiertos con etiquetas de bandas y repletos de fotos de Tenley y sus amigos. Sus atuendos se hicieron más atrevidos una vez que llegó a la universidad. Nada combinaba nunca. Frecuentemente combinaba vintage con flequillos. Auto-retratos la mostraban con nuevas piezas de acero en el borde de su oreja, y en otras se encontraba con Connor. Tenía muchas fotos con Connor.

Tenía hombros amplios y era rubio, un chico lindo que practicaba deportes y vestía polos estampados con el logo de la escuela de Leyes de Cornell. Cuando se encontraba con él, su estilo cambiaba completamente. A parte de sus zapatos. Siempre vestía deportivas desgastadas. Siempre sonreía en esas fotos, ojos en la cámara mientras permanecía dentro de su abrazo protector. La expresión de él bordeaba una sonrisa, codiciando un trofeo que nadie más podía tener.

Cerca del final de un álbum, Connor desapareció por un tiempo, y algunas de las chicas que vi aparecer ocasionalmente se hicieron más frecuentes. Connor reapareció en el último álbum, cerca del momento en el que Tenley se graduó de la universidad. La felicidad genuina que vi en su rostro antes se había ido; sonreía pero parecía distante, preocupada.

Las fotos del compromiso me hicieron sentir traicionado. Las fotos en las que se probaba su vestido de bodas y reía con sus amigas me molestaron. Nueve fotos de recuerdo al final me volvieron loco. No existía una maldita forma en la que hubiera terminado con alguien como yo si no hubiera estado en ese accidente aéreo. Saberlo era hiriente en muchos niveles.

33

Guardé los álbumes uno por uno, deslizando hasta el último en su lugar. Luego noté otro en el estante de abajo.

Forrado en cuero negro, era completamente nuevo. Lo tomé dudando. La primera página contenía fotos del campus de Northwestern, y las fachadas de Serendipity e Inked Armor. Fotos de su vida en Chicago le seguían. Cassie, Lisa, Sarah, Jamie, y Chris aparecían en varias fotos. Otras eran de sus amigos de la universidad, incluso el idiota de Ian. Pero eran pocas y lejanas.

Habían muchas fotos de LG e incluso algunas más de mí. Páginas y páginas dedicadas a mí. Yo en su cocina lavando los platos. Yo mirando la pila de libros en su mesa de café; otra de mí acomodándolos. Mis brazos aparecían en varios acercamientos, con más de mi perfil, particularmente el costado con las perforaciones en los labios. Incluso me tomó fotos en Inked Armor. Se tomaba tanto cuidado para etiquetarlas con todas las fechas y explicaciones. No sabía que pensar.

El álbum se hallaba lleno solo hasta la mitad. La última página fue titulada “Noche de Cita”, pero no tenía fotos.

Guardé el álbum y me dirigí hacia el corredor que llevaba a su habitación. LG se encontraba en su lugar favorito; tomando una siesta en las almohadas. Me acosté a su lado, más cansado de lo que recordaba haber estado en mi vida.

Incapaz de evitar que mis ojos se cerraran, permití que los recuerdos de estar aquí con ella me abrumaran. Cuando mis padres murieron, extrañé esas pequeñas cosas, esos pequeños recordatorios de que se habían ido y no volverían. Con Tenley extrañaba todo, todo el tiempo. Justo ahora extrañaba la sensación de su cuerpo a mi lado. Extrañaba despertar sudoroso porque habíamos estado acurrucados por horas. Extrañaba moverme hacia un lado y jalarla hacia mí, el cosquilleo de su pelo en mi rostro, el aroma de su piel. Me encontraba atascado en un vacío de sueño, me preguntaba si alguna vez recuperaría algo de eso.

La muerte tenía un hedor distinto. No lo reconocí cuando pasé por la puerta delantera, pero el fuerte y pesado sabor metálico en el aire me hizo detenerme. Con el ceño fruncido, me detuve en el vestíbulo, moviéndome justo para evitar el tablón de madera que rechinaba. El olor estaba mal. Mi cabeza aturdida por las drogas no podía procesar la información sensorial cuando pasaba a través de mis receptores neurológicos, dirigiéndose directamente a un abismo negro de narcóticos entumecidos y una masa de confusión.

La puerta se cerró con un clic silencioso, en mi estado paranoico sonaba como una bomba detonándose. Me encogí y esperé a que la luz de la sala de estar me cegara. Sin embargo, nada sucedió. La casa permaneció en silencio. Mamá a veces me esperaba

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despierta en la mecedora, el mueble más incómodo de la casa. Así se aseguraba de no quedarse dormida.

Me saqué una zapatilla y luego la otra, acomodándolas cuidadosamente al lado de los lustrosos zapatos negros de papá. No se suponía que estuvieran ahí. Mis padres no debían estar en casa hasta en otra hora, y no se suponía que yo estuviera fuera ya que me encontraba castigado. El señuelo que planté en mi cama debió haber funcionado.

Caminé silenciosamente por el corredor, asegurándome completamente de no hacer ningún ruido. Sin embargo, algo estaba mal. El nauseabundo hedor se hacía más invasivo a medida que me adentraba en la casa, y una sensación de temor se asentó en la boca de mi estómago. Tenía que ser la hierba. Y el alcohol.

Llegué a las escaleras silenciosamente, solo lo bastante lúcido para darme cuenta de que mi equilibrio andaba mal. Una sombra se movió por el descansillo, asustándome. Mischief, la vieja gata de la familia, bajó por el corredor, maullando con mucha fuerza.

Shh, cállate, Mis susurré. Me agaché y froté su espalda con la esperanza de silenciarla, pero el muro de lamentos continuó. ¡Cállate!

Preocupado porque hubiera despertado a mis padres, la acuné. Se acurrucó en mis brazos, su pequeño cuerpo temblando, sus garras enterrándose en mi piel. Debía haberlo sabido entonces. Mischief nunca venía a mí, ni siquiera cuando el tazón de su comida se encontraba vacío.

Ningún resplandor salía del baño, donde una pequeña luz de noche siempre iluminaba el pasillo. El hedor a metal ahora saturaba el aire, asfixiándome.

Una pálida luz se colaba debajo de la puerta de la habitación de mis padres. A través del aturdimiento de negación inducido por la hierba, la verdad no bienvenida llegó a la superficie. El olor era perturbadoramente familiar. Cobre. Acero. Sal.

Abrí la puerta solo un poco y eché un vistazo. La primera cosa que vi fue la pintura de un ángel rojo, tirada en el piso. Abrí la puerta un poco más. Mischief chilló y rasguñó mis brazos en un intento por escapar de lo que yo no podía. Pero ni siquiera sentí sus uñas.

Papá se hallaba acostado del lado de su cama, sus ojos abiertos y vidriosos. Un rastro rojo oscuro goteaba por su frente desde el pequeño hoyo ahí. La sangre oscurecía las sabanas alrededor de su cabeza. La almohada debajo de él era un Rorshchach 1 rojo profundo de materia cerebral.

Aunque quería alejar la mirada, mis ojos se movieron a la derecha. Una sola herida de bala marcaba el pecho de mi madre. Rojo oscuro manchaba su pijama color durazno, más oscuro en el centro y más claro a medida que se desvanecía. Sus ojos se encontraban abiertos, ciegos y aterrorizados. Me preguntaba quien sufrió el destino de ver al otro morir primero, sabiendo que sucedería después.

1 Láminas abstractas para realizar examen psicológico.

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Luego la escena se transformó y ya no tenía diecisiete. Me encontraba en mi habitación. Solo había un cuerpo, vestido de satín cremoso, el pequeño hoyo en su pecho volvía la pálida tela roja. No importaba cuan duro lo intentara, no podía cruzar el umbral de la puerta para salvarla.

Desperté con un grito. Enderezándome de un salto y recorriendo con la mirada la habitación oscurecida. Me encontraba en la cama de Tenley. Mi corazón latía rápido, cubierto de sudor, palmeé con mi mano el lugar a mi lado, esperando encontrar su cálido cuerpo. No había nada más que vacío. El pánico apareció hasta que recordé que se había ido. Sin embargo el recuerdo de la pesadilla no se desvaneció mientras regresaba a mi lucidez.

No podía lograr que la imagen de Tenley desangrándose dejara de reproducirse en mi cerebro como una película de terror. La bilis subió a mi

garganta. Tropezando hasta el baño, cegándome con la luz y apenas había llegado hasta el inodoro cuando vomité. Las pesadillas no mejoraban. Mientras

la

escena se reproducía en mi cabeza, mi estómago sufría otro apretón violento,

y

lo que quedaba de la cena salpicaba en el tazón hasta que solo quedaron

arcadas vacías.

Permanecí acomodado sobre el asiento con mi frente apoyada en el brazo, incapaz de moverme, con temor de poder hacerlo de nuevo. Finalmente me levanté con los brazos temblorosos, apoyando mi peso en mis piernas incluso más temblorosas, para poder enjuagarme con agua y lavarme con pasta de dientes.

Mi falta de control me molestaba. Después de tantos años, debería ser más fácil lidiar con esta mierda. Me alejé del lavado y miré el pasillo que llevaba a la habitación de Tenley. El cubrecamas se encontraba arrugado y todas las almohadas tiradas en el suelo. Ninguna Tenley sin vida. Nada de manchas de sangre en las sábanas.

Dejé la luz del baño encendida cuando regresé a la cama. El reloj en la mesita de noche marcaba las 4:47 a.m. No dormiría de nuevo, porque sería arrastrado a otra jodida pesadilla otra vez. Tomé mi teléfono y me senté en el suelo, con la espalda contra el borde de la cama. El marco de madera enterrado justo debajo de mis hombros; el grosor del colchón acunaba la parte posterior de mi cabeza. El colchón de Tenley era más suave que el mío. Me gustaba más.

Tecleé la contraseña. Fui a los contactos. Miré la miniatura de Tenley y LG enlazada a su información. No la había llamado en dos semanas, con temor de si contestaría, con temor de que no lo hiciera. Pero ahora necesitaba escuchar su voz, incluso si solo era una grabación. Marqué la tecla de llamada y observé la pantalla iluminarse, el ligero sonido llegando. Dos tonos, tres… uno más y el buzón de voz llegaría.

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Pero el cuarto tono fue interrumpido. Dejé de respirar. Nunca esperé que realmente respondiera.

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Traducido por Jasiel Odair Corregido por Itxi El sonido de mi celular me sacó de
Traducido por Jasiel Odair Corregido por Itxi El sonido de mi celular me sacó de

Traducido por Jasiel Odair Corregido por Itxi

El sonido de mi celular me sacó de un sueño. Me resistí, la hermosa cara de Hayden se desvanecía a medida que parpadeaba en la oscuridad. Agarré el teléfono antes de que la llamada fuera al buzón de voz. El reloj de la mesita de noche marcaba casi las cinco de la mañana.

¿Hola? dije, mi voz ronca por el sueño.

Hubo una exhalación suave. Respondiste dijo con incredulidad.

No pensé que lo harías. Llamé antes y nunca lo hiciste. Pero esta vez no contestaste antes?

Ante su angustia, me acurruqué alrededor del teléfono deseando poder abrazarlo a través del dispositivo. Quería.

¿por qué

Entonces debiste hacerlo.

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Durante las últimas tres semanas casi lo hice, un número de veces. El dolor en el pecho, que se volvía peor cada día más, se convirtió en una punzada de agonía. Si hubiera contestado a sus llamadas, habría regresado a Chicago, en lugar de hacerme cargo de las cosas en Arden Hills, independientemente de si merecía a Hayden.

Lo sé. Deseo haberlo hecho. ¿Estás bien? ¿Ha pasado algo?

le

avergonzara llamar por tal motivo.

Oh, Hayden. Lo siento mucho. Mis ojos se llenaron de lágrimas. ¿De qué se trató?

Otro ruido suave llegó a través del receptor. Un crujido. El bajo golpe seco se repitió dos veces, una tercera vez, una cuarta. Un sonido ahogado, seguido de un fuerte golpe. La distancia me hizo impotente. Quería atravesar el teléfono y quitar el dolor, como él lo hizo por mí tantas veces.

Tuve

un

mal

sueño.

Se

escuchaba

tan

pequeño,

como

si

¿Hayden?

Lo siento. Tosió. Se me cayó algo.

No me dejé engañar. ¿Fue una pesadilla?

Pensé que era real. Cuando me desperté pensé

seco.

¿Fue sobre tus padres?

No.

¿Fue sobre mí?

Hubo otro golpe

Sí. Su voz se quebró. Estabas, estabas, estabas tropezó con las palabras.

Está bien ahora. Estoy justo aquí. Estoy aquí y estoy bien. Nada malo me sucedió. Tenía la esperanza de que si seguía hablando, podía calmarlo. Fue sólo un sueño.

No podía llegar a ti. Morías y no podía, sangrabas, había tanta sangre y estabas, estabas Comenzó a hiperventilar. Me encontraba tan jodidamente vacío sin ti. Estoy tan vacío. Se quebró entonces. Sus palabras se mezclaban, convirtiéndose en un sinsentido. No sabía que me sentiría así. No lo sabía. No te habría permitido, quiero, quiero

¡Joder! Hayden

Me puse una mano sobre la boca para evitar que se me escapara un sollozo, horrorizada de que yo le hubiera hecho esto. Pensé que cuando me fuera, vería la mala elección que era yo. En su lugar, se desmoronaba.

Shh, está bien, Hayden. Lo siento mucho. Me gustaría estar allí contigo le dije en voz baja.

Entonces ven a casa suplicó.

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Lo haré. Dejarte fue tan difícil. Sé que debería haber llamado y explicado. Pero sólo tengo un par de cosas más que atender.

¿Y luego vendrás a casa?

Sí. Tan pronto como me sea posible. Limpié las lágrimas con el dorso de la mano.

¿Me lo prometes?

Lo prometo.

Durante un largo silencio, lo escuché respirar.

¿Tenley?

Todavía estoy aquí.

Yo

Nada es lo mismo sin ti. Su aliento lo abandonó en un apuro.

Ven a casa pronto, ¿de acuerdo?

Lo estoy intentando. Ha sido muy complicado.

¿Cuánto tiempo más estarás allá? Su voz se elevó por el pánico.

No lo sé. Me iría ahora mismo si pudiera… lo juro, Hayden.

Pero te necesito aquí. Te extraño. No puedo. Hubo una pausa, y cuando volvió a hablar, su tono de voz era plano. Lo siento. No debería haber llamado.

Me alegro que hayas

Se oyó un clic. ¿Hayden?

La línea quedó muerta. Observé la pantalla, confundida en cuanto a lo que había sucedido. Lo presioné en mi lista de contactos. La primera foto que le tomé en mi apartamento apareció en la pantalla, la de él alimentando con glaseado a LG. Pasé mi pulgar por encima. La extrañaba casi tanto como lo extrañaba a él. Presioné llamar. Timbró y se fue al correo de voz. Lo intenté de nuevo. Esta vez fue directamente al correo de voz.

¡No, no, no!

Tendría que haberle dicho que lo extrañaba cuando tuve la oportunidad. Lo intenté de nuevo; nuevamente al correo de voz. Se dio por vencido conmigo. Darme cuenta de eso me enfermaba mientras volvía a llamar una y otra vez, con la esperanza de poder deshacer algo del daño. Pero fue más de lo mismo. No contestó.

¡Maldita sea!

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Lancé mi teléfono a través de la habitación con frustración. Al segundo en que salió de mis dedos, me zambullí tras él, pero ya era demasiado tarde. Se golpeó contra la pared y cayó al suelo. Lo tomé, rogando que no se hubiera dañado por mi momento de estupidez. La pantalla tenía rayones debido al impacto.

¡Mierda! ¡No! Apreté el botón violentamente, tecleando mi contraseña, pero no sirvió de nada. No pude pasar de la primera pantalla. Abrí la puerta y corrí por el pasillo hasta la oficina. Titubeé con el teléfono fijo, tecleando el número de Hayden.

rogué, cruzando los

Por favor, por favor, por favor, por favor dedos para que contestara. No lo hizo.

Las lágrimas nublaron mi visión a medida que trataba de llamar a mi propio teléfono. Dejó escapar un débil sonido, entonces murió.

Necesitaba llegar a Hayden. Debería haber tratado de explicarle antes, incluso si no tenía ningún sentido. Podría estar enojado conmigo por tener una mala excusa. Cualquier cosa era mejor que esto. Su negativa a hablar conmigo me hacía muy consciente de lo que mi silencio hizo con él. Me encontraba tan

absorta en lo que yo pensaba que tenía que resolver aquí, que no me di cuenta del impacto que tendría sobre él.

Huí de él porque estaba enamorada de él. Eso, y que temía que nunca fuera suficiente. Ahora mismo, no era el caso pero estando aquí no lo arreglaría. Tenía que llegar a casa, a Hayden, para poder hacer las cosas bien.

Corrí a mi habitación. Esta casa era sólo una celda de detención inútil ahora; no podía quedarme más tiempo aquí. Tendría que obligarme a aceptar que ya sufrí suficiente.

Tenía que lograr mucho más antes de volver a Chicago, pero mi salida no sería nada como mi llegada. Saldría en mis propios términos.

Salté a la ducha antes de que el agua tuviese oportunidad de calentarse. Me estremecí mientras me lavaba el cabello y tenía tanta prisa con las cosas que casi me olvidé de enjuagarlo. Una vez vestida, hice una cola de caballo con mi cabello mojado y metí mis cosas en la maleta. Tuve que sentarme en ella para lograr que cerrara. Entonces la arrastré por las escaleras y a la cochera.

El coche de Connor se encontraba lleno. El asiento trasero y el maletero llenos con cajas que contenían sus pertenencias, las cuales tenía la intención de donar a diversas organizaciones benéficas. Las pocas cosas de las que no podía soportar separarme se encontraban en una caja en el asiento del copiloto. Había planeado dejarla en casa de mis padres anoche, pero me sentí agotada después de mi visita al cementerio.

Tomé una respiración profunda, obligándome a no colapsar, y llevé la maleta de nuevo al interior. La dejé en la cocina y agarré mi bolso.

Al salir de la cochera, casi rompí el espejo del lado del pasajero. Por lo menos me las arreglé para salir antes de que Trey apareciera. Si tenía suerte, sería capaz de evitar otra confrontación.

Llegué a casa de mis padres en tiempo récord y llevé la caja dentro. Mi plan era tirar todo en mi viejo armario y tratar con ello después, cuando me sintiera capaz de volver. La casa se encontraba tan fresca en el interior como afuera, así que dejé la bolsa en el pasillo y bajé al sótano. La luz de sensor en lo alto se hallaba apagada. Sin embargo, ese no era el verdadero problema; era el tubo roto y el derrame de hielo agrupado en el suelo. Tendría que llamar a un plomero. Apenas eran las siete de la mañana, y no tenía un teléfono. Nada estaría abierto hasta las nueve y no tenía esa clase de tiempo.

Presioné mis manos contra mis ojos, sopesando mis opciones. Arden Hills era una ciudad pequeña. Conocía a un montón de gente cuyas puertas podía tocar, incluso a esta hora. Salí de la casa y me dirigí al Lago Johanna. Uno de los viejos amigos de mi papá vivía por ahí; él sería capaz de ayudarme. La

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granja era como la recordaba, salvo que la pintura se encontraba descolorida por el sol y el pórtico desgastado por el tiempo. Los habitantes eran los mismos.

Me invitó a entrar, me hizo el desayuno, y hablamos de la granja y sus ocho nietos mientras comíamos. Me senté allí, sonriendo y asintiendo, porque estuvo de acuerdo en manejar hasta la casa de mis padres y arreglar las tuberías.

Mi siguiente parada fue en la tienda de Apple en el Centro de Rosedale a las afueras de la ciudad. Todo iba bien hasta que traté de pagar. Mi tarjeta visa fue rechazada. Así como también mi MasterCard. Tuve que usar el teléfono de la tienda para llamar al banco. Mis cuentas fueron congeladas a primera hora de esta mañana. Trey debía estar involucrado; era la única explicación.

Llamé a mi abogado, Frank, y luego pasé las siguientes dos horas en el banco, resolviendo las cosas. Trey se dio a sí mismo autoridad sobre mi cuenta después de que me obligó ilegalmente a firmar los papeles de poder notarial. Tuve la suerte de que no vació mi cuenta, y que ésta no era en la que tenía la mayor parte de mi dinero. Finalmente, Frank lo resolvió, pero nadie pudo encontrar a Trey, lo que significaba que ya tenía que saber acerca de la venta de la casa.

Enloquecí cuando regresé al coche. Me tomó otros veinte minutos controlarme antes de que pudiera volver a la tienda de Apple y obtener mi nuevo teléfono.

Una vez que lo tuve, lo primero que hice fue llamar a Hayden. Aún no contestaba. Volví a intentar en cada semáforo.

Eran las cuatro de la tarde para el momento en que terminé de dejar las cosas de Connor en el Ejército de Salvación. La nieve empezó a caer, y la luz del día pasó a un gris oscuro cuando volví a lo que pronto sería la casa de Weston. Mis neumáticos chirriaron sobre el manto blanco cuando llegué a la puerta principal.

Antes de entrar, llamé a Frank para asegurarme de que las llaves se hallaban listas para que las recogieran. Me aseguró que todo estaba en orden y prometió que me haría saber cuándo fuese oficial lo de la llave. Ellos todavía no habían encontrado a Trey, lo que era preocupante, pero al menos su coche no se hallaba en el camino de entrada. Me dejó varios mensajes en mi teléfono, pero no los escuché, sabiendo que no sería algo que me gustaría oír. Dejé el auto encendido en el camino de entrada ya que sólo tenía que dejar mi llave en la mesa de la cocina y agarrar mi maleta. No podía esperar para ir a casa.

Giré la llave en la cerradura y abrí la puerta. El sol menguante hacía ver la planta principal de color gris, con sombras amenazantes. Encendí la luz y me detuve en seco. Trey se encontraba sentado en la mesa de la cocina, con las

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manos apretadas sobre una pila de papeles, tan quieto como un lago en la madrugada.

No vi tu coche.

Su rostro era como piedra, sin mostrar ninguna emoción. No me miró

cuando respondió: Aparqué en la cochera.

Llevaba un traje, pero estaba completamente despeinado, con la corbata floja, los botones superiores de la camisa desabotonados y el cuello torcido. Barba de tres días le cubría el mentón y las mejillas; el pelo desordenado hacia arriba en la parte delantera; y los círculos bajo sus ojos se hallaban enrojecidos.

Mi maleta se encontraba donde la dejé, en medio de él y yo. Señaló con

una mano la maleta. ¿Vas a alguna parte?

Me voy a casa le dije, mi voz sorprendentemente firme.

¿A la casa de tus padres? Su mano volvió a la mesa, posándose en la superficie de cristal.

No.

¿No? Inclinó la cabeza hacia un lado. ¿Has decidido quedarte en la casa principal, entonces? Trey se trasladó allí después de la muerte de su familia e intentó hacer que me quedara allí con él la primera vez que regresé. Pasaron tres días antes de que pudiera salir de su control y el flujo constante de medicamentos contra la ansiedad que metía en mi comida.

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No, Trey. Me voy a casa. A Chicago.

De vuelta al degenerado. Qué bonito. Sonrió con malicia.

Di un paso más cerca de mi maleta. Los cuatro metros y medio de

baldosas entre ella y yo parecían kilómetros. No quería estar más cerca de Trey de lo que ya me encontraba. Una corriente subterránea en plena ebullición de furia se escondía debajo de su apariencia de calma.

Debería darte algún crédito

eres más inteligente de lo que pensé.

Con un movimiento de su mano, extendió la pila de papeles como un repartidor de cartas. Veo que lograste revocar el poder notarial.

Mi corazón se aceleró en mi pecho. Esperaba haberme ido mucho antes

de que los papeles de la casa llegaran a él. Hice lo que tenía que hacer.

Estoy seguro de eso. Pero, ¿creíste que no lo descubriría antes de irte? Su voz se elevó, ganando fuerza y volumen hasta que fue un grito. ¿Que podrías ir a mis espaldas, regalar la jodida casa y luego huir de nuevo?

En un rápido movimiento, la silla chirrió por el suelo de baldosas y volcó

la mesa. Los papeles volaron por los aires y cayeron, tinta roja y rotulador amarillo fluorescente resaltaban en medio del blanco. La mesa aterrizó a un

lado, la parte superior de vidrio rompiéndose en varios trozos. Trey pasó entre los escombros, el vidrio crujiendo bajo sus suelas con las manos en puños mientras caminaba hacia mí. Aún soy capaz de congelar tus cuentas. Estoy seguro de que haría tu escape un poco más complicado.

El problema está resuelto ahora. Mantuve mi postura, aunque lo único que quería hacer era huir.

Se detuvo justo en frente de mí, su expresión aún plana. Voy a deshacer eso.

No puedes, Trey. Está fuera de tu control. No te daré la casa para que puedas destruirla. A tu padre no le habría gustado eso.

Mi padre está muerto. Lo que quería no importa.

Para mí sí. Ya terminé aquí, Trey. No te permitiré que me destroces nunca más.

Me giré; nada bueno saldría de esta conversación. Cuando me agarró, zafé mi brazo de su agarre. Se me acercó de nuevo y jaló la manga hasta el antebrazo, exponiendo las heridas que me causó durante nuestro último altercado.

Te aconsejo que mantengas las manos quietas, Trey. Ya documenté eso con mi abogado.

—Yo… yo no…

Weston tendrá las llaves de la casa dentro de poco. Supongo que no tratarás de intimidarlo en la forma en que me has intimidado. Pero si sientes que la coerción física es necesaria, por lo menos él está en un campo de juego más nivelado. Adiós. Di un paso lejos de Trey, agarré mi maleta con una mano temblorosa, y me giré hacia la puerta.

hizo con su mal

humor, con su respuesta mordaz: No creerás que permitiré que te lleves el auto de Connor, ¿verdad?

Trey se recuperó de la impresión de ver el daño que

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No necesito tu permiso. El auto de Connor ahora es mío.

No había nada más que pudiera arrebatarme. Lo que él quería, lo tenía su primo; Frank se aseguró de que el acuerdo fuera inescrutable. Las manos de Trey se hallaban atadas y si revisó la documentación, lo supo.

Abrí la puerta, dispuesta a dejar todo esto tras de mí.

Nunca debí dejar que te fueras en primer lugar dijo.

¿Como si la elección hubiera sido suya? Me giré, el viento helado soplando en mi nuca. ¿Qué dijiste?

Deberías haber sido mía dijo con amargura.

Trey siempre fue insensible, sin arrepentimientos por el daño que infligía a los demás. Pero en ese momento su fachada cayó y vi a alguien paralizado por el narcisismo.

¿Eso es lo que pensaste que pasaría cuando me trajiste de nuevo aquí?

Me hice cargo de ti, y ahora me dejas sin nada. Me lo debes.

Como si yo fuera una posesión para pasar el tiempo.

Me fui sin decir nada más. No tenía nada que decir.

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Traducido por Snow Q Corregido por Clara Markov Diez minutos después, Weston llamó y me
Traducido por Snow Q Corregido por Clara Markov Diez minutos después, Weston llamó y me

Traducido por Snow Q Corregido por Clara Markov

Diez minutos después, Weston llamó y me detuve. Las llaves cambiaron de mano. Justo en ese momento me di cuenta de que aún tenía mi par, y Trey aún tenía el suyo.

No te preocupes me dijo Weston. Cambiaré las cerraduras esta tarde. Con Trey siempre tienes que estar un paso adelante.

Nunca fui muy buena en eso.

Oh, creo que eras mejor en eso de

lo que crees. Y siempre eres

bienvenida a visitarnos. Todo lo que tienes que hacer es llamar.

Gracias, Weston.

Cuídate, ¿de acuerdo?

Lo haré. Tú también.

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Me detuve en una gasolinera casi a las tres horas de viaje. Me encontraba a medio camino de Chicago y con mucha hambre. Por primera vez en semanas, tenía verdadero apetito. Compré una gran bolsa de papas, una barra de chocolate monstruosa, y un refresco.

Llamé a Sarah después de cargar el tanque para hacerle saber que iba de regreso, pero no respondió, así que le dejé un mensaje de voz y le envié un mensaje de texto por si acaso. Le había dado la llave de mi apartamento para que pudiera alimentar a LG.

Consideré mis opciones a medida que continuaba a casa. Hayden tenía una llave, pero no me contestaba las llamadas, por lo que lo descarté. Además, una conversación tenía que pasar cuando lo viera, y aparecer a mitad de la noche no haría que la discusión fuera más fácil. La posibilidad de que tal vez no sería capaz de corregir mis errores me aterrorizaba.

Tres horas después me encontraba de pie fuera del edificio de mi apartamento, toqué el timbre de Sarah y recé porque estuviera en casa, a pesar de que su coche no se hallaba estacionado en su lugar. No hubo respuesta.

Quizá andaba en el trabajo. Regresé al coche de Connor y con resignación ajusté el GPS hacia The Dollhouse. Quería estar en casa y quería ver a LG. Si no podía tener a Hayden esta noche, al menos podría tenerla a ella.

Luego de quince minutos, aparqué en el estacionamiento del club de estríper. Volví a llamar a Sarah pero aún no obtenía respuesta, lo cual tenía

sentido si trabajaba como camarera. Estacioné en un área bien iluminada, tomé

mi bolso y cerré el coche. El edificio estaba pintado de negro, luces llamativas

parpadeaban con el nombre del club, y una luz de neón mostraba a una mujer medio desnuda, inclinada, de pie, inclinada, de pie, al tiempo que se encendía y apagaba, su trasero desnudo expuesto cada vez que su falda se volaba.

No podía creer que Sarah trabajaba aquí. Pero si eso pagaba por su maestría en administración de negocios y le permitía liberarse de las deudas después de la universidad, podía encontrarle la lógica.

Me dirigí a la entrada, un poco nerviosa. Observé el lugar, buscando el coche de Sarah, pero no pude localizarlo. Tal vez el personal tenía un estacionamiento aparte, más seguro para las chicas que trabajaban aquí. Un gran hombre con brazos del tamaño de mi cintura custodiaba la puerta delantera. Me miró de una forma que me hizo sentir desnuda incluso con mi sudadera. Ojalá tuviera la chaqueta puesta.

Identificación. Extendió una palma gruesa.

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Rebusqué en mi bolso por mi monedero y saqué mi licencia de conducir.

La examinó, miró mi rostro, y luego me la regresó. ¿Dónde está tu escolta?

¿Disculpa?

Tu escolta dijo, molesto. Necesitas un acompañante masculino para venir aquí.

—Oh, yo… —Me mordisqueé el labio, insegura de cómo proceder. Tengo una amiga que trabaja aquí, su nombre es Sarah.

Sarah, ¿eh? ¿Entonces buscas trabajo? Sonrió irónicamente. Eres

un poco delgada, pero ese rostro de muñeca de porcelana podría funcionarte.

Abrió la puerta y agarró el brazo de una mujer escasamente vestida que pasaba por allí. Esta busca trabajo. Llévala hacia la señorita jefa.

La mujer me miró, se rió, y se giró hacia él. ¿Hablas en serio?

Dice que conoce a Sarah.

Pensé en corregirlo, pero si me dejaba entrar, lo aceptaría. Todo lo que necesitaba era conseguir mis llaves y me iría.

Ella me dio una mirada dudosa y se volvió a girar hacia el portero. Estás desperdiciando el tiempo de todos. No duraría un turno. Con una mirada de exasperación, hizo un ademán para que la siguiera.

Caminé detrás de ella en lo que rodeábamos el perímetro del club, observando a todos los hombres con trajes de negocios, sentados cerca al escenario principal. Hacia la parte trasera del club, había dos escenarios más pequeños, rodeados con una cinta de terciopelo rojo. El otro lado contaba con muebles de lujo donde los hombres de traje holgazaneaban en tanto las bailarinas se retorcían en sus regazos.

No quería pensar en Hayden con sus manos sobre cualquiera de estas mujeres, o viceversa. Me preguntaba si pagó por servicios. El pensamiento me enfermaba.

¿Entonces conoces a Sarah? me preguntó, viéndome con recelo.

Sí.

Dile a esa perra que necesita mantenerse alejada de mis clientes. Movió su cabello desteñido sobre su hombro. De otro modo arruinaré esa bonita cara suya. Espera aquí ordenó.

—Está trabajando…

Se deslizó por una puerta custodiada por otro pesado y musculoso hombre antes de que pudiera terminar la oración.

Oye le grité sobre la música resonando, la sensación incómoda incrementándose. Estoy buscando a mi amiga Sarah. Trabaja aquí.

Tocó su oído y murmuró: No puedo escucharte. Luego regresó a mirar amenazadoramente a la multitud.

Frustrada, me giré para buscarla. El interior del club se pintó de color negro medianoche, dibujando sombras sobre la clientela. Busqué el cabello rubio casi blanco de Sarah, pero no pude localizarla a través del parpadeo de las luces estroboscópicas. Las mesas llenas de hombres observaban a una mujer desnuda dando vueltas en un tubo, sus ojos distrayéndose sólo cuando una mesara casi desvestida se acercaba. Odiaba que mi amiga atendiera aquí, y que Hayden alguna vez estuviera inmerso en este estilo de vida.

La puerta al lado del portero se abrió de golpe y Sienna apareció vestida en toda su gloria de charol rojo. El vestido que llevaba succionaba su cuerpo. Sus pechos falsos se presionaban tanto hacia arriba que parecían uvas coloreadas de carne listas para estallar. Tenía marcas en los brazos, como si alguien la hubiera estado sosteniendo con fuerza, y una de sus mejillas se encontraba rojo brillante. Un hombre vestido justo como el que custodiaba la puerta llegó detrás de ella, ajustándose el cinturón.

Le habló bruscamente al guardia, claramente indignada. Asintió hacia el frente; vi el nombre de Sarah formarse en sus labios; luego me señaló. Sienna me miró y odio destelló en su rostro, antes de que recuperara la compostura y una sonrisa le deformara la boca.

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Estaba confundida. Hayden me dijo que Sienna solía bailar aquí. Pero mientras veía el modo en todo el mundo le hablaba, me di cuenta de que falló en completar el resto de los espacios. A pesar de lo que su estado de poca ropa sugería, Sienna ya no era una estríper, se encargaba del club. Y yo me encontraba en una mala situación.

Bueno, ¿no es esta una sorpresa? ronroneó. Se paseó hasta la barra y se apoyó en la baranda de latón, con los ojos fijos en mí. ¿Qué haces aquí?

—Estoy buscando a…

Su falsa sonrisa cayó y me interrumpió. Oh, sé exactamente a quien buscas. Le dije a Hayden que se aburriría. Le dije que no serías capaz de lidiar con él, y no me escuchó. Se cernió sobre mí con sus absurdos tacones. Es tan malditamente patético. Siempre pensando que puede ser mejor de lo que es, pero ambas sabemos que no es así, ¿verdad?

—Yo…yo no… —Me sorprendí. Me dijo que su vida era diferente, que él era diferente, antes de mí, pero no me imaginé algo así.

—Yo…yo no. Yo… yo —se burló. Eres un desperdicio para su tiempo. ¿Viniste aquí pensando que podría darte algunos consejos de cómo mantenerlo interesado? Sonaba amarga. Puedo ahorrarte el problema, corazón. No hay nada que puedas hacer. A Hayden le gusta mantener sus opciones abiertas. Nunca se satisfará contigo; nada más es cuestión de tiempo antes de que regrese corriendo hacia mí.

Fue un largo y difícil día y mis nervios ya se encontraban tensos. Esto no era lo que necesitaba. Si permitía que mis emociones sacaran lo peor de mí delante de ella, era capaz de enloquecer.

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No debería haber venido aquí dije, retrocediendo. Me iré.

Sienna se movió a un lado, atrapándome entre la barra y el muro. ¿Segura de que no quieres echar un vistazo? ¿Ver lo que lo mantendrá contigo por un poco más de tiempo?

irme. Tragué fuerte cuando se acercó más,

acorralándome.

Ladeó la cabeza. No lo entiendo. ¿Qué ve en ti? Mírate. Tomó mi cola de caballo y arrugó su nariz, luego arrastró una uña falsa por mi mejilla.

Sólo

debería

Eché mi cabeza hacia atrás. No me toques.

Me agarró por el mentón, sosteniéndome con fuerza. Nos encontrábamos en las sombras, cubiertas por su séquito de seguridad. Se inclinó más, su boca al lado de mi oído. Crees que conoces a Hayden, pero no lo haces. Cuando lo descubrí, se ocupaba follando a las chicas en este club. Todas lo querían y yo era la única a la que regresaba, una y otra vez. Le di lo que necesitaba, de cualquier

forma que lo necesitara. ¿Sabes lo que sucederá cuando no puedas seguirle el ritmo? Regresará a mí. Siempre lo hace.

Déjame ir. Le empujé la mano.

Su agarré se tensó, las uñas clavándose en mi piel. Me siento generosa, así que te daré un consejito. Si Hayden quiere vagar, hay una forma segura de conseguir su atención. ¿Sabes cuál es?

Cuando no reaccioné, dijo: Simplemente folla a Chris. Eso es lo que hice cuando encontré a Hayden follando a otras tres chicas al mismo tiempo. Sienna liberó mi rostro y retrocedió. Oh, pareces impactada. Pobre cosita. ¿No te contó eso?

Tú, zorra manipuladora susurré, alejándome de ella.

¿Cómo acabas de llamarme?

Debí haber esperado la bofetada. Fue un segundo tarde cuando levanté el brazo para detenerla, aunque impedí toda la fuerza del golpe. Cuando sus uñas rasguñaron mi mejilla, mi codo conectó con su nariz. Hubo un crujido

satisfactorio; chilló una palabrota y me empujó, y me caí. Incapaz de sostenerme

por el impacto, aterricé en mi coxis y mi cabeza golpeó el azulejo, una explosión

de color oscureció mi visión y un dolor agudo se disparó en mis caderas. Su guardia de seguridad intervino cuando se volvía a acercar a mí; un brazo gigante se envolvió alrededor de su cintura y la elevó en el aire a medida que pateaba y gritaba obscenidades.

¡Bájame! ¡Acabaré con esa perra! Sangre corría por su boca y barbilla, goteando en su vestido plástico. Fue arrastrada hacia la puerta por la que salió, el tipo de seguridad luchando por conservar un agarre firme en ella.

Me levanté con los brazos débiles. Mi cadera gritaba, mi cabeza no se sentía mucho mejor. Reuní las cosas tiradas en el piso y las coloqué de nuevo en

mi bolso, comprobando que tuviera las llaves y el monedero. Ambos se

ubicaban allí. Podía sentir ojos en mí aunque la música resonaba y la chica en el

escenario aún bailaba. Si no estuviera tan concentrada en el dolor de mi cuerpo

me habría preocupado.

Tuve que usar la baranda de latón que rodeaba la barra para levantarme. Dolía tanto, que probé la bilis en mi garganta. Miré alrededor, buscando la salida.

Cuando finalmente la encontré, el portero que me dejó entrar caminaba en mi dirección, con los ojos estrechos, y las manos apretadas en puños. Busqué cerca otra salida, pero la de emergencia se localizaba al otro lado del club.

Nunca lo lograría.

50

Traducido por Eli Hart & Kells Corregido por Melii Era la una de la mañana.
Traducido por Eli Hart & Kells Corregido por Melii Era la una de la mañana.

Traducido por Eli Hart & Kells Corregido por Melii

Era la una de la mañana. La televisión se encontraba encendida, pero no la veía. Miraba la serie de imágenes en mi muro. Todo Tenley. Todo el tiempo. Mi teléfono sonó. ¿Qué? gruñí, irritado por la interrupción.

Necesitas traer tu trasero a The Dollhouse y limpiar tu desastre.

¿Qué mierda? ¿Quién es? Retiré el teléfono y revisé la pantalla. El número apareció como desconocido.

51

Es Jay, pendejo. Tu chica rompió la nariz de Sienna.

¿De qué demonios estás hablando? Jay era el jefe de seguridad. Nos conocíamos de años y nunca tuvimos problemas.

Jesús. ¿No llevas cuentas de las perras que te estás follando?

Espera. ¿Qué?

Por el amor de Cristo, pensé que habías dejado de hacer eso. Tu pequeña muñeca china vino a buscarte y se encontró con Sienna. Pon tu trasero en marcha y ven por tu chica antes de que Sienna la ponga en una fosa.

¿Te refieres a Tenley?

¿Cómo mierda se supone que sepa? Hubo un suspiro irritado. Cabello largo y negro, cosita pequeña. Conoce a una de las chicas de Sienna, Sarah. ¿Te suena?

Eso no es posible. Ni siquiera está en Chicago.

No sé dónde te dijo que estaba, pero justo ahora está en el maldito club, y Sienna está encerrada. Tienes diez minutos para llegar.

el

estacionamiento.

La

línea

murió.

Agarré

mis

llaves

y

troté

las

escaleras

hacia

No había forma en que Tenley hubiera regresado. Lo sabría si lo hubiera hecho. O tal vez no. Llamó veinte veces hoy y no respondí. No dejó ningún mensaje de voz, y me sentía muy molesto por llamarla temprano esta mañana como para confiar en mí mismo al hablarle otra vez. Aún así, asumí que me enviaría un mensaje de texto si regresaba. Incluso si no, las noticias llegarían por alguien más.

Llamé a Chris mientras salía del estacionamiento subterráneo. Fue directo al buzón así que intenté con Sarah y fue la misma maldita cosa. Me tomó menos de diez minutos llegar a The Dollhouse. Conduje directo a la entrada delantera y me estacioné en la zona de grúas. Salí y cerré la puerta.

Max dijo—: Stryker, hombre, no puedes hacer eso…

Jay me llamó y me pidió que recogiera algo. Solo será un segundo.

¿Ese volcancito te perteneces?

Me detuve. Mierda. ¿No me jodía? ¿Tenley está aquí?

¿Pequeña cosa morena? ¿Cara dulce con trasero que combina?

Quería molerle la cara contra un lado del edificio por ese comentario, pero era del doble de mi tamaño. No será mucho tiempo.

El olor de sudor y sexo me golpeó cuando pasé por la puerta. Lo que sonaba como un bajo estruendoso cuando me encontraba afuera, se volvió una mierda de ritmo para bailar en el interior. Inspeccioné el club, buscando a Tenley entre los trajes y gente de vida difícil. En la esquina trasera, vi a un hombre de negocios bien vestido poner sus manos sobre una bailarina.

La seguridad salió de entre las sombras, preparada para tranquilizar al chico. Una conversación sin palabras tuvo lugar entre el chico del equipo de seguridad y la bailarina, luego ella bajó del sillón y tomó la mano del hombre con traje. Él la siguió entre las sombras. Mientras seguridad y el hombre con traje intercambiaban palabras, la bailarina miraba sus uñas, pareciendo aburrida. Cuando el hombre terminó con el trato, el hombre con traje y la bailarina desaparecieron por unas puertas ocultas. Negocios, como siempre. La posibilidad de que Tenley pudiera presenciar algo de eso me enfermó.

Me dirigí hacia atrás del club, donde seguridad cuidaba el pasillo dirigido a la oficina de Sienna. Jay ha estado trabajando aquí más de lo que yo he frecuentado el establecimiento. Vio un montón de bailarinas ir y venir, y un montón de administración también.

Tú llamaste.

52

Sienna está toda molesta por lo que tu chica le hizo en la cara. Tomó mucha persuasión evitar que la arrastrara hacia atrás y la lanzara en un contenedor de basura.

¿Hayden? dijo Tenley.

Cerré los ojos ligeramente ante el sonido de su voz, luego me giré.

Lucía aterrada. Se encontraba escondida en una esquina, sentada en un taburete con sus manos en el regazo. No la quería expuesta en este lugar, viendo lo que sucedía, llegando a conclusiones obvias sobre lo que hice cuando era un cliente regular.

¿Qué diablos estás haciendo aquí? pregunté, enojo remplazando mi alivio de verla.

Necesitaba encontrar a Sarah.

Que Sarah fuera la primera persona que buscara era solo otra patada en las bolas, me tragué la amarga réplica cuando las luces estroboscópicas golpearon su rostro, iluminando un trío de atroces líneas rojas. Me acerqué más, levanté su barbilla, y levanté su cabeza. Marcas de arañazos desde su sien a su boca. Aunque todavía, el contacto era tan eléctrico como siempre.

¿Qué pasó? pregunté con más amargura de la que pretendía.

Tuve una charla con Sienna.

¿Ella te hizo esto? Cuando Tenley asintió, miré a Jay. Quiero hablar con ella.

No creo que eso sea lo mejor para ti.

53

Pura mierda. Quiero saber porqué mierda estoy recogiendo a Tenley con marcas en el rostro.

Bueno, Tenley está justo aquí. Estoy seguro que puede decírtelo.

—Quiero escucharlo de Sienna. Dile que estoy aquí… te garantizo que querrá verme. Confiaba en su enojo y sus tácticas de perra. Saltaría ante la oportunidad de intentar joder con mi cabeza solo porque es en lo que era buena.

Tal vez solo deberíamos irnos dijo Tenley suavemente, bajándose del taburete.

No es posible espeté.

Tenley me ignoró y siguió adelante, haciendo una mueca de dolor mientras su pie izquierdo tocaba el suelo y luego el derecho. Cuando dio un paso inestable hacia mí, su rodilla se torció, y se golpeó contra la barra.

La agarré por la cintura. ¿Qué demonios? Le disparé a Jay una mirada irritada.

Las peleas sucedían todo el tiempo en The Dollhouse. Las chicas se ponían territoriales con los clientes, drogas, lo que sea. Pero la seguridad nunca

lo dejaba llegar muy lejos. Después de un par de cachetadas, las separaban. Caras jodidas y extensiones arrancadas no traían dinero.

Lo que sea que pasó entre Tenley y Sienna, Jay lo dejó pasar a propósito. Probablemente hasta que Tenley se defendió. Eso me enojó.

Estoy bien dijo Tenley finalmente, enterrando sus dedos en mis hombros.

Patrañas espeté, enojado de que mintiera.

Difícilmente podía aguantar su propio peso. La acerqué más hasta que todo su cuerpo se presionaba fuerte contra el mío. A pesar de que estaba enojado, me encontraba tan malditamente necesitado para no importarme una mierda que solo se apoyara en mí porque se caería como una piedra si no lo hacía. Eso incrementó mi frustración todavía más.

Mantuve mi brazo alrededor de su cintura, sintiendo sus jadeos contra

mi estómago mientras encontraba su balance. Mantuvo una mano sobre mi

antebrazo mientras daba un paso atrás y se esforzaba por poner peso sobre su pierna derecha.

Siéntate y no te muevas ordené, levantándola de nuevo sobre el taburete. Lo hizo, lo que era jodidamente raro. Parecía estar a segundos de las lágrimas. Con razón. Sienna no era una persona con la que Tenley debería meterse, ni con alguna de las personas que trabajaban o frecuentaban The Dollhouse. Al menos aquí, en las sombras, se encontraba a salvo de las miradas lascivas de los idiotas del club.

El punto muerto con Jay terminó cuando Sienna salió echa una furia por la puerta, la que casi golpea un lado de su cabeza. El tiempo se acabó, perra… —Luego me vio.

De las dos mujeres, Sienna era definitivamente la que peor lucía. Sus ojos

ya tenían sombras debajo y su nariz se encontraba hinchada. Sus manos fueron a sus caderas y saco el pecho. Usaba un atuendo horrible rojo sintético que era

tan corto que apenas le cubría el trasero, y el frente era tan bajo que sus pezones

casi se veían.

¿Viniste a recoger tu basura? preguntó Sienna. Se escuchó todo incomprensible.

54

Me paré frente a Tenley, bloqueándola de la vista de Sienna.

Sienna dijo: Ya sabes, luego de que esa perra estuvo contigo en lo de Lisa, hice lo que pediste. Me alejé porque necesitabas hacerlo con esa estúpida chica por la razón que fuera. Pero seguro como el infierno que no aprecio a tu juguete viniendo a mi club, a golpearme en la cara.

Tenley jadeó detrás de mí pero ignoré el comentario sobre mi relación con ella. Sienna quería sacarme de quicio y eso no funcionaría. ¿Qué tipo de golpe?

Señaló a Tenley. ¡Esa perra me rompió la maldita nariz!

Me ericé ante el peyorativo. Vigila tu maldita boca.

¡Tu juguetito me llamó zorra!

Mantuve

mi

tono

plano

para

evitar

alimentar

su

dramatismo.

¿Entonces pensaste en pelear con ella?

Vino aquí y actuó como si te entendiera muy bien. Obtuvo lo que se merecía. Debería hacer que la arrestaran por agresión. Sienna se pasó la mano debajo de su nariz hinchada, donde un pequeño rastro de sangre bajaba hacia su labio. Estaba seguro de que el hábito por la cocaína no ayudaba a su problema.

¿Entonces me estás diciendo que Tenley te golpeó primero?

Necesitas amordazar a tu perra siseó Sienna.

Me incliné hacia ella y Jay negó con la cabeza en advertencia. Levanté una mano en una demostración de sumisión. No era estúpido; me noquearía con un golpe. Responde la maldita pregunta. ¿Tenley te golpeó primero?

¡Vino a mi club!

55

Ya había escuchado suficiente. En serio eres complicada. Comencé a girarme.

Sienna agarró mi brazo, sus uñas clavándose en mi piel mientras se presionaba contra mí. Saca tu cabeza de tu trasero, cariño me dijo al oído. Su pureza no se contagia. Una vez que la novedad se vaya, harás lo que siempre haces. ¿Y qué tendrás después? Nada.

No busco purificarme, merezco la mierda que me ha pasado, pero no tengo que terminar como tú. Sigues cayendo en el mismo hueco, preguntándote por qué, cuando eres quién sostiene la pala. Espero que disfrutes enterrándote tú misma.

¡Jódete! Sienna empujó mi pecho. ¡Vete y llévate a tu mocosa contigo!

Casa de espejo, Sienna. Mírate.

¡Imbécil! dijo entre dientes apretados, estirándose hacia un vaso vacío sobre la barra, pero Jay la agarró de la cintura antes de que pudiera alcanzarlo.

Los ojos de Tenley se abrieron mientras la apartaba del camino. Cuando Sienna se volvía loca, significaban un montón de cosas quebradas, y algunas

veces eso incluía personas. Seguridad la rodeó, evitando que pusiera sus manos

en

algo que pudiera lanzarme. Ella vivía una vida triste, y me sentía encantado

de

ya no ser parte de ella.

Medio cargué a Tenley por el club. Cuando salí por la puerta delantera,

mi

carro era remolcado del estacionamiento.

Mierda.

Max solo me dio una mirada que decía que debí saberlo mejor.

¿Dónde está tu auto? le grité a Tenley.

Por allá. Señaló al otro lado del estacionamiento.

Seguí esa dirección, mi brazo alrededor de su cintura. Aún tenía problemas caminado sin apoyo. Su Prius no se hallaba a la vista. ¿Dónde está…?

Tenley levantó un control, un BMW rojo sonó, y el motor se encendió.

¿De qué idiota es ese auto?

Era de Connor. Era mi única forma de regresar a casa respondió, levantando la mirada hacia mí con ojos tristes.

Bien, no era yo un idiota.

Gracias por sacarme de ahí.

56

Hubo un extraño momento cuando quería besarla, pero me di cuenta que estaba esperando que la soltara para poder entrar en el auto. Cuando lo hice, dejó caer su cabeza y comenzó a cojear hacia el lado del conductor.

Agarré su mano con las llaves en ella. Uh, sí, no vas a conducir.

Me pasó las llaves sin discutir, lo que me dijo cuán adolorida se encontraba. La ayudé a caminar al lado del pasajero. Tuvo que levantar su pierna hasta la rodilla para entrar al auto. Subí al lado del conductor, donde prácticamente me comí el volante, el asiento se encontraba demasiado levantado.

El aire del auto se encontraba pesado con tensión, y Tenley estaba callada mientras salía del estacionamiento a la calle. Volteé a verla muy seguido. Tenía tantas preguntas de las que quería respuestas… sobre esta noche, sobre las últimas tres semanas, sobre la noche que se fue.

Finalmente, el silencio fue demasiado, pregunté: ¿Qué demonios te haría pensar que era buena idea ir a The Dollhouse?

Sarah tiene la llave de mi apartamento y no respondía su teléfono. Imaginé que estaría trabajando.

Tengo una llave de tu apartamento. Te habría dejado entrar. Así podrías haber evitado esta mierda.

No respondías mis llamadas. No estaba segura de que quisieras verme.

Nos encontrábamos de nuevo en el inicio, cuando ella era toda asustadiza a mí alrededor. ¿Qué daño le hizo Trey mientras se encontraba en Arden Hills? Tuve el presentimiento de que su tiempo ahí fue malditamente horroroso. Lo que significaba que necesitaba guardar el enojo y dejar de hablarle golpeado.

No importa lo que esté pasando entre nosotros, Tenley, todavía puedes acudir a mí. No te apartaría.

Por alguna razón fue lo equivocado por decir porque sus hombros se hundieron y empezaron a temblar.

¿Gatita?

Eso lo empeoró. Presionó la mano sobre su boca, pero un sollozo se le escapó. Por suerte, estábamos casi en casa. Aparqué en el estacionamiento subterráneo y apagué el motor, encendiendo la luz interior así podía verla.

Estaba encorvada sobre sí misma, de la manera que había estado después de la primera sesión de tatuajes. Pasé una mano por su espalda. Como yo, perdió peso. Podía sentir los huesos prominentes de su columna vertebral a través de las capas de ropa. Me asustó qué era más frágil de lo que había sido cuando se fue.

Tomó un par de respiraciones profundas, temblando al exhalar. Cuando levantó la cabeza, sus emociones estaban bajo control otra vez, pero solo un poco. Lo siento. No quería molestarme tanto.

Está bien… Tratar con Sienna haría a cualquiera estallar. ¿Por qué no vienes a mi casa? No serás capaz de subir las escaleras a tu apartamento. Esperaba que la excusa fuera suficiente para que estuviera de acuerdo. No tenía idea donde nos encontrábamos, pero no quería dejarla ir.

57

Quiero ver a LG susurró.

Está allá arriba. Estará feliz de que estés en casa.

¿LG está en tu casa?

He estado encargándome de ella mientras no estabas.

Oh. Sorbió, luego se limpió los ojos con el dorso de la mano. Eso es bueno. Gracias por hacerlo

Me encogí de hombros. Quería hacerlo.

Me bajé del auto y fui al lado de Tenley, donde ya estaba saliendo por su cuenta. Si seguía teniendo tantos problemas mañana, la llevaría al doctor para

unas radiografías o algo. Sus labios se hicieron una línea, lo cual me llevó a pensar que tenía dolor y quería ocultarlo.

¿Necesitas algo del maletero? pregunté.

Sacudió su cabeza, así que cerré el maletero y caminamos hacia el elevador. Siguió mirando hacia las escaleras. De ninguna manera podría subir tres tramos hacia mi apartamento con la manera que cojeaba. Así que se lo dije.

No me gustan los elevadores dijo mientras las puertas se abrían.

Tampoco me gustaban, pero cargarla no era una opción. rápido.

Vaciló, pero cuando puse un pie adentro del ascensor para evitar que las

puertas se cerraran, entró. Tenley se metió en la esquina, agarrando los pasamanos que rodeaban la caja de acero llena de espejos. Presioné el botón para el segundo piso, luego puse mi brazo a su alrededor. Cuando empezamos

a movernos, se pegó a mí, enterrando su cara en mi pecho con una disculpa. No tenía ninguna razón para disculparse; el movimiento del elevador

probablemente imitaba la sensación del avión cuando caía. La falta de ventanas,

y el espacio reducido probablemente empeoró el vértigo.

Me aferré a ella, acariciando su cabello, mirando nuestro reflejo entrelazado en los espejos rodeándonos. Cuando el elevador se detuvo y las puertas se abrieron, prácticamente se lanzó hacia el pasillo.

Solo había estado en mi casa una vez, pero recordaba donde estaba y empezó a caminar por el pasillo. No la hice esperar esta noche mientras revisaba todas las habitaciones, como normalmente hacia; necesitaba sentarse inmediatamente.

Adentro, se sostuvo con la pared mientras cautelosamente se quitaba los zapatos. Los puse dentro del closet al lado de los míos.

LG salto por el pasillo y vino hacia mí, serpenteando alrededor de mis piernas, asomándose para ver a Tenley.

Es un viaje

58

Ven aquí, pequeña arrulló Tenley mientras se tiraba al suelo.

LG inclinó su pequeña cabeza hacia un lado con duda y se quedó cerca

de mí.

Tenley chasqueó la lengua contra el cielo de la boca y chasqueó los dedos. La expresión de su rostro era desgarradora, como si esperara el desprecio.

Me agaché y rasqué la cabeza de LG. Está bien, amiguita, esa es tu mamá. Fue a un viaje, pero regresó. LG maulló y se asomó entre mis tobillos. Así es, ve a decir hola. Ella te extrañó, así como nosotros a ella.

LG se acercó y olfateó la mano extendida de Tenley. Le tomó un minuto, pero finalmente se acercó lo suficiente para que la levantara. Entonces el verdadero llanto empezó. Silenciosos sollozos sacudían el cuerpo de Tenley mientras se doblaba alrededor de la gatita.

Traté de no ponerme celoso de un gato estúpido, pero era difícil no sentirse despreciado porque obtuviera un saludo más cariñoso que yo. La única razón por la que Tenley me había tocado hasta ahora era porque necesitaba mi ayuda, y el elevador la asustó.

Te extrañé demasiado. Lo siento si me fui demasiado tiempo. No lo haré de nuevo, lo prometo. Sus ojos, llorosos y deprimidos se levantaron para encontrarse con los míos.

Tal vez sus palabras no eran solo para LG, tal vez eran para mí, también. Quería creer eso, pero su desaparición y negativa a llamarme me hacían imposible confiar en ella. Las acciones hablaban más que las palabras. A pesar de que me sentía feliz de tenerla en casa, seguía enojado con ella por dejarme en primer lugar. Conflictivo ni siquiera lo empezaba a describir.

También me sentía agotado. Eran casi las tres de la mañana, y no había dormido mucho la semana pasada, y mucho menos las últimas tres.

¿Por qué no vienes a las sala de estar? Mi sillón es más cómodo que el piso. Además, quiero revisar los rasguños en tu cara.

No tienes por qué hacerlo.

59

Sí. Sí tengo que hacerlo. Ahora ven. Puse mis manos bajo sus brazos y la ayudé a ponerse de pie mientras acunaba a LG contra su pecho.

Observó el entorno como si lo estuviera viendo por primera vez. Cuando llegamos a la sala de estar, contuvo la respiración, sus ojos en el nuevo arte adornando las paredes.

Pasé una mano por mi cabello, frustrado porque mis sentimientos por ella fueran tan obvios en los diseños. ¿Quieres algo de beber?

Por favor. Se acomodó en una esquina del sofá y subió las piernas, volteándose para poder ver las imágenes que colgaban sobre ella.

¿Quieres cerveza o vino? ¿O algo más fuerte?

Fuerte estaría bien.

Serví dos vasos de whisky, resistiendo la urgencia de tomar el mío y rellenarlo inmediatamente. Me sentía bastante herido y tenía muchas preguntas, pero abrumarla dos minutos después de pasar por la puerta particularmente después de un enfrentamiento con Siennano sería lo mejor para nosotros.

Le entregué su vaso y Tenley dio un sorbo tentativo. Su nariz se arrugó con disgusto.

¿No te gusta? pregunté, reteniendo una sonrisa.

Está bien. Tomó otro sorbo, pero sus labios se fruncieron mientras

bebía.

No seas una mártir. Preferiría que no te obligues a ser educada.

Lo siento. Me pasó la bebida, y serví el contenido en mi vaso.

Es un gusto adquirido. Te traeré algo más. Me puse de pie. Y me encargaré de esos arañazos.

Está bien.

Se veía tan tímida sentada en mi sofá, acurrucada en una pequeña bola, todo su fuego robado. Quería a la vieja Tenley de vuelta, la que era juguetona y sarcástica. Serví su vaso vino tinto y la dejé con LG acostada en su regazo.

Saqué el botiquín de mi baño, luego mojé una toalla con agua caliente y la exprimí. En el momento que regresé a la sala de estar, estaría lo suficientemente fría para limpiar sus arañazos.

lo

suficiente para poder observar bien lo que le hacía a su rostro.

No se siente mal dijo suavemente, dejando su vino en la mesa del

café.

La manga de su sudadera se corrió con el movimiento, dejando expuesta una parte de su antebrazo. Tenía marcas allí, también. Tomé su mano y corrí hacia atrás la manga. Se encogió del dolor, incluso con un toque gentil. Los moretones eran viejos, descoloridos con un amarillo verdoso, envolviendo toda su muñeca. Como un grillete.

Déjame

revisar

el

daño.

Me

senté

a

su

lado,

acercándome

¿De dónde vinieron estos?

60

No son nada. Mantuvo sus ojos abajo mientras jalaba la manga sobre su muñeca.

No me mientas.

Retrocedió, y cuando levantó la mirada, pude ver su inquietud. Tragó y entrelazó sus manos. Trey se puso un poco agresivo.

¿Agresivo cómo? Mi imaginación lanzaba todo tipo de escenarios, y cada uno de ellos me hizo querer atropellarlo con mi auto. Repetidamente.

Agarró mi muñeca más fuerte de lo que debería hacerlo. No fue intencional y se puso morado rápidamente.

¿Estás poniendo excusas por ese cabrón? pregunté, incrédulo.

No. Me preguntaste que pasó, y te lo dije.

Aún era demasiado tímida. Eso no me gustaba, y su explicación tenía un montón de huecos. ¿Te dejó más marcas?

Negó con la cabeza. Sólo las de mi muñeca. ¿Quieres ver mi mejilla

ahora?

Lo dejé pasar, por ahora. Mientras inspeccionaba sus arañazos, se sentó perfectamente quieta, como una paciente modelo. Recordé cuando le hice el pequeño tatuaje de pastelillo, unos centímetros a la izquierda de su coño.

Levanté su barbilla y ladeé su cabeza. Se movió más cerca, y su espinilla se presionó contra el exterior de mi muslo. Su mano se apoyó en mi rodilla. Me estremecí ante el contacto, y se apartó. Quería extender la mano y poner la suya donde la tenía, pero no lo hice.

Sienna tiene uñas afiladas dije. Las pasó por mi piel más de una vez.

En un par de lugares, la sangre se había acumulado y secado. Mi lado paranoico quería un doctor para comprobar si tenía tétanos o algo peor, pero ningún fluido corporal fue intercambiado así que Tenley probablemente se hallaba a salvo.

Odiaba que mi pasado fuera la causa de esto; Tenley ya había tratado con demasiado. Ambos lo hicimos. No era así como imaginaba su regreso. Pasé mis dedos suavemente por su mejilla, y saltó.

¿Eso duele? pregunté, preocupado.

No. Dejó escapar sin aliento.

Apliqué toquecitos sobre los arañazos con la toalla, limpiando la sangre. Luego las rocíe con desinfectante y utilicé una gasa para aplicar la crema con antibiótico.

el

Cuando terminé, Tenley se movió hacia movimiento.

un lado, siseando ante

61

Necesitas que te revisen la cadera, es un desastre.

Solo estoy adolorida.

No me mientas. Me enoja como el demonio.

Rehuyó, lo que era entendible. Estaba irritado y desquitándome con ella. Tenía que hacer a un lado la ira.

Deslicé mis brazos a su alrededor, jalándola contra mí. Su espalda chocó con mi pecho y dejé caer mi frente sobre su hombro. No tienes que fingir si estas adolorida. Eso no nos ayudaría a ninguno. Solo déjame cuidarte.

La rigidez de su cuerpo se alivió, y cerré los ojos mientras sus dedos viajaban desde la parte trasera de mi mano a mi antebrazo. Dios, extrañé la forma en que se sentía estar cerca de ella, acariciarla, ser acariciado por ella. Arriba, arriba, arriba, su mano recorrió, mis bíceps, mis hombros, mi cuello, incluso tomó mi cabello, deslizándose a través de las hebras. Levanté la cabeza, mi nariz rozando su clavícula. Apenas resistía la necesidad de seguirla con mi boca. Teníamos mucho de lo que hablar todavía.

Se volvió hacia mí. Te extrañé.

Su palma descansó contra mi mejilla y me instó a levantar más mi cabeza. Su boca se encontraba allí.

Ella fue la que se inclinó más cerca.

Fue la que me acercó más.

Sus labios se presionaron contra los míos. Sabía como yo la recordaba… pero no era lo mismo.

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Traducido por Sofía Belikov Corregido por Alysse Volkov Lo que estaba haciéndole a Hayden no
Traducido por Sofía Belikov Corregido por Alysse Volkov Lo que estaba haciéndole a Hayden no

Traducido por Sofía Belikov Corregido por Alysse Volkov

Lo que estaba haciéndole a Hayden no era justo. Le debía una conversación en la que pudiera descargarse. Una donde aceptaba la responsabilidad de irme sin una explicación. Pero habían pasado semanas desde que sentí algo bueno en lo absoluto. Sus brazos a mí alrededor me daban la primera y verdadera noción desde que regresé a Arden Hills.

Así que lo besé. Con un sonido en algún lugar entre la desesperación y una cruda necesidad, me atrajo más cerca, estrellándome contra él. Las pequeñas garras de LG se enterraron en mis muslos mientras se bajaba de mi regazo; maulló al ser echada al suelo. El dolor en mi cadera estalló cuando me moví para conseguir más contacto físico, pero lo ignoré.

Yo podría haber comenzado el beso, pero Hayden tomó el control de él. Me encontré rápidamente recostada en el sillón, él cerniéndose sobre mí, una pierna abriéndose paso entre las mías. Su boca era dura, sus aros de metal enterrándose en mi labio. Una mano subió hasta mi cabello, aferrándose a él así podía controlar el ángulo.

Necesitaba la conexión, física y de la otra forma. El glorioso peso de su cuerpo se asentó sobre mí; su erección se presionó contra mi cadera y gemí. Con una mano envuelta firmemente en la parte trasera de su cuello para mantenerlo cerca, la otra viajó hasta la caída en su espina dorsal.

Deslicé la palma por debajo de la cinturilla de sus pantalones y encontré su piel desnuda. Ningún bóxer evitando el contacto. Enterré las uñas en la suave piel que cubría sus músculos y presioné. Una familiar calidez recorrió mis miembros y se canalizó entre mis muslos. Se tensó y me aferré a él con más firmeza, temiendo lo que venía. Me sentía desesperada por él y lo detendría. Podía decirlo por la forma en la que ralentizó el beso.

63

Joder. Hayden se alejó de mí. No podemos hacer esto.

Está bien. Me senté y extendí una mano hacia él.

Hayden se levantó bruscamente del sofá y agarró su whisky. No, no está bien. Tenemos temas de los que hablar, y este tipo de cosas no ayudará en ninguna maldita cosa.

Tenía razón, por supuesto. Aunque no era como si fuera a admitirlo.

Sé que estás enojado conmigo. Toqué mis labios. Aún se sentían húmedos.

¿Enojado? No tienes ni una maldita idea de cómo han sido las últimas tres semanas para mí. Se dirigió a la cocina, poniendo distancia entre nosotros.

Sí, lo sé. Al menos podía imaginarlo.

Estuvimos en una situación similar antes, me di cuenta. Después de la fiesta de compromiso de Lisa y Jamie, cuando lo encontré en el baño con Sienna y esa otra mujer. Uno de nosotros ponía muros para protegerse; el otro buscaba una forma de entrar. Esta vez era yo la que buscaba su perdón, mientras Hayden ponía su armadura.

Su mano cayó en la encimera en un golpe seco. No. No lo sabes. Me dejaste… no fue al revés. Así que no me digas que lo sabes, porque no es así. Me arruinó, joder.

¿Crees que no me dolió irme?

64

Oh, sí, debe haberte destrozado. Tanto que ni siquiera te molestaste en llamar. No a mí, de todas formas. Ni una vez.

Esto era lo que esperaba; la ira, el resentimiento. No podía llamarte.

¿Por qué no? ¿Trey no lo habría aprobado? ¿Te encerró en una celda y se rehusó a darte acceso a un teléfono? ¿O sólo tenías permitido contactarte con tus amigas? Eso debe haber sido: sólo el degenerado estaba fuera de límites.

No es así. Si hablaba contigo, nunca me habría quedado.

¿Y habría sido tan malo regresar aquí y estar conmigo? ¿Cuán estúpido crees que me sentí después de que fui a Arden Hills para traerte a casa, sólo para que me dejaras fuera por completo?

¿Qué? ¿Fuiste a Arden Hills? ¿Cuándo? pregunté, sorprendida.

La noche que te fuiste, fui a buscarte. Trey ni siquiera abrió la puerta. Sólo me amenazó por el maldito intercomunicador y llamó a la jodida policía.

Oh, Dios mío. No lo sabía, Hayden. Nunca me lo dijo. Los primeros dos días fueron los peores. Me encerré en la vieja habitación de Connor y lloré hasta que ya no me quedaban lágrimas.

Yo te lo habría dicho, si te hubieras molestado en devolverme alguna de las jodidas llamadas. Pero no lo hiciste. Ni siquiera una vez. No lo entiendo.

Ni siquiera entiendo por qué querías ir allí en primer lugar. Especialmente con ese idiota tratándote con prepotencia. Te habría ayudado a encontrar un abogado para solucionar las cosas aquí, si me lo hubieras permitido.

No era así de simple. Había cosas de las que tenía que encargarme.

¡Todos murieron; podrías haber tratado con eso desde aquí! gritó Hayden.

Ante su golpe verbal, cerré los ojos contra el dolor. Cuando los abrí de nuevo, pude ver su arrepentimiento, pero las palabras habían sido dichas y no podía retirarlas.

Sé que están muertos, Hayden. Vivo con ello cada día. Me levanté.

Dejó la cocina, acorralándome entre el sofá y la mesita de café. Lo siento, eso fue estúpido. No quise decirlo. Sólo estoy tratando de entender. La última vez que estuvimos juntos, éramos más cercanos de lo que alguna vez habíamos sido. Cuando Trey se presentó, lo dejaste arruinar todo lo que teníamos. Luego le permitiste ganar cuando me dijiste que me fuera y desapareciste por tres semanas. Estoy confundido. Te quiero aquí, pero sólo…

Se detuvo, incapaz de decir el resto. Podía ver su conflicto; el miedo a arruinarlo todo. A pesar de que lo que quería decir me habría hecho desaparecer de nuevo.

No le había dado ninguna razón para pensar lo opuesto. Todo lo que sabía era que me encontraba aquí para recoger a LG. Pensé que el beso le enseñaría lo que quería, pero por supuesto que no fue así. Porque la última vez, le dije cómo me sentía por él y luego me fui.

Tienes todo el derecho a estar enojado conmigo por lo que hice dije. Lucía tan cauteloso. No creí que hubiera otra forma más que irme con Trey. El aniversario del accidente fue hace menos de dos semanas, y había un servicio conmemorativo. Perdí a toda mi familia; necesitaba ir. Pero tienes razón; debería haberte llamado para explicarlo. Desearía haberlo hecho. Di un paso hacia él y retrocedió uno.

Te llamé. Sólo tenías que contestar.

65

Como dije, si lo hubiera hecho, habría regresado a casa. No regresé a Arden Hills sólo porque sí. El que Trey se presentara abrió todas las heridas de nuevo. Siempre ha sido bueno aprovechándose de mi debilidad, particularmente de mi culpa por lo que sucedió. Reuní el coraje para confesar la parte más difícil. Me sentía responsable por todo. Estaba tan poco convencida de la boda. Pensé que era normal tener reservas, pero entonces… — Mi voz se rompió, y tuve que tomar una profunda respiración antes de continuar. Todas esas muertes, recayeron sobre mis hombros. Tenía que

superarlo, Hayden. De otra forma habría regresado aquí con los mismos fantasmas persiguiéndome. ¿Y entonces dónde estaríamos?

Desearía haber sabido esto antes de que te fueras.

Allí iba de nuevo, la frase que hacía que mi corazón doliera, como si mi partida hubiese sido su rendición. Para él, eso fue exactamente lo que sucedió. Y yo desearía haber sido lo suficientemente fuerte como para decírtelo. Pero no lo fui, y lo siento por eso.

Sí, yo también. Exhaló pesadamente. Mira, esto es mucho que procesar y estoy… un poco abrumado y cansado. Tú has de estar cansada por el viaje y esa mierda con Sienna, y esto. Hizo un movimiento entre nosotros. Así que, tal vez lo mejor es si dormimos. No quiero decir nada más que pueda lamentar.

Bien. Tragué el nudo en mi garganta. No tenía el derecho de estar decepcionada—. Si puedo conseguir la llave de mi apartamento…

¿Qué? ¿Por qué?

Porque quieres ir a la cama.

Sí, pero no quiero que te vayas. Se aclaró la garganta. Aparte, estás cojeando, no podrías llegar al ascensor, así que es mejor si te quedas aquí.

Mi corazón dio un brinco. Dormiré en el sofá. Era lo suficientemente cómodo. Aunque ni de cerca tan cómodo como la cama de Hayden y su calor corporal.

Frunció el ceño. Se pasó una mano por el cabello. Eh, no es necesario. Tengo una habitación de invitados.

Mi chispa de esperanza se vio extinguida por la decepción. La última vez que estuve aquí, dijo que nadie, nunca, había visto su habitación, mucho menos dormido en ella. No me pediría intimación. Demasiadas cosas habían cambiado. Lo seguí a lo largo del pasillo y se detuvo en una puerta que no noté durante mi visita previa.

Encendió las luces. Tenía un escritorio en una esquina, con un archivador junto a él, y una cama doble apoyada contra la pared más lejana. Justo como todas las otras habitaciones en su casa, lucía inmaculada. Las sábanas estaban puestas. Si las revisaba, sabía con certeza que las mantas estarían metidas en la cama al estilo de los hospitales. Junto a la cama había una mesita de noche con una pequeña lámpara.

El reloj ponía que eran las cuatro catorce de la madrugada. Había estado despierta por casi veinticuatro horas. Mi cuerpo y mente se encontraban agotados; funcionaba por pura adrenalina. Cuando se me acabara, me desmayaría.

66

Te traeré un cepillo de dientes y algo que puedas ponerte para dormir. Hayden atravesó el pasillo y desapareció en su habitación.

Me senté al borde de la cama y pasé una mano por el cobertor de color rojo. Las sábanas eran de un oscuro gris, las paredes de un blanco tipo papel.

Llego con una brazada de ropa y un cepillo aún en su paquete. No estaba seguro de qué te gustaría, así que traje opciones. Puso la ropa al borde de la cama. Hay un baño en el pasillo a la izquierda. Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme.

Gracias por dejar que me quede.

Sólo estoy feliz de que estés en casa. Te veré en la mañana. Se inclinó hacia delante, besó la cima de mi cabeza, y pasó los dedos por mi cola de caballo.

Después de que se fue, revisé la ropa. Los pantalones a cordón podrían haberle quedado a él, pero a mí me quedarían enormes. Había dos camisetas, una de manga corta y otra de manga larga, junto a un par de bóxers. Me deshice de mi ropa, feliz de estar fuera de ella. Parte de mí quería bañarse, pero era demasiado temprano. Tendría que esperar hasta más tarde, después de que durmiera.

La camiseta manga larga caía por debajo de mi trasero. Los bóxers, que eran demasiado anchos en la cintura, eran manejables si los enrollaba un par de veces para mantenerlos arriba.

Mi cadera aún dolía, parcialmente por ser golpeada por Sienna, pero también por el largo viaje. No dolía tanto como cuando Hayden me recogió de The Dollhouse, pero aún era lo suficientemente incómodo como para hacerme cojear. Hurgué en el bolsillo de mis pantalones y encontré el analgésico que siempre llevaba.

Mis dientes se sentían ásperos, como si estuvieran llevando suéteres, así que caminé hacia el baño. Encontré la pasta dental en el botiquín, me cepillé los dientes, y enjuagué con enjuague bucal incluso aunque no iba a necesitar aliento fresco esta noche.

Tenía toallas de mano y paños en la parte superior del cajón del neceser. Puse un paño bajo el agua caliente y me lavé la cara, evitando cuidadosamente las heridas que Hayden limpió. Desde que bañarse no era una opción, me incliné contra el borde del lavabo y pasé el paño por mis piernas, la húmeda calidez sintiéndose increíble.

Hubo un golpe en la puerta y le dije a Hayden que entrara. Permaneció en el umbral con una pila de toallas en una mano, un vaso con agua en la otra. Llevaba pantalones de pijama y nada más. Por lo general, dormía desnudo, así que los pantalones eran para mi beneficio y su discreción.

67

Sus ojos se movieron de mi cara a mi cuerpo y de regreso. Luego una vez más. Y otra.

Pensé que podrías querer estas en caso de que te despiertes antes que yo. A menos que decidas que preferirías bañarte en tu propio apartamento, pero las dejaré aquí así tú lo decides. Me entregó las toallas. Y me imaginé que podrías querer un vaso con agua en caso de que estuvieras sedienta. Me entregó el vaso también.

Gracias. Hayden se sentía obviamente nervioso. Verlo así me hacía querer reír o llorar, tal vez ambos.

Se frotó la parte trasera del cuello, parpadeando unas cuantas veces. Escogiste los bóxers.

Los pantalones eran demasiado largos. Aunque estos también lo son. Probablemente me los quite cuando vaya a la cama dije, sin considerar las implicaciones.

Su cuerpo era hermoso. Las oscuras líneas del fénix terminaban en un abrupto final justo en el centro de su ancho pecho. Luego, después de una blanca extensión de piel, un estallido de color comenzaba en su hombro y viajaba por su brazo derecho. Las dos mitades de un todo. Aunque Hayden no era tan simple como para tener un lado de luz y otro de oscuridad. Ambos lados exponían la dicotomía que personificaba; el sangrante corazón en su antebrazo se hallaba envuelto en floridas vid, roto por un lado, floreciendo por el otro. El pez koi viajando por su brazo iba en contra la corriente. Las lilas flotando en el agua cambiaban de blanco a rosado y de rosado a morado oscuro, medias marchitas para cuando alcanzaban su hombro. Los lados oscuros y llenos de luz de Hayden emergían, flotando en el otro.

Esa noche era la primera vez que en realidad veía cuán dividido estaba, y lo mucho que batallaba por abrazar la luz. Tenía la sensación de que los tatuajes en su espalda eran un reflejo de cuán oscuro podía volverse. No en particular era bastante escalofriante, pero cada vez que le pedía verlo de cerca, me distraía con otras actividades.

Había perdido peso mientras no estaba. Probablemente unos buenos cinco kilos, o más. El paquete de seis que tenía lucía más pronunciado, un indicio de hueso sobresalía en sus caderas en lugar de capas de definidos músculos cubiertos de tatuajes. Su cintura era más estrecha; sus pantalones colgaban al punto de la obscenidad. Lo observé desvergonzadamente.

Bajó una mano del quicio de la puerta para cubrir el problema que comenzaba a levantarse por debajo de su cadera. —Yo, eh… ya me voy. A la cama.

Si crees que es lo mejor.

68

Ansiaba alargar una mano y trazar las líneas del fénix. En particular donde rodeaba el destello de la oscura perforación en su pezón. Y más abajo, donde desaparecía bajo la banda de sus pantalones. Pero ya me había rechazado una vez; no lo intentaría de nuevo. Su duda era entendible.

Sí. Hayden dio un paso hacia atrás. Está bien.

Enrollé la cintura de los

pantaloncillos una vez más para acomodarla.

Ajá. Asintió, sus ojos en mis piernas. A menos que me necesites. Negó con la cabeza. Algo. A menos que necesites algo. Sólo estoy a unos cuantos pasos de distancia.

Se giró y caminó por el pasillo. Obtuve un destello del tatuaje en su hombro derecho, el que no había visto de cerca antes. Lucía como un niño envuelto en una manta, pero sus ojos eran aterrorizantes viejos, malvados, llenos de desesperación.

Miró por encima de su hombro cuando llegaba a la puerta de su habitación. Buenas noches, Tenley.

Buenas noches. Sonreí débilmente. Quería una invitación a su cama, incluso si era sólo para dormir. Deseaba sentir su cuerpo cerca del mío. Era difícil estar en su departamento y no estar junto a él, pero era justo, considerando lo que lo hice pasar.

Entró a su habitación, dejando su puerta entreabierta. LG se acercó por el pasillo y se detuvo a mis pies, frotándose contra mi pierna, y luego trotó hacia a la habitación de Hayden. Todas las cosas que una vez me pertenecieron, ya no eran mías.

Lo oí hablándole y consideré la posibilidad de que bien podría no tener el derecho a llevarme a LG. Había sido tan injusta con ambos. Unos cuantos segundos más, y la luz se apagó, dejándome sola.

Dejé las toallas en el neceser y me llevé el vaso de agua a la habitación de invitados. Tirando de las cubiertas, me deslicé entre las frías sábanas. No creía que fuera capaz de dormir con Hayden tan cerca e inalcanzable, pero la fatiga me ganó, arrastrándome.

Un grito me despertó. La desorientación incentivó al pánico, hasta que recordé que me encontraba en el departamento de Hayden, durmiendo en su habitación de invitados. Eran las siete de la mañana, lo que habría sido una hora razonable para levantarse si no hubiera ido a la cama hace tan sólo dos horas. Otro sonido llegó desde el pasillo, el tono bajo y masculino.

Me bajé de la cama, probando mi pierna derecha antes de cargar demasiado peso en ella. Aún dolía, pero el analgésico lo hacía más soportable. Caminé por el pasillo, la tenue luz del baño como única iluminación.

Te

veré

en

la

mañana,

entonces.

69

Abrí silenciosamente la puerta. Las sábanas de Hayden se retorcían a su alrededor, las sábanas esparcidas por el suelo. Su cuerpo estaba cubierto por

una ligera capa de sudor a pesar del frío. LG se hallaba sentada en el suelo, su pelaje engrifado. Hayden se sacudió y gimió con dolor. Las palabras salían de

su boca mientras se giraba en las sábanas, el agarre de la pesadilla demasiado

apretado como para escapar de él.

Me apresuré hacia la cama y subí junto a él. Dije su nombre en voz baja al

principio, luego más alto, hasta que tuve que gritar. Pero permaneció atrapado

en su mente. Sin opciones, puse una mano en su hombro y le di una tentativa

sacudida, y luego otra, y otra.

Se sentó de golpe. Sus ojos se movían sin rumbo fijo, escaneando la habitación sin ver nada en realidad. Su mirada aterrizó en mí; salvaje y llena de pánico. ¿Tenley?

Está bien. Estoy aquí. Fue sólo un sueño. Quité el cabello de su

frente.

Hayden cogió mis manos en las suyas y las llevó a su boca, sus labios moviéndose sobre mis nudillos. Hizo un profundo sonido en la parte trasera de su garganta, una mezcla entre desesperación y alivio. Luego comenzó a comprobarme, tocándome. Su mano toqueteó mi pecho y miró sus palmas, luego repitió la acción, vagando en busca de sangre.

Encontró el borde de mi camiseta y su mano se metió por debajo. Su

palma se deslizó sobre mi estómago y entre mis pechos, buscando por algo. Insatisfecho con lo que encontró, me quitó la camisa por encima de la cabeza.

Su

No está allí. Miró por encima de mi hombro, pasando su mano por

mi espalda.

palma se apretó contra el centro de mi pecho.

¿Qué no está allí?

La bala. No hay ninguna bala.

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Estoy bien, Hayden. Puse una mano sobre la suya y la levanté. ¿Ves? Estoy bien, no hay nada allí. Sólo fue un sueño.

Nada. No hay nada. No hay sangre. Su respiración lo abandonaba

en pesados jadeos.

Hayden me envolvió en un agarre que hacía difícil el respirar. Froté lentos círculos en su espalda para consolarlo, descansando la barbilla en su hombro. Inclinando el rostro, besé su recalentada piel. Estaba húmeda y salada por el sudor.

Por favor, no me dejes. No de nuevo. Por favor. Duele demasiado estar sin ti. No sé cómo. Yo no… —murmuró las palabras hasta que lucía demasiado frenético para hablar. Su vulnerabilidad era una sorpresa.

Estoy aquí. No voy a ir a ninguna parte dije, buscando apaciguarlo.

Cassie tenía razón; era más frágil de lo que alguna vez habría pensado.

Cuando su respiración finalmente se calmó y su agarre se aflojó, lo urgí a meterse bajo las sábanas. Fue por voluntad propia. Nos cubrí a ambos y se acurrucó junto a mí. Empujó su frente contra mi cuello y se acercó tanto como pudo, casi cubriendo mi cuerpo con el suyo. Su mano se mantuvo acariciándome. Volvía al centro de mi pecho cada vez, asegurándose de que estuviera entera.

Siempre es el mismo sueño. No puedo alcanzarte a tiempo y luego ya te has ido, y no hay nada que pueda hacer para detener el vacío.

Como las mías, sus pesadillas parecían facetas de su pasado entrelazadas con el presente. Sus padres fueron asesinados. Si su subconsciente los reemplazó conmigo, el que lo abandonara fue el catalizador de sus sueños.

Estoy aquí, Hayden. Todo está bien ahora. Lo atraje más cerca.

Con el tiempo, su mano descansó en mi esternón, su nariz presionada contra mi garganta. Su respiración se tranquilizó y la tensión abandonó su cuerpo, pero mantuvo su brazo envuelto a mí alrededor, como si fuera a desaparecer si me dejaba ir.

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Traducido por Valentine Rose Corregido por Miry GPE Mi cara estaba caliente y roja. Un
Traducido por Valentine Rose Corregido por Miry GPE Mi cara estaba caliente y roja. Un

Traducido por Valentine Rose Corregido por Miry GPE

Mi cara estaba caliente y roja. Un rítmico zumbido me guiaba a la

tranquilidad. Mi mejilla descansaba en un pecho, lo cual explicaba el sudor de

mi cara. El zumbido era un latido de corazón del cuerpo en el que me

encontraba envuelto.

Abrí mis ojos. Tenley se hallaba en mi cama. Por un muy breve momento

me pregunté si las últimas tres semanas fueron una increíble pesadilla de

mierda. Pero los rasguños en sus mejillas me dijeron que el infierno que viví fue real.

Volvió. Por fin. Desafortunadamente, no tuvimos una de esas reuniones llenas con luz del sol y arcoíris. En su lugar, hubo strippers y pelea de gatas.

Aun no entendía cómo es que terminó en mi cama, actuando como mi almohada. A juzgar por la vista de las cosas, se encontraba completamente desnuda. No era bueno para ella estarlo cuando tenía una dura erección matutina, y necesitábamos hablar seriamente. El impulso de masturbarme me abandonó la noche que Tenley se fue de Chicago, pero verla en mi camiseta y bóxer resucitó mi polla del coma. No estuve con ánimos para hacerme cargo de mí mismo, por lo que lo encerré. Además su cadera estaba obviamente herida. El sexo la hubiera empeorado.

Tenley hizo un sonido amortiguado, lo que significaba que estaba

despertando. Luego se estiró, sus extremidades vibraron. Había extrañado eso, más de lo que quería admitir. Mis emociones me debilitaban, y mi enojo crecía.

Sin embargo, enfadarme no hacía que mi erección disminuyera. Tenía el efecto

contrario. Rodé sobre mi espalda para conseguir un poco de espacio, y tal vez algo de perspectiva, porque no tenía idea de cómo actuar. Mi cerebro y mi

cuerpo querían dos cosas muy distintas.

Tenley no lo hizo más fácil cuando arrojó su pierna sobre mí, su cuerpo desnudo contra el mío. No bromeó sobre los pantaloncillos. Podía sentir cada parte de su cuerpo, incluida su dulce y caliente parte presionada firmemente

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contra mi muslo. Se acurrucó más cerca, inconsciente, y su mano bajó por mi pecho. La atrapé antes que llegara a mi ombligo.

Hola. Su voz era

demasiado seductora y rasposa.

Mi polla reaccionó saltando, era una estúpida extremidad, excitada por

algo que no tenía que querer. Se movió, sus desnudos pechos rozaron mi brazo,

y me tensé ante la sensación. Luché contra el deseo de rodar, posicionarme

entre sus muslos y tomar lo que quería: introducirme en ella así podría sentir esa conexión otra vez.

Levantó su cabeza,

parpadeando con sueño.

¿Cómo terminaste aquí? pregunté.

Miró a su alrededor, confundida. Nuestra comprometedora posición debió haberse notado, porque de repente estaba alarmada. Dejé ir su mano y se sentó. Las mantas cayeron. Lo primero que noté fueron los huesos que sobresalían de su clavícula. El ligero rebote de sus perfectamente deliciosos pechos me distrajo. La temperatura cambió, y se volvió evidente cuando su piel se volvió piel de gallina y sus pezones se endurecieron. Aquellas pequeñas joyas parpadeaban, iluminadas y esperaban por mi boca o manos. Alejé la mirada.

Rápidamente, Tenley agarró las mantas y las llevó hasta su cuello. Tuviste una pesadilla. ¿No recuerdas?

Sacudí la cabeza.

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No estoy segura de que hayas estado lúcido. Tú, am, quitaste mi camiseta. Comprobabas algo. ¿Una herida, creo? Las sábanas se movieron, con un susurro de tela moviéndose contra su piel.

Levanté la mirada. Cubrió su desnudez con la camiseta negra de anoche. —¿Nosotros…?

No. No fue así. Estabas enojado por tu pesadilla. Me quedé hasta que

te calmaste y luego nos dormimos. No pasó nada más.

No podía imaginar no recordar tener sexo con Tenley. Bien, eso es bueno…

Como el impacto de un elástico, la pesadilla volvió en un lento deslizamiento de horribles imágenes. Era una que me afligía la mayoría de estos días, donde ella se desangraba a causa de una bala en el pecho. Excepto que anoche la funda de satín había sido negra en lugar de blanca, así que no pude ver la sangre salir de ella.

El recuerdo del sueño debió haberse notado en mi expresión porque su cabeza bajó. Su pelo cayó en cascada, ocultando su rostro. Dobló sus dedos en su regazo, y las lágrimas cayeron en el edredón gris. Se quedaron en la

superficie por unos prolongados segundos antes que se escurrieran, volviendo la tela en casi negra. Lamento haberte lastimado susurró.

Te creo.

Incapaz de detenerme, levanté su mejilla así podía ver su rostro. Sus miedos encontraron los míos. Quería volver a la manera que eran las cosas antes que se fuera, pero había pasado demasiado. Teníamos que establecer un nuevo equilibrio, y eso tomaría tiempo.

Me acosté sobre mi costado para poder verla. ¿Quieres contarme qué pasó anoche con Sienna?

Dejé Arden Hills con prisa. Llamé a Sarah cuando me encontraba en la carretera para hacerle saber que iba en camino. Sólo quería estar en casa. De todas formas, no contestó, así que le dejé un mensaje de voz. Me detuve en el departamento, pero su auto no se hallaba ahí…

¿Estabas al otro lado de la calle y no me enviaste un mensaje?

Quería hacerlo, pero no atendiste mis llamadas y no estaba lista…

Te fuiste por tres malditas semanas. ¿Qué tanto más necesitabas para estar lista?

—Sé cómo suena… pero estuve despierta desde que me llamaste ayer por la mañana, y era tarde cuando llegué. Quería verte, pero estaba cansada y emocional. Creí que sería mejor para ambos si no me aparecía en medio de la noche.

Podía ver su punto, pero aun dolía. Entonces así es cómo terminaste en The Dollhouse.

Mi plan era conseguir la llave e irme. Cuando mencioné que conocía a Sarah, el portero pensó que quería trabajo y me dejó entrar. Sin embargo, si hubiera sabido que Sienna era la gerente, me hubiera ido. Me llevaron a verla, y obviamente me reconoció. Dijo algunas cosas que no me gustaron, e hice lo mismo. Cuando se volvió violenta, me defendí.

Me sentí orgulloso de Tenley por enfrentarse a alguien como Sienna. Fue imprudente, pero con agallas. ¿Qué dijo exactamente?

Sus ojos se desviaron. Que no podía controlarte. Que te aburrirías de mí y volverías con ella.

Típico de Sienna. Es pura mierda. Preferiría follar un cactus. Entonces supongo que, cual sea que fue tu respuesta, no le gustó.

Ni un poco.

¿Qué dijiste que la enfadó?

74

Las mejillas de Tenley enrojecieron. No es importante.

Levanté una ceja y la miré fijamente. ¿No lo es? Voy a discrepar contigo en eso, considerando el estado de tu rostro.

Cedió con un pesado suspiro. La llamé una puta. Ahí es cuando se puso violenta.

Tenley no decía todo. Podía afirmarlo por la falta de contacto visual y cuán rígida se hallaba. ¿Qué más le dijiste?

No mucho. Ella sólo quería una reacción. Dijiste que le gusta mentir.

Me acerqué más, de manera que Tenley no podía esconder su rostro, y deslicé mi mano por su cuello. Su pulso martilleaba contra mi palma. Acaricié su mandíbula con mi pulgar, de un lado a otro. Se inclinó ante el contacto. ¿Qué más, Tenley?

Me dijo por qué durmió con Chris.

Mi estómago se hundió. Cubrí mi pánico con sarcasmo. ¿Ah sí? ¿Y cuál fue su retorcida lógica?

Dijo que lo hizo para llamar tu atención.

Bueno, no fue muy inteligente de su parte respondí burlonamente. La versión de Sienna de los eventos era sin duda muy modificada, con todas las partes importantes dejadas afuera. La situación que llevó a Sienna a meterse en los pantalones de Chris fue un desastre. Debí saber que tendría que lidiar con esta mierda tarde o temprano; había muchas conexiones persistentes con personas de mi pasado. Pero, ¿tener una discusión como ésta el primer día que Tenley regresaba a casa? Mi nube negra de destrucción seguía creciendo, sumergiéndome en residuos tóxicos y emocionales.

su cabeza.

—Dijo que tu… —Tenley mordió sus labios. Olvídalo. No importa.

Por supuesto que importa. ¿Qué dijo de mí? Sienna claramente le dijo a Tenley más de lo que hice.

¿Podemos olvidarlo por ahora? Sé que estás enojado de que haya ido a The Dollhouse, pero ya está. Lo que Sienna dijo es irrelevante.

Pasé mi mano por mi rostro, molesto. Frustrado. No hagas eso. Quiero saber que dijo así puedo defenderme o explicarme. Suspiré. No le restaré importancia a los hechos, Tenley. Te diré lo que sea que quieras saber. Creo que hemos estado pretendiendo que nuestras omisiones no tienen ningún impacto en ninguno de nosotros. Cuando se quedó en silencio, le insistí: ¿Te dijo del intercambio de parejas?

Sacudió

N-n… no-no importa…

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Tomaré eso como un sí. ¿Vas a mentir y decirme que estás bien con eso? No parece que lo estés. De hecho, pareces tener un poco de náuseas. ¿Estás segura que no importa?

Jugueteó con el dobladillo del edredón. Por supuesto que no estoy bien

con

eso. Pero no hay nada que pueda hacer para cambiarlo, y tampoco tú. ¿Por

qué

me presionas así?

¡Porque aún estoy enfadado, Tenley! Mi enojo con Sienna, con Tenley y conmigo mismo de repente se mezclaron en un gran necesitad para discutir. ¡Te levantaste y huiste, sin ninguna explicación, por casi un maldito mes! ¿Cómo pudiste hacerme eso?

Se quedó en silencio por un minuto. Luego respondió: Tienes razón. Hui. Lo admito. Respiró profundamente. Me sentía horrorizaba por lo que tenía contigo, Hayden, y no sólo por lo mucho que ya había perdido.

¿Entonces, por qué? pregunté más

calmadamente.

Porque hizo que mi relación con Connor se sintiera como una maldita farsa. ¿Lo que siento por ti? Nunca sentí nada como eso por él. Tal vez pude haber sido feliz con él, pero nunca lo sabré porque está muerto.

«Y es mi culpa. Soy la que quería una boda como meta. ¿Tienes alguna idea de lo difícil que es enfrentar la realidad que nunca te hubiera conocido si

mi familia entera no estuviera muerta? No estoy justificando mi huida.

Simplemente estoy diciéndote por qué lo hice.

Bueno, aquello me mostraba más perspectiva. La llegada de Trey debió haberle traído toda la culpa a colación. Y el funeral y la herencia le dieron el perfecto escape. Hubiera sido extremadamente difícil de aguantar.

Suspiré. Entiendo por qué te fuiste. Pero aun deseo que hubiéramos podido hablarlo antes. Las tres últimas semanas fueron una mierda.

Eso

llamo

mi

atención.

76

Y lo siento. Fue lo mismo para mí. Lo cambiaría si pudiera.

¿Cómo sé que no lo harás de nuevo? ¿Cómo se supone que confíe en ti después de esto?

Bajó la mirada, cuando la subió, sus ojos se encontraban brillantes con lágrimas sin derramar. La única manera es tiempo, supongo. ¿Me darías eso? Estoy segura que tienes más preguntas, y las responderé si ayuda. Haré lo que sea que necesites que haga… incluso si significa darte espacio.

Esto era más difícil de lo que esperaba. No más tiempo. He tenido suficiente de eso, pero no creo que podamos seguir con las cosas desde donde las dejamos.

Estoy de acuerdo. Entonces, ¿eso dónde nos deja?

No tengo idea. Esto no es algo que haya hecho antes.

Yo tampoco. No en realidad, de todas formas. Agachó la cabeza.

¿Hay una historia detrás de eso?

Sí. Pero el final no es muy bonito.

Así que tenía que ver con Connor. ¿Planeas decirme, de todas formas?

¿Quieres que lo haga?

No estaba seguro que ahora fuera el mejor momento. Tal vez más

tarde.

Sus hombros decayeron con alivio. De acuerdo. ¿Entonces, ahora qué?

Eché un vistazo al reloj. Era casi medio día. Tengo que ir a trabajar en una hora, pero podemos ir alguna parte y desayunar, primero.

¿Te gustaría eso? Me dio esa tímida y pequeña sonrisa que tanto me gustaba.

Sí. Sin embargo, iré a ducharme primero.

Probablemente debería hacer lo mismo.

Se hallaba en la punta de mi lengua pedirle que se me uniera, pero entonces pensé que no sería lo mejor. Ducharse incluía desnudez, lo cual inevitablemente conducía al sexo. A pesar que lo deseaba con una desesperación que bordeaba lo patético, no era inteligente. Se sentiría bien, fantástico incluso, pero mi cabeza ya se sentía muy confundida.

Sin embargo, ducharse sin que Tenley notara mi masiva erección sería toda una hazaña.

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Espera. Tenley agarró mi brazo cuando saqué una pierna de la cama.

¿Sí?

—Tal vez podría…

—No creo…

Sus intenciones eran claras. —Sólo quiero…

—… que sea una buena idea…

—…besarte.

No me dio tiempo para discutir. Sus manos pasaron por mis hombros y por los lados de mi cuello. Su toque era exactamente el bálsamo que ansiaba, y detestaba mi debilidad por ella. Cuando se inclinó, le ofrecí mi mejilla.

Bajó sus manos y se sentó sobre sus talones, mirándome con una triste nostalgia. ¿No quieres besarme?

No dije eso.

Es sólo un beso. No espero nada más.

Lo hacía sonar tan inocente, pero yo lo sabía mejor. Anoche cuando me besó, terminé casi follándola con ropa. Y ambos teníamos más ropa entonces. Nos encontramos en mi cama y sólo usas una camiseta. Puede que no esperes más, pero no tengo muchas intenciones de moderarme ahora mismo.

No tienes que moderarte por mí.

Aún sigo enojado contigo. No tenía ningún sentido en negarlo.

Lo sé. Sus dedos viajaron a lo largo de mi mandíbula. Y entiendo si no puedes perdonarme todavía.

Probablemente tomará un tiempo.

Eso espero. Se inclinó de nuevo, lentamente, hasta que sólo estaba a centímetros de mi boca.

La contemplé con anticipación cautelosa. Besarse no va a arreglar las

cosas.

No, pero al menos puede que ayude a aliviar la tensión.

Sus labios tocaron los míos. Cuando vio que no había resistencia, lo hizo otra vez, yendo a la izquierda hacia mi piercing de víbora.

Extrañé tu boca dijo, mordisqueando.

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Gruñí en respuesta e inclinó su cabeza a un lado, su lengua pasando por la unión de mis labios, una tentativa solicitud para entrar. Una mano abandonó mi cuello y bajó por mi brazo. Acarició mis dedos hasta que abrieron el puño que hacía.

Está bien tocarme dijo.

No es una muy buena idea murmuré.

Sin embargo, me ignoró y llevó mi muy dispuesta mano a su cadera. Agarré la camiseta y ésta se agrupó, acaricié la pendiente de su cintura y las curvas de sus pechos. Esto no ayudaba mucho a mi convicción de posponer mi gratificación sexual. Tal vez hasta esta noche. Después de tener que procesar toda la mierda que hablamos en las pasadas doce horas.

siempre

explorando suavemente, con cálidos y lentos movimientos.

Me sentía en conflicto, pero mi cuerpo ya se acercaba a ella. Y cuán más cerca, mejor, como si mi polla estuviera preocupada. Mi cerebro pareció migrar al sur y no vio ningún problema al ver a dónde nos dirigíamos.

Extrañé

la

manera

que

sabes.

Su

lengua

presionaba,

Las manos de Tenley se movían otra vez. La que se encontraba en mi cuello se deslizó más alto hacia mi cabello. Sus dedos se enroscaron y tiraron, inclinando mi cabeza a un lado. La otra mano subió por mi antebrazo, por mis bíceps hasta mi hombro, luego bajó por mi pecho. Se detuvo en la barra, su dedo índice dibujando círculos antes de continuar su trayectoria. El descenso terminó en la pretina, donde comenzó a trazar el perímetro, una y otra vez, de un lado a otro.

Me tensé cuando sus dedos pasaron la barrera del elástico, tan malditamente cerca de la cabeza de mi polla. El contacto de la cintura hacia arriba era tolerable, bajaba de esta y me hallaba dispuesto a abandonar el pretexto de moderación. Creí que no esperabas más.

Sus dedos se quedaron quietos. ¿Quieres que me detenga?

No lo sé. Lo cual era estúpido de decir porque me encontraba bastante seguro de que no quería que se detuviera. Ni siquiera un poco.

Retiró sus dedos y situó su palma en mi pecho, empujándome a la cama. Su cabello cayó sobre mi pecho, haciendo cosquillas en mi piel cuando continuó besándome, burlándose con pequeños mordiscos mezclados con alucinantes toques de lengua. Eventualmente, envolví mi mano alrededor de su cuello y la jalé más cerca.

Se movió, llevando su peso a un brazo, luego comenzó a acariciarme de

nuevo. Algo jodidamente estúpido me invadió. He estado privado por demasiado tiempo. El lento progreso de mi brazo a mi hombro, sobre mi pecho hasta la pretina, y luego comencé a irritarme otra vez. Mis caderas se levantaron por su propia voluntad, buscando lo que se nos negaba a ambos. Tocó mi erección a través de la tela.

Y me quebré.

79

En un delicado arrebato, envolví un brazo alrededor de su cintura y la volteé, situándome sobre ella y acomodándome entre sus muslos. A pesar del delgado algodón podía sentir el calor y la humedad, dándome la bienvenida. Jugué con el dobladillo de su camiseta y lo jalé hacia arriba. Comenzó a sacarla sobre su cabeza, pero quité sus manos del camino. Puede que haya comenzado esto, pero yo lo terminaría.

A la mierda esperar. A la mierda las conversaciones necesarias. A la

mierda conseguir respuestas. Recorrí sus costillas con mi palma hasta la suave curva de sus pechos. Las barras estaban completamente sanas ahora, por lo que no era necesario ser gentil. Bajé mi cabeza y metí la firme piel en mi boca. Sus manos fueron a mi cabello, acercándome más mientras se arqueaba debajo de mí. Mordí, probablemente más duro de lo que debería, y jadeó.