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UNIVERSIDAD CENTROCCIDENTAL “LISANDRO ALVARADO” DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES PROGRAMA DE LICENCIATURA

UNIVERSIDAD CENTROCCIDENTAL “LISANDRO ALVARADO”

DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES

PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA

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Rasgos de Personalidad Asociados a las Mujeres Víctimas de Violencia de Género.

Autor

Johana N. GIMÉNEZ C.

Tutor:

Saribay NEGRIN

Barquisimeto, junio 2012.

UNIVERSIDAD CENTROCCIDENTAL “LISANDRO ALVARADO” DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES PROGRAMA DE LICENCIATURA

UNIVERSIDAD CENTROCCIDENTAL “LISANDRO ALVARADO”

DECANATO EXPERIMENTAL DE HUMANIDADES Y ARTES

PROGRAMA DE LICENCIATURA EN PSICOLOGÍA

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Rasgos de Personalidad Asociados a las Mujeres Víctimas de Violencia de Género.

Autor:

Johana N. GIMÉNEZ C.

Al Programa Licenciatura en Psicología de la UCLA

para obtener el título de

Licenciada en Psicología

Tutor:

Saribay NEGRIN

Barquisimeto, julio 2012.

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INDICE DE CONTENIDO

INDICE DE TABLAS

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INDICE DE FIGURAS/GRAFICOS

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RESUMEN

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INTRODUCCION

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MARCO TEÓRICO

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Violencia de

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Personalidad

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Rasgos de

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Rasgos de personalidad y violencia de género

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MÉTODO

25

Problema

25

Objetivos

26

Objetivo general

26

Objetivos

27

Variables de estudio

27

Variable dependiente: Rasgos de personalidad

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Variable independiente: Violencia de

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Variables extrañas controladas

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Variables extrañas no controladas

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Tipo de investigación

34

Diseño de la

34

Población y muestra

34

Instrumentos

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Cuestionario Factorial de la personalidad 16 pf

35

Index of Spouse Abuse

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RESULTADOS

40

DISCUSIÓN

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CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

50

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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iii

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INDICE DE TABLAS

Tabla 1……………………………………………………………………………….30

Tabla 2……………………………………………………………………………….32

Tabla 3……………………………………………………………………………….41

Tabla 4……………………………………………………………………………

42

Tabla 5……………………………………………………………………………….44

Tabla 6……………………………………………………………………………….45

iv

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INDICE DE FIGURAS/GRAFICOS

Figura 1………………………………………………………………………………42

Figura 2………………………………………………………………………… … 43

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RESUMEN

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El reconocimiento de la violencia de género como un problema social, ha conducido a que se desarrollen en la actualidad diversas líneas de investigación con

respecto al tema. El objetivo de este estudio fue verificar si existen rasgos de personalidad asociados a la violencia de género a través de un estudio de campo, comparativo y descriptivo bajo un paradigma social. La población a estudiar fue tomada de las mujeres habitantes de la comunidad El Placer del municipio Palavecino del estado Lara, se procedió a trabajar con 30 mujeres víctimas de violencia (muestra 1) y 30 mujeres no víctimas de violencia (muestra 2), las mismas fueron seleccionadas por medio de un muestreo no probabilístico de conveniencia. La aplicación de los instrumentos 16pf e ISA y instrucciones de los mismos fueron dadas a las muestras por un mismo facilitador de manera verbal. La investigación se realizo por medio de la aplicación de la prueba estadística T de Student bajo un nivel de significancia de α 0.05, cuya comparación de medias arrojó que las dimensiones Extraversión, Dureza y Autocontrol están asociadas a la violencia de género. Teniendo en cuenta que lo estudiado en la presente tesis es válido y replicable, los datos obtenidos brindan la oportunidad de que nuevas investigaciones se enfoquen en realizar programas de prevención e intervención de primer, segundo y tercer orden en las escuelas, comunidades y que al mismo tiempo estas sean de utilidad para las instituciones de ayuda y atención a las mujeres, niños, adolescentes y hombres maltratados como INAMUJER, así como también para la adquisición de nuevas técnicas de trabajo para los médicos, psicólogos y demás profesionales involucrados en el área social y de salud en Venezuela y demás países latinoamericanos.

Palabras claves: Rasgos de personalidad, violencia de género, extraversión, dureza y

autocontrol.

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INTRODUCCION

La violencia de género ha sido durante varias décadas un tema de estudio que ha tenido criticas controversiales en sus inicios, pero a medida que pasan los años se reconoce la importancia de los resultados y explicaciones que se han obtenido para el desarrollo actual de teorías que intentan explicar el surgimiento de la violencia (Fernández, 2010) todo esta revolución en investigación científica que engloban aspectos médicos, judiciales, sociológicos y recientemente psicológicos, ha surgido debido al reconocimiento de la problemática que este hecho trae a las víctimas, considerando deterioro en la salud física y psicológica de las mismas (Arinero, 2006).

La violencia de género es entendida como la agresión que se arremete hacia el hombre o hacia la mujer por su condición masculina o femenina según sea el caso, el feminismo y la masculinidad se definen como las tendencias o formas de comportamiento, pensamiento, emociones, ideologías e inclusión en la sociedad que las representan, sin embargo la violencia de género es un término que comúnmente se ha vinculado con violencia hacia la mujer más que hacia el hombre, esto por las evidencias de incidentes violentos a nivel mundial donde enfocan a las mujeres como víctimas (Ortiz, 2005).

Teorías explicativas de la personalidad, como en este caso la teoría objetivista propone el modelo de los rasgos, bases teóricas que han utilizado diversos autores para examinar y explicar la tendencia de algunos individuo en recurrir a la violencia de género como forma de mantener un estatus (Cloninger, 2003).

Cabe destacar que la violencia de género, específicamente hacia la mujer es una acción que se puede evidenciar en un grupo social, político, gubernamental y en la familia siendo la incidencia más común en la pareja (Sanhueza, González y Jara

2008).

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Investigaciones donde establecen relación entre los rasgos de personalidad con las mujeres víctimas de violencia de género presentan conclusiones donde señalan que los individuos que han presenciado violencia en sus hogares tienden mayores probabilidades de vivir las mismas situaciones en una próxima relación de pareja (Rey, 2009) debido al aprendizaje y desarrollo de rasgos de personalidad que se inclinan a aceptar este tipo de incidente, por ende esto con la relación de factores socio-demográficos hacen que unos individuos atraigan mas a un agresor que otros y a la vez que las victimas tengan menos posibilidades y recursos de abandonar al victimario (Ortiz, 2005). Sin embargo Arinero (2006) en su investigación encontró que no existen posibilidades de que los rasgos de personalidad de un agresor o una víctima inicien un ciclo de violencia, sino mas bien la vivencia de estos individuos en situaciones de agresión construyen o desarrollan en ambos ciertos rasgos de personalidad patológicos. Debido a estos resultados donde se evidencian similitudes y discrepancias se ha visto la necesidad de continuar los estudios en el área, tomando como población a mujeres venezolanas con la finalidad de examinar rasgos de personalidad en mujeres víctimas de violencia y mujeres que no manifiesten la presencia de la violencia, para así de esta manera analizar en primera instancia si los rasgos de personalidad de un grupo difieren del otro, situación que permitirá establecer una relación y comparar los mismos. Todo lo antes mencionado tiene el propósito de poder aportar datos que puedan ser utilizados en siguientes investigaciones realizadas en el país y en el exterior, además de brindar información útil dentro de la intervención institucional, médica y psicológica para ayudar a través de la formación de planes y programas de intervención y prevención para así fomentar una mejor calidad de vida en las victimas.

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MARCO TEÓRICO

En las siguientes líneas se presentara de manera detallada por medio de una serie de investigaciones, teorías y supuestos el desenvolvimiento de las variables violencia de género y rasgos de la personalidad, lo que servirá de base para el desarrollo de la investigación actual.

Violencia.

Durante los últimos años, las investigaciones relacionadas al maltrato de la mujer por parte de su pareja han ido elevándose constantemente, esto debido al conocimiento de la problemática que este hecho trae a las víctimas, considerando deterioro en la salud física y psicológica a consecuencia de la violencia o comportamiento violento de sus parejas (Arinero, 2006). Al hacer mención de la violencia supone asumir la existencia de actos destructivos contra objetos y personas, lo que conlleva a contabilizar víctimas y darse cuenta de la necesidad de poner en práctica acciones para erradicarla, a pesar de que las cifras de violencia son muy altas en el mundo, éste no es un problema inexorable (Rey, 2009). El comportamiento violento puede verse de diferentes maneras y constatarse igualmente en diferentes ámbitos, por ello es necesario precisar los tipos de violencia que pueden ser constatados alrededor del mundo. Ortiz (2005) define la violencia colectiva como aquellos actos de violencia perpetrados por grupos grandes de individuos o por el Estado hacia otros grupos sociales, con el propósito de promover sus intereses políticos, económicos o sociales, entonces el conflicto armado, el terrorismo, el genocidio cometido por el Estado, las torturas y violaciones de derechos humanos, el crimen violento organizado, el

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vandalismo de turbas y la violencia entre pandillas son manifestaciones de la violencia colectiva. Por otra parte, así como suele presentarse en grandes grupos de individuos la violencia puede ser ocasionada ante sí mismo. Mandela y Harlem (2002) mencionan que la violencia autoinfligida es intencional, hacen referencia a que todos los tipos de maltrato físico, sexual y psicológico, así como la auto-agresión y el suicidio son formas de violencia. Para el año 2000 en España, unas 815.000 personas pusieron fin a sus vidas; 500.000 murieron víctimas de homicidios y 300.000 murieron en conflictos bélicos. Los mismos autores señalan que la violencia autoinfligida tiene formas de comportamientos suicidas que pueden finalizar o no con la muerte. No todos los países rinden informes de las lesiones personales que los sujetos se ocasionan a sí mismos, por ende se desconoce cuál es la magnitud de los intentos suicidas que llegan a las salas de emergencias a nivel mundial; el suicidio, las mutilaciones, desistir de comer, etc. son ejemplos de comportamientos violentos autoinfligidos (Mandela et al., 2002). En otro orden de ideas así como el comportamiento violento puede darse ante

sí mismo, este también puede verse reflejado entre pares con lazos consanguíneos o

no, tal como se menciona en el siguiente párrafo. La violencia interpersonal se divide en dos subcategorías, la violencia familiar

o de pareja y la violencia comunitaria, de acuerdo a lo mencionado por Cantú y

Moreno (2004):

Violencia familiar o de pareja: se produce sobre todo entre los miembros de la familia o de la pareja, y por lo general, aunque no siempre, sucede en el hogar. Violencia comunitaria: es la que se origina entre personas que no tienen parentesco y que pueden frecuentarse o no, ocurre habitualmente fuera del hogar. La violencia en la pareja es un tema muy discutido, ya que en muchas o todas las ocasiones en este tipo de violencia se intenta opacar el género opuesto (Cantú et al., 2004), por ello la violencia de género ocupa también un eslabón importante.

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Violencia de género.

El género es más que una diferenciación sexual, el sexo se refiere a las

diferencias biológicas entre el hombre y la mujer (forma física, hormonal y funcional del aspecto en general incluido los órganos reproductores) y el género es lo que psicológica y culturalmente se considera femenino o masculino, Sanhueza, González

y Jara (2008). La sexualidad hace referencia a cómo se viven y cuáles son las conductas y las maneras en que se realizan las prácticas sexuales como la seducción, el deseo y los placeres eróticos, estando estos influidos por las pautas y reglas sociales que impone cada cultura, en ella se pueden diferenciar dos tipos, la homosexualidad (atracción y consumación sexual con un individuo del mismo sexo) y la heterosexualidad (atracción y consumación del acto sexual con un individuo de sexo diferente), Moral y Ortega (2008). De acuerdo con lo anterior, Sanhueza et al. (2008) menciona que el arquetipo

de la feminidad representa a un conjunto de expectativas socioculturales de lo que se espera debe ser y hacer una mujer: pensamientos, emociones y sentimientos, actitudes

y comportamientos que desarrollan desde su niñez hasta la etapa adulta mayor y en

todos los contextos sociales en los que su vida transcurra, en fin estos arquetipos de género van acompañados de las correspondientes actitudes, lo mismo sucede en el caso de la masculinidad. De acuerdo con Rincón (2003) algunas de las explicaciones de la violencia de género son de naturaleza única mientras que otras relacionan factores múltiples; respecto a la formación de la violencia cabe señalar que el autor antes mencionado explica que esta se puede manifestar como un patrón cíclico de la relación del abuso, pero en delitos de violencia interpersonal con la pareja no explica las razones por las cuales la mujer y a veces el hombre decide permanecer en la relación de violencia. Las investigaciones realizadas en el tema van dirigidas en torno a la mujer en conjunto del género femenino, ya que a nivel mundial son estas las que mayormente

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están siendo maltradas a comparación del hombre, sin embargo aunque en muy pocos casos la victima de violencia de género es el hombre a causa del maltrato de una fémina o de otro individuo de su mismo género (cabe destacar que estos datos han sido analizados en la vida de pareja), (Fernández, 2010). Como señala el autor antes mencionado, existen varias teorías que explican los elementos que acompañan a la violencia de género (estas pueden explicarse de igual manera ante los hombres como en las mujeres, pero debido a la gran afectación que esta tiene hacia la mujer serán desglosadas desde esa perspectiva), como lo es la teoría de la mujer maltratada, que explica que la víctima no acciona ni reacciona ante las amenazas del agresor, por otra parte la teoría de la indefensión aprendida, refiere que la víctima no logra afrontar adecuadamente los problemas trayendo déficits cognitivos, afectivos y motivacionales (Rincón, 2003). Por otra parte, como señala Arinero (2006) en la teoría del masoquismo, el miedo paraliza a la víctima y el mismo se combina con barreras personales, sociales, culturales y económicas que influyen en la decisión de la mujer en cuanto a abandonar la relación o permanecer en ella, por otra parte también hace mención de la teoría feminista, que describe el hecho de que una mujer que se relaciona con un hombre de ideología patriarcal por influencia social, por ende esta se ve vulnerable a ser victimizada porque cualquier acto que ella realice puede ser interpretado por el agresor como un reto a su autoridad y él se creerá en el derecho de castigarla. Por último, la teoría familiar sistémica propone que la acción entre los elementos que lo componen es recíproca, donde la familia constituye un microsistema social y sus miembros interactúan en base de unas expectativas de rol, la mujer es víctima de violencia de género porque hay disfunción familiar, esta disfunción puede tener factores estresores, de poder y de estatus, estos últimos están relacionados con el tipo de preparación que disfrutan los cónyuges individualmente, como por ejemplo, si la mujer está más preparada académica y profesionalmente, ostenta mayor poder que el varón en ese aspecto, por ello en ausencia de otros recursos por parte del varón para ganar poder, puede optar por la violencia y así mantiene su estatus dominante (Ortiz, 2005).

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La escuela, la familia y el entorno social son los pilares de socialización sobre cuyos fundamentos adquiere el individuo su personalidad, por ello las mujeres que han presenciado o soportado malos tratos durante su infancia, presentan un alto grado de tolerancia hacia el maltrato y a tender a vivir bajo este en sus futuros núcleos familiares (Delgado, 2009). La violencia de género puede ser explicada por uno o varios de los marcos antes descritos, sin embargo, cabe destacar que la misma puede darse también en varias categoría, es decir, hacerse evidente bajo uno o varios conceptos, los cuales serán nombrado a continuación. De acuerdo con Ortiz (2005) las formas más comunes de violencia contra la mujer por su condición femenina o violencia de género son la agresión física, como toda acción que tiene la finalidad de causar daño y dolor físico a otro individuo; la agresión sexual, donde el victimario hace uso de poder en pro de dañar y abusar sexualmente a su víctima y la agresión psicológica, que se presenta cuando una persona denigra y minusvalora a otra opacando sus sentimientos, pensamientos y acciones. Sin embargo, así como se presentan diversas formas de maltrato existen también diferentes leyes que protegen a las personas en situación de violencia, en este caso de protección a las mujeres maltratadas, tal como se describe a continuación. En Venezuela existen leyes que protegen la integridad de la mujer, la más actual data del año 2007, la misma tiene como nombre Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. De acuerdo con Parra (2010) en la ley ya mencionada destacan diversas formas de maltratos a la mujer: violencia psicológica, acoso u hostigamiento, amenaza, violencia física, violencia doméstica, violencia sexual, acceso carnal violento, prostitución forzada, esclavitud sexual, acoso sexual, violencia laboral, violencia patrimonial y económica, violencia obstétrica, esterilización forzada, violencia mediática, violencia institucional, violencia simbólica, tráfico de mujeres, niñas y adolescentes y trata de mujeres, niñas y adolescente; las mismas son penalizadas y brindan protección al género femenino en búsqueda de garantizar una vida libre de violencia.

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A pesar de esto, en Venezuela muchas mujeres son violentadas recurrentemente por sus parejas, de manera física, psicológica y sexual y no es hasta verse envueltas en una situación permanente que pone en riesgo sus vidas y la de demás familiares que formalizan una denuncia, aunado a esto, en muchas ocasiones estas son formuladas por terceros (Parra, 2010). La comunidad venezolana femenina, cuenta también con diversos institutos que prestan ayuda a las mujeres víctimas de violencia, como lo son el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la igualdad de género (MINMUJER) y el Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER), siendo esta ultima una institución pública que cuenta con diferentes sedes o núcleos de atención a mujeres, hombres, adolescentes y niños en diversos estados del país (INAMUJER, 2011). Así cómo se explica con anterioridad la existencia de leyes e instituciones de protección a las mujeres maltratadas, a nivel internacional también se han elaborado diversos test y cuestionarios relacionado con la violencia de género, con la finalidad de servir tanto al ámbito de la investigación, como al institucional para brindar una mejor atención a las victimas atendidas (Butterworth, 2004). Butterworth (2004) señala que hasta la fecha el Index of Spouse Abuse (ISA), ha servido de mucha ayuda en el ámbito clínico e investigativo, en cuanto al tema de violencia contra la mujer por parte de su conyugue. Este instrumento fue validado y aplicado en España, bajo las mismas condiciones del original, por la Unidad de Apoyo a la Investigación en la Escuela Andaluza de Salud Pública, con la finalidas de ser entregado como optimo al Observatorio de Salud de la Mujer (OSM, 2005). El test fue realizado inicialmente en el año 1981 por Hudson y McIntosh, el mismo está dirigido a medir la severidad de la agresión arrojando resultados orientados a la violencia (física y no física) y la no violencia en la mujer con pareja, consta de 30 ítems con formas de respuestas escrita y oral, el tiempo estimado de duración de su aplicación es de 5 minutos. Hasta ahora se ha entendido que la violencia de género es una acción que arremete contra los sentimientos, pensamientos y acciones de los individuos víctimas de la misma, siendo estos una serie de aspectos básicos de la personalidad que se ven

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oprimidos y a su vez se ven transformados mediante el aprendizaje de una vida bajo el maltrato (Coninger, 2003).

Personalidad.

Como se había mencionado anteriormente, la personalidad puede sintetizarse como un conjunto de características o patrones de sentimientos, emociones y pensamientos asociados al comportamiento, es decir, son un conjunto de pensamientos, sentimientos, actitudes y hábitos que forman la esencia de cada individuo y que persiste a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones,

distinguiendo a un individuo de cualquier otro (Rey

, 2009).
, 2009).

Besada (2007) menciona que de acuerdo a lo establecido por R. Cattell en su

teoría factorial de la personalidad, esta se puede definir como todo aquello que indica

lo que hará una persona cuando se encuentre en una situación específica, teniendo

como unidad básica el rasgo, ya que este determinará la tendencia a reaccionar de una

forma determinada.

Actualmente, existen diversas teorías que intentan explicar la personalidad, cada una contiene una base estructural definida, entre ellas tenemos la teoría psicoanalítica, la fenomenológica, constructivista y objetivista (Irazoque y Hurtado, 2002). En este caso se hará énfasis en analizar de manera precisa la última nombrada. De acuerdo con Casanova (2011) la teoría objetivista nace de la teoría inicial de Cattell, explica que el punto de partida es que los seres humanos son un objeto más de la naturaleza, en ese sentido no son algo especial por sí mismo, ni el objeto de estudio es especial. Eso implica que para conocer a las personas se pueden utilizar los mismos procedimientos que se emplean para estudiar cualquier otra cosa, es decir, por medio de instrumentos de medición. Lo que se estudia son variables, objetos que pueden adoptar un determinado valor, además esas variables son públicas, cognoscibles directamente y mensurablemente (cuantificables), una persona no es más que un conjunto de variables organizadas, el supuesto de fondo es la posibilidad de conocer la realidad tal

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cual es, por tanto, hay un mundo real y objetivo que todos pueden conocer si se usa los medios adecuados para ello (Irazoque et al., 2002).

Rasgos de personalidad.

La teoría objetivista de la personalidad partiendo de la teoría factorial de la personalidad de Cattell propone el modelo de rasgos, el cual asume que las variables más relevantes para entender la actividad humana son cualidades internas a la persona, se trata de características internas estables (se mantienen a lo largo del tiempo) y consistentes (se manifiestan en una amplia gama de situaciones) que definen las tendencias generales del comportamiento de un individuo (Cloninger,

2003).

La misma autora refiere que los rasgos pueden ser bipolares o unipolares, un rasgo unipolar es el que distribuye la variabilidad del rasgo entre la ausencia de la misma y su máxima expresión posible. Por ejemplo si la inteligencia fuera un rasgo, algunos objetos podrían ser no inteligentes y otros un poco más, otros más, etc., pero no es posible localizar ninguna conducta que sea expresión de antiinteligencia, sino de poca inteligencia o ausencia de la misma.

Por ende, en búsqueda de dar a conocer a la ciencia y al mundo de la investigación los rasgos fundamentales de la personalidad, Cattell desarrollo el cuestionario factorial de la personalidad (adolescentes y adultos) 16 pf, publicado en español en el año 1975, desde entonces se ha convertido en uno de los test más usados en el mundo, en sus diferentes versiones (se ha traducido a 24 lenguas) son incontables las veces que el mismo ha sido aplicado y ha arrojado datos concluyentes de su efectividad (Bausela, 2005), Cattell desarrollo este test apoyándose mediante la teoría factorial de la personalidad llamada actualmente corriente psicológica de los rasgos, el tiempo de aplicación para las formas A y B es de 45 a 60 min, la misma puede realizarse de forma individual y colectiva, consta de 187 ítems y su objetivo en

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la aplicación es establecer rasgos de personalidad en los sujetos (Aluja y Blanch,

2002).

Actualmente consta de 5 dimensiones, una de ellas es la extraversión la cual arroja dos tipos de resultados: persona introvertida y extrovertida, la primera está caracterizada por ser reservada, seria, tímida, calculadora y autosuficiente mientras que la segunda se caracteriza por ser afable, animada, emprendedora, natural e integrada, es decir una persona extravertida está orientada a relacionarse con los demás y una persona introvertida tiende a ser menos abierto porque busca más tiempo para estar con el mismo (Benito, 2009).

De acuerdo con Fernández (2011) la segunda dimensión del 16 pf es la ansiedad, la cual muestra dos tipos de personas en este rango: la ajustada, que se caracteriza por ser emocionalmente estable, confiada, segura y relajada y la persona ansiosa que se caracteriza por ser reactiva, vigilante, aprensiva e impaciente; la ansiedad puede surgir como respuesta de sucesos internos o externos ante una posición de lucha y huida asociada ante una amenaza real o percibida.

Aluja y Blanch (2002), mencionan que la Dureza como tercera dimensión está caracterizada por arrojar dos tipos de resultados: personas receptivas que serán aquellas que presenten afabilidad, sensibilidad, abstracción y apertura al cambio y personas de mentalidad dura que se identificaran por ser reservadas, objetivas, practicas y tradicionales, es decir las puntuaciones bajas para dureza serán para las personas que están abiertas a las relaciones interpersonales afables mientras que las puntuaciones altas serán características para las personas con dificultades en aceptar nuevos puntos de vista, incluyendo los que implican emociones.

La cuarta dimensión denominada Independencia, define a dos tipos de personas: la acomodaticia, que suele ser deferente, tímida, confiada y tradicional y la independiente se identifica por ser dominante, atrevida, vigilante y abierta al cambio, es decir, la persona acomodaticia no cuestiona lo que encuentra, suele ser influida por las personas y la situación en la que se encuentre y tiende a ser ineficaz en situaciones

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que exijan autoexpresión, asertividad o persuasión, mientras que la persona independiente se caracteriza por ser activa y enérgicamente determinada por sus pensamientos y acciones suele ser persuasiva y experimentar curiosidad intelectual (Fernández, 2011).

Benito (2009) señala a Autocontrol como la quinta dimensión, esta arroja resultados para dos tipos de individuos: la persona desinhibida, suele ser animosa, inconformista, abstraída y tolera el desorden mientras que la persona inhibida es seria, atenta a las normas, practica y perfeccionista, es decir, las personas desinhibidas reflejadas o con puntuaciones bajas pueden ser flexibles en sus respuestas, pero en situaciones que exijan autocontrol pueden encontrar dificultades para reprimirse situación contraria para el caso de las personas inhibidas o con puntuaciones altas.

En otro orden de ideas Cattell propone la existencia de tres tipos de rasgos, los rasgos actitudinales, que son el patrón de recursos del que dispone generalmente un individuo influyendo así en todos los actos que realiza una persona; los rasgos temperamentales o centrales, son aquéllos que se extraen de lo que hace el individuo los cuales pueden observarse en el comportamiento, y los rasgos dinámicos, que son la base motivacional de la conducta e intervienen en ciertas situaciones (Besada,

2007).

Tomando en cuenta lo anterior, cabe mencionar que la psicología de los rasgos, ha intentado explicar el desenvolvimiento de la violencia desde diferentes perspectivas, en el caso de la perspectiva psicodinámica, se explica que la agresión es una respuesta primaria e instintiva hedonista, se considera una proyección hacia fuera del instinto de muerte, asimismo, las causas de la violencia están en el interior del individuo y pueden desencadenarse bajo ciertos estímulos externos que producen sentimientos de coraje, los cuales son dirigidos hacia un objeto determinado como lo es en este caso la mujer en la relación de pareja, de esta manera los desórdenes de personalidad se explican en esta corriente teórica y se refieren a una seria de

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conductas maladaptativas en una variedad de contextos que lesiona o hace sufrir a los demás (Clemente y Espinoza, 2001).

De acuerdo con los autores antes citados, existen tres factores de predisposición para que una persona desarrolle un estilo de vida criminal y habiéndose tipificado como delito la violencia de género, es oportuno tomarlos en cuenta:

1. El deseo de una gratificación inmediata.

2. La valoración de los deseos personales por encima de la habilidad de

mantener buenas relaciones interpersonales.

3. La ausencia de sentimientos de culpa por las acciones propias.

Dentro de la perspectiva humanista, Casanova (2011) expone que el agresor no está a merced de sus instintos básicos como afirman los psicoanalíticos, son las experiencias desfavorables de vida las que interfieren en el agresor para que pueda alcanzar la autorrealización, en este caso el agresor se caracteriza por no tener una visión realista de la vida, se preocupa por los problemas pero no se ocupa en resolverlos; posee una visión estereotipada y sesgada de la gente y de las cosas, carece de la habilidad para elevarse por encima de circunstancias adversas, en fin, son hombres o mujeres que no tienen destrezas para desarrollar intimidad ya que son inseguros de sí mismos y no han desarrollado valores democráticos que les permitan actuar con respeto de los derechos humanos de todos, por ello es posible que en sus distorsiones cognitivas prevalezcan creencias de que el fin justifica los medios.

Dentro del mismo orden de ideas Arinero (2006) explica que la perspectiva cognitivista propone el estudio de tres dominios de la mente: cogniciones, emociones y motivaciones que conducen a la violencia, con respecto a la variable biológica, en este caso el agresor de violencia de género es una persona que carece de destrezas de afrontamiento para manejar los estresores del día a día, es una persona que distorsiona la realidad sacando conclusiones sin pruebas, sobregeneralizando sus experiencias particulares, con pensamientos catastróficos y con un pensamiento dicotómico o polarizado en estereotipos de género.

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La misma autora menciona, que el agresor tiene un pobre autoconcepto, hace juicios pesimistas de su mundo exterior y el futuro es negativo, donde puede atribuir los acontecimientos negativos a fuerzas externas que no están bajo su control, produciendo así la violencia de género.

Por otra parte, dentro de la perspectiva conductista, Ortiz, Martínez, y García, (2003) rechazan toda causa interna como incidencia última de la conducta, el agresor no nació violento, la violencia de género se aprende en situaciones sociales y no sociales en las que la conducta de otras personas refuerza la violencia como conducta criminal, este enfoque exige prestar atención especial a la forma particular de aprender del agresor y a las condiciones de aprendizaje descritas como inadecuadas, se analiza las condiciones que contribuyen al mantenimiento de la violencia de género y la interacción de esos comportamientos con el medio en que se emiten, así en este proceso se aprende cómo ejercer la violencia de género pero también cómo justificarla, finalmente se adquiere el hábito de maltratar a la mujer o al hombre que en la mayoría de los casos se ve envuelta dentro de la relación de pareja.

Entonces, la agresión y la violencia no son fenómenos exclusivamente individuales sino sociales y se contextualizan dentro de unas determinadas pautas históricas, culturales, políticas y económicas desde el punto de vista de la víctima y del agresor (Clemente y Espinosa, 2001). En la teoría del aprendizaje social de la agresión, se demostró cómo los niños aprenden la agresión de los adultos o de otros niños a través de dos fenómenos básicos: la observación y la imitación, en este proceso se aprende las formas de actuar violentamente, de acuerdo a las actitudes y motivaciones, se aprende de las opiniones favorables y desfavorables sobre la violencia de género. Los mecanismos y procesos para actuar violentamente son los mismos utilizados para no actuar con violencia (Ortiz, 2005).

Para finalizar Cloninger (2003) informa que partiendo de la teoría de rasgos, el agresor posee unos rasgos cardinales, centrales y esporádicos que son los que se hacen visibles durante los episodios de violencia familiar, aunque esta teoría es más

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descriptiva que explicativa sirve para examinar el enfoque ideográfico de la violencia de género en situación de pareja, en donde el agresor selecciona las situaciones para dar rienda a su comportamiento violento.

Son las características dominantes de la personalidad del agresor en interacción con el entorno lo que conduce a la violencia de género en las parejas, lo que hace que la conducta violenta se siga propagando; cabe destacar que tanto la mujer como el hombre tienen las mismas posibilidades biológicas y personales de ser violento, pero los aspectos sociales finalmente contribuyen a que sea el hombre el victimario y la mujer la víctima en la violencia conyugal (Fernández, 2000).

Rasgos de personalidad y violencia de género.

Hasta ahora se ha hablado acerca de los factores y rasgos de la personalidad que pueden estar relacionados en la violencia de género, tomando en cuenta que los mismos han sido analizados desde el punto de vista del agresor. En los siguientes párrafos se constatara como diferentes autores han relacionado esta variable y la ha analizado desde el punto de vista de la víctima.

Patró, Corbalán, y Limiñana, (2007) realizaron una investigación en España con el objetivo de analizar la contribución de las variables de personalidad en el impacto psicológico de la experiencia de maltrato así como identificar los estilos de personalidad que se asocian a un mayor o menor nivel de sintomatología depresiva, evaluada a través del Inventario de Depresión de Beck, en una muestra de 105 mujeres víctimas de maltrato por parte de su pareja residentes en centros de acogida.

Para ello utilizaron el Inventario de Estilos de Personalidad de Millon (MIPS), junto con medidas referidas a la situación de violencia sufrida, estresores adicionales y apoyo social. Los resultados indicaron que el nivel de síntomas evaluados muestra correlaciones significativas con las escalas del MIPS, una vez controlado el efecto de las variables contextuales y de la situación de maltrato, comprobando así su influencia en el impacto psicológico de la experiencia de la violencia.

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En el mismo orden de ideas, Patró et al. (2007) señalan la importancia de las variables de personalidad como un elemento relevante en el estudio y comprensión de la respuesta ante acontecimientos estresantes y/o traumáticos, ámbito de estudio necesario y fundamental para el desarrollo y aplicación de estrategias de intervención en el ámbito clínico; todo ello apunta a la necesidad de profundizar en el estudio, el papel que la personalidad desempeña en la respuesta psicológica de las mujeres víctimas de violencia de pareja y a la consideración de las dimensiones de personalidad como parte relevante a tener en cuenta en los diferentes abordajes terapéuticos que con las víctimas de este tipo de violencia se llevan a cabo.

Por otra parte Fajardo, Fernández, y Escobar, (2002) analizaron en Colombia las características de personalidad de mujeres maltratadas por su cónyuge que en la actualidad permanecen con él. Emplearon una muestra de 20 mujeres maltratadas para el grupo 1 y 20 mujeres no maltratadas para el grupo 2. Se utilizaron como instrumentos, la Entrevista, El grupo focal y el 16 PF forma C para el grupo 1. Al grupo 2 se le aplicó el 16 PF forma C, para obtener un perfil discriminante de las mujeres maltratadas. Las características de personalidad indicaron que existen factores tales como:

prudencia, sumisión, baja fuerza del ego e inestabilidad emocional, alta culpa, miedos difusos, tendencias neuróticas, alto apego a las normas, que indican una estructura de personalidad propensa a aceptar el maltrato como algo inevitable, donde se encuentra una incapacidad para librarse de la relación maltratante, determinada por factores tales como: resistencia marcada a los cambios, alto neuroticismo y pensamiento concreto (Fajardo et al. 2002). Los autores antes mencionados, señalan que la diferencia más representativa entre un grupo y el otro, fue el rasgo neurótico que acompaña a las mujeres maltratadas producto de la inconformidad que tienen frente a la situación que viven y la postura impotente que asumen ante esta, frente a un perfil más saludable, no neurótico en las del grupo de no maltratadas.

23

Por otra parte Rey (2009) en búsqueda de determinar si el aprendizaje en un contexto de violencia afectan los rasgos de personalidad, procedió a dar paso a una investigación en Colombia donde relaciono las habilidades de comunicación interpersonal, la comunicación afectiva de pareja, la empatía, los rasgos de personalidad considerados machistas y sumisos, y la aceptación del uso de la violencia hacia la mujer. Los resultados obtenidos por medio de esta investigación señalan que los y las adolescentes que han presenciado violencia entre sus padres, estarían en mayor riesgo de involucrarse en relaciones de pareja con incidentes de violencia, debido al desarrollo de rasgos de personalidad machistas y sumisos (empatía en cuanto a la mujer y al hombre. Asimismo Ortiz (2005) en su investigación realizada en España coincide con la antes mencionada, ya que entre los resultados de la misma menciona que existe una serie de factores personales y sociales que se combinan y hacen a unas personas más vulnerables a ser víctimas e inclusive a ser re-victimizadas, explica que hay factores biológicos como la edad, el sexo; factores biográficos como el estrés cumulado, problemas de salud mental; factores sociales como las redes de apoyo social formal e informal, habilidades sociales; y factores generales de la personalidad como la inteligencia, la impulsividad e inestabilidad que atraen a los victimarios. Otros estudios realizados en España como el de Arinero (2006) afirman que no se puede identificar un perfil consistente de personalidad para mujeres maltratadas, y tampoco se puede asegurar que las mujeres con ciertos rasgos de personalidad sean más propensas a sufrir violencia de género, asimismo menciona que los rasgos de personalidad de los individuos victimas no son una causa para la aparición de la violencia de género en la pareja sino una consecuencia de la misma. Las investigaciones antes mencionadas, realizadas en diversos países excepto Venezuela, explicaron la violencia de género en las mujeres en situación de pareja, tomando en cuenta variables demográficas como edad y sexo y psicológicas como estilos de personalidad, depresión, estrés y rasgos de personalidad, factores que de acuerdo a las investigaciones tienen relevancia en la aparición y mantenimiento de la vivencia bajo el maltrato.

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Cabe destacar que las mismas presentan conclusiones determinantes como, (1) la violencia de género en mujeres dentro de la vida en pareja, trae consigo consecuencias físicas, biológicas y psicológicas, (2) necesidad de descubrir el papel que la personalidad desempeña en las respuestas psicológicas de las mujeres maltratadas, (3) necesidad descubrir las estructuras de la personalidad implicadas en la incapacidad de librarse de la situación de maltrato que poseen las víctimas de violencia, (4) el aprendizaje social es un factor determínate en el desarrollo y la aceptación de la violencia de género en las mujeres, debido al desarrollo de rasgos de personalidad asociados a esta, (5) existencia de factores sociodemográficos y rasgos de la personalidad que atraen a los victimarios y (6) los rasgos de la personalidad no están asociados a la aparición de la violencia de género, por lo contrario estos son desarrollados a causa de la misma. Estas relaciones y contradicciones de los resultados analizados permiten dar vista y paso a la realización de una nueva investigación, donde por medio de un estudio en la población venezolana, se pueda llegar a conocer como es el desenvolvimiento de las variables rasgos de personalidad y violencia de género en mujeres en situación de pareja con el fin de poder aportar datos que puedan ser utilizados dentro de la intervención institucional y psicológica para ayudar de esta manera a fomentar una mejor calidad de vida en las victimas .

Problema

MÉTODO

25
25

Durante los últimos años, las investigaciones relacionadas al maltrato de la mujer debido a su condición femenina por parte de su pareja (violencia de género) han ido elevándose paulatinamente, esto debido a la conciencia de la problemática que este hecho trae a las víctimas, considerando deterioro en la salud física y psicológica a consecuencia del comportamiento violento de sus parejas (Arinero,

2006)

Rey (2009) en búsqueda de determinar si el aprendizaje en un contexto de violencia afectan los rasgos de personalidad, procedió a dar paso a una investigación donde relaciono las habilidades de comunicación interpersonal, la comunicación afectiva de pareja, la empatía, los rasgos de personalidad considerados machistas y sumisos, y la aceptación del uso de la violencia hacia la mujer. Los resultados obtenidos por medio de esta investigación señalan que los y las adolescentes que han presenciado violencia entre sus padres, estarían en mayor riesgo de involucrarse en relaciones de pareja con incidentes de violencia, debido al desarrollo de rasgos de personalidad machistas y sumisos (empatía en cuanto a la mujer y al hombre).

Una investigación realizada por Fajardo, Hernández y Escobar (2002) acerca de la relación de violencia de género en mujeres con vida conyugal y las características de personalidad indicaron que existen rasgos tales como: prudencia, sumisión, baja fuerza del ego e inestabilidad emocional, alta culpa, miedos difusos, tendencias neuróticas, alto apego a las normas, que indican una estructura de personalidad propensa a aceptar el maltrato como algo inevitable, donde se encuentra una incapacidad para librarse de la relación maltratante, determinada por factores tales como: resistencia marcada a los cambios, alto neuroticismo y pensamiento

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concreto, datos arrojados por el Cuestionario Factorial de la Personalidad en Adolescentes y Adultos 16 pf.

Otros estudios como el de Arinero (2006) afirman que no se puede identificar un perfil consistente de personalidad para mujeres maltratadas, y tampoco se puede asegurar que las mujeres con ciertos rasgos de personalidad sean más propensas a sufrir violencia doméstica, asimismo menciona que los rasgos de personalidad de los individuos victimas no son una causa para la aparición de la violencia de género en la pareja sino una consecuencia de la misma. Todo lo mencionado en párrafos anteriores genera una interrogante: ¿Existe relación entre los rasgos de personalidad y las mujeres víctimas de violencia de género en relaciones de pareja en Venezuela?. Por ello se hace necesario realizar un estudio en la población venezolana, donde se pueda conocer si existe o no relación entre las variables rasgos de personalidad y mujeres víctimas de violencia de género en relaciones de pareja con el fin de poder aportar información que pueda ser utilizada en siguientes investigaciones realizadas en el país, además de brindar datos útiles dentro de la intervención institucional y psicológica para ayudar de esta manera a fomentar una mejor calidad de vida en las victimas por medio de la creación de programas estratégicos donde se planteen nuevas herramientas de trabajo adaptadas a las mujeres en situación de violencia.

Objetivos

Objetivo general.

Establecer relación entre rasgos de personalidad y mujeres víctimas de violencia de género en la relación de pareja.

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Objetivos específicos.

1. Identificar la población que presente los criterios a evaluar, en muestra de mujeres violentadas y no violentadas.

2. Obtener rasgos de personalidad correspondientes a las mujeres violentadas.

3. Obtener rasgos de personalidad correspondientes a las mujeres no violentadas.

Variables de estudio.

Variable dependiente: Rasgos de personalidad Definición conceptual:

Son características internas estables (se mantienen a lo largo del tiempo) y consistentes (se presentan en una amplia matiz de situaciones) que definen las predisposiciones habituales de comportamiento de una persona (Ortiz, 2005).

Definición operacional:

Puntaje obtenido por medio de la aplicación del cuestionario factorial de la personalidad 16 pf, que señalen los rasgos de personalidad obtenidos en los grupos de mujeres violentadas y no violentadas presentados de la siguiente manera:

Nivel 1, extraversión: esta dimensión resulta de la combinación de los factores A, F, H, N y Q2, donde una puntuación baja de 2 a 3 indica expresión de retraimiento patológico, las puntuaciones altas de 8 a 9 indican identidad organizada, puntuaciones muy bajas 1 o muy altas 10 reflejan una patología en el área y las puntuaciones medias 4-5-6-7 indican una tendencia normal a la extraversión (Cattell, 1998) , sin embargo si esta se acerca al puntaje bajo revela tendencias al retraimiento y el acercamiento a las puntaciones altas tendencias de superación (Véase tabla 1).

Nivel 2, ansiedad: dimensión que combina los factores C, L O y Q4, donde una puntuación baja de 2 a 3 indica agobio debido a múltiples problemas, las

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puntuaciones altas de 8 a 9 exaltación, puntuaciones muy bajas 1 o muy altas 10 reflejan una patología en el área y las puntuaciones medias 4-5-6-7 indican una tendencia normal a la los niveles de ansiedad (Herreras, 2005), sin embargo si esta se acerca al puntaje bajo revela tendencias al abatimiento y el acercamiento a las puntaciones altas tendencias de exaltación (Véase tabla 1).

Nivel 3, dureza: dimensión que resulta de la combinación de los factores A, I, M y

Q1, una puntuación baja de 2 a 3 indica flexibilidad al cambio, puntuaciones altas de

8 a 9 indican resistencia al cambio, puntuaciones muy bajas 1 o muy altas 10 reflejan

una patología en el área y las puntuaciones medias 4-5-6-7 indican una tendencia normal a la dureza (Herreras, 2005), sin embargo si esta se acerca al puntaje bajo revela tendencias al retraimiento y el acercamiento a las puntaciones altas indican problemas de ajuste (Véase tabla 1).

Nivel 4, independencia: combinación de los factores E, L y Q1, una puntuación baja de 2 a 3 indica sumisión, puntuaciones altas de 8 a 9 indican independencia, puntuaciones muy bajas 1 o muy altas 10 reflejan una patología en el área y las puntuaciones medias 4-5-6-7 indican una tendencia normal a la independencia (Basuela, 2005) sin embargo si esta se acerca al puntaje bajo revela tendencias la dependencia y el acercamiento a las puntaciones altas agresión (Véase tabla 1).

Nivel 5, autocontrol: dimensión que resulta de la combinación de los factores F, G, M y Q3, donde una puntuación baja de 2 a 3 indica impulsividad, puntuaciones altas de

8 a 9 indican capacidad de contener los impulsos, puntuaciones muy bajas 1 o muy

altas 10 reflejan una patología en el área y las puntuaciones medias 4-5-6-7 indican una tendencia normal a al autocontrol (Cattell, 1988), sin embargo si esta se acerca al

puntaje bajo revela dificultad de aplazar la satisfacción de necesidades y el acercamiento a las puntaciones altas tendencias a actuar de un modo más aceptable personal y socialmente (Véase tabla 1)

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Tabla 1

Operacionalización del Cuestionario Factorial de la personalidad en adolescentes y adultos (16 pf)

Variable

Dimensión

Indicadores

Ítems

Rasgos

de

Extraversión.

1. Reservada

41

ítems.

personalidad

Abierta,

(Factor

 

A).

2. Sobria

Entusiasta, (Factor F).

3. Astuta,

Franca

(Factor N).

4. Dependiente

Autosuficiente,

(Factor Q2).

Ansiedad.

1. Afectada

por

los

40

ítems.

sentimientos

-

 

Estable

emocionalmente, (Factor C).

2. Confiable

Suspicaz,

(Factor

L).

3. Apacible

Aprensiva, (Factor O).

4. Relajada

-

Tensa

Factor, Q4).

 

30

Dureza.

1. Reservada Abierta, (Factor A).

47

ítems.

2. Sensibilidad dura Blanda, (Factor I).

3. Práctica Imaginativa, (Factor M).

 

4. Conservadora - Analítico-crítica, Factor (Q1).

Independencia.

1. Sumisa

34

ítems.

Dominante,

 

(Factor E).

2. Confiable

Suspicaz,

(Factor

L).

3. Conservadora Analítico-crítica, Factor (Q1).

-

Autocontrol.

1. Sobria

Entusiasta, (Factor F).

42

ítems

2. Despreocupada Escrupulosa, (Factor G).

 

3. Práctica Imaginativa, (Factor M).

31

4.

Controlada, Factor

Autoconflictiva

Q3).

Variable independiente: Violencia de género. Definición conceptual:

Violencia contra la mujer por su condición femenina ejercida por su pareja con el fin de agredir de manera física, siendo toda acción que tiene la finalidad de causar daño y dolor físico; y de manera no física como toda acción que denigra y minusvalora con el fin de opacar sentimientos, pensamientos y acciones en la victima (Ortiz, 2005).

Definición operacional:

Puntaje obtenido por medio de la aplicación del cuestionario Index of Spouse Abuse (ISA), que indiquen la presencia de violencia física y no física en el grupo de las mujeres maltratadas y que certifiquen que no hallan indicios de violencia física y no física en el grupo de las mujeres no maltratadas representado de la siguiente manera:

Nivel 1, mujeres maltratadas: son aquellas mujeres que luego de haber contestado el ISA, obtengan una puntuación de 4 a 5 en el índice de violencia física y no física del cuestionario (véase tabla 2).

Nivel 2, mujeres no maltratadas: son aquellas mujeres que luego de haber contestado el ISA, obtengan una puntuación de 1 a 2 en el índice de violencia física y no física del cuestionario (véase tabla 2).

32

Tabla 2

Operacionalización Index of Spouse Abuse (ISA).

Variable

Dimensión

Indicadores

 

Ítems

 

Violencia

de

Severidad

de

Violencia física

11 Ítems (4, 7, 13,

género.

violencia contra la mujer

18,

22,

24, 25

y

30).

 

Violencia no física.

19 Ítems (1-3, 5,

6,

8-12,

14-17,

19-21,

23,

26

y

29).

Variables extrañas controladas.

- Edad: Tiempo de vida que poseen las personas desde su nacimiento hasta la fecha en que se encuentre en un momento determinado del tiempo. De acuerdo a los datos arrojados por el Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER) las edades comunes representadas por las mujeres víctimas de violencia es de 20 a 39 años, esta se controló por medio de una selección realizada.

- Grado de instrucción: Nivel de estudio que posee el individuo, en este caso bachillerato como mínimo, ya que es requisito indispensable para la aplicación del 16 pf en la forma A, se controló por medio de los datos arrojados en una lista de asistencia por la muestra seleccionada.

- Orientación sexual: Atracción sexual entre los individuos, con fines reproductivos. Es necesario tener en cuenta esta variable ya que es condición para la aplicación del ISA, las mujeres deben expresar que tienen una orientación heterosexual, se determinó de acuerdo a la información suministrada por una lista de asistencia para la muestra seleccionada.

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- Estado civil: Condición particular que caracteriza a una persona en lo que hace

a sus vínculos personales con individuos de otro sexo, para este caso fue

condición de aplicación del test ISA que las mujeres hayan estado viviendo con sus parejas de manera conyugal o en unión por matrimonio durante los hechos de violencia.

- Habitación: Lugar en el que se reside o se vive actualmente, para determinar que las mujeres pertenecen a una misma comunidad, se determino por medio de los datos arrojados por una lista de asistencia de la muestra seleccionada.

Variables extrañas no controladas.

- Ventilación: Circulación de aire en el lugar donde se aplicaran las pruebas

correspondientes a la muestra seleccionada, si el mismo no es un ambiente fresco, puede ocasionar en los sujetos distracción y de esta manera influir en

la recolección de los datos.

- Iluminación: Corresponde con la cantidad de luz que entra y dispone el lugar donde se aplicaran los instrumentos, poca iluminación afectara a la aplicación de las pruebas retrasando el proceso y dificultando la lectura, lo que puede repercutir en la efectividad de la recolección de los datos.

- Ruido: Es el sonido molesto, por su incoherencia, por su volumen o ambas cosas a la vez, lo que puede ocasionar distracción, interfiriendo de esta manera a que las respuestas emitidas por los sujetos durante la aplicación de los test sea afectada.

- Interrupción: Detenimiento de una cosa o acción que se está realizando por medio de un familiar, mascota u otro hecho que amerite de la atención de la persona evaluada, lo que puede ocasionar distracción e influir en la precisión de la contestación de los test.

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Tipo de investigación.

Según Sánchez, Blanco y Arambula (2009), la presente investigación es de tipo no experimental, de campo comparativa y descriptiva, ya que el objetivo de la misma fue obtener datos de las muestras en el lugar donde se desenvuelven las variables estando el investigador sin la posibilidad de manipularlas, con el fin de comparar los resultados obtenidos y establecer descripciones de las características arrojadas por cada muestra.

Diseño de la investigación.

La siguiente investigación presentó un diseño explicativo de dos grupos con muestras independientes de corte transversal, ya que se procedió a tener dos grupos para determinar los rasgos de personalidad uno en mujeres violentadas y otro en mujeres no violentadas, donde la recolección de los datos se realizó en un momento único para ambas muestras (Cancela, Cea, Galindo y Valilla 2010).

Población y muestra.

La población a estudiar fue tomada de las mujeres habitantes de la comunidad El Placer del estado Lara- Cabudare del municipio Palavecino, se procedió a trabajar con 30 mujeres víctimas de violencia entre 20 y 39 años de edad (muestra 1) y 30 mujeres no víctimas de violencia entre 20 y 39 años de edad (muestra 2), las mismas fueron seleccionadas por medio de un muestreo no probabilístico de conveniencia (Peña, 2009), ya que se buscó las poblaciones que presenten la situación de maltrato expresada para la muestra 1, y que no presenten situación de maltrato expresada para la muestra 2.

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Instrumentos

Cuestionario Factorial de la personalidad 16 pf.

Características:

Cattell fue el autor del Cuestionario Factorial de la personalidad 16 pf, realizo el test con la finalidad de poder tener un instrumento que pudiera arrojar rasgos de la personalidad y clasificarlos, la teoría que explica los mismo se denomina teoría de los rasgos, consta de 187 ítems los cuales están distribuidos en 5 dimensiones generales de la personalidad, la forma A del mismo debe ser presentada a mujeres y hombres jóvenes y adultos con bachillerato concluido, el tiempo de la aplicación del mismo es de 45 a 60 minutos y se puede realizar la misma tanto de forma individual como colectiva, consta de un cuadernillo de preguntas y una hoja de respuesta (Basuela,

2005).

Validez de constructo:

Diversos estudios, realizados con miles de personas de diferentes culturas y diversos parámetros demográficos, indican que la estructura factorial básica de la prueba está correcta (Aluja y Blach 2002) obteniendo así la validez constructo presentándose como sigue a continuación, Factor A: 0.86, Factor B: 0.53, Factor C:

0.77, Factor E: 0.71, Factor F: 0.88, Factor G: 0.77, Factor H: 0.94, Factor I: 0.80, Factor L: 0.67, Factor M: 0.71, Factor N: 0.64, Factor O: 0.86, Factor QI: 0.68, Factor Q2: 0.80, Factor Q3: 0.80 y Factor Q4: 0.63 (Cattell, 1988).

Confiabilidad:

De igual manera, Aluja y Blanch (2002) mencionan que el promedio de confiabilidad del instrumento para las Formas A y B es de 0.80

36

Index of Spouse Abuse (ISA).

Características:

El test fue realizado en 1981 por Hudson y McIntosh, con la finalidad de evaluar la severidad de violencia contra la mujer, su nombre original es Index of Spouse Abuse, la traducción al español es Índice de la violencia conyugal, consta de 30 ítems que determinan la violencia física y no física en las mujeres, el tiempo de aplicación máximo del mismo es de 5 a 10 minutos y su administración puede realizarse de forma oral o escrita (OSM, 2005).

Validez de contenido:

Para ello se realizó una prueba de jueces, contactando con 8 profesionales expertas y expertos en el tema, lo cuales revisaron la escala y valoraron la idoneidad en el contexto. Las aportaciones de estas expertas y expertos fueron consideradas para la elaboración de una nueva versión del instrumento. Los autores del instrumento original utilizaron una metodología adaptada de la ley de juicios comparativos de Thurstone la cual también fue tomada para la adaptación española obteniendo un alfa de 0.77 para la violencia física y de 0.90 para la violencia no física.

Confiablilidad: En cuanto a la consistencia interna de las 2 subescalas, el alfa de Cronbach fue 0.85 para la subescala de violencia física y 0.94 para la subescala de violencia no física.

Procedimiento.

Primera fase: Para la obtención de los datos por medio de la aplicación de los test 16 pf e ISA, se procedió a realizar en la primera fase un contacto con el consejo comunal El Placer FUNREVI, con la finalidad de explicar los objetivos de la investigación y la importancia de la aplicación de los test ya mencionados (VB: “la investigación que se pretende realizar esta orientada a determinar si existe relación entre los rasgos de personalidad y la violencia de género en las mujeres de la

37

comunidad, lo que se busca es conocer los rasgos de personalidad de la muestra en general sin realizar algún tipo de estudio a profundidad de manera individual, para ello es necesario aplicar dos test, el 16 pf permitirá conocer los rasgos de las personas evaluadas y el ISA dará información acerca de la existencia o no de violencia en las mujeres por parte de sus parejas, por ello es necesario convocar a una reunión a la población femenina de la comunidad para dar a conocer el trabajo a realizar y posterior a esto seleccionar las personas que participaran”) , las personas pertenecientes al consejo comunal luego de la explicación dada por la tesista, dieron su aprobación mostrándose interesados en ayudar a que la presente investigación se llevara a cabo.

Segunda fase: Posterior a lo mencionado con anterioridad, en conjunto con el consejo comunal se convoco a una reunión a las mujeres de la zona con el objetivo de explicar los fines de la tesis (VB: “El trabajo que se pretende realizar en la comunidad tiene la finalidad de conocer si existe alguna relación entre los rasgos de personalidad y la violencia de género en las mujeres, para ello es necesario proceder a aplicar dos test, el 16 pf permitirá conocer los rasgos de las personas evaluadas y el ISA dará información acerca de la existencia o no de violencia en las mujeres por parte de sus parejas, los mismos serán evaluados con fines de obtener datos a nivel general, la información obtenida por las participantes será utilizada solo con fines académicos, por ello no es necesario conocer los nombres de las mismas, solo participaran aquellas mujeres que cumplan con los requisitos que se serán nombrados posteriormente y que deseen ser parte de la investigación”) la misma se llevo a cabo de manera exitosa en la cancha de la comunidad.

Tercera fase: Luego de la explicación suministrada, se procedió a describir que perfil debía tener las mujeres que voluntariamente quisieran participar en la recogida de datos, cabe destacar que el perfil consto de lo siguiente: grado de instrucción como mínimo bachiller, edades comprendidas entre 20 y 39 años, casadas o con pareja de orientación heterosexual. Asimismo se explico que los resultados obtenidos por las pruebas eran confidenciales, además para que las participantes no se

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limitaran a responder se pidió que no colocaran su nombre a las pruebas. Cabe acotar que las mismas fueron colocadas dentro de un sobre amarillo.

Para garantizar que la población fuese de la comunidad a estudiar, se procedió a incluir en la lista la dirección de habitación, para así realizar las pruebas de manera individual en el lugar de residencia de cada participante.

Cuarta fase: Al finalizar la explicación a la población que asistió a la reunión se procedió a realizar una lista con las mujeres que participarían en la recolección de datos, anotándose de esta manera 80 mujeres a participar.

Quinta fase: Consistió en la aplicación de los test, los mismos fueron empleados de manera individual bajo premisas especificas para cada test, en el caso del 16 pf se indico lo siguiente: “Conteste con sinceridad, no existen respuestas correctas o incorrectas porque las personas tienen distintos tipos de puntos de vista, las preguntas darán a conocer sus actitudes e intereses, encierre en un circulo la respuestas que más se acerque a su caso, solo debe marcar una opción por pregunta, es importante que no deje preguntas sin contestar”. Para el test ISA se tuvo en consideración la siguiente premisa: “Lee cuidadosamente cada una de las afirmaciones que se presentaran a continuación en la encuesta, no existen respuestas buenas o malas, considera cada premisa con el tipo de repuesta que más se aproxime a tu situación, colocando nunca con la puntuación de 1, rara vez con 2, algunas veces con tres, frecuentemente con 4 y muy frecuentemente con 5, solo puedes marcar una respuesta por ítem

Sexta fase: Tras la aplicación de los test fueron seleccionadas 60 mujeres, descartando aquellas que dejaron preguntas sin contestar y eligiendo al azar 30 personas por grupo tomando en cuenta los resultados del test ISA que indicó, presencia (violencia física y no física, expresada por las encuestadas) y ausencia de violencia.

39

Séptima fase: Finalmente se agradeció al consejo comunal y a las mujeres que participaron por permitir que la ejecución de la tesis se llevara a cabo y se les reconoció como pilar fundamental en el desarrollo de la misma.

40
40

RESULTADOS.

Para determinar si los rasgos de personalidad (Extraversión, autocontrol, dureza, ansiedad e independencia) y la violencia de género están asociados, se procedió a analizar las variables por medio del uso de la prueba t de Student del paquete estadístico para las ciencias sociales (SPSS) versión 19.0.

El análisis de confiabilidad del test de violencia ISA, arrojo un alfa de crombach de 0.89, lo que indica que es un índice suficiente (alto) para garantizar la fiabilidad y validez de la escala (Oviedo y Campo-Arias, 2005) (Véase tabla 3).

Tabla 3.

Confiabilidad del test ISA.

2005) (Véase tabla 3). Tabla 3. Confiabilidad del test ISA. Teniendo presente la confiabilidad de los
2005) (Véase tabla 3). Tabla 3. Confiabilidad del test ISA. Teniendo presente la confiabilidad de los

Teniendo presente la confiabilidad de los test aplicados se procedió a analizar los datos obtenidos por medio de la prueba t de Student para nuestras independientes bajo un nivel de significancia de α 0.05, la misma arrojo comparaciones de medias de los grupos estudiados, es decir, presencia y ausencia de violencia en las mujeres (Véase tabla 4).

41

Tabla 4 Prueba de comparación de medias.

41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
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41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
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41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para
41 Tabla 4 Prueba de comparación de medias. Los resultados de las medias indicaron que para

Los resultados de las medias indicaron que para las dimensiones ansiedad, e independencia no existen diferencias significativas mientras que las dimensiones extraversión, dureza y autocontrol si presentan diferencias significativas en sus medias (Véase Figura 1 y 2).

significativas en sus medias (Véase Figura 1 y 2). Figura 1. Comparación de medias del grupo

Figura 1. Comparación de medias del grupo de violencia para las 5 dimensiones.

42

42 Figura 2. Comparación de medias del grupo de no violencia para las 5 dimensiones. Por

Figura 2. Comparación de medias del grupo de no violencia para las 5 dimensiones.

Por ende las mujeres que pertenecen al grupo de violencia puntuaron extraversión baja, lo cual indica que son mujeres con retraimiento psicológico, autocontrol bajo asociado a la impulsividad y dureza alta lo que señala resistencia al cambio, mientras que las mujeres no violentadas obtuvieron puntuaciones medias en las dimensiones dureza y extraversión señalando tendencia normal a las mismas y puntuación alta en la dimensión autocontrol indicando capacidad para contener los impulsos. Las dimensiones ansiedad e independencia arrojaron tendencias medias para ambos grupos, todo esto de acuerdo a lo estandarizado por el 16 pf.

Los datos arrojados por la t de Student finalmente indicaron que los niveles de ansiedad e independencia se presentan de la misma manera en las mujeres violentadas y no violentadas, lo cual corrobora que los rasgos ya mencionados no están asociados a la violencia (p>= 0.05) (Véase tabla 5).

Por otra parte la dimensión extraversión, dureza y autocontrol si manifiestan que los niveles de la misma varían en cuanto a la muestra, es decir, se presentan con diferentes niveles para las mujeres violentadas y no violentadas, lo que indica que los

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rasgos de personalidad ya mencionadas si están asociados a la presencia de violencia (p< = 0.05) (Véase tabla 5).

Tabla 5 Prueba t de Student para muestras independientes.

Tabla 5 Prueba t de Student para muestras independientes. Para obtener información más precisa se procedió
Tabla 5 Prueba t de Student para muestras independientes. Para obtener información más precisa se procedió
Tabla 5 Prueba t de Student para muestras independientes. Para obtener información más precisa se procedió
Tabla 5 Prueba t de Student para muestras independientes. Para obtener información más precisa se procedió
Tabla 5 Prueba t de Student para muestras independientes. Para obtener información más precisa se procedió
Tabla 5 Prueba t de Student para muestras independientes. Para obtener información más precisa se procedió

Para obtener información más precisa se procedió a evaluar a las muestras por medio de la prueba estadística de Correlaciones Bivariadas de Pearson, del programa SPSS versión 19.0.

La tabla de correlación arrojo los siguientes datos: mientras que las mujeres arrojen menos extraversión aumenta la violencia (magnitud de correlación alta) y mientras la extraversión aumente también aumenta la presencia de las mujeres no violentadas (magnitud de correlación alta) y viceversa. Asimismo mientras más dureza exista en las mujeres más aumenta la violencia en ellas (magnitud de correlación baja) y cuando existe en ellas menos dureza mas aumenta la presencia de la no violencia (magnitud de correlación baja) y viceversa. Finalmente mientras exista menos autocontrol en las mujeres más aumentara la presencia de violencia (magnitud de correlación media) y mientras más autocontrol se hallaran más mujeres sin violencia (magnitud de correlación media) y viceversa (Véase tabla 6).

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Tabla 6 Prueba de Correlaciones Bivariadas de Pearson.

44 Tabla 6 Prueba de Correlaciones Bivariadas de Pearson. Todo lo expuesto anteriormente permite concluir diciendo
44 Tabla 6 Prueba de Correlaciones Bivariadas de Pearson. Todo lo expuesto anteriormente permite concluir diciendo
44 Tabla 6 Prueba de Correlaciones Bivariadas de Pearson. Todo lo expuesto anteriormente permite concluir diciendo
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Todo lo expuesto anteriormente permite concluir diciendo que si existen diferencias significativas entre los rasgos de personalidad obtenidos para las mujeres violentadas y no violentadas, es decir, que los rasgos de personalidad y la violencia de género son variables que están vinculadas y que una genera la presencia de la otra.

DISCUSIÓN

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La violencia de género ha sido un tema estudiado en diversos países del mundo desde hace varias décadas hasta la actualidad, esto debido a la importancia de los resultados y explicaciones realizadas por los investigadores en el área que intentan dar a conocer el surgimiento de la violencia de género, englobando así aspectos judiciales, médicos, sociológicos y recientemente psicológicos, lo que genera una revolución de conocimientos que invitan a las personas a conocer la problemáticas que este hecho genera a sus víctimas (Fernández, 2010) (Arinero, 2006).

Asimismo investigaciones donde establecen relación en la violencia de género y los rasgos de personalidad presentan conclusiones donde indican que las personas que han vivido la situaciones de violencia tienden a repetir las mismas situaciones en una próxima relación (Rey, 2009).

Por su lado Rincón (2003) hace mención de que algunas de las explicaciones de la violencia de género son unicausales o correlaciónales, donde explican que este fenómeno se puede presentar como un factor cíclico en la relación del abuso pero, en delitos de violencia de pareja no se explica cómo las victimas pueden permanecer en la relación violenta.

Por ello diversos autores han tomado estas conclusiones como punto de partida para continuar investigando, considerando los rasgos de personalidad como una variable importante para dar respuesta a si existe alguna predisposición de algunas personas a ser violentadas. Punto que fue tomado en cuenta para realizar esta investigación.

En concordancia a lo mencionado por Delgado (2009) y a diferencia de Arinero (2006), en el estudio realizado sobre rasgos de personalidad asociados a las mujeres víctimas de violencia de género se ha llegado a la conclusión de que ciertamente existen mujeres que presentan más inclinación a ser maltratadas que otras

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teniendo como base de diferenciación los rasgos de personalidad que estas manifiesten, lo que será explicado más adelante.

Tal como lo menciona Ortiz (2005), Rey (2009) y Fajardo et al. (2002) existen rasgos de personalidad que están vinculados a las mujeres maltratadas por su pareja, estos autores señalan que los rasgos como impulsividad, retraimiento, resistencia al cambio y dependencia son predominantes en esta población.

Los hallazgos encontrados en la presente investigación muestran la relación de la violencia con las siguientes dimensiones aportadas por el 16 pf: extraversión baja (retraimiento psicológico en cuanto a la tendencia reservada, sobria, franca y dependiente), dureza alta (resistencia al cambio en cuanto a la tendencia reservada, sensibilidad dura, practicidad y conservación) y autocontrol bajo (impulsividad en cuanto a la tendencia sobria y despreocupada), lo que concuerda con los rasgos encontrados por los autores mencionados en el párrafo anterior.

De acuerdo a los resultados obtenidos se puede decir que las mujeres de la población estudiada que arrojaron un índice de Extraversión baja se pueden caracterizar por ser personas introvertidas, serias, tímidas, calculadoras y autosuficientes, es decir pueden tender a ser menos abiertas y buscar estar más tiempo para estar solas (Benito, 2009).

El autor antes mencionado también explica que las personas con Extraversión alta, que en el caso de este estudio fueron las mujeres no violentadas, tenderán a ser personas extrovertidas, afables, animadas, emprendedoras, naturales e integradas con inclinación a relacionarse con los demás con más facilidad.

Lo anterior explica que las mujeres de la población estudiada con presencia de violencia tienden a no comunicar y aceptar los hechos de violencia, se les hace más difícil reportar o denunciar el maltrato por el hecho de que son personas que tienen dificultad al relacionarse con los demás.

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Las mujeres que en la investigación realizada obtuvieron en los resultados Dureza alta fueron las pertenecientes a la muestra de violencia de género, estas personas tienden a ser de mentalidad dura, reservadas, objetivas, prácticas y tradicionales, son personas con dificultades en aceptar nuevos puntos de vista, incluyendo los que implican emociones (Aluja y Blanch, 2002).

El mismo autor señala que las personas con Dureza baja son características por ser receptivas, sensibles, con capacidad de abstracción y abiertas al cambio, con capacidades de aceptar diferentes puntos de vista, en este caso las personas que obtuvieron puntuaciones bajas fueron las mujeres pertenecientes a la muestra de no violentadas.

Esto explica que las mujeres con presencia de violencia son mujeres cerradas a los cambios y que tienen preferencia en seguir viviendo bajo el maltrato antes de cambiar la situación, ya que esto generaría en ellas tener que adaptarse a una nueva forma de vida donde la implicación conductual y emocional a la que estaba sujeta (lazos afectivos entre los miembros de la familia, entrada de dinero al núcleo familiar, distribución de roles, etc) se desestructurará.

Por otra parte Benito (2009), igualmente señala que las personas que presentan Autocontrol bajo, que en este caso fueron las mujeres con presencia de violencia, son sujetos desinhibidos, inconformistas, abstraídos y tienden a tolerar el desorden, son personas flexibles en sus respuestas, pero en situaciones que exijan autocontrol pueden encontrar dificultades para reprimirse.

Caso contrario sucede a lo encontrado con las mujeres que arrojaron no tener presencia de violencia, de acuerdo al autor antes señalado, las personas con Autocontrol alto son individuos serios, atentos a las normas, prácticos y perfeccionistas.

Con esto se puede acotar que las mujeres pertenecientes a la muestra seleccionada de violencia de género, tienden a tolerar los hechos de violencia a pesar

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de no estar de acuerdo con ella, así como también se podrían inclinar a ser flexibles a la hora de tomar la decisión de dejar a la pareja violenta esperando o confiando a que en una próxima oportunidad este hecho no vuelva a manifestarse, sin embargo estas mujeres bajo una situación de maltrato que no puedan controlar podrían recurrir a instancias legales para que les ayude a combatir la violencia suscitada en un momento determinado.

Lo citado anteriormente indica que si existe evidencia de que los rasgos de personalidad están relacionados a la tendencia de que aparezca la presencia de violencia en las relaciones de pareja, teniendo en cuenta que la personalidad se desarrolla y se estructura durante la infancia y adolescencia (Rey, 2009). Cabe mencionar que estos resultados también pueden ser explicados por medio de la intervención de terceras variables no estudiadas en la presente tesis como lo es resiliencia e inteligencia emocional.

Es importante señalar que la teoría del aprendizaje social de la agresión indica que los niños y adolescentes aprenden del contexto en general, en este caso específicamente el cómo se produce la agresión entre los adultos y los infantes por medio de dos fenómenos básicos: la observación y la imitación, donde los sucesos aprendidos se instauran en la personalidad y posteriormente son evocados como mecanismo de adaptación al medio donde se desenvuelven, teniendo como conductas manifiestas la violencia o la sumisión a esta (Clemente y Espinosa, 2001).

Cabe mencionar que la violencia en la pareja no es la que lleva a desarrollar ciertos rasgos relacionados a la misma, sino que las mujeres y los hombres cuando se unen en pareja conyugal ya sus rasgos de personalidad están establecidos, lo que explica que las mujeres con los rasgos de personalidad encontrados tendrán más posibilidades de tener parejas violentas y que esta situación no es precisamente la que desarrolla en la victima los rasgos de personalidad Extraversión, Dureza y Autocontrol vinculados (Ortiz et al. 2003, Clemente et al. 2001 y Ortiz, 2005).

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Teniendo en cuenta que lo estudiado es válido y replicable, queda abierta la posibilidad de que futuros investigadores continúen la misma tomando en consideración la posibilidad de plantear nuevas estrategias de intervención psicológica que permitan a las personas víctimas de violencia reducir las probabilidades de incidencia del delito en sus vidas, es decir, que permitan mantener el área familiar, social, laboral y personal bajo una estabilidad que no influya en su desenvolvimiento como persona (Cantu y Moreno 2004).

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CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

El presente estudio arrojo datos que explican la interacción de las variables rasgos de personalidad y violencia de género, dando a conocer como estas se manifiestan en un grupo de mujeres venezolanas. La interacción de la mismas reflejo que las mujeres maltratadas heterosexuales que viven con su pareja presentan rasgos de personalidad en común, los cuales son extraversión baja, dureza alta y autocontrol bajo, lo que explica que las féminas que tengan presencia de los mismos tendrán más predisposición a contraer unión conyugal con parejas maltratadoras, cada vez que estas deseen comenzar una nueva relación.

Los hallazgos encontrados dejan abierta la posibilidad de continuar la investigación en la población venezolana y demás países latinoamericanos tomando en cuenta la situación familiar vivida por las mujeres que presentan estos rasgos asociados a la violencia, así como también queda abierta la posibilidad de estudiar qué rasgos de personalidad se presentan en la pareja maltratadora, para así brindar con más exactitud información inherente al tema tomando en cuenta si entre estas parejas disfuncionales se complementan y una atrae a la otra.

y

homosexual maltratada, e indagar si en ellos existen rasgos de personalidad vinculados a la violencia y como esto influye en la elección de su pareja.

De igual

manera seria

importante estudiar a la población

masculina

Asimismo se recomienda asociar las siguientes variables con rasgos de personalidad y violencia de género al momento de plantear nuevos estudios:

influencia de la inteligencia emocional, resiliencia, indefensión aprendida, percepción ética y moral de las víctimas y la sociedad en general, antecedentes violentos en la familia nuclear, estrategias de afrontamiento y herramientas de resolución de conflictos empleadas por las victimas de violencia de género y las que no lo son.

Teniendo en cuenta lo antes mencionado se podría llegar a tener información útil y amplia en el tema, lo que generaría un nuevo estado del arte en las

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investigaciones venezolanas, esto a su vez permitirá actualizar y crear herramientas de intervención útiles a los diversos profesionales y demás personas vinculadas en el área de estudio.

Los datos obtenidos brindan también la oportunidad de que nuevas investigaciones se enfoquen en realizar programas de prevención e intervención de primer (psicoeducación en escuelas dirigidas a padres y niños y en comunidades dirigida a la población en general), segundo (atención y prevención directiva en la aparición o reaparición de violencia en familias y comunidades susceptibles a ella) y tercer orden (psicoterapia dirigida a familias con presencia de violencia) en las escuelas, comunidades y que al mismo tiempo estas sean de utilidad para las instituciones de ayuda y atención a las mujeres, niños, adolescentes y hombres maltratados como INAMUJER, así como también para la adquisición de nuevas técnicas de trabajo para los médicos, psicólogos y demás profesionales involucrados en el área social y de salud en Venezuela y demás países latinoamericanos.

Asimismo se puede acotar, que es relevante conocer cuál es la percepción ética y moral que presentan las víctimas de violencia con rasgos de personalidad asociados a ella, para detectar si esto viene dado por un aprendizaje de la familia nuclear y si este mismo presenta relación con lo percibido con el resto de las personas que interactúan en el mismo ámbito social y cultural, lo que permitirá dar a conocer si la violencia de género es una problemática que requiere de herramientas de intervención a nivel del microsistema o del macrosistema.

De igual manera es importante señalar que realizar un estudio de violencia de género en mujeres donde se establezca comparación entre los niveles socioeconómicos y los rasgos de personalidad encontrados en cada uno de ellos, podría brindar información inherente para saber qué población cuenta con más recursos personales al momento de la toma de decisión de dejar a la pareja violenta, o si por el contrario no existe diferencia entre estatus socioeconómicos.

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Finalmente es importante mencionar que la educación familiar temprana sobre el tema de violencia incluida la terapia familiar y de pareja, son claves fundamentales para la prevención y reducción del riesgo de incidencia de violencia en la próxima unión familiar, lo que en cierto modo si es abordado con las herramientas necesarias se daría paso a la reducción de la incidencia de violencia en las estadísticas venezolanas.

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