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ACTUALES
ACTUALES
ACTUALES La devoción por la constelación de la Cruz del Sur proviene de las culturas prehispánicas.
La devoción por la constelación de la Cruz del Sur proviene de las culturas prehispánicas.
La devoción por la constelación de la Cruz del Sur proviene de las culturas prehispánicas. Este culto,
de gran trascendencia para la cosmovisión andina, prosigue en nuestros días en forma sincrética,
gracias a ritos y festividades promovidas por los sikuris o veladores de la cruz.
✍ELENAPANIAGUA/ ROBERTO AGUILAR
queconotras relaciones ymayor
profundidad en el tiempo, se
féricas en la roca y en vasijas de
cerámica. De este modo, con
encuentraunafestividadquees-
pequeños espejos de agua, a
reconocimiento de la di-
vinculada con la cosmovisión
los cuales les realizaron marcas,
perspectiva parte de la comuni-
dad de seres. La extirpación de
idolatrías no pudo eliminarla
de la mirada nocturna diaria.
E L
versidad étnica y cultural
es un logro de tiempos re-
y
la religiosidad del mundo an-
cientes, en el que aún queda
mucho por hacer. La superposi-
ción de ese Perú vistoso, multi-
color, festivo, de música y dan-
za, ha sido un logro de lo diver-
so. Aunque hay que anotar
que han estado ligadas a ele-
dino. Ésta se conoce como la
Fiesta de la Cruz de Mayo, Cruz
Velacuy o su nombre original:
reflejaban el universo. Esta lec-
tura de las estrellas se hacía de
noche y con el cielo despejado.
La Santísima
Cruz de Mayo
Chakana.
Mimetizada
en la cruz
La Cruz del Sur
mentos religiosos en la mayo-
ría de los casos. Festividades co-
mo la Virgen de la Candelaria,
Inti Raymi, la Virgen de Chapi,
el Señor Cautivo de Ayabaca y
otras han contribuido a mos-
trar este aspecto diverso, una
de las fortalezas del Perú.
La estrella Polar fue la guía para
los viajeros del hemisferio norte.
Sus astros permitieron construir
figuras de seres míticos, hom-
bres, mujeres y animales. Las di-
versas civilizaciones del norte
han tenido una relación especial
con los astros. De la misma ma-
nera, en el hemisferio sur, la
En este mismo grupo, aun-
guía, el eje orientador fue la
constelación de la Cruz del Sur.
Diversas evidencias en ar-
quitectura, escultura y cerámica
indican que las culturas preco-
lombinas, desde tiempos muy
remotos, llevaron un control
del movimiento de los astros.
Hicieron perforaciones semies-
Grande debió ser el asombro de
los españoles al comprobar que
la cruz era un símbolo conocido
en esta parte del mundo. Se
han tejido historias, como la lle-
gada anterior de un apóstol y
una tribu de Israel, entre otras,
para explicarla. Lo concreto es
que la constelación de la Cruz
del Sur tiene un lugar muy es-
pecial desde mil años antes de
nuestra era. Los hombres de Pa-
racas, Tiahuanaco, Nasca, Mo-
che y Wari sucesivamente la tu-
vieron entre sus símbolos. Es
decir, mantuvieron una relación
de continuidad con el eje orien-
tador de “cielo nocturno” que
observaban. Era desde otra
Hasta hace unos años, los lomos
y mojinetes de los techos de las
casallevabanunacruz inclinada,
sin que nadie preguntase por
qué no estaban erguidas. Aisla-
das, comunidades tan lejanas
como Conima (distrito de Moho,
en Puno), la ciudad de Puno, las
comunidades de Huanta (Ayacu-
cho) o la población de Tacna o
los cerros limeños –entre ellos el
San Cristóbal– celebran la fiesta
de la cruz. En él existen manifes-
taciones peculiares, no precisa-
mente católicas, como la venta
de las miniaturas que exteriori-
zan los deseos de quienes las ad-
quieren. Ello incluye la venera-
ción a un personaje singular co-
mo el Ekeko, a quien se le atri-
buye suerte y bonanza.
Los sikuri
repite desde entonces. Hoy
existen otras cruces: la Cruz de
Huancané, la de Huancho, la
del Brisas del Titicaca, la Santísi-
ma Cruz de Huancané Jachcha
Tatitu, y la Chakana Cruz de
Mayo o Cruz de los Sikuri. Cada
una celebra repitiendo los pa-
trones de fe cristiana y costum-
bres del terruño.
Hace dos años, los grupos de
sikuri realizan las adoraciones
previas o velaciones en el cerro
San Cristóbal, repitiendo ritos y
costumbres como en Huancané
(Puno) o en Huanta (Ayacucho).
El día central, la cruz será llevada
a misa. Con ello, el ciclo ha vuel-
to al principio. Tal vez con otros
parámetros, el cerro San Cristó-
bal, escenario de tumultuosas
festividades, tiene ahora una
más: la Chakana Cruz. Y como es
natural, los sikuri estrenarán sus
melodías trabajadas con esmero
desde la noche de Pascua.
Este año el alferado (encar-
gado de organizar la fiesta) re-
cayó por quinta vez en el grupo
pionero Sikuri 27 de Junio de la
AJP. Se llevarán a cabo tres vela-
ciones. La primera ofrecida por
los Sikuri Intercontinentales
Aimaras de Huancané, que por
primera vez reunió en el Callao
las cuatro cruces mencionadas.
Así se continúa con el rito ances-
tral: los sikuri en la noche velan
a
la cruz, en días previos, cuando
la
constelación de la Cruz del Sur
alcance su punto más alto en el
cenit. Ello indica al hombre andi-
no el inicio de la cosecha.
Patrimonio
En 1980, la Asociación Juvenil
Puno (AJP), entidad de jóvenes
aimaras y quechuas puneños,
organizó por primera vez una
velación a la Cruz de Mayo en
Lima, y ése fue el punto de par-
tida para una tradición que se
Desde el 14 de noviembre de
2003, el siku y el sikuri son patri-
monio cultural de la Nación. La
iniciativa elaborada por la Aso-
ciación Juvenil Puno desde octu-
bre de 2001 se cristalizó final-
mente en el Instituto Nacional
de Cultura (INC), que emitió la
Resolución Directoral Nº 814-
2003. En toda esta gestión se
contó con el apoyo de la Direc-
ción de Cultural de la Municipa-
lidad de Lima y de los conjuntos
de sikuri regionales y metropoli-
tanos. Ahora, la festividad de la
Chakana Cruz tiene un nuevo ni-
vel: cuenta con sus cultores, sus
veladores, los sikuri, como patri-
monio cultural de la Nación.
La festividad de la
SIKURIS SON
PATRIMONIO
Chakana Cruz
CULTURAL DE
LA NACIÓN

Lima, lunes 19 de abril de 2004 I 3