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MARÍA LUISA MASIÁ CANUTO

EL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL EN ESPAÑOL

NaVERSITAT

J'ALMEA

J.;:.,-2! 1:11 ¡:!•:::0Ci1C10 IDCI. 1,11 re c [E:.7L; 1'

.91.1!

BIBLIOTECA DE LA UNIVERSITAT JAUME L Dades catalográfiques

MASIÁ CANUTO, María Luisa El complemento circunstancial en español María Luisa Masiá Canuto. - Castelló de la Plana : Publicacions de la Universitat Jurne 1, D.L. 1994

p. 136;cm.-

(Verbum ; 5)

ISBN 84-8021-052-4 1. Castellá-Oracions. Universitat Jaurne (Castelki). Publicacions de la Universitat Jau- me I, ed. II. Titol. III. Série 806.0-56 I

Publicacions de la Universitat Jaime 1

I.S.B.N. 84-8021-052-4 Dipósit Legal: CS-366-94

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3.

2. 1. Subclase de lugar (en) dónde

 

50

1 2. 2, Subclase de lugar a dónde

 

56

3.

2. 3. Subclase de lugar de dónde

60

3.

2. 4. Subclase de lugar por dónde

63

3.

3. Clase de tiempo

 

66

3, 4, Clase de modo

70

3.

5. Clase de compañia

78

3.

6. Clase de instrumento

 

.

.

P

80

3.

7. Clase de causa

 

81

3.

7. 1. Subclase condicional

 

91

3.

7. 2. Subclase final

95

3.

7. 3. Subclase concesiva

 

98

1 8. Clase comparativa

 

101

3.

9. Clase de cantidad

106

3.

10. Clase de agente

107

Recapitulación

109

Bibliografía

 

117

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INTRODUCCIÓN

Este libro pretende ser una propuesta de definición de la función Icomplemento circunstancial', dentro de un modelo de descripción oracional semiótica-funcional. Nuestra intención ha sido caracterizar a esta función como un esquema signico y así seguir los pasos dados por lar os (1977 a). Gutiérrez 983). Rojo (1979), y A. Vera (1988-89)-(1990) en relación a la categoría de función sujeto'.

Nuestro estudio consta de tres capítulos. En el primer capi- tulo hemos realizado un examen de los principales trabajos existentes hasta el momento sobre este tema. En el capítulo se- gundo presentamos nuestra definición del signo metalingüísti- co eategaria de función 'complemento circunstancial'. Y en el capitulo tercero, el nürnero de clases y subclases de función 'complemento circunstancial'

Para la determinación de una definición adecuada de la ca-

hemos se-

tegoría de función lcomplernenia cin

guido muy de cerca las investigaciones sobre las categorías de función `sujeto''objeto directo' y 'objeto indirectos llevadas a cabo por A. Vera. Estas cate.gorias fueron concebidas como un signo metalingüístico, cuyo significado lo constituye a su vez

unstancial',

un signo lingüístico.

En el capítulo tercero. al estudiar las clases de ,función complemenio cireunstanrial, establecemos tanto el número de clases que juzgamos adecuado, corno los rasgos que caracteri- zan a estos signos metalingüísticos. Para nosotros existen sólo ocho clases de complemento circunstancial: lugar, tiempo, tno-

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do, compañía, instrumento, causa, cantidad y agente. Las hasta ahora clases final, condicional y concesiva, son en realidad subclases de causa.

AGRADECIMIENTOS

Me gustaría reiterar las gracias a mis maestros Dr. D. Agustín Vera y Dra., EP Dolores Azorín, sin cuyas enseñanzas y asesoramientos no habría podido llevar a cabo esta investiga- ción. Asimismo, deseo agradecer de nuevo todas y cada una de las interesantes sugerencias que el Dr. D. M. Alvar Ezquerra, Dr. D. J. L. Cifuente.s, Dra. D M' A. Martínez, Dr. D. E. Ra- món Tríes y Dr. D. J. Villena han tenido a bien hacerme. Igualmente agradezco su apoyo y colaboración a todo el De- partan-lento de Fitología Españo'a, Lingüística General y Teo- ría de la Literatura de la Universidad de Alicante, y al conjunto del Departamento de Filología de la Universitet Jaume 1. espe- cialmente al Dr. D. V. J. Benet. Dr. D. J. L. Blas. Dr. D. J. Campos, Dra. IY M. Portar. Dr, D. F. Raga y Dr. D. J. C. Ruiz.

No olvido tampoco todo lo que aprendí durante mi estancia en el Department off` Spanish and Portu2uese de la Universidad del Sur de California. Gracias a todo el Departamento y a los profesores: Dra. D NT, Carreira, Dra. D" C. Ramsey, Dr, D. E. Raposo y Dr. D. M. Saltaren i,Y un aeradecimiento especial a la Dm D C. Silva Corte-{afán.

Finalmente, quiero agradecer a Publicaciones de la Univer- sitat Jaume 1 de Castellón el interés demostrado ante la pro- puesta de publicación de este libro, y dejar constancia de que parte de esta investigación fue financiada por la Conselleria d'Educació iCiéncia de la Generalitat Valenciana.

Castellón, septiembre 1994

lo

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1. HISTORIA DEL COMPLEMENTO CIRCUNSTANCIAL

1. 1. Orígenes

El concepto gramatical «complemento circunstancial» na- )a gramática francesa escolar en 1844 de la mano de

ció

Prosper Poitevin. ¿Qué fue lo que impulsó esta introducción? Chervei (1979: 17) considera que debemos buscar una res- puesta a esta pregunta en necesidades cercanas a la enseñanza

de la ortografia en el colegio. La cuestión es la siguiente:

Les exigences de la pédagogie irnposent á la grammaire scoiaire de dédouHer son complérnent in- directe pour simplifier la presentation des itgles crac- eord du participie pass&

Por ello, la gramática escolar presentaba, por un lado, los complementos directos sin preposición, y, por otro. los com- plementos indirectos con y sin preposición. La no presencia en estos últimos de la preposición la justificaban por el procedi- miento de La elipsis. Pero esta explicación resultaba inacepta- ble para una mayoría de los jóvenes. De ahí la necesidad de crear otro nuevo complemento en el que poder insertar fórmu- las de este tipo: toute la semaine, rue Saint-Jacques, etc. El triunfo del complemento circunstancial no fue inmediato ya que el momento no era favorable para las innovaciones. Tendremos que esperar una veintena de años para poder en- contrar en los manuales de mayor tirada la inclusión del cir- cunstancial.

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Poitevin definió así el complemento circunstancial (Cher- vel, 1979: 8):

Le complétnent rirconstancíd est le teme qui compléte le sens du verbe en le modifiant par une i4(15.e. accessoire de rnainiére, de ternps, de lieu, de cause, de Ilut. etc. 1.1 11 répond á toute question nutre que celle dont on se sert mur le complément direct et le complément

indirecta les principales sont: quand?, o

`oi4:', par

oio?, romment?, pour que11 cause?, pour quci nionr

Chervel (979: 8) encuentra representadas en esta defini- ción de Poitevin tres tradiciones, tina de inspiración retórica y, las otras dos, gramatical:

La tradition rhétorique, c'est celle qui s'inscrit dans te ten re e eirconsranciel, et énonce une sélie de «eireonstances» correspondant á una serie paraMie de questions. Les deux traditions grammaticales rernon- tent au XV1lie sirle. La premire, c'est celle qui défl- nit le circonstanciel par l'adverbe: la différence de ses conternporains, Poitevin n'y a pas recours, main ii en conserve la trace dans ses exemples. La secunde cherche á identifier le circonstanciel avec l'«idée ac- cessoire». De Poitevin, i1 nous faut maintenant rerrion- ter á ses trois sources.

Con el sentido de adverbio, fue el abad Girad el que lanzó

de la Lan-

el término circunstancial en su obra Vrais 1),-Hicipe gue Franloise (1747) (Chervel, [979: 8):

ger l dis-

cours, est ce qui a domé lieu aux adverbes, car la plu- pan de ces particules nc sant que pour signiner en un seul moti ce qu'en ne pourroit niarquer que par une préposition et un nom: sumare sapienter, sagement, pour cuni sapiencia, avec sagesse; hodié, pour irr huí' aujourd'hui.

Le désir que le !N horra nes ont d'abré

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Esta relación circunstancial-adverbio. debido a sus conno- taciones latinizantes, presentó cierto éxito durante el siglo xix, Pero. corno ahora veremos, fue el criterio retórico el triunfante.

En su obra Príncipes de granimaire générale (1799), Sil-

vestre de Sacó identificó el circunstancíai y lo accesorio (Cher- ve], 1979: 1 1):

Dans l'exemple suivant: fe renrontrai hien, avec grande surpriser dans la rae Saint.Jacques,/orsque fe sortais de 1' église, et que je retarais chez moi, l'esprit préoccupé de mute ware chose. If (finé de mes enfunts,

y a un rapport essentiel et índispensable entre Van-

técécient je renewurai, et le conséquent I 'ainé de mes enfants; rnais le rapport qui est entre ce ni me antécé- dent, et toas les conséquents hier, avec- g.P.ande surpri- se, dans la rue Saini-Jarques, etc., n 'est pas de 1a mé- me nature: il est accidente'. Je nomme mutes ces par-

ties accesoires d'une proposition termes eirconstan-

cie15.

En 1847. Beaurnarchey en su Analyse du discours desarro lló esta relación apuntando el hecho de que la indicación de lu- gar, á Ro me, por ejemplo, podía ser tanto necesaria gramatical- mente como accesoria. En el primer caso LIe vais á Rinne, él lo denominó complemento indirecto de lugar. El segundo caso

(II est more de fa fiévre, á Rome, en /844), se trataría de un

complemento accesorio o circunstancial. Estas consideracio nes. unidas a la posibilidad de que cienos complementos direc- tos pueden ser también accesorios, (Je fui al •écrit <une leirre›L dio fugar a que el factor de oposición esencial-acceso- rio quedara relegado a un segundo plano. Según Chervel (1979: 12), el circunstancial de la gramática escolar francesa debe tres cosas a la retórica: su nombre, sus características fundamentales y su procedimiento de identifica- ción. Es por tanto, en la retórica, donde debemos buscar el ver dadero origen del circunstancial.

La rhétorique de I'épeque classique enseigne les

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En el año 1974 la Real Academia en su Esbozo de una nue- va gramática de k lengua española no ha mejorado la caracte- rización de esta función. Lo único que podemos observar es un mayor detalle en los medios más usuales para expresar estas relaciones (RAE, 1974 371, 375-376):

Llamamos compleinemo circunstancial al voca- blo. locución o frase que deturtnítia o modifica Ja sig-

nificación del verbo, denotando una circunstaneja lugar, tiempo, rno-do, materia, contenido, eta, En la oración 5.iimp1e, los medios más usuales- para expresar estas relaciones circunstanciales son los si- guientes:

a) Adverbios o locuciones adverbiales:

Dirk/me flegará mañana; Se expresaba dif(cilmen- te; He cumplido (le buena gana el ein.argo de uxted:

Tra.haiaban a regañadientes. Sustantivos o frases sustantivas introducidos por alguna de las preposiciones bajo, con, desde, ha- cia, por, sin, sobre, tras, etc: por ejemplo: Desde mi casa veo ¡a torre de la igleyia: Escribo con la pluma nueva; Vienen de Galicia; Por motivos de salud luP puedo aústir a la junta. También las preposiciones a

y para pueden expresar relaciones circunstanciales;

por ejempío: Estaba sentado a! sol; El bai-c-o saldrá para Montevideo.

c) Frases de significado temporal o

cuantitativo

sin preposición alguna; v. gr.: Estuve dos meses en Se-

villa; Anduvo siete días a pie; Pasó toda su vida adu- lando a los poderosos; He contado el dinero veinte veces; Llovió el día entero.

En el Curso superior de sintaxis española de Gili Gaya

(1967: 70) volvemos a encontxar una concepción muy similar a la anteriormente expuesta:

Complementos circunstanciales son los que expre-

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san el lugar, mudo, tiempo, r ie iot causa o instrumen- to de la acción verbal, Ejemplos:

-Desde mi í. asa veo la torre de /u iglesia; -Cumpliré de buena gana e) encargo de usted; En aquellos años no se habla inventado el ferrocarril; -Escribiré con la pluma nueva. En estas oraciones los complementos eircunsun- ciales son respectivamente:

-cle,-de mi casa (lugar); -de buena gana (modo); -en aquellos años (tiempo); -con la pluma nueva (insinonento) En latir' se expresaban en ablativo, y en castellano suelen llevar algunas de las preposiciones con, de, ‹ksde, en. hacia, hasta. por, sin, sobre, tras, etc., y á- gunas veces a y para con significación muy distinta de. la que le.s corresponde en el acusativo y dativo.

La Grarnátitia Española de Alcina Franch y Blecua (1975:

869-870) pone de manifiesto la deficiencia de estas definicio- nes, pero no aporta solución con validez descriptiva ni explica- tiva. Se limita a enumerar de nuevo qué tipos de elementos pueden ser incluidos en esta clase de complementos:

La Gramática tradicional, además de los tradicio- nales complemento directo y complemento indirecto. distinguía bajo el nombre general de complementos circunstanciales una amplia y variada gama de com- plementos que e distinguían negativamente por no ser ni complemento directo ni complemento indirecto. A este nombre general, de base claramente semántica, se añadía un nuevo nombre no siempre fácil de preci- sar, que los clasificaba entre las supuestas circunstan- cias posibles. Entre estos. elementos, algunos —los más— son todavía separables por rasgos formales y marcativas; sin embargo, otros sólo pueden dininguir- se o por ciertas posibilidades de conmutación u, inevi- tablemente. por criterios semánticos o de relación se- mántica con el verbo,

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El discurso nos ofrece más allá de los elementos básicos descritos hasta aqui :

a) Elementos que se denuncian por su condición

morfológica: gerundios y adjetivos o participios con o sin preposición.

h) Elementos que por sí mismos alcanzan un sig-

nificado propio independientemente del entorno ora- cional en que aparezcan y de la oración de la que for- men parte. Segmentos como cuidadosamente, con cuidado, hoy, en Navidades, etc., conmutables por ad- verbios o segmentos nominales como por sti voluntad. para su beneficio, etc, que expresan relación determi- nada y constante frente a la que encontramos en seg-

mentos como len oro/ que puede aparecer en enuncia- dos como abunda en oro o sortija engastada en oro, expresando diversas clases de relación. e) Elementos muy heterogéneos cuya presencia viene exigida por el verbo actualizado en la oración, como componente necesario para la comprensión de lo que se dice. Están ligados al verbo con diferentes grados de cohesión, pero siempre su eliminación sig-

nifica malinterpretar el mensaje: echar de menos, dar con algo o con alguien, etc.

d) Elementos, por último, de gran independencia

de construcción que contrastan o comentan lo dicho por el resto de la oración o relacionan la oración con otras anteriores.

Si tenemos en cuenta otras gramáticas elaboradas en el mismo periodo, encontrarnos una exposición similar. Veamos,

por ejemplo, la gramática de Roca Pons (1972: 363-365):

Tradidonalmente se distinguen tres clases Lie complementos del verbo, o, mejor dicho, cornplemen- tos extrinsecos del verbo, que son: el directo, el indi- recto y el circunstancial, De los tres, el primero es, en algún aspecto, el más importante. Las lenguas no diN- tinguen siempre de un modo formal mente definido lib, tres clases de complemento.

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La misma forma adverbial que puede modificar al modus puede mixtificar al dictum:

() Todo se resolvió felizmente (modificador del

dictum)

(7) Todo se resolvid,.felizinente (modificador del modus)

Las paráfrasis de estas oraciones nos pueden ayudar a cap- tar su diferente naturaleza:

(61) Fue felizmente (o de manera feliz) corno se resolvió todo (7i) Es una felicidad que todo se resolviera

Corno intenlaremos mostrar más adelante (3. 7.), esta natu ralez_a diferente no provocará en nuestro estudio la necesidad de distinguir entre un complemento circunstancial de enuncia- do y otro de enunciación>

1. 3. 3. Teoría psicomecánica

Dentro de la teoría psicomecánica, Moignet (1963: 175- 176), siguiendo los pasos de Guillaume, investigó las deriva- ciones del adverbio a partir del adjetivo y sus inch:temías sobre el verbo o el adjetivo':

L'adjectif, lui, possbic, á c6té de rincidence in- terne qui le réflre t tia [mien de base, une nutre inci-

Unce. externe ceiíe-lá, qui le référe á un support

substantif 1

L verbe est conune radjectif: i1 posséde une ind- dence interne h 1 notion qu'il engage dans l'univers u temes, et, erg cutre, une incidence externe qui le réflre nécessairement á un suppon substantif apparte- nant l'univers spati al.

1

1. Benezch (1973) si iritere5ia ver un trabajo posterior en I;a misma iinea.

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Lfzdverbe posséde, lui au.ssi, les deux tupe. d'in- cidence: Iiinciclence interne á une norion, rincidence externe au verbe ou á liadjectif, ou, pour mieux dire, l'incidence externe 1-1 Vincidence de radjectif ou LIu verbe: s'agit done d'une incidenee du second degré_ L'invariabilité de Vadverbe est en réalitéur faja d'ac- cord: accord á un rnouvernent diincidence, qui en soí d'autres caractres que diétre íneidernx et rte possIde pas de earactlre de nre, nombre, personne, voix, aspect, mode, temps,

En cuanto a las derivaciones del adverbio a partir del adje- tivo, es interesante apuntar lo que afirma A. López (1977: 149) al respecto. Para elr no podemos traducir iodos los adverbios por locuciones adjetivas. Así, por ejemplo, el adverbio justa- mente, no equivale siempre a la expresión de manera juivra. Pensemos en este ejemplo:

(8) Eso lo hizo justamente Juan, no poseería el mismo sentido que (8i) Eso lo hizo de manera justa Juan

1 3. 4. Escuela de Praga La Escuela de Praga volvió a establecer una relación entre cl concepto de lo accesorio y el complemento circunstancial, al considerar al adverbio como un adjunto. Karcevskij (1964:

360) escribe lo siguiente:

Wour [

devenir adverbe, un mot perd tout sim-

plement nes vateurs forrnelles qui le caractérisent en rant que substantif, adjectif ou verbe. Ansi par ex. un adjeutif passant á la fonction de l'adverbe perd nes va- lcurs de gerre, de can, de nombre et se dépouille de le ars marques niorphologiques. Now donnonsi ces

espéce de détermination syrangrnatiqUe le nom dad- jonction pour orado re ainsi le terrne primykande in- troduit par A. Peskovskij.

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Si embaro, como hemos apuntado ya, no siempre el 1-

verbi') es opcional. Pensemos enunciados:

por ejernpio, en los siguientes

(9) ¿Has puesto mi líbroaquP (9i) *LHas puesto mi libro'?

En el epígrafe 1. 3. 5. volveremos a tratar este concepto de °pe ionalidad

1. 3. 5. El funcionalismo El fiairionalismo ha sido una de las corrientes más preocu-

padas por el estudio de la función (Marrinet, 1978; Hatiiday,

1985). En esta linea de pensamiento, merecen ger destacadas las aportaciones de .\-. Zarcos y de otros estudiosos vinculados de alguna forma con el funcionalismo. Alarnos (1970: 220- 221) define el (iditamento retomando el criterio gramatical de

opcionalidad:

los segmentos de una oración cuya presencia

o ausencia no afecta a la estructura esencial de aqué-

lla, y que además gozare de cierta movilidad de situa- ción son elementos relativamente marginales, que añaden, adicionan algo Id contenido global manifesta- do, sin perturbar }a estructura de la oración ni la de sus elementos esenciales, o sea. el sujeto y el predica-

do. La función de aditamento puede ser desempeñada por unidades auzónomas y mínimas (que serían los

verdaderos adverbi(n.,;, o bien por cualquier sintagma

o grupo sintaginático conmutable con aquéllos (en

ocasiones acompañado por ciertos indicios funciona- les).

] (

Hernández Alonso (1984: 87), Martínez García, y Rojo (1985: 185) han tenido en cuenta también el rasgo de margina- lidad o elirninabilidad del complemento circunstancial, D esta

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forma, por ejemplo, son considerados los aditamentos por Martínez García (1986: 39):

vienen a enmarcar el resto de las funciones

oracionales: no tienen repercusión alguna en ia estruc- tura de la oración-, simplemente añaden una idea cir- cunstancia' al contenido de ésta,

] [

El mantenimiento de esta postura ha conducido a estos lin- güistas a intentar buscar una solución explicativa para et hecho de que junto a estos elementos opcionales —(10) Vicente me ha mandado esta carta a Castellón—, es posible encontrar otros obligatorios ---(11 I Residen en Castellón; (12) No pusis- te el sobre en el buzón—. Mi. Rojo (1985: 185-187) propone reservar la denomina- ción de complemento circunstancial para aquellos elementos opcionales, como el presente en el enunciado (13). Si los sin- tagmas adverbiales no son eliminables, formarían una nueva irtvariante funcional: complemento adverbial (14).

(1 3) Juana escraád Ulla carta en e/ jardín (13i) Juana escribía una carta

114) Reside en Castellón

(14i) *Reside

De manera similar. Mareos I 1986: 4) defiende la necesidad de diferenciar junto a la noción de suplemento, otras dos no-

ciones: suplemento inherente indirecto, Los suplementos in-

directos se caracterizan por su no marginalidad, junto a la ne- cesidad de presuponer un implemento, a través del cual com- plementa al núcleo del predicado (15). En los suplementos in- herentes. Marcos (1986: 5) observa «una especie de concor- dancia lexemática entre el núcleo y el adyacente» (14).

(15) El ladrón puso su mano en mi bolso

M. L. Gutiérrez (1987: 370 y 376) llama complementos ¿le

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régimen preposicional o complementos de rección léxico for- mal a aquellos sintagmas adverbiales no eliminables e introdu- cidos por una preposición exigida por el núcleo del predicado. Hernández Alonso (1984: 88) distingue la clase de adjun- tos, elementos opcionales y accidentales, frente a la clase de los complementos. elementos obligatorios y necesarios. Vera (1992: 294295) consideró inadecuadas estas caracte- rizaciones desde una perspectiva metalingüística, ya que, como venimos señalando hasta ahora, el rasgo de posibilidad de ser eliminado no es exclusivo del complemento circunstancial, Veamos algún ejemplo:

(16)Andrés pintaba acuarelas

(16i) Andrés pintaba

(17)Le contó a el/a una historia (171) Contó una historia

Para evitar esta inadecuación, o bien. no debían establecerse nuevas invariantes del complemento circunstancial que refleja- ran el rasgo de eliniinabilidad, o bien se habría de hacer no ex- clusivamente con el complemento circunstancial, sino también con el resto de. relaciones sintácticas. Nuestra propuesta defini- tiva sobre este hecho la podremos ver en el epígrafe 3. 2. 1. En este paradigma funcionalista es posible hallar estudios tanto sobre el adverbio (Carbonero Cano, 1978; Álvarez Martí- nez, 1983; Álvarez Menéndez, 1988) como sobre sintagmas preposicionales2 u oraciones subordinadas adverbiates. Sobre estas últimas ha habido reiterados intentos de establecer una clasificación adecuada descriptiva y explicativamente. Rojo (1978), siguiendo la formulación de García Benio y Carrillo Herrera, intenta dar solución al problema de las ora- ciones adverbiales llamadas impropias por la gramática tradi cional: causales, concesivas, condicionales, consecutivas y comparativas,

2. Destaca en esta linea la aportaci6n de Vestergaard (1977).

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ese «sentido completo» que siempre se les ha conferi- do sólo con el apoyo del contexto idiomático.

Narbona Jiménez (1983, 1989. 1990) ha (ratado de dar una respuesta a la pregunta de. Gutiérrez Ordóñez sobre el sentido

de interdependencia

se deriva del carácter cerrado de la construcción exocéntrica.3 Esta construcción supone la existencia de dos y exclusivamen- te dos miembros en la construcción. Considera Narbona Jimé- nez (1983: 13) que la relación bipolar debe fundamentarse gra maticalmente. Los recursos formales que deben ser investiga- dos no son simplemente las conjunciones y los nexos «sino también los modernas gramaticales (formas verbales emplea- das, disposición de los miembros, etc.», En el epígrafe. 3. 7, veremos hasta qué punto esta noción de bipolaridad nos va a permitir establecer alguna diferencia entre

Este concepto. según Narbona Jiménez,

Ias clases de complementos circunstanciales.

1 .3. 6. El generativismo En el primer modelo generativo, Chomsky (1957) no se preocupa de establecer una definición de ninguna función sin-

3. Los conceptos de endocentrisrno y exocentrismo se introdujeron en el modelo distribucional. El modelo funcionalista lo ha utilizado adecuárdolo a sus planteamientos. Rojo (1978: 100) define de esta forma las construcciones endocéntricas:

aquellas en las que. alguno (le sus constituyentes inmeffiatol puede desem- peñar la misma función que realiza la construcción completa. que estarnos con- siderando:

(20a)Las niñas compraron flores anifriales ayer (20b)Las niñas compraron flores ayer En la secuencia (20a),fibres artificiales es una construcción endocéntrica, ya que la función que desempeña en el conjunto (complemento directo) puede ser también dewrupeáada por uno de sus constituyentes inmediatos (flores). Si la construcción es exocéntrica, ninguno de los constituyentes puede desempeñar la misma función que lleva a cabo toda la construcción. Ji- ménez Juliá (1987: 322) define así la construcción exocéntrica: «aquella cuyo valor integrativo es diferente al de cualquiera de los constituyentes».

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diado por Schreiber (1971). Como acertadamente ha señalado A. López (. 1977: 153), Huang no explica ni el comportamiento sintáctico ni el semántico de estos adverbios. A. López (1977: 156) afirma que la moderna lógica simbó- lica ha coincidido con la gramática ge.ner¿Itiva fundamental- mente en dos aspectos:

1) Existen cuatro clases de adverNus; intensidad o grado, manera{ frase y situacionales (Bartsch y Huang). 2) Los modificadores adverbiales se encuentran en la estructura profunda como una categoría primaria más‘ jumo al verbo y los sintagmas nominales regidos

por éste. (Jackendoff (1972) y Thomason/Stalnaker).7

A. López (1977) elaboró una clasificación adverbial

que estaba basada en estas relaciones. Estableció para

los adverbios de manera el número de argumentos que pueden regir (sujeto, objeto directo e indirecto), y sub- clasificó del siguiente modo estos adverbios: triargu- mentales, biargumentales, monoargumentales y cero- argumentales, Su aportación es indudablemente una de las más interesantes y valiosas de las habidas hasta

la fecha.'

No tenemos constancia alguna de que Chomsky y el resto de sus seguidores hayan considerado necesario realizar estu- dios específicos sobre cómo definir el complemento circurts-

7. Nilswn-Ehie (1941), Iras escindir el adjetivo y ci adverbio (véase Ore- gores (1953); Ferreiro-Couso (1990) ) establecíó una clasificación similar. Co- mo lamenta A. López (1977), Nilsson-Bile no sigue un método distribuciona] y su corpus sólo abarca l adverbios de manera y los intensivo-cualitativos. 8 Si se desea consultar algún estudio específico sobre el adverbio. véase Cressey (1968): Domínguez de Rodríguez Pasqués (1970)1 Zierer (1975); Zur- do (1978) y Sag (1978). Si se desea consullar zigtin otro estudio general. no dedicado exclusivamente al adverbio, véase, Karcevskij, S. (1964): Pottier (1968); Hernández Alonso (1974): Jacobson (1977): López Martínez (1977); Hallebeek (l 985).

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La gramática generativo-transtormacional clásica concibe las funciones sintácticas como equivalentes a relaciones entre categorías en la estructura profunda. Así, por ejemplo, ser su- jeto equivaldría a ser la frase nominal (FN) dominada directa- mente por el nudo O (oración) en la estructura profunda. Se- gún Ducrot-Todorov (1974: 253), para Chomsky, la noción de función no es la base de la sintaxis sino una noción derivada. Recordemos que posteriormente en GB las estructuras frasáes ya no son generadas mediante reglas de reescritura sino que deben su origen a principios distintos, Rojo (1983: 26) afirma que la función sintáctica, aunque es tratada de manera diferente en modelos posteriores, no consi- gue ocupar el lugar que debe corresponderle:

La llamada «lingüística relacional» pretende con-

siderar las funciones como primitivos, pero presenta

dificultades de otro tipo. En otros casos, función sin- táctica ha sido equiparada a conexión (una relación entre partes). Martinet. por ejemplo, en su última eta-

pa (y con él otros muchas) identifica función con su-

bordinación. Por fin, otras tendencias han ligado los conceptos de función sintáctica y tipo o subtipo unidad, considerando que existe una fuerte dependen-

cia entre pertenecer a un cierto tipo o subtipo de uni- dad y desempeñar determinadas funciones. La trasla- ción de Fresni& e. se inscribe en esta corriente. lo mis- mo que todas aquellas formulaciones (incluso de tipo

tradicional) en i as que es necesario hablar de sustanti- vaciones, adjetivaciones, etc.

Consideramos, pues, más interesante centrarnos ya en la perspectiva semiótica-funcionaL la cual nos servirá de punto de partida para la elaboración de nuestra investigación.

2. L 1. Naturaleza semiótica de las funciones sintácticas

En el funcionalismo lingüístico es donde se ha planteado explícitamente el problema de la naturaleza semiótica de las funciones lingüísticas.

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La estructura interna de la oración obedece, corno indicá- bamos, a una jerárquización compleja en la que, en primer lu- gar, es posible diferenciar entre un núcleo y un riwrgen como tipos de relaciones que caracterizan a predicado y sujeto. res- pectivamente. Para la existencia de la unidad oración, en ckc- to, es imprescindible la existencia del primero, pero no la del segundo. El significado del significado metalingiiistico será, por lo !unto. margen. Para la formulación del significante, Vera tiene en conside- ración la concepción que R. Trujillo (1976: 161) presenta so- bre este. Para R, Trujillo, un significante no lo constituyen ex- clusivamente los aspectos fónicos, sino todos aquellos rasgos que puedan llegar a ser señales de la existencia de un si znifica- do. La Iconcordancia en número, persona y caso nominativo' es para Vera el rasgo definidor idóneo del significante. La ca- tegoría sujeto' queda. pues, de la siguiente forma:

categoría de función 'sujeto'

concordancia en pna., n y caso nominativo

margen

Vera define de forma similar las categorías 'complemento directo' e 'indirecto', El significado del significado metalin- güístico del complemento directo es. como habíamos visto ya, margen' . El significado lingüístico del complemento indirecto es periferia' En cuanto a los significantes correspondientes, Vera los formulará tras analizar el comportamiento de los pronombres personales que pueden desempeñar estas funciones Por un la-

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puestas realizadas basta la fecha, y en muchas de ellas hemos observado una carencia de intencionalidad sistermatizadora, Así J. Alcina-J. M. Blecua (1975: 889), S. Gili Gaya (1948:

62, 183 y 186), C. Hernández Alonso (1984: 88-89). R. A. E. (1974: 376). o J. Roca Pons 0980: 289-290) se limitan a enu- merar los tipos sintagmáticos que pueden desempetiar esta fun- ción: adverbiales, preposicionales y nominales. Frente a ellos, algunos lingüistas corno E. Alares Llorach (1973: 221 y 1986: 4), H. Martínez García (1986: 40), E. Ramón Trives (1990: 566), Rojo (1985: 183) o L. Tesniére (1976: 103) pre- sentan una voluntad de abstracción, y seleccionan el tipo ad- verbial como invariante representativa. Podríamos, por tanto, identificar el significante con la condición adverbial de los sin- tapias que pueden funcionar como complementos cireunstan- cia,les. No obstante. para que fuera posible mantener esta con- cepción, el significante de los complementos directo e indirec- to habría de ser caracterizado mediante sintagnias nominales y preposícionales. Si esto no fuera posible, no existiría una base común entre los significantes que permitiera establecer las re- laciones opositivas que otorgan valor a estas unidades. A pesar de lo dicho, creemos que no es ésta, la única má.s adecuada manera de definir los significantes de los comple- mentos directo, indirecto y circunstancial. Hasta ahora. el ras- go de concordancia había caracterizado todos y cada uno de los significantes definidos. ¿Ddste alguna. relación similar en- tre los sintagmas pronominales-personales en función de corn- piemento circunstancial? Para responder a esta pregunta deten- gámonos en estos ejemplos:

(39)Su maestro tos compara contigo (40)Dirigió terribles insultos contra é/ (41) Le hizo eso ante mí (42)Puso la mano en 1 (391) *Su maestro ¡e los compara contigo (40i) *Le dirigió terribleb insultes. contra él (411) *Me le hizo eso ante mf (421) *Le puso la mano en él

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b) Aquellos complementos que se construyen con un sin- tagma preposicional expresan el contenido /ocativo medíanic las siguientes preposiciones:

. ante, baja, contra, en*, entre*, sobre* 14

A: Puede introducir un sintagma preposicional de lugar. tiempo o modo. Si expresa lugar, el sintagma nominal introdu-

cido por esta preposición puede ser sustituido par un adverbio de lugar (45 145i). En cambio, si su valor es temporal, todo el sintagma preposicional podrá ser reemplazado por un adverbio temporal (46). Si no puede ser realizada ninguna de estas susti- tuciones, su valor será de modo (47).

(45) Mi casa siempre ha estado Lf la derecha de al- gún supermercado / Mi casa siempre ha estado allí (450 «En medios palestinos prevalece la opinión de que si Gorakan regresa a Nueva Yor/ con las ma- nos vacías (.4.i» (El Mundo, 8-1-93, p. 15) I En me- dios palestinos prevalece la opinión de que si Gorakan regresa a aili con las manos vacías (4-6) José Luis pasó por aquí a última hora ./ José Luis pasó por aquí muy tarde (47) al irrumpir a punta de pisiola en el congreso delos Diputados» (E! Mundo, 8- 1-93., p. 9)

y pedir al Rey que compareciera ante

(48) «[

1

las cámaras de televisión [,

(El Mundo, 8-1-93, p.

8)

 

(49) 4.1 son las tensiones entre el ejército bosnio

[

]

y las Fuerzas Armadas croatas. bajo el mando del

ultranacionalisia Roban» (El País. 9-4-93, p. 2)

(50) «Kuwait denuncia que tropas iraquíes abrie-

Algunas formas preposicionales han sido marcadas con un uter isco porque pueden poseer otros valores. Si ya hemos ejeim.plificado todos los Irak)- res de esas preposiciones marcadas con arisco en alguna clase de función,

no re tiremos las eiemptos en. las otra' _

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Este complemento quedaría englobado en nuestra subclase

1, ya que en realidad estamos ante un complemento de modo

que modifica a un verbo de acción (airmo):f

(156i) «Desde lin punto de visto moral, político y

económko, afirmo que es urgente que el gobiernu ac- túe con mayor eficacia en la ayuda al desarrollo de los países»

2) Focusing a) restrictive

057) «Estoy exclusivamente preguntando la ho-

ra,» (p. 431)

Este complemento quedada englobado en nuestra subclase 1 al modificar a una acción (preguntar). Esta constnicción se- ría equivalente a la siguiente:

(157i) Estoy preguntando la hora sin otra inten- ción

b) additive

(158) «Juan está también llamando a Maria» (p.

433)

Lo mismo podría decirse de este complemento ya que mo- difica a un verbo de acción (llamar).

3) Intensifier

a) emphasizer

(i59) «Él realmente se .sentó junto a ella» (p. 440)

En realidad, esta oración equivale a la siguiente construc ción:

(159i) Afirmo sínceramente que éi se sentó junto a ella

Estamos, pues, ante un complemento perteneciente a la subclase I, ya que está modificando a un verbo de acción (afir-

mar).

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3. 7. Clase de causa

La causalidad ha sido objeto de buen número de estudios, Una de las preocupaciones que podemos apreciar en ellos es el establecimiento del concepto de causalidad y sus ciases posi- bles. La Gramática de la Real Academia Española (1924: 349) estableció una diferencia entre causa lógica y real que se ha mantenido durante mucho tiempo:

Estas oraciones (las subordinadas causales) equi- valen a un complemento circunstancial de causa, y se

distinguen de sus homónimas coordinadas en que ex

presan, no la razón o causa lógica, sino el motivo o causa real del efecto que se indica en la oración prin- cipal. Si digo: lo habrá ecaminado, pues /o ha resuel-

to, no afirmo que lo ha resuelto porque efectivamente

lo haya examinado. Pero si digo: huyó porque no te- ia arreas para defenderse, indico que. la causa de ha- ber huido rue el carecer de armas. Por este motivo es

mayor la trabazón lógica en estas oraciones que en las coordinadas.

Como podemos observar. esta diferenciación entre motivo o causa real y razón o causa lógica, nos permite establecer una diferencia entre oraciones coordinadas y subordinadas. En (169) id habrá e.varninwlo. pues lo ha resuelto, la relación en- tre las cláusulas no es de dependencia, ya que el «haberlo exa- minado» es sólo uno de los posibles argumentos que podrían justificar la resoiución del problema. En cambio en (170) huyó porque !lo tenía armas para defenderse. la relación entre las dos cláusulas sí es de dependencias la huida es inteirpretada co- rno la consecuencia necesaria de una causa concreta, la caren- cia de armas. Estudios posteñores han permitido determinar la verdadera diferencia entre estas dos construcciones causales. Así Lapesa

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cunstanciales, Recordemos que los ejemplos anteriores nos mostrabim cómo el complemento acompaña a un verbo de ac- ción en un complemento de enunciacióml9

(171) Lo hi estudiado, cuando lo veo tari contento (1711) Cuando lo veo tan contento, digo que lo ha estudiado (172) He estudiado mucho aunque no soy yo el más indicado para decirlo (172i) Declaro que he estudiado mucho. aunque no soy yo cf más indicado para decirlo (173) Juan se deja la vida en el trabajo, si se me permite hablar así (173i) Excuso decir que Juan se deja la vida en el trabajo

Como ya hemos apuntado anteriornente, Rojo (1978). si- guiendo la formulación de Carrillo Herrera y García Berrio, considera que esta construcción es bipolar: los miembros pre- sentan una interrelación sintáctico-semántica (interdependen- cia). Ya hemos visto también corno hay detractores y defensores de este concepto de bipoiaridad, Narbona Jiménez (1983: 138) piensa que esta relación debe fundamentarse gramaticalmente,

19, Los llamados adverbios de duda, atinuadón y negación son conside- rados por nosotras+ siguiendo la propuesta de E, Ramón TriveN (1982: 154), modalidades de la enunciación del tipo siguiente:

084) Quízás tu padre ;legará mañana

(184i) Declaro 1.4-m relatitv probabilidad que tu podré llegará mañana (1M5) Sí, tu padre llegará mañana

(1 i)

(186) N o tu padre no llegará mañana

(1 6i) Decian) (.0/2 absoluta seguridad que tu padre no llegará mañana

aro con abvoilita seguridad gut:. Tu padre llegará mañana

Estamos, pues, ante un complemento circu.nstancial de modo de tipo 1, ya que los verbos a los que acompaña penenecen ala clase de accic.n_

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La Gramática de la Real Academia, en un principio, coincidía

también con esta postura, pero en el Esbozo, se encuentra una

nota que anuncia un cambio de opinión a favor de la conside- ración de estas oraciones corno adverbiales:

El fin o propósito que expresa la subordinada no tiene nada que ver con el complemento indirecto o da- tivo dei verbo principal, sino que anuncia una circuns- tancia, en un plano mental análogo a las subordinadas causales, modales, consecutivas, condicionales, etc. Al rectificar la Academia la opinión de las ediciones anteriores, no hace más que adherirse ala práctica de los romanistas 0989: 547).

Marcos Marín (1985: 388) afirma que formalmente estas proposiciones poseen una naturaleza sustantiva, debido a su posibdidad de ser sustantivadas. Veamos el ejemplo presenta- do por el propio Marcos Marín:

(207) Torna estos pesos paria que te diviertas (= para tus diversiones )

Este argumento puede ser rebatido con rapidez s revisa- mos otras construcciones adverbiales ya definidas en este estu- dio. Pensemos, por ejemplo, en una oración de lugar como la siguiente:

(208) Dejé el pincel donde trabajamos ayer (= en nuestro lugar de trabajo de ayer )

Una vez confirmada la naturaleza drcunstancial de estas construcciones, veamos, pues, cómo podrían ser caracteriza- das.

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Esta diferencia en el comportamiento sintagmático nos lle- va a afirmar que no consideramos que estas construcciones comparativas constituyan una clase de función complemento circunstancial, Tampoco juzgamos que constituyan una ciase de otra categoría, puesto que todas las categorías tienen un comportamiento sintagmático nuclear, como podemos obser- var una vez. más en el siguiente ejemplo:

(236) Induráin ganó el Tour el domingo pasado

Esp

0

S. V.

y

ganó

SN

el tour

Una solución para esta construcción podría ser la presenta- da por J. A. Martínez (1985). Martínez cataloga como adjeti- vas estas construcciones. Estarían constituidas por un que rela- tivo cuyo antecedente suele ser un adjetivo o un adverbio. De esta forma, el elemento marginal ya no es el que va a caracteri- zar esta clase o categoría de función, sino que lo hará un ese- mento nuclear. Estamos, pues, ante un nuevo comportamiento sintagmático nuclear:

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RECAPITULACIÓN

Corno ya hemos afirmado en la introducción de este libro, nuestra investigación es una propuesta de definición de la fun- ción 'complemento circunstancial', dentro de un modelo de. descripción oracional semiditico-funcional. Nuestra intención ha sido caracterizar a esta función como un esquema sígnicoi al igual que lo llevaron a cabo con la categoría de función Su- jeto' larcos (1977 a), Gutiérrez (1983), Rojo (1979) y A, Ve- na (1988-89)-(1990). En el capítulo primeroi durante nuestro repaso por las prin- cipales aportaciones sobre la noción 'complemento circunstan- cial', hemos observado que este concepto aún adolece de la falta de una completa caracterización_ En el siglo xtx hallamos dos rasgos definitorios que se mantienen no sólo en toda la gramática tradicional española, sino también en la escuela de Praga, las gramáticas de dependencias, el funcionalismo y el generativismo. En primer lugar, la relación del complemento circunstancial con el adverbio, y, en segundo lugar, su consi- deración corno un elemento accesorio que acompaña al verbo y le aporta contenidos locativos, temporales, modales, causa- les, etc. El hecho de que no todos los complementos circuns- tanciales son adverbios, y que su posibilidad de eliminación no es un rasgo exclusivo, confirmó nuestra sospecha de la_ necesi- dad urgente de una definición con validez deschptiva y expli- cativa. En el capitulo segundo, para la determinación de una defi- nición adecuada de la categoría de función 'complemento cir-

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(2) No pusiste el sobre en el Inccin

*No pusiste

el sobre (verbo localivo dinámico con conipie obligatorio)

mento

(3) E/ concierto d'un.; hasta las seis —*Eir eón-

ekrio duró (verbo temporal)

Por ello, hemos establecido dentro de las subclases de lugar (en, a, de, por) donde, unas subclases con verbo lo cativo y complemento circunstancial obligatorio. y, otras, en las que el complemento es opcional debido a la naturaleza de la clase de predicado. En la clase de tiempo. hemos definido una subclase que re- coge aquellos complementos necesarios. Somos consciente% del peligro que puede suponer el abuso de Ja noción de prototipo. Sin embargo, pensamos que nuestro uso de este concepto. siempre que sea entendido tal y como lo acabamos de presentar mediante las palabras de J. L. Cituen - tes, no intenta esconder un posible fracaso a la hora de encon- trar alternativas más satisfactorias que las ya existentes en la actualidad. Todo lo contrario. considerarnos que CSIUMOS dan- do un pequeño paso hacia adelante en la búsqueda de solucio- nes con mayor grado de adecuación descriptiva y explicativa En secundo lugar, creemos que nuestra propuesta mejora uno de los intentos más exhaustivos de clasificación de los complementos modales: este estudio no es otro que el apareci- do en Quirk y. otros (1972: 426; 470). En esta obra, cuando se establecen diferentes subclases entre los complementos c/d-

./unen, disjunets, y conjuncts, son tenidos en cuenta e xclusiv

mente. criterios semánticos. Siguiendo estos criterios, se distin- guen seis subdases dentro del grupo de los complementos ad- junets. Nuestra caracterización reduce el número de subclases a tws, ya que considera que todas las subclases anteriores pue den ser englobadas en la subclase denominada por nosotros número unly, En tercer lugar, nos gustaría resaltar el hecho de que la di- ferenciación entre complementos de enunciad() y enunciación

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Collecció «Verbum»

1. Lenguajes de la poesía yfiguras gramaticales

Arcadio López Casanova

2. La ()ración condiciona/

Margarita Porear

3. La intellérencia lingüística en Valencia

José Luis Blas

4. Rudens o la cuerda

Jesús Bermúdez

5. El compleniento circunstancial en español

Maria Luisa Masió Canuto