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D E A R T E Y P E N S A M I E
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Año
1, Núm.
1
PORT L
En torno a una filosofía
latinoamericana
en el pensamiento de Leopoldo Zea
Quítate de mis hombros
Un ensayo matemático
Tiempos y contratiempos
entrevista a Nelly Chávez
LasLas redesredes dede ManuelManuel MiguelMiguel
ObraObra pictóricapictórica
LA CIUDAD DE MÉXICO ¿UNA CIUDAD GAY FRIENDLY?
CONTENIDO DIRECTORIO Editor ejecutivo: Marco Antonio Vazquez Reconstituir el tejido social Una experiencia
CONTENIDO
DIRECTORIO
Editor ejecutivo:
Marco Antonio Vazquez
Reconstituir el tejido social Una experiencia participativa
de trabajadora de las maquiladoras Elia Araiza y Olimpia Flores
Consejo editorial:
2
Portal surge porque sí.
En torno a una filosofía latinoamericana
en el pensamiento de Leopoldo Zea Roberto Viesca
Cipriano Gutiérrez
Roberto Viesca
Fabrizzio Molina
Enrique Velázquez
8
Carmen Franco
Alfonso Dávila
Pecado/Lumbar Cipriano Coronel
11
Nelly Chávez
Olimpia Flores
Confía en mi Eltan Vernhez Zapata
12
Ojos Grandes Abril P.F.
15
Diseño Editorial:
Efraín Robles
Propuesta
La ciudad de México ¿una ciudad gay friendly? Alejo Sánchez
18
Jaime Ruelas
Quítate de mis hombros que no me dejas ver Rodrigo Aguilar
22
Redes Sociales
Lizbeth Cruz
Rehiletes Marconio
26
Correctores de estilo:
Grupo Ajolote: autogestión cultural Abril P.F.
27
La rebelión es orden Ilustraciones de Miguel González
29
Marconio
Enrique Velázquez
Olimpia Flores
Las redes de Manuel Miguel Fernando Gálvez de Aguinaga
31
El Tirababas Aldo Spazzino
37
Es un espacio que emerge por voluntad
de un grupo que se caracteriza más bien
por su pluralidad que por sus parece-
res. Empieza pues como un ejercicio de
lo abierto sin causa ni destino conjunto;
placer o necesidad de expresar, de poner
lo propio en común, lanzado así no más
afluir al viento.
Confluencias del azar, en las que el
vínculo es de amistad, en Portal nos re-
unimos muy jóvenes y la experiencia. De
vocaciones e intereses disímbolos lo que
importa es comunicar, por eso se abre
también a todo lo que pueda trasponer el
portal en sentido inverso.
Cuenteros, poetas, trovadores, pinto-
res, escultores, amorosos de la literatura,
cinéfilos, filósofos, los escritores de voca-
ción, y de ocasión; quienes tengan algo
que decir, en fin, gente llamando a gente.
La comunidad se hace al dejarnos inter-
pelar. Aquí está Portal.
Tiempos y Contratiempos Olimpia Flores
40
Big Bang Marconio
45
Olimpia Flores
Carmen Franco
Responsables de este número
Uno busca revolución y aparece uno mismo Fabrizzio Molina
46
Los Ramones y el valor del punk Efraín Robles
48
Nacimiento y muerte Gustavo Maldonado
50
Incontinencia Xochitl Enríquez
55
Supongo que te amo Jesús Hernández
62
Agradecemos a
Luis Castro Obregón
su
solidaria aportación para
hacer realidad este número
1

Reconstituir el tejido social

Una experiencia participativa de trabajadoras de las maquiladoras

Elia Araiza y Olimpia Flores

.

de las maquiladoras Elia Araiza y Olimpia Flores . Operaria de maquiladora I E l proyecto

Operaria de maquiladora

I

E l proyecto Empresa Humana con-

siste en un modelo integral de

promoción de alternativas en la

dinámica relacional de las empresas ma- quiladoras en el Parque Industrial Las Américas, de la Ciudad de Chihuahua, a partir de la elaboración de un diagnós- tico participativo sobre la problemática subjetiva, familiar y laboral de las muje- res trabajadoras. El modelo se instrumenta por etapas, para cada una de las cuales conviene ir sumando voluntades de distintos actores institucionales, académicos y sociales que concurran al proceso de cambio. El proyecto lo lleva a cabo el equipo de trabajo de la asociación civil Centro de Investigación, Consultoría y Diálogo Juana de Asbaje.

II

Los signos de la violencia, se manifiestan en todos los ámbitos de la vida colectiva:

la calle, el trabajo, la familia, la amistad, las instituciones públicas y privadas. Conceptualmente entendemos que “La violencia simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquie- ra se perciben como tales apoyándo- se en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente inculcadas.”

(Bourdieu, 1999: 173) De esa violencia subyacente, anímica y simbólica, es que se derivan las mani- festaciones específicas con las que nos

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las mani- festaciones específicas con las que nos 2 relacionamos social y cotidianamente, traducidas en

relacionamos social y cotidianamente,

traducidas en relaciones de poder en los ámbitos en los que nos desenvolvemos:

el lenguaje humano que nos determina

inconsciente y socialmente; la violencia de los hombres a las mujeres, que llega

incluso hasta el asesinato; la violencia de las madres a sus hijos; de las personas jóvenes a las mayores; la que se ejerce contra personas en estado de indefen- sión por estar enfermas o tener alguna discapacidad. La discriminación hacia la población indígena; la homofobia; el des- dén de la vida urbana hacia la vida rural. Es decir la violencia hacia todo aquello que no lo consideremos semejante. La violencia imperante y desbordada, se refleja en el ámbito de trabajo, en la medida en que no se disocia de la socie- dad en la que se inscribe. Está en el áni- mo de las personas que no pueden des- prenderse de ella en el tiempo laboral; y se refleja en las relaciones jerárquicas

y entre compañeras y compañeros. La

violencia del tejido social, a pesar de la organización de la empresa, ha logrado repercutir incluso en la misma produc- tividad, entorpeciendo su fin último: la creación de bienes y la ganancia. ¿Puede haber otras formas? ¿Qué es

lo que se puede hacer desde la empresa

para aligerar la carga anímica de sus par- ticipantes al mismo tiempo que destensar

el ambiente laboral? “Este espacio cerra-

do, recortado, vigilado en todos sus pun- tos, en el que los individuos están insertos en un lugar fijo, en el que los menores movimientos se hayan controlados, en el que todos los acontecimientos están regis- trados…en el que el poder se ejerce por

entero, de acuerdo con una figura jerár- quica continua, en el que cada individuo está constantemente localizado, examina- do, y distribuido…todo esto constituye un modelo compacto del dispositivo discipli- nario.” (Foucault, 2009: 229) Desde una óptica humana, que tome en consideración a la subjetividad de todas y todos los participantes de la em- presa respecto de su problemática como persona; “Empresa Humana” se propo- ne emprender un camino de búsqueda conjunta para encontrar nuevas formas y nuevas prácticas, con la participación libre y decidida de trabajadoras, traba-

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la participación libre y decidida de trabajadoras, traba- 3 jadores, personal de recursos humanos y directivos,

jadores, personal de recursos humanos y directivos, para re-encauzar con me-

jor disposición y posibilidad, los objeti- vos de productividad y bienestar para quienes integran la empresa: la empre- sa en tanto comunidad.

III

Nos proponemos alentar procesos de autoconciencia que les motiven a tener modos de relación armónicos, basados en la revaloración personal, en el mutuo

Siempre hay tiempo para sonreír

a tener modos de relación armónicos, basados en la revaloración personal, en el mutuo Siempre hay
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respeto, como compañeras de trabajo, entre las trabajadoras y los trabajado- res, así como entre los mandos medios y la base. Estos procesos podrán ser dife- renciados por sexo o por posición ante la línea de trabajo en la empresa: a tra- vés de procesos de trabajo con el cuer- po, creatividad artística y apreciación cinematográfica, de los cuales surjan conceptos y actitudes alternativas. Queremos impulsar nuevas prácticas en el trabajo que incentiven una atmós- fera propicia para las mejores relaciones humanas y el mayor rendimiento: a tra- vés del impulso de prácticas específicas de distensión física y emocional entre l@s diferentes actor@s de las empresas. Proyectamos círculos de participación para la interacción grupal de las traba- jadoras y los trabajadores y sus familias, que contribuyan a la contención de sus problemáticas específicas y a ofrecer oportunidades para el ejercicio del dere- cho al tiempo libre: mediante jornadas recreativo-culturales que convoque a los núcleos familiares de los diferentes nive- les de operación en las empresas.

E impulsar redes de solidaridad que

coadyuven a la economía familiar, al au- tocuidado de la salud, al aprovechamiento

de los saberes colectivos y otros: mediante mecanismos de participación autogestiva

y alianzas con los sectores de producción,

servicios y comercio en cuanto a la eco- nomía; acercando los servicios estatales

y municipales de salud y fomentando la

cultura del autocuidado; y fomentando la puesta en común de saberes colectivos en grupos de intercambio. Estamos creando una red virtual de comunicación de las trabajadoras que

permita catalizar, dar continuidad y per- manencia a todos sus procesos partici- pativos: a través de un grupo cerrado en Facebook, que implique el previo entre- namiento de las participantes.

Y establecer las alianzas académicas e

institucionales con el sector público y pri- vado y social, necesarias para generar un soporte de nuevos saberes en las entida- des federativas y/o ciudades en las que se enclavan las empresas, que permitan en- cauzar integralmente las nuevas prácti- cas hacia una reinvención de la dinámica

Con sus afectos

cas hacia una reinvención de la dinámica Con sus afectos 5 empresarial, como plataforma del cambio
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cas hacia una reinvención de la dinámica Con sus afectos 5 empresarial, como plataforma del cambio

empresarial, como plataforma del cambio social en los territorios, dado el peso nu- mérico específico de la población traba- jadora y la ventaja que ofrece el hecho de que se encuentre concentrada en sus cen-

tros laborales facilitando el acercamiento:

para tal efecto se propone impulsar como estímulo, una certificación “Empresa Hu- mana” otorgada por la Comisión de De- rechos Humanos en la entidad, para las empresas que concurran al proyecto.

IV

La experiencia de trabajo parte de la oportunidad que brindó al equipo de trabajo el hecho de que una de nosotras hubiera trabajado en el sector maquila- dor por quince años, desde las áreas de recursos humanos. Contamos entonces con el acervo y la sensisbilidad de esa experiencia y con la apertura de los ni- veles de dirección intermedios del Par- que Industrial que a pesar del herme- tismo de las empresas, nos permitieron abordar a las trabajadoras. El sector trabajador de las maquilado- ras, queda al margen de las políticas públi- cas por considerar que no están en pobre-

Sorprendida

sesiones de anti-gimnasia

queda al margen de las políticas públi- cas por considerar que no están en pobre- Sorprendida
queda al margen de las políticas públi- cas por considerar que no están en pobre- Sorprendida
queda al margen de las políticas públi- cas por considerar que no están en pobre- Sorprendida
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za ni pobreza extrema. Además de que los servicios urbanos no tienen una ventanilla compatible con los ritmos laborales. Del fenómeno maquilador se ha di- cho mucho, y algunas investigaciones han resaltado el hecho de que las mu- jeres abandonaron el seno familiar para incorporarse a la vida laboral, y las consecuencias que esto trajo al in- terior de sus familias, y para la des- composición social. Como si regresar a las mujeres a su casa fuera la solución. ¿Cómo abordarlas? ¿De qué estába- mos hablando, cuando hablábamos de establecer ruta? Decidimos iniciar con un diagnóstico para conocer más de cer- ca la problemática que enfrentan las trabajadoras de las maquiladoras. Pen- samos en las mujeres porque efectiva- mente ellas, representan más de 60 por ciento por de la población trabajadora, al menos en el Parque Industrial Las Amé-

ricas, que aglutina a 10 mil trabajadores del sector maquilador en Chihuahua. Luego de reunirnos con algunos Geren- tes de Recursos Humanos de las empresas pudimos confirmar que efectivamente el escenario de violencia que imperaba en el estado, como en el resto del país, ya ha- bía atravesado las cuatro paredes de las empresas y que esta situación afectaba su salud, su presencia de ánimo, sus relacio- nes laborales y la productividad. La maquiladora siempre ha estado en el banco de los acusados, pues muchas tesis han señalado al sector como un factor del deterioro social. Fue muy alentador saber que desde las empresas respaldarían esta investigación y nos abrirían las puestas para invitar a las trabajadoras a participar en este diagnóstico. Decidimos elaborar el diagnóstico a partir de una jornada participativa a la que llamamos “Compartiendo Realida-

Varias generaciones en la empresa

“Compartiendo Realida- Varias generaciones en la empresa des” que nos sirvió para encontrar el hilo conductor

des” que nos sirvió para encontrar el hilo conductor que nos permitiera recoger el sentir de estas mujeres y sus realidades. Cada jornada, fue enriqueciendo la vi- sión del equipo. Fue muy revelador darnos cuenta como estas mujeres vivían escindi- das, atravesadas por sus constantes pensa- mientos y sus emociones; y que así como compartían el mismo espacio laboral, tam- bién les aquejaban los mismos dolores y achaques en el cuerpo; y las angustias. Muy lejos de estas realidades está el derecho al tiempo libre y al ocio… Se vive para el trabajo y para los demás… Se vive para volver cada día a su posi- ción en la línea de producción. Mirarse a través de las otras resultaba revelador. Fueron ellas, las que nos dieron la pauta de ir construyendo esta ruta, cuando ha- blamos de la ausencia de espacios, cuan-

do al final de la jornada, podían decirse a sí mismas, como lo dijo Cony alguna vez, ¡yo la peor de todas, (como la monja que nos inspira) Y qué! E identificarse.

De la jornada derivamos en otras accio-

nes que hicieran las veces de círculos de contención colectiva entre ellas las de ge- nerar espacios en los puedan acompañar- se y mirarse entre sí, y dar rienda suelta a la creatividad que todas tienen. Dijo Cecy, cuando iniciamos el taller de fotografía, “a mí me gusta venir aquí, porque aunque en el trabajo nos veamos, no es lo mismo, aquí podemos hablar de nuestras cosas y escuchar.” Pudimos hacer una exposición de fotografía en el museo La Quinta Game- ros con los trabajos del taller: Mujeres que se miraron entre sí, miraron a los suyos, miraron lo que miraron y se miraron a sí. Afortunadamente, el querer construir

una ruta con las trabajadoras, nos llevó a encontrar nuestra propia ruta, confrontán-

donos y replanteándonos el sentido del tra- bajo social para asumir que no es necesario rescatar y mucho menos intervenir…nues- tra impronta es acompañar procesos. Tal vez sólo acariciamos el alma de las señoras, para que cada quien encuentre su ruta, porque hay muchas… Cuando ini- ciamos las sesiones de expresión corporal, con una técnica que se llama Antigimna- sia, Marina dijo “cada sesión que vengo siento que me crezco, me estoy creciendo.”

O bien, cuando estamos viendo una

película, y nos adentramos en la vida de

estamos viendo una película, y nos adentramos en la vida de los personajes y nos entusiasma

los personajes y nos entusiasma la posi- bilidad de vivir o cambiar esa historia… decía Betty, “cuando íbamos en el camión, comentábamos la película y les digo a poco no, todas en algún momento de nuestra vida no hemos sido Pilar (una mujer que vivía violencia)”. O declarar que se trata de desobedecer a las costumbres que las niegan, o hablar de su deseo… El proyecto a mediano y largo plazo aspiramos a que crezca y se incorporen los varones y se deriven acciones especí- ficas con ellos y mixtas y familiares. Más que un catálogo de cursos y ta- lleres, nuestra intención es construir co- munidad, “la comunidad del Parque las Américas”… Este espacio colectivo que reúna a las mujeres, a los hombres y sus familias, donde la comunidad se enuen- tre, se reconozca y pueda dialogar… re- constituir tejido social.

reconozca y pueda dialogar… re- constituir tejido social. Sonriendo a pesar de los pesares Ver en

Sonriendo a pesar de los pesares

Ver en pag. 17 una galería fotográfica con diversas actividades.

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ropeo, fue la muerte y la nada. La toma de conciencia latinoamericana del existencialismo recae

ropeo, fue la muerte y la nada. La toma de conciencia latinoamericana del existencialismo recae en la esen- cia descriptiva y cognoscente para mostrar la realidad concreta del Hombre latinoamericano, en la que su rea- lidad es dada por su situación: la del Hombre latinoame- ricano que se sabe colonizado 2 . Así, Leopoldo Zea irrumpe en la conciencia filosófica americana con su artículo En torno a una filosofía ame- ricana, donde evidencia que nuestro problema como americanos radica en la ausencia del sentimiento de identidad heredada de una cultura autóctona, carecien- do de sentido para nosotros, pero por el contrario, para la cul- tura europea que le damos sentido, no la sentimos nuestra 3 . Zea insiste en que nuestro mal está en que, lo ame- ricano, lo vemos como algo inferior. Queremos pensar como lo europeo y realizar sus utopías sin antes enten- der que somos distintos. Nuestro problema ha sido y sigue siendo, que buscamos adaptar las circunstancias americanas a una concepción del mundo heredada por Europa y no, adaptar la concepción del mundo bajo la circunstancias americanas. Zea manifiesta los temas propios de nuestra circuns- tancias de la siguiente manera:

“Como americanos tenemos una serie de problemas que sólo se dan en nuestra circunstancia y que por lo tan- to sólo nosotros podemos resolver. El planteamiento de tales problemas no amenguaría el carácter filosófico de nuestra filosofía; porque la filosofía trata de resolver los problemas que se plantean al hombre en su existencia” 4 . Es cierto que somos herederos de la cultura europea por lengua, religión o costumbres, no podemos renegar de ello, pero sí podemos reivindicar lo nuestro desde la elabora- ción concientizada de una personalidad única, diferente. Hemos llegado ya a la “madurez” a partir de pensarnos y fi- losofarnos. El simple hecho de establecer pautas de relacio- nes filosóficas que dispongan de la explicación de quiénes somos y hacia dónde queremos ir, es una materialización propia de la filosofía latinoamericana. La madurez en Zea es la determinación de con- tar con una historia propia. “No podemos continuar ignorando nuestro pasado, desconociendo nuestras experiencias, pues sin su conocimiento, no podemos considerarnos maduros. Madurez, mayoría de edad, es experiencia. Quien ignora su historia carece de ex- periencia, y quien carece de experiencia no puede ser hombre maduro, hombre responsable.” 5 Zea comprende que una filosofía que se planteé como se ha planteado la americana es filosofía en estricto sen- tido, y no sólo aquella que conoce todo el proceso de la filosofía occidental. Al descubrir lo inauténtico de Occi- dente, los latinoamericanos se han descubierto a sí mis- mos como Hombres 6 , como parte del mundo y la historia. A diferencia de Augusto Salazar Bondy 7 -que expresa la inautenticidad de nuestra filosofía por ser impues- ta por países de una “cultura de dominación” en todos

ta por países de una “cultura de dominación” en todos Nuestros pensadores americanos decimonónicos se dieron

Nuestros pensadores americanos decimonónicos se

dieron a la tarea de formular preguntas que contesta- ran qué es lo americano y la manera cómo se inscribe

en lo universal. El error, fue inscribirlo en lo universal

occidental, totalizador y homogeneizante. El desenten- dimiento cultural americano que allanaba en nuestros intelectuales profería sentimientos de inferioridad ante la “grandeza y opulencia europea”. Querían ser herede- ros de los europeos, pero sólo conseguían ser sus profa- nos imitadores. Su conciencia los exentaba de merecer y hacer una verdadera filosofía. Los Eguiara y Eguren, Alberdi, Echeverría, Lastarria, Martí, Rodó, Sierra, Bilbao, Bello, Torres Caicedo entre otros, luchaban por alcanzar no sólo la libertad política, sino la libertad ontológica atada al europeo, enajenada de acuerdo al quehacer europeo. Era ahí el principio de nues-

tra filosofía, la cual, uno de los grandes filósofos del siglo

XX americano, Leopoldo Zea, logró exaltar y dilucidar.

El siglo XX fue para Zea el espacio-tiempo idóneo para rectificar y reiterar el hecho de una filosofía americana bajo las circunstancias de la crisis europea, que para nues- tros pueblos, significara afirmar su humanidad como ver- dadero proyecto universal para incorporarse a la historia 1 , a esa historia moderna que nos ha marginado. El existencialismo surgido de esta crisis moderno-eu- ropea fue el instrumento que Zea observó como motor filosófico latinoamericano y que para el Hombre eu-

En torno a una Filosofía Latinoamericana

en el pensamiento de Leopoldo Zea

Texto: Roberto Viesca Ilustración: Jaime Ruelas

L a historia de Nuestra América y de otras latitudes no-europeas ha enfrentado desde el origen de lo moderno/colonial, un obstáculo epistémico-étni-

co-religioso-universalista que no es propio y que no ex- plica la realidad y la verdad histórica de nuestra región. Tanto el colonialismo como la colonialidad del poder (Grosfoguel, Quijano, Mignolo, Dussel), han impuesto a la “otredad” la justificación del dominio y explotación por aquellos que pregonan un discurso enteramente jerárquico-superior y racial sobre las relaciones exis- tentes del llamado sistema-mundo (Wallerstein) im- pregnado por el capitalismo. Lo moderno/colonial que asume al sujeto (euro-occi- dental) como un ser racional desde el cógito cartesiano y metaempírico fundado en la secularización teo-política del conocimiento humano, permitió al europeo emprender procesos de enunciación en el desarrollo de modos de pen- samiento con el fin de construir una epistemología de ca- rácter universalista, válida para todos sin que la “otredad” conociese siquiera sus fundamentos internos. La “superioridad etno-cultural euro-occidental” refor- zada por la pretensión universalista de la racionalidad de lo moderno/colonial, se sobrepone a todo tipo de par- ticularidad local/regional, actuando como el metarrelato conceptual e intelectual eurocentrista que produce una actitud colonial del conocimiento; la apropiación del sa- ber, la ciencia, la filosofía, la política, lo social, lo econó-

ciencia, la filosofía, la política, lo social, lo econó - mico y lo cultural eurocentral corresponde

mico y lo cultural eurocentral corresponde a la apropia- ción de un racismo epistémico como el único verdadero. En este sentido, la denuncia al eurocentrismo desde el pensamiento filosófico y la praxis política latinoame- ricana radica en descolonizar la epistemología euro- centrista, en la que ésta no implica inventar nuevos conceptos. Lo nuevo en la modernidad/colonial es lo no existente. Premisas como “mandar obedeciendo” o “andar preguntando” son cosmovisiones y genealogías propias de Nuestra América. Es a partir de este momento, que el triunfo de lo mo- derno/colonial nos margina de la historia como seres inferiores sin cultura, sin pasado y sin una conciencia del ser objetivizada por la “racionalidad” del conquis- tador. Europa mostraba el sentido excluyente de su cultura bajo expresiones políticas, sociales, culturales

y sobretodo, filosóficas bajo su concepción historicista. El siglo XIX representó para la entonces Hispanoamé-

rica, la emancipación colonial que nos dotaría de la bús- queda de elementos para cuestionar nuestra identidad

y si ésta misma, aportará las nociones suficientes para

una filosofía americana. El alejamiento de la “herencia hispana y colonial” de los intelectuales americanos, ma- nifestó en su entelequia, la tutela del pensamiento ajeno de la realidad concreto-histórica de Nuestra América que sin duda, aletargaba y diluía la posibilidad de la forma- ción de una filosofía propia, una filosofía americana.

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sentidos (pero aún más, del dominio cultural), Leopol-

do Zea manifiesta que la autenticidad de la filosofía no se dará por medio del supradesarrollo, sino que es más bien inauténtico seguir dependiendo de las expresio- nes del hombre occidental. La auténtica filosofía americana vendrá de nuestra capacidad para enfrentarnos a nuestros problemas

y darles solución acercándonos a la posibilidad de la

realización del nuevo hombre, de hacernos conscien- tes de nuestro subdesarrollo y de la posibilidad de vencerlo. Filosofía auténtica es con la que el hombre aspira a su plenitud, en la que la pueda hacer posible. El subdesarrollo se superará cuando nos incluyamos en el mundo occidentalizado como pueblos entre pue- blos y hombres entre hombres 8 . La intención de Zea es proveer a la filosofía de Nues- tra América un carácter universal y auténtico en la me- dida que si existe una filosofía americana, existe histó- ricamente el hombre americano como miembro activo de la cultura de su región. Zea afirmó que lo principal para que suceda tal relación es “descolonizar las con- ciencias” para luego reconocer la existencia de una cul- tura y filosofía completamente propias y auténticas. La autenticidad a la que evoca Zea es la de despren- dernos de la enajenación que nos hace ser parte de aquello que no somos y por lo tanto, estamos esperando ser, pretendemos ser. Desenajenarse es descolonizar la mentalidad atada a la instrumentalización eurocéntri- ca como medio para otros fines. La toma de conciencia que hace el latinoamericano

de su ser, de su experiencia y de su propia conciencia de

la interiorización histórica de su condición es la muestra

de cómo el occidental tropieza ante el hombre no-occi- dental y que ha tratado de deshumanizar. El europeo daba por hecho su universalidad y su condición de hom- bre, mientras que el latinoamericano se sentía incapaz de llegar a esa universalidad por sentirse diferente o inferior a aquél que pregonaba ser el prototipo de toda humanidad posible. Para Zea la filosofía latinoamericana no es una copia de la filosofía europea. Argumenta que al contrario del europeo, el latinoamericano se lanza al unísono y a la ac- ción con su filosofía buscando siempre su justificación. No habrá filosofía hasta que hayamos cambiado nuestra realidad de sabernos imitadores e inferiores de los occi- dentales 9 , esperando crear las “grandes aspiraciones y sistemas filosóficos que puedan ser comparados con Eu- ropa” sin antes ver lo propio, el accionar para realizar. La intención que destaca Zea en la conciencia de filoso- fía americana, es la de un humanismo concreto y plural, que sea universal y que tenga aspiración de incorporar la identidad cultural en la teoría social como necesidad práctica de integración. Así, la reivindicación de nuestra filosofía debe justificar al hombre de todas sus manifesta- ciones y expresiones de humanidad concreta.

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manifesta - ciones y expresiones de humanidad concreta. 10 La historia de nuestras ideas y de

La historia de nuestras ideas y de nuestro pensa- miento no es la historia de hombres inferiores, sino la historia de hombres diferentes que hacen filosofía dife- rente, que encuentran en su originalidad y autenticidad la forma de hacer propios valores y concepciones de la realidad que se presentan ya como universales. Nuestra filosofía se juzga al interior de lo latinoamericano y no, desde posturas externas de tipo occidental. Zea considera que simplemente hay que hacer filoso- fía, que lo americano vendrá por sí sólo, por añadidura. El hecho de que el hombre americano haga filosofía, bastará para crear la filosofía americana, a pesar del intento que se tienda para despersonalizarla. “Una filosofía america- na deberá iniciar esta su tarea que consiste en buscar los valores que sirvan de base a un futuro tipo de Cultura” 10 . Es aquí, donde nuestra filosofía deba encauzarse ante su originalidad y autenticidad. Todo hombre que crea y piensa, hace cultura y filosofía, por lo tanto, ni el hombre americano ni ningún otro, estamos exentos de realizarlo. Para hacer filosofía hay que encontrar un sentido de historia, de cultura y de conciencia; el Hom- bre latinoamericano es parte de ello.

de conciencia; el Hom- bre latinoamericano es parte de ello. 1. Helio Gallardo, El pensar en

1. Helio Gallardo, El pensar en América Latina. Introducción al problema de la con- formación de nuestra conciencia: A. Salazar Bondy y L. Zea en Revista Filosófica de la Universidad de Costa Rica 12, No. 35, 1974

2. Leopoldo Zea, La filosofía americana como filosofía sin más, Siglo XXI, México, 1989

3. Leopoldo Zea, En torno a una filosofía americana¸ Cuadernos Americanos 3,

mayo-junio, 1942

4. Ídem, pág.73

5. Ídem, pág. 74

6. Miguel Galíndez, El problema de la identidad latinoamericana y la filosofía de

Leopoldo Zea, en Revista Ciencias de la Educación, Año 5, No. 10, Venezuela, 1994

7. Augusto Salazar Bondy, ¿Existe una filosofía de Nuestra América? Siglo XXI, México, 1976

8. Op. cit. Leopoldo Zea, La filosofía americana como filosofía sin más…

9. Ídem.

10. Op. cit Leopoldo Zea, En torno a una filosofía americana…pág. 77

Leopoldo Zea, En torno a una filosofía americana…pág. 77 Lumbar Cipriano Coronel -abrazados- Lo que está
Lumbar Cipriano Coronel -abrazados- Lo que está sobre tu piel me pides que defina. Yo
Lumbar
Cipriano Coronel
-abrazados-
Lo que está
sobre tu piel
me pides que defina.
Yo declaro: ¡Es un acontecimiento discursivo!
-te incorporas-
Me dices
Pecado
que no crees
Cipriano Coronel
ni en las palabras
ni en las cosas
…que prefieres del amar,
Apareció el mal en el mundo,
una clásica historia de locura
la separación de lo tuyo y de lo mío.
- una presencia se sonríe-
Inadvertida abdicación que en nuestras vidas,
¡Deja ya de saturar los instantes de teorías!
rompió la comunión en los peligros y los
miedos.
¡Que el tatuaje en su lumbar, te cabalgue, todavía!
No existió edad de oro en el pasado,
quizás si, nuestras ansias de un futuro.
Ensayamos recobrar lo que perdimos;
se quebró en dos el dolor
sufrido.
¡La estupidez transmutó a pecado!
Amarte, propiedad de mis sueños:
y
tú, de ti,
de tu cuerpo,
soberana toda.
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lo conocí, pero entonces me gustó lo suficiente. -¿Hace mucho que lo conociste? -Mmmmm…quizá más

lo conocí, pero entonces me gustó lo suficiente. -¿Hace mucho que lo conociste? -Mmmmm…quizá más o menos hace tres, cuatro años. -¿Y será igual que entonces? -En aquel semáforo giras a la derecha y luego en una callecita que está ahí giras otra vez a la derecha. No sé, pero creo que no hay razón para que no sea igual que entonces. ¿Quieres un cigarro? -No, gracias. ¿Es esta la callecita? -Sí. Sigue derecho y luego te indico por dónde continuar.

Él enciende un cigarro, dirige la mirada por aquí y allá… El tráfico es regular pero, sin duda, en poco tiempo será infernal. Ella maneja a velocidad moderada, con su re- fulgente mirada al frente y de pronto sonríe.

-¿Por qué sonríes? -Por nada, dice socarronamente. -En la siguiente giras a la izquierda y a lo lejos verás el anuncio del antro. -Es aquel, verdad. -Así es. -Bueno, al menos por fuera se mira decoroso.

Ella estaciona el coche, se bajan y caminan unos metros hasta llegar a la entrada de la covacha, escuchando la ca- denciosa y alegre música que brota de adentro. Un pim- pollo los atiende ofreciendo alternativas: tenemos ésta, ésa y aquella mesa. Sin pedir opinión, Magnolia elije acer- tadamente, para fortuna de Jaime, una mesa lateral desde dónde se puede observar a plenitud el entresijo del antro. La mesera pregunta qué desean beber y deciden que dos tequilas, marca Tradicional en copa coñaquera.

-Claro, con mucho gusto. Y enseguida les obsequia la carta.

Magnolia engancha la mano derecha de Jaime y mueve ligeramente su cuerpo al ritmo de la cumbia que ejecu- ta el grupo musical del antro.

-Mmmm…no está mal la covachita. Se percibe un ambiente tranquilo y agradable. -Te dije que confiaras en mí.

Se concentran en observar el entorno y, sobre todo, en escuchar la música que lo invade. El pimpollo llega con los tequilas.

-Gracias, dice Magnolia. -Estoy para serviles, con su permiso.

Sorben un trago, se miran y platican sobre hechos de sus vidas cotidianas. Minutos después Jaime alza la mano para llamar la atención del pimpollo, quien rápi- damente los atiende.

Confía en mí Texto: Eltan Vernhez Zapata Ilustración: Miguel González J aime recibe un mensaje
Confía en mí
Texto: Eltan Vernhez Zapata
Ilustración: Miguel González
J aime recibe un mensaje con la propuesta de una cita
para bailar. Se ilusiona con la posibilidad de por fin,
satisfacer su más profundo placer apasionado. Está
hasta ahora se han atrevido, después de bailar esa no-
che como prolegómeno de la provocación. Abre el libro
para fingir que está leyendo despreocupado, hasta que
escucha la suave voz diciendo en chacota:
La noche casi se entroniza y Jaime propone ir a un an-
tro que está cerca.
-¿Vale la pena?
-¡Por supuesto, de otro modo no me atrevería?
-¡Hola, Miller!
Y le repite que confíe en él.
Aparenta sorpresa, y en correspondiente chacota contesta:
-¡Hola, Anaïs, cómo estás!
-¡Muy bien, y tú!
-Bueno, confiaré otra vez en ti. Entonces, vámonos
ya para aprovechar el tiempo al máximo. Estacioné
el automóvil en aquella calle. Caminamos un par de
minutos y nos subimos al carricoche.
Magnolia lo besa y se sienta a su izquierda, rozando li-
geramente sus caderas con las de él, quien las percibe
macizas, suculentas y candentes.
Magnolia enciende el motor, mientras Jaime observa
discretamente sus provocadoras piernas.

muy claro en su memoria el diáfano, auténtico y eró- tico ser de ella, arrojado plenamente al mundo en la última conversación que tuvieron una semana antes. Espera a Magnolia en el jardín, en un atardecer de verano, caluroso y medio nublado, viendo cómo los cada vez más tenues rayos de sol se infiltran entre las iluminadas ramas de unos prodigiosos árboles, alre- dedor de cuyas raíces sonríen unas flores plenas de vital alegría, con gineceos protegidos por pétalos que provocan fuertes latidos en su corazón intoxicado de amor y deseo. De pronto observa la singular figura ca- denciosa y el magnífico rostro de ella volteando de un lado a otro, barriendo el escenario con luminosa mira- da, intentado indagar su ubicación. Quiere gritarle ¡acá estoy, preciosa!, pero prefiere que la mirada de ella descubra su presencia, con la ventaja que supone tener más tiempo a la mira su sica- líptico caminar. En un acto reflejo aprieta el libro que tiene entre sus manos, con la página 215 doblada por- que narra un hecho que, está seguro, a ella le sorpren- derá y encantará cuando lo devore. Sin duda alguna exclamará: ¡Es maravillosamente increíble! Pero más la sorprenderá el acontecimiento narrado en la página 225 y que espera la provoque para ir más allá de donde

-¿Qué lees? -La novela que te dije el otro día. -¡Ahhhh, la de esos locos…! -Así es. Esa misma. Por cierto, encontré un par de na- rrativas que creo serán de tu agrado. -¿Ah sí? ¡Pues a ver, léelas por favor! -Mira, creo que será mejor leerlas después de que nos retiremos del lugar en donde bailaremos al rato. Estoy seguro que las disfrutarás más plenamente. Confía en mí. Yo sé lo que te digo. -Bueno, pues así las cosas, confiaré en ti.

-¿Qué hago? -Circula derecho y en la siguiente esquina giras a la izquier- da y luego te digo por dónde y así hasta llegar al antro. -De acuerdo.

Pisa el acelerador, avanzando con las ventanillas abiertas para que el viento aligere la temperatura del encerrado ambiente.

-¿Y cómo es que conoces el lugar a dónde vamos? -La verdad, no recuerdo con exactitud cómo y cuándo

ambiente. -¿Y cómo es que conoces el lugar a dónde vamos? -La verdad, no recuerdo con
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-Otros dos tequilas, por favor. -Claro, desde luego… ¿Desean algo de la carta? -No, gracias, muy amable de su parte. -Oiga, dice Magnolia, ¿podemos pedir a los músi- cos una canción? -Desde luego, la que quieran, siempre y cuando esté en su repertorio. -Sí, claro. - Por favor, anote aquí cual canción desea.

Magnolia garrapatea unas palabras en el papel que le ofreció el pimpollo y le dice gracias. La joven lee lo escrito y se dirige a entregar la nota a uno de los integrantes del grupo.

-¿Cuál canción pediste? -Adivina…

suyo. Ella lo abraza suavemente y bailan de cachetito, como suele decirse, deslizándose rítmicamente por la pista de baile. Su erotismo es tal que resulta inevitable que otras parejas los vean, por más que Jaime no sea el gran bailador. Y luego bailan una y otra y otra pieza musical, de los más variados géneros hasta que llega el momento de descansar. Regresan a su mesa, terminan los tequilas y piden otros. Y otros, mientras la conversación es cada vez más íntima y lúdica. De pronto se besan y Jaime, dis- cretamente, desliza su mano derecha por debajo de la mesa y le acaricia la pierna izquierda. Ella sonríe y mueve la pierna enviando el mensaje de que le agrada el lisonjeo. A Jaime le invade la idea de que es posible que ella acepte pasar la noche con él, y se atreve a de- cirle que ya es un poco tarde y, por tanto, conveniente pensar en retirarse.

Jaime la mira a los ojos y dice:

-Cierto. Además, tú vives por acá y yo por allá.

-No sé. Además recuerda que debo leerte los dos pa-

¿Entonces?

-Mmmm, pues no sé. Si la tocan, te invito a que la bailes conmigo, ¿de acuerdo? -De acuerdo.

La mesera trae los tragos, brindan y siguen conver- sando, cuando de pronto se escucha el principio de una canción que identifican de inmediato. Jai-

-Bueno, sí, pero podríamos pensar en otra opción. ¿Otra opción? ¿Cuál?

sajes de la novela que creo son de tu interés. -Ajá, en eso quedamos, pero qué, ¿me los leerás en el coche? -No, no, no, cómo crees.

me sonríe y Magnolia hace un gesto invitándole a

-Bueno, no sé.

bailar. Se paran y van hacia la pista de baile que

-Mmmmm…

está inundada de parejas danzarinas. Como me mi- rabas, creí que eras mío…como me besabas a nada temía…para tu ternura la gloria pedía…y por tus

Al día siguiente se despiertan uno al lado del otro. Se besan intensamente y ella dice:

caricias tu Dios me creía… Pronto queda claro que, comparado con ella, Jaime no es el mejor bailarín del mundo, pero no importa, porque de todos mo-

-¿Ves?, confié en ti… y Tú en mí, de modo que, des- pués de una bola de años, cuando nos encontremos

dos se acompasan gozosamente, sonriendo y com-

a

Roberto, donde quiera que sea, le diremos que no

partiendo con los demás la alegría de bailar… Hoy por tus maldades me arrastro y me humillo…por tus falsedades serás mi enemigo… Terminada la canción, Jaime intenta regresar a la

existe la empresa editorial en la calle Compraventa como él dice. Y que la narrativa pasional de la pareja de su novela de los locos se quedó corta, comparada con la nuestra…

mesa, pero ella se resiste porque desea seguir bailando. Jaime acepta y para su sorpresa, el grupo toca un bole- ro… Aunque me cueste la vida sigo buscando tu amor

te sigo amando

preguntando donde poderte en-

contrar… Engancha a Magnolia por la cintura y la anu- da a su cuerpo, percibiendo la cadencia y el calor del

voy

-¿Y cómo sabes que algún día toparemos con él?

-Confía en mí, como el apreciado Juan confió en su madre. -Bueno, confiaré en ti, aunque siempre existe el riesgo de encontrarse con cualquiera que abunde en rencor

y alguien se desmorone en una llanura ardiente.

en rencor y alguien se desmorone en una llanura ardiente. 14 15 Ojos grandes Texto: Abril
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en rencor y alguien se desmorone en una llanura ardiente. 14 15 Ojos grandes Texto: Abril
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rencor y alguien se desmorone en una llanura ardiente. 14 15 Ojos grandes Texto: Abril P.F.

Ojos grandes

Texto: Abril P.F. Ilustración: Miguel González

B ig eyes, titulo original de la última película de Tim Burton la cual se es- trenó en México en marzo de este

año es una biografía de la carrera de la pintora Margaret Keane. La trama se desarrolla alrededor de los años sesenta en California. Se presenta a Margaret (Amy Adams) como una madre prófuga, quien por motivos que descono- cemos abandona su hogar y junto son su hija se dirige a California a iniciar una

vida nueva, sin trabajo ni casa asegurada, únicamente confiándose de sus habilida- des para pintar. Rápidamente consigue un trabajo en una fábrica de muebles, adornando cunas, su habilidad para pin- tar es naturalmente sorprendente. A pocos meses de su llegada a Cali- fornia Margaret conoce a Walter Keane, quien es un pintor poco talentoso pero con un gran carisma. Como es de espe- rarse se enamoran y casan inmediata- mente. Margaret comienza a firmar sus cuadros como Keane, debido al apellido de su nuevo esposo y él toma ventaja de eso vendiendo los cuadros como suyos. El estilo de estos cuadros se caracteriza por ser retratos con grandes ojos expresivos transmitiendo generalmente melancolía

o tristeza, Margaret acepta de manera

sumisa, piensa en el bienestar econó- mico y trata de no darle importancia a su reconocimiento como artista pero los problemas comienzan a empezar con-

forme su hija crece y tiene que comenzar

a mentirle y a pintar en solitario. Mien- tras el éxito económico va aumentando Margaret entra en una depresión mayor

y alejándose cada vez mas de su creativi- dad y fe en sí misma, incluso comienza a dudar sobre quien es el verdadero artis-

ta si ella o su esposo.

Por su parte Walter es un verdadero cretino quien se roba todo el mérito de su esposa y asegura que si no fuera por él, ninguna pintura se hubiera vendido

cretino quien se roba todo el mérito de su esposa y asegura que si no fuera

y que seguramente si se dejaran de fir- mar las pinturas con su nombre ningu- na seria vendida. Mientras más pasa el tiempo el ego de Walter lo introduce en un laberinto de locura que lo conduce a intentar matar a su esposa e hijastra. Acto seguido Margaret y su hija huyen a Hawái y consiguen a distancia un acuer- do con Walter en el que le enviaría 100 retratos de ojos grandes a cambio del di- vorcio, Margaret lo acepta y se convence de que debe luchar legalmente por su trabajo y denunciar todo el abuso que sufrió por parte de Walter. Margaret logra citar a Walter en la corte. Increíblemente Walter se aferra a ser el autor de absolutamente todos los cuadros y tacha de “loca” a su exesposa, sus argumentos dichos con el carisma y seguridad que lo caracteriza hacen du- dar mucho al juez de la veracidad de los hechos, así que el juez pide a ambos que en treinta minutos y frente a la audiencia realicen un retrato con el estilo de Kea- ne. Walter no pudo trazar una sola línea,

argumento que le dolía el brazo y no te- nía inspiración. Jamás reconoció que las obras no eran suyas. El juez reconoció a Margaret como la autora de todas las obras firmadas bajo el nombre de Keane. Tim Burton gusta de señalar la belle- za en los asuntos oscuros; en la muerte, en la tristeza, en la soledad, en el mie- do. Incluso en la mayoría de sus pelícu- las la estética se encuentra centrada en tonalidades opacas, adornos góticos y sobrecargados, en fin su sello visual es irrefutable. En esta producción Burton apuesta por los escenarios pop, colores vivos y ambientes perfectos; el cuadro ideal del sueño americano. Parece que el director rompe con su estilo, sin em- bargo, el dramatismo en los elementos nos comparte un poco de angustia, en parte por esa perfección en los peina- dos, en los colores o en la fotografía y obviamente por la gran actuación de Amy Adams quien refleja a un persona- je que vive la tristeza y desesperación con sumisión absoluta.

de Amy Adams quien refleja a un persona - je que vive la tristeza y desesperación
de Amy Adams quien refleja a un persona - je que vive la tristeza y desesperación
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de Amy Adams quien refleja a un persona - je que vive la tristeza y desesperación
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Propuesta… La Ciudad de México

¿una ciudad gay friendly?

Texto: Alejo Sánchez Fotos: David Ayala

gay friendly ? Texto: Alejo Sánchez Fotos: David Ayala Marcha del orgullo 2012 E n el

Marcha del orgullo 2012

Alejo Sánchez Fotos: David Ayala Marcha del orgullo 2012 E n el Distrito Federal, la tercera

E n el Distrito Federal, la tercera causa

de discriminación es la orientación

sexual 1 . A pesar de esto, México ha

sido el segundo país en América Latina (después de Argentina) en legislar en pro de los derechos de la comunidad LGBTTTI (lesbianas, gays, bisexuales, travestis, tran- sexuales, transgénero e intersexuales). La capital del país es la primera entidad en aprobar el matrimonio entre per- sonas del mismo sexo, a principios de 2010. Además, México se coloca como el segundo país en América del Norte en despenalizar la unión legal entre homo- sexuales en todo el territorio, gracias al

reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, incluso antes que los Estados Unidos. Teniendo esto como referencia, ¿es realmente la Ciudad de México un espacio atractivo para las personas con orientación e identidad sexual diferente a la norma? ¿O será que vivimos en una ciudad que única- mente aparenta ser tolerante?

Legislaciones en pro de la comunidad LGBTTTI ¿Sabías que según las estadísticas de mayo de 2015, únicamente se ha divorciado el 1% de los matrimonios

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entre personas del mismo sexo en la capital del país? Es decir, de los 5,400 matrimonios que existen entre la co- munidad, apenas se han separado legalmente menos de 60. Esto es un indicador de una responsable toma de de- cisiones y compromiso entre las parejas que se han unido, por lo que parece per- tinente revisar la forma en cómo hemos llegado hasta aquí. Contamos con un primer antece- dente que aprobaba la convivencia de dos personas de sexo indistinto ante la ley. Hacia noviembre de 2006, la Asamblea Legislativa del Distrito Fe- deral aprobó por mayoría la “Ley de Sociedades de Convivencia”, la cual reconocía los derechos de dos o más adultos que han compartido su vida, sin importar el sexo o parentesco o la relación que tengan. A finales de 2009, se aprobó en la capi- tal del país el matrimonio entre personas del mismo sexo, con mayoría de votos en el congreso local por parte de legislado- res de izquierda. Así, se hicieron refor- mas en el artículo 146 del Código Civil del Distrito Federal, que ahora recono- ce y otorga los mismos beneficios a una pareja lésbica u homosexual en compa- ración con los que recibe una pareja he- terosexual, como el acceso a créditos de vivienda conjuntos y la seguridad social 2 . Esta ley entró en vigor en marzo de 2010, mismo mes que vio realizar la primera boda gay en la Ciudad de México, en la cual contrajeron matrimonio Sebastián Becerril y Rafael Ramírez Arana. De igual manera, en agosto de 2010, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con 9 votos a favor y 2 en contra, dio el fallo a favor de la adopción entre parejas del mismo sexo. En 2011, un matrimonio de dos mujeres se convirtió en el prime- ro en adoptar a un hijo. En México, la sodomía dejó de ser un crimen hacia principios del siglo XX, sin embargo, de 2010 a 2013 se registraron 219 crímenes de odio relacionados por la homofobia 3 . Ocupamos, vergonzosa- mente, el segundo lugar en el mundo en crímenes de odio por la misma causa 4 . ¿Realmente necesitamos una legislación pro homofobia para contarnos como un país de esa índole?

pro homofobia para contarnos como un país de esa índole? ¿Qué está fallando? Percepción sobre la

¿Qué está fallando? Percepción sobre la comunidad LGBTTTI Cuatro de cada diez personas en México no estarían dispuestos a permitir que una persona homosexual viviera en su casa 5 . Contamos con la legislación suficiente como para tratar de iguales tanto a una pareja homosexual como a una pareja del mismo sexo. Entonces, ¿qué está fallando?

Marcha del orgullo 2012

Entonces, ¿qué está fallando? Marcha del orgullo 2012 En una escala de 10 puntos donde 10

En una escala de 10 puntos donde 10 significa que existe mucha discriminación y 0 que no existe nada de discriminación ¿qué tanta discriminación considera que existe en el DF?

Delegación

Calificación

Gustavo A. Madero

8.0

Iztacalco

7.9

Tlalpan

7.9

Magdalena Contreras

7.8

Milpa Alta

7.8

Venustiano Carranza

7.8

Cuajimalpa de Morelos

7.7

Coyoacán

7.6

Cuauhtemoc

7.6

Miguel Hidalgo

7.6

Iztapalapa

6.7

Azcapotzalco

6.5

Tlahuac

6.5

Benito Juarez

6.5

Álvaro Obregón

6.4

Xochimilco

6.4

Flotantes

7.9

Distrito Federal

7.2

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La percepción dentro del Distrito Fe- deral no cambia radicalmente a la re- gistrada en el resto del país. Según la “Encuesta Sobre Discriminación en el Distrito Federal” del año 2013, la capital tiene un alto grado de intolerancia, con una calificación de 7.2 sobre 10 al ejer- cicio de discriminación. La orientación sexual es percibida como la razón núme- ro 3 para ser discriminado. En el Distrito Federal la discrimina- ción es un delito que se sanciona hasta con 3 años de prisión, según el artículo 206 del Código Penal de la capital. Parte del problema radica en que del 100% de las personas encuestadas que han vivido discriminación, únicamente el 4% decidió hacer una denuncia al res- pecto, por lo que la apatía social juega

Marcha del orgullo 2012

por lo que la apatía social juega Marcha del orgullo 2012 20 un papel fundamental en
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un papel fundamental en el ejercicio de los derechos humanos. Ahora bien, la violencia y la discrimi- nación no terminan en la orientación sexual. Dentro de la Ciudad de México, 71.2% de las personas transgénero han sido discriminadas, mientras que en América Latina y Brasil se verifica el 79% de los asesinatos totales contra las perso- nas trans desde 2008, con 1,188 muertes. ¿En qué lugar nos encontramos en el mundo? En 2015, la aplicación para citas gays Planet Romeo 6 , en colaboración con la Universidad Johannes Gutenberg de Mainz, en Alemania, realizó una encues- ta global con cada uno de los usuarios registrados en esta app. Así pues, esta base de datos cuenta con la información de 115 mil hombres en todo el mundo, de los cuales 572 son mexicanos. Así se ex- presa de manera concisa cómo es visto el ser gay, el trato que se recibe por serlo y qué tan satisfechos se encuentran por ser de orientación homosexual. Nuestro país figura en el número 32, por debajo de países como Uruguay (5), Es- paña (13), Argentina (15), Cuba (29) y Costa Rica (30), donde se califica el qué opinan los demás, el cómo actúan ante parejas del mismo sexo y la satisfacción de vida que tienen las mujeres y hombres homo- sexuales de vivir en dicho país. Así pues, México recibe una calificación “mediana” en cuanto a la aceptación por las personas que se sienten atraídas por el mismo sexo. Si bien, la muestra arroja una calificación reprobatoria en cuanto a los términos de opinión pública (45) y conducta de las de- más personas hacia la población gay (53), los encuestadores dieron una calificación bastante alta en cuanto a la satisfacción de vivir en México (72).

Entonces, ¿qué está pasando en nuestro país? Ophelia Pastrana, mujer transgénero e ícono de la comunidad, expresa que “no hay política pública ni legislativa que alcan- ce a modificar rápidamente una cultura”. Vivimos una transición bastante lenta entre los papeles tradicionales otorgados al hombre y la mujer, por lo cual seguimos reproduciendo una visión estereotipada so- bre los roles que “corresponderían” a una

so- bre los roles que “corresponderían” a una persona según su género. En consecuencia, la violencia

persona según su género. En consecuencia, la violencia contra las mujeres ejemplifica el rechazo por la persona que ejerce dicha visión, de lo cual se desprende la violencia hacia las personas lesbianas, gays, bisexua- les, transgénero, transexuales, travestis e intersexuales, ya que se atenta contra el rol preestablecido del hombre. Una legislación no alcanza para lograr un cambio cultural en cinco años. La fuerza que tienen los medios de co- municación preponderantes en nuestro país son un factor que ayudan a “carica- turizar”, y en consecuencia a desapegar de la realidad, a las y los homosexuales en nuestro país, reforzando un estereo- tipo y encerrando una visión que colo- ca a la comunidad LGBTTI como inútil, lasciva, fuera de nuestra vida común y corriente. Además, no existe una política pública de sensibilización sobre la diver- sidad sexual, ni por orientación ni por identidad sexual, por lo que la población en general la asimila como ajena a la co- munidad, teniendo una postura vaga de tolerancia y aplicando una actitud de “si no me pasa a mí, no me afecta”. La vigente censura de actividades cul- turales que tengan como eje principal el ser homosexual, como ocurrió la obra de teatro “Un corazón normal”, en Mon- terrey, es un reflejo de que la población

se siente ajena e incluso ofendida por la comunidad LGBTTTI. ¿Qué camino entonces hay que se- guir? Es necesaria una política pública de sensibilidad (así como lo hay para prevenir ETS, por ejemplo), para hacer ver al grueso de la población que la co- munidad lésbico, gay, transgénero, tran- sexual, trasvesti e intersexual vive entre nosotros, y que existe al menos un inte- grante de la familia con dicha orienta- ción o identidad sexual. Se calcula que uno de cada diez hombres son gays, ade- más de que cada hijo que tiene una pa- reja, existe el 33% por ciento de que éste sea homosexual. Asimismo, es impor- tante excluir a la iglesia tradicional de la toma de decisiones que pueda tener al respecto de esta materia, como ocurrió en Monterrey, y reforzar los valores de respeto, inclusión y tolerancia entre la población más joven, para lograr un ver- dadero cambio gradual en cuanto a la cultura y la percepción que se tiene so- bre las personas LGBTTTTI.

y la percepción que se tiene so- bre las personas LGBTTTTI. Marcha del orgullo 2012 1.

Marcha del orgullo 2012

1. Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México. 2013.

2. Resolución aprobada hasta el año 2011 a nivel nacional.

3. Información proporcionada por la Organización Civil Letra S

4. Información proporcionada por el Instituto Oikos Centro Integral

5. Encuesta Nacional Sobre Discriminación en México

6. Consultado en https://www.planetromeo.com/lgbt/gay-happiness-index/

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Quítate de mis hombros, que no me dejas ver

Texto: Rodrigo Aguilar Ilustración: Miguel González

El camino bajaba y se bifurcaba, entre las ya confusas praderas. Una música aguda y como silábica se aproxi- maba y se alejaba en el vaivén del viento, empañada de hojas y de distancia. Pensé que un hombre puede ser enemigo de otros hombres, de otros momentos de otros hombres, pero no de un país: no de luciérnagas, pala- bras, jardines, cursos de agua, ponientes.

Jorge Luis Borges, El jardín de los senderos que se bifurcan.

¿ Cantar o no cantar? En un lugar de la Ciudad de Hie- rro, donde no quiero acordarme, ha-

bía una vez unos ladrones, Robert y Hur- tado, que robaron unas joyas causando gran revuelo en la plaza donde perpe- traron su delito y fueron capturados por unos policías, que en lugar de coludirse con los primeros y repartirse el botín, los llevaron a la comisaría (el lector discul- pará algunas licencias que simplifican la narración, aunque distorsione la reali- dad) y ahí fueron interrogados de forma separada, ya que las joyas habían sido abandonadas y no había pruebas físicas que los inculparan. El fiscal les ofrece el siguiente trato:

Si los dos delatan mutuamente, los dos quedan presos por 2 años Si Roberto delata a Hurtado, pero Hurtado se queda callado, Roberto sale libre (0 años) y Hurtado se guarda 3 años y viceversa. Si ninguno confiesa, por faltar prue-

bas, los dos son detenidos un año por perturbar el orden público. ¿Qué haría usted en sus zapatos, apre- ciable lector?

¿Qué haría usted en sus zapatos, apre- ciable lector? 22 23 Cantar Lo más lógico es
¿Qué haría usted en sus zapatos, apre- ciable lector? 22 23 Cantar Lo más lógico es
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haría usted en sus zapatos, apre- ciable lector? 22 23 Cantar Lo más lógico es que

Cantar Lo más lógico es que los dos guarden silencio, ya que si los dos se acusan mu- tuamente se van a llevar el castigo peor ¿cierto? Veamos con más detenimiento:

Si Roberto decide sin tener control de lo que decide Hurtado, la mejor decisión in- dividual es la de acusar. Si lo hace, su peor escenario es pasar 2 años en la cárcel, pero si no lo hace, podría pasar hasta 3. Este mismo razonamiento vale para Hurtado. Al no tener forma de comunicarse antes de tomar la decisión, si ambos se preocu- pan solo por el tiempo que pasarían en la cárcel, haciendo a un lado su honor, sus años de amistad, su moral interna y otros agentes inconmensurables, sin duda lo que deberían hacer es delatar a su amigo, con lo que obtendrían la pena de 2 años cada uno. Aun así, tal vez al lector le ha quedado el sentimiento de que tan solo tomando en cuenta los años de cárcel, ambos individuos pudieran obtener mejor resultado. Pero ¿cómo si no tienen forma de comunicarse?

Pasa en las mejores familias La cruel naturaleza humana como explicación omnipotente a lo que no es constructivo es un lugar común que no aporta mayor comprensión y visión en búsqueda de una salida a esta paradoja. Richard Dawkins forjó el término “gen egoísta” en un libro del mismo nombre en 1976, regularmente mal entendido por los polos opuestos (y al final y por

su misma naturaleza, unidos, como diría

Hegel) del espectro político. Se refiere a la capacidad que tienen los organismos

a nivel genético de perpetuar los genes

que tienen una representación fenotípi- ca mejor adaptada. Que es distinto a ex-

plicar o justificar con el mapa genético el comportamiento social de los individuos.

Y más bien el material genético a través

de su expresión buscará la manera de re- producir las características mejor adap- tadas incluso a través de la cooperación con otros individuos, como una especie de “máquinas de adaptación”. Es por este camino donde podemos buscar la solución de nuestros amigos perpetrado- res de la ley y la justicia. Así como la única forma en la que pue- de ser entendida correctamente la gené-

tica es a través del trazo de múltiples ge- neraciones, así también es el caso de una salida al dilema que nos concierne: a tra- vés de múltiples interacciones, o dicho de otra forma, a partir de la experiencia histórica. En un panorama histórico es posible aprender a optimizar el benefi- cio obtenido en interacciones como las de los antihéroes del pequeño cuento. Ejemplos de lo anterior, los vivimos des- afortunadamente a diario en la ciudad:

¿Cedo el paso de carril o me le pego al de adelante para que no pase? ¿Doy mor- dida o pago la multa? uso mi auto o el transporte? ¿Gasto en seguro para autos

o no, seguro médico o no?

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24 25 Para cada uno de estos escenarios exis- te una solución comunal y solidaria que

Para cada uno de estos escenarios exis- te una solución comunal y solidaria que es mejor valorada que la solución indivi- dual, la cual en todos los casos, a pesar de reportar un beneficio que no es el óptimo, es la que garantiza la pérdida menor: Si todos hacemos el 1x1 en los cruceros, tar- damos 5 segundos en cada cruce, pero si los dos nos apresuramos a ganar el mis- mo lugar, sucede que si uno es más hábil que el otro, el hábil tarda 3 y el inhábil 10, pero si los dos son hábiles, tardan 15 segundos en forcejear posición, si este re- traso lo multiplicamos por los millones de vehículos que conforman el parque vehi- cular de una ciudad tan grande y llena de gente hábil como esta, el lector ya podrá echar cuentas ¡ahora resulta que en la ciudad estamos colapsados porque la ma- yoría es gente muy hábil! Unos de los problemas más graves que presentan esta estructura son los que tie- nen que ver con el medio ambiente. A nivel nacional, mientras cada país man- tiene su tasa de emisión de gases tóxicos, esperando que los demás lo bajen prime- ro, los grandes perdedores de este gran albur somos sin excepción todos los que vivimos bajo este cielo (no tan) azul. Una vez más, todos ganamos más eligiendo la política de todos bajar las emisiones de gas y una vez más se omite la experien- cia histórica al respecto, como cuando los agujeros de ozono. Estos ejemplos muestran que al menos en estas cir-

cunstancias, no hay gen egoísta que esté arruinando la calidad ambiental terres- tre, si no más bien una forma errónea de abordar problemas comunes con el cál- culo de beneficios individual. Si en ver- dad fuéramos tan avaros y egoístas, ya hubiéramos hecho los cálculos correctos para obtener el mayor beneficio indivi- dual con la política comunal correcta.

¿O no cantar? Más de una solución

El dilema al que se enfrentan Roberto

y Hurtado, así como los ejemplos men-

cionados más arriba, todos son casos del dilema del prisionero, un problema típi- co de la Teoría de Juegos, una rama de las Matemáticas que estudia la relación

e interacción de individuos que toman

decisiones a partir de la información que tienen, un conjunto de reglas y un esquema definido de beneficios asocia- do a cada decisión. Una de los principa- les objetivos de esta rama es encontrar estrategias que optimicen el beneficio de los participantes en dichas tomas de decisión, para lo cual echan mano de las simulaciones por computadora y en el primer mundo, también experimentos con las respuestas de personas. Una vez rebasada la noción equivoca- da de la inevitabilidad de la supremacía del egoísmo sobre cualquier comporta- miento solidario y enfocándose más bien en la optimización del beneficio del toma- dor de decisión, ya sea a través de medios

egoístas o altruistas, se han encontrado hallazgos interesantes que vislumbran horizontes más halagadores que la polu- ción total y absoluta de emisión de gases, de un tráfico congestionado y de cárceles abarrotadas de individuos purgando con- denas más largas de lo que deberían, a causa de un mal cálculo egoísta.

Toma y daca ('Tit for tat') Un hito en la solución del dilema del prisionero sucedió en 1984, cuando Ro- bert Axelrod, politólogo de la Univer-

sidad de Michigan invitó a sus colegas

a poner a competir en una simulación

las estrategias codificadas en progra- mas de computadora y siendo los ga- nadores quienes más puntos acumulen

(los puntos se asignan de acuerdo al es- quema en años de prisión de Roberto y Hurtado) en una serie finita de rondas. Un programa campeón que ha salido avante en distintas pruebas es el pro- grama conocido como 'Tit for tat'. Este,

a diferencia de otros programas llenos

de condiciones y vericuetos, es un pro- grama muy sencillo:

Empieza cooperando (no delatando, traducido al ejemplo del inicio). Y des- pués de eso, elige la táctica de su opo-

nente en el paso anterior: si el oponente siempre coopera, el programa lo hace también, si el oponente no coopera en algún momento, al siguiente momento

el programa no lo hace y cuando el opo-

nente vuelve a cooperar, el programa lo hace en el siguiente paso. El lector obser- vará que con esta estrategia, el programa alcanza su mejor puntaje cuando iguala el puntaje de su oponente. El programa no está diseñado para ganarle a su opo- nente, sino para ganar la mayor cantidad de puntos. De hecho, cuando al oponente le va mal, al programa le va mal. Este programa tiene cuatro caracterís- ticas que a decir de los estudiosos son las que le permiten tener tan buenos resul- tados: 1. Es “amable”, siempre empieza cooperando. 2. Es cooperativo, mientras el oponente coopere, el programa lo hará, no está diseñado para “traicionar”. 3. Es misericorde, cuando un oponente traiciona, al siguiente paso el programa lo hace también, pero en cuanto el opo- nente vuelve a cooperar, el programa regresa a su estado de cooperación, no es rencoroso. 4. Es de comunicación sim- ple, la estrategia del programa es sencilla de comunicar y de entender, no hay se- cretos, codificaciones ni trucos. En el caso particular de este esquema de conflicto, la concepción de egoísmo como mejor respuesta queda en entredicho, dado que la solución que permite optimi- zar el beneficio individual de los partici- pantes es paradójicamente la cooperación. Para triunfar sobre el dilema del prisione- ro, ser amable, cooperativo, misericorde y simple. ¿Puede el amable lector imaginar- se utilizar esta técnica en otros ámbitos?

amable, cooperativo, misericorde y simple. ¿Puede el amable lector imaginar- se utilizar esta técnica en otros
amable, cooperativo, misericorde y simple. ¿Puede el amable lector imaginar- se utilizar esta técnica en otros
amable, cooperativo, misericorde y simple. ¿Puede el amable lector imaginar- se utilizar esta técnica en otros
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Rehiletes

©marconio L a inmensidad del valle era tanta que aun los gi- gantes ventiladores, fijos
©marconio
L a inmensidad del valle era tanta que aun los gi-
gantes ventiladores, fijos obreros de energía eó-
lica, lucían pequeños e indefensos. En medio de
aquella soledad kilométrica, Eos (que así se llamaba el
primer abanico de la fila) le dijo a Timo (el segundo):
–Me contaron que hubo una vez un hombre que pe-
leó contra enormes molinos de vientos.
–¿Esos molinos eran parecidos a nosotros, verdad?
–Sí. También tenían grandes aspas, pero de madera.
Imagina cuánto pesaban.
–¿Y…?
Eos sintió que una lágrima de rocío se le escurría
por su único ojo.
–Ojalá viniera un día el famoso Quijote a pelear con-
tra nosotros. La gente se acordaría de nuestra vida, de
nuestra misión, de nuestra importancia.
–Pero eso es un cuento… ¡además es absurdo! ¡Un dé-
bil hombre contra nuestra fuerza… moriría al primer
intento! –aclaró Timo.
El imponente Eos miró un brillo que poco a poco se
hacía sol en el horizonte.
–Siento que aquí, querido amigo, en este valle colo-
sal somos demasiado reales… y tristes. Ojalá que la fan-
tasía de un relato nos tocara: seríamos mito, seríamos
cuento, seríamos símbolo.
En ese instante una ráfaga de viento los puso a dar
vueltas y vueltas… y más vueltas.
–Por ahora, a pesar de ser tan necesarios, sólo somos
rehiletes en medio de la nada.
tan necesarios, sólo somos rehiletes en medio de la nada. Grupo Ajolote: autogestión cultural Texto: Abril
tan necesarios, sólo somos rehiletes en medio de la nada. Grupo Ajolote: autogestión cultural Texto: Abril

Grupo Ajolote:

autogestión cultural

Texto: Abril P.F. Fotos: Katia Tort

autogestión cultural Texto: Abril P.F. Fotos: Katia Tort El escultor Rubén Palomino trabajando en Av. Álvaro

El escultor Rubén Palomino trabajando en Av. Álvaro Obregón

R ubén Palomino y Alejandro Sulvarán

son dos personajes fáciles de recono-

cer en la colonia Roma, específicamen-

te en el camellón de Álvaro Obregón desde finales del año pasado. Me refiero a los es- cultores frente al Péndulo y Casa Lamm. La historia de estas obras comenzó en uno de los paseos que Rubén hacia regu- larmente en la colonia Roma. En el mes de noviembre se realizó una remodela- ción y poda sobre el camellón de Álvaro Obregón; estaban quitando a los árboles muertos, se había hecho un estudio y es- taba determinado que era lo mejor para el medio ambiente, no era una poda arbi-

traria. No es la primera vez que a Rubén le llamaba la atención la intervención de troncos, 30 años antes tallo una mujer en un tronco en Tlalnepantla, en una ave- nida mucho menos transitada que Obre- gón y de dimensiones mucho menores que este tronco de aproximadamente 4 metros de altura. Rubén se acercó a la obra y pregunto si le podían dejar un par de troncos para tra- bajarlos, le comentaron que tendría que hablarlo directamente en la delegación lo hizo y únicamente le dieron “el permiso”. Conoció a Alejandro mucho antes, cuando estudiaban la preparatoria en

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el

Cedart y por casualidades de la vida

se

encontraron en el momento en el que

Rubén comenzó el proyecto, así que lo invitó a trabajar independientemente en otro tronco sobre el mismo camellón. Iniciaron el proyecto a ciegas, ambos escultores sabían que no podían contar

con el apoyo prometido del gobierno; tra- bajarían las obras a la intemperie, esto quiere decir que se tendrían que atener

a las condiciones climáticas y compli-

caciones de los mismos troncos (plagas, humedad). El proyecto tendría que salir

adelante con sus recursos y el apoyo de

la sociedad civil.

“Lo interesante del proyecto diver- ge en dos ideas centrales: extender la vida del árbol, es decir cuando termina su vida biológica se extiende como una obra de arte. Y la segunda idea es ejem- plificar que no es necesario el apoyo del

gobierno para lograr proyectos artísticos

o culturales, la sociedad civil bien orga-

nizada puede gestionar sus propios inte- reses.” Explicó Palomino. En los troncos está colocado un le- trero en el cual se indica que se recibe apoyo como herramientas (gubias, lijas, barniz, andamios, escaleras), comida o apoyo económico. Es así como se han hecho de algunas herramientas, inclui- do un andamio proporcionado con José Luis Calderón Gonzales de EXIMCO, quien conoció la obra como un tran- seúnte más. Con el apoyo de los vecinos, restauranteros, estudiantes, turistas y ciudadanos que transitan el camellón Obregón estos dos escultores han logra- do transformar radicalmente un par de árboles muertos en una mujer inspira-

da en un poema de Ramón López Velar-

de (Fuensanta) y un ajolote inspirado en un cuento de Julio Cortázar. La independencia de apoyos guberna- mentales únicamente les molesta en pe- riodos electorales, fue en esas semanas en las que se acercaron los delegados y representantes de partido a interesarse por el proyecto y a intentar brindarles

el apoyo que se los negaron en un prin-

cipio, obviamente con fines propagan- dísticos. Así que prefieren mantenerse independientes, libres de cualquier per- sonaje o tirada política, apoyados única- mente por los ciudadanos.

tirada política, apoyados única- mente por los ciudadanos. 28 “Estoy orgulloso de mi trabajo y lo
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“Estoy orgulloso de mi trabajo y lo hago por amor al arte, no me queda al menor duda, pero también es denigran- te para cualquiera pensar que por amor debo renunciar a la recompensa econó- mica; tengo que comer, tengo que pagar renta, así como este camellón merece una vista artística yo merezco una vida digna.” Comentó al cierre de la entrevis- ta Rubén Palomino. Ambas esculturas están por termi- narse en julio del 2015, habrá una pre- sentación gestionada por los artistas, patrocinada por vecinos, restauranteros y artistas de diferentes disciplinas que se han ido sumando a la iniciativa de Gru- po Ajolote. Para mayor precisión de los eventos pueden encontrarlos en Face- book como Grupo Ajolote.

pueden encontrarlos en Face- book como Grupo Ajolote. Escultura Ajolote en el camellón de Av. Alvaro

Escultura Ajolote en el camellón de Av. Alvaro Obregón

Escultura Ajolote en el camellón de Av. Alvaro Obregón DOS collage, ilustración Digital La rebelión es
DOS collage, ilustración Digital La rebelión es orden i l u s t a c

DOS collage, ilustración Digital

DOS collage, ilustración Digital La rebelión es orden i l u s t a c i

La rebelión es orden

ilustaciones de Miguel González La realidad cegada por convenios sociales que arrastran a las masas a la autodes- trucción sin darse cuenta que la razón de su padecer es la avaricia y hambre de po- der de un pequeño sector que sobra.

UNO collage, ilustración Digital TRES collage, ilustración Digital

UNO collage, ilustración Digital

UNO collage, ilustración Digital TRES collage, ilustración Digital
UNO collage, ilustración Digital TRES collage, ilustración Digital

TRES collage, ilustración Digital

UNO collage, ilustración Digital TRES collage, ilustración Digital
ilustración Digital TRES collage, ilustración Digital Las redes de Manuel Miguel Fernando Gálvez de Aguinaga L

Las redes de Manuel Miguel

Fernando Gálvez de Aguinaga

L as redes son la forma en que por lo general funciona el planeta, no so- mos ni seres aislados ni organismos

simples o uniformes. Los seres humanos somos una compleja red de redes, nues- tra capacidad de pensar, nos hace conec- tar sucesos del pasado con situaciones del presente y proyectar ideas hacia el futu-

El Duelo

Óleo/loneta

65x85

2015

ro. Y del mismo modo, nuestro planeta es un inmenso tejido biológico, flotando en la red de redes por excelencia que es el universo. Hoy en día, la interconectivi- dad que nos proporcionan los avanzados medios de comunicación, han puesto de moda el hablar de redes sociales, más es- tas han existido siempre y los teléfonos

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celulares, las computadoras y demás dis-

positivos electrónicos, sólo se han apropia- do del concepto y la palabra para señalar los espacios de comunicación por vía elec- trónica que hoy usamos. Sin embargo, las redes esenciales de la vida en nuestro planeta, los ecosistemas, se ven agredidos de tal manera que estamos empezando a perder la conexión más importante que tenemos, pues la tierra es nuestro hogar

y nuestra dadora de sustento, si rompe-

mos todos sus finos equilibrios vamos a terminar con nosotros mismos. La obra de Manuel Miguel señala hacia la con-

cientización de las redes propias, de las redes comunitarias, familiares y de las redes mayores de la naturaleza y su bio- diversidad en las que estamos insertos y somos sólo uno más de los eslabones, no

el más importante como nos quieren ha-

cer creer, sino el más destructivo. Manuel Miguel construyó su estilo pictórico desde la escultura, y en ello se explica ese afán estructural que permea casi toda su obra. Paisano del maestro Alejandro Santiago, originarios los dos de Teococuilco de Marcos Pérez que entre los diversos significados quiere decir: “Lugar donde aúllan los anima- les pintados.” O bien “En el Templo de la Culebra Pintada”. La vida de Manuel está hoy marcada por la pintura, como el nombre de su pueblo, pero a diferencia del gran maestro Alejandro Santiago, de quién fue ayudante y aprendiz, cada per- sonaje de Manuel Miguel es una trama finamente levantada de retículas enlaza- das, mientras que Santiago era un estalli- do de trazos, un expresionista por natu- raleza. Célebre por su famosa serie de los

2501 migrantes, Alejandro Santiago qui- so encontrar jóvenes en su pueblo para realizar la monumental serie de piezas en barro de tamaño natural que sustitui- rían a ese número de `pobladores de Teo- cocuilco que salieron hacia otros sitios

del país o los Estados Unidos en busca de trabajo. Pero Manuel llegó cuando esa historia ya había terminado y el maestro Alejandro estaba abocado ahora a otro de sus proyectos descomunales: “Veinte Murales y una Mujer desesperada.” Cua- dros de formatos inmensos, de los cuales Manuel Miguel vio nacer muchos, ayudó

a hacer colores, aprendió. Alejandro casi

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muchos, ayudó a hacer colores, aprendió. Alejandro casi 32 De la serie Aves Óleo/loneta 80x80 2015
De la serie Aves Óleo/loneta 80x80 2015 De la serie “Aves exóticas” Óleo/loneta 75x75 2015
De la
serie Aves
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De la serie
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De la serie
“Aves
exóticas”
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“Aves exóticas” Óleo/loneta 80X60 De la serie colibríes Óleo en causto/ loneta 2015 70x150 2015 33
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llora cuando supo que era de su pueblo,

le dijo que había buscado y buscado ayu-

dantes para su proeza escultórica y que sólo había conseguido jóvenes de otros pueblos. Y ahora Manuel estaba ahí, con los pinceles en la mano, pidiéndole ense- ñanzas y trabajo. En el taller, aprendió técnicas, apren- dió a preparar sus telas, a hacer bastido- res, pero sobre todo, aprendió de Alejan- dro a ser él mismo y no tratar de repetir la versión del maestro; aprendió que la

disciplina en el trabajo regala resultados

y hallazgos en la tela. Entonces Manuel

fue caminando cuadro a cuadro en el es- tilo que ha desarrollado: sus esculturas hechas a partir de varillas metálicas en las que se insertan pedacerías de made- ra qué Manuel recupera de los retazos de las carpinterías, son casi todas abstractas pero de alto nivel sugestivo y por ende poético. La geometría de una nube, po- dría titularse una de las más grandes que me muestra en su taller actual de Villa de Etla. De ese trabajo de bordado de peque- ños rectángulos y cuadrados de madera con tubos de metal o alambres gruesos que atraviesan sus centros, surge una for- ma de pintar que como ya señalé sigue el ritmo constructivo de lo escultórico. Los personajes de estas pinturas pa- recen señalarnos que debajo de la piel subyacen sinnúmero de capas, cajones secretos dónde atesoramos memorias, puntos que nos conectan al placer o el llanto, espacios sensibles y oníricos, me- canismos de la risa, nodos de lo que año- ramos y lo que quisiéramos obtener, cru- ces de caminos, historias que confluyen en nuestras vidas y nos han modelado, visiones de parajes, sabores y aromas que detonan la imaginación. Así tam- bién, al pintar por ejemplo a un colibrí chupando la miel de una flor y al mismo tiempo polinizándola, el pintor intenta captar los flujos de la vida y esa mane- ra en que todos los seres y todas las co- sas del universo están vinculados por el sólo hecho de ser una parte de la gran maquinaria cósmica. Estas obras, pare- cieran ilustrar la famosa teoría del Efec- to Mariposa, según la cual, el aleteo de una mariposa en las amazonas afecta o incide en cierto momento en la tempera- tura climática al otro lado del planeta. El

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la tempera- tura climática al otro lado del planeta. El 34 De la serie “Retratos” Óleo
la tempera- tura climática al otro lado del planeta. El 34 De la serie “Retratos” Óleo

De la serie “Retratos” Óleo encausto/ loneta

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serie “Retratos” Óleo encausto/ loneta 50X45 2015 35 De la serie “Retratos” De la serie encuentros
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De la serie “Retratos” De la serie encuentros casuales Óleo/loneta 80x80 Óleo encaus- 2015 to/loneta
De la serie
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De la serie
encuentros
casuales
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ejemplo, que es casi una licencia poética, busca manifestar en extremo el hecho de que somos todos vinculados por per- tenecer al mismo mundo y por ende, las redes de interacción y equilibrios, nos unen indefectiblemente al todo. Así los cuadros de Manuel Miguel, nos muestran el abigarrado escenario de energías, pensamientos y sentimientos que se puede suscitar en un ser humano, al mirar la vida de un minúsculo insec- to, o de dos hormigas que convierten un banco bajo un foco eléctrico en el escena- rio de una batalla o una interacción que para los espectadores humanos se vuel- ve casi un espectáculo teatral. O bien, un

grupo de transeúntes en la calle de una urbe, caminan con todas sus conexiones expuestas, desde sus relaciones amoro-

sas, hasta su interacción con los edificios

y las avenidas, desde sus reacciones ante

los otros transeúntes hasta su mundo in-

terior, sus obsesiones, lo que les preocupa

y lo que gozan. Creo que entre más ele-

mentos muestran los cuadros de Manuel Miguel, más poéticas y más contundentes se vuelven sus composiciones. Veamos cuántos puntos sensibles se activan, de cuantas capas están hechos, de cuantas líneas energéticas, de cuantos bloques o retículas se llena el espectador al ver las pinturas de este joven artista.

Manuel Miguel y su obra “De la serie elefantes” expuesta el pasado 11 de junio en el Centro Cultural San Ángel.

el pasado 11 de junio en el Centro Cultural San Ángel. Facebook/manuelmiguel artistaplastico.manuelmiguel@gmail.com
el pasado 11 de junio en el Centro Cultural San Ángel. Facebook/manuelmiguel artistaplastico.manuelmiguel@gmail.com

Facebook/manuelmiguel

artistaplastico.manuelmiguel@gmail.com

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artistaplastico.manuelmiguel@gmail.com 36 37 El tirababas Aldo Spazzino Y a valió güey, dijo
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artistaplastico.manuelmiguel@gmail.com 36 37 El tirababas Aldo Spazzino Y a valió güey, dijo Samuel.

El tirababas

Aldo Spazzino

Y a valió güey, dijo Samuel. ¿Qué? Están tapando el Tirababas.

Vimos al albañil quitarse el pantalón de terlenka y mostrar debajo un viejo pantalón corto de mezclilla que ya traía puesto, luego clausurar lo único divertido que conser- vaba la secundaria Xicoténcatl. Recordé nuestro momento de gloria: cuando el director nos llamó “vándalos” mientras hacíamos los honores a la bandera en el patio. Álvaro y Samuel de segundo be, pasen

al frente… estos vándalos son los que se dedican a atacar a

inocentes madres de familia con rocas desde nuestra bar- da que da la calle, los vándalos que atemorizan… La “humillación pública” nos forjó una reputación. Desde entonces, los canallas de tercero nos invitaban

a escaparnos de clase para fumar cigarrillos detrás

del “gimnasio” que usaba para guardar butacas viejas. Además de que las niñas empezaban a sonreírnos. Era verdad, éramos unos vándalos pero el director era un maldito mentiroso. Nunca atacábamos a las señoras ni

arrojábamos piedras. A veces les gritábamos a las chavas,

o escupíamos a gente odiosa que pasaba, pero nada más. Y es que la primera vez fue inevitable. La Gorila salió por su almuerzo y nosotros ahí, abu-

rridos durante el recreo. Traía yo en la mano un helado

y el impulso me fue imposible de controlar: se lo arrojé y

esperé a ver cómo se estrellaba contra el cabello largo de esa odiosa que no se cansaba de mandarme reportes. Echamos

a correr aguantándonos la carcajada. Luego se hizo costumbre. Que si pasaba una nalgon- cita, le gritábamos; que si salía un profe odioso, le tirá- bamos papel ensalivado. Los viernes eran más divertidos porque se ponía un tianguis y había un montón de posibles víctimas. Aquella tarde nos pusimos en posición esperando que pasara alguien que nos desagradara. Ahí estaba: un sujeto flaco, mugroso y pelón que inhalaba una mona mientras

se paseaba por entre los puestos del tianguis buscando

qué robar. El ataque salió enseguida: chesco en bolsita y

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bola de chicle Bubli-bubli. El drogadicto intentó cubrirse pero no se salvó de ser bañado por mi Pascual rojo. Ni nos movimos, el pobre nos mentó la madre y nos amenazó.

¡Ja, ja! ¿Qué vas a hacernos, güey? ¡Acúsanos, mugroso! ¡Ja, ja!

Al salir de clases, mientras fisgoneábamos comics de Dragon Ball, nos encontramos de frente con el mugroso que moneaba. Corrimos por entre los puestos, esqui- vando carritos llenos de verduras y empujando com- pañeros estorbos. El mugroso nos seguía y el tianguis estaba por llegar a su fin. Por fin en la avenida no supi- mos dónde ir; nos seguiría y nos haría algún daño segu- ramente. Se nos acercó sonriendo y se subió su playera rota para mostrarnos algo a la altura de la cintura; vi- mos perfectamente lo que parecía ser el mango de una navaja entre su cinturón. Tenía una cara llena de cica- trices que, visto de cerca daba miedo. Se bajó el cierre y sacó su flaco y mordisqueado lápiz para echarnos la firma. Se orinó a nuestros pies a la vez que reía y olía su estopa con PVC. Era una pis amarillen- ta y olorosa. El mugroso reía tanto que parecía haber ol- vidado que estábamos allí presentes. El miedo nos había paralizado, sí, pero pensé que ya no había ningún peli- gro. Jalé a Samuel del suéter pero lo estaba jaloneando:

necesitaba amarrárselo a la cintura porque, también, se había orinado, pero del miedo. Fingimos con los huesos temblorosos que nunca había ocurrido tal cosa. Poco antes de terminar ese año escolar, vimos cómo los albañiles terminaban de poner un montón de tabiques al Tirababas emparedando también nuestro orgullo. Luego entramos a tercero ya sin aquel respeto de “vándalos”; las niñas empezaban a interesarse más por los niños, siem- pre por los guapos o por los rebeldes. Nosotros volvimos al anonimato de siempre en las butacas del rincón.

siem- pre por los guapos o por los rebeldes. Nosotros volvimos al anonimato de siempre en
siem- pre por los guapos o por los rebeldes. Nosotros volvimos al anonimato de siempre en
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Tiempos y contratiempos

¿Qué sí y qué no en los proyectos de economía social?

Olimpia Flores Ortiz

Nelly Chávez en capacitación para la organización productiva

Chávez en capacitación para la organización productiva U na entrevista a Nelly Chávez Mo- reno, presidenta

U na entrevista a Nelly Chávez Mo-

reno, presidenta del Instituto de

Investigación y Fomento al Desa-

rrollo A.C. en la que encontraremos una visión crítica y no común sobre el acom- pañamiento de la sociedad civil a pro- yectos de economía social. En su experiencia reciente, en 2012 emprendió un proyecto en la región de los Tuxtlas, para producir flores, espe- cíficamente anturios y heliconias; en el 2013 en Catemaco, Córdoba, Veracruz y Xalapa, emprendieron un proyecto de artesanías con lirio acuático; y en 2014 uno de costureras y carpinteros en la ciu- dad de Xalapa. Este 2015 emprende un proyecto de bordado con mujeres.

-Nelly, cómo determinas en qué luga- res hay condiciones para que fructifi- que un proyecto? Al principio lo hacíamos de la nada, conociendo lugares, visitando comuni- dades que se pudieran interesar como con el proyecto de los anturios y helico- nias. Pero así, al azar, unos siguen cre- ciendo y otros no. Luego buscamos grupos más organi- zados, que tuvieran una necesidad de proyectos productivos para la genera- ción de ingresos. Y que contaran además con ciertas nociones de una actividad productiva. La que sea. El problema es que de la nada te lle- vas mucho más tiempo que no tienes,

que de la nada te lle- vas mucho más tiempo que no tienes, 40 Y luego,
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de la nada te lle- vas mucho más tiempo que no tienes, 40 Y luego, no

Y luego, no tenemos garantía de que

nos van a volver a dar recursos para este proyecto. Se pierde la continuidad. El gobierno no quiere ver que tienes cinco años trabajando con un mismos grupo. Ellos sí lo hacen con los programas como lo que hoy es Prospera. Subsidiar a la gente por plazos verdaderamente pro- longados. Entonces no hay garantía de

que el gobierno te va a dar recursos otra vez. Pasa mucho que las organizaciones abandonen a los grupos porque ya no tienen recursos.

O me pasa que de aquí a que me vuel-

ven a dar recursos, se hacen pausas por- que no tenemos dinero para volver a visitar a los grupos. Se truncan los proce- sos, la gente se desanima porque no hay continuidad en el acompañamiento.

-¿Cuánto te lleva un procesos de acom- pañamiento para conducirlos hacia la autonomía? Hasta cuando tengan toda la posibili-

dad de organizarse solos incluso sin apo- yo gubernamental. Así con esas pausas, casi se trunca un proceso con las productoras de anturios

y heliconias. El gran problema con las

mujeres indígenas es que no están edu- cadas para participar en la producción, les es negada según la tradición y la cos- tumbre. Hacen falta otros dos o tres años más, después de que he estado trabajan- do con ellas desde el 2011. Después de la entrega de recursos trabajé 6 meses y luego al siguiente año otros 6 meses, pero al año siguiente no me dieron recursos, así que se suspen- dieron las visitas.

Además el etiquetado de los recursos no alcanza. Por ejemplo me dan 20,000 pesos para infraestructura que definiti- vamente no son suficientes. Trabajamos más bien con los recursos privados.

-¿En qué momento pueden ser regio- nales los proyectos? Hay un problema de estructura de los

programas. Indesol, por ejemplo te da re- cursos para proyectos pequeñitos. Pero

si quieres saltar a un proyecto de SAGAR-

PA o la Secretaría de Economía, el requi- sito es poner a mitas: si pido un tractor, necesito poner la mitad del costo o por

a plazos de los subsidios del Gobierno Federal. Así que es mejor encontrar

grupos ya con cierta vocación. De esta manera es más fácil crecer y terminar el ciclo de su formación, a pesar que tuviéramos que medio profesionalizar

a un grupo empezando por enseñarles

carpintería, por ejemplo. A partir de otros proyectos se hacen vínculos con las ciudades que nos da pie para conocer otras comunidades. Lo hi- cimos por ejemplo a través del DIF de Veracruz que tiene varios módulos en colonias marginadas con cuyos encar- gados o líderes nos contactaron. Empezamos idealmente a tratar de conectar proyectos rurales para que sus productos se vendieran a través de proyectos urbanos. Pero a partir de que el Gobierno Fede- ral impulsa la Cruzada contra el Hambre, se están desmantelando los módulos para hacer los comedores comunitarios que promueve. En algunos intentan pagarles a unos beneficiarios, pero en otros no. Por ejemplo les dotan de paquetes de 40 gallinas a 30 beneficiarios. El problema es que el espacio es urbano y no tienen el lugar apropiado. Aunque el comedor represente un bien comunitario mayori- tario, a quienes venían trabajando en sus proyectos, no se les brinda alternativa. Tenemos también un promotor de la región que ubica en las comunidades a los posibles grupos

-Cuando tu empiezas un proyecto que te dices a ti misma que estás emprendiendo? Organización Comunitaria para la Ge- neración de Ingresos.

-Así de claro. ¿Tienes un plazo? ¿Ya llegas con planeación? Si, con toda la planeación. Durante los primeros años sólo tuvi- mos financiamiento del Gobierno Federal, entonces hay que trabajar a los plazos del gobierno y ahora, contamos con recursos privados y tenemos más flexibilidad para trabajar. La ventaja con los privados es que tienes más dinero y más tiempo. Trabajar sólo con recursos de gobierno no me gusta porque no les interesan los re- sultados sino sus listas y sus comprobacio- nes. No parece que les importe el resultado.

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ejemplo en tierras; pero las mujeres indí- genas no tienen acceso a la tierra, no es de ellas, ni menos tienen capital. Se vuelve un círculo viciosos, porque estás siempre dependiendo de la escasez de los recursos. No hay un record que diga que los gru- pos tienen trayectoria y merecen el apo- yo. Es casuístico cada vez.

-¿Se padece la relación con el gobier- no? ¿es un obstáculo? Es bueno que el gobierno esté dando recursos para pequeños grupos, pero ten- drían que contemplar las posibilidades de crecer. Hay más candados que oportu- nidades porque muchas organizaciones no han hecho correctamente las cosas. Los recursos de SAGARPA, no son para mujeres son para hombres, porque tienen más recursos y posibilidades; la oportuni- dad no es para ellas. Si el tractor cuesta un millón y medio de pesos, la dependen- cia pone la mitad, y en consecuencia ellas tendrían que aportar lo mismo, no van a tener la parte que hace falta.

-¿Los proyectos no podrían jalar a los más pequeños? Lo que sucede es que los proyectos medianos castigan a los pequeños, por- que pagan muy barata la mano de obra. Por ejemplo las mujeres del proyecto de bordado no tiene acceso a concluir un proceso productivo. Ellas lo que saben es bordar, pero no confeccionan una pren- da entonces siempre va a haber quien se aproveche de ellas. Las autoridades parten de la lógica de que si cada cuello bordado se los van a pagar a 15 pesos, está bien porque antes no tenían nada. Pero obtuvimos un financiamiento para que aprendan a confeccionar, con la ex- pectativa de que ganen más.

-¿Cómo salir de la lógica de pequeño pro- yecto productivo para tener una lógica regional? Escapar a la soledad al aisla- miento porque no se vinculan entre ellas. Sí es una opción una sociedad civil. Pero el Gobierno tendría que ser menos rígido para ciertas cosas. Estamos inten- tando que esta línea de producción se pueda vender en el DF o llevarlo a Can- cún, dónde estos productos se venden.

DF o llevarlo a Can- cún, dónde estos productos se venden. 42 A l@s dictaminadores les
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A l@s dictaminadores les cuesta con- fiar en los grupos y suponer que por ejemplo puedan poner una tienda en lí- nea o tener una página de Facebook, en- tonces no apoyan a los proyectos. Los burócratas y las personas que dic- taminan no tienen una mentalidad más ambiciosa. Suelen condena a los grupos a perpetuar su misma condición. No hay posibilidad de salir de ese círculo vicioso. No vislumbran otro tipo de activi- dades productivas como de conocimiento.

-¿Es corta la perspectiva del Gobierno Federal? No parecen tener una visión si se les ocurre llevar gallinas a espacios urba- nos que no tienen ni siquiera un patio, tienen que destinar un cuarto de su casa, cuando muchas veces no tienen espacio ni siquiera para vivir. Es muy importante que una asocia- ción empiece con proyectos pequeños pero para saltar a proyectos más ambi- ciosos con otro tipo de apoyos. En general la gente no concebimos todo lo que implica considerar las di- ferencias que existen. El sector rural está muy idealizado.

-¿Idealizado? Pues que son unos pobrecitos a los que hay que ayudar. Y que todos tienen una cierta moral.

Bordadora

que ayudar. Y que todos tienen una cierta moral. Bordadora con ese rigor en nuestra relación
que ayudar. Y que todos tienen una cierta moral. Bordadora con ese rigor en nuestra relación

con ese rigor en nuestra relación con los grupos, aprenden a tomar decisiones y a hacer las cosas que tienen que hacer por su cuenta. Incluso dan más, como ofre- cernos un local para funcionar en lugar de cobrarnos una renta.

-¿Cómo es que el proceso va logran- do que se hagan dueñas de la toma de decisiones? Dentro de la capacitación tenemos una parte de organización comunitaria, en donde se les muestra la ventaja de tener una organización horizontal y democrá- tica, de tomar decisiones en conjunto. Y que tienen que aprender a hacerlo. Se los enseño, pero en el proceso, dejo que vayan haciendo las cosas por sí mismas. Los problemas entre ellos también tienen que resolverse autogestivamente. Si una de ellas quisiera quedarse con el local, o la maquinaria, por ejemplo, la cosa es que el resto no se deje. Les ayu- dé además con un pequeño contrato que firmaríamos todas, incluso yo y la dueña del local de que nadie se podía quedar con sus cosas. El chiste es que usen las cosas para lo que son y no dejen que se empolve. Ni mucho menos que el grupo tenga la tenta- ción de repartirse todo. Si eso sucede, nos llevamos todo con otro grupo a trabajar. Es parte de la certeza y de la confianza que pueden tener. Va en la capacitación desde el principio.

-¿Cuáles son tus acentos en la capaci- tación? ¿Qué es lo que te importa que la gente aprenda? ¿en que consiste el acompañamiento? ¿A qué hora pue- des decir que ya estuvo? Organización comunitaria y desarro- llo empresarial. Tienen que mejorar todos sus proce- sos. A nosotros no nos gusta que les com- pren las cosas por lástima, sino porque lo valen, los grupos tienen que evitar esa compra y procurar ofrecer productos úti- les o artesanales que tengan calidad. No toda la artesanía es bonita, o útil, o iden- tifica a su lugar. ¿Para qué quieren hacer plumas de chango en Catemaco? Ese es otro circulo vicioso que hay que romper. Tienen que aprender a competir, a tener calidad, a conocer el mercado…con ellas

-Cuando ya estás allí, como va cambian- do la gente, cómo modifica actitudes como se relaciona con el resto de la co- munidad y sus autoridades formales? Nosotros como grupo no nos encarga- mos de sostener las relaciones formales con la comunidad. Lo hago por respeto al grupo, muchas veces están divididos y la gente es la que sabe cómo relacionarse con sus autoridades locales. Los ayudamos a que ellos aprendan a tener sus propias relaciones. Y además lo hacemos así para que no me pidan dine- ro y para que vayan aprendiendo a con- ducirse por sí solos. Por ejemplo el año pasado hicimos un proyecto de huertos. Nuestra promoto- ra seleccionó a la gente, bajo la consigna

de que invitara a todos, la gente que va a quedarse en el proyecto es la que quiere trabajar. A través de ella nos vinculamos con la escuela para que nos prestaran un salón; ella también obtuvo un curso con el DIF y con ella vamos a instrumentar un curso de derechos humanos.

Y es mejor que sea una persona del

mismo lugar la que se mueve y no gente ajena. Y ellos saben mejor sus opciones y sus modos mismos dentro de la comuni- dad. Nosotros buscamos que la gente se mueva por sí misma y entienda que lo que se obtiene no es para la organización, sino para el proyecto que es de ellos.

-¿La gente da de sí, se da a crecer? Es un proceso que tiene que ser cons- tante y de confianza. Por ejemplo van los técnicos de SAGARPA y les piden una co- operación a cada quien de 50 pesos que para los pasajes o los gastos del exten- sionista. Se pervierte la relación, porque si no da la aportación no está en la lista para que le den los insumos. Nosotros hacemos énfasis en que no les pedimos dinero. Nunca les hemos pedido para nada. Pero tampoco el pro- yecto da lo que no tiene que dar, como comprar refrescos. Siempre hay que es- tar insistiendo e incluso orillarlos a que hagan las erogaciones que tienen que ha-

cer como para la luz del local, o la renta, porque si la asociación les da todo creen que así es para siempre.

Si mantenemos la constancia y la con-

fianza, la gente está más presente. Y

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44 Nelly Chávez, (extrema derecha) con el grupo productor de anturios definimos lo que es calidad,

Nelly Chávez, (extrema derecha) con el grupo productor de anturios

(extrema derecha) con el grupo productor de anturios definimos lo que es calidad, por ejemplo con

definimos lo que es calidad, por ejemplo con las flores, que sean más grandes, que tengan mejor color y así ellas aprendie- ron, se dieron cuenta de que tenían que usar composta. Romper el círculo vicioso de la pobreza permanente y la mala calidad de su producto. Por ejemplo el grupo de carpintería ya trabaja de fijo con un arquitecto y hacen puertas y otras cosas. También siempre está esta parte de género…

-Cómo son esos procesos de formación más que de capacitación? Desde los talleres, pero mucho tam- bién desde la práctica cotidiana. A veces están parejas trabajando y ellas se dis- traen porque una de ellas tiene que ser- virle en ese momento un vaso de agua a su marido, aunque estemos aprendiendo cómo sembrar las flores. Hablé con uno y con otro. Allí es un espacio de todos en donde nadie sirve a nadie. El hom- bre dejó de ir y mejor, para que no se de cuenta de cuánto gana su esposa. Insisto mucho. Por favor no les cuenten cuánto ganan, porque se los van a quitar. Sean cuidadosas, no digan. Lo que quiero es enseñarlas a manejar su dinero, que ten- gan sus propias cuentas. Al final van a aprender ellas pero también ellos a que no tiene caso estarles quitando el dinero a las señoras, sino dejarlas avanzar. Es muy complicado, siempre me estoy moviendo con mucho cuidado, porque allí

hay en medio violencia. Yo soy cuidadosa y quiero que ellas sean cuidadosas también.

-¿De qué rangos de edad participan? Prefiero que haya jóvenes porque ha- blan más español y están más abiertas. Ellas van jalando a las más grandes. Y poco a poco se van soltando hasta para hablar, porque no hablan, desde niñas les han dicho que no pueden hablar y menos español. Y las que son más suel- tas, son consideradas las “cualquieritas” de la comunidad. Además las mayores no se movilizan como las jóvenes. “Vamos a Córdoba” “No, yo no voy”. Entonces ten- go que ser flexible y llevar a los niños o incluso que las acompañen los señores. ¡¿De verdad creen que por salir ya se van a ir a acostar con otro?! Se ríen los hom- bres. Cada vez las dejan más. Los hijos mismos consideran menos a sus mamás. “Es que mi mamá no debió de haber ido porque se vaya a perder” Y yo, “pues que tu mamá es idiota”? mueren de risa pero se dan cuenta de sus absurdos.

-¿Aprenden a ser autónomas? Alguna vez has dejado un grupo marchando por sí solo? Una chica de Soteapan muy movida, pero porque salió a trabajar a Tamauli- pas, entonces tenia más seguridad y sol- tura, para irnos a una feria a vender. Me da gusto verla. Como grupos no, pero como personas sí, aprenden, cambian, algo se llevan.

pero como personas sí, aprenden, cambian, algo se llevan. 45 Big Bang ©marconio L ejos de
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como personas sí, aprenden, cambian, algo se llevan. 45 Big Bang ©marconio L ejos de la

Big Bang

©marconio L ejos de la ciudad, hombres y mujeres encendieron fogata para darse al primitivo
©marconio
L ejos de la ciudad, hombres y mujeres encendieron
fogata para darse al primitivo juego de domar al
calor. Platicaron y cantaron, relajados y tibios,
sólo por el gusto de juntarse ante la bendición de la
lumbre. El centelleo de las llamas se sacudía a capricho
del aire y de la leña. El área de la pira era limitada por
un redondel de piedras. Una de las más grandes, ya casi
al rojo vivo, le dijo al fuego:
–Hace tiempo no te veía, amigo… –un aliento nostál-
gico se filtraba en sus palabras.
–Sí, a veces la vida nos aleja por años… ¿Cómo has estado?
–Bien. Con más frío que calor, pero bien… –concluyo la roca.
En ese instante, uno de los hombres avivó la candela
con el poderoso fuelle de su garganta. Sopló y sopló con
fuerza hasta que la alta temperatura caló en los huesos.
–Ahhhh…. ¡Qué bien se siente! –exhaló el fuego–. ¿No
te recuerda el Big Bang?
–¡Sí!… Cada vez que soy fogata, ¡buena fogata!, se
aviva la memoria de aquel primer momento, cuando
nacimos todos; cuando se hizo el universo –la piedra
parecía gozar un poderoso orgasmo.
Hombres y mujeres miraban al centro de las llamas,
fascinados y a la vez temerosos del inestable chisporroteo.
–Ma da pena que los humanos nunca recuerden que
también fueron Big Bang –comentó el fuego.
–Les agobia su corta vida. Le temen a la fiebre y a la
muerte. Les da miedo la oscuridad y la verdadera luz –habló
la piedra desde sus millones de años.
–Sólo cuando se reúnen; cuando a veces se juntan con
un propósito. Sólo así, el gran recuerdo les florece y un
atisbo de la infinita energía se enciende en sus corazones.
–Pero luego se aíslan otra vez… –concluyó la piedra,
mientras los asistentes a la fogata comenzaban a retirarse.
Horas después, cuando apenas quedaban rescoldos,
el amanecer escuchó el sutil canto de la ceniza y el aire.

Uno busca revolución y aparece uno mismo

Texto: Fabrizzio Molina / @fabmolc Ilustración: Jaime Ruelas

S i el concepto revolución se considera

recurrente a tratar de asimilarse a la

nada (no existe opción armada como

la de hace siglos, pero sí hay otras formas) es imperativo visibilizar la necesidad de revelarse a él mismo, para descubrirse en el otro. No comprenderlo deja su ma- nifestación ideológica oculta, solo en sen- timiento; olvida accionar socialmente; no desarrolla autoconciencia como alterna- tiva cultural. La obediencia como máxi- ma pertenece al dominio externo. Realmente, el sujeto es quien conoce los objetos en sí. Él fija el objeto real. Se con- trola o es dominado a través de la realidad comunicable ubicua o intercomunicativa. Diario accionamos recíprocamente, si no es en el espacio, sí sobre el tiempo, en la historia personal. Gradualmente, a través de algoritmos matemáticos (internet) ex- ternamos gustos, fascinaciones e incluso nuestra ideología política. Así el enemigo se sitúa tras el velo que uno pone —y no podría decir que sea sobre el otro, sino en uno mismo, de forma dialéctica. Más allá de reproducciones, se inaugura el mundo de las autorrepresentaciones. De esta manera la sociedad se domina mediante regularidades variables, porque resulta complejo inferir de forma preci- sa su movimiento. Se intenta reformar la conducta individual y por consecuencia el engranaje común. Arroja una lógica de relaciones de poder que se mantienen pro- gresivamente. El supuesto ideal que bus-

ca armonía personal es expulsado, como acontecimiento y no como construcción enrevesada del mal o del bien. Por consiguiente, si la historia se en-

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mal o del bien. Por consiguiente, si la historia se en- 46 tiende como un vaso
mal o del bien. Por consiguiente, si la historia se en- 46 tiende como un vaso

tiende como un vaso comunicante —fi- gura inherente para quien se escribe—, representa un espacio necesario para entenderse, pero no desde los hechos, sino desde las interpretaciones. Abri- mos el mundo de la intersubjetividad hacia una especie de subjetividad plena, es decir, transitamos a la liberación de una nueva sumisión. Entenderlo lleva a darse cuenta de que

hay una situación que se repite en tu vida

y que siempre es la misma, quizá sea su

verdadera esencia: hacer ciertas múltiples formas de gozar y de vivir para el otro. Surge una imagen-objeto: las relacio-

nes sociales interpretadas cual decisiones vitales. Incluso cualquier idea, posesión

o grupo social funcionan como objetos

materiales y de ese modo transitan en la realidad personal.

Si se reflexiona sobre este juego social

y el espacio —que no sería objetivo ni sub-

jetivo sino externo al sujeto, al servicio de diversos factores— equivaldría a un mo- mento auténticamente acelerado donde se ordena indirectamente al ser humano. Aunque las consecuencias de la vida sean apreciaciones artísticas para quien pueda contemplarlo así. Se reducen a las consi- deraciones éticas al campo meramente fáctico. Este reconocimiento no equivale

a la solución material del “sino” social,

pero sí a la objetivación de las circunstan- cias del actual momento histórico. El do- minio impone otro paradigma: uno busca

revolución y aparece él mismo. No hay ley superior a la que deba ade- cuarse la acción política sino que ésta es creadora de la ley. Si se encuentra un

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sino que ésta es creadora de la ley. Si se encuentra un 47 efecto, una configuración

efecto, una configuración ideológica sin orientación exclusivamente tonal, no absoluta, entendida como razonamien- to práctico, científico y cultural: un cú- mulo de estímulos entendidos desde la conveniencia individual, consustancial- mente colectiva. Podría aducirse una verdadera reacción del sujeto de aden- tro hacia afuera y no a la inversa. Sin pretensiones utópicas, desprender- se de idealismos conlleva resignificar al sujeto y el concepto “revolución”. Buscar desde sí, saltar cualquier emotivismo; in- versión asequible hoy. La política de aho- ra se caracteriza por la emancipación del orden trascendente. Aquí es el cuerpo vi- tal, finito. Porque ya no es tan necesario un dominio externo, cada uno se define cual verdugo y goza violentamente de sus decisiones (ciertas o no); determinándo- se; escribiéndose; revolucionándose.

cual verdugo y goza violentamente de sus decisiones (ciertas o no); determinándo- se; escribiéndose; revolucionándose.
Los Ramones y el valor del punk Texto: Efraín Robles Ilustración: Miguel González L os

Los Ramones y el valor del punk

Texto: Efraín Robles Ilustración: Miguel González

L os Ramones le dieron el origen callejero y el estilo musical veloz y minimalista al punk. Es el grupo esencial del rock de cuatro notas, repetitivo. Uno

de los primeros grupos musicales punk. Para poder tocar casi completa la discografía de ellos en guitarra es necesario tan solo saber una sola pisada y moverla por el diapasón, su música es un blanco fácil para quienes valoran el virtuosismo en los instrumen- tos y la complejidad melódica pues son dos elementos que son casi imperceptibles en su catálogo; la mayoría de sus letras no tienen un tono socio-político muy mar- cado, hablan más sobre aventuras en las calles e histo- rias de amor, sin embargo son citados muy a menudo como los padres del punk, a pesar de que la protesta política también es una de las cualidades que para mu-

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política también es una de las cualidades que para mu- 48 chos es virtualmente imposible despegar

chos es virtualmente imposible despegar del punk ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué Los Ramones son tan influyen- tes para el punk y el rock posterior a ellos? Imaginemos que somos un adolescente neoyorkino que gusta del rock en la década de los setenta, disfrutan- do viniles de Led Zeppelin, Black Sabbath y Pink Floyd, escuchando sus mensajes y disfrutándolos; yendo a una tocada de rock con bandas locales para escuchar algo nuevo y presenciar a los Ramones: cuatro feos de cha- marras de cuero que tocan rapidísimo las mismas cuatro notas una y otra vez. Lo único que se te ocurre es que también tú que tal vez no eres tan feo, puedes apren- der a tocar cuatro notas, tocarlas y tal vez hacer que al- guien las disfrute; es aquí donde creo que se encuentra el verdadero valor del punk, porque la música es valiosa

el verdadero valor del punk, porque la música es valiosa este elemento escribiendo letras que no

este elemento escribiendo letras que no estén enojadas, pero como el mismo Joey Ramone (vocalista y autor) dijo “El punk tiene que hablar sobre sentimientos rea- les, no solo estar enojado por estar enojado”. Otros tantos eligen el estilo musical rápido y sencillo como el punto principal, lo cual no está mal, lo que me pa- rece un poco discutible es el ser excluyentes con quienes no toquen rápido, en los puntos mencionados al principio es donde encuentro el verdadero valor del punk, y no en los detalles que ciertos punks eligen glorificar. Los Ramones en su historia y más que nada en su música demostraron que cualquiera que se atreva pue- de hacer música y que si el mensaje es contundente puede permear la música y hasta la cultura más allá de los detalles de sus inicios, el sentimiento punk desde su origen es incluyente y eso es lo que lo hace valioso, lo que hace que los Ramones sean tan o más importantes que otros músicos con mensajes igualmente verídicos pero menos incluyentes. Los Ramones seguido se mencionaban a sí mismos como un gran grupo de rock, es decir, se incluían a sí mismos en el movimiento rockero, sin esperar a que las revistas u otros grupos los aprobaran y al final resulta- ron uno de los grupos de rock más influyentes de la his- toria me atrevería a decir –según mis argumentos- que es el más influyente de la historia del rock. Estoy seguro que más grupos se han formado bajo la influencia di- recta o indirecta de Los Ramones que bajo la influencia de cualquier otro grupo.

Los Ramones que bajo la influencia de cualquier otro grupo. cuando nos habla, cuando nos repite
Los Ramones que bajo la influencia de cualquier otro grupo. cuando nos habla, cuando nos repite

cuando nos habla, cuando nos repite cosas que tal vez teníamos en la mente y no habíamos podido expresar, nos ayuda a identificarnos con otras personas. No me dejarán mentir, casi todos hemos llegado a creer que nuestros grupos o cantantes favoritos de la adolescencia escribieron esa canción tan especial justo para nosotros en ese justo momento pues nos sentía- mos igual, pero los Ramones y el punk tienen otro efec- to que se añade a éste, el efecto de hacernos creer que nosotros también podemos decir las cosas que pensa- mos, es decir, ya no hay que esperar a que alguien me- jor que nosotros lo diga. No quiero decir que Los Ramones sean el único o pri- mer grupo capaz de generar ese sentimiento, de hecho creo que toda la música tiene ese potencial, pero los Ra- mones y el punk lo hicieron de manera muy contundente. Se leen muchas historias de grupos conocidos cuya primer interpretación fue una canción de los Ramones, tal vez interpretar una canción “fácil” y que “les salga bien” les da confianza a los grupos de rock para decir sus propios mensajes, grupos conocidos como U2 , The Police, Green Day y un larguísimo etcétera citan a los Ramones como una de sus primeras influencias. Inclu- so yo mismo, la primera canción que me aprendí com- pleta en el bajo fue Blitzkrieg Bop del primer disco de los Ramones, y no dudo que justo ahora un adolescente con la vieja guitarra eléctrica de su tío esté aprendien- do una canción de los Ramones y pensando que tiene la capacidad para formar un nuevo grupo de rock aunque nunca haya ensayado ni aprendido un poco de música. En específico a los grupos de punk (y todas sus rami- ficaciones) que no necesariamente se despegan tanto del sonido rápido, furioso y minimalista, se les transfie- re directamente ese sentimiento de hacerlo uno mismo sin esperar a que alguien más lo diga, de hecho a dife- rencia de los Ramones que nunca lo dijeron de forma explícita en sus letras, muchos de estos grupos dicen este mensaje en la misma letra, como ellos lo toma- ron y ellos mismos a su vez influyen a otras personas para que digan otras cosas, esa es la idea: Los Ramo- nes nunca trataron de forzar una ideología en nadie, sin quererlo ni decirlo fundaron una ideología mucho más poderosa que otros grupos punk más intolerantes; muchas veces los grupos hablan sobre sus ideas lo cual está perfecto pero sus ideas se vuelven un poco más fundamentalistas y excluyentes. Por ejemplo, para volver al principio algunos punks toman el origen callejero y de clase baja de Los Ramo- nes como el elemento principal del movimiento punk excluyendo así a los grupos que no gocen de esa carac- terística, yo mismo he discutido con punks intoleran- tes que dicen que yo nunca podré ser punk pues no nací pobre y he vivido en fraccionamiento residencial. Otros tantos encuentran en la furia misma el elemento principal del punk, descalificando a quienes no usan

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50 51 Nacimiento y muerte Gustavo Maldonado 2 El arpa y la vid.   Sentado y
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50 51 Nacimiento y muerte Gustavo Maldonado 2 El arpa y la vid.   Sentado y

Nacimiento y muerte

Gustavo Maldonado

2 El arpa y la vid.

 

Sentado y contemplativo

se encuentra aquel ser que ha

Dale muerte al poema:

 

sido nombrado en varias lenguas Está en una olimpiada derrotado, está mirando perteneciente a la perfección.

sin noción de tregua. batallando con Arte, hacia el cielo tocando un instrumento Sensación ingenua

1 Camino hacia la cúspide del poder

bebé

en sus lágrimas de oro. lengua, ojos, músculos, y

Su cuerpo es simétrico, su boca, corazón fuerzan al anatomista

seguido del declive naciente

en la noche

observar con cautela

y devoción dicha hermosura

blanquecina,

que rebasa el

comprendimiento de la ciencia.

El

primero

le enseña

Algo anda mal en él,

el instrumento está perfecto

y

último

la

y

él,

imperfecto.

hombre de

metáfora

Sus manos

no se mueven

sinuosas

de

y

se paralizan

súbitamente.

esperanzas

la

 

come,

naturaleza

De tanto pensar ha dejado de sentir.

devora

caótica.

De tanto amar ha olvidado odia.

la

leche

Energía

De tanto teorizar ha temido cazar.

que

y

De tanto conceptualizar ya no sabe bailar.

contiene

razón se

el

triunfo

forjan

Baila, se estremece a cada nota que escruta el saxofonista borracho,

de la vida.

a

las putas cogen entre sí, los hombres eyaculan entre sí, están felices; la

La misma

cada latido

euforia megalomaníaca del sujeto lo hace partícipe por antonomasia.

dicha le

de

La orgía dura milenios y apenas son las 6 de la mañana. Él

brinda la

cantos

solo bebe vino, bebe de sí mismo. Del bar se dirigen al bur

des

in

del. Mujeres hermosas bailan y se desnudan al ritmo del

 

dicha

cognoscibles.

lirismo vaginal, los hombres erectos juegan con su ca

de la

Ella es una diosa

beza a ser lo que ellos gozan pero no demasiado por

angustia:

pobre y

que juegan con la muerte. El arquitecto y el loco gi

 

morir

una

men, sus lenguas horrorosas inspiran al público

por

pordiosera

bárbaro de Volkslied. La esencia indivisible de

no

maravillosa

aquel ser de tierras extranjeras se ve inmer

 

sentir

so en los comportamientos estéticos del gen

la

Ofelia, Yocasta, Lilith, María, Eva, GoRe-

tío. Genios se dejan seducir por la Boca.

 

muerte

Co, Olivia olvida su vida, sus palabras.

AHHHHHHHHHHHHHH!!!Deja de bailar,

que

Este ser es el rey de la locura,

Atrabilis abraza al actor del poema. En

 

fluye

su delirio se refugia en los albores de

en su

Este ser es el rey Lear:

Nisa. Entonces la madre busca re

contenido

ordenar al niño malcriado, lo somete

y

ama a la más terca y

a la ley de la forma sin nombre,

que

desde milenios se hace llamar

inescrutable

des

Padre, Patriarca.

 

mente

tierra

Una sola copa

construye

a la

sostiene

la

artesana:

más

al ser.

su madre.

amada.

La poetisa

El bufón

 

abraza

habla

a

por

su

él

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52 3 La cosa Elevados, turbados. Sentenciados a un destino, el actor y el espectador se

3 La cosa

Elevados, turbados. Sentenciados a un destino, el actor y el espectador se reconocen, se besan en una noche sol eada (aeda) para después luchar. Dis cuten, discurren, y la luna los mira desde lejos. Uno ladrón, el segun do policía. Uno perverso, el segun do letárgico. Uno monstruo, el segun do héroe. Uno masa, el segundo in dividuo. Tres, tres imágenes. Bajando des de los cónclaves, llega algo, posee un bas tón, es ciego y tiene unos hermosos senos que están cubiertos por un velo ilusorio. Cuatro pier nas, cuatro brazos, dos caras que expresan lo con trario de uno y del Otro. Es bello y desfigurado, lo acom paña la sombra que se hace llamar Noche. Arrastrando con una violencia elegante, se encuentra el pérfido que vive de la pobreza abundante:

Eros. La cosa le susurra a Eros en su ombligo y lo suelta. Trémulo, con los labios partidos se acerca Eros. Los agarra del cuello con una fuerza hermética. A punto de hablar lanza un suspiro y les dice: vuelvan a leer el poema, ahí encontrarán la reconciliación. Lean con las manos, lean con los pies, lean con la oreja, lean con la nariz pero no lo lean con los ojos que pueden ilusionar a los ne- cios. Los dos nacieron al mismo tiempo, y los dos mueren al mismo tiempo. Si uno se mueve el otro también, ustedes transcurren en la diferencia, no son lo mismo sin duda, certeza hay en que tampoco se pueden unir. ¿Entonces que hacer?

Y aquello se fue volando de regreso a su lecho vacío.

4 Moiras moris.

elucidar

su

destino

no

era

su

decisión,

por

ello

acudieron

a

los menesteres de las incautas Moiras:

Cloto

Láquesis y

Átropos.

de las incautas Moiras: Cloto Láquesis y Átropos. Jesucristo y su madre amándose después de tan-

Jesucristo y su madre amándose después de tan- tos siglos de pudor e ignominia, hacen el amor en su ca- baña de adobe.

Judas colérico charla con su amigo Ormuz sobre la mor- talidad y las brujas leyendo sus cuerpos tratan de pre- decir lo que no sucede.

Mahoma tergiversado está jugando ajedrez con el arquitecto barquero politeísta.

El niño pródigo alcanza su des- canso sufriendo a horrores entre los árboles de laureles.

Violencia optimista, expulsan los cuerpos ensangrentados de Sócrates y Eurípides, Aristóteles teje el hilo, Sófocles mide el hilo, μουσική corta el hilo, entonces el niño perverso polimorfo agarra el lá- tigo que les proporcionaron las Moiras moris. Son sodomizados, gritan y piden más. Acongojado, el niño sigue lanzan- do latigazos trágicos a los soñadores adormilados.

El señor que articuló el len- guaje de sus sueños está for- nicando con su hermosa hija que se llama Ana: es su favo- rita. A su vez el señor obser- va la disputa de su imperio. ¡Die Traumdeutung, Die Traumdeutung,Die Traum- deutung, Die, DIE, die, trau- ma, trauma, deutung!

5 Prosaico

Los niños especulares están tentados a destruir sus aposentos mas preciados. Su furia apasionada fluctúa en los ríos rojos. Diamantes viven y mueren. Caos y or- den fluyen en el océano de estrellas blancas. Llantos negros que rondan en el ágora. El coro gime mil trage- dias, los actores agonizan en los surcos de los zurdos. La derecha suma, resta, multiplica y divide los afectos en pedazos de carne. Apolo y Dionisio, que apenas son niños, juegan a mutilarse y la sangre es derramada en los cultivos brillantes. Los pedazos se esparcen arriba, abajo, al centro; se temporiza en imágenes placenteras. Es un dolor inmenso el intercambio violento de las len- guas eróticas. Son montañas que chocan en el instante del alba. El goce es saboreado con horror. Borroso sería no saborearlo. Sabor el que goza. Gozar los fragmentos que caen lentamiente. 1 son 2:2 son 1:no 3, no 1, no 2, no 0:Yo no soy otro. Yo soy y otro, otro en uno y uno en otro.

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6 Espejo transfigurado.

Muere poco

a

poco, toca

la

tierra con euforia

y

sutileza, un halo de

nostalgia se enmudece

en su estómago, algo ha perdido,

es un contenedor que guarda nada,

esa nada es la voluntad del ser terrenal. Los poderes ominosos que alguna vez tuvo

se entierran en los cementerios de la soledad,

se proyectan en los sueños, florece con parti

cularidad un ser en un rompecabezas de laberintos

o en un laberinto de rompecabezas. Da unos pasos

pardos hacia adelante y se da cuenta de que la conjunción del Olimpo y el Inframundo se encuentra ahí. Gente reniega su ser, las personas se rigen bajo su propia ley, en la benevolencia están los más bárbaros, en cambio, !los que están encerrados y amarrados con dulces amargos, son los más ¡cuerdos

Los a atrapados tienen que jaulas hay calles las en, desnutrición sufren edificios los hombres y lo más absurdo es que la mayoría del tiempo se encuentran ahí, los niños mujeres y hombres, premio un es sentado estar el donde lugares a van se desgarran ,boca la en rapidez, efímero es amor el que creen y sí entre comen se, lentitud en el corazón. Qué funesto lugar, hombres y mujeres leen escritos que avivan .tragedia la entorpecen que y estupidez la

Si cantasen la tragedia de su vida

tal vez serían mudos

y abrazarían más

a la muerte.

qué los

hace

vivir?

7 Desasosiego.

más a la muerte. qué los hace vivir? 7 Desasosiego. Me recuesto en los campos verdes

Me recuesto en los campos verdes y puros, trato de pen- sar. Ahhhhh! mejor bebo del aguardiente impuro. Jue- go con las flores errantes, me retuerzo y trato de causar un terremoto para que la tierra se abra y poder retor- nar. Es inútil, cierro los ojos esperando la muerte:

Como el mismo presente,

un desliz presente y ausente

se abre en mi corazón.

Futuro y pasado convalecen.

A pesar de ser tierra, portas unos cabellos rizados

que se transparentan al claro de luna. En la sombra

se asoma una delicia descubierta de seda. Tu cabello

es largo que bien podría salvar al lejano y matar al cercano. Doy dos pasos hacia atrás y tres hacia ade- lante, bailo y pienso, no me dejo llevar por la bestia- lidad ni me quedo atrapado en la racionalidad. Un dolor inmenso, un incendio incontrolable se gesta dentro de mi cuerpo y se esparcen como laureles en el invierno. El terror recorre las cuevas del olvido, la cabeza es golpeada en la pared mil veces, los pies se derriten en clavos de acero. Bella mujer, mi deseo es que no seas virgen ni prostituta, que no te iguales al hombre, que te sepas diferente, y que en la diferencia aborrezcas la indiferencia. Espera mi beso violento y no demores en el grito asfixiante. Quisiera nombrar- te: la escisión lo hará.

Dale vida al poema:

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nombrar - te: la escisión lo hará. Dale vida al poema: 54 Incontinencia Texto: Xochitl Enriquez
nombrar - te: la escisión lo hará. Dale vida al poema: 54 Incontinencia Texto: Xochitl Enriquez

Incontinencia

Texto: Xochitl Enriquez Ilustración: Efraín Robles

Is it getting better, or do you feel the same? Will it make it easier on you, now you got someone to blame? One, U2

make it easier on you, now you got someone to blame? One, U2 M ariana siente

M ariana siente frío, mucho frío, pero no se anima a levantar- se de la cama y ponerse algu-

na prenda extra. Mañana lo tendrá en cuenta. Definitivamente, no le vuelve a pasar esto. Mañana se pondrá una suda- dera encima de su pijama, aunque ésta pierda el encanto. Hoy mientras tanto, Mariana se encoge bajo las sábanas. En realidad no hace frío. El frío lo trae ella pegado al cuerpo desde hace meses. Aún no se da cuenta de ese detalle. Hace tiempo las cosas eran muy dis- tintas. Ella entonces era espontánea, no se detenía a pensar tanto, seguía su im-

pulso y se sentía casi feliz: si tenía frío se cambiaba la ropa con toda naturali- dad, o agregaba una cobija a la mitad de su cama, su mitad. Seguramente habría hecho alguna broma sobre el frío, sobre la cama, sobre la noche. Él también ha- bría hecho algo diferente, como celebrar la broma, tal vez. Hoy no. Hace tiempo Mariana podía encender la luz y retomar alguna lectura, elegir algún texto, buscar una peli en la tele. Hoy no. Hoy no están las cosas para bromas. Hoy solamente hay incomodidad y el ambiente se enrarece por momentos. Durante el día ambos realizan tantas ac-

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56 57 tividades como les sea posible: las que les corresponden y las que se inventan
56 57 tividades como les sea posible: las que les corresponden y las que se inventan

tividades como les sea posible: las que les corresponden y las que se inventan para evitarse; las suficientes para no pensar tanto, o al menos para que nadie note lo que piensan –ya no hablemos de lo que sienten–. Sin embargo, al final del día, aunque prolongan el momento del encuentro, más tarde o más tempra- no coinciden en esa cama. Es entonces que comienza el suplicio. Él hace como que ve la televisión y que no puede per- derse nada de la pantalla, concentrada la vista al frente; no hay más alrededor. Come algún bocadillo a la medida de sus deseos, sin comentar nada. En absoluto silencio. Ella por su parte, da vueltas por la casa. Lo supervisa todo, entra y sale de la habitación y menciona alguna cosa banal, algo sobre los niños o sobre la casa, apenas para disminuir un po- quito su ansiedad, lo suficiente para que parezca que hablan, que algo se dicen. Él le contesta con monosílabos o hace como que está distraído y no la escucha. Pero hoy la oscuridad ya se ha instalado en la habitación y está muy lejos el alba. Hoy es otra noche de insomnio, otra

noche de silencio compartido. Ambos fingen dormir, y tratan de rendirse al cansancio del día, al cansancio del mo- mento, al cansancio de la relación. Lo cierto es que ambos sufren más cuando están así de cerca, a una brazada. Ella mira en dirección del clóset, pero

no puede ver gran cosa. Otro detalle que recordará mucho después.

él deja la cama.

Es la tercera vez en esta semana que de un brinco está en el baño. La orina escurre por sus piernas sin prisa y sin aviso. La ter- cera vez que regresa con una toalla y finge que vuelve a dormir. Mariana escucha y finge, aún más, que está profundamente dormida, pero ahora, aparte del frío, sien- te mucho temor. No entiende qué pasa. Su- pone… Imagina… pero sigue callada, no se mueve, no hace nada. Ella tan acomedida, tan solicita, tan pendiente de lo que él ne- cesita, esta vez no se mueve. Justo esa inmovilidad la delata. Ambos saben entonces que están despiertos, y per- manecen quietos, apenas respirando, cons- cientes de que cualquier descuido desatará una batalla. Así que se refugian en el silen-

Hoy… ¡con urgencia!

cio. Si antes éste se vivía como amenaza, de pronto hoy se vive como un alivio. Lo inefa- ble está instalado entre ellos. Ella está pensando ahora en el hijo pe- queño, el chico que en la otra habitación vive su enuresis desde hace unos meses, unos pocos, no desde siempre. El hijo que con vergüenza, pero sobre todo con temor al padre, despierta angustiado to- dos los días, apurado a desvestir la cama y poner su culpa en la lavadora. Ese niño que debe correr a bañarse y escuchar sin protestar las promesas paternas de llevar a la escuela primaria las sabanas mojadas, para evidenciar ante sus com- pañeros ese secreto que le ha impedido ir a los campamentos, dormir en casa de los amigos y que lo ha llevado de consul- torio en consultorio buscando una cura. Claro, porque sus padres suponen toda- vía que el problema es él. Ni quien se lo hubiera imaginado: aho- ra es el padre quien moja la cama, ¿quién lo diría? Justo a causa del hijo, hace unos quince días, ellos se enfrentaron a toda voz. También de noche ocurrieron los hechos: Mariana fue a la habitación de

los niños. Como venía sucediendo últi- mamente, ella sentía mucho frío y pron- to los estaba arropando. Se dio cuenta de que el pequeño de seis años tenía la pi- jama empapada hasta arriba del pecho. Lo despertó amorosamente, sin hacer ruido y le acercó ropa limpia. En eso es- taba cuando entró él, que evidentemente tampoco dormía, si no, sería imposible que se hubiera dado cuenta de lo que pa- saba. Entró como un trueno que cayó en medio de todos. Llegó furioso y decidido a la recámara infantil:

–¡Eres un cerdo y estoy harto de tu “cerdez”! ¡Te bañas ahorita… y muévete! ¡Siempre es lo mismo contigo! ¡Cerdo!

–¡Óyeme! –interrumpe Marina–, ¡bas- ta! No le hables así, no lo insultes, ¡Eres su papá! ¿Para qué gritas? Despiertas a los otros dos. ¡Desconsiderado!

–¡Claro, por eso este niño está mal, porque tú lo defiendes siempre! ¡Por- que para ti todo esto es muy normal! ¡Le resuelves, lo disculpas! ¡Pero yo ya

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58 59 estoy hasta la madre! ¡Estoy hasta la puta madre de esto! Para entonces ya

estoy hasta la madre! ¡Estoy hasta la puta madre de esto! Para entonces ya los otros dos hijos ha- bían despertado. Ninguno se atrevía a decir nada. Se incorporaron sobre sus camas y contemplaban con piedad al hermano y con temor a los padres. El foquito auxiliador conectado a la pared disipaba la oscuridad, pero no el conflic- to. Los perros despertaron y entraron la-

drando junto a los chicos, pero otro grito los hizo callar y arrinconarse. El niño aludido, mortificado, con prisa

se quitó el pantalón, luego su camisa em-

papada, su ropa interior y corrió al baño. Mariana, molesta, había abierto las lla- ves de la regadera:

A patadas, el padre sacaba la ropa mojada del cuarto. Había desvestido la cama, seguía vociferando y cuando el pe- queño regresó corriendo envuelto en la toalla, él se la quitó de un jalón:

–¡Así te vas a dormir! ¡Al suelo, cer- do!… ¡Y ay de ti si orinas la alfombra! ¡Así, sin pijama, sin cama, sin cobija! ¡A ver si así aprendes a cuidar lo que se te da! ¡A mí no me engañas con tus lagrimi- tas! ¡Esto lo haces a propósito!

–¿Qué, estás loco? –intervino ella–, ¿pues qué, es mi hijo huérfano, o qué? Fue suficiente. Ella enfureció y levantó al niño, que ya estaba tendido, en posición fe- tal, con las manos entre las piernas. Le dio su ropa limpia y pidió a los otros dos hijos:

–¡Ayúdenlo! ¡Rápido! Ya están despier- tos… no se asusten… ya ni modo.

Uno de ellos sacó la cama extra que se desliza debajo de la suya. El otro, sin pensarlo mucho, le puso encima un plás- tico enorme que tenían sobre un caba- llete y luego, entre los dos, una sábana y una cobija limpia. Los padres seguían discutiendo. Se gri- taban con rabia, pero sus gritos sólo gi-

raban alrededor de la pipi del niño, de la sobreprotección materna, de la negligen-

cia paterna, de los médicos y de los costos; de cómo cada quién había intervenido al respecto. ¡Nada más! Ninguno abordaba los verdaderos motivos de su rabia. Hace como quince días de eso. Parece que fue hace años; parece que ni suce- dió. Pero hoy el que moja la cama es otro

y el que maneja la situación también.

Mismas personas, diferentes reacciones.

Mientras ella piensa en esto, resentida,

él por su lado, en el precipicio de la cama

piensa también en la indiscreción que su amigo cometió recientemente al comen- tarle a su esposa, ésta que se hace la dormi- da, ésta que tiene al lado, los incidentes del último viaje a París. Juntos, ellos dos, los amigos, han viajado por distintas razones, personales, deportivas, recreativas y labo- rales. Siempre se callaban las anécdotas y se callaban los detalles de los viajes. Por eso se sintió mal, casi delatado cuando en mitad de una cena escuchó el relato jocoso que su amado amigo construía a sus costi- llas. “Resulta que este intolerante padre se orinó en el metro de Paris, en mitad de la noche, impedido de hacer otra cosa. Espe- raban que llegara el vagón cuando ante lo inevitable no tuvo empacho en bajarse la bragueta y derramarse sobre las vías, eso

sí, discretamente en dirección al túnel por- que ya se había humedecido el pantalón, pero le horrorizaba empaparlo y sentir la picazón en las piernas y andar de esta ma- nera por las calles de regreso a su hotel.” Humillado aguantó las carcajadas del otro, las leves recriminaciones y “los hubieras” que escuchaba de aquel a quien siempre seguía. Días después, sin embargo, repitió su hazaña en el museo de Louvre. La ver- dad es que ella no entendió bien la histo- ria. Estaba tan sorprendida con los hechos pero más con la indiscreción. El amigo sentado frente a ella enfrente reía mien- tras se servía un poco más de vino y narra- ba cómo ambos volteaban buscando las cámaras de seguridad, temerosos de ser observados y puestos a disposición de las autoridades correspondientes; temían en- tonces el escándalo. Ellos tan cuidadosos de su imagen, de su vida social, trabajan- do tanto y de tantas maneras para lograr un ascenso en su estilo de vida, buscando encajar, uno más que el otro, a fuerzas, en otros espacios; tratando de parecer so- fisticados, y ¡de pronto! este accidente de la vejiga, ¡el ridículo a la vista! En algún momento, el amigo se percató de que sus palabras no eran bien recibidas y entonces apeló a su supuesta preocupación médica para justificar el desacato.

–Rápido, solamente ¡de prisa!

lávate el cuerpo,

El chico se enjabonaba apresurado de

su cintura hacia abajo. Sentía miedo

y vergüenza. Todo era su culpa, to-

dos estaban despiertos por su culpa. Mariana se enfadaba con ella misma. ¿Por qué preparó el baño para el niño? Bastaba con que de momento se cam- biara de ropa. ¿Por qué obedecía, mo- lesta pero sumisa? ¿Por qué sentía se sentía también regañada?

se cam- biara de ropa. ¿Por qué obedecía, mo- lesta pero sumisa? ¿Por qué sentía se
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60 Ambos se rieron en su momento, pero ante la exposición detallada de la anéc- dota
60 Ambos se rieron en su momento, pero ante la exposición detallada de la anéc- dota

Ambos se rieron en su momento, pero ante la exposición detallada de la anéc- dota él se sintió herido, traicionado en su intimidad. Después de todo, él no lo hizo a propósito. Nadie sabe lo mucho que esto lo apenó, por eso se siente evidenciado innecesariamente, ¡qué saben todos de lo que él padece!, ¡qué sabe nadie! Ya lleva varias semanas, meses, batallando con los ataques de pánico. Lleva meses durmien- do unas horas, sintiendo esa larva que le come el cuerpo y la mente, esa ansiedad que lo desespera, que lo aniquila de a poco. Se gasta la vida callando, guardan- do silencio, escondiendo su miedo. Maria- na por su parte se sintió conmovida, su- ponía lo terrible que era para él que ella se enterara de estos incidentes y también conocía perfectamente lo susceptible que él era ante cualquier crítica. Coinciden- cias, aprendizaje, lo que sea. Por lo pronto hoy, por tercera vez en la semana, le vuelve a ocurrir. Seguramen- te estos percances se deben a los litros de agua que ha estado tomando. “Eso es”, se dice a sí mismo. “A cualquiera le pasa”, le diría ella si no estuviera tan dolida. ¡Qué

ganas de que los hijos se dieran cuenta! ¡Qué ganas de que él se arrepintiera de

insultar al niño, que se retractara de las cosas que le dice cuando está enojado y

es tan cruel! Ojalá se disculpara del modo

en que lo dice, ojalá sucediera algo qué arreglara las cosas y todo vuelva sentirse normal. Mariana se repite hasta el can- sancio que todo pasará pronto, que son una familia y que saldrán victoriosos de cualquier percance, porque por eso es- tán juntos. Si no, ¿por qué más están ahí todos los días haciendo lo que hacen? Lo repite, pero las palabras se van vaciando. Finalmente amanece después de unas horas y todos, los cinco miembros de la fa- milia, se afanan en comenzar de nuevo la

jornada. Callados se alistan, se topan unos con otros en el baño o en la escalera, en los pasillos, pero evitan verse a los ojos,

y cuando accidentalmente esto sucede,

sonríen con suavidad. Eso es todo, son un gran equipo, una gran familia. No se vale mencionar las inquietudes, no se vale re- cordar, al menos no en voz alta. Esto no es nada: ¡que ya vendrán cosas peores! Aquí no pasó nada. Aquí nunca pasa nada.

al menos no en voz alta. Esto no es nada: ¡que ya vendrán cosas peores! Aquí
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Supongo que te amo Texto: Jesús Hernández Ilustración: Miguel González V arado en una gasolinera,

Supongo que te amo

Texto: Jesús Hernández Ilustración: Miguel González

Texto: Jesús Hernández Ilustración: Miguel González V arado en una gasolinera, con poca certeza de tener

V arado en una gasolinera, con poca certeza de tener el dinero suficiente para seguir mi camino,

que me dejara afuera. El plan de emer- gencia estaba por entrar en acción.

Cuando la puerta se cerró todo estaba perdido, en un soplo se esfumó toda la nie- bla de emociones y dejé de ver con ojos de amor esa noche. Pop. Otra vez. El sonido de algo que se rompe en tu interior. Caminé tratando de elaborar un mapa de mis próximas acciones en esa noche pero nada parecía buena idea, ya no te- nía dinero. Seguí mirando al suelo y pen- sando en nada hasta llegar a la caseta de vigilancia que estaba en la entrada del fraccionamiento. Me senté en la banque- ta a ver si se me ocurría algo. Me acerqué a un vigilante y le pedí una silla donde pudiera dormir y un contac- to para cargar mi celular. No lo negaron, me ofrecieron comida y un poco de café, yo a cambio les conté todo lo acontecido esa noche. El despecho y un cielo lleno de smog son casi tan buenos haciendo hablar a la gente como las fogatas. A la mañana siguiente recogí la poca dignidad que me quedaba, me despedí de los vigilantes, que ahora eran más cercanos a mí. Encendí un cigarrillo y emprendí la caminata de regreso. Algo en mí no se quería ir, las piernas pesaban más, no sé porqué. No tenía nin- gún sentido, ni en la realidad alterna de un película cursi pasaría algo pero seguía esperando que salieras corriendo, que nos encontráramos de frente y nos diéramos un beso mientras suena una canción muy melosa. No sé por qué sigo pensando en esas cosas y me quedo viendo a tu casa, su- pongo que te amo. **Para Ana. Aunque rehíce toda la no- che, esto, muchas otras noches y cosas no dejan de ser por culpa tuya. Te amo.

otras noches y cosas no dejan de ser por culpa tuya. Te amo. viendo los coches

viendo los coches pasar, esperando que uno de ellos fuera un taxi dispuesto a llevarme a su casa por menos de ciento veinte pesos. Temblaba pero no estaba seguro si era de frío. Mi cabeza trataba de convencerme de volver, no podría ser tan buena idea. Otra parte de mí, la que más gritaba, de- cía que ya estaba a más de medio cami- no, no tenía sentido quedarme ahí. Paró un taxi, ofreció llevarme por un precio razonable, me subí y seguí la aventura. Al llegar me enfrenté a su puerta y a la incertidumbre de si iba a abrir. Eran exactamente las doce de la noche. El temblor en las piernas se hizo más in- controlable, casi caigo al piso. Era muy cobarde para tocar así que le marqué y desvió la llamada. Mi corazón quería sa- lir por patas antes de que saliera al patio. Ahí empecé a pensar las cosas excesiva- mente y a tratar de elaborar un plan de emergencia, algo que me diera otra op- ción en caso de que me dejara afuera. Salió, se veía guapísima, medio des- arreglada pero eso le daba una belleza natural a la que pocos han tenido acceso.

-¿Quieres pasar? -¡Sí!, por favor -todo estaba resuelto para ese entonces, podía quemar las naves sin ningún problema.

Ninguno sabía exactamente qué hacer, no hablábamos mucho. Estábamos sen- tados en el sillón, medio tensos a pesar de que no era la primera vez que estába- mos así. Intentábamos entender las acti- tudes del otro. Nos mirábamos a los ojos sin saber qué más hacer.

-¿Quieres leche, café, algo? -No, gracias.

Todo iba saliendo justo como lo había imaginado, fluía con la mayor naturali- dad. Platicábamos de cualquier cosa, era una noche normal.

-Pues, muy bien, me alegra que todo te haya salido bien. -Sí, fue de puro churro.

Nos volvimos a quedar callados, algo es- taba mal, su mirada evitaba la mía.

-Oye, me da mucha pena, pero tienes que irte. -¿Qué, por qué? -Porque estoy con alguien. -Oh, está bien. Me dio gusto verte.

-¿Qué haces aquí? -preguntó ella, tra- tando de llenar el silencio. -Tenía ganas de verte. -Ya.

Tenía un pie en la puerta, literalmente, ya había llegado aquí, no iba a permitir

literalmente, ya había llegado aquí, no iba a permitir Tomé mis cosas y fui hacia la

Tomé mis cosas y fui hacia la salida. Aún no estaba seguro que haría.

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DOS DOS Miguel Miguel González González de de la la serie serie “La “La rebelión
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Miguel Miguel González González
de de la la serie serie “La “La rebelión rebelión es es orden” orden”
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