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Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo

Facultad de Historia

Erich Fromm en México. El psicoanálisis humanista y sus aportaciones a la cultura mexicana, 1949-1973

Tesis que presenta

Mariana Elizabeth Reyna Chávez

Para obtener el Titulo de Licenciada en Historia

Asesor: Dr. Francisco Javier Dosil Mancilla

Morelia, Mich. Diciembre de 2010

Índice

Pág.

Introducción……………………………………………………………………………………

5

Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. El desarrollo económico y las transformaciones sociales………………………

15

2. Itinerarios del psicoanálisis en la cultura mexicana entre 1930 y 1970…………………………………………………………………………………………. 24

3. La Universidad Nacional: su participación en el desarrollo científico y cultural de México…………………………………………………………………………………… 38

4. El psicoanálisis y la cultura……………………………………………………………. 44

Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

1. Los años de formación en Alemania. Influencia del judaísmo…………

52

2. Por los senderos del psicoanálisis……………………………………………

55

3. La psicología social. Participación en la Escuela de Fráncfort…………. 61

4. El movimiento freudomarxista…………………………………………………. 70

5. Exilio en Estados Unidos. El enfoque socio-cultural del psicoanálisis

………………………………………………………………………………………………

73

Capítulo 3. Planteamientos básicos del psicoanálisis humanista

1. Alcance y limitaciones del pensamiento freudiano de acuerdo a Erich

Fromm……………………………………………………………………………………… 85

2. Teoría del carácter social………………………………………………………

92

3. Socio-psicoanálisis del campesino mexicano………………………………101

4. Narcisismo, biofilia y necrofilia………………………………………………. 107

3

5.

Características de la sociedad moderna: la patología de la

normalidad……………………………………………………………………………………. 115

6. Filosofía y ética humanista……………………………………………………

124

Capítulo 4. Fundación de instituciones y difusión del psicoanálisis humanista

1. De la psiquiatría al psicoanálisis……………………………………………

135

2. Indicios del discurso freudiano en el gremio psiquiátrico………………. 144

3. Los discípulos mexicanos de Erich Fromm………………………………… 148

4. Fromm en México: redes académicas e institucionales que desenvuelve

su labor…………………………………………………………………………………… 156

5. El psicoanálisis humanista en la cultura mexicana……………………… 163

5.1 Difusión de las teorías de Erich Fromm en los círculos

académicos………………………………………………………………………………. 163

5.2 Confluencia de paradigmas en las ciencias psicológicas…………. 168

5.3 Psicoanálisis y educación…………………………………………………177

6. La institucionalización del psicoanálisis humanista……………………

185

Discusión y conclusiones…………………………………………………………………. 211

Fuentes………………………………………………………………………………………… 235

4

Introducción

Las múltiples facetas que acompañaron la figura de Erich Fromm se vieron entrelazadas con el hilo de la historia del siglo XX. Conocido como crítico social, psicoanalista, sociólogo, psicólogo social, maestro, fundador de instituciones, activista político y escritor popular, fue un hombre que vivió bajo los preceptos de un humanismo radical y que se mantuvo fiel a sus principios hasta el final de sus días. Construyó sus propuestas teóricas a la par del surgimiento de los sistemas filosóficos más influyentes de nuestros tiempos y bien puede decirse que por ello constituyen la expresión de toda una época. Dialogó de forma permanente con los grandes pensadores de la humanidad y sus contemporáneos para objetivar su propia perspectiva, y alcanzó una visión del psicoanálisis que adquirió un tinte peculiar porque contribuyó a constatar el impacto expansivo que dicha teoría representa en el terreno cultural. En todo momento encontramos el influjo de la musa Clío en sus teorías. La historia se convierte así en un contrapunteo que sirve de referencia para su comprensión de la condición humana y sus atributos esenciales. Para Fromm, es un proceso dialéctico en el que aparece el hombre a la vez como actor y observador; es, en esencia, el camino del ser humano hacia la liberación de todos los vínculos que lo someten a algún ídolo. Su voz es polifónica porque logra integrar notas muy variadas que permanecen en un espectro delineado por su fe en el ser humano y la esperanza de que es posible construir un mundo diferente. Desde una postura que afirma que la psicología puede ser la base para la elaboración de normas objetivas de conducta, Fromm dedicó toda su vida a comprender la forma en la que la sociedad influye en el individuo y viceversa. Por esa razón se ganó la reputación de idealista o pollyanna, 1 término que denota un optimismo ingenuo, pero si se atraviesa la superficie, se identifica en ese calificativo una amargura coherente con el tono nihilista que caracteriza a la sociedad contemporánea. En tiempos que exhiben panoramas humanos y naturales desoladores, concebidos por el sentido común como pautas normales e inconmovibles de la realidad, hace falta una visión aguda y penetrante como la de Fromm, que haga relucir los aspectos nocivos de nuestra sociedad, eso que él llama patología de la normalidad, que actualmente nos conduce hacia una etapa de caos y destrucción, y a la vez presente alternativas encaminadas a conservar la vida en todas sus formas.

1 Jay, Martin. La imaginación dialéctica. Historia de la Escuela de Frankfurt y el Instituto de Investigación Social (1923-1950), Madrid, Taurus, 1989, p. 173.

Introducción

Introducción Es poco conocido que este psicoanalista alemán residió en México por más de dos décadas,

Es poco conocido que este psicoanalista alemán residió en México por más de dos décadas, entre 1949 y 1974. Su presencia se conjugó con un momento muy interesante en la ciencia mexicana porque buscaba la consolidación de su práctica en la comunidad internacional. Desde su llegada, Fromm se erigió como figura clave en el desarrollo de las teorías psicoanalíticas y la fundación de las instituciones que se encargarían de promoverlas. Este trabajo presenta una interpretación acerca del trasfondo de ese proceso tan importante para la vida académica y cultural de nuestro país. Es necesario mencionar que hasta el momento de concluir esta tesis, no encontramos un estudio de carácter histórico que se aproxime al tema empleando la metodología que ofrece la historia de la ciencia, y en ese sentido, los resultados de nuestra investigación constituyen un primer acercamiento. Fuera del gremio psicoanalítico, ha habido poco interés por estudiar las inflexiones del movimiento psicoanalítico en México, a pesar de que aún se perciben los efectos diseminados que la disciplina ha dejado en la percepción del ser humano. Si bien es cierto que en nuestro país tardó bastante en consolidarse una tradición psicoanalítica, el periodo que delimita el presente trabajo figura como una etapa crucial porque impulsó la difusión de una de las corrientes más interesantes y subversivas que emergieron de las huestes freudianas. La investigación gira en torno a una serie de objetivos puntuales. En primer lugar, buscamos comprender qué fue lo que determinó que Erich Fromm estableciera su residencia en México durante veintitrés años y cómo fueron recibidas sus propuestas en el contexto científico e institucional. En esos términos, intentaremos descifrar qué elementos facilitaron la construcción de redes entre diversos actores para lograr la difusión de sus propuestas teóricas. Resulta especialmente interesante conocer de qué manera influyeron en el campo de la psiquiatría. Además de ubicar a las personas que se formaron bajo su tutela, identificaremos los espacios de diálogo que abrió y las aportaciones que representaron para la estructura académica y científica de nuestro país. Así mismo, nos proponemos ubicar las obras que este autor escribió y publicó durante el periodo de su residencia en México, con la finalidad de explicar la importancia de esta etapa en su trayectoria profesional, y de ser posible, distinguir la influencia de la realidad mexicana en su obra. Un objetivo fundamental de este trabajo consiste en revelar a través de qué canales culturales se fueron asimilando los planteamientos del psicoanálisis humanista y descubrir

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Introducción

Introducción si logró contribuir a modificar o complementar la percepción que el mexicano tiene de sí

si logró contribuir a modificar o complementar la percepción que el mexicano tiene de sí mismo. Para ello, es imprescindible abordar la traducción y socialización que la comunidad formada a su alrededor llevó a cabo, para trascender el campo clínico y participar con acciones concretas en la vida de la sociedad mexicana. Hemos dividido esta exposición en cuatro capítulos. Para empezar será necesario emprender un recorrido por los itinerarios de la cultura mexicana, con el objetivo de ofrecer una mirada panorámica del contexto que permitió que la propuesta frommiana arraigara en las estructuras colectivas. También indagaremos en la vida científica para descubrir la dinámica prevaleciente entre las distintas comunidades y sus programas de investigación, en particular en el marco de las ciencias psicológicas, ofreciendo una breve explicación de las condiciones en que se gestó el interés por el psicoanálisis y las áreas del tejido social en las que incidió. En el intermedio iremos conociendo los planteamientos básicos del psicoanálisis humanista, prestando especial atención a sus diferencias frente al psicoanálisis ortodoxo. También abordaremos algunos episodios de la trayectoria profesional de Erich Fromm, en la medida en que nos ayudarán a comprender sus teorías. El último capítulo está dedicado a exponer las acciones más trascendentes del proyecto frommiano en México, la difusión de su propuesta y la fundación de las instituciones que la sostienen hasta la fecha, para concluir con una discusión acerca de su vigencia y significado. El corpus teórico del psicoanálisis humanista ha sido tema para una enorme cantidad de obras. Funk ha consumado un amplio catálogo bibliográfico acerca de los trabajos que discuten las obras de Fromm. Suman más de cuatro mil entre artículos, reseñas, tesis, libros, entrevistas y monografías, y asegura que el Archivo Erich Fromm ubicado en Tubinga y dirigido por él, cuenta con una copia de casi todas estas producciones. 2 Es evidente que no fue posible revisar toda la bibliografía para esta investigación, pero sí podemos hacer referencia a algunos trabajos que fueron de gran utilidad. Algunas obras que versan sobre sus teorías incluyen datos biográficos de Fromm, pero además existen trabajos eminentemente biográficos. En primera instancia, contamos con una autobiografía intelectual del mismo Fromm titulada Más allá de las cadenas de la ilusión, 3 donde expone los pilares teóricos de su pensamiento y comparte algunas experiencias de vida cruciales para su formación.

2 Funk, Rainer. Bibliography of the Literature about Erich Fromm, Tubinga, Archivo Erich Fromm, 2004. 3 Fromm. Erich. Más allá de las cadenas de la ilusión, Barcelona, Paidós, 2008.

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Introducción

Introducción Luego encontramos Erich Fromm , de la autoría de Donald Hausdorff, y los trabajos de

Luego encontramos Erich Fromm, de la autoría de Donald Hausdorff, y los trabajos de Rainer Funk, 4 que sobresalen por el acceso a detalles interesantes de la niñez y adolescencia de nuestro autor, que ha logrado en su calidad de custodio de sus escritos. Cabe mencionar que Funk ha publicado siete obras póstumas en español a cargo de Editorial Paidós, 5 que reúnen diversos manuscritos inéditos y conferencias dictadas por

Fromm alrededor del mundo, además de La atracción de la vida. Aforismos y opiniones,

publicados como síntesis de su pensamiento. 6 Por su parte, Daniel Burston publicó The Legacy of Erich Fromm, 7 un estudio que se encarga de elucidar las razones por las que su trabajo ha sido menospreciado y criticado, además de que defiende su aportación a la teoría psicoanalítica. En esta línea se

ubican también Erich Fromm and the Quest for Solidarity, de Lawrence Wilde, 8 y The Art of Living. Erich Fromm‘s Life and Works, 9 de Gerhard Knapp. Ambos estudios

toman una postura favorable a la obra frommiana y postulan su vigencia para tiempos actuales. Hay además otros libros cuyos temas centrales son Fromm y sus principales teorías

como: El miedo a la autoridad. Las perspectivas de Erich Fromm, 10 de John H. Schaar, y Hombre y sociedad en el pensamiento de Fromm, 11 de Florentina Moreno. Esta última

realiza un balance filosófico de los postulados del psicoanálisis humanista y su técnica; se encarga también de contrastar y vincularlos con otras corrientes de la psicología, logrando una comprensión equilibrada de sus aportaciones.

Los trabajos de Neil McLaughlin, 12 Origin Myths in the Social Sciences: Fromm, the Frankfurt School and the emergence of Critical Theory y How to become a forgotten

4 Funk, Rainer. Fromm, vida y obra, Buenos Aires, Paidós, 1987; Erich Fromm. His Life and Ideas. An Illustrated Biography, Nueva York, Continuum International, 2000.

5 Fromm, Erich. Ética y política, Buenos Aires, Paidós, 1993; El arte de escuchar, Barcelona, Paidós, 1993; La patología de la normalidad, México, Paidós, 1994; Espíritu y sociedad, México, Paidós, 1994; El humanismo como utopía real, Buenos Aires, Paidós, 1998; Del tener al ser, Barcelona, Paidós, 2000; Lo inconsciente social, Buenos Aires, Paidós, 2003. 6 Funk, Rainer. La atracción de la vida. Aforismos y opiniones, Barcelona, Paidós, 2003. 7 Burston, Daniel. The Legacy of Erich Fromm, Cambridge y Londres, Harvard University Press, 1991. 8 Wilde, Lawrence. Erich Fromm and the Quest for Solidarity, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2004. 9 Knapp, Gerhard. The Art of Living. Erich Fromm´s Life and Works, Nueva York, Peter Lang, 1989. 10 Schaar, John H. El miedo a la autoridad. Las perspectivas de Erich Fromm, México, Herrero Hnos,

1961.

11 Moreno, Florentina. Hombre y sociedad en el pensamiento de Fromm, México, Fondo de Cultura Económica, 1983. 12 McLaughlin, Neil. Origin Myths in the Social Sciences: Fromm, the Frankfurt School and the emergence of Critical Theory”, The Canadian Journal of Sociology, Toronto, Vol. 24, Núm. 1, junio 1999, pp. 109-139; “How to become a forgotten intellectual: Intellectual movements and the rise and fall of Erich Fromm”, Sociological Forum, Vol. 2, Núm. 13, 1998, pp. 215-246.

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Introducción

Introducción intellectual: Intellectual movements and the rise and fall of Erich Fromm son esenciales porque, desde

intellectual: Intellectual movements and the rise and fall of Erich Fromm son esenciales

porque, desde una perspectiva sociológica, se centran en la participación de Erich Fromm en la Escuela de Fráncfort y en el surgimiento de la Teoría Crítica. Ambos esclarecen la participación de Fromm en ese movimiento intelectual, que pese a resumirse en un corto periodo de tiempo, reafirma su papel como miembro original y lo trascendente de su pensamiento para épocas posteriores.

En The Humanist Perspective in Social Science: The case of Erich Fromm, 13

Kenneth O‘Brian se propone rescatar el valor del enfoque humanista que Fromm defiende a lo largo de su trayectoria, tanto en el plano de las ciencias sociales como en el campo psicoanalítico. Existen otros artículos que se refieren a las propuestas teóricas y prácticas de Erich Fromm desde el punto de vista de sus discípulos. Tal es el caso de Social Character

versus the Productive Ideal: the contributions and contradictions in Fromm‘s view of man, 14 de Michael Maccoby, y The core theme of Erich Fromm‘s writings and its

implications for therapy, 15 de Marianne Horney-Eckardt. Nos interesan estos trabajos precisamente porque son una ventana que permite conocer la experiencia de trabajar con el psicoanalista alemán. En el ensayo de Maccoby encontramos un balance crítico entre las aportaciones y contradicciones presentes en el corpus teórico frommiano, realizado a partir de las limitaciones que emergen de su aplicación práctica. Horney-Eckardt rescata la pertinencia de la técnica psicoanalítica frommiana y sus alcances en la vida cotidiana de los pacientes. Ahora bien, la labor que desplegó Erich Fromm como orientador y maestro, psicólogo social y filósofo humanista en Estados Unidos y México ha sido abordada por un grupo de colaboradores y discípulos en algunos estudios, entre los que encontramos

In the Name of Life. Essays in Honor of Erich Fromm 16 y Erich Fromm. Psicoanálisis y

sociedad, 17 compilados por B. Landis y E. S. Tauber. Presentan una serie de ensayos que

13 O’Brian, Kenneth. The Humanist Perspective in Social Science: The Case of Erich Fromm (www.ir.lib.sfu.ca). 14 Maccoby, Michael. “Social Character versus the Productive ideal: the contributions and contradictions in Fromm’s view of man”, Praxis Internacional, 1982. (Online Library www.ceeol.com). 15 Horney-Eckardt, Marianne. “The Core Theme of Erich Fromm’s Writings and its Implications for Therapy”, Journal of the American Academy of Psychoanalysis, Bloomfield, Vol. 11, 1983, pp. 391-399. 16 B. Landis y E. S. Tauber (comps.). In the Name of Life. Essays in Honor of Erich Fromm, Nueva York, Rinehart and Wineston, 1971. 17 B. Landis y E. S. Tauber (comps.). Erich Fromm. Psicoanálisis y Sociedad, Buenos Aires, Paidós, 1971.

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Introducción

Introducción relatan la particular experiencia de trabajar con Fromm, integrando perspectivas de diversos autores y un

relatan la particular experiencia de trabajar con Fromm, integrando perspectivas de diversos autores y un balance de sus contribuciones al conocimiento del ser humano.

A prophetic analyst. Erich Fromm‘s contributions to Psychoanalysis, 18 compilado por

Mauricio Cortina y Michael Maccoby, sigue por ese camino, recuperando las aportaciones de nuestro autor a la teoría psicoanalítica y exponiendo el punto de vista de analistas con amplia trayectoria respecto a la técnica humanista legada por Fromm.

En este cometido resulta indispensable Erich Fromm y el psicoanálisis humanista, 19

acopiado por Salvador Millán y Sonia Gojman de Millán; obra centrada en la labor de este pensador en nuestro país, a la manera de los otros estudios que hemos mencionado, recopilando testimonios de colaboradores y alumnos. Allí encontramos una reseña histórica que desglosa las acciones que emprendió junto a sus primeros discípulospara consolidar sus teorías en México. Jorge Silva García completó esa tarea con otro breve recuento histórico publicado en El humanismo de Erich Fromm, 20 otro compendio de ensayos testimoniales y críticos respecto a su figura. En su papel de miembro de la primera promoción de psicoanalistas formados por Fromm, Ramón de la Fuente expone su interpretación de la obra frommiana y su significado para la comunidad científica mexicana en El pensamiento vivo de Erich Fromm, publicado algunos años después de su muerte. 21 Acerca de la aplicación empírica de las teorías frommianas debemos destacar una publicación de José Gutiérrez, que lleva por título El método psicoanalítico de Erich Fromm, 22 porque constituye la primer crítica a la técnica psicoanalítica humanista de parte de uno de sus discípulos formados en México. También como alumno, Víctor Saavedra protagoniza un intento de aproximación crítica al desempeño de Fromm como analista y fundador de instituciones en La promesa incumplida de Erich Fromm. 23 Como cuestión central del estudio, hace hincapié en las fallas de la técnica psicoanalítica que heredaron las generaciones de psicoanalistas mexicanos formadas bajo la veta humanista y revela las

18 Cortina, Mauricio y Maccoby, Michael (comps.). A prophetic analyst. Erich Fromm’s contributions to psychoanalysis, Nueva York, Aronson, 1996. 19 Millán, Salvador y Gojman de Millán, Sonia (comps.). Erich Fromm y el psicoanálisis humanista, México, Siglo XXI, 1981.

20 Silva García, Jorge (comp.). El humanismo de Erich Fromm, México, Paidós, 2006.

21 De la Fuente, Ramón. El pensamiento vivo de Erich Fromm, México, Fondo de Cultura Económica,

1989.

22 Gutiérrez, José. El método psicoanalítico de Erich Fromm, Bogotá, Tercer Mundo, 1961.

23 Saavedra, Víctor. La promesa incumplida de Erich Fromm, México, Siglo XXI, 1994.

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Introducción

Introducción contrariedades que surgieron al interior del grupo que se adhirió al proyecto frommiano, por lo

contrariedades que surgieron al interior del grupo que se adhirió al proyecto frommiano, por lo que constituye un punto de apoyo fundamental para nuestra investigación. Por último, no podemos dejar de mencionar las obras de Guillermo Delahanty, un miembro de la Asociación Psicoanalítica Mexicana interesado en profundizar en la relación entre psicoanálisis y marxismo. 24 El tema traslada de manera ineludible la mirada a los trabajos de Fromm, por ser uno de los principales representantes de esa corriente que en su momento fue conocida como freudomarxismo. Delahanty es autor de una serie de artículos que tratan diversos aspectos de la obra frommiana y algunas críticas acerca de su labor en México. 25 Para captar la atmósfera que dio cabida al psicoanálisis humanista, fue necesario consultar también textos que nos ilustraran sobre el desarrollo de las ciencias psicológicas. La monumental Historia general del psicoanálisis, 26 de Ricardo G. Mandolini Guardo, resulta básica porque explica el origen y desarrollo de la teoría psicoanalítica fundada por Freud, pasando por las aportaciones de sus discípulos y las invectivas que llevaron a la formulación de teorías alternativas. La obra de Erich Fromm escribe todo un capítulo de la historia del psicoanálisis dentro de la corriente conocida como ―culturalista‖, y tiene la distinción de cerrar el repaso histórico de Mandolini. Para comprender algunos aspectos de la misma historia para el caso de México, revisaremos dos obras que abordan esta temática de manera muy amplia: Treinta años a

la vanguardia 27 y 100 años de la psicología en México, 1896-1996. 28 También será

provechoso un pequeño libro editado por José Cueli y Lucy Reidl que presenta un cuadro de las corrientes psicológicas que se practicaban en el país durante la década de los setenta. 29 Incursionaremos en la historia de la psiquiatría, ya que esa disciplina forma parte de la trama en que se inserta el psicoanálisis humanista en el país. Para ese fin contamos con el compendio coordinado por Jacques Postel y Claude Quétel titulado

24 Delahanty, Guillermo. Psicoanálisis y marxismo, México, Universidad Autónoma Metropolitana- Xochimilco/Plaza y Valdés, 1987. 25 Delahanty, Guillermo. Crítica de la psicología social de Fromm, Enseñanza e Investigación en Psicología, Vol. XVI, Núm. 1 y 2, 1990, pp. 146-155; “Fromm y el socialismo humanista”, Relaciones, México, Núm. 11/12, 1995, pp. 134-136; “El derrumbe de la esperanza; Fromm el profeta analista”, y “Comentarios críticos a una lectura lacaniana de Fromm”. (www.cartapsi.org/mexico/archivos.htm). 26 Mandolini Guardo, Ricardo. Historia general del psicoanálisis. De Freud a Fromm, Buenos Aires, Ciordia, 1969. 27 Reidl Martínez, Lucy María y Echeveste García, Ma. de Lourdes (coords.). Treinta años a la vanguardia, Facultad de Psicología, UNAM, 2004. 28 Sánchez Sosa, Juan José (ed.). 100 Años de Psicología en México, 1896-1996, Facultad de Psicología, UNAM, 1997. 29 Cueli, José y Reidl, Lucy (eds.) Corrientes Psicológicas en México, México, Diógenes, 1983.

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Introducción

Introducción Nueva historia de la psiquiatría. 3 0 Con una mirada reflexiva y crítica, los capítulos

Nueva historia de la psiquiatría. 30 Con una mirada reflexiva y crítica, los capítulos del libro integran una cabal visión de los elementos teóricos y clínicos que fueron integrando la ciencia que hoy conocemos como psiquiatría. En este mismo sentido, pero centrados en

el caso mexicano, consultaremos Breve historia de la psiquiatría en México, 31 de Héctor

Pérez-Rincón e Historia de la psiquiatría en México, 32 de Germán Somolinos D‘ Ardois. La información obtenida será contrastada con Las enfermedades mentales en México.

Desde los mexicas hasta el fin del milenio, 33 que proporciona un repaso de las

instituciones y prácticas orientadas al tratamiento de las enfermedades mentales hasta nuestros días.

Marco teórico

Nuestra investigación se inserta en el marco de la historia de la ciencia, entendida como un campo de estudio que nos permite analizar y valorar la construcción de los hechos y teorías científicas de acuerdo a su vinculación con el medio social, cultural, económico y político. La ciencia, como cualquier actividad humana, es un campo interesante porque no puede desprenderse de su entorno y responde a ciertas necesidades emanadas de un contexto específico. Así lo ha demostrado Thomas S. Kuhn, al dilucidar las formas en las que se organizan las comunidades científicas y las tareas que deben llevar a cabo para alcanzar el consenso en torno a un paradigma, que se encarga de sostener el ejercicio de una ciencia en particular. La noción de paradigma se refiere a una cosmovisión, una forma de ver e interpretar el mundo que desarrolla métodos, teorías y acepta el tipo de problemas para los que posee solución. Pero tiene un periodo de vigencia que termina cuando el mundo desborda las soluciones que ofrece la teoría. De acuerdo a Gaston Bachelard, 34 el conocimiento científico avanza a través de continuas rupturas epistemológicas; es decir, de la rectificación gradual de errores precedentes superando esquemas teóricos convencionalmente aceptados. Esta visión nos

30 Postel, Jaqcues y Quetel, Claude. (coords.). Nueva historia de la psiquiatría, México, Fondo de Cultura Económica, 2000. 31 Pérez-Rincón, Héctor. Breve historia de la psiquiatría en México, México, Instituto Mexicano de Psiquiatría, 1995. 32 Somolinos D’ Ardois, German. Historia de la psiquiatría en México, México, Sepsetentas, 1976. 33 Calderón Narváez, Guillermo. Las enfermedades mentales en México. Desde los mexicas hasta el fin del milenio, México, Trillas, 2002. 34 Bachelard, Gastón. El nuevo espíritu científico, México, Nueva Imagen, 1981; La formación del espíritu científico, México, Siglo XXI, 1987.

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Introducción

Introducción parece apropiada porque admite la existencia de limitantes psicológicas que intervienen en la asimilación

parece apropiada porque admite la existencia de limitantes psicológicas que intervienen en la asimilación de nuevas categorías y programas de investigación. También funciona como explicativa del conflicto y las tensiones que surgen en el seno de las comunidades científicas. Por otra parte, hemos tomado elementos de la sociología simétrica, que proponen autores como Bruno Latour, para explicar la ciencia como un territorio que facilita la identificación de los complejos juegos de traducción que tienen lugar en la construcción permanente de la realidad humana. Entendemos por traducción 35 el hecho de que una disciplina aparentemente tan rígida como el psicoanálisis, se ponga al alcance de una amplia porción de la población, trascendiendo el ámbito propiamente científico mediante la negociación constante entre actores pertenecientes a distintas esferas para pactar acuerdos y fijar objetivos comunes. Es en este sentido que nos referimos también a la socialización, que se relaciona con la difusión y alcance de un determinado programa de investigación, no sólo entre la comunidad científica sino en el grueso del tejido social. El modelo de diálogo entre actores humanos y no-humanos en la práctica científica proporciona la ventaja de incluir en el proceso de construcción de la realidad aspectos que antes habían sido relegados a un segundo plano. Además, tendremos presente que los mecanismos de institucionalización en el sentido de afianzar el conocimientoson posibles gracias a la conformación de redes científicas, distribuidas en todas las dimensiones del colectivo, que materializan la vinculación entre distintos actores. En la medida en que buscamos salir de los cánones positivistas, tan caros a nuestra disciplina, hemos recurrido a propuestas teóricas que nos ofrecen la posibilidad de construir un discurso histórico cimentado en la interpretación y la valoración de fuentes de diversa índole. Hemos efectuado un examen crítico de la bibliografía y los materiales que consideramos pertinentes para lograr una explicación del proceso que engloba la temática de la investigación, sustentándonos en los supuestos de la heurística y la hermenéutica. 36 La lectura de las fuentes estuvo apoyada en la necesidad de hacer aflorar

35 Latour, Bruno. La esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios sobre la ciencia, Barcelona, Gedisa, 2001. Por sus connotaciones linguísticas y materiales, la palabra traducción se refiere a todos los desplazamientos que se verifican a través de actores cuya mediación es indispensable para que ocurra cualquier acción. En vez de una oposición rígida entre el contexto y el contenido, las cadenas de traducciones se refieren al trabajo mediante el que los actores modifican, desplazan y trasladan sus distintos y contrapuestos intereses. 36 Velasco Gómez, Ambrosio (coord.). El concepto de heurística en las ciencias y las humanidades, México, Siglo XXI, 2000.

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Introducción

Introducción lo que permanece oculto detrás del texto, abriendo la perspectiva y arriesgándonos a omitir algunos

lo que permanece oculto detrás del texto, abriendo la perspectiva y arriesgándonos a omitir algunos aspectos para resaltar otros. Entre las fuentes incluimos dos entrevistas realizadas al Dr. Fernando Martínez Cortés y a la Mtra. Lourdes Viesca Treviño con la finalidad de recuperar el testimonio vivo de dos personas que presenciaron los eventos que abordamos. Ambas se incorporaron al archivo oral del ―Fondo bibliográfico y documental sobre la historia de la ciencia en México‖, resguardado en el Instituto de Investigaciones Históricas, y quedan como una fuente de información disponible para futuras investigaciones. El material bibliográfico fue localizado en distintos repositorios nacionales, entre los que cabe destacar la Biblioteca Nacional, la Biblioteca Central y de la Facultad de Psicología de la UNAM, así como las bibliotecas de las Facultades de Filosofía e Historia de nuestra casa nicolaita y el amplio acervo de consulta que ofrece el Instituto de Investigaciones Históricas.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. El desarrollo económico y las transformaciones sociales

Hablar de las transformaciones que México atravesó en la segunda mitad del siglo XX implica mirar a través del proceso de industrialización que poco a poco fue esparciendo su influencia hacia todas las esferas de la vida cotidiana. Pero primero que nada tenemos que detenernos a analizar brevemente el programa político que trazó los lineamientos para llevarlo a cabo. En 1940, al finalizar el sexenio del Gral. Lázaro Cárdenas, se dio marcha atrás a los anhelos de justicia social, marcando el inicio de un periodo que se caracterizó por el retorno a prácticas más conservadoras, aunque mantuvieron la esencia populista coherente con el sistema político mexicano emanado de la Revolución. La etapa más radical se consideraba ya cosa del pasado, pero se recibieron con beneplácito los privilegios consagrados por la institucionalización del régimen, que con Cárdenas había alcanzado una estructuración que se mantendría intocable hasta la década de los ochenta. El modelo político mexicano respondió durante todo ese periodo a las demandas y necesidades del presidencialismo autoritario, que se convirtió en protagonista de la ópera prima que obedeció a los acordes de la industrialización, considerada como la puerta de entrada al modo de producción capitalista. Cada presidente en turno después de Cárdenas se encargó de facilitar el dinamismo económico requerido para levantar la industria en México; éste fue, por así decirlo, uno de los objetivos principales del régimen posrevolucionario, en tanto contribuía con la consolidación de la independencia nacional. A los ojos de la elite, la manera adecuada para lograrlo era mantener un férreo control político sobre todos los sectores gubernamentales y populares. Lo cierto es que cuando Cárdenas dejó el poder en manos de Manuel Ávila Camacho, ya se habían establecido ciertas reglas que evitarían que el jefe del ejecutivo quedara presa de objetivos ajenos a las circunstancias concretas. El respeto al lema maderista de la no reelección y la autonomía sexenal fueron entonces los principios esgrimidos para mantener la estabilidad política, pero paradójicamente supeditada a la figura del presidente.

Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario El acato incondicional a los mandatos del presidente es

El acato incondicional a los mandatos del presidente es característico de este periodo, como herencia de la etapa caudillista de la Revolución. La Constitución de 1917 lo facultaba para nombrar y destituir a voluntad a sus colaboradores, iniciar y vetar medidas legislativas, dictar todo tipo de disposiciones económicas, agrarias y obreras. Y por si fuera poco, era el primer jefe de las fuerzas armadas y el director de la política exterior. Sin más, el presidente tenía la última palabra en todos los ámbitos y nadie tenía el poder de cuestionarlo. Ni siquiera los portavoces de los poderes legislativo y judicial, reconocidos como contrapeso del ejecutivo en la misma Constitución. Esto se explica en mucho con la existencia de un auténtico partido de estado del que el presidente también era jefe: el Partido de la Revolución Mexicana, que cambió su nombre en 1946 a Partido Revolucionario Institucional (PRI). Desde entonces, siguiendo las recomendaciones del supremo dirigente Miguel Alemán, el partido apoyaría con todos sus medios el objetivo de impulsar un capitalismo mixto, con el argumento de que terminaría por beneficiar a todas las clases. 1 El PRI concentró grandes cantidades de recursos estatales y mantuvo la función clave de reclutar adeptos y preparar a los futuros funcionarios de las instancias gubernamentales y paraestatales, que rendían cuentas al presidente y recibían recompensas por su buen servicio. Este sistema de recompensas se utilizó al por mayor también con diputados, senadores y las organizaciones de masas que también formaban parte del partido, como la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM) y la Confederación Nacional Campesina (CNC). Incluso se debe incluir entre la larga lista de integrantes del PRI a algunas agrupaciones patronales. En este sentido, los variados y contrapuestos intereses que tenían cabida al interior de la estructura partidaria no dejaron de provocar tensiones, pero la política corporativa y clientelar del estado se mostró muy flexible para atender demandas, aunque fuera parcialmente, y de esta forma recuperar lealtades. La oposición, aunque existió, fue en realidad muy débil para contrarrestar el peso y la influencia del partido oficial. Su existencia obedecía más bien a la necesidad de aparentar un pluralismo conveniente para el modelo democrático, republicano y federal consagrado en la Constitución, pero nunca puso en aprietos el monopolio del PRI. Por lo mismo, se intentó en primera instancia cooptar y manipular a los disidentes para

1 Meyer, Lorenzo. “De la estabilidad al cambio”, en: AA.VV. Historia General de México, México, El Colegio de México, 2000, pp. 903, 910, 911.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario integrarlos a la ―gran familia revolucionaria‖, pero

integrarlos a la ―gran familia revolucionaria‖, pero cuando esa táctica no funcionaba, no había duda en recurrir a la represión. En general, la presidencia logró mantener un cierto aire de consenso entre los miembros activos del sistema político hasta principios de los setenta, para lo cual también se sirvió del control de los medios de comunicación. Lo primordial para todos era llevar adelante el programa revolucionario y sólo en la medida en que el gobierno se mostraba incapaz con ese cometido emergían las críticas. 2 México consiguió a partir de la década de los cincuenta una estabilidad económica y política sin precedentes en Latinoamérica, a raíz del acelerado ritmo de crecimiento que propició la articulación de diversas estrategias. Por una parte, la voluntad política de favorecer el desarrollo de una base industrial moderna, iniciada en el porfiriato, empezó a cristalizar desde la tercera década del siglo en diversos decretos presidenciales que, por la vía de estímulos fiscales y protección arancelaria, estimulaban la producción. Además, la coyuntura internacional que siguió a la Segunda Guerra Mundial generó el aumento de la demanda de productos mexicanos y la eliminación temporal de la competencia extranjera en el incipiente mercado interno, lo que se tradujo en más exportaciones y, por consiguiente, en el aumento del Producto Interno Bruto. Estos recursos se invirtieron en gasto público, así se incrementó la capacidad de la red eléctrica, se ampliaron las vías terrestres y se impulsó la creación de comunicaciones aéreas y telefónicas. Una gran parte de los ingresos fue utilizada para obras de irrigación que beneficiarían a la agricultura comercial de exportación, de donde el gobierno planeaba obtener divisas para importar los bienes de capital que la industrialización demandaba. De manera conjunta, se dio el visto bueno a la investigación acerca de métodos tecnológicos destinados a aumentar la producción agrícola que culminaron con el fenómeno conocido como ―revolución verde‖. No obstante, el beneficio de estas acciones se concentró en los agricultores privados en menoscabo del sector ejidal. También fue desfavorable la situación de los jornaleros y demás campesinos sin tierra, factor que explica el desplazamiento de estos grupos hacia los centros urbanos en busca de alternativas de empleo. Así, mientras la industria mexicana fue destacando en rubros como las manufacturas y la producción de energía, el consecuente surgimiento de una sociedad urbana significó la sobreexplotación del campo, que debió sostener en un principio al desarrollo industrial.

2 Ibíd., pp. 910-911.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario A partir del sexenio de Ávila Camacho (1940-1946), se

A partir del sexenio de Ávila Camacho (1940-1946), se promovió una política de estado que llamaba a la ―unidad nacional‖. Esto marcaba distancias respecto al régimen cardenista que había enfrentado al Estado con los intereses empresariales. Para convencer a los empresarios de su interés por construir infraestructura útil para la empresa privada, Ávila Camacho orientó toda su política de inversión pública, fiscal y laboral a favor del capital sobre el trabajo. Desde ese momento las elites política y económicaconvergieron en un proyecto común con los siguientes objetivos: sustituir las importaciones de bienes de consumo con producción interna, aumentar la producción agrícola para exportar y abastecer de alimentos a la creciente población, mantener el control nacional sobre la actividad económica, en especial sobre los recursos básicos y estratégicos, pero sin rechazar la participación del capital extranjero en el proyecto mismo de industrialización protegida. 3 El proyecto económico y político mexicano giraba en torno al nacionalismo, que cumplía con la función ideológica de legitimar a los gobiernos posrevolucionarios ante el grueso de la población. Mantener la soberanía frente a cualquier intento de intromisión era pues un objetivo primordial para la clase política mexicana, pero con el curso del tiempo iría quedando solo en el discurso puesto que la propia dinámica del proceso industrializador iba a requerir la afluencia de capital extranjero. Al concluir la bonanza de la posguerra, se puso de manifiesto el desequilibrio entre las exportaciones mexicanas y las importaciones requeridas para continuar con el desarrollo de la industria, que pudo paliarse en parte gracias a la entrada de divisas generadas en esa etapa por el turismo y las remesas de los braceros. El Estado, con el presidente a la cabeza, se erigió como rector de la economía apoyado en un aparato burocrático que manejaba las instituciones financieras como Nacional Financiera (NAFINSA) y el Banco de Méxicoy otorgaba créditos a las pequeñas y medianas empresas con el fin de fortalecer a la burguesía nacional. Regulaba también los precios y la distribución de alimentos básicos, afectando a los patrones de consumo de amplios sectores sociales. En contraparte, las bajas tarifas de los bienes y servicios producidos por empresas públicas e indispensables para la producción como la electricidad, petróleo, cemento y acero revelaron la intención de orientar la apropiación del excedente al sector privado. Cabe recordar que las once empresas más grandes del país pertenecían al Estado, entre

3 Ibíd., pp. 886-887.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario ellas: Pemex, la Comisión Federal de Electricidad,

ellas: Pemex, la Comisión Federal de Electricidad, Teléfonos de México y los ferrocarriles. 4 Fue así como además de beneficiarse de los subsidios y la protección arancelaria, la nueva burguesía pudo aprovechar las obras de comunicación y transporte concretadas por el gobierno; aun así, no pudieron evitarse algunas tensiones ocasionales. 5 Durante el periodo presidencial de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958) se tuvo que empezar a hacer frente al desequilibrio en la balanza de pagos echando mano de los préstamos internacionales, que también sirvieron para no cortar los programas sociales y provocar descontento. Este ciclo de endeudamiento continuó presente durante todos los sexenios posteriores evidenciando que la fase de industrialización inicial había dado paso

a una más compleja, para la que las elites no se habían preparado. En realidad nunca se

contó con un proyecto de desarrollo económico a largo plazo y, aunque el intervencionismo y la política proteccionista del Estado dieron sorprendentes resultados en un corto periodo de tiempo, no se desencadenó la revolución industrial necesaria para crear una tecnología propia y avanzada, que respaldara el ingreso del país a la madurez capitalista. En términos generales, el desarrollo industrial de nuestro país se inició con un gran

rezago tecnológico en muchas de sus ramas. La burguesía nacional se concentró en la producción de bienes de consumo tradicional y apenas incursionó en nuevas ramas productivas, quedando en una posición vulnerable porque no podía competir fuera del

mercado interno. Aunque el gobierno buscó la forma de mantener el predomino del capital nacional, la inversión extranjera se fue posicionando una vez más y a paso firme en los sectores productivos estratégicos, que ya no estaban en la minería o en la electricidad como antaño sucedía, sino en la producción de bienes de consumo y bienes de capital. Los empresarios nacionales se vieron frecuentemente rebasados en capital, tecnología y capacidad comercial por las empresas trasnacionales, situación que comenzó

a revertirse a partir de 1960 gracias a la emergencia de una tecnocracia preparada en las

instituciones de enseñanza superior, que sin embargo no suprimió la coalición de algunos sectores con el capital externo. De acuerdo a Lorenzo Meyer, la estructura económica no

4 Ibíd., p. 893 5 Gracida, Elsa y Fujigaki, Esperanza. “El triunfo del capitalismo”, en: Semo, Enrique (coord.). México un pueblo en la historia, México, Alianza, 1989, tomo 5, pp. 17, 30.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario era en 1970 menos dependiente del exterior que en la

era en 1970 menos dependiente del exterior que en la etapa que antecedió al sexenio cardenista. 6 Con la fuerza del capital extranjero arrancó la fabricación de artículos como televisores, refrigeradores, lavadoras, materiales de tocador, muebles, cuya demanda provino en especial de un nuevo sector: la clase media urbana. Este sector fue escalando posiciones en la jerarquía social de forma proporcional al descenso de campesinos, obreros e indígenas. En la década de los sesenta ésta representaba ya un amplio porcentaje de la población, concentrada principalmente en las ciudades, auténticos crisoles de la vida cultural, económica y política del país. El heterogéneo sector medio aparece como uno de los actores principales de este periodo histórico. El origen fundamental del crecimiento capitalista fue el deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores. Con la explosión demográfica, creció también la fuerza de trabajo disponible, que fue acaparada por la creciente industria. Ilán Semo afirma que ―la productividad del trabajo en las grandes industrias y las jornadas de labores en las pequeñas aumentaron de tal forma que la proporción entre las ganancias y los salarios nunca dejó de crecer a favor de las primeras‖. 7 El descenso de los salarios reales provocados por la inflación, las constantes devaluaciones y la neutralización de las demandas de los trabajadores por los sindicatos leales al poder, demostraron que el gobierno no estaba dispuesto a distribuir equitativamente el ingreso para no afectar los intereses capitalistas. Mientras en algunos círculos dominaba la creencia en el ―milagro mexicano‖, constituido por el desarrollo económico sostenido y el repunte industrial, se volvía evidente que este no había hecho más que agudizar las diferencias sociales. Así, las huelgas y movimientos obreros, campesinos, petroleros, magisteriales que resultaron de un breve periodo de crisis a fines de los cincuenta, consiguieron que el estado calmara las aguas ampliando sus acciones en materia de servicios. 8 Por una parte, el gobierno de López Mateos (1958-1964) se vio en la necesidad de destinar una gran parte de su presupuesto al gasto público. Se creó el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), se repartieron

6 Meyer, Lorenzo. Ob. cit., p. 896. 7 Semo, Ilán. “Ascenso y cólera de las clases medias”, en: Semo, Enrique (coord.). México, un pueblo…, Ob. cit., tomo 6, p. 105. 8 Semo, Ilán. “Por el sendero de la huelga”, en: Semo, Enrique (coord.). México, un pueblo…, Ob. cit., tomo 6, pp. 21-66.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario los libros de texto gratuitos, se amplió el sistema escolar

los libros de texto gratuitos, se amplió el sistema escolar y los servicios hospitalarios, etc. Pero, en contraste, el mismo gobierno usaba su brazo armado para reprimir cualquier brote de disidencia. Había mandado asesinar al líder campesino Rubén Jaramillo junto a su familia y mantenía encarcelados a los representantes de los ferrocarrileros, entre muchos más presos políticos que se habían atrevido a desafiarlo. A pesar de su estrategia, no pudo evitar que comenzaran a abrirse espacios para el cuestionamiento del régimen autoritario que se decía heredero de la Revolución. Algunos factores internacionales como el contexto de guerra fría, el triunfo de la revolución cubana y la guerra de Vietnam, contribuyeron a que la atmósfera de desacuerdo y crítica fuera permeando en la sociedad mexicana. Cada vez era más evidente que el modelo de industrialización no generaba beneficios para las mayorías, que permanecían en condiciones de marginación. El ―milagro‖ había beneficiado a muy pocos y los programas sociales no daban abasto a la creciente población que emigraba a las ciudades. Mucho menos podía hablarse de que grupos tradicionalmente marginados como los indígenas pudieran aspirar a recibir los servicios y la atención a la que tenían derecho. Tampoco podemos olvidar que la modernización a la que había sido sometida el país favoreció un cambio cultural que tuvo por núcleo la paulatina desmantelación de las sociedades tradicionales. En adelante, se fueron sucediendo transformaciones en instancias como la familia y la escuela, donde los jóvenes fueron adquiriendo un papel mucho más relevante. La aspiración a la libertad en todas sus advocaciones fue impregnándose en las conciencias de las nuevas generaciones, seducidas ya por los patrones de la sociedad de consumo que pregonaban el culto al individualismo. Cuando durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), México contrajo el compromiso de organizar los Juegos Olímpicos de 1968, los conflictos sociales se habían extendido a dos gremios que antes habían sido considerados soporte del sistema:

los trabajadores de la salud y los estudiantes. Ambos representaban los intereses de la clase media urbana que se manifestaba en contra de las medidas injustas y arbitrarias en materia laboral y en el ámbito educativo. Los médicos protagonizaron una serie de huelgas que inició en 1964, exigiendo salarios justos y la atención a los problemas de hospedaje, vestuario, alimentación a través de la recién conformada Asociación Mexicana de Médicos Residentes e Internos, A. C. Las autoridades respondieron, como era ya habitual, con el despido de algunos de los

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario firmantes con el objetivo de intimidar, pero eso generó una

firmantes con el objetivo de intimidar, pero eso generó una solidaridad aún mayor en el gremio, que optó por redefinir sus demandas. Esta vez fueron más lejos y buscaron separarse del sindicato de control oficial que les ofrecía interceder ante las autoridades. Además, exigieron una inversión en las condiciones de contratación que cambiaban el papel de benefactor del Estado al de patrón. Luego de la negativa a atender las demandas del gremio y de numerosos intentos fallidos de desarticulación por parte del gobierno, los médicos iniciaron otra huelga en el marco del informe presidencial de 1965. Esta vez, los granaderos ocuparon los hospitales y sustituyeron a los huelguistas con médicos militares. 9 Los médicos recibirían en los años siguientes el apoyo del sector estudiantil, que se organizó de forma inusitada en la historia del país para luchar por el derecho a la educación que, consideraban, debía vincularse con la realidad nacional. Se rebelaron también contra la burocracia corrupta que ocupaba las universidades y servía a la maquinaria estatal, y expresaron su desacuerdo con la política represora del gobierno. El movimiento se extendió por toda la República y las acciones por democratizar la universidad se transformaron en oposición a los poderes locales. Hubo ocasiones en que las movilizaciones de los estudiantes incluyeron a campesinos, pequeños comerciantes y trabajadores, con voluntad para construir una alianza entre los sectores de la sociedad civil. Mientras en provincia algunos episodios terminaron con la invasión del ejército fue el caso de nuestra Universidad Michoacana en 1963, se lograron triunfos como la desaparición del cuerpo policiaco interno de la UNAM en 1966 y la destitución del rector, con lo que el movimiento adquirió más fuerza. La lucha por la democracia del movimiento estudiantil fue un aviso al gobierno de que su sistema había caducado. Los jóvenes sabían que los ideales revolucionarios habían sido desechados para acoger los principios de una elite en el poder que no daba marco de acción, pues afrontaba la crítica con la censura y la represión. En realidad, fue esta violenta reacción la que favoreció que la juventud tomara una postura política más definida, aunque es cierto que en ello intervinieron también otras fuerzas disidentes que supieron aprovechar la coyuntura. 10 Esa fue la respuesta que recibieron de parte de Díaz Ordaz en 1968. Este anticomunista recalcitrante consideraba una grave ofensa el atentado contra el supremo

9 Semo, Ilán. “Ascenso y cólera…”, Ob. cit., pp. 110-114. 10 Ibíd., p. 126.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario principio de la autoridad y antes que abrirse al diálogo

principio de la autoridad y antes que abrirse al diálogo prefirió deshacerse del movimiento de la forma más brutal posible. El punto crítico de las tensiones concluyó con la matanza y desaparición de miles de estudiantes poco antes de la celebración de los juegos olímpicos. 11 Díaz Ordaz dejó en manos de su sucesor un país que ya mostraba los signos de la desfragmentación. La ―unidad nacional‖ se tambaleaba y el gobierno desplegó una serie de estrategias a veces contradictoriasque no lograron recuperar la legitimidad perdida. El surgimiento de la Liga Agraria del Sur Emiliano Zapata‖ que lideró Genaro Vázquez en Guerrero y, años más tarde, de la guerrilla que dirigió Lucio Cabañas, pusieron de manifiesto el surgimiento de facciones campesinas que ya no estaban dispuestas a someterse a los designios de la Confederación Nacional Campesina. La respuesta oficial se resume en dos ideas: represión y guerra de exterminio. En 1971 todavía se hacían sentir los alcances del movimiento estudiantil cuando se prolongó la tragedia del 2 de octubre en el capítulo conocido coloquialmente como ―Halconazo‖. A la par de estos sucesos comenzó a gestarse un fenómeno que marcaría una inflexión para el país en las últimas décadas del siglo y que Carlos Monsiváis ha llamado ―la ofensiva ideológica de la derecha‖. 12 Era la entrada en crisis del nacionalismo mexicano y del modelo de desarrollo hasta entonces defendido por el Estado. Por todos los canales de la derecha la Iglesia, la clase empresarial, las clases medias y altas, los anticomunistas, los industriales, los banquerosafloraron las críticas al gobierno de Echeverría 13 con la finalidad de cuartear el equilibrio político y manipular las circunstancias. A partir de 1973, la burguesía nacional muestra su complicidad con los objetivos trasnacionales y se pone la camiseta del ―pensamiento empresarial‖, que dispara la expansión de las conveniencias de la libre empresa y el respeto a la propiedad privada. El último obstáculo a vencer era entonces el aparato

11 El movimiento estudiantil del 68 queda en la memoria histórica de nuestro país como uno de los episodios más relevantes del siglo XX. Como tal, fue parte de lo que algunos autores catalogan como revolución cultural mundial que tuvo expresiones en todo el mundo. Wallestein, Immanuel. “1968:

revolución en el sistema-mundo. Tesis e interrogantes”, Para comprender el mundo actual. Una gramática de larga duración, La Habana, Centro Juan Marinello, 2003. Existe una amplia bibliografía acerca del movimiento estudiantil mexicano. 12 Monsiváis, Carlos. “La ofensiva ideológica de la derecha”, en: González Casanova, Pablo y Florescano, Enrique (coords.). México Hoy, México, Siglo XXI, 1979, pp. 306-327. 13 Luis Echeverría había sostenido relaciones cordiales con los gobiernos de Cuba, China y la URSS, apoyó el gobierno de la Unidad Popular en Chile, había dado refugio político a los perseguidos políticos incluyendo a la esposa de Salvador Allende, y se vio envuelto en un remolino de dimes y diretes con la clase empresarial, intentando monopolizar el control de los medios de comunicación. Ibíd., p. 312.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario estatal, fiel a una tradición que, pese a su brutalidad

estatal, fiel a una tradición que, pese a su brutalidad represora, buscaba la conciliación entre la gran diversidad de actores de la realidad mexicana.

2. Itinerarios del psicoanálisis en la cultura mexicana entre 1930 y 1970

Es menester comenzar nuestro recorrido por los recovecos de la cultura mexicana con un movimiento intelectual que surgió de forma paralela al estallido revolucionario. La generación que conformó el Ateneo de la Juventud es un referente obligado para nuestro estudio porque marca una transición clave en el campo de la filosofía, las letras, la historia y las artes en general. De entre sus casi cincuenta miembros los más connotados fueron Antonio Caso, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Carlos González Peña, José Escofet, José Vasconcelos, Nemesio García Naranjo, Martín Luís Guzmán, Alfonso Cravioto, Jesús T. Acevedo, Roberto Arguelles Bringas, Julio Torri y Enrique González Martínez; además de artistas como Diego Rivera, Ángel Zárraga, Roberto Montenegro, Saturnino Herrán y Jorge Enciso. 14 Ellos inauguraron una forma de organización que sería retomada por las generaciones sucesoras, una tendencia a integrarse en redes culturales e intelectuales, multidisciplinarias y heterogéneas que les permitieron incidir en la batalla ideológica con sus obras pero también a través de los nexos que mantuvieron con la política nacional. Esta forma de acción contó con una arena privilegiada, la ciudad de México, consagrada desde el siglo anterior como centro cultural, político y económico de la nación. 15 En teoría, la labor desarrollada por el Ateneo tuvo como objetivo último demoler desde los cimientos la doctrina filosófica oficial del porfiriato: el positivismo. Sus reflexiones tomaron como eje un afán metafísico y moralista sin contraponerlo a las dotes de la razón. Así, promovieron el resurgimiento de la filosofía grecolatina y humanista, tanto como la revaloración de las inquietudes espirituales del ser humano. El eclecticismo de sus fuentes cristianismo, filosofía oriental, Bergson, Kant, Nietzsche, Schiller, Hegel,

14 La formación y primeros años del Ateneo de 1906 a 1911son el tema de una reciente publicación que rescata los aconteceres de la vida humana, las purgas internas y conflictos entre los ateneístas, así como la dinámica de convivencia entre sus distintas perspectivas. Véase Quintanilla, Susana. Nosotros. La juventud del Ateneo de México, México, Tusquets, 2008. 15 Curiel Defossé, Fernando. “Ambición sin límite. La intelectualidad mexicana del siglo XX”, Historia y Grafía, México, Núm. 23, 2004, pp. 81-89.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario Platón, etc. — denota el interés por ahondar en la

Platón, etc.denota el interés por ahondar en la tradición universal y, a su vez, constata el sentido de una búsqueda por elaborar y afirmarse en una tradición propia. No obstante, debemos reconocer la enorme dificultad implícita en la pretensión de cambiar, de un momento para otro, los sustratos ideológicos de una época. Esa era la encomienda y en efecto las aportaciones individuales de varios de sus miembros marcaron la pauta para el florecimiento de la cultura hispanoamericana del siglo XX, pero su actividad como asociación no significó una ruptura definitiva con el positivismo y los sectores más conservadores de la sociedad. Es cierto que en medio de discrepancias y conflictos internos, el movimiento ateneísta constituyó una alternativa frente a la posibilidad de reformas que ofreció la Revolución, pero su raigambre conservadora se puso de manifiesto en la visión distante y abstracta que mantuvieron con respecto al pueblo. No podía ser de otra forma, pues representaban a la nueva elite intelectual mexicana, joven e inquieta ante el impasible régimen del General Díaz, pero todavía inserta en sus usanzas. En opinión de Carlos Monsiváis, las acciones del grupo se sustentaron en un culto al heroísmo adquirido de la tradición jesuita que desembocaba, en última instancia, en la defensa de un despotismo ilustrado. 16 Más que la resolución de los problemas sociales y económicos, veían en la Revolución una coyuntura oportuna para transformar la cultura y revitalizar los valores morales mediante la educación. Por eso fundaron la Universidad Popular Mexicana e impulsaron las humanidades en la Universidad Nacional y en la Escuela de Altos Estudios. En la titánica labor educativa recae la importancia primordial del Ateneo, que se vio coronada con la creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la rectoría de Vasconcelos. Sin duda, esta empresa puede ser criticada desde diversos ángulos, pero no deja de ser un episodio fundamental en la historia de nuestro país por sus posteriores repercusiones. La importancia de personajes como Caso, Reyes y Henríquez Ureña continuó vigente en la constelación cultural mexicana durante varios decenios. Por la temática de la presente investigación es pertinente traer a colación que uno de los ateneístas, muy reconocido en su faceta de historiador, evaluó la posibilidad de emplear el psicoanálisis en el estudio de la historia en esos primeros decenios del siglo. Con tintes de ingenuidad y el eclecticismo característico del Ateneo, Alfonso Teja Zabre discutió la utilidad de los métodos freudianos para incursionar en el inconsciente

16 Monsiváis, Carlos. “Notas sobre la cultura mexicana en el siglo XX”, en: AA.VV. Historia general de México, México, El Colegio de México, 2000, pp. 972-975.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario colectivo y descifrar el sentido de los acontecimientos

colectivo y descifrar el sentido de los acontecimientos históricos. Con la influencia de Max Eastman, rescató además, cosa bastante sorprendente, algunos vínculos entre el fundador del psicoanálisis y las teorías de Marx. 17 Sería exagerado suponer que estas elaboraciones se concretaron en sus obras como una auténtica filosofía de la historia, pero hay que tomarlas en cuenta como parte de un capítulo que nos muestra la apertura de la comunidad intelectual mexicana a las corrientes globales de la época. Ahora bien, el contexto que había surgido bajo el control de la facción sonorense triunfadora en la Revolución ya dejaba asomar los riesgos de un régimen corporativo y antidemocrático. Vasconcelos, demasiado confiado en las transformaciones propiciadas por sus misiones pedagógicas, se atrevió a retar al caudillismo militar que ostentaba el poder y se postuló como candidato a la presidencia en 1928. Los puntos de su programa político revelan su intención de implantar, por medio de un gobierno civil, algunos postulados revolucionarios básicos, pero su intento fracasó dramáticamente y tuvo que exiliarse en Estados Unidos. 18 Ante las amenazas de la disidencia, como el vasconcelismo y las tensiones originadas por el conflicto cristero, el gobierno optó por reorganizar sus cuadros y dar inicio al periodo de institucionalización de la Revolución. El Partido Nacional Revolucionario, fundado en 1929, se desempeñó desde entonces como intermediario y artífice de la vida política. Como herederos del Ateneo de la Juventud y actores estelares de la década de los treinta, emergieron los representantes de la generación de 1915, que atestiguó la crisis moral que el país enfrentaba en todos los órdenes. Estos jóvenes conservaron la idea de la cultura como factor central de la unidad en un proyecto de nación y el culto al mestizaje. Entre sus representantes encontramos a Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Manuel Toussaint, Alberto Vázquez del Mercado, Vicente Lombardo Toledano, Manuel Gómez Morín, Teófilo Olea y Leyva y Jesús Moreno Baca. A su alrededor actuaron personajes como Daniel Cosío Villegas y Narciso Bassols; en todos palpitaba la preocupación por participar activamente en la vida social y política del país. Abordaron explícitamente el vínculo de los intelectuales con el poder y no dudaron en aceptar cargos

17 Matute, Álvaro. México en el siglo XIX: antología de fuentes e interpretaciones históricas, México, UNAM, 1984, pp. 418-421. 18 Villegas, Abelardo. El pensamiento mexicano en el siglo XX, México, Fondo de Cultura Económica, 1993, pp. 70-71.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario públicos en repetidas ocasiones con la esperanza de

públicos en repetidas ocasiones con la esperanza de enderezar el rumbo corrupto que el régimen había tomado. Ya para ese momento, el descontento y la desilusión que los sectores marginados de la sociedad sentían por los pocos logros trasformadores de la Revolución se habían propagado también entre las clases medias. La novela de la Revolución y la poesía, cada una a su manera, denunciaron e informaron de las trágicas condiciones en que se encontraba la mayoría del pueblo mexicano. 19 También intelectuales y hombres de estado como Gómez Morín y Lombardo Toledano elaboraron críticas sistemáticas y ofrecieron alternativas. Si bien enfatizaban en sentidos divergentes, llegaban a coincidir en la necesidad de impulsar el desarrollo de la técnica y la modernización del país. En realidad, sus acciones nunca escaparon de la dinámica imperante en la vida política mexicana y permanecieron por conveniencia propia a la sombra de Calles, el jefe máximo. Más tarde, sus caminos se fueron separando porque Gómez Morín se consagró como fundador de la oposición conservadora mientras Lombardo Toledano proclamaba la orientación socialista que le llevó a convertirse en líder obrero por antonomasia. Es interesante encontrar que este último manifestó su comprensión del socialismo a través de un sentido moral y humanista para diferenciarlo del sistema rector en la Unión Soviética. Fue el primero que habló en México de un ―socialismo humanista‖, pero sustentado en un marxismo bastante vulgarizado que se mezclaba con la influencia espiritual de los ateneístas, especialmente de su maestro Antonio Caso. 20 Entre 1929 y 1931 se publicó Contemporáneos, una revista de cultura que aglutinó a un grupo que vendría a darle un soplo de revitalización a la literatura, el teatro y las artes plásticas. No compartieron más que algunas afinidades literarias, influencias, aversiones y una actitud frente al arte, pero su obra se reconoce como parte de una misma tendencia. Se destacaron como miembros de esta ―reunión de soledades‖, como gustaban llamarse:

Jaime Torres Bodet, Jorge Cuesta, Bernardo Ortiz de Montellano, Salvador Novo, Gilberto Owen, Enrique González Rojo, Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, José y Celestino Gorostiza, Octavio G. Barreda, Elías Nandino, Rubén Salazar Mallén, el músico Carlos Chávez y los pintores Agustín Lazo, Rufino Tamayo, Julio Castellanos y

19 No es aquí el lugar para detenernos a rememorar los autores y sus obras. Para quien esté interesado en estos datos, y además en un comentario crítico de los distintos movimientos literarios, recomiendo la lectura del capítulo de Carlos Monsiváis. “Notas sobre la cultura…”, Ob. cit., pp. 994-1021. 20 Villegas, Abelardo. Ob. cit., pp. 82-86.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario Manuel Rodríguez Lozano. Plantearon un estilo de entender y

Manuel Rodríguez Lozano. Plantearon un estilo de entender y vivir la cultura que rechazaba el nacionalismo. Jorge Cuesta, el más radical de todos, afirmaba que el mexicanismo y el revolucionarismo eran formas de misantropía y defendió encarecidamente el derecho de admirar y beber de la cultura universal. 21 Los contemporáneos difundieron ampliamente las vanguardias internacionales, enfrentando por eso no pocas desacreditaciones. Pese a tener algunos puntos de acuerdo, realmente no lograron congeniar con los representantes de movimientos simultáneos, como el estridentismo, por la insistencia de estos últimos en hablar de temas revolucionarios y sociales. Ambos eran movidos por un anhelo de justicia social acorde al clima del momento que, sin embargo, no pudieron cristalizar en un programa ideológico coherente. 22 A pesar de las discordancias entre las distintas corrientes artísticas y literarias, hubo una asociación en común durante los años treinta, por la que desfilaron sus diversos representantes. De la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) se fueron desprendiendo otras organizaciones, pero había una postura y exigencia en común, la militancia política de escritores y artistas en general. Inclusive enviaron una comisión a España en plena Guerra Civil para apoyar a los republicanos. 23 Por otro lado, es curioso que la repulsión a la retórica revolucionaria de los contemporáneos no fuera suficiente para alejarlos de trabajar en la administración. Varios de ellos desempeñaron cargos al interior de instituciones gubernamentales; de esta suerte nació, por ejemplo, la revista Examen, cuando un cercano colaborador de los contemporáneos, Samuel Ramos, fungía como oficial mayor de la SEP. Es evidente que nadie podía sustraerse del todo de la vorágine revolucionaria mientras residiera en el país. En 1932 se publicaron los primeros números de la revista, que incluyeron dos artículos de Ramos. El primero se titulaba ―Psicoanálisis del mexicano‖ y un mes más tarde se imprimió la continuación y justificación de la iniciativa en ―Motivos para una investigación del mexicano‖. La reacción de los detractores no fue tarda ni perezosa. Se desató una polémica en la prensa supuestamente a raíz del lenguaje altisonante que Ramos plasmaba para describir algunas conductas y expresiones mexicanas. Se inculpó a Salazar Mallén del mismo delito de ultraje a la moral a causa de las alusiones sexuales que utilizaba en su novela Cariátide, de la que Examen publicó dos capítulos. El caso fue remitido a la Procuraduría de Justicia y Jorge Cuesta, director de la revista, apoyó en todo

21 Ibíd., p. 97. 22 Monsiváis, Carlos. “Notas sobre la cultura…”, Ob. cit., p. 1005. 23 Ibíd., pp. 1017-1018.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario momento a sus compañeros. Al final, gracias al buen

momento a sus compañeros. Al final, gracias al buen criterio del juez penal, la situación

se resolvió a favor de los escritores. 24

En cuanto a la opinión que mereció el ensayo psicoanalítico de Ramos, digamos que

fue muy burda. Lo calificaron de ―científicamente nulo y de escaso valor literario‖,

acusaron a su autor de ―nacionalista vuelto al revés‖, repudiaron además que esos

―jóvenes intelectuales con una profunda depresión mental fueran maestros en funciones y

orientadores de nuevas generaciones‖. Sólo por hacer notar el tono de esta ofensiva, vale

la pena reproducir un fragmento del artículo ―Los mexicanos”, publicado por Excélsior el

18 de octubre de 1932:

―El psicoanálisis, esa escuela deprimente que recoge los detritus sociales para hacerlos objeto de estudio, y luego, mediante falsas generalizaciones presentarlos como tipos representativos, escuela que tiene al teratólogo Freud por apóstol, y que, como el espiritismo o la teosofía, ilusiona a muchos espíritus con sugestiones de ciencia moderna y curiosidades de investigación original, ha invadido también, aparte de nuestro mundo pedagógico, ciertas zonas de nuestra juventud intelectual, que en estos momentos han despuntado en el campo de la meditación conceptuosa o de la agudeza de ingenio‖. 25

Comentarios similares aparecieron en diarios conservadores como Excélsior, El

Universal, La Prensa y El Nacional; hasta en El Machete, periódico del Partido

Comunista. El suceso, que se tornó en una acalorada defensa de la libertad de expresión

por parte de los colegas de Ramos, tuvo su origen, según Hernández Luna, en el rechazo

de las políticas educativas anticlericales del secretario de la SEP, Narciso Bassols, y en los

desacuerdos que este último había tenido con el sindicato de esa instancia. 26

Aprovecharon la oportunidad para atacar también a los Contemporáneos porque su

visión de la cultura no era muy aceptada y colaboraban estrechamente con Bassols en la

SEP. La maniobra tuvo éxito porque luego de la absolución del juez todos renunciaron a

sus cargos. Recordemos que para ese entonces las pugnas ideológicas teñían todas las

esferas culturales, en los años subsiguientes los contemporáneos se convirtieron también

en blanco de ataque de los ―intelectuales proletarios‖ o artistas revolucionarios por su

24 Hernández Luna, Juan. Samuel Ramos. Etapas de su formación espiritual, Morelia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, 1982, pp. 215-217. 25 Ibíd., p. 210. 26 Ibíd., pp. 222-223

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario cariz elitista y europeizante. Samuel Ramos y José

cariz elitista y europeizante. Samuel Ramos y José Gorostiza optaron por una ―vuelta a lo mexicano‖ y pintaron su raya frente al resto. 27 Habiendo sondeado la respuesta que generaría su intento por describir el psicoanálisis del mexicano, Ramos publicó en 1934 El perfil del hombre y la cultura en México, 28 libro donde expone ya cabalmente las observaciones que había bosquejado en los artículos de Examen. Se había esforzado desde tiempo atrás en distanciarse del vitalismo encarnado en Antonio Caso, su más venerado representante. El modelo filosófico francés en el que se había formado resultaba ya insuficiente para explicar los fenómenos de la vida nacional. Los jóvenes filósofos de su generación comenzaron a contrastar a Bergson y a Boutroux con la filosofía alemana de Scheler, Husserl, Marx, Engels, Kant y la tradición española, sobre todo con Ortega y Gasset y Miguel de Unamuno. Buscando otros focos para iluminar el camino de las cuestiones filosóficas que le concernían como mexicano, Ramos acude también a la psicología, concretamente a las teorías de Alfred Adler. Se había entrevistado con él en Austria y tuvo la oportunidad de visitar sus clínicas de psicoterapia infantil, enterándose de primera mano de las técnicas que allí se aplicaban. 29 Ramos simboliza un parte aguas en la historia de las ideas en nuestro país porque a partir de su obra, proliferaron interpretaciones sobre la tipología y el carácter mexicano en diversos ámbitos. 30 A primera vista, parece contradictorio que sus artículos en Examen hayan provocado un escándalo y dos años más tarde su libro fuera tan bien recibido, por lo que vale abrir un paréntesis aquí para señalar algo que suele pasar desapercibido. En la década de los treinta, México estaba viviendo una etapa de reconstrucción social en torno a la ideología nacionalista. Entre 1920 y 1950, los temas que más interesaron a gobernantes, médicos y científicos sociales giraban en torno al mestizaje, la asimilación cultural y la eliminación de individuos perniciosos para el desarrollo y la salud

27 Monsiváis, Carlos. “Notas sobre la cultura…”, Ob. cit., pp. 1018-1021. 28 Ramos, Samuel. El perfil del hombre y la cultura en México, México, Espasa Colección Austral, 1951. 29 Hernández Luna, Juan. Ob. cit., pp. 183-186 30 La obra de Ramos se inserta en una tradición presente en nuestro país desde el siglo XIX. Ezequiel Chávez publicó en 1901 su “Ensayo sobre los rasgos distintivos de la sensibilidad como factor del carácter mexicano”. El mismo año, Julio Guerrero abordó aspectos del carácter mexicano en: La génesis del crimen en México. Estudio de psiquiatría social. Chávez llegó a proponer incluso que se fundara un Instituto Psiquiátrico Nacional para estudiar al “enfermo mexicano”. Santí, Enrico Mario. “Prólogo”, en:

Paz, Octavio. El laberinto de la soledad, 10ª edición, Madrid, Cátedra Letras Hispánicas, 2003, pp. 73-74.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario de la nación. 3 1 La maquinaria estatal utilizó a

de la nación. 31 La maquinaria estatal utilizó a diestra y siniestra cualquier herramienta científica o cultural que garantizara arrojar resultados en ese sentido y se observa claramente que el estudio de Ramos entra en este concierto. Se apoya en las teorías de Adler, 32 que le parecen adecuadas para poner en evidencia las características negativas de la personalidad mexicana y, al propio tiempo, ofrecen un remedio para sacarla del atraso y la mediocridad. El punto nodal de esa propuesta es un ―sentimiento de inferioridad‖, como mecanismo psicológico de compensación que achaca a los inadaptados sociales. Los comentarios de Ramos reproducen los lugares comunes de la ideología burguesa de la época, que ve al pueblo y sus costumbres como impedimento para alcanzar el progreso. Llega al extremo de afirmar que ―los indios mexicanos están psicológicamente imposibilitados para asimilar la técnica y que carecen de la voluntad de poderío‖. 33 Por eso ni siquiera se molesta en tratar de comprender al indígena y se enfoca en el mexicano de la ciudad, el pelado y el burgués. El filósofo michoacano elabora una idea de la cultura condicionada por la estructura mental del hombre y los accidentes de la historia. Atribuye las causas del complejo de inferioridad a los traumas de la conquista española y condena la tendencia de nuestro pueblo a imitar tradiciones culturales europeas. ¿Hasta qué punto Ramos es consciente de que está contribuyendo a formar una idea denigrante y racista del pueblo mexicano? Sirva como ejemplo de que ningún pensador puede escapar a su tiempo. Paradójicamente, algunos años después se dedica a promover el rescate de los valores humanistas para contrarrestar la decadencia de la civilización y la transformación del hombre en autómata, sujeto a las determinantes de un mundo que valora demasiado las cosas materiales. 34 Aboga también por la consolidación de la antropología filosófica como ciencia encargada de estudiar la esencia del hombre, pero no parece que su esfuerzo aporte nada nuevo sino que se dedica a compendiar las posturas filosóficas más innovadoras de la época sin fusionarlas realmente con un pensamiento propio. Abelardo

31 Urías Horcasitas, Beatriz. Historias secretas del racismo en México, 1920-1950, México, Tusquets,

2007.

32 Erich Fromm critica la aproximación de Adler por limitarse a definir las motivaciones racionales y utilitarias de la conducta humana. Refiere que el complejo sadomasoquista, de origen plenamente

irracional, es interpretado por las tesis adlerianas en sus conceptos de “sentimiento de inferioridad” y “voluntad de poder”, como un fenómeno que responde a causas objetivas, es decir, cree que son reacciones adecuadas frente a situaciones reales. Véase Fromm, Erich. El miedo a la libertad, México, Paidós, 1947, p. 153. 33 Citado en Suárez y López Guazo, Laura. Eugenesia y racismo en México, México, UNAM, 2005, p.

184.

34 Ramos, Samuel. Hacia un nuevo humanismo. Programa de una antropología filosófica, México, Fondo de Cultura Económica/ La Casa de España en México, 1940.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario Villegas considera que ni siquiera logra separarse del todo

Villegas considera que ni siquiera logra separarse del todo del vitalismo porque el leit motiv de su filosofía continuó siendo la vida del mexicano, si bien ahora tras la óptica de Ortega y Gasset. 35 Respecto a la repercusión que su psicología del mexicano tuvo, el aludido complejo de inferioridad arraigó de tal manera en la mentalidad colectiva, que fue retomado desde el punto de vista histórico, antropológico y biotipológico. También fue utilizado ampliamente por psiquiatras, criminalistas y juristas simpatizantes del movimiento eugenista. 36 Como secuela de la obra de Ramos, apareció en la literatura una cascada de interpretaciones acerca del carácter nacional y sus distintas expresiones. De acuerdo o no con las hipótesis del filósofo, se había sembrado ya entre los intelectuales la inquietud por descifrar la psicología del mexicano. No podemos dejar de mencionar una pieza teatral escrita por Rodolfo Usigli en 1938, que cimbró conciencias al retratar la realidad mexicana como una gran farsa en la que participan todos plácidamente. Para este autor, la demagogia no es otra cosa que la hipocresía mexicana sistematizada en la política. Expuso estas ideas en su ―Epílogo sobre la hipocresía del mexicano‖, que acompañaba a la obra, y luego en 1952, volvió sobre el tema en ―Rostros y máscaras‖. 37 Hay que señalar que en este último escrito, Usigli comienza a llamar la atención sobre el riesgo de convertir al mexicano en un fetiche y de crear un mito en torno a su figura. La llegada de los intelectuales republicanos españoles 38 en 1939 se empalmó con los propósitos del nacionalismo cultural a través de las actividades apuntaladas por el Hyperión. Los fundadores de este grupo filosófico, que se congregó en torno a José Gaos, fueron: Ricardo Guerra, Joaquín Macgregor, Jorge Portilla, Salvador Reyes Nevárez, Emilio Uranga, Fausto Vega, Luis Villoro y Leopoldo Zea. Su aparición tuvo lugar en un ciclo de conferencias sobre el existencialismo francés durante la primavera de 1948. Ese año ofrecieron también conferencias en la Facultad de Filosofía y Letras de la

35 Villegas, Abelardo. La filosofía de lo mexicano, México, Fondo de Cultura Económica, 1960, p. 113 36 Suárez y López Guazo, Laura. Ob. cit., pp. 185, 188. 37 Ambos escritos han sido compilados por Roger Bartra en: Anatomía del mexicano, México, Plaza y Janés, 2002, pp. 131-144. 38 Todos enriquecieron enormemente la cultura mexicana del siglo XX. Entre ellos figuran Luis Cernuda, Emilio Prados, León Felipe, Adolfo Sánchez Vázquez, Adolfo Salazar, Wenceslao Roces, Max Aub, Eduardo Nicol, Eugenio Imaz, Rodolfo Halffter, Manuel Altolaguirre, Joaquín Xirau, María Zambrano, entre otros.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario UNAM, pero para el siguiente ciclo escolar, prepararon

UNAM, pero para el siguiente ciclo escolar, prepararon disertaciones en torno a una pregunta fundamental: ¿Qué es el mexicano? 39

En 1952 se consolidó el movimiento con la fundación del Centro de Estudios sobre el Mexicano en el que participaron historiadores, sociólogos, economistas y psicólogos, además de los filósofos fundadores. Los resultados fueron publicándose paulatinamente en la colección México y lo mexicano dirigida por Leopoldo Zea, algo así como el líder del grupo.

El influjo de corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología,

muy congruentes con el periodo de posguerra, es irrefutable en las obras de estos personajes. Entre sus aportaciones más importantes está el haber incitado a las nuevas generaciones a crear categorías extraídas de un proceso histórico propio, cuando las europeas no pudieran ser aplicadas, de tal forma que debían también elaborar una historia de la filosofía y de las ideas mexicanas. Desde su punto de vista, los problemas filosóficos universales eran también mexicanos y a la inversa, en tanto todos somos seres humanos. Notemos pues que su propósito es loable en la medida en que pretende ubicar las tradiciones culturales e históricas de nuestro país en el tejido universal, a la altura de cualquier otra civilización, y enfatiza la necesidad de incorporar al cúmulo de conocimientos humanos las experiencias particulares. Quizás el telón de fondo de la eugenesia todavía en auge tergiversó el enfoque inicial porque, como todos sabemos, las actividades científicas emergen siempre de un contexto social y cultural específico.

A juicio de Luis Villoro, el movimiento no logró dar respuesta a las cuestiones

fundamentales de la filosofía, 40 y Emilio Uranga reconoció que el proyecto quedó muy pronto exhausto y liquidado, igual que el muralismo y la novela de la Revolución, aunque sus representantes persistieron, de cierta forma, en la búsqueda por alcanzar los principios que los aglutinaron. 41 En 1950 se publicó la primera edición de una obra que, pese a ser contemporánea de la filosofía de lo mexicano, vino a refrescar la visión hasta entonces entronizada, separándose de los postulados de Ramos y ofreciendo una interpretación psicoanalítica más meditada. El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, representa la síntesis equilibrada del sentir y el pensar del poeta acerca de su país natal. Ya en cartas dirigidas a

39 Gaos, José. En torno a la filosofía mexicana, México, Alianza, 1980, pp. 115-117. 40 Monsiváis, Carlos. “Notas sobre la cultura…”, Ob. cit., p. 1025. 41 Uranga, Emilio. “El pensamiento filosófico”, en: AA.VV. México: cincuenta años de revolución, México, Fondo de Cultura Económica, 1962, pp. 553-554.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario Alfonso Reyes, anticipaba Paz la reacción que su ensayo

Alfonso Reyes, anticipaba Paz la reacción que su ensayo provocaría en México. A la sazón se encontraba cumpliendo con funciones diplomáticas en la embajada de México en París donde por cierto laboró un par de años junto a Rodolfo Usigliy estaba enterado de las actividades del Hyperión y de la agitación que producía el tema mexicano durante la época. 42 La respuesta inicial de sus compatriotas y colegas fue glacial. Las pocas reseñas que le dedicaron se limitaron a describir el estudio, sin emitir opiniones o críticas. Samuel Ramos incluyó algunos comentarios en un ensayo de 1952, pero sólo para defender sus vetustas tesis adlerianas y objetar el concepto de soledad que Paz había utilizado como piedra angular. Al año siguiente Paz regresó a México, para el tiempo en que Juan Hernández Luna discípulo de Ramospublicaba una reseña mordaz para refutarle, acusándolo de amargado y antirrevolucionario. Octavio Paz era un astro con luz propia en el universo cultural mexicano. Antes de marcharse a su peregrinar por el extranjero, había contribuido a fomentar la retroalimentación entre los transterrados españoles y los hombres de letras mexicanos por medio de la revista Taller. Así mismo, colaboraba intensamente en Cuadernos Americanos, otra de las publicaciones fundamentales en el país que también permitió el diálogo con los republicanos. En su obra poética alcanzaba a vislumbrarse la tendencia audaz, crítica y en contra de lo establecido, que lo distinguiría a lo largo de su trayectoria y que más tarde lo colocó en el reflector internacional como digno vocero de la cultura hispanoamericana. Pues bien, a su retorno ayudó a Leonora Carrington y a Juan Soriano en la fundación del grupo de teatro experimental Poesía en voz alta. Apoyó también a Carlos Fuentes y Emmanuel Carballo para sacar adelante los primeros números de Revista mexicana de literatura, una de las más importantes de la época. En medio de esa actividad, su fascinación por México le llevó a ahondar en sus reflexiones y a pulir sus observaciones anteriores. En 1959 publicó una segunda edición corregida de El laberinto de la soledad 43 y esta vez las réplicas procedieron del suplemento México y la cultura, editado por Fernando Benítez. Paz tuvo que lidiar desde París con la discordancia generalizada que su obra despertaba, porque había vuelto a sus funciones diplomáticas. Y es que su estudio acerca

42 Ibíd., pp. 44-46. 43 Paz, Octavio. El laberinto de la soledad, México, Fondo de Cultura Económica, 1959.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario del mexicano era algo distinto. Se demarcaba

del mexicano era algo distinto. Se demarcaba categóricamente de la tradición nacionalista

que había dominado en aproximaciones de otros autores y exaltaba su pretensión de

comprobar que el mexicano es un ser humano como el resto de los mortales, que vive

repitiendo ciclos que es preciso superar para alcanzar la concordancia y armonía con el

mundo que le esperan al final del laberinto. 44 Paz echa mano de una gran diversidad de

fuentes 45 y logra un resultado atinado y honesto, porque no busca ya denigrar a sus

compatriotas o justificar los motivos de su atraso, sino comprender la dialéctica histórica y

emocional de un pueblo, los conflictos subyacentes detrás de cada acción y

acontecimiento. Es evidente la analogía que hace entre la historia de México y la biografía

de un sujeto que sufre de neurosis.

Escoge el término ―soledad‖ para expresar una tradición filosófica que pasa por

Hegel, Marx, Freud, Nietzsche y los existencialistas. La soledad es la imagen concreta

digamos poéticadel concepto abstracto de enajenación. La soledad, como la

enajenación, es para Octavio Paz el fondo último de la condición humana. Le confiesa a

Claude Fell esa convicción en una entrevista realizada en 1975: ―el hombre por el hecho

de ser hombre es un enajenado‖. 46 Está refiriéndose a las condiciones humanas de

existencia, a la necesidad de encontrarse en los otros, comulgar con ellos, porque al nacer

rompemos nuestra unidad primordial con la naturaleza, vivimos desprendidos del mundo

y ajenos a nosotros mismos. Dice Paz para recalcar su diferencia con Ramos,

―más vasta y profunda que el sentimiento de inferioridad, yace la soledad. Es imposible identificar ambas actitudes: sentirse solo no es sentirse inferior, sino distinto. El sentimiento de soledad, por otra parte, no es una ilusión […] sino la expresión de un hecho real: somos, de verdad, distintos. Y de verdad estamos solos‖.

Al tocar estos nervios tan sensibles, Paz se inserta en la compleja trama del estudio

de la enajenación que estaban llevando a cabo algunos autores psicoanalíticos. La primera

edición del Laberinto incluso se dio a conocer el mismo año que las obras de Karen

Horney y David Riesman en Estados Unidos. 47

44 Ibíd., pp. 175-176. 45 Freud, Marx, Nietzsche, Hegel, Kant, el romanticismo alemán, la influencia de sociólogos como Roger Callois, George Simmel, Jacques Soustelle, el surrealismo como teoría de la cultura, etc. Santí, Enrico Mario. Ob. cit., pp. 65-116. 46 Entrevista con Claude Fell “Vuelta al laberinto de la soledad”, en: Ibíd., p. 442. 47 Riesman, David. The Lonely Crowd: A Study of the Changing American Culture, New Haven, Yale University Press, 1950, y Horney, Karen. Neurosis and Human Growth: the struggle toward self-

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario Como vemos, el ejercicio de ponerse frente al espejo y

Como vemos, el ejercicio de ponerse frente al espejo y escrutar en las translúcidas profundidades del reflejo apasionó a amplios sectores de intelectuales durante estos decenios. ¿Pero qué pasaba con los psicoanalistas? ¿No eran ellos los más apropiados para abordar este problema? Entre los psicoanalistas ya reconocidos en el país apareció uno que se aventuró a contrastar y completar algunas ideas expuestas.

Santiago Ramírez publicó en 1959 El mexicano, psicología de sus motivaciones, 48

donde en primer lugar aclara su posición y su metodología de acuerdo a la ortodoxia freudiana. En realidad, el esquema de su análisis retoma el panorama histórico utilizado por Ramos y Paz, con quienes va intercambiado perspectivas. Pese a no reconocerlo de manera explícita, el complejo de inferioridad guía sus reflexiones sobre el mestizo y el indígena. De Paz toma tal vez mucho más de lo que quiso, porque expone el conflicto familiar y el papel de la mujer en la cultura mexicana a través de la tríada Virgen-Madre- Malinche; vuelve a señalar que la ausencia o participación efímera del padre en la crianza genera hostilidad en el niño y sostiene la figura del ―ninguneo‖. Esto sólo por señalar algunos ejemplos. Además, analiza algunas tradiciones mesoamericanas, corridos revolucionarios, poemas, y la pintura de Diego Rivera y José Clemente Orozco para hablar de sus características psicológicas, conflictos y rasgos patológicos. Por desgracia, el esfuerzo interpretativo de Ramírez deja mucho que desear. Es poco claro al exponer sus observaciones y pareciera que se contradice en cuanto a su esqueleto teórico; incluso se perciben algunas concepciones de la psicología conductista en sus comentarios. En las décadas siguientes no dejaron de aparecer intentos por caracterizar al mexicano. La bibliografía al respecto es muy numerosa y ha sido estudiada a fondo por el antropólogo Roger Bartra. 49 Sus agudas reflexiones esclarecen los posibles orígenes de esta fiebre psicologicista que impregnó la totalidad de los canales culturales hasta la caída del partido único del poder. Bartra revela que la descripción del carácter mexicano era una necesidad política de primer orden para el estado posrevolucionario. Al carecer de un proyecto o modelo de desarrollo capitalista congruente con las condiciones del país, la elite en el poder optó

realization, Nueva York, W. W. Norton, 1950. Por cierto, Erich Fromm colaboró estrechamente con estos analistas en Estados Unidos. 48 Ramírez, Santiago. El mexicano, psicología de sus motivaciones, México, Grijalbo, 1977. 49 Bartra, Roger. La jaula de la melancolía. Identidad y metamorfosis del mexicano, México, Grijalbo, 1996, pp. 187-199. De este mismo autor véase Anatomía del mexicano, Ob. cit.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario por apoyar la legitimidad de su sistema político, corrupto

por apoyar la legitimidad de su sistema político, corrupto y autoritario, en una estructura de mediación que sirviera de puente imaginario entre sus representantes y el pueblo. Así, los intelectuales, empapados de la tradición burguesa que sentía una real aversión por los campesinos y trabajadores de las clases populares, se consagraron a la tarea de examinar y definir una anatomía del mexicano, que incluyera ciertos rasgos y características que justificasen sus condiciones de atraso y de pobreza. La imagen del mexicano construida por esta pléyade de intelectuales se convirtió en una fábula eficaz para neutralizar las contradicciones emanadas de la lucha de clases y de un sistema de explotación rapaz. Es el propósito que se esconde en el auge del cine nacional y la fama de prototipos como Cantinflas y la india María. La divulgación de estos modelos suministró el sedante perfecto para las clases trabajadoras, a quienes se fue programando para aceptar dócilmente condiciones de vida deplorables. El factor aglutinante de esta mitología fue precisamente el constructo ideológico de la cultura nacional como baluarte de la Revolución, custodiado desde las torres académicas y científicas a lo largo del siglo. No obstante, es necesario reconocer que también existió un puñado de mentes críticas que puso el dedo en la llaga del nacionalismo y sus falacias. La narrativa mexicana floreció con las obras de Juan Rulfo y Juan José Arreola; la poesía vio nacer figuras como Jaime Sabines, José Emilio Pacheco y Jaime García Terrés. 50 A partir de la década de los sesenta, el mito monolítico de la Revolución y la Unidad Nacional comienza a resquebrajarse y el auge de las clases medias le impregna un nuevo sentido a la cultura. Una vez más asoma la búsqueda por la universalidad y la literatura mezclada con la historiaes su vehículo prestigiado. Se saborean las lecturas de Borges, Cortázar y Benedetti, Vargas Llosa, y de autores innovadores como Carlos Fuentes, José Agustín y Gabriel Zaid. Decae el ánimo chauvinista de ―lo mexicano‖ y se abre la puerta a la influencia estadounidense; a la par, el renacimiento del latinoamericanismo insuflado por el triunfo de la Revolucion Cubana. Todo el mundo quiere ser moderno y rechaza la forma de vida campesina y tradicional para encumbrar la ciudad como nido ideal, rodeado de tecnología y seducción. Los medios masivos de comunicación, como ventana al mundo, se van apropiando poco a poco de la mentalidad colectiva, a la vez que promueven la desnacionalización. De acuerdo a Monsiváis, los medios confirman la sospecha de que,

50 Monsiváis, Carlos. “Notas sobre la cultura…”, Ob. cit., pp. 1034-1048.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario para una sociedad de masas, las respuestas nacionalistas son

para una sociedad de masas, las respuestas nacionalistas son insuficientes y hasta ridículas porque reniegan de los ideales del consumo preconizados a nivel global. 51 En el entorno político, las acciones contradictorias del gobierno mexicano van acentuando la existencia de muchos Méxicos. Hay espacios para la disidencia pero en cuanto cruza el umbral de lo permitido, se enfrenta con la represión. Se consolidan obras de gran trascendencia como la fundación del Museo Nacional de Antropología e Historia para vanagloriarse del pasado mesoamericano, pero ya para finales de la década estalla el modelo desarrollista que habían adoptado los gobiernos posrevolucionarios. Sus episodios más dramáticos son, por supuesto, las matanzas de estudiantes del 68 y 71 respectivamente, trenzadas con los frutos de una auténtica revolución cultural.

3. La Universidad Nacional: su participación en el desarrollo científico y cultural de México

La Universidad Nacional Autónoma se ha convertido en la institución académica y científica más importante de México en la actualidad, 52 cuna de grandes teóricos, científicos y humanistas pero también hogar y campo de juego de la juventud, portadora del germen de la posibilidad de un futuro diferente, mejor. Por su renovada labor de enseñanza, discusión y transmisión de ideas e incursión en las más diversas esferas de la actividad humana, también debe ser reconocida como un semillero primordial de cultura. Este logro no es producto del azar, sino del trabajo conjunto y la disposición que han mostrado las autoridades, los profesores y los propios estudiantes, para superar los desvaríos y problemas presentes desde los agitados años de su fundación. Fundada en 1910 gracias al empeño de Justo Sierra, tuvo que sobrevivir la tempestad de los años revolucionarios en condiciones muchas veces precarias, a causa de las tensiones con el Estado que han sido una constante a lo largo de toda su historia institucional. Es al calor del conflicto como se ha ido forjando la máxima casa de estudios de nuestro país, y no podía ser de otra manera, puesto que ha albergado a representantes de diversas cosmovisiones y posturas políticas. Si algo debe admirarse de la Universidad

51 Monsiváis, Carlos. “La cultura nacional y los medios”, en: AA.VV. La cultura nacional, México, UNAM, 1984, pp. 42-45. 52 La UNAM está celebrando este año su 100 aniversario y figura en el lugar 190 de 500en el índice de las mejores universidades del mundo que publica Times Higher Education Suplement desde el 2004.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario Nacional es justamente su carácter abierto y plural,

Nacional es justamente su carácter abierto y plural, resultado de no pocos desacuerdos pero garante del derecho a la libre expresión hasta nuestros días. Indica Javier Garciadiego que fue hasta 1920 con la llegada de Vasconcelos a la rectoríaque la Universidad comienza a lograr uno de los objetivos perseguidos desde su fundación: lograr un mejor entendimiento entre el gobierno y los jóvenes de clase media urbana. A juicio de este autor, Vasconcelos fue el rector de mayor impacto en las tres primeras décadas de la institución porque dio inicio a una etapa de transformaciones aún vigentes. 53 Es menester recordar que este personaje era integrante del Ateneo de la Juventud,

agrupación a la que corresponde el mérito de marcar distancias con el positivismo para abocarse a la pesquisa de una cultura universal humanista que diera sentido a la propia y

a encontrar soluciones racionales y espirituales que implicaban el rescate de los valores

morales. 54 En el marco de este ánimo reformista, Vasconcelos ofreció cargos significativos

a sus compañeros ateneístas para que colaboraran en su proyecto educativo. No podemos

ignorar que desde entonces la Universidad Nacional y la Secretaría de Educación Pública impulsadas por este grupose convirtieron en articuladores primordiales de la vida cultural del país. La labor del Ateneo y las políticas vasconcelistas hicieron eco en la cultura nacional situando en el panorama la filosofía humanista. Desde la universidad, se apoyó a numerosos artistas e intelectuales para que desarrollaran su obra con frutos como el muralismo mexicano, se fomentó el espíritu latinoamericanista y la tendencia a que los estudiantes participaran en los asuntos políticos y contribuyeran a la resolución de los problemas sociales del país, promoviendo además en todo momento, el desarrollo cultural. 55 Así, con la aquiescencia de Vasconcelos prosperaron campañas nacionales de alfabetización, construcción de escuelas, fundación de bibliotecas populares, formación de maestros rurales para ponerlos a cargo de las misiones culturales, apoyo educativo a la reforma agraria y a otros problemas nacionales. 56 Aunque el contenido del proyecto denota un genuino interés por la situación educativa del país, encarnando a su vez las manifestaciones más difundidas del

53 Garciadiego, Javier. Rudos contra científicos. La Universidad Nacional durante la revolución mexicana, México, El Colegio de México/UNAM, 1996, pp. 412-413.

54 Monsiváis, Carlos. “Notas sobre la cultura…”, Ob. cit., pp. 972-975.

55 Garciadiego, Javier. Ob. cit., p. 418. 56 Pérez Tamayo, Ruy. Historia de la ciencia en México en el siglo XX, México, Fondo de Cultura Económica, 2005, pp. 123-124.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario nacionalismo, su postura idealista, extremadamente católica

nacionalismo, su postura idealista, extremadamente católica y sobre todo anticientífica, provocó que los resultados no fuesen del todo positivos. La investigación, pese a haber sido contemplada en los estatutos fundacionales de la universidad, fue relegada a un segundo plano, mientras se prestó una considerablemente mayor atención a la docencia. Como herencia del periodo vasconcelista, la ciencia y su desarrollo en diversos

niveles se identificaba con el positivismo, considerado lastre de la dictadura de Díaz. Por esa razón, durante dos décadas esta actividad adoleció de la escasez de recursos, las pocas

e inadecuadas instalaciones y el eterno cuestionamiento de las autoridades sobre su

pertinencia o legitimidad, debido a que no se comprendía su contribución a la mejora de

la sociedad. 57

A pesar de ello, la UNAM llevó adelante satisfactoriamente la formación de los jóvenes a nivel superior, no exenta de contradicciones y algunos peliagudos episodios generados por las relaciones con el Estado mexicano posrevolucionario. Este asumió una política educativa orientada a beneficiar a las grandes masas sociales, cuestión que no precisamente concordaba con los afanes tradicionales de la universidad, enfocada a la formación de profesionales. Mientras que la política posrevolucionaria aceptó la responsabilidad de atender la educación básica y, a partir de 1925, las demandas del nivel medio con la creación de la secundaria, las necesidades económicas tornaron apremiante la tendencia hacia una educación general y técnica, con la finalidad de preparar a los jóvenes para el trabajo. Así las cosas, la universidad se distanciaba a cada paso que daba de los objetivos perseguidos por el gobierno a causa de su estructura liberal académica. Fue en ese contexto en el que apareció la iniciativa presidencial de concederle relativa autonomía en 1929, sólo para dar lugar en la década siguiente a otra serie de divergencias con el ejecutivo, antes y durante el cardenismo. El materialismo dialéctico tuvo en esa época muchos adeptos entre los sectores educativos dependientes del gobierno. La UNAM tuvo que defenderse tenazmente para

escapar al intento de establecer la educación socialista en sus dependencias. La acalorada polémica que se suscitó entre Vicente Lombardo Toledano y Antonio Caso en 1933 fue

el suceso culminante de esta situación de enfrentamiento. Cabe aclarar que la cuestión de

fondo no era el rechazo a una teoría en sí, sino la imposición dogmática que el Estado pretendía extender por todas las escuelas del país en menoscabo del espíritu plural y

57 Ibíd., p. 165.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario diverso que, en opinión de los intelectuales, debía

diverso que, en opinión de los intelectuales, debía caracterizar una casa de cultura como la universidad. Antonio Caso, defendió con todo su arsenal crítico la libertad de cátedra y definió la universidad como una comunidad cultural de investigación y de enseñanza que jamás podría preconizar oficialmente como persona moral un credo filosófico, social, artístico o científico único. Exigió respeto para todas las posturas ideológicas y la garantía de poder trabajar sin limitantes al interior de la universidad. 58 Como resultado de estas fricciones, se reformó la Ley Orgánica de la Universidad en 1933, señalando al rector como jefe nato de la institución e independiente del poder ejecutivo, pero se puso la soga al cuello de la universidad porque el subsidio anual que hasta entonces recibía del gobierno quedó suspendido. En su lugar, se otorgaron los fondos en una sola exhibición y la universidad adquirió el compromiso de administrarlos adecuadamente para su buen funcionamiento. Empero, la reforma no dio resultados pues la casa de estudios se vio atrapada en una dinámica de corruptelas y altercados políticos entre colaboradores ansiosos de poder. Con Lázaro Cárdenas en la silla presidencial, la relación con la universidad tomó un rumbo bastante peculiar. En un primer momento, el funcionario michoacano prolongó la intransigencia mostrada por la facción que representaba Lombardo Toledano y, apoyado en la reforma al artículo 3º constitucional, pretendió orientar la educación secundaria hacia la formación técnica, limitando la continuación por la senda universitaria. Cabe señalar que la implementación de la secundaria significó la pérdida de los tres primeros años escolares para la institución que hasta ese momento se había encargado de atender el nivel medio: la Escuela Nacional Preparatoria, dependiente de la universidad. Como era de esperarse, las autoridades de la UNAM respondieron con un proyecto para establecer cursos de preparación científica o de cultura superior para todos aquellos que desearan estudiar una profesión. Cárdenas, con el Congreso a su servicio, bloqueó la iniciativa, pero la universidad prescindió de la autorización gubernamental y continuó con sus ―cursos de iniciación universitaria‖. 59 Luego de algunos intentos fallidos de negociación y de una paralización de la vida académica por parte de grupos estudiantiles de ―izquierda‖, favorables al régimen

58 Valadés, Diego. “La Ley Orgánica de la UNAM. Consideraciones sobre el régimen constitucional y legal de la educación superior”, en: Blanco, José (coord.). La UNAM. Su estructura, sus aportes, su crisis, su futuro, México, CONACULTA/ CONACYT/ Fondo de Cultura Económica, 2001, p. 143. 59 Ibíd., pp. 148-150.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario corporativo de Cárdenas, éste propuso una nueva reforma a

corporativo de Cárdenas, éste propuso una nueva reforma a la Ley Orgánica que retornaba a la universidad a una dependencia total económica y políticadel ejecutivo,

so pretexto de cumplir con los ideales educativos de la Revolución. El entonces rector, Fernando Ocaranza presentó su renuncia y a manera de protesta

por el autoritarismo del ejecutivo, se retiraron otros muchos distinguidos profesores. No quedó más remedio a Cárdenas que retractarse de presentar la reforma al Congreso, pero en su lugar, el 30 de octubre de 1935 se creó el Consejo Nacional de Educación Superior

y de Investigación Científica, al que se delegaba la planificación para la enseñanza

superior y la investigación de acuerdo a los principios revolucionarios. El Consejo debía encargarse de poner la alta cultura al servicio de los trabajadores y, en los hechos, absorbería recursos que de otra forma corresponderían a la universidad. Para confirmar lo que ya se sospechaba, el presidente apoyó en 1936 la inauguración de la Universidad Obrera, con Lombardo Toledano como rector, y en 1937 la del Instituto Politécnico Nacional (IPN) como alternativas a la UNAM, que se mostraba renuente a adoptar los lineamientos socialistas. 60 Al IPN le fue conferida una estructura similar a la de su homóloga, es decir, una reunión de escuelas y dependencias, pero con un enfoque eminentemente social, de acuerdo a las necesidades rurales, económicas o de salud. En contraste con esa actitud no del todo favorable a la universidad, en los últimos años de su gobierno, Cárdenas encabezó una ensalzable faena que dio un viraje a la vida científica y cultural del país. Me refiero a la recepción de miles de refugiados de la guerra civil española, entre quienes figuraron personajes que enriquecieron la cultura mexicana y contribuyeron al desarrollo de actividades como la economía, la medicina, el derecho, la agricultura, la ingeniería, entre tantas otras. 61 Esta política de apertura, sustentada en la defensa de la democracia, le dio un sentido menos dramático al intento de injerencia que Cárdenas había mostrado frente a la universidad. Los científicos y académicos exiliados se integraron a distintas dependencias de la UNAM y del IPN, y participaron en su impulso revitalizador. Con el correr del tiempo, esta última institución se convirtió también en un sostén para el despliegue de la cultura en nuestro país. En 1945 se aprobó una nueva reforma a la Ley Orgánica que definió la estructura que la UNAM presenta actualmente. Fue elaborada por una connotada comisión de ex

60 Ibíd., p. 156. 61 Pérez Tamayo, Ruy. Ob. cit., pp. 178-181.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario rectores y contempló la formación de una Junta de

rectores y contempló la formación de una Junta de Gobierno, como organismo colegiado contrapeso del rector y encargado de nombrar a las autoridades académicas. Se fijaron nuevas bases para la elección del Consejo Universitario y se constituyó una Comisión de Patronato para vigilar la administración de los fondos. Pero, aún más importante, se refrendó el carácter nacional, autónomo y público de la universidad. Por común acuerdo, la UNAM se consolidó como centro de generación y transmisión de conocimientos, de análisis de problemas e irradiación cultural. De esa manera se confirmó también el compromiso ético con la sociedad de fomentar en los jóvenes el espíritu libre y creativo, con respeto y tolerancia. A partir de la década de 1950 comenzaron a verse los frutos del esfuerzo continuo. Se generalizaron los estudios de posgrado y varias escuelas se trasformaron en facultades. 62 Cada una tiene carácter de institución independiente pero es, a su vez, parte de la universidad. El conjunto de institutos orientados a la investigación son coordinados en dos subsistemas, uno de ciencias y otro de humanidades y ciencias sociales. En 1954, sus facultades fueron trasladadas al campus actual de Ciudad Universitaria. Entre 1950 y 1970, la matrícula universitaria entre licenciatura y posgradoaumentó notablemente al pasar de 17271 a 64639 estudiantes. 63 Además de la formación académica, la UNAM se ha encargado de fomentar expresiones artísticas de la más diversa índole como teatro, danza, música, cinematografía y artes plásticas, tomando parte también en la formación espiritual de los jóvenes. El movimiento estudiantil de 1968, que cuestionó de frente al corporativismo imperante en la vida política puso de relieve las fallas del sistema institucional de la universidad, pero fue en esa arena donde pudo irse gestando. La mirada crítica hacia la realidad que desembocó en la organización de los universitarios, fue resultado de los alcances culturales de la UNAM como institución formativa y baluarte del pensamiento libre. Ese momento reafirmó su potencial dinámico como catalizador de las necesidades sociales y de la demanda de los derechos, tanto individuales como colectivos.

62 Ibíd., p. 171. 63 Malo Álvarez, Salvador. “El presupuesto y la gestión universitaria”, en: Blanco, José (coord.). La UNAM…Ob. cit., p. 173.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario 4. El psicoanálisis y la cultura La cultura, como vocablo

4. El psicoanálisis y la cultura

La cultura, como vocablo de la expresión y recreación ad infinitum de la esencia humana en distintas latitudes y tiempos, bien puede equipararse a lo que Benoit Mandelbrot ha denominado ―fractal‖. 64 Que estas complejísimas figuras que conservan la misma apariencia en diferentes escalasaparezcan en los fenómenos de la naturaleza y en nuestro cuerpo, nos habla de la posibilidad de que exista una unidad entre el orden social y el mundo natural todavía más allá de nuestro entendimiento. Esto no quiere decir que la cultura humana sea un conjunto homogéneo, pues si algo caracteriza al ser humano es justamente su sorprendente multiplicidad. Las facultades intelectuales, creativas, físicas y emocionales que constituyen el sustento de la cultura, son comunes a todos los hombres y han estado latentes, pese a las diferencias, en todas las civilizaciones. Con distintos rostros y colores, el ser humano es la matriz de la cultura y, en tanto el psicoanálisis tiene por objeto indagar en lo más profundo de su psique, dirige su mirada también a ésta. El psicoanálisis, desde sus primeros pasos, estuvo fuertemente imbuido en la literatura y la historia. Freud, además de notable científico, fue un ávido lector de poesía, mitología y coleccionista de antigüedades. Casi puede afirmarse que estas fuentes le inspiraron a crear sus teorías en la misma medida que sus rigurosos afanes por encontrar una explicación objetiva a las enfermedades mentales. Siempre supo que explorar en el mundo de las ficciones, como hace el artista o el poeta, supone una sensibilidad que arroja aportes tan visionarios como los de las ciencias y su obra se atrevió a conciliar ambas prácticas. Los estudios sobre mitología, historia de la literatura y de las religiones figuraron en la agenda de las reuniones de los miércoles por la noche en la casa de Freud desde 1902, y luego en la Sociedad Psicoanalítica de Viena. Allí se discutió desde un principio acerca de los símbolos, los mitos, las personalidades de filósofos como Nietzsche y las obras de artistas como Leonardo Da Vinci o Wagner. Más tarde, continuaron con la expansión del psicoanálisis hacia estos rubros discípulos como Theodor Reik y Hans Sachs maestros de Erich Frommy Otto Rank. 65

64 Mandelbrot, Benoit. Los objetos fractales, Barcelona, Tusquets, 1987. 65 De Certau, Michel. Historia y psicoanálisis. Entre ciencia y ficción, México, Universidad Iberoamericana/ITESO, 2003, pp. 28-29.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario Pero el uso de la palabra como transmisor articulado de

Pero el uso de la palabra como transmisor articulado de un conocimiento velado a la conciencia resulta aún más importante para comprender la incursión del psicoanálisis en el amplio dominio de la cultura. Las palabras se quedan cortas para expresar cabalmente los procesos psíquicos y emocionales que experimenta el ser humano, pero al adentrase en el horizonte del lenguaje simbólico, las teorías freudianas apuntan decisivamente hacia una comprensión de los mecanismos que hacen posible la existencia de la cultura. El psicoanálisis es, de acuerdo a Paul Ricoeur, un campo hermenéutico; es a un tiempo el lugar de los símbolos y aquel donde se enfrentan las diversas maneras de interpretar. 66 Es particularmente valiosa la elucidación que Jacques Lacan ha legado sobre estos aspectos al definir al sujeto a partir del lugar en el que lo coloca la institución del lenguaje. Esta novedosa propuesta, que afirma que el inconsciente está estructurado como un lenguaje, nació en Francia en la segunda mitad del siglo XX, pero de alguna manera se conecta con una experiencia preliminar, que vinculó el psicoanálisis con expresiones artísticas concretas. En realidad, el pensamiento de Freud se topa en Francia con varios obstáculos que retardan su aceptación en el ámbito científico. 67 Fueron algunos representantes de la corriente literaria francesa los que fueron abriendo el camino para el psicoanálisis a comienzos de los años veinte. Escritores como Albert Thibaudet, André Breton, Jules Romains, André Gidé, Jaques Rivieré y Pierre-Jean Jouve se adelantaron a los psiquiatras en aplicar algunos postulados psicoanalíticos y, sin embargo, Freud mantuvo una postura escéptica frente a sus demostraciones de avenencia. Se dice, por ejemplo, que nunca tomó en serio a Bretón, hombre con formación psiquiátrica que había viajado a Viena en 1921 para conocerlo y que, posteriormente, se convirtió en cabecilla del movimiento surrealista. 68 El surrealismo fundado en 1924cimentó su originalidad en las revelaciones del psicoanálisis y reconoció a Freud como uno de sus precursores. Defendió la expresión automática de las ideas y su reproducción sin censura porque buscaba la liberación de la

66 Ricoeur, Paul. Freud: una interpretación de la cultura, México, Siglo XXI, 1999, p. 11. La lectura de esta obra es imprescindible para quien esté interesado en comprender a fondo la intrínseca relación entre

el psicoanálisis y la cultura. Sobre el empleo del psicoanálisis para comprender las expresiones artísticas puede consultarse Schneider, Daniel. El psicoanalista y el artista, México, Fondo de Cultura Económica,

1974.

67 La tradición psiquiátrica francesa representaba por Charcot, Clairambault, Janet, Ribot entre otros, que rechazaba el “pansexualismo” freudiano, además de una resistencia lingüística y cultural con rasgos chauvinistas que rechazaba lo extranjero. De Certau, Michel. Ob. cit., p. 35.

68 Morales y Marín, José Luis (coord.). Historia universal de la pintura, Madrid, Espasa, 2001, Tomo 4, p.

955.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario jaula racional y el flujo espontáneo del contenido

jaula racional y el flujo espontáneo del contenido inconsciente; por eso sus representantes también recurrieron a los sueños, fantasías y delirios como fuentes de inspiración. Surgió como un movimiento poético y revolucionario, que devino en destacadas expresiones pictóricas y escultóricas a lo largo del siglo pasado. Al transitar por la línea iniciada por el dadaísmo, Bretón asestó una ardiente crítica contra la tradición cultural burguesa, que le llevó a intentar vincular el movimiento con el comunismo francés, pero esta faceta política provocó el alejamiento de figuras que habían participado en su definición como Antonin Artaud, Philippe Soupault, André Masson, Roger Vitral y Francis Picabia. Luego de que Bretón fuera expulsado del partido comunista, en 1930, el surrealismo comenzó a expandirse por todo el mundo. Fue en esta etapa que se adhirieron al movimiento figuras como Salvador Dalí y Luis Buñuel, que también terminaron por distanciarse y no obstante son reconocidos a nivel mundial por sus contribuciones en el campo. 69 México fue uno de los primeros países latinoamericanos en tener contacto con el surrealismo. Apenas en 1921, llegaba Arthur Cravan, excéntrico personaje, dadaísta y posible introductor del surrealismo en nuestro país, que se perdió en algún lugar del Golfo de México. También se tiene noticia de la circulación de ―La revolución supra- realista‖, un texto escrito por Genaro Estrada, profesor de literatura mexicana mientras Vasconcelos estuvo en la rectoría de la UNAM. 70 Luego vino la visita del fundador del movimiento, André Bretón, para entrevistarse con Trotsky, y quedó tan enganchado a la realidad mexicana que la designó ―surrealista por excelencia‖ y tomó como símbolos del movimiento a dos animales casi míticos de estas tierras: el axolote y el monstruo de Gila. 71 Visitó el país en varias ocasiones y organizó exposiciones en las que incluyó el trabajo de algunos artistas mexicanos y piezas tan emblemáticas como las calaveritas de azúcar. Humberto Schwarzbeck 72 ha señalado que más que atrapado por la belleza y exotismo de los paisajes mexicanos, que podían describirse como un viaje directo al inconsciente, Bretón fue seducido por el temple revolucionario que impregnaba toda la cultura y que coincidía con los anhelos del surrealismo. Esta corriente se alimentaba de la

69 Sebbag, Georges. El surrealismo, Buenos Aires, Nueva Visión, 2003. 70 Garciadiego, Javier. Ob. cit., p. 414. 71 Breton, André. “Souvenirs du Mexique”, Le Minotaure, París, Núm. 12-13, 1939. 72 Schwarzbeck, Humberto. “Bretón en México: una apostilla”, Letras Libres, México, agosto 2002. (www.letraslibres.com)

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario identidad entre creación artística y revolución,

identidad entre creación artística y revolución, proyectada desde nuestro país hacia el

resto del mundo y que había dado lugar a un movimiento propio de vanguardia literaria:

el estridentismo, que englobaba el diálogo y la influencia del futurismo, el dadaísmo, el

creacionismo y el ultraísmo. 73

Con la disgregación de representantes del surrealismo que provocó la Segunda

Guerra Mundial, muchos emigraron a Estados Unidos. En los años cuarenta, respaldaron

el surgimiento del expresionismo abstracto y, luego de un tiempo, sentaron las bases para

la explosión del arte pop.

A la par, México se convirtió en un lugar común y escenario crucial para el

movimiento. Por diversas causas y propósitos fueron arribando, muchas veces para

quedarse, personalidades como Antonin Artaud, Wolfgang Paalen, Alice Rahon, Eva

Sulzer, César Moro, Katy y José Horna, Benjamín Peret, Remedios Varo, Leonora

Carrington, Edgard James, Luis Buñuel y Alejandro Jodorowsky. Es imposible negar la

importancia de la presencia de este selecto grupo de artistas y escritores que portaron el

estandarte surrealista, esa nueva forma de expresión sensible que tuvo en el siglo XX una

importancia comparable a la del Romanticismo en el siglo XIX. 74

En 1928 Bretón había firmado junto a León Trotsky y Diego Rivera el ―Manifiesto

por un Arte Revolucionario Independiente‖. Recordemos que los tres compartían la

experiencia de haber sido expulsados del Partido Comunista y caracterizaban a Stalin

como totalitario. Por esa razón el contenido del manifiesto reza lo siguiente:

―…el arte revolucionario aspira a una reconstrucción completa y radical de la sociedad aún cuando sólo sea para liberar la creación intelectual de las cadenas que la atan y permitir a la humanidad entera elevarse a alturas que sólo genios aislados alcanzaron en el pasado‖. 75

Consideraban que sólo la revolución social podía abrir la ruta hacia una nueva

cultura, pero rechazaban todo tipo de control de parte de los gobiernos en el arte. Ese

mismo año, se efectuó con éxito la Exposición Internacional del Surrealismo en París,

momento cumbre del surrealismo.

73 Mora, Francisco Javier. “El estridentismo mexicano: señales de una revolución estética y política”, Anales de Literatura Hispanoamericana, Universidad de Alicante, Núm. 29, 2000, p. 258. 74 Debroise, Olivier. Los surrealistas y México”, La Jornada, 18-19 Julio, 1986. (http://www.arte-

mexico.com/critica/od65.htm).

75 Villegas, Abelardo. El pensamiento mexicano…, Ob. cit., p. 129.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario En enero de 1940 se logró una ceremonia similar en

En enero de 1940 se logró una ceremonia similar en nuestro país, aunque de menor calado. Bretón, César Moro y Wolfgang Paalen organizaron en la Galería de Arte Mexicano una selección de cuarenta obras de representantes europeos y de artistas mexicanos cuyo trabajo tenía afinidad con el movimiento. Incursionaron a fondo en el surrealismo personalidades mexicanas como Agustín Lazo, María Izquierdo, Frida Kahlo, Manuel Álvarez Bravo y Alberto Gironella. Pero no puede excluirse a aquellos que se acercaron al movimiento surrealista, aunque fuera provisionalmente, como Luis Cardoza y Aragón, Roberto Montenegro, Guillermo Meza, Antonio ―El corcito‖ Ruiz, Manuel Rodríguez Lozano, Gunther Gerzo, Raúl Anguiano y, Xavier Villaurrutia en algunos ensayos. 76 Estudiar las relaciones entre los surrealistas y la comunidad intelectual mexicana, así como la producción creativa emanada de ese diálogo, sería motivo de otra investigación, 77 pero para dar una idea de la gran importancia que tuvo esta tradición en la cultura nacional, conviene rastrear, aunque sea brevemente, sus huellas en El laberinto de la soledad, una obra que se convirtió en una nueva plataforma literaria a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Octavio Paz tuvo contacto con los surrealistas mientras residía en París, por lo que podemos hablar de un influjo directo de esta corriente en su obra; también los sociólogos que lo inspiraron a abordar temas como los mitos, las fiestas, la muerte y el amor habían participado en el movimiento. La interpretación que hace Paz de la historia de México plantea una crítica a la modernidad emparentada a la postura surrealista. El antropólogo James Clifford ha descrito este modelo como surrealismo etnográfico porque, a la manera del collage, propone la renovación a partir de una reordenación crítica de los objetos. Mediante el uso de una heterogeneidad de fuentes, consiste en una aproximación irónica de la cultura que ataca lo familiar para volverlo extraño, pero a la vez vuelve a investirle de sentido. Es de esa forma que procede Paz cuando analiza ciertas costumbres, mitos, la fiesta o una expresión verbal como ―chingar‖, para descubrir ahí un contenido inexplorado, con el propósito de revelar su contenido latente, sagrado, y así reinvertirle de sentido y valor. De acuerdo a Enrico Mario Santí, la obra de este poeta es una defensa de la imaginación mexicana precisamente porque se propone el rescate de

76 Debroise, Olivier. Ob. cit. 77 Olivier Debroise y un grupo de colaboradores se han aproximado a este tema en: La era de la discrepancia. Arte y cultura en México, 1968-1997, México, UNAM, 2007.

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Capítulo 1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario

1. Panorama socio-cultural del México posrevolucionario aquellos estratos sagrados que sobreviven de forma marginal

aquellos estratos sagrados que sobreviven de forma marginal en la modernidad. 78 Vemos también que a través de este ensayo y a partir de élel psicoanálisis se va imbricando con la raíces de la cultura mexicana, para germinar más adelante en una multiplicidad de frutos.

78 Santí, Enrico Mario. Ob. cit., pp. 102-106.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

Si bien el propósito de este trabajo es comprender qué papel desempeñó Erich Fromm en la difusión e institucionalización del psicoanálisis en México, el desarrollo de su pensamiento y la influencia que pudo haber ejercido la realidad mexicana en éste durante sus veintitrés años de residencia en el país, es importante introducir su persona, dando a conocer algunos datos biográficos y un esbozo de su trayectoria profesional. La vida de este crítico y psicólogo social se ha tratado ya en varios estudios dirigidos al público de habla inglesa. Daniel Burston ha publicado una de las biografías mas completas. 1 También se han aproximado a este tema Donald Housdorff, 2 Lawrence Wilde 3 y Gerhard Knapp, 4 pero todos terminan por enfocarse en la obra frommiana. Los estudios biográficos más reconocidos son los de Rainer Funk, 5 cercano colaborador y salvaguarda del Archivo Erich Fromm en Tubinga. Este autor aporta información muy valiosa acerca de la infancia y adolescencia de este psicoanalista alemán y presenta un cuadro general de su itinerario profesional. Por esa razón, es la fuente bibliográfica principal para el presente capítulo. En el 20 Aniversario de la Sociedad Internacional Erich Fromm celebrado en el año 2005, el Dr. Lawrence J. Friedman expuso su proyecto de construir una nueva semblanza de este hombre, que profundice en aspectos íntimos, con la finalidad de dar seguimiento al desarrollo de su personalidad. Explicó que uno de los grandes obstáculos a la hora de indagar en la vida de Fromm es que su última esposa, Annis Freeman, destruyó la mayor parte de su correspondencia. Al parecer, Fromm le pidió que lo hiciera en caso de que falleciera antes que ella, porque prefería que toda la atención fuera dirigida hacia su labor psicológica e intelectual. 6 Abordamos aquí brevemente algunos aspectos personales de este prolífico escritor, sólo en la medida en que ayudan a contextualizar sus aportaciones.

1 Burston, Daniel. The Legacy of Erich Fromm, Cambridge y Londres, Harvard University Press, 1991. 2 Hausdorff, Donald. Erich Fromm, Nueva York, Twayne Publishers, 1972. 3 Wilde, L. Erich Fromm and the Quest for Solidarity, Nueva York, Palgrave Macmillan, 2004. 4 Knapp, Gerhard. The Art of Living. Erich Fromm’s Life and Works, Nueva York, Peter Lang, 1989. 5 Funk, Rainer. Fromm. Vida y Obra, Buenos Aires, Paidós, 1987; Erich Fromm: His Life and Ideas. An Illustrated Biography, Nueva York, Continuum Internacional, 2000. 6 Friedman, L. J. “Recovering Erich Fromm’s Life: Some Dilemmas and Preliminary Solutions”, Tubinga, Fromm Forum, Núm. 10, 2006, pp. 12-18.

Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional 1. Los años de formación en Alemania. Influencia del

1. Los años de formación en Alemania. Influencia del Judaísmo

Erich Pinchas Fromm Krause fue hijo único nacido en el seno de una familia judía ortodoxa, en Fráncfort del Meno, Alemania, el 23 de marzo de 1900. El año de su nacimiento coincide con el comienzo de un nuevo siglo, de aquel que sería escenario de infaustos eventos que dejarían una profunda marca en la historia de la humanidad. De acuerdo a Eric Hobsbawm, la civilización occidental del siglo XIX era capitalista desde el punto de vista económico, liberal en su estructura jurídica y constitucional, burguesa por la imagen característica de su clase hegemónica, y brillante por los adelantos alcanzados en el ámbito de la ciencia, el conocimiento y la educación. El gran progreso material se mostraba consecuente con la posición central de Europa, cuna de las revoluciones científica, artística e industrial, cuya economía había extendido su influencia sobre una gran parte del mundo, subyugada por los ejércitos de los estados que constituían el sistema de la política mundial. 7 El afán imperialista de las grandes potencias europeas, que combinaba sus efectos con la propagación del fervor nacionalista entre el grueso de la población, apuntalaba las condiciones para romper con los tratados de paz y buscar la reconfiguración del mapa

mundial. Aunque antes de 1914 no hubo un enfrentamiento entre potencias a gran escala, al tenor de las políticas imperialistas se mantuvieron agresivas expediciones frente

a los países más débiles con el objetivo de ampliar dominios coloniales. No obstante,

pronto resultó evidente que no quedaban territorios sin dueño, a consecuencia de lo cual, las ambiciones se volcaron sobre los territorios ocupados por otras potencias.

Alemania, unificada en una sola nación y encabezada por el belicoso reino de Prusia,

se había asegurado, a raíz de la guerra franco-prusiana de 1871, las fundiciones de hierro

y acero de las zonas del río Rin y Lorena, la floreciente industria química de Berlín y una

imponente factoría de material bélico en Essen: el oligopolio de las fábricas de cañones y armamentos de la familia Krupp. Con todas esas ventajas, para el alto estado alemán era un tormento pensar que Inglaterra y Francia, con menor poderío, poseían un imperio colonial mucho más vasto. En 1879, Alemania concertó una alianza con el Imperio austro-húngaro, con la clara intención de posicionarse como la potencia europea hegemónica.

7 Hobsbawm, Eric. Historia del siglo XX, Barcelona, Crítica, 2005, p. 16.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional A escala global, el nacionalismo y el imperialismo, como

A escala global, el nacionalismo y el imperialismo, como fuerzas dominantes emergentes, fueron moldeando el curso de la historia contemporánea; dieron lugar a poderes independientes armados y opuestos dentro de cada país, que gozaron de preeminencia política, social y económica. En ese contexto, Fráncfort, donde radicaba la familia Fromm-Krauze, era la segunda ciudad alemana después de Berlín, con prominente tradición cultural judía. Ambos padres eran originarios de familias rabínicas y el mismo Erich, en su etapa juvenil, se sentía tan atraído por esta tradición que se planteó como objetivo convertirse en rabino, interesándose por las prácticas del judaísmo hasta los 25 años. 8 Fue entusiasta partícipe de la praxis de vida de los judíos eruditos durante su niñez y temprana juventud, lo que orientó toda su actividad profesional y personal posterior; además de que el judaísmo, como influencia teórica, le permitió forjar un sentido de identidad y autonomía que sería revelado en la totalidad de su obra. Los judíos no constituían un sector homogéneo en el mundo occidental. El imaginario social había configurado, desde la época ilustrada, varias representaciones del judío, como extraño, como paria y luego, gracias a la difusión del modo de vida burgués, se forjó la imagen del judío opulento que se dedicaba a facilitar empréstitos al Estado. A la par de un ascendente fervor antisemita que se manifestó de forma tajante en el siglo XIX, emergió también una intelligentsia judía, que buscaba destacar en la comunidad intelectual con el objetivo de propiciar la asimilación en los países receptores. La afluencia de estos judíos con profesiones liberales se concentró en Alemania y Austria, y llegaron a apropiarse de una extensa porción de las instituciones culturales. 9 Los antepasados y maestros del joven Erich vivían y practicaban su tradición judía apartados del mundo liberal burgués, por lo que aprendió a alejarse de los cánones de la sociedad alemana de su tiempo. Crecer en este ambiente tan peculiar posibilitó, sin duda, que floreciera en él un espíritu independiente y creativo, cualidades que postulará luego en sus estudios como indispensables para el desenvolvimiento de las potencialidades individuales del ser humano. A decir de su biógrafo y albacea, el mundo del que Fromm procedía y en el que había comenzado a forjar su identidad era el religioso, en el sentido tradicional de la

8 Funk, R. Fromm. Vida…Ob. cit., p. 33. 9 Arendt, Hannah. Los orígenes del totalitarismo, 3 Tomos, Madrid, Alianza, 1981, tomo 1, pp. 86-88. La autora analiza las vicisitudes que marcaron la historia del pueblo judío en Europa durante los siglos XIX y XX. Explica el papel que la preeminencia económica de los judíos jugó en el desarrollo ulterior del antisemitismo.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional palabra, ya que se concentraba en las fuerzas y

palabra, ya que se concentraba en las fuerzas y fuentes espirituales del hombre. Nos cuenta que el mismo Erich Fromm se refería a ese ambiente en el que creció como un mundo ―precapitalista‖ o ―preburgués‖, para diferenciarlo del mundo moderno que más tarde sería objeto de estudio de sus investigaciones, un mundo que agitaba las banderas del imperialismo y del nacionalismo exacerbado. 10 Los que lo conocieron de cerca, como Rainer Funk, testifican que pese a conservar durante toda su vida una actitud profundamente religiosa, Fromm nunca accedió a convertirse en un hombre ascético que encontrara alegría en la renuncia a las cosas mundanas de la vida. Podría decirse que su humanismo radicaba en la comprensión de todas las religiones desde una perspectiva concreta, producto de la vida humana en la tierra con todos los privilegios y limitaciones correspondientes. Dentro de ese universo religioso es que surge el especial interés del Fromm adolescente por comprender los escritos proféticos; cuestión que a la postre, mediante una transposición, se convierte en punto cardinal de sus investigaciones y que, dicho sea de paso, le acarrearía conflictos con colegas y críticos a lo largo de toda su carrera. La lección más importante que el joven Erich tomaría de la comunidad judía donde creció, fue la orientación hacia una praxis de vida negadora; este estilo de vida le acompañó hasta el final de sus días como teórico social. En síntesis, la praxis de vida negadora no puede equipararse al negativismo, pesimismo o incluso al nihilismo; se trata de posibilitar lo creativo y auténtico a través de la negación de aquello que fue y es aceptado por la generalidad, por el sentido común, aunque eso signifique segregarse de la mayoría. 11 Funk afirma que fue esta enseñanza la que permitió que el trabajo de Fromm se orientara a tan diversas aristas, siendo consciente de que tendría que ir forjando su propio camino y sus propias respuestas, navegando entre un mar de críticas y desacreditaciones. Es motivo de otro trabajo abordar los debates que generó la obra de Fromm, pero a la luz de la misma teoría psicoanalítica, que nos dice que hay un motivo siempre inconscienteque subyace a los actos humanos, llegamos a la conclusión de que es necesario profundizar en el examen de las reacciones que su pensamiento produce en los

10 Funk, R. Fromm. Vida…Ob. cit., p. 8. 11 Ibíd., pp. 12-15.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional diversos ámbitos, ya que pueden estar basadas más en

diversos ámbitos, ya que pueden estar basadas más en prejuicios que en un análisis contextual y razonado de sus propuestas. 12 Hay que mencionar que Erich vive la Primera Guerra Mundial, en la adolescencia, como un acontecimiento revelador, que no olvidaría jamás. Este suceso le permite experimentar por primera vez en amplia escala, la destructividad de la que el ser humano es capaz y la extensa atmósfera de agresión, que incluso se vivía en las aulas donde tomaba clase. 13 Sin duda, podemos catalogar esta experiencia como el principio del despertar del jovencito de apenas 14 años, que gracias al estímulo de algunos maestros, se animaba a hacer uso de sus facultades críticas para cuestionar el fanatismo con el que la mayoría de la gente respondía a estos asuntos.

2. Por los senderos del psicoanálisis

En cuanto a su formación académica, concluyó el bachillerato en Fráncfort en 1918, donde aprendió latín, inglés y francés. Ingresó a estudiar Derecho, pero la idea de llevarlo a la práctica en una sociedad tan competitiva y hostil, no ejercía verdadera atracción en él. Por esta razón, en 1919 decidió trasladarse a la Universidad de Heidelberg donde finalmente se inclinó por los estudios en sociología, psicología y filosofía. 14 A partir de ese período comenzó a florecer el Erich Fromm que pasaría a la historia como uno de los pensadores más lúcidos y controversiales del siglo XX. En ningún campo del conocimiento humano existen teorías del todo originales y el caso de Erich Fromm no es la excepción. Lo anterior es equiparable al ámbito de la cultura, pues una cultura tiende a florecer gracias a la mezcla de elementos nuevos con algunos ya presentes en otra. A lo largo de nuestra vida, pero sobre todo en el periodo de formación que coincide con los años de juventud, tienen efecto en nosotros las más diversas influencias, gracias a las cuales vamos construyendo nuestra propia interpretación del mundo y, a veces, llegamos a ser capaces de aportar algún elemento novedoso que

12 Algunos autores se han encargado de analizar dichos debates y de explicar las razones por las que Erich Fromm ha sido relegado a un plano secundario en la historia de ciertos movimientos intelectuales. Ver por ejemplo: Rickert, John. “The Fromm-Marcuse debate revisited”, Theory and Society, Martinus Nijhoff Publishers, Dordrecht, 1986, Vol. 15, pp. 351-400; Mc Laughlin, Neil. “How to become a forgotten intellectual: Intellectual movements and the rise and fall of Erich Fromm”, Sociological Forum, Núm. 13, 1998, pp. 215-246; Del mismo autor, “Origin myths in the Social Sciences: Erich Fromm, the Frankfurt School and the emergence of Critical Theory”, The Canadian Journal of Sociology, junio 1999, pp. 109-139. 13 Fromm, Erich. Más allá de las cadenas de la ilusión, México, Paidós, 2009, p. 14. 14 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., pp. 59-60.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional complemente o modifique propuestas anteriores. Las grandes

complemente o modifique propuestas anteriores. Las grandes ideas son siempre un producto colectivo, pues toda teoría se nutre de las que le anteceden. Pese a ello, es justo reconocer el mérito de quien logra construir una propuesta creativa y novedosa, que aglutine de forma congruente corrientes de pensamiento anteriores con ideas nuevas, propias de la época. En el caso particular de Erich Fromm, además de las grandes ideas filosóficas que lo inspiraron a crear una propuesta psicoanalítica alternativa, encontramos varios personajes con los que se fue vinculando a través de diversas redes tanto académicas como personales. La actitud ante la vida y ante los otros que observamos en nuestros maestros es a menudo la influencia más directa sobre nuestra personalidad, y eso parece haber sido lo ocurrido con este autor. Me atrevo a afirmar que haber experimentado esa dinámica en carne propia favoreció que estableciera la misma pauta para sus posteriores propuestas psicoanalíticas, sobre todo en lo referente a la técnica. 15 Según el enfoque de Fromm, el analista desempeña un papel fundamental en la terapia. Con su presencia y vitalidad, debe estimular e inspirar al paciente a buscar una alternativa de vida más acorde al desarrollo de sus potencialidades. Este aspecto de su técnica nos remite a la etapa en la cual sus maestros influyeron de esa forma en él; por lo que consideró pertinente utilizar el mismo modelo para su actividad como maestro y analista. En el marco de sus años de formación, podemos hablar principalmente de dos personajes situados dentro de la tradición judía que dejarán una huella indeleble en su carácter y personalidad, gracias a los conocimientos que le transmitieron y a la experiencia de conocerlos íntimamente. En Fráncfort, la figura más importante para Fromm fue el Rabino Nehemia Antón Nóbel, hombre imbuido de la mística judía, que le introdujo en el pensamiento humanista de Hermann Cohen. 16 Un detalle importante de esta temprana etapa en la vida de nuestro personaje radica en su adhesión temporal a un grupo juvenil sionista. El sionismo, como movimiento político bosquejado para contrarrestar el antisemitismo, se hallaba por entonces todavía legitimado a raíz de la algarabía que desató el ―Caso Dreyfus‖ en Francia desde fines de 1894. 17 El complot y la corrupción subyacente en la condena por espionaje que recibió

15 Fromm, Erich. El arte de escuchar, Barcelona, Paidós, 1993. 16 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., p. 41. Ver también: Fromm, Erich. El humanismo judío, 1999. (www.elaleph.com). 17 Arendt, Hannah. Los orígenes…, Ob. cit., pp. 135-175.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional Alfred Dreyfus, un oficial judío del estado mayor francés,

Alfred Dreyfus, un oficial judío del estado mayor francés, probó el alcance político inherente a la oleada de antisemitismo que invadía Europa. En respuesta, la comunidad judía optó por organizarse en busca del establecimiento de un Estado judío soberano e independiente, mediante métodos diplomáticos y políticos. El programa político sionista fue fundado por Theodore Herzl, pero conforme pasaba el tiempo fueron apareciendo figuras que lanzaron otras propuestas, cada vez mas vinculadas a los afanes imperialistas. Por principio de cuentas, el sionismo adquirió validez porque representaba una solución a los atropellos que se estaban cometiendo en el mundo contra el pueblo judío y, en sentido simbólico, significó una construcción de la nostalgia y la necesidad de recuperar la patria perdida. De acuerdo a Hannah Arendt, en la década que sucedió a la primera conflagración mundial, el sionismo no debió su fuerza tanto a su penetración política como a su influencia pedagógica, al explayar un análisis crítico de las reacciones psicológicas y sociológicas en torno al antisemitismo. 18 Por esa razón, consiguió muchos adeptos en el ámbito intelectual del que Fromm comenzaba a formar parte. Pero a pesar de su juventud, percibió muy pronto el rumbo que el movimiento sionista tomaría y resolvió retirarse. Vale la pena abrir un paréntesis para aclarar que después del holocausto, cuando el sionismo se pervirtió, Fromm amparó una briosa defensa de los derechos del pueblo palestino. 19 Para continuar con su formación académica se inscribió en la Universidad de Heidelberg, donde tropezó con otro de los personajes más influyentes en sus años de juventud: el Dr. Salman Baruch Rabinkow, su último maestro de Talmud. 20 El humanismo radical de este hombre, combinado con el estudio tradicional del Talmud y de la cultura moderna, fue un importante estímulo para Fromm. La postura esencial que

18 Arendt, Hannah. Los orígenes…, Ob. cit., p. 123. 19 En 1948 se fundó el Estado de Israel con la tutela de Estados Unidos, Inglaterra y la ONU. Una serie de leyes asimiló “legalmente” inmensas extensiones de tierras árabes cuyos propietarios fueron declarados ausentes porque se habían convertido en refugiados a causa de la ocupación militar. Los judíos sionistas cometieron desde entonces atrocidades, masacres y violaciones contra la población civil para contrarrestar la resistencia a ceder su tierra. Pese a que el derecho moral y político de una persona a volver a su sitio de residencia es universalmente reconocido, Israel ha negado el retorno y ha imposibilitado sistemática y jurídicamente que los árabes palestinos regresen, que sean compensados por sus propiedades o vivan en Israel como ciudadanos en igualdad de derechos ante la ley con los israelíes judíos. La negativa a reconocer el derecho de los palestinos a la autodeterminación y a un Estado demostró ser, a través de los años, la fuente principal del derramamiento de sangre que hoy continúa. Leyens, Germán. “El origen del conflicto palestino-israelí”, Judíos por la Justicia en Oriente Próximo, [S. L], 2005. 20 Talmud: Código fundamental del derecho civil y canónico judío que complementa la Biblia y representa una labor de más de setecientos años. Comprende la Misnáh y la Gemará. La primera es el texto y la segunda los comentarios. Consta de 63 tratados y 524 capítulos, dividida en 6 órdenes principales llamados Sedarim, cada uno de los cuales trata de manera ordenada un asunto o tema a saber: agricultura, fiestas, matrimonio, divorcio, derecho civil y penal, ofrendas sagradas y purificaciones. Royston Pike, Edgar. Diccionario de religiones, México, Fondo de Cultura Económica, 1986, p. 431.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional Rabinkow defendió hasta el final de sus días, afirmaba

Rabinkow defendió hasta el final de sus días, afirmaba al hombre como un fin en sí

mismo y sostenía que la fuerza interior del ser humano es inseparable a su condición de

ser autónomo. 21

Un breve repaso por cualquiera de los estudios que Erich Fromm realizó durante su

vida confirma la clara influencia de Rabinkow. Su albacea literario se ha percatado de que

nuestro autor intentó verificar en sus investigaciones psicoanalíticas y socio-psicológicas

acerca del hombre en general, los planteamientos del Rabino Rabinkow, con los que

coincidía en puntos básicos. 22

Como estudiante universitario, Fromm tomó distancia respecto a la tradición judía

ortodoxa y, a su vez, se benefició del encuentro con otras corrientes de pensamiento que

fueron propiciando un gradual abandono de la práctica del judaísmo. Dicho abandono

ocurrió de forma definitiva a los 26 años. Merced a que el punto clave de toda la filosofía

que había aprendido con Rabinkow residía en la autonomía del individuo y su desarrollo,

se volcó a transitar su propia senda que con el tiempo se vio enlazada con muchos otros

caminos.

Pese haber abandonado muy joven la práctica del judaísmo, es imprescindible

destacar la habilidad que Fromm desarrolló desde el inicio de su trayectoria para traducir

los planteamientos de esta filosofía, de manera que pudieran salir del ostracismo y ser

comprendidos por cualquier persona. Como afirma Funk en su biografía:

―Fromm introduce una praxis de vida específicamente judía en lo antropológico y empírico volviendo aceptables en términos de ciencias humanas, las determinantes de una praxis de vida religiosa. De este modo, mediante un giro hacia lo científico humanista, universaliza el contenido humano de una religión practicada en una comunidad de vida segregada y lo vuelve comunicable entre todos los hombres de orientación humanista.23

Considero que en este sentido su faena constituye una prueba indiscutible de la

posibilidad de establecer un verdadero diálogo entre culturas.

Por otra parte, durante los años de formación en la Universidad de Heidelberg,

Fromm comienza a interesarse por diversas cuestiones sociológicas que serán temas de

estudio para sus futuras investigaciones. Por ejemplo, las regulaciones de la convivencia

social y características de instituciones como: la ley, el Estado, la religión; pero sobre todo

21 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., pp. 50-52. 22 Ibíd., pp. 54-55. 23 Ibíd., p. 56.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional le interesaba comprender el influjo de los grupos sociales

le interesaba comprender el influjo de los grupos sociales en el individuo, materia que se mantendría como una constante a lo largo de su trabajo. Es más que evidente la relación de los temas de estudio a los que se sentía atraído con su forma de vida al crecer dentro de la comunidad judía, alejada, como hemos dicho, de los parámetros habituales de su tiempo. Es probable que este ethos 24 haya funcionado como catalizador de la sagacidad con que se aproximó al estudio de la sociedad contemporánea. Ya en su tesis doctoral de 1922, La Ley judía. Una contribución a la sociología de la diáspora 25 que realizó bajo la dirección de Alfred Weber, germinaba en la perspectiva de Fromm el enfoque sociopsicológico, aún sin contar con el instrumental psicoanalítico que después le permitiría profundizar en el planteamiento de una psicología social analítica. La tesis concluye que la ley judía es el ―alma del cuerpo histórico judío‖, el aglutinante social que permite que el judaísmo sobreviva como entidad sociológica a pesar de la pérdida de Estado y territorio, y de estar inserto en el proceso cultural de los pueblos huéspedes. Sumándose al interés por la sociología, surge en Fromm durante su estancia en Heidelberg una atracción por la filosofía. Sin embargo, es importante precisar que su interés filosófico nunca fue un fin en sí mismo, puesto que la tradición filosófica sólo le resultaba relevante en tanto se ocupara del hombre como ser actuante. Los filósofos más importantes para Fromm fueron Aristóteles y Spinoza, por su pensamiento ético y moral, y Karl Marx. Bien puede decirse que estos tres conforman la piedra angular de su obra, pero estudió las teorías más relevantes de la historia de la filosofía, entre éstas las de Kant, Hegel, Nietzsche, Herbert Spencer, John Stuart Mill, William James, Bergson, Heidegger, Sartre y Bloch, entre muchos otros. 26 La resonancia armónica de esa multiplicidad de voces se percibe en los distintos momentos de su obra. Muy distinto fue el encuentro de Fromm con el psicoanálisis, que por cierto no aconteció en el ambiente universitario, sino a través de una de sus amigas que lo presentó con Frieda Reichmann en 1924. 27 Esta psiquiatra había entrado en contacto con el psicoanálisis en el sanatorio Weisser Hirsch, en Dresden, cuando trabajó como asistente

24 Ethos: conjunto de rasgos culturales típicos que diferencian e individualizan a un grupo de otro. Puede utilizarse como sinónimo de “visión del mundo”. 25 La tesis permanece inédita. Existe una copia en el Archivo Erich Fromm ubicado en Tubinga, Alemania.

26 Funk, Rainer. Fromm. Vida…, Ob. cit., pp. 60-62. 27 También Leo Lowenthal y Ernst Simon, amigos cercanos de Fromm, conocieron el psicoanálisis a través de Frieda Reichmann. Ibíd., pp. 64-65.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional de J.H Schultz. En 1923 concluyó su análisis didáctico

de J.H Schultz. En 1923 concluyó su análisis didáctico con Hans Sachs en Berlín para abrir al año siguiente un centro terapéutico en Heidelberg. El psicoanálisis, dado a conocer por Sigmund Freud en 1900 con La interpretación de los sueños, había logrado captar el interés y el reconocimiento de una vasta porción de la elite intelectual y científica mundial. La fundación del psicoanálisis, como teoría y método analítico, es el hecho más trascendental en la historia de la psicología, debido a que constituye un paso decisivo en el camino hacia el conocimiento del hombre. Como tal, provocó en su momento un escándalo sólo comparable al derivado de la defensa del heliocentrismo efectuada por Copérnico y a la teoría de la evolución de las especies de Darwin. 28 Freud no simplemente postuló la existencia de procesos inconscientes cuestión que había sido sugerida antes que él por la filosofía alemana, sino que mostró de forma empírica cómo es que dichos procesos operan. Este médico vienés logró elucidar los mecanismos concretos que permiten que se exprese el inconsciente: los síntomas neuróticos, los sueños y los pequeños actos de la vida cotidiana. Las consecuencias de sus descubrimientos influyeron en todas las esferas de la vida cultural y social desde finales del siglo XIX y se extienden hasta tiempos presentes. El psicoanálisis permitía cuestionar todo en relación con las actitudes y la conducta humana, ya que construyó conceptos claves para interpretar las motivaciones e intereses detrás de cada acción. En el momento en que Erich Fromm tuvo su encuentro con el psicoanálisis, esta revolucionaria teoría se encontraba ya consolidada e imbuida de prestigio, en parte gracias a la fundación de la Asociación Psicoanalítica Internacional, consumada en 1910. A partir de ese año, los miembros de la Asociación, divididos en tres grupos, comenzaron investigaciones que en algunos casos culminaron con aportes significativos a la teoría freudiana original y, en otros, terminaron en ruptura con el maestro. Destacan figuras como Alfred Adler, Otto Rank, Carl Jung, Hans Sachs, Sander Ferenczi, Theodor Reik y Karl Abraham. Hacia 1914, el psicoanálisis se practicaba ya en Austria, Suiza, Suecia, Estados Unidos, Inglaterra, India, Canadá y Australia, y se difundía en Hungría, Polonia y Rusia. En Alemania, la popularidad del psicoanálisis iba en aumento, sobresaliendo ciudades como Munich y Berlín como sedes de diversos congresos y centros psicoanalíticos. 29 Por su parte, la producción teórica del fundador del

28 Mandolini Guardo, Ricardo G. Historia general del psicoanálisis. De Freud a Fromm, 3ª edición, Buenos Aires, Ciordia, 1969, p. X. 29 Ibíd., pp. 482-483.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional psicoanálisis continuaría hasta 1938; si algo caracterizó

psicoanálisis continuaría hasta 1938; si algo caracterizó a Freud fue precisamente su

incansable espíritu de pesquisa y la destreza para construir un corpus sólido en términos generales, pero que no excluyó ciertas variaciones a través de los años. El contacto con la teoría psicoanalítica y la experiencia de ser analizado, desplegó una afinidad decisiva para Fromm, promoviendo su interés por estudios de carácter socio-psicológico. Es decir, a partir de ese momento surgió la inquietud por integrar sus conocimientos filosóficos y sociológicos con el psicoanálisis al enfocar los problemas desde los fenómenos inconscientes para otorgarles así un nuevo sentido. Al haberse casado con quien fuera su analista, Fromm tuvo que continuar su análisis en Múnich con el Dr. Wilhelm Wittenberg y posteriormente en Fráncfort con Karl Landauer. Concluyó su análisis con Hans Sachs, quien en 1910 fuera uno de los seis hombres de confianza de Freud. 30 Parece necesario aclarar que antes de consumarse el matrimonio con Frieda Reichmann, ambos sostuvieron un minucioso debate con Landauer, para valorar las repercusiones que la decisión traería para Frieda en el campo profesional y sobre todo para Fromm, que apenas se adentraba en la formación como psicoanalista. 31 Su relación amorosa concluyó con el divorcio después de un par de años, pero mantuvieron contacto a nivel profesional hasta la muerte de Frieda, acaecida en

1957.

Después de participar como miembro de una comunidad de trabajo, inaugurada por Karl Landauer en 1926, inició su entrenamiento en el Instituto Psicoanalítico de Berlín bajo la asesoría de Theodor Reik, para culminarlo hacia 1930. 32 Ese mismo año fue designado miembro extraordinario de la Sociedad Psicoanalítica Alemana, consolidándose dentro de la comunidad psicoanalítica europea. 33

3. La psicología social. Participación en la Escuela de Fráncfort

El Instituto Psicoanalítico de Berlín, fundado en febrero del año de 1920 por Max Eitingon, Karl Abraham y Ernst Simmel, fue el primer instituto de formación psicoanalítica en el mundo. Este espacio le brindó a Fromm un terreno halagüeño para relacionarse. Fue a través de esta institución que tuvo contacto con varios de los

30 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., pp. 75-76. 31 Ibíd., pp. 67-69. 32 Ibíd., p. 64. 33 Ibíd., p. 74.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional intelectuales y psicoanalistas que ejercieron alguna

intelectuales y psicoanalistas que ejercieron alguna influencia, o bien jugaron un papel importante en el curso de su carrera. Allí conoce, por ejemplo, a Karen Horney, que desde entonces criticaba los supuestos de Freud del complejo de Edipo y la pulsión de muerte. Horney se convertiría más adelante en el primer enlace entre Fromm y Estados Unidos, país a donde emigraría para escapar del nazismo. Fromm nunca conoció a Sigmund Freud en persona, pero compartió la teoría de las pulsiones hasta 1932, ejerciendo clínicamente de acuerdo a los lineamientos estipulados por la Asociación Psicoanalítica Internacional (API). La influencia de Karen Horney pudo haber sido determinante en la decisión de Fromm de criticar de frente los postulados del padre del psicoanálisis. Para la época en que se conocieron, esta mujer llevaba ya una década impulsando la crítica al modelo freudiano de corte patriarcal, enfocando sus investigaciones a los aspectos socio-culturales en la génesis de las neurosis en menoscabo de la teoría pulsional. Karen y Erich, quince años menor que ella, sostuvieron una relación amorosa y profesional durante varios años, por lo que sin duda existió un intercambio de ideas que enriqueció el pensamiento del recién graduado psicoanalista alemán. 34 Las semejanzas de los planteamientos de Horney con el pensamiento que Fromm articularía más tarde son evidentes, aunque también se perciben diferencias que prueban que no se trató de simple mimetismo, como algunos analistas sugieren, sino de una influencia mutua beneficiosa para ambos. Aunque es cierto que compartió intereses con varios de los que fueran sus maestros, la atención que Fromm prestó a dichas cuestiones fue adquiriendo relevancia de acuerdo a sus propias vivencias. Por ejemplo, desde los años de formación en Heidelberg, cuando aún era miembro activo de la comunidad judía, surge en Fromm la inquietud por profundizar en la psicología de la religión. Su encuentro con el budismo, justo después de abandonar la práctica del judaísmo, le ofreció la oportunidad de reinterpretar los principios religiosos en referencia a un sistema de pensamiento donde al individuo se le concedía autonomía y la autoridad debía tener fundamentos racionales. Por otra parte, hacia el año de 1929, todavía en formación psicoanalítica, Fromm estableció contacto con otra teoría que le revelaría una nueva forma de aproximarse a la comprensión de los mecanismos económico-sociales y que terminaría integrando a su reformulación del psicoanálisis: el marxismo.

34 Reyes Vallejo, Orellana. “Karen Horney, una pionera de la ruptura con el modelo freudiano para explicar la psicología femenina y el desarrollo humano sano y neurótico, Apuntes de psicología, Sevilla, Vol. 20, Núm. 2, Universidad de Sevilla, 2002, pp. 15.

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2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional Motivado por Karl Landauer, uno de sus analistas

Motivado por Karl Landauer, uno de sus analistas didácticos, Fromm participó en la fundación del Instituto Psicoanalítico de Fráncfort. Para ese entonces, Max Horkheimer, director del Instituto de Investigación Social, conocido popularmente como Escuela de Fráncfort, se había sometido a un análisis con Landauer, debido a los problemas que le generaba su incapacidad para disertar sin un texto preparado. 35 El interés de Horkheimer por Freud se remontaba a la década de 1920, parcialmente estimulado por Leo Lowenthal, que por cierto era amigo cercano de Fromm y fue también paciente de Frieda Reichmann. Después de concluida la terapia, Horkheimer apoyó la fundación del Instituto Psicoanalítico de Fráncfort, inaugurado el 16 de febrero de 1929. Resultó que de esa forma el Instituto se convirtió en la primera organización expresamente freudiana en vincularse, aunque fuera de forma indirecta, a una universidad alemana. 36 La categoría de huésped que desde entonces se confirió al Instituto Psicoanalítico en el de Investigación Social de Fráncfort, propició el ingreso de Fromm al círculo interior de este último. Leo Lowenthal colaboraba con Horkheimer en el Instituto de Investigación Social y recomendó a su viejo amigo para la posición de director vitalicio del Departamento de Psicología Social, ya que desde hacía tiempo venía enfocando su trabajo a cuestiones socio-psicológicas. Al recién inaugurado Departamento se le designó la tarea de investigar hasta qué punto y de qué modo, el aparato psíquico del hombre es causal o determinante en el desarrollo o conformación de la sociedad. 37 Con el ingreso de Fromm, el trabajo del Instituto adquirió la dimensión que habría de ser relevante para los años futuros: la de una investigación orientada al mismo tiempo analíticamente y hacia el marxismo. 38 Se abrió un diálogo enriquecedor para todos los miembros, al que Fromm aportó sus ideas sobre una psicología social analítica, que auxiliara en la resolución de problemas relacionados con el campo de estudio al que se enfocaba el Instituto. 39

35 Entrevista con Horkeimer en 1969. Citado por Jay, Martin. La imaginación dialéctica. Historia de la Escuela de Frankfurt y el Instituto de Investigación Social (1923-1950), Madrid, Taurus, 1989, p. 154. 36 Ídem. 37 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., p. 88. 38 Ibíd., p. 89. 39 Es interesante apuntar aquí que una parte de los fondos para la fundación del Instituto de Investigación de Fráncfort se obtuvo de un rico comerciante alemán radicado en Argentina, Hermann Weil por lo que bien puede decirse que sus investigaciones fueron financiadas en los primeros años por la renta de la tierra argentina. El dinero fue administrado por su hijo Felix Weil. Entel, Alicia, Lenarduzzi, Víctor y Gerzovich, Diego. “La Escuela de Frankfurt en América Latina”, Escuela de Frankfurt. Razón, arte y libertad, Buenos Aires, Eudeba, 1999.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional No es raro suponer que, en parte, es gracias

No es raro suponer que, en parte, es gracias a esta relación con el Instituto de Investigación Social que Fromm tiene la oportunidad de indagar en la teoría marxista. Conoció las obras de Marx y Engels por medio de Horkheimer; revisó la

―refilosofización‖ de la teoría social marxista llevada adelante por Theodor Adorno, luego denominada Teoría Crítica. Durante esta etapa se familiarizó con los trabajos de Herbert Marcuse y adicionalmente comenzó a revisar el estudio de Johan Jacob Bachofen sobre

el matriarcado, que más tarde sentaría un pilar para sus teorías. 40

Martin Jay afirma que fue básicamente a través de la obra de Fromm que el Instituto intentó, al principio, reconciliar a Freud y Marx. 41 Dentro de esos términos, Erich Fromm participó activamente en la primera fase de investigaciones interdisciplinarias impulsadas desde la Escuela de Fráncfort. La participación de Fromm en el Instituto tuvo una innegable trascendencia y dejó

como testimonio del avance de sus teorías su primera investigación de campo. Fue realizada a principios de la década de 1930, con el objetivo de identificar el núcleo de carácter de los trabajadores y empleados de la región del Rin (República de Weimar). La investigación acredita la cristalización de sus teorías socio-psicológicas, aplicadas a un sector de la población que sería clave al momento de ascenso al poder del nazismo en Alemania. Además certifica que Fromm, como psicólogo social, desplegaba una agudeza

y sensibilidad extraordinarias que le permitían detectar los problemas más relevantes de

la sociedad contemporánea. Recordemos que durante esa época en Alemania, la situación política se encauzaba ya por rumbos alarmantes. El Partido Obrero Nacional Socialista, fundado en 1920, con Adolfo Hitler como dirigente, representaba el brazo armado de los grandes industriales y terratenientes que constituían las clases más reaccionarias de la sociedad alemana. La crisis mundial de 1929 y sus efectos provocaron que aumentara en forma considerable el malestar entre el grueso de la población. Emergía en respuesta la posibilidad revolucionaria agudizada con el prestigio del comunismoque representaba un peligro para los privilegios de las clases poderosas. La situación se agudizó hasta tal punto, que los círculos gobernantes de Alemania decidieron recurrir a la ayuda de los nazis, que utilizaron una retórica aparentemente anticapitalista para atraerse amplias capas de artesanos, comerciantes, así como parte de los campesinos y obreros. Los fascistas, con

40 Ibíd., p. 137. 41 Jay, Martin. Ob. cit., p. 155.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional gran habilidad demagógica, manifestaban ambiciones

gran habilidad demagógica, manifestaban ambiciones chauvinistas y afirmaban que la causa primordial de las desgracias de Alemania residía en la falta de ―espacio vital‖ y que, la única salida a la grave circunstancia era la anexión de territorios ajenos. 42 El apoyo que los grandes capitales industriales otorgaban al partido nazi, dejaba entrever las verdaderas intenciones del movimiento que hacia 1930 crecía con gran rapidez. El contexto anterior contribuyó a que Fromm y el grupo de colaboradores del estudio 43 advirtieran la urgente necesidad de averiguar, antes de que Hitler tomara el poder, cuántos de los trabajadores y empleados alemanes podían convertirse en combatientes del nazismo, tomando como evidencia su estructura de carácter. La evaluación de los resultados se efectuó de acuerdo al método psicoanalítico, por medio de la interpretación de aproximadamente seiscientos cuestionarios que fueron realizados sobre la base de una entrevista social y una psicoanalítica de tipo personal. 44 Se encontraron con que la mayoría de los trabajadores educados en los partidos y los sindicatos, afirmaban concientemente su fe revolucionaria pero, bajo un minucioso análisis interpretativo, sus respuestas a los cuestionarios indicaban motivaciones inconscientes muy distintas. La hipótesis que Fromm y sus colaboradores formularon consistía en afirmar que quienes poseían un carácter autoritario se volverían nazis en el caso de que Hitler triunfara, mientras que quienes tenían un carácter anti-autoritario o democrático-revolucionario combatirían el nazismo y finalmente, quienes presentaran rasgos de carácter combinados no se convertirían ni en fervientes nazis ni en fervientes antinazis. 45 En términos generales, los resultados de este primer trabajo de campo serían bastante provechosos para Fromm, pues todo lo aprendido de esta experiencia fue utilizado para optimizar el método que emplearía tres décadas mas tarde en su estudio sobre el carácter campesino mexicano en la comunidad de Chiconcuac, Morelos. 46 El vínculo profesional con el Instituto se inició formalmente en 1930 y concluyó en 1938, a causa de diferencias irreconciliables entre su postura y la de sus colegas. 47 Por lo

42 Galkin, A. “Hitler proclama el Tercer Imperio”, Antología de textos de Historia Universal y Contemporánea, México, UNAM, 1980, pp. 273-275. 43 El estudio fue planeado y dirigido por Fromm con la colaboración de Ernest Schachtel y Anna Hartoch, y el asesoramiento de Paul Lazarsfeld en lo concerniente a problemas estadísticos. Fromm, Erich y Maccoby, Michael. Sociopsicoanálisis del campesino mexicano, México, Fondo de Cultura Económica, 1973, p. 44. 44 Funk, R. Fromm Vida…, Ob. cit., p. 91. 45 Fromm, E. y Maccoby, M. Ob. cit., 1973, p. 44. 46 Ídem. 47 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., p. 88.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional significativo de estas diferencias, que ultimaron en ruptura

significativo de estas diferencias, que ultimaron en ruptura entre los miembros de la Escuela de Fráncfort y Fromm, considero oportuno abordar de manera breve las discusiones más destacadas. Motivo primordial de las disputas fue la crítica a la teoría libidinal y la reinterpretación del complejo de Edipo que Fromm había efectuado. Las reacciones ocasionaron que Fromm se viera envuelto en un conflicto que se personalizó en primera instancia con Max Horkheimer, quien consideraba que Fromm estaba prescindiendo de los elementos verdaderamente revolucionarios de la teoría de Freud. En tono similar, Theodor Adorno ratificó la observación de Horkheimer e incluso se refirió al intento de Fromm de formular orientaciones de la estructura de carácter como un ―ocultamiento ideológico al servicio del status quo psicológico del individuo. 48 En la opinión anterior se percibe claramente la dificultad que genera para un crítico de la sociedad contemporánea que se asume de izquierda, como Adorno, aceptar que la estructura de carácter individual y el núcleo de carácter común a un grupo social pueda ser determinante en el proceso social, de forma que puede frenar o bien favorecer a la transformación por la que aboga. Más aún cuando la teoría marxista pone tanto énfasis en la clase obrera como dirigente del proceso revolucionario. La teoría del carácter social de Fromm introduce un nuevo elemento de complejidad para entender los procesos sociales que van modificando la vida de los hombres. Dicha teoría permite reiterar el valor y la importancia del factor humano, necesariamente subjetivo y emocional, en interrelación con la esfera económica y cultural. Las críticas, tanto de Horkheimer como de Adorno, fueron realizadas desde una postura muy distinta a la de Fromm, quien poseía un cabal conocimiento de los hallazgos más importantes de Freud y contaba con la experiencia clínica para sustentar sus propuestas. A consecuencia de las contrariedades, Fromm termina por abandonar el Instituto en 1938, justo cuando se integraba Adorno como miembro. 49 Un dato curioso es que estando en desacuerdo con las posturas de Fromm, en 1950 Adorno utilizó un formato parecido al cuestionario interpretativo desarrollado por su ex colega en su estudio sobre La personalidad autoritaria, 50 pero no evaluó psicoanalíticamente las respuestas puesto que carecía del entrenamiento y la experiencia clínica. De hecho, por lo general no se

48 Ibíd., p. 135. Ídem. 50 Adorno, Theodor. La personalidad autoritaria, Buenos Aires, Proyección, 1955.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional reconoce a Fromm su contribución en la formulación del

reconoce a Fromm su contribución en la formulación del carácter autoritario, aun cuando lo hubiese dejado asentado ya en los resultados de su investigación con los obreros alemanes. 51 Sin embargo, Hannah Arendt publicó en 1951 un extenso trabajo sobre los orígenes del totalitarismo que coincide con algunos aspectos del planteamiento frommiano. Sus reflexiones sobre la psicología del ―hombre-masa‖ europeo que se acopló a los regímenes totalitarios, remiten a las observaciones de Fromm respecto a las condiciones que fomentan la aparición de actitudes autoritarias en las sociedades occidentales. Dice Arendt que el aislamiento, la sensación de poca valía, la angustia y la extrema competitividad privativas en la sociedad burguesa, producen en el individuo la indiferencia hacia los asuntos de la vida pública y que éstas actitudes resultan muy útiles para aquellas formas de dictadura en las que un hombre fuerte asume la responsabilidad de los asuntos públicos. 52 Neil McLaughlin ha estudiado la función de Fromm como miembro original del círculo interior de la Escuela de Fráncfort desde una perspectiva sociológica. Atribuye los conflictos suscitados a cuestiones económicas en relación al subsidio de las investigaciones y a diferencias ideológicas entre las posturas de izquierda de Fromm quien se distinguió por su radicalidad, y de Horkheimer y Adorno, que buscaban colocar al Instituto en una posición segura frente a los freudianos ortodoxos para legitimarlo dentro de las estructuras intelectuales de poder. 53 También jugó un papel importante en la ruptura el resultado de su investigación con los obreros alemanes, que desafiaba a la ideología de izquierda revelando su debilidad. Molestaba sobre todo que la concepción clásica de que eran las clases medias y altas las protagonistas de posturas autoritarias, fuera desmentida. Años más tarde y a raíz de la publicación de Eros y Civilización de Herbert Marcuse, se generó otra disputa asentada en los mismos motivos. Marcuse formuló en el apéndice de su obra una acerba crítica desde una perspectiva filosófica a las propuestas del grupo revisionista del que Fromm formaba parte. Argumentaba que los revisionistas, refiriéndose a ellos como un grupo homogéneo y sin hacer una distinción explícita de las diferencias entre cada propuesta particular, terminan por convertir la teoría psicoanalítica en ideología. Marcuse se opuso

51 McLaughlin, Neil. Origin Myths…, Ob. cit., p. 111. 52 Arendt, Hannah. Los orígenes de…, Ob. cit., p. 492, 495. 53 Ibíd., pp. 117-119.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional manifiestamente a la teoría de las relaciones

manifiestamente a la teoría de las relaciones interpersonales en la que los revisionistas

enfatizaron, ya que según él, Freud reconoció la obra de la represión en los más altos

valores de la civilización occidental, que presuponen y perpetúan la falta de libertad y el

sufrimiento. Su discrepancia radica en que las escuelas neofreudianas propagaron esos

mismos valores como cura contra la falta de libertad y el sufrimiento: como el triunfo

contra la represión. Afirma que la hazaña intelectual se realiza expurgando la dinámica

instintiva y reduciendo su participación en la vida mental. Según Marcuse,

―…purificada así, la psique puede ser redimida otra vez por la ética idealista y la religión; y la teoría psicoanalítica del aparato mental puede ser reescrita como una filosofía del espíritu. La mutilación de la teoría de los instintos de Freud culmina al arrancar a la sexualidad el papel constitucional, ya que sin ésta no hay ningún conflicto fundamental entre el principio del placer y lo que él llama, el principio de la realidad -siempre represivo-, encarnado en la cultura y la sociedad‖. 54

En cuanto al desarrollo óptimo de las potencialidades personales por el que Fromm

aboga, Marcuse rebate que es inalcanzable porque la actual civilización, en su estructura

esencial, lo niega. Reclama que Fromm resucita todos los valores elogiados de la ética

idealista como si nadie hubiera demostrado sus características conformistas y represivas.

En adición, Marcuse desacredita aún más a Fromm por el estilo de sermón que utiliza en

sus obras y el uso de pasajes bíblicos. 55

Es importante advertir que aunque Fromm argumentó ampliamente contra las

críticas de Marcuse, cuidó de no ser tan incisivo a causa de los ataques dirigidos contra su

ex colega por parte del ala conservadora durante los años sesenta. A esto hay que agregar

que la credibilidad de Marcuse efectivamente pendía de un hilo, porque trabajó para el

gobierno de los Estados Unidos durante el periodo de posguerra y luego durante la

Guerra de Corea, mientras en ese tiempo Fromm se mantuvo como un pensador radical

independiente. 56

A través de los años, Fromm publicaría de forma paulatina sus réplicas a los ataques

de Marcuse, haciendo notar que la labor de este conocido filósofo iba a todas luces en

sentido contrario a la obra de Freud. Aseveraba que el gran logro del fundador del

psicoanálisis consistió en haber tomado varios problemas que la filosofía hasta entonces

sólo había estudiado en términos abstractos, para convertirlos en materia de investigación

54 Marcuse, Herbert. Eros y Civilización, México, Editorial Planeta, 1965, pp. 245-246. 55 Ibíd., pp. 263, 265 y 271. 56 McLaughlin, Neil. Origin Myths…, Ob. cit., p. 138.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional empírica. Marcuse destruía ese logro al darle un giro,

empírica. Marcuse destruía ese logro al darle un giro, retransformando los conceptos empíricos de Freud en materia de especulación filosófica, interpretando de manera errónea conceptos como represión, narcisismo, y confiriendo un sentido distinto al que Freud había otorgado a los principios de placer y de realidad. Así mismo, la defensa que hace Marcuse de una práctica sexual ―libre‖, subordinando la genitalidad que identificaba con el matrimonio monógamo y la familia burguesaa los impulsos eróticos anal y oral, es vista por Fromm como una tendencia a la regresión infantil. De acuerdo a Fromm, Marcuse pasa por alto el hecho de que para Freud la evolución de la libido, del narcisismo primario al plano oral y anal, y luego al genital, no es principalmente un problema de acentuación de la represión, sino que se trata del proceso biológico de maduración, que conduce a la primacía de la sexualidad genital en una persona sana. 57 Haciendo suyo el precepto de Kant respecto a los derechos y deberes de la conciencia ilustrada, que en última instancia encauzan al hombre por un camino para salir de su minoría de edad, dice Fromm: ―Su ideal (el de Marcuse) era que el hombre se volviera niño. Mi ideal era que el hombre se desarrollara por sus propios medios hasta su máxima madurez o plenitud de su personalidad‖. 58 Si bien algunas de las objeciones de Marcuse a Fromm se encuentran fundamentadas, como el hecho de introducir ciertos temas de corte idealista y hasta religioso en la psicología materialista de Freud, es necesario reconocer, a partir de un análisis cuidadoso de su obra, que se mantiene como un pensador social crítico hasta el final de su vida y no cae en una postura conformista. Como señala Rickert, es importante recordar que fue Erich Fromm quien en El

miedo a la libertad y Psicoanálisis de la sociedad contemporánea, introdujo ciertos temas

de la Teoría Crítica a una audiencia masiva, y quien durante los complacientes años cincuenta sostuvo, junto a C. Wright Mills y otros sociólogos, una crítica radical de la sociedad contemporánea. En opinión de este autor, Fromm, tal vez más que cualquier otro analista, buscó agudizar las cuestiones críticas del pensamiento de Freud. 59

57 Fromm, Erich. La crisis del psicoanálisis, Barcelona, Paidós, 1970, pp. 32-37. 58 Funk, R. Fromm, Vida…, Ob. cit., p. 138. 59 Para una discusión detallada de la disputa entre Fromm y Marcuse ver: Rickert, John. “The Fromm- Marcuse debate revisited”, Theory and Society, Dorchtrecht, Martinus Nijhoff Publishers, 1986. pp. 351- 400. Se puede consultar una entrevista del presentador norteamericano Mike Wallace a Erich Fromm realizada en 1959 en:( http://www.youtube.com/watch?v=mPw5prYLc5w.).

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional En ese sentido, Fromm mostró hasta qué punto el

En ese sentido, Fromm mostró hasta qué punto el psicoanálisis de Freud, sustentado en la teoría libidinal, dependía de la moral sexual burguesa de su época, por lo cual había recibido influencia de varios factores histórico-sociales que limitaban su propuesta. Al dilucidar dichos factores, Fromm valoraba la aportación de Freud en su justa dimensión, sin que con esto estuviese refutando el carácter crítico y revolucionario que ostentaba. No debemos olvidar que el propio Freud formuló el supuesto de que la naturaleza humana y la sociedad pueden tener exigencias contradictorias y, por tanto, es posible que pueda estar enferma una sociedad en su conjunto. Por lo mismo, pese a las dificultades implicadas, extiende la invitación en El malestar en la cultura a que algún animoso colega se aventure a investigar las neurosis colectivas y la patología de las sociedades civilizadas. 60 Pues bien, Fromm acepta el desafío y enfoca sus investigaciones al estudio de los conflictos recurrentes entre la naturaleza humana y la sociedad moderna, para entender cuál ha sido el papel de esta última en la evolución y en el desarrollo del individuo. 61

4. El movimiento freudomarxista

Es preciso ubicar que la década de los treinta, dentro del contexto internacional, marca un periodo de crisis económica global que pone en el reflector las características irracionales del sistema capitalista, principal objeto de estudio de la teoría marxista. Por esa razón, la iniciativa de integrar la teoría y práctica del psicoanálisis al materialismo histórico no se reduce sólo a Fromm ni al Instituto de Investigación Social de Fráncfort. El interés fue compartido por varios psicoanalistas que advertían la necesidad de discutir la importancia del factor subjetivo en las revoluciones. Entre los más sobresalientes encontramos a Wilhelm Reich, Siegfried Bernfeld y Otto Fenichel. Los esfuerzos desembocaron en un movimiento intelectual y práctico conocido como freudomarxismo, que se dio a la tarea de discutir qué sucede con la conciencia de clase de los movimientos obreros, además de utilizar el psicoanálisis como técnica de concientización ante la amenaza que representaba el ascenso de los nazis al poder. 62

60 Freud, Sigmund. El malestar en la cultura y otros ensayos, Madrid, Alianza, 1992, p. 5. 61 Fromm, Erich. Psicoanálisis de la sociedad contemporánea. Hacia una sociedad sana, México, Fondo de Cultura Económica, 1956, pp. 24-25. 62 Herrera Guido, Rosario. “El programa Freudomarxista”, Devenires, Morelia, Vol. IV, Núm. 8, 2003, pp.

99-100.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional El movimiento freudomarxista resultaba relevante debido a

El movimiento freudomarxista resultaba relevante debido a que en la práctica política

de emancipación de la clase obrera, faltaba una teoría del mecanismo por el que las

condiciones materiales de existencia se convertían en ideología en la conciencia humana,

así como una explicación del porqué las mayorías explotadas aceptaban sus condiciones,

incluso en contra de sí mismas. 63 No obstante, las reacciones que el movimiento provocó

entre pensadores liberales y conservadores coincidían en que el pesimismo básico de

Freud sobre las posibilidades de cambio social era incompatible con las esperanzas

revolucionarias de un verdadero marxista. 64

Algunos autores que se han aproximado al estudio del freudomarxismo, como

Rosario Herrera Guido y Armando Suárez, 65 sostienen que la idea de conjuntar el

psicoanálisis con el marxismo es un intento fallido puesto que las teorías difieren en sus

objetivos fundamentales. Argumentan que mientras el psicoanálisis busca lograr la

liberación del individuo de la represión, en este caso interpretada como del tipo sexual, el

marxismo busca liberar a la sociedad de la opresión económica y política.

A decir de Herrera Guido, el freudomarxismo logró introducirse en los programas

del movimiento proletario porque prometía el equilibrio económico, político y sexual: la

realización plena del sujeto, a través de la cual la sociedad entera debería lograr el mismo

objetivo. En su opinión:

―…el impasse 66 del freudomarxismo responde a que pide el sacrificio de este sujeto (en bien de la comunidad) concebido como alienado en el individualismo burgués y en la represión de sus pulsiones. Se trata de sacrificar el lujo de vivir diferente, en bien de un Estado que reclama estar y no existir; para una sociedad donde ningún sujeto tiene ya razón de entrar en divergencia y oposición, sino como parte de un todo que debe renunciar a la diferencia. 67

Para efectos de este estudio es necesario puntualizar que dicha objeción no puede

ser aplicada de forma análoga entre todos los representantes del movimiento.

En el caso de Erich Fromm, es posible afirmar que su integración de la teoría

marxista desde la etapa en la Escuela de Fráncfort, estuvo siempre bien articulada

respecto a sus experiencias en el campo de la psicología, culminando en un sistema

63 Ibíd., p. 104. 64 Jay, M. Ob. cit., p. 152. 65 Suárez, Armando. “Freudomarxismo: pasado y presente”, Razón, locura y sociedad, México, Siglo XXI, 1995, pp. 142-166. 66 Impasse: Punto muerto o situación sin salida. Estancamiento. 67 Herrera Guido, Rosario. Ob. cit., p. 119.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional teórico psicoanalítico con potente interpretación

teórico psicoanalítico con potente interpretación sociológica. La atracción por penetrar en el ámbito de la psicología social va de la mano con el objetivo primordial del psicoanálisis, que es el sujeto en su individualidad, aspecto que queda demostrado en su trabajo de campo. Si bien Fromm dedica sus investigaciones a comprender el mecanismo por medio del cual se forja la base común del carácter de los grupos sociales, tiene siempre en cuenta que la entidad básica del proceso social es el individuo, sus deseos y sus temores, su razón y sus pasiones. Nuestro autor redacta la suma de su teoría psicoanalítica, consciente de que para entender la dinámica del proceso social es necesario comprender la dinámica de los procesos psicológicos que operan dentro del individuo, del mismo modo que para entender al individuo debemos observarlo en el marco de la cultura que lo moldea. 68 Valga decir que en relación a los otros colaboradores del freudomarxismo, aunque es posible identificar puntos de acuerdo, Fromm mantuvo siempre una postura autónoma. En particular, el contacto con Wilhelm Reich quien fuera el miembro más activo del freudomarxismo, se convirtió en punto de tensión cuando Fromm abandonó la teoría de la libido y restó importancia al elemento sexual, que en el sistema de Reich era preeminente. Hasta aquí se ha recorrido sucintamente el proceso por medio del cual Erich Fromm, en el camino hacia su madurez intelectual, cambia su foco de atención desde la comunidad judía en la que había crecido hacia la sociedad moderna, visualizándola desde la perspectiva que le ofreció el materialismo histórico y la comprensión dialéctica de la realidad. Su particular contribución a esta perspectiva puede empezar a explicarse desde una idea expresada por su biógrafo: a Fromm le parecía evidente que incluso a la comprensión marxista de la realidad le faltaba ―una teoría de los enlaces psíquicos mediadores entre la base y la superestructura‖. 69 Una de sus contribuciones más interesantes al marxismo deriva de su afirmación de que la conciencia no se determina exclusivamente por el ser social, sino también por un inconsciente colectivo, utilizando la categoría propuesta por Carl Jung. Estaba convencido de que la estructura psíquica se

68 Fromm, Erich. El miedo a la libertad, México, Paidós, 2008, p. 23. 69 Funk, R. Fromm, Vida…, Ob. cit., p. 63.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional determina a partir de una adaptación dinámica a la

determina a partir de una adaptación dinámica a la estructura económica, social y cultural. La integración que realiza de la teoría marxista y el psicoanálisis le permite aventurarse a tratar de comprender los mecanismos psíquicos que rigen a la sociedad y, a su vez, a raíz de esa variedad de influencias y distintas perspectivas con que aprendió a acercarse a los problemas a lo largo de su vida, Erich Fromm efectuó una crítica tanto a la teoría como a la técnica inaugurada por Freud. Sin embargo, su labor profesional se vio afectada por la presión de los sectores reaccionarios de la sociedad alemana, que apoyados en las filas del nazismo embistieron contra la comunidad científica e intelectual del país. Vale la pena recordar que el Instituto Psicoanalítico de Berlín y demás asociaciones psicoanalíticas se vieron forzadas a la disolución a pesar de haber ―dado de baja‖ a todos sus miembros judíos— debido a que se prohibió el estudio, difusión y ejercicio del psicoanálisis por el origen judío de su fundador; incluso llegó a prohibirse el uso de la terminología psicoanalítica. 70 Tal situación de censura y agresión obligó también a que el Instituto de Investigación Social trabajara en Ginebra hasta 1934. Ese año, gracias a los contactos previos con científicos estadounidenses, se logró la adscripción a la Universidad de Columbia. Fromm, como tantos otros pensadores alemanes en aquellos tiempos, se vio forzado al exilio a causa de la guerra y emigró hacia Nueva York. 71

5. Exilio en Estados Unidos. El enfoque socio-cultural del psicoanálisis

El psicoanálisis echó raíces en Estados Unidos en épocas muy tempranas. En 1909, un año antes de que se fundara la Asociación Psicoanalítica Internacional, la Universidad de Worcester en Massachussets, extendió una invitación a Sigmund Freud y Carl Jung para que impartieran una serie de conferencias. Las semillas germinaron un par de años más tarde con el establecimiento de la Asociación Psicoanalítica Norteamericana, en 1912, y el surgimiento de varios institutos afiliados. 72

70 Álvarez del Castillo, Rodolfo. “Psicoanálisis en México: una triple genealogía. Fromm, API, Caruso”, Revista Carta Psicoanalítica, Núm. 8 (www.cartapsi.org).

, 72 Mandolini Guardo, Ricardo G. Ob. cit., p. 481.

71 Funk, R. Fromm. Vida

Ob. cit., p. 93.

73

Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional Erich Fromm había sido invitado por Karen Horney a

Erich Fromm había sido invitado por Karen Horney a impartir conferencias en la

ciudad de Chicago en 1933. Gracias a esa visita previa y a que un grupo considerable de

colegas compartió el lamentable destino común del exilio, pudo comenzar a establecer

vínculos con el círculo psicoanalítico estadounidense. En Nueva York se reencontró con

Horkheimer, Marcuse, Lowenthal, Pollock y Wittfogel para continuar con su cargo en el

Instituto de Investigación Social y abrió un consultorio para desempeñar su actividad

clínica. 73

La experiencia humana del exilio es otro factor que, siendo producto de la historia,

proporciona la posibilidad de crear vínculos con la otredad en cualquier región del

mundo. Arnaldo Kraus menciona:

―quizá a partir de esa sensación de no pertenencia, del despojo forzoso del pasado y de la modificación de muchos deseos cimentados en la historia de la tierra, su tierra, su Alemania, nació el compromiso hacia lo social, con el otro. 74

No cabe duda que el exilio, esa experiencia de sentirse siempre otro y extraño pero a

la vez parte de todo y de todos, se convierte en un factor que alimenta su compromiso

social. Pero no hay que olvidar que desde su juventud, Erich Fromm había sentido una

fuerte atracción por los escritos proféticos que simbolizan un genuino interés en el

destino de la humanidad y el compromiso que se asume de presentar al otro las distintas

alternativas que tiene, con la finalidad de que elija de forma consciente su camino. A

diferencia de Kraus, creo que desde el inicio de su carrera Fromm, establece un claro

compromiso con la humanidad y que en el trayecto no hará más que ajustarlo a una serie

de objetivos puntuales.

Su lucha por conducir al ser humano hacia su libertad y autonomía, además de ser

motivo de sus investigaciones psicoanalíticas, se pone de manifiesto también a través de

su compromiso y participación activa en la vida política de cualquier sociedad en la que

estuviera presente. Su incursión en debates acerca de temas tan álgidos como el nazismo

en Alemania, los errores del socialismo real, el desarme nuclear, la guerra de Vietnam, la

crisis de los misiles en Cuba; su desacuerdo con la fundación del Estado de Israel; su

apoyo al Partido Socialista y participación en la campaña presidencial del candidato

, 74 Kraus, Arnoldo. “Fromm y la mirada del otro”, en: Silva García, J. (comp.). El humanismo de Erich Fromm, México, Paidós, 2006, p. 117.

73 Funk, R. Fromm. Vida

Ob. cit., p. 93.

74

Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional demócrata Eugene McCarthy en Estados Unidos, 7 5 son

demócrata Eugene McCarthy en Estados Unidos, 75 son solo algunos ejemplos de su postura política, coherente con el papel de ciudadano activo responsable. Para el momento en que Fromm llega a Nueva York, en 1934, su reformulación del psicoanálisis ya había comenzado a difundirse entre sus colegas y se suscitaron interesantes discusiones. Desde que fue designado director del Departamento de Psicología Social del Instituto en Fráncfort, Fromm comenzó a delinear lo que sería para él la función de la Psicología Social Analítica. Sus primeras investigaciones sobre la Ley Judía y el trabajo de campo con los trabajadores alemanes le permitieron respaldar el valor del enfoque socio-psicológico que residía, según su punto de vista, en detectar las tendencias psíquicas comunes de un grupo que desempeñan un papel decisivo en el proceso social. 76 Para el año de 1938, cuando Fromm interrumpe su colaboración con el Instituto de Investigación Social, llevaba tiempo intercambiando reflexiones acerca de los postulados psicoanalíticos con un grupo de colegas. La persona más destacada del grupo era Karen Horney, con quien Fromm compartió los conceptos sociológicos y culturales con que trazaba sus propuestas. Compartieron también amistades provenientes de círculos muy diversos, de cuyas opiniones y teorías se fueron nutriendo. Uno de ellos fue George Groddeck. Su personalidad y puntos de vista sobre la envidia del hombre hacia la procreación y su representación del terapeuta como madre- padre, dejaron su estampa en la producción intelectual de Fromm. 77 Otra figura importante fue el psiquiatra estadounidense Harry Stack Sullivan, quien ejerció en Nueva York entre 1931 y 1939, autor de la teoría de las relaciones interpersonales que Fromm utilizaría para sostener su caracterología. Erich Fromm, Karen Horney, Clara Thompson, Edgard Shipley y William Silverberg conformaban junto a Sullivan y su hijo, James Sullivan, el ―Zodiac Club‖. Se reunían semanalmente para debatir sobre distintos temas, aunque participaban todos de las convicciones humanistas y el interés por el conocimiento de las ciencias sociales. 78

75 Fromm, Erich. La revolución de la esperanza, México, Fondo de Cultura Económica, 1970; Ética y política, Buenos Aires, Paidós, 1993. 76 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., p. 103. 77 Ibíd., pp. 78-82. 78 Ibíd., p. 141.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional Rainer Funk relata que se conformó un grupo más

Rainer Funk relata que se conformó un grupo más de amigos que también compartía

los intereses sociológicos. Estaba constituido por Abraham Kardiner, John Dollard,

Harold Lasswell y las antropólogas Margaret Mead y Ruth Benedict. 79

Viviendo en Nueva York en calidad de exiliado, Fromm comienza a dar forma a su

producción intelectual, que a partir de ese momento sería continua. En el periodo que

abarca de 1936 a 1940, escribió su primer libro, anunciado en el informe de 1938 al

Instituto de Investigación Social bajo el título El hombre en el Estado autoritario. 80 La

pertinencia de este estudio sobre el problema de la libertad humana resultaba

incuestionable, puesto que incluía un capítulo provocador sobre la psicología del

nazismo, en momentos en que estallaba la Segunda Guerra Mundial.

El libro fue publicado en 1941, se tituló El miedo a la libertad y hoy sigue siendo una

de sus obras capitales. Cronológicamente el planteamiento socio-cultural del psicoanálisis,

aunque llevaba ya tiempo en gestación con Horney a la vanguardia, fue formulado en esa

misma década por otros miembros del grupo culturalista en diversas obras.

La posición culturalista tiene antecedentes que se remontan al propio Freud. Sería

erróneo suponer que el maestro no había reconocido el valor de las relaciones personales

a las cuáles los culturalistas dan tanta importancia; sólo que sus trabajos se centraron en la

dinámica de las pulsiones. 81

Cabe mencionar que a los ojos de Fromm, la tendencia a clasificarlo junto a Horney

y Sullivan en la ―escuela culturalista o neofreudiana‖ parece injustificada. Lo expresa de la

siguiente manera:

―A pesar de que éramos amigos, trabajábamos juntos y teníamos ciertos puntos de vista en común en particular una actitud crítica frente a la teoría de la libido, las diferencias existentes entre nosotros eran mayores que las similitudes, especialmente en cuanto al punto de vista ―cultural‖. Horney y Sullivan pensaban en pautas culturales en el tradicional sentido antropológico, en tanto que mi enfoque estaba fundado en un análisis de las fuerzas económicas, políticas y psicológicas que constituyen la base de la sociedad‖. 82

Como haya sido, las obras de estos autores aparecen en la historia del psicoanálisis

como parte de la corriente culturalista que comenzó a florecer en Estados Unidos desde

79

Ídem. 80 Ibíd., pp. 143-144. 81 Mandolini Guardo, Ricardo G. Ob. cit., pp. 381-382. 82 Fromm, Erich. La crisis…, Ob. cit., p. 39.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional 1933, en oposición a la ortodoxia; y la influencia

1933, en oposición a la ortodoxia; y la influencia de Sullivan y Horney en el pensamiento frommiano es innegable. Es importante destacar que estas propuestas no fueron bien acogidas en el seno de la comunidad científica internacional, que se declaraba partidaria del psicoanálisis. Por ello, la vinculación de Fromm y de otros destacados miembros del grupo como Karen Horney, Harry Stack Sullivan, Abraham Kardiner y William Silversberg, con redes académicas e institucionales importantes, fue fundamental para conservar, pese a los ataques, una posición independiente y al mismo tiempo inserta dentro del marco de la comunidad psicoanalítica. Tras la publicación de las obras de Kardiner y Horney 83 a las que debía adherirse El miedo a la libertad de Fromm, el grupo culturalista tuvo que afrontar acaloradas discusiones con algunos colegas del Instituto Psicoanalítico de Nueva York, a causa de las marcadas diferencias con los postulados freudianos originales. Los sucesos posteriores se vieron enmarcados dentro de esa dinámica de rechazo, pero pronto saldría a relucir la capacidad de vinculación y socialización que los distintos miembros del grupo desplegarían para continuar con su trabajo sin socavar sus convicciones socio-culturales. Resultaba evidente que su labor estaba dando resultados, ya que los planteamientos socio-culturales lograban una atracción cada vez mayor entre los estudiantes. A razón del riesgo que en ello veían los grupos ortodoxos, en la reunión anual de la Sociedad Psicoanalítica de Nueva York de 1941, se optó por despedir a Karen Horney de sus cargos de analista y docente en el Instituto. Dicho suceso provocó que fuese fundada, en mayo de ese mismo año, la Asociación para el Progreso del Psicoanálisis, a la cual se integraron Clara Thompson, Bernard S. Robbins, Harmon S. Perón y Sara R. Kelman, además de catorce candidatos a formación. William Silversberg fue nombrado presidente y en el mes de junio, gracias a la colaboración del Colegio Médico de Nueva York, se fundó el Instituto Norteamericano de Psicoanálisis como entidad formativa del nuevo organismo. Sullivan y Fromm, que no tenían formación médica, fueron nombrados miembros honorarios pero Fromm no estuvo dispuesto a aceptar su ingreso a menos de que se le reconociera plenamente como analista didacta y analista supervisor. 84 Es necesario aclarar que para la época, la discusión acerca del origen médico obligatorio de los psicoanalistas estaba muy en boga en el gremio norteamericano. No siendo médico, Fromm tuvo que desafiar una y otra vez el intento de los grupos

83 Karen Horney publicó La personalidad neurótica de nuestro tiempo en 1937. Ese mismo año apareció

El individuo en sociedad de Abraham Kardiner. Funk, R. Fromm. Vida 84 Ibíd., p. 144.

,

Ob. cit., p. 143.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional ortodoxos de limitar su participación a seminarios

ortodoxos de limitar su participación a seminarios teóricos, excluyéndolo de la clínica y técnica psicoanalítica. La mayoría de los miembros de la comisión designada para tomar una decisión votó por el retiro de Fromm, pero la presidenta Clara Thompson tomó partido a favor de éste y cuestionó el dictamen, exponiendo que en realidad se trataba de un problema de índole personal transferido a la esfera política. El conflicto personal al que Thompson se refería se había generado entre Erich Fromm y Karen Horney a raíz de que la hija de esta última, Marianne Horney, fue analizada por Fromm a sugerencia de la propia Karen. Los resultados de la terapia se transcribieron en un alejamiento de Marianne respecto a la figura de su madre, respuesta normal en el ámbito psicoanalítico y que por lo general tiene una connotación positiva; pero que pareció disgustar a Karen de tal manera que decidió no apoyar a Fromm en la controversia. Cabe señalar que Marianne, quien también era analista, había enfrentado a su madre públicamente en numerosas ocasiones, manifestando la incongruencia de sus propuestas teóricas con su vida personal. Mientras Karen Horney sostenía que las neurosis se originaban a causa de un ambiente familiar hostil y la falta de cariño, su hija afirmaba haber sufrido por falta de cariño de su madre en la infancia. 85 A estos factores hay que añadir el hecho de que Fromm decidió terminar la relación amorosa que había mantenido con Karen, lo cual sin duda provocó resentimientos en esta mujer. De esta forma, el peso de la figura de Horney posiblemente influyó en la votación final de 1943, que dejó a Fromm fuera del Instituto Norteamericano de Psicoanálisis. En un gesto de solidaridad frente a esta decisión autoritaria, renunciaron también Clara Thompson, Harry Stack Sullivan, Janet Rioch y Lionel Blitzsten. Más adelante se unieron Leopold Rosanes, Ben Wieninger, Georg Goldman, Edward S. Tauber, James Molones, Meyer Maskin, Marjorie Jarvis y Ernest Hadley. 86 Teniendo en cuenta la trayectoria de Erich Fromm y de los personajes que permanecieron a su lado después de los enfrentamientos, era imposible esperar que se quedaran de brazos cruzados. Y en efecto, de este grupo y de otro proveniente de la Sociedad Psicoanalítica de Washington-Baltimore emergieron los fundadores de una filial neoyorkina de la Escuela de Psiquiatría de Washington, que en 1936 había inaugurado Sullivan. Los fundadores fueron Harry Stack Sullivan, Erich Fromm, Frieda Fromm- Reichmann, Clara Thompson y David y Janet Rioch.

85 Reyes Vallejo, Orellana. Ob. cit., p. 17.

86 Funk, R. Fromm. Vida

,

Ob. Cit., p. 147.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional Hacia 1946, ya finalizada la Segunda Guerra Mundial, la

Hacia 1946, ya finalizada la Segunda Guerra Mundial, la Escuela definió sus actividades y fue denominada Instituto William Alanson White de Psiquiatría, Psicoanálisis y Psicología, donde el estudio del psicoanálisis se complementó con el de otras ciencias sociales y humanas, además de contar con una clínica para brindar atención a gente de escasos recursos. Erich Fromm estuvo a cargo de dirigir la formación y presidió el cuerpo docente de 1946 a 1950. 87 Llegado el año de 1954 resurgió el problema de la formación de no médicos, esta vez para atacar directamente al Instituto William Alanson White y, algo insólito, desde sus entrañas. 88 Un grupo de alumnos del William Alanson, todos médicos, presentó una carta donde aseguraban sentirse excluidos del ambiente psicoanalítico internacional, a causa de la postura que sostenía la institución de que formaban parte. La situación congregó de inmediato a los fundadores del William Alanson para organizar una defensa. Fromm se encontraba en México para entonces, desde allá emitió su opinión y sus compañeros le mantuvieron bien informado al respecto de la resolución, que por cierto fue negativa para los alumnos protestantes. Ya desde 1943, cuando se concretó la ruptura con el grupo de Horney, estaba este tema a la luz pública en Estados Unidos. El debate parece un tanto absurdo, sobre todo teniendo en cuenta que el mismo Freud estaba a favor de la formación de no médicos; 89 sin embargo, en Estados Unidos se optó desde el comienzo por una postura muy restrictiva a través de la Asociación Psicoanalítica Norteamericana. Se entiende que la cuestión de fondo ante esta situación provenía de la reformulación del psicoanálisis efectuada por el grupo del William Alanson, que molestaba no solamente a psicoanalistas sino a numerosos grupos dentro del ámbito académico. En este tenor, con motivo de su insuficiente ortodoxia y de carecer de formación médica, Fromm había sido excluido de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1953 y años después, en 1956 y 1959 respectivamente, se discutía su condición de miembro en la Sociedad Psicoanalítica de Washington-Baltimore. 90 El movimiento psicoanalítico norteamericano exhibe una multiplicidad de posturas teóricas precisamente porque se convirtió en el principal escenario para la actuación del

87 Ibíd, p. 148. 88 Funk, R. “Erich Fromm´s Role in the Foundation of the IFPS. Evidences from the Erich Fromm Archives in Tuebingen”, International Forum of Psychoanalysis, Estocolmo, Vol. 9, Núm. 3-4, octubre 2000, pp. 167-186.

89 Freud, Sigmund. ¿Pueden los legos ejercer el análisis?, Obras Completas, 2ª edición, Buenos Aires, Amorrurtu, 1986.

90 Funk, R. Fromm. Vida

,

Ob. cit., p. 151.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional gremio freudiano a este lado del atlántico. Desde la

gremio freudiano a este lado del atlántico. Desde la década de 1920, las ideas de Freud comenzaron a traducirse para servir a los intereses del sistema capitalista. Se sabe, por ejemplo, que un sobrino de Freud Edward Bernaysfue pionero en la industria publicitaria gracias a la aplicación de técnicas psicoanalíticas para descifrar las motivaciones inconscientes que orillaban a la gente a comprar ciertos productos. Pronto los psicoanalistas se vieron muy solicitados como asesores de las grandes corporaciones y de los dirigentes políticos que andaban en busca de un método de manipulación de masas eficiente. Al parecer, la idea de que las masas eran completamente irracionales y por tanto incapaces de comprender su papel en la construcción de la ―democracia‖ se filtró a los círculos políticos y sustentó los métodos de terrorismo psicológico que se utilizaron como arma principal durante la guerra fría. 91 Mientras un ambiente de relativa libertad suministró el terreno propicio para el surgimiento de corrientes tan peculiares como la culturalista o la mística de Carl Jung, las redes psicoanalíticas afiliadas a la ortodoxia acogieron una postura más apegada al discurso clínico adaptativo descuidando así, las pautas que hubiesen posibilitado un desarrollo teórico. Celosas de sus posiciones de poder, entendieron el psicoanálisis en el marco de una visión pragmática, y se comprometieron con la tarea de esculpir ciudadanos modelo, que se adaptaran a los patrones de consumo requeridos para continuar con el dinamismo económico. Esto fue posible gracias al apego de mostraron hacia la psicología del yo, fundada por Heinz Hartmann en 1939 e incansablemente impulsada por Anna Freud, que sostenía la posibilidad de controlar los impulsos irracionales mediante un fortalecimiento del ego a través de la sujeción a las normas sociales aceptadas. 92 Entre 1940 y 1960, los psicoanalistas adquirieron un poder monstruoso en Estados Unidos. 93 Es evidente que las ideas originales de Freud perdieron el cariz subversivo que les caracterizaba y se deslizaron hacia fines opuestos a la liberación, que constituía el objetivo primario de la tópica psicoanalítica. Con los años, fueron degenerando en otras

91 Ver primeros dos capítulos de la serie “The Century of the Self” de Adam Curtis, Londres, BBC, 2002 (http://www.archive.org/details/the.century.of.the.self). 92 Fromm, Erich. La crisis del psicoanálisis, Barcelona, Paidós, 1971, pp. 39-45. 93 En 1946 el presidente Truman dio a conocer el Plan Nacional de Salud Mental donde se aceptaba que las enfermedades mentales eran un problema de salud pública en Estados Unidos. La mayoría de los soldados regresaron de la guerra sufriendo algún tipo de desequilibrio y eso preocupaba a las cúpulas dirigentes. Desde de esos años, se apoyó económicamente a los departamentos psiquiátricos de varias universidades para que concretaran investigaciones en esta materia. La CIA llegó al extremo de intentar modificar la personalidad de los individuos en la década de los sesenta y utilizó todo tipo de tácticas para lograr lo que denominaban la “Ingeniería del consenso”.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional corrientes psicológicas, como el conductismo, que apostaron

corrientes psicológicas, como el conductismo, que apostaron por la predicción y manipulación de la conducta humana, bajo un marco ideológico útil al sistema de dominación. En ese contexto, podemos comprender la molestia que les generaba la propuesta de Fromm y además, que junto a su red de colegas incidiera en temas de la vida política norteamericana. La faceta política de Fromm había quedado expuesta con la publicación

de Psicoanálisis de la sociedad contemporánea en 1955, obra que criticaba de frente las

características negativas del sistema capitalista y el estilo de vida estadounidense promovido por la industria publicitaria. En esa misma década, Fromm dedicó tiempo y esfuerzo a la revitalización del Partido Socialista de ese país, redactando un nuevo programa apoyado en su idea de construir un socialismo humanista. Desafortunadamente, la burocracia dominante del partido enturbió la posibilidad de cambio y Fromm se retiró de los cuadros. Aunque a partir de 1950 residió en México, su actividad política en Estados Unidos y otras partes del mundo se mantuvo constante hasta 1968 a través de diversas actividades. Antes que nada, sus libros fueron un vehículo eficaz para comunicar sus reflexiones y propuestas, le ganaron la fama necesaria para que su voz fuera escuchada entre sectores de la mayor importancia en la escena intelectual y política. Fromm delineó sin rodeos su postura frente a los temas que abordó y en numerosas ocasiones redactó cartas que llegaban a las manos de senadores, periodistas y demás figuras públicas. Esta práctica epistolar fue apoyada por David Riesman, Roger Hagan, H. Stuart Hughes, A. J. Muste, Robert Heilbronner, Seymour Martin Lipset, Stewart Meachan, Charles Osgood y Michael Maccoby, que integraron el Comité de Correspondencia junto a Fromm durante los años sesenta. A partir de 1964, publicaron todas las misivas en un boletín mensual rotulado como El corresponsal. 94 También participó en la fundación de movimientos por la paz y a favor del desarme nuclear antes de que la idea se mencionara oficialmente en los sectores políticos de izquierda. En 1957 se formó la Comisión Nacional para una Política Nuclear Sana, que luego se opuso contra la guerra en Vietnam. En este tenor, analizó las manifestaciones del anticomunismo norteamericano y los lineamientos de la política soviética. 95

94 Rainer Funk ha hecho una compilación de las reflexiones de Fromm publicadas en El corresponsal en una obra póstuma: Fromm, E. Ética y política, Barcelona, Paidós, 1993. 95 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., pp. 176-179.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional Su estrategia fue dando frutos en varios sentidos: en

Su estrategia fue dando frutos en varios sentidos: en 1962 participó como observador en la conferencia sobre el desarme nuclear en Moscú y, en 1974, el senador James W. Fullbright solicitó su opinión para integrarla al debate sobre la política de desarme que tendría lugar en el senado estadounidense. 96 Fromm aprovechaba su creciente prestigio para realizar peticiones, ya fuera de forma individual o en colectivo, al lado de otras personalidades del mundo intelectual internacional. Así por ejemplo, en 1964 requirió la cooperación de Bertrand Rusell para pedir la liberación de Heinz Brandt, condenado a trece años de prisión en la República Democrática de Alemania. En medio de ese despliegue de actividad, Fromm atendió sus tareas de profesor de 1957 a 1961 en la Universidad Estatal de Michigan y, a partir de 1962, aceptó un puesto como profesor adjunto en la Universidad de Nueva York. Durante los sesenta, cultivó la relación con los socialistas que coincidían con su orientación humanista. Tuvo estrecho contacto con el grupo Praxis de Yugoslavia y, en junio de 1963, viajó a Dubrovnik para participar en un simposio junto a Dajo Petrovic, Milan Pruha, Pedrag Vranicki, Lucien Goldman, entre otros. En 1965, Fromm logró organizar un simposio titulado ―Humanismo socialista‖ para discutir esta tendencia. Reunió al grupo yugoslavo con Ernst Bloch, Bertrand Russell, Leopold Senghor, Raya Dunayevskaya, 97 Humberto Cerroni, Maximilien Rubel, Herbert Marcuse, Danilo Dolci, T. B Bottomore, Matilde Neil, Oskar Schatz, Ernst Florian Winter, Paul Medow, Stephen King-Mall, Galvano Della Volpe, Eugene Kamenka, Irving Fetscher y Adam Schaff. El diálogo entre todos estos socialistas fue particularmente fructífero porque, pese a que había divergencias entre sus perspectivas, se dio la posibilidad de discutirlas ―desde la atalaya del humanismo‖, bajo el entendido de que lo esencial de las reflexiones era el ser humano y sus posibilidades de transformación. 98 Participó además en la Ayuda a los Refugiados Españoles, en la Organización para la Reunificación, fue miembro del Comité para Nuevas Alternativas en Medio Oriente que buscaba el retorno del pueblo palestino a sus tierras, del Círculo de Amigos de Danilo Dolci y del comité nacional de la Comisión Norteamericana por las Libertades Civiles. También colaboró con el Instituto de Investigaciones para la Paz ubicado en Washington y ayudó a la Organización Internacional por el Desarme y la Paz. Emitió su opinión sobre

96 Ibíd., p. 181-182. 97 Raya Dunayevskaya compartía con Fromm, además de una postura marxista-humanista, el haber residido en Estados Unidos y México durante su exilio. Llegó a nuestro país en 1937 como secretaria de Leon Trotsky. 98 Fromm, Erich. et.a) Humanismo socialista, 2ª edición, Buens Aires, Paidós, 1968, p. 9-15.

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Capítulo 2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional

2. Erich Fromm: formación y trayectoria profesional el brote del terrorismo en Alemania y en 1975

el brote del terrorismo en Alemania y en 1975 fue solicitada su intervención en el proceso de los prisioneros inculpados. 99 A los 74 años de edad, su médico le recomendó disminuir su ritmo de viajes y decidió trasladarse definitivamente a Suiza en compañía de su tercera esposa. La ciudad de Locarno sería su última morada, donde las autoridades reconocieron su trayectoria condecorándolo con el título de ciudadano honorario. Pese a que se encontraba recuperándose de una fractura en el omóplato y padecía de un problema renal, en 1975 ofreció una conferencia ante más de 400 asistentes que ratificó su buena reputación. En 1976 concretó Tener o ser, una de sus obras más importantes, puesto que constituye una síntesis de su filosofía de vida cimentada en su experiencia psicoanalítica y en las enseñanzas de Marx y Meister Eckhart. En 1977 y 1978 sufrió un segundo y tercer infarto, que le obligaron a someterse al implante de un marcapasos. Su salud se encontraba ya muy deteriorada, pero con la vitalidad que le era característica continuó entrevistándose con algunos periodistas que difundieron su obra en Alemania, como Hans Jurgen Schultz, Jurgen Lodemann, Heinrich Jaenecke, Alfred A. Hasler y Adalbert Reif. 100 No pudo asistir a la ceremonia de entrega del premio Nelly Sachs en 1979 y como falleció cinco días antes de su cumpleaños, el 18 de marzo de 1980, tampoco pudo recibir en persona la placa de Goethe con la que Fráncfort, su ciudad natal, le honraba. En México también se preparaba para ese año un festejo en su honor que se vistió de luto con la noticia de su muerte.

su honor que se vistió de luto con la noticia de su muerte. 9 9 Funk,

99 Funk, R. Fromm. Vida…, Ob. cit., pp. 183-186.

100 Ibíd., pp. 190-194.

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Fig. 1. Dedicatoria a Erich Fromm, periódico Excélsior 23 de marzo

1980.

Capítulo 3. Planteamientos básicos del psicoanálisis humanista

Para entender la resonancia de la propuesta psicoanalítica que arribó a México con Erich

Fromm en 1949 es necesario analizar el contenido de algunos aspectos centrales en su obra. Atenderemos las diferencias de sus teorías respecto a las formulaciones originales de Sigmund Freud, puesto que es en este sentido en el que Fromm representa un resquiebre tanto con la práctica del psicoanálisis ortodoxo como con la teoría que la sustenta. Es evidente que abordar todas las aristas que derivan del psicoanálisis humanista supera en mucho los límites de este trabajo. Por esa razón, en este capítulo nos centraremos en algunos puntos que nos permitirán delinear los planteamientos básicos del psicoanálisis humanista y comprender a partir de qué líneas florece la propuesta frommiana.

1. Alcance y limitaciones del pensamiento freudiano de acuerdo a

Erich Fromm

Comenzaremos aclarando que Erich Fromm nunca estuvo de acuerdo en que el psicoanálisis humanista fuera considerado postura disidente a la de Freud. Afirmaba que el psicoanálisis es necesariamente freudiano, por lo cual, la verdadera alternativa estaba entre utilizarlo como método analítico y aplicarlo bajo este supuesto, o bien conformarse con la práctica de un psicoanálisis dogmático y fosilizado, bajo estricto control burocrático. Desde su punto de vista, la fundación de la Asociación Psicoanalítica Internacional en 1910 y el haber investido la figura de Freud de un halo sagrado, como jefe máximo del movimiento, contribuyó a frenar de forma tajante el desarrollo teórico de lo que otrora fuera una concepción revolucionaria del ser humano. Por su parte, muchos autores, incluyendo algunos de los más fieles seguidores de Freud, han sostenido que la reformulación frommiana buscaba denostar la importancia de los factores más subversivos del psicoanálisis, supuestamente resguardados por los cánones estrictos de la Asociación. En realidad, Fromm afirma que uno de los objetivos que se planteó, desde el inicio de su carrera como psicoanalista, fue rescatar los principales descubrimientos del maestro vienés, librándolos de las distorsiones

Capítulo 3. Planteamientos básicos del psicoanálisis humanista

3. Planteamientos básicos del psicoanálisis humanista propiciadas por las premisas filosóficas dominantes en el

propiciadas por las premisas filosóficas dominantes en el contexto socio-cultural en el que

fueron producidos.

En palabras de Fromm,

―Esta meta no constituye una revisión de Freud, ni un neofreudismo. Es por el contrario, el desenvolvimiento de la esencia del pensamiento de Freud a través de la interpretación crítica de sus fundamentos filosóficos, sustituyendo al materialismo burgués por el histórico.‖ 1

La peculiar interpretación de la obra de Freud realizada por Fromm adquiere

relevancia al afirmar que existen por un lado aspectos esenciales, que constituyen los

fundamentos del psicoanálisis, y por otro, aspectos que podrían considerarse marginales,

debido a que fueron producto del contexto filosófico y social de la época en que surgió

dicha teoría, y por tanto deben estar sujetos a discusión. La actitud dogmática que Fromm

identifica en el psicoanálisis ortodoxo radica precisamente en la tendencia a negar la

diferencia entre lo esencial y lo marginal, concediendo a ambos aspectos la misma

validez.

En este sentido, Erich Fromm acepta como descubrimientos esenciales de Freud y

fundamentos del psicoanálisis, en primer lugar, la premisa de que el hombre es

impulsado por fuerzas que operan sin su conocimiento, es decir, que existen mecanismos

inconscientes que determinan la conducta. En su opinión, corresponde a Freud también

el mérito de probar que es posible hacer surgir estas fuerzas irracionales en la conciencia,

a través del estudio de ciertos fenómenos como la transferencia, la resistencia, la

represión, los sueños, los actos fallidos y la asociación libre. Reconoce que al formular un

método para comprender cómo funcionan estos mecanismos, Freud se aventuró a

explorar el inconsciente, dejando al descubierto un conflicto psíquico presente en todos

los seres humanos. 2

Así mismo, construyó un concepto dinámico del carácter, como estructura

relativamente permanente de las pasiones, e implantó los cimientos del estudio

sistemático de dicha estructura. No obstante, Fromm afirma que mientras para Freud el

ámbito familiar era el más relevante para comprender la conformación de los distintos

tipos de carácter, para ajustarse a las exigencias de un nuevo siglo, el psicoanálisis debía

1 Fromm, Erich. Grandeza y limitaciones del pensamiento de Freud, México, Siglo XXI, 1979, p. 36. 2 Fromm, Erich. “Los fundamentos y el desarrollo del psicoanálisis”, Revista Mexicana de Psicoanálisis, Psiquiatría y Psicología, México, Núm. 1, 1965, p. 13.

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Capítulo 3. Planteamientos básicos del psicoanálisis humanista

3. Planteamientos básicos del psicoanálisis humanista tomar en cuenta el hecho de que ese ámbito se

tomar en cuenta el hecho de que ese ámbito se determina por la estructura económica y de clase. Para Fromm, la familia constituye entonces un ―agente psicológico de la sociedad‖, cuya función es transmitir el carácter de esta sociedad al niño, antes de que tenga su primer contacto con ella. Como señalamos líneas arriba, Fromm acepta como herramienta psicoanalítica indispensable el estudio de los fenómenos por medio de los cuales se manifiesta el inconsciente, pero otorga una importancia trascendental a los mecanismos de resistencia y transferencia como problemas humanos generales, debido a que constituyen fuerzas emotivas muy poderosas. 3 Para Fromm la transferencia es un mecanismo clave puesto de relieve por Freud, quien explicó este fenómeno que se presentaba en el análisis, como la repetición de la actitud de apego u hostilidad que el paciente había desarrollado desde niño hacia la figura del padre o la madre. Es decir, percibía que los sentimientos del paciente hacia sus progenitores eran trasferidos hacia la persona del analista. Fromm realiza una transposición del concepto de transferencia a la esfera social, política y religiosa donde adquiere, desde su punto de vista, una importancia aún mayor que en el terreno clínico. Asegura que el fenómeno de la dependencia voluntaria, en el que un individuo busca compensar su inseguridad sometiéndose a una autoridad que le haga sentirse protegido, ocurre con bastante frecuencia en la vida adulta, y que una sociedad cuyos miembros estén asustados y angustiados necesita ídolos. En muchos acontecimientos históricos resulta evidente cómo la transferencia social puede desencadenar grandes catástrofes; el caso del nazismo en Alemania es uno de los más estudiados por Erich Fromm. Por lo señalado hasta aquí podemos ir percibiendo que este autor, a la vez que reconoce que el psicoanálisis dio un giro radical a la percepción que se tenía del ser humano, se propone equilibrar los planteamientos freudianos y profundizar en sus aspectos más críticos. En principio, Fromm se aboca a la tarea de revelar de qué forma esta teoría fue perdiendo su cualidad revolucionaria. Más allá del tono simplificador de la cronología, considera que el siglo XIX, como entidad social y cultural, llegó efectivamente a su término cuando comenzaba la Primera Guerra Mundial, en 1914. Ningún pensador puede escapar a su época, con las ventajas y limitantes que ello supone, y Sigmund Freud

3 Fromm, Erich. El arte de escuchar, Barcelona, Paidós, 1993, pp. 119-125.

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Capítulo 3. Planteamientos básicos del psicoanálisis humanista