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Potestades estatales de la junta militar de 1973 a 1981

Con fecha 18 de septiembre de 1973, se promulgó un decreto ley que establecía que los comandantes en jefe de las
tres ramas de las fuerzas armadas (de tierra, mar y aire), más el de los Carabineros, se habían constituido en Junta
de Gobierno, asumiendo el mando supremo de la nación, y se comprometían a respetar la Constitución de 1925 que
finalmente sería reemplazada y al poder Judicial.
En noviembre de 1973, la junta asumió el ejercicio de los poderes constitucionales Ejecutivo y Legislativo, mientras
que el poder Judicial continuaba con las atribuciones correspondientes que le conferían la Constitución y las leyes.
Las medidas más importantes del período le dieron gran poder al gobierno:
Disolución del Congreso Nacional,
Proscripción de la Unidad Popular (esta medida significó también la expropiación de sus bienes muebles e
inmuebles)
Receso obligado de todos los partidos políticos no incluidos en la Unidad Popular.
Caducidad de todos los registros electorales.
Nombramiento de rectores-delegados en todas las universidades de Chile.
La actividad sindical comenzó a ser regida por una serie de normas transitorias.
Disolución del Tribunal Constitucional.
El mecanismo por el cual la Junta Militar comenzó a hacer efectiva su labor de gobierno fue el de los decretos-leyes.
Jurídicamente, un gobierno puede funcionar mediante estos referentes, siempre y cuando esté en receso el poder
Legislativo, condición que en este caso se cumplía. Se estableció que si cualquiera de esos decretos era contrario o
modificaba en algún sentido el texto constitucional, se entendía que la carta fundamental también se modificaba en
el sentido dado por el decreto respectivo.
Este procedimiento era legal, según la Junta, por cuanto se estaba actuando mediante la potestad constituyente
asumida por ella misma.
Las “actas constitucionales”
En noviembre de 1973 se designó una comisión que tuvo por objetivo la elaboración de un anteproyecto para dictar
una nueva Constitución Política. Esta comisión preparó unos documentos jurídicos que recibieron el nombre de
“actas constitucionales” las cuales, en materias concretas, serían capítulos de la nueva Constitución. Mediante
estas actas se creó el Consejo de Estado, especie de cuerpo consultor del presidente de la República, cargo que
había recaído en el comandante en jefe del Ejército, Augusto Pinochet Ugarte. La misma junta de Gobierno había
decidido que la jerarquía en el mando debía ser por orden de precedencia y antigüedad en cuanto a la existencia de
cada Fuerza Armada.
Se designó entonces al comandante en jefe del Ejército como presidente de la Junta y, en su misma calidad, asumió
la presidencia de la República. Otras innovaciones introducidas por estas actas tenían como objetivo definir la
institucionalidad chilena, los derechos y los deberes constitucionales y los regímenes de emergencia. La idea era
que con el sucesivo desarrollo de estos cuerpos jurídicos se llegara finalmente a establecer una estructura única y
definitiva que diera forma a una nueva Constitución.
La Constitución de 1980
A pesar de que la fecha establecida para dar término al período de elaboración de “actas constitucionales” se fijó
para diciembre de 1979, se estimó que la situación del país estaba ya madura para adelantar el proceso de dictado
de una Constitución definitiva. Los autores intelectuales del nuevo cuerpo jurídico fueron: Enrique Ortúzar, Jaime
Guzmán, Raúl Bertelsen, Gustavo Lorca, Juan de Dios Carmona, Alicia Romo y Luz Bulnes.
La génesis de la Constitución.
El anteproyecto fue entregado al Consejo de Estado, que se dedicó a su estudio entre 1978 y 1980. En este último
año dio su aprobación, pero propuso un período de transición que debería prolongarse por cinco años más. La
estructura definitiva quedó conformada por 120 artículos permanentes y 29 transitorios.
Terminada esta etapa, se convocó a plebiscito ciudadano para aprobar o rechazar el provecto en cuestión. Los
votos en blanco se tomarían como sinónimo de aprobación, según el decreto-ley que estableció las reglas para el
plebiscito. Éste se realizó el 11 de septiembre de 1980. Los cómputos arrojaron victoria para la aprobación de la
nueva carta fundamental, por lo que el 21 de octubre fue promulgada oficialmente.
Características generales del nuevo texto constitucional
Los rasgos generales de esta nueva Constitución son los siguientes: es escrita, sumaria (varios aspectos se tratan
solo en forma sintética), rígida y autoritaria, pues otorga un gran poder al Ejecutivo (diversas reformas posteriores
flexibilizaron en parte esta situación inicial).
Un análisis más acabado de este nuevo cuerpo constitucional permite establecer que se buscaba como objetivo
primordial restablecer el autoritarismo portaliano. De hecho, la figura del antiguo estadista resultó emblemática para
los miembros de la Junta y muy especialmente para el general Pinochet, quien pensaba que la situación del país era
similar a la que debió enfrentar el ministro Portales: un desorden que debía solucionarse por la vía del autoritarismo.
El 30 de julio de 1989 un referendo votó a favor de la reforma constitucional, con el objetivo de acomodar la Carta
Magna a la transición democrática que por entonces se iniciaba.