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Constelaciones literarias: una propuesta de lectura.

Carmen Santander
Universidad Nacional de Misiones

Leer la literatura de Misiones es una operación que no escapa a ciertos desafíos pues
nos inscribe en una maquinaria crítica cuyo objetivo más que abordar textos u autores desde
una perspectiva interna y sistemática nos impone instalar territorios1 en o desde los cuales,
como dijera en una oportunidad Josefina Ludmer2 crear, nombrar e inventariar los modos de
pensar y sentir la memoria [puesto que ello,] hace posible imaginar el presente.
Desde esa maquinaria, entonces, la tarea crítica supone la heterogeneidad de
producciones generadas desde diversos campos y formaciones discursivas con sus tensiones y
conflictos propios de una temporalidad memoriosa que se articula con la instalación del
territorio cultural.
En el concierto de este modo de leer postulamos una serie de reflexiones en torno a la
literatura de Misiones como un caso que reúne dimensiones relevantes para la discusión en
torno a las dinámicas de la configuración de la territorialidad temporal del lenguaje en
variadas constelaciones. Esta lectura no es traducible en términos de perspectivas globales
pero propone la re-descripción de mundos de experiencias desde los textos de esta cultura.
Una primera constelación podría configurarse con los relatos de un espacio tiempo
atravesado por la conquista, colonización y la incursión de los viajeros. El territorio literario
misionero exhibía, en sus distintos períodos, una tradición literaria que no le era propia sino
de la que se apropiaba,3 producto de los viajeros que realizaban excursiones científicas,
históricas, geográficas y periodísticas hacia estas tierras. Estos juegos de lenguaje, que no son
sino formas de vida mostraban relatos cuyos rostros sorprendidos y extasiados anclaban en
una definición de exotismo y en una búsqueda por poner en escena la clásica dicotomía
hombre – naturaleza. Nos referimos a que desde el período jesuítico, la literatura “oficial” y
reconocida fue aquella producida por los escritores denominados viajeros. En este sentido,
podemos citar toda la producción de los padres de la Compañía de Jesús (Antonio Ruiz de
Montoya, José Manuel Peramás y otros), en muy pocos textos encontramos referencias a la
producción de los aborígenes que eran miembros de lo Treinta pueblos de las Misiones con
excepción de los Sermones y Ejemplos de Nicolás Yapeguay. Por otra parte, los registros nos
recuerdan las producciones de Bertoni, Ameghino, Félix de Azara, Bonpland, Peyret, Rafael
Hernández, Eduardo Holmberg, entre otros.
La hipótesis sostendría que esta escritura, la de los “científicos viajeros” en un viaje
por un espacio, se vuelve riesgosa y se mueve en torno al inventario, al acopio, a la
enumeración de datos y episodios por encima de la configuración narrativa de un hacer
presente que reinstale la memoria desde las otras voces; es una mirada de la otredad
desdeñosa, desestimadora del imaginario social y como respuesta, construye acontecimientos
cristalizados en el ahora a través de las extensas descripciones de la fauna, flora, el clima y
otros aspectos de la región. Estas producciones instalarían la mirada en un discurso
consecuente con los modos de decir de una ciencia positiva; el dispositivo, la repetición. La
repetición como dice Said es una óptica para analizar la continuidad, la perpetuidad y la
recurrencia de la historia humana. 4
Podríamos decir que la lectura de este corpus reconocería la operación repetitiva en
cada uno, como un eslabón de una cadena reproductiva en la cual engendraría nuevos textos y
en realidad, se reengendraría a sí mismo, se representaría a sí mismo, para sí y para los
demás; es decir, adquiriría formas identitarias de la repetición y no de la diferencia.
Una segunda constelación en la que es posible leer en el campo literario lo
intercultural, entendido como relaciones interculturales, fenómeno que se produce a partir de
la interacción de culturas y no como una mera sumatoria de identidades. Este devenir
intercultural generado por la co-presencia de identidades diversas, sean próximas o lejanas,
viene a aumentar, a transformar las formas posibles de la dimensión cultural estableciendo la
concreción de lo local en el vecindario.5
La inmigración que se asentó en Misiones proviene mayoritariamente vía Brasil, en
atención a las políticas de ese país. Por lo tanto, la configuración de la vecindad produce
tensión y conflicto frente a un Estado-Nación preocupado por definir todos los vecindarios,
estableciendo sus propias formas de filiación y de producción de lealtades. Cabe aquí postular
que el dispositivo no sería el de la repetición, de lo durable, de lo engendrable, sino la
irrepetibilidad, la contingencia, la multiplicidad escénica y las representaciones de la
memoria. Esa maquinaria en la cual la vecindad deviene en nuevas formas dibujadas en la
interculturalidad postula un universo sígnico que ha dado, al territorio, una configuración
multiforme que tendría que ser asumida en toda su tensión y conflictividad.
Esta (re) localización del vecindario encontrará en el Grupo Triángulo con nombres
como los de Juan Enrique Acuña, Manuel Antonio Ramírez y César Felipe Arbó una acción
audaz; se encuentra en la búsqueda del potencial de un lenguaje que tome cierta distancia del
pintoresquismo, del exotismo promoviendo un nuevo paisaje poético Ellos, con su libro de
poemas Triángulo publicado en 19366 van marcando, definiendo y acordando las normas y las
convenciones de las prácticas discursivas y literarias con juegos de lenguaje con posibilidades
de proyección. Desde esta perspectiva se considera como discurso fundador de la
territorialidad literaria misionera porque funcionan como referencia básica en el imaginario
constitutivo de ese país, 7nosotros diríamos un discurso poético operante de nuevos espacios e
insistentemente instalan nuevos sentidos encontrando inscribiéndose en lugares de la memoria
literaria misionera.

Por los intersticios de esta (re) localización se despliegan las producciones narrativas
de Germán de Laferrère bajo el seudónimo de Germán Dras, éste escribió libros
compuestos por series de relatos entre los que se destacan: Alto Paraná, Selva Adentro y la
novela Aguas Turbias. En 1943, y en pleno auge en la explotación de la yerba mate, Alfredo
Varela edita el libro que se puede considerar como el grito más fuerte y audible en defensa de
aquellos seres explotados en los obrajes y yerbales del Alto Paraná 8. Esa obra es la novela
titulada Río oscuro. Estos modelos con rasgos de crítica social, de narrativa histórica tuvieron
también su correlato en el cine nacional, en películas que exacerbaron las características de
relaciones de fuerzas del trabajo de explotación, pero en particular, la muestra de una
configuración cultural homogeneizada que montaba prácticas socioculturales únicas y
estigmatizadoras de determinados sectores sociales. Respecto a esto último podemos recordar
el film de Hugo del Carril, Las aguas bajan turbias (1952), basada en la novela de Varela
citada precedentemente.

A propósito de German Dras, Kaúl Grünwald expresa: Durante diez años vivió su
bohemia junto al Yabebiry, río (corrijo: arroyo) cercano a San Ignacio, con el propósito,
según parece, de rivalizar con Horacio Quiroga.9

Esta narrativa define su posición de enunciación en el habitante de estas tierras pero


no es el aborigen, no es el criollo en el sentido tradicional del término, sino en sujetos locales
que son el resultado de las redes de lo híbrido configurando un nuevo territorio social y
cultural.

Las producciones indicadas ponen en escena la dimensión sociocultural que se


complejiza, el peregrinaje es extenso, opera modelando formas, voces y cuerpos. En ellas se
pondrían en juego la posibilidad de pensar las discursividades con su enclave en las
identidades diversas que se mezclan y cohabitan el espacio fronterizo teñido de una
hibridación que no encuentra límites.
Cabe aquí plantear una tercera constelación que abandona las formas de Territorio
para territorializarse en la Provincia. Esta nueva instalación política no surge como operación
de simple asignación de un Estado Nacional otorgando la palabra a los que no tenían voz; por
el contrario, es un combate que pone en juego toda una maquinaria táctica y estratégica de
concretización de lo local en sus diversas dimensiones: en lo político su devenir de Provincia,
comporta la institucionalización y la democratización; en lo educativo, el reconocimiento de
autonomía para definir sus políticas atendiendo a las particularidades de este lugar; en lo
artístico-literario, impulsar políticas culturales que patrocinen (en términos de Williams) la
actividad literaria de escritores, grupos e instituciones.

Por lo expuesto, a partir de la década del sesenta se iniciaría un espacio tiempo de


“efervescencia cultural”. La lectura de este estado de sociedad nos permitiría reconocer que el
escritor de Misiones comienza a hacerse cargo del imaginario colectivo que se encuentra
sumergido en la tensión provocada por la sensación de territorio arrasado y de despojo
histórico.

Algunos escritores, y son los proyectos autorales sobre los que hoy estamos
indagando, intentarían encontrar un lenguaje que (re)describa …su vegetal lugar 10 poniendo
en escena juegos de lenguaje sin el ropaje del puro color local. Se adentrarían en una lengua
literaria con estilizaciones que absorbieran la diversidad y la complejidad en proyectos
estéticos, en procedimientos narrativos en cuyas tramas ponen en diálogo lo propio y lo ajeno
en un intento por tratar al otro como un nosotros sin sesgos o pinceladas de tolerancia sino
como reconocimiento del lugar en la cultura.

Sin embargo, ante formas de un continum mobile propias de la hibridez y de la


frontera como pasaje, los dispositivos de la repetición, traducidos en la evocación del paisaje
y del exotismo no escatiman esfuerzos por encontrar, aún hoy, intersticios por los cuales
“colarse” y convertirse en un topos de la literatura misionera que escamotea las contingencias
históricas de un devenir agobiado por las tensiones que la dinámica diseña.

Finalmente, si no intentamos imponer una lógica binaria con una realidad arbórea
donde exista un núcleo único, sino formas diversas de concebir y leer la problemática, donde
cualquier punto y conexión estaría conectado a otro como eslabones semióticos, también sería
posible liberarse de ciertas representaciones respecto de la actividad crítica en relación con la
literatura, en particular con la aspiración clasificatoria o según un único concepto; por
consiguiente, el intento sería entonces, alcanzar la máquina abstracta que establezca redes que
articulen la literatura, los contenidos semánticos y pragmáticos de los enunciados con
agenciamientos colectivos de enunciación, con las configuraciones complejas de la cultura.
No obstante, resulta posible advertir cierta resistencia ¿o impotencia? incómoda e
inestable, para pensar en nuestro caso, para mostrar las transformaciones y los avatares de
todo sistema cultural complejo como es el territorio literario que nos ocupa porque requiere de
imaginarios de lecturas para adentramos en zonas de contacto que quiebren la continuidad de
los límites para deslizarse hacia los bordes, los pasajes, lo
ajeno para el desprevenido pero que es lo propio para quien lo vive y lo reflexiona.

Notas Bibliográficas
1
Deleuze,G.;Guattari,F.: Mil Mesetas, Valencia, Pretextos, 2002.
2
Haydu,S.: “Diálogo con Josefina Ludmer”,Universidad de Yale.2005.
3
Uno de los trabajos panorámicos y abarcadores es el que fuera realizado entre 1976-1977 por Guillermo Kaul
Grünwald.: Historia de la Literatura de Misiones (1615-1965), Posadas, Editorial Universitaria, UNaM, 1995.
4
Said,E.: “Sobre la repetición” en El mundo, el texto y el crítico, Bs.As., Debate, 2004, pág.165
5
Appadurai,Arjun: La modernidad desbordada. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica.
6
No existe coincidencia en la fecha de edición. Según Ricardo Torres de Alba: “Triángulo, un tomito de poesías
aparecido en 1935 reunió las tres firmas, y es el documento más completo que se conserva de la obra de los
entonces noveles poetas”. en Aníbal Cambas et alt.: Tierra colorada, 1948, Bs.As, Eric Tschumi Editor, pág.
263.
7
Puccinelli Orlando,E.(Org.) : “Prefacio” en Discurso Fundador. A formaçâo do país e a construçâo da
identidade nacional, Campinas, Pontes, 1993, pág.7.
8
Ricardo Torres de Alba se refiere a esta novela en los términos de: “relato duro, cruel y veraz de una etapa
legendaria. Historia del drama colectivo de la masa explotada y sangrada en los yerbales vírgenes desde la
conquista hasta el advenimiento de la colonización extranjera…” en Tierra Colorada, Bs.As., Eric Tschumi
Editor, pág. 262.
9
Grünwald, GuillermoKaúl: Op. Cit.: 137.
10
Toledo, Marcial.: “Mi país” en Horas que fueron pacto. Posadas, edición de autor. 1965, pág.7.