Вы находитесь на странице: 1из 5

LUIS CARRIÓN: EL INFIERNO DE TODOS TAN TEMIDO

“Jacinto escribe día y noche, sin horarios

estrictos aunque sí lo hace

por habito; es un vicio.”

Luis Carrión

Luis Carrión nacido en Veracruz, apasionado por el periodismo lo que lo llevo a estudiar en la Facultad de Filología de la Universidad de la Amistad de los Pueblos Patricio Lumumba 1 en Rusia, Carrión fue condecorado por la editorial Fondo de

Cultura Económica (FCE) por su novela El infierno de todos tan temido, (1974) obra que sufrió los malos manejos de la misma editorial y del Estado ejercido por en ese entonces el presidente Luis Echeverría, dado su contenido político y de denuncia a las instituciones psiquiátricas, lo que orilló la restricción de distribución de los ejemplares que sacaron a la venta y al ocultamiento del resto.

La novela El infierno de todos tan temido, se divide en cuatro capítulos, donde se narran diversos acontecimientos ocurridos en psiquiátricos, el personaje de su novela, Jacinto, es con quien Carrión puede describirse, como un artista que se define hasta en sus propias obras, detalle a detalle, acción tras acción.

Luis Carrión es una personalidad que tiene una manera de expresarse optando por asumir riesgos para construir su trabajo, en el cual se puede apreciar una imagen de él, con un código de rebeldía específicamente para redimir el espíritu de combate de unas clases humana que ante cualquier índole de adversidad no debe sub cundir. Se encuentra una disciplina del arte que puede regirse por la más plena e insólita intensidad de la anarquía del drama en su poesía, siendo un legitimo representante del sexo y no como un postulado pornográfico sino desde una postura política del erotismo.

1 Carrión, Luis. (2008). El infierno de todos tan temido. México: Instituto Politécnico Nacional/ Sociedad General de Escritores.

Carrión como poeta se auxilia en un momento de gran confusión emocional por el cual estaba pasando; su combate contra el autoritarismo de un sistema político, religioso que él sentía que era eliminado del espacio. Por lo que le hace peculiar su manera de representarnos su mundo, Carrión tuvo fortuna de no haber experimentado las más significativas edades de una evaluación poética, es decir, anhelo ser un poeta, asimilo su contexto literario y no lo llevo a imitar al pie de la letra sus respectivos maestros o máximos exponentes de la época y bajo esta influencia lo que le permitió determina su estilo propio.

En el libro se aprecia a Jacinto creando 2 sus propios mundos, donde radicaliza sus actitudes para poner a prueba los límites dimensionales de la situación social real, donde acaba la tolerancia e inicia lo intolerante de lo que lo rodea y que hipócritamente se congratulan a veces hacia él.

“Jacinto, desesperado, se lamenta del mundo, de quienes le rodean. Ve en cada uno de ellos a un

enemigo en potencia, a un comemierda servil, interesado. Incluso confiesa que su sentimiento no

es nuevo. Ya desde hace tiempo, en la oficina, por ejemplo, todos lo acechan de una u otra forma.

Hay quienes se muestran disimulados…” (Carrión, 2008, p. 74)

La poesía que se presenta en el libro no tiene nada que ver con las vivencias sociales del colectivo imaginario, Carrión escribe su propia percepción de mundo, un conocimiento más cercano a lo conceptual donde las imágenes poéticas son más concretas y nacen de la otra parte, en un estado visionario donde la realidad ya no funciona. “La televisión encendida es, si acaso, un mueble más, que sirve de pretexto para pedir permiso de quedarse a ver algún evento que permita holgazanear más allá del tiempo establecido como rutina…” (Carrión, p. 78)

Jacinto en la novela es a la vez un fantasma abandonado, su imagen y poesía crea una total ruptura con su generación, el aislamiento que lo obliga a depender exclusivamente de su mundo conceptual que existe en alguna parte de su vida privada.

2 “La dualidad de creación/destrucción es un leit motiv que recorre la narración desde un principio hasta el final. Maldonado, López Ezequiel. Luis Carrión: Entre el infierno y el goce futuros. Documento en línea disponible en http://espartaco.azc.uam.mx/UAM/TyV/34/221085.pdf

Carrión se sobrecarga de alcohol y Jacinto es la puerta, es el intermediario entre lo real y lo ficticio; es la síntesis dialéctica que define el concepto de su obra de arte de Carrión, la plena ficción. Echa mano de varios trucos escénicos que llevara a cabo hasta las últimas consecuencias con una implícita dramatización de sus poemas que ponen en duda la lógica, el razonamiento de la realidad que viven sus espectadores.

Lo expreso de Carrión en la obra; sus compañeros quedan impactados, para algunos hasta quedan confundidos, ya que muestra el caos que produce el verdadero artista, a veces es visto como un charlatán, pero es un intelectual que a través de su obra logra redimir al individuo devolviéndole el más autentico espíritu de la locura, tirándose al suelo, hasta que su médico le trae las curaciones.

Tanto Carrión como Jacinto, buscan desaparecer para crear nuevos mundos ajenos unos de otros; no buscan comparaciones, porque su obra no es comparable con otros productos de arte. El poeta es un ser humano que crea mundos porque rechaza el mundo que lo determina.

El infierno, no es complaciente, el arte de Carrión en este; hiere, lastima, ofende y destruye como lo hace Jacinto con los esquemas del pensamiento. Tememos a ese infierno que es como una roca, que hay que demoler con la mirada, que no es papilla, no es una poesía que promueven y fortalece un pensamiento anacrónico y conservador, Jacinto se dirige exclusivamente a aquellas personas que desean desintoxicar de alguna manera el ser de hartazgo material e intelectual.

Carrión por convicción se identifica con los marginados 3 y los proscritos de la ley, de todos aquellos que se preocupan por nacer todos los días con actitud de romper la esclavitud existencial. Por lo que Jacinto no busca institucionalizarse, tampoco le convence la idea de estar enclaustradas horas en algún lugar, Para

3 Pocos saben sobre la muerte intraducible de un escritor marginal, sobre el aislamiento del que presa fue. Binzhá, Francisco Gabriel. Diez años sin Luis Carrión (Algo sobre su muerte). En Metate (Periódico de la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM), 17, Sept., 2007, p.4. (Sección Metlapilli).

Jacinto las horas de oficina representan el que se repite incansable hasta hacerse sórdido y brutal.” (Carrión, p. 164)

Estar fuera de las normas, un forajido fuera de la ley y aun como persona con esa sensibilidad fusionar su poesía con el grito interno en busca del cambio. Lo determinante para Carreón fue el influjo de drogas; el uso de estimulantes es un estilo de autor, sabemos que no fue el primero, ni el ultimo en utilizarlas para estas causas, el uso personal que le dio a sus narcóticos fue exclusivamente para esa experimentación de lo más profundo de la conciencia personal donde se encontró con Jacinto, de esta manera transforma toda su manera de vivir.

Carrión se desbordaba en profundas depresiones exaltadas por la euforia, sumándole a esto su juventud obscura que cargaba sobre sus hombros, una generación de lucha y represión, tanto por el Estado, hasta con él mismo. Un tema primordial, hasta para el propio Jacinto, la soledad en su infierno, es una soledad lacerante que los impulsaban a una y mil acciones.

Tal vez cansado de que sus letras no fueran consideradas para un mayor público, incluso por mayores editoriales, el vacio que la vida le brindaba a Carreo fue la nausea interminable que lo llevo al preciso momento de tomar medidas más drásticas para el intento de muerte. Esta última vez a su llamado de angustia y desesperación que lo caracterizaba, fue olvidado por otros, sumido en la pobreza, destruido por dentro, a Carreón no le quedo más que hacer ese viaje al inframundo, ese otro infierno al cual todos tememos.

Luis Carrión al expresarnos su poesía y lectura, se convirtió en vidente como lo afirmó en algún momento Arthur Rimbaud donde a través de un prolongado, inmenso y razonado desequilibrio de todos los sentidos en el cual tuvo que vivir y comprender toda forma de amor, de sufrimiento y de locura; aún cuando, a lo largo de su tan espantoso camino, perdió la inteligencia de sus visiones y sintió la amenaza de la demencia.

BIBLIOGRAFIA

Carrión, Luis. (2008). El infierno de todos tan temido. México: Instituto Politécnico Nacional/ Sociedad General de Escritores.

Binzhá, Francisco Gabriel. Diez años sin Luis Carrión (Algo sobre su muerte). En Metate (Periódico de la Facultad de Filosofía y letras de la UNAM), 17, Sept., 2007, p.4. (Sección Metlapilli).

Maldonado, López Ezequiel. Luis Carrión: Entre el infierno y el goce futuros.

en

Documento

en

línea

disponible