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¡El cambio seguro!

Programa de Gobierno

GUSTAVO PETRO
PRESIDENTE

CLARA LÓPEZ
VICEPRESIDENTA

2010-2014

CONTENIDO

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I. Introducción: Una Política de la Vida

II. Un Pueblo con Poder de Trabajar

2.1 Política Agraria: Democratización de la Tierra

2.2 Democratización del Crédito: Banca Pública para la Gente

2.3 Educación: Democratización del Saber

2.4 Crecimiento y Trabajo Productivo

2.5 Desarrollo Sustentable

2.6 Infraestructura

2.7 Pacto Fiscal

2.8 Política Monetaria

2.9 Comercio Exterior y Política Cambiaria

III. Un Pueblo con Vida Digna

3.1 Un Nuevo Sistema de Salud: Salud a su Hogar

3.2 Reestructuración del Sistema Pensional

3.3 Derecho a la Vivienda Digna

3.4 El Agua, un Derecho Humano Fundamental

3.5 Política Urbana: Derecho a la Ciudad

3.6 Diversidad Étnica y Cultural

3.7 Igualdad de Oportunidades para las Mujeres

3.8 Derecho a la Diversidad Sexual

IV. Un Estado para el Pueblo

4.1 Fortalecimiento de la Justicia

4.2 Seguridad Humana

4.3 Reconciliación y Reparación Transformadora

4.4 Una Nueva Política contra el Narcotráfico

4.5 Una Nueva Inserción de Colombia en el Mundo

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V. Epílogo: El Cambio Seguro

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I. Introducción: Una Política
de la Vida

I. Introducción: Una Política de la Vida

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La historia de Colombia ha sido la del desencuentro entre compatriotas, lo que
nos ha llevado a vivir en los últimos dos siglos en medio de la violencia y de la
carencia de bienestar para las mayorías.

Hoy Colombia es el país más desigual de América, ya que en los dos últimos
años superamos a Brasil (Indice de Gini 0.59, CEPAL). Nuestro sistema
económico profundiza la inequidad y no genera trabajo productivo. Tenemos
un sistema de seguridad social que atiende de forma desigual a los ciudadanos
porque todo lo hace depender de su capacidad de pago. La institucionalidad
democrática tiene enormes falencias o está ausente en muchos sitios del
territorio, el ejercicio de la política está envilecido por la corrupción y la
violencia y, en muchas regiones, el Estado está cooptado por las mafias.

Nos proponemos cambiar profundamente esta realidad. Destacados hombres y


mujeres de todas las ideologías políticas y vigorosos movimientos sociales han
luchado, a lo largo de los años, por la posibilidad de una sociedad más justa,
democrática y pacífica. Hoy tenemos la posibilidad de construir un futuro
diferente al pasado y al presente, basado en nuestra inteligencia, nuestros
recursos y nuestra capacidad para superar las dificultades. Este programa de
gobierno se centra en lograr los acuerdos necesarios, entre los diversos
sectores de la sociedad, para desterrar la injusticia, la violencia y la exclusión
arraigadas en nuestra nación.

Podemos como país abrazar un destino transformador que conlleve a que el


sistema económico se democratice en armonía con el planeta, para que todos
tengamos acceso a una vida digna, a la participación democrática en la
construcción de esta nación, a derechos sociales universales y a un Estado que
sirva al interés general y no al privilegio particular como hasta ahora.

Nuestro reto histórico es generar un cambio seguro: identificar propósitos


nacionales fundamentales para hacer realidad la Colombia largamente negada.
Es generar juntos un proceso que logre superar las causas de la muerte
mediante la inclusión de todos en los mínimos sociales, la garantía de los
derechos fundamentales, oportunidades reales para todos y todas, el buen
manejo del territorio y el aprovechamiento creativo de la biodiversidad. Una
política integral para la vida debe ser nuestro acuerdo sobre lo fundamental.

Todo movimiento social, político o ciudadano, étnico y cultural, o cualquier


persona, pueden participar en esta ambiciosa empresa. Este programa es, por
lo tanto, una invitación al diálogo para lograr estos acuerdos y constituye un
punto de partida para ser discutido por la sociedad en su conjunto a fin de
conformar un bloque de mayorías que haga posible gobernar a Colombia de
otra manera.

Por ello, los tres objetivos principales del nuevo gobierno y motores de cambio,
articuladores de toda la política pública, son:

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1. Un Pueblo con Poder de Trabajar: democratización del crédito, el saber
y la tierra urbana y rural. Generación de un programa económico para el
desarrollo del trabajo en sus diversas expresiones y la seguridad alimentaria
que reconstruya la economía, la producción y la distribución del ingreso.

2. Un Pueblo con Vida Digna: acceso gratuito para todos los colombianos
por su condición de ciudadanos y no por su capacidad de pago a salud,
educación, pensiones y al mínimo vital de agua.

3. Un Estado para el Pueblo: quitarle el Estado a las mafias, impulsar


procesos de reconciliación local (región por región) que incluyan disolver el
poder de las mafias y trasladar tierra y poder a la sociedad. Una política de
seguridad integral, ligada a derechos y fortalecimiento de la justicia
salvaguardando la institucionalidad democrática.

Estos objetivos centrales se inspiran en una nueva ética de lo público, nueva


ética política, económica y de gobierno, que proyecta los valores y principios
del humanismo, la solidaridad, el cuidado de la naturaleza, la equidad de
géneros, la transparencia, el emprendimiento libre y la corresponsabilidad;
inspirada en ellos, la nueva ética se orienta hacia la transformación
democrática de la sociedad y del Estado, para vivir mejor en un continente que
se integra y en un mundo que se globaliza.

En resumen, el propósito central del nuevo gobierno será construir un


verdadero Estado Social de Derecho, recuperando el espíritu democrático de la
Constitución de 1991, que pese a los múltiples cambios y golpes que ha sufrido
en estos últimos años, sigue siendo la hoja de ruta para lograr una Colombia
equitativa, participativa y en paz. Es la base de nuestro gran acuerdo sobre lo
fundamental. Por ende, todas las políticas propuestas en este programa se han
elaborado a partir de los principios constitucionales que definen a Colombia
como un país de regiones con autonomía; una sociedad diversa social, étnica y
culturalmente; una nación que entiende el medio ambiente como límite,
oportunidad y contexto del desarrollo; y un Estado soberano inmerso en una
nueva realidad internacional.

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II. Un Pueblo con Poder de
Trabajar

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II. Un Pueblo con Poder de Trabajar
El trabajo en el Siglo XXI para producir riqueza necesita del saber, el crédito y
la tierra urbana y rural. En Colombia el saber, el crédito y la tierra se
concentran en muy pocas manos, lo que impide que los colombianos tengan la
oportunidad de prosperar y los excluye hacia la pobreza y la desigualdad
social.

Por ello, la política económica se centrará en potencializar las capacidades del


país:

Disponibilidad de tierras fértiles, presencia de agua, biodiversidad y posibilidad


de generar conocimiento, democratizar los factores de producción (saber,
crédito y tierra) y la generación de trabajo asociado y empleo decente.

Esto requiere una nueva política agraria, democratización del crédito, reformas
a la educación, una política de profundización industrial para generar trabajo y
reformas macroeconómicas.

2.1 Política Agraria: Democratización de la Tierra

Se propone una política pública centrada en los territorios, sus recursos y sus
actores que aumente la productividad rural, construya ciudadanía en el campo
y democratice los medios de producción, incluyendo el saber, el crédito y la
tierra.

Para democratizar el campo y superar los conflictos históricos de nuestro país


se requiere integrar, por primera vez en la historia, al campesino a la
prosperidad económica. Hoy, solo 4 millones de las 15 millones de hectáreas
fértiles que tiene Colombia están dedicadas a la producción agrícola. Nuestro
objetivo es que la totalidad de nuestra tierra fértil produzca alimentos para los
seres humanos.

Para esto se propone una Ley de Desarrollo Rural, en la que se aplicará un


impuesto predial por hectárea diferenciado según su uso, de forma tal que no
sea económicamente rentable mantener tierras improductivas.
Adicionalmente, se liberarán tierras para la agricultura vía una modernización
de la ganadería introduciendo, en acuerdo con los ganaderos, reformas al
sistema productivo. Se revisará la normatividad sobre extinción de dominio,
con el fin de que el proceso pueda llevarse a cabo en tiempos razonables y que

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la tierra no se quede sin utilizar por varios años. Se implementará una política
de sometimiento a la justicia que incentive la confesión de los narcotraficantes
a cambio de beneficios jurídicos cuando incluya la devolución de tierras y la
reparación de víctimas.

Se regionalizará la política rural (políticas productivas diferenciadas por


regiones) vía la integración de las medidas propuestas en los planes de
ordenamiento territorial. Se recuperarán los programas locales y regionales de
desarrollo rural integrado, que se complementarán con la formulación de
nuevas reglas de juego territoriales, en las cuales se incorporen temas como la
justicia territorial, el cuidado de la biodiversidad y las funcionalidades
ambientales de los municipios.

El gobierno subsidiará a la totalidad de productores agrarios de alimentos,


incluidos los productores de carne y de leche, pero a partir de formas
modernas de ganadería de estabulación e intensivas. El modelo de producción
subsidiada de alimentos acabará con el hambre en Colombia porque brindará
comida barata para el pueblo y será nuestro puente productivo con el mundo y
la base de nuestra industrialización.

La oferta del campo se canalizará generando agro-industrias tanto para la


exportación como para el mercado interno, produciendo servicios ambientales
que paguen las ciudades e insertando la conservación de ecosistemas
estratégicos a los mecanismos internacionales de mercados verdes, de
acuerdo a la vocación productiva, ecológica y cultural de cada región y
territorio. La participación de los productores en el sistema agro-industrial se
realizará a través de las asociaciones de productores directos, lo que también
democratizará el acceso a la industria. Se restaurará la economía cafetera a
partir del subsidio estatal al cafetero y la co-propiedad asociativa de los
productores en los procesos de industrialización y comercialización del café.

Se impulsará un gran programa de producción agroecológica, en las zonas


aptas para ello, fundamentado en las actuales y promisorias experiencias que
se multiplican por todo el país, como alternativa al uso masivo, generalizado e
indiscriminado de agrotóxicos y plaguicidas y a la introducción de transgénicos.

2.2 Democratización del Crédito: Banca Pública para la Gente

El empoderamiento de la ciudadanía para trabajar implica la democratización


del crédito en Colombia, lo cual será posible a partir de un sistema de bancos
públicos, cooperativos y virtuales. El banco más grande de Colombia será el
Banco Agrario, el cual financiará la producción de las quince millones de
hectáreas fértiles del país.

El Banco de la Mujer integrará el programa Familias en Acción, entregando los


subsidios directamente a las cuentas de ahorro que se abrirán para las

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beneficiarias, pero agregará la opción del crédito asociativo y productivo para
las madres cabeza de familia. Este Banco se articulará con la Red Juntos para
una acción integral frente a la pobreza.

El ICETEX se transformará en el Banco del Joven, un banco de puertas abiertas


con captación pública de ahorro, y su misión será entregar el primer crédito de
la vida al recién graduado profesional o a las asociaciones productivas de
jóvenes emprendedores.

El Banco de la Frontera y el Mar llevará crédito subsidiado a los productores


colombianos en la frontera para que exporten a sus países vecinos y
desarrollará las cooperativas de pescadores en función del fortalecimiento de
la industria pesquera y la navegación en Colombia.

El Banco de la Vivienda otorgará créditos para compra de vivienda de interés


social con tasas de interés subsidiada y por la totalidad del valor de la vivienda,
no habrá cuota inicial. Una parte de los fondos pensionales financiará este
banco y el mismo será el encargado del programa de intercambio de plusvalías
y valorización por tierras para la vivienda.

La Banca Cooperativa tendrá un sistema de redescuento privilegiado en el


Banco de la República. Se crearán las cajas de empleo solidario, como
mecanismo de actividad para los desempleados con la capacidad de emisión
de monedas virtuales para las transacciones. La emisión primaria del Banco de
la República se destinará al Estado colombiano a través de un sistema de
crédito de cero intereses reales. La Defensoría del Pueblo tendrá una sección
especializada en la defensa del usuario del sistema financiero.

2.3 Educación: Democratización del Saber

Tenemos el compromiso de superar el viejo enfoque que reduce la política


educativa a las categorías de cobertura y calidad, para adoptar el enfoque de
derechos. Las personas se desarrollarán como ciudadanos y adquirirán las
competencias para generar trabajo autogestionado, relevantes en los
contextos regionales diversos que conforman el país. Se decretará la gratuidad
total en la educación pública a nivel nacional y se ofrecerán todas las garantías
necesarias para reducir al mínimo posible la deserción escolar.

Se abrirá a todos los graduados de bachillerato acceso a la educación superior.


En cada colegio de secundaria se impartirán estudios profesionales y
tecnológicos para asegurar que cada muchacho y muchacha de Colombia
acceda a la educación superior pública y gratuita en el país. Para ampliar la
oferta se aprovechará la infraestructura y dotación de los grandes colegios y el
profesorado de educación secundaria y media con especialización, maestría o
doctorado, en su área de formación profesional. Los colegios universidades se
establecerán en alianza con las instituciones de educación superior y con el

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SENA, que serán convocados a facilitar sus instalaciones para la realización de
las pasantías y prácticas que requieran los estudiantes en sus carreras.

Se cubrirá el déficit de oferta que se presenta en muchas zonas del país,


mediante la realización de un programa de construcción de nuevos colegios y
de ampliación y mejoramiento integral de los existentes. Se ejecutará un
intensivo programa de formación de docentes en el lugar de trabajo y se creará
un plan de incentivos en favor de la innovación e investigación pedagógica. Se
realizará un vasto programa de dotación tecnológica y pedagógica como nunca
antes visto en los colegios oficiales del país.

El rol de las universidades incluirá la coordinación de la red de colegios en las


regiones y se potenciará la investigación como base del Sistema Nacional de
Ciencia y Tecnología, haciendo énfasis en aéreas estratégicas para el
desarrollo del país como la biodiversidad, el agro, el manejo del agua, la
adaptación al cambio climático y la diversidad cultural, que han sido relegadas
a lo largo de la historia a los estudios de productividad. El sistema hará énfasis
en la investigación de los problemas territoriales en una perspectiva de
desarrollo regional y reordenamiento territorial. Se fortalecerán, a su vez, los
convenios entre la universidad, la empresa privada y las entidades públicas y
se buscará la homologación internacional de los estudios tanto técnicos como
universitarios.

Se asumirá la reforma de la Ley 30 para lograr un consenso acerca de la


financiación de la universidad pública y para definir nuevas pautas acerca de la
democratización del gobierno de las universidades tanto públicas como
privadas.

El satélite colombiano de telecomunicaciones será público y su primera función


será la de impartir en los colegios de secundaria las cátedras de mayor calidad
educativa del mundo. La televisión de Colombia será educativa para la primera
infancia en los horarios pertinentes.

Para impulsar la formación del pensamiento desde la primera infancia y


garantizar un adecuado aprendizaje y cuidado integral a la niñez se
aprovechará la infraestructura física y el talento humano con que cuenta el
ICBF y las entidades de integración social que funcionan en el país, ello
permitirá adecuar zonas especiales con destino al funcionamiento del
preescolar. Las madres comunitarias serán empleadas públicas y se
trasladarán al Ministerio de Educación para que formen parte del sistema de
preescolar público de Colombia.

Se impulsará y apoyará un conjunto de trasformaciones pedagógicas y


culturales en las escuelas y colegios a fin de garantizar aprendizajes creativos
y la formación integral y humanística de la infancia y la juventud. Igualmente,
se incluirá la formación ética, en valores democráticos y en destrezas de

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emprendimiento. Se dispondrán apoyos especiales para niños y niñas en
situación de discapacidad o vulnerabilidad y para hijos de desplazados o
desmovilizados.

2.4 Crecimiento y Trabajo Productivo

Al democratizar los factores de producción, el saber, el crédito y la tierra


urbana y rural, se genera un nuevo modelo de crecimiento hacia el futuro. Este
se sustenta en el incremento de la demanda interna proveniente de la creación
de nuevas industrias, la capacidad de los ciudadanos de generar trabajo
autogestionado y el aumento en la capacidad de consumo, lo que impulsa la
profundización industrial y el desarrollo del emprendimiento. Se debe formar
un círculo virtuoso donde al mayor consumo se le responda con más oferta
respaldada en la inversión doméstica.

La organización productiva, su especialización y el mejor uso de los recursos


deben ser la prioridad en los siguientes sectores estratégicos: política de
distribución de tierras y desarrollo productivo (ver Política Agraria); industrias
generadas a partir de la biodiversidad, la explotación y exploración minera
pero limitándolas con criterios ambientales y sociales, lo que no se ha realizado
en el país y genera una gran masa de migrantes en el territorio nacional; la
construcción de industria manufacturera compleja en las áreas de bienes de
capital y consumo durable; las industrias culturales y creativas que modernicen
sectores tradicionales, por ejemplo impulsar el diseño y la moda como
alternativa a la industria textilera; un sólido y agresivo programa de
construcción de vivienda popular con densificación urbana y organización de
amplias zonas de espacio público, bajo parámetros de planeación urbana
sustentable.

Se fomentará el trabajo independiente, el trabajo asociativo libre y el


emprendimiento, promoviendo formas de trabajo solidario y cooperativas
autogestionadas y se eliminarán todas aquellas que se originan en procesos
inequitativos de intermediación laboral y donde no hay ambiente
autogestionario. El gobierno se compromete a replantear los programas de
subsidios asistencialistas y reorganizarlos hacia recursos de sustentación del
trabajo independiente, que estimulen las actitudes productivas y artísticas de
la población.

Se ampliará el radio de acción del Banco de Oportunidades y se creará una red


con instituciones financieras destinadas al microcrédito, dirigidas a apoyar las
iniciativas productivas del micro empresario con tasas de interés subsidiadas.
Se fortalecerán los programas de formación en nuevas tecnologías y la
conformación de redes de trabajo autogestionado que se encadenen con el
proceso de profundización industrial en bienes de capital y de consumo durable
y con los programas de seguridad alimentaria.

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La importancia de las políticas de empleo se reflejará en la estructura
institucional, con el Ministerio del Trabajo y el adecuado funcionamiento de la
Comisión Tripartita para las Relaciones Laborales, cuya principal tarea será la
de promover el empleo decente y los compromisos con la OIT.

Se propone ampliar la cobertura de la Red Juntos como un programa integral


hacia los hogares en condición de indigencia o pobreza, con nuevos énfasis
que garanticen el beneficio real de estos grupos. Se fortalecerá los programas
de trabajo comunitario, de cultura ciudadana e infraestructura de barrios y
veredas para ser desarrollados por la comunidad y financiados como
programas de emergencia en empleo.

2.5 Desarrollo Sustentable

El gobierno liderará la construcción de un “plan nacional de vida”, o una forma


de atender a las necesidades básicas de la población fundamentado en las
posibilidades y oportunidades que brindan los ecosistemas de tal manera que
nuestra sociedad se acople a las características tropicales, acuáticas, diversas
climática y biológicamente, que articulan el territorio colombiano y abandonen
los objetivos meramente extractivistas e inmediatistas que han jalonado la
ocupación del territorio desde la colonia y afectado a los grupos poblacionales
allí residentes. Esto incluye un uso más eficiente del suelo y la acción para
limitar la expansión continúa de la frontera agrícola.

Colombia es un país mega-diverso en sentido social, biológico y cultural. Por lo


tanto, las políticas públicas se desarrollarán teniendo en cuenta implicaciones
territoriales, que contribuyan a la creación de sinergias regionales de hecho y
que en un futuro conduzcan a una reconfiguración del territorio bajo
parámetros ambientales y sociales. En suma, políticas para construir región en
la práctica. Este desarrollo regional está en el corazón de la política económica,
social y de reconstitución del Estado en el país. Por lo tanto es necesario
aprobar la tantas veces aplazada Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial e
iniciar un proceso de revisión a fondo de los planes de ordenamiento territorial
complementándolos con instrumentos de reorganización territorial regional y
municipal tales como los planes de acción en biodiversidad, los sistemas
regionales de áreas protegidas, los planes de vida de grupos étnicos, entre
otros.

Se preparará al país para enfrentar los riesgos del cambio climático, con
medidas de mitigación y adaptación, pero desarrollando al tiempo una política
nacional e internacional de progresivo desmonte y desactivación de
actividades generadoras de gases de efecto invernadero que incentive en la
población la responsabilidad frente al uso de prácticas que vayan en
detrimento del medio ambiente. El fortalecimiento del transporte público y el
desestímulo al vehículo particular resulta fundamental. Igualmente la

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incentivación y creación de facilidades al uso de medios de transporte
alternativo como la bicicleta. Se avanzará hacia arreglos energéticos con base
en energía solar, eólica e hidroeléctrica en pequeña escala.

Se restablecerá el Ministerio del Medio Ambiente, separando de él las funciones


de vivienda y conservando en el mismo, además de las ecológicas, las
relacionadas con la gestión del agua y el ordenamiento territorial, con el
propósito de recuperar el esquema de gobernabilidad ambiental de la Ley 99
de 1993.

2.6 Infraestructura

La comunicación e integración del territorio para apoyar el modelo económico


se desarrollarán creando los primeros pasos para un sistema multi-modal de
infraestructura que integre la navegabilidad de los ríos, el ferrocarril y las
dobles calzadas, dándole prioridad a las primeras dos. Las obras de
infraestructura del gobierno tendrán como prioridad las vías que conecten los
centros de producción de alimentos con los mercados y la navegabilidad del
Río Magdalena, principal arteria de las tierras fértiles de Colombia.
Adicionalmente se hará énfasis en las adecuaciones de riego y acueducto para
el desarrollo viable de los sistemas agrícolas con criterios de sustentabilidad
ecológica en el manejo del agua.

En armonía con el derecho a la seguridad aérea se modernizará la


infraestructura de navegación aérea, se creará la Oficina de Investigación y
Prevención de Accidentes e Incidentes y se asegurarán condiciones adecuadas
de trabajo al factor humano.

En materia de órbita geoestacionaria se recobrará plenamente la soberanía de


dicho segmento, mediante la colocación de un satélite propio, toda vez que
Colombia jamás como ente ecuatorial la ha utilizado. Mediante este sistema
conectaremos a las ciudades a redes globales. De esa manera, las redes de
telecomunicaciones permitirán la modernización de una multiplicidad de
servicios como teleeducación, teletrabajo, telemedicina y el comercio
electrónico entre otros.

2.7 Pacto Fiscal

Para lograr las metas sociales, reactivar la economía nacional y remplazar el


actual sistema regresivo, el Gobierno liderará un nuevo Pacto Fiscal, acordado
con los principales actores de la economía. En él, los fondos se obtienen de los
contribuyentes con mayores rentas, de aquellos con mayores ingresos y de
quienes están explotando los recursos naturales. La aplicación de los mismos
se hará con claros objetivos redistributivos y en las áreas que se definieron
como estratégicas, dentro del énfasis hacia el mercado interno. Es, por ende,
una política fiscal de carácter progresivo, de tributación y aplicación

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redistributiva. Medidas de este Pacto Fiscal incluyen la eliminación de las
exenciones al capital (reinversión de utilidades, contratos de seguridad jurídica
y de zonas francas uniempresariales); gravar la riqueza, los dividendos
percibidos, los salarios más altos y el patrimonio de personas naturales,
modificando hacia arriba la estructura de tasas efectivas; reforzamiento de la
progresividad del impuesto a la renta para avanzar en la sustitución de
impuestos indirectos; eliminación del IVA para todos los productos de la cadena
alimentaria; y revisión de la legitimidad de la deuda pública.

2.8 Política Monetaria

La política monetaria se enfocará en lograr un equilibrio entre producción,


empleo y estabilidad. Para ello se propone una tasa de interés ajustada al
incremento de la productividad en la economía, como mecanismo
redistributivo de los ingresos, que es, de hecho, una regulación del sector
bancario, controlando el margen de intermediación. Se utilizará la emisión
monetaria, dentro de ciertos límites de prudencia, para la financiación de la
inversión pública que conduzca a generar más empleo y al desarrollo del
trabajo asociado, valorando la emisión como instrumento proactivo y
anticíclico.

Para cumplir con los objetivos económicos propuestos, en el marco de la


técnica monetaria que establece el Banco de la República de manera
independiente, se apoyará la conformación de grupos de consulta en los que
estén representadas las distintas tendencias metodológicas y económicas.

2.9 Comercio Exterior y Política Cambiaria

La articulación de Colombia al mundo se hará a partir de nuestra contribución


al mercado mundial de alimentos y los productos y servicios que puedan
derivarse de la biodiversidad, bajo parámetros de comercio justo. Se debe
retomar la decisión de una política comercial selectiva que fortalezca el
mercado interno e igualmente encauzar esfuerzos y recursos para escalar en el
aprendizaje sobre la elaboración de bienes de mayor complejidad tecnológica,
así se expandirá la frontera de posibilidades de producción. Se establecerá un
programa de compras estatales por el cual se privilegia la producción a los
bienes de origen nacional, con los consecuentes compromisos de desempeño
que deben tener incorporada la innovación tecnológica.

Se negociará un nuevo tratado de comercio justo con Estados Unidos, en


particular en lo referente a los derechos laborales, el sector agropecuario y el
medio ambiente. Se denunciarán ante los órganos competentes los tratados de
protección de inversiones o de aquellos TLC que presenten términos de
intercambio injustos. Se estrecharán los vínculos de amistad con la región
latinoamericana y fortalecerán las relaciones comerciales con aquellos países
con los que tenemos economías complementarias, especialmente Venezuela y

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Ecuador, además de abrirse a diversificar las relaciones internacionales hacia
la cuenca del Pacífico y las nuevas potencias económicas como la China y la
India. Reorganizar la CAN, integrarnos al Mercosur y liderar, en asocio con otros
países del continente, el proceso de integración latinoamericana será el
objetivo principal de la diplomacia y la política comercial.

La política de cambio flexible ha generado una apreciación del peso desde


2003. Las autoridades monetarias no pueden renunciar a intervenir en el
mercado cambiario con el propósito de mantener una tasa de cambio
competitiva.

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III. Un Pueblo con Vida Digna

17
III. Un Pueblo con Vida Digna
El cumplimiento efectivo de los derechos de todo ser humano no puede seguir
dependiendo de su capacidad de pago. Reformaremos las leyes que vertebran
la política social en Colombia volviéndola de carácter público o común, y les
daremos acceso gratuito a todos los colombianos por su condición de
ciudadanos y no por su capacidad de pago a salud, educación, disfrute de su
entorno, pensiones y un mínimo vital de agua.

3.1 Un Nuevo Sistema de Salud: Salud a su Hogar

El actual sistema de salud está basado en la atención a la enfermedad como un


negocio. Construiremos un nuevo sistema que entienda la salud como un
derecho fundamental, que priorice la prevención y la atención primaria, que
sea de acceso gratuito, para superar las barreras económicas, geográficas,
organizacionales y culturales, y que garantice el principio de la universalidad.

La condición de ciudadano, certificada con cédula, registro civil o por la simple


permanencia en el territorio nacional, debe ser condición suficiente para recibir
atención médica de calidad en la red de hospitales y clínicas.

El sistema debe desarrollar diferentes acciones, estrategias y programas en


pro de la salud de los ciudadanos y la previsión de factores de riesgo y
determinantes de las inequidades en salud. La atención primaria de salud será
la estrategia que orientará la reorganización del sistema de atención y gestión
de salud dándole un carácter integral, intercultural, familiar y comunitario a sus
acciones, propiciando la coordinación y continuidad de la atención y facilitando
la acción intersectorial por la salud y la participación social. Esto se logrará a
través de prestar el servicio primario de salud en los barrios. Para esto se
requiere generar una red de médicos y promotores de salud que atiendan a las
personas en sus hogares.

El médico y los demás profesionales de la salud no pueden ser agentes


económicos del sistema. Debemos regresar la confianza que tenía la sociedad
en los empleados del sistema de salud y se debe volver al médico amigo, aquel
que estaba siempre dispuesto a atender a sus pacientes. Este proceso pasa por
la articulación directa con los pensum académicos de las universidades y la
creación de garantías para que los profesionales de la salud puedan ejercer
plenamente su oficio de acuerdo con los nuevos valores y principios del
sistema de salud.

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Los recursos existentes en el sistema de salud alcanzan para sostenerlo si - y
sólo si - se disminuyen los costos de intermediación financiera y de transacción
entre los agentes y se destinan a la atención de los pacientes del sistema. La
política de salud debe ser acorde al desarrollo de políticas financieras y
sociales como la alimentaria, la educativa, la de infraestructura, la de
ambiente, entre otras, con lo que se puede garantizar al ciudadano el acceso a
un sistema integral de calidad para preservar un buen vivir.

Se incorporarán en el sistema de salud medicinas tradicionales y otras formas


de atención de muy alta efectividad, que son el resultado de conocimientos
ancestrales y milenarios de diferentes grupos sociales, mediante programas
médicos, control efectivo a las patentes que se registran para uso medicinal, e
investigación científica para la generación de medicamentos de alta efectividad
y menor precio para los usuarios.

3.2 Reestructuración del Sistema Pensional

Los problemas de inequidad, cobertura y financiamiento del sistema pensional


deben empezar a solucionarse, garantizando el acceso, la permanencia o
fidelidad al sistema, la eliminación del subsidio a las altas pensiones, la
sostenibilidad financiera del sistema y el uso productivo de las reservas. Se
aumentará la base de aportantes y los recursos del sistema incluyendo a los
trabajadores independientes, a los colombianos en el exterior y los
rendimientos del fondo integral de garantías.

El sistema tendrá tres pilares:

a) Afiliación universal de la población trabajadora bajo el sistema de prima


media, con aportes de hasta tres salarios mínimos y liquidación de
prestaciones sociales que no superen el tope aportado.

b) Régimen limitado de capitalización individual, al que llegarán todas las


cotizaciones que se hagan por encima de los tres salarios mínimos y se
retornará el ahorro alcanzado por sus titulares.

c) Ahorro voluntario en el sistema de capitalización individual, dirigido a quien


quiera una mesada más alta y la logre con un mayor ahorro individual.

Solamente habrá un sistema general y universal en el primer pilar. Por lo tanto,


los regímenes especiales y exceptuados se integrarán a ese sistema y las
reservas se constituirán en un solo fondo del primer pilar. Para las personas
que lleguen a la tercera edad y no hayan tenido acceso al régimen pensional o
no hayan cumplido los requisitos de permanencia, se creará una pensión
ciudadana que cubra necesidades nutricionales y de salud. Las reservas
acumuladas en el sistema se dirigirán a ampliar la capacidad productiva
nacional con inversiones en infraestructura, servicios básicos y la

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profundización industrial. Se limitará su uso en la adquisición de títulos de
deuda y el financiamiento del déficit fiscal.

3.3 Derecho a la Vivienda Digna

El gran tema social pendiente en nuestro país y especialmente en las ciudades


es la vivienda. Para subsanar el déficit de viviendas en el país, que asciende a
1.3 millones de moradas faltantes, se propone reorientar la estructura
productiva de vivienda, que por décadas se ha concentrado en la producción
de vivienda de lujo, hacia la vivienda de prioridad social, y estimular la
actividad económica y la generación de empleo en la producción de
alojamiento para los más necesitados, metas que son compatibles y que
tradicionalmente se han pensado como alternativas.

Para ello es necesario diversificar los mecanismos de generación, producción y


financiación de la vivienda formal, ya que hasta el momento la política se ha
limitado a un mecanismo único, el suministro de subsidios al consumidor, a
pesar de las limitaciones evidentes que muestra y que excluye a sectores
importantes de la población que tienen más carencias. Para ampliar las
posibilidades de acceso de la población más pobre se propone estimular la
oferta de las distintas modalidades de producción de vivienda (vivienda
productiva, desarrollo progresivo, autoconstrucción, vivienda en arriendo,
vivienda transitoria, vivienda a través de corporaciones). Igualmente, se
tomarán medidas encaminadas a abaratar la construcción reduciendo el costo
del suelo y con la utilización de nuevos materiales y técnicas de construcción.
En especial se impulsará la construcción y el urbanismo sostenible.

Se debe superar la definición de vivienda de interés social basada en un precio


mínimo. El precio no puede continuar siendo el criterio único de definición de
vivienda digna para los más pobres. En tal sentido el Estado debe adoptar
normas y estándares mínimos socialmente aceptados a través de reformas de
las normas existentes en el código de habitabilidad.

El sector privado seguirá teniendo un papel muy importante en la producción


de vivienda, pero además se creará un sistema de provisión estatal de vivienda
para hogares de bajos ingresos. Adicionalmente se constituirá un sistema de
crédito habitacional alternativo dirigido a hogares con limitaciones de acceso al
mercado financiero formal, en el que participen ONGs, cooperativas, fondos de
empleados y organizaciones populares y un sistema nacional de alquiler social.

3.4 El Agua, un Derecho Humano Fundamental

Apoyamos el referendo por el agua en su versión original y la voluntad que con


su firma expresaron más de dos millones de colombianos, con el fin de que se
garantice el acceso a un mínimo vital gratuito para todos los ciudadanos, de
acuerdo a los cálculos de la Organización Mundial de la Salud.

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Ante el riesgo de escasez de agua que sufre Colombia (a pesar de contar con
un potencial hídrico que es seis veces el promedio mundial y cuatro veces el
suramericano), es menester elevar a rango constitucional el conjunto de bienes
de uso público que se relacionan con el agua, en procura de una mayor
protección y una menor vulnerabilidad a los cambios legislativos. Se
reconocerá el carácter primordial y esencial que tiene el agua para la cultura y
existencia de pueblos y comunidades denominados como “grupos étnicos”.

Se protegerán todos los ecosistemas claves para el ciclo hidrológico,


impidiendo que se destinen a actividades productivas contrarias a su vocación
natural.

Ninguna persona será excluida de la prestación del servicio público de


acueducto. Se implementará un nuevo sistema de manejo público, estatal y
comunitario del agua en Colombia, que conduzca a nuevas entidades estatales
de prestación del servicio, sin ánimo de lucro, y que se apoye en la gestión
comunitaria del recurso. El servicio público de acueducto y alcantarillado se
exceptuará de la norma general del artículo 365 de la Constitución Nacional
que autoriza la prestación de los servicios públicos por particulares.

3.5 Política Urbana: Derecho a la Ciudad

Alrededor del 80% de los colombianos y colombianas viven en ciudades, de ahí


la importancia de lo urbano en la política pública. Se promoverá la
conformación de ciudades compactas, con instrumentos que faciliten y
promuevan desde la Nación, proyectos de mejoramiento integral y de
renovación urbana. Se creará un sistema de control de bordes para las grandes
ciudades con el fin de detener los procesos ilegales de expansión urbana, así
como mecanismos normativos que permitan generar procesos de integración
interurbanos y regionales. Se modificará la herramienta de la estratificación
socioeconómica para el cobro de las contribuciones y la asignación de los
subsidios, con el fin de que refleje mejor la capacidad de pago de los
ciudadanos.

Se promoverá y coordinará con los entes territoriales la aplicación de los


instrumentos de planeación y gestión establecidos en la Ley 388 de 1997,
especialmente aquellos que permiten la captura de plusvalías por uso urbano a
favor del Estado y liberan suelo para la construcción de vivienda de interés
social.

Se aprovecharán nuevas fuentes de financiamiento distintas a la inversión


pública directa y se captarán recursos de largo plazo para apalancar
financieramente los grandes proyectos de transformación que necesitan las
ciudades y sus entornos regionales. Se creará una agencia estatal a nivel
nacional encargada de promover, coordinar y fortalecer la gestión urbana y, en
particular, la gestión del suelo.

21
Para mejorar la movilidad en las grandes ciudades en términos de calidad,
medida por el tiempo de viaje y el nivel de satisfacción del servicio, y lograr
una tarifa más equitativa para los estratos de población más bajos, se
promoverá la modificación y actualización de las normas que reglamentan la
prestación del servicio de transporte público en el país, ello permitirá darle
autonomía a las ciudades que superen determinado número de habitantes en
el manejo del servicio.

Se creará una Comisión de Regulación como las que existen para los servicios
públicos domiciliarios, por la importancia de la movilidad como un servicio con
alto impacto en la calidad de vida y en el gasto de los ciudadanos. De acuerdo
a las características de cada ciudad se pondrán en marcha progresivamente
esquemas de subsidio de transporte.

Se definirán nuevas fuentes de financiación de obras de infraestructura


necesarias para mejorar la movilidad. Una modificación necesaria es la del
impuesto de vehículos, que no debe causarse por la propiedad de los mismos,
sino por los impactos que genera su circulación sobre la malla vial y el aire de
las ciudades.

Se promoverá la construcción de centros deportivos y de recreación, centros


culturales y bibliotecas en las zonas residenciales de las ciudades.

Las ciudades deben convertirse en territorios del conocimiento y facilitar la


interconectividad a su interior y con el mundo. EL WI FI, servicio de red
inalámbrica, debe instalarse de manera general y pública, garantizando el
acceso progresivo a internet para toda la comunidad de manera gratuita, con
el apoyo de empresas e instituciones, todo dentro del marco de la tecnología
de punta.

3.6 Diversidad Étnica y Cultural

Mas del 30% del territorio continental de Colombia se encuentra habitado por
pueblos y comunidades indígenas y comunidades afro-descendientes, territorio
que se caracteriza además por ecosistemas con una abundante y frágil
biodiversidad, que le prestan vitales servicios ambientales a la sociedad global.
Diversidad cultural, biodiversidad y derechos colectivos y del ambiente, son
temas interdependientes que exigen una política integral.

Por ello, se implementará una política que garantice el derecho de las minorías
étnicas a participar en la construcción del Estado Social de Derecho. Esto se
inicia garantizando que la Consulta Previa, establecida por el Convenio 169 de
la OIT, se lleve a cabo con todo rigor, no sólo para evitar detrimento a culturas
y comunidades indígenas y afrocolombianas, que se encuentran en estado de
debilidad manifiesta, sino porque de esta práctica pueden derivarse valiosos
conocimientos para el conjunto de la sociedad y el Estado.

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Esta política de protección integral de la diversidad cultural, la biodiversidad y
los derechos colectivos y del ambiente se implementará en todas las zonas
fronterizas de Colombia, teniendo en cuenta que diferentes pueblos indígenas
del mismo origen y cultura habitan a lado y lado de las fronteras, para que se
consoliden como áreas de convivencia e integración latinoamericana.

El gobierno impulsará una Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial que


permita que las Entidades Territoriales Indígenas sean gobernadas por sus
propias autoridades y con la autonomía necesaria para garantizar su
permanencia como culturas diferentes. Al mismo tiempo, se agilizarán los
procesos, por años represados, destinados a la constitución, restauración o
saneamiento de los resguardos indígenas. Se promoverá una reforma de la Ley
715 para corregir la inadecuada normatividad que ha puesto a las autoridades
indígenas de los resguardos bajo la tutela de los alcaldes y gobernadores, en
detrimento de su autonomía y de las prácticas culturales.

De igual manera, se garantizará que los territorios de comunidades negras


sean incluidos en el sistema general de participaciones, en igualdad de
condiciones que los resguardos indígenas, fortaleciendo sus propios sistemas
de regulación, gobierno y seguridad alimentaria.

Se dará prioridad a políticas públicas orientadas a cerrar las brechas de


desigualdad política, económica, social, cultural y subjetiva, incorporando las
agendas específicas de las poblaciones indígenas y afrodescendientes,
otorgando a estas poblaciones el papel relevante que se les ha negado a lo
largo de la historia de nuestra nación y que promueve la constitución de 1991.

3.7 Igualdad de Oportunidades para las Mujeres

Teniendo en cuenta que las mujeres son más de la mitad de la población


colombiana y juegan un papel fundamental en el desarrollo de la sociedad, se
reconocerá a las mujeres como ciudadanas titulares de derechos:

Se creará el Ministerio de la Mujer para la implementación, ejecución y


seguimiento de la política pública de la mujer y género con enfoque diferencial
y presupuesto, desde donde se adelantarán diversas estrategias para enfrentar
la estructura patriarcal, machista y sexista de nuestras mentalidades, prácticas
e instituciones.

Se asumirá la igualdad de oportunidades como instrumento orientador de


acciones afirmativas que permitan enfrentar de modo sistemático las
condiciones de desigualdad de las mujeres.

Se reconocerá en las cuentas nacionales el trabajo realizado por las mujeres


(crianza de los hijos, cuidado de ancianos y discapacitados y en general todas
las actividades domésticas).

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Se incorporará la paridad en la representación política como criterio de justicia
y equidad imprescindible para la construcción y consolidación de la democracia
real.

Se procurará la superación de las brechas salariales y de la discriminación con


las mujeres en el mercado laboral y en el lugar de trabajo.

Se crearán guarderías y restaurantes comunitarios en jornadas permanentes


como parte de la estrategia del sistema de pre-escolar público (ver política de
educación) permitiendo la actividad económica y social de las mujeres.

3.8 Derecho a la Diversidad Sexual

Se impulsará una política pública de cobertura nacional que beneficie a las


personas con sexualidades e identidades de género no normativas; se hace
preciso garantizar el acceso a los derechos de todas las personas LGBT en
Colombia y también buscar la transformación cultural de imaginarios y de
estereotipos que actúan como matrices de violencias generadoras de
vulneraciones de derechos de todas y todos aquellos que se salen de la norma
heterosexual o quienes transitan por los sexos y por los géneros (transexuales,
travestis, transgeneristas), quienes muchas veces no son reconocidos como
personas y son violentados y violentadas de múltiples formas.

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IV. Un Estado para el Pueblo

IV. Un Estado para el Pueblo


Con la llamada política de seguridad democrática, es preciso reconocer que se
ha logrado la presencia de la fuerza pública en el territorio nacional y la
contención de los grupos armados, en especial los insurgentes. Sin embargo,
las modalidades de la ilegalidad y la violencia en zonas urbanas son diferentes
a aquellas de las zonas rurales. El hecho de que persistan prácticas que
constituyen flagrantes violaciones a los Derechos Humanos e incluso delitos de
lesa humanidad, como los “falsos positivos”, erosionan de manera grave la
legitimidad de la fuerza pública.

Si bien ha habido una reconfiguración del conflicto armado, aún éste no se ha


resuelto. La desmovilización de las AUC no significó el desmonte del
paramilitarismo y, por lo contrario, hoy pululan nuevas bandas criminales. Ha
habido avances significativos de la justicia en relación con la parapolítica, pero
la reconciliación y la reparación de las víctimas siguen siendo tareas

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pendientes. El Estado, en muchos lugares del país, está en manos de las
mafias del narcotráfico y de otra índole. Décadas de aplicación acrítica de la
política antinarcóticos de Estados Unidos no solo no ha logrado ser efectiva en
su lucha contra el narcotráfico, sino que ha tenido muchos efectos negativos.

El nuevo gobierno liderará los acuerdos nacionales encaminados a separar al


Estado del poder de las mafias y recuperarlo para la ciudadanía. Para ello,
fortalecerá la justicia, mantendrá y expandirá el control militar del territorio,
empoderará a las regiones mediante la convocatoria de constituyentes locales
como escenarios de reconciliación, implementará una política de reparación
integral a las víctimas, definirá una nueva política antinarcóticos que disuelva
el poder de las mafias y transfiera las tierras a la sociedad, y establecerá una
nueva relación con la comunidad de naciones.

El ejercicio del poder público y el papel de las autoridades se han apartado en


los últimos años de los fines del Estado como se plantean en la Constitución
(Art.2), es preciso volver a ellos en plenitud y sin vacilación.

4.1 Fortalecimiento de la Justicia

La Justica colombiana ha demostrado en los últimos años ser una rama del
poder público con un alto nivel de independencia y autonomía, pese a
múltiples esfuerzos provenientes de diversas fuentes por socavarla. El gobierno
se compromete a defender y fortalecer esa independencia y trabajar de
manera armónica para garantizar la vigencia de los derechos de todas las
personas, en forma oportuna y eficaz.

Subsisten también enormes limitaciones, que deben ser subsanadas a través


de reformas legales y reglamentarias. Se restablecerá el Ministerio de Justicia,
con el fin de promover y asegurar una adecuada colaboración entre las dos
ramas del poder y promover, con la ayuda de académicos y de expertos
internacionales, la discusión y adopción de una política criminal que atienda a
las diferentes tipologías de los delitos y a las características locales y
regionales. Se garantizará un presupuesto creciente para atender las
necesidades de la Rama Judicial y promover su tecnificación y capacitación.
Para asegurar la calidad de los diagnósticos y la transparencia y rendición de
cuentas de la rama, se fortalecerá el sistema de información del Consejo
Superior de la Judicatura.

Para acercar la población a la justicia, se promoverá la introducción del sistema


oral en todas las jurisdicciones, y se garantizará la adecuada implementación
tanto en logística como en capacitación de los operadores de justicia. Así
mismo se promoverá, en consulta con los operadores jurídicos, la simplificación
de los procedimientos, de tal manera que la exitosa experiencia de la tutela,
como recurso sencillo, efectivo y eficaz para amparar los derechos
fundamentales, se extienda al resto del ordenamiento procesal.

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Para la selección de candidatos a Fiscal General de la Nación, Procurador y
Defensor del Pueblo, el gobierno se compromete a realizar por vez primera, un
proceso basado en amplias consultas con las facultades de Derecho, las
organizaciones de abogados, jueces y fiscales, las organizaciones de la
sociedad civil interesadas en el tema, de tal manera que se postulen
candidatos y se realicen audiencias públicas en las cuales se evalúe
experiencia, capacidades y compromiso. Procedimiento similar se seguirá para
seleccionar los candidatos a integrar la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del
Consejo Superior de la Judicatura y los que le corresponda al Gobierno
proponer para integrar la Corte Constitucional.

Se potenciará la labor investigativa de la Policía, de tal manera que la


formación criminalística y forense de sus integrantes se constituya en una
valiosa auxiliar de la justicia. La Jurisdicción Penal Militar se concentrará en la
investigación de hechos punibles atribuibles a miembros de la fuerza pública
en servicio activo y que sean propios de la función militar o policial. La
cooperación judicial con los Estados Unidos debe orientarse hacia la
consecución plena de la verdad, la justicia y la reparación de los delitos de lesa
humanidad y crímenes de guerra cometidos en Colombia.

4.2 Seguridad Humana

Se mantendrá y se expandirá el control militar del territorio mediante


operaciones que se realicen dentro del marco de las funciones que la
Constitución y los tratados internacionales le asignan a los distintos
componentes de la fuerza pública, con escrupuloso respeto de los derechos y
libertades fundamentales, y sin que se sustituyan o asuman las competencias
de las autoridades civiles. En los Planes de Consolidación del Territorio se hará
énfasis en el fortalecimiento de la eficacia del Estado a través de los
programas de inversión social y la consolidación del programa de distribución
de tierras.

Construiremos una Política de Seguridad Humana, sin falsos positivos y


respetuosa de los derechos humanos, sobre la cual integraremos la seguridad
policial que desactive la delincuencia urbana, la cultura ciudadana que
desactive la intolerancia, y políticas más sólidas de seguridad alimentaria,
climática, ambiental y social en Colombia.

Se creará el Ministerio de la Seguridad Ciudadana, que permita separar a la


Policía Nacional del Ministerio de Defensa Nacional y constituirla como una
institución ciudadana y no militar, que haga posible enfocar sus esfuerzos en
las nuevas formas de riesgo para la seguridad como el micro-tráfico de droga,
las bandas urbanas y el trato de personas.

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Se fortalecerá y reestructurará a fondo el sistema de inteligencia, para que
cumpla con su propósito constitucional, y no como una herramienta de
seguimiento y persecución política.

Se modificará la doctrina militar y los procesos de formación para garantizar


que nunca se vuelva a producir ni un solo falso positivo. Se desarrollará un
programa de creación de confianza entre el Ejército, la fuerza pública y los
ciudadanos con el fin de reemplazar las estrategias de red de cooperantes de
la sociedad civil, unida al programa de fortalecimiento de la justicia. Se
realizarán encuentros ciudadanos por zonas y barrios para establecer en
conjunto con la fuerza pública y las autoridades civiles la política de seguridad
de las zonas, utilizando los Consejos de Seguridad Ciudadana. Se desarrollarán
amplias políticas de cultura ciudadana que desactiven la intolerancia y
propendan por el desarme y la no violencia.

4.3 Reconciliación y Reparación Transformadora de las Víctimas

La principal política de paz del nuevo gobierno serán las reformas sociales y
políticas anteriormente expuestas en este programa, que serán impulsadas en
desarrollo de los acuerdos ciudadanos, eje de la democracia participativa para
la reconfiguración del territorio y la región.

El gobierno impulsará activamente la convocatoria de constituyentes locales


que sirvan como instrumento para democratizar el poder político local y como
escenarios de reconciliación. Es preciso que se acaben el poder de los
victimarios y su posesión de la tierra a partir de la confesión plena, que
contribuya a la consecución de la verdad y a la no repetición, a cambio de
garantías jurídicas. Cada acuerdo comunitario implicará un proceso de
reconciliación, de perdón y reparación de las víctimas, y de construcción de un
plan de vida para el conjunto de la sociedad local. Las constituyentes locales se
articularán con las instancias correspondientes, como los Consejos Territoriales
de Planeación o los Consejos Municipales de Paz y, en general, los procesos
innovadores de amplia participación ciudadana y de comunidades étnicas por
democracia, desarrollo y paz.

La reconstrucción de la nación colombiana demanda una política de atención


integral de los derechos de las personas que han sido victimizadas en el marco
del conflicto armado. Todas las víctimas requieren ayudas de emergencia, pero
el deber fundamental del Estado es repararlas integralmente y garantizar que
los responsables, sean grupos al margen de la ley o agentes estatales, aporten
la verdad sobre los hechos y la reparación integral de los daños causados. Sin
embargo, la reparación no puede entenderse como un retorno a las
condiciones anteriores a la victimización, sino como el primer paso para
transformar esa estructura rural anacrónica y sentar las bases de una

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modernización democrática del campo, respetuosa de los intereses y las
identidades culturales de sus habitantes.

El gobierno promoverá la aprobación en el Congreso de la Ley de Víctimas que


fue hundida en el pasado período. En un país en el que la mayor parte de las
víctimas son mujeres y niños, la garantía de sus derechos es una condición
básica para asegurar la dignidad humana en el presente y el futuro.

Se impulsará la conformación de una Comisión de la Verdad independiente,


que contribuya al esclarecimiento histórico y a la determinación de las
responsabilidades políticas, que le sirva a la sociedad colombiana para
entender lo que ha pasado a lo largo de estos años de guerra, conflicto y
violencia.

Se impulsará una verdadera reforma política que garantice la transparencia del


voto, impulse la democratización del poder local, modernice y democratice los
partidos, separe la política del delito, y contemple el agravamiento punitivo
para los delitos que cometan los servidores públicos.

El gobierno estará siempre abierto a la negociación política seria con los


grupos guerrilleros alrededor de una agenda única que contemple la
finalización definitiva de la guerra. Mientras persista el conflicto armado, el
gobierno se compromete con el acatamiento pleno al Derecho Internacional
Humanitario, dará todas las garantías para la liberación unilateral de los
secuestrados por parte de las guerrillas y propiciará acuerdos humanitarios
tendientes a la libertad de los secuestrados y la proscripción del secuestro, el
uso de minas anti-personas, la participación de niños y niñas en la guerra, la
violencia contra las mujeres y otras violaciones al Derecho Internacional
Humanitario.

4.4 Una Nueva Política contra el Narcotráfico

Ningún país del mundo ha sido como Colombia, actor principal de la aplicación
de la política antinarcóticos guiada por el enfoque prohibicionista y represivo
de los Estados Unidos. Por ello, Colombia debe liderar, tanto a nivel bilateral
con Estados Unidos como en los escenarios multilaterales, una evaluación
completa, técnica y objetiva, de los resultados y efectos de más de dos
décadas de aplicación de la política actual contra las drogas. Este debate
mundial debe desarrollarse a partir del concepto de la corresponsabilidad
mundial y se debe articular con esfuerzos encaminados a revaluar el enfoque
actual, como la comisión bi-partidista en el Congreso de los Estados Unidos y la
Comisión Cardoso, Gaviria y Zedillo, entre otros.

Igualmente, Colombia debe definir, por primera vez, una política nacional
frente al narcotráfico, que responda a los intereses nacionales y que diferencie
entre las distintas fases del complejo fenómeno, en la que se privilegie la

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producción como un tema de reforma agraria, el consumo como uno de salud
pública (tratamiento a los adictos) y educación (involucramiento de los jóvenes
en la prevención), y que concentre la interdicción y capacidad punitiva del
Estado en función del tráfico de drogas y las actividades criminales asociadas.
El gobierno colombiano, con países aliados, en el marco de Naciones Unidas y
de las Convenciones de Viena, procurará la constitución de una comisión de
expertos que diseñe nuevas orientaciones con referencia a la política de
drogas.

Desmontar el poder local de las mafias y transferir la tierra fértil a la sociedad


será el eje de una nueva política antinarcótico, que implica una justicia fuerte y
un proceso de reconciliación regional entre víctimas y victimarios de cara a la
verdad, la justicia y la reparación integral de las víctimas. Se usará la facultad
discrecional de extraditar o no hacerlo al ciudadano colombiano de cara al
interés general. No se extraditará y se brindarán beneficios judiciales al
narcotraficante que deje de serlo, proporcione información eficaz, entregue las
tierras fértiles y desmonte el poder local que captó en su actividad ilícita.

Se suspenderán las fumigaciones con glifosato, adicionado con POEA y


Cosmoflux, como forma de combatir los cultivos de uso ilícito, método
probadamente ineficaz y ambientalmente destructivo.

El control a la producción y distribución de estupefacientes se adelantará


acorde a la solución de problemas sociales de las comunidades que recurren a
estos cultivos como forma única de satisfacción de sus necesidades, por medio
de la consolidación de programas económico-sociales capaces de convertirse
en verdaderas opciones de vida para el campesinado. Se apoyará el desarrollo
de usos lícitos y alternativos de la hoja de coca en procesos medicinales,
acorde a diferentes cosmogonías ancestrales de las comunidades indígenas.

4.5 Una Nueva Inserción de Colombia en el Mundo

Las relaciones internacionales de Colombia en las últimas décadas se han


desarrollado a partir de ser un “país problema”. La dependencia excesiva de la
relación especial con Estados Unidos, casi de manera exclusiva y excluyente
por parte del gobierno actual, ha tenido el alto costo de un creciente
aislamiento de Colombia frente a sus vecinos, la región latinoamericana y los
organismos multilaterales.

Las transformaciones que buscan este programa permitirán construir una


nueva relación de Colombia con el mundo a partir de lo mucho que podemos
ofrecerle al planeta, como productor de saber, creatividad y alimentos, entre
otros, desde un modelo de desarrollo alternativo en el que los derechos
sociales y ambientales se hacen efectivos.

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La nueva inserción de Colombia en el mundo se realizará a partir de recuperar
la soberanía de las relaciones internacionales. Eso significa que la política
exterior colombiana será dirigida por los colombianos y colombianas, y no será
dictada desde ningún centro de poder internacional. Así como Colombia exige
respeto por su soberanía, respetará la soberanía y autodeterminación de los
otros países.

Se reconstruirán las relaciones con América Latina, en cumplimiento del


mandato constitucional, especialmente con nuestros vecinos. Se participará de
manera activa en los diversos escenarios de integración latinoamericana y se
contribuirá a la creación de una nueva soberanía latinoamericana. Colombia
debe abanderar un diálogo constructivo multilateral entre América Latina y
Estados Unidos, sobre temas como la seguridad regional, desde ámbitos como
UNASUR. Se liderará un proceso de diálogo tendiente a lograr la reducción de
armamento ofensivo en América Latina, para convertirla en un territorio de paz
y reiterar el compromiso de mantenerla libre de armamento nuclear.

Es necesario reactivar y fortalecer la Comunidad Andina de Naciones, como


entidad que permita defender los intereses de los países andinos. El gobierno
firmará acuerdos de integración económica en el área de la energía, el agua, la
biodiversidad y el desarrollo de la ciencia y la tecnología con los demás países
latinoamericanos como la base de la unidad latinoamericana. Se privilegiará la
integración latinoamericana mediante inversión en redes físicas y redes
virtuales que permitan multiplicar los flujos regionales de personas,
mercancías, capitales, alimentos, energía, pero sobre todo flujos de
información, culturas y saberes. Es decir, pasar de la integración formal, de
políticas comerciales y financieras, a la integración real de las sociedades y
sistemas productivos regionales.

Se construirá una nueva relación con Estados Unidos. El Plan Colombia debe
redireccionarse para profundizar la democracia, la justicia, los derechos
humanos, la paz y la reparación de las víctimas, no para continuar la guerra. El
reciente acuerdo de cooperación militar será presentado debidamente a
consideración del Congreso de la República, en acatamiento al concepto
emitido por el Consejo de Estado. Se requiere la renegociación de un acuerdo
de comercio justo que responda a los intereses nacionales, que permita la
defensa del sector agrario, que acoja las preocupaciones en materia de
garantías para los derechos laborales y que contenga mecanismos adecuados
para la protección ambiental.

Se promoverá de forma decidida el multilateralismo en las relaciones políticas


y comerciales globales. Se diversificarán las relaciones internacionales de
Colombia hacia la cuenca del Pacífico y las nuevas potencias económicas como
la China e India, así como Rusia, Indonesia y Suráfrica. Junto con las demás
naciones de América Latina, Colombia debe trabajar por la democratización y

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modernización de la Organización de Naciones Unidas y de la Organización de
Estados Americanos. El Gobierno propiciará la creación de espacios de
participación de la comunidad internacional en la búsqueda de la paz en
Colombia.

Se implementará una política para apoyar a los colombianos y colombianas


que residen en el exterior que incluya el establecimiento de instrumentos
financieros que abaraten los costos de las remesas, iniciativas que ayuden a
reforzar lazos entre los emigrantes colombianos, creación de las “veedurías
ciudadanas” para el seguimiento de los servicios consulares y un mayor apoyo
del Estado para planes de retorno al país.

Se profesionalizará el servicio exterior mediante la implementación plena de la


carrera diplomática profesionalizada a fin de dotar al país de las adecuadas
herramientas requeridas para insertarse con criterios propios en los escenarios
internacionales. Se democratizará la política exterior, mediante la consulta y
participación de los diversos sectores de la sociedad colombiana y de las
diversas fuerzas políticas.

Colombia respetará las obligaciones adquiridas en los convenios


internacionales de derechos humanos y acogerá y pondrá en marcha de
manera inmediata las recomendaciones que en materia de derechos humanos
han hecho Naciones Unidas y otros órganos intergubernamentales, para
mejorar la situación del reconocimiento y disfrute de los derechos y libertades
fundamentales. El país cumplirá a cabalidad todas las sentencias y decisiones
de los órganos de control emitidas a favor de personas cuyos derechos fueron
vulnerados por el Estado y éste no los restauró ni reparó integralmente.

Como potencia en biodiversidad y recursos hídricos, siendo país amazónico,


Colombia recuperará el liderazgo que ejerció en otros tiempos en materia de
política ambiental.

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V. Epílogo: El Cambio Seguro

33
V. Epílogo: El Cambio Seguro
Esta es nuestra apuesta para sentar las bases de un nuevo país, que surja de
un cambio seguro, real y basado en la humanización de la sociedad y el
Estado.

Solo por medio del cambio es posible construir una nueva Colombia, en la que
cada uno de sus habitantes pueda vivir con dignidad y en solidaridad,
pensando en el bien común y no solo en el individual, con la fortaleza y fibra
moral para llevar sus sueños adelante, con el coraje de transformar los
patrones y modelos arraigados por décadas que le permitan recrear su propia
historia.

Invitamos a todos los colombianos y colombianas de sensibilidad democrática a


construir un pacto de futuro, un gran movimiento de mayorías por el cambio,
para que en Colombia florezca la democracia, la vida, la equidad y la
soberanía.

Escribamos entre todos y todas un nuevo capítulo de la historia de Colombia.

Gustavo Petro Urrego,

Presidente.

Clara López Obregón,

Vicepresidenta.

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