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XVIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil Buenos Aires 20 al 22 de setiembre de 2001. Comisión nº 2

INTERESES

Por Carlos Alberto Parellada , Luis Horacio Cuervo, Silvina Furlotti; Silvina Miquel y Pablo Quiros.

Proponemos que las XVIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil, declaren:

De lege lata:

1. El art. 621 del C.C. consagra el principio de la autonomía de la voluntad en dos sentidos, al permitir a los contratantes, por un lado, convenir intereses y por el otro, estipular la tasa correspondiente.-

2. El derecho que consagra la norma no es absoluto, sino que debe ejercerse en el marco de los límites que impone el ordenamiento jurídico.-

3. Después de la sanción de la ley 17.711, con la expresa incorporación de la figura de la lesión en el art. 954 del C.C., la reducción de intereses usurarios debe efectuarse según las previsiones de esta norma,

y siempre que se cumplan los recaudos en ella exigidos.

4. En los demás casos en que deba reducirse intereses excesivos, resulta aplicable el art. 1071 del C.C.

5. En el primer supuesto, el juez sólo puede efectuar la reducción previo pedido de parte, por tratarse de una nulidad relativa (art. 1048 C.C.); mientras que en el segundo, se encuentra habilitado para hacerlo

aún de oficio, dado que nada contrario al orden público y a las buenas costumbres puede tener amparo

judicial.-

6. La reducción oficiosa no debe convertirse en un axioma y el juez debe valorar y comprobar en el caso concreto, el carácter abusivo de la tasa de interés pactada.

7. Los intereses pagados en exceso, constituyen un pago sin causa, en consecuencia deben imputarse al capital y, una vez extinguido éste, podrán repetirse.-

De lege ferenda:

1. Es conveniente la incorporación de una clasificación de intereses, y su régimen, al Código Proyectado.-

2. Es plausible que la capitalización de intereses se adelante, procesalmente, al inicio de la contienda.-

3. Al haberse establecido dos momentos para capitalizar: uno al notificar demanda y el segundo posterior

a la sentencia, podría significar, en la práctica, una lesión al derecho de propiedad y derecho de

defensa, del deudor, consagrados en la Carta Magna.

4. En materia de las facultades del Tribunal para reducir de oficio los intereses excesivos sería deseable

que el Proyecto recogiera la solución que los Tribunales han perfilado durante tantos años en la República Argentina, a la manera que lo hicieron los Proyectos de 1987 y de 1993.-

5. La solución de la última parte del art. 793 del Proyecto de 1993 se presenta como justa al permitir que los intereses pagados en exceso se imputen al capital, y extinguido éste, se puedan repetir.-

FUNDAMENTOS:

Introducción:

Noción de interés:

Algunos afirman: “para los economistas el interés es la retribución del capital”. 1 En un sentido bastante similar a dicha definición más “económica” , Villegas-Schujman, afirman que “ el interés es el fruto civil del capital, es decir su rédito, ganancia , rendimiento o provecho financiero” El concepto jurídico resulta por necesidad más restrictivo que el económico, y esto se explica claramente por las distintas finalidades de ambas disciplinas científicas.- Los intereses son definidos por Busso, por la doble función que cumplen, como: “Los aumentos que las deudas pecuniarias devengan en forma paulatina, durante un tiempo dado, sea como precio por el uso de dinero ajeno, o como indemnización en el retardo en el cumplimiento de la obligación dineraria.” Llambías, da una adecuada definición: son los aumentos paulatinos que experimentan las deudas de dinero en razón de su importe y del tiempo transcurrido , prorrata temporis. No brotan íntegros en un momento determinado, sino que germinan y acumulan continuamente a través del tiempo”.- 4 Surge de las definiciones transcriptas que los intereses se refieren a las obligaciones de dar sumas de dinero, lo que se ve remarcado por la metodología del Codificador al ubicarlos sistemáticamente en el libro Segundo Sección primera, Título 7, capítulo 4 del Código Civil.- 5 En el Código Civil Argentino no existe , consecuente con la técnica legislativa elegida por el Codificador 6 , ni definición de intereses ni clasificación o categorización de los mismos.- La preocupación principal de Vélez, fue tutelar la autonomía de la voluntad, para lo cual, reforzó lo previsto en el artículo 1197, con el artículo 621, norma que a la luz de aquella resultaba aparentemente innecesaria, pero sin embargo se justifica por la gran discusión histórica que rodeó a la licitud y moralidad del pacto de intereses

que hoy, no sin excepciones 7 , la doctrina considera superada Clasificación de los intereses:

Al no existir una clasificación legal, la doctrina ha elaborado varias, teniendo en cuenta distintos criterios. Entre las más esclarecedoras se destacan:

En cuanto a su origen se dividen en voluntarios y legales.-

2

3

8

.-

Voluntarios. Es preferible este adjetivo al de

convencionales, por que existen situaciones de actos unilaterales en donde sin embargo el interés es voluntario. Tal

el caso del legado sometido a plazo el que por voluntad del testador devenga intereses (arts 3766, 3771, 3799).-

Legales: Evidentemente son los que surgen de manera

directa de la ley, sin que haya tenido influencia alguna la voluntad de las partes, tal el caso de los previstos por los artículos 466 que establece intereses para los adelantos de fondos del tutor a su pupilo; situación similar se da en

los adelantos de gastos que haga el mandatario y el gestor de negocios ajeno, situación prevista por los artículos 1950 y 2298 respectivamente.-

Judiciales.- Si bien algunos incluyen a los intereses sancionatorios dentro de los legales-punitorios 9 , nos parece que dada la particularidad de su origen inmediato, la decisión del juez de sancionar la conducta procesal del deudor, que intenta retrasar de manera dolosa el proceso, es correcto a nuestro criterio incluirlos como una tercera categoría distinta de los voluntarios y legales. Creemos que no solo se pueden aplicar a las obligaciones de dar suma de dinero. Como bien surge del texto del agregado al artículo 622 realizado por la ley 17.711, también pueden ser condenados por el juez en aquellas obligaciones que “deba

1 BARBERO, Intereses Monetarios”, Ed.Astrea, BsAs, 2.000.-pag. 14.-

2 VILLEGAS-SHUJMAN, “Intereses y Tasas “ pag, 86.-

3 Busso, Eduardo B. “Código Civil Anotado”, Ed. Ediar, BsAs, 1951, Tomo IV, P.268.-

4 LLAMBIAS, Jorge Joaquín, Tratado de las Obligaciones T II, pag. 205 Resulta inevitable establecer en la definición del maestro un paralelismo entre los intereses y los frutos naturales (confr. Art. 2329 C. Civil).-

5 Es oportuno sin embargo no olvidar que también existen disposiciones en el Código sobre intereses en el contrato de mutuo ( arts 2248 y 2249) y si tenemos en cuenta las normas que lo regulan no debe limitarse el concepto de interés a las obligaciones que tienen por objeto sumas de dinero, sino que pueden devengar intereses una obligación cuyo objeto sea cualquier cosa consumible, o fungible aunque no sea consumible

(doctrina del artículo 2241 y su nota). Igual criterio a seguido el proyecto, en cuanto al contrato de mutuo, ampliando incluso la aplicación de

El proyecto sigue aplicando en lo pertinente

intereses a aquellos casos donde el préstamo sea de cosas, artículos 1406. Confr, Art. 1407,

este contrato las disposiciones de la obligaciones de dar suma de dinero (Art. 1.411).Ver Barbero, op. cit. p. 15.-

6 ver nota al art. 495 CC.-

7 Barbero, Ariel Emilio, ob. citada, pag, 8 y siguientes. Considera que aún existen prejuicios en el tema del pacto de intereses y sus limitaciones.-

8 Conf. LLAMBIAS, Jorge J., obra citada, T. 2 A. Nº 909, pag 205; MORELLO Augusto M, y TRÓCOLI , Antonio A. Las tasa del interés, JA 1963-III-272/275/276/; MOLINARIO, Alberto D, Del interés lucrativo contractual y cuestiones conexas ED- 43-1155; PIZARRO RAMÓN Y VALLESPINOS CARLOS GUSTAVO, Instituciones de Derecho Privado OBLIGACIONES, t 1 pag 402. entre muchos otros.-

9 PIZARRO DNIEL R. Y VALLESPINOS CARLOS G., ob. citada, pag. 403

resolverse el pago en dinero”, con lo cual también incluye a las de valor, en las que el acreedor optó por el pago en dinero (Art. 1083). Si se analizan desde su finalidad la clasificación es la siguiente:

Lucrativos o compensatorios: Son más conocidos como compensatorios y se trata del fruto civil del capital 10 .

Punitorios : Son aquellos intereses que se deben a partir de la mora. En otras palabras es la indemnización que

Son comúnmente establecidos por las partes, salvo aquellos casos específicamente establecido por la ley que arriba vimos.-

el deudor debe por la mora en el cumplimiento de una obligación dineraria. Legales. Es decir aquellos surgidos directamente de la ley independientemente de la voluntad de las partes

Estos a su vez se subclasifican en

Retributivos: Son los que fija la ley. Por ejemplo en en los artículos 406,475, 1950, y 2298 del Código Civil.-

Moratorios: Son impuestos por la ley (Art. 622, para el caso de incumplimiento imputable del deudor, y en el caso de que las partes no hayan acordado nada al respecto. Es el equivalente al daño moratorio.-

Sancionatorios: Creemos que por su finalidad este tipo de intereses merece una categoría independiente. En efecto, tiene una finalidad distinta de la mora y la retribución o la compensación por el uso de un determinado capital . Su finalidad es claramente moralizadora del proceso.- Otros autores 11 han distinguido también a los intereses desde el punto de vista de quien determina la tasa de interés, clasificándolos en: convencionales, legales y judiciales.- Lo interesante a destacar es que cualquiera sea la clasificación que se tome los conceptos de las especies de interés no varían.-

Pacto de intereses: autonomía de la libertad y límites:

Sabido es que el art. 621 del C.C. consagra el principio de la autonomía de la voluntad (art. 1197 C.C.) con respecto al pacto de intereses, y a la tasa de éstos. Si bien hoy este es un principio universalmente aceptado, históricamente ha sido muy cuestionado, considerándoselo injusto y extorsivo, contrario a la naturaleza de las cosas. Es que, efectivamente, la posibilidad de pactar libremente la tasa de interés puede elevar a éstos a montos excesivos o exorbitantes con relación al capital que los produce, lo que impone analizar cuáles son los límites al ejercicio de este derecho.- La primera dificultad surge cuando intentamos determinar cuándo nos encontramos frente a intereses de esta naturaleza, dado que , no existiendo pauta legal objetiva que determine un tope en tal sentido, se impone la apreciación de otro tipo de circunstancias. La jurisprudencia, generalmente, reputa excesiva la tasa que supera “el tope promedio admitido por el mercado financiero” para deudas de la misma naturaleza 12 , considerando a su vez que no es excesivo el interés que “se aproxima a la realidad del mercado financiero actual” 13 Por su parte, la doctrina afirma que “La determinación de si un préstamo reviste el carácter de usurario es relativa, pues se encuentra condicionada a las circunstancias económico sociales que se dan en determinada comunidad. Es así como una tasa de interés que, en un momento dado, puede ser excesiva, en otros es perfectamente legítima” 14 En definitiva, careciendo en nuestro ordenamiento de una pauta objetiva que determine un techo o tope a partir del cual debe reputarse excesiva la tasa de interés pactada, resulta relevante atenerse a los parámetros que en forma constante han brindado la jurisprudencia y la doctrina para determinar en el caso concreto, la existencia de un exceso que debe limitarse.- Llegado este punto, las cuestiones que se intenta resolver, se pueden agrupar en dos:

.

Si hay que anular todo el contrato, la cláusula excesiva o reducir el exceso;

.

Si el juez debe actuar de oficio o sólo frente al pedido del deudor.

En primer lugar, analizaremos las dos cuestiones planteadas en el Código Civil antes y después de la sanción de la ley 17.711, para arribar finalmente a la solución que propicia el mas reciente derecho proyectado.

10 VON TUHR , Tratado de las obligaciones ; tomo IV,pag.47; SALVAT GALLI, Tº I, nº 281, pag. 421

11 MARICONDE Oscar D. El régimen jurídico de los intereses, Ed. Lerner Córdoba 1977.-

12 LL 1999-E-964 J.Agrup, caso 14.372, LL 1999-A-504, J.Agrup., caso 13.460, LL 1999-D-41, LL 1995-C-674, J.Agrup., caso 10.282.

13 LL 2000-B-846 (42.295-S), ED 176-491, LL 1996-A-792, LL1998-D-928,J.Agrup. caso 13.019, ED 158-117, LL 1995-C-574, JA 1994-IV-

594.-

14 Ameal. , Oscar José comentario al art. 621 CC en Código Civil Comentado, directos Belluscio, Coord. Zannoni, Ed. Astrea, BsAs, 1994, Tº 3,

pág.119.-

Código Civil Argentino: antes de la ley 17.711:

En Argentina, durante muchos años se interpretó el art. 621 CC con la mayor amplitud posible. En tal

sentido, Machado decía: “

no puede proteger al individuo más allá de cierto límite. Es pues una conquista de la autonomía individual, el ”

derecho de vigilar los propios asuntos

Las circunstancias sociales y económicas que se fueron gestando en la historia de nuestro país, hicieron que las individualistas ideas que Machado sostuviera a principios del siglo XX, se miraran con disfavor. La doctrina y

la jurisprudencia reaccionaron afirmando que la libertad para fijar la tasa de intereses debía tener límites, esto es, no podía afectar la moral, las buenas costumbres y el orden público. De ahí que se entendía que , sobrepasados estos límites, los intereses eran “usurarios” y se tenían de ilegitimidad.- Autores como Busso, distinguían un concepto estricto y otro amplio de usura, diciendo que el primero “es

un interés superior a la tasa máxima que las leyes consientan” y el segundo: “

ligereza o inexperiencia, mediante la estipulación de ventajas desproporcionadas en la concesión de un mutuo o en la prórroga de un crédito pecuniario” 16 . – De acuerdo con el segundo de los conceptos transcriptos, antes de la sanción de la ley 17.711 la usura aparecía como consecuencia de la existencia de un régimen que admitía, tal como ocurre en el derecho vigente, la libertad de las partes en la fijación de la tasa de interés. También afirmaba Busso que, como nuestro código no aceptaba la teoría de la lesión como causa de nulidad de los actos jurídicos, ni siquiera como vicio de la compraventa, la sola desproporción de valores no invalidaba, en nuestro derecho, las convenciones. Pero ello no significaba, para el autor, que la doctrina del “negocio usurario” fuera totalmente inadmisible. Por el contrario, sostenía que si de las circunstancias que rodeaban el acto resultaba que el promitente había actuado bajo el imperio de una fuerza o intimidación limitativas de su libertad, el acto sería anulado (arts. 897; 900; 902 y 937); o por la aplicación de la teoría de la causa ilícita podía también sostenerse que, toda explotación de la necesidad ajena, aunque no estuviera respaldada por medios intimidatorios, era en sí misma contraria al orden público y a las buenas costumbres, o bien al texto del art. 792. 17 Frente a la primera cuestión planteada el autor que seguimos sostenía que había que reducir sólo el exceso, porque la ilicitud no estaba en el pacto sino en la elevada tasa. Sostener lo contrario, entendía era desnaturalizar lo querido por las partes al convertir en gratuito un contrato que era oneroso. Citaba sin embargo jurisprudencia que afirmaba que los actos nulos no podían producir ningún efecto y no había norma que autorizara a los jueces a convalidarlos reduciéndolos a una tasa menor.- Con respecto a la segunda cuestión se pronunciaba por la reducción de oficio de los intereses excesivos (art. 1047CC), por ser contrarios a la moral y las buenas costumbres, considerando que se daba en el caso un supuesto de nulidad absoluta y manifiesta.- Galli, por su parte, explicaba que “la reducción se funda en que la prestación de intereses es válida, como tal, según lo reconoce en forma expresa el art. 621. Lo que compromete la moral y las buenas costumbres, es solamente la medida que exceda el límite de una tasa ordinaria y razonable. Se trata pues, de un problema de

cantidad y no de esencia. Pactar intereses, no es un acto que repugne a la moral y a las buenas costumbres, como exige el 953 para invalidar la cláusula en forma absoluta. En realidad lo que se invalida, es el ejercicio abusivo del derecho de cobrar intereses”. Luego se pronunciaba ,sólo por la reducción del exceso. 18 Antes de la sanción de la ley 17.711, se puede concluir sosteniendo que, los intereses excesivos se reducían sólo en el exceso y con fundamento ya sea en los arts. 502 o 953 del C.C., reconociéndose a a los jueces la facultad de morigerarlos de oficio.-

por

usurario que sea el interés convenido entre los contratantes debe aceptarse. La ley

15

es

la explotación de la necesidad,

Después de la ley 17.711:

Después de la Reforma de la ley 17.71 se advierten tres grandes lineamientos en la doctrina. Por un lado aquéllos que sostienen que los intereses excesivos son contrarios a la moral y buenas costumbres, y en consecuencia, aplican los arts. 953 y 502 del C.C. para efectuar su reducción, igual que los autores anteriores a la reforma. Otro sector, se inclina por la aplicación de la teoría de la lesión del art. 954CC. 19 La tercera vertiente, concilia las tres normas en cuestión, recurriendo eventualmente a la aplicación del art. 1071 del C.C.

15 Machado, nota al art. 621, T.II, p.340, citado por Salvat , Raymundo M., Tratado de Derecho Civil Argentino, Obligaciones en General, 6º Edición actualizada por Enrique Galli, BsAs, 1952, Tomo I p. 426. Ver una adecuada síntesis de la evolución jurisprudencial, en Argentina en Ameal, op. cit. p. 120.-

16 Busso, op.cit., p. 283. En igual sentido ver Pizarro Ramón Daniel y Vallespinos Carlos Gustavo en Instituciones de Derecho Privado “Obligaciones”, Ed. Hammurabi, BsAs, 1999, Tomo I, p. 429.-

17 Busso, op. cit. p. 284.-

18 Salvat, op. cit., p. 427.-

19 Barbero Emilio, ob.cit.-

Según cual sea el encuadre normativo será la respuesta a las dos cuestiones planteadas: nulidad o reducción; de oficio o a pedido de parte.-

Un sector importante de la doctrina, sigue al maestro Llambías, quien sostiene que “el vicio que inficiona el contrato usurario es la lesión que padece el deudor de los intereses excesivos”, 20 en un enfoque calificado por

Casiello, como de “rigor técnico”. Este último autor citado admite a su vez que “

Código dispuesta por la ley 17.711, se hacía necesario recurrir a aquella doble preceptiva que aludía a la causa o al

objeto del acto para descalificar las tasas usurarias como “contrarias a la moral y a las buenas costumbres”, hoy se impone la aplicación de ese dispositivo con sus propios requisitos, y con sus específicas consecuencias.” 21 En igual sentido afirman Pizarro y Vallespinos: “La aplicación de una norma específica como el art. 954 CC no puede ser soslayada en esta materia, donde resulta de aplicación imperativa. Ella posibilita una solución sensiblemente más equilibrada, ya que conduce a ponderar todos los aspectos subjetivos y objetivos que hacen al caso concreto, lo cual importa una valoración amplia y flexible de todo el entorno específico, social, económico y cultural del acto impugnado” En cambio la jurisprudencia mayoritaria transita el camino corrector trazado por los autores anteriores a la Reforma de 1968 23 , aferrándose a los arts. 953 o 502 del C.C. con el fin de no permitir situaciones contrarias al

orden público. Eventualmente, avanza un paso más allá, recurriendo a la aplicación del art. 1071 del C.C

sentido la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en la causa “Delpech, Fernando v. Heller J.S.”, ha dicho: “La obligación del deudor no puede exceder el crédito actualizado con un interés que trascienda los límites de la moral y las buenas costumbres” (arg. Art. 953 y 1071 CC). 24 Por su parte la Suprema Corte de la Provincia de Mendoza en la causa “Arredondo c/ Halliburton Argentina SA” ha dicho, reiterando criterios de fallos anteriores, que: “la facultad de la justicia para reducir un interés que considere usurario se funda en el principio de que nada contrario al orden público y a las buenas costumbres puede tener amparo judicial: no hay orden público sin buenas costumbres; por lo que, aún cuando la liquidación no ha sido observada, el tribunal no puede aprobarla si sus rubros no se concilian con la moral y las buenas costumbres” 25 Otra corriente jurisprudencial encuentra el fundamento en el ejercicio abusivo de los derechos: “la voluntad de las partes en materia de intereses fijada contractualmente debe respetarse en tanto no se atente contra el orden público, la moral y las buenas costumbres. Así los jueces pueden reducir la tasa convenida cuando media abuso”. 26 En una postura que podríamos calificar como conciliadora, Alterini, Ameal y López Cabana sostienen que “ la norma del art. 621 CC está controlada: por el impedimento de obrar en sentido contrario a la moral y a las buenas costumbres (953 y 502 CC); y por la teoría de la usura, que se configura cuando promedia explotación de la necesidad, ligereza, inexperiencia del deudor (954CC)” . En el primer caso la sanción que corresponde es “ la nulidad del pacto de intereses, los cuales deben ser reducidos a sus justos límites. Por lo tanto se trata de nulidad parcial. Además, la nulidad es absoluta, por lo cual es declarable de oficio por el juez.” En cambio para el supuesto de usura, por estar involucrado el vicio de lesión, rige el 954CC”, es decir, se requiere pedido de parte. 27 Según se desprende del párrafo transcripto parece que estos prestigiosos civilistas distinguen entre intereses excesivos e intereses usurarios, aplicando en el primer supuesto el control de los arts. 953 y 502 del CC y en el segundo el 954CC. En similar sentido opina Bueres que “en el negocio usurario, se conjugan, en principio, aspectos de los arts. 954, par. 2ª y ss. Y 953 del CC. Normalmente se trata de un negocio lesivo pero con peculiaridades que lo distinguen del negocio lesivo común, corriente.” 28 También el deudor encuentra protección contra intereses exorbitantes en la ley 24.240, denominada “ley de defensa del consumidor y del usurario”, especialmente, en el Capítulo IX (37 a 39) estableciendo normas de expresa aplicación cuando se den los supuestos del art. 1 y 2 de la ley 24.240. 29

si

bien antes de la reforma del

22

.

En este

Consecuencias de la descalificación del pacto de intereses excesivos o usurarios:

Ya sea que se descalifique el pacto por ser contrario al orden público, la moral y las buenas costumbres (arts. 953 CC o 502CC) o por el vicio de lesión, la doctrina y la jurisprudencia coinciden en que la nulidad sólo

20 Llambías, Jorge joaquín, “Tratado de Derecho civil, Obligaciones”, 2ªedición, Ed. Perrot, BsAs, 1975, Tomo II-A, p.230.-

21 Casiello, Juan José, en Código Civil dirigido por Bueres Alberto y coordinado por Highton Elena, Ed. Hammurabi, BsAs, 1998, Tomo 2ª, p.

472.-

22 Pizarro, Vallespinos, op. cit. 427.-

23 Compulsar, entre otros: J.A. 1988-I-324; L.L. 1996-C-801; L.L. 1996-D-893; E.D. 160-295, etc.-

24 CSJN, 6-7-95, J.A. 1996-I-440; en igual sentido ver del mismo Tribunal: “Sequeiros Eduardo v. Mirando y oT.”, J.A. 1994-III-397.-

25 SCJ Mza; Sala I, 26-4-95, J.A. 1995- III-332; en igual sentido del mismo Tribunal:J.A. 1989-II-77; L.L. 1988-E257; J.A. 1998-I-325.-

26 Cnac.Civ, Sala K, 29-9-95, “Aletto N. C/ Gras A.”, D.J. 1996-1-113

27 Alterini, Atilio A., Ámeal, Oscar J. , López Cabana, Roberto M., “Derecho de las Obligaciones Civiles y comerciales”, Abeledo Perrot, Bs. As., 1995, pág. 460.-

28 Bueres, Alberto “Objeto del negocio jurídico” Hammurabi- Bs. As.-1986, págs. 202.-

29 En este sentido ver Pizarro Vallespinos, op. Cit., p. 428. Ver los cuestionamientos que formula Barbero sobre la aplicación de estos artículos a la reducción de intereses en su obra citada p.109 y ss.-

alcanza al exceso en que se ha incurrido al estipular los intereses, no viéndose afectado ni el contrato ni la cláusula en su totalidad.- Para aquellos que sostienen la aplicación de la teoría de la lesión (954CC) la nulidad es relativa. Es decir que es declarada a pedido de parte una vez cumplidos los requisitos de la norma. El juez no puede declararla de oficio. Llambías agrega que, por tratarse de una nulidad relativa, no son compensables, por vía de imputación de

pago,

salvo protesta o

reserva al momento del pago, en este caso la acción sería prescriptible. 30 En contra Pizarro que sostiene que: “el pago de los intereses indebido constituye un pago sin causa, por lo que los importes pagados indebidamente deben ser imputados a reducir capital y cuando éste quede extinguido, procede su restitución al deudor”. 31 Para otros, inspirados en el art. 953 CC, la nulidad sería absoluta e inconfirmable y el juez debería declararla de oficio 32 .-

con

la deuda de capital que los produce” y “no pueden repetirse los intereses ya pagados

”,

Nuestra opinión sobre el Derecho vigente:

Partimos de una base incuestionable: la fijación convencional de la tasa de interés se encuentra habilitada , entre otros, por el art. 621 del C.C., rigiendo al respecto el principio de autonomía de la voluntad contenido en el art. 1197 del mismo ordenamiento, y adquiriendo todo su vigor, consecuentemente, el dogma que establece la fuerza obligatoria del contrato para quienes libremente elaboran sus reglas, a las que deben sujetarse “como a la ley

misma”.-

No desconocemos sin embargo- la realidad lo impide- que el ejercicio de tal facultad puede llevar a la obtención de un resultado calificable como “excesivo”, “abusivo”, “desproporcionado”, “exorbitante”, etc., todo ello sin necesidad de recurrir a conceptos jurídicos, bastando para comprender la injusticia de este resultado interpretar el efecto desde una perspectiva “profana”. Estas circunstancias han generado en nuestro país los tribunales, a través del tiempo, hayan ido creando un sistema que perdura hasta hoy, no obstante la incorporación del vicio de lesión por la ley 17.711 al código Civil.-

¿ Cuáles son entonces las vías para corregir esos excesos que la imposición de tasas de interés de origen

convencional genera? Creemos que antes de la sanción de la ley 17.711, aplicar los arts. 502 y 953 del C.Civil era la única opción posible a este interrogante; se dieran los supuestos de la usura o no. En el derecho vigente, con la expresa incorporación de la figura de la lesión en el art. 954 del C.C. y el abuso del derecho en el art. 1071, desde un punto de vista técnico las soluciones varían.

A su vez, y sin perjuicio del análisis normativo, no podemos dejar de advertir que, en líneas generales, la

jurisprudencia ha conservado las soluciones que con anterioridad al año 1968 se sostenían para paliar los efectos excesivos que las convenciones de intereses acarreaban sobre una de las partes, lo que debe atribuirse necesariamente al objetivo de evitar la inmoralidad, la violación al orden público y las buenas costumbres.- Desde el punto de vista normativo entonces, entendemos que en los supuestos de usura resulta aplicable

el art. 954 del C.C

de parte y una vez cumplidos los recaudos establecidos por la norma. Fuera de estos casos, la exorbitancia de la tasa pactada no puede sino considerase fruto de un ejercicio abusivo del derecho, reparable aún de oficio por el juez, quien se encuentra habilitado para encauzar el derecho desviado a sus justos límites. Ello así porque el art. 1071 CC es una norma imperativa, de orden público, y aunque las partes no la hayan invocado, su aplicación no viola el principio de congruencia, dado que el abuso surgirá necesariamente de los hechos que constan en la causa.- Esta postura, encuentra apoyo a su vez en la jurisprudencia que impone al juez no tolerar nada contrario al orden público, la moral y las buenas costumbres y que ha establecido parámetros para determinar en qué casos pueden considerarse de por sí excesivos los intereses pactados.- No coincidimos con quienes sostienen la aplicación del art. 953 del C.C. para fundamentar la reducción de los intereses pactados, aún cuando reconocemos que los efectos prácticos que esta corriente obtiene, con apoyo en la interpretación elástica de la norma que desde antaño ha sostenido la jurisprudencia, no difieren de los que resultan de la aplicación de la normativa que propiciamos. En primer lugar, insistimos en una idea que define el encuadre: en forma prácticamente unánime la doctrina y la jurisprudencia se pronuncian argumentando que la nulidad no se predica en estos casos respecto de la cláusula de intereses sino, precisamente, de la desproporción que por efecto de su aplicación se produce. En tal sentido resultan apropiadas las palabras de Galli, quien sostenía que: “Pactar intereses, no es un acto que repugne a la moral y a las buenas costumbres, como exige el 953 para invalidar la cláusula en forma

Por ende, estaremos frente a una hipótesis de nulidad parcial y relativa, sólo declarable a pedido

30 Llambías, op. cit., p. 234.-

31 Pizarro, op. cit., p. 429.-

32 Alterini, Ameal, lópez Cabana, op. cit. p. 460.-

absoluta. En realidad lo que se invalida, es el ejercicio abusivo del derecho de cobrar intereses”. 33 Ello así la sanción no es la nulidad de la cláusula sino sólo la reducción del exceso. 34 .- En esta línea, quienes propician el encuadre de la cuestión en análisis en las previsiones del art. 953 del C.C., no alcanzan a justificar técnicamente la modificación pretoriana que a la sanción contenida en el artículo se efectúa, limitándosela a la reducción del exceso y no a la nulidad lisa y llana que impone la norma. Se desvirtúa así la solución legal contenida en el precepto, sin lograr, por otro lado, sortear la valla que impone el art. 1052 del C.C - Retomando el criterio que sostenemos, nos hacemos cargo de una posible crítica del que sería pasible en cuanto admitimos la posibilidad de que el juez intervenga de oficio reduciendo los intereses excesivos. En tal sentido, autores como Pizarro y Vallespinos, sostienen que al aplicar solamente la teoría de lesión se evita: “el panorama lamentable que se advierte hoy en la realidad judicial, donde en forma frecuente no pocos jueces se irrogan la facultad de modificar tasa de interés pactadas que, sin ser excesivas o usurarias, se apartan de aquellas que el Tribunal acostumbra aplicar, casi rutinariamente.” 35 Si bien la realidad tribunalicia muestra criterios como el criticado, la reducción oficiosa no debe por ello excluirse. La pauta no constituye un axioma y la reducción

debe efectuarse bajo ciertas condiciones, como lo señala la Corte Mendocina en el caso “Arredondo” : “

necesario que se valore en concreto el carácter abusivo o ilícito de la tasa de interés pactada, no valiendo la sola remisión al precedente judicial”. 36 Una vez descalificado el pacto por usurario o excesivo, estimamos que las consecuencias son las mismas. Se debe reducir sólo el exceso y para el caso que el acreedor haya cobrado intereses excesivos, corresponde que

éstos sean imputados al capital, y una vez extinguido éste, pueden ser repetidos por el deudor porque configura un caso de pago sin causa previsto en el art. 794 CC.-

es

Proyecto de Código Civil de 1998:

Clasificación de Intereses:

ARTÍCULO 714.- Intereses. Se denomina:

a) Interés compensatorio, al que es debido por la indisponibilidad del capital.

b) Interés moratorio, al que se aplica en las obligaciones de dar dinero a causa de la mora.

c) Interés punitorio, al moratorio pactado.

d) Interés resarcitorio, al que procede en la reparación de daños.

e) Interés sancionatorio, el que se impone como sanción con fundamento en la ley.

f) Interés retributivo, al que la ley establece en los casos en que corresponde el reembolso del valor de gastos, anticipos de fondos o inversiones.

El proyecto de 1998, apartándose de la técnica legislativa de Vélez, propone en su normativa una clasificación concreta de los intereses, entendiendo que con ello se coadyuva a despejar dudas en el régimen de aplicación de cada uno. 37 El legislador del ’98, ha optado por un criterio de clasificación que tiene sin dudas una fuerte influencia del Redactor de este Libro, en la reforma proyectada, el Dr. Atilio Aníbal Alterini.- Cada clase de interés tiene su correlativa reglamentación normativa en los artículos 715 a 719.- Si bien, como dice Carrió: “Las clasificaciones no son verdaderas ni falsas, son serviciales o inútiles; sus ventajas o desventajas están supeditadas al interés que guía a quien las formula y a su fecundidad para presentar

un campo de conocimiento de una manera más fácilmente comprensible o más rica en consecuencias deseables”.( 38 ), lo cierto es, que nos parece acertado que el Legislador incluya en la norma disposiciones de este

tipo.-

Creemos que con ello se ayudará a evitar confusiones de regímenes y funciones de los intereses, y a encausar la jurisprudencia, que ha tenido derroteros no muy claros y firmes en cuanto a las distintas clases y funciones, provocándose en muchos casos superposición de tipos de intereses, y confusiones con otros institutos como la cláusula penal, como ocurre demasiado a menudo con los contratos de alquiler.- Nos parece sumamente acertado incluir como categoría independiente los intereses resarcitorios para aquellas situaciones en las procede la reparación del daño, por que es una situación claramente distinta a las obligaciones de dar sumas de dinero .-

33 ver pie de página n. 8.-

34 Esta solución se acerca a la prevista por el art. 37 de la ley 24.240 que permite al juez integrar el contrato.-

35 Pizarro-Vallespinos, op. cit., p.427.-

36 SCJMza, Arredondo

37 Ver al respecto Aricó, Rodolfo “Algunas reflexiones sobre los intereses”En el sistema actual y en el Proyecto”, en E.D. 184-1236.-

38 Carrio, Genero R., “Notas sobre derecho y lenguaje”, p. 72.-

,

ya citado.-

Anatocismo:

Art. 721 del Proyecto: No se deben intereses de los intereses, salvo:

a) Por convención que autorice su acumulación al capital con la periodicidad que sea acordada. En defecto de convención, si se deduce pretensión ante un tribunal, desde la fecha de notificación de la

demanda, de una medida cautelar, o del pedido de mediación obligatoria, la que sea anterior; y, una vez dictada sentencia y liquidada la deuda con sus intereses, desde la aprobación de la liquidación

b) En los demás casos previstos por la ley.

En primer lugar es menester subrayar que la norma proyectada continúa sosteniendo –al igual que el originario art. 623 y el reformado por la ley de convertibilidad 23.928- que en principio el anatocismo se halla prohibido; pero que dicha prohibición es relativa. Si valoramos la evolución advertiremos que, a medida que dicha cláusula legal fue sufriendo modificaciones, la prohibición se fue diluyendo cada vez más, llegando incluso a afirmarse que dicha prohibición ha sido derogada con la ley 23.928 (Barbero – Raffo Benegas – Alegría – Rivera) 39 . Más allá de dicha discusión es insoslayable la latencia de la tendencia permisiva. Bástenos recordar para ello el Proyecto de Unificación del año 1987, cuya propuesta de modificación del art. 623 era contundente: El texto proyectado directamente principiaba rezando: “Se deben intereses sobre intereses…Ahora bien, la norma vigente prevé concretamente dos casos excepcionales en los cuales se halla permitida la capitalización de intereses, a saber: a) por convención expresa entre partes –anterior o posterior al vencimiento de la obligación principal- y, b) luego de liquidada la deuda judicialmente e intimado el deudor al pago de ella, incurriere en mora nuevamente en el cumplimiento de la misma. La norma proyectada en cambio, prevé el anatocismo en caso de convención y para el supuesto de ausencia de pacto entre partes (inciso a) y, en segundo término (inciso b) una cláusula necesaria: “En los demás casos previstos por la ley”, ello en virtud de la unificación de la materia civil y comercial, y –como ya sabemos- la legislación mercantil contempla diversos casos de anatocismo (mutuo comercial, cuenta corriente, cuenta corriente bancaria).

Ingresando al inciso a) si bien nos parece apropiada la redacción de su primera parte, ya que habla de convención a secas, que autorice la capitalización con una periodicidad que también deberá acordarse, creemos que la segunda parte de dicha disposición debe modificarse. Dicho párrafo predica que: “En defecto de convención, si se deduce pretensión ante un tribunal, desde la fecha de notificación de la demanda, de una medida cautelar, o del pedido de mediación obligatoria, la que sea anterior; y, una vez dictada sentencia y liquidada la deuda con sus intereses, desde la aprobación de la liquidación”. Por tanto, la cláusula prevé dos momentos procesales claramente definidos, a partir de los cuales el deudor sufrirá la aplicación de nuevos intereses sobre los ya capitalizados: uno al inicio del proceso, cuando al deudor se lo notifica ya sea de la demanda, ya sea de una medida cautelar o ya sea de la petición de mediación obligatoria; y otro, similar –pero más gravoso- al vigente, una vez concluida la contienda, cuando ya se dictó sentencia y se liquidó la deuda con sus intereses. Es preciso subrayar que nuestra jurisprudencia registra casos en los que se ha procedido a la adición de intereses a partir de la demanda judicial, en supuestos donde el capital había sido cancelado totalmente y el monto de la acción correspondía sólo a intereses impagos. En tal sentido la Cámara Nacional Federal en pleno, en el caso ‘M.B.M. S.A. c/ Dirección General de Parques Nacionales’, se fijo la siguiente doctrina: ‘Cuando se demanda el cobro de una suma de dinero correspondiente a intereses devengados por un capital totalmente cancelado con anterioridad, relativo a certificados de obra, procede condena en la sentencia al pago de intereses sobre la suma reclamada.40

Crítica a la norma proyectada:

La aplicación del anatocismo al notificársele al deudor la demanda o pretensión del acreedor importa un agravamiento sustancial de la situación de aquél. Agregarle además una nueva capitalización cuando se liquidó la

39 Señala BARBERO que: “A pesar de que se ha conservado la primera frase del texto original (“no se deben intereses de los intereses, sino…”), es evidente que el principio general ha cambiado. En efecto, la capitalización que importa es la que se pacta al convenirse la operación. Antes de la reforma de la norma, ése era un pacto prohibido en el derecho civil, que tenía algunas permisiones expresas en el comercial. Actualmente, en cambio, hay una permisión expresa, pero general. “ (la negrilla me pertenece). (BARBERO, Ariel Emilio – Intereses Monetarios – editorial Astrea , Buenos Aires, febrero de 2.000 - pág. 196/197, citando y remitiendo a las obras de los otros autores que apoyan su idea, a saber: Raffo Benegas, Alegría y Rivera. En contra: CSJN. –LL. 1996-E-104-, Wayar y Padilla).-

40 En un destacable voto, el Dr. Perez Delgado apuntaba: “Se advierte así la diferencia que existe entre los supuestos en que el capital no está pagado y continúa generando intereses (lo cual justifica que se practique –y por una sola vez- la liquidación judicial de ambos rubros que ha de permitir el cálculo de nuevos intereses sobre el total) con el que se presenta en el caso traído a plenario, en que únicamente se persigue el cobro de intereses devengados hasta el recibo de capital. En esta última hipótesis, es razonable entender que basta la demanda judicial, pues lo reclamado viene a constituir aquí la pretensión de una cantidad cierta e insusceptible de variación ulterior, que no requiere de una liquidación formal.- (v. plenario publ. en LL. 1978-C-556).-

deuda, luego de dictarse sentencia, y sin siquiera intimársele al pago, importa al menos una sustancial lesión al derecho de propiedad y derecho de defensa resguardados por nuestra Carta Magna. Si hasta hoy el fundamento de la capitalización era el incumplimiento de la condena 41 , de sancionarse la reforma proyectada el deudor se verá despojado en dos oportunidades. Que decir entonces del caso, en que ese deudor es un consumidor o usuario a los términos de la Ley 24.240, y que en la mayoría de los casos se ve enfrentado desigualitaria y desproporciadamente con su acreedor (experto, profesional, etc.) al que se le entrega una herramienta más a su favor en detrimento del más débil.-

Nos parece plausible que la capitalización de intereses se adelante –procesalmente- al inicio de la

como así también el de la legislación

comparada 43 , modernizándose por tanto nuestra legislación a las nuevas realidades, estimando que debe mantenerse tan sólo la capitalización en esta hipótesis, para los supuestos –obviamente- en que no exista convención de partes.

contienda. Tal había sido el temperamento del Proyecto de 1987 42

Facultades del Tribunal para reducir intereses:

ARTÍCULO 723.- Facultades del tribunal.

El tribunal sólo tiene facultades para reducir la tasa de los intereses compensatorios y punitorios, o el resultado del anatocismo:

a) A pedido de parte, si se configuran los requisitos del artículo 327, o de los artículos 968, inciso e), y 970.

b) Si el acreedor es condenado por el delito penal de usura.

c) Si lo autoriza expresamente la ley.

En caso de reducción, los intereses pagados en exceso se aplican al capital y, una vez extinguido éste, pueden ser repetidos.

Análisis de la norma proyectada:

La palabra “sólo” es indicativa de que los redactores del Proyecto han querido dejar claro cuáles son los límites de las facultades del Tribunal.

1. A pedido de parte, en los dos casos contemplados en el inc. a):

Cuando se configure el vicio de lesión (art.327)

En los contratos predispuestos con cláusula abusiva, en el supuesto previsto por el 968 inc e) que dice : “se obliga al no predisponente a pagar intereses, si su tasa excede sin justificación y desproporcionadamente el costo del dinero para deudores en operaciones similares. En tal caso se tiene por no convenidos en la demasía, y se aplica el 723 para lo pagado en exceso.” Pero es importante tener en cuenta el art. 969 determina que este inciso es oponible al no predisponente, si el predisponente prueba que, antes de concluir el contrato aquél las ha conocido, o hubo de haberlas conocido; y que las ha aprobado expresa y especialmente por escrito, si esta aprobación resulta razonable”, salvo si ha sido celebrado por adhesión (970).-

2. El tribunal oficiosamente podrá reducirlos en los supuestos previstos en los dos últimos incisos: acreedor

condenado por delito penal de usura o si lo autoriza expresamente la ley.-

En materia de reducción oficiosa de intereses excesivos, estimamos, que hubiese sido deseable que el Proyecto recogiera la solución que los Tribunales han perfilado durante tantos años en la República Argentina, a la manera que lo hicieron los Proyectos del Proyecto de 1987 y de 1993.- En este sentido el Proyecto de Código Único de 1987 en su artículo 624 permite a los Tribunales: “reducir los intereses adeudados por personas físicas cuando excedan en tal medida el costo habitual del dinero en los mercados financieros para deudores y operaciones similares que deba considerarse que su estipulación constituyó un aprovechamiento abusivo de la situación del deudor”.- El cual sirvió de modelo para el art. 741 del Proyecto de Reformas al Código Civil del Poder Ejecutivo de 1993, salvo en cuanto éste último elimina la

41 Cám. Nac. Com., Sala E, 15/04/87, LL. 1988-C-157.-

42 Dicha reforma proponía que “Se deben intereses sobre intereses si: … 2. Se ha demandado judicialmente el cobro del capital. La acumulación de los intereses al capital ocurrirá en la fecha de interposición de la demanda…” .-

43 Ya el art. 1154 del Código Napoleón expresa que ‘los intereses vencidos de los capitales pueden producir intereses, o por una demanda judicial, o por una convención especial, con tal que, sea en la demanda , sea en la convención, se trate de intereses debidos al menos por un año entero” .Siguen la misma norma el art. 1287 del Código de Holanda, cit. por el propio Velez en la nota del art. 628, el art. 1109 del Código Español, el art. 1233 del Código Italiano, etc.).-

exigencia del “abusivo aprovechamiento de la situación del deudor” ,siguiendo así, la jurisprudencia dominante. 44 En cambio, sí consideramos un avance la última parte del art. 793, al establecer categóricamente cuáles son las consecuencias de la reducción y superar de esto modo las discusiones doctrinales y jurisprudenciales que al respecto se habían suscitado. En este sentido sigue la solución del Proyecto de 1993 y la larga tradición de ésta que se detalla en la nota al art. 741 de dicho Proyecto” 45 .-

44 Ver nota al art. 741 en Reformas al Código Civil, Proyecto y notas de la Comisión designada por decreto 468/92, Ed.Astrea, BsAs,

1993,p.136.-

45 ibidem.-