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AÑO 2008

Revista_ ISEES
Inclusión Social y Equidad en la Educación Superior

i.s.s.n. 0718-5707

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Datos para el debate

INSTITUCIÓN COLABORADORA Oficina Regional para la Región Andina y el Cono Sur de la Fundación Ford. INSTITUCIÓN PATROCINANTE Centro Bartolomé de la Casas, Cusco.

Datos para el debate

Revista_ ISEES
Inclusión Social y Equidad en la Educación Superior Revista Nº 01 | Año 2008

Datos para el debate

Recopilación de datos Chile: Fabián Flores Recopilación de datos Perú: Centro Bartolomé de las Casas Análisis de datos Chile-Perú: Fabián Flores Edición: Pamela Díaz-Romero

Coordinación ISEES: Cecilia Jaramillo Becker

Título: ISEES-Inclusión Social y Equidad en la Educación Superior Marzo 2008 © 2008 Los textos están disponibles para contribuir al conocimiento y al intercambio de ideas. Se autoriza su reproducción citando la fuente. Los trabajos reunidos en esta publicación son de responsabilidad de los autores y su contenido no representa necesariamente la opinión de Fundación equitas.

Publicado por: Fundación equitas. Diseño Portada: c|proyecta, constanza rodríguez. Diseño Interior: c|proyecta, constanza rodríguez. Fotos: Archivo fotográfico de Fundación equitas. I.S.S.N.: 0718-5707. Impreso en Santiago, Chile, por Atenea Impresores.

índice_

Agradecimientos. Presentación ISEES. Prólogo. Parte 1. Chile. Presentación. Capítulo 1. Perfil sociodemográfico de la población indígena en Chile. 1. Situación nacional. 2. Distribución geográfica. 3. Estructura sociodemográfica. 4. Situación de los hogares en la población indígena. Capítulo 2. Perfil socioeconómico de la población indígena. 1. Características ocupacionales. 2. Ocurrencia de la pobreza entre individuos y hogares indígenas. 3. Población indígena según quintil de ingreso. Capítulo 3. Indicadores educacionales de la población indígena. 1. Analfabetismo, niveles de instrucción y años promedio de educación. 2. Educación primaria y secundaria. 3. Resultados educacionales de la población indígena (pruebas estandarizadas). Capítulo 4. Acceso a la educación superior. 1. Características generales del sistema de educación superior. 2. Estructura del financiamiento de la educación superior. 3. Cobertura de la educación superior. 4. Participación de la población indígena en la educación superior. Capítulo 5. Consideraciones finales. Bibliografía. Anexos.

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20 22 23 24 26 33 36 37 39 41 46 47 51 53 62 63 65 68 71 74 76 79

Parte 2. Perú. Presentación. Capítulo 1. Perfil sociodemográfico de la población indígena en Perú. 1. Población indígena en el Perú. 2. Distribución geográfica. 3. Estructura de edad. Capítulo 2. Perfil socioeconómico de la población indígena. 1. Ocurrencia de la pobreza entre la población indígena y características ocupacionales. 2. Población indígena y desarrollo humano. Capítulo 3. Indicadores educacionales de la población indígena. 1. Años promedio de educación y niveles de instrucción y analfabetismo, niveles de instrucción y años promedio de educación. 2. Resultados educacionales de la población indígena (pruebas estandarizadas). Capítulo 4. Acceso a la educación superior. 1. Algunas consideraciones sobre el sistema de educación superior en el Perú. 2. Participación de la población indígena en la educación superior. Capítulo 5. Consideraciones finales Bibliografía. Biografía de los autores. 88 92 93 97 101 104 105 107 114 115 118 124 125 127 132 134 137

agradecimientos

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agradecimientos_

En representación de Fundación equitas, queremos agradecer: A la Fundación Ford y su programa Pathways for Higher Education (phe), en el que se enmarca la iniciativa isees –Inclusión Social y Equidad en la Educación Superior–. A la Oficina de la Fundación Ford en la Región Andina y el Cono Sur y al Programa de Reforma Educacional, por el apoyo otorgado en el diseño y la realización de las diferentes actividades para la difusión de estrategias de inclusión en la educación superior. A la Dirección Ejecutiva del Internacional Fellowships Fund, cuya visión y compromiso han permitido el desarrollo del Internacional Fellowships Program (ifp) en todo el mundo y especialmente en América Latina, promoviendo una mayor igualdad de oportunidades educativas. A los directores ejecutivos de los programas phe, Rüpu, Thakhi de las universidades de La Frontera y Tarapacá en Chile y del programa Hatun Ñan de las universidades Nacional de San Antonio Abad del Cusco y Nacional de San Cristóbal de Huamanga en Perú, respectivamente, que han asumido el desafío de fomentar la integración de estudiantes pertenecientes a diversos grupos étnicos, potenciando el desarrollo de sus talentos y liderazgo. Al Centro Bartolomé de las Casas, Cusco-Perú por la destacada contribución de sus miembros a los foros virtuales. A Fabián Flores e Hipólito Peralta, por su compromiso y contribución al isees y la promoción del debate en Chile Perú respectivamente. A los articulistas y público interesado, quienes con sus intervenciones han motivado un debate que esta serie recoge y espera amplificar para avanzar en la búsqueda de respuestas a las demandas de mayor justicia social en materias de educación. A todos los colaboradores que participaron en la edición y diseño de esta publicación.

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... he nacido, he soñado y he vivido siempre entre el mundo rural e indígena y esta búsqueda de nuevos aprendizajes la quiero para entregarla a mi gente, para poder seguir viviendo en el sonido del agua y el kulxug, para que no olvidemos quiénes somos pero sin dejar de subir los peldaños sagrados de la vida.

jaqueline caniguán
Ex-becaria del Programa Internacional de Becas de la Fundación Ford

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ISEES
Inclusión Social y Equidad en la Educación Superior

Mi historia como estudiante Mapuche tiene sus inicios, creo yo, en dos momentos que se relacionan mucho: uno que comienza de mi nacimiento, el ser estudiante desde que la enseñanza de mis padres se impregnó como la tinta que nunca se pudo salir de la ropa, es la enseñaza que te dirige hacia el futuro y que te hace estar donde uno quizás nunca se lo imagina, es la esperanza de vivir algo mejor que tus padres, y no solo es para ellos si no para lograr

apoyar la generación de contextos universitarios pluralistas, abiertos e inclusivos, capaces de atender la heterogeneidad social y la diversidad cultural de nuestros países, y beneficiarse de ella, es la motivación que da origen a la iniciativa virtual isees, coordinada por Fundación equitas con el apoyo de la Fundación Ford. Esta iniciativa surge en un momento histórico en el cual asistimos a la incipiente masificación de la educación superior, que registra tasas de acceso en rápido aumento tanto en Chile como en Perú. En el caso de la educación universitaria, la ampliación de la cobertura ha implicado ya una ruptura con el carácter elitista que tuvo hasta hace pocos años este nivel educativo. Sin embargo, tanto la capacidad de retención como los niveles de graduación del sistema universitario, evidencian que la mayoría de quienes logran ingresar interrumpen sus estudios antes de finalizarlos, hecho que se acentúa entre los todavía escasos estudiantes procedentes de sectores populares y/o pertenecientes a minorías étnicas y raciales. En este contexto, el isees se propone ahondar en los presupuestos a la base de los actuales modelos de acceso a la educación universitaria,

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permanencia y graduación, los mecanismos de exclusión que contienen y la dirección que deberían tomar las políticas que apuntan a superarlos. Los antecedentes reunidos durante el primer ciclo contribuyen a una reflexión en profundidad sobre las alternativas más adecuadas para atender las consecuencias institucionales, financieras, curriculares y pedagógicas que tiene para las universiEn el Perú, en la mayoría de las universidades se tiene a estudiantes de culturas originarias cuya presencia es considerable, es fácil deducir entonces que este contingente que tiene un razonamiento cosmovisivo característico hace que sea distinto a la forma de entender el conocimiento y la realidad en estos centros superiores, entonces se torna necesario que la educación superior universitaria desarrolle políticas, programas y estrategias para que estas culturas en contacto se nutran mutuamente aplicando la filosofía del “mikhuy”, “comiendo” lo que nos es provechoso, lo cual no implica que se tenga que exigir en los estudiantes a que se nutran solo de la cultura externa en desmedro de la suya o

Yachaywasiman haykumunapaqqa usutnachistaraqmi ch’utikuspa hawapi saqimuna...
Si queremos entrar a la escuela nos tenemos que quitar, todavía las ojotas para dejarlas afuera...

dades la entrada masiva de jóvenes procedentes de entornos sociales y culturales diferentes al de sus actuales estudiantados. El isees se perfila así como un espacio plural y diverso para el análisis crítico de datos y la revisión de experiencias de acción afirmativa en la educación universitaria, alimentando la discusión, la reflexión y el debate conducente al desarrollo de medidas focalizadas y políticas especiales para apoyar a poblaciones excluidas en un tránsito exitoso de la educación secundaria a la educación superior y en la conclusión oportuna de ésta. Foros El isees ha convocado un mailing amplio que incluye a los distintos actores del sistema de educación superior, tomadores de decisiones y especialmente a las comunidades potencialmente beneficiarias de este tipo de medidas, para avanzar integradamente hacia una mayor interculturalidad e igualdad de oportunidades educativas. Para ampliar los alcances del intercambio generado hasta ahora, inauguramos con este número una serie que esperamos facilite la participación de quienes, por

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diversas razones, han tenido dificultades para acceder a la multiplicidad de contenidos alojados en la plataforma del isees. Siguiendo la secuencia de los foros, la serie se inicia con la presentación del conjunto de indicadores de diagnóstico preparado por Fundación equitas para Chile, y con apoyo del Centro Bartolomé de las Casas para el caso de Perú, en base a diversas fuentes de datos, principalmente, estadísticas oficiales y públicas disponibles 1 . Ajustándose a la información disponible en los censos nacionales, las encuestas de hogares y fuentes específicas debidamente identificadas 2, el conjunto de indicadores ha permitido aproximarse a algunos de los principales aspectos en los que se expresa la desigualdad de oportunidades educativas de estos grupos al momento de intentar acceder a la universidad, mantenerse y progresar en ella, egresar y titularse. Aun cuando se trata de diagnósticos parciales debido a que la producción de estadísticas en algunos temas, especialmente los emergentes, todavía es incipiente, proporciona una base compartida de evidencias empíricas para la producción de artículos analíticos e interpretativos a cargo de destacados académicos e investigadores con experiencias en temas de interculturalidad, inclusión social y educación superior de distintas tendencias, tanto de Chile como de Perú. Los artículos publicados en cada foro virtual han contribuido a un debate profundo y plural con los participantes quienes, a través de sus comentarios críticos, han permitido iniciar la identificación de propuestas para avanzar hacia una mayor igualdad de oportunidades educativas en la educación superior. El debate registrado para cada tema está a disposición de los interesados en http://isees.fundacionequitas.org/ Correo electrónico isees@fundacion-equitas.org

1. Censo; encuestas de hogares y ad hoc; análisis estadísticos en base a fuentes de representatividad nacional y de regiones con alta representación indígena. 2. Ejemplos: Bases de datos celade; siteal; enniv Perú; Compendio estadístico del mineduc, Chile. También investigaciones publicadas como: castro, marisol, Migración y cambio social; Número extraordinario dedicado al III Coloquio Internacional de Geocrítica (Actas del Coloquio) El proceso migratorio de la población mapuche en Chile: su adaptación e integración a la vida urbana; Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio, Universidad de Zaragoza.

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prólogo_ Educación, disminución de las brechas sociales y equidad

Desde mediados del siglo xx, la educación ha sido uno de los mecanismos prioritarios usados por los gobiernos democráticos para avanzar en materia de equidad en el mediano y largo plazo. Los discursos que han acompañado a las diversas reformas de los sistema educativos en América Latina, y a la inversión realizada, han enfatizado como objetivo el universalizar las oportunidades de acceso a la educación básica y media para, por esta vía, dotar a los sectores menos favorecidos de herramientas que les permitan mejorar sus capacidades de generación de ingresos autónomos y su movilidad social futura. Igualmente, se ha buscado difundir los valores de la tolerancia y el respeto a la diversidad y promover una mayor equidad e integración social. En Chile, el gasto social en educación ha aumentado casi 280% entre 1990 y 2005, financiando una reforma educacional que ha permitido ampliar sustantivamente la cobertura, incrementar las horas de clases, diseñar un nuevo currículo para la enseñanza parvularia, básica y media, mejorar la cantidad y calidad de los textos escolares, crear bibliotecas de aula y dar mayor acceso a informática educativa. También se han fortalecido los programas que buscan retener a la población en el sistema escolar, como los de Alimentación Escolar, Salud Escolar, Salud Oral, Liceo Para Todos y Subvención Pro-retención. El papel del sistema educativo en la construcción de una sociedad más integrada y justa se fundamenta, entre otras consideraciones, en que la educación aparece como el factor más importante para explicar la desigualdad social y, en particular, la brecha de ingresos en Chile: el mayor retorno que se logra con el aumento de los años de escolaridad aparece como el principal factor para disminuir la desigualdad salarial a nivel nacional 1. De acuerdo a los resultados de la última encuesta nacional de caracterización socioeconómica de los hogares –casen, realizada en 2003– los ingresos del trabajo se incrementan, sistemáticamente, en la medida que las personas elevan su nivel educacional. Quienes alcanzan educación superior completa reciben un ingreso
1. Véase Contreras: “Explaining wage inequality in Chile: Does education really matter?” Serie Documentos de Trabajo n° 159, Publicaciones Economía, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile, agosto 1998, Santiago de Chile.

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que, en promedio, es un 70% superior al de quienes sólo alcanzan ese nivel incompleto. A su vez, estos últimos reciben un 70% más de ingresos en la ocupación principal respecto de quienes sólo logran completar la enseñanza media. Los indicadores de calidad del empleo también difieren, tanto en términos del acceso a un contrato de trabajo, como en cuanto a la estabilidad laboral: para las personas sin educación formal, o que sólo han alcanzado enseñanza básica incompleta, la probabilidad de tener un empleo permanente se ubica en torno al 57%. Este valor sube consistentemente con el nivel educacional hasta llegar a cerca del 90% para las personas que han completado la educación superior. O sea, mientras mayor nivel educacional logren las personas, más estables tienden a ser sus empleos. Al progresivo retorno económico asociado a una mayor educación se suman su centralidad para comprender y participar activamente de los beneficios del desarrollo y la globalización contribuyendo, al mismo tiempo, a su ampliación. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos desplegados y de la importancia innegable de la educación como mecanismo para avanzar hacia una mayor integración social, ni la notable extensión de la cobertura y ni la mayor eficiencia de los sistemas educacionales conseguidos en los años noventa han logrado que las oportunidades para alcanzar mayores niveles educativos se repartan en forma equitativa entre la población. En el caso de la población indígena de Chile, ésta registra una mayor incidencia del analfabetismo y una menor tasa de matriculación en el sistema educativo formal. Quienes pertenecen a alguna de las ocho etnias consideradas en el último censo tienen en promedio 2,4 años menos de escolaridad que el total de la población. Adicionalmente, según la casen 2003 el ingreso total promedio de los hogares

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indígenas equivale sólo al 65% del percibido por los hogares no indígenas, y la magnitud de la pobreza en este grupo supera en 10% al resto de la población. La situación se agrava en el contexto rural, que en 2003 representaba el 13,4% de la población total, y en el cual habita más del 35% de los indígenas. En estas áreas, el promedio del ingreso autónomo de los hogares rurales constituía sólo un 52% de los hogares urbanos y la incidencia de la pobreza era de 20,1%, siendo la indigencia de 6,2%. El mismo año, las cifras de pobreza e indigencia en la zona urbana fueron de 18,6% y 4,5%, respectivamente. En cuanto a la cobertura educativa, se observa que ha disminuido la brecha relativa a los años de escolaridad entre los jóvenes rurales y urbanos de entre 15 y 24 años, que en 2003 era de 1,6 años. Dicha diferencia es menos de la mitad de aquella que separaba a la generación de sus padres, equivalente a 4,2 años en la población entre 45 y 54 años. Los datos son consistentes con el considerable aumento de la cobertura educacional en todos los niveles, que permitió minimizar las diferencias por zonas en la enseñanza básica (1,3%) y reducirlas a 9,9% en la educación media. Se mantienen, sin embargo, importantes desigualdades en la cobertura de la educación superior: el acceso a las universidades era de 31,4% entre los jóvenes urbanos de 20 a 24 años, en contraste con sólo 12,1% en el mismo grupo de edad de zonas rurales, según la encuesta casen 2000. La inequidad en la distribución de las oportunidades educativas es también uno de los más graves problemas del complejo panorama peruano. De acuerdo al Informe de Progreso Educativo en el Perú 2003, el lento crecimiento económico y la magnitud de la pobreza –que alcanza a casi la mitad de la población– incidieron en que el aumento gradual del porcentaje del pbi y del presupuesto público asignados a educación durante los años noventa mantuviera al Perú promediando uno de los gastos por alumno más bajos de los países en desarrollo. A esto, se suma el que este gasto está mal distribuido: “tanto el gasto por alumno en bienes y servicios como el gasto por alumno en remuneraciones, tienden a ser menores en los departamentos que tienen mayores tasas de pobreza” 2. En este marco, a pesar de los avances en materia de cobertura que permitieron la universalización de la educación primaria y significativos avances en la secundaria en la última década, subsisten importantes brechas en los años de educación alcanzados según zona de residencia o quintil de ingresos: en el tramo de edad de 25 a 59 años, los habitantes de zonas rurales quedan casi 4 años por debajo de los diez años de educación promedio alcanzados por quienes viven en zonas urbanas.
2. Cita: Informe de Progreso Educativo en el Perú, 2003, preal-grade, pág. 14.

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La diferencia entre los quintiles es aun más acentuada: en el mismo grupo de edad, la población perteneciente al 20% de mayores ingresos (quintil V) registra casi 12 años de educación, mientras en el primer quintil sólo llegan a 5,7 años 3. A esto se suma las enormes diferencias en el rendimiento de los estudiantes de centros educativos estatales y no estatales, brecha que es aun mayor al comparar los resultados de los estudiantes según zona de residencia, siempre en desmedro de las zonas rurales. Esto afecta, en mayor medida, a la población indígena en Perú –que según el Instituto Indigenista Interamericano (iii) representa el 40% del total de la población nacional–, dado que la mayoría habita en comunidades rurales. Su situación se agrava dado que, en el área rural, la población que vive en situación de pobreza es el 78,4%, de los cuales 51,3% viven en pobreza extrema, cifras que en el área urbana corresponde a 42% y 9,9%, respectivamente (Enhao 2001). “Si estos datos se relacionan con la lengua que habla la población, se calcula que las familias cuya lengua materna es el quechua, el aymara o alguna lengua amazónica tienen, en promedio, dos veces más probabilidades de ser pobres que aquellas familias cuya primera lengua es el castellano” 4. Las cifras son consistentes con la información recopilada por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (cepal), según la cual la universalización de la educación básica y la fuerte ampliación del acceso a la educación media en la región
3. Informe de Progreso Educativo en el Perú, 2003, preal-grade. 4. Hopenhayn y Bello, 2001, citados en Políticas Educativas de atención a la diversidad cultural. Brasil, Chile, Colombia, México y Perú; oreal/unesco, Santiago, Chile. Diciembre 2005.

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durante los últimos 15 años fueron acompañadas por una mayor concentración del retraso escolar y la deserción en la población rural, las minorías étnicas y, según el “clima educacional” 5 de la familia de procedencia, directamente relacionado con el estrato socioeconómico familiar. Los ingresos, si bien ya no son determinantes en el acceso a la educación, continúan siendo condicionantes en las trayectorias en toda América Latina: “a pesar de la importante disminución en las tasas de deserción en la región en los últimos diez años, los adolescentes del 25% de los hogares urbanos de menores ingresos presentan tasas de abandono escolar que, en promedio, triplican la de los jóvenes del 25% de los hogares de ingresos más altos” (cepal, Panorama Social de América Latina 2001-2002). En Chile, un joven del 20% más pobre tiene hoy cinco veces menos posibilidades de acceder a la universidad que otro del 20% más rico según la encuesta casen 2003. En Perú, “…las brechas económicas y sociales de nuestra sociedad se ven reflejadas en los resultados escolares de nuestros estudiantes. Dados estos resultados, no sería de extrañar, por ejemplo, que los estudiantes que egresan de centros educativos públicos tuvieran menores probabilidades de acceder a formación superior de calidad o de insertarse adecuadamente en el mercado laboral” 6. En ambos países, las diferencias en las oportunidades de alcanzar mayores niveles educativos aparecen muy relacionadas con el rendimiento de los estudiantes en los distintos ciclos. Sin embargo, las estadísticas muestran una fuerte relación entre las condiciones económicas y sociales y los logros educacionales, medidos tanto en el rezago escolar como en los resultados de las pruebas estandarizadas nacionales 7 y en las pruebas internacionales como pisa 8. Estos reflejan que, a mayor ingreso familiar, mejores resultados y viceversa. Si bien existe consenso en que la estructura del sistema escolar –incluidos la forma y criterios con los cuales se agrupa a los estudiantes, el grado de segregación de escuelas y liceos, las características de la administración y el financiamiento, los recursos de los establecimientos y el ambiente pedagógico– influye en la calidad y equidad de los logros educativos, según los datos aportados por pisa 2000 para
5. Estimado a través del promedio de años de escolaridad de los miembros del hogar mayores de 25 años. 6. Evaluación 2001: Informe de resultados por nivel de desempeño. Ministerio de Educación, Perú. 7. En Chile: Sistema de Medición de la Calidad de la Educación, simce, del mineduc y Prueba de Selección Universitaria–psu. En Perú: Evaluación Nacional 2001 de la Unidad de Medición de la Calidad Educativa del med. 8. “Programme for International Student Assessment”, desarrollado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (ocde) y aplicado en más de 40 países del mundo incluidos Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y Uruguay.

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Chile y para Perú, el factor que mejor explica las diferencias en los resultados escolares de los estudiantes de distintas escuelas es la composición socioeconómica de sus respectivos alumnados 9. Esta estrecha relación entre los ingresos del hogar y los niveles educativos alcanzados por sus miembros, contribuye a la reproducción de las condiciones de vulnerabilidad de los sectores más postergados. Tanto en el caso chileno como en el peruano, las estadísticas nacionales disponibles muestran que, además del factor socioeconómico, inciden en las capacidades de generación de ingresos autónomos o en el acceso a mayor educación la pertenencia a etnias, el género y la zona de residencia. Así, las mayores tasas de pobreza y ruralidad de los pueblos indígenas en ambos países redundan en menores oportunidades relativas para estos grupos, urgiendo una mayor atención hacia su situación y la búsqueda activa de medidas que permitan revertir sus actuales desventajas, en pos de una mayor igualdad de oportunidades educativas y una mayor integración social.

Pamela Díaz-Romero
directora ejecutiva fundación equitas

9. Véase School factors related to Quality and Equity; pisa 2000 Publications; oecd, abril 2005. Disponible en www.pisa.oecd.org.

De acuerdo a los datos recopilados para este informe, la población indígena de nuestro país presenta, en la gran mayoría de los indicadores sociodemográficos, socioeconómicos y educacionales considerados, comportamientos disímiles y en muchos aspectos desfavorables, en relación con la población no indígena.

Cuando concluya mis estudios espero trabajar en mi zona, mi hogar donde esta semilla creció y trabajar con la gente, sacar esa maldita ignorancia que nos calla y tapar la boca de los que se ríen delante de nosotros y no nos damos cuenta. Sé que con otros jóvenes mapuche que estudian en Cuba podemos organizarnos y trabajar con lo que sabemos, que es la atención de la salud de la gente, quizás hoy esto que les voy a decir sólo sean palabras pero podemos levantar consultorios o si somos mas soñadores hospitales relacionados con la medicina Mapuche y occidental.

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Presentación 1. Perfil sociodemográfico de la población indígena en Chile 2. Perfil socioeconómico de la población indígena 3. Indicadores educacionales de la población indígena 4. Acceso a la educación superior 5. Consideraciones finales Bibliografía Anexos

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¿A qué le llaman distancia?, eso me habrán de explicar, sólo están lejos las cosas que no sabemos mirar. atahualpa yupanqui

Este documento de trabajo para el primer foro del isees tiene como propósito describir las principales características sociodemográficas, socioeconómicas y educacionales de la población indígena en Chile. A través de indicadores relevantes compara su situación con la de la población no indígena, indagando en las diferencias entre ambas en la medida en que la información disponible lo permite. La producción de los indicadores considerados implicó una búsqueda exhaustiva de datos en revistas, artículos académicos e investigaciones relacionadas con el tema, además de la elaboración propia a partir de fuentes estadísticas oficiales (Censo y encuesta de hogares casen). El resultado se presenta en cinco capítulos. El primer y segundo capítulo describen a la población indígena en términos sociodemográficos y socioeconómicos, respectivamente. El tercero indaga en el estado del arte de los principales indicadores educacionales para esta población. En el cuarto capítulo se profundiza en las principales características de la educación superior en Chile y la participación de la población indígena en ella. Finalmente, el capítulo cinco presenta las principales conclusiones emanadas de este informe. Esperamos que este material entregue un marco de referencia para una discusión propositiva en torno a las actuales condiciones de equidad / inequidad en el acceso a la educación superior, particularmente a la educación universitaria que tienen quienes pertenecen a alguna etnia en Chile, con miras a avanzar hacia una mejor distribución de las oportunidades educativas en este nivel.

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Perfil sociodemográfico de la población indígena en Chile

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capítulo 1_ Perfil sociodemográfico de la población indígena en Chile
Datos destacados En Chile, 692.192 personas (4,6% respecto del total) declararon pertenecer a alguno de los ocho grupos étnicos reconocidos en la legislación vigente. De estos, un 87,3 % son Mapuches (604.349 personas), un 7 % pertenece a la población Aymara (48.501 personas) y un 3 % son Atacameños (21.015 personas). La población restante se distribuye en las etnias Quechua, Rapanui, Colla, Alacalufe y Yámana. Entre los indígenas, la proporción de mujeres es menor a la de la población no indígena (pni), registrando también índices de masculinidad por sobre el promedio de la pni. La población indígena (pi) es relativamente más joven que la pni: un 53% de la pi es menor de 30 años, con tasas globales de fecundidad por sobre el promedio nacional. La pi presenta tasas de ruralidad que duplican a las de la pni y de la población total (pt). De hecho, sobre el 35% de la pi vive en zonas rurales y registra una mayor proporción de población entre 15 y 60 años, en relación a la pni. Por etnia, las poblaciones Mapuche y Aymara presentan mayores tasas de ruralidad y la etnia Rapanui, las mayores tasas de urbanización. En los hogares cuya jefatura de hogar es indígena, son los hombres quienes mayormente ostentan esta condición, en una proporción superior a la registrada entre hogares no indígenas. Sin embargo, existen variaciones significativas según etnias, siendo representativo de esto el caso de la etnia Rapanui, donde más de un 42% de los hogares cuya jefatura de hogar es indígena es sostenido por una mujer. Las regiones* IX, R.M., X y VII concentran más del 80% de la pi. Aunque en la mayoría de las regiones la pi presenta mayores tasas de ruralidad que la pni, en la R.M. el 98% de la pi reside en zonas urbanas.
* Los estudios fueron realizados con anterioridad a la creación de dos regiones, por lo tanto la clasificación regional de diferentes localidades puede haber variado respecto a la división regional actual del país.

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1. Situación nacional La población indígena representa un 4,6% de la población total del país.

Gráfico 1. Población total país según adscripción étnica de censo 2002.

4,6%

95,4%

Declaró no pertenecer a ninguna etnia Declaró pertenecer a alguna etnia
Fuente: INE (2005).

Según los datos del censo 2002, la población de Chile es de 15.116.435 habitantes, de los cuales 692.192 personas (4,6% respecto del total) declararon pertenecer a alguno de los ocho grupos étnicos reconocidos en la legislación vigente 1: Alacalufe (Kawaskar), Atacameño, Aymara, Colla, Mapuche, Quechua, Rapanui y Yámana (Yagán).

Aproximadamente 9 de cada 10 indígenas pertenecen a la etnia Mapuche.

Gráfico 2. Composición étnica de la población indígena (%).

Alacalufe Atacameño Aymara Colla Mapuche Quechua Rapanui Yámana

0,4 3,0 7,0 0,5 87,3 0,9 0,7 0,2 0% 50% 100%

Del total de personas que adscribe a alguna etnia, un 87,3% está constituido por Mapuches (604.349 personas), un 7% por Aymaras (48.501 personas) y un 3% por Atacameños (21.015 personas). La población restante (2,7%, 18.367 personas) se distribuye entre las etnias Quechua, Rapanui, Colla, Alacalufe y Yámana, siendo esta última, la de menor representación.

Fuente: INE (2005).

1. “En los dos últimos censos de población y vivienda se incorporó una pregunta para conocer a la población indígena. En ambos casos se adoptaron criterios de identificación distinta: en 1992 se recurrió a la autoidentificación étnica y en 2002 se adoptó la pertenencia de cada persona a uno de los ocho pueblos reconocidos en la Ley nº 19.253, la “Ley Indígena”. Fuente: “Estadísticas sociales de los pueblos indígenas en Chile, censo 2002”. ine, mideplan – bid, 2005.

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En términos absolutos, la contribución de la etnia Mapuche a la población del país es la más significativa, representando un 4% del total; siendo el aporte de las etnias restantes de sólo un 0,6% 2.
Tabla 1. América Latina (11 países): población total y población indígena, Censos de 2000.

País y fecha censual

Población Total (PT)

Población Indígena (PI)

% PI/PT

Bolivia (2001) Brasil (2000) Costa Rica (2000) Chile (2002) Ecuador (2001) Guatemala (2002) Honduras (2001) México (2000) Panamá (2000) Paraguay (2002)

8.090.732 169.872.856 3.810.179 15.116.435 12.156.608 11.236.196 6.076.885 97.014.867 2.839.177 5.183.074

5.358.107 734.127 65.548 692.192 830.418 4.433.218 440.313 7.616.990 285.231 87.568

66,2 0,4 1,7 4,6 6,8 39,5 7,2 7,9 10,0 1,7

Fuente: Elaboración propia a partir de Informe “Pueblos indígenas y afrodescendientes de América Latina y el Caribe”, CEPAL (2006), INE (2005).

Aunque el porcentaje de población indígena en Chile puede ser considerado bajo, dentro de los países censados después del año 2000 nuestro país supera en su proporción de pi a países como Brasil, Costa Rica y Paraguay.

2. Distribución geográfica Uno de cada dos indígenas vive en las regiones IX y Metropolitana. La presencia de población indígena presenta grandes diferencias según regiones. La IX Región y la Región Metropolitana (R.M.) reúnen la mayor cantidad de PI (29,5% y 27,7%, respectivamente). Le siguen las regiones X (14,7%), VII (7,8%) y I (7,1%). Finalmente, entre las regiones II y VII, y en la XI y XII regiones, se registran concentraciones menores al 3,5%.

2. Para más detalles ver Cuadro 1, Anexos.

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Tabla 2. Distribución de la población indígena por regiones (%).

I: 7,1%

II: 3,4%

III: 1,1%

IV: 0,8% V: 2,7% R.M.: 27,7% VI: 1,5% VII: 1,2% VIII: 7,8% IX: 29,5% X: 14,7%

XI: 1,2%

XII: 1,4%

Fuente: INE (2005).

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Gráfico 3. Distribución de la población indígena por regiones (%) y proporción de la población regional indígena respecto al total de la población en la región.

I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. 1,2 1,1 3,0 0,8 0,9 2,7 1,2 1,5 1,4 1,2 0,9 3,4 4,7

7,1 11,5

7,8 2,9 29,5 23,5 14,7 9,5 8,9 1,4 6,4 27,7 3,2

PI región/Total PI

PI región/Total población región

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Pueblos indígenas en Chile”. INE (2005).

3. Estructura sociodemográfica Hay más hombres que mujeres en la población indígena. La pi que vive en nuestro país presenta rasgos distintos en su composición por sexo respecto de la población no indígena (pni, en adelante). A nivel global, en la pi la proporción de hombres es de 50,5% y la de mujeres de 49,5%, relación que se invierte en la pni.

chile_ capítulo 1

27

Tabla 3. Población indígena, no indígena, total por sexo y porcentaje.

Indígena N Hombres Mujeres Ambos sexos 348.906 343.286 692.192 % 50,5 49,5 100

No indígena N 7.098.789 7.325.454 14.424.243 % 49,2 50,8 100 N 7.447.695 7.668.740 15.116.435

Total País % 49,3 50,7 100

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Pueblos indígenas en Chile. ” (INE 2005).

Esta situación varía al revisar la composición de la pi por sexo según la etnia: cuatro de los ocho grupos considerados registran altos índices de masculinidad correlacionados con una menor proporción relativa de mujeres (etnias Alacalufe, Colla, Yámana y Atacameña). Aymara y Mapuche tienen índices cercanos a 100, mientras que entre Quechua y Rapanui la composición por sexo se asemeja a la de la población no indígena.
Tabla 4. Composición de la población indígena por sexo e índice de masculinidad .

Etnia

Ambos sexos (N)

Hombre (N)

Mujer (N)

Proporción mujeres %

Índice de masculinidad

Alacalufe Atacameño Aymara Colla Mapuche Quechua Rapanui Yámana PI/PT (%)

2.662 21.015 48.501 3.198 604.349 6.175 4.647 1.685 4,6

1.423 10.852 24.188 1.687 304.580 3.037 2.263 876 4,7

1.199 10.163 24.313 1.511 299.769 3.138 2.384 809 4,5

45,7 48,4 50,1 47,2 49,6 50,8 51,3 48,0 --

118,7 106,8 99,5 111,6 101,6 96,8 94,9 108,3 --

Fuente: INE (2005).

Al revisar la composición regional de la pi por sexo, se observa que sólo en la R.M. la proporción de mujeres indígenas es mayor a la proporción de la pni. Las regiones donde el porcentaje de mujeres es más bajo son la VI (44,5%), III (44,6%), VIII (45,4%) y IV Región (46,8%).

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La población indígena del país es más joven que la población no indígena. La evolución de la población chilena, en términos etáreos, se ha caracterizado por un “proceso de envejecimiento poblacional, favorecido por el descenso de la fecundidad y por la mayor esperanza de vida de la población” 3. Sin embargo, el comportamiento de la pi no se ajusta a esta tendencia 4.
Gráficos 4a y 4b. Composición de la población indígena y no indígena por grupos de edad (%). Población indígena 9,8 13,7 7,5 19,2 Población no indígena 11,4 7,6 18,1 15,1

24,2

25,6

23,6

24,2

0 – 4 años 30 – 44 años

5 – 14 años 45 – 59 años

15 – 29 años 60 años y más

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Estadísticas sobre pueblos indígenas”. INE (2005).

A nivel agregado, la pi registra una proporción superior de población menor a 30 años que la pni (53% vs. 50%, respectivamente) y una menor proporción relativa de población de 60 años y más, compuesta mayoritariamente por mujeres. Desagregando a la pi por grupos de edad, se constatan diferentes realidades regionales. En la R.M. es donde se concentra una mayor proporción de población entre 15 y 60 años. Por su parte, las regiones IX y X reúnen la mayor proporción de población mayor de 60 años, (12,5% y 11,7% de la población regional, respectivamente). Las regiones XI y XII presentan las mayores tasas de pi entre los 0 y 15 años, ambas con un 31% de la población 5.

3. ine (2005). 4. Para más detalle, ver Anexos. 5. Para más detalle, ver Anexos.

chile_ capítulo 1

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Al desagregar a los diversos grupos étnicos según su composición etárea, se observa que la etnia Rapanui concentra la mayor proporción de población menor de 30 años (60%). Le siguen las etnias Mapuche y Aymara, ambas con un 53% de la población menor de 30 años, y los grupos Yámana y Quechua, con un 51% y 50% de la población, respectivamente. Finalmente, las etnias Atacameña, Alacalufe y Colla presentan una estructura etárea opuesta a la del resto de la pi, en la que la mayoría está por sobre los 30 años.
Gráfico 5. Población indígena, no indígena y total por grupos de edad (%), ordenados por presencia de población menor de 30 años.

Rapanui Aymara Mapuche Yámana Quechua Atacameño Alacalufe Colla PI PNI PT 0% 22 25 25 23 27 26 26 27 27 27

32 26 26 25 29 24 23 24 26 24 24

28 38 38 38 41 39 43 44 38 39 39 50%

34 9 10 11 9 12 9 9 10 11 11

6

100%

0 - 14 años

15 - 29 años

30 - 59 años

60 años y más

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Estadísticas sobre pueblos indígenas”. INE (2005).

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Las etnias del país tienen en promedio más hijos por mujer que la población nacional.

Tabla 5. Tasa global de fecundidad por etnia, PNI y total nacional, por zona geográfica.

Etnia

Urbana

Rural

Total

Rapanui Aymara Yámana Mapuche Quechua Alacalufe Colla Atacameño PNI TGF Nacional

2,6 2,4 2,3 2,2 2,3 2,2 2,0 1,9 2,0 2,1

2,0 2,5 2,6 2,2 1,9 1,5 2,4 2,3 2,0 2,1

2,6 2,4 2,4 2,2 2,2 2,1 2,1 2,0 2,0 2,1

La tasa global de fecundidad 6 evidencia que las etnias del país tienen en promedio más hijos que la población nacional. Por grupos étnicos, los Rapanui son quienes presentan mayor número promedio de hijos por mujer, seguidos por Aymaras y Yámanas.

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Estadísticas sobre pueblos indígenas”. INE (2005).

Uno de cada 10 habitantes en zonas rurales es indígena. Los datos evidencian claras diferencias en la concentración de la pi respecto de la pni según áreas de residencia. Si bien la mayoría de la pi habita en zonas urbanas (64,8%), más de un 35,2% de la pi vive en zonas rurales del país 7, en contraste con el 12,4% de la pni. En términos absolutos, la pi representa el 3,4% del total de población urbana en el país, y un 12% del total de la población rural.

Gráfico 6. Población indígena, no indígena y total por zona de residencia (%).

PNI PI PT 0% Urbana
Fuente: INE (2005).

12,4 35,2 13,4 50% Rural 100%

6. “Esta tasa representa el número promedio de hijos que tendría una mujer en todo su período reproductivo (en ausencia de mortalidad), si llegara a experimentar las tasas específicas y actuales de fecundidad”. Fuente: ine (2005). 7. Tal como reporta Guillermo Williamson, especialista en educación rural e intercultural, “Los límites entre lo urbano y la ruralidad son plásticos, difusos, como un enmarañado de redes de relaciones que no tienen ni comienzo ni fin preciso, el mundo rural se extiende por múltiples rutas al urbano”. En “Estudio sobre la educación para la población rural en Chile”, 2004.

chile_ capítulo 1

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La alta concentración relativa de etnias en zonas rurales, presenta distribuciones similares en la composición por sexo, si se compara con la población no indígena (53% de hombres y 47% de mujeres en zonas rurales para ambos grupos). Las diferencias entre la pi y la pni se producen respecto de la composición por tramos etáreos: entre los grupos indígenas se registra una mayor presencia de menores de 15 y de adultos de 60 años y más, y una proporción más acotada de personas en edades asimilables a la fuerza de trabajo 8.
Tabla 6. Población indígena, no indígena y total, según zona de residencia, por sexo y tramo de edad.

Zona

Población 0-14

Edad (tramos) % 0-19 63,2 60,7 66,7 57.6 63,3 60,3 60 y más 11,2 13,3 7,5 14,2 11,0 13,4

Sexo % Hombres 48,6 53,4 49,0 53,0 48,6 53,4 Mujeres 51,4 46,6 51,0 47,0 51,4 46,6

PNI

Urbana Rural

12.641.731 1.782.512 448.382 243.810 13.090.113 2.026.322

25,6 26,0 25,8 28,2 25,7 26,3

PI

Urbana Rural

PT

Urbana Rural

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Estadísticas sobre pueblos indígenas”, INE (2005).

La distribución de la pi por área de residencia es muy desigual según la región. Mientras en la IX Región un 70,8% de la pi habita en zonas rurales, en la Región Metropolitana, segunda en concentración de pi, el 98,4% habita en zonas urbanas. Las mayores tasas de ruralidad intrarregional se concentran, después de la novena, en las regiones X, VII y VIII 9. El panorama por etnias es heterogéneo en relación a su distribución por área de residencia. La población mapuche, que suma más del 87% de la pi en el país, tiene la mayor concentración y proporción de personas residentes en zonas rurales, con un 37,6%. Le sigue en importancia la etnia Aymara (representando el 7% de la pi), con un 21,5% de población rural; Quechua, con un 19,3% de la población rural (1% de la pi); la etnia Atacameña con un 17% de su población en esa condición y Colla, con un 14,2% de población rural. Las etnias Yámana, Alacalufe y Rapanui presentan

8. Comportamiento presumiblemente atribuible a los procesos migratorios “campo-ciudad” en la búsqueda de mejores condiciones económicas. 9. Para más detalle ver Anexos.

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porcentajes de ruralidad por debajo de la proporción nacional (13,2%, 12,5% y 7,7% respectivamente).
Gráfico 7. Proporción de población rural por etnias, PI, PNI y total vs. distribución de la PI por etnia (%).

Mapuche Aymara Quechua Atacameño Colla Yámana Alacalufe Rapanui PI PNI PT 0,9 19,3 3,0 17,2 0,5 14,2 0,2 13,2 0,4 12,5 0,7 7,7 7,0 21,5

87,3 37,6

35,2 12,4 13,4

Etnia/PI

Rural

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Estadísticas sobre pueblos indígenas”. INE (2005).

En el contexto rural, en todos los grupos étnicos predominan los hombres. Llama la atención que, en aquellos grupos étnicos donde la población rural es numéricamente pequeña –como es el caso de los Rapanui, que no supera el 8% y los Alacalufe (12,5%)–, se observan mayores brechas en la correspondencia de hombres y mujeres (60% y 63,5% de hombres, respectivamente).

chile_ capítulo 1

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4. Situación de los hogares en la población indígena 10 En Chile existen catastrados 245.495 hogares indígenas, representando un 5,9% del total de hogares del país. Por tipo de hogar, los hogares indígenas presentan en general características similares a los no indígenas, con leves diferencias tales como una mayor proporción de hogares extensos y una menor proporción de hogares unipersonales.
Gráficos 8 y 9. Población indígena y no indígena según tipo de hogar (%.) Población indígena según tipo de hogar 3 24 6 22 Población no indígena según tipo de hogar 3 6

9

58

12

57

Nuclear Compuesto
Fuente: INE (2005).

Unipersonal Sin núcleo

Extenso

Más del 70% de los hogares con jefatura indígena está encabezado por un hombre. Existen 190.471 hogares cuyo jefe de hogar reconoce pertenecer a alguna etnia, representando un 76% de los hogares indígenas del país. En este segmento, la proporción de jefatura de hogar masculina alcanza al 70,8%. Sólo las etnias Quechua, Atacameña, Aymara, y en especial la etnia Rapanui, presentan más altas proporciones de jefatura de hogar femenina respecto a la pi y la pni.
10. Según el censo 2002, se considera “hogar indígena aquellos en los que el jefe o jefa de hogar, declaran pertenecer a alguna de las ocho etnias incluidas en el cuestionario censal”. No obstante, en un sentido amplio y con el fin de refinar la variable hogar, se consideran criterios que no incluyan solamente la pertenencia étnica del jefe de hogar; es así como también se clasificaron como hogares indígenas aquellos en los cuales “el o la cónyuge/ esposo(a) o conviviente/ pareja son indígenas, sin que necesariamente el jefe de hogar lo sea”. Fuente, Informe “Estadísticas de pueblos indígenas”. ine (2005).

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Tabla 7. Composición por sexo de hogares con jefatura de hogar indígena, hogares no indígenas y total de hogares.

Etnia %

Hombre %

Mujer %

Total (N)

Mapuche Alacalufe Colla Yámana Quechua Atacameño Aymara Rapanui Hogares jefatura indígena Hogares indígenas Hogares no indígenas Total hogares país

71,5 70,1 69,6 69,5 67,6 66,7 66,1 57,8 70,8 74,5 68,1 68,5

28,5 29,9 30,4 30,5 32,4 33,3 33,9 42,2 29,2 25,5 31,9 31,5

165.545 846 1.038 482 1.760 6.739 13.823 1.238 190.471 245.945 ---

Fuente: Datos tabulados a partir de informe “Estadísticas sobre pueblos indígenas”. INE (2005).

Chile_ 2
Perfil socioeconómico de la población indígena

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capítulo 2_ Perfil socioeconómico de la población indígena
Datos destacados

Según grupos de ocupaciones, la pi tiende a concentrarse en aquellos de menor rango respecto de la pni. Ejemplo de ello es que un 25% se desempeña como “trabajador no calificado”. Los ingresos (autónomo y total) percibidos por los hogares indígenas son notoriamente inferiores a los recibidos por los hogares no indígenas. En el año 2003, el ingreso total de los hogares no indígenas es un 35% superior al de los hogares indígenas. Las diferencias también son significativas entre hogares indígenas según su zona de residencia, donde el ingreso (autónomo) de los hogares urbanos es en promedio 2,23 veces el ingreso de los hogares rurales. A pesar de la significativa reducción de la pobreza e indigencia entre los años 1996 y 2003 (en 6,9%), cerca de uno de cada tres indígenas se encuentra aún bajo la línea de la pobreza, incidencia muy superior a la experimentada por la pni (18,1%). Por zona de residencia, la pi que habita en zonas rurales presenta mayores niveles de pobreza e indigencia respecto de la pi urbana. Por regiones, la octava y novena registran las más altas proporciones de pi pobre. Esta condición de pobreza se manifiesta también en la gran concentración de pi perteneciente a los quintiles de más bajos ingresos: dos de cada tres indígenas pertenecen a los quintiles I y II. Los más afectados por esta condición son aquellos que residen en zonas rurales, donde cuatro de cada cinco personas se ubican en los quintiles I y II. La desigualdad en las condiciones de vida de la pi y la pni se manifiesta con claridad al comparar el índice de desarrollo humano (idh) de ambas poblaciones. Para la etnia Mapuche, el idh equivale a un 87% del logro en desarrollo humano de la pni, situación similar a la observada al considerar desagregadamente los indicadores que componen el idh (educación, salud y, especialmente, ingresos).

chile_ capítulo 2

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1. Características ocupacionales
Tabla 8. Fuerza de trabajo indígena y no indígena de 15 años y más, por condición de actividad (%). PI 1996 2000 Activa Inactiva Total 57,0 43,0 100 54,4 45,6 100 2003 55,9 44,1 100 PNI 1996 2000 2003 54,4 45,6 100 55,6 44,4 100 57,1 42,9 100

La fuerza de trabajo activa agrupa, en 2003, al 55,9% de la pi mayor de 15 años. De este grupo, un 49,9% se encuentra ocupado y el 5,9% desocupado 11.

Fuente: Datos obtenidos de CEPAL (2003) y MIDEPLAN (2005).

En la pi, una de cada cuatro personas se desempeña como trabajador no calificado.

Tabla 9. Grupos de ocupaciones según condición étnica, 2003 (%).

Grupos de ocupaciones

2003 PNI PI 0,4 4,9 4,3 5,8 6,4 10,6 17,9 16,3 7,4 25,6 0,4 100

FF.AA. Poder ejecutivo Profesionales y científicos nivel superior Técnicos y profesionales nivel medio Empleados de oficina Vendedores de comercio Agricultores y trabajadores calificados Oficiales, operarios y artesanos Operadores y montadores Trabajadores no calificados Sin clasificar Total

0,4 6,3 9,8 8,4 9,2 13,8 5,9 15,6 9,4 20,8 0,2 100

Existen importantes diferencias entre la pi y pni en cuanto a su distribución por grupos de ocupaciones. La pni tiene mayor participación en las ocupaciones de más prestigio y con mejores remuneraciones: el 24,5% se desempeña como “técnicos”, “profesionales o científicos” o en “puestos ejecutivos”, participación que entre la pi llega sólo al 15%. El 59,8% se agrupa entre los “trabajadores no calificados”, los “agricultores y trabajadores calificados” y como los “oficiales, operarios y artesanos”.

Fuente: MIDEPLAN (2005).

11. Este porcentaje es levemente superior al registrado por los activos no indígenas desocupados (5,5%).

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Ingresos de los hogares indígenas Para efectos del análisis de los ingresos de los hogares, se consideran las dos medidas utilizadas por la encuesta casen: el ingreso autónomo y el ingreso total de los hogares 12. Al respecto, el año 2003 el ingreso total promedio de los hogares indígenas fue de 355.296 pesos, un 18% superior al que percibían el año 2000. No obstante, hay una brecha de 35% en comparación a los ingresos de los hogares no indígenas, que en 2003 fueron, en promedio, de 550.630 pesos. La tendencia se mantiene si comparamos ambos grupos en relación al ingreso autónomo del año 2003: 545.093 pesos en hogares no indígenas y 343.872 pesos en hogares indígenas. Los datos de la casen muestran grandes desigualdades en los ingresos entre hogares urbanos y rurales, siendo el saldo desfavorable para este último grupo. Esta brecha se acentúa entre los hogares indígenas: un hogar indígena urbano percibe, en promedio, 2,23 veces el ingreso (autónomo) de un hogar indígena rural. En ambas zonas, los hogares indígenas presentan ingresos totales menores a los hogares no indígenas: en los hogares rurales indígenas el ingreso total representa el 65% del ingreso percibido por los hogares no indígenas, porcentaje que aumenta al 75% en hogares urbanos.

Tabla 10. Ingresos promedios de los hogares indígenas y no indígenas, según zona urbano - rural ($ de noviembre 2003).

Rural PI Ingreso autónomo Ingreso total
Fuente: MIDEPLAN ( 2005).

Urbano PNI PI 428.047 434.140 PNI 576.004 580.648 PI 343.872 355.296

Total PNI 545.093 550.630

191.586 212.654

313.123 325.358

Esta diferencia de ingresos promedio desfavorable a la pi se reproduce en 10 de las 13 regiones del país. La excepción está dada por las regiones IV, XII y II, aunque es necesario considerar que éstas reúnen sólo el 5,5% de la pi. Los ingresos más bajos se registran en las regiones IX y X (188.110 pesos y 220.618 pesos, respectivamente), donde se concentra más de la mitad de la población indígena del país (52%) 13.
12. Los ingresos autónomos son los ingresos provenientes de la posesión de factores productivos, es decir, sueldos, salarios, jubilaciones, utilidades e intereses. Para la estimación de los ingresos totales, la casen considera los ingresos autónomos más las transferencias monetarias que reciben los hogares desde el Estado. 13. Para más detalle, ver Anexos.

chile_ capítulo 2

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2. Ocurrencia de la pobreza entre individuos y hogares indígenas 14 Cerca de uno de cada tres indígenas es pobre o indigente.

Gráfico 10. Población indígena, no indígena y total según línea de pobreza, 1996 y 2003 (%). PI 8,3 20,4 2003 PNI 4,5 13,6 PT 4,7 14,1 PI 11,0 2000 21,3 71,3 81,9 81,2 67,7 79,9 79,4 64,4 77,3 76,8 50% 100%

PNI 5,4 14,7 PT 5,7 14,9 PI 10,6 25,0

PNI 5,5 17,2 PT 5,7 17,5 0%

Las estimaciones de la encuesta casen 2003 indican que la pobreza afecta en mayor medida a la pi (28,7%) que a la pni (18,1%), con una diferencia de 10 puntos porcentuales respecto de la población total del país en la misma situación (18,8%). Esta brecha ha disminuido levemente conforme se han reducido los niveles de pobreza e indigencia de la pi, según las mediciones 1996, 2000 y 2003 de la encuesta casen. La brecha es mayor al comparar la proporción de personas en situación de indigencia, estimándose un 8,3% para la pi, cifra que casi duplica la de personas de la pni en la misma situación (4,5%). Entre la población indígena, la pobreza es más extendida en las zonas rurales, llegando al 31,6%, más de cuatro puntos porcentuales por encima de la proporción de pobres indígenas residentes en zonas urbanas. Esta diferencia se explica por la fuerte incidencia de la indigencia entre los indígenas rurales, con cifras que duplican las de sus pares urbanos.

1996

Situación respecto de la línea de pobreza Indigente
Fuente: MIDEPLAN (2005).

Pobre no indigente

No pobre

Gráfico 11. Población indígena según línea de pobreza, por zona urbano-rural, 2003 (%). Urbana 6,0 21,0 Rural 12,3 0% Indigente 19,3 50% Pobre no indigente 73,0 68,4 100% No pobre

Fuente: MIDEPLAN (2005).

14. Para el cálculo de esta variable, la encuesta casen utiliza el “método de ingreso” o “de línea de pobreza”.Los hogares pobres son “aquellos cuyos ingresos no alcanzan para satisfacer las necesidades básicas de sus integrantes ($43.712 en la zona urbana y $29.473 en las zonas rurales, en pesos a noviembre de 2003)”. La diferencia de líneas de corte urbano y rural se debe a la diferencia de disponibilidad de ingresos monetarios en ambas zonas que le permitan obtener el acceso a igual canasta básica. Para el desarrollo de esta caracterización, se tomaron en cuenta los resultados y análisis de diversas investigaciones y estudios a partir de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica, casen, aplicada los años 1996, 2000 y 2003. En 1996, por primera vez y de manera piloto, casen incluyó interrogantes para proyectar y caracterizar la situación de la población indígena del país, donde se consultó a los encuestados por su pertenencia a un pueblo indígena u originario, reconocido por la ley.

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La pi presenta niveles de pobreza rural y urbana mayores a los pni. La brecha entre la pni y la pi en situación de pobreza es mayor en las zonas rurales que en las urbanas, registrándose una diferencia cercana al 14% entre ambos grupos, sin variaciones entre el año 2000 y el año 2003. Esto, a pesar de la disminución registrada en los porcentajes de pobreza e indigencia, tanto para la pi como para la pni.
Gráficos 12 y 13. Población rural indígena y no indígena según línea de pobreza (%) Población urbana indígena y no indígena según línea de pobreza (%)

64,0

77,8

68,4

82,2

70,0

80,2

73,0

81,9

21,4 14,7 PI 2000 14,7 7,5 PNI

19,3 12,3 PI 2003 Indigente 12,7 5,1 PNI

21,3 8,7 PI 2000

14,6 5,1 PNI

21,0 6,0 PI 2003

13,7 4,4 PNI

Pobre no indigente

No pobre

Fuente: MIDEPLAN (2005).

La reducción de la pobreza ha sido menor entre las mujeres indígenas, entre quienes la incidencia es mayor. El año 2003, entre las mujeres indígenas la incidencia de la pobreza alcanzó al 29,6%, porcentaje en el que la indigencia corresponde al 9%. Estas cifras, superiores a las registradas por los hombres indígenas, evidencian además una menor reducción de esta condición en el período 2000 a 2003: mientras la disminución de la pobreza entre hombres fue de 4,5%, entre las mujeres sólo bajó 2,7% (ver Anexos). Las regiones VIII y IX presentan las más altas proporciones de pi pobre. Tanto en el año 2000 como en 2003 es la población indígena residente en la zona sur (regiones VIII a XII) la que presenta los mayores niveles de pobreza, situación que se acentúa en las regiones octava y novena (47% y 39%, respectivamente).

chile_ capítulo 2

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En la Región Metropolitana, polo importante de concentración para la pi, un 29% está bajo la línea de pobreza. Si bien hay una disminución de la población en esta situación respecto del año 2000 (32%), es en las regiones IV y VI donde esta disminución es más acentuada.
Gráfico 14. Población indígena y no indígena en situación de pobreza (%) 2000 - 2003.

60 50 40 30 20 10 0 I II III IV 2000 PI V VI VII VIII IX 2003 PI X XI 2003 PNI XII R.M. Total

2000 PNI

Fuente: Elaboración propia a partir de CEPAL (2003) y base de datos CASEN (2003).

3. Población indígena según quintil de ingreso En Chile dos tercios de la población indígena se ubica en los estratos más pobres. Un 62,9% de la pi se concentra en los quintiles de más bajos ingresos (I y II), cifra que supera ampliamente a la proporción de pni en los mismos quintiles (44,5%). Más aún, cerca del 40% de la pi se encuentra en el quintil más pobre (I). En cambio, es baja la participación de la pi en los quintiles de ingreso superiores, alcanzando apenas el 6,8% en el quintil de más altos ingresos (V). Esta distribución por quintiles se ha mantenido relativamente estable desde 1996 a 2003 para ambos grupos de población 15. Véase Gráfico 15. La desfavorable distribución por quintiles de ingresos que afecta a la pi se agudiza en la zona rural. En ella el 81,2% de la pi se concentra en los quintiles más bajos de ingreso (I y II), agrupándose en el quintil más pobre el 60%. Véase Tabla II.

15. Para más detalles ver Anexos.

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Gráfico 15. Población indígena, no indígena y total según quintil de ingreso autónomo, 2003 (%).

PI PNI PT 0% 22,2 23,2

40,1 22,3 22,3

22,8 20,1 19,9 50%

15,8 18,8 18,6

14,5 16,6 16,1

6,8

100%

Quintil I

Quintil II

Quintil III

Quintil IV

Quintil V

Fuente: Datos obtenidos de CEPAL (2003) y MIDEPLAN (2005).

Tabla 11. Población indígena, no indígena y total por quintil de ingreso autónomo, zona urbano-rural, 2003 (%).

% Urbano I PNI PI PT 19,8 28,7 20,1 II 21,6 23,9 21,7 III 20,6 18,0 20,5 IV 20,1 20,0 20,1 V 18,0 9,4 17,7 Total 100 100 100 I 40,0 60,3 43,1 II 27,2 20,9 26,3 III 16,9 11,8 16,1

% Rural IV 9,5 4,9 8,8 V 6,4 2,2 5,7 Total 100 100 100

Fuente: MIDEPLAN (2005).

Población indígena y desarrollo humano Otro aporte a la caracterización de la pi es el índice de desarrollo humano (idh) 16, utilizado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud). Según el último informe 17, Chile se ubica dentro del grupo de países con un nivel de desarrollo humano “alto”, con un índice promedio de 0,725 (en una escala que oscila entre 0 y 1). Desagregando este índice, el valor idh más alto corresponde a salud (0,776),

16. Basado en el enfoque del mismo nombre, utilizado por el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (pnud), utilizado para medir el progreso de los países en función de condiciones básicas que son comunes a todas las sociedades: “Tener una vida larga y sana, poseer los conocimientos necesarios para poder comprender y relacionarse reflexivamente con el entorno social, y poseer ingresos suficientes para tener un nivel de vida decente”. Operacionalmente, el idh considera variables de salud (Tasa de Años de Vida Potencial Perdidos), educación (Alfabetismo de adultos –25 años y más– , Media de escolaridad –25 años y más– y Cobertura educacional) e ingresos (Promedio del ingreso per cápita de los hogares; ajustado, corregido por pobreza y corregido por coeficiente de gini). Fuente: “Las trayectorias del desarrollo humano en las comunas de Chile (1994-2003)”, pnud (2005). www.pnud.cl 17. Ver en www.pnud.cl

chile_ capítulo 2

43

seguido por el idh correspondiente a educación (0,748), siendo el idh que considera los ingresos el más bajo obtenido por Chile (0,650). Si bien este tipo de indicadores no existe para el total de la pi, en el informe de “Desarrollo humano para la Araucanía” 18 se evalúa la situación de la etnia Mapuche, que representa el 87,7% de la pi en el país. Sus resultados muestran que “los niveles de logro de desarrollo humano (de la población Mapuche) son inferiores en general a la población que no declara pertenecer a ningún pueblo originario” 19. Sobre la base de este estudio, se constatan diferencias en el idh agregado, que para esta etnia representa el 87% del consignado para quienes pertenecen a la pni. Esta diferencia, de 0,094 milésimas, es la misma que en el ranking de desarrollo humano del 2002 separa a Chile de Paraguay, o a Irlanda de Chile. Por otro lado, la etnia Mapuche presenta logros inferiores a los conseguidos entre la pni en los tres componentes del indicador global, donde la mayor disparidad se presenta en el componente ingresos (0,657 entre la pni y 0,524 para la etnia Mapuche). La diferencia en los logros educativos entre ambas poblaciones es de 0,084 milésimas (0,806 en la pni, sobre 0,722 entre la etnia Mapuche), siendo este componente el que más contribuye al mejor logro relativo del indicador global, y de 0,065 milésimas en los logros en salud (0,745 para la pni, sobre 0,680 en la etnia Mapuche), presentando este último componente la menor brecha entre ambos grupos. Véase Gráfico 16. Consistente con los resultados arrojados por los datos de la casen y el ine, quienes declaran pertenecer a la etnia Mapuche en las regiones VIII, IX, X y R.M. presentan logros en desarrollo humano menores a los de la población total de las mismas regiones. Además, la personas de la etnia Mapuche residentes en la IX Región presentan el menor nivel relativo de logro (0,582), en una región que registra uno de los menores índices de desarrollo humano en el país. Esta situación mejora para la etnia Mapuche en las regiones X (0,615), VIII (0,682) y R.M. (0,708). Véase Tabla 12.

18. Realizada por la ufro-pnud (2003). 19. “Informe de desarrollo humano para la Araucanía” (2003).

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Gráfico 16. Población Mapuche, no indígena y total por IDH total y desagregado.

0,642 IDH 0,736 0,725 0,722 IDH Educación 0,748 0,680 IDH Salud 0,745 0,776 0,524 IDH Ingresos 0,657 0,650 0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,806

Población Mapuche

PNI

PT

Fuente: Datos obtenidos de UFRO- PNUD (2003) y PNUD (2004).

Tabla 12. IDH regional para el total de la población y etnia Mapuche.

Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. Total

IDH regional 2003 0,731 0,729 0,716 0,717 0,719 0,689 0,675 0,686 0,679 0,681 0,711 0,733 0,760 0,725

Ranking regional IDH 2003 3 4 7 6 5 9 13 10 12 11 8 2 1 --

IDH etnia Mapuche 2002 S/I S/I S/I S/I S/I S/I S/I 0,682 0,582 0,615 S/I S/I 0,708 0,642

Fuente: Datos obtenidos de UFRO- PNUD (2003) y PNUD (2004).

Chile_ 3
Indicadores educacionales de la población indígena

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capítulo 3_ Indicadores educacionales de la población indígena
Datos destacados

La “brecha educativa” existente entre la pi y la pni se manifiesta tanto en las mayores tasas de analfabetismo como en los menores niveles de instrucción formal (especialmente en el nivel secundario y superior). Asi mismo, son indicativos de esta brecha los peores resultados obtenidos por quienes proceden de comunas con mayor concentración de pi en las pruebas estandarizadas en los distintos niveles educacionales y de acceso a la educación superior . Como establece el informe de “Políticas educativas en atención a la diversidad cultural” de la unesco (2005), “Con frecuencia, estos fenómenos, lesivos para la formación integral de los jóvenes indígenas” generan respuestas sociales como la repitencia o la deserción escolar, “frente a las barreras culturales generadas por el modelo educacional”. Por tanto, “es frecuente en ellos la carencia de una formación técnico-profesional completa, lo que incide en el acceso a trabajos no especializados y mal remunerados. Generalmente, las mujeres se incorporan en el mercado laboral como empleadas domésticas y los hombres como panificadores u obreros de la construcción (Grebe, 1998)”*.

* Informe de “Políticas educativas en atención a la diversidad cultural” de la unesco (2005).

chile_ capítulo 3

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1. Analfabetismo, niveles de instrucción y años promedio de educación Casi una de cada diez personas mayor de 10 años que declara pertenecer a alguna etnia es analfabeta. Según los datos del censo 2002, la tasa de analfabetismo en Chile para la población de 10 años o más es de un 4,2%. Al desagregar este dato según adscripción a alguna de las ocho etnias consideradas, la cifra aumenta drásticamente a un 8,2% para la pi. Las mayores tasas de analfabetismo las registran las etnias Mapuche, Alacalufe y Yámana. Sólo la etnia Rapanui presenta una tasa de analfabetismo inferior al promedio nacional y al de la pni. Las mujeres representan el 61% de la población indígena analfabeta. La proporción de analfabetismo es mayor entre las mujeres indígenas, siendo la brecha de 3,6 puntos porcentuales respecto de los hombres. Esta brecha desfavorable para las mujeres se reproduce en casi todas las etnias, a excepción de la Colla (-0,2) y Rapanui (-0,6).
Tabla 13. Tasa de analfabetismo de la población indígena, no indígena y total mayor de 10 años.

Etnia

Hombres

Mujeres

Ambos sexos

Brecha

% Mujeres analfabetas

Alacalufe Atacameño Aymara Colla Mapuche Quechua Rapanui Yámana Población indígena Población no indígena Población total Diferencial (PI-PNI) % de PI analfabeta (PI+PNI=100)

5,0 3,1 3,2 4,8 6,9 3,1 3,9 5,5 6,5 4,1 4,2 2,4 4,7

8,1 6,3 8,0 4,6 10,5 6,2 3,3 6,0 10,0 4,0 4,2 6,0 10,5

6,4 4,6 5,6 4,8 8,7 4,7 3,6 5,7 8,2 4,0 4,2 4,2 8,9

3,0 3,2 4,8 -0,2 3,6 3,1 -0,6 0,5 3,6 0,1 0 ---

56,3 65,3 71,9 45,8 60,0 67,6 47,8 S/I 60,6 50,6 51,5 ---

Fuente: Adecuación de datos obtenidos de INE (2005).

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La tasa de analfabetismo empeora entre las mujeres residentes en zonas rurales, alcanzando el 19%. La mejor situación relativa la exhiben los hombres indígenas urbanos, quienes presentan la menor proporción de analfabetismo entre la población indígena total (3,4%) 20.
Tabla 14. Analfabetismo de la población indígena y no indígena, por grupos quinquenales de edad. Tramos de edad (años) 10-14 15-19 20-24 25-29 30-34 35-39 40-44 45-49 50-54 55-59 60-64 65-69 70-74 75-79 80 y más PI PNI Brecha

Revisando la información disponible por grupos de edad se observa que, tanto la brecha entre la pni y la pi como las tasas de analfabetismo de esta última, tienden a reducirse entre los grupos más jóvenes. Niveles de instrucción Los niveles de instrucción alcanzados 21 por la población de cinco años o más evidencian importantes diferencias entre la pi y la pni. Un 5,6% de la pi se encuentra sin instrucción (categoría “nunca asistió” de la tabla), más que duplicando a la proporción de pni en la misma situación (2,5%).

4,5 1,3 1,7 1,9 3,0 4,6 6,3 7,4 12,3 18,6 24,4 30,7 35,1 42,0 46,5

3,6 0,9 1,0 1,2 1,9 2,7 3,0 3,4 4,9 7,0 9,8 11,5 12,9 15,8 16,9

0,9 0,4 0,7 0,7 1,1 1,9 3,3 4,0 7,4 11,6 14,6 19,2 22,2 26,2 29,6

La brecha educacional entre la pi y la pni se refleja también en sus respectivos niveles de estudio: 51,6% de la pi tiene sólo educación básica, proporción significativamente mayor al 40% de la pni en la misma situación. Este dato es consistente con lo observado en los niveles siguientes, en los cuales la proporción de la pi representada es siempre menor a la de la pni.
Fuente: Adecuación de datos obtenidos de INE (2005).

La tendencia desfavorable para la pi se exacerba respecto de la educación superior, nivel en el cual la tasa alcanzada corresponde a menos de la mitad de la registrada por la pni (7,9% y 16,8%, respectivamente). Respecto de la situación por sexo, son las mujeres quienes presentan menores niveles de instrucción registrando, además, un alto porcentaje relativo de población sin estudios formales (7,1%) y menores tasas de acceso a la educación media. Esta

20. Para más detalles, ver Anexos. 21. El ine entiende por nivel de instrucción “el nivel más alto de instrucción a que haya llegado la persona en el sistema regular de instrucción del país, o su equivalente”. Naciones Unidas (1970), en censo 2002.

chile_ capítulo 3

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tendencia se acentúa entre las mujeres pertenecientes a la etnia Mapuche la que, en general, registra los peores niveles de estudio.
Tabla 15. Niveles de estudio de la población indígena, no indígena y total, por sexo (%). Población de 5 años y más (N) Ambos sexos Alacalufe Atacameño Aymara Colla Mapuche Quechua Rapanui Yámana PI PNI PT Hombres Alacalufe Atacameño Aymara Colla Mapuche Quechua Rapanui Yámana PI PNI PT Mujeres Alacalufe Atacameño Aymara Colla Mapuche Quechua Rapanui Yámana PI PNI PT
Fuente: INE (2005).

Nunca asistió 4,8 4,2 4,6 4,3 5,8 3,9 2,0 4,1 5,6 2,5 2,7 3,4 3,0 2,8 4,2 4,3 2,8 2,1 3,7 4,1 2,4 2,5 6,6 5,4 6,3 4,5 7,3 5,1 1,9 4,4 7,1 2,6 2,8

Prebásica 4,3 4,0 4,3 4,3 4,7 4,4 5,0 4,6 4,7 4,1 4,1 3,9 4,1 4,3 4,2 4,7 4,3 5,4 4,5 4,6 4,1 4,2 4,9 4,0 4,3 4,4 4,7 4,4 4,6 4,8 4,7 4,0 4,0

Diferencial 0,5 0,4 0,4 0,6 0,4 0,3 0,3 0,7 0,4 0,4 0,4 0,4 0,4 0,4 0,6 0,5 0,4 0,2 0,9 0,5 0,5 0,5 0,5 0,4 0,3 0,6 0,4 0,2 0,4 0,5 0,4 0,4 0,4

Básica

Media

Superior

Total

2.437 19.589 44.521 2.988 559.496 5.774 4.213 1.551 640.569 13.324.790 13.965.359 1.333 10.130 22.147 15.85 281.642 2.829 2.044 807 322.517 6.539.179 6.861.696 1.104 9.459 22.374 1.403 277.854 2.945 2.169 744 318.052 6.785.611 7.103.663

45,2 42,1 40,0 38,6 53,2 38,9 36,9 43,6 51,6 40,0 40,5 44,8 41,5 39,7 37,3 53,7 37,6 38,8 44,2 51,9 39,6 40,2 45,7 42,7 40,3 40,1 52,8 40,2 35,1 42,9 51,3 40,3 40,8

32,6 35,4 36,8 35,8 28,8 36,6 36,7 32,3 29,8 36,3 36,0 33,5 36,5 37,9 35,7 29,7 37,3 34,8 30,6 30,6 35,9 35,7 31,6 34,2 35,7 35,9 28,0 35,9 38,5 34,1 28,9 36,6 36,3

12,6 13,9 13,9 16,4 7,0 15,9 19,1 14,7 7,9 16,8 16,4 14,1 14,4 14,8 18,1 7,2 17,6 18,6 16,1 8,2 17,4 17,0 10,7 13,4 13,1 14,5 6,8 14,3 19,5 13,2 7,6 16,1 15,8

100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100 100

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En la pi mayor de 15 años, aproximadamente uno de cada diez personas no tiene instrucción alguna.

Gráfico 17. Nivel de instrucción de la población indígena y no indígena, mayor de 15 años, 2003 (%).

Sup. Completa Sup. Incompleta Media completa Media incompleta Básica completa Básica incompleta Sin educ. formal

6,9 2,0 5,6 2,5 23,0 15,2 20,6 17,1 14,7 16,1 24,4 37,7 4,6 9,2 PI PNI

Considerando sólo a la población que compone la fuerza de trabajo, según estimaciones de la encuesta casen 2003 un 9,2% de la pi mayor de 15 años no tiene instrucción alguna, cifra que duplica el 4,6% registrado para la pni. Por otro lado, sólo un 2% de la pi logró finalizar la educación superior (universidad, cft o ip), en contraste con el 6,9% de la pni que la concluyó. En la pi entre 16 y 29 años, el promedio de años de estudio aprobados 22 es inferior en 1,3 puntos respecto del indicador en la pni. En el tramo de edad de 50 y más, el promedio de años de estudio para la pi es 2,9 puntos menos que el promedio en la pni. Tanto en la pi como en la pni se observa la llamada “brecha intergeneracional” 23, siempre mayor entre los indígenas.

Fuente: MIDEPLAN (2005).

Tabla 16. Promedio de años de estudio de la población indígena, no indígena y total, de edades de 16 a 29 años y de 50 y más. Tramos de edad 16 a 29 años PNI Total Hombre Mujer PI Total Hombre Mujer PT Total Hombre Mujer
Fuente: Datos obtenidos de INE (2005).

Brecha

50 años y más 7,5 7,9 7,2 4,6 5,2 4,0 7,4 7,8 7,1 3,7 3,2 4,1 5,3 4,6 5,9 3,7 3,2 4,1

11,2 11,1 11,3 9,9 9,8 9,9 11,1 11,0 11,2

22. Corresponde al número total de años de estudios aprobados en la enseñanza regular en los distintos niveles. 23. ine (2005).

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2. Educación primaria y secundaria
Tabla 17. Logro educacional (primaria completa) para la población entre 15 y 19 años, PI y PNI. Indicador %

Educación primaria Según estimaciones de la encuesta casen 2003, en Chile la tasa neta de matrícula de educación primaria de la pni es de 91,8% 24, porcentaje que alcanza al 93% entre la pi. En cuanto a los logros educacionales en este nivel, estos alcanzan cotas muy altas –siempre por sobre el 93%– para los diversos grupos considerados, situación que es compartida por la pi: la población indígena entre 15 y 19 años que finalizó la educación primaria asciende al 95,4%, sin diferencias importantes respecto de la pni.

% de personas de 15 a 19 años con al menos primaria completa % de personas de 15 a 19 años con al menos primaria completa (PI) % de personas de 15 a 19 años con al menos primaria completa (PNI) % de personas de 15 a 19 años con al menos primaria completa (Rural) % de personas de 15 a 19 año con al menos primaria completa (Quintil I )

97,0 95,4 97,1 93,3 94,5

% de personas de 15 a 19 años con al menos primaria completa (Quintil V) 99,0 % de personas de 15 a 19 año con al menos primaria completa (Pobre) % de personas de 15 a 19 año con al menos primaria completa (Indigente)
Fuente: PRIE-UNESCO (2005).

94,5 92,8

Educación secundaria25 Mientras en el nivel primario no existen diferencias significativas entre la tasa de cobertura para la pi y pni, en el nivel secundario la brecha entre ambas es cercana al 9%. La tasa neta de matrícula en el nivel secundario es de un 61,8% en la pi 26, mientras que entre la pni esta proporción se eleva al 70,6%. Al desagregar los datos de cobertura esta brecha se mantiene y las cifras sitúan a la pi consistentemente por debajo de la pni en todas las variables consideradas (sexo, zona de residencia e ingresos). Véase Tabla 18.
24. La Cobertura en el nivel primario o tasa neta de matricula para el nivel primario corresponde a la fracción de la población entre 6 y 11 años que es atendida en el nivel educativo primario. Para la construcción del indicador, conceptualmente se considera que: “La educación primaria se circunscribe a los 6 primeros años de educación formal reconocidos. La edad oficial de inicio de la educación primaria es de 6 años y de finalización es de 11 años”. Fuente: prie, unesco (2005). 25. El sistema de educación “secundaria alta” es de carácter obligatoria y su duración mínima exigida es de 4 años. 26. La Cobertura en el nivel secundario alto o tasa neta de matrícula en el nivel secundario alto corresponde a la fracción de la población entre 13 y 17 años que es atendida en el nivel educativo secundario alto o educación media.

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Tabla 18. Tasa de cobertura en el nivel secundario alto para la población indígena y no indígena, según sexo, zona de residencia y quintil de ingreso, 2003 (%).

PI

PNI

Total Sexo Hombre Mujer Zona Rural Urbana Quintil de ingreso I II III* IV* V*

61,8 58,4 64,7 53,9 67,1 57,7 65,9 62,9 58,6 87,6

70,6 69,1 72,2 60,4 72,1 62,0 68,0 73,6 79,1 81.3

Se observan también diferencias significativas al interior de la propia pi: respecto de la cobertura de la educación secundaria por sexo, los hombres registran tasas inferiores a las de las mujeres del mismo grupo (58,4% y 64,7%, respectivamente). Según zona de residencia, las diferencias son aún más importantes, resultando la cobertura de la pi residente en zonas rurales más de 13 puntos porcentuales por debajo de la alcanzada por la pi urbana (53,9% y 67,1%). En el quintil de menores ingresos la tasa de cobertura para la pi es de un 57,7%, porcentaje que salta al 65,9% en el quintil inmediatamente superior.

* Quintiles III, IV y V presentan muestras escasas para la PI.
Fuente: Elaboración propia a partir de la base de datos CASEN (2003).

En la finalización del nivel secundario la brecha entre la pi y la pni alcanza el 14,6%. En relación a los logros en educación secundaria, solamente un 51,8% de la pi entre 20 y 24 años de edad logra finalizar este nivel, porcentaje que sube hasta el 66,4% entre la pni.
Tabla 19. Logro educacional (secundaria completa) para la población entre 20 y 24 años, PI y PNI.

Indicador % de personas de 20 a 24 años con al menos secundaria completa % de personas de 20 a 24 años con al menos secundaria completa (PI) % de personas de 20 a 24 años con al menos secundaria completa (PNI) % de personas de 20 a 24 años con al menos secundaria completa (hombres) % de personas de 20 a 24 años con al menos secundaria completa (mujeres) % de personas de 20 a 24 años con al menos secundaria completa (rural) % de personas de 20 a 24 años con al menos secundaria completa (urbano)

% 65,7 51,8 66,4 64,6 66,8 35,8 70,2

Fuente: PRIE-UNESCO (2005).

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Tabla 20. Años de estudio alcanzado por la población indígena entre 20 y 29 años (%). Edad Años de estudio (%) Total (%) 10 o 11 a 13 a 16 y menos 12 15 más 47,5 53,7 45,9 52,7 46,8 53,0 35,6 27,1 35,8 27,8 35,7 27,4 12,7 12,3 13,5 12,8 13,1 12,6 4,2 7,0 4,8 6,7 4,5 6,8 100 100 100 100 100 100

Hombre 20 - 24 25 - 29 Mujer 20 - 24 25 - 29 Total PI 20 - 24 25 - 29
Fuente: INE (2005 ).

Según el censo 2002 la población indígena entre 20 y 29 años es la que alcanza más años de estudio, particularmente, en comparación con los grupos de mayor edad de la misma población.

3. Resultados educacionales de la población indígena (pruebas estandarizadas)

Educación básica Para efectos de este análisis se utilizan los resultados del simce 27 2004, aplicado a los estudiantes de 8º básico. Ese año, las pruebas que integran la evaluación fueron rendidas por 282.496 estudiantes de 5.614 establecimientos educacionales (97% del total de estudiantes del citado nivel). Los resultados nacionales muestran una leve mejoría en los promedios de las cuatro pruebas, aunque no significativa estadísticamente, en relación con los resultados de esta aplicación para la misma cohorte educacional en el año 2000. Las comunas con más alta proporción de pi tienen puntajes promedio inferiores en las pruebas simce que aquellas que presentan menor concentración de pi comunal, tanto en educación básica como en media. Como forma de aproximación a los resultados educacionales de la población indígena, se relacionan los puntajes promedio comunales en las pruebas simce 2004 de Lenguaje y comunicación y de Matemáticas, con el porcentaje de pi comunal.
27. El simce, Sistema de Medición de la Calidad de la Educación, es una de las principales herramientas informativas y evaluativas de la calidad de la educación en nuestro país. Consiste en una prueba que se aplica a nivel nacional, cada año, a todos los alumnos del país en cierto nivel, que va rotándose entre 4º básico, 8º básico y 2º medio. En ésta se evalúan los objetivos fundamentales y contenidos mínimos obligatorios del marco curricular. La prueba que se aplica es la misma para todos los establecimientos del país. Las pruebas (4) corresponden a Lenguaje y comunicación, Matemáticas, Estudio y comprensión de la sociedad y Estudio y comprensión de la naturaleza.

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Tabla 21. Resultados promedio de las pruebas de Lenguaje y Matemáticas SIMCE 2004 (8º básico), según comunas y categorizadas por proporción de PI comunal.

PI Comunal

Comunas(N)

Promedio Lenguaje

Promedio Matemáticas

Más del 30% Entre 10 y 29,9% Entre 0 y 10% Total comunal

26 43 270 339

228* 243 245 244

232** 244 247 246

* Test Anova significativo (p<0,01). ** Diferencias estadísticamente significativas (p<0,01).
Fuente: Elaboración propia datos MINEDUC (2004) e INE (2005).

Las comunas con más alta proporción de pi tienen puntajes promedio inferiores en ambas pruebas que aquellas que presentan menor concentración de pi comunal. La diferencia es estadísticamente significativa. Calculando la correlación estadística 28 entre los valores promedio comunales en los resultados de las pruebas de Lenguaje y comunicación y de Matemáticas aplicadas el año 2004, con la proporción de pi para cada comuna del país, se observa que ésta tiene un valor de -0,345 (0,34, en valor absoluto) para la prueba de Lenguaje y comunicación y de -0,265 (0,26 en valor absoluto) para la prueba de Matemáticas, ambas estadísticamente significativas 29. Sin ser estas correlaciones perfectas su fuerza relativa indica que, cuanto más aumenta la proporción de pi en una comuna, es más probable que ésta reduzca sus puntajes promedio en las pruebas de Lenguaje y Matemáticas. Si consideramos solamente las comunas con pi mayor al 5%, la correlación para los resultados en la prueba de Lenguaje sube a -0,560, y a -0,395 para los resultados de la prueba de Matemáticas, es decir, la fuerza de la relación aumenta. El Gráfico 18 expone resumidamente la relación entre puntaje promedio simce (Lenguaje) y concentración de pi comunal. Obsérvese que las comunas de las regiones IX, I y X son las que contribuyen en mayor medida a la configuración de esta relación, pues ellas aglutinan a las comunas con bajos resultados en el simce y alta proporción de pi comunal. Como ejemplo de ello, el gráfico muestra la recta de mejor ajuste para representar la relación entre porcentaje de pi comunal y
28. Test de pearson para variables continuas. 29. p< 0,01.

chile_ capítulo 3

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Gráfico 18. Correlación entre resultados promedio SIMCE Lenguaje y % de PI en 339 comunas del país.

300 Promedios comunales SIMCE Lenguaje

Región I

280 260

II III IV V VI VII VIII IX X XI
Comunas con alta PI y SIMCE bajo el promedio

240

220 200 180 0 20 40 % PI comunas 60 80

XII R.M.

R Sq Linear= 0,429

Fuente: Elaboración propia datos MINEDUC (2003) e INE (2005).

resultados promedio en el simce para las comunas de la IX Región (R2 = 0,42), donde se concentra mayoritariamente población de la etnia Mapuche. Los resultados son indicativos de una “brecha étnica” en el rendimiento académico entre estudiantes de básica indígenas y no indígenas, consistente con lo planteado en el estudio “Brecha étnica e influencia escolar de los pares en el rendimiento escolar” (Noe, Rodríguez et al.; 2005) 30. Según esta investigación 31, la “brecha étnica”se explicaría por las “características de los hogares de los estudiantes –como la educación de los padres y su ingreso per cápita–, y por “la influencia de los pares”. Respecto a este último efecto, los autores comprueban que “tener compañeros con buen rendimiento académico y de la misma etnia mejora el rendimiento individual, tanto de los indígenas como de los no indígenas. Los resultados de este estudio confirman además que “los estudiantes no indígenas (4º básico) superan claramente a los indígenas en relación a los puntajes obtenidos en el simce” 32.

30. Noe, Rodríguez et al., “Brecha étnica e influencia escolar de los pares en el rendimiento escolar” (2005), serie Políticas sociales, División de desarrollo social, cepal, pág. 5. 31. Basa su análisis en las características de los hogares de los estudiantes de 4º básico que rindieron el simce en el año 1999. 32. Op. Cit. pág. 21.

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Educación media El año 2003 el simce fue aplicado a 243.151 estudiantes de 2º medio (lo que equivale a un 94,9% de asistencia). Al comparar los resultados promedios nacionales con la prueba aplicada a los segundos medios en el año 2001, no se observan cambios significativos. Los resultados de la aplicación en el año 2003 muestran que el valor promedio nacional es de 253 puntos en la prueba de Lenguaje y comunicación y de 246 puntos en la prueba de Matemáticas. Al desagregar los puntajes según nivel socioeconómico, estos mejoran conforme aumenta el nivel socioeconómico del estudiante y disminuyen en los niveles socioeconómicos más bajos.
Tabla 22. Resultados promedio de las pruebas de Lenguaje y Matemáticas SIMCE 2003 (2º medio), según comunas y categorizadas por proporción de PI comunal*.

PI Comunal

Comunas (N)

Promedio Lenguaje

Promedio Matemáticas

Más del 30% Entre 10 y 29,9% Entre 0 y 9,9% Total comunal

22 37 248 307

228** 241 240 239

221*** 230 232 230

* Test Anova significativo (p<0,05). ** Diferencias estadísticamente significativas (p<0,01). *** Diferencias estadísticamente significativas (p<0,05).
Fuente: Elaboración propia datos MINEDUC (2003) e INE (2005).

En aquellas comunas que presentan una proporción de pi mayor al 30%, los promedios comunales del simce son notoriamente inferiores a los promedios de las comunas que presentan una menor proporción de pi y muy distantes del promedio comunal (239 en Lenguaje y 230 en Matemáticas). La correlación existente entre el porcentaje de pi comunal y resultados en la prueba de Lenguaje simce es de -0,124 y entre el porcentaje de pi comunal y resultados simce en Matemáticas es de -0,118 33. Estos valores sugieren una relación negativa entre estas dos variables. La fuerza de la correlación aumenta al considerar solamente a las comunas con una concentración de pi mayor al 5%, llegando a –0,361 respecto de la prueba de Lenguaje y a –0,322 para los resultados de la prueba de Matemáticas. Ejemplo de esto es lo que se observa en el gráfico 19: la recta de mejor ajuste relaciona
33. Ambos estadísticos al nivel p>0,05.

chile_ capítulo 3

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Gráfico 19. Correlación entre resultados promedio SIMCE Lenguaje y % de PI en 307 comunas del país.

320 Promedios comunales SIMCE Lenguaje

Región I

300 280

II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. 0 10 20 30 40 50 60 70 R Sq Linear= 0,32

260

240 220 200

% PI comunal
Fuente: Elaboración propia datos MINEDUC (2003) e INE (2005).

los puntajes promedio de la prueba simce de Lenguaje con las comunas de la IX Región que concentran mayor proporción de pi. Acceso a educación superior: PSU El sistema de ingreso a la educación superior en Chile exige el cumplimiento de una serie de etapas, siendo la primera de ellas la rendición de la Prueba de Selección Universitaria o psu. Además de servir como examen de ingreso para las universidades del Consejo de Rectores y la mayoría de las universidades privadas, la psu es requisito obligatorio para acceder a becas del Estado y a las diversas modalidades de financiamiento público o con aval estatal. Según los datos proporcionados por el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (demre) de la Universidad de Chile 34, se inscribieron para completar este requisito el año 2005 un total de 182.761 personas, de las cuales 176.314 (96%) rindieron efectivamente las pruebas obligatorias de Lenguaje y Matemáticas. De éstas, completaron el proceso de postulación 77.765 (43%),
34. Compendio estadístico proceso de admisión año académico 2006, Vicerrectoría de Asuntos Académicos; Universidad de Chile.

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Tabla 23. Evolución de los inscritos (proceso de admisión 2006) según tipos de establecimiento (N).

Tipo de establecimiento

Total inscritos

Rinden

Postulan

Seleccionados

Municipal Subvencionado Particular

75.734 79.849 24.797

72.339 77.638 24.050

28.398 34.562 14.537

21.787 25.402 10.965

Fuente: Elaboración propia a partir de informes DEMRE (2006).

resultando seleccionadas 58.329 (32%). Los efectivamente matriculados sumaron un total de 46.798 (26%). Sólo el 38 % de los inscritos procedentes de establecimientos municipales postulan a las universidades, siendo seleccionados el 29%. Entre los inscritos de establecimientos subvencionados las cifras de postulantes aumentan a 43% y las de seleccionados a 32%. Para los egresados de colegios particulares los porcentajes llegan a 59% y 44%, respectivamente. En cuanto a las 26 comunas con pi mayor al 30%, el número de inscritos sólo alcanza a 1.319 personas. Lo reducido de la cifra es parcialmente atribuible a las altas tasas de ruralidad de estas comunas -sólo tres presentan tasas por debajo del 50%- y su reducido tamaño (15 de ellas tienen menos de 10.000 habitantes y sólo una más de 50.000) 35. De los escasos inscritos, más del 92% rindió la psu 2005, proporción algo menor a la registrada a nivel agregado. Las mayores diferencias se producen respecto de la cifra de postulantes, que se reduce a 361 personas (27%), de las cuales sólo 304 resultaron seleccionadas por las universidades (23%), porcentajes muy por debajo de los registrados para el conjunto de los inscritos, incluso para los procedentes de establecimientos municipales. En estas comunas la evolución de los inscritos favorece a los egresados del sistema municipal, quienes suman el 60% del total de inscritos, siendo el resto de establecimientos subvencionados.

35. Para más detalles, ver Anexos.

chile_ capítulo 3

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Tabla 24. Evolución de los inscritos (proceso de admisión 2006) según establecimiento en comunas PI>30% (N).

Tipo de establecimiento

Total inscritos

Rinden

Postulan

Seleccionados

Municipal Subvencionado Total

790 529 1.319

727 486 1.213

238 123 361

200 104 304

Fuente: Elaboración propia a partir de informes DEMRE (2006).

De modo ilustrativo, a continuación se presentan los resultados promedio comunales de esta prueba aplicada en el año 2005 36 a egresados de la enseñanza media científico-humanista diurna, para las comunas clasificadas según su proporción de pi y segmentados por tipo de dependencia del establecimiento educacional de egreso.

Tabla 25. Resultados comunales promedio de la prueba PSU 2005 (admisión 2006), según comunas categorizadas por proporción de PI comunal y dependencia educacional.

Tipo de establecimiento

PI comunal

Comunas (N)

Rinden (N)

Promedio comunal

Municipal

Más del 30% Entre el 10 y 29,9% Entre 0 y 9,9% Total comunal

17 33 227 277 4 16 137 157 -3 74 77

477 2.667 29.980 33.124 101 3.002 38.376 41.479 -529 16.345 16.874

425 453 432 434 390 511 493 492 -584 583 583 474

Subvencionado

Más del 30% Entre el 10 y 29,9% Entre 0 y 9,9% Total comunal

Pagado

Más del 30% Entre el 10 y 29,9% Entre 0 y 9,9% Total comunal

Puntaje promedio comunal
Fuente: Elaboración propia a partir de informes DEMRE (2006) e INE (2005).

36. Consideraremos sólo la prueba de Lenguaje y comunicación aplicada a los alumnos de la promoción del año, es decir, a los egresados de enseñanza científico humanista diurno en diciembre del año 2005.

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Aunque la interpretación sea sólo cualitativa 37, los datos indican que en aquellas comunas con alta proporción de pi (es decir, mayor al 30%), tanto egresados de establecimientos municipales como de subvencionados consiguen los peores rendimientos en la prueba, si estos resultados los comparamos con sus respectivos grupos de referencia.

37. Dada la escasa cantidad de comunas con más de 30% de pi con jóvenes que rinden la psu representadas en la tabla, la interpretación de los resultados presentados deben realizarse con precaución, sólo a modo indicativo.

Chile_ 4
Acceso a la educación superior

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capítulo 4_ Acceso a la educación superior
Datos destacados

La expansión de la educación superior ha sido significativa en nuestro país en los últimos años, tanto en términos de oferta educativa como de matrícula de alumnos. A la par de este crecimiento, ha sido notable en el país el aumento en la cobertura en este nivel para la población entre 18 y 24 años. Si en 1990 solamente un 16% de este grupo cursaba estudios superiores, hoy la proporción se ha duplicado, llegando al 37,5%. Subsisten, sin embargo, desigualdades importantes si consideramos la cobertura por quintil de ingreso: ésta alcanza un 14,5% para quienes pertenecen al quintil I, muy por debajo de la tasa observada entre quienes pertenecen al quintil más rico (V), que registra una participación del 73,7% en 2003. Las desigualdades persisten al comparar los indicadores de cobertura de la población no indígena entre 18 y 24 años del país respecto del mismo segmento de edad en la población indígena. Si la cobertura en educación superior alcanza un 37,5% para la población del país, en la población indígena ésta es de un 26,3%, estableciéndose una brecha de 11,2 puntos porcentuales entre ambos grupos. En términos globales, podemos observar que en todos los indicadores de participación en educación superior presentados, la población indígena presenta tasas inferiores a la población no indígena o total, quedando en evidencia nuevamente la “brecha educacional” existente entre ambos conjuntos de la población.

chile_ capítulo 4

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1. Características generales del sistema de educación superior El actual sistema de educación superior chileno (ses) se estructura a partir de las reformas que en materia educacional fueron llevadas a cabo en los años 1981 y 1982 durante el régimen militar, las que aumentaron la matrícula en este nivel educacional (Elacqua, et. al., 2006). En esos años se dictaron leyes que posibilitaron la apertura de nuevas universidades y, también, de otros centros de formación superior: los centros de formación técnica (cft) y los institutos profesionales (ip) (Bernasconi y Rojas, 2003). A la fecha existen 229 instituciones oficialmente reconocidas de muy variada naturaleza. Según tipo de formación que ofrecen, 117 corresponden a cft, 48 son ip y 64 universidades. La totalidad de los cft y los ip, además de 48 universidades son instituciones privadas, quedando sólo 16 universidades en cuya propiedad participa en algún grado el Estado. Esta vasta oferta de educación superior es resultado del rápido incremento en el número de instituciones educativas a partir del año 1981 y hasta 1990. De ocho instituciones iniciales, todas ellas universidades, pasamos a 302 al final de esa década. Con el retorno a la democracia, la cifra ha tendido a ajustarse gradualmente a la baja, mostrando cierta estabilidad hacia el año 2005.
Gráfico 20. Instituciones de educación superior, evolución 1980 - 2005. 302 270 240 229

157 111 23 8 1980 23 1986 Total

161 81 60

127 73 70

116 64 60 2000 Universidades 48 2005

117 64

1990 CFT

1995 IP

Fuente: Elaboración propia datos División de Educación Superior, Compendio de la Educación Superior (2003) y PIIE (2006).

Además del aumento en el número total de instituciones, otro aspecto importante en la ampliación de la cobertura de la educación superior ha sido el sostenido crecimiento de las sedes regionales a lo largo de todo el país. Según los datos de la Comisión de Acreditación de Pregrado –cnap, al año 2003 existía un total de

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532 sedes de instituciones de educación superior. De éstas, 238 corresponden a sedes de universidades derivadas (aquellas que, desde 1980, se crean en las regiones de Chile a partir de las sedes de las ocho universidades tradicionales existentes en ese momento) y de universidades privadas autónomas. Las sedes imparten, principalmente, programas de pregrado, regulares 38 y no regulares.
Tabla 26. Sedes por tipo de institución que imparten programas regulares y no regulares conducentes a títulos profesionales y técnicos de nivel superior de pregrado. Universidades Consejo Rectores Tradicionales Instituciones Sedes Sedes/Instituciones 8 30 3,75 Derivadas 17 101 5,94 Universidades privadas Autónomas 23 87 3,78 No autónomas 14 20 1,42 52 111 2,13 113 183 1,61 227 532 2,34 IP CFT Total

Fuente: CNAP (2003).

El aumento en el número de instituciones de educación superior y el posterior aumento en el número de sedes educacionales corresponderían, según análisis del pnud, al primer y segundo gran ciclo de crecimiento del ses. Actualmente estaríamos en presencia de un tercer gran ciclo, esta vez “asociado con procesos de diversificación de la oferta programática tanto a nivel de pregrado como de los postítulos y de los postgrados” (pnud, 2005).
Gráfico 21. Matrícula de pregrado por tipo de institución, 1990 - 2004. 594.247

423.557 249.482 131.702 77.774 40.006 1990 2004 106.758 63.932

Total
Fuente: DIVESUP (2004).

CFT

IP

Universidades

38. Los regulares son aquellos a los cuales se accede vía Prueba de Selección Universitaria (psu)/ Prueba de Aptitud Académica (paa), y cuentan con régimen diurno presencial permanente y con requisitos de graduación normales. Los programas no regulares no presentan algunas de estas características.

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Estos tres grandes ciclos configuran un nuevo escenario donde el crecimiento explosivo de la matrícula en instituciones de educación superior ha sido la tónica: aumentó en un 238% en el período 1990–2004 debido, principalmente, a la expansión de la matrícula universitaria que, en 2004, representaba el 71% de la matrícula total de pregrado (pnud, 2005). La expansión de la matrícula ha permitido una mayor cobertura del ses, siendo la tasa bruta de escolaridad para el conjunto del sistema de un 31% en el grupo de 18 a 24 años de edad en 2004 y de 22% para el subsistema universitario en el mismo segmento etáreo.

2. Estructura de financiamiento de la educación superior Actualmente, el financiamiento de la educación superior en Chile es mixto, con un componente público y otro privado. El financiamiento estatal lo entrega, en lo fundamental, el Ministerio de Educación, a través de diversos programas y dependencias institucionales. Los fondos que asigna directamente el Ministerio de Educación son: Aporte Fiscal Directo (afd), Aporte Fiscal Indirecto (afi) y Ayudas Estudiantiles (crédito universitario y becas) constituyendo, estas tres primeras, el 85% de los recursos fiscales entregados por el mineduc. También existe el Fondo de Desarrollo Institucional (fdi), Programa mecesup, donaciones, fortalecimiento de la formación inicial de docentes y convenio Universidad de Chile. Por otra parte, a través de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (conicyt) se distribuyen aportes destinados a financiar las tareas de investigación (básica y aplicada) y el perfeccionamiento de los recursos académicos de las instituciones educativas. La fuente privada de financiamiento corresponde, principalmente, a pagos de matrícula y aranceles que deben cancelar los alumnos durante el desarrollo de sus estudios. Esto incluye a las universidades tradicionales que concentran el financiamiento directo del Estado, las que antes de la reforma de los años ochenta impartían educación gratuita. El establecimiento de aranceles que deberían reflejar el costo real de la docencia y el beneficio privado que representa la formación profesional, fue compensado por las mencionadas ayudas estudiantiles, consistentes en un sistema de préstamos con cargo a fondos públicos recientemente re-estructurado (Fondo solidario y crédito corfo) y un sistema de becas del Estado dirigidas a los estudiantes de menores recursos.

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Tabla 27. Estructura del financiamiento público de la educación superior.

Tipo de financiamiento

Descripción

1. Aporte fiscal directo (AFD)

Recursos públicos cuyo monto global es anualmente consignado en la ley de presupuesto del sector público. Tienen acceso al AFD las universidades del Consejo de Rectores, las derivadas de la Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado. Se asigna según criterios históricos (conforme al porcentaje que recibían las universidades tradicionales con anterioridad a 1981) y de desempeño. Es importante destacar que el AFD ha crecido en un 73% real en el período 1990-2003. Recursos públicos distribuidos entre las instituciones públicas o privadas acreditadas según el número de alumnos con mejores puntajes en la Prueba de Selección Universitaria - PSU matriculados. El AFI ha caído en términos reales en un 13% en el periodo 1990 - 2003, pasando de representar un 18% del aporte fiscal a la educación superior el año 1990, a sólo un 7% en el año 2003. Fondo Solidario de Crédito Universitario Creado en 1981 para otorgar créditos blandos a los estudiantes que no disponían de recursos para pagar los aranceles en las universidades con subsidio estatal (universidades tradicionales). Es administrado por las propias universidades y su volumen depende de los recursos fiscales aprobados en la ley de presupuestos. Becas Desde principios de los años noventa se viene desarrollando un programa de becas para estudiantes de bajos ingresos, destinado a cubrir parcial o totalmente el pago de los aranceles. La implementación de este programa supuso un importante apoyo al crédito universitario, puesto que este último ha demostrado ser insuficiente frente a las fuertes demandas de financiamiento de los estudiantes en el sistema. Crédito CORFO Es un sistema de crédito administrado por bancos comerciales a partir de fondos provistos y garantizados por el Estado a través de CORFO. A diferencia del crédito universitario, no tiene carácter contingente a los ingresos futuros de los alumnos, sino que es contingente a sus ingresos presentes (o de sus familias). Por esta razón, los créditos se destinan a alumnos de familias de ingresos medios y altos que puedan proveer las garantías o avales que requieren los bancos (los créditos anuales tienen un tope de 150 UF).

2. Aporte fiscal indirecto (AFI)

3. Ayudas estudiantiles

4. Fondos concursables

MECESUP y FDI Los recursos estatales provistos por el programa MECESUP y el Fondo de Desarrollo Institucional (FDI) son parte de los fondos competitivos, implementados por el Estado a partir de la década de los noventa, para mejorar la calidad de la educación superior. Estos fondos han estado disponibles, principalmente, para las universidades del Consejo de Rectores y, en menor medida, para los IP y CFT. En este caso, cambia la modalidad a través de la cual se hacen llegar los recursos, pero se mantiene el criterio de que los recursos públicos se destinan a apoyar a las universidades públicas. Fondos de investigación El financiamiento para la investigación ocupa el tercer lugar de importancia entre las fuentes de recursos a las que acceden las universidades. Durante el período 1990 - 2003, el financiamiento para investigación se duplicó, pasando a constituir un 17% del financiamiento general de la educación superior. Gran parte de los recursos para investigación son canalizados por CONICYT, y los principales ítems de asignación de recursos que entrega son el FONDECYT y el Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF).

Fuente: Elaboración propia a partir de informaciones PNUD (2005) y PIIE (2006).

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Tabla 28. Estructura del financiamiento privado de la educación superior.

Tipo de financiamiento

Descripción

1. Aranceles

La implementación de los aranceles supuso uno de los mayores cambios en la historia del sector, al traspasar los costos de la educación superior desde el Estado a las familias de los estudiantes. Este cambio ha significado, según cifras del Banco Mundial (1998), que el pago que las familias efectúan a las universidades (pago de los aranceles) constituya un 36% de los ingresos corrientes de las universidades públicas chilenas. En el país existen distintas vías para que las empresas realicen donaciones con beneficios tributarios a las instituciones de educación superior. En dos de ellas, el donante privado puede descontar de impuestos hasta el 50% del monto de la donación efectuada, la que está afecta a ciertos límites.

2. Donaciones

Fuente: Elaboración propia a partir de informaciones PNUD (2005).

Gasto en educación superior A partir de 1990, el gasto en educación, tanto público como privado, aumenta significativamente. Entre 1990 y 2002 el gasto público en educación creció un 80%, pasando de representar un 2,4% del pib en 1990 a 4,3% del pib en 2002. El gasto privado, por su parte, pasa de un 1,6% del pib en 1990 a 3,3% en 2002 (pnud, 2005). Actualmente, el país destina aproximadamente 0,7% del pgb a la educación superior (piie, 2006) y ha estado incrementando de manera importante el valor absoluto de sus aportes a este nivel eduTabla 29. Proporción relativa de gasto público y privado por cacional. De hecho, entre los años 1990 nivel educacional y gasto anual por alumno en educación y 2003, el aporte fiscal a la educación por nivel educacional (en US$ equivalente según Paridad Poder Adquisitivo –PPA– referencia año 2002). superior pasó de $ 110 millones a $ 239 millones (en miles de pesos de 2004), lo Educación Todos los Superior niveles cual significa una tasa de crecimiento en el aporte fiscal a educación superior en % Gasto público por nivel 19,6 56,3 este período de un 117%, en términos Gasto público en US $ equivalente 1.353 7.241 reales. A pesar de este salto, los datos del % Gasto privado por nivel 80,4 43,7 pnud indican que el aumento global en Gasto privado en US $ equivalente 5.548 5.621 el gasto en educación superior sigue sienGasto total –por alumno– por nivel do explicado, principalmente, por el ineducacional en US $ equivalente según PPA 6.901 12.862 cremento en el gasto privado.
Fuente: Programa Mundial de Indicadores, WEI (2004).

El año 2004, el gasto público en educa-

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Gráfico 22. Distribución del gasto en educación superior, según fuente de financiamiento (%). 45 Gasto privado 6 85 Gasto público 14 1 0 CFT IP U. Consejo de Rectores
Fuente: Cenda (2001).

36 13

ción superior equivalía sólo al 19,6% del total del gasto en ese sector. La participación de los privados en este nivel es la más importante comparada con su aporte en todos los niveles educacionales. El gasto en educación superior se concentra, principalmente, en las universidades. Entre éstas, son las pertenecientes al Consejo de Rectores las que concentran la mayor parte del gasto público. El grueso del gasto privado se distribuye entre universidades públicas y privadas.

U. privadas

3. Cobertura de la educación superior Según la encuesta casen, la cobertura de la educación superior registró entre los años 1990 y 2003 un importante crecimiento, pasando de 16% a 37,5% 39. Esta gran expansión abarca a todos los segmentos socioeconómicos, aunque son los jóvenes de hogares de mayores ingresos quienes más se han incorporado a este nivel. En estos trece años, la cobertura entre los jóvenes del V quintil se elevó del 40,2% a 73,7%, no obstante que en el mismo período los jóvenes de los hogares más pobres (I quintil) sólo pasaron de 4,4% a 14,5%. De acuerdo a estas cifras, la brecha de cobertura entre ambos quintiles se ha ampliado de 35,8 a 59,2 puntos porcentuales en este período. El año 2003, un joven del quintil más pobre tenía cinco veces menos posibilidades de entrar a la universidad que un joven de un hogar del quintil más rico. Los avances en términos de cobertura de la educación superior han permitido reducir la brecha entre hombres y mujeres en 0,8 puntos porcentuales. En 1990 un 18,1% de los hombres y sólo un 14,3% de las mujeres cursaba estudios superiores. En 2003 la cobertura alcanza a un 39,1% de los hombres y a 36,1% de las mujeres.

39. La cobertura en educación superior se obtiene del cuociente entre el total de matrícula existente en educación superior y la “población total ajustada”. La “población total ajustada” se calcula con la población que tiene entre 18 y 24 años, a la que se debe sumar la matrícula de extraedades de educación superior, menos la matrícula de educación básica, media y educación especial de la población entre 18 y 24 años, por estar estos alumnos atendidos por otros niveles del sistema. Fuente: mideplan (2005).

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Gráfico 23. Cobertura de educación superior por quintil de ingreso autónomo per cápita del hogar, 1990 y 2003 (%). 100 80 60 40 20 0 I II III IV V Total Quintil de ingreso autónomo 1990
Fuente: Elaboración propia a partir de datos SITEAL (2006) y PNUD ( 2005).

73,7

46,4 32,8 14,5 4,4 21,2 7,8 21,3 12,4 16,0 40,2 37,5

2003

Tabla 30. Cobertura de educación superior por quintil de ingreso autónomo nacional (*), por sexo, período 1990-2003.

Quintil de ingreso autónomo nacional Sexo Hombre Año 1990 2003 Mujer 1990 2003 I 5,5 14,7 3,6 14,6 II 8,5 20,4 7,0 22,4 III 15,1 32,8 9,5 33,4 IV 23,5 46,6 20,4 47,2 V 41,2 75,4 40,1 71,4 Total 18,1 39,1 14,3 36,1

* Comprende matrícula universitaria y no universitaria.
Fuente: Elaboración propia a partir de datos MIDEPLAN 1990 y 2003.

La disminución de la brecha se explica por los importantes avances de las mujeres en todos los quintiles. En cuatro de ellos –con excepción del quintil más rico– las diferencias en la cobertura han desaparecido o se han invertido a favor de las mujeres. A pesar de los avances, la ampliación de la cobertura no ha implicado variaciones significativas en la composición socioeconómica de la matrícula de la educación superior durante el período comprendido entre 1990 y el año 2000. (siteal, 2006). En diez años, la representación de los estudiantes del I y II quintil de ingreso aumentó solamente un 1%. Paralelamente, quienes provienen de familias ubicadas en el 40% más rico de la población (quintiles IV y V) disminuyeron su representación en 0,6%.

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Tabla 31. Composición de los estudiantes de educación superior (*), según quintil de ingreso per cápita familiar (IPCF).

1990

1996

2000

Porcentaje en el I quintil de IPCF Porcentaje en el II quintil de IPCF Porcentaje en el III quintil de IPCF Porcentaje en el IV quintil de IPCF Porcentaje en el V quintil de IPCF * Comprende matrícula universitaria y no universitaria.
Fuente: SITEAL (2006).

5,0 9,9 17,2 27,3 40,5

5,4 11,1 15,0 26,2 42,3

5,5 10,0 17,3 26,3 40,9

Las diferencias en el acceso la educación superior según los ingresos del hogar de procedencia se expresan no sólo en la cobertura sino, también, en la participación segmentada que las personas de los distintos quintiles tienen en los distintos subsistemas en el nivel analizado. Según Larrañaga, estas diferencias se explican, en parte, por la altísima correlación entre nivel socioeconómico y los puntajes en las pruebas de selección universitaria –paa/psu– (pnud 2005).

Tabla 32. Cobertura educación superior año 2003, según institución y quintil de ingreso.

I

II

III

IV

V

VI

Universidades Univ. tradicionales Univ. privadas IP CFT

6,2 7,0 4,9 6,3 16,0

10,7 13,6 5,9 12,8 22,5

17,0 19,3 13,2 22,4 26,9

26,1 26,8 25,0 30,4 17,1

39,9 33,3 51,0 28,2 17,5

100 100 100 100 100

Fuente: PNUD (2005).

Los quintiles más altos (IV y V) están fuertemente ligados a la educación universitaria, con una baja participación en niveles técnicos, situación que se invierte en los quintiles más bajos (I y II).

chile_ capítulo 4

71

4. Participación de la población indígena en la educación superior La brecha de cobertura en educación superior entre la población indígena y la población total es de 11,2%. Según los datos de la encuesta casen 2003, la cobertura en educación superior para la población indígena entre 18 y 24 años es de un 26,3%, cifra 11,2 puntos porcentuales inferior a la cobertura alcanzada por la población total del país en el mismo tramo de edad (37,5%). Por sexo, la cobertura entre las mujeres indígenas es mayor a la de los hombres de la misma población (27,9% y 24,9%, respectivamente), situación inversa a la registrada a nivel promedio para la población total, aunque afín a la registrada en los cuatro quintiles de ingreso en los que se ubica más del 93% de la población indígena (I al IV).
Gráfico 24. Cobertura en educación superior para la población indígena y población total del país, según sexo, 2003 (%).

37,5 Total 26,3 36,1 27,9 39,1 24,9

Mujer

Hombre

PI

PT

Fuente: Elaboración propia a partir de base de datos CASEN (2003) y datos MIDEPLAN (2003).

A modo de referencia, el nivel de cobertura en educación superior alcanzado por la población indígena entre 18 y 24 años se sitúa en el rango de cobertura alcanzado por la población del país perteneciente a los quintiles de ingreso II y III en el año 2003 (21,2% en el quintil II y 32,8% en el quintil III). En resumen, la participación de la pi en la educación superior es notoriamente inferior respecto de la pni o de la pt, considerando tanto los indicadores de instrucción superior como los de cobertura educacional.

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Tabla 33. Resumen de indicadores de participación de la PI y PNI en la educación superior (%).

Indicador

Edad población

PI

PNI

Nivel de instrucción superior (censo 2002) Nivel de instrucción superior (CASEN 2003) Nivel de instrucción superior (CASEN 2003) * Corresponde al dato para la población total.
Fuente: Elaboración propia.

5 años o más 15 años o más Entre 18 y 24 años

7,9 4,5 26,3

16,8 12,5 37,5 *

Chile_ 5
Consideraciones finales

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capítulo 5_ Consideraciones finales

De acuerdo a los datos recopilados para este informe, la población indígena de nuestro país presenta, en la gran mayoría de los indicadores sociodemográficos, socioeconómicos y educacionales considerados, comportamientos disímiles, y en muchos aspectos desfavorables, en relación con la población no indígena.

chile_ capítulo 5

75

Las etnias del país se caracterizan por ser en general, en términos demográficos, una población más joven y con mayor tasa de ruralidad que la pni, concentrándose principalmente en las regiones IX, R.M., X y VIII. Por otro lado, los hogares indígenas presentan una alta incidencia de la jefatura de hogar masculina, comparados con los hogares no indígenas.

Participan en categorías ocupacionales de menor rango, presentando menores ingresos relativos por hogar, respecto de la pni, lo que ayuda a configurar un contexto negativo en términos socioeconómicos: 1 de cada 3 indígenas está bajo la línea de pobreza y 2 de cada 3 se ubican en los quintiles más bajos de ingreso (I y II), situación bastante desfavorable en relación a lo observado entre la pni. Esto configura una “brecha social” entre ambos grupos.

Esta “brecha social” explicaría, en gran medida, la “brecha educativa” existente entre la pi y la pni, la que se manifiesta de diversas maneras: tasas de analfabetismo más altas, menores niveles de instrucción y resultados inferiores en las pruebas estandarizadas en los distintos niveles educacionales, incluyendo los de acceso a la educación superior, para quienes pertenecen a alguna etnia.

La información presentada constituye el marco de referencia para comprender el difícil camino que la población indígena y, en especial, los más jóvenes, deben emprender si quieren lograr acceder adecuada y oportunamente a la educación superior, un importante instrumento para la movilidad social y la superación de la pobreza y de las desigualdades sociales existentes entre este grupo y la pni. Efectivamente, los indicadores de participación en educación superior (instrucción en el nivel superior y cobertura) evidencian esta dificultad, pues la población indígena presenta tasas considerablemente inferiores a las registradas por la población no indígena.

Adicionalmente, el levantamiento de los datos incorporados en este informe releva la urgencia de profundizar en el conocimiento de esta realidad desfavorable para la población indígena, pues las fuentes consultadas son acabadas pero insuficientes, sobre todo en materia educacional, para la adecuada caracterización de este grupo. Esto implica favorecer el desarrollo de investigaciones sobre esta población e inculcar entre las instituciones de investigación, desarrollo o evaluación educacional, variables de etnicidad o raza como referentes de análisis importantes.

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chile_ anexos

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anexos_
Cuadro 1. Distribución de la población indígena (PI), según etnia y porcentaje respecto del total de la población (PT).

Etnia

Población (N)

respecto a PI (%)

respecto a PT (% )

Alacalufe Atacameño Aymara Colla Mapuche Quechua Rapanui Yámana Total PI

2.662 21.015 48.501 3.198 604.349 6.175 4.647 1.685 692.192

0,4 3,0 7,0 0,5 87,3 0,9 0,7 0,2 100

0,02 0,10 0,30 0,02 4,00 0,04 0,03 0,01 4,60

Fuente: INE (2005).

Cuadro 2. Población indígena por regiones: incidencia de las mujeres y residencia en las zonas rurales.

Región

PI regional (N)

PI mujeres/PI región (%)

PI Rural/PI región (%)

PI rural/PT rural región (%)

I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. PI PNI Total país

49.089 23.230 7.538 5.194 18.838 10.573 8.557 53.907 203.950 102,093 8.119 9.650 191.454 692.192 14.424.243 16.116.435

49,6 49,0 44,6 46,8 49,4 44,5 45,4 49,2 49,5 48,5 47,8 50,2 51,3 49,6 50,8 50,7

21,8 14,6 15,4 14,2 6,6 24,4 33,5 31,9 70,8 52,9 20,7 7,7 1,6 35,2 12,4 13,4

42,0 29,6 5,3 0,6 1,0 1,1 0,9 5,2 51,4 15,9 9,4 6,6 1,6 12,0 ---

Fuente: INE, 2005.

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Cuadro 3a. Composición de la población indígena, no indígena y total por grupos de edad en número (N). Población Grupos de edad (años) 0–4 5–9 10 – 14 15 – 19 20 – 24 25 – 29 30 – 34 35 – 39 40 – 44 45 – 49 50 – 54 55 – 59 60 – 64 65 – 69 70 – 74 75 – 79 80 – 84 85 – 89 90 – 94 95 – 99 100 – 104 105 y más Total PI 51.623 63.246 69.646 61.897 56.089 59.353 61.304 57.626 48.628 37.913 31.575 25.278 21.204 17.037 12.779 8.103 4.792 2.633 1.000 407 44 15 692.192 PNI 1.099.453 1.253.352 1.352.806 1.218.192 1.145.337 1.133.371 1.138.887 1.177.374 1.083.130 866.753 727.428 578.696 478.698 382.250 335.339 211.228 132.362 72.497 27.396 8.612 769 313 14.424.243 PT 1.151.076 1.316.598 1.422.452 1.280.089 1.201.426 1.192.724 1.200.191 1.235.000 1.131.758 904.666 759.003 603.974 499.902 399.287 348.118 219.331 137.154 75.130 28.396 9.019 813 328 15.116.435

Cuadro 3b. Composición de la población indígena, no indígena y total por grupos de edad en porcentaje (%). Población Grupos de edad (años) 0–4 5 – 14 15 – 29 30 – 44 45 – 59 60 y más Total * Menor proporción respecto a PNI. PI 7,5 19,2** 25,6 24,2 13,7* 9,8 100 PNI 7,6 18,1 24,2 23,6 15,1 11,4 100 PT 7,6 18,1 24,3 23,6 15,0 11,4 100

** Mayor proporción respecto de PNI.
Fuente: Datos tabulados a partir de informe INE (2005).

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Cuadro 4. Población indígena, no indígena y total por regiones según grupos de edad (%).

I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. PI PNI PT 0%

27 27 25 25 23 26 27 29 29 27 31 31 24 27 26 26 50%

64 64 65 67 67 67 65 62 59 61 61 64 69 63 63 63 13

9 9 10 8 10 6 8 9

12 8 6 7 10 11 11 100%

0 - 14 años
Fuente: INE (2005).

15 -59 años

60 años y más

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Cuadro 5. Ingresos promedios de los hogares indígenas y no indígenas, por regiones ($ de noviembre 2003).

Región

PI regional

Ingreso autónomo PI

Ingreso autónomo PNI

I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. Total

49.089 23.230 7.538 5.194 18.838 10.573 8.557 53.907 203.950 102.093 8.119 9.650 191.454 692.192

406.312 576.665 360.244 645.444 348.143 300.278 295.381 220.618 188.110 252.388 322.706 611.160 505.947 343.872

536.252 572.106 396.291 424.183 410.796 368.265 367.803 391.599 426.818 424.916 530.552 591.666 712.265 545.093

Fuente: Elaboración propia a partir de la base de datos CASEN (2003).

Cuadro 6. Población indígena, no indígena y total según línea de pobreza, 1996 y 2003 (%).

Situación respecto a la línea de pobreza Año medición PI 1996 2000 2003 PNI 1996 2000 2003 PT 1996 2000 2003 Indigente 10,6 11,0 8,3 5,5 5,4 4,5 5,7 5,7 4,7 Pobre no indigente 25,0 21,3 20,4 17,2 14,7 13,6 17,5 14,9 14,1 No pobre 64,4 67,7 71,3 77,3 79,9 81,9 76,8 79,4 81,2 Total 100 100 100 100 100 100 100 100 100

Fuente: Datos obtenidos de CEPAL (2003) y MIDEPLAN (2005).

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Cuadro 7. Población indígena, no indígena y total según línea de pobreza, por zona urbana–rural, 2000 y 2003 (%).

2000 Zona Urbana Situación Indigente Pobre no indigente No pobre Total Rural Indigente Pobre no indigente No pobre Total
Fuente: MIDEPLAN (2005).

2003 PT 5,2 14,9 79,9 100 8,3 14,9 79,9 100 PI 6,0 21,0 73,0 100 12,3 19,3 68,4 100 PNI 4,4 13,7 81,9 100 5,1 12,7 82,2 100 PT 4,4 14,0 81,5 100 6,2 13,8 80,1 100

PI 8,7 21,3 70,0 100 14,7 21,4 64,0 100

PNI 5,1 14,6 80,2 100 7,5 14,7 77,8 100

Cuadro 8. Población indígena, no indígena y total según línea de pobreza, por sexo, 2000 y 2003 (%).

2000 Zona Mujer Situación Indigente Pobre no indigente No pobre Total Hombre Indigente Pobre no indigente No pobre Total
Fuente: MIDEPLAN (2005).

2003 PT 5,8 15,0 79,2 100 5,5 14,9 79,9 100 PI 9,0 20,6 70,4 100 7,5 20,2 72,3 100 PNI 4,5 13,8 81,6 100 4,4 13,4 82,2 100 PT 4,8 14,2 81,0 100 4,5 13,8 81,7 100

PI 11,1 21,2 67,7 100 10,8 21,4 67,8 100

PNI 5,6 14,7 79,7 100 5,3 14,6 80,1 100

Cuadro 9. Población indígena, no indígena y total por quintil de ingreso autónomo, 2000 y 2003 (%).

Quintil I II III IV V Total

1996 42,4 22,8 16,6 11,9 6,27 100

PI 2000 41,2 24,1 17,4 11,4 5,8 100

2003 40,1 22,8 15,8 14,5 6,8 100

1996 22,1 22,0 20,0 18,9 17,0 100

PNI 2000 22,7 22,4 20,4 18,2 16,3 100

2003 22,2 22,3 20,1 18,8 16,6 100

1996 23,0 22,1 19,8 18,6 16,5 100

PNT 2000 23,5 22,5 20,3 17,9 15,8 100

2003 23,2 22,3 19,9 18,6 16,1 100

Fuente: Datos obtenidos de CEPAL (2003) y MIDEPLAN (2005).

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Cuadro 10. Población indígena, no indígena y total por línea de pobreza, según región 1996, 2000 y 2003 (%).

PI Pobres Región I II III IV V VI VII VIII IX X XI XII R.M. Total 1996 2000 2003 34,0 31,6 20,7 21,0 12,9 5,0 No pobres 1996 2000 2003 66,0 68,4 79,3 79,0 87,1 95,0 65,8 87,7 77,0 73,0 50,5 91,1 89,7 82,8 73,0 85,3 64,7 84,7 69,3 84,4 77,9 47,7 68,3 53,0 58,4 57,9 61,3 56,8 65,1 71,3 63,4 74,3 72,6 84,4 69,7 66,3 80,4 79,6 81,3 64,4 67,7 71,3 Pobres 1996 2000 2003 20,3 18,9 18,2 16,5 13,9 11,7 26,3 23,7 24,3 30,3 24,9 21,9 22,4 19,2 19,2 26,6 20,6 19,0 32,5 25,4 23,2 33,3 26,9 27,4 34,3 29,4 25,1 30,9 23,4 20,4 20,8 13,3 12,2 13,3 9,6 9,5

PNI No pobres 1996 2000 2003 79,7 81,1 81,8 83,5 86,1 88,3 73,7 76,3 75,7 69,7 75,1 78,1 77,6 80,8 80,8 73,4 79,5 81,0 67,5 74,6 76,8 66,7 73,1 72,6 65,7 70,6 74,9 69,1 76,6 79,6 79,2 86,7 87,8 86,7 90,4 90,5 85,3 84,0 86,7 77,3 79,9 81,9 Pobres 1996 2000 2003 21,6 20,9 18,5 16,6 13,9 11,4 26,5 23,7 24,3 30,5 25,2 21,7 22,2 19,2 19,3 26,4 20,7 18,9 32,5 25,3 23,1 33,9 27,1 27,9 36,4 32,7 29,0 32,2 24,7 21,7 21,9 14,4 14,3 13,3 10,9 12,0 14,8 16,1 13,5 23,2 20,6 18,8

PT No pobres 1996 2000 2003 78,4 79,1 81,5 83,4 86,1 88,6 73,5 76,4 75,7 69,5 74,8 78,3 77,8 80,8 80,7 73,6 79,4 81,1 67,5 74,7 76,9 66,1 72,9 72,1 63,6 67,3 71,0 67,8 75,3 78,3 78,1 85,7 85,7 86,7 89,1 88,0 85,2 83,4 86,5 76,8 79,4 81,2

34,2 12,3 23,0 27,0 49,4 8,9

10,3 17,3 27,0 14,7 35,3 15,3 30,7 15,6 22,1 52,3 31,7 47,0 41,6 42,1 38,7 43,2 34,9 28,7 36,6 25,7 27,4 15,6 30,4 33,7 19,6 20,5 18,7 35,6 32,3 28,7

14,7 16,0 13,3 22,7 20,1 18,1

Fuente: Elaboración propia a partir de CEPAL (2003) y base de datos CASEN (2003).

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Cuadro 11. Evolución de los inscritos (proceso de admisión 2006) según tipos de establecimiento en comunas con PI > 30% (N).

Establecimientos Municipales Comunas PI>30 I Colchane Camiña Gral. Lagos Camarones Putre Huara II San Pedro Atacama Ollagüe V Isla de Pascua PT (N) Ruralidad (%) 1.649 1.275 1.179 1.220 1.977 2.599 4.969 318 3.791 9.664 14.034 12.596 40.059 6.784 9.041 10.237 25.514 58.795 15.504 6.450 11.405 5.628 11.216 8.831 10.098 33.273 100 100 100 100 38 100 61 100 13 74 81 72 54 73 64 66 70 43 60 55 46 59 63 90 78 52 % PI 48,1 75,1 62,0 61,6 52,9 49,5 60,9 67,3 60,7 47,5 64,3 59,2 53,4 50,4 46,7 44,6 43,7 40,8 38,1 37,8 37,4 37,2 32,0 59,4 31,8 30,8 Inscritos Rinden Postulan 0 0 0 6 30 10 16 0 53 39 13 32 131 6 18 74 41 22 0 6 33 34 6 11 70 139 0 0 0 5 25 10 12 0 50 36 9 31 124 6 12 70 38 22 0 6 30 33 6 6 66 130 0 0 0 0 1 4 1 0 14 2 1 13 23 1 4 35 7 11 0 3 7 2 3 0 25 81 Selecc. 0 0 0 0 1 3 1 0 9 0 1 13 22 1 4 32 5 8 0 2 5 2 2 0 18 71

Establecimientos Subvencionados Inscritos 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 15 0 241 33 4 0 8 121 22 3 0 0 6 0 0 75 Rinden Postulan 0 0 0 0 0 1 0 0 0 0 14 0 212 32 2 0 7 117 21 3 0 0 6 0 0 71 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 58 3 0 0 0 35 7 1 0 0 1 0 0 18 Selecc. 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 0 50 3 0 0 0 29 4 1 0 0 1 0 0 16

VIII Tirúa IX Puerto Saavedra Galvarino Nva. Imperial Curarrehue Ercilla Lonquimay Freire Padre las Casas T. Schmidt Perquenco Lumaco Melipeuco Toltén X San Juan de la Costa Lago Ranco Panguipulli

Fuente: Elaboración propia a partir de DEMRE (2006) e INE (2005).

En el Perú, en la mayoría de las universidades se tiene a estudiantes de culturas originarias cuya presencia es considerable, es fácil deducir entonces que este contingente que tiene un razonamiento cosmovisivo característico hace que sea distinto a la forma de entender el conocimiento y la realidad en estos centros superiores, entonces se torna necesario que

La inclusión de estudiantes indígenas en universidades es un tema de actualidad y de necesidad social insoslayable ya que en la actualidad la presencia de indígenas quechuas, aimaras y amazónicos se da cada vez con mayor fuerza en todos los ámbitos sociales. Un poco en broma y un poco en serio me ponía a pensar lo siguiente: si la mayoría de universidades estatales, tiene una población marcada de estudiantes originarios; por que no asumen las características de universidades indígenas, de esta manera se pensaría en incluir a los estudiantes, que no lo son, o no se reconocen como indígenas pero eso solo esta en mi forma de percibir la realidad de la población universitaria, las leyes son las que determinan como debe ser y no la

Perú_
Presentación 1. Perfil sociodemográfico de la población indígena en Perú 2. Situación de pobreza de la población indígena 3. Indicadores educacionales de la población indígena 4. Acceso a la educación superior 5. Consideraciones finales Bibliografía

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perú_ Presentación

Los pueblos indígenas siempre han tenido centros de aprendizaje, que van de ceremonias en la naturaleza a universidades completas. Lo que es común a todos es el conocimiento que la educación es un proceso total, en la que (aun y cuando exista una división entre los roles de los hombres y los roles de las mujeres; los lugares sagrados para los hombres y los lugares sagrados para las mujeres) la comunidad entera participa. El conocimiento más fundamental que los ancianos le imparten a los jóvenes es que el de la cultura/espiritualidad están dialécticamente relacionados. Las verdades son prácticas, sin ser cínicamente utilitarias; profundamente moral (aun, como la profecía Hopi, apocalíptico) pero usualmente evitando el moralismo y el fanatismo.
(“Educación superior indígena en América Latina”. Barreno, L., 2002).

moody

Este documento, elaborado especialmente para alimentar el primer foro del isees, tiene como propósito describir las principales características sociodemográficas, socioeconómicas y educacionales de las poblaciones indígenas en el Perú. A través de indicadores relevantes, compara su situación con la de la población no indígena, indagando en las diferencias entre ambas en la medida en que la información disponible lo permite. La producción de los indicadores considerados implicó una búsqueda exhaustiva de datos en revistas, artículos académicos e investigaciones relacionadas con el tema, además de la elaboración propia a partir de fuentes estadísticas oficiales. La recopilación de datos debió sortear las dificultades que existen actualmente para encontrar información cuantitativa precisa y acabada sobre la situación de la población indígena en el Perú, especialmente, en relación a la caracterización sociodemográfica y educacional de los diversos grupos étnicos y, en particular, aquellos indicadores que dan cuenta del acceso de estos grupos a la educación superior. Uno de los obstáculos más recurrentes para contar con indicadores más

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refinados y precisos viene dado por la diversidad de visiones que coexisten respecto de lo que se define como “población indígena”, lo que limitó su mejor caracterización para los objetivos de este documento. El resultado de esta indagación se presenta en cinco capítulos. El primer capítulo describe a la población indígena en términos sociodemográficos; el segundo, indaga en la situación socioeconómica que experimenta la población indígena, principalmente, en su situación de pobreza y condición desigual frente al resto de la población del país. El tercero aborda los principales indicadores educacionales para esta población, para profundizar, en el cuarto capítulo, en los rasgos que caracterizan la educación superior en el Perú, aportando algunos datos sobre la participación de la población indígena en este nivel. Finalmente, el capítulo cinco presenta las principales conclusiones emanadas de este informe.

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Esperamos que este material entregue un marco de referencia para una discusión propositiva en torno a las actuales condiciones de equidad / inequidad en el acceso a la educación superior, particularmente, a la educación universitaria que tienen quienes pertenecen a la población indígena, con miras a avanzar hacia una mejor distribución de las oportunidades educativas en este nivel.

Perú_ 1
Perfil sociodemográfico de la población indígena en Perú

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capítulo 1_ Perfil sociodemográfico de la población indígena en Perú
Datos destacados
Según la fuente considerada, la población indígena estimada fluctúa entre el 15,9% (inei*) y el 52,5% (indepa**) del total nacional. De acuerdo a las proyecciones del inei en base al Censo de población 1993, al menos 8 de cada 10 indígenas pertenecen a la etnia Quechua y 1 de cada 10 a la etnia Aymara. Un 7,1% corresponden a poblaciones indígenas de la Amazonia, de reciente contacto con el mundo occidental. La población indígena (pi) se distribuye, mayoritariamente, en áreas rurales del país y en los departamentos de la sierra central y sur (indígenas andinos) y de la Amazonia peruana (indígenas amazónicos). También, destaca la presencia significativa de pi en la zona metropolitana del país, principalmente en el Departamento de Lima. Por departamentos, Puno, Lima, Cusco, Ancash, Ayacucho y Apurimac concentran más del 72,3% de la pi en el país, repartiéndose el 27,7% restante entre los otros 19 departamentos. Los departamentos cuya población es mayoritariamente indígena son Puno, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Cusco (en orden decreciente), todos ellos con una proporción de pi superior al 50% del total de habitantes del departamento. Les siguen Huánuco, Madre de Dios, Moquegua y Tacna, departamentos cuyos residentes indígenas son entre 20% y 30% del total de su población. A la luz de las investigaciones realizadas tanto por el Banco Mundial (2004) como por Chirinos & Zegarra (2004), los criterios de uso de lenguas indígenas y la autoidentificación como pueblo indígena se correlacionan firmemente en las zonas rurales***, lo que sustenta la hipótesis de aproximación a la realidad de la pi a través del conocimiento de la realidad rural. La pi con lengua materna distinta al castellano presenta una estructura poblacional más envejecida respecto de la población no indígena (con excepción de los pueblos indígenas amazónicos). Este dato contrasta con el obtenido cuando se utiliza un criterio amplio de clasificación de la pi, según el cual su estructura poblacional es más joven que la del resto de la población peruana. Este criterio amplio considera, principalmente, a las poblaciones indígenas andinas (Quechua y Aymara) que fueron castellanizadas y que por diversos factores socioculturales, tales como el mestizaje, el racismo y la discriminación, evitaron autoidentificarse como indígenas y declarar el uso de las lenguas nativas, por lo que fueron subregistradas en el Censo de 1993.
* Instituto Nacional de Estadística e Informática del Perú. ** Instituto Nacional de Desarrollo de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos. *** Dada la insuficiente información acabada para caracterizar a la población indígena, la condición de ruralidad para la mayoría de su población se convertirá en una variable aproximada para su caracterización en el presente estudio.

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1. Población indígena en el Perú La búsqueda de indicadores relevantes para la caracterización de los diversos grupos étnicos que habitan el Perú enfrenta como primera dificultad la falta de consenso en la delimitación de quiénes deben ser considerados parte de la población indígena (pi) 1. Según Chirinos & Zegarra (2004), para el caso peruano el debate en torno a la cuestión presentada se resume en tres posiciones: 1. Considerar indígenas sólo a los pueblos amazónicos de contacto relativamente reciente con las sociedades criollas. Al respecto, las organizaciones indígenas amazónicas ya se autodenominan como indígenas desde hace varias décadas y, por tanto, el autoreconocimiento ha sido su principal criterio de clasificación. 2. Considerar indígenas a los pueblos andinos y amazónicos que conservan sus lenguas maternas, agrupándolos en torno a éstas. Este criterio no está exento de polémicas. Por ejemplo, en el caso de los Quechua hablantes, su denominación como “pueblo Quechua” reúne poblaciones que, aún compartiendo la lengua, son herederas de tradiciones culturales muy diversas. Esta posición incluye el criterio de autoreconocimiento. 3. Considerar pueblos indígenas a todo grupo que conserva tradiciones culturales prehispánicas o de otros orígenes (africano o asiático) que desarrollan sus modos de vida en un territorio determinado. También considerar indígenas a los descendientes de dichos grupos aún cuando vivan en las ciudades, fuera de sus territorios tradicionales. La primera posición excluye de la población indígena a los pueblos andinos de la sierra que, en una concepción más amplia, representan la proporción más significativa
1. Las preguntas para la identificación de la población indígena varían de un país a otro y según la época, lo que dificulta la realización de estudios regionales o de variación en el tiempo. Por ejemplo, según el Censo y las encuestas de hogares, la proporción de los pueblos indígenas de Guatemala en relación con la población total disminuyó del 65% en 1921 al 36% en 1989, pero en el año 2000 saltó al 41%. Esto se produjo, en parte, porque en las primeras encuestas se identificó a los pueblos indígenas con la evaluación del entrevistador, mientras que en las encuestas ulteriores, se hizo en la autoidentificación del encuestado. Existe consenso en las debilidades de las preguntas únicas sobre identidad (por ejemplo: “¿es usted indígena?”), dado que éstas inciden en la subestimación del tamaño de los pueblos indígenas hasta en un 22%, según una estimación alternativa en el decenio de 1970. Sin embargo, la autoidentificación limita el subregistro que conlleva el uso de la lengua materna para la clasificación. Por ejemplo, en Guatemala en el año 2000, el 41% de la población se autoidentificó como indígena. De ese grupo, el 78% afirmó tener una lengua materna indígena. En Perú, en 2001 el 32% de la población tenía lengua materna indígena, y el 41% de la población se autoidentificó como indígena. Tanto en Guatemala como en Perú, cuando sólo se utiliza la lengua materna en lugar de la autoidentificación, las estimaciones del tamaño de la población indígena disminuyen en un 20%. Fuente: Banco Mundial, 2004.

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de pi peruana. Según lo registrado, es justamente bajo el segundo criterio que se reúne la mayoría de los indicadores e información sistemática disponibles sobre la población indígena en el país 2. Según la fuente considerada, la población indígena estimada varía entre el 15,9% y el 52,5% del total poblacional del país. Según las proyecciones censales del inei3, la población total del Perú estimada para el año 2003 era de 27.148.000 personas, de las cuales 4.328.430 son calificadas como poblaciones indígenas (15,9% del total del país).

Gráfico 1. Población total país según adscripción a población indígena, INEI (%).

14,8 1,1

84,1

Siguiendo la misma fuente, del total de la población indígena, 309.233 personas Poblaciones indígenas amazónicas corresponden a poblaciones amazónicas (7,1% del total de poblaciones indígenas) Fuente: Chirinos & Zegarra (2004). y más de 4.019.197 a poblaciones andinas, habitantes de la sierra peruana (92,9%). Esta clasificación se construye en base al criterio que combina lengua y auto-reconocimiento.
Población no indígena Poblaciones indígenas andinas de la sierra

Al tener en cuenta criterios más amplios, la población indígena peruana superaría con toda probabilidad el 50% de la población total. En efecto, los datos del Instituto Nacional de Desarrollo de los Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos (indepa), estiman la población indígena (andina y amazónica) en 14.116.960 personas, correspondiente al 52,5% de la población del país. De estos, un 46,6% pertenece a la etnia Quechua, un 4,2% es Aymara y un 1,7% corresponde a grupos etnolingüísticos amazónicos. Las investigaciones de organismos internacionales tales como la cepal y el Instituto Indigenista Latinoamericano sobre la situación de los indígenas en el Perú, han estimado que su población representa al menos el 25% del total del país. Las mismas

2. Principalmente aquellos indicadores generados por organismos públicos del país e internacionales (ej. unesco). 3. inei-Boletín Perú. Estimaciones y proyecciones de población, 1950-2025, basados en el Censo de población 1993. Instituto Nacional de Estadística e Informática, en chirinos & zegarra, 2004

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Gráfico 2. Grupos étnicos presentes en el Perú (%). 32,0 11,6 1,7 4,2 3,9

fuentes ubican al Perú como uno de los cinco países que, sumados, agrupan casi al 90% de la población indígena regional4. Más allá de las diferencias de enfoque o método para estimar a la población indígena, el mismo debate que ello genera revela la importancia que la pi tiene en el Perú.

46,6 Blancos Aymara Mestizos Amazónicos Quechua Afroperuanos, orientales y otros

Fuente: Instituto Nacional de Desarrollo de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos (INDEPA), sin año.

Se estima que al menos ocho de cada diez indígenas pertenecen a la etnia Quechua.

Gráfico 3. Distribución poblaciones indígenas (%).

Andina Aymara hablante Andina Quechua hablante Amazónicos mayoritarios Amazónicos minoritarios 0%
Fuente: Chirinos & Zegarra (2004).

10,9 82,0 6,2 1,0 50% 100%

Del total de población indígena de la sierra andina peruana, 3.547.996 personas pertenecen a pueblos Quechua hablantes y 471.201 personas adscriben a la etnia Aymara. Tal como se mencionó previamente, 309.233 pertenece a los diversos pueblos indígenas amazónicos.

Con independencia de la fuerte variación en las estimaciones sobre la proporción de población indígena en el Perú, en comparación con el resto de países censados, el año 2000 en adelante (que estiman la proporción de pi) éste aparece como uno de los tres países con mayor presencia indígena, junto a Bolivia y Guatemala.

4. En América Latina y el Caribe hay entre 33 y 40 millones de indígenas divididos en unos 400 grupos étnicos, cada uno de los cuales tiene su idioma, su organización social, su cosmovisión, su sistema económico y modelo de producción adaptado a su ecosistema. Los países que agrupan casi el 90% de la población indígena regional son: Perú (27%), México (26%), Guatemala (15%), Bolivia (12%) y Ecuador (8%). Hopenhayn & Bello en cepal, 2001.

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Tabla 1. PI, según familias lingüísticas y variedades. Porcentaje respecto del total de la población indígena en el país. Poblaciones indígenas Población estimada 2003 (N) % respecto al total poblaciones indígenas (PI) 1,0 6,2 2,0 0,6 1,5 2,0 0,1 1,0 0,3 7,1 82,0 62,0 18,0 1,4 0,6 0,1 10,9 10,9 0,1 92,9 100 ----

Amazónicos minoritarios Amazónicos mayoritarios (desglosa en sus familias lingüísticas ) Arahuak Cahuapana Jíbaro Pano Peba-yagua Quechua Tupi-guarani Total poblaciones indígenas Amazónicas Andinos Quechuas (desglosa en sus variedades Quechuas) Quechua sureño (Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Arequipa, Puno, Moquegua) Quechua Centro-norteño (Ancash, Huánuco, Pasco, Norte de Junín, Sierra de Lima) Quechua jauja-huanca (Sur de Junín) Quechua norteño (Lambayeque, Cajamarca, Chachapoyas, La Libertad) Quechua de la sierra de Ica Andinos Aymaras (desglosa en sus variedades Aymaras) Aymara (Puno, Moquegua, Tacna) Jaqaru (Aymara central) Total poblaciones indígenas andinas Total poblaciones indígenas Total población Perú
Fuente: Chirinos & Zegarra (2004).

42.116 267.117 87.676 25.145 62.973 87.676 5.046 42.443 14.133 309.233 3.547.996 2.682.408 779.395 59.123 25.134 1.936 471.201 470.641 560 4.019.197 4.328.430 27.148.000

Tabla 2. América Latina (12 países): población total y población indígena, Censos de 2000 y estimaciones. País y fecha censal Población total (PT) 8.090. 732 169.872.856 3.810.179 15.116.435 12.156.608 11.237.196 6.076.885 97.014.867 2.839.177 5.183.074 27.148.000 27.148.000 Población indígena (PI) 5.358.107 734.127 65.548 692.192 830.418 4.433.218 440.313 7.618.990 285.231 87.568 14.252.700 4.328.430 % PI/PT

Bolivia (2001) Brasil (2000) Costa Rica (2000) Chile (2002) Ecuador (2001) Guatemala (2002) Honduras (2001) México (2000) Panamá (2000) Paraguay (2002) Perú* (Estimación INDEPA) Perú* (Estimación INEI)
* Estimación en base a censo 1993.

66,2 0,4 1,7 4,6 6,8 39,5 7,2 7,9 10,0 1,7 52,5 15,9

Fuente: Elaboración propia a partir de informe “Pueblos indígenas y afrodescendientes de América Latina y el Caribe”, Hopenhayn Et Al. (2006), INE, (2005), Chirinos & Zegarra (2004).

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2. Distribución geográfica La pi se distribuye mayoritariamente en áreas rurales del país, principalmente, en los departamentos de la sierra central, sur y de la Amazonia peruana. Sin embargo, también registra una presencia significativa en la zona metropolitana del país. La distribución geográfica de la pi evidencia su concentración mayoritaria en las áreas rurales del país, en los departamentos de la sierra central y sur (indígenas andinos) y de la Amazonia peruana (indígenas amazónicos). Sin embargo, es significativa su presencia en la zona metropolitana del país, principalmente en el Departamento de Lima. Uno de los principales rasgos de la población indígena es que la mayoría habita y está organizada en comunidades y áreas rurales. En el Perú están reconocidas 5.270 comunidades campesinas en la zona andina y costera del país y 1.267 comunidades nativas amazónicas. Sin embargo, por efectos de los procesos migratorios, existe población indígena en zonas urbanas y urbano-marginales. La presencia indígena no es uniforme en las diferentes zonas del país; en Puno, región que ocupa la meseta de Collao y bordea el lago Titicaca, la población indígena alcanzaría al 90% del total (López y Küper, 2002). En relación con este primer rasgo, tanto estudios y análisis del Banco Mundial (2004) como de Chirinos & Zegarra (2004), indican que el uso de alguna de las lenguas nativas y la autoidentificación como pueblo indígena (criterios “estrechos”) se correlacionan firmemente en las zonas rurales 5 y más débilmente en las zonas urbanas (excepto en la zona metropolitana). En aquellos departamentos (ocho) con mayor presencia proporcional de pi, se registran tasas de ruralidad mayores al 40% (en promedio entre el 60% y 80%). Sumados, estos departamentos concentran al 68% de la pi del país. Los departamentos de la sierra central y sur del Perú tienen el más alto porcentaje de población indígena Quechua y Aymara. En la Amazonia peruana, que representa al 62% del territorio nacional pero que está escasamente habitada, existen 42 pueblos indígenas amazónicos de comunidades lingüísticas distintas, con una población cercana a los 309 mil habitantes, congregando a casi el 100% de la población indígena amazónica.
5. Dada la insuficiente información acabada para caracterizar a la población indígena, la condición de ruralidad para la mayoría de su población se convertirá en una variable aproximada para su caracterización en el presente estudio.

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Tabla 3. América Latina (12 países) población total y población indígena 6, censos de 2000 y estimaciones. Departamento PI depto./Total población depto. 66,0 64,7 60,7 56,3 55,4 31,8 26,7 24,2 Sub total PI 21,7 21,3 17,2 13,1 12,1 10,5 10,1 9,1 6,1 6,0 4,5 2,6 2,6 1,1 0,5 0,5 0,3 % Área rural PI depto./ Total Pi 19,0 6,6 8,0 5,8 15,2 8,1 4,7 0,4 67,8 1,3 0,7 4,2 3,6 0,7 0,9 0,9 15,4 0,9 1,0 0,8 0,6 0,4 0,4 0,2 0,0 0,1

Puno Apurímac Ayacucho Huancavelica Cusco Ancash Huánuco Madre de Dios Tacna Moquegua Arequipa Junín Pasco Ucayali Amazonas Lima Ica Callao Loreto Lambayeque San Martín Cajamarca La Libertad Tumbes Piura

60 - 80 60 - 80 60 - 80 80 - 100 60 - 80 40 - 60 60 - 80 40 - 60 0 - 20 20 - 40 0 - 20 40 - 60 40 - 60 20 - 40 60 - 80 0 - 20 20 - 40 0 - 20 40 - 60 20 - 40 40 - 60 80 - 100 20 - 40 0 - 20 20 - 40

Fuente: Elaboración propia a partir de informe censo 1993 (INEI); INEI-OIT (2002).

Cabe notar que existe un número no determinado de personas con ascendencia indígena en contextos urbanos o rurales de la Amazonia, conocidos como ribereños (Hopenhayn & Bello, 2004). Por departamentos, seis de ellos –Puno, Lima, Cusco, Ancash, Ayacucho y Apurímac– concentran a más del 72,3% de la pi en el país. El resto de la pi se distribuye en los otros diecinueve departamentos 7. Los departamentos o distritos del Perú que tienen mayor proporción de pi son, en orden descendiente: Puno, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Cusco, todos ellos con una proporción de pi superior al 50% respecto del total de la población respectiva por departamento. Le siguen Huánuco, Madre de Dios, Moquegua y Tacna, departamentos que concentran una proporción de pi entre el 20% y 30%. En resumen, por departamento la proporción de pi es la siguiente:
6. Según criterios de uso de idioma indígena o autoidentificación. 7. Según los criterios de uso de idioma indígena (lengua materna) o autoidentificación, que estiman la población indígena del Perú en 4.328.430 personas.

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Mapa 1. Distribución de la PI por departamentos.

Tumbes Amazonas Piura Loreto Lambayeque Cajamarca La Libertad San Martín

Ancash

Huánuco Pasco Junín Ucayali

Callao Lima Huancavelica Cusco Apurímac Ica Ayacucho

Madre de Dios

Puno

Arequipa Proporción de PI respecto del total de PI en el país 10 - 20% 5 - 10% 0 - 5% Moquegua Tacna

Proporción de PI por departamento 0 - 5% 5 - 10% 10 - 20% 20 - 50% más del 50%

Fuente: Elaboración propia a partir de datos del censo 1993 (INEI). Este dato concuerda ciertamente con la distribución geográfica de las familias lingüísticas existentes en el Perú.

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Mapa 2. Distribución familias lingüísticas (dominio de lenguas hablantes o maternas) en el Perú.

Algunas familias lingüísticas Español Quechua (andino) Aymara (andino) Pano (amazónico) Arahuac (amazónico) Resto familias lingüísticas

Fuente: www.muturzikin.com

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3. Estructura de edad La pi cuya lengua materna es distinta del castellano presenta, en promedio, una estructura poblacional más envejecida respecto de la pni. Esta relación se invierte si se considera un criterio más amplio de clasificación de la pi. Los datos tabulados del censo 1993 muestran que la población indígena mayor de cinco años presenta una estructura más envejecida que el resto de la población. Esto se refleja en que la proporción de pi entre 5 y 29 años es 13 puntos porcentuales menor que la proporción de este mismo segmento etáreo para el resto de la población, mientras la proporción de pi mayor de 60 años es al menos 5% más significativa.
Gráfico 4. Composición de la población indígena y no indígena por grupos de edad (%). 60 años y más 30 - 44 años 5 - 14 años 40 30 20 PI
Fuente: Datos tabulados a partir de informe censo 1993 (INEI).

10

0 PNI

10

20

30

40

No obstante, este indicador debe ser interpretado con cautela, puesto que se construye a partir del criterio de clasificación basado en la “lengua materna” usado por el censo de 1993. Además, este indicador está fuertemente determinado por la estructura de los pueblos andinos (Quechua y Aymara), quienes –como ya se ha mencionado– representan el 92,7% de la pi en el país. Así, al diferenciar entre estos y los pueblos indígenas amazónicos, se evidencia que la estructura poblacional de estos últimos es más joven, incluso, que la población total del país y la población no indígena. A partir de datos del mismo censo de 1993, el Gráfico 6 muestra que, en las zonas rurales, la proporción de población infanto-adolescente (menor de 15 años) es mayor a la registrada en las zonas urbanas y a nivel país. Considerando el carácter rural de la mayoría de la pi, es probable que sus miembros más jóvenes –particularmente los habitantes de la sierra andina– hayan adoptado mayoritariamente el castellano como lengua materna, lo que explicaría el subregistro, aunque mantengan sus creencias, valores y costumbres tradicionales. Según Chirinos & Zegarra (2004) “el sentimiento de auto-adscripción como indígenas

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Gráfico 5. Población indígena (y sub-totales andina y amazónica), no indígena y total por grupos de edad (%). Total PI PI amazónica PI andina PI andina Aymara PI andina Quechua Total PNI PT 0% 5 - 14 años 22 22 22 29 28 23 37 27 28 27 34 33 50% 20 - 44 años 27 33 22 23 22 20 20 22 16 18 16 15 16 10 11 9 13 12 13
7
8

12 4

100% 45 - 59 años 60 años y más

15 - 29 años

Fuente: Datos tabulados a partir del informe de censo 1993 (INEI).

Gráfico 6. Edad de la población en el Perú por zona urbano - rural (%). Total Urbano Rural 0% 0 - 14 años
Fuente: Datos tabulados a partir del informe censo 1993 (INEI).

33 30 41 50% 15 - 64 años 65

62

5 5

54

5 100% 65 años y más

entre los pueblos andinos es frecuentemente débil o inexistente... sin embargo, no ocurre lo mismo si se consideran como campesinos. Al mismo tiempo, el significado del término “campesino” comporta para los andinos valores culturales como costumbre y lengua. Además, en los últimos años diversas organizaciones campesinas se han integrado a la Coordinadora Permanente de Pueblos Indígenas del Perú (coppip). Es decir, sería también discutible considerar que los pueblos andinos se nieguen a autoreconocerse como indígenas”. Indican, además, que “resulta evidente que el grado de reconocimiento como indígenas entre los pueblos andinos es diferente a los amazónicos. Las distintas herencias históricas y un mayor grado de mestizaje cultural con las culturas europeas, así como el peso gravitante de dichas poblaciones en la sociedad nacional, les dan una identidad relativamente distinta”. Por último, factores socioculturales como el racismo y la discriminación eventualmente inciden en la disposición de la población a autoidentificarse como indígena. Es consistente con este análisis que la pi censal, mayoritariamente compuesta por población andina cuya lengua materna es Aymara o Quechua, tenga una estructura poblacional más envejecida, correspondiendo a un segmento que no fue castellanizado y que parece tener dificultades para traspasar a los más jóvenes la lengua vernácula.

Perú_ 2
Perfil socioeconómico de la población indígena

104

fundación equitas_ isees

capítulo 2_ Perfil socioeconómico de la población indígena
Datos destacados

La gran mayoría de la pi se encuentra en situación de pobreza o extrema pobreza. La incidencia de este problema es 29 puntos porcentuales superior en este grupo al compararlo con la pni. Esto se manifiesta en que cerca de ocho de cada diez indígenas se encuentran en situación de pobreza o extrema pobreza. La situación de pobreza de los indígenas no ha variado desde el decenio 1990 y, probablemente, esto se deba a que los pueblos indígenas “se ven menos afectados por las tendencias macroeconómicas, sean éstas positivas o negativas”. Asimismo, la probabilidad de una familia indígena de ser pobre es de un 50%. En aquellos departamentos con mayor concentración de pi, las tasas de extrema pobreza tienden a ser mayores. Los siete departamentos con mayor proporción de pi, que a su vez concentran al 67,3% del total de la pi del Perú, promedian un 42% de pobreza extrema, mientras que en los restantes departamentos el promedio baja a 18%. La brecha de ingresos entre la pi y pni es del orden del 50% y ha aumentado desde el año 1990, alcanzando al 58%. Desde la perspectiva del desarrollo humano, los doce departamentos con peores indicadores concentran el 70% de la pi del país. Adicionalmente, 6 de los 10 departamentos con mayor proporción de pi (Puno, Cusco, Ayacucho, Apurímac, Huánuco y Huancavelica) se encuentran entre los peor calificados.

perú_ capítulo 2

105

1. Ocurrencia de la pobreza entre la población indígena y características ocupacionales Cerca de ocho de cada diez indígenas se encuentran en situación de pobreza o pobreza extrema. Según Hopenhayn & Bello (2001), los pueblos indígenas, afrolatinos y afrocaribeños de América Latina presentan los peores indicadores económicos y sociales y son, en gran medida, los más pobres de la región. Este diagnóstico puede aplicarse a la realidad de la situación de la pi en el Perú, pues “la mayor parte de su población vive en condiciones de pobreza o extrema pobreza. La existencia de brechas socioeconómicas, étnico-raciales y culturales entre la pi y el resto de la población son evidentes, en un país en el que la población de origen indígena ocupa el último escalón de la pirámide social” (grade, 2003). En Perú, más de un 79% de la pi es pobre o extremo pobre, cifra 25% mayor al promedio de pobres o extremo pobres en la población total del país y que supera, incluso, los niveles de pobreza registrados en áreas rurales (66%).
Gráfico 7. Situación de pobreza, según PT, PI y PNI y para área Lima Metropolitana, resto áreas urbanas y áreas rurales, año 2000.

País PI PNI Lima Metropolitana Resto áreas urbanas Areas rurales 0% 45 50 50

54 79

46 21 50 55 50 66
33

34 50% 100%

Pobre

No Pobre

Fuente: Instituto CUANTO en base a ENNVI (2000); Bello y Rangel (2000); CEPAL, en base a encuestas de hogares.

Según otras estimaciones, la incidencia de la extrema pobreza entre indígenas y afrodescendientes es 1,8 veces la incidencia de este problema en el resto de la población. Otros rasgos característicos de estos grupos son el “mayor tamaño de sus hogares y la habida cuenta del creciente proceso de urbanización” (Hopenhayn Et. Al., 2006).

106

fundación equitas_ isees

Tabla 4. Indicadores de pobreza y extrema pobreza, PI y PNI.

Población indígena por debajo de la línea de pobreza (2000) Población no indígena por debajo de la línea de pobreza (2000) Incidencia de la extrema pobreza de indígenas y afrodescendientes como múltiplo de la incidencia en el resto de la población (2006)

79% 49,7%

1,8%

Fuente: Elaboración propia a partir de Hopenhayn y Bello (2001) y Hopenhayn Et AL. (2006).

Patrinos & Hall (2005) resaltan que la situación de pobreza de los indígenas no ha variado desde el decenio 1990 y sugieren que esto se debe a que los pueblos indígenas “se ven menos afectados por las tendencias macroeconómicas, sean éstas positivas o negativas”.

Tabla 5. Cambio de porcentajes en la tasa de recuento de la pobreza entre el primer y el último año del estudio (1994 - 2000).

No indígenas

Indígenas

Aumento de la pobreza en 3%
Fuente: Patrinos & Hall (2005).

Aumento de la pobreza en menos de 0,1%

Consistente con lo anterior, ser indígena en el Perú aumenta las probabilidades de un individuo de ser pobre. Controlando por aquellos factores básicos que están asociados con la pobreza, tales como la edad, la educación, la situación laboral y la región dentro de un país, ser de origen indígena en el Perú aumenta en un 11% las probabilidades que un individuo tiene de ser pobre. Además, según los datos del pnud (2002), la probabilidad de una familia indígena de ser pobre es de un 50%. Por otro lado, las brechas de ingresos entre la pi y pni “en materias de ganancias laborales obtenidas por los hombres y que no tiene explicación en términos de las características productivas” son del orden del 50%, incluso han aumentado desde el año 1990 al 58% de diferencia entre la pi y pni (Patrinos & Hall, 2005). El Grupo de Estudios para el Desarrollo, grade, llevó a cabo en el año 2001 un estudio sobre la relación entre etnicidad, pobreza e identidad cultural. En esa investigación se analizaron las “características de la exclusión social y económica de la población indígena”, haciendo referencia no sólo a las “deficientes condiciones de vida en las que se encuentra”, sino también, a las “formas de discriminación

perú_ capítulo 2

107

étnica y marginación política de las que han sido objeto los grupos indígenas a lo largo de la historia nacional”. El estudio muestra que “el nivel de pobreza extrema entre los indígenas es casi tres veces más alto que en el resto de la población”. También que el gasto per cápita anual en un hogar jefaturado por un indígena equivale sólo a las dos terceras partes del gasto en el resto de hogares. Asimismo, la proporción de personas indígenas que tienen algún tipo de seguro médico o de vida es menor que en el resto de la población (grade, 2003).
Tabla 6. Indicadores sociales: probabilidad de ser pobre si se es indígena y brecha de ingresos entre la PI y PNI.

Aumento porcentual de la probabilidad de ser pobre si se es indígena (2000) Probabilidad de ser pobre en una familia si ésta es indígena (1997) Porcentaje de la brecha de ingresos entre la PI y PNI (en materia de ganancias laborales obtenidas por los hombres y que no tiene explicación en términos de las características productivas,1990) Porcentaje de la brecha de ingresos entre la PI y PNI (en materia de ganancias laborales obtenidas por los hombres y que no tiene explicación en términos de las características productivas, último año disponible)
Fuente: Patrinos & Hall (2005) y PNUD (2002).

11% 50% 50% 58%

Situación de pobreza de la población indígena por departamentos Los departamentos que registran mayores niveles de pobreza extrema entre su población concentran a la mayor cantidad y proporción de pi del país. Los datos presentados en el Gráfico 8 (véase página siguiente) evidencian que, en aquellos departamentos con mayor concentración de pi, las tasas de extrema pobreza tienden a ser mayores. En efecto, los siete departamentos con mayor proporción de pi, que a su vez concentran al 67,3% de la pi en el país, promedian un 42% de pobreza extrema, mientras que los restantes 18 departamentos del Perú promedian un 18%.

2. Población indígena y desarrollo humano Seis de los diez departamentos con mayor proporción pi (Puno, Cusco, Ayacucho, Apurímac, Huánuco y Huancavelica), se encuentran entre los diez con peores indicadores de desarrollo humano.

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Gráfico 8. Proporción de la población indígena por departamento; ordenados descendentemente, y proporción de la población por departamento en situación de extrema pobreza (2000).
74 66 65 61 56 55 56

75%

18 departamentos % promedio de extrema pobreza:18%

50%

47 42 36 35 33 32 29 27 24 41 42

25%
22

22

21 17 22 13

25 19 12 11 10 5 9

22

7 departamentos % promedio de extrema pobreza: 42%
7

8 7

11

6 3

6 5

5

3

10 3 1 1 2 1

0% Moquegua Madre de Dios Huánuco Ucayali Arequipa Junín Puno Tacna Pasco Huancavelica Ayacucho Apurímac Ancash Cusco

La Libertad

San Martín

Amazonas

Cajamarca

Tumbes

Lima

Ica

Loreto

Callao

PI depto. / Total población depto.

Extremos

Fuente: Elaboración propia a partir de datos Censo 1993 e INEI, 2003 (En base a encuestas de hogares).

Otra fuente para aproximarse a la situación de la PI en el país es el índice de desarrollo humano (idh 8), efectuado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, pnud. En su informe para el Perú del año 2002, se describen algunos de los problemas estructurales que se han convertido en factores difíciles de remover para mejorar la sociedad peruana, como son la desigualdad distributiva, la pobreza, el centralismo, la marcada heterogeneidad tecnológica, el atraso de la agricultura serrana y la exclusión social (pnud 2002). La desigualdad distributiva se explica por tres fenómenos: a) una estructura de propiedad de los medios de producción concentrada y con pocos medios para desconcentrarse; b) una disparidad tecnológica entre sectores modernos y avanzados y otros con tecnologías tradicionales sin transferencia intersectorial que permita la ampliación de oportunidades tecnológicas para todos; c) y una concentración espacial del capital, trabajo y producción en algunas ciudades, especialmente en Lima (pnud 2002).
8. Que considera las variables de logros de los individuos en términos de ingreso, salud y educación.

Lambayeque

Piura

perú_ capítulo 2

109

El valor del índice de desarrollo humano para el Perú en el año 2000 es de 0,62 9, situación que refleja una notable mejoría en relación al mismo indicador en el año 1993 (0,54), pero que, según región o departamento, se distribuye muy desigualmente. Efectivamente, “la desigualdad en el Perú se ha convertido en una de las más extremas en América Latina. En el año 2000, el 20% más pobre de la población recibe el 6% del pib y el 20% más rico recibe el 48%” (Pasco-Font y Saavedra, 2001, citado por pnud, 2002). Son las áreas rurales de la selva, sierra y costa peruana las que concentran los mayores niveles de pobreza y, asimismo, niveles de desarrollo humano inferiores a las zonas urbanas, especialmente comparando con la macrozona de Lima Metropolitana. El estudio indica que, particularmente, son los pueblos indígenas de la zona andina y amazónica los que se encuentran entre los grupos más marginados y afectados por la desigualdad. Mientras que en 1994 una familia indígena tenía el 40% de probabilidades de ser pobre, en 1997 esas posibilidades aumentaron a casi un 50% (pnud, 2002). Dado que no existen indicadores de desarrollo humano específicos para la pi (andina o amazónica), se propone una aproximación indirecta a través de los valores del idh para cada departamento, según su relación con la proporción de pi presente en cada uno de ellos (Véase Tabla 7). Los datos muestran que los 13 departamentos que presentan los mayores índices de desarrollo humano reúnen al 30% de la pi del país. El 70% restante se encuentra repartido en los doce departamentos con peores índices y seis de los diez departamentos que concentran la mayor proporción de pi por departamento (Puno, Cusco, Ayacucho, Apurímac, Huánuco y Huancavelica), se encuentran entre los últimos lugares de la lista. Con esta información es factible plantear que las poblaciones indígenas se ven particularmente afectadas por las inequidades en ingresos, salud o educación, variables expresadas en el indicador. A modo de ejemplo, mientras que la esperanza de vida de aquellas personas que viven en el departamento de Tacna (Ranking idh nº 3), con una proporción de pi de 1,3%, es de 73 años, ésta se reduce a 66 años para quienes viven en el departamento del Cusco (Ranking idh nº 19), que concentra al 15,2% de pi en el país.

9. Los valores del idh oscilan entre 0 y 1.

110

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Tabla 7. Índice de desarrollo humano 2005 por departamentos y relación con proporción de PI por departamento.

Departamento

IDH

Ranking

% PI

PI /PT

Ranking PI/PT

Lima Callao Tacna Ica Arequipa Moquegua Lambayeque Tumbes Madre de Dios Junín Pasco La Libertad Ucayali

0,720 S/I 0,665 0,662 0,653 0,650 0,616 0,609 0,601 0,595 0,591 0,585 0,563

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 Sub total PI

15,4 1,0 1,3 0,9 4,2 0,7 0,6 0,0 0,4 3,6 0,7 0,2 0,9 29.9 8,1 0,1 19,0 0,8 0,4 15,2 8,0 0,9 0,4 6,6 4,7 5,8 69,1

9,1 6.0 21,7 6,1 17,2 21,3 2,6 0,5 24,2 13,1 12,1 0,5 10,5

16 18 9 17 11 10 21 24 8 12 13 23 14

Ancash Piura Puno Loreto San Martín Cusco Ayacucho Amazonas Cajamarca Apurímac Huánuco Huancavelica

0,558 0,556 0,550 0,525 0,525 0,511 0,509 0,502 0,491 0,488 0,476 0,464

14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 Sub total PI

31,8 0,3 66,0 4,5 2,6 55,4 60,0 10,1 1,1 64,7 26,7 56,3

6 25 1 19 20 5 3 15 22 2 7 4

Fuente: PNUD (2005), INSTITUTO CUANTO y elaboración propia a partir de datos censo 1993.

perú_ capítulo 2

111

Mapa 3. Índice de desarrollo humano 2000 según provincias.

Estratificación del IDH provincial Alto (0,653 - 0,755) Medio Alto (0,578 - 0,650) Medio (0540 - 0,575) Medio Bajo (0,481 - 0,535) Bajo (0,307 - 0,479)

Fuente: PNUD (2002).

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Al revisar los valores del idh según provincia en el país, la mayor cantidad de provincias con idh medio bajo o bajo se ubican, tanto en la región de la sierra peruana (especialmente en la sierra del centro-sur), que concentra la mayor cantidad de población indígena del país (Quechua y Aymara), como en la región de selva amazónica, donde se encuentra la mayor población de indígenas amazónicos.

Perú_ 3
Indicadores educacionales de la población indígena

114

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capítulo 3_ Indicadores educacionales de la población indígena
Datos destacados

En términos generales, la pi presenta inferiores niveles educacionales a los de la pni. Esto se expresa en la “brecha” de escolarización existente entre la pni y la pi, que es en torno a 2 ó 3 años, en detrimento de la pi. La pi presenta también, en promedio, menores tasas de acceso y egreso de la educación primaria que la pni. La pi exhibe logros educativos inferiores a los registrados para la pni. La educación primaria opera como techo o barrera educativa particularmente difícil de sortear, lo que explica, en parte, una menor presencia en el nivel secundario y escasa participación en la educación superior, respecto de la pni. Finalmente, esta desigualdad educativa también se expresa en que la pi presenta niveles críticos de desempeño escolar, en relación con la pni. Tanto a nivel primario como secundario, se estima que la pi obtiene resultados sistemáticamente más bajos en las pruebas de medición de desempeño escolar aplicados a los distintos grados de educación primaria y secundaria, en relación con la pni. En el contexto de rendimientos educacionales deficitarios, es la etnia Aymara la que evidencia mejores resultados.

perú_ capítulo 3

115

1. Años promedio de educación y niveles de instrucción y analfabetismo, niveles de instrucción y años promedio de educación La brecha de escolarización entre la pni y la pi es en torno a los 2 ó 3 años, en detrimento de la pi. Los datos del Gráfico 9 muestran la desigual situación que la pi tiene respecto de la pni en relación a los años promedios de educación. Jefes de hogar, cónyuges y mayores de cinco años indígenas presentan promedios de escolaridad menores respecto a sus pares en la población no indígena, con una brecha promedio de 2,7 años. En particular, la brecha más amplia se da entre los cónyuges indígenas y no indígenas, alcanzando los 3,7 años. Este dato permite pensar que son las mujeres indígenas quienes se ven mayormente afectadas por esta condición desigual. Si bien en las últimas décadas se ha dado un paulatino incremento en los años de escolaridad promedio de la población peruana en su conjunto, “la brecha existente entre el nivel alcanzado por la población indígena y el logrado por el resto de la población no parece cerrarse” (grade, 2003).
Gráfico 9. Años promedio de educación en el Perú urbano. 9,7 7,5 9,3 5,6 8,7 6,5 0 PI PNI

Jefe de hogar

Cónyuge

Población de 5 años y más

Fuente: Encuesta Nacional de Niveles de Vida (ENNIV 2000). Elaboración: GRADE (2003).

Tabla 8. Promedio de años de escolaridad, población de 15 años y mayor, último año disponible (2000). Promedio (años) PI PNI Brecha de escolaridad en años (PNI - PI)
Fuente: Patrinos & Hall (2005).

En efecto, al año 2000 el promedio de años de escolaridad para la pni mayor de 15 años es mayor en 2,3 puntos respecto al promedio registrado por la pi.

6,4 8,7 2,3

116

fundación equitas_ isees

Condiciones de acceso a educación primaria En términos generales, la pi presenta menores tasas de acceso y egreso de educación primaria, respecto de la pni. Los datos de la Tabla 9 indican que la tasa bruta de matrícula para la población indígena andina Quechua entre 6 y 17 años es inferior a la presentada por la población total y la población hispanohablante. También es inferior a la registrada por la población cuya lengua materna es el Aymara. La mayor proporción de niños y niñas Quechuas que no asiste a la escuela, en comparación con las demás poblaciones para las cuales se dispone de datos, es especialmente grave si se considera que los Quechuas representan el 82% de la pi del país.
Tabla 9. Porcentaje de niños y niñas de 6 a 17 años por lengua materna y matriculación en la escuela, 2000 (%).

Lengua materna Matriculación Matriculados No matriculados Total Español 90,7 9,3 100 Quechua 89,0 11,0 100 Aymara 95,4 5,6 100 Otros 85,7 14,3 100

Total

90,5 9,5 100

Fuente: Kudo, I. (2002): Indigenous education in Peru: When opportunity speaks one language. OREALC/UNESCO, en UNESCO (2005).

La información presentada confirma la desigualdad en las oportunidades de acceso a la educación. La población indígena Quechua en edad escolar tiene menores probabilidades de asistir a la escuela que la población no indígena. En este aspecto, la situación de la población Aymara es mejor. Condiciones de término de la educación primaria
Tabla10. Personas de 15 a 19 años que no han logrado culminar la educación primaria según grupo étnico o racial, total nacional (2002).

Las diferencias en desmedro de la pi también se expresan en la mayor dificultad que ésta tiene para culminar la educación primaria.
%

PI PNI

11,6 9,7

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulaciones especiales de encuestas de hogares, en Hopenhayn Et Al. (2004).

Según el informe de “Políticas educativas de atención a la diversidad cultural en América Latina” de la unesco (2005), “esto sugiere que la estructura del sistema educativo y sus políticas discriminan en

perú_ capítulo 3

117

contra de los indígenas, ofreciéndoles menores oportunidades de asistir a la escuela”, y, de acuerdo a los datos, de mantenerse y progresar en ella. Niveles de instrucción de la población entre 15 y 29 años Para la pi, la educación primaria opera como techo o barrera educativa difícil de sortear, lo que explica, en parte, una menor presencia en el nivel secundario y escasa participación en la educación superior respecto de la pni. A nivel nacional, el 18,4% de la población joven (15 a 29 años) sólo alcanzó la educación primaria, porcentaje que en el área rural es de 40,1%, lo cual evidencia de manera aproximada la condición de menor logro educativo que la pi tiene respecto del resto de la población, puesto que este nivel es un techo o barrera educativa (Chirinos & Zegarra, 2004). La afirmación anterior se sustenta en la menor presencia relativa de la pi en el nivel secundario respecto del total de la población en este segmento. Mientras un 59,9% de la población entre 15 y 29 años alcanza la educación secundaria, esta proporción disminuye drásticamente al 49,8% entre aquellos jóvenes habitantes de sectores rurales, que concentran, según se estima, a la mayor cantidad de pi (Chirinos & Zegarra, 2004). Por otro lado, un 64,5% de la población joven urbana alcanzó el nivel secundario.
Tabla 11. Indicadores de logro educacional.

Indicador

%

Población entre 15 y 29 años que alcanzó sólo la educación primaria Población indígena entre 15 y 29 años que alcanzó sólo la educación primaria (población rural que alcanzó este nivel) Población entre 15 y 29 años que alcanzó sólo la educación secundaria Población indígena entre 15 y 29 años que alcanzó sólo la educación secundaria (población rural que alcanzó este nivel)

18,4 40,1 59,9 49,8

Fuente: Chirinos & Zegarra (2004).

Esta situación se torna crítica al analizar la población joven que logra alcanzar la educación superior, puesto que por un lado, el 20,2% de la población de 15 a 29 años logró alcanzar el nivel superior (algún año del nivel universitario o no universitario), mientras que en el área rural (de mayor presencia indígena) sólo

118

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el 6,7% alcanzó el nivel superior (siendo esta situación homogénea entre hombres y mujeres de zonas rurales). Según Chirinos & Zegarra, “este indicador refleja el porcentaje de población indígena peruana que accede a estudios superiores, aún cuando haya diferencias entre la población indígena amazónica y la andina y de los sectores más apartados” 10.

2. Resultados educacionales de la población indígena (pruebas estandarizadas) Tanto a nivel primario como secundario, se estima que la pi presenta resultados marcadamente inferiores en las pruebas de medición de desempeño, en relación con la pni. Educación primaria Para efectos de este análisis se utilizarán los resultados de las pruebas de Matemáticas y Comunicación, aplicadas en distintos años a diferentes niveles de educación primaria, a través de las cuales el Ministerio de Educación del Perú mide los niveles de desempeño escolar. Al respecto, los resultados de la prueba de Matemáticas Crecer, aplicada en el año 1996 a todos los estudiantes de cuarto grado de primaria, revelan diferencias significativas en el puntaje promedio entre la población indígena y no indígena, siendo la población Quechua hablante la de peores resultados relativos. El puntaje promedio obtenido por esta población corresponde, aproximadamente, al 50% del promedio alcanzado por la población hispanohablante, y es inferior en comparación con todos los grupos de referencia presentados en el Gráfico 10, incluyendo el promedio nacional, rural y el exhibido por aquella población que reside en la sierra y selva peruana. Asimismo, los resultados de las pruebas de Comunicación aplicadas por el Ministerio en el año 2001 a los alumnos de cuarto grado de primaria, confirman que los niveles de desempeño presentados por la pi están sistemáticamente por debajo a los obtenidos por la misma cohorte a nivel nacional. Al comparar los Gráficos 11 y 12 se evidencia que, aproximadamente, entre un 2% y un 15% de los estudiantes pertenecientes a la pi presenta niveles de desempeño “básico” o “suficiente”, en contraste con el mismo logro mostrado por los estudiantes a nivel nacional, que agrupa entre el 39% y 50% de sus estudiantes, considerando todas las variantes de la prueba

10. Situación que abordaremos en detalle en el capítulo iv (Acceso a Educación superior) de este documento.

perú_ capítulo 3

119

Gráfico 10. Puntaje promedio de la prueba de Matemáticas (Prueba nacional Crecer) para el 4º grado de primaria (1996).

Promedio nacional Urbano estatal Rural estatal No estatal Hispano hablante Población Quechua Población Aymara Costa Sierra Selva 0
Fuente: Grade (2004).

45,4 44,0 38,7 62,4 47,3 33,1 45,0 49,9 45,4 37,5 10 20 30 40 50 60 70

de Comunicación integral (comprensión de sólo texto, texto con gráficos y reglas gramaticales). En el contexto de muy bajos rendimientos de la pi en esta prueba en relación con los estudiantes a nivel nacional, es la pi Aymara la que presenta mejores resultados, en comparación con la pi Quechua y otras etnias indígenas (eib).

Gráficos 11. Nivel de desempeño logrado en las pruebas de Comunicación Integral de 4º grado de primaria, 2001 (PT).

100% 34,8 50% 11,4 34,9

0,6 39,3 16,0 60,1

53,8 0% Comprensión de textos verbales (sólo texto)

49,1

Comprensión de textos ícono verbales (texto con gráficos)

Reflexión sobre el funcionamiento lingüístico de los textos (reglas gramaticales) Suficiente

Por debajo del básico

Básico

Fuente: Ministerio de Educación. Unidad de Medición de la Calidad Educativa (2002). Segundo Informe de Resultados por Niveles de Desempeño, en PREAL-GRADE (2003).

120

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Gráfico 12. Nivel de desempeño logrado en las pruebas de Comunicación integral de 4˚grado de primaria, en áreas bilingües, 2001. 100% 0,3 1,7 0,3 4,6 1,0

8,5 4,3

5,7 3,4

7,2 8,5

5,7 6,5

9,3

6,8

50%

98,0

87,2

90,8

95,1

84,3

87,8

99,0

90,7

93,2

0% Quechua Aymara Otros EIB Quechua Aymara Otros EIB Quechua Aymara Otros EIB

Comprensión de textos verbales (sólo texto)

Comprensión de textos ícono verbales (texto con gráficos) Por debajo del básico Básico

Reflexión sobre el funcionamiento lingüístico de los textos (reglas gramaticales) Suficiente

Fuente: Ministerio de Educación. Unidad de Medición de la Calidad Educativa (2002). Segundo Informe de Resultados por Niveles de Desempeño, en PREAL-GRADE (2003).

Educación secundaria A nivel secundario, se analizará los resultados de la prueba de Comunicación aplicada a los alumnos de quinto grado de secundaria en el año 2004. Al respecto, cabe indicar que, por carecer de información específica respecto de los resultados de la pi, nos aproximaremos a su situación analizando el nivel de desempeño comparando según área de residencia, a nivel nacional y por departamento. Los niveles de desempeño mostrados por los estudiantes de áreas rurales son, ciertamente, inferiores a los presentados por los estudiantes de áreas urbanas y del país. Mientras un 51,3% de los estudiantes a nivel nacional logran niveles de desempeño básico o suficiente, solamente un 31,9% de quienes residen en áreas rurales logran iguales resultados, zona donde se concentra significativamente la pi. Al analizar los puntajes por departamentos, la brecha en los resultados de los estudiantes de zonas rurales respecto de los puntajes registrados en sus respectivos departamentos es de dos dígitos, promediando 30 puntos en un rango que va desde los diez a los 66 puntos de distancia. Excepcionales son los casos de Huánuco y Moquegua, con puntajes rurales por sobre el promedio del departamento, y Loreto, con sólo seis puntos de brecha.

perú_ capítulo 3

121

Gráfico 13. Nivel de desempeño logrado en la prueba de Comunicación de 5˚grado de secundaria, 2004.

100%

8,9 42,4

9,6 44,5

3,6 28,3

50% 48,8 0% Total

45,8

68,2

Áreas Urbanas

Áreas Rurales

Por debajo del básico

Básico

Suficiente

Fuente: Elaboración propia a partir de base de datos prueba de Comunicación, Unidad de medición de la calidad educativa, Ministerio de Educación (2004).

De los seis departamentos cuyos puntaje en zonas rurales es de 450 puntos o menos (muy por debajo del promedio rural nacional de 473 puntos), cinco corresponden a los de mayor proporción de pi 11, representando ésta más del 55% de la población del respectivo departamento. Sumados, los cinco departamentos congregan al 55% del total de la pi nacional. En ellos, la brecha entre los puntajes de las zonas rurales y el registrado por el departamento es en promedio de 40 puntos. Véase Tabla 12 de la página siguiente.

11. Puno, Apurímac, Ayacucho, Huancavelica y Cusco.

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Tabla 12. Puntajes promedio en la prueba de Comunicación por departamento, ordenados ascendentemente (áreas rurales por departamento), aplicados a alumnos de 5º grado de secundaria (2004).

Departamento

Puntaje Comunicación (zonas rurales)

Puntaje Comunicación (total)

PI/PT Depto.

% PI Nacional

Rank PI/PT

País Puno Huancavelica Amazonas Ayacucho Apurímac Cusco Cajamarca Ucayali Lambayeque Pasco Madre de Dios Tumbes Loreto Ancash San Martín Piura Ica La Libertad Junín Huánuco Arequipa Tacna Lima Moquegua

473 414 424 436 437 445 450 461 467 467 468 474 479 481 482 482 485 485 489 495 496 498 503 515 520

505 451 467 499 496 471 487 486 491 508 499 503 489 487 493 497 503 505 525 511 487 534 535 539 518 66,0 56,3 10,1 60,7 64,7 55,4 1,1 10,5 2,6 12,1 24,2 0,5 4,5 31,8 2,6 0,3 6,1 0,5 13,1 26,7 17,2 21,7 9,1 21,3 19,0 5,8 0,9 8,0 6,6 15,2 0,4 0,9 0,6 0,7 0,4 0,0 0,8 8,1 0,4 0,1 09 0,2 3,6 4,7 4,2 1,3 15,4 0,7 1 4 15 3 2 5 22 14 21 13 8 24 19 6 20 25 17 23 12 7 11 9 16 10

Fuente: Elaboración propia a partir de base de datos prueba de Comunicación, Unidad de medición de la calidad educativa, Ministerio de Educación (2004) y elaboración propia en base a censo 1993.

Perú_ 4
Acceso a la educación superior

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capítulo 4_ Acceso a la educación superior

Datos destacados

Una de las características fundamentales del sistema de educación superior en el Perú, viene dada por el desfase existente entre cobertura y calidad situación, por cierto, transversal al sistema educativo del país. Esto se produce en la conjugación entre un gasto público en educación relativamente exiguo* y los elevados niveles de cobertura existentes, dada la “democratización de la educación”. Democratización que tiene lugar en los años 80’ y que incorpora como una de sus principales reformas la gratuidad de la educación superior pública. Esto no se ha traducido en resultados favorables, lo que lleva a que en julio del año 2003 el gobierno peruano dispusiera declarar el sistema educativo nacional en emergencia durante el bienio 2003-2004, con la intención de “recuperar la calidad educativa del país, aprovechando las fortalezas, oportunidades y recursos disponibles del sector”. Respecto a la participación de la pi en la educación superior, los estudiantes con más características socioculturales que los asemejen a “indígenas” (secundaria rural, Quechua o Aymara como lengua materna) son los que menos oportunidad siguen teniendo de acceder a la educación superior, en comparación con la pni. El acceso de los estudiantes indígenas andinos y amazónicos es de preferencia hacia las carreras de educación, en universidades públicas e isp’s. Por otro lado, es apreciable que las universidades con más baja relación entre ingresantes y postulantes son, precisamente, las que la población indígena más demanda y a las que menos accede. En relación con lo anterior, son pocas las universidades que han implementado acciones afirmativas para la inclusión de esta población en dicho nivel.

* En el año 2000 la inversión pública en educación se mantuvo en 2,6% del pbi, en tanto que el promedio latinoamericano fue del 4,5%.

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1. Algunas consideraciones sobre el sistema de educación superior en el Perú Según diversos analistas, dos características del sistema educativo peruano inciden directamente sobre la calidad de éste. La conjunción de un gasto público en educación relativamente exiguo 12 y políticas intensivas de ampliación de la cobertura ha generado un desfase entre cobertura y calidad, expresado en los desfavorables resultados obtenidos por el Perú en las pruebas de evaluación llevadas a cabo por el mismo Ministerio (2001) y evaluaciones internacionales como pisa 2002. Estos síntomas llevan a que en julio del año 2003 el gobierno peruano dispusiera declarar el sistema educativo nacional en emergencia durante el bienio 2003-2004, con la intención de “recuperar la calidad educativa del país, aprovechando las fortalezas, oportunidades y recursos disponibles del sector” (Chirinos & Zegarra, 2004). En este contexto, la calidad de la educación superior también se ve severamente afectada. Chirinos & Zegarra (2004) indican que la llamada “democratización de la educación”, que se inició en la década de 1980 y que se caracterizó por un aumento considerable de la población educativa, debido a que se dispuso la gratuidad de la educación pública, “produjo lo que los especialistas llaman un aumento de masa sin estructura”. Asimismo, hoy en día “las universidades y centros de educación superior no universitaria cubren un rango amplio en lo que respecta a calidad académica, tamaño, perfil estudiantil, perfil profesional e infraestructura “de tal manera que la categoría educación superior peruana sólo tiene sentido para referirse a una heterogeneidad extrema”. Actualmente existen cerca de 1.126 centros educativos de educación superior, siendo un 42% estatales y un 48% privados. Del total, solamente 80 instituciones son de educación superior universitaria –un 7,1% respecto al total– y el restante 92,9% corresponde a centros de educación no universitarios, mayoritariamente institutos superiores tecnológicos y pedagógicos de formación magisterial (98%). Según datos de la unesco, 2004, la composición de los ingresos de las instituciones de educación superior oficiales al años 2002, corresponden en un 62% a recursos públicos (financiamiento estatal, subvenciones, becas, etc.) y el 38% restante a recursos privados (principalmente pago de aranceles). Por otro lado, las 80 instituciones de educación superior universitaria congregan a más de 504 mil alumnos, de los cuales el 47% participa del sistema público universitario y el 53% del sistema privado.
12. En el año 2000 la inversión pública en educación se mantuvo en 2,6% del pbi, en tanto que el promedio latinoamericano fue del 4,5%.

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Tabla 13. Centros educativos de educación superior estatales y no estatales (2004).

Superior no universitaria F. Magisterial Total Estatales No estatales 349 123 226 Tecnológica 660 286 374 Artística 37 31 6

Superior Universitaria 80 33 47

Total

1126 473 653

Fuente: Ministerio de Educación-Unidad de Estadística Educativa.

Gráfico 14. Matrícula universitaria estatal y no estatal, 1998 - 2004 (en miles).

600 400 400 231 200 169 0 1998 1999 Total 2000 2001 2002 2003 168 171 179 189 213 243 254 256 273 283 412 426 435 462 497

504

288

216

2004

Universidades públicas

Universidades privadas

Fuente: Asamblea Nacional de Rectores, Oficina de Estadística e Informática.

Otro aspecto relevante del sistema de educación superior del Perú es la ley de educación de 1982, que creó una nueva opción de estudios postsecundarios alternativa a la universidad: los Institutos Superiores Tecnológicos (ist). Esta modalidad de la educación superior, destinada a ofrecer una formación técnica en carreras cortas, se ha extendido rápidamente en los últimos años. Se ha abierto un espacio socio-educativo nuevo a jóvenes de extracción popular y de sectores medios que se desenvuelven fuera de la universidad. El número de estos institutos varía, decreciendo año a año (Chirinos & Zegarra, 2004). Asimismo, existen 386 institutos superiores pedagógicos públicos y privados en el país, que acogen a cerca de 104.000 alumnos y cuentan con una plana de 8.500 docentes. La formación de profesores docentes por parte de los isp y universidades ha generado una situación de enorme superávit de estos profesionales, pues entre

perú_ capítulo 4

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Tabla 14. Institutos superiores tecnológicos en el Perú, años 2001 y 2002.

Nivel o modalidad Públicos IST 2001 IST 2002 296 293

Centros Privados 563 549

Públicos 7.108 11.380

Docentes Privados 11.384 6.124

Públicos 139.771 163.337

Alumnos Privados 163.874 138.768

Oferta educativa 200 carreras 250 carreras

Fuente: Base de datos de la Unidad de Formación Profesional, MED, en Chirinos & Zegarra (2004).

ambos tipos de instituciones se gradúan anualmente 18.000 profesionales, siendo que el sistema educativo tiene la capacidad de recibir sólo a 3.500 por año.

2. Participación de la población indígena en la educación superior Tendencias en el acceso de la PI a la educación superior Considerando los aportes de Chirinos & Zegarra, se identifican tres tendencias significativas que sitúan las condiciones de acceso de la pi del Perú a la educación superior universitaria. 1. Los estudiantes con características socioculturales que los asemejan a “indígenas” (secundaria rural, Quechua o Aymara como lengua materna) son los que menos oportunidad siguen teniendo de acceder a la educación superior. Las estimaciones de cobertura a la educación superior para la pi, especialmente para aquella entre 15 y 29 años, son variadas, pero todas apuntan a concluir que el acceso a este nivel educacional por parte de la pi es inferior al del resto de la población 13. Chirinos & Zegarra la estima basándose en el acceso a la educación superior que tienen las poblaciones de áreas rurales, que es de un 6,7%, 13,5 puntos porcentuales por debajo de la tasa de cobertura estimada para el total de la población peruana en el mismo rango etáreo (20,2%). No obstante, la participación de la pi en este nivel mejora si consideramos el segmento de población entre 20 y 24 años (11,6% de cobertura) y entre 25 y 29 años (8,6% de cobertura). La tasa de cobertura de la pi en la educación superior oscilaría entre un 4,6%, en zonas donde prevalece la población indígena amazónica y en aquellas zonas andinas
13. Aunque, “en la actualidad, es más difícil de evaluar el acceso universitario de los indígenas andinos, pues la masiva migración y la castellanización progresiva de amplios sectores de la sierra central ha hecho más difusa la frontera entre quiénes son indígenas y quiénes han dejado ya de serlo”. Ídem (2004).

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de predominio monolingüe (uso exclusivo de lengua indígena), y un 20%, en aquellas zonas donde la población indígena –del segmento etáreo mencionado– tiene una mayor cercanía y relación con la cultura occidental urbana. Estas cifras muestran que serían las poblaciones indígenas andinas quienes alcanzan un mayor nivel educativo, en referencia a las poblaciones indígenas amazónicas. Las dificultades en el acceso a educación superior para la pi también han sido estimadas en otros estudios. Valdivia (2003) y grade (2003) indican que un 11,9% de la pi ha accedido a educación superior, en contraste con un 22,5% de la pni que ha alcanzado dicho nivel educacional.
Tabla 15. Estimaciones de participación de la PI, respecto de la PNI y/o PT.

Fuente (autores)

Indicador

%

Chirinos & Zegarra (2004)

Porcentaje de estudiantes de origen andino o amazónico (PI) que accede a estudios superiores (población rural de 15 a 29 años que alcanzó algún año universitario o no universitario) Porcentaje de estudiantes de origen amazónico y zonas andinas de predominio monolingüe (PI) que accede a estudios superiores (población rural de 15 a 29 años que alcanzó algún año universitario o no universitario) Porcentaje de estudiantes indígenas en mayor relación con la cultura occidental urbana (PI) que accede a estudios superiores (población rural de 15 a 29 años que alcanzó algún año universitario o no universitario) Porcentaje de estudiantes peruanos (PT) que accede a estudios superiores (población de 15 a 29 años que alcanzó algún año del nivel universitario o no universitario)

6,7

4,6

20,0 20,2 11,9 22,5

Néstor Valdivia (2003) GRADE ( 2003)

Población indígena (PI) con educación superior (universitaria o no universitaria) Población no indígena (PNI) con educación superior (universitaria o no universitaria)

Fuente: Elaboración propia a partir de Chirinos & Zegarra (2004), GRADE (2003) y Benavides (2003).

La menor presencia de la pi en el sistema de educación superior peruano se relacionaría tanto con factores socioculturales, particularmente por la desvinculación entre la educación formal y la cultura indígena; económicos, dado los recursos insuficientes que la pi tendría para postular en comparación con el resto de la población; y educacionales, considerando las mayores dificultades de acceso y término efectivo que esta población tiene tanto en el nivel primario como secundario. 2. El acceso de los estudiantes andinos y amazónicos es de preferencia hacia las carreras de educación, en universidades públicas e institutos. Probablemente, gran parte de la pi que accede a la educación superior, orienta sus

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129

opciones hacia los institutos superiores pedagógicos o carreras de educación impartidas en universidades públicas. Esta afirmación se relaciona con el hecho de que es en la región andina donde se concentra la mitad de los isp’s y de los alumnos de la carrera de educación a nivel nacional, región en la que, simultáneamente, se concentra la mayor parte de la pi Quechua y Aymara del país. Además, la gran mayoría de los indígenas que acceden a isp’s, lo hacen en aquellos situados en zonas urbanas, considerando que al mismo tiempo “los estudiantes de los institutos rurales (isp’s) son en su mayoría de procedencia indígena”. Por otro lado, existen algunos isp’s que presentan programas curriculares enfocados en los estudiantes indígenas, orientados principalmente a la formación de profesores que, a su vez, enseñarían en escuelas con predominancia de alumnos indígenas (Chirinos & Zegarra, 2004). 3. Es apreciable que las universidades con más baja relación entre ingresantes y postulantes son “precisamente” las que la población indígena más demanda y a las que menos accede. Esta afirmación se vincula directamente con la dificultad que las universidades existentes en el país han tenido para promover acciones afirmativas que faciliten la presencia de alumnos indígenas en sus aulas. Entre las universidades peruanas que convocan expresamente a estudiantes indígenas se encuentran: • Universidad Nacional de la Amazonía Peruana • Universidad Nacional Agraria de la Selva-Tingo María • Universidad Nacional Mayor de San Marcos • Universidad Nacional de Educación Nacional de Educación • Enrique Guzmán y Valle • Universidad Nacional de Huancavelica • Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco • Universidad del Altiplano de Puno Entre las medidas consideradas por estas universidades para facilitar el ingreso de los estudiantes indígenas está la exoneración de examen, acogiéndose a los convenios especiales mencionados en sus reglamentos. En el caso de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se está ante una decisión de sus autoridades que “vía una norma establecieron un cupo para el ingreso libre de estudiantes indígenas de la Amazonía desde el año 1999”.

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Por su parte, desde el año 2003 la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco desarrolla el programa Hatun Ñan, dirigido a sus estudiantes de origen indígena (Quechua, Aymara y Amazónico), cuya finalidad es mejorar los niveles y tasas de aprendizaje, de aprobación y de titulación, a través de acciones de apoyo académico 14.

14. Más información en: http/://hatunnan.unsaac.edu.pe/home.html

Perú_ 5
Consideraciones finales

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capítulo 5_ Consideraciones finales

Más allá de las diferencias existentes en cuanto a las estimaciones de la cantidad y calidad de la situación de población indígena en el Perú, la compilación de datos presentados en este documento muestra la desigual y desventajosa situación socioeconómica y educacional en la que ellos se encuentran, respecto del resto de la población del país.

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133

La población indígena se concentra, principalmente, en zonas rurales y en aquellos departamentos de la sierra centro sur y de la selva amazónica, los cuales presentan mayores tasas de pobreza y peores niveles de desarrollo humano en comparación con el resto de las zonas del país. En efecto, ocho de cada diez indígenas vive en situación de pobreza, lo que hace suponer que categorías como ruralidad, etnicidad y pobreza se encuentran íntimamente asociadas 15.

La precaria situación socioeconómica experimentada por esta población, en comparación a la pni, se relacionaría con la brecha educacional existente entre ambas poblaciones. Ésta se expresa, claramente, en las dificultades que los indígenas tienen para acceder y/o finalizar tanto el nivel primario como secundario, en los bajos promedios educacionales y también, en los bajos niveles de desempeño escolar, comparado con la pni.

Tanto las dificultades socioeconómicas como las educacionales presentadas generan un contexto desfavorable para el acceso de esta población a la educación superior: en efecto, la cobertura educacional en este nivel bordea un escaso 7% de la pi joven, en contraste con el 20% del mismo segmento a nivel nacional. Asimismo, desde las instituciones de educación superior del Perú aún existe un escaso desarrollo de acciones afirmativas que promuevan la presencia de estudiantes indígenas en sus aulas.

Es de esperar que la recopilación presentada facilite el debate en torno a la situación que actualmente viven las poblaciones indígenas del Perú, quienes ven seriamente afectadas sus oportunidades de acceder a la educación superior, instrumento de movilidad social y superación de la pobreza, si la comparamos con la situación de la población no indígena.

Por otro lado, es imprescindible avanzar en diversificación de los indicadores sociales, económicos y educacionales existentes que aseguren una caracterización más clara y exhaustiva de la población indígena del Perú. Esto implica favorecer estudios que aborden la problemática de esta población y fomentar la incorporación de la variable etnia como criterio de análisis y comparación, respecto de la población no indígena.
15. No obstante, existe al menos un 15% de población indígena que habita en la zona metropolitana del país (Lima), sobre la cual es necesario indagar con mayor profundidad en su situación social, económica y educacional, por representar éste un segmento que probablemente habita en zonas urbanas y de los cuales se tiene escasa evidencia.

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Biografía de los autores

biografía de los autores

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Biografía de los autores

Pamela Díaz-Romero Socióloga de la Universidad Católica de Chile, diplomada en Género y Políticas Sociales en la Universidad de Chile, cursó estudios de doctorado en la Facultad de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona (uab). Fue investigadora del Departamento de Estudios del Servicio Nacional de la Mujer (sernam) y, posteriormente, coordinadora del Programa para la Superación de la Pobreza Femenina ejecutado por ese Servicio. Representó al sernam en el Comité Interministerial Social, responsable del seguimiento y evaluación de las políticas y programas sociales gubernamentales. Paralelamente, se desempeñó como evaluadora de proyectos del Fondo para el Estudio de Políticas Públicas, dependiente del Departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile. En Barcelona participó como investigadora asociada en proyectos financiados por la Dirección General de Investigación en Ciencias y Tecnología (dgicyt) y el Instituto de la Mujer de España. Fue responsable de la elaboración del “Modelo de indicadores sobre la situación social de las mujeres en España” para el Centro de Estudios de la Mujer de la uab. A su regreso a Chile, participó en la adaptación del Paquete de Fortalecimiento Institucional sobre Género, Pobreza y Empleo de la Organización Internacional del Trabajo (oit) para América Latina y el Caribe. Fue responsable técnica en el sernam de apoyar la incorporación de la perspectiva de género en políticas y programas del Ministerio del Trabajo y Asuntos Sociales y en el Ministerio de Economía. Es miembro del Consejo del Fondo de Investigación y Desarrollo en Educación del Ministerio de Educación – Chile. En octubre del año 2000 asumió como directora del Programa Internacional de Becas de la Fundación Ford – Región Andina y Cono Sur, que desde el año 2002 se coordina desde la Fundación equitas, fundación de la cual es directora ejecutiva. Ha escrito artículos incluidos en numerosas publicaciones y editado varios libros, entre ellos la serie “Acción afirmativa: hacia democracias inclusivas”, resultado de la investigación realizada en Argentina, Colombia, Chile y Perú coordinada y publicada por Fundación equitas, y “Caminos para la inclusión en la educación superior” Chile–Perú. Fabián Flores Nació en Santiago de Chile y actualmente se desempeña en la Fundación equitas, como animador del Foro isees (Santiago). Además, es socio y profesional de la ong para temas de desarrollo sustentable Territorio Sur (Valparaíso). Es consultor de

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diversos organismos relacionados con temas relativos a salud, educación y pueblos originarios. También ha sido ayudante (puc, U. Diego Portales 2002-2006) y profesor universitario (U. Lagos, 2006-2007) en la cátedra de metodología de la investigación. Estudió Sociología en la Universidad Católica (1999 – 2003). Comenzó su carrera profesional trabajando como director de proyectos en diversas consultoras de opinión pública. Sus últimos trabajos se vinculan a temas de educación y pueblos originarios, destacando: “La unidad y la diversidad: movilización política y demandas educacionales en el pueblo Mapuche”, "Equidad en el acceso de los pueblos indígenas a la educación superior en Chile, desde 1990: Avances, obstáculos y desafíos para la política pública" y “Equidad en el acceso de los pueblos indígenas a la educación superior en Perú: Avances, obstáculos y desafíos para la política pública", todos ellos realizados en 2007.

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El isees convoca a un diálogo abierto, plural e informado a los distintos actores del sistema de educación superior, tomadores de decisiones y especialmente a los integrantes de las diversas comunidades étnicas y raciales, para avanzar integradamente hacia una mayor interculturalidad e igualdad de oportunidades educativas. Con el objetivo de ampliar los alcances del intercambio generado hasta ahora, ponemos a disposición de los interesados una serie impresa que esperamos facilite la participación de quienes, por diversas razones, han tenido dificultades para acceder a la multiplicidad de contenidos alojados en la plataforma, asegurando por esta vía una mayor difusión de las ideas y propuestas que en ella se desarrollan.

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