Вы находитесь на странице: 1из 10

DERECHO DE DEFENSA.-

Sentencia 076-10-SEP-CC (S. R/O No. 441 del 05 de Mayo de 2011)

“…A su vez, dentro del debido proceso, un pilar fundamental se encuentra configurado por el derecho a la defensa, mismo que se halla consagrado dentro de las garantías del debido proceso, contenidas en el artículo 76 de la Constitución de la República del Ecuador. Este derecho a la defensa, a su vez contiene una serie de derechos conexos, determinándose en el artículo 76, numeral 7, literal c) de la Constitución de la República, el derecho a ser escuchado en el momento oportuno y en igualdad de condiciones.

Para el Dr. Jorge Zavala Egas “…el derecho de defensa constitucionalmente adoptado es el de defensa procesal, esto es, como actividad que desarrolla una persona para responder una iniciativa de otro sujeto, que afecte o pueda llegar a afectar sus intereses, durante un procedimiento ya iniciado. 1

Sentencia 013-10-SCN-CC (S. R/O No. 372 del 27 de Enero de 2011)

“…Conforme se ha señalado, el derecho a la defensa está regulado en el artículo 76 numeral 7. El Doctor José García Falconí señala que mediante este presupuesto se garantiza lo siguiente: 1) Posibilidad de recurrir al proceso; 2) Hacerse parte del mismo; 3) Defenderse; 4) Presentar alegatos; 5) Presenta pruebas. Esto es: a) Ejercer el derecho de contradicción; b) Ejercer el derecho a la defensa técnica; c) Debe ser gratuita; d) Debe existir aunque sea en ausencia del procesado; y, e) Debe ser eficiente” 2 , características en las que se encuentra la de

1 Jorge Zavala Egas, “Derecho Constitucional, Neoconstitucionalismo y argumentación jurídica”, Edilex, Guayquil, 2010.

2 Dr. José García Falconí, Los Principios Rectores y Disposiciones Fundamentales que se deben observar en la Administración de Justicia en el Ecuador según el Código Orgánico de la Función Judicial. Pág. 266. Nov. 2009, Quito.

presentar pruebas, que tanto la doctrina como la jurisprudencia, y en la actualidad la Corte Constitucional, reiteran que dentro de cualquier proceso, están orientadas a la demostración de determinado comportamiento que se reflejará en el resultado de la sentencia a ser dictada, y mediante las cuales se aportan elementos de juicio sobre la forma en que ocurrieron los hechos, objeto de la investigación, y al mismo tiempo el poder de rebatirlas por quien se crea asistido de ello, ya que los cuestionamientos tienden a ser necesarios para el esclarecimiento de la verdad y permiten posicionar a las partes en igualdad de condiciones, respetando el fin irrenunciable, como es el de defensa.

Todo ello efectivamente está dirigido a encontrar la verdad, y, limitar uno de estos factores, como el de contradicción, evidentemente limita la garantía al derecho a la defensa, originándose un desbalance procesal…

El principio de contradicción, conforme se ha indicado, se encuentra directamente vinculado con la mayoría de los principios y garantías procesales, por esto tiende a ser un requisito de obligatoria observancia para la efectiva garantía del debido proceso, ya que su inobservancia origina un desequilibrio en cuanto a la posición de las partes, limitándose el derecho de defensa de una de las mismas.

Sentencia 018-10-SCN-CC (S. R/O No. 359 del 10 de Enero de 2011)

“…La garantía de defensa como elemento del derecho al debido proceso consagrado constitucionalmente consiste en la posibilidad de que toda persona, en un proceso de cualquier orden, presente oportunamente alegatos, acciones o excepciones que beneficien a sus intereses de producir pruebas que le favorezcan, recurrir de los fallos judiciales adversos o perjudiciales; este derecho debe asegurarse en todo estado y grado de la causa, incluida la etapa de casación y la de ejecución. Bello Tabares sintetiza este derecho en los siguientes elementos: a) Alegación de argumentos de hecho y de derecho; b) Ser oído; c) Estar presente en los actos del

proceso; d) Asistencia técnica de un abogado; e) Producir pruebas constitucional y legalmente permitidas en las etapas procesales correspondientes; f) Presentar alegatos finales, informes u observaciones a todos los actos procesales; g) Recurrir del fallo que le perjudique. 3

(…) Hay que recordar que el derecho de defensa se configura, entre otros aspectos, como la posibilidad de actuar en el proceso observando las previsiones legales existentes…

Sentencia 009-09-SEP-CC (S. R/O No. 602 del 01 de Junio de 2009)

“Texto del auto impugnado:

I.F. 026-2007 (T)

Durán, 23 de Enero de 2009, las 15H10.-

Ingrese al proceso el escrito presentado por la Dra. Fanny Castro Sánchez, agente fiscal de lo Penal del Guayas, con sede en este cantón de fecha 7 de enero de 2009, a las 15h47, así como el escrito presentado por el abogado Eduardo Carmigniani Valencia.- Atendiendo a la petición Fiscal, se amplía la providencia del 5 de enero de 2009, expedida a las 8h20, EN EL SENTIDO DE QUE LA

AUDIENCIA

ORAL

Y

PÚBLICA

DE

PRUEBA

Y

JUZGAMIENTO señalada para el miércoles 15 de abril del 2009 a las 9h40, SE LLEVARÁ A CABO CON LA PRESENCIA DE LOS TESTIGOS Y PERITOS QUE A

ELLA CONCURRAN,

POR

CUANTO ESTA

JUDICATURA CONSIDERA QUE NO SE PUEDE DILATAR EN EXCESO LA CELEBRACIÓN DE LA

REFERIDA AUDIENCIA DE JUZGAMIENTO.- QUE EL IMPUTADO REALICE LAS GESTIONES NECESARIAS PARA QUE SUS PERITOS Y TESTIGOS CONCURRAN

PUNTUALMENTE

A

LA

FECHA

SEÑALADA

PARA

DICHA AUDIENCIA…”

3 Humberto E. III Bello Tabares, Dorgi D. Jiménez Ramos, Tutela Judicial Efectiva y Otras Garantías Constitucionales, Caracas, Ediciones Paredes, 2009, p. 362

Ese era el texto del auto del Juez Décimo Octavo de Garantías Penales de Durán en el caso que se comenta y resuelto por la Corte Constitucional, y que como ustedes pueden apreciar, distinguidos señores jueces, es IDÉNTICO al que nos asiste No. 441-C-2009. Ahora bien, la Corte Constitucional continuó diciendo:

la

derecho a la

defensa incluye ciertas garantías básicas, entre las cuales, está, según el literal j), la de que quienes actúen como

testigos o peritos estarán obligados a comparecer ante la jueza, juez o tribunal, y a responder el interrogatorio

citada

consagra, pues, como parte de derecho a la defensa de una persona, que los testigos y peritos tengan la obligación de comparecer a responder los interrogatorios que planteen las partes procesales. Derecho de la parte y correlativa obligación del testigo o perito; c) Empero, para que surja la obligación constitucional del testigo o perito de comparecer, derecho de la parte, ES INDISPENSABLE un acto instrumental previo: la notificación oficial al testigo o perito para que comparezca. Ese acto instrumental previo, notificación, puede hacerse en las diversas formas

respectivo;

a) El artículo

76

numeral 7

de la Constitución

de

República de la República dice que el

b)

La

norma

constitucional

previstas por la ley, PERO LO FUNDAMENTAL ES QUE EL SUJETO NOTIFICADOR NO ES LA

PARTE

SISTEMA

PROCESAL,

SINO

EL

d)

Corolario de todo lo expuesto hasta ahora es que la obligación que la Constitución impone, en beneficio de las partes procesales, para que los testigos o peritos comparezcan ante el juez y respondan los interrogatorios de las partes, SÓLO SE HACE EXIGIBLE CUANDO EL SISTEMA JUDICIAL, A TRAVÉS DE LAS DIVERSAS FORMAS PREVISTAS EN LA LEY, NOTIFICA AL TESTIGO O PERITO LA PROVIDENCIA JUDICIAL QUE DISPONE SU COMPARECENCIA. HASTA QUE LA NOTIFICACIÓN NO SE REALICE EN DEBIDA FORMA NO SE PRODUCE LA OBLIGACIÓN DE COMPARECER DEL TESTIGO O PERITO Y POR

TANTO NO ES EXIGIBLE (…) e) LO DICHO EN EL

JUDICIAL.

Este

principio

es

irrebatible

(…);

LITERAL PRECEDENTE DEMUESTRA PORQUÉ LA PROVIDENCIA JUDICIAL IMPUGNADA EN ESTA CAUSA ES VIOLATORIA DEL DERECHO

DE DEFENSA: SEGÚN PROVIDENCIA IMPUGNADA LA AUDIENCIA ORAL Y PÚBLICA DE PRUEBA Y JUZGAMIENTO “SE LLEVARÁ A CABO CON LA PRESENCIA DE LOS TESTIGOS Y PERITOS QUE A ELLA CONCURRAN, POR CUANTO ESTA JUDICATURA CONSIDERA QUE NO SE PUEDE DILATAR EN EXCESO LA CELEBRACIÓN DE LA REFERIDA AUDIENCIA DE JUZGAMIENTO”. Luego, según esa providencia, la referida audiencia pudiera celebrarse aun cuando no se hubiese notificado legalmente a los peritos y testigos para que comparezcan a ella, es decir, celebrarse antes de que se hubiese tornado exigible la obligación de tales peritos o testigos de comparecer; o, dicho de otro modo, se la pudiese realizar VULNERANDO EL DERECHO DE LA PARTE DE EXIGIR SU COMPARECENCIA, que solo se activa con la notificación apropiada. ESO COLOCA EN

CUESTIÓN

INDEFENSIÓN

AL

ACCIONANTE,

QUE “EN NINGÚN CASO” PUEDE SUCEDER

CONFORME

AL

ARTÍCULO

75

DE

LA

CONSTITUCIÓN

DE

LA

REPÚBLICA,

NI

SIQUIERA EN BENEFICIO DEL PRINCIPIO DE

CELERIDAD

lo

expuesto (…) ACEPTAR LA ACCIÓN EXTRAORDINARIA DE PROTECCIÓN; (…) DEJAR SIN EFECTO LA PROVIDENCIA…”

PROCESAL…”.

En

mérito

de

Sentencia 010-09-SEP-CC (S. R/O No. 637 del 20 de Julio de 2009)

NON REFORMATIO IN PEJUS.-

“…el numeral 14 del artículo 77 de la Constitución dispone:

“al resolver la impugnación de una sanción no se podrá empeorar la situación de la persona que recurre…”. Este derecho constitucional que se conoce como el principio non reformatio in pejus (…).

La norma constitucional no es clara en determinar si la figura de non reformatio in pejus puede ser invocada cuando el perjudicado recurre una decisión judicial junto al fiscal o acusador. Por esta razón, es necesario referirnos a la aplicación de este principio en el derecho comparado.

Al respecto, la doctrina regional, en materia de derechos

humanos, se inclina por la imposibilidad de empeorar la situación del sancionado cuando es el único que ha presentado el recurso, dejando de manera implícita, pero clara, la posibilidad abierta de empeorar la situación del imputado cuando no es el único en recurrir la decisión judicial:

“La interdicción de la reforma en perjuicio del condenado constituye, igualmente, una garantía procesal fundamental del régimen de los recursos, a su vez contenido en el derecho de defensa y en el núcleo esencial del derecho al debido proceso. Al superior no le es dable por expresa prohibición constitucional empeorar la pena impuesta al apelante único porque el fallar ex officio sorprende al recurrente, quien formalmente por lo menos no ha tenido la oportunidad de conocer y controvertir los motivos de la sanción a él impuesta, operándose por esta vía una situación de indefensión.” 4

(…) A nivel de reglas de derecho penal internacional, el principio también ha quedado plasmado de esta manera en

el artículo 83 del Estatuto de la Corte Penal Internacional:

“El fallo o la pena apelados únicamente por el condenado,

o por el fiscal en nombre de éste, no podrán ser modificados en perjuicio suyo.”

Otros instrumentos internacionales de derechos humanos formulan esta regla del debido proceso de manera consonante, por ejemplo, el principio trigésimo sexto del proyecto de reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de justicia penal (Reglas de Mallorca): “El

4 Arturo Hoyos, el debido proceso en la Sociedad Contemporánea, en Héctor Fix Zamudio, Liber Amicorum, volumen II, San José, Corte Interamericana de Derechos Humanos Unión Europea, 1998, pp. 917-918.

ejercicio del derecho a recurrir ante un tribunal superior debe excluir la posibilidad de que el recurrente sufra, como consecuencia del mismo, un perjuicio en su situación.”

(…) el deber general de sancionar los delitos para combatir la impunidad y, de esta manera, evitar que se repitan, también es una necesidad para que el aparato estatal pueda prevenir que se cometan violaciones a los derechos humanos; (…) interpretar la non reformatio in pejus como una imposibilidad absoluta de empeorar la situación de los imputados, incluso cuando no son los únicos recurrentes, sería privar al Estado de la capacidad de impugnar sentencias absolutorias irregulares que obstaculizan los fines de la justicia de interés común y así se dejaría una puerta abierta a la impunidad que tanto repudia a los derechos constitucionales…”

Sentencia 031-10-SEP-CC (S. R/O No. 250 del 04 de Agosto de 2010)

NON REFORMATIO IN PEJUS.-

“…claramente se desprende que cuando son las partes las que han recurrido en forma indistinta el Juez A Quem, dentro de la aplicación del principio de tutela judicial efectiva puede reformar la situación jurídica procesal, lo que deberá entenderse que no constituye una violación a la institución non reformatio in pejus, pues ha ocurrido que ante el Superior existe una confrontación de tesis y es sobre esa base que el Tribunal de Alzada va a resolver y aceptar el recurso de una de las partes y por ende desechar el otro al instante de resolver.

No permitir esta actuación procesal del Tribunal Superior, cuando existe el recurso indistinto de las partes, atentaría contra el principio de igualdad formal y material, y atentaría contra la tutela judicial efectiva, pues se desprotegería a uno de los recurrente…”

Sentencia 024-10-SEP-CC (S. R/O No. 232 del 09 de Julio de 2010)

“…toda persona tiene derecho a preparar su defensa con el tiempo necesario y contando con los medios adecuados, es

decir, en igualdad de condiciones que la parte acusadora. Precisamente “uno de los pilares de este derecho es el deber de la acusación de descubrir sustancialmente la fundamentación de su postura (hechos, pruebas materiales, declaraciones, etc…), a la parte causada, y ellos para impedir situaciones de sorpresa o engaño que redundarían en una inadecuada preparación de la defensa, lo que supondría una violación del DPL (due process of law)… 5 .

En esta línea, otro derecho alegado es aquel que tiene relación con el derecho que tiene el acusado de estar presente durante todas las fases del proceso, pero entendido no únicamente como una mera presencia física, la cual sin duda es de vital importancia, sino también como el derecho a comprender lo que se está actuando en el proceso, y con ello la relevancia que comporta la asistencia de un abogado o defensor público, así como de un traductor o intérprete, si éste no comprende el idioma en el cual se sustancia el procedimiento.

En cuanto a las actuaciones procesal in absentia, el Comité de Derechos Humanos ha manifestado en reiteradas ocasiones que no deben admitirse actuaciones en ausencia del acusado en procesos penales, independientemente de las razones que existan para la no comparecencia, aunque se reconoce en última instancia que podrían admitirse siempre que se trate de alguna circunstancia excepcional, como una forma de tutelar el derecho a la defensa y más concretamente al debido proceso.

En suma, el pleno ejercicio del derecho de la defensa es vital durante la tramitación del procedimiento, porque de ello dependerá en última instancia el resultado del mismo. Así, el derecho de hallarse en el proceso impone al juez el deber de: notificar al acusado y al abogado defensor, con la suficiente antelación, y no excluirlo indebidamente del proceso, puesto que de otro modo no se garantiza el derecho de las personas a exponer sus posiciones, a ser

5 Iñaki Esparza Leibar, El principio del Proceso Debido, Barcelona, José María Bosch Editor, 1995, p. 100

oídas por los tribunales o a presentar sus argumentos o pruebas de defensa. 6

Sentencia No. 024-10-SCN-CC (S.R.O. No. 294 del 06 de Octubre de 2010)

“…La ausencia hace referencia a su no presencia física, ni del abogado que lo asiste, sea particular o defensor público, que si bien va o van a ejercer su defensa, la misma sería limitadísima simplemente reduciéndola a la defensa técnica jurídica y no a una defensa integral. (…).

“…Una de las principales garantías del debido proceso es precisamente el derecho de defensa (…). Su importancia en el contexto de las garantías procesales radica en que con su ejercicio se busca impedir la arbitrariedad de los agentes estatales y evitar la condena injusta, mediante la búsqueda de la verdad, con la activa participación o representación de quien puede ser afectado por las decisiones que se adopten sobre la base de lo actuado…”

El ejercicio del derecho a la defensa en materia penal y de

contravenciones por pertenecerse a un mismo género que es la sanción personal y real, comprende dos modalidades:

la defensa material y la defensa técnica. La primera es aquella que le corresponde ejercer directamente al sindicado. La segunda es la que ejerce en nombre de

aquél un profesional del derecho. En nuestro sistema procesal penal, el derecho a la defensa técnica se materializa, o bien con el nombramiento de un abogado escogido por el sindicado, denominado defensor particular,

o bien a través de la asignación de un defensor público proporcionado por el Estado.

El derecho a la defensa consta de las siguientes partes esenciales:

El derecho del inculpado a la comunicación previa y detallada de la acusación formulada en su contra;

6 Omar Huertas Díaz, Francisco Javier Trujillo Londoño y otros, el Derecho al Debido Proceso y a las Garantías Judiciales en la dimensión internacional de los Derechos Humanos, Bogotá, Grupo EditorialIbañez, 2007, p. 144-145.

La concesión al inculpado del tiempo y de los medios para la preparación de su defensa;

El derecho del inculpado a defenderse por sí mismo o a través de un defensor de su elección o nombrado por el Estado.

El derecho a la defensa obliga al Estado a tratar al individuo en todo momento como un verdadero sujeto del proceso, en el más amplio sentido de este concepto, y no simplemente como objeto del mismo.