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FilosofÌa

FilosofÌa

Ivana Costa Marisa Divenosa

2 AÒo Polimodal

FilosofÌa Ivana Costa Marisa Divenosa 2 AÒo Polimodal EDITORIALMAIPUE

EDITORIALMAIPUE

FilosofÌa Ivana Costa y Marisa Divenosa 1 ediciÛn

(c), 2005 Editorial Maipue. ItuzaingÛ, Provincia de Buenos Aires Tel./Fax: 54-011-4458-0259 e-mail: maipue@ciudad.com.ar www.maipue.com.ar

ISBN 987-9493-15-X

Arte de tapa: Graciela Mosches

DiseÒo de tapa: Disegnobrass

DiagramaciÛn: Paihuen

CorrecciÛn de textos: Andrea Di Cione

Impreso en Indugraf S.A. S·nchez de Loria 2215 - Capital - www.indugraf.com.ar

en Febrero de 2005

Costa, Ivana FilosofÌa / Ivana Costa y Marisa Divenosa. ñ 1 ed. ñ Buenos Aires : Maipue,

2005.

220 p. ; 27x19 cm.

ISBN 987-9493-16-8

1. FilosofÌa-EnseÒanza Media. I. Divenosa, Marisa. II. TÌtulo CDD 100.711

Fecha de catalogaciÛn 13-01-05

Queda hecho el depÛsito que establece la Ley 11.723.

Libro de ediciÛn Argentina No se permite la reproducciÛn parcial o total, el almacenamiento, el alquiler, la transmisiÛn o la transformaciÛn de este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrÛnico o mec·nico, mediante fotocopias, digitalizaciÛn u otros mÈtodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su infracciÛn est· penada por las leyes 11723 y 25446.-

CapÌtulo I: La filosofÌa

Indice

De profesiÛn filÛsofo

7

La filosofÌa en casa

10

La FilosofÌa en palabras prestadas

11

Rumbo a la definiciÛn

14

Men˙ filosÛfico

16

No es ciencia ni ideologÌa

es filosofÌa

20

Prehistoria filosÛfica

21

Contemos la historia

24

PerÌodo antiguo

24

PerÌodo medieval

26

PerÌodo moderno

28

PerÌodo contempor·neo

30

QuÈ hacemos hoy con la filosofÌa

33

La importancia de la bioÈtica

33

La filosofÌa en la escuela, en el cafÈ, øen el consultorio?

35

CapÌtulo II: LÛgica

Lenguaje y argumentaciÛn

37

Argumento y razonamiento: el razonamiento informal y el razonamiento formal

42

Las estructuras b·sicas del razonamiento

45

La forma lÛgica

49

El cuadrado de la oposiciÛn

50

CrÌticas modernas al cuadrado de la oposiciÛn

51

Silogismo categÛrico

54

El concepto de validez formal

55

Reglas del silogismo correcto

58

LÛgica simbÛlica

59

Verdad o falsedad

64

Valor de verdad y tablas de verdad

64

CÛmo confeccionar tablas de verdad

66

Algunas reglas de inferencia

68

Los tipos de falacia y la pr·ctica de la argumentaciÛn

71

CapÌtulo III: La Ètica

…tica y moral

77

Conciencia moral y virtud

80

øDe dÛnde vienen esos planteos?

84

La Ètica socr·tica

84

PlatÛn y la Ètica

86

La Ètica de AristÛteles

87

Concepciones de lo Ètico

92

…ticas deontolÛgicas y teleolÛgicas

100

øCu·l es el fundamento de la moral?

101

Los dilemas Èticos

102

Los problemas Èticos y los dilemas de nuestra Època

106

…tica y politica

110

CAPÕTULO IV - TeorÌa del conocimiento

La definiciÛn del conocimiento: creencia, verdad y fundamentaciÛn

113

Verdad, coherencia y verificaciÛn

115

Tipos de fundamentaciÛn

117

Algunos problemas gnoseolÛgicos

118

Posibilidades y lÌmites del conocimiento

118

øDe dÛnde viene lo que sabemos?

122

El conocimiento cientÌfico

131

CaracterÌsticas de la ciencia. DimensiÛn social del conocimiento

131

El conocimiento cientÌfico y el tecnolÛgico

137

El mÈtodo cientÌfico y los mÈtodos para hacer avanzar el conocimiento en ciencias formales y

 

139

Aspectos Èticos de la pr·ctica cientÌfica y tecnolÛgica

145

CAPÕTULO V - El problema antropolÛgico

øQuÈ es el hombre?

151

Algo de Historia

153

Unidad y dualidad

160

Esencia y existencia

165

Necesidad y libertad

168

La trascendencia

171

CAPÕTULO VI - Debates filosÛficos sobre problem·ticas contempor·neas

La globalizaciÛn

1) Imperio

173

La pobreza mundial. El "fin del trabajo"

173

GlobalizaciÛn y filosofÌa polÌtica

176

Textos para seguir pensando:

178

2) øLucha nacional o global?

179

3) Una teorÌa sin realidad

180

GlobalizaciÛn y comunicaciÛn

181

La construcciÛn de "sujetos" de la informaciÛn en unmundo global

187

La determinaciÛn acerca de la vida

190

øCu·ndo comienza la vida?

190

Texto 1) øCu·ndo comienza la vida?

192

Texto 2) El aborto, un problema de salud p˙blica

193

FiliaciÛn, identidad y vida

192

Violencia social e inseguridad

199

øQuÈ es la violencia?

200

La inseguridad en las sociedades modernas y contempor·neas

205

Guerra y carrera armamentista

210

Problematicas ambientales: violaciÛn del equilibrio ecolÛgico

215

El protocolo de Kyoto y el equilibrio ecolÛgico

215

BibliografÌa

217

CAPÕTULO I

La filosofÌa

De profesiÛn filÛsofo

Hablar de filosofÌa es siempre entablar una conversaciÛn compleja. Ya sea porque en general se piensa que la filosofÌa es una actividad aburrida o complicada, ya sea porque se considera que est· reservada a unos pocos intelectuales, o porque se ve en ella una maraÒa compleja de pensamientos inabordables, el tratamiento filosÛfico de un tema suele ser evitado de manera expresa. Sin embargo, considerar la filosofÌa de esta manera es una forma de ignorar realmente de quÈ se trata. Ahora nos dedica- remos a intentar esclarecer este concepto, y en las p·ginas que siguen el lector se dar· cuenta de hasta quÈ punto la filosofÌa forma parte de sus actividades cotidia- nas, aunque no lo perciba. Si hay algo que todo el mundo sabe de la filosofÌa es que se relaciona con los antiguos griegos, y que SÛcrates, PlatÛn y AristÛteles fueron los m·s reconocidos filÛsofos de la Grecia cl·sica, la que abarca los siglos V y IV a.C. Como noble hija de padres griegos, su nombre proviene justamente de este idioma. FilosofÌa es un tÈrmino compuesto por dos palabras griegas: philos, que significa ìamorî, ìafecciÛn aî y tambiÈn ìamistadî, y sophÌa, que quiere decir ìsaberî, ìcono- cimientoî. Si decimos solamente esto, se pensar· que ella se ocupa de aumentar el saber, de intentar conocer todo el tiempo m·s, y el filÛsofo ser· alguien enamorado del saber, ·vido de conocer, y que siente necesidad de aprender siempre m·s y nunca se satisface con lo que sabe. En parte, esta conclusiÛn es correcta; pero si decimos sÛlo esto, corremos el riesgo de pensar que el filÛsofo es un erudito, es decir, una persona centrada solamente en incrementar constantemente la cantidad de datos o de infor- maciÛn que posee, o en especializarse en todas las ciencias y conocimientos, y eso no es exactamente un filÛsofo. Se trata, mejor, de alguien que hace de la reflexiÛn una actividad central de su vida. Utilizamos aquÌ el tÈrmino ìreflexiÛnî en su sentido primario, es decir, aquel que menciona un reflejo, como si fuera un espejo. Reflexio- nar quiere decir mirarse a sÌ mismo en un gesto de flexiÛn, en un movimiento sobre uno mismo, un repliegue interior en el que uno se pone frente a sÌ mismo para obser- var, asÌ, sus ideas, opiniones, pensamientos. Si reflexionamos sobre el sentido de la vida, por ejemplo, el ejercicio consistir· en percibir quÈ es lo que pensamos nosotros mismos sobre Èl. Y es por esto que la reflexiÛn implica siempre el cuestionamiento:

øquÈ pienso que es la vida? øen quÈ creo que consiste la existencia?

7

CapÌtulo I

CapÌtulo I La principal contribuciÛn de la cultura helÈnica fue el Èxito que alcanzÛ en la

La principal contribuciÛn de la cultura helÈnica fue el Èxito que alcanzÛ en la abstracciÛn, es decir, en hallar tÈrminos capaces de expresar elementos co- munes a situaciones diversas, sin tener que referir- se siempre a casos concretos. John D. Bernal, Historia social de la ciencia.

concretos. John D. Bernal, Historia social de la ciencia . SÛcrates y PlatÛn en una iconografÌa

SÛcrates y PlatÛn en una iconografÌa medieval.

La filosofÌa, entonces, es una actividad teÛrica, es decir que establece teorÌas o explicaciones, y que no requiere, por ejemplo, de pruebas de labora- torio o del trabajo de campo, como otras disci- plinas. Se dice que la filosofÌa es teÛrica en sen- tido propio, ya que originariamente ìteÛricoî significaba ìde contemplaciÛnî o ìde observa- ciÛnî; entonces, cuando decimos que la filoso- fÌa es una actividad teÛrica, queremos decir que toma distancia respecto de la realidad, que in- tenta observarla y hacer un juicio crÌtico sobre ella, explicando el orden que tiene y establecien- do relaciones entre sus partes. A esto se le lla- ma elaborar sistemas de pensamiento y es, en ˙ltima instancia, el trabajo que intenta realizar todo filÛsofo: explicar la realidad, mostrando cÛmo se relacionan las partes entre sÌ y cÛmo funciona la totalidad que explica. Para realizar este trabajo crÌtico el filÛsofo se plantea preguntas. Pero evidentemente no es el ˙nico que se plantea preguntas (un cientÌfico, por ejemplo, tambiÈn las formula). La diferen- cia consiste en que el tipo de preguntas que el filÛsofo formula no pueden ser respondidas por las ciencias ni por las fÛrmulas que provienen del sentido com˙n, porque la filosofÌa se pre- gunta acerca de las cosas m·s b·sicas y anterio- res al cuestionamiento cientÌfico ñhasta podrÌa- mos decir, m·s fundamentalesñ y adem·s su pregunta supone un ejercicio riguroso de la re- flexiÛn hasta sus ˙ltimas consecuencias ñes de- cir que no se conforma con encontrar la r·pida consolaciÛn de una serie de opiniones m·s o menos tranquilizadorasñ. Para un cientÌfico, por ejemplo, la necesidad de llegar a la verdad o la importancia de adquirir mayor conocimiento son presupuestos de los que parte y con los que todos los cientÌficos acuerdan, sin preocuparse por explicar por quÈ esto es asÌ. Para el filÛsofo, en cambio, no es evidente quÈ queremos decir cuando hablamos de ìla verdadî, y no va de suyo que es importante acumular conocimien- tos; m·s bien se pregunta por la posibilidad de

8

La filosofÌa

conocer, de transmitir esos conocimientos, de cu·n verdaderos son. La filosofÌa cues- tiona, pregunta, pide argumentaciones y demostraciones de lo que sostiene. No se conforma con lo que otros dicen y busca sus propias razones. Veamos algunos otros ejemplos de cÛmo funciona la filosofÌa: si preguntamos por quÈ los hombres a veces obran mal, mienten o matan, o por quÈ los seres humanos no pueden vivir fuera de la sociedad, o quÈ quiere decir que algo existe, no vamos a encontrar ninguna ciencia que pueda responder a estas preguntas, ya sea porque las exceden o porque las dan por contestadas. Disciplinas como la criminologÌa, la cien- cia polÌtica o la antropologÌa se conforman con las respuestas que alguna autoridad les dio al respecto o simplemente toman esos hechos (que los seres humanos mien- ten, matan, que no pueden vivir fuera de la sociedad) como datos y no como pregun- tas. Los filÛsofos han pensado estas y muchas otras preguntas, porque la filosofÌa es un saber sin supuestos, es decir, no supone que las cosas son como aparentan o como otros nos dijeron, sino que cuestiona absolutamente todo. Como dijimos antes, con las ideas que elaboran a partir de sus preguntas los filÛso- fos han construido sistemas filosÛficos. Pongamos un ejemplo de esto y leamos a continuaciÛn las reflexiones y argumentos de diferentes filÛsofos que han tratado de definir nada menos que la filosofÌa. El primero de los ejemplos consiste en un di·logo escrito por PlatÛn (428-347 a.C. ñesta fecha, aunque conjetural, es la m·s aceptada entre los especialistasñ), en el cual conversan el personaje SÛcrates, filÛsofo, con sus discÌpulos Simmias y Cebes; estos ˙ltimos discuten con el primero acerca del signifi- cado de la muerte, porque SÛcrates ha sido condenado a muerte, est· a punto de ser ejecutado y sin embargo est· tranquilo porque asegura a sus amigos que la filosofÌa le ha hecho comprender quÈ significa morir.

"SÛcrates: En cuanto a ustedes, quiero darles una explicaciÛn seg˙n la cual me parece natural que un hombre que ha pasado realmente la vida en la filosofÌa no tema cuando est· a punto de morir y estÈ en cambio esperanzado en que, despuÈs de haber muerto, alcanzar· all· los mayores bienes. Ahora bien, cÛmo es esto asÌ, Simmias y Cebes, intenta- rÈ explicarlo. Es probable que para el resto de la gente pase inadvertido el que cuantos se aboquen correctamente a la filosofÌa no se preparan para ninguna otra cosa que para morir y estar muertos. Y si eso es cierto, serÌa completamente insÛlito que, despuÈs de no anhelar durante toda la vida otra cosa que [la muerte], al llegar Èsta uno se irrita frente a lo que antes anhelÛ, y en lo cual se ha ejercitado" (PlatÛn, FedÛn; siglo IV a.C.).

Alguien que se haya dedicado a la filosofÌa ñdice SÛcratesñ podr· entender claramen- te en quÈ consiste su ayuda pues le permite dedicarse a lo m·s valioso que hay en Èl, su alma, y no pasar una vida dedicada al cuerpo y a sus placeres. La muerte, que significa para este filÛsofo el abandono de ese cuerpo, debe ser vista necesariamente como algo positivo; la filosofÌa nos ayudarÌa a darnos cuenta de eso. Pero Èsta, obviamente, no es la ˙nica opiniÛn acerca del valor de la filosofÌa. Veamos lo que AristÛteles (384-322 a.C.), que fue alumno de PlatÛn, escribiÛ, tiempo des- puÈs, al respecto:

"Por lo pronto, concebimos al filÛsofo principalmente como conocedor del conjunto de las cosas, en cuanto es posible, pero sin tener la ciencia de cada una de ellas en particular. En seguida, el que puede llegar al conocimiento de las cosas arduas, aquellas a las que no

9

CapÌtulo I

CapÌtulo I AristÛteles , de Rembrandt. se llega sino venciendo graves dificultades, øno lo llamaremos filÛsofo?

AristÛteles, de Rembrandt.

se llega sino venciendo graves dificultades, øno lo llamaremos filÛsofo? En efecto, conocer por los sentidos es una facultad com˙n a todos, y un conocimiento que se adquiere sin esfuerzos no tiene nada de filosÛfico. Por ˙ltimo, el que tiene las nociones m·s rigurosas de las causas, y que mejor enseÒa estas nociones, es m·s filÛ- sofo que todos los dem·s en todas las ciencias; aquella que se busca por sÌ misma, sÛlo por el ansia de saber, es m·s filosÛfica que la que se estudia por sus resultados; asÌ como la que do- mina a las dem·s es m·s filosÛfica que la que

est· subordinada a cualquier otra. (

) De todo

lo que acabamos de decir sobre la ciencia mis- ma, resulta la definiciÛn de filosofÌa que busca- mos. Es imprescindible que sea la ciencia teÛri- ca de los primeros principios y de las primeras causas, porque una de las causas es el bien, la razÛn final" (AristÛteles, MetafÌsica, siglo IV a.C.).

Para AristÛteles la filosofÌa es, entonces, un sa- ber que se ocupa de las causas de las cosas, pero no de cualquier causa, sino de las causas prime- ras, las principales y m·s fundamentales, aun- que sean las menos evidentes y aunque llegue- mos a ellas despuÈs de arduas investigaciones.

La filosofÌa en casa

A la hora de hablar de filosofÌa parece que estamos obligados a citar sÛlo la palabra de los filÛsofos cÈlebres; sin embargo, no son ellos los ˙nicos que filosofan y reflexio- nan. Muy por el contrario, preguntas como las que acabamos de formular pueden ser hechas por cualquiera de nosotros en cualquier momento. De hecho, todos filosofamos con mayor o menor frecuencia, con mayor o menor rigor, porque re- flexionar es parte esencial de la vida humana. Suele decirse que las circunstancias en las que m·s frecuentemente nos ponemos filosÛficos est·n determinadas por ciertos hechos que pasan en nuestras vidas. Una de estas situaciones tiene que ver con enfrentarmos a algo que nos causa extraÒamiento; el filÛsofo alem·n Martin Heidegger (1889-1976) habla de la ìrelaciÛn de familiaridadî que tenemos con las cosas. Cuan- do utilizamos las cosas que forman parte de nuestro mundo cotidiano ñdiceñ no tenemos una relaciÛn de real conocimiento con ellas, sino de ìutilidadî. Pero de pronto, por alguna razÛn, porque algo cambiÛ o porque nosotros cambiamos, un dÌa empezamos a percibirlas de manera diferente y particular, y nos surge la pregunta acerca de por quÈ las cosas son de la manera que son o por quÈ pasa lo que pasa. Tomemos un ejemplo. Todos sabemos en quÈ consiste el nacimiento de un niÒo, nos parece un hecho absolutamente natural, y no nos asombra ni nos cuestionamos so- bre el hecho. Pero muchas veces, cuando nace alguien cercano a nosotros, tenemos

10

La filosofÌa

tendencia a sentir que no se trata del mismo hecho que sabÌamos bien en quÈ consis- tÌa. Se trata ahora de que ha nacido un ser humano, cuya vida ha surgido del deseo de sus padres, de una situaciÛn determinada que lo ha generado, o de una suma de hechos independientes de Èl, pero una vez que este ser ha nacido ya no puede redu- cirse al solo deseo de sus progenitores, ni tampoco a una situaciÛn ni a una suma de hechos, sino que ahora existe como un ser nuevo, un sujeto diferente de todos los dem·s. …ste es el ìmilagro de la vidaî, que no deja de ser un misterio para los hom- bres desde que son hombres. El misterio de la muerte no es menos intrigante para la filosofÌa. O la injusticia que cometen unos seres humanos contra otros. O las severas desigualdades entre ciudadanos de un mismo paÌs. Otras circunstancias que gene- ran la reflexiÛn filosÛfica en nuestra vida cotidiana son las llamadas situaciones lÌmi- te: hechos que nos afectan dram·ticamente, y que nos inducen a preguntarnos por quÈ estos hechos nos suceden a nosotros o a determinadas personas y no a otras, øpor quÈ la vida es asÌ? o tambiÈn øquÈ sentido tiene ese hecho en nuestra vida?. Ejemplos claros de situaciones lÌmite son la muerte de alguien muy querido, o de alguien joven, el padecimiento de graves dolencias, a veces de por vida. Lo cierto es que ninguno de nosotros puede escapar a este tipo de reflexiÛn, porque es, hasta donde podemos ver, esencial a todo ser humano. En fin: la filosofÌa est· presente, de alg˙n modo, en la vida de todos y mucho m·s de lo que sospechamos. Aunque no todos elaboremos una teorÌa sobre la vida o sobre la especie humana, no podemos evitar la reflexiÛn, que finalmente constituye un acto natural para quienes poseemos pensamiento.

un acto natural para quienes poseemos pensamiento. Mafalda, por Quino. La FilosofÌa en palabras prestadas

Mafalda, por Quino.

La FilosofÌa en palabras prestadas

Immanuel Kant (1724-1804), quiz· el m·s decisivo de los filÛsofos modernos, hizo sus principales aportes en el ·mbito de la reflexiÛn sobre la acciÛn humana, como se ver· cuando estudiemos la Ètica. AquÌ queremos mostrar, sin embargo, su posiciÛn acerca de la filosofÌa y de la actividad del filÛsofo:

"De forma general, nadie puede llamarse filÛsofo, si no puede filosofar. Pero no se apren- de a filosofar m·s que por el ejercicio y el uso que hace uno mismo de la propia razÛn. øCÛmo podrÌa, propiamente hablando, aprenderse la filosofÌa? En filosofÌa, cada pensa- dor hace latir su corazÛn ñpor decirlo asÌñ sobre las ruinas de otra; pero nunca ninguna llega a volverse inquebrantable en todas sus partes. De ahÌ, que no pueda aprenderse a

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CapÌtulo I

fondo la filosofÌa, porque ella todavÌa no existe. Pero si suponemos que existe una efectiva- mente, ninguno de los hombres que la aprendiera podrÌa decirse ìfilÛsofoî, pues el cono- cimiento que tendrÌa permanecerÌa siendo subjetivamente histÛrico. Es diferente en mate- m·ticas. Esta ciencia puede, en cierta medida, ser aprendida; pues aquÌ las pruebas son tan evidentes que cada uno puede convencerse; y adem·s, en razÛn de su evidencia, pue- de ser considerada como una doctrina cierta y estable"(I. Kant, LÛgica, 1800).

La filosofÌa es un ejercicio, dice Kant. Hacer filosofÌa no es sÛlo leer lo que otros dijeron y considerarlo verdadero. No se trata de aprender teorÌas y explicaciones; se trata en realidad de pensar, de usar nuestra propia razÛn para ser crÌticos frente a los hechos de la realidad. No hay una filosofÌa prefabricada. La filosofÌa es un hacer. De

ahÌ que este filÛsofo diga que la filosofÌa todavÌa no existe, porque es una tarea actual, de este momento y de esta circunstancia. La misma idea estaba en SÛcrates, de quien se dice que no escribiÛ ning˙n texto que diera a conocer su propia filosofÌa ya que consideraba que no tenÌa sentido transmitir un contenido filosÛfico determinado. La filosofÌa es aquÌ y ahora, es reflexiÛn con los otros, es intercambio de opiniones, argumentos y discusiones. Por eso para muchos autores no es posible la filosofÌa en soledad absoluta, porque es una actividad eminentemente social, comunitaria, con- junta y, sobre todo, viviente y cambiante. Las otras ciencias, nos dice Kant, no son iguales, porque poseen unos contenidos m·s o menos fijos y no se espera que estos contenidos se pongan en discusiÛn una y otra vez.

A pesar de que pertenecen a siglos y momentos histÛricos muy diversos, el pensador

contempor·neo Karl Jaspers (1883-1969) complementa la posiciÛn de Kant y explica

la filosofÌa desde otro punto de vista:

"øQuÈ es, pues, la filosofÌa, que se manifiesta tan universalmente bajo tan singulares for- mas? La palabra griega philÛsophos (filÛsofo) se formÛ en oposiciÛn a sophÛs. Se trata del amante del conocimiento (del saber) a diferencia de aquel que estando en posesiÛn del conocimiento se llamaba sapiente o sabio. Este sentido de la palabra ha persistido hasta hoy: la b˙squeda de la verdad, no la posesiÛn de ella, es la esencia de la filosofÌa, por frecuentemente que se la traicione en el dogmatismo, esto es, en un saber enunciado en proposiciones, definitivo, perfecto y enseÒable. FilosofÌa quiere decir ir de camino. Sus preguntas son m·s esenciales que sus respuestas, y toda respuesta se convierte en una nueva pregunta. Pero este ir de camino ñel destino del hombre en el tiempoñ alberga en su seno la posibi- lidad de una honda satisfacciÛn, m·s a˙n, de la plenitud en algunos elevados momentos. Esa plenitud no estriba nunca en una certeza enunciable, ni en proposiciones ni confesio- nes, sino en la realizaciÛn histÛrica del ser del hombre, al que se le abre el ser mismo. Lograr esta realidad dentro de las situaciones en que se halla en cada caso un hombre es el sentido del filosofar" (K. Jaspers, La filosofÌa, 1949).

Jaspers nos hace ver que un filÛsofo no es un sapiente o un sabio, en el sentido de alguien que se siente completo y satisfecho, considerando que ha aprendido ya sufi- ciente y que debe ahora echarse a descansar. El dogmatismo del que hablan Kant y Jaspers se refiere a la filosofÌa como una doctrina cerrada, est·tica y no cuestionada, que forma parte de quien se considera sabio, pero no del filÛsofo. …ste es, en reali- dad, alguien que siente su carencia, su falta de saber, su necesidad de cuestionar, y al sentirlo est· impulsado a avanzar en el cuestionamiento. Por eso la filosofÌa es un

12

La filosofÌa

andar, un caminar, m·s que un resultado final. Para un filÛsofo, este avance a travÈs de las preguntas es m·s importante que la meta de las respuestas, porque poseer respuestas para todo serÌa convertirse en un sabio. Un aspecto diferente de la activi- dad filosÛfica se resalta a continuaciÛn; ve·moslo:

"Cada Època histÛrica tiene emergentes caracterÌsticos que van conform·ndose de mane- ra singular. La filosofÌa, que pretende reflexionar sobre ellos, no puede substraerse a los

problemas, las fascinaciones y las obsesiones de su tiempo. La problem·tica filosÛfica actual es m˙ltiple y variada. No obstante, parecerÌa que existen algunos denominadores comunes alrededor de los cuales gira el pensamiento actual. Ellos son: el lenguaje, la ciencia y la Ètica. (Ö) El tema que ahora da quÈ pensar es el de la libertad con respecto a la informaciÛn. He aquÌ la cuestiÛn para nuestra reflexiÛn. La filosofÌa hace 2.500 aÒos, en Grecia, comenzÛ a plantearse el problema de la libertad. Muchos fueron los interrogantes y muchas las respuestas que a travÈs del tiempo se han dado respecto de la libertad. (Ö) Es decir que, en ˙ltima instancia, y a pesar de los cambios espectaculares, nos seguimos replanteando las mismas preguntas. Es como si, despuÈs de tantos adelantos tecnolÛgi- cos, de tanta ciencia y de tantas situaciones superadas, volviÈramos la mirada a Grecia

con nostalgia

El ˙ltimo texto nos lleva a prestar atenciÛn a un nuevo aspecto: la importancia del contexto histÛrico en el que se desarrolla la filosofÌa, para su desarrollo mismo. En aquel camino filosÛfico que seÒalaba Jaspers, en el cual las preguntas son m·s im- portantes que sus respuestas, no ha cambiado demasiado el panorama; los antiguos se cuestionaban quÈ es la libertad y cÛmo conservarla, y hoy nos hacemos la misma pre- gunta. Sin embargo, cada Època estar· marcada por un problema o tipo de problemas m·s bien especÌficos, y entonces es natural que los filÛsofos se ocupen especialmente de unos temas y dejen otros de lado. Para la docente argentina Esther DÌaz, uno de los problemas actuales que se impone pensar es el de la relaciÛn entre la informaciÛn y la libertad. Un problema tal como si se debe permitir la clonaciÛn humana o no, segura- mente no era posible en la Època medieval cuando la ciencia no podÌa hacer efectiva la clonaciÛn de ning˙n modo; sin embargo, en el fondo de este problema hay otro que sÌ tiene vigencia en todas las Èpocas: øtenemos libertad para manejar la vida humana como si fuÈramos sus dueÒos absolutos?, øquÈ derecho tiene el hombre de interferir en el recorrido natural y espont·neo de los acontecimientos?

total, 2.500 aÒos no es nada". (Esther DÌaz, Para seguir pensando, 1989)

total, 2.500 aÒos no es nada". (Esther DÌaz, Para seguir pensando , 1989) Emmanuel Kant. Karl

Emmanuel Kant.

total, 2.500 aÒos no es nada". (Esther DÌaz, Para seguir pensando , 1989) Emmanuel Kant. Karl

Karl Jaspers.

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CapÌtulo I

DIJO UN FILOSOFO "Toda persona que ha aprendido a ha- blar puede utilizar frases para describir los acontecimientos. Los acontecimien- tos son la prueba de la verdad de las fra- ses. En ciertas circunstancias, todo eso es tan evidente que es difÌcil de encontrar ahÌ un problema. En otras, es tan oscuro que es dificultoso ver alguna soluciÛn. Si usted dice: ìLlueveî, puede saber que lo que dice es verdadero porque ve caer la lluvia, porque siente que lo moja y es- cucha su ruido. Pero las dificultades sur- gen a partir del momento en que inten- tamos analizar lo que pasa cuando ha- cemos enunciados de este tipo, bas·ndo- nos en la experiencia inmediata. øEn que sentido ìconocemosî algo que pasa, in- dependientemente de las palabras que empleamos para mencionarlo? øCÛmo podemos compararlo con nuestras pala- bras, de manera que sepamos que nues- tras palabras son exactas? øQuÈ relaciÛn debe existir entre lo que pasa y nuestras palabras, para que nuestras palabras puedan ser exactas? øCÛmo sabemos, en cada caso, si esta relaciÛn existe o es un error? øPuede ser posible saber si nues- tras palabras son exactas sin tener nin- g˙n conocimiento no-verbal de algo que pasa y a lo que se aplican nuestras pala- bras?" Bertrand Russell, SignificaciÛn y verdad, siglo XX.

Bertrand Russell , SignificaciÛn y verdad , siglo XX. Bertrand Russell. Rumbo a la definiciÛn A

Bertrand Russell.

Rumbo a la definiciÛn

A continuaciÛn transcribimos algunas caracte- rizaciones de la filosofÌa que han sido presenta- das por algunos filÛsofos y que completan las que revisamos antes.

1. El proceso que consiste en examinar una cosa por medio de la vista es completamente lle- no de ilusiones y lleno de ilusiones es tam- biÈn el que se vale de las orejas o de cualquier otro de los sentidos; ella [la filosofÌa] persua- de al alma de tomar sus distancias, en la me- dida en que no es absolutamente necesario recurrir a los sentidos (PlatÛn, FedÛn, siglo IV a.C.).

2. El objeto de la filosofÌa es la aclaraciÛn lÛgica del pensamiento. FilosofÌa no es una teorÌa, sino una actividad. Una obra filosÛfica con- siste esencialmente en elucidaciones. El resul- tado de la filosofÌa no son ìproposiciones fi- losÛficasî, sino el esclarecerse esas proposi- ciones. La filosofÌa debe esclarecer y delimi- tar con precisiÛn los pensamientos que de otro modo serÌan, por asÌ decirlo, opacos y confu- sos (Ludwig Wittgenstein ñ1883-1951ñ, Tractatus LÛgico- Philosophicus, 1922)

3. La filosofÌa est· escrita en este libro inmenso perpetuamente abierto delante de nuestros ojos (quiero decir el universo), pero no se la puede aprender si no se aprende primero el lenguaje y los caracteres en los cuales est· escrita (Galileo Galilei ñ1564-1642ñ, El ensayador, 1623).

4. El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo; pues cada uno piensa que est· tan bien provisto de Èl, que incluso quienes son difÌciles de contentar en las dem·s cosas, no desea para nada m·s del que tienen. No es verosÌmil que todos se equivoquen en eso:

pero sobre todo eso testimonia que el poder de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que se lla- ma el buen sentido de la razÛn, es natural-

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La filosofÌa

mente igual en todos los hombres; y asÌ, que la diversidad de nuestras opiniones no viene de que unos son m·s razonables que otros, sino solamente de que condu- cimos nuestros pensamientos por diversas vÌas, y no consideramos las mismas cosas. Pues no es suficiente tener un buen pensamiento, sino que lo principal es aplicarlo bien (Rene Descartes ñ1596-1650ñ, Discurso del mÈtodo, 1637).

lo principal es aplicarlo bien (Rene Descartes ñ1596-1650ñ, Discurso del mÈtodo , 1637). Esto no es
lo principal es aplicarlo bien (Rene Descartes ñ1596-1650ñ, Discurso del mÈtodo , 1637). Esto no es

Esto no es todo, Quino.

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CapÌtulo I

Podemos sintetizar lo que para estos pensadores es la filosofÌa, asÌ:

ï Un saber teÛrico.

ï Una disciplina que cuestiona todo, hasta las cosas m·s b·sicas y obvias.

ï Una actitud crÌtica general.

ï Las palabras y la manera de expresar los pensamientos es fundamental en la argu- mentaciÛn filosÛfica, para que la comunicaciÛn de las ideas sea real y no aparente.

ï Como consecuencia de su actitud cuestionadora, debe estar abierta a la diversidad de respuestas, a la diferencia de perspectivas, al intercambio de opiniÛn.

ï Su condiciÛn primordial para aceptar una idea es que Èsta pueda ser fundamenta- da coherentemente y no estÈ en contradicciones con otras ideas ya aceptadas.

ï La consecuencia de esta actividad ser· un sistema de pensamiento, que pueda explicar la vida o parte del mundo humano. Ahora, luego de haber leÌdo las caracterizaciones de la actividad filosÛfica de estos autores, propone tu propia definiciÛn. No olvides tener en cuenta tu posiciÛn crÌtica sobre lo leÌdo y seÒalar cu·l es la contribuciÛn que la filosofÌa puede hacer en nues- tro tiempo y nuestro lugar.

Men˙ filosÛfico

Con el paso del tiempo, el pensamiento filosÛfico se ha desarrollado de manera tal que sus preguntas pudieron ser agrupadas en diferentes ·reas. De este modo, como para los filÛsofos las preguntas siempre fueron m·s importantes que las respuestas, los cuestionamientos se hicieron cada vez m·s especÌficos, de manera que se hizo posible clasificarlos en ramas de la filosofÌa. Preguntas como øes posible el conocimien- to?, øquÈ es el conocimiento objetivo?, o øpercibimos los objetos tal como ellos son?, øtodos los sujetos los percibimos de la misma forma por todos los sujetos?, no se refieren al mismo ·mbito de interÈs que si nos preguntamos øquÈ es un hombre?, por ejemplo. Mientras que las primeras preguntas conforman la parte de la filosofÌa que se llama Gnoseolo- gÌa o TeorÌa del conocimiento, la ˙ltima le importa a la AntropologÌa filosÛfica. Veamos en quÈ consisten, entonces, algunas de las ramas de la filosofÌa.

filosÛfica . Veamos en quÈ consisten, entonces, algunas de las ramas de la filosofÌa. 16 Yo,

16

Yo, MatÌas, Sendra.

La filosofÌa

ï …tica: el tÈrmino que designa este ·mbito proviene del vocablo griego Íthos, que significa costumbre o h·bito; por lo tanto, tiene que ver con la conducta humana, que se ocupa del obrar del hombre, de su manera de actuar óactuar bien o mal, por ejemploó, especialmente cuando ese actuar involucra a otros hombres. En este libro le dedicaremos un mÛdulo a la Ètica, para caracterizarla mejor; por el momento digamos que trata de contestar preguntas como øquÈ es el bien?, øquÈ son los valores?, øquÈ es una norma moral?, entre otras.

ï AntropologÌa filosÛfica: como dijimos, una de sus preguntas preferidas es øquÈ es el hombre? AntropologÌa es un tÈrmino compuesto por ·nthropo, que significa hom- bre, y por logÌa, que viene de lÛgos y que, como sabemos, significa pensamiento o discurso que argumenta sobre algo. En este caso, se trata de una reflexiÛn sobre el hombre. Pero, øen quÈ sentido se reflexiona? No como hacen las dem·s disciplinas que se dedican al hombre, como la psicologÌa, la sociologÌa, etcÈtera, sino que hace preguntas sobre lo que constituye al hombre en el sentido m·s profundo: øquÈ cosas tiene que tener un ser para ser un hombre?, es decir, se cuestiona sobre la esencia de lo humano.

ï GnoseologÌa: este tÈrmino que designa a otra rama de la filosofÌa tambiÈn est· compuesto por dos tÈrminos que provienen del griego: gnoseo, que significa cono- cimiento, y logÌa (pensamiento o discurso), al que ya nos referimos en el caso ante- rior. Se trata, entonces, de la rama que hace preguntas acerca de cosas relativas a nuestro conocimiento: øes posible el conocimiento?, øcu·l es el lÌmite de mi conocimien- to?, øde dÛnde obtengo yo mi saber (de los sentidos, de mi pensamiento, etcÈtera)?

ï MetafÌsica: es la rama de la filosofÌa que se cuestiona acerca de cosas que van m·s all· de lo evidente a los sentidos. Sus preguntas suelen ser las m·s abstractas, y son sus ejemplos øquÈ es la existencia?, øquÈ es el ser?, øexiste Dios? Muchas veces se le ha llamado ontologÌa, que significa literalmente disciplina que se ocupa de los entes, pero el campo de la MetafÌsica (que significa literalmente lo que est· m·s all· de la naturaleza) parece ser m·s amplio.

ï EstÈtica: comprende la reflexiÛn acerca de la naturaleza del valor de la belleza, y de su aplicaciÛn en el campo de la producciÛn humana (como el arte, por ejem- plo). Trata de dar cuenta de preguntas como øquÈ es la belleza?, øquÈ tipo de existen- cia tienen los valores estÈticos?, etcÈtera.

ï La lÛgica es un instrumento ñlos griegos la llamaban Ûrganon, es decir, herramien- ta, instrumento o ˙tilñ que utiliza la filosofÌa para reflexionar y razonar correcta- mente; tambiÈn nos dedicaremos a desarrollar algunos conceptos de lÛgica, pero adelantemos aquÌ que elabora y analiza las reglas que nos permiten argumentar correctamente. Por lo tanto, la lÛgica es importante para todas las ramas de la filosofÌa.

ï La filosofÌa polÌtica, la filosofÌa del lenguaje, la filosofÌa de las ciencias, la filosofÌa de la educaciÛn, son otros ·mbitos de la filosofÌa y, por lo tanto, otras ramas por las que se abre la capacidad de reflexionar rigurosamente, sin supuestos.

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CapÌtulo I

…stas son los principales campos en los que se organiza la actividad filosÛfica, pero digamos tambiÈn que no es siempre f·cil determinar a cu·l pertenece una cierta elaboraciÛn filosÛfica, ya que un filÛsofo no decide antes de reflexionar a quÈ rama de la filosofÌa se va a dedicar, sino que toma un problema y lo aborda desde los ·mbitos que considera necesarios. Es decir, al responder øquÈ es el hombre? lo m·s probable es que un filÛsofo se encuentre en la antropologÌa filosÛfica, pero tambiÈn en la Ètica, si habla de su relaciÛn con los otros, y en la metafÌsica, si habla de las cosas que lo trascienden. El lÌmite entre las ramas no es neto ni puede estar excesiva- mente fijado de antemano, pero podemos, sin embargo, agrupar de esta manera las preocupaciones filosÛficas. Como queda claro, en estas filosofÌas a la carta hasta el m·s severo comensal encontra- r· su preferencia. SÛlo hace falta que veas cu·l corresponde a tu gusto.

comensal encontra- r· su preferencia. SÛlo hace falta que veas cu·l corresponde a tu gusto. Atilio,
comensal encontra- r· su preferencia. SÛlo hace falta que veas cu·l corresponde a tu gusto. Atilio,

Atilio, de Roger.

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La filosofÌa

Actividades para el alumno

1. Lee los textos siguientes e indica cuál es la rama de la filosofía principalmente comprometida en cada uno. Fundamenta tu respuesta.

a. La inclinación por el ocultismo es un síntoma de regresión de la conciencia. Esta ha perdido su fuerza para pensar lo incondicionado y sobrellevar lo condicionado. En lugar de determinar a ambos, mediante el trabajo del concepto, en su unidad y diferencia, los mezcla sin distinción. Lo incondicionado se convierte en factum (hecho), y lo incondicionado pasa inmediatamente a constituir la esencia. El monoteísmo se disuelve en una segunda mitología. «Creo en la astrolo- gía porque no creo en Dios», contestó un encuestado en una investigación de psicología social realizada en América. La razón dictaminadora, que se había elevado hasta el concepto del Dios único, parece confundida con su derrumbe. El espíritu se disocia en espíritus, y se arruina la capacidad de comprender que éstos no existen. La velada tendencia de la sociedad a la infelici- dad embauca a sus víctimas con falsas revelaciones y fenómenos alucinatorios. En su presen- tación fragmentaria en vano esperan tener a la vista y hacer frente a la fatalidad total. Despúes de milenios de ilustración, el pánico vuelve a irrumpir en una humanidad cuyo dominio sobre la naturaleza traducido en domino sobre el hombre aventaja en horror a lo que los hombres hubie- ran llegado a temer de la naturaleza. (Theodor Adorno, «Tesis contra el ocultismo», publicado en Minima moralia, 1951)

b. Los pragmatistas pensamos que el progreso moral es como coser una manta elaborada y mul-

Nos agrada

ticolor, más que tener una visión más clara de algo verdadero y profundo. (

)

reemplazar las metáforas tradicionales de profundidad o de elevación por metáforas que exhi- ben anchura y extensión. Convencidos de que no hay una esencia humana sutil que la filosofía podría aprehender, no tratamos de reemplazar la superficialidad con la profundidad ni elevarnos sobre lo específico para captar lo universal. Nos gustaría minimizar una diferencia por vez: la diferencia entre cristianos y musulmanes en una aldea bosnia, la diferencia entre blancos y negros en una ciudad de Alabama, la diferencia entre homosexuales y heterosexuales en una comunidad católica de Quebec. Lo que esperamos es unir a esos grupos mediante un millar de «puntadas», invocando mil cosas menudas en común entre sus miembros, en lugar de especi- ficar una única cosa grande, su común humanidad. Esta imagen del progreso moral nos hace

resistir la sugerencia de Kant de que la moralidad es propia de la razón. Los pragmatistas tienen

(Richard Rorty,

más simpatía por la sugerencia de Hume de que es propia del sentimiento ¿Esperanza o conocimiento? Una introducción al pragmatismo, 1994)

2. Determina cuál/es de las siguiente/s afirmación/es corresponden a la antropología filosófica. Fundamenta en todos los casos:

a. Para conservar la salud, los hombres deben alimentarse bien, pero también deben evitar el cansancio y el stress.

b. El hombre es un animal simbólico porque no puede relacionarse con su medio sin un sistema simbólico.

c. El hombre ha establecido sistemas diferentes de relaciones sociales, que podemos estudiar en forma evolutiva a través del tiempo.

d. El psiquismo contiene estructuras propias y particulares relativas a la historia de cada sujeto, pero también contiene ciertos elementos invariables como el consciente y el inconsciente.

e. El hombre pertenece a diferentes estratos sociales y cumple roles diferentes en distintos ámbi- tos de la sociedad de la que forma parte. Su edad y su género condicionan estos roles.

f. El crecimiento del cuerpo humano no siempre coincide con el desarrollo de ciertos órganos vitales. Lo cierto es que el cuidado físico y su relación con el medio ambiente ayudarán a con- servar o perder la salud.

g. El hombre es un animal racional, y esto lo diferencia esencialmente de los demás animales.

h. El consciente es parte del psiquismo, y contiene las representaciones mentales humanas que coinciden con el yo.

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CapÌtulo I

No es ciencia ni ideologÌaÖ es filosofÌa

Lo que ya ha quedado claro es que la filosofÌa es un tipo de saber que se plasma en la actividad de teorizar y criticar (es decir, ejercer la capacidad crÌtica, la capacidad de analizar en cada caso cÛmo, por quÈ y para quÈ); que su herramienta principal es la argumentaciÛn y que todos la practicamos, en mayor o menor grado, con m·s o menos profundidad o regularidad. Dicho esto, corremos el riesgo de confundirla con el saber vulgar, es decir, del tipo de saber que todos tenemos y que no requiere ninguna profesionalidad. El saber vulgar es el que nos permite movernos en la vida cotidiana, saber cÛmo parar un colectivo, dÛnde comprar un libro, cÛmo atarnos los zapatos, cÛmo hablar por telÈfono. Es decir, es todo ese conjunto de saberes que no hemos adquirido de manera sistem·tica, sino que tenemos por el solo hecho de vivir en una determinada sociedad y por la necesidad de subsistir en ella. La filosofÌa es, claro est·, un tipo de saber diferente, por que su objeto es diferente y tambiÈn por el rigor y el grado de reflexiÛn teÛrica que demanda su estudio. Sin embargo, al decir esto corremos el riesgo de confundirla con las ciencias. M·s adelante nos ocupare- mos de caracterizar especÌficamente el saber cientÌfico, pero digamos ahora que la filosofÌa y la ciencia se diferencian, en primer lugar, en que la primera no conlleva supuestos ni determina de antemano el lÌmite de sus cuestionamientos; y, en segun- do lugar, en que la ciencia tiene siempre un objeto de estudio particular determinado y no universal, como pretende tener la filosofÌa. Aclaremos esto. Dicho en tÈrminos muy generales, la filosofÌa se ocupa de aquello que concierne a un ser humano. El filÛsofo reflexiona, por ejemplo, sobre el sentido de la vida, la necesidad de la acciÛn, el rumbo que debe llevar dicha acciÛn, la rela- ciÛn del hombre con sus pares, el sentido de la religiÛn, el lugar que ocupa el cuerpo en la totalidad del ser humano. Si ahora nos detenemos a observar las ciencias, en- contraremos, por ejemplo, que la psicologÌa se encarga tambiÈn del ser humano ñde su conciencia y su inconsciente, de su relaciÛn con los dem·s y del rumbo que cada uno da a su vidañ, pero se diferencia de la filosofÌa porque su objetivo es establecer leyes generales a partir de un estudio de casos particulares y por aplicar luego todas estas leyes o conclusiones a la singularidad de una historia personal, de un ser hu- mano concreto. La filosofÌa, en cambio, plantea sus preguntas considerando a todos los hombres en general, en sentido universal. Es decir, un psicÛlogo investigar· cu·l es el rumbo particular que un paciente concreto y particular da a su vida y sus moti- vaciones individuales para hacerlo, mientras que el filÛsofo va a preguntarse acerca del rumbo general o universal que los hombres dan a su vida, de las motivaciones que todo hombre tiene para actuar de cierta manera. Lo mismo sucede con la sociologÌa, que se ocupa del hombre en tanto ser social, de sus relaciones sociales, de la historia de las sociedades y de la descripciÛn y an·lisis del funcionamiento concreto de las sociedades concretas. La filosofÌa tambiÈn se pre- ocupar· por las relaciones entre los seres humanos, por la necesidad de los hombres de vivir en sociedad y aun de sus organizaciones polÌticas. Sin embargo, lo har· de manera universal, y no considerando una sociedad particular ni un determinado grupo social. Cuando AristÛteles define al hombre como un ìanimal socialî no est·

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La filosofÌa

ocup·ndose de explicar el fenÛmeno social, sino de la esencia humana. Si tomamos la antropologÌa social tendremos el mismo caso. Ella se ocupa de la cultura, de su origen y desarrollo, de grupos Ètnicos concretos y determinados. La antropologÌa filosÛfica, en cambio, busca acercarse a definir la naturaleza humana universal que permita entender a todo ser humano. Y lo mismo podrÌa verse en todas las ciencias que toman alg˙n aspecto del hombre como parte de su objeto de estudio: la historia, la medicina, la economÌa. La diferencia de los planteos filosÛficos ser· siempre su grado de universalidad ñcontra la especificidad del objeto del que se ocupa cada ciencia particularñ y su acercamiento reflexivo, sin supuestos. En el mÛdulo dedica- do al conocimiento y a la epistemologÌa, ampliaremos la caracterizaciÛn de la ciencia como un discurso del saber provisto de reglas, sujetas ellas tambiÈn a la reflexiÛn filosÛfica. Ahora, una vez que la filosofÌa se caracteriza como un sistema de ideas o un modo de organizar los pensamientos es f·cil confundirla con una ideologÌa. Una ideologÌa es, precisamente, un sistema de ideas, pero m·s precisamente, una forma determina- da de ver el mundo y de explicarlo. La diferencia con la filosofÌa es que, mientras que Èsta est· abierta a nuevos cuestionamientos y a revisar esas ideas con que conforma sus sistemas, se dice generalmente que las ideologÌas son cerradas y dogm·ticas. Una ideologÌa es, en sentido despectivo, un dogma; y decimos ìdespectivoî, porque lo dogm·tico implica la rigidez del pensamiento y el cierre a un intercambio con diferentes formas de pensar. Sin embargo, como veremos m·s adelante, pretender estar excluido de toda ideologÌa significa confiar en que es posible mirar el mundo con absoluta objetividad y sin ninguna determinaciÛn histÛrica, personal, social, lo cual es ciertamente una ingenuidad. Lo que queremos decir es que en toda Època, en todo lugar, en todo espacio social, existen valores y discursos que se consideran m·s valiosos y que nos resultan m·s apropiados que otros. Y esos valores y discursos son, en cierta forma, nuestra manera de ver el mundo y de explicarlo, es decir, nues- tra ideologÌa, m·s o menos consciente. Esto es, hasta donde podemos ver, inevitable. En todo caso digamos que lo determinante en el caso de la filosofÌa es, m·s que tener una mirada objetiva de la realidad de su tiempo ñlo cual es ciertamente imposibleñ, esforzarse por no abandonar el cuestionamiento de esa realidad y por no ceder cons- cientemente al dogmatismo.

Prehistoria filosÛfica

La filosofÌa no existiÛ siempre como un saber claramente separado de los dem·s conocimientos. En un principio, muchos siglos antes de la era cristiana, cuando to- davÌa no se hablaba de filosofÌa, la reflexiÛn ñel pensamiento racionalñ estaba mez- clada con mitologÌas y cosmogonÌas, es decir con relatos que daban cuenta del naci- miento del universo, fruto de la uniÛn, combinaciÛn o separaciÛn de distintas divinidades. No es f·cil definir quÈ es un mito. Podemos decir que se trata de un relato que intenta explicar algo que, en principio, no puede explicarse de un modo racional. Para dar cuenta de la existencia pasada de una ciudad, por ejemplo, el mito nos dir· que un dios mandÛ construirla para proteger a su hijo o a su enamorada, y

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CapÌtulo I

CapÌtulo I Atenas. Vista del Ereteion, en la AcrÛpolis. Actividades para el alumno 1. Busca mitos

Atenas. Vista del Ereteion, en la AcrÛpolis.

Actividades para el alumno

1. Busca mitos y analiza qué es lo que cada uno de ellos trata de explicar. Fundamenta tu respuesta con pa- sajes que puedan leerse en el mis- mo relato mítico.

2. Establece tres semejanzas y tres di- ferencias entre el mito y la reflexión filosófica.

3. Intenta responder a la pregunta qué es la filosofía desde tu punto de vis- ta. Da al menos tres ejemplos de cuestiones que le interesen a esta disciplina.

esta f·bula nos provee una cierta forma de com- prender la existencia de ese lugar. Otro mito ñ lo encontramos en el Banquete de PlatÛnñ po- dr· decirnos que en un comienzo de los tiem- pos los enamorados formaron parte de un solo ser vivo, pero como ese ser era tan irreverente con los dioses, ellos separaron a ese ser en dos partes; en consecuencia, cuando una de las mi- tades se encuentra con la otra, ambas se sienten tan atraÌdas que ya no quieren separarse jam·s. AsÌ se explicarÌa por quÈ los seres humanos nos enamoramos. Con el correr del tiempo, el pen- samiento racional y argumentativo fue gan·n- dole terreno al pensamiento mÌtico, y la filoso- fÌa se asentÛ sobre el logos, es decir, sobre el pen- samiento o el discurso argumentativo y razo- nado. ReciÈn hacia el siglo V a.C., en una Ate- nas repleta de inquietudes y preguntas, apare- cieron los primeros filÛsofos y la filosofÌa ganÛ su propio lugar. Pero los primeros filÛsofos, de todos modos, siguieron utilizando mitos para expresar lo que, aparentemente, sÛlo podÌa transmitirse a los dem·s a travÈs de met·foras, debido a la complejidad y riqueza de su conte- nido. Siguiendo un uso que AristÛteles estableciÛ en el siglo IV a.C., digamos que para hablar de la historia de la filosofÌa debemos comenzar men- cionando a los primeros pensadores que hicie- ron ese esfuerzo por proporcionar explicacio- nes racionales. El primero que se ha llamado propiamente filÛsofo fue SÛcrates, y ha marcado un comienzo tan fuerte que el pequeÒo grupo de pensadores registrados como anteriores a Èl, reciben su nombre a partir de Èl: son los preso- cr·ticos. De ellos no se sabe mucho, porque sus obras se han perdido ñsi es que las han escritoñ, y todo lo que conocemos de su pensamiento es por autores posteriores, que los citaron ya sea porque estaban de acuerdo con ellos o porque querÌan criticarlos. Entre los presocr·ticos so- bresalieron los milÈsicos, asÌ llamados porque provenÌan de la ciudad de Mileto: Tales,

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La filosofÌa

Anaximandro y AnaxÌmenes. Ellos se alejaron de las explicaciones mÌticas para in- tentar dar cuenta de su realidad de una manera racional. Sin embargo, parecen ha- berse mantenido en la reflexiÛn acerca de la naturaleza y no se centraron en cuestio- nes antropolÛgicas. Her·clito de Efeso y ParmÈnides de Elea son, a su vez, dos figu- ras fundamentales de la filosofÌa presocr·tica y tanto ellos como algunos de sus dis- cÌpulos directos parecen haber tenido marcada influencia en el pensamiento de Pla- tÛn. Her·clito fue el primero que postulÛ que todo cambia y nada permanece; que la realidad est· integrada por pares de opuestos que se equilibran y compensan entre sÌ seg˙n una medida, una ley o proporciÛn (el logos). ParmÈnides, por su parte, afir- mÛ que la realidad es una, ˙nica, y que el movimiento y el cambio son aparentes, aunque los hombres los percibamos como reales. Seg˙n AristÛteles, para ParmÈnides la realidad queda conformada por el Ser y el No-ser. Otros filÛsofos presocr·ticos como EmpÈdoces y Anax·goras ñde los que tenemos noticia principalmente gracias a AristÛtelesñ tambiÈn se ocuparon de explicar el cosmos y la naturaleza. HabrÌa que esperar hasta la llegada de SÛcrates para encontrar testimonios de un filÛsofo cuya reflexiÛn estuviera centrada en el hombre y, m·s precisamente, en su accionar.

DIJO UN FIL”SOFO "En efecto, la mayorÌa de los que han filosofado primero creyeron que los ˙nicos principios de todas las cosas est·n en el ·mbito material; pues aquello a partir de lo cual existen todos los entes, y a partir de lo primero de donde devienen y lo ˙ltimo hacia lo cual se corrompen finalmente, por permanecer

la esencia, pero modific·ndose en sus afecciones, esto dicen que es el elemento y principio de los entes.

Por eso creen que nada se genera ni se corrompe, de modo que se conserva siempre esta naturaleza, como no decimos que SÛcrates nace absolutamente, en tanto se vuelva bello o m˙sico, ni que perece del todo en tanto desaparecen estas disposiciones, porque permanece el sustrato SÛcrates mismo, asÌ ninguna de las otras cosas nacen ni perecen; pues es necesario que haya una naturaleza ˙nica, o m·s de una, a partir de la cual se generan las dem·s cosas mientras que aquÈlla se conserva. Sin embargo, no todos dicen lo mismo acerca del n˙mero y la naturaleza de ese principio, sino que, por un lado, Tales, el fundador de tal filosofÌa, dice que es el agua (puesto que opina que la tierra est· sobre el agua) teniendo acaso esta creencia por observar que el alimento de todas las cosas es h˙me- do, por generarse lo caliente mismo a partir de esto h˙medo, y por vivir en ello (pues aquello a partir de lo cual algo se genera, esto es el principio de todas las cosas). Y efectivamente tomÛ esta creencia

no sÛlo por esto, sino tambiÈn porque las semillas de todas las cosas tienen una naturaleza h˙meda,

y

porque el agua es el principio de la naturaleza para las cosas h˙medas.

(

)

AnaxÌmenes y DiÛgenes colocan al aire antes que al agua y lo colocan como principio mejor de

los cuerpos simples; Hipaso de Metaponto y Her·clito de Efeso ponen al fuego; y EmpÈdocles coloca

los cuatro elementos, junto a los ya mencionados agrega a la tierra como el cuarto (pues Èstos siem- pre permanecen y no se generan, sino por aumento y disminuciÛn numÈrica, uniÈndose y separ·n- dose hacia y a partir de la unidad).

Y entre los que decÌan que el todo es uno, ninguno tuvo Èxito en comprender tal causa, sino excepto

tal vez ParmÈnides, y para Èste, seg˙n postulÛ que no sÛlo una sino incluso dos son las causas [el ser

y el no ser]"

AristÛteles, MetafÌsica, siglo IV a.C.

CapÌtulo I

Contemos la historia

La historia de la filosofÌa se divide en cuatro periodos o Èpocas principales: filosofÌa antigua, medieval, moderna y contempor·nea. Los acontecimientos histÛricos que determinaron el paso de uno a otro periodo ñsi bien a veces la frontera no es estricta sino que se construye a partir de la suma de dos o tres datos significativosñ no son menos importantes que los hechos sociales y polÌticos que condicionaron el surgi- miento y cambio en los movimientos intelectuales de cada momento. He aquÌ una sumaria cronologÌa para identificar a cada uno de ellos. M·s adelante los retomaremos, a medida que veamos las diferentes problem·ticas abordadas en los bloques que siguen:

PerÌodo antiguo Los filÛsofos que vivieron con posterioridad a los presocr·ticos son los primeros a los que realmente se llamÛ ìfilÛsofosî, ya que se diferenciaron de los que investiga- ban el cosmos en general. Se dice que el primer filÛsofo propiamente dicho fue SÛ- crates, ya que Èl comenzÛ a poner al hombre en el centro de sus preguntas. Se pre- ocupÛ b·sicamente por cuestionamientos Èticos, y las preguntas que lo caracteriza- ron fueron, por ejemplo, øquÈ es la virtud?, øa quÈ llamamos justicia?, øes mejor para el hombre recibir un castigo cuando ha sido injusto, o tratar de escapar a los que quieren hacerlo pagar por lo que ha hecho? Para SÛcrates lo m·s importante era el conocimiento de uno mismo y la introspecciÛn, es decir, la observaciÛn, el examen, de sÌ mismo. El mÈto- do que aplicÛ se llamÛ ìmayÈuticaî ñen griego, dar a luzñ porque se dice que ayuda- ba a la gente a sacar a luz o hacer nacer las ideas en ella. El mÈtodo contaba con dos momentos: el primero servÌa para revisar las opiniones de la persona con la que conversaba, y analizar si eran apropiadas o no; en el segundo, positivo, la persona pensaba nuevamente el concepto que investigaba y construÌa una respuesta m·s adecuada que la anterior. Por ejemplo, SÛcrates le preguntaba a alguien øquÈ es la sabidurÌa? y Èste le respondÌa: ìsaber muchas cosasî. El filÛsofo tomaba esa respues- ta y volvÌa a formular una pregunta con la cual le mostraba al interlocutor que su respuesta habÌa sido imprecisa. Por ejemplo, volvÌa a preguntarle: ìEntonces, øla sabidurÌa es saber muchas cosas de mis vecinos, de mis amigos y parientes?î. De este modo, el interlocutor estaba obligado a reformular su respuesta anterior y a esforzarse por dar una respuesta m·s exacta. El mÈtodo no consistÌa en decir quÈ es la sabidurÌa sino en ayudar a los dem·s a descubrilo por sÌ mismos. La mayÈutica hacÌa referencia, adem·s, a la profesiÛn de la madre de SÛcrates, que habÌa sido par- tera. Se decÌa, entonces, que mientras que su madre ayudaba a dar a luz personas, SÛcrates ayudaba a dar a luz ideas. En la misma Època que SÛcrates vivieron los llamados ìsofistasî, que eran un grupo de hombres dedicados tambiÈn al saber, pero que fueron duramente criticados por otros filÛsofos. Los sofistas no eran de Grecia, venÌan de otras ciudades y tenÌan como profesiÛn la enseÒanza paga: eran maestros que vendÌan sus lecciones por dinero. Parte de su mala fama, de hecho, proviene de que vendÌan su saber y lo

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La filosofÌa

adecuaban a lo que el ´clienteª quisiera ´comprarª. Si alguien necesitaba hacer un discurso que le sirviera para demostrar que la esclavitud es algo bueno, el sofista elaboraba el discurso y se lo vendÌa. Pero si alguien le decÌa que necesitaba un dis- curso capaz de argumentar que la esclavitud es algo malo, lo hacÌan tambiÈn. Es por

eso que se los considera ìrelativistasî, es decir, consideraban que todo ñy especial- mente el bien o el mal respecto de algoñ depende enteramente de las circunstancias,

el momento, el lugar donde suceden las cosas o donde se dice un discurso ya que no

existe una verdad absoluta sobre nada. Se dice que Prot·goras de Abdera, por ejem- plo, que fue uno de los m·s prestigiosos sofistas, afirmaba que no es posible contrade- cir ning˙n discurso, porque todos son verdaderos. Hechos como Èste provocÛ que los

filÛsofos ñque consideraban que cada cosa es correcta de una sola manera, y si no es

asÌ, es incorrectañ opinaran que los sofistas no eran serios y que no debÌa escuch·rselos.

Y es en el campo de los discursos en el cual los sofistas hicieron sus mayores desarro-

llos, ya que para ellos la palabra, los argumentos y, en general, los discursos, eran capaces de modificar una realidad entera, como parece haber sostenido el otro gran sofista, Gorgias de Leontini. Por otro lado, sabemos que SÛcrates tuvo algunos alumnos y seguidores que lo ad- miraron profundamente. Entre ellos estaba PlatÛn, que aprendiÛ y se sintiÛ fuerte- mente influenciado por Èl y, consecuentemente, en una posiciÛn adversa respecto de los sofistas. PlatÛn hizo uno de los aportes fundamentales a la historia de la filosofÌa:

fundÛ una escuela, la Academia, en la cual se filosofaba siguiendo reglas y requisi- tos, de manera que la actividad comenzÛ a realizarse de manera org·nica y sistem·- tica. En los ˙ltimos aÒos de vida, PlatÛn tuvo como alumno a un joven que iba a convertirse en un cÈlebre filÛsofo ñinclusive, en cierto momento de la historia, se convertirÌa en El FilÛsofo, con may˙sculasñ. Nos referimos a AristÛteles, fundador del Liceo o PerÌpatos. Durante toda la Antig¸edad asistimos al nacimiento de la disciplina filosÛfica y es admirable comprobar cada dÌa cÛmo muchas de las cuestio- nes pensadas entonces siguen todavÌa vigentes como problemas. La historia puede haberles dado diferentes respuestas, pero el hombre no se contenta con cerrar las preguntas, y en cada momento histÛrico se impone pensarlas y formularlas nueva- mente, colocarlas en contexto e intentar ver quÈ puede responderse a ellas en la perspectiva actual. Adem·s de los mencionados, otros movimientos filosÛficos como el epicureÌsmo, el estoicismo, los cÌnicos, entre otros, renovaron los estilos de res- puesta de aquÈllos fundamentales y de sus discÌpulos, platÛnicos y peripatÈticos.

y de sus discÌpulos, platÛnicos y peripatÈticos. 25 La muerte de SÛcrates , de Jacques Louis

25

La muerte de SÛcrates, de Jacques Louis David (1787).

CapÌtulo I

ALGUNOS REPRESENTANTES DE LA ANTIGÜEDAD

Siglo

Filósofo

Años de vida

Obras principales

 

Sócrates

399 a.C.

No se conservan

IV a I antes de Cristo

Platón

428-347 a.C.

Apología de Sócrates, Critón, Protágoras, Fedón, República, Gorgias, Timeo

Aristóteles

384-322 a.C.

Física, Metafísica, Etica a Nicómaco, De Anima, Política, Poética, Retórica

Epicuro

347-270 a.C.

Carta a Meneceo

 

Cicerón

106-43 a.C.

Sobre la oratoria, Sobre la República

Lucrecio

97-55 a.C.

Sobre la naturaleza

Séneca

3 a.C.-65d.C.

Sobre la tranquilidad del alma, Sobre la brevedad de la vida, Cartas a Lucilo

 

Epicteto

50-130

Manual

I a V

Marco Aurelio

121-180

Pensamientos

des-

     

pués

Sexto Empírico

180-aprox. 250

Contra los matemáticos, Esbozos pirrónicos

de

Plotino

205-270

Enéadas

Cristo

San Agustín

354-430

Confesiones, Sobre el libre albedrío, Ciudad de Dios

PerÌodo medieval La Època medieval se conoce injustamente como la Època del ëoscurantismoí, como un periodo oscuro e improductivo en la historia de las ideas. Lo que es cierto es que, tras la prohibiciÛn de enseÒar filosofÌa impuesta a los paganos en el 529 por el empe- rador Justiniano y, el retiro de los filÛsofos neoplatÛnicos a Persia, el cristianismo pasÛ a ser la enseÒanza m·s difundida. De ahÌ que tanto los temas a estudiar como los modos narrativos de encararlos estuvieran teÒidos desde el inicio de este perio- do por preocupaciones teolÛgicas. La cuestiÛn sobre el car·cter filosÛfico de la ense- Òanza cristiana es m·s compleja de lo que puede parecer a grandes rasgos. El hecho de que algunos cristianos ñcomo al comienzo lo hicieron Pablo de Tarso o Juan el Evangelistañ presentaran su credo como un fenÛmeno de continuidad de la filosofÌa griega no debe resultarnos extraÒo: de hecho ya habÌa estrechos lazos entre el pensa- miento helenÌstico y la exÈgesis bÌblica de judÌos como FilÛn de AlejandrÌa. En el siglo II d.C., los escritores cristianos, llamados apologistas porque intentaban presentar el cristianismo de una manera comprensible al mundo grecorromano, uti- lizaron la nociÛn griega de Logos (palabra, discurso, razÛn) identific·ndola con Dios,

26

La filosofÌa

como al comienzo del Evangelio de Juan. AsÌ, buscaban definir al cristianismo como la filosofÌa, puesto que ñdecÌanñ los griegos sÛlo dispusieron de porciones de logos, mientras que los cristianos poseen la llave del Logos verdadero y de la RazÛn perfec- ta, encarnada en Jesucristo. A partir de aquÌ, es cierto que durante todo este periodo la filosofÌa se centrÛ en cuestionamientos de orden teolÛgico, es decir, relativos a Dios, a su existencia, a su influencia en la vida de los hombres. Claro que las pregun- tas de orden teolÛgico no impidieron significativos desarrollos de la filosofÌa en to- dos los ·mbitos. En el de la teorÌa del conocimiento ñuna de las preguntas funda- mentales de la filosofÌa medieval fue: øCu·l debe ser mi guÌa: la fe en Dios o la razÛn? øQuÈ debo hacer: creer en las Sagradas Escrituras o reflexionar por mÌ mismo?ñ. En la antropologÌa filosÛfica ñen la medida en que las Sagradas Escrituras los obliga- ban a tomar posiciÛn en relaciÛn con la libertad humana y su libre arbitrio para pecar, por ejemploñ, en la Ètica, en la lÛgica, en la filosofÌa del lenguaje y la semiÛtica (es decir, en todo lo que relaciona a la realidad con sus manifestaciones como signos o en el discurso). Durante el extenso periodo medieval, algunos autores retomaron el pensamiento de PlatÛn y leyeron sus obras a la luz del modo de vida cristianismo, como lo hizo San Anselmo de Canterbury, quien seguÌa, a su vez, a San AgustÌn. Otros consideraron que el sistema filosÛfico de AristÛteles era el que mejor se adecuaba a la visiÛn que del hombre y la naturaleza tenÌa entonces el catolicismo, como ha sido el caso de Santo Tom·s de Aquino, quien intentÛ por todos los medios conciliar la filosofÌa.

ALGUNOS REPRESENTANTES DEL PERÍODO MEDIEVAL

Siglo

Filósofo

Años de vida

Obras principales

XI

San Anselmo

1033-1109

Proslogium

XII

I. Averroes

1126-1198

Tratado Decisivo

XIII

Santo Tomás de Aquino

1228-1274

Suma Teológica

XIV

Guillermo de Okham

1290-1349

Comentarios sobre las sentencias de P. Lombado

Guillermo de Okham 1290-1349 Comentarios sobre las sentencias de P. Lombado Santo Tom·s de Aquino 27

Santo Tom·s de Aquino

Guillermo de Okham 1290-1349 Comentarios sobre las sentencias de P. Lombado Santo Tom·s de Aquino 27

27

I. Averroes

CapÌtulo I

PerÌodo moderno La Modernidad est· marcada por un firme e incesante proceso de secularizaciÛn en todas las ·reas de la vida humana, esto es, una separaciÛn, en cada una de las esferas de la vida ópolÌtica, cognoscitiva, Èticaó, de la tutela religiosa que habÌa sido do- minante en el periodo anterior. La crisis del mundo feudal, sumada a la revoluciÛn cientÌfica y polÌtica del Renacimiento que protagonizaron pensadores de la talla de N. Maquiavelo, J. Kepler, Galileo Galilei y otros, culminÛ en un nuevo modo de pensar todas las relaciones del ser humano con el cosmos, con la naturaleza y con sus congÈneres. Simplificando en gran medida este fascinante proceso de cambios, podrÌamos decir que durante esta Època el ser humano, tras separar las Ûrbitas de Iglesia-Estado y de religiÛn-ciencia, procura colocarse a sÌ mismo en el centro de las reflexiones, en una posiciÛn de autonomÌa respecto de los preceptos y autoridades que regÌan el universo medieval; el hombre pasa a ser autor de su propia vida, en tanto ser racional dotado adem·s de libertad y voluntad. Para utilizar la expresiÛn de Immanuel Kant en su cÈlebre artÌculo ´øQuÈ es la IlustraciÛn?ª (1784), el hombre se concibe ahora como ëmayor de edadí, dejando de lado la necesidad de cuidado y protecciÛn del padre-Dios, en la medida en que ya puede valerse de su razÛn, que es suficiente. Esta mayorÌa de edad consiste, precisamente, dice Kant, en el ´tener el valor de servirse de la propia razÛnª. Este pasaje a la mayorÌa de edad se llama IlustraciÛn y sus cultores, los ilustrados. Desde esta nueva perspectiva, los filÛsofos modernos intentaron explicar el surgi- miento de la sociedad polÌtica y se retomaron las preguntas que el mundo cl·sico habÌa llegado a formular, pero desde una perspectiva decididamente diversa, sobre la necesidad de ser gobernado por un rey, o tambiÈn por representantes del pueblo en el poder. La idea de que existe un ´contrato socialª que funda toda sociedad huma- na, y con el cual todos acordamos fue formulada y discutida por no pocos pensadores en esta Època. Argumentaban que ese contrato permitÌa cierta tranquilidad y estabi- lidad social, ya que en Èl cada uno se compromete a no invadir ni violentar el dere- cho de los otros, para no ser invadido ni violentado uno mismo; esta idea de un ´contratoª fundante volviÛ necesaria la existencia de un gobernante capaz de vigilar que todos respetemos el ´contratoª, y que estÈ socialmente autorizado a castigar al infractor que asÌ no lo hiciera con el objetivo de mantener el orden. Los filÛsofos modernos se cuestionaron tambiÈn el origen de los problemas sociales, el significa- do de la educaciÛn, de las leyes, de las normas Èticas, de la belleza, de la religiÛn. El potencial casi inconmensurable que veÌan los modernos en la capacidad racional humana llevÛ a pensadores como Denis Diderot a plantearse objetivos de produc- ciÛn intelectual gigantescos. Este pensador, junto con DíAlembert, pensÛ en elaborar una Enciclopedia, que contuviera todo el conocimiento humano, una empresa segu- ramente imposible. La obra se concretÛ entre 1751 y 1772, con aportes de muchos intelectuales de su Època, como J. J. Rousseau, Montesquieu, Voltaire, etc., y llevÛ por nombre Enciclopiedia. O Diccionario Razonado de las Ciencias, las Artes y los Oficios, y la primera ediciÛn tenÌa 28 vol˙menes, a los que se agregaron otros 5 vol˙menes aparecidos entre 1776 y 1777. Su objetivo no sÛlo era conservar el conocimiento ad-

28

La filosofÌa

quirido por la humanidad hasta el momento, sin tambiÈn transmitirlo y ampliarlo todo lo posible. Pero lo que nos interesa resaltar es esta necesidad de saber y de utilizar la razÛn por sÌ mismos, que era considerada como un instrumento que ilumina y esclarece nues- tra vida; de ahÌ que esta Època pueda identificarse con uno de sus periodos m·s caracterÌsticos: el llamado ëSiglo de las Lucesí. Diderot destaca en el tomo 1 de la Enciclopedia que pretende ìrelacionar los descubrimientos, darles un orden entre sÌ a fin de que m·s hombres estÈn esclarecidosî. Se dice que en la modernidad se produ- jo una revoluciÛn copernicana, que ñasÌ como Nicol·s CopÈrnico (1473-1543) de- mostrÛ que en el centro del universo no estaba la Tierra sino el Solñpuso al hombre en el centro del pensamiento: ìlos enciclopedistas son los militantes de la razÛnî. Los cuestionamientos acerca de la capacidad y lÌmite del conocimiento humanos tambiÈn preocuparon a estos filÛsofos quienes, como en el caso de Descartes, busca- ron un mÈtodo para avanzar en el conocimiento infalible. Pero en el mÛdulo relativo al conocimiento tendremos oportunidad de desarrollar algo m·s esta idea.

ALGUNOS REPRESENTANTES DE LA EDAD MODERNA

Siglo

Filósofo

Años de vida

Obras principales

XV

Nicolás Maquiavelo

1469-1527

El Príncipe

 

Michel de Montaigne

1533-1592

Ensayos

XVI

Thomas Hobbes

1588-1679

Leviatán

René Descartes

1596-1650

Discurso del Método, Meditaciones Metafísicas, Tratado de las pasiones

 

Blaise Pascal

1623-1662

Pensamientos, Apología de la religión cristiana

Baruch de Spinoza

1632-1677

Etica, Tratado teológico-político

XVII

John Locke

1632-1704

Ensayo sobre el entendimiento humano, Tratado sobre el gobierno civil

G. Leibniz

1646-1716

Monadología

 

Ch. Montesquieu

1689-1755

El espíritu de las leyes

David Hume

1711-1776

Investigaciones sobre el entendimiento humano

XVIII

Jean-Jacques Rousseau

1712-1778

El contrato social, Emilio

Denis Diderot

1713-1784

Enciclopedia, Suplemento del Viaje a Bougainville

Emmanuel Kant

1724-1804

Crítica de la razón pura, Crítica de la razón práctica, Crítica del Juicio

29

CapÌtulo I

PerÌodo contempor·neo De la Època contempor·nea es m·s difÌcil trazar una historia, simplemente por el hecho de que estamos tan prÛximos a ella. Sin embargo es evidente que los proble- mas filosÛficos que se sit˙an en el centro de la escena son desarrollos ulteriores de la herencia moderna. El especialista en filosofÌa contempor·nea Edgardo Castro escri- biÛ, recientemente:

ìSeg˙n una versiÛn aceptada, la modernidad comienza con Descartes; con su esfuerzo por convertir al sujeto que se conoce, a la conciencia, en el punto de partida de toda certeza. Y, a partir de aquÌ, la historia del pensamiento moderno ha sido una historia del sujeto. Pero hasta una r·pida ojeada nos muestra que Èsta no ha sido una historia f·cil. Los filÛsofos no han dejado de retomar y reelaborar la nociÛn de sujeto. No sÛlo en el ·mbito de la teorÌa del conocimiento, tambiÈn de la polÌtica. Y en ambos, la nociÛn de sujeto ha interiorizado una vieja problem·tica que domina la filosofÌa desde sus orÌgenes:

la relaciÛn entre multiplicidad y la unidad. Por ejemplo, en el plano del conocimiento, entre la multiplicidad de nuestras sensaciones y la unidad del concepto que les corres- ponde. En la filosofÌa polÌtica liberal (en el pensamiento de Thomas Hobbes, por ejem- plo), la unidad y multiplicidad del sujeto polÌtico se planteÛ en tÈrminos de pluralidad de individuos y unidad del soberano, del Estado. La nociÛn de contrato sirviÛ para pasar de uno a otro, del sujeto-s˙bdito al sujeto-soberano. En cuanto a su alternativa, el marxismo, el sujeto de la acciÛn polÌtica no es ni el individuo ni el Estado, sino la clase. Pero tambiÈn aquÌ reaparecer· la tensiÛn entre la pluralidad de clases (la burguesÌa y el proletariado) que caracteriza la contradicciÛn social, y la unidad de una sociedad sin clases. AquÌ, la revoluciÛn, la realizaciÛn del sentido de la Historia, funciona como paso de una a otra. Lo que se ha llamado el fin de la modernidad es, en gran medida, la crisis de esta nociÛn moderna de sujeto. Desde finales del siglo XIX asistimos a una crÌtica multiforme de la nociÛn de conciencia y de representaciÛn. Estas crÌticas, que comenzaron por destituir a la conciencia de sus privilegios en el campo del conocimiento, se trasladaron al ·mbito de la filosofÌa polÌtica.î

AsÌ, la secularizaciÛn como una emancipaciÛn de los seres humanos de toda tutela religiosa, avanzÛ hacia la emancipaciÛn de toda autoridad polÌtica, intelectual, insti- tucional e ideolÛgica, con una consecuente sensaciÛn de desorientaciÛn moral, pues- to que los valores en los que se sostenÌan la Ètica y la moral, antes firmemente esta- blecidos, aparecen ahora negados o relativizados. Por otra parte, el desarrollo cien- tÌfico y tecnolÛgico avanzÛ tambiÈn hasta colocar al hombre en un lugar privilegia- do dentro de la historia de la humanidad, a la vez dej·ndolo preso del vÈrtigo y de la incesante rapidez con la que todo avanza en nuestras vidas, en fin, de la precariedad con la que se viven esos cambios veloces. El relativismo extremo y el individualismo; la permanente fragmentaciÛn de lo real y la sensaciÛn de vivir en un mundo de simulacros y apariencias, son fenÛmenos que caracterizan lo que ciertos filÛsofos en los aÒos 70 llamaron ´posmodernidadª. La misma palabra ´posmodernidadª seÒala la contraposiciÛn con la modernidad. Si Èsta era un proceso de secularizaciÛn, la posmodernidad se presenta como un proce- so de fragmentaciÛn del sentido en varias direcciones:

La caÌda de los ideales de conocimiento de la modernidad, por medio del rechazo de la idea moderna de verdad. ìNo hay verdades universales, necesarias ni definiti- vas, sino m·s bien verdades provisorias y contingentesî.

30

La filosofÌa

La crÌtica y rechazo de los ideales Èticos y del progreso social inherente a la moder- nidad. No sÛlo se descree de las grandilocuentes construcciones teÛricas del pensa- miento moderno sino tambiÈn de la posibilidad de acceder por medio de ellas a un ìprogreso socialî. Las tesis esenciales del credo tardomoderno rezan ìno hay futu- roî. Las sociedades posmodernas son sociedades del desencanto. Los cuestionamientos a la ciencia y el cientificismo: criticas tanto al desarrollo ab- solutamente ilimitado de la ciencia cuanto a la desmesurada adoraciÛn a Èsta, lo que da lugar a una reducciÛn de la razÛn a la mera racionalidad cientÌfica. La posmoder- nidad inaugura un tiempo en el cual se cierra el supuesto incuestionado de la esen- cial bondad del conocimiento cientÌfico. El desarrollo de dicha investigaciÛn, no de- berÌa ser considerado un fin en sÌ mismo, sino un bien cuyo valor principal ha de ser medido sobre la base de criterios de impacto social. Otros han reflexionado acerca del lugar en el que, dentro de este panorama, se sit˙a la libertad humana, y con ella, la responsabilidad tanto social como polÌtica por el presente y el futuro. Y hay quienes centran su reflexiÛn en los juegos de poder esta- blecidos entre partes de una sociedad o entre las sociedades interrelacionadas del mundo globalizado.

Esto no es todo, Quino.
Esto no es todo, Quino.

31

CapÌtulo I

ALGUNOS REPRESENTANTES DEL PERÍODO CONTEMPORÁNEO

Siglo

Filósofo

Años de vida

Obras principales

 

G.W.F. Hegel

1770-1831

Fenomenología del espíritu, Principios de la filosofía del derecho, Estética, Lecciones sobre filosofía de la historia

Arthur Schopenhauer

1788-1860

El mundo como voluntad y representación, De la cuádruple raíz del principio de razón suficiente

XIX

Auguste Comte

1798-1857

Curso de filosofía positiva

John Stuart Mill

1806-1873

El Utilitarismo, Sistema de lógica inductiva y deductiva

Soren Kierkegaard

1813-1855

Diario de un seductor, El concepto de la angustia

Karl Marx

1818-1883

El Capital, La ideología alemana, Manifiesto del partido comunista

Friedrich Nietzsche

1844-1900

El origen de la tragedia, Así habló Zaratustra, Genealogía de la moral, El Anticristo

 

Edmund Husserl

1859-1938

Meditaciones cartesianas

Bertrand Russell

1872-1970

Principia Mathematica, El método científico en filosofía

Ludwig Wittgenstein

1889-1951

Tractatus logico-philosophicus, Investigaciones filosóficas

Martin Heidegger

1889-1976

El Ser y el Tiempo, Carta sobre el humanismo

XX

Karl Popper

1902-1994

La lógica de las investigaciones científicas, La sociedad abierta y sus enemigos

Jean-Paul Sartre

1905-1980

El Ser y la Nada, El existencialismo es un humanismo, La náusea

Emmanuel Levinas

1905-1995

Ética e infinito

Hannah Arendt

1906-1975

La naturaleza del totalitarismo, La crisis de la cultura, La condición del hombre moderno

Maurice Merleau-Ponty

1908-1961

Fenomenología de la percepción, La estructura del comportamiento, El ojo del espíritu

Michel Foucault

1926-1984

Las palabras y las cosas, Arqueología del saber, Vigilar y castigar, Historia de la locura

Arqueología del saber, Vigilar y castigar, Historia de la locura Martin Heidegger Jean-Paul Sartre 32 Michel

Martin Heidegger

Arqueología del saber, Vigilar y castigar, Historia de la locura Martin Heidegger Jean-Paul Sartre 32 Michel

Jean-Paul Sartre

32

Arqueología del saber, Vigilar y castigar, Historia de la locura Martin Heidegger Jean-Paul Sartre 32 Michel

Michel Foucault

Problemas / Paradojas

ï DespuÈs de haber visto estos planteos gene- rales de la disciplina filosÛfica, surgen estos problemas que merecen discusiÛn. øQuÈ res- puesta les darÌas?

ï øExiste una unidad de la FilosofÌa? øHay una o varias caracterÌsticas que la definen y la pue- den diferenciar definitivamente de las otras disciplinas o ciencias humanas?

ï øLos sistemas de todos los filÛsofos son igual- mente v·lidos? Si lo son, øcon quÈ criterio ele- giremos uno para explicar la realidad?

ï øPuede la filosofÌa ser totalmente indepen- diente de las otras disciplinas humanas?

ï øLos descubrimientos cientÌficos, los diferen- tes momentos histÛricos, la realidad polÌtica influyen en el desarrollo de la filosofÌa y en el pensamiento de los filÛsofos? Entonces, øpue- de un filÛsofo conservar la objetividad?

ï øHay una evoluciÛn en la historia de la filo- sofÌa?

La filosofÌa

Actividades para el alumno:

1. Realiza un cuadro sinóptico que contenga las principales ramas de la filosofía y al menos una caracte- rística de cada una.

2. a. Divididos en grupos, formulen al menos diez preguntas que puedan hacerse en el marco de la filosofía.

b. Una vez que las preguntas están formuladas, se entregarán a otro grupo, que las clasificará en las diferentes ramas de la filosofía, explicando por qué las incluyó en cada una.

c. Se expondrán las clasificaciones que realizaron todos los grupos, y se discutirán sus fundamenta- ciones.

øQuÈ hacemos hoy con la filosofÌa?

La importancia de la bioÈtica. Adem·s de la producciÛn de sistemas filosÛficos y del ejercicio de aproximaciÛn filosÛfica que todo ser humano lleva a cabo al reflexionar con cierto rigor y coheren- cia, existen actualmente algunas pr·cticas filosÛficas que surgieron como necesidad de la sociedad contempor·nea. Probablemente la pr·ctica m·s frecuente sea la que tiene que ver con distintas ramas de la filosofÌa pr·ctica, es decir, de la filosofÌa dedi- cada a pensar sobre la praxis humana, sobre la acciÛn del hombre en cualquiera de sus ·mbitos. La introducciÛn de comitÈs de Ètica en ·mbitos polÌticos, sanitarios y acadÈmicos es, sin duda, central. A nivel internacional, la OrganizaciÛn Mundial de la Salud (OMS) es asesorada permanentemente sobre estudios, pr·cticas, experimen- taciones que tienen por eje la salud y que pueden estar reÒidas con la Ètica. A nivel nacional, una buena parte de los hospitales y servicios sanitarios cuentan hoy en dÌa con equipos que asesoran o discuten, haciendo hincapiÈ en los argumentos filosÛfi- cos pertinentes, en cuestiones cruciales para la pr·ctica mÈdica. La presiÛn de los laboratorios para probar medicamentos con enfermos; la pertinencia acerca de cier- tas pr·cticas quir˙rgicas incruentas; las nuevas tÈcnicas reproductivas y sus conse- cuencias para la formaciÛn individual y familiar; la discusiÛn que en algunos paÌses se lleva a cabo todavÌa alrededor de los transplantes de Ûrganos; la discusiÛn que en

33

CapÌtulo I

otros paÌses se desarrolla alrededor de la eutanasia (o muerte asistida); inclusive la preferencia de los centros de financiaciÛn por facilitar los estudios de algunos temas ñcomercialmente m·s rentablesñ. …stas son sÛlo algunas de las muchas cuestiones que se debaten en los comitÈs de bioÈtica en el paÌs y en el exterior. Desde ya, los comitÈs de Ètica y bioÈtica son tambiÈn fuente de consulta permanente para la con- fecciÛn de proyectos legislativos en temas de salud y sociedad.

LECTURA:

´Los mÈdicos, junto a otros profesionales de la salud, tiene la doble responsabilidad de preservar la vida y de aliviar el sufrimiento. Este mandato varias veces centenario se halla admirablemente resu- mido en el aforismo: Curar a veces, aliviar a menudo y confortar siempre. Sin embargo, una respon- sabilidad dual puede, y en ocasiones asÌ sucede, desembocar en dilemas Èticos. øHasta dÛnde se debe llegar tratando de preservar la vida de alguien que padece una enfermedad progresiva incura- ble? øHasta dÛnde se puede llegar tratando de aliviar el sufrimiento si eso significa que, como conse- cuencia de ello, la vida del paciente se acortar·? øQuÈ se entiende por riesgo aceptable cuando se apela a opi·ceos para aliviar el dolor, u otras drogas que mitiguen sÌntomas penosos? Estas y muchas otras preguntas, como las referidas a las terapias alternativas, la investigaciÛn clÌnica

y la asignaciÛn de los recursos, son abordadas sistem·ticamente y con gran sensibilidad en BioÈtica

paliativa (de Jorge Luis Manzini, La Plata, QuirÛn, 1997). Los lectores diligentes encontrar·n en este libro algunas claves que los ayudar·n a enfrentar los desafÌos Èticos y pr·cticos de los cuidados paliativos. Al hacerlo, se centrar·n m·s en el paciente y asÌ se transformar·n en un apoyo m·s real. Ser·n mejores acompaÒantes profesionales de aquellos que

estÈn en el trance de enfrentarse al que quiz·s es el mayor desafÌo de la vida: la aceptaciÛn de la muerte inminente de una forma tal que enaltezca la vida misma, para uno, para la familia y los amigos. Es de fundamental importancia recordar que, por un innato instinto de supervivencia, los seres hu- manos temen a la muerte. Esto puede llevar a actos Èticamente dudosos, a mÈdicos y otros profesio- nales de la salud, a medida que la angustia existencial oscurece los pensamientos, las palabras y las acciones. Lamentablemente, en estas circunstancias, la manera cl·sica de intentar liberarse de la angustia es la de abandonar al paciente moribundo. La necesidad de reconocer y sobreponerse a esta tendencia es fundamental para el movimiento de los cuidados paliativos. En relaciÛn con esto, es interesante recordar que en el siglo XVIII -una Època en que la polÌtica de la mayorÌa de los hospitales en Gran BretaÒa excluÌa especÌficamente el cuidado de los pacientes incu- rables y moribundos- un mÈdico de Edimburgo escribiÛ: PermÌtanme exhortarlos en contra de la usanza de algunos mÈdicos que abandonan a sus pacientes cuando son desahuciados y cuando ya no es decoroso involucrarlos en m·s gastos. El deber de un mÈdico consiste tanto en curar enferme-

dades, como en aliviar el dolor y allanar los caminos de la muerte, Èsta es inevitable. A˙n en los casos en los cuales su habilidad tÈcnica especÌfica como mÈdico no pueda hacer ya nada m·s, su presencia

y asistencia amistosas puede ser agradable y ˙til, tanto a su paciente como a la familia.

Esto implica que todos los miembros del equipo de salud deben adquirir la aptitud tÈcnica necesaria para ser comunicadores efectivos, sensibles y compasivos, evitando los extremos: encarcelar a los pacientes tras un muro de silencio, o engaÒarlos, con palabras con doble intenciÛn o con una sobredosis insensible de informaciÛn negativa. Pienso que tanto existe el imperativo Ètico de ser honesto con el paciente, como el de ser sensible y compasivo. En otras palabras, administrar la verdad en dosis cuidadosamente medidas, valoradas de acuerdo a las necesidades y a la capacidad de cada paciente en particular. Unido a esto est· la necesidad de comprender la farmacologÌa clÌnica de la esperanza. Como dijera Coleridge -un poeta brit·nico del siglo XIX- el mejor mÈdico es el que inspira esperanza. Pero recuperar y mantener la esperanza dentro del contexto de la comunicaciÛn abierta es una habi- lidad que no muchos mÈdicos poseen.î Robert G. Twycross, prÛlogo al libro BioÈtica paliativa, de J. Manzini.

34

La filosofÌa

La filosofÌa en la escuela, en el cafÈ, øen el consultorio? Entre los desarrollos actuales de la filosofÌa figuran algunas modalidades did·cticas, l˙dicas, sociales, deportivas, empresariales y otras dudosamente terapÈuticas. Po- drÌamos mencionar el proyecto, nacido en los Estados Unidos y difundido hoy en todos los continentes, llamado FilosofÌa para niÒos. Los creadores de este proyecto (que se convirtiÛ en programa de estudios en muchas instituciones educativas) con- sideran productivo encauzar la curiosidad y la capacidad de asombro natural de los niÒos en una reflexiÛn conjunta y guiada. La idea es formar una ëcomunidad de indagaciÛní, en la que, a la manera de lo que hacÌa SÛcrates con sus interlocutores adultos, cada uno pueda pensar crÌticamente y elaborar conceptos acerca de la vida, la amistad, el amor, la muerte. Algunos especialistas han planteado sus dudas sobre la pertinencia de introducir algunos de estos temas desde los cinco aÒos o tambiÈn sobre la autenticidad de las conclusiones ìfilosÛficasî que pueda tener una reflexiÛn grupal, sin embargo este tipo de proyectos ha tenido desarrollo entusiasta en AmÈri- ca Latina, tal vez como una muestra de que en nuestros paÌses la urgencia por la reflexiÛn argumentada se empieza a percibir como medio para crecer y profundizar nuestra autonomÌa. Las olimpÌadas de filosofÌa, que van ganando terreno en las es- cuelas argentinas, puede considerarse un derivado ìdeportivoî o competitivo de los desarrollos did·cticos. Otro de los caminos por los que avanza actualmente la filosofÌa es el que transcurre por empresas y ·mbitos institucionales organizados, pero ya no como un contenido de historia, sino como una pr·ctica que llevan a cabo los integrantes de esas institu- ciones o empresas para definir reflexiva y crÌticamente el perfil, los objetivos y la particularidad de la empresa en cuestiÛn. Se trata de profesionales de la filosofÌa que, tambiÈn a la manera socr·tica, ayudan en la reflexiÛn a otros que, estando total- mente sumergidos en los problemas de cada empresa, no pueden verla como pro- yecto a largo plazo. La intervenciÛn de estos filÛsofos se llama ConsultorÌa filosÛfica y consiste, como puede verse, en escuchar y plantear preguntas a quienes llevan ade- lante una instituciÛn, reformular sus respuestas, enfrentarlos a sus propias contra- dicciones. En el plano l˙dico o social, puede mencionarse el crecimiento de ìcafÈs filosÛficosî o cine clubes ìfilosÛficosî en los cuales el simple encuentro alrededor de un cafÈ o la excusa de una buena pelÌcula son motivos para disparar una serie de preguntas y debates filosÛficos; allÌ se acude a las opiniones de los filÛsofos de la tradiciÛn cl·si- ca, medieval, moderna o contempor·nea para alimentar una discusiÛn, un debate o una tertulia amena. Los cafÈs filosÛficos son reuniones que proponen a sus asistentes formar un ´grupo de reflexiÛnª sobre asuntos de la vida cotidiana: la infidelidad, la tristeza, el amor. A este tipo de encuentros ñinspirados en los CafÈs-Philos franceses pero que vienen ganando terreno en Buenos Airesñ se accede pagando una mÛdica entrada (alrededor de diez pesos) y a cambio, los organizadores ñlicenciados o pro- fesores de filosofÌañ ofrecen una relaciÛn teÛrica sobre el tema, seguida por un ama- ble di·logo en com˙n. Finalmente, viene ganando terreno la pr·ctica del consultorio filosÛfico: un espacio

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CapÌtulo I

que hoy reivindica la utilidad y la capacidad de la filosofÌa para aplicarse a la vida, pero de origen y funciÛn bastante dudosos. Los consultorios filosÛficos, difundidos por el norteamericano Lou Marinoff, autor del best seller M·s PlatÛn y menos Prozac, ciertos ìconsultoresî se proponen para ìsolucionarî los problemas de sus ´clientesª por medio de una conversaciÛn que versa sobre filosofÌa. ´En funciÛn de su proble- ma ñescribe Marinoff en su libroñ examinamos las ideas de los filÛsofos que mejor se apliquen a su caso, aquellas con las que usted se sienta m·s cÛmodoª. A diferencia del psicoan·lisis, que se propone como una teorÌa o un conjunto de teorÌas afines, los consultores filosÛficos disponen de innumerables opciones para hacer que su ´clien- teª se sienta a gusto y pague la consulta. M·s all· del raro efecto terapÈutico que pudiera tener esta pr·ctica est· claro que el adjetivo ´filosÛficoª est· allÌ en nombre de un rigor y de una solidez intelectual de las cuales el ´clienteª puede no participar jam·s. Porque el placer por la lectura sistem·tica de los textos y el ejercicio de llegar con el pensamiento hasta las ˙ltimas consecuencias ñlas dos claves que explican la vigencia y el interÈs por la filosofÌa a travÈs de todos los tiemposñ le son escamotea- dos. Y a juzgar por algunos de los casos que relatan los consultores en sus propias publicaciones, el aporte ´filosÛficoª puede reducirse a la pronunciaciÛn de unos cuan- tos consejos del m·s b·sico sentido com˙n.

aporte ´filosÛficoª puede reducirse a la pronunciaciÛn de unos cuan- tos consejos del m·s b·sico sentido

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CAPÕTULO II

La lÛgica

øPor quÈ empezar por lÛgica cuando nos proponemos desarrollar algunos ejes de la reflexiÛn filosÛfica? No es porque hayan comenzado por ahÌ los primeros que filosofaron, all· lejos y hace tiempo. En realidad, los primeros filÛsofos (los que bus- caban la sabidurÌa, ya que eso significa originalmente la palabra filÛsofo) no se ocu- paron especialmente de cuestiones de lÛgica y mucho menos de los problemas lÛgi- cos tal como nos los planteamos actualmente, sino que intentaron hallar las leyes que ordenan al universo todo, y al hombre dentro de Èl. El motivo para comenzar por aquÌ no es tampoco porque confiemos en que la lÛgica nos lleve indefectiblemente al llamado sentido com˙n de la gente, ni porque sea una de las ·reas de la filosofÌa contempor·nea m·s desarrollada en los paÌses de habla in- glesa, ni porque se haya puesto de moda, ni nada por el estilo. La razÛn para empe- zar abordando algunos temas de lÛgica es que la reflexiÛn filosÛfica, en la medida en que se propone indagar los porquÈ de muchas cosas que habitualmente damos por supuestas o por sabidas, debe utilizar todas las herramientas a su alcance para evitar malentendidos y para deslindar como dilemas filosÛficos aquellos problemas que en verdad sÛlo son imprecisiones o trampas que aparecen con el uso del lenguaje. Em- pezaremos entonces con algunas precisiones acerca del lenguaje.

Lenguaje y ArgumentaciÛn

Aprendemos a hablar poco despuÈs de nacer, y desde entonces no dejamos de co- municarnos a travÈs del lenguaje. Estamos tan acostumbrados a utilizarlo que cree- mos que no tiene secretos para nosotros o por nuestra familiaridad con Èl no somos conscientes de las trampas que encierra su uso. Para aclarar en quÈ consisten algu- nas de ellas debemos empezar hablando de los signos, que son el primer elemento de cada lenguaje. Los signos remiten siempre a otra cosa: el humo es signo de que hay o hubo fuego; la fiebre es signo de enfermedad; las ojeras pueden ser signo de cansancio. En estos ejemplos se establece una relaciÛn natural entre el signo y aque- llo a lo que remite. Pero hay otros signos cuya relaciÛn con aquello a lo que remiten no es natural sino convencional, es decir que ha sido establecida por el hombre para un cierto uso comunitario. A esos signos los llamamos sÌmbolos. Volvamos entonces al lenguaje. Todo lenguaje es un conjunto de sÌmbolos organiza- do convencionalmente de acuerdo a un sistema que tambiÈn es convencional. Por ejemplo: los sÌmbolos que componen el lenguaje que hablamos cotidianamente son las palabras, y ellas se organizan seg˙n un sistema, una gram·tica que establece, por ejemplo, que para que una frase tenga sentido debe constar de sujeto y predicado (o

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CapÌtulo II

que al menos alguno de ellos puede inferirse del contexto de nuestro discurso). Los lenguajes como Èste que se acaba de mencionar ñes decir, idiomas como el castella- no, el inglÈs, el francÈsñ se llaman naturales porque aunque sus sÌmbolos, las pala- bras, son convencionales, se han formado sin deliberaciÛn, paulatinamente, por el uso de una comunidad a lo largo de su historia. Los lenguajes naturales pueden ser analizados desde tres puntos de vista: sint·ctico, sem·ntico y pragm·tico. La sintaxis especifica la organizaciÛn interna de los sÌmbo- los. Por ejemplo, la sintaxis del castellano establece que en toda oraciÛn el artÌculo debe estar coordinado con el sustantivo y el verbo, y en ese sentido podemos afir- mar que es correcta sint·cticamente la oraciÛn Los dinosaurios van a desaparecer, aun- que no sea del todo aceptable desde el punto de vista de su significado. La que se ocupa de este segundo aspecto del lenguaje es la sem·ntica: a ella corresponde el estudio del significado de los sÌmbolos (las palabras) y puede decir, en este caso, que los dinosaurios ñuna especie animal extinguida hace miles de aÒosñ no van a desapa- recer sino que ya han desaparecido. Sin embargo, quien escribiÛ Los dinosaurios van a desaparecer no quiso decir algo sin sentido sino que probablemente rescatÛ otro uso de la palabra dinosaurio. Un uso

equivalente a ser bestial y feroz, o tambiÈn a persona anquilosada, detenida en el tiempo, que vive fuera de la realidad. Por cierto, ese uso no est· especificado en los diccionarios castellanos, pero sÌ puede ser entendido correctamente por un grupo de hablantes que comparten ese cÛdigo de uso. Este tipo de cuestiones, es decir, los distintos usos que puede adquirir el lenguaje en la pr·ctica, son las que estudia la pragm·tica. En ciertos casos es muy difÌcil deslindar el significado de una palabra de su uso, es decir que no siempre la distinciÛn entre sem·ntica y pragm·tica es tan clara y evi- dente, pero la clasificaciÛn seÒalada, adem·s de ser una distinciÛn cl·sica de la se- miÛtica, sirve para los fines modestos que aquÌ nos proponemos. Nos queda plantear dos dificultades que conllevan los lenguajes naturales. Decimos El fin de este curso es en diciembre y tambiÈn El fin de este curso es aprender nociones b·sicas de lÛgica. Pero ønos referimos al mismo fin en los dos casos? Parece que no: en el primer caso nos referimos al final del curso y en el segundo, a la meta del curso en cuestiÛn. Pero si alguien viene y pregunta øCu·l es el fin de este curso?, uno no tiene por quÈ saber de antemano a cu·l de los dos significados de la palabra fin se refiere. Esto se debe a la ambig¸edad del lenguaje natural. La otra dificultad es la que aparece cuando el significado de una palabra es vago y no nos permite seÒalar con toda precisiÛn a quÈ

se refiere. Usar pelo largo es muestra de suciedad, decÌa una abuela a su nieto. Pero øa quÈ altura el pelo se considera largo? øAl hombro? øAl cue- llo? øY a quÈ se llama aquÌ suciedad? øNo es un tanto impreciso su significado en este contex- to? Este tipo de malentendidos se deben a la va- guedad del lenguaje.

Actividades para el alumno Leer el chiste de Fontanarrosa de la página siguiente y reponder:

1) ¿Qué juegos se hacen aquí con el lenguaje? Dar ejemplos. 2) ¿Para qué los utiliza Fontanarro- sa?

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La lÛgica

La lÛgica 39

39

CapÌtulo II

CapÌtulo II Mafalda, por Quino. Los lenguajes naturales tienen una gran riqueza significativa y esta riqueza

Mafalda, por Quino.

Los lenguajes naturales tienen una gran riqueza significativa y esta riqueza les per- mite una serie de funciones muy variadas: transmitir informaciÛn (el relato de un partido de f˙tbol, un anuncio en el diario, un simple saludo), enviar directivas (°Cuerpo a tierra! o Saquen una hoja), persuadir a uno o a muchos (VenÌ con nosotros que la fiesta va a ser la m·s divertida del aÒo, o Vote por el partido que le asegura la estabilidad econÛmi- ca) y tambiÈn expresar emociones (a travÈs de una buena poesÌa, por ejemplo). Esta misma riqueza, sin embargo, se convierte en desventaja cuando necesitamos utilizar el lenguaje natural para formular oraciones que exigen suma precisiÛn ñtales como las formulaciones de la cienciañ y que no pueden estar sujetas a la vaguedad propia de los lenguajes naturales. Para paliar esta dificultad surgen los llamados lenguajes artificiales, lenguajes que definen con precisiÛn el significado y el uso de ciertos sÌmbolos para evitar al m·ximo la vaguedad y la ambig¸edad que suele acompaÒar al lenguaje natural. Existen b·sicamente dos clases de lenguajes artificiales: los len- guajes tÈcnicos y los lenguajes formales. Un lenguaje tÈcnico es el que usa, por ejemplo, un abogado cuando habla de homici- dio culposo en primer grado o presunto robo: sobre la base del lenguaje natural, el abo- gado estipula un significado restringido y preciso para algunas palabras como robo, culposo, primer grado. Cada ciencia y tambiÈn los diferentes oficios estipulan el signi- ficado tÈcnico de algunas palabras acotando o precisando el significado de ciertas palabras del lenguaje natural o creando palabras nuevas que resultan necesarias para describir cosas o estados de cosas. AsÌ, por ejemplo, la psicologÌa habla de superyÛ, la fÌsica de big-bang, y la bot·nica de fotosÌntesis. Cuando la precisiÛn debe ser tal que todas las estipulaciones resultan insuficientes para quitarle la ambig¸edad o la vaguedad a las palabras, se recurre a un lenguaje formal, en el cual los sÌmbolos no refieren a algo determinado: son variables indeter- minadas (que luego pueden ser interpretadas en tÈrminos del lenguaje natural o de alg˙n lenguaje tÈcnico). Lo que estos lenguajes formales se proponen es centrar la atenciÛn en las relaciones que se pueden establecer entre esos sÌmbolos a los que precisa manipular sin las dificultades de las que habl·bamos antes. Por ejemplo, cuando un matem·tico dice que:

a + b = b + a

no le interesa si a son manzanas y b son peras o cualquier otra cosa. Lo que le intere-

40

La lÛgica

sa es dejar en claro que si tengo a y sumo b tengo la misma cantidad que si tengo b y sumo a. O, en otras palabras, est· formulando la reciprocidad de la operaciÛn de suma. Cuando un lÛgico se encuentra con frases como:

Todos los perros son peludos Ning˙n hombre no es mortal Los paquistanÌes son asi·ticos

abstrae la fÛrmula: Todo S es P, sin atender a la verdad del contenido que expresa cada proposiciÛn (oraciones compuestas por sujeto y predicado), sino concentr·n- dose en la estructura de lo que dicen. Ahora bien, en nuestra vida cotidiana, sÛlo en algunas ocasiones utilizamos el len- guaje tÈcnico y decididamente ninguna en los lenguajes formales. Es decir que cuan- do discutimos, debatimos o argumentamos no estamos a salvo de las ambig¸edades y vaguedades del lenguaje natural. Y por otra parte, tampoco est·n exentas de ambi- g¸edades o imprecisiones las argumentaciones de los dem·s. Para estar mejor dispuestos para una reflexiÛn del tipo filosÛfico necesitamos estar prevenidos de las trampas que puede acarrear la argumentaciÛn, trampas que pro- vienen de distintos aspectos a estudiar en el lenguaje.

vienen de distintos aspectos a estudiar en el lenguaje. Mafalda, por Quino. * La tira hace

Mafalda, por Quino.

* La tira hace referencia a los tÈrminos libertad y libertinaje (aunque no los menciona), y la misma relaciÛn que tienen Èstos est· pensada respecto de alimentaciÛn y alimentaje. Si desconoces el significado de los primeros, investiga cu·l es su uso y aplica tus conclusiones tambiÈn a los tÈrminos de este chiste.

Actividades para el alumno

1) Buscar en libros o en recortes periodísticos al menos dos ejemplos de ambigüedad en el len- guaje, dos ejemplos de vaguedad y dos discursos en los que se manifieste la función persuasi- va del lenguaje. 2) Señalar a qué tipo de lenguaje pertenecen las siguientes frases:

- Cuantores son los símbolos formales correspondientes a las partículas “todo” y “algunos”.

- Para aquel que me arranca el corazón con que vivo, cultivo una rosa blanca.

- Dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno componen una molécula de agua.

3) ¿Qué aspectos del lenguaje están comprometidos en este chiste? *. Fundamentar la respuesta.

41

CapÌtulo II

Argumento y razonamiento: el razonamiento informal y el razonamien- to formal

Argumento y razonamiento suelen utilizarse en el habla cotidiana como sinÛnimos, sin embargo, desde un punto de vista m·s estricto, mientras que un argumento es cualquier discurso que tiene como ˙ltima intenciÛn convencer, persuadir a alguien de algo, el tÈrmino razonamiento se aplica a una estructura que debe cumplir deter- minados criterios formales. La lÛgica, que como antes se indicÛ atiende a la estructura de lo que se dice, trata con razonamientos formales y de ellos estudia solamente su forma, o podrÌamos decir su esqueleto.

Los argumentos no necesariamente tienen la co- herencia ni el rigor de un razonamiento v·lido. No obstante lo cual, muchos de ellos tienen gran capacidad de persuasiÛn. Los sofistas, hombres especializados en elaborar discursos de gran efecto persuasivo que vivieron en la Atenas del siglo V a.C., dieron ejemplos muy elocuentes de que un buen argumento es capaz de conven- cer m·s all· de su verdad y su validez. Ellos precisamente eran capaces de argumentar tan- to a favor como en contra del mismo hecho ñy convencer al interlocutor en los dos casosñ con la sola fuerza de sus palabras. En el ˙ltimo punto de este capÌtulo, cuando ana- licemos en quÈ consisten las falacias formales y no formales volveremos sobre esta cuestiÛn. En general, si caracterizamos al razonamiento como un procedimiento que avanza seguro por basarse exclusivamente en reglas formales exen- tas de vaguedad y ambig¸edad, debemos decir que Èl coincide con lo que llamamos razonamien- to formal. En contraposiciÛn a Èste, la argumenta- ciÛn serÌa un tipo de razonamiento informal puesto que su lenguaje no es formal ña lo sumo puede ser tÈcnico, como en el caso de una argumenta- ciÛn jurÌdicañ ni lo es su operatoria, la cual pue- de ser regulada de alguna manera pero no tie- ne el rigor ni la precisiÛn de las reglas lÛgicas. En una perspectiva histÛrica, podrÌamos retro- traer esta distinciÛn entre argumento y razona- miento a la que formulÛ AristÛteles (384-322 a.C.) entre razonamiento dialÈctico y razonamien- to demostrativo. En los TÛpicos, textos que forman

Estrategias argumentativas:

Podemos identificar al menos seis estrategias argumentativas, es de- cir, recursos que se utilizan en los discursos argumentativos para lle- gar a convencer:

Planteo de causas y conse- cuencias: se determina el por- quÈ de un asunto y sus deriva- ciones para enfatizar la Ìntima relaciÛn entre lo que se tiene por cierto y el efecto buscado.

PresentaciÛn de oposiciones y analogÌas: casos contrarios y si- milares ayudan a reforzar la propia tesis.

Citas: la opiniÛn de alguna au- toridad en el tema siempre con- tribuye a apoyar la propia idea.

EjemplificaciÛn: a travÈs de la presentaciÛn de casos concretos que participen de la idea a de- mostrar se busca hacer m·s nÌ- tida la tesis.

GeneralizaciÛn: al incluir el caso particular en una genera- lidad, la idea propuesta adquie- re mayor fuerza.

AnÈcdotas: como las ejemplifi- caciones, acercan la tesis a una instancia m·s cotidiana y por lo tanto m·s creÌble.

42

La lÛgica

parte de los escritos aristotÈlicos sobre lÛgica, Èl diferenciÛ entre los razonamientos demostrativos, que parten de cosas evidentes y arriban a conclusiones universales y necesariamente verdaderas, y los razonamientos dialÈcticos, que son los que se uti- lizan en general en las discusiones. A la manera de lo que hoy llamamos un "argu- mento", estos razonamientos dialÈcticos no parten de premisas evidentes y llegan a verdades necesarias sino que parten de "cosas que pertenecen a la opiniÛn", es decir de "las que parecen bien a todos o a la mayorÌa, o a los sabios, y entre estos ˙ltimos, a todos, o a la mayorÌa o a los m·s conocidos y famosos". Lo que nos interesa ahora, porque nos puede ayudar a entender la distinciÛn entre argumento y razonamiento es que, como nuestros argumentos, los que AristÛteles llamaba razonamientos dialÈcticos no tienen por objetivo alcanzar una verdad necesaria y universal (aun- que podrÌa ocurrir que asÌ fuera) sino que su meta es la discusiÛn de problemas. Para referirse, a su vez, a los trabalenguas que practicaban los sofistas, AristÛteles distinguiÛ el razonamiento erÌstico (propio de la sofÌstica, o al menos de aquellos sofistas cuyo ˙nico objetivo es discutir por discutir ñeris, en griego, es una de las palabras utilizadas para significar "guerra"ñ): que, a diferencia del razonamiento demostrativo y el dialÈctico, pretende partir de cosas verdaderas que pertenecen a la opiniÛn pero que no lo son en realidad y el que parece razonar pero, por usar una estructura fallida, tampoco lo hace realmente. Para AristÛteles, la ciencia debe estar constituida por razonamientos demostrativos y, sin embargo, destaca la utilidad de los argumentos, es decir de la dialÈctica ño teorÌa de la discusiÛnñ, para Èsta y para la filosofÌa. Por ser esencialmente una actividad crÌti- ca, la dialÈctica puede "abrir el camino a los principios de todos los mÈtodos". Entre los muchos abordajes que ha tenido la argumentaciÛn en el pensamiento con- tempor·neo ñcomo funciÛn del lenguaje, como tipo de discurso, como pr·cticañ re- sulta interesante la caracterizaciÛn que de ella hicieron Charles Perelman y Louis Olbrechts-Tyteca en su libro Tratado de la argumentaciÛn (1989). En ese texto, que parte de las reflexiones de Perelman sobre las formas de argumentar en cuestiones jurÌdi- cas, se contrapone la argumentaciÛn a la demostraciÛn propia de la lÛgica formal, que se desentiende de los casos particulares, de las motivaciones de los interlocutores, etcÈtera. Veamos lo que dicen Perelman y Olbrechts:

"Para exponer bien los caracteres particulares de la argumentaciÛn y los problemas inhe- rentes a su estudio, nada mejor que oponerla a la concepciÛn cl·sica de la demostraciÛn y, m·s concretamente, a la lÛgica formal que se limita al examen de los medios de prueba demostrativos. En la lÛgica moderna, la cual tuvo su origen en una reflexiÛn sobre el razonamiento, ya no se establece una relaciÛn entre los sistemas formales y cualquier

evidencia racional. El lÛgico es libre de elaborar como le parezca el lenguaje artificial del sistema que est· construyendo; es libre de determinar los signos y las combinaciones de

signos que podrÌa utilizarse. [

sistemas axiom·ticos formalizados es la de elegir los signos y las reglas de modo que se

La b˙squeda de la univocidad indiscutible ha lle-

vado, incluso, a los lÛgicos formalistas a construir sistemas en los que ya no se preocupan

eviten las dudas y ambig¸edades. [

La ˙nica obligaciÛn que se impone el constructor de

]

]

por el sentido de las expresiones: est·n satisfechos con que los signos introducidos y las

Pero cuando se

trata de argumentar o de influir por medio del discurso, en la intensidad de la adhesiÛn

transformaciones que les conciernen estÈn fuera de toda discusiÛn. [

]

43

CapÌtulo II

de un auditorio a ciertas tesis, ya no es posible ignorar por completo, por irrelevantes, las condiciones psÌquicas y sociales sin las cuales la argumentaciÛn no tendrÌa objeto ni efec- to. Pues toda argumentaciÛn pretende la adhesiÛn de los individuos y, por tanto, supone la existen- cia de un contacto intelectual. Para que haya argumentaciÛn es necesario que, en un mo- mento dado, se produzca una comunidad efectiva de personas. Es preciso que se estÈ de acuerdo, ante todo y en principio, en la formaciÛn de esa comunidad intelectual y, des- puÈs, en el hecho de debatir juntos una cuestiÛn determinada. Ahora bien, esto no resulta de ning˙n modo evidente. Para argumentar, es preciso atribuir un valor a la adhesiÛn del interlocutor, a su consentimiento, a su concurso mental. Por tanto, una distinciÛn aprecia- da a veces es la de ser una persona con la que se llega a discutir. El racionalismo y el humanismo de los ˙ltimos siglos hacen que parezca extraÒa la idea de que sea una cuali- dad el ser alguien cuya opiniÛn cuenta, y, en muchas sociedades, no se le dirige la palabra a cualquiera, igual que no se batÌan a duelo en el pasado con cualquiera. Adem·s, cabe seÒalar que el querer convencer a alguien siempre implica cierta modestia por parte de la persona que argumenta: lo que dice no constituye un ´dogma de feª, no dispone de la autoridad que hace que lo que se dice sea indiscutible y lleve inmediatamente a la convic- ciÛn. El orador admite que debe persuadir al interlocutor, pensar en los argumentos que pueden influir en Èl, preocuparse por Èl, interesarse por su estado de ·nimo".

Por su parte, Jean-Blaise Grize en su libro De la Logique a líArgumentation (1982), nos da otra caracterizaciÛn igualmente fecunda de argumentaciÛn, deudora tambiÈn de la cl·sica distinciÛn aristotÈlica. Dice Grize:

"Argumentar es buscar conducir, a travÈs del discurso, a un interlocutor o a un auditorio dado a realizar una cierta acciÛn. Se sigue de esto que una argumentaciÛn est· construida siempre para alguien, al contrario de una demostraciÛn que es para ´todo el mundoª. Se

Como una argumen-

taciÛn existe siempre para alguien, es necesario que el que argumenta se haga, entre otras cosas, una representaciÛn de su destinatario. No sÛlo de los conocimientos de este ˙ltimo, sino de los valores a los que adhiere. Es asÌ que el aspecto seductor de una argumentaciÛn residir· en la evocaciÛn de valores ideolÛgicos del destinatario".

Nuestra tarea, de ahora en adelante, se concentrar· especialmente en la formalizaciÛn de razonamientos (porque queremos avanzar hasta acercarnos a las nociones b·si- cas de an·lisis lÛgico y c·lculo lÛgico). Por lo tanto, salvo cuando estudiemos los tipos de falacia (en el punto 12 de este capÌtulo), dejaremos moment·neamente de lado el problema de la argumentaciÛn. Esto no significa, sin embargo, que hoy en dÌa los lÛgicos se desentiendan completamente de la teorÌa de la argumentaciÛn. Por el contrario, el desarrollo de las llamadas lÛgicas informales dio un fuerte impulso a los estudios filosÛficos sobre la cuestiÛn de argumentar.

trata, entonces, de un proceso dialÛgico, al menos virtualmente. [

]

filosÛficos sobre la cuestiÛn de argumentar. trata, entonces, de un proceso dialÛgico, al menos virtualmente. [

44

La lÛgica

Las estructuras b·sicas del razonamiento

Llamamos razonamiento a un conjunto de proposiciones en el cual una de estas proposiciones, llamada conclusiÛn, se afirma sobre la base de otra u otras llamadas premisas. Por ejemplo:

de:

Todos los porteÒos son fanfarrones

(premisa 1)

Todos los porteÒos son fanfarrones (premisa 1)

y de:

Mario es porteÒo

(premisa 2)

Mario es porteÒo (premisa 2)
(premisa 1) y de: Mario es porteÒo (premisa 2) obtengo: Mario es fanfarrÛn (conclusiÛn) Los

obtengo:

Mario es fanfarrÛn

(conclusiÛn)

Mario es fanfarrÛn (conclusiÛn)
(premisa 2) obtengo: Mario es fanfarrÛn (conclusiÛn) Los razonamientos se componen de proposiciones o enunciados

Los razonamientos se componen de proposiciones o enunciados como Todos los por- teÒos son fanfarrones, y Èstos, a su vez, de tÈrminos. Las proposiciones deben ser fra- ses con sentido y ellas pueden ser verdaderas o falsas, pero los razonamientos no son ni verdaderos ni falsos sino correctos (cuando efectivamente existe un vÌnculo que permite enlazar la conclusiÛn a las premisas) o incorrectos (cuando ese vÌnculo no existe). La lÛgica permite distinguir entre razonamientos correctos e incorrectos atendiendo simplemente a la forma de los mismos y deslig·ndose del contenido de sus proposiciones. Para ello, la lÛgica abstrae la forma de los razonamientos redu- ciendo cada proposiciÛn a sus elementos estructurales. Volveremos sobre este punto m·s adelante, cuando veamos algunas nociones b·sicas de formalizaciÛn. Los razonamientos pueden ser de tres tipos: deductivos, analÛgicos e inductivos (o, tambiÈn se puede decir que hay dos grandes grupos: deductivos y no deductivos). El razonamiento deductivo es aquel en el cual la conclusiÛn se sigue ìnecesariamen- teî de las premisas, es decir, que ofrece fundamento suficiente como para que de tales premisas se pueda obtener una tal conclusiÛn de car·cter necesario. Como dice Manuel Garrido en su libro LÛgica simbÛlica, el uso del razonamiento deductivo ìper- mite pasar, a travÈs de la sola reflexiÛn, de la aceptaciÛn de unos enunciados a la aceptaciÛn de otros nuevosî, y en este sentido supera al conocimiento inmediato puesto que amplÌa la informaciÛn inicial. Los razonamientos no deductivos, por su parte, son los que ofrecen alg˙n fundamento para apoyar la conclusiÛn, pero este fundamento no es absolutamente necesario (es decir, que de tales premisas puede obtenerse tal conclusiÛn pero no en forma necesaria). Veamos algunos ejemplos:

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CapÌtulo II

Mi gato y el de mi prima son remolones. Los gatos de la casa de enfrente son remolones. ConclusiÛn:

Todos los gatos son remolones.

Enero es el ˙nico mes caluroso. Hoy es un dÌa muy caluroso. ConclusiÛn:

Estamos en el mes de enero.

Las manzanas son nutritivas, dulces y frescas. Las uvas son dulces y frescas. ConclusiÛn:

Las uvas son nutritivas.

AquÌ tenemos sÛlo un ejemplo de razonamiento deductivo: es el segundo caso. AllÌ se nos dice que el ˙nico mes caluroso es enero, por lo tanto, si hoy es un dÌa caluroso no puede sino ser un dÌa del mes de enero. AquÌ la conclusiÛn se extrae necesariamente de las premisas dadas. AtenciÛn, cuando analizamos el tipo de razonamiento utili- zado no nos detenemos en la verdad o falsedad de las premisas o de la conclusiÛn. TodavÌa no interesa entrar en ese terreno. Observamos simplemente el tipo de vÌn- culo que se establece entre las premisas y la conclusiÛn. Los otros dos ejemplos corresponden a razonamientos no deductivos. El primero es un razonamiento inductivo: despuÈs de haber visto una gran cantidad de gatos que son remolones se concluye que todos los gatos lo son, pero las premisas no agotan todas las posibilidades y por lo tanto, si bien es probable que todos lo sean, no hay fundamento en esas premisas, que exploran sÛlo un n˙mero de gatos, para asegurar con absoluta necesidad que todos los casos ser·n iguales. El ˙ltimo ejemplo es el de un razonamiento analÛgico: existe un cierto individuo que posee determinadas caracterÌsticas a, b, c y n; hay otro individuo que posee las ca- racterÌsticas a, b y c, y por analogÌa concluyo que tambiÈn posee la caracterÌstica n. Como en el caso de los razonamientos inductivos, aquÌ tambiÈn hay un cierto mar- gen de probabilidad m·s o menos amplio, pero nunca la certeza absoluta de que esa conclusiÛn de hecho se siga necesariamente. Una diferencia importante entre los razonamientos inductivos y los analÛgicos es que los primeros pasan de premisas singulares a una conclusiÛn universal, mientras que los segundos pasan de premisas singulares a una conclusiÛn tambiÈn singular; por ejemplo:

El auto de Diego tiene buena direcciÛn, buen arranque pero poca velocidad. El auto de Ernesto tiene buena direcciÛn y buen arranque. ConclusiÛn:

Entonces el auto de Ernesto tiene poca velocidad.

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La lÛgica

En este razonamiento por analogÌa, las premisas son singulares porque nos hablan de el auto de Diego o el auto de Ernesto, y la conclusiÛn es igualmente singular o parti- cular. Veamos otro caso:

Los alumnos de 2 turno tarde son vagos. Los alumnos de 3 turno maÒana son vagos. ConclusiÛn:

Todos los alumnos del polimodal son vagos.

En este ejemplo de razonamiento inductivo tenemos dos premisas singulares o par- ticulares puesto que no abarcan a la totalidad del universo de alumnos sino a un grupo particularizado: los de 3 de la maÒana o los de 2 de la tarde. En cambio su con- clusiÛn se considera universal porque abarca a ìtodosî los miembros del grupo al que se refieren las premisas, en este caso: todos los alumnos del polimodal.

los miembros del grupo al que se refieren las premisas, en este caso: todos los alumnos

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Quino.

CapÌtulo II

Actividades para el alumno

1. Dados los siguientes razonamientos, distinguir en ellos premisas y conclusión y señalar de qué clase de razonamiento se trata.

Los buenos profesores saben escuchar a sus alumnos

La

profesora de latín no nos escucha

La

profesora de latín no es una buena profesora

Hoy es un día muy caluroso y llueve Ayer fue un día caluroso y llovió Los días calurosos llueve

Mi

hermano se llevó una materia y no puede ir a bailar

Su

novia se llevó una materia

La

novia de mi hermano no puede ir a bailar

2. ¿QUIÉN ES QUIÉN?: A partir de los datos ofrecidos, resolver el siguiente enigma lógico. Una vez resuelto, transcribir los razonamientos deductivos que fue preciso realizar para llegar a la solución (extraído de la revista Joker):

Cinco equipos participantes del Nacional B disputan un torneo de fútbol. Los datos que aparecen en la tabla de posiciones son suficientes para deducir los resultados de todos los partidos dispu- tados. Cada equipo enfrenta una sola vez a todos los demás. Tener en cuenta que por partido ganado se adjudican tres puntos al vencedor y por partido empatado cada equipo obtiene un punto. Completar la tabla de posiciones e indicar los resultados de los partidos.

TTTTTAAAAABBBBBLLLLLAAAAA DDDDDEEEEE

JJJJJ

GGGGG

EEEEE

PPPPP

GGGGG FFFFF

GGGGG CCCCC

 

POSICIONES

PPPPPTTTTTOOOOOSSSSS

QQQQQUUUUUIIIIILLLLLMMMMMEEEEESSSSS

       

7

5

8

PPPPPLLLLLAAAAATTTTTEEEEENNNNNSSSSSEEEEE

       

2

 

8

FFFFFEEEEERRRRRRRRRROOOOO

4

     

6

6

5

BBBBBAAAAANNNNNFFFFFIIIIIEEEEELLLLLDDDDD

4

     

1

1

5

TTTTTIIIIIGGGGGRRRRREEEEE

4

     

0

4

 

J: partidos jugados; G: partidos ganados; E: partidos empatados; P: partidos perdidos; G. F.: goles a favor; G.C.: goles en contra.; Ptos.: puntos obtenidos

RESULTADOS:

TIGRE

BANFIELD

FERRO

QUILMES

PLATENSE

TIGRE

BANFIELD

CHACARITA

HURAC£N

TIGRE

FERRO

PLATENSE

BANFIELD

QUILMES

TIGRE

CHACARITA

PLATENSE

BANFIELD

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La lÛgica

La forma lÛgica

DecÌamos en el punto anterior que la lÛgica es capaz de determinar la correcciÛn o incorrecciÛn de un razonamiento atendiendo solamente a su forma y deslig·ndose del contenido de las proposiciones que lo componen. Pero øen quÈ consiste la for- ma? Y øde quÈ manera podemos llegar a ver la forma de un razonamiento? En primer lugar, la forma de un razonamiento es su estructura abstraÌda de su con- tenido concreto. Para dar con la forma lÛgica de un razonamiento se opera abstra- yendo esa estructura de las proposiciones ñpremisas y conclusiÛnñ que lo compo- nen. Veamos algunos ejemplos. De las siguientes proposiciones:

Todo perro es mamÌfero Ninguna paloma es mamÌfera

Hay animales acu·ticos que son mamÌferos

se pueden abstraer las siguientes formas:

Todo M es P Ning˙n H es P

Alg˙n S es P

Al abstraer se deben tener en cuenta, en primer lugar, los tÈrminos de la proposiciÛn. Los tÈrminos pueden ser de dos clases categorem·ticos o sincategorem·ticos. Los primeros, tambiÈn llamados tÈrminos no lÛgicos, son aquellos que tienen significa- do por sÌ mismos. En los ejemplos anteriores, son categorem·ticos los tÈrminos pe- rro, paloma, mamÌfero, animales acu·ticos. Los tÈrminos sincategorem·ticos son aque- llos que sÛlo tienen significado cuando acompaÒan a un tÈrmino categorem·tico. A Èstos se los llama tÈrminos lÛgicos, y en los ejemplos anteriores podemos identificar como sincategorem·ticos a: todo, son, hay, ning˙n. Cuando abstraemos, prestamos atenciÛn a los tÈrminos lÛgicos para mantenerlos en la versiÛn formalizada de la proposiciÛn y reemplazamos los tÈrminos no lÛgicos por variables vacÌas de significado (generalmente se utilizan letras) e indiferentes al contenido de la proposiciÛn en cuestiÛn. Generalmente llamamos S al sujeto de la proposiciÛn y P al predicado, pero a la hora de formalizar un razonamiento comple- to, formado por premisas y conclusiÛn, S y P suelen identificar, respectivamente, al sujeto y al predicado de la conclusiÛn, mientras que para reemplazar a los dem·s sujetos o predicados que eventualmente aparezcan en las premisas suelen utilizarse otras letras (M, R, T, etcÈtera).

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CapÌtulo II

Actividades para el alumno

Abstraer la forma de los siguientes ra- zonamientos:

A los argentinos no les gusta trabajar A alguna gente le gusta trabajar

Alguna gente no es argentina

Los salteños son argentinos Ningún argentino es maorí

Los salteños no son maoríes

Algunos hombres son buenos cocineros Los buenos cocineros nunca prueban la comida que hacen

Ningún hombre prueba la comida que hace

Los integrantes de la selección son argentinos El arquero Chilavert es paraguayo

El arquero Chilavert no es integrante de la selección

El arquero Chilavert no es integrante de la selección El Cuadrado de la oposiciÛn En el

El Cuadrado de la oposiciÛn

En el siglo IV antes de Cristo ya era manifiesta la utilidad de la lÛgica para el desarrollo del conocimiento en general y sobre todo para el de la ciencia. AristÛteles fue uno de los prime- ros pensadores que se tomÛ el trabajo de poner por escrito sus estudios sobre esta disciplina, que hoy llamamos lÛgica. En aquellos tiempos, sin embargo, a los varios tratados aristotÈlicos sobre lÛgica se los llamÛ Organon (en verdad, el Organon incluye tambiÈn tratados sobre episte- mologÌa o sobre la teorÌa de la discusiÛn, que no son especÌficos de lo que hoy llamamos lÛ- gica, pero se relacionan con ella). En griego, Organon significa "instrumento, herramienta", y precisamente eso es lo que pensaba AristÛte- les que debÌa ser la lÛgica: un instrumento para toda investigaciÛn seria que uno quiera encarar. En el tratado Sobre la interpretaciÛn (m·s conoci- do como De Interpretatione, que es su nombre en latÌn), AristÛteles estableciÛ una serie de re- laciones lÛgicas que se dan entre premisas uni- versales afirmativas ( A), universales negativas (E), particulares afirmativas (I), particulares ne- gativas (O). AristÛteles sostuvo (en De Interpretatione) que A y O son contradictorias, lo mismo que E e I, y tambiÈn afirmÛ que A y E son contrarias. Esto debe entenderse de la siguiente manera:

dos proposiciones son contradictorias cuando una afirma universalmente lo que la otra niega en forma particular o tambiÈn cuando una nie- ga universalmente lo que la otra afirma en for- ma particular. En cuanto a su relaciÛn con la verdad, las proposiciones contradictorias no pueden ser ambas verdaderas y tampoco pue- den ser ambas falsas. Por ejemplo: son contra- dictorias Todos los hombres son mortales (A) y Al- g˙n hombre no es mortal (O), y tambiÈn Ning˙n gato es batracio (E) y Alg˙n gato es batracio (I). Queda claro con el ejemplo que si uno de los tÈrminos de la relaciÛn de contradictoriedad es verdadero, el otro debe ser necesariamente fal-

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La lÛgica

so y viceversa.

Por otra parte, son contrarias las afirmaciones y negaciones universales: Todos los

gatos son batracios (A) y Ning˙n gato es batracio (E). De estas ˙ltimas, dice AristÛteles que "no pueden ambas ser verdaderas" (por cierto, en el ejemplo dado est· claro que

la proposiciÛn A es falsa) pero aclara que las proposiciones opuestas a Èstas (es decir

I y O) "pueden ser ambas verdaderas respecto de lo mismo". El ejemplo que da Aris- tÛteles es: No todos los hombres son blancos (una forma de O que puede ser equivalente a Alg˙n hombre no es blanco) y Alg˙n hombre es blanco. Al ilustrar estas relaciones lÛgi- cas obtenemos la siguiente figura:

A óó

E

 

Referencias:

óó (contrarias) (contradictorias)

I

O

Aunque en el texto aristotÈlico al que nos estamos refiriendo no figuren, sin embar- go, estas oposiciones implican tambiÈn otras relaciones lÛgicas: I y O son subcontrarias, es decir, una afirma (o niega) en forma particular lo que la otra niega (o afirma) en forma particular. Ellas no pueden ser ambas falsas (porque si I es falsa, entonces su contradictoria, E, es verdadera, y por lo tanto la contraria de E, A, es falsa, y por ende, la contradictoria de A, O, es verdadera; y asÌ llegamos a demostrar que I y O no pueden ser ambas falsas). El cuadrado de la oposiciÛn, en su forma tradicional, tambiÈn permite hablar de relaciones subalternas: son subalternas las proposiciones que afirman (o niegan) par- ticularmente lo que la otra afirma (o niega) en forma universal. Por ejemplo, Alg˙n

gato es felino (I) es subalterna de Todos los gatos son felinos (A), y Alg˙n gato no es batra- cio (O) es subalterna de Ning˙n gato es batracio (E). La verdad o falsedad de una pro- posiciÛn subalterna depende de la verdad o falsedad de su subalternante, es decir: si

A es verdadera, I debe serlo necesariamente; y si E es verdadera, O debe serlo. En

cambio si A o E son falsas, I y O deben ser, respectivamente, falsas. La figura com- pleta del cuadrado de la oposiciÛn en lo que se conoce como su forma tradicional podrÌa ilustrarse asÌ:

A E I O
A
E
I
O

Referencias:

óó (contrarias) (contradictorias) (subcontrarias) (subalternas)

CrÌticas modernas al cuadrado de la oposiciÛn

El cuadrado de la oposiciÛn fue utilizado pr·cticamente sin ser sometido a crÌtica

hasta el siglo XIX. No vamos a extendernos aquÌ en la interesante historia de la crÌti-

ca al cuadrado de la oposiciÛn, pero debemos saber, al menos, que en el momento en

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CapÌtulo II

que la lÛgica moderna comenzÛ a simbolizar las formas A, E, I, O mediante la llama- da lÛgica cuantificacional (nos referiremos brevemente a ella al final de este capÌtu- lo), quedÛ de manifiesto que la mayor parte de las relaciones establecidas por el cuadrado de la oposiciÛn en su forma tradicional no pueden ser v·lidas. El argumento fundamental de la crÌtica al cuadrado de la oposiciÛn es el siguiente:

supongamos que S es un tÈrmino vacÌo (no existe nada S) y que por lo tanto S no es verdadero respecto de nada; entonces, la forma I (Alg˙n S es P) es falsa. De aquÌ se deduce que su forma contradictoria, E (Ning˙n S es P), es verdadera. Pero entonces su forma subalterna, O (Alg˙n S no es P), debe ser verdadera. Pero esto no es posible porque dijimos que no hay nada S. En la formulaciÛn aristotÈlica ñnos referimos al texto De Interpretationeñ tal inconsis- tencia no se produce porque AristÛteles, como dejamos entrever anteriormente, no se refiriÛ allÌ a la forma O como Alg˙n gato no es batracio, sino, en todo caso, como No todo gato es batracio. AsÌ, el cuadrado de la oposiciÛn sobreviviÛ durante la Antig¸e- dad y buena parte de la Edad Media sin necesidad de tomar en cuenta las crÌticas que surgieron durante la Modernidad. Pero cuando se empezÛ a tener en cuenta la posibilidad de que los tÈrminos universales pudieran ser clases vacÌas, tal como mos- tramos en el p·rrafo anterior, allÌ entonces los lÛgicos se dieron cuenta de que su disciplina podÌa resultar mucho m·s ˙til y podÌa desarrollarse en otros sentidos si era capaz de prescindir del supuesto con el que se habÌa manejado hasta entonces (a saber: que los tÈrminos universales no son clases vacÌas). De acuerdo con desarrollos contempor·neos de la lÛgica, que admite la existencia de tÈrminos o clases vacÌas, las ˙nicas relaciones lÛgicas que quedaron en pie son las que se dan entre proposiciones contradictorias (y eventualmente la relaciÛn subal- terna entre A e I, siempre y cuando partamos del supuesto de que los tÈrminos afir- mativos no son vacÌos, es decir que hay al menos un individuo S).

A Referencias:

E

(contradictorias)

(subalternas)

I O

En su libro Introduction to Logical Theory (Londres, 1952), Peter Strawson intentÛ una rehabilitaciÛn del tradicional cuadrado de la oposiciÛn y hasta cierto punto consi- guiÛ conservar algunas de las relaciones lÛgicas provistas por esta herramienta uti- lizada durante dos milenios, pero al costo de sacrificar la aplicaciÛn del cuadrado fuera del ·mbito estricto de la lÛgica.

Simbolización de las formas tradicionales mediante la lógica cuantificacional:

Todo S es P

=

(x) (Sx Px)

Ningún S es P

=

(x) (Sx -Px)

Algún S es P

=

(x) (Sx & Px)

Algún S no es P

=

(x) (Sx & -Px)

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Silogismo categÛrico

Cuando clasificamos a los razonamientos en de- ductivos, inductivos y analÛgicos (en el aparta- do 3), intentamos poner de manifiesto la impor- tancia que tiene para la lÛgica el razonamiento deductivo porque nos permite inferir necesaria- mente una conclusiÛn de ciertas premisas. Una de las variantes m·s conocidas de razonamien- to deductivo ñy una de las m·s antiguas en su estudioñ es la del llamado silogismo categÛri- co. Como todo razonamiento deductivo, el si- logismo consta de dos premisas y una conclu- siÛn. En las dos premisas del silogismo hay tres tÈrminos: uno de ellos aparece en ambas y a Èste se lo conoce con el nombre de tÈrmino medio (M). Se llama tÈrmino mayor (P) al que aparece en el predicado de la conclusiÛn, y tÈrmino menor (S) al que aparece como sujeto de la mis- ma. Veamos un ejemplo:

Todas las herramientas son ˙tiles Todos los martillos son herramientas

Todos los martillos son ˙tiles

Como se puede ver en este caso, el tÈrmino mayor es ˙tiles, el tÈrmino menor es martillos y el tÈrmino medio es herramientas, que sÛlo apa- rece en las premisas. Las premisas, por su par- te, se denominan seg˙n el tÈrmino de la conclu- siÛn que contengan: aquella que contiene al tÈr- mino mayor se llama premisa mayor (en el ejemplo citado, el tÈrmino mayor es ˙tiles, y por lo tanto la mayor es la primera premisa) y aque- lla que contiene al tÈrmino menor es la premisa menor (en este caso se trata de la segunda pre- misa, ya que allÌ est· contenido el tÈrmino mar- tillos). Se llama figura del silogismo a la forma de Èste en funciÛn de la ubicaciÛn del tÈrmino medio en las premisas, a saber:

1) MP

2) PM

3) MP

4) PM

SM

SM

MS

MS

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La lÛgica

Actividad para el alumno A partir de las relaciones que estable- ce el cuadrado de la oposición (en su forma tradicional) responde:

a. Si la subalternante es verdadera, la subalterna es:

b. Si la subalterna es falsa, la subalternante es:

c. Dos proposiciones son contradicto- rias si y sólo si:

d. Si una proposición es afirmativa su contraria es:

e. Dos

proposiciones

 

son

subcontrarias

si

y

sólo

si:

f. Si una proposición es afirmativa, su contradictoria es:

g. Si una proposición es afirmativa, su contraria es:

HUMOR

Silogismo 1:

Dios es amor. El amor es ciego. Steve Wonder es ciego. Conclusión: Steve Wonder es Dios. Silogismo 2:

Me dijeron que Yo soy nadie. Nadie es perfecto. Luego, yo soy perfecto. Pero, sólo Dios es perfecto. Por lo tanto, Yo soy Dios. Si Steve Wonder es Dios Yo soy Steve Wonder!!! Entonces, ¡¡Soy ciego!! Silogismo 3:

Por lo tanto, Yo soy Dios. Si Steve Wonder es Dios Yo soy Steve Wonder!!! Entonces,

Cuando bebemos alcohol en exceso, terminamos borrachos. Cuando estamos borrachos, dormimos. Cuando dormimos no cometemos pecados. Cuando no cometemos pecados, vamos al Cielo. Conclusión: ¡¡para ir al Cielo hay que ser borra- cho!! Silogismo 4:

El beber mucho alcohol mata las neuronas, las neuronas que mata son las más débiles. Si se mueren las débiles, quedan las más fuertes e inteligentes. Conclusión: Mientras más bebo alcohol, más in- teligente me hago.

CapÌtulo II

Para todos los casos se sobreentiende que la conclusiÛn (que en esta ilustraciÛn no figura) corresponde a la forma SP, o sea sujeto (= tÈrmino menor) y predicado (= tÈrmino mayor), dado que como ya dijimos el tÈrmino medio, M, no figura en ella. Est· claro que en el lenguaje coloquial no siempre (ni siquiera la mayorÌa de las veces) encontramos los razonamientos formulados como un silogismo categÛrico en

el que las premisas mayor y menor y la conclusiÛn est·n asÌ ordenadas. Sin embargo,

esta forma est·ndar de ordenar el razonamiento nos permite determinar con mayor claridad si un razonamiento es correcto o incorrecto. La clave, en todo caso, consiste en que nosotros sepamos traducir las proposiciones del habla cotidiana en premisas de un silogismo, y que tratemos de hallar para cada caso la forma que le correspon- de (puede ocurrir, de todos modos, que un argumento no admita ser reformulado como silogismo). La ordenaciÛn de los silogismos en la forma est·ndar ñaquella que coloca en primer tÈrmino a la premisa mayor, en segundo lugar a la premisa menor

y en tercer lugar a la conclusiÛnñ tiene la exclusiva funciÛn de simplificar nuestra

tarea en el momento de determinar la correcciÛn de un razonamiento. Ahora bien, m·s all· de su figura, las proposiciones del silogismo pueden ser uni- versales afirmativas (Todos los hombres son mortales), universales negativas (Ning˙n hombre es eterno), particulares afirmativas (Alg˙n gato es blanco) o particulares negati- vas (Alg˙n gato no es gris), y estas diferentes proposiciones, como ya vimos, se abre- vian A, E, I, O, respectivamente. Para obtener el modo de un silogismo dado tene- mos que aplicar esta clasificaciÛn a las premisas y a la conclusiÛn. En otras palabras:

el modo de un silogismo es una lista en la que se enumeran, ordenados seg˙n la forma est·ndar, los distintos tipos de afirmaciÛn o negaciÛn particular o universal que se dan en cada una de sus premisas y en su conclusiÛn. Un silogismo del modo OAO, por ejemplo, tiene una proposiciÛn particular negativa en la premisa mayor (Algunos americanos no son argentinos), una universal afirmativa en la premisa menor (Todos los peruanos son americanos) y una particular negativa en la conclusiÛn (Algu- nos peruanos no son argentinos). En este caso se trata, adem·s, de un silogismo de figura 1. En el caso del ejemplo que vimos m·s arriba ñel de los martillos ˙tilesñ podemos decir que ese silogismo corresponde a la figura 1 y que su modo es AAA. En total, existen 256 formas de silogismos categÛricos, que resultan de multiplicar las cuatro posibles clases de premisa mayor por las cuatro posibles clases de premisa menor por las cuatro posibles clases de conclusiÛn y por las cuatro posibles posicio- nes relativas del tÈrmino medio. Pero no todas las formas posibles de silogismo son v·lidas. Para determinar cu·les lo son existen reglas especÌficas.

Actividad para el alumno Construye silogismos de los siguientes modos y figuras:

1) AEA

2) OIE

3) AAI

4) AIE

HUMOR: SILOGISMOS DISPARATADOS

 

Imagínate un pedazo de queso suizo, de aquellos bien llenos de agujeros. Cuanto más queso, más agujeros. Cada agujero ocupa el lugar en el que ha- bría queso. Así, cuanto más agujeros, me- nos queso. Cuanto más queso, más aguje- ros y cuanto más agujeros menos queso. Conclusión : Cuanto más queso me- nos queso.

Hoy en día, los trabajadores no tienen tiempo para nada.