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Gonzalo Queipo de Llano II.

El
Golpe de Estado en Sevilla .

El 17 de julio de 1936 algunos militares españoles africanistas, apoyados por


elementos civiles conservadores, se sublevaron en Marruecos contra el gobierno
democrático de la II República Española con la intención de derribarlo en un Golpe
de Estado cruento . Al no prosperar en la totalidad del territorio nacional, dió paso
a la conocida Guerra Civil Española (1936-1939) entre las fuerzas leales de la
República y las tropas derechistas sublevadas . En la ciudad Sevilla y en Andalucía
occidental triunfaron los facciosos .

Contenido [
1 Antecedentes
2 Los prolegómenos del golpe
3 El Golpe
4 La represión inmediata
5 Los colaboradores necesarios
6 Video
7 Referencias

Antecedentes
La política militar de los sucesivos gobiernos republicanos encontró la oposición
del latente espíritu conspirativo de buena parte del Ejército en la paz. La
destitución del conservador Niceto Alcalá Zamora como presidente de la
República por el Parlamento operó un cambio profundo en el ánimo de su
consuegro el general de división de Caballería Gonzalo Queipo de Llano, conocido
por sus veleidades republicanas [1].

Ya en 1934 el general Emilio Mola había escrito : "La indisciplina está justifi cada
cuando los abusos del Poder constituyen vejación y oprobio o llevan a la nación a
la ruina" [2]. En el mismo sentido, a pesar de su formación militar,
Queipo de Llano tenía una teoría recíproca y personalista, que no
institucional, de la lealtad: "sólo debo lealtad a la persona que me
es leal". Esgrimiendo argumentos catastrofi stas, la profanación de
las esencias patrias y otros tópicos habituales de la ideología
conservadora, y evocando misiones salvífi cas irrenunciables, en
sus memorias Queipo se atribuye la iniciativa de un golpe militar
necesario contra el recién instaurado gobierno del Frente Popular , si bien
delegando su organización en el sistemático general Emilio Mola Vidal [3].

El 1 de julio de 1936, por decreto del Ministerio de la Guerra se concede la Gran


Cruz del Mérito Militar al Inspector General de Carabineros y hombre de confi anza
republicano, don Gonzalo Queipo de Llano y Sierra que intentaba incorporarse a la
trama golpista . Tras un viaje por la Alemania nazi, en febrero de 1936, el exiliado
y prestigioso general José Sanjurjo Sacanell comprobó las posibilidades de ayuda
de los regímenes totalitarios. Aunque había salvado la vida al ser amnistiado tras
otro pronunciamiento fallido cuatro años antes (conocido como la "Sanjurjada"),
aceptó encabezar una nueva rebelión militar, organizada esta vez con más
método por el general Mola y otros generales de prestigio.

Mola (conocido durante la preparación del golpe como "el director") era un
general de brigada africanista, ególatra [4] e inteligente, que no habría contado en
un principio con Queipo de Llano. En su diseño del golpe convergente sobre
Madrid, él mismo avanzaría desde el norte, Franco desde el sur y Goded desde el
nordeste. Una vez tomada la capital por las armas, Sanjurjo acudiría en avión
desde Portugal y se haría cargo de un poco definido directorio militar en el que
Mola sería ministro de Gobernación.

Queipo de Llano insistía en colaborar prometiendo convencer para la causa al


general Miguel Cabanellas [5]. Era ya un maduro general de división, de
temperamento temerario y con suficiente experiencia africanista. Desde el bienio
Radical-Cedista el gobierno le había confi ado la Inspección General de
Carabineros, cargo relativamente menor (aunque bien remunerado) que le
obligaba a viajar por todo el país. Como él mismo declararía cínicamente más
tarde, eso le permitió desplazarse por todas las guarniciones de España burlando
la vigilancia del gobierno del Frente Popular, contactando con los militares que se
iban comprometiendo .

Las instrucciones circulaban de manera secreta y efectiva entre Mola y los


militares comprometidos. El punto débil del complot eran los mandos indecisos,
así como el comportamiento aleatorio de la Guardia Civil. Para evitar los abusos
africanistas, que tan bien conocían, habían convenido no concederse ascensos ni
recompensas por hechos de guerra, al menos mientras durase la campaña. Con
respecto al sur de España, Mola no tenía nada previsto en un principio en sus
Instrucciones reservadas (25-5-1936 y 5-6-1936) [6] .

Punto 6. Que las 1ª y 2ª Divisiones, si no se suman al movimiento, por lo menos


adopten una actitud de neutralidad benévola, y desde luego se opongan
terminantemente a hacer frente a los que luchan por la causa de la Patria.
Al no tener mando en ninguna plaza, Queipo quería sublevarse en Valladolid, su
tierra. Su adscripción a la guarnición de Sevilla (cabeza de la 2ª División Orgánica)
no se decidió hasta finales de junio de 1936 por la dirección del comité
clandestino de conspiradores. Queipo pregonó después que sus compañeros de
intriga le habían "largado el mochuelo" de Sevilla [7] .

Los prolegómenos del golpe


Al producirse la rebelión en las guarniciones de Marruecos, el 17 de julio de 1936,
Gonzalo Queipo de Llano se encontraba apercibido en Huelva simulando una
inspección. Estando en el cine fue informado de la ejecución del golpe, seña para
el comienzo de lo planeado (el 11 de julio ya había enviado a su familia desde
Madrid a casa de su hija casada en Málaga, por creerla un buen refugio) [7][8].

Burlando la vigilancia gubernativa de carretera no se presentó hasta la madrugada


del 18 de julio en Sevilla, donde esperaba contar con la preparación civil de José
García Carranza (Algabeño), un famoso torero y hombre de acción local al que no
conocía apenas, pero que se le ofreció con 1.500 falangistas [9]. Pero a la hora de
la verdad los prometidos falangistas se quedaron en quince, a los que se
añadieron otros sesenta liberados de la cárcel más tarde. El Estado Mayor de la
División y una gran parte de la numerosa oficialidad de guarnición en Sevilla
estaba avisada del complot, incluyendo a la Guardia Civil, y a la espera de órdenes
[10]. Una descripción pormenorizada de la rebelión militar fue publicada por el
gobernador civil republicano José Mª Varela Rendueles [11] .

" Los preparativos deben hacerse rápidamente y con el mayor sigilo, a fin de llamar la
atención lo menos posible, especialmente en el caso de que haya jefes no simpatizantes
del movimiento que vivan en el cuartel. (Deberá tenerse previsto el caso para la
actuación consiguiente y mejor aún prevenirlo y «evitarlo» por la desmoralización que
puede traer a la tropa). Antes de salir del cuartel, tener preparadas las municiones,
armamento, unas botellas de coñac, granadas de mano y, si es posible, un desayuno en
frío, según la hora de la salida. Se dará a beber coñac a la tropa (muy importante) y se
la arengará en tonos patrióticos, pero haciendo presente también que los generales
directores del movimiento prometen el ascenso a los que se distingan, o un destino civil,
según sus deseos, lo mismo que a los cabos y a los soldados el trabajo necesario y seguro,
o un destino según sus aptitudes [...] [12] "

El 18 de julio Queipo se hospedaba en el Hotel Simón, desde donde se desplazó


en coche al edificio de la División (Capitanía) situado en la plaza de la Gavidia, en
el centro de Sevilla, donde fue escondido por los ofi ciales cómplices.
El Golpe
Uniformado, armado y rodeado de una camarilla de conscriptos se dirige al jefe
de la 2ª División Orgánica, el general José Fernández de Villa-Abrille, que no le
presenta oposición (más bien estaba preocupado por el fracaso del golpe y el
exilio consiguiente, como le ocurriera a Sanjurjo), y Queipo lo mantiene retenido
en un despacho de la propia División junto al general de artillería López-Viota.

A continuación se traslada al acuartelamiento del Regimiento de Infantería Ligera


"Soria" nº 9 ahora Granada nº 6 , situado en las proximidades de la División,
donde se encuentra con la oposición de su coronel Manuel Allanegui Lusarreta, al
que también detiene. Ante la postura indecisa de la ofi cialidad, logra hacerse con
el mando del mismo [13] . Utilizando el teléfono Queipo manda capturar
inmediatamente la Maestranza de Artillería, con lo cual se priva a los posibles
opositores al golpe de las armas necesarias para hacerle frente. Sevilla "la roja",
ciudad con un amplio movimiento obrero, se aprestó en precario a su defensa en
barrios como Triana, La Macarena, San Marcos, San Julián y otros, en los que tras
un llamamiento a la huelga general lanzado desde Unión Radio de Sevilla, se
formaron barricadas y se incendiaron iglesias y algunos edifi cios pertenecientes a
la aristocracia.

Edificio de Capitanía en la plaza de la Gavidia,


cuartel general de Queipo de Llano en Sevilla.
(En la actualidad sede de la Consejería de Justicia
y Administración Pública de la Junta de Andalucía) .

Fingiéndose leales a la República, y mediante otros engaños, los ofi ciales del
Regimiento de Artillería 3º Ligero proveen a los demás facciosos de medios para
hacerse con el control del centro de Sevilla. Usando con valentía el tiro de piezas
de artillería contra los edificios civiles (Hotel Inglaterra, Telefónica, Gobierno Civil)
los militares sublevados consiguen la rendición del gobernador civil y la toma del
Edificio Telefónica, situada en la plaza Nueva. Cabe destacar la magnánima
descripción de su clemencia, en el pequeño patio de la División, para con los 200
guardias de asalto tomados prisioneros y condenados inmediatamente a muerte,
descrita con sencillez castrense por el mismo Queipo en sus memorias. Denota
una vesania sólo justificable por la tensión nerviosa de aquellos momentos [14].
Estaba previsto que en un principio, antes de que empezasen a hacerse efectivas
las sanciones a que diera lugar el preceptivo bando de Estado de Guerra, debían
consentirse ciertas revueltas generadoras de caos social a cargo de comandos
civiles armados (pioneros o pistoleros), lo que el falangista Dionisio Ridruejo
postuló como «represión informal y espontánea» [15]. En realidad se trataba de:

“La destrucción física de los cuadros de los partidos del Frente Popular, de los
sindicatos obreros y de las organizaciones masónicas, sin perder de vista
tampoco a los partidos democráticos más moderados y a las personalidades
independientes [...] se puede hablar de una operación perfecta de extirpación de
las fuerzas políticas que habían patrocinado y sostenido la República".

Dejando aparte anécdotas hagiográfi cas escritas por los amigos del general
Queipo [16][17][18], la toma consolidada de Sevilla en los días siguientes, por el
Legión Española y los Regulares de Marruecos llegados desde Cádiz, se produce
por el empleo indiscriminado de la artillería [19]y del salvaje terror africanista en
los barrios que resistían.

La Legión regresa de conquistar el barrio de Triana .

Arturo Barea recuerda : «Cuando atacaba, el Tercio no reconocía límites a su


venganza. Cuando abandonaba un pueblo, no quedaba más que incendios y los
cadáveres de hombres, mujeres y niños. Así, fui testigo ocular de la destrucción
total de los pueblos del Beni Arós en la primavera de 1921. Cuando se asesinaba
a un legionario en una marcha solitaria por el campo, se degollaban a todos los
hombres de los pueblos vecinos, a no ser que se presentase el asesino» [20].
Cuatro días más tarde, cuando los últimos barrios que resistían (Macarena, San
Julián) fueron arrasados por la Legión al mando del comandante Antonio Castejón
Espinosa, se celebró la conquista con un desfile triunfal al modo romano desde la
plaza de la Encarnación al centro de Sevilla .

"Abría la marcha un tanque; a continuación, las fuerzas de Falange Española;


inmediatamente detrás, los prisioneros y rehenes, custodiados por dos compactas
filas de soldados y milicianos; luego, fuerzas del Tercio y la Infantería, y cerrando
marcha, elementos de Caballería" [21] .

La represión inmediata
Siguiendo los usos castrenses la sublevación se consumó formalmente con la
lectura del bando firmado por el general Queipo de Llano con el sello de la
República [22] declarando con naturalidad el estado de guerra en la Plaza Nueva,
delante del Ayuntamiento. Queipo de Llano dispuso que se leyera por la radio
cada media hora. En su virtud, convirtiendo a los leales a la República en traidores
(o «la Justicia al revés», en palabras de Serrano Suñer), el general se hizo con la
fuente de toda legitimidad . En un primer ensayo de autoselección Queipo había
dispuesto :

"Para poder distinguir a las personas de orden y amantes de la verdadera justicia,


todos los que por tal se tengan deben presentarse al Gobierno Civil o Jefatura de
la División a ofrecer el concurso que su conciencia le dicte" [23] .

Para reducir los costes de la rebelión ante posibles represalias y como respuesta a
la resistencia de los adversarios, los golpistas habían acordado emplear en
territorio español las mismas medidas represivas y de escarmiento de Marruecos
[24]: una combinación brutal de detenciones, violaciones, fusilamientos,
emasculaciones y otras sevicias.

"Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio
eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros.
Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o
secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado" . General Mola:
Instrucción Reservada.
Murallas de la Macarena, donde fueron asesinados
preferentemente los condenados por el aparato
jurídico militar de Queipo. Aparte del pelotón de
fusilamiento, era reglamentaria la presencia de un
sacerdote y un médico, que certificaba la
defunción. Finalmente el pelotón desfi laba por
delante del cadáver.
La subsiguiente represión se desencadena bajo una seriación de Bandos y
Órdenes más específicos que fueron emanando directamente del general Queipo
de Llano y su Estado Mayor. Se dictaron instrucciones precisas para que no se
inscribiera a los asesinados en los Registros civiles, con la intención de dejar el
menor rastro posible [25]. Los crímenes, sin ningún tipo de juicio, declaración o
defensa se produjeron generalmente junto a los cementerios o en las cunetas de
las carreteras. En los escasos libros de registros civiles de juzgados y en los de
cementerios puede leerse: "Desconocido o bien Fulano [...] fallecido el día XX de
julio de 1936 a las [en blanco] a consecuencia de aplicación del bando de guerra".
En otros casos el médico certificaba lo evidente "por herida de bala, hemorragia,
anemia aguda etc". La acusación era verbal, sobre la base de delaciones, listas
negras o informes oficiosos, en todo caso consentidos o inducidos por la
autoridad militar [26]: se los llevaban y eran fusilados en el acto .

Barrio de Sevilla conquistado por la


Legión.

En los escasos registros o sumarios encontrados, las víctimas civiles fueron


acusadas de "delitos" tales como ser votante de izquierda, ser familia de
republicanos destacados, haber discutido con alguien de política o haber mirado
mal al cura [27]. Cualquier cosa, por insignificante que fuera, podía ser motivo
para el escarmiento fatal. El fiscal jurídico militar Felipe Acedo Colunga sentó
jurisprudencia:

"Considerando que el Exmo. Sr. General D. Gonzalo Queipo de Llano una vez
posesionado del mando militar de la División y declarado el Estado de Guerra [es]
la única autoridad legítima ante la tradición de la Patria y su historia futura [...]"
[28].
El historiador J. Tussell pudo afirmar más tarde :"el exterminio del adversario se
produjo en los dos bandos y de manera espontánea a partir del momento de la
sublevación [...] aunque fuera la sublevación la que desató los peores instintos de
ambos bandos" [29] .

El retrato del general Queipo de Llano posando bien de uniforme [30], hablando
por la radio[31] o sus apariciones en la prensa en los actos oficiales [32]formaba
parte del aparato propagandístico del golpe como culto al héroe y su exposición
pública era obligatoria . Queipo prohibió tomar fotografías en todo el territorio
sublevado, bajo pena de muerte . También prohibió terminantemente el luto en el
vestir .

A sus 61 años, asentado en Capitanía [33] y con la ayuda del teléfono, del telégrafo
[34] y del micrófono, se consolidó como el cabecilla indiscutible para Andalucía del
plan represivo maestro llamado técnicamente por los historiadores limpieza
política [35]: simplemente una voluntad premeditada y programada de
aniquilamiento de la democracia aplicando sistemáticamente la brutalidad en todo
el país conforme se desarrollara el golpe de estado. Este estado de cosas duró
hasta el 28 de febrero de 1937, cuando el general Queipo de Llano telegrafi ara a
los gobernadores militares de las provincias ocupadas :

"Ordene a todas las autoridades dependientes de su jurisdicción se abstengan de


ordenar aplicación mis bandos en que se imponga última pena, debiendo seguirse
procedimiento judicial que indique el auditor " [...] [36].

Ian Gibson acusó en su biografía de Lorca a Queipo de haber ordenado el


fusilamiento del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca. Queipo, en
conversación telefónica, habría dicho la frase clave "dadle café, mucho café". De
esta conversación, sin embargo, no existe constancia documental, conservándose
únicamente el testimonio del telefonista de la capitanía de Sevilla, relatado
posteriormente a sus parientes. La frase clave escondería el acrónimo "Camaradas
Arriba Falange Española", grito usado tras los fusilamientos llevados a cabo por
los milicianos de la Falange Española. Recientemente han aparecido nuevas
aportaciones sobre las circunstancias de su asesinato [37]

Los colaboradores necesarios


La mayor parte eran militares y de la Guardia Civil . El general vallisoletano contó
con la inestimable ayuda de una nomenclatura local que supo elegir: los
comandante José Cuesta Monereo (Estado Mayor) [38], capitán de la Legión Manuel
Díaz Criado (Delegado de Orden Público) y los auditores Felipe Acedo Colunga y
Francisco Bohórquez Vecina, que se encargaron respectivamente de la
planificación del golpe y de la represión de sus opositores mediante la ley marcial
impuesta por el Bando de Guerra (redactado por ellos mismos con la fi rma de
Queipo de Llano) [39]. Nombró gobernador civil de Sevilla a su amigo Pedro Parias
González [40] quien, buen conocedor y "algo cacique" (en palabras del mismo
Queipo), le asesoró sobre el terreno en la elección de alcaldes y de los
colaboradores más idóneos para cada función [41]. Entre las personalidades
colaboradoras dignas de mención en Andalucía y Extremadura cabe destacar a
Ciriaco Cascajo Ruiz, Luis Zurdo Martín y Bruno Ibáñez Burín en Córdoba,
Gregorio de Haro Lumbreras en Huelva, Manuel Gómez Cantos [42], Manuel
Carracedo Blázquez y Manuel Pereita Vela en Badajoz, José Valdés Guzmán, José
Nestares Cuéllar y Antonio González Espinosa en Granada, Santiago Garrigós
Bernabeu en Sevilla, Francisco García Alted y Carlos Arias Navarro en Málaga [43],
Eduardo Valero Valverde, Pedro Jevenois Labernade y Adolfo de la Calle Alonso en
Cádiz entre otros.

Secundariamente hubo también represión civil a cargo de Falange, requeté,


guardia cívica y otros paramilitares voluntarios, como las llamadas "policías
montadas". Por el hecho de proclamar el bando en las plazas públicas de cada
lugar quedaba automáticamente implementado el "estado de guerra" con todas
sus consecuencias: "la mirada que acusa, el dedo que denuncia, la mano que
apunta los nombres en la lista... estaban dentro de los pueblos, y muchas de las
víctimas eran conducidas a la muerte por vecinos conocidos" [44].
Durante los cinco primeros calientes días del golpe el general de la 2ª División
Orgánica no rindió cuentas de sus acciones a ningún mando superior . El 24 de
julio de 1936 se constituyó en Burgos una llamada Junta de Defensa Nacional [14]
presidida por el general Cabanellas, que pretendió un cierto control
administrativo- jurídico colegiado del nuevo Estado "...[esta Junta de Defensa
Nacional] que provisionalmente asuma el Poder hasta que se constituya en Madrid
el Directorio Militar que gobernará España..." [45] .

En un primer momento la Junta distribuyó las funciones de guerra entre los


principales caudillos con cierta ambigüedad calculada nombrando a Queipo de
Llano el 26 de agosto general en jefe de las «fuerzas que operan en Andalucía», al
general Mola «general en jefe del ejército del Norte» y al general Franco «jefe de
las fuerzas de Marruecos y del Ejército Expedicionario» [46] [47] En calidad de tal,
Franco había instalado transitoriamente su cuartel general aparte en Sevilla en el
requisado Palacio de Yanduri y coexistía en la misma plaza independientemente
de Queipo de Llano. Finalmente, a partir del 1 de octubre de 1936 el general
Francisco Franco asumió todas las responsabilidades .

Video
La Guerra Civil en Andalucía. Queipo de Llano y Franco . Ayuntamiento de Sevilla.
[48]
Queipo de Llano en la radio . [49]

Referencias
↑ Retrato más difundido del general-speaker Queipo de Llano [1]
↑ MOLA VIDAL, Emilio : El pasado Azaña y el porvenir. Las tragedias de nuestras
instituciones militares. Librería Bergua. Madrid. 1934. pág. 11
↑ Escribe Queipo: «Cuando conseguí que Mola empezase a organizar el
Movimiento, convinimos en que no habría recompensas de ninguna clase,
para que el pais viese que no eran razones inconfesables [...]» JORGE
FERNÁNDEZ-COPPEL op.cit. pág. 318.
↑ CARLOS BLANCO ESCOLÁ: El general Mola. El ególatra que provocó la Guerra
Civil. La esfera de los libros. Madrid, 2002.
↑ MAÍZ, FÉLIX: "Alzamiento en España. De un diario de la conspiración". Editorial
Gómez. Pamplona, 1956. Págs. 100-103.
↑ FEDERICO BRAVO MORATA : La República y el Ejército . Fenicia. 1978.pág. 257
↑ 7,0 7,1 JUAN ORTIZ VILLALBA: "Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936"
rd editores. Sevilla, 2006. Págs. 21, 55, 83.
↑ JORGE FERNÁNDEZ-COPPEL: "Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil". La
esfera de los libros. Madrid, 2008. Págs. 25, 65, 119.
↑ Jorge Fernádez-Coppel: "Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil". La
esfera de los libros. Madrid, 2008. Págs. 25, 65, 106, 110.
↑ Cuando se concedió la Medalla Militar colectiva a los que habían participado en
el golpe de Sevilla pudo comprobarse la gran cantidad de militares
solicitantes
↑ VARELA RENDUELES J.M.: "Rebelión en Sevilla. Memorias de su Gobernador
rebelde". Ayuntamiento de Sevilla, 1982. Págs. 95 y sigts. Milagrosamente
Varela no fue fusilado en el acto de su rendición porque Queipo le había
garantizado por teléfono la vida «bajo palabra de un general español».
Posteriormente salvó la vida por la infl uyente mediación del jesuita Pedro
Ayala y de la condesa de Lebrija.
↑ De las instrucciones encontradas en domicilios registrados de generales
golpistas en Madrid y Barcelona cf. La Vanguardia. Barcelona, 23 de julio
de 1936, pág.3
↑ Es significativo que ninguno de los jefes indecisos de la guarnición de Sevilla,
Villa-Abrille, Lopez-Viota y Allanegui Lusarreta fueran mandados fusilar
por Queipo. El coronel de caballería Santiago Mateo Fernández, de la
guarnición de Sevilla y el general Miguel Campins Aura, al mando de la
guarnición de Granada, que no se unieron explícitamente al golpe, fueron
sometidos a consejo de guerra sumarísimo y fusilados en las murallas de
La Macarena. Una de las ejecuciones mas polémicas ordenadas por Queipo
de Llano fue esta del general Campins, jefe de la guarnición de la ciudad
de Granada, el 16 de agosto de 1936, que era amigo personal de Franco
(había sido subdirector de la Academia Militar de Zaragoza cuando éste
ocupaba la dirección) por haberse mantenido en un primer momento leal al
gobierno. Franco al parecer nunca se lo perdonó, siendo éste un episodio
más de su conocido antagonismo.
↑ El destino posterior de estos guardias de asalto perdonados por Queipo
(obligados a tocarse con gorrillo cuartelero para distinguirlos de los no
traidores) fue de colaboración en primera línea con los rebeldes. Ver "La
ruta victoriosa de una sección de guardias de asalto por los pueblos de
Sevilla y Córdoba". Diario Odiel (Huelva) 18.081936
↑ DIONISIO RIDRUEJO :"Escrito en España". Madrid. J.del Toro Ed. 1976, pp. 120-
121
↑ JOSÉ CUESTA MONEREO y ANTONIO OLMEDO DELGADO: "General Queipo de
Llano: aventura y audacia". Barcelona. AHR. 1958
↑ LUIS MONTÁN :Episodios de la Guerra Civil nº 5 : "Cómo conquistó Sevilla el
general Queipo de Llano". Librería Santaren. Valladolid . 1938 [2]
↑ GUZMÁN DE ALFARACHE: "¡18 de julio!.Historia del alzamiento glorioso de
Sevilla". Sevilla. Editorial FE. 1937
↑ Tropas de artilleria golpista regresan tras bombardear el barrio de Triana [3]
↑ ARTURO BAREA: "Struggle for the spanish soul". Seckler & Warbur. London.
1941 Págs. 30-31
↑ ORTIZ VILLALBA, JUAN : Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936. rd
Sevilla2006, pág. 170
↑ Bando de Estado de Guerra de 18 de julio de 1936. Wikisource. Según la
Constitución vigente el estado de guerra sólo podía promoverlo el
Gobierno .
↑ ABC de Sevilla,20 de julio de 1936
↑ BLANCO ESCOLÁ, CARLOS: "Las falacias de la Guerra Civil". Planeta. 2005, pág.
274
↑ FRANCISCO ESPINOSA MAESTRE : Informe sobre la represión franquista . Estado
de la cuestión . [4]
↑ JULIO PRADA RODRÍGUEZ : "De la agitación republicana a la represión
franquista. Ourense 1934-1939". Ariel. Barcelona. 2006 . págs.191 y
siguientes
↑ RICHARD BARKER :"El largo trauma de un pueblo andaluz". Ayuntamiento de
Castilleja del Campo. 2007, pág. 141
↑ FRANCISCO ESPINOSA MAESTRE : "La Justicia de Queipo de Llano". Crítica.
Barcelona. 2006. pág. 69
↑ TUSSELL JAVIER . Historia de España en el siglo XX. Vol. II . Taurus. Madrid.
1999, pág. 162
↑ Fotografía oficial del general Queipo para los escaparates y centros ofi ciales [5]
↑ El general speaker [6]
↑ Franco, Queipo de Llano, cardenal Ilundain y el alcalde Ramón de Carranza [7]
↑ El edificio de Capitanía fue acondicionado por la Junta de Andalucía como
Consejería de Justicia y Administración Pública. Por una ironía de la
Historia, el antiguo despacho del general Queipo de Llano se convirtió en
el actual despacho de la máxima autoridad de la Justicia andaluza . Ver El
País (ed. andaluza) 11 de julio de 2009 pág.4
↑ El general Queipo enviaba "bandos locales" por telegrama a los puestos de la
Guardia Civil . Ver anexo documental. Documento nº 1 [8]
↑ RAFAEL CRUZ: La limpieza política rebelde en el inicio de la Guerra de 1936.
Hispania Nova, nº 7, 2007 [9]
↑ JOSÉ Mª GARCÍA MÁRQUEZ : La represión militar en la provincia de Sevilla . La
Guerra Civil en Carmona. Ayuntamiento. Delegación de Cultura. Carmona .
2008 pág. 34
↑ Lorca, muerte (sin resolver) de un poeta. El Pais. 10 de diciembre de 2009 [10]
↑ Tomás y José Cuesta Monereo, hijos del también militar D. Tomás Cuesta
Carrión, archivero de la Capitanía General, que había llegado a Sevilla
procedente de Jaén en 1906
↑ Bando de Estado de Guerra de 18 de julio de 1936. Sevilla
↑ Pedro Parias González, teniente coronel retirado de Caballería, gran
terrateniente, cacique de Castilleja del Campo, administrador de la condesa
de Las Atalayas y ex-presidente de la Diputación (1928-30).
↑ JORGE FERNÁNDEZ-COPPEL: "Queipo de Llano. Memorias de la guerra civil". La
esfera de los libros. Madrid. 2008, pág.65
↑ Manuel Gómez Cantos: el guardia civil más sanguinario.
↑ Los 4.300 del 'Carnicerito' de Málaga. El que fuera presidente del Gobierno,
Arias Navarro, organizó la represión en Málaga. Público, 28 enero,
2010[11]
↑ GIL ANDRÉS, C.: "Lejos del frente. La guerra civil en la Rioja Alta". Barcelona,
Crítica, 2005, pág. 183,187,209
↑ La Declaración-Programa de la Junta de Defensa Nacional. ABC de Sevilla, 13
de agosto de 1936, pág. 3
↑ Treinta y dos meses de guerra. La Vanguardia Española .1 abril de 1941
↑ Dice el Estado Mayor del Ejército de África y Sur de España . Ver ABC de Sevilla,
14 de agosto de 1936
↑ [12]
↑ [13]
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publicada en castellano bajo la licencia GFDL.