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La sustancia gozante (I y II) * Miquel Bassols Intervención de Miquel Bassols, Presidente de

La sustancia gozante (I y II) *

Miquel Bassols

Intervención de Miquel Bassols, Presidente de la AMP, en el X Congreso de Rio de Janeiro, el 28 de abril de 2016.

Jacques-Alain Miller, en su decisivo trabajo de elaboración, destacó los puntos de referencia fundamentales de la última enseñanza de Lacan, con el fin de orientarnos en las consecuencias de esta enseñanza.

El “parlêtre”, el ser del cuerpo hablante, anuncia sin duda alguna una nueva época para la práctica del psicoanálisis. Esto es lo que él adelantaba en su conferencia de clausura del Congre- so de París en 2014: “analizar al parlêtre es lo que ya hacemos, […] tenemos pendiente saber decirlo.” 1 Hay entonces un saber hacer, un saber hacer con eso, así como el artista sabe hacer con su síntoma. Nos hace falta ahora un saber decir, un saber hacerlo saber de un modo que pueda ser recibido por el mundo contemporáneo.

Así, J.-A. Miller retomó la referencia al dualismo cartesiano 2 de modo tal que me pareció in- mediatamente que reformulaba de manera radical el inconsciente en el siglo XXI y que acarreaba consecuencias fundamentales para la práctica analítica a partir de la orientación lacaniana. En efecto, esta reformulación afecta el estatuto mismo del inconsciente, pero también las condiciones de la ciencia contemporánea y el mundo psi en general.

Una reformulación radical del dualismo cartesiano

* Texto original publicado en francés en dos entregas, la primera en Lacan Quotidien, N° 584, el 29 de mayo de 2016, disponible en: http://www.lacanquotidien.fr/blog/wp-content/uploads/2016/05/LQ-584.pdf ,

y la segunda parte en Lacan Quotidien, N° 585, el 2 de junio de 2016, disponible en:

1 Miller, J.-A., “El inconsciente y el cuerpo hablante. Presentación del tema del X Congreso de la AMP en Rio en 2016”, Scilicet. El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI, Grama Ediciones, Buenos Aires, 2015, p. 28.

2 Cf. Ibid., p. 26: “sustancia pensante y sustancia extensa”. Cf. también: Guéroult, M., Descartes selon l’ordre des raisons, t. 1 chap. IV, Paris, Aubier-Montaigne, 1968.

J.-A. Miller comentó esta referencia en diversas circunstancias . En su curso “Sutilezas anal í-

J.-A. Miller comentó esta referencia en diversas circunstancias. En su curso “Sutilezas analí- ticas”, 3 a partir de Lacan, plantea una hipótesis que, desde entonces, se ha vuelto necesaria, que podríamos llamar la hipótesis de la sustancia gozante. Suponer una sustancia gozante en el ser que habla introduce una “modificación de la sustancia pensante (res cogitans). Correlativamente, la sustancia gozante es una modificación conceptual de la sustancia extensa, que reintroduce el cuerpo, la unidad del cuerpo viviente […], se trata de la sustancia corporal, del cuerpo viviente considerado como sustancia y cuyo atributo esencial sería el goce como afección de ese cuerpo. El goce sería propiedad y afección del cuerpo viviente.”

La introducción de esta res fruens si se me autoriza esta libre traducción en latín del tér- mino “sustancia gozante” –, que hace a la especificidad del “cuerpo hablante”, del parlêtre, es efectivamente una reformulación radical, una subversión de hecho del dualismo cartesiano. Es la subversión incluida en la fórmula lacaniana: Pienso luego se goza. Y Lacan introduce esta variable al final de su enseñanza, cuando el “se goza” viene al lugar del “pienso”.

Nos encontramos por lo tanto obligados a reformular también el estatuto del inconsciente freudiano y su relación con el cuerpo hablante.

Me propongo seguir esta referencia, esta reformulación del inconsciente, en una lectura pa- so a paso del segundo capítulo del Seminario Aun que J.-A. Miller tituló con una dedicatoria de Jacques Lacan a su amigo lingüista: “A Jakobson”, a partir del punto tres, 4 donde Lacan introduce el término de “sustancia gozante” que J.-A. Miller había apuntado en las frases del exordio, pun- tuaciones de cada capítulo. Es una expresión que tiene todo su peso. Merece nuestra atención así como un desarrollo.

Este es el hilo que sigue Lacan: “Cuando se sustantiva, es para suponer una sustancia, y hoy en día, sustancias, la verdad sea dicha, no es lo que abunda. Tenemos la sustancia pensante y la sustancia extensa”. (p. 30) Dos, no más. A partir de estas dos sustancias supuestas, se puede seguir el movimiento de la ciencia y el del pensamiento contemporáneo, ya se trate de reducir uno al otro es la empresa del cientificismo actual condenada al fracaso o de sostener su relación mediante una correlación, que nunca terminará de elucidarse por la sencilla razón de que no exis- te, entre la llamada “actividad psíquica” y lo que se denomina el “correlato neuronal”. De hecho, no hay correlación neuronal que pueda, por ejemplo, dar cuenta del fantasma de la conciencia, ni tampoco de diversas versiones del fantasma de la relación sexual que los analistas oyen en los casos de cada paciente.

La tercera sustancia

3 Miller, J.-A., Sutilezas analíticas, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 272. 4 Lacan, J., El Seminario, Libro XX, Aun, Paidós, Buenos Aires, 1991, pp. 30-33.

Ambas sustancias clásicas se proponen sin embargo como complementarias. El término es del propio Lacan:

Ambas sustancias clásicas se proponen sin embargo como complementarias. El término es del propio Lacan: “la famosa sustancia extensa, complemento de la otra” (p. 32). Una es comple- mentaria de la otra en una relación que estaría ya dada por sentada, pero que es el verdadero misterio que Descartes introduce, para volver inmediatamente a cerrarlo en ese momento inaugu- ral de la ciencia moderna. Ese misterio es el inconsciente, es el misterio de lo real del cuerpo que habla, ese misterio que retorna con Freud para fundar el discurso del psicoanalista.

Parece que Lacan, a partir del axioma Hay Uno, hubiese querido introducir allí un tercer tér- mino necesario para abordar este misterio, que persiste y perdura como alma en pena, sin ser resuelto. La “dimensión sustancial”, como continúa llamándola, no tiene no obstante otra sustancia que la dit-mension (mención del dicho o dicho-mansión), no tiene otra referencia ni otra morada que el lenguaje mismo, “la función del lenguaje” que vela por ella.

Lacan continúa así: “En primer lugar, de la sustancia pensante se puede decir que, después de todo, la hemos modificado sensiblemente. Desde aquel pienso que por suponerse a sí mismo, funda la existencia, hemos tenido que dar un paso, el del inconsciente.” (p. 31) En efecto, la res cogitans fue modificada por el psicoanálisis, subvertida por el inconsciente freudiano. Lacan for- mula expresamente que “el sujeto no es el que piensa” (p. 31), contrariamente al uso aproximado que pudo hacer de la noción de sujeto. Hay un saber sin sujeto, es ese el descubrimiento del in- consciente. El sujeto es solo aquel al que, en el dispositivo analítico, invitamos a decir lo que se le ocurra, incluso si se trata de necedades: “Con estas necedades vamos a hacer el análisis, y en- tramos en el nuevo sujeto que es el del inconsciente.” (p. 31), un sujeto al que no convocamos sino en la media en que “consienta en no pensar” (p. 31). El ser que habla lo hace como una res non cogitans, algo que puede querer pensar, e incluso se piensa a sí mismo, pero que en realidad no piensa, no puede pensar lo que dice. Es imposible pensar y decir a la vez por un lado, lo de- cimos habitualmente como una broma, pero es porque, por otro lado, lo pensamos seriamente.

Es solo mediante este trazo que “surge un decir”, un decir nuevo, que no llega siempre has- ta poder “ex-sistir al dicho”, que no llega a ello sino mediante la sorpresa, sin esperarlo, sin pen- sarlo. Y es por este rodeo, como Lacan lo dice, que “en el análisis de quienquiera, por necio que sea, puede alcanzarse algún real”. (p. 31). Es de este modo que lo real del inconsciente puede cesar de no escribirse, y eso de una manera siempre contingente.

El fantasma de la conciencia

Planteado esto, podemos decir que Lacan propone librarse de la famosa “sustancia pensan- te” así como del fantasma de la conciencia que recorre todo el mundo psi y el de la ciencia con- temporánea. Lo propone porque, para él, la sustancia pensante es un fantasma que se comple- menta constantemente de su binario inefable, “la sustancia extensa” a partir de la cual cree soste- nerse.

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Ahora consideremos lo que Lacan dice sobre la otra sustancia en juego en el dualismo car- tesiano: De la famosa sustancia extensa, complemento de la otra, no podemos deshacernos así no más, ya que es el espacio moderno. Sustancia de puro espacio, así como se dice puro espíritu. No se puede decir que sea muy prometedor.(p. 32) La famosa sustancia extensa no tiene así nada de empírico ni de objetivo, de hecho, ni más ni menos que el puro espacio como a priori, mediante el cual nos representamos el mundo y por añadidura a nosotros mismos, y siempre se- gún las coordenadas simbólicas propias de cada momento. Hoy en día, es cierto, vivimos sumer- gidos en el espacio de la ciencia moderna, fundado en un interior y un exterior, y cuyas fronteras, sin embargo, son cada vez más frágiles. Ahora bien, este espacio extenso finalmente no es otro que una sugestión inducida por el propio cuerpo, por el cuerpo imaginario, por el cuerpo del esta- dio del espejo 5 y sus dimensiones de res extensa.

Freud lo había observado muy bien en 1923, en El yo y el ello, escribe que el yo es una ex- tensión de la superficie del cuerpo (pura-mente): 6 puro espíritu, pero también puramentepor así decirlo. De modo tal que la res extensa, a partir de la cual Descartes quería sostener la res cogitans supuestamente complementaria, no es más que una extensión de la superficie corporal del yo, fundada en la especularidad de un interior/exterior que divide este espacio en partes.

Es por eso que Lacan añade inmediatamente que: Puro espacio se funda en la noción de parte, con la condición de añadir que todas a todas son externas: partes extra partes.Es decir que cada una de las partes que podemos delimitar en la supuesta res extensa es siempre externa, exterior a cada una de las otras partes circunscriptas en esta operación imaginaria.

Señalemos aquí, por ejemplo, las paradojas en las cuales se enreda el neurocentrismo de hoy en día cuando no puede lograr situar con certeza en qué parte, en qué lugar reside finalmente tal o cual función mental, o hasta dónde se extiende el cerebro mismo en tanto que órgano del sistema nervioso, e incluso, más allá de este sistema, puesto que no se pueden definir tan fácil- mente los límites del cuerpo. A tal punto que es posible sostener, realizando un salto que tiene todo su sentido, que sus funciones pueden hasta llegar a residir fuera del cuerpo. En efecto, ¿no estudiamos que hay un goce fuera de cuerpo que modifica de manera sustancial el goce del pro- pio cuerpo? La noción misma de extensión debe aquí todo su valor a la dimensión (dit-mension) imaginaria del yo corporal y a lo que hay de éxtimo en él.

5 Cf. Lacan, J., El estadio del espejo como formador de la función del Yo…”, Escritos 1, Siglo XXI Editores, México, 2009, pp. 99-105.

6 El castellano permite el juego palabras entre puramente y pura mente en el sentido de puro espíritu (pure mind) que equivoca también pura mentira.

El salto del Seminario XX: sopesar el gozar del cuerpo ¿Cómo salir entonces de este

El salto del Seminario XX: sopesar el gozar del cuerpo

¿Cómo salir entonces de este embrollo donde vive y se encuentra sumergido el sujeto de nuestro tiempo con todos sus síntomas? ¿O cómo ingresar allí armado de algo más consistente que el supuesto dualismo cartesiano? Decimos supuestoporque el propio Descartes de hecho enunciaba, en lugar de un dualismo, una tríada, tres sustancias en juego: res cogitans, res exten- sa y res infinita. Eso siempre deja en suspenso la cuestión de la consistencia o de la inconsisten- cia de esta tercera, res infinita, divina o no, que daría paradojalmente y en último lugar su consis- tencia a las otras dos.

En efecto, es allí donde Lacan realiza un salto que puede parecer inédito, pero que es con- secuencia del giro fundamental de su enseñanza cuando introduce en ella la noción de goce, de cuerpo hablante y su emparejamiento significante con el axioma Hay Uno.

Adelanta entonces una nueva suposición, no menos supuesta que las precedentes, pero que las modifica de manera radical. Esta suposición proviene de su propia experiencia analítica, fundada en la suposición del sujeto supuesto saber. Propone sopesar [] el gozar de un cuerpo, de un cuerpo que simboliza al Otro, y que acaso consta de algo que permite establecer otra forma de sustancia, la sustancia gozante. (p. 32) He aquí pues donde aparece la expresión inédita que inventa.

Lacan no da a esta sustancia gozanteotra condición que la de ser supuesta, es cierto, pe- ro es una suposición en la cual reposa la experiencia analítica del mismo modo que reposa en el sujeto supuesto saber inconsciente. ¿No es esto lo que supone propiamente la experiencia psi- coanalítica?(p. 32) la suposición de que hay un goce del cuerpo, con todo el equívoco del geni- tivo de la expresión: que hay un goce en el propio cuerpo, pero también que hay un goce del cuerpo del Otro, ya sea yo quien goza del cuerpo del Otro o que el Otro goce de su cuerpo. Vol- vemos a encontrar aquí la paradoja partes extra partes.

En todo caso, es solamente por esta vía, la del goce, que la experiencia psicoanalítica pue- de establecer que hay la sustancia del cuerpo, a condición de que se defina sólo por lo que se goza.(p. 32) La única propiedad que puede especificar lo viviente del cuerpo, para diferenciarlo de los otros, es el hecho de que el cuerpo se goza. Sin duda, es por esta vía de la sustancia go- zante que se podría esclarecer lo que la biología dejó por siempre en la sombra de su objeto, con la pregunta de Erwin Schrödinger que siempre recuerdo: ¿Qué es la vida? Finalmente, no hay otro signo de la vida que aquel que nos hace suponer un goce del Otro, ya sea en el cuerpo propio o en el más ajeno que podamos imaginar, tal como el mundo extraterrestre. La pregunta por lo vi- viente se resuelve por la siguiente suposición: eso goza, o incluso mejor dicho: eso se goza.

Corporeizar con lalengua

Continúo citando nuevamente a Lacan: “ No se goza [un cuerpo] sino corporeizándolo de manera

Continúo citando nuevamente a Lacan: No se goza [un cuerpo] sino corporeizándolo de manera significante.(p. 32) No podemos más que suponer la sustancia del cuerpo, pero ella se goza gracias al lenguaje, gracias a lalengua cuyas resonancias afectan al cuerpo. Es un modo muy diferente a plantear la pregunta a partir de la res extensa, modo que siempre quedará hundi- do en la paradojas del interior y del exterior, de las partes extra partes de la sustancia extensa.

Para mostrar esta paradoja, Lacan, en lugar de evocar a la ciencia moderna, menciona en este punto al marqués de Sade, esa suerte de kantiano, para quien no se puede gozar más que de una parte del cuerpo del Otro, por la sencilla razón de que nunca se ha visto que un cuerpo se enrolle completamente, hasta incluirlo y fagocitarlo, en torno al cuerpo del Otro.(p. 32)

Cuando se trata de la sustancia gozante del cuerpo, no hay medio de reducir la mirada del Otro a una totalidad partes extra partes. No hay otro goce que el de una parte del cuerpo, y esta parte, en todo caso, no puede ser distinguida de otra parte que le es exterior para hacer de ella una totalidad. Lo cual nos conduce a la necesidad del no-todo, del no-todo de la sustancia gozante del cuerpo. La expresión gozar del cuerpotendrá siempre esta ambigüedad del significante que implica que gozar del cuerpo del Otro es siempre gozar de una parte de sí mismo y que esta parte de sí mismo es también la parte del cuerpo propio de la cual el Otro goza. No soy más que la mano con la que palpas, escribe el poeta, 7 refiriéndose a la experiencia más elemental del goce del cuerpo del Otro.

Se trata, como lo dice Lacan, de un nivel elementalpara abordar la tercera sustancia, la sustancia gozante, verdadera novedad de la experiencia analítica.

El inconsciente forma pareja con la interpretación y el goce con el acto

Volvamos entonces al punto de partida de este comentario del texto lacaniano. Después del ternario de lo simbólico del lenguaje (que motivó el congreso de la AMP en Buenos Aires en 2012), de lo real del Uno (París, 2014), y de lo imaginario del cuerpo hablante (Rio de Janeiro, 2016), ¿hacia dónde somos conducimos? Somos llevados a considerar al cuerpo hablante afecta- do por una nueva sustancia, la sustancia gozante, que modifica el dualismo cartesiano tradicional (sobre el cual se funda la ciencia moderna, lo queramos o no, y el mundo psi con ella) para con- vertirlo, a partir de la orientación lacaniana, en una nueva tríada: sustancia pensante (ya modifica- da por el psicoanálisis con el inconsciente freudiano), sustancia extensa (el espacio tal como fue fundado a partir de la noción de partes extra partes) y la sustancia gozante, novedad de la última enseñanza de Lacan, destacada por Jacques-Alain Miller en su conferencia de clausura del Con- greso de Paris de 2014.

Siguiendo esta vía, podríamos también releer y reformular el partenaire-síntoma, que fue el tema del X Encuentro Internacional del Campo Freudiano en Barcelona en 1998, titulado: El par-

7 Gabriel Ferrater, extracto de Posseït, traducido del catalán: No sóc sinó la mà amb què tu palpeges.

tenaire síntoma. Cómo se anudan, se mantienen y se desanudan las parejas contemporáneas ” ,

tenaire síntoma. Cómo se anudan, se mantienen y se desanudan las parejas contemporáneas, y esto, a partir de un nuevo ternario: inconsciente, cuerpo y sinthome. Es la tríada que Lacan debía introducir en su intervención en el congreso de Roma en 1974, titulada La Tercera. En efecto, se trata para nosotros de abordar esta tercera sustancia con todas las consecuencias clínicas que se deducen de la experiencia analítica.

¿Cómo abordarla sino por la dimensión del acto, siempre distinta de la del inconsciente? Si el inconsciente forma pareja con la interpretación, el goce forma pareja con el acto. Para decirlo de otro modo: no hay introducción al acto sino por medio de la suposición de una sustancia gozan- te en el cuerpo del ser viviente.

El acto analítico, especialmente bajo su aspecto de ruptura y de suspensión del sentido en la cadena significante, es sin duda el mejor modo de articular ambas parejas, inconsciente e inter- pretación, por un lado, y goce y acto, por el otro. Cuatro términos con los cuales se juega el futuro del psicoanálisis.

Traducción: Lorena Buchner.