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Presentación-Bienvenida al BoletínAlas

Damos la entusiasta bienvenida al BoletínAlas, sin duda una destacable iniciativa que
se enmarca en materializar grandes anhelos por establecer ambiciosos programas
editoriales dentro de una estrategia asociativa, que potenciarán además una revista
electrónica: CONTROVERSIAS Y CONCURRENCIAS LATINOAMERICANAS;
una colección de LIBROS ALAS en línea destinada a los 30 Grupos de Trabajo de
nuestra Asociación; el relanzamiento de REVISTALAS, un revistero electrónico
sobre la producción en Sociología y Ciencias Sociales de toda Latinoamérica. Como
así se expresa esta diversidad con la gestación de otros programas como la puesta en
marcha de un portal de revistas indexadas Redalyc-ALAS. Se confirman y concretan
así dos líneas programáticas dentro de una estrategia editorial ALAS, donde la libre
accesibilidad, la difusión de la producción, la excelencia aunada a un sentido crítico y
de construcción social alternativa transforman, como condiciones y derechos básicos,
la comunicación científica social en una oportunidad de vínculo, sin la cual es
inimaginable alentar la producción de conocimiento con significados autónomos
acordes a las exigencias sociales contemporáneas en América Latina y el Caribe.

Pueden señalarse así las especificidades de este BoletínAlas, consignando el por qué y
el para qué de este esfuerzo editorial en tres aspectos significativos:

1. La comunicación de las actividades preparatorias del XXVII Congreso, del 31


de agosto al 4 de septiembre de 2009, en Buenos Aires, Argentina, así como de la
“institucionalización de ALAS”, como son las iniciativas asociativas de
sociólogos y científicos sociales, entre otros colectivos el Consejo
Interuniversitario XXVII ALAS y su Programa Internacional de Sociología y
Ciencias Sociales ALAS (2008-2011), la promoción de la participación para las
jóvenes generaciones de cientistas sociales, la consolidación institucional de
ALAS, su nueva normatividad, nutrida con el enriquecimiento de la estructura que
hemos ido conformando para establecer coherencia con sus estatutos.

2. El compartir la producción de conocimientos, generados por los integrantes de


ALAS, como parte de un movimiento intelectual que tiende a la continuidad de
los aportes debatidos en los Grupos de Trabajo, Paneles y Foros, subrayando las
tensiones y equilibrios a lograr entre lo disciplinario, lo interdisciplinario, incluso
lo transdisciplinario en contacto con los actores sociales, lo socialmente pertinente
y la autonomía relativa de la investigación científica; la ética ciudadana pública de
sociólogos(as) y científicos(as) sociales y las exigencias de alta calidad científica
sometida a la evaluación de pares, el rigor académico compartido.

3. El brindar noticias, crónica de realidades y coyunturas, imaginando para esta


sección como una suerte de ágora cibernética en la que tomarse el pulso a la
región a través de artículos, ensayos, narrativas actuales, que a la vez que locales,
nacionales, regionales, internacionales y al mismo tiempo produzcan información
brinden elementos para el análisis intelectual. También como foro para expresar
posiciones de ALAS frente a acontecimientos problemáticos que así lo exigen,
como asamblea para la expresión de inquietudes sociopolíticas y socioculturales
de sus asociados.
Establecer la palabra en el BoletínAlas

Se trata de establecer la palabra, salvo que se produzca una interpretación muy


reducida y solipsista, hablar significa imaginar al otro y ese otro no tendría ninguna
razón de ser, de acuerdo con Bourdieu, si la asimetría se instalara de inicio como una
ilusión fetichista y manipuladora del ilustrado, que suspende al otro en la ilusión de
pura recepción. Instalar la palabra del BoletínAlas significa, entonces, optar por un
tipo de vínculo y de una visión propia sobre la realidad latinoamericana. Una palabra-
vínculo con un paradigma crítico, que lanzada exprese una voluntad cargada de
utopía, dicha en su sentido más intenso de crítica, de rebeldía y de promesa, y que es
posible pensar que “otro mundo latinoamericano es posible”.

A pesar del desdibujamiento del paradigma crítico de la dependencia, hay ahora


una compleja y rica realidad en la que se prefigura con fuerza un pensamiento crítico
que es objeto del debate y aunque no tiene todavía suficientes consensos, es plural,
puede evitar relativismos posmodernistas, reconoce a los nuevos sujetos históricos
que emergen en movimientos sociales, en el reclamo de la diversidad cultural, que
cuestiona sentidos de acción social y gubernamental y se pregunta sobre la vigencia
del debate reforma-revolución y del socialismo del siglo XXI. Un pensamiento que se
cuestiona sobre la implicación profesional y del académico en la dinámica real y
sobre el papel del yo colectivo en el nosotros social.

En la década de los 70, dictaduras militares y la mayoría de gobiernos “civiles” de


América Latina, modelaron una cartografía social de la violencia de la represión, la
tortura y desaparición forzada de sus opositores para silenciarla y enclaustrarla. Esos
autoritarismos hicieron posible que los 80 se la considerara la “década perdida” en
América Latina para la enorme mayoría de la población. Pero a la par del auge
neoliberal emergió la resistencia, se descubren ciudadanías diversas, una sociedad
civil heterogénea con crecientes polos populares que emplazan la democratización de
las sociedades y de los regímenes políticos vigentes en la agenda pública.

En los 90 creció la hegemonía neoliberal, lo cual incrementó el deterioro


económico y nuestra región siguió sometida al implacable mercado, pero también
inició un nuevo ciclo político que es indisociable de un nuevo ciclo social de creciente
organización y refuerzo de las resistencias; así, entre la protesta y la propuesta
emergen alternativas al capitalismo. El siglo XXI nace en medio de esos dos ciclos:
hay cambios en los gobiernos nacionales que colorean, de manera heterogénea, el
mapa de Latinoamérica hacia la izquierda; y emergen en toda la región con fuerza
nuevos sujetos sociales, de base local, nacional y altermundistas –particularmente en
el Foro Social Mundial-, que reclaman su autonomía material e intelectual.

Nuevos significados políticos y geopolíticos de la integración latinoamericana,


exigen un pensamiento social de época. Se trata de un doble desafío: por una parte,
hay dos experiencias intergubernamentales con planteamientos integracionistas
autónomos, mientras que, por otra parte, los movimientos sociales enfrentan el
desafío de un imaginario social alternativo al capitalismo. Desde los gobiernos, la
UNASUR y la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), recuperan un
sentido latinoamericanista y, simultáneamente, se fortalecen identidades
supranacionales interétnicas, interculturales; pues se extienden por la región diversas
formas de resistencia social que apelan a Bolívar, a Martí, a Juárez, a Mariátegui, o a
Tupac Amaru. Esta América Latina contemporánea, registra una gama creciente de
organizaciones indígenas que construyen liderazgos intelectuales propios.

Sin embargo, hay otras prácticas sociales que buscan legitimar al régimen
dominante, en las que persevera un neopanamericanismo que no logra disfrazar la
fragmentación y exclusión que el neoliberalismo produce en nuestra región. En estos
contextos, las ciencias sociales son constantemente interpeladas. Y, a la par de un
pensamiento crítico renovado, opuesto al pensamiento único, hay un auge mundial del
pensamiento latinoamericanista que recoge estos debates.

Durante estas cuatro últimas décadas, la sociología y las ciencias sociales buscan
nuevos paradigmas acordes con desafíos de transformación y recuperación social
como los planteados. Desde nuestra región, se participa en discusiones mundiales y
formulación de teorías de la acción social, adecuadas a nuestro entorno local y
nacional, que penetren el entramado cultural, axiológico y científico de las ciencias
sociales, alejado del empirismo y el pragmatismo dominante en las ciencias anglo-
euro-sajonas. Empero, faltan consensos en nuestra comunidad académica al respecto,
ante lo cual la estrategia intelectual de ALAS quiere apoyar la construcción de un
paradigma de referencia. Nuestra región es rica en nuevas búsquedas apoyadas sobre
la investigación participativa, la investigación-acción o creativas propuestas como la
co-investigación, las cuales generan tensiones creativas entre Investigador-productor
de conocimiento y el Receptor-sujeto de la acción, entre masas y actores colectivos
negativizados y sujetos positivizados.

La unidad entre sujetos positivizados a quienes le precede la teoría o la ideología,


en sus múltiples significados del “en sí” de la clase trabajadora, no se manifiesta
internacionalmente, más allá de algunos casos como el movimiento sindical que da
origen al PT en Brasil; tampoco fue frecuente imaginar que las masas negativizadas,
las poblaciones moduladas por la pobreza, la ignorancia, la indigencia, pudieran
superar la teoría o utilizarla. Afortunadamente el prejuicio iluminista de la propia
teoría crítica se rompe y son los pueblos y los movimientos de los sujetos colectivos
negativizados que irrumpen en la escena política contra el monumental TLC en
México, los despojados de tierras en Brasil, los sin trabajo en Argentina, los
movimientos indigenistas contra la dilución de sus culturas en México, Bolivia, Perú,
Guatemala y Ecuador. La teoría y el flujo intelectual post-cede no ante-cede y esto es
un gran motivo de ruptura, principia en lo profundo un nuevo tipo de construcción de
conocimiento social, y lo imprevisto ocurre: estamos al borde del descubrimiento,
prestando atención, por qué no, a los significados de la dialéctica negativa, se inicia
quizás una nueva fase en la aventura fascinante del conocimiento colectivo social en
Latinoamérica.

Un conocimiento nuevo que toma distancia del fetichismo de la auto-regulación


del mercado, en el que nuestra comunidad intelectual se desgarra entre pertinencia-
urgencia/libertad-necesidad, o entre investigación básica y aplicada. El rol de las
universidades ante el mercado y el Estado, al igual que ante las demandas de los
nuevos actores sociales, ofrece un espacio privilegiado para preservar el rigor
científico y simultáneamente, reconocer los nuevos paradigmas de la acción social
que se encuentran en construcción, sin dejar de reconocer los legítimos reclamos
sobre la autonomía del proceso investigativo.
En el ámbito de la educación superior, nuestras comunidades intelectuales tienen
el riesgo de caer presas de la competencia individualista, pues se tiende a imponer el
discurso de la “excelencia”, que supone subordinación del otro y evacua la idea de
cooperación solidaria del nosotros; un discurso cada vez más sometido a la dudosa
certificación de “calidad”, en función de parámetros cuantitativos ajenos a las ciencias
sociales y las humanidades, que son dominadas por el productivismo de la llamada
economía de la información. Ello ata nuestro quehacer intelectual a los imperativos
del mercado y al uso político de nuestros saberes. La opacidad resultante aleja la
responsabilidad cívica de los intelectuales, cuando no se rinden cuentas, cuando no
hay transparencia en las prácticas de nuestras comunidades académicas y
profesionales.

Vale recalar en el planteamiento de Thomas Kuhn sobre el reconocimiento


científico, como lenguaje, que es intrínsecamente la propiedad común de un grupo o
ninguna otra cosa, en absoluto. Se trata de una conclusión a las muchas pretensiones
del propio concepto de paradigma, donde lo absoluto se sitúa en el campo de lo
gregario, lo social y colectivo, lo cual implica imaginar una epistemología de segundo
orden, de un orden materialmente compartido, dirección justamente hacia la que
apunta este BoletínAlas: contribuir al rescate de la palabra, del sentido, de la
direccionalidad de la historia por las y los sujetos que la hacen.

Así finalmente y de nuevo, no podemos menos que felicitar y hacernos cargo de


este impulso generado por la Asamblea Plenaria del XXVI Congreso ALAS 2007 en
el Auditorio mayor “Salvador Allende” de la Universidad de Guadalajara y agradecer
fraternalmente este programa editorial nutrido por el tesón de sus coordinadores
Eduardo Andrés Sandoval Forero y Alicia Itatí Palermo, que da inicio público con
este Número 1, Año I, del BoletínAlas, colocando sin duda un mojón en esta ruta
compartida del hacer y el pensar intelectual latinoamericano en sociología y ciencias
sociales que encarna ALAS a lo largo de más medio siglo de existencia.

Dr. Jaime Preciado Coronado


Presidente de ALAS
Dr. Alberto Bialakowsky
Vicepresidente de ALAS