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Oxigeno

En el campo científico, no es posible –y de hecho sería un tanto injusto, el hecho de atribuir un descubrimiento realizado únicamente a una persona (científico) puntual, en específico; sino más bien, debe propiciarse la recolección y acumulación de sucesos elaborados por diferentes autores en distintos contextos y connotaciones históricas, de tal forma que sea posible aportar diferentes perspectivas acerca de un objeto de estudio específico,casi se puede decir que es un proceso de suerte, como menciona Joseph Priestley en su obra Experiments and observations on different kinds of air

“Esto de la ciencia se debe a lo que llamamos azar, en otros términos a la observación de acontecimientos que ocurren por causas desconocidas, que a un diseño ex profeso o una teoría preestablecida. Esto no se refleja en los trabajos de quienes escriben sintéticamente sobre estos asuntos…”.

Oxigeno En el campo científico, no es posible –y de hecho sería un tanto injusto, el

Tal es el caso del oxígeno donde aparece un debate sobre quien puede ser definido como su descubridor, si al clérigo y científico Joseph Priestley quien obtuvo “aire perfecto” como lo nombre mediante el calentamiento con rayos solares de un oxido de mercurio en 1774.

También aparece el farmacéutico Carl Scheele quien uno o dos años antes había descubierto este gas de una manera similar con el calentamiento de óxidos de arsénico y otras sustancias, al gas le dio el nombre de “aire ígneo” por ayudar en la combustión pero lamentablemente la tardanza en la publicación de sus libros hicieron que se reconociera a Priestley primero, para finalmente incluir al famoso Lavoisier, que no es reconocido como el primero en aislarlo, pero sí dio una gran cantidad de sus propiedades y es reconocido como el inventor del termino actual con el que se le conoce “oxigeno”. Una de las mayores dificultades para reconocer a uno de estos como el autor se encuentra, en que realizaron un trabajo colaborativo compartiendo sus experiencias, ya que Priestley fue personalmente a ver a Lavoisier para compartir sus experiencias y Scheele le enviaba cartas donde solicitaba que realizara experimentos para medir la calidad de este aire y sus capacidades para la combustión y la vida.

También aparece el farmacéutico Carl Scheele quien uno o dos años antes había descubierto este gas

Pero como hemos mencionado anteriormente el hombre que más aporto a la definición de las propiedades del “aire desflogisticado” como se le conocía en ese entonces al gas fue Lavoisier, ya que además de marcar las propiedades mencionadas anteriormente fue el que le dio su nombre gracias a que con él se podía formar ácidos como el ácido nítrico o el sulfúrico, “oxigeno” que significa según su raíces griegas “engendrador de ácidos”, pero Lavoisier cometió el error de generalizar esta propiedad, mencionando que con este gas podría darse o eliminarse totalmente la acidez de una sustancia, esta fue abandonada rápidamente, ya que la comunidad científica se basó de nuevo en hechos y experimentos que mostraban claramente que no era necesaria la presencia de oxígeno, como el ácido prúsico (cianhídrico) propuesto por Claude Berthollet y el descubrimiento de los hidrácidos.

Sin embargo, y a pesar de las críticas, y gracias a la realización de trabajos experimentales que respaldaran la mayoría de las propiedades, él decidió presentar ante la academia de las ciencias de Paris en 1777 una nueva teoría de la combustión, que mediante al oxigeno explicara y demostrara los fenómenos de la combustión, la respiración, formación de cales, de esta manera abandonando la

También aparece el farmacéutico Carl Scheele quien uno o dos años antes había descubierto este gas

teoría del flogisto y la forma de pensar de la mayoría de sus colegas, afirmando que la materia del fuego era una parte constituyente del aire y no un componente esencial de los cuerpos como indicaba la teoría del flogisto. Pero como se ha observado durante muchos periodos del tiempo, los cambios de paradigma son un proceso lento y con barreras, que se hace más complicado entre más tiempo lleve arraigado el paradigma, por lo que la mayoría de químicos veteranos decidieron ignorar sus teorías o por otro lado como realizo el experimentado Macquer, que decidió modificar sus postulados sobre el flogisto de manera que pudiera convivir en armonía con los postulados de Lavoisier, afirmando que el aire era lo que causaba la combustión pero el flogisto se evidenciaba en la luminosidad desprendida. Esto junto a la rápida proliferación de traducciones y copias de las obras de Priestley, que mediante explicaba estos fenómenos mediante variados procesos de intercambio de flogisto entre el aire inflamable y las sustancias, estas eran para Priestley y algunos de sus seguidores como Alessandro Volta, eran la prueba de la existencia del flogisto.

La diferencia entre las teorías de Priestley y Lavoisier, causaron un importante debate entre los químicos de finales del siglo XVIII, este enfrentamiento intelectual realmente fue muy provechoso para el avance de las investigaciones sobre el oxígeno y en general para la química de este siglo, gracias al choque de argumentaciones que se presentaban entre los diferentes químicos, haciendo que se presentaran correcciones muy rápidas en la teorías y que proliferara la publicación de material científico y experimentativo que apoyara dichas correcciones, un claro ejemplo de esto es su obra Experiments de 1775 donde menciona que la interpretación original de Lavoisier sobre los experimentos del la cal de mercurio, que en ese momento también se encontraba dirigida hacia el flogisto era errónea abriendo paso a la teoría del la combustión que planteo en 1777, esta como la mayoría de las discusiones son impulsoras de la ciencia química y como se ha mostrado no son cortas o traen grandes cambios en poco tiempo.

Finalmente queda interpretar un asunto de suma importancia, que puede presentarse en el campo químico, la diferencia de interpretaciones, como pudimos observar, experiencias muy similares como el calentamiento de la cal de mercurio, realizadas por químicos respetados como Lavoisier y Priestley, pueden dar lugar a interpretaciones tan diferentes como las que se presentaron entre estos 2 sujetos, aunque muchas interpretaciones se ha buscado es difícil dar una con seguridad pero principalmente puede deberse, a que entendían como experimentación aceptable según sus recursos, formación y el objetivo de sus investigaciones, tal como se menciona en el libro La revolución química: Entre la historia y la memoria de Bertomeu y Garcia “Priestley ofrecía detalladas descripciones de sus

experimentos, incluyendo, errores, anécdotas…, esto irritaba a Lavoisier quien la veía como un aumento de volumen…, Priestley por el contrario creía que sus detalladas descripciones del curso de sus investigaciones, debían poner a los

lectores en disposición de repetir sus experiencias”, esto además de la diferencia económica de los autores donde se podría decir que a pesar que ninguno de los dos vivía de sus investigaciones, Lavoisier era una especie de acaudalado y Priestley era un clérigo mantenido por nobles a los que servia y no podía diseñar experimentos complejos; a pesar de todo lo anterior se tenían un mutuo respeto como se observa en que compartieran el resultado de sus experimentos y se apoyaran entre sí.

Para concluir, se debe recalcar la importancia de la enseñanza de este suceso ya que muestra varios aspectos importantes en la investigación de la química, como son la colaboración científica, la importancia de los recursos, la importancia de la discusión, el ensayo y error, la dificultad del cambio de pensamiento y la relevancia de la argumentación.